Derecho Privado VII – Derecho de Daños – Bolilla 10
Responsabilidad por autoría directa
Opera cuando el daño es producido por la acción u omisión del responsable. Quien ejecuta la acción
dañosa es quien debe responder.
Está regulada en el artículo 1749.
En materia obligacional (contractual) el responsable directo es el deudor que incumple de manera
absoluta o relativa la obligación asumida. Es irrelevante que el deudor se valga de auxiliares,
colaboradores o sustitutos, en todos los casos quien incumple es el propio obligado.
El incumplimiento provocado por el auxiliar es asimilado al que dimana de la propia conducta del
deudor, rige el principio de equiparación consagrado en el artículo 732.
En materia extracontractual el responsable directo es quien por acción u omisión propia causa a otro
un perjuicio no justificado.
Sólo la autoría puede ser directa o indirecta, pero la responsabilidad es siempre directa, en el sentido
que genera un vínculo inmediato con el damnificado y como se encuentra justificada por un factor de
atribución, no es subsidiaria de la responsabilidad del agente inmediato del perjuicio.
ARTICULO 1749.- Sujetos responsables. Es responsable directo quien incumple una obligación u
ocasiona un daño injustificado por acción u omisión.
Factor de atribución: la responsabilidad directa puede ser subjetiva u objetiva.
Subjetiva: requiere de culpabilidad en la conducta del agente. Se da en la responsabilidad por
incumplimiento de obligaciones de medios; responsabilidad por incumplimiento;
responsabilidad por acusación calumniosa donde se exige dolo o culpa grave; responsabilidad
del tutor por daño causado al tutelado por acción u omisión en el ejercicio o en ocasión de sus
funciones; responsabilidad del transportista por pérdida de equipaje de mano y demás efectos
que hayan quedado bajo custodia del pasajero, entre los casos más destacados.
Objetiva: cuando se fundamenta en un factor de atribución de esa naturaleza para justificar
axiológicamente la obligación de resarcir. Dentro de los casos más destacados está la
responsabilidad por daños involuntarios, la responsabilidad del titular de un establecimiento
educativo, la responsabilidad por incumplimiento de obligaciones de resultado, la
responsabilidad del hotelero y la responsabilidad del constructor por ruina.
Responsabilidad por omisión: La determinación de la autoría en la acción resulta más sencilla que en
la omisión, pues se trata de una conducta positiva. Desaparece la norma que exigía la imposición legal
expresa de obrar y se recepta el deber de actuar para evitar daños. Ante la ausencia de una norma que
imponga el deber de actuar, el rol de los jueces es establecer si dicha conducta es correspondida o no
al agente omisivo.
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Responsabilidad por daños causados por actos involuntarios
1. Primera etapa: desde la sanción del Código velezano hasta la ley 17711: era un régimen
basado en base al principio de la culpa. Los actos involuntarios (obrados sin discernimiento,
intención o libertad) en principio, no generan consecuencias resarcitorias para el agente, sin
perjuicio de la que pudiere gravitar sobre su representante legal (padres, tutores o curadores).
2. Segunda etapa: desde la ley 17711 hasta la sanción del C.C.C.N.: la solución estaba dada por
el artículo 907 del código derogado, que sostenía que los jueces podrán disponer un
resarcimiento a favor de la víctima del daño, fundados en razones de equidad, teniendo en
cuenta la importancia del patrimonio del autor del hecho y la situación personal de la víctima.
3. Tercera etapa: artículo 1750 del C.C.C.N.: se trata de un sistema que invierte los términos de
la cuestión: como regla, hay responsabilidad directa por actos involuntarios con basamento en
la equidad, sólo que el juez puede morigerar fundadamente la cuantía indemnizatoria con
basamento, también, en la equidad. La procedencia o improcedencia de la indemnización está
sujeta a la discrecionalidad judicial. Rige el principio de reparación plena. La equidad funciona
como factor de atribución y como atenuante.
El acto realizado por quien sufre fuerza irresistible no genera responsabilidad para su autor,
sin perjuicio de la que corresponda a título personal para quien ejerce esa fuerza.
ARTICULO 1750.- Daños causados por actos involuntarios. El autor de un daño causado por un
acto involuntario responde por razones de equidad. Se aplica lo dispuesto en el artículo 1742.
El acto realizado por quien sufre fuerza irresistible no genera responsabilidad para su autor, sin
perjuicio de la que corresponde a título personal a quien ejerce esa fuerza.
ARTICULO 1742.- Atenuación de la responsabilidad. El juez, al fijar la indemnización, puede
atenuarla si es equitativo en función del patrimonio del deudor, la situación personal de la víctima
y las circunstancias del hecho. Esta facultad no es aplicable en caso de dolo del responsable.
Pluralidad de responsables
ARTICULO 1751.- Pluralidad de responsables. Si varias personas participan en la producción del
daño que tiene una causa única, se aplican las reglas de las obligaciones solidarias. Si la
pluralidad deriva de causas distintas, se aplican las reglas de las obligaciones concurrentes.
Si varias personas participan en la producción de un daño que tiene causa única todos ellos responden
solidariamente frente al damnificado.
Si la pluralidad deriva de causas distintas se aplican las reglas de las obligaciones concurrentes.
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Encubrimiento: el encubridor no es partícipe del hecho dañoso, pero con su intervención deliberada
facilita o permite su ocultamiento con la finalidad de evitar la responsabilidad de los partícipes
mediante diversas acciones contempladas en el artículo 277 del Código Penal.
El encubridor responde por las consecuencias del hecho que deriven de su propio accionar delictivo
(encubrir). Su responsabilidad es concurrente con la de los partícipes ya que deriva de una causa
diferente.
ARTICULO 1752.- Encubrimiento. El encubridor responde en cuanto su cooperación ha causado
daño.
Acción de regreso en los hechos ilícitos: si alguno de los obligados indemniza al damnificado tiene
acción de contribución contra los restantes obligados.
Se llega a esta conclusión por aplicación del artículo 838 última parte que dispone “Las consecuencias
propias del incumplimiento doloso de uno de los deudores no son soportadas por los otros”. La norma
debe ser aplicada a los coautores de hechos ilícitos dolosos extracontractuales ya que no hay razón
alguna para aplicar una regla distinta.
Responsabilidad colectiva, anónima y por la actividad riesgosa de un grupo
La intervención plural puede ser:
Conjunta o común: cuando varios sujetos individualmente determinados cooperan o toman
parte en la producción del resultado dañoso en calidad de coautores, consejeros, cómplices o
auxiliares de un acto ilícito. La relación de causalidad es conjunta.
Concurrente: cuando el daño es producido por la acción independiente entre sí de dos o más
personas, con la particularidad de que, aun sin mediar el hecho de la otra, el resultado se
habría producido igualmente. Cada agente responde por la totalidad del daño. La relación de
causalidad –y la responsabilidad – es concurrente.
Alternativa o disyunta: cuando el daño es atribuible a una persona o a otra, pero de manera
alternativa o excluyente. Son figuras en las cuales el menoscabo es causado por un miembro
no identificado dentro de un grupo circunstancial dañoso individualizado de posibles
responsables. La relación de causalidad es alternativa o disyunta.
Responsabilidad por autoría anónima o causado por un miembro no individualizado dentro
de un grupo determinado de personas
Aquella que se configura sobre todos los integrantes de un grupo determinado de personas por el daño
causado por uno de sus miembros, cuando no ha podido individualizarse al autor.
La responsabilidad es utilizada como una técnica de imputación grupal del daño que se mantiene en
tanto en cuanto el integrante del grupo no demuestre que no contribuyó a la producción del daño.
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ARTICULO 1761.- Autor anónimo. Si el daño proviene de un miembro no identificado de un grupo
determinado responden solidariamente todos sus integrantes, excepto aquel que demuestre que no
ha contribuido a su producción.
El artículo consagra un régimen de responsabilidad colectiva por autoría anónima de carácter general,
que tiene una aplicación particularizada en el supuesto previsto por el artículo 1760. La norma se aplica
tanto en materia contractual como extracontractual.
Requisitos para su configuración:
1. Existencia de un grupo de personas como autores posibles del daño: el grupo requiere de
algún grado de interacción o de conexidad entre sus miembros. La pertenencia al grupo se
concreta a través de un cierto vínculo de adhesión que puede ser más o menos intenso,
consciente o inconsciente. La actividad grupal puede ser riesgosa para terceros o no.
2. Relación causal adecuada entre la acción grupal y el daño: estamos en el terreno de la
causalidad alternativa. La responsabilidad colectiva propone una valoración distinta mediante
la causalidad alternativa: el daño es atribuible a una u otra persona. Conduce a la
responsabilidad de todos.
3. Falta de individualización del autor del daño: el anonimato es esencial. Identificado el agente
dañador cesa la responsabilidad de los demás miembros del grupo. La norma requiere que
para que opere la causal de liberación, el integrante del grupo demuestre que no ha
contribuido en la producción del daño.
Factor de atribución: es objetivo, basado en el riesgo creado según el artículo 1761.
Eximentes:
Demostración de que el sujeto no contribuyó a la producción del daño.
Falta de integración del grupo.
Imposibilidad de haber causado el daño.
Eximentes que destruyen el nexo causal.
Forma de responder: el C.C.C.N. establece la regla de solidaridad de todos los integrantes del grupo.
Quien satisface la reparación tiene acción de regreso contra los otros miembros del grupo.
Responsabilidad por cosa suspendida o arrojada
ARTICULO 1760.- Cosa suspendida o arrojada. Si de una parte de un edificio cae una cosa, o si ésta es arrojada,
los dueños y ocupantes de dicha parte responden solidariamente por el daño que cause. Sólo se libera quien
demuestre que no participó en su producción.
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El daño debe ser causado por una cosa que cae o es arrojada de una parte de un edificio, sin que pueda
individualizarse al autor responsable del mismo. El grupo de legitimados pasivos está compuesto por
quienes son dueños y ocupantes de la parte del edificio de la cual la cosa cae o es arrojada.
La responsabilidad de los integrantes del grupo es objetiva y solidaria.
Los integrantes se liberan si se individualiza al autor del daño.
Sólo se demuestra quien demuestre que no participó en la producción del daño.
Daños causados por la actividad peligrosa de un grupo
ARTICULO 1762.- Actividad peligrosa de un grupo. Si un grupo realiza una actividad peligrosa para
terceros, todos sus integrantes responden solidariamente por el daño causado por uno o más de
sus miembros. Sólo se libera quien demuestra que no integraba el grupo.
No estamos frente a un supuesto de daños causados por el riesgo de la actividad individual, sino del
riesgo que dimana de un grupo considerado riesgoso por la actividad que realiza. El riesgo grupal da
lugar a una imputación de responsabilidad y también es grupal.
Se trata de supuestos de particular gravedad, en donde el riesgo creado está referido al grupo en sí
mismo y no al anonimato en la causación del daño.
La identificación plena del autor del daño no interrumpe la cadena causal. Sólo se admite como causal
de liberación la demostración de que el sujeto no integraba el grupo.
Se pretende generar herramientas jurídicas más estrictas frente al accionar de ciertos grupos que
causan daños ([Link]: patotas, barrabravas, etc.)
Dentro de los casos especiales, destaca la responsabilidad grupal por contaminación al ambiente, la
responsabilidad de los participantes en la organización de espectáculos públicos deportivos y la
responsabilidad en el derecho del consumidor en caso de fabricación, importación, distribución,
provisión y venta de cosas o servicios riesgosos que causen daño al consumidor.