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Juzgado Nacional de 1ra Instancia Del Trabajo NRO. 22

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Poder Judicial de la Nación

JUZGADO NACIONAL DE 1RA INSTANCIA DEL TRABAJO


NRO. 22
SENTENCIA DEFINITIVA Nº: 25.267
EXPEDIENTE Nº: 51652/2023
AUTOS: “MONTES DE OCA, OSCAR ADRIAN c/ EXPERTA ART S.A. s
/RECURSO LEY 27348”

Buenos Aires, 22 de diciembre de 2023.

Y VISTAS:

I) Estas actuaciones en las que el Sr. Oscar Adrián Montes de Oca interpuso
recurso de apelación en los términos de la ley 27.348 (págs. 56/84 del DEO SRT)
contra la Resolución Homologatoria dictada por el Titular del Servicio de
Homologación de la Comisión Médica Nº 10 el día 1º de noviembre de 2023 –sobre
la base del Dictamen Jurídico Previo emitido por el Área de Secretarios Técnicos
Letrados de ese órgano en fecha 31 de octubre de 2023–, que determinó “el carácter
no laboral de la contingencia” sufrida por el aquí actor.

II) La aquí demandada EXPERTA ART S.A. replicó el recurso deducido (vía
presentación de fs. 94/104 del referido DEO), en los términos que de allí se
desprenden y se procedió a la remisión prevista en el art. 18 de la Resolución S.R.T.
Nro. 298/17.

Y CONSIDERANDO:

I) El art. 16 de la Res. SRT Nº 298/2017, en consonancia con lo dispuesto por


el art. 116 de la Ley 18.345, establece que el recurso deberá ser fundado y contener
la crítica concreta y razonada de la decisión por la que se agravia y que no bastará
remitirse a presentaciones anteriores ni podrá fundar sus pretensiones en hechos no
alegados en la instancia anterior. Para habilitar el tratamiento de su pretensión, el
apelante debe refutar las conclusiones de la resolución que considere erradas y no
meramente disentir con ellas.

La presentación efectuada por el accionante, si bien se titula “PLANTEA


RECURSO DE APELACION CONTRA DICTAMEN MEDICO PO RECHAZO DE
ACCIDENTE LABORAL- INICIA DEMANDA ORDINARIA POR ACCIDENTE DE
TRABAJO. AGOTA INSTANCIA ADMINISTRATIVA. PLANTEA INAPLICABILIDAD
DE LA LEY 27.348, INCONSTITUCIONALIDAD DE LAS COMISIONES MÉDICAS.
INCONSTITUCIONALIDAD LEY 24.557. SUBSIDIARIAMENTE APELO DICTAMEN
DE COMISION MEDICA", lo cierto es que en el punto III determina que el objeto es “
promover demanda por accidente de trabajo en ocasión [sic]” y presta el juramento
previsto para las demandas. Además en el apartado anterior a éste, solicita se tenga

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por cumplida la “etapa previa administrativa”, y en el punto VIII (fs. 60 y sigs.) plantea
diversas inconstitucionalidades, entre las que se encuentra la respectiva a la
competencia de las comisiones médicas.
En tanto el recurrente introduce un cuestionamiento a la constitucionalidad de
la legislación que moldea el procedimiento jurisdiccional previo cursado y ciertos
articulados de normativa cuya aplicación requiere (pese a ser el propio presentante
quien sujetó su actuación a un trámite que implica su respectiva vía recursiva),
razones de estricto orden procesal imponen dar tratamiento, primeramente, a esos
extremos planteados, a fin de dar solución a la invocada interpretación.
En primer lugar, he de señalar que "tiene dicho el Alto Tribunal que la
declaración de inconstitucionalidad de una norma es un acto que por su relevancia
institucional, debe ser considerado como “última ratio” del orden jurídico y debe ser
ejercido con mesura (Fallos 260:153; 266:364; 288:76; 288:325, entre muchos otros)
y sólo debe ser admitida cuando se verifique una hipótesis de incompatibilidad
evidente y lesiva (Fallos 290:226). Por ello, la apreciación de que una norma sea
“injusta” o “inapropiada” no significa, “per se”, que presente vicios reveladores de
antijuridicidad constitucional, criterio del que ha participado el Ministerio Público del
Trabajo (Dictamen Nº 29619 del 5/6/2000 en autos “NUÑEZ ERNESTO ANTONIO C/
MORELLI ATILIO Y OTRO S/ DESPIDO” del registro de la Sala III de la CNAT, que
fuera compartido en su SD Nº 80904 del 9/6/2000).
Estimo prudente memorar que la cuestión inherente a la legitimidad y
constitucionalidad de la obligatoriedad de transitar un proceso o etapa administrativa
para habilitar el acceso a la justicia fue analizada por la Corte Suprema de Justicia de
la Nación en el caso “Pogonza, Jonathan Jesús c/ Galeno ART S.A. s/ accidente –ley
especial” del 2/9/2021, en el cual fijó que “la constitucionalidad de la atribución de
competencias jurisdiccionales a órganos de la administración dependía de que sus
pronunciamientos quedaran sujetos a un control judicial suficiente”. En tal
reconocimiento, especificó que "control judicial suficiente” quería decir que: a) los
litigantes debían tener derecho a interponer recurso ante los jueces ordinarios; b) los
tribunales administrativos no podían contar con la potestad de dictar resoluciones
finales en cuanto a los hechos y al derecho controvertidos, con excepción de los
supuestos en que, existiendo opción legal, los interesados hubiesen elegido la vía
administrativa, privándose voluntariamente de la judicial; y c) la mera facultad de
deducir recurso extraordinario basado en inconstitucionalidad o arbitrariedad era
insuficiente para tener por cumplido el recaudo.-
Además, indicó que “para tener por acreditado este requisito se deben analizar
las circunstancias específicas de cada caso” y que el alcance del control judicial “no
depende de reglas generales u omnicomprensivas, (...) la medida del control judicial
requerido deberá ser la que resulte de un conjunto de factores y circunstancias
variables o contingentes, entre los que podría mencionarse, a título de ejemplo, la
naturaleza del derecho individual invocado, la magnitud de los intereses públicos

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comprometidos, la complejidad de la organización administrativa creada para
garantizarlos, la mayor o menor descentralización del tribunal administrativo, etc.".
En esa línea, afirmó que la decisión administrativa que dirime un conflicto
entre particulares debe estar sujeta a un control judicial amplio y suficiente en los
términos fijados en el precedente “Fernández Arias” (Fallos:247:646), y que es
preciso que los organismos de la administración dotados de jurisdicción hayan sido
creados por ley, que su independencia e imparcialidad estén aseguradas, y que sea
razonable el objetivo económico y político que el legislador tuvo en cuenta para
crearlos y restringir, así, la jurisdicción que la Constitución Nacional atribuye a la
justicia (considerando 12; ver, además, lo resuelto en “Litoral Gas”, Fallos: 321:776; y
CSJ 18/2014 (50-Y)/CS1 “Y.P.F. S.A. c/ resolución 575/12 –ENARGAS (expte. 9009
/12 y otro s/ recurso directo a cámara”, sentencia del 29 de septiembre de 2015).
El trámite administrativo, previo y obligatorio establecido por la ley tampoco
implica contradecir la doctrina establecida por la Corte Suprema de Justicia de la
Nación en el caso “Castillo, Ángel c / Cerámica Alberdi” del 7/9/04 y “Venialgo
Inocencia c/ Mapfre” del 13/3/07, entre muchos otros. Al respecto cabe recordar que
la Corte Suprema decidió que era irrazonable (y por lo tanto inconstitucional) la
decisión legislativa que atribuía competencia a la justicia federal para resolver las
cuestiones vinculadas con la aplicación de la ley 24.557 y se apoyó en dos
consecuencias que entendió incompatibles con la Constitución Nacional: impedir que
la justicia provincial cumpla la misión que le es propia y desnaturalizar la del juez
federal al convertirlo en magistrado de fuero común, pero lo cierto es que el nuevo
texto del art. 46 LRT por la Ley 27.348 condiciona la aplicación de las nuevas reglas
propuestas a la expresa decisión legislativa de cada estado provincial, con lo que no
habría intromisión del legislador nacional en las facultades procesales propias de las
autonomías estaduales a poco que se aprecie que la ley requiere una expresa
delegación en esas leyes locales para que la primera autoridad interviniente sean las
comisiones médicas locales. Se observa que la derivación es a la justicia local
competente según las leyes de cada jurisdicción. Es decir a partir de las
modificaciones introducidas por la Ley 27.348 el trámite administrativo transcurre con
asistencia letrada y el trámite judicial no queda ahora limitado al cuestionamiento del
dictamen de la Comisión Médica Central ante la Cámara de Seguridad Social. El
aspecto federal cuestionado queda subsanado con la distribución territorial de
competencia y en el conjunto de comisiones médicas existentes en todo el territorio
nacional (Resolución SRT 326/17) ya que cada juez local resultará competente para
entender en los casos que puedan tramitar ante las comisiones médicas de su
jurisdicción o que no puedan tramitarse por insuficiencia del diseño administrativo.
Obsérvese que las provincias que no dicten las normas de adhesión y delegación no
quedarán comprendidas en el nuevo régimen.
Cabe agregar que no existe norma constitucional alguna que prohíba los
trámites administrativos ni que tienda a organizar un sistema jurídico en el que tales

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trámites estén vedados. Desde tal perspectiva de análisis la existencia de una
instancia previa a la judicial constituye entonces un mero requisito formal adicional a
la promoción de la demanda, teniendo en cuenta que este trámite administrativo
previo garantiza al trabajador las posibilidades de asistencia letrada durante todo el
procedimiento y de requerir la revisión judicial de lo que decidan las comisiones
médicas integradas por personal técnico-letrado, otorgando a dichas comisiones un
plazo acotado para decidir los casos (sesenta días prorrogable sólo por treinta días),
plazo que por otra parte resulta perentorio y cuyo vencimiento deja expedita la vía
judicial.
En tal orden de ideas, la utilización de una instancia administrativa
especializada con adecuado control y revisión judicial, ha sido admitida por la
jurisprudencia, condicionándola a la ulterior “revisión judicial suficiente” y a que no
conlleve una prolongada secuela temporal que en los hechos signifique privar de la
posibilidad oportuna de acudir a los estados judiciales, lo que no ocurre en el caso ya
que el premencionado plazo previsto para el trámite administrativo previo no parece
irrazonable.
En definitiva, no se advierte en el caso que la exigencia formal de transitar una
instancia administrativa previa constituya un obstáculo al derecho de defensa en
juicio, ni a las garantías de acceso a la justicia o debido proceso como esboza, ni que
exista motivo alguno que justifique declarar la inconstitucionalidad de la norma ya que
se encuentra garantizado el acceso a la jurisdicción –más aún cuando la tutela de
ese derecho se ve perfeccionada por la presente intervención, al encontrarse
cumplidos los recaudos en pos de la legitimidad del proceso–, por lo que se
desestima lo pretendido a su respecto. Resulta pertinente –a fin de desestimar
también el efectivo encauce como demanda per se intentado– agregar que es el
propio apelante quien ajustó su pretensión a este trámite que implica la presente vía
recursiva –pese a fundarlo haciendo un cuestionamiento a la actuación del mismo
órgano administrativo al que acude– y a la propia aceptación de la competencia
–esbozada según apartado “I-AGOTA INSTANCIA
[1]
ADMINISTRATIVA-COMPETENCIA” de su libelo–. Nótese que el presentante
efectúa una “suerte de demanda” que no cumple con los parámetros establecidos por
el artículo 16 de la Res. S.R.T. Nº 289/2017, no sólo por el formato que le otorga,
sino porque tampoco refuta puntualmente los términos de la resolución que
consideraría errados, según prevé la norma.
Resuelto lo invocado primeramente por el recurrente, corresponderá tratar,
entonces, la apelación incoada conforme acápite “XIII-SUBSIDIARIAMENTE APELA
DICTAMEN COMISIÓN MÉDICA” (fs. 78 y sigs.), con respectiva réplica de la
contraria.

II) El art. 16 de la Res. SRT Nº 298/2017, en consonancia con lo dispuesto por


el art. 116 de la Ley 18.345, establece que el recurso deberá ser fundado y contener

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la crítica concreta y razonada de la decisión por la que se agravia y que no bastará
remitirse a presentaciones anteriores ni podrá fundar sus pretensiones en hechos no
alegados en la instancia anterior. Para habilitar el tratamiento de su pretensión, el
apelante debe refutar las conclusiones de la resolución que considere erradas y no
meramente disentir con ellas.

III) Como surge de las constancias del expediente administrativo adunado en


autos, el Sr. Montes de Oca padeció un accidente in itinere en fecha 10 de julio de
2023 mientras se dirigía a su domicilio laboral, cuando, en intento de robo, “un
malviviente se le aproxima por detrás tomándolo del cuello hasta reducirlo y al caer al
suelo [golpea muñeca derecha y] otros dos sujetos le imparten fuertes golpizas [en la
cara, columna, abdomen y] en todo el cuerpo padeciendo un dolor insoportable”.
Efectuada que fue la denuncia ante la aquí demandada, recibió diversas prestaciones
–que incluyeron prescripción de estudios por imágenes, reposo, realización de
psicodiagnóstico y tratamiento farmacológico, además de sesiones de
fisiokinesioterapia– hasta el rechazo efectuado en fecha 4 de agosto de 2023. Ante
ella, el aquí actor inició reclamo ante la SRT por disentir con esa determinación de la
aseguradora y, emitido que fue el dictamen jurídico previo y resolución
homologatoria, ahora el actor controvierte lo concluido en sede administrativa. Lo
manifestado supra surge de constancias agregadas en el DEO recibido en fecha 1º
de diciembre de 2023, que incluyen el formulario de inicio (fs. 1/2), denuncia de
accidente (fs. 28), historia clínica-administrativa (fs. 20/26), notificación de rechazo
(fs. 14), y Dictamen Jurídico Previo y Resolución Homologatoria (44/48 y 53/54).

IV) En el libelo que impulsa la intervención y conocimiento de este Juzgado, el


aquí actor exige la revisión de la decisión del Servicio de Homologación de la
Comisión Médica Nº 10, agraviándose –entre otros fundamentos– porque “el actor no
fue evaluado en su plenitud” y que “nunca fue tratado la totalidad de dolencias que
padece el obrero” por los médicos de la SRT.

Ahora bien, la presentación carece absolutamente de una crítica concreta y


razonada de las partes del dictamen que considera inadecuadas y de alguna
apoyatura fáctica o probatoria que respaldar las alegaciones vertidas. Repárese que
el accionante simplemente se limita a discrepar con la valoración hecha por el cuerpo
médico de la Comisión Médica y la disidencia en la ponderación de la incapacidad
que dice padecer a causa del infortunio, mas sin fundar esas alegaciones, realizando
otras tantas con fundamentos erróneos y/o ajenos al presente trámite en cuestión.
[2]
Nótese, primeramente, que el apelante destina diversos apartados con una
elaboración fáctica (sea por inexacta o difusa) que resulta ineficaz como para
gestionarlos en este ámbito, más que nada porque no se trata de cuestionamientos al
dictamen o a lo resuelto, ni siquiera a la destreza científica de los profesionales que

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actuaron en la sede anterior, invocando un examen físico y una revisación que no se
realizaron, y una incapacidad que no se determinó por la comisión médica tratante,
además de otras situaciones ajenas a la presente litis.
Entiendo que los agravios expresados por la falta de prescripción de estudios “
de complejidad” llevan consigo la omisión de cuáles serían esas prácticas que ahora
estima necesarias, en palmaria inobservancia con la oportunidad que prevé el art. 7º
de la Res. SRT 298/17, más aún cuando surge del parte clínico que se le realizaron
numerosas radiografías, ecografía abdominal y renal bilateral, tomografía computada
multislice de mano derecha, e informe psicodiagnóstico. La omisión de especificación
y efectiva relevancia de los estudios que estima necesarios para abonar su planteo
representa una indeterminación tal que impide aseverar con certeza la existencia de
algún otro examen que arribe a alguna determinación distinta a la estipulada.
Asimismo, cabe recordar que el procedimiento previo transitado, conforme el
precitado artículo, prevé tanto la “realización de estudios complementarios y/o
peritaje de expertos” como la posibilidad de las partes de “presentar (…) estudios y
diagnósticos (…), antecedentes e informes” en caso de estimarlo pertinente; no
obstante, el requirente guardó silencio, y es ahora en este fragmento recursivo donde
expone las lábiles impugnaciones y requerimientos del caso.
En igual sentido, observo que tampoco aporta elementos que demuestren que
el médico firmante del dictamen antedicho haya incurrido en error alguno o en un uso
inadecuado de las técnicas propias de su profesión. Además, es menester resaltar
que en el procedimiento previo se les confirió a las partes el traslado de ese dictamen
previsto en el art. 2º de la Resolución S.R.T. Nro. 298/17, por lo que la parte contó
con la posibilidad de solicitar por escrito en sede de la Comisión Médica o mediante
Ventanilla Electrónica, la rectificación de errores materiales o formales, la revocación
cuando pudiera existir contradicción entre su fundamentación y la conclusión u
omisión sobre alguna de las peticiones.

V) En síntesis, el recurso no refuta con suficiente contundencia las


conclusiones de la resolución en crisis y esa deficiencia técnica del memorial sella
negativamente la suerte del agravio, pues, como lo ha señalado la doctrina, la ley
adjetiva requiere un análisis razonado del fallo y también la demostración de los
motivos que se tienen para estimarlo erróneo, de manera que en ausencia de
objeciones especialmente dirigidas a las consideraciones determinantes de la
decisión adversa, no puede haber agravio que atender en la presente instancia, pues
no existe cabal expresión de éstos (cfr. Falcón, Enrique M, Código Procesal, t. II,
pág. 266).

Asimismo, el Alto Tribunal ha dicho que la invocación genérica y esquemática


de agravios resulta insuficiente para fundar el recurso, ya que no basta la aserción de
determinada solución jurídica en tanto ella no esté razonada con referencia a las

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circunstancias del expediente y a los términos del fallo que lo resuelve (CSJN Fallos
312:587).
En consecuencia, teniendo en cuenta que en el procedimiento realizado en la
instancia administrativa se han llevado a cabo las diligencias pertinentes con el fin de
obtener un acabado conocimiento del caso, arribándose a la emisión de un dictamen
médico por parte del órgano competente y atento que en esta instancia los
Magistrados somos llamados a efectuar el llamado “control judicial suficiente” con el
único objeto de revisar la suficiencia y el mérito de la prueba producida, corresponde
declarar desierto el recurso impetrado.

VI) Considero que corresponde imponer las costas en el orden causado, dado
que la parte actora pudo haberse considerado con mejor derecho para litigar (art. 68
CPCC).

VII) Por todo ello, disposiciones legales citadas y demás consideraciones


vertidas, FALLO: 1) Declarar desierto el recurso interpuesto por Oscar Adrián Montes
de Oca contra EXPERTA ART S.A. y, en consecuencia, confirmar la Resolución del
Titular del Servicio de Homologación de la Comisión Médica Jurisdiccional Nº 10 de
fecha 1º de noviembre de 2023; 2) Declarar las costas en el orden causado; 3)
Regular al patrocinio y representación letrada de la parte actora y de la parte
demandada las sumas de $91.686 (3 UMA) y $122.248 (4 UMA) respectivamente,
según valor unitario de $30.562 por cada UMA –cfr. Acordada CSJN Nro. 36/23.
Queda establecido que, para el caso que los profesionales sean responsables
inscriptos en el IVA, la alícuota respectiva estará a cargo de cada condenada en
costas.
Cópiese, regístrese, notifíquese y oportunamente, previa citación fiscal,
archívese.

Héctor Horacio Karpiuk


JUEZ NACIONAL

En la misma fecha y hora que surge del Sistema Informático Lex100 notifiqué electrónicamente a las
partes y a la Sra. Agente Fiscal.-
Gabriela Sosa
Prosecretaria Administrativa

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[1]
Que “Vuestro tribunal (…) resulta competente por lo expresado en la norma precedentemente detallada y los
arts. 16, 18 y 29 de la Resolución SRT 298/2017”.
[2]
“ (…) lo decidido por la comision médica en el dictamen apelado es totalmente insuficiente para cubrir la
incapacidad del actor” y “al determinar la incapacidad no se toma en cuenta el factor de ponderación, el tipo de
actividad y la posible recalificación laboral”, cuando la comisión no otorgó incapacidad alguna; “el actor no ha
recibido prestaciones de complejidad ni psiquiátricas”, cuando surgen del historial clínico los estudios
realizados, y no hay constancia de requerimiento alguno en pos del área psiquiátrica, cuando sí fue llevado a cabo
respecto de la faz psíquica; “una secuela visible que no podrá ser obviada ante el más somero examen
pre-ocupacional” sin esbozar a qué secuela se refiere; y “una situación física que impide a quien es un trabajador
rural (…)” cuando no se deduce de ningún apartado que el actor sea, efectivamente, un trabajador rural.

Signature Not Verified


Digitally signed by HECTOR
HORACIO KARPIUK
Date: 2023.12.22 13:53:21 ART

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