El catéter venoso central es un dispositivo que accede al torrente sanguíneo central a través de
la vena cava superior o inferior. Su uso está indicado no solo para tratamientos largos o fármacos
irritativos (como la quimioterapia o la antibioterapia) sino también para nutriciones parenterales
con una osmolaridad superior a 900mOsm/l. Además, cuando un paciente tiene accesos venosos
muy difíciles suele estar recomendado este dispositivo (5). Como punto de inserción de este
dispositivo usamos las venas yugular o subclavia, todo esto dependerá de la anatomía del
paciente entre otros criterios, siendo posible insertar este catéter a través de las venas braquial,
basílica, cefálica o femoral5,6.
La cateterización venosa se define como la inserción de un catéter biocompatible en el espacio
intravascular, central o periférico, con el fin de administrar soluciones, medicamentos, nutrición
parenteral, medios de contraste y realizar pruebas diagnósticas, entre otros.
INDICACIONES PARA EL USO DE CVC
1. En pacientes que requieren la administración de soluciones hiperosmolares y grandes
volúmenes de soluciones para reanimación e inotrópicos. También está indicado en pacientes en
quienes, por su condición clínica, no es posible acceder al espacio intravascular a través de una
vena periférica.
2. La cateterización intravascular, venosa o arterial, está indicada con fines diagnósticos y
terapéuticos, para monitorización de la presión venosa central, presión pulmonar, presión en
cuña del capilar pulmonar, cateterismo cardiaco, presión arterial, arteriografía, angioplastia,
escleroterapia, entre otros.
3. Los catéteres permanentes se utilizan principalmente para tratamientos a largo plazo, para la
administración de nutrición parenteral y de quimioterapia, en soluciones que por sus
características químicas requieren la vía central
CONTRAINDICACIONES
a) Absolutas: Insuficiencia Obstrucción de las Venas Cavas superior e inferior, Innominadas,
Subclavia y Yugular Interna. Lesiones traumáticas de las Venas Cavas superior e inferior,
Innominadas, Subclavia y Yugular Interna. Estructura anatomía local distorsionada en forma
congénita, por antecedente quirúrgico o traumático, o radioterapia previa. Intentos
infructuosos recientes llevados a cabo por un operador con experiencia. Coagulopatía grave
(recuento de plaquetas < 20 x 10 9/L e INR >3.0).
b)Relativas: Dificultades respiratorias con taquipnea y esfuerzos inspiratorios con necesidad de
protección previa de la vía aérea. Coagulopatía severa y/o terapia anticoagulante - trombolítica
reciente de difícil corrección durante el procedimiento Infecciones, quemaduras o presencia de
adenomegalias en el área de punción venosa prevista. Traqueostomía con secreciones muy
abundantes en la vecindad del sitio de punción previsto. Punción infraclavicular con un ángulo
costoclavicular muy estrecho. Presencia de un aneurisma en la proximidad de la vena a punzar.
Falta de medios para asegurar que la técnica de inserción se llevará a cabo bajo condiciones
estériles. Pacientes no colaboradores o en estado de agitación, con necesidad de sedación
previa. Durante las maniobras de reanimación cardiopulmonar.
CLASIFICACIÓN DE LOS CATÉTERES INTRAVASCULARES
Los catéteres intravasculares se pueden clasificar de diferentes formas.
Según su permanencia, los catéteres intravasculares pueden clasificarse en dos grandes grupos:
temporales o de corto plazo (generalmente insertados mediante técnica de inserción
percutánea) y permanentes o de largo plazo (insertados a través de técnica quirúrgica).
Entre los catéteres temporales o de corto plazo se encuentran: Catéter venoso central de
inserción periférica (PICC) de una o dos vías: es insertado, por lo general, a través de las
venas basílica y cefálica en la región antecubital.
Representa una buena alternativa para administrar soluciones hiperosmolares e hipertónicas,
puesto que permiten alcanzar la vena cava superior con un mínimo de complicaciones
mecánicas e infecciosas, a diferencia de los catéteres centrales directos.
El espacio antecubital es menos colonizado, grasoso y húmedo que el cuello o el tórax; además,
aleja el catéter de secreciones nasales y endotraqueales. Estos catéteres se asocian con una
tasa de flebitis de 2,2% a 9,7% y de 5-10% de incidencia de trombosis venosa, tasas
directamente relacionadas con el tiempo de permanencia del catéter su uso se ha generalizado
en los servicios de urgencias para administrar soluciones hiperosmolares y algunos agentes
inotrópicos. Debido a su diámetro (3, 4, 5 Fr) y longitud (50-70 cm), no es posible administrar
grandes volúmenes de líquidos en infusión rápida.
Catéteres venosos centrales no tunelizados: pueden ser de una, dos, tres o cuatro vías
(catéteres multilumen). Estos últimos tienen gran aceptación debido a que permiten la
administración simultánea de líquidos, medicamentos y la monitorización hemodinámica en
pacientes críticamente enfermos o con accesos venosos difíciles.
Sin embargo, varios estudios demuestran que la utilización de catéteres de tres luces incrementa
el riesgo de infección debido, posiblemente, a la manipulación de las conexiones y líneas de
infusión. A pesar de que los pacientes con catéteres multilumen generalmente se encuentran en
estado más crítico que aquellos que requieren catéteres unilumen, el riesgo de infección con el
uso de catéteres multilumen parece ser independiente de la severidad de la enfermedad
Catéter arterial central o de arteria pulmonar: llamado también catéter de Swan Ganz,
difiere de los otros CVC en que es insertado a través de un catéter de cloruro de polivinilo(PVC) o
de poliuretano de un mayor calibre (7,5-8,5 Fr). Algunos están recubiertos por una capa
heparinizada que, al parecer, disminuye el riesgo de agregación plaquetaria, formación de
trombos y posterior colonización por microorganismos. Numerosos estudios reportan la relación
existente entre el tiempo de permanencia del catéter y la Bacteremia Relacionada con Catéter
(BRC); por lo tanto, se recomiendan no dejarlo durante un período mayor de 3-5 días
Entre los catéteres permanentes a largo plazo están:
Catéter venoso central externo tunelizado: es un catéter de silicona o poliuretano, de una o
dos vías. Tiene un anillo o porción de dacrón ubicado cerca al sitio de salida del catéter que lo fija
por la formación de tejido fibroso a su alrededor. Estudios recientes no encuentran diferencia
entre éste y los CVC no tunelizados (Figura 1). Los más comunes son Hickman, Quinton, Broviac
y Groshong.
Catéter venoso central implantado: es de silicona o poliuretano y posee un reservorio,
generalmente de titanio, con una membrana de silicona que permite múltiples punciones. Se
implanta en el tejido celular subcutáneo por medio de un bolsillo que impide su desplazamiento
y facilita la punción a través de la piel con una aguja especial. Admite una larga permanencia y,
aunque está asociado con una tasa baja de BRC, tiende a comportarse como una prótesis y, por
lo tanto, una vez el catéter es colonizado por hongos o S. aureus, presenta infecciones
polimicrobianas recurrentes y bacteremia persistente que requieren su retiro
TÉCNICAS O MÉTODOS DE INSERCIÓN
Percutánea: se realiza venopunción directa con aguja metálica o de un material flexible, como
en la venopunción periférica, y se desliza a través de la aguja un catéter flexible (PICC o el
drum). Las venas de preferencia son las metacarpianas, mediana, basílica, cefálica, humeral,
axilar, safena y yugulares externas. En los niños es común el uso de la temporal y la facial, y en
los recién nacidos la umbilical.
Seldinger: combina la punción percutánea con aguja 18-20 Ga y el paso del catéter a través de
una guía metálica y el uso de un dilatador para facilitar el paso y permanencia del catéter.
Disminuye en forma importante la incidencia de complicaciones mecánicas relacionadas con la
inserción. Se utiliza para acceder a grandes vasos como las venas subclavias, yugulares internas
y femorales. En pacientes con alto riesgo de complicaciones, como aquellos con hipovolemia,
desnutrición u obesidad, sospecha de malformación de grandes vasos, múltiples punciones
anteriores, antecedentes de trombosis, hipercoagulabilidad, inmunocompromiso, entre otras, se
utiliza, cada vez más, la ayuda de ecografía o fluoroscopia. La punción de la vena subclavia fue
descrita por Aubaniac en 1952 y, pese a que es un procedimiento que se realiza desde hace más
de 50 años, son comunes las complicaciones mecánicas debido a que se efectúa a ciegas; se
recomienda restringir su uso en casos con indicaciones precisas, apoyarse en el ultrasonido y
que solo sea realizada por expertos. En caso de que la condición clínica del paciente permita el
abordaje subclavio, se recomienda empezar por el lado derecho con el fin de prevenir la lesión
del conducto torácico que puede ocurrir al puncionar el lado izquierdo.
En presencia de patología pulmonar, el catéter debe colocarse en el lado de la patología para
evitar una complicación en el pulmón sano y, por consiguiente, un problema pulmonar bilateral.
Para la canalización de la yugular se recomienda puncionar el lado derecho, toda vez que esta
tiene un acceso más directo a la vena cava superior; se identifica por palpación la arteria
carótida, que se encuentra medial y posterior a la vena, con el fin de evitar las complicaciones
resultantes de su punción accidental. Algunas medidas que ayudan a disminuir la frecuencia de
complicaciones relacionadas con la cateterización percutánea de estos vasos centrales consisten
en colocar un rollo de tela longitudinal entre las escápulas para hacer que la cabeza y los
hombros caigan hacia atrás, haciendo más anteriores y accesibles las venas subclavias; posición
de Trendelenburg a 20º-30º, con el fin de ingurgitar y distender las venas y girar la cabeza hacia
el lado contrario a la punción. Después de colocado el catéter es obligatorio tomar una
radiografía del tórax para cerciorarse de que está en la debida posición central, que no existen
complicaciones y autorizar la infusión de soluciones parenterales
Disección: consiste en el abordaje de una vena a través de la incisión de la piel, del tejido
celular subcutáneo y la inserción directa de un catéter en la vena. Está indicada en situaciones
en las cuales ha sido imposible la punción percutánea.
Su uso está cada vez más restringido, puesto que los reportes indican una mayor incidencia de
infecciones debido a la manipulación de los tejidos; requiere personal entrenado, equipo de
disección y mayor tiempo de intervención quirúrgica. Se realiza con mayor frecuencia en
población infantil. En pacientes con trauma múltiple el sitio de elección es la vena safena interna
al nivel del tobillo, realizando la incisión 2 cm por delante y por encima del maléolo interno o
tibial, seguido por la vena mediana basílica en la región antecubital, a 2,5 cm por fuera de la
epitróclea humeral en el pliegue de la flexión del codo. En los casos urgentes se recomienda
disecar la vena que se identifique más fácilmente; sin embargo, algunos factores pueden
influenciar la elección: un ejemplo es la vena yugular externa, fácilmente accesible por ser muy
superficial, pero su resultado es poco estético. En general las venas superiores, cefálica, basílica
y yugular externa se prefieren cuando se pretende medir la presión venosa central; las venas de
los miembros inferiores se emplean cuando las venas antes mencionadas no son accesibles o
cuando la región superior del cuerpo está afectada por quemaduras.
Sin embargo, existe una fuerte relación entre la cateterización de las venas de los miembros
inferiores y la incidencia de tromboflebitis y de fenómenos tromboembólicos.
Tunelización: es una forma de punción percutánea combinada con venodisección; tiene como
finalidad alejar el sitio de inserción a la vena del sitio de salida del catéter mediante la
construcción de un túnel en el tejido celular subcutáneo. No se utiliza en situaciones de
emergencia y, por lo general, se usa para administrar terapia intravenosa a largo plazo, como
quimioterapia, nutrición parenteral ambulatoria y hemodiálisis. Es una técnica que puede
realizarse a ciegas, con guía ecográfica o bajo visión fluoroscópica
Accesos Venosos:
a)Vena Yugular Interna:
Acceso central o interfascicular: Se identifica la unión de los fascículos esternal y clavicular del
esternocleidomastoideo. Se identifica la proximidad al pulso carotídeo. La aguja es insertada en
el ángulo superior de ambos fascículos en un ángulo de 30 – 45° respecto al plano horizontal y
con dirección a la mamila ipsilateral. La vena debe alcanzarse por a unos 2 – 3 centímetros de
profundidad.
Acceso anterior: La aguja se inserta junto al borde medial del esternocleidomastoideo, lateral
al pulso de la arteria carótida a nivel del margen inferior del cartílago tiroides. La aguja se inserta
con un ángulo de 30º dirigida hacia la mamila ipsilateral .
Acceso posterior: Se identifica la unión de la vena yugular externa y el margen posterior del
esternocleidomastoideo. La aguja se inserta junto al borde posterior del esternocleidomastoideo,
con una inclinación de 0 a 15º bajo el plano horizontal y con dirección a la escotadura
supraesternal y/o la mamila contralateral .
ventajas
Vasos grandes. Fácil localización. Fácil acceso.Trayectoria recta hacia la vena cava en el lado
derecho. Baja tasa de complicaciones.
Desventajas:
Poco cómodo para el paciente. Mantenimiento poco fácil de las vendas. Proximidad a la arteria
carótida. Una más alta tasa de infecciones en los sitios de inserción. Es bastante problemática
en pacientes con traqueosto
b) Vena Subclavia:
Acceso supraclavicular: La Vena Subclavia presenta dos segmentos: uno lateral por arriba de la
primera costilla y otro medial que transcurre por arriba de la cúpula pleural, este último
segmento es el que se une a la vena yugular interna. Se ubica la unión entre el fascículo externo
del esternocleidomastoideo y el borde superior de la clavícula. La aguja se inserta a 1 centímetro
de dicho ángulo siguiendo el eje de su bisectriz y/o en dirección de la mamila contralateral. La
angulación respecto al plano horizontal es de 15 a 45°
Acceso infraclavicular: Existen tres abordajes de la vena subclavia en este acceso
Ventajas: Es un vaso grande con un gran flujo. Baja tasa de infección. Fácil de cubrir y
mantener. Es menos restrictiva e incómoda para el paciente.
Desventajas: Se encuentra muy cerca del ápex pulmonar. Se encuentra cerca a la arteria
subclavia. Difícil de comprimir en caso de sangrado.
Vena Femoral : Es un acceso que se recomienda sólo cuando no existe otra alternativa. Los
puntos de reparo son el pliegue inguinal y la arteria femoral. Se ubica a 2 – 3 cm de dicho
pliegue, a 1 cm medial al pulso femoral, con la aguja en dirección a la cicatriz umbilical en
ángulo de 30 – 45º respecto al plano horizontal.
Ventajas: Fácil acceso. Es un vaso grande. Poca interferencia durante la reanimación
cardiopulmonar.
Desventajas: Disminuye la movilidad del paciente. Alta tasa de trombosis, flebitis e
infección. Existe el riesgo de punción de la arteria femoral. Presenta dificultades con los
vendajes y con su mantenimiento y cuidado.
Materiales a usar
Elementos de protección personal: tapabocas con visera, guantes, bata estéril y gorro. • Vial de
lidocaína al 1% sin vasoconstrictor. • Aguja 26 Ga. • Jeringa de 5 ml para infiltrar el anestésico
local. • Jeringa de 10 ml para purgar y aspirar el catéter. • Gasas. • Jabón y solución a base de
yodo o de clorhexidina. • Catéter con su equipo según la marca. • Seda 4-0. • Bisturí No. 15. •
Tijeras de material. • Líquidos endovenosos. • Equipo de presión venosa central. • Apósito
semioclusivo, semipermeable, transparente 10 x 12 (rectangular), 9 x 12 (ovalado)
Técnica de colocación
El método de Seldinger es la técnica preferida para insertar un catéter venoso central. (categoría
I-A)
En la cateterización venosa central se deben seguir los siguientes pasos:
a) Identificar el vaso y el reparo anatómico ya descrito anteriormente.
b) Preparar el sitio de inserción frotándolo con una solución antiséptica.
c) Cubrir el lugar con campos estériles.
d) Infiltrar la piel con lidocaína.
e) Canular la vena usando la aguja-introductor, sino logra canularse la vena en tres intentos,
cambie de acceso.
f) Confirme la ubicación de la aguja mediante la aspiración fácil de sangre venosa; si la
localización venosa (versus arterial) está en duda, use la transducción de presiones o hacer un
análisis de gases sanguíneos. g) Retirar la jeringa del receptáculo de la aguja.
h) Insertar la guía tonel extremo en “J” a través de la aguja dentro de la vena y aváncela
suavemente; nunca fuerce la guía.
i) Haga una pequeña hendidura con una hoja de bisturí en la piel adyacente a la guía.
j) Avance el dilatador sobre la guía con movimientos rotativos. Siempre sostener la guía. k)
Retire el dilatador mientras la guía es estabilizada.
l) Introducir el catéter sobre la guía.
m) Evaluar la fácil aspiración de sangre y el pasaje de fluido a través de todos los lúmenes del
catéter.
n) Luego de retirar la guía se coloca el clamp de goma en la posición adecuada para asegurar el
catéter.
o) Luego se coloca el fijador rígido sobre el clamp de goma y se asegura mediante suturas para
fijarlas a la piel.
p) Ausculte cada hemitórax y solicite una radiografía de tórax control