ÁCIDO TARTÁRICO
El ácido tartárico es uno de los conocidos como alfa hidroxiácidos (AHA) junto con sus
hermanos los ácidos glicólico, láctico, málico, cítrico y mandélico.
En concreto, el ácido tartárico tiene su origen en las uvas principalmente, pero también
en otras frutas.
De todos ellos es posible que sea el menos estudiado y del que menos referencias se
tienen para su uso tópico. A margen de ello, y acudiendo a las pocas investigaciones que
se han realizado con él se ha comprobado que es un buen antioxidante y que cuando se
descompone en tartaratos, su estructura química imita la de las ceramidas propias de la
piel.
Para qué sirve
Exfoliante
Entre las propiedades que se le atribuyen al ácido tartárico es la exfoliante como el resto
de alfahidroxiácidos. No obstante, y como he dicho anteriormente, no hay muchos
estudios que lo prueben por lo que se utiliza como potenciador de otros AHA.
Antioxidante
También el uso de ácido tartárico en fórmulas cosméticas viene dado por su actividad
antioxidante y reguladora del pH consiguiendo productos más estables.
ÁCIDO GLICÓLICO
El ácido glicólico es el alfa hidroxiácido con las moléculas más pequeñas de todos, lo
que le permite traspasar tejidos y penetrar en la piel, llegando más profundo. Cuánto
más penetra, más resultados produce. No solo retira células muertas, sino que también
actúa sobre el daño producido por el sol, la hiperpigmentación, las arrugas y líneas de
expresión.
Además, este ácido derivado del azúcar de caña es humectante, por lo que atrae la
humedad y mantiene la piel hidratada. Sin dudas, es el ácido más potente de todos los
AHA. Pero hay que tener cuidado con su alta efectividad: este ácido es muy fuerte, y
puede irritar la piel si no estás acostumbrado a usarlo.
Empieza poco a poco, con un producto que contenga menos del 5% de este ácido y
luego sube paulatinamente, recurriendo a preparados que tengan del 8 al 10%.
ÁCIDO LÁCTICO
El ácido láctico es una excelente opción para iniciarte en el uso de los AHA. Proviene
de la leche agria y tiene moléculas más grandes que el ácido glicólico. El ácido láctico
tiene múltiples funciones y cumple todas las que hace el ácido glicólico, pero de manera
más suave, dado que las moléculas tardan más en penetrar la piel.
Para aprovechar las propiedades hidratantes del ácido láctico, busca un producto con un
2% de concentración o más. Para una correcta exfoliación, necesitarás una
concentración de entre el 5 y el 10%. Si quieres que tu epidermis gane en grosor y
potenciar la producción de colágeno, opta por una concentración mayor (en torno al
12%).
ÁCIDO ASCÓRBICO
El ácido ascórbico, también conocido como vitamina C o ácido L-ascórbico, es un
compuesto orgánico natural con propiedades antioxidantes.
Para qué sirve
El ácido ascórbico para la piel actúa como un potente antioxidante y antiinflamatorio.
Además, ayuda al cutis a luchar contra las quemaduras solares y otros problemas
cutáneos como la psoriasis o el eccema. Pero posee otras muchas ventajas para la
dermis.
Contraindicaciones
La exposición al oxígeno, la luz y los metales puede dañarlo, por lo que es
imprescindible que se almacene en recipientes opacos y no metálicos.
ÁCIDO KÓJICO
El ácido kójico se descubrió hace unas décadas en Japón y actualmente es uno de los
ingredientes más utilizados en cremas, geles y en tratamientos de belleza.
Para qué sirve
Es antimanchas. Es una de sus principales propiedades. El ácido kójico inhibe la
producción de la enzima tirosinasa, que es la encargada de regular la melanina. Por este
motivo, este componente es capaz de aclarar la piel, unificar el tono del rostro, suavizar
las pecas y mejorar la apariencia de manchas de pigmentación, aquellas producidas por
los rayos solares.
Suaviza la piel. Además, el ácido kójico se utiliza también en jabones y geles junto
exfoliantes para dejar la piel de lo más suave.
Antioxidante. Hoy en día se están descubriendo propiedades antioxidantes de este
ácido, una grandísima noticia para tratar las arrugas y otras marcas propias de la edad.
No es fotosensible. Uno de los beneficios es que no mancha la piel al exponerla al sol.
Sin embargo, al reducir la producción de melanina, la piel pierde parte de su protección
natural, por lo que sigue siendo necesario el uso de protector solar.
ÁCIDO FÍTICO
El ácido fítico posee la excelente propiedad de inhibir la tirosinasa (enzima protectora
de pigmentos en la piel), participando de esta manera en la despigmentación de manchas
crónicas.
Puede ser usado en pieles que presentan gran sensibilidad y además en pieles con
determinado grado de eritema (como en el post-operatorio de peeling, como láser, etc.).
El ácido fítico actúa como agente quelante del calcio en una amplia gama de pH y puede
prevenir la acumulación del calcio. Esta acción puede ayudar en el tratamiento de la
bronquitis, en las enfermedades que se manifiestan en las vértebras y en la prevención
de la litogénesis renal.
GLUCONOLACTONA
La gluconolactona es un polihidroxiácido (PHA) de última generación derivado del
ácido glicólico. Su nombre químico es delta-lactona del ácido glucónico.
Obtenido por la oxidación de la glucosa del maíz y encontrado naturalmente en nuestra
piel, es un nutriente que participa en la vía metabólica del azúcar a nivel celular.
La gluconolactona refuerza la barrera de la piel, mejora su luminosidad y reduce
visiblemente las señales de envejecimiento sin causar malestar ni irritación.
Las formulaciones con gluconolactona son indicadas en los tratamientos de acné,
rosácea y dermatitis seborreica y atópica, así como en la prevención y el tratamiento del
fotoenvejecimiento de pieles sensibles, étnicas o acneicas (inclusive en pieles muy
inflamadas).
También en productos para mejorar el tono y la textura de la piel, post solares, de
hidratación diaria, rejuvenecedores, despigmentantes, para pieles étnicas e incluso en
formulaciones para uso antes y después de tratamientos con láser y
microdermoabrasión.
Además, la gluconolactona puede ser utilizada en productos para zonas sensibles, como
el área de ojos y el contorno labial.
ÁCIDO LACTOBIÓNICO
Hidratante.
Antioxidante; evita la producción de radicales libres ocasionados por los rayos
ultravioleta (UV) que son causa del envejecimiento de la piel.
Fortalece la función barrera de la piel ya que estimula la regeneración cutánea y evita la
deshidratación de la piel.
Tratamiento antiedad (fotoenvejecimiento) mediante:
Estimulación de la regeneración cutánea de la piel.
Producción de fibras colágenas y mejora de las elásticas.
Está indicado para todo tipo de pieles, incluidas las sensibles.
UREA
La urea, también conocida como crema con carbamida, se usa como medicamento y se
aplica en la piel para tratar la sequedad y la picazón, como puede ocurrir en psoriasis,
dermatitis o ictiosis. También se puede utilizar para suavizar las uñas. En adultos, los
efectos secundarios son generalmente pocos.
Hidratante y exfoliante.
Una de las propiedades de la urea, y quizá la más significativa, es que reduce e impide
la pérdida de agua a través de la piel. Gracias a esto permite una hidratación más
efectiva, llegando a capas más profundas y no solamente a la epidermis.
Otra propiedad de la urea beneficiosa para la piel es su capacidad de promover la
descamación natural de la piel, por lo que realiza una acción exfoliante sobre ella.
La urea es, por lo tanto, un importante apoyo para conseguir que la hidratación de la piel
sea de mayor calidad, ya que mejora la función barrera de la piel.
ÁCIDO AZELAICO
El ácido azelaico es un ácido de origen natural derivado del centeno, el trigo y la cebada
que forma parte del grupo de los ácidos dicarboxílicos. En este grupo, encontramos
otras moléculas muy útiles para el cuidado de la piel, como los alfa-hidroxiácidos
(AHA), los hidroxiácidos (PHA), los ácidos dicarboxílicos (ABA), el ácido retinoico
(un retinoide), el ácido ascórbico (vitamina C) y la vitamina E (en este post lo contamos
sobre esta vitamina).
El ácido azelaico tiene ciertas propiedades que lo convierten en una molécula muy
interesante:
Antiinflamatorio: actuando a diferentes niveles moleculares, el ácido azelaico
consigue disminuir la inflamación de la piel; por ejemplo, elimina radicales libres, frena
cascadas inflamatorias (que son procesos complejos que ocurren dentro de nuestras
células) y atenúa la inflamación de la piel y la epidermis solar.
Antibacteriano: el ácido azelaico es un bactericida de amplio espectro que actúa
alterando el pH de la bacteria. A diferencia de los antibióticos, en general no aparecen
resistencias bacterianas después de su uso, e incluso se ha demostrado que es capaz
de eliminar bacterias que son resistentes a otros antibióticos.
Queratolítico: muestra piel tiene una capa superficial llamada epidermis, compuesta
principalmente por queratinocitos (que actúan como ladrillos formando un muro) y el
ácido azelaico consigue que esta capa disminuya su grosor, lo que ayuda a desobstruir
los poros, por ejemplo.
Despigmentante: la melanogénesis consiste en la formación de la melanina (pigmento
que da color a nuestra piel), y en muchas manchas y en este proceso participa una
enzima llamada tirosinasa, cuya función es inhibida por el ácido azelaico.
Antiandrogénico: este efecto lo consigue inhibiendo una enzima llamada 5α-
reductasa, que es la encargada de convertir la testosterona en otro andrógeno más
potente, la dihidrotestosterona. Debido a sus propiedades, el ácido azelaico se utiliza
principalmente en estas patologías:
Rosácea: la rosácea es una enfermedad en la que pueden aparecer lesiones
inflamatorias como granos rojos y espinillas, por lo que el ácido azelaico es una buena
opción de tratamiento.
Acné: en el acné se altera la flora cutánea (las bacterias que habitan nuestra piel),
aparecen granos duros y pústulas dolorosas, existe un exceso de queratinización
(puntos negros o comedones) y además, todas estas lesiones pueden dejar como
secuela manchas en la piel. Por eso el ácido azelaico es una buena opción para tratar
acné leve-moderado, ya que actúa sobre todos estos frentes. Además, como
curiosidad, se utiliza mucho en el acné de la mujer adulta, ya que estas pacientes
suelen tener una piel más sensible y el ácido azelaico por lo general se tolera bastante
mejor que otros tratamientos tópicos para el acné.
Pigmentación postinflamatoria: como hemos comentado, cualquier lesión
inflamatoria en nuestra piel puede dejar como secuela una mancha más o menos
oscura, por lo que una alternativa de tratamiento es el ácido azelaico.
Melasma: como habréis leído en nuestro post sobre melasma, la primera línea de
tratamiento para estas manchas son las cremas despigmentantes, y dentro de este
grupo se encuentran las fórmulas que contienen ácido azelaico.
Efectos secundarios del ácido azelaico
Entre los efectos adversos del ácido azelaico encontramos irritación, enrojecimiento,
picor o descamación, que suelen ser más intensos al inicio del tratamiento y que pueden
minimizarse espaciando su aplicación. Sin embargo, estas reacciones son mucho menos
frecuentes que con otros tratamientos tópicos para el acné, la rosácea o el melasma,
como los retinoides o el peróxido de benzoilo, y en general los pacientes lo toleran muy
bien.
Ventajas
Puede utilizarse durante el embarazo, ya que la cantidad de producto que se absorbe
tras su uso tópico está en torno al 3–6%, mientras que el 96–94% permanece en la
piel. Además, es un elemento que se encuentra en ciertos alimentos y en la sangre en
condiciones normales. Es un fármaco de categoría B según la FDA (Food and Drugs
Administration) durante el embarazo.
Puede utilizarse durante la lactancia, aunque hay que tener la precaución de no
aplicarlo en zonas que vayan a estar en contacto directo con el bebé. Según la FDA
tiene una seguridad L3 (intermedia) durante la lactancia.
Con un solo producto se pueden tratar lesiones inflamatorias, puntos negros y
pigmentaciones postinflamatorias.
No destiñe los tejidos, a diferencia del peróxido de benzoilo, que puede dejar manchas
blancas en la ropa o en las toallas.
En el tratamiento del melasma en pieles oscuras (fototipos altos), es más seguro que
otros despigmentantes como la hidroquinona.
En general se tolera mejor que otros tratamientos tópicos como los retinoides o el
peróxido de benzoilo.
ÁCIDO RETINOICO
El ácido retinoico (tretinoína), que es la forma ácida de la vitamina A, es un irritante que
estimula el recambio de células epidérmicas, acción que reduce la cohesión entre las
células de la capa córnea y facilita su descamación. Esta acción facilita la expulsión de
comedones e inhibe la formación de otros nuevos. Estos efectos determinan su utilidad
en el tratamiento del acné vulgar, que resulta más eficaz cuando se asocia con peróxido
de benzoilo o con antibióticos sistémicos. También mejora la queratinización anormal y,
por ello, se utiliza en el tratamiento de las verrugas planas, queratosis folicular e ictiosis.
Contraindicado en casos de hipersensibilidad a la tretinoína. No debe aplicarse en las
mucosas o cerca de ellas, piel eccematosa o en caso de quemaduras. Tampoco debe
usarse simultáneamente con otros agentes queratolíticos. Hay que lavarse las manos
después de cada aplicación.
ÁCIDO SALICÍLICO
El ácido salicílico tópico alivia el ardor, la hinchazón y enrojecimiento y abre los poros
de la piel obstruidos, lo que permite que las espinillas se sequen. Alivia otras
enfermedades de la piel al suavizar y ablandar la piel seca, escamosa o engrosada para
facilitar su desprendimiento o eliminación.
La propiedad principal del ácido salicílico es eliminar la capa superficial de la
epidermis, lo que lo hace tan eficaz para tratar el acné y sus lesiones derivadas como las
cicatrices superficiales y las arrugas. Tiene propiedades comedolíticas (elimina
espinillas) y queratolíticas (regula el sebo propio de las pieles grasas y con tendencia
acneica), instruye el doctor José María Ricart, director médico del Instituto Médico
Ricart. “Gracias a su capacidad de penetrar en el interior del folículo consigue
desprender todas las células muertas de la piel, aclarar y eliminar la hiperpigmentación,
el exceso de melanina y las manchas”.
ÁCIDO MANDÉLICO
El ácido mandélico, conocido también como mandelic acid, es un producto derivado de
las almendras amargas, que es utilizado para combatir las arrugas y líneas de expresión
en el rostro, pudiendo encontrarse en forma de crema, aceite o serum.
Este tipo de ácido es indicado en personas que tiene pieles sensibles, debido a que se
absorbe más lentamente en la piel por ser una molécula grande.
Para qué sirve
El ácido mandélico posee acción hidratante, aclarente, antibacteriana y fungicida,
siendo indicado para pieles con tendencia al acné o con pequeñas manchas oscuras. Por
este motivo el ácido mandélico puede ser utilizado para:
• Aclarar manchas oscuras de la piel;
• Hidratar profundamente la piel;
• Combatir granos y espinillas, mejorando la uniformidad de la piel;
• Combatir las señales de envejecimiento, como arrugas y líneas de expresión;
• Renovar las células porque elimina las células muertas;
• Auxiliar en el tratamiento de estrías.
El ácido mandélico es ideal para las pieles secas e intolerantes al ácido glicólico,
pudiendo ser usado en todos los tipos de piel por ser mucho más suave que los demás
ácidos alfa hidroxidados (AHA). Además de eso, puede ser usado en pieles claras,
morena, mulata negra y antes o después del peeling o cirugía láser.
Contraindicaciones
No se deben utilizar productos que contengan ácido mandélico durante el día y no se
debe usar por tiempo prolongado, debido a que puede ocasionar un efecto rebote,
causando el surgimiento de manchas oscuras en el rostro. Tampoco se debe utilizar en
caso de:
• Embarazo o lactancia;
• Piel lacerada;
• Herpes activo;
• Después de depilación con cera;
• Sensibilidad a la respuesta del test;
• Uso de tretinoína;
• Piel bronceada.
Los productos que contienen ácido mandélico no deben ser usados al mismo tiempo que
otros ácidos, ni en el tratamiento con peeling químico donde se utilizan ácidos en altas
concentraciones para exfoliar la piel. Durante este tipo de tratamiento es más indicado
usar cremas y lociones hidratantes.