Derecho Privado VII – Derecho de Daños – Bolilla 13
Responsabilidad de las personas jurídicas
Responsabilidad contractual (o por actos de gestión) de la persona jurídica: se admite que las
personas de carácter público o privado son responsables por los actos de gestión de sus representantes
o administradores, cuando éstos actúan dentro de los límites de las facultades que les confieren los
estatutos y la ley. En cambio, si los administradores o representantes actúan fuera de los límites de su
poder, realizando actos que sean extraños al objeto social, la persona jurídica no responde y sólo
aquellos resultan alcanzados de modo personal frente a terceros de buena fe.
La responsabilidad por incumplimiento obligacional o contractual de la persona jurídica se rige por las
reglas generales del C.C.C.N. (artículos 730, 732, 886 y subsiguientes; 1716 y subsiguientes).
Responsabilidad extracontractual de la persona jurídica:
ARTICULO 1763.- Responsabilidad de la persona jurídica. La persona jurídica responde por los
daños que causen quienes las dirigen o administran en ejercicio o con ocasión de sus funciones.
La norma se aplica a las personas jurídicas privadas, ya que según los artículos 1764 y 1765, las
disposiciones del C.C.C.N no son aplicables a la responsabilidad del Estado, ni de manera directa, ni
subsidiaria, ya que se rige por normas y principios de derecho público nacional, o local según
corresponda.
Requisitos para que se configure la responsabilidad de la persona jurídica:
I. Daño injustamente causado por quien dirige, administra o representa a la persona jurídica:
la regla general para las personas jurídicas privadas está contemplada en el artículo 158.
Si se trata de órganos colegiados, la responsabilidad se extiende al hecho de cualquiera de los
miembros que lo componen, actúen de manera conjunta o individualmente, siempre que
integren la dirección o administración de la persona jurídica; si se trata de hechos ilícitos es
indiferente que el director o administrador sea o no representante legal de la persona jurídica.
En los hechos ilícitos causados por órganos deliberativos o de control, Pizarro entiende que
están incluidos en el régimen de responsabilidad previsto.
El hecho dañoso debe ser imputable al agente a título de dolo o culpa, o por un factor objetivo
de atribución y guardar relación causal adecuada con el menoscabo producido.
II. Vinculación causal suficiente entre la función y el daño: es preciso que medie nexo causal
adecuado suficiente entre la función de quien dirige o administra la persona jurídica y el daño
para que ésta pueda ver comprometida su responsabilidad. El artículo 1763 establece una
responsabilidad objetiva.
Carácter y fundamento de la responsabilidad: la responsabilidad de la persona jurídica por los daños
que causen sus administradores y representantes es directa y objetiva, con basamento en el riesgo
creado. Pero no excluye la que a título personal pueda incumbir a éstos últimos.
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La persona jurídica también responde por los daños causados por sus dependientes en ejercicio o con
ocasión de las funciones. También responde por los daños causados por el hecho de la cosa de la que
es dueña o guardián y por actividades riesgosas en los términos previstos por los artículos 1757 a 1759
y por el artículo 40 de la Ley 24240 (Defensa del Consumidor).
Responsabilidad del Estado
ARTICULO 1764.- Inaplicabilidad de normas. Las disposiciones del Capítulo 1 de este Título no son
aplicables a la responsabilidad del Estado de manera directa ni subsidiaria.
ARTICULO 1765.- Responsabilidad del Estado. La responsabilidad del Estado se rige por las normas y
principios del derecho administrativo nacional o local según corresponda.
ARTICULO 1766.- Responsabilidad del funcionario y del empleado público. Los hechos y las omisiones
de los funcionarios públicos en el ejercicio de sus funciones por no cumplir sino de una manera
irregular las obligaciones legales que les están impuestas se rigen por las normas y principios del
derecho administrativo nacional o local, según corresponda.
Estas normas representan la consolidación de la concepción normativa publicista pura sobre la
responsabilidad del Estado.
Lineamientos generales:
El Estado Nacional en su ámbito específico, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y las
provincias en el suyo, tienen facultades para regular su responsabilidad y la de sus agentes.
Se otorga carácter iuspublicístico a la responsabilidad del Estado considerando que no es
correcto someter al régimen jurídico de la responsabilidad de los sujetos privados regulado
por el C.C.C.N.
El marco normativo regulado por el C.C.C.N. no es aplicable a la responsabilidad del Estado de
manera directa ni subsidiaria.
El sistema elaborado no es cerrado, sino de presupuestos mínimos. No comprende todos los
casos de responsabilidad estatal ni los agota.
La prohibición de aplicación de las normas del C.C.C.N. no obsta a que puedan ser aplicadas
por analogía.
Se regulan dos grandes tipologías de responsabilidad del Estado: por falta de servicio y por
actividad legítima que sacrifica intereses individuales en beneficio del interés general. Ambas
tienen carácter directo y objetivo. En el primer caso, se siguen los lineamientos de la C.S.J.N.
en el fallo Vadell, aunque en el segundo supuesto, hay un apartamiento de los criterios
rectores de la Corte.
No se han contemplado otros factores de atribución tales como el riesgo creado y la equidad.
Tampoco se ha contemplado la responsabilidad en caso de que la administración pública actúe
como proveedor profesional en una relación de consumo.
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La ley hace referencia a la responsabilidad contractual del Estado, disponiendo que en
ausencia de normas específicas que la regulen, se aplican sus disposiciones de forma
supletoria.
Se dispone que el Estado no responde de manera directa o subsidiaria por los perjuicios
ocasionados por los concesionarios o contratistas de los servicios públicos a los cuales se les
atribuya o encomiende un cometido estatal, cuando la acción u omisión sea imputable a la
función encomendada.
Los plazos de prescripción extintiva guardan armonía con lo estipulado por el C.C.C.N.
Se guarda silencio respecto de la función preventiva de la responsabilidad por daños.
ARTICULO 1° — Esta ley rige la responsabilidad del Estado por los daños que su actividad o inactividad les
produzca a los bienes o derechos de las personas.
La responsabilidad del Estado es objetiva y directa.
Las disposiciones del Código Civil no son aplicables a la responsabilidad del Estado de manera directa ni
subsidiaria.
La sanción pecuniaria disuasiva es improcedente contra el Estado, sus agentes y funcionarios.
ARTICULO 2° — Se exime de responsabilidad al Estado en los siguientes casos:
a) Por los daños y perjuicios que se deriven de casos fortuitos o fuerza mayor, salvo que sean asumidos por
el Estado expresamente por ley especial;
b) Cuando el daño se produjo por el hecho de la víctima o de un tercero por quien el Estado no debe responder.
ARTICULO 3° — Son requisitos de la responsabilidad del Estado por actividad e inactividad ilegítima:
a) Daño cierto debidamente acreditado por quien lo invoca y mensurable en dinero;
b) Imputabilidad material de la actividad o inactividad a un órgano estatal;
c) Relación de causalidad adecuada entre la actividad o inactividad del órgano y el daño cuya reparación se
persigue;
d) Falta de servicio consistente en una actuación u omisión irregular de parte del Estado; la omisión sólo
genera responsabilidad cuando se verifica la inobservancia de un deber normativo de actuación expreso y
determinado.
ARTICULO 4° — Son requisitos de la responsabilidad estatal por actividad legítima:
a) Daño cierto y actual, debidamente acreditado por quien lo invoca y mensurable en dinero;
b) Imputabilidad material de la actividad a un órgano estatal;
c) Relación de causalidad directa, inmediata y exclusiva entre la actividad estatal y el daño;
d) Ausencia de deber jurídico de soportar el daño;
e) Sacrificio especial en la persona dañada, diferenciado del que sufre el resto de la comunidad, configurado
por la afectación de un derecho adquirido.
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ARTICULO 5° — La responsabilidad del Estado por actividad legítima es de carácter excepcional. En
ningún caso procede la reparación del lucro cesante.
La indemnización de la responsabilidad del Estado por actividad legítima comprende el valor objetivo
del bien y los daños que sean consecuencia directa e inmediata de la actividad desplegada por la
autoridad pública, sin que se tomen en cuenta circunstancias de carácter personal, valores afectivos ni
ganancias hipotéticas.
Los daños causados por la actividad judicial legítima del Estado no generan derecho a indemnización.
ARTICULO 6° — El Estado no debe responder, ni aun en forma subsidiaria, por los perjuicios ocasionados
por los concesionarios o contratistas de los servicios públicos a los cuales se les atribuya o encomiende
un cometido estatal, cuando la acción u omisión sea imputable a la función encomendada.
ARTICULO 7° — El plazo para demandar al Estado en los supuestos de responsabilidad extracontractual
es de tres (3) años computados a partir de la verificación del daño o desde que la acción de daños esté
expedita.
ARTICULO 8° — El interesado puede deducir la acción indemnizatoria juntamente con la de nulidad de
actos administrativos de alcance individual o general o la de inconstitucionalidad, o después de
finalizado el proceso de anulación o de inconstitucionalidad que le sirve de fundamento.
ARTICULO 9° — La actividad o inactividad de los funcionarios y agentes públicos en el ejercicio de sus
funciones por no cumplir sino de una manera irregular, incurriendo en culpa o dolo, las obligaciones
legales que les están impuestas, los hace responsables de los daños que causen.
La pretensión resarcitoria contra funcionarios y agentes públicos prescribe a los tres (3) años.
La acción de repetición del Estado contra los funcionarios o agentes causantes del daño prescribe a los
tres (3) años de la sentencia firme que estableció la indemnización.
ARTICULO 10. — La responsabilidad contractual del Estado se rige por lo dispuesto en las normas
específicas. En caso de ausencia de regulación, se aplica esta ley en forma supletoria.
Las disposiciones de la presente ley no serán aplicadas al Estado en su carácter de empleador.
Responsabilidad contractual y extracontractual del Estado
Responsabilidad contractual: se vincula generalmente a la temática del acto administrativo y
específicamente de los contratos administrativos, cuyo estudio corresponde al Derecho
Administrativo. Pueden ser aplicables supletoriamente, por analogía, según algunos autores o
de modo directo y subsidiario, según otros, las normas y principios establecidos en el C.C.C.N.
que rigen la responsabilidad por daños, en todo aquello que no haya sido reglado por normas
de derecho público común o por los propios términos de la contratación administrativa.
Responsabilidad extracontractual: puede ser dividida para su tratamiento según provenga de
la actividad ilegítima de la administración o de su obrar legítimo.
Cuando proviene de la actividad ilegítima, el menoscabo es causado por una conducta estatal
objetivamente antijurídica. La doctrina de la falta de servicio responde a esta idea, ya que el
funcionamiento defectuoso del servicio, ponderado en función de las leyes y reglamentos
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administrativos, y, en defecto de ellos, de los estándares objetivos de diligencia debida,
traduce una conducta antijurídica y objetivamente apartada del estándar de diligencia debida.
No basta con la sola antijuridicidad, es necesario que haya daño resarcible, relación causal
adecuada y un factor de atribución de naturaleza objetiva (artículo 3).
La responsabilidad ilegítima puede subdividirse según provenga de hechos o actos u omisiones
de la función administrativa propiamente dicha, legislativa o judicial.
La responsabilidad por el hecho de la cosa de la que el Estado es dueño o guardián o por
actividades riesgosas se insertan en el terreno de la actuación ilegítima. Rige en todos los
casos, el principio de reparación plena o integral del daño.
La responsabilidad extracontractual del Estado también puede provenir de una actividad
legítima, de naturaleza administrativa, legislativa o judicial que sacrifica intereses particulares
en beneficio del interés general. La doctrina del sacrificio especial, con sustento en la garantía
de la igualdad ante las cargas públicas sostiene que, si el Estado adopta medidas legítimas, en
aras del interés general, que representen de modo desproporcionado en ciertos particulares,
no pueda exigírsele a éstos que soporten estoicamente el perjuicio en beneficio comunitario.
Razones de justicia conmutativa conducen a la reparación.
Responsabilidad del Estado por omisión: hasta la sanción de la Ley 26944, no había en el Derecho
Administrativo una norma específica que regulara la responsabilidad estatal por omisión por lo que se
debía recurrir a los artículos 1074 y 1112 del Código Civil derogado.
La Ley 26944 regula en el artículo 3 inciso d la responsabilidad del Estado por omisión en términos muy
restrictivos: sólo se configura cuando se verifique la inobservancia de un deber normativo de actuación
expreso y determinado. La norma contraría totalmente el criterio adoptado por la C.S.J.N. en el fallo
Mosca.
Pizarro sostiene que, como principio, el Estado debe responder en aquellos casos en los cuales exista
un deber normativo de actuación determinado y expreso. Sin embargo, la ponderación de esto último,
no puede estar sujeta a parámetros rigurosamente formales, ya que, de lo contrario, bastaría con no
reglamentar la actividad estatal, o hacerlo de manera vaga y genérica para debilitar la existencia de
una norma que imponga actuar en sentido específico.
El factor de atribución en la responsabilidad del Estado:
1. Falta de servicio: la hay cuando un servicio no funciona, o cuando funciona mal o tardíamente.
La ley 26944 la define como una actuación u omisión irregular de parte del Estado, precisando
que la omisión sólo genera responsabilidad cuando se verifica la inobservancia de un deber
normativo de actuación expreso y determinado.
Quien alega la falta de servicio debe probar cuál era el servicio que correspondía ser prestado
por el Estado y que éste no funcionó, o funcionó mal o tardíamente. La responsabilidad es
objetiva.
2. Sacrificio especial: su fundamento anida en la garantía de igualdad o proporcionalidad
constitucional ante las cargas públicas. Para que opere es necesario que el Estado obrando
legítimamente, cause un daño a un particular, que ese menoscabo sea experimentado por éste
de manera injusta y desigual, imponiéndole un sacrificio especial que no está obligado por ley
a soportar y que la equidad no tolera. Es un sacrificio calificado que pone al damnificado en
una situación de desigualdad. Es indispensable que el sacrificio haya sido hecho en beneficio
de toda la comunidad