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quinientos cuarenta y cuatro mil cincuenta y cuatro con cincuenta y un
centavos ($ 544.054,51), más sus intereses. Hizo extensiva la condena
a la aseguradora citada en garantía La Nueva Cooperativa de Seguros
Limitada, en la medida del seguro contratado. Impuso las costas del
juicio en un cincuenta por ciento (50%) al actor y en el cincuenta por
ciento (50%) restante a los emplazados y a la citada en garantía.
II. La sentencia dictada respecto del expediente
acumulado N°35918/2018 fue apelada por el actor, quien fundó su
recurso mediante la presentación obrante a fs. 435/448, cuyo traslado
no fue respondido, el demandado, quien expresó sus agravios a fs.
425/426, cuyo traslado fue respondido a fs. 450/460, y la citada en
garantía, quien expresó sus agravios a fs. 428/431, cuyo traslado fue
respondido a fs. 462/473.
Se dictó el llamado de autos, providencia que se encuentra
firme, quedando de esta manera los presentes en estado de dictar
sentencia.
En el expediente N°68552/2020 apeló la citada en
garantía, quien fundó su recurso mediante la presentación obrante a
fs.476/477, cuyo traslado fue respondido a fs. 482/485. El recurso
interpuesto por los demandados fue declarado desierto a fs. 487.
III. En el expediente N°35918/2018 el actor promovió
demanda solicitando la reparación de los daños derivados del
accidente de tránsito ocurrido el día 10 de febrero de 2018.
Relató que en la fecha referida se hallaba circulando a
bordo de su motocicleta marca Honda, dominio A057ICS, por la
avenida Eva Perón de esta ciudad, cuando al aproximarse a la
intersección de dicha avenida con la calle Martínez Castro, el
conductor del vehículo marca Renault Kangoo, dominio NFW 588,
que se hallaba estacionado sobre la mano derecha de la avenida Eva
Perón, abrió la puerta delantera izquierda, provocando que el actor
impacte contra ella.
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Por otra parte se agravia por considerar exiguos los im-
portes indemnizatorios fijados en concepto de “incapacidad psicofísi-
ca”, “tratamiento psicológico”, “tratamiento kinesiológico”, “daño
moral”, “gastos de asistencia médica, farmacia y traslados”, “daños
materiales” y privación de uso”.
Finalmente se queja de lo decidido en torno a los intereses,
solicitando que se aplique una doble tasa activa desde la fecha del he-
cho hasta la del efectivo pago, y asimismo solicita que se declare ino-
ponible a su parte el límite de cobertura invocado por la citada en ga-
rantía o se disponga que se actualice al momento del pago de la con-
dena.
El demandado se agravia de la responsabilidad que le
atribuyó el magistrado, alegando que el siniestro se produjo por culpa
del actor, quien circulaba “pegado a los vehículos estacionados” y a
excesiva velocidad”.
La citada en garantía se agravia de la responsabilidad en-
dilgada al demandado e insiste en sostener que el único causante del
accidente fue el actor, al circular peligrosamente próximo a los auto-
móviles estacionados del lado derecho de la avenida en vez de hacerlo
por el carril correspondiente.
Asimismo se agravia por estimar excesivos los importes
indemnizatorios fijados en concepto de “incapacidad psicofísica” y
“daño moral”.
En el expediente N°68552/2020 se agravia la citada en
garantía de la responsabilidad asignada a su parte e insiste en sostener
que el único causante del accidente fue el actor, al circular peligrosa-
mente próximo a los automóviles estacionados del lado derecho de la
avenida en vez de hacerlo por el carril correspondiente.
Por otra parte, se agravia alegando que se ha incluido en
el importe de condena gastos atinentes a cuestiones legales e investi-
gaciones sobre el siniestro que no deben ser reintegrados por su parte,
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modo que se produce la correlativa inversión de la carga de la prueba
en razón de la presunción legal adversa que compromete la responsa-
bilidad del propietario o guardián del automotor quien para eximirse
de tal debía demostrar que el evento acaeció por el hecho de la vícti-
ma, o de un tercero por quien no debía responder, o el caso fortuito
que fractura el nexo de causalidad, mediante la demostración cabal de
los hechos que alegue con tal finalidad (conf. Trigo Represas, "La
Responsabilidad por los daños causados por automotores", ed. 1997,
pág. 6, "Código Civil Anotado" Tomo I, pág. 611, comentario al artí-
culo 1113; Llambías, "Tratado de Derecho Civil- Obligaciones",
Tomo IV-A, pág. 598, nº 2626; [Link]. Sala J, 16/10/2020, Expte N°
51344/2016 “Ramos Miguel Alejandro c/ Aljive Sociedad de Respon-
sabilidad Limitada y otro s/ daños y perjuicios” ; Ídem, 18/2/2021,
Expte N° 51041/2016 “Tangari, Ricardo Miguel c/ Martino, Alejandro
y otro s/ Daños y Perjuicios” ; Ídem id, 11/6/2021, “Sorrentino Hugo
c/ Gordillo Sergio Gabriel y otros s/ daños y Perjuicios”; Id id
22/9/2021 Expte N° 14016/2018 “Núñez Cecilia Constancia y otro c/
Empresa Ciudad de San Fernando s/ daños y Perjuicios”; entre mu-
chos otros).
Tales consideraciones, no cabe duda, también deben
hacerse extensivas al caso de colisión entre un automotor y una
motocicleta, pues debe entenderse que, por sus características a ésta
última cabe asimilársela a aquel móvil, pues su accionar lo es a motor,
por lo cual no puede ser considerada un vehículo menor, sino que se
encuentra en la misma situación de los automóviles (conf. Llambías,
Jorge Joaquín, "Obligaciones", T IV-A, pág.485, núm. 2581,
Kemelmajer de Carlucci, Aída. en Belluscio-Zannoni, Código Civil
comentado, T 5, pág. 530, núm. 51).
Sentado ello, es dable destacar que la convicción del
juzgador debe formarse tendiendo a un grado sumo de probabilidad
acerca del modo de producirse el evento, aunque no se tenga certeza
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emanaba abundante sangre, manifestando que momentos antes se
encontraba circulando a bordo de su motovehículo…por avenida Eva
Perón en dirección hacia provincia, cuando al llegar a la altura
catastral 3783 de esta ciudad logró visualizar que un automóvil…
marca Renault, modelo Kangoo…rápidamente abrió la puerta del
conductor, por lo que el damnificado se golpeó bruscamente con la
misma”.
Obra en las referidas actuaciones un plano del lugar del
hecho, en el cual se observa al vehículo marca Renault Kangoo
estacionado sobre la mano derecha de la mencionada avenida, junto al
cordón de la vereda y a la motocicleta cruzada delante de aquél (fs. 9
de la causa penal).
A fs. 63/64 del expediente penal la Fiscalía Nacional en
lo Criminal y Correccional n° 47 con fecha 6 de junio de 2018
expuso: “no puede pasarse por alto el hecho que Villalba fue quien
embistió contra la puerta del referido rodado. Con ello quiero destacar
que en cabeza del nombrado caía la responsabilidad de conducir con
cuidado, prevención y manteniendo en todo momento el dominio
efectivo del moto vehículo, tal como lo indica el art. 39 inc. b) de la
ley 24.449 y art. 6.1.1 de la ley 2148 ya citados. En consecuencia, la
apertura de la puerta de un automotor estacionado sobre la derecha no
debió constituir para la victima una situación sorpresiva, repentina o
fortuita, sino por el contrario, una circunstancia inherente (y
previsible) a las contingencias del tránsito vehicular. Por lo tanto, no
puede aseverarse que el imputado haya violado su objetivo deber de
cuidado al abrir la puerta del automóvil, por cuanto vale recordar- la
culpa radica en la omisión voluntaria de la debida diligencia y, por
ende, su esencia consiste en la previsibilidad, cuyo objeto es evitar la
producción de aquellas lesiones al bien jurídico que, ex ante, el sujeto
tenía la posibilidad de prever. Ello no se evidencia en el caso sub lite,
en el cual Villalba, circulaba peligrosamente próximo a los
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Asimismo refirió: “En circunstancias de lugar, fecha y
hora, se produjo el contacto entre el lateral derecho de la motocicleta
domino AO571CS, con la puerta delantera izquierda del furgón
dominio NFW-588, al momento del contacto, la puerta estaba abierta,
formando un cierto ángulo de apertura. El furgón estaba estacionado
sobre el carril derecho de la Avenida, y la motocicleta circulaba por la
Avenida, en forma paralela y cercana a la ubicación del furgón”.
El testigo Eric R. Vidal, que declaró a instancias del
actor, manifestó: “Yo iba con mi auto. La moto iba adelante y un
señor abrió la puerta de un auto que estaba estacionado y la moto
chocó con la puerta”. Asimismo refirió que la avenida Eva Perón
posee cuatro carriles de circulación, “dos para circular y dos para
estacionar” (ver filmación obrante en el expediente digital).
Cabe recordar que el tránsito de vehículos no es una
actividad sólo afectada por un conjunto cierto y finito de factores
similares, sino también por variables de distinta naturaleza, en cada
caso particular, que deben ser percibidas y resueltas por cada
conductor tratando de conservar el pleno dominio de su vehículo con
un adecuado nivel de seguridad, por ello no puede alegarse que sea un
hecho imprevisible o inevitable que el o los rodados que preceden en
la marcha deban disminuir la velocidad, detenerse o cambiar de carril
por la maniobra de un tercero.
Reiteradas veces la jurisprudencia ha mencionado el
riesgo provocado por las motocicletas al referirse, entre otras
cuestiones, a la agilidad de esta clase de vehículos para insertarse en
el entramado del tránsito y su fácil ascensión a una mayor velocidad
(CNCiv, 2/11/09, sala H, “Salas, Leandro Luis c. Gómez Carlos
Oscar daños y perjuicios”; Ídem., Sala J, 5/4/2010, expte.
114.354/2003 “Rendon, Juan Carlos c/Mazzoconi, Laura Edith daños
y perjuicios”; ídem, id, 22/2/2021 Expte. 54.650/2016 “Macchiavelli,
Giada c/ Spinella, Carlos Antonio y otros s/ daños y perjuicios”; ídem
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El magistrado fijó por esta partida el importe de pesos
dos millones ($2.000.000) –a percibir de acuerdo al porcentaje de
responsabilidad atribuido a la demandada-. El actor se agravia por
estimarlo exiguo. La citada en garantía solicita su reducción.
La protección a la integridad de las personas y el dere-
cho a la reparación integral se encuentra respaldada en tratados inter-
nacionales que integran el sistema constitucional en función del art.
75 inc. 22 de la Constitución Nacional, entre las cuales podemos citar
al art. 21 p. 2 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos,
al expresar que ninguna persona puede ser privada de sus bienes ex-
cepto mediante el pago de indemnización justa. Asimismo, el art. 5
del mismo cuerpo normativo, de jerarquía constitucional, ampara el
derecho a la integridad personal al expresar que toda persona tiene de-
recho a que se respete su integridad, física, psíquica y moral (Bidart
Campos, “Manual de la Constitución Reformada” t° II, pág. 110, Ed.
Ediar)
En este contexto convencional, el derecho al resarci-
miento y a la reparación del daño también se encuentra incluido entre
los derechos implícitos (art. 33 CN) especialmente si se tiene en cuen-
ta que otras normas como el art. 17 y el 41 CN refieren casos específi-
cos ([Link]., Sala L, 15/10/2009, “L., S. y otro c. Hospital Británico
y otro s/daños y perjuicios”, E. D. 09/02/2010, Nº 12.439, Ídem , Sala
“J”, 10/8/2010 Expte. Nº 69.941/2005 “Gutiérrez, Luis Alfredo y otro
c/ Luciani, Daniela Cyntia y otros s/ daños y perjuicios”).
Estos principios fueron receptados en el nuevo ordena-
miento sobre la base de la doctrina y jurisprudencia ya elaboradas y
teniendo en mira, precisamente, la incorporación de las normas de
rango constitucional y convencional.
Así, el art. 1737 da una definición genérica y abarcativa
del concepto de daño: hay daño cuando se lesiona un derecho o un in-
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reparación, al margen de lo que pueda corresponder por el menoscabo
de la actividad productiva y por el daño moral, pues la integridad físi-
ca tiene por sí misma un valor indemnizable y su lesión comprende,
además de aquella actividad económica, diversos aspectos de la perso-
nalidad que hacen al ámbito doméstico, cultural o social con la consi-
guiente frustración del desarrollo pleno de la vida (C.S.J.N. Fallos:
308:1109; 312:2412; 315:2834; 318:1715; Ídem., 08/04/2008, “Aros-
tegui Pablo Martín c. Peluso y Compañía”, L. L. 2008- C, 247).
En relación al daño psíquico no constituye un daño autó-
nomo, sino un aspecto a considerar dentro del rubro incapacidad so-
breviniente, pues configura una disminución de aptitudes con repercu-
sión en el patrimonio y la vida de relación del damnificado (Conf.
CNCiv. Sala “J”, 19/4/2021 Expte N° 52884/2014, “Sassi, Noel Hum-
berto c/ Club Atlético River Plate y otros s/ Daños y Perjuicios”;
Ídem, 30/8/2021, Expte N° 91711/2017 “Bravo Rubén Ariel c/Viruel
Cristian Fabián y otro s/ daños y perjuicios”; Ídem id, 25/10/2021,
Expte N° 14701/2016 “Latorre Yapo Erik Ernesto c/ Mosconi Elisabet
Josefina s/ daños y perjuicios”; entre otros).
Atento que, en síntesis, la incapacidad indemnizable es
tributaria de la cronicidad, en tanto que el sufrimiento psíquico normal
(no incapacitante), que no ha ocasionado un desmedro de las aptitudes
mentales previas, si es detectado e informado por el perito, es uno de
los elementos que el juez podrá incluir en el ámbito del daño moral
(Conf. CNCiv., Sala “J”, 19/4/2021, Expte N° 58884/2014, “Sassi,
Noel Humberto c/ Club Atlético River Plate y otros s/ Daños y Perjui-
cios”; Idem, 3/5/2021 Expte N° 89109/2013, “Cardozo Hilda Nélida
c/ Ferrovías S.A.C. s/ Daños y Perjuicios”; ídem id, 3/9/2021, Expte
N° 2215/2010 “González Sebastián Eduardo c/ Dodds Hernán Darío
s/ daños y Perjuicios”; entre muchos otros).
Cabe recordar que Nuestro Máximo Tribunal ha señala-
do que, aunque los porcentajes de incapacidad estimados por los peri-
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cuelas afectan a la víctima para desarrollar los diversos actos de la
vida cotidiana, considerando tanto la faz laboral como la vida de rela-
ción del individuo, ya que la “indemnización en sede civil tiende a la
integralidad" (SCJM. 9/8/2010, “Leiva Rubén Darío en J°
81.963/31.663 Leiva Rubén D. C/ Monte-Negro Martínez Miguel Án-
gel P/ D. y P. S/ INC.").
En la historia clínica confeccionada en el Centro Médico
Integral Fitz Roy se consignó: “Paciente masculino de 49 años de
edad. Trabaja de empleado de lunes a viernes de 6 y 30 a 12 y de 13 a
16 hs y sábados de 6 y 30 a 10 y 30. Refiere que en el día de la fecha,
volviendo del trabajo sufre accidente en vía pública moto vs. Auto con
posterior traumatismo múltiple. Atendido en primera instancia en el
Hospital Piñeiro. Fractura falange proximal de IV dedo de mano iz-
quierda. Herida cortante en pierna derecha. Paciente ingresa en ambu-
lancia derivado del Hospital Piñeiro. Se evidencia valva de yeso tipo
bota Walker en pierna derecha. Se retira la misma y se observa herida
sutura en cara posterolateral circular. Buen aspecto sin signo de flogo-
sis. Puntos afrontados. Se realiza cura plana y se cubre nuevamente.
Neuroortopédico conservado buen relleno capilar distal. Observa féru-
la en IV dedo de mano izquierda. Se retira la misma. Deformidad arti-
cular, hematoma, edema” (fs. 59).
Se consignó asimismo que la fractura del IV dedo de la
mano izquierda requirió tratamiento quirúrgico de osteosíntesis (fs.
60).
El perito médico, luego de analizar la documentación mé-
dica obrante en autos y examinar al actor, informó: “Se trata de un ac-
tor de 50 años de edad, que como consecuencia de un accidente de
tránsito sufre: politraumatismo, traumatismo de cráneo, traumatismo
de la columna cervical, traumatismo de la columna lumbar, fractura
desplazada del 4° dedo de la mano izquierda, traumatismo de ambas
rodillas, herida cortante tipo scalp en pierna derecha y excoriaciones
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sidad y la imposibilidad del sujeto para responder de modo adaptativo
ocasionando efectos patógenos duraderos en la organización psíquica.
El cuadro psíquico que en la actualidad presenta el examinado guarda
un nexo causal directo con los hechos. El examinado padece una
RVAN (reacción vivencial anormal neurótica), compatible con un tras-
torno adaptativo con ansiedad para el DSM IV. Es aconsejable la reali-
zación de un tratamiento terapéutico individual´ (fs. 178/179).
Seguidamente sostuvo el perito que “el actor presenta una
incapacidad parcial y permanente en el área psicológica del 10%” y
que “es aconsejable la realización de tratamiento psicológico, con el
objeto de evitar el agravamiento del cuadro actual. La duración apro-
ximada se estima en 1 año, con una frecuencia de una vez por sema-
na” (fs. 180).
La circunstancia de que el dictamen no tenga carácter de
prueba legal no importa que quien juzga pueda apartarse arbitraria-
mente de la opinión fundada del idóneo, por lo que la desestimación
de las conclusiones a las que arribara ha de ser razonable y motivada,
siendo imprescindible contar con elementos de juicio que permitan
concluir fehacientemente en el error o inadecuado uso que el experto
hubiera hecho de sus conocimientos científicos, de los que por su pro-
fesión o título habilitante ha de suponérselo dotado (Conf. C. N. Civ.,
Sala “J”, 06/07/2010, Expte. 93261/2007, “Godoy Muñoz, Pedro c/
Villegas, Víctor Hugo y otros s/ daños y perjuicios”; Idem.,
23/6/2010, Expte. Nº 59.366/2004 “Berdier, Tristán Marcelo c/ Snito-
vsky, Luis y otro s/ daños y perjuicios”; Idem. Id., Expte N°
30165/2007, “Ybalo Oscar Rolando c/ La Primera de Grand Bourg
S.A. Línea 440 s/ Daños y Perjuicios”; Id id, 16/12/2020, Expte N°
24788/2018 "Costilla Ramón Honorario y otro c/ Ruiz Sebastián s/
daños y perjuicios”; Id id, 10/3/2021 Expte N°14.142/2018, “Aquino
Saldivia Adriana Andrea c/ Gómez Ariel Alberto y otro s/ daños y
perjuicios”; entre otros muchos).
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Derechos y Deberes del Hombre; 3° de la Declaración Universal de
Derechos Humanos; 4°, Buenos Aires, 2 de Septiembre de 2021 - 2 -
5° y 21 del Pacto de San José de Costa Rica y 6° del Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos).
Es la violación del deber de no dañar a otro lo que gene-
ra la obligación de reparar el menoscabo causado, noción que com-
prende todo perjuicio susceptible de apreciación pecuniaria que afecte
en forma cierta a otro en su persona, en su patrimonio y/o en sus dere-
chos o facultades (conf. Fallos: 340:1038 “Ontiveros” y sus citas). Di-
cha reparación integral no se logra si el resarcimiento que se admite
como modo de reparar los daños ocasionados se concreta en valores
económicos insignificantes en relación con la entidad del daño que
pretende resarcirse (conf. Fallos: 314:729, considerando 4°; 316:1949,
considerando 4°, y 340:1038; entre otros).
En esa línea de razonamiento, la Corte Suprema en el
marco de una demanda laboral por daños deducida con sustento en las
normas del Código Civil ha enfatizado que “resulta inconcebible que
una indemnización civil que debe ser integral, ni siquiera alcance a las
prestaciones mínimas que el sistema especial de reparación de los ac-
cidentes laborales asegura a todo trabajador con independencia de su
nivel de ingreso salarial” (conf. Fallos: 340:1038 “Ontiveros”), así
como también ha admitido que, más allá de que -como norma- no que-
pa en supuestos como los examinados recurrir a criterios matemáticos
ni aplicar las fórmulas utilizadas por la ley de accidentes de trabajo,
estos últimos pueden constituir una pauta genérica de referencia que
no debe ser desatendida por quienes tienen a su cargo la tarea de cuan-
tificar los daños (conf. arg. Fallos: 327:2722 y 331:570).
La consideración de criterios objetivos para determinar la
suma indemnizatoria en cada caso no importa desconocer la facultad
propia de los magistrados de adecuar el monto de la reparación a las
circunstancias y condiciones personales del damnificado habida
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perjuicios”; Ídem, 19/10/2021, Expte N° 95.490/2017 “Tula,
Germán Andrés y otro c/ Gorordo, Jorge Sebastián y otro s/ daños y
perjuicios” Ídem id, 25/10/2021, Expte N° 14701/2016 “Latorre
Yapo Erik Ernesto c/ Mosconi Elisabet Josefina s/ daños y
perjuicios”; Id id, 28/12/2021, Expte. Nro. 45597/2014 “Montone
Miguel Ángel y otro c/ Monte Grande SA Empresa SA/ daños y
perjuicios”)
El porcentaje de incapacidad laboral no es una pauta
determinante que se deba inevitablemente seguir para mensurar y re-
sarcir el daño a la integridad psicofísica, cuando se demanda de acuer-
do con el derecho civil. Como lo destaca el juez Lorenzetti en su voto
(considerando catorce), si bien el porcentaje de incapacidad laboral es
una pauta genérica de referencia, el juzgador debe también valorar las
consecuencias que afecten a la víctima, tanto desde el punto de vista
individual como desde el social, lo que le confiere a dicha tarea un
marco de valoración más amplio (Fallos: 308:1109; 312:2412;
322:2658; 326:847; 327:2722 y 329:4944). Ello es consecuencia, asi-
mismo, de las diferencias que existen entre el régimen indemnizatorio
civil y el sistema especial de reparación de los accidentes laborales
(doctrina de Fallos: 305:2244 y 330:1751, disidencia del juez Loren-
zetti, considerando octavo; ver también voto del juez Rosenkrantz en
fallo citado).
Con ese alcance, cabe utilizar como criterio para
cuantificar el daño causado el de reconocer un capital, de tal modo
que sus rentas cubran la disminución de la aptitud del damnificado
para realizar actividades productivas o económicamente valorables, y
que se agote al término del plazo en que razonablemente pudo
continuar realizando tales actividades (cfr. art. 1746 del Código Civil
y Comercial de la Nación; CNCiv. Sala B “Leguizamón, Elsa Isabel c/
Cima, Daniel s / daños y perjuicios” del 14-4-2016, entre muchos
otros).
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hacer ningún tratamiento y cargar con el peso de su malestar. Así lo
viene sosteniendo nuestra Corte Suprema, al señalar: “en cuanto al
tratamiento psicológico aconsejado…, se trata de un gasto que debe
ser indemnizado, por cuanto supone erogaciones futuras que
constituyen un daño cierto indemnizable (art. 1067 del Código Civil)”
(C.S.J.N., 28/05/2002, “Vergnano de Rodríguez, Susana Beatriz
c/Buenos Aires, Provincia de y otro”, Fallos 325:1277).
El tratamiento psicológico constituye un rubro autónomo
e independiente de la incapacidad pues tiene por finalidad afrontar las
necesidades psicológicas derivadas de la incapacidad detectada y es
indispensable para atemperar el daño ya causado y/o evitar su agrava-
miento.
La frecuencia y duración siempre serán estimativas, y
también tendrán el sentido de una orientación para el juez. Está claro
que nadie puede predecir con certeza cuándo se curará una persona, o
cuándo la mejoría que ha obtenido ya es suficiente.
Lo científico llega hasta el momento de establecer que,
por la patología que el perito ha detectado, la persona necesita o puede
beneficiarse con un tratamiento. A partir de ese momento, se pone en
juego un criterio de apreciación, tanto para la distribución de los
porcentajes, como para la duración y costos de tratamiento. No es una
mera conjetura, porque hay elementos clínicos que la convalidan, pero
tampoco es una opinión científicamente demostrable (Conf. Risso,
Ricardo E. “Daño Psíquico - Delimitación y diagnóstico. Fundamento
teórico y clínico del dictamen pericial”, E. D. 188-985)
Por ende, es imprescindible la prudente estimación del juez
para cuantificar este rubro, destinado a afrontar un tratamiento que
ayude al damnificado a sobrellevar las secuelas del accidente y su
incidencia en los distintos ámbitos de su vida, personal, laboral,
familiar y social. (Conf. CNCiv. esta Sala, 16/12/2020, Expte N°
24788/2018 "Costilla Ramón Honorario y otro c/ Ruiz Sebastián s/
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En relación a ello también se expidió nuestro Máximo
Tribunal, “Atento a la necesidad de salvaguardar el principio de la re-
paración integral del daño causado, debe integrar el resarcimiento,
aunque no hayan sido materia de prueba, los gastos médicos y de far-
macia que guarden razonable proporción con la naturaleza de las le-
siones sufridas por el actor” (C.S.J.N. Fallos 288:139).
Sin perjuicio de ello, la presunción es susceptible de re-
batirse por prueba en contrario, la que deberá producir quien alega la
improcedencia del reclamo (si el recurrente es el demandado) o pre-
tende una suma superior a la fijada por el sentenciante en uso de las
facultades que le otorga el art.165 del Cód. Procesal, cuando se trata
del accionante (Conf. C. N. Civ. Sala “J”, 21/8/2020 Expte N°
75.122/2014 “Alustiza, Eduardo Luis c/ Marquez, Guillermo Nicolás
s/ daños y perjuicios”; Ídem, 14/9/2020, Expte N° 48.250/201 “ Ga-
ranton, Alberto Daniel c/ González, Jorge Alberto y otros s/ daños y
perjuicios”; ídem id, 14/1272021,Expte N° 59625/2017 "Díaz, Sergio
German c/Malet, Eduardo Ariel y otross/daños y perjuicios”; entre
otros muchos).
Teniendo en cuenta la entidad de las lesiones sufridas por
el actor como consecuencia del accidente que motivó este juicio y los
tratamientos médicos que debieron efectuarle, considerando asimismo
que parte de estos gastos han sido afrontados por la aseguradora de
riesgos del trabajo a la que se hallaba afiliado el reclamante, propon-
go al acuerdo confirmar este aspecto de la sentencia apelada.
5. Consecuencias no patrimoniales.
El magistrado de primera instancia fijó por esta partida el
importe de pesos un millón ($1.000.000) -a percibir de acuerdo al
porcentaje de responsabilidad asignado a la demandada-. El actor se
agravia por estimarlo insuficiente. La citada en garantía propicia su
reducción.
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conocimiento”; Ídem., 07/11/2006, “Bianchi, Isabel del Carmen
Pereyra de c/ Buenos Aires, Provincia de y Camino del Atlántico S.A.
y/o quien pueda resultar dueño y/o guardián de los animales causantes
del accidente s/ daños y perjuicios”, Fallos 329:4944; Id., 24/08/2006,
“Ferrari de Grand, Teresa Hortensia Mercedes y otros c/ Entre Ríos,
Provincia de y otros s/ daños y perjuicios”, Fallos 329: 3403; Id.,
06/03/2007, ORI, “Mosca, Hugo Arnaldo c/ Buenos Aires, Provincia
de (Policía Bonaerense) y otros s/ daños y perjuicios”, Fallos 330:
563, entre muchos otros).
Asimismo, el art. 1741 del CCyCN in fine establece que
“el monto de la indemnización debe fijarse ponderando las satisfaccio-
nes sustitutivas y compensatorias que pueden procurar las sumas reco-
nocidas” delimitando la actividad jurisdiccional y acentuando sus fun-
ciones reparatorias.
En otras palabras, el monto del resarcimiento debe per-
mitir procurarse un placer que compense o sustituya el displacer sufri-
do, criterio que jurisprudencialmente se viene aplicando de manera in-
veterada por nuestros tribunales.
En cuanto a su valuación, cabe recordar lo señalado por
la Corte Suprema de Justicia de la Nación en el sentido que: El dolor
humano es apreciable y la tarea del juez es realizar la justicia humana;
no se trata de una especulación ilícita con los sentimientos sino de dar-
le a la víctima la posibilidad de procurar satisfacciones equivalentes a
lo que ha perdido.
Señaló nuestro Máximo Tribunal que "Aun cuando el di-
nero sea un factor muy inadecuado de reparación, puede procurar al-
gunas satisfacciones de orden moral, susceptibles, en cierto grado, de
reemplazar en el patrimonio moral el valor que del mismo ha desapa-
recido. Se trata de compensar, en la medida posible, un daño consu-
mado. El dinero es un medio de obtener satisfacción goces y distrac-
ciones para restablecer el equilibrio en los bienes extrapatrimoniales.
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ocasionados al vehículo embestido queda obligado al pago de la suma
necesaria para restablecerlo al estado en que se encontraba al ocurrir
el accidente.
La indemnización por dichos daños cumple una función
de equilibrio patrimonial, es decir que está destinada a colocar el pa-
trimonio dañado en las condiciones anteriores al siniestro.
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Causa Penal, en la planilla “Inventario de moto”, no se hace referencia
a daños sufridos por la motocicleta de la parte actora. Las 4 fotogra-
fías de fojas 37 y 38 de Causa Penal, son confusas (fotocopias) y no se
aprecian eventuales daños en este vehículo, el que no fue presentado
para la inspección” (fs. 310/313).
7. Privación de uso.
Se agravia el actor del importe fijado para resarcir este
rubro ($2.000 a percibir de acuerdo al porcentaje de responsabilidad
atribuido a la demandada).
La sola privación del uso de un automotor ha sido reco-
nocida por doctrina y jurisprudencia como productora de daños y en
esa condición, fuente de resarcimiento para el usuario del rodado,
puesto que probado el perjuicio el damnificado se verá obligado a sus-
tituir su uso por otros vehículos similares que exigen la erogación de
una suma de dinero.
Así, he sostenido que la privación de uso consiste en el
evidente perjuicio objetivo de la mera indisponibilidad del vehículo a
los efectos del traslado de su titular o usuario, sea cual fuere el uso que
se le diere (C. N. Civ., Sala “J”, 03/10/2002, Mazzitelli, Fernando A.
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Ernesto Nicolás c/ Transportes Santa Fe SACI y otro s/ daños y Perjui-
cios”; entre otros).
Toda vez que no se ha producido prueba alguna tendiente
a acreditar el daño en cuestión y que el perito ingeniero mecánico no
se expidió al respecto, en atención al límite del agravio corresponde
confirmar este aspecto de la sentencia apelada.
[Link].
El Sr. Juez de primera instancia dispuso que los intereses
se devengarán desde la fecha del hecho hasta la del cumplimiento de
la condena, a la tasa activa cartera general (préstamos), nominal,
anual, vencida a 30 días del banco de la Nación Argentina. Ello con
excepción de los intereses relativos a los importes admitidos por
“tratamiento kinesiológico” y “tratamiento psicológico”, que deberán
correr desde la presentación de la pericia médica (27/2/2020).
La parte actora solicita que se aplique una doble tasa
activa desde la fecha del hecho hasta la del efectivo pago de la
condena.
En cuanto a lo peticionado por la parte actora en torno a
que una tasa adecuada para estos casos, sería la que surja de aplicar
dos veces la tasa activa (desde el 24/01/21 hasta el vencimiento de la
obligación) cabe reiterar, además de los fundamentos ya expuestos,
que ello no se halla previsto en el art. 768 del Código Civil y
Comercial de la Nación, y que, por otra parte, el art. 303 (t.o. ley
27500) del CPCCN, impide apartarse del fallo plenario
precedentemente citado -a cuyos fundamentos remito en homenaje a
la brevedad-, por lo que considero que corresponde su desestimación
(Conf. CNCiv, Sala “J”, 2/9/2020, Exp. Nº 55866/2.013, “Braga
Graciela Dora c/ Centro de Enfermedades Respiratorias Infantiles
(CERI) s/ daños y perjuicios”; id. id. 9/10/2020 Expte N° 10681/2014,
“Quijano Baigorria Cristina Matías c/ Caicoya Alfredo Luis Alfredo
Luis y otro s/ Daños y Perjuicios”; id id, 20/10/2020 Expte N°
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Fenochietto – Arazi, “Código Procesal Civil y Comercial de la
Nación”, t.1, pág.280). El mismo artículo 68 del rito, en su segundo
párrafo, prescribe que el juez podrá eximir total o parcialmente de esta
responsabilidad al litigante vencido siempre que encontrare mérito
para ello, expresándolo en su pronunciamiento, bajo pena de nulidad.
Así, la imposición de costas en virtud del principio
objetivo de la derrota (art. 68 del Código Procesal), no implica una
suerte de penalidad para el litigante vencido, sino que simplemente
tiene por objeto resarcir a la contraria de los gastos que su conducta lo
obligó a realizar (cfr., esta sala “López Angélica c/Gobierno de la
Ciudad de Buenos Aires y otros s/daños y perjuicios” Expte Nº
67.515/2014 del 9/4/2019).
Por lo tanto, no constituyen un castigo para el
perdidoso, sino que se aplican a título de reparación patrimonial de las
expensas del juicio a favor de quien ha debido iniciar una acción
judicial para lograr el reconocimiento de su derecho, o bien, (como en
el caso) para realizar la defensa de sus derechos frente a una demanda,
que podía eventualmente afectar su patrimonio económico o
simplemente jurídico, evitando que las erogaciones no graviten en
desmedro del derecho reconocido.
En ese sentido, se advierte que la facultad judicial para
eximir de costas al vencido, total o parcialmente, es de carácter
excepcional y de interpretación restringida ante la existencia de
razones fundadas para conceder la exención.
Por tanto y en virtud del resultado del juicio, toda vez que
no existe fundamento jurídico ni tampoco fáctico que justifique el
apartamiento del principio objetivo de la derrota, y teniendo en cuenta
además el principio de la reparación integral y plena (art. 1740 del
CPCCN), propongo al Acuerdo admitir el agravio del reclamante y
modificar este aspecto de la sentencia, imponiendo las costas del
juicio a la parte demandada y la citada en garantía.
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subrogatoria (conf. Sala G, “A S.A. A c/ S D s/ cobro de sumas de di-
nero”, del 26-2-2020; esta Sala, “Asociart SA ART c/ Dota SA Trans-
porte Automotor y otros s/ cobro de sumas de dinero”, del 8-2- 2019).
Desde este punto de vista, la subrogación del asegurador
en los derechos del asegurado frente al causante del daño, se presenta
como una transferencia ope legis de los derechos del último respecto
del primero, quien tiene contra el tercero, únicamente los derechos
(cualitativos y cuantitativos) que le han sido transferidos. Dentro de
este marco, el asegurador ocupa la misma posición “sustancial” y
“procesal” del asegurado, sin que la transferencia al asegurador cam-
bie el contenido de la obligación del tercero.
No puede soslayarse que la actora no pagó una deuda
ajena, sino una propia, a la que está obligada, por la que percibió una
contraprestación. De modo que no adquiere el crédito del beneficiario
en cuyos derechos se subroga y, por tanto, no es un sucesor particular
de aquél. El título para pretender el reembolso está dado por el pago
realizado en relación con el interés que se tenía en pagar (Betti, cit.
por Pliner, op. cit, p. 613). La solución que prevé el art. 39 de la ley
24.557 constituye más un objetivo de política legislativa, que el resul-
tado de una especulación estrictamente jurídica, ya que al no proceder
una acción propia del asegurador contra el tercero responsable, la ley
se la transfiere en el seguro de daños, evitando que deba requerir para
ello la cesión de los derechos del asegurado (doctrina del art. 767 del
Código Civil derogado).
A la luz de estas consideraciones, el supuesto en examen
es la consagración legislativa de una idea de justicia y equidad, que el
legislador adoptó al tener que decidir sobre la persona en quien haría
recaer en última instancia el peso económico de un hecho dañoso in-
demnizado por un asegurador (conf. Meilj, Gustavo Raúl, “Subroga-
ción del asegurador (en los derechos del asegurado)”, RCyS, 2014-I,
159). (Conf. CNCiv Sala M, 1/7/2021, Experta Aseguradora de ries-
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pero no más allá de ellas (conf. CNCiv. Sala D, “Prevención A.R.T.
S.A. c/ Reichuk, Miguel Emanuel y otro s/ cobro de sumas de dinero”,
del 14/2/2020).
En cuanto a los gastos consignados bajo el acápite “lega-
les-hon y asesor prof.” y “legales recupero”, si bien no se especifica
su origen, en el supuesto de que se tratará de honorarios vinculados a
un reclamo efectuado por el damnificado a fin de obtener el resarci-
miento pertinente por incapacidad, la jurisprudencia ha sostenido que
deben dejarse a salvo de la condena por repetición contra el responsa-
ble del hecho los honorarios profesionales generados por el reclamo
judicial que efectuó el damnificado por la falta del oportuno pago de
la aseguradora de riesgos de trabajo contra ésta en un proceso ante-
rior. Ello en tanto, no guardan debida relación causal con el hecho
provocado por la demandada, sino con la conducta asumida por la
propia aseguradora (conf. Sala J, autos “Prevención ART S.A. c/ F.,
E. y otro s/Cobro de sumas de dinero”, expte. n° 9396/2019, sent. del
25-IV-2023).
En lo que atañe a los pagos consignados como gastos de
“investigación”, consignados de forma genérica, se destaca que no se
probó bajo qué concepto fueron realizados.
Como se dijo previamente, las aseguradoras de riesgos
del trabajo pueden repetir contra el responsable del hecho los pagos
por las prestaciones que la ley 24.557 les exige efectúen a favor del
damnificado. Sin embargo la carga de la prueba con respecto a si los
ítems indicados integran tal categoría recae sobre quien lo invoca (en
este caso, la emplazante), lo que no ocurrió en el caso (art. 377 CPC-
CN) (En tal sentido, CNCiv. Sala “K”, 22 de septiembre de 2023,
“Aseguradora de Riesgos del Trabajo Liderar ART S.A. c/ D. V. F., A
y otros s/ cobro de sumas de dinero” Expte. N°37.344/2014).
Atento a ello, propongo al Acuerdo admitir el agravio que
nos ocupa, y modificar este aspecto de la sentencia apelada, dispo-
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16. Gabriela M. Scolarici
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