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Discapacidad e Inclusion

El documento analiza la inclusión educativa de personas con discapacidad, centrándose en el caso de Juan, un estudiante con autismo durante la pandemia de COVID-19. Se identifican barreras estructurales, comunicacionales y actitudinales que enfrentó Juan y se proponen estrategias para superarlas, enfatizando la colaboración entre familia, escuela y profesionales. Se reflexiona sobre la necesidad de un enfoque inclusivo que valore la diversidad y garantice el derecho a la educación, según la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y la Ley de Educación Nacional de Argentina.

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Discapacidad e Inclusion

El documento analiza la inclusión educativa de personas con discapacidad, centrándose en el caso de Juan, un estudiante con autismo durante la pandemia de COVID-19. Se identifican barreras estructurales, comunicacionales y actitudinales que enfrentó Juan y se proponen estrategias para superarlas, enfatizando la colaboración entre familia, escuela y profesionales. Se reflexiona sobre la necesidad de un enfoque inclusivo que valore la diversidad y garantice el derecho a la educación, según la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y la Ley de Educación Nacional de Argentina.

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inclusión educativa y discapacidad

2024
Introducción:

El presente trabajo integrador correspondiente a la catedra “Inclusión Educativa y


Discapacidad” tiene como objetivo analizar y reflexionar sobre la inclusión educativa
de personas con discapacidad, tomando como base un caso concreto y
contextualizado durante la pandemia de COVID-19. A través de una conversación con
una profesional de la psicología educacional, se exploran las barreras, estrategias y
apoyos necesarios para garantizar el derecho a la educación de un estudiante con
discapacidad. Este análisis se enmarca en los principios establecidos por la
Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y la Ley de
Educación Nacional de Argentina.

La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, adoptada por
la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2006, establece en su artículo 24 el
derecho de las personas con discapacidad a una educación inclusiva de calidad en
igualdad de condiciones con los demás. Este artículo subraya la necesidad de
asegurar que "las personas con discapacidad no queden excluidas del sistema
general de educación por motivos de discapacidad" y que "puedan acceder a una
educación primaria y secundaria inclusiva, de calidad y gratuita, en igualdad de
condiciones con los demás en la comunidad en que vivan" (Convención sobre los
Derechos de las Personas con Discapacidad, 2006). Esta convención enfatiza la
importancia de proporcionar los apoyos necesarios para facilitar su acceso a la
educación y fomentar un entorno de aprendizaje inclusivo y accesible.

Asimismo, la Ley de Educación Nacional de Argentina (Ley 26.206) refuerza estos


principios al establecer que "la educación es un derecho personal y social, garantizado
por el Estado" (artículo 2). Además, en su artículo 11, inciso n, la ley especifica que
uno de los objetivos de la política educativa nacional es "asegurar la inclusión
educativa a través de políticas universales y de estrategias pedagógicas y recursos
específicos que contemplen las diferencias entre los alumnos, garantizando la
igualdad de oportunidades y posibilidades". Estos fundamentos legales proporcionan
el marco normativo que guía las prácticas inclusivas en el sistema educativo argentino.

Para profundizar en estos principios y explorar su aplicación práctica, se ha elegido


conversar con una colega, psicóloga educacional, con amplia experiencia en el
acompañamiento de estudiantes con discapacidad. La profesional seleccionada, con
más de 8 años de experiencia en el campo de la psicología educacional y una
formación especializada en educación, ha trabajado en diversas instituciones y
actualmente es parte del equipo de orientación de una institución educativa de gestión
privada en la provincia de Corrientes. Su experiencia y conocimiento en el área la
convierten en una fuente valiosa de información y reflexión sobre los desafíos y las
estrategias efectivas en la promoción de una educación inclusiva.

Durante la conversación, se abordará un caso concreto que tuvo lugar durante la


pandemia de COVID-19. Este contexto particular plantea desafíos adicionales debido
a la transición abrupta a la educación a distancia, que exacerbó las barreras existentes
y requirió de respuestas innovadoras y adaptativas. El caso elegido es el de Juan, un
estudiante de 16 años con autismo, que asistía a una escuela secundaria. La
experiencia de Juan ilustra las dificultades y soluciones implementadas para garantizar
su continuidad educativa en un entorno virtual.

La profesional nos proporciona una descripción detallada de las barreras estructurales,


comunicacionales y actitudinales que enfrentó Juan, así como las estrategias y
recursos que se utilizaron para superarlas. Además, se destaca la importancia de la
colaboración entre la familia, la escuela y los profesionales externos, así como la
necesidad de una participación activa y comprometida de todos los actores
involucrados para promover una educación inclusiva y de calidad.

Este trabajo integrador busca no solo analizar un caso específico, sino también
reflexionar sobre las implicancias y desafíos de la inclusión educativa en un contexto
social y cultural amplio. A través de la conversación con una profesional
experimentada y el análisis de un caso concreto, se pretende ofrecer una perspectiva
enriquecedora y práctica sobre cómo los principios de la Convención sobre los
Derechos de las Personas con Discapacidad y la Ley de Educación Nacional pueden y
deben ser aplicados en la realidad educativa.
Relato de una experiencia educativa en pandemia.

En el presente apartado se describe la experiencia conversada con la psicóloga del


equipo de orientación de un colegio inclusivo de gestión privada.

Con el fin una mejor organización y comprensión, se presenta la información en


diferentes apartados. A continuación, se relata la experiencia del equipo de orientación
y el desafío de trabajar con la educación a distancia.

“Durante la pandemia, tuvimos la oportunidad de acompañar a Juan (vamos a llamarlo


así resguardando su verdadera identidad), un estudiante de 16 años con autismo, en
su proceso educativo”. Juan asistía a una escuela secundaria inclusiva, de gestión
privada, en un entorno urbano, donde había un equipo de orientación que contaba con
distintos profesionales muy dedicados. Sin embargo, la transición a la educación a
distancia, a la que nos forzó la pandemia y el aislamiento, trajo numerosos desafíos
que requirieron adaptaciones y estrategias específicas para asegurar su continuidad
educativa y bienestar emocional.

Descripción de la situación y barreras encontradas:

“Juan tiene autismo, lo que implica que necesita estructuras claras, rutinas estables y
apoyo en la comunicación y la interacción social. Durante la pandemia, la transición
abrupta a la educación virtual significó que muchos de los apoyos y rutinas que
utilizaba en el aula física no estuvieran disponibles o eran difíciles de adaptar a un
entorno en línea.”

Podemos clasificar algunas de las barreras identificadas de la siguiente manera:

1. Berreras Estructurales: La falta de una rutina diaria estable y predecible fue un


gran obstáculo para Juan. La desorganización y la imprevisibilidad del entorno
virtual le generaban ansiedad y dificultades para concentrarse y participar
activamente en las clases.
2. Barreras Comunicacionales: Hubo dificultades en la comunicación entre Juan,
sus docentes y sus compañeros. La interacción a través de pantallas no ofrecía
las mismas pistas sociales y apoyos que Juan recibía en persona.
3. Barreras Actitudinales: Algunos docentes y estudiantes tenían percepciones
erróneas sobre las capacidades de Juan, lo que llevó a una subestimación de
sus habilidades y a una falta de expectativas adecuadas.

Estrategias y recursos para superar las barreras:

1. Para superar las barreras estructurales se propuso un trabajo colaborativo con la


familia y la escuela. “Se creó una rutina diaria estructurada para Juan, con horarios
claros y actividades específicas. Se diseñaron horarios visuales y se implementaron
técnicas de apoyo como recordatorios y temporizadores visuales para ayudar a Juan a
seguir su rutina.”

2. En relación a las barreras en la comunicación, se planteó la necesidad de formación


y capacitación en estrategias de comunicación alternativas. Con este fin, “se
capacitaron a los docentes en estrategias de comunicación accesibles para Juan,
como el uso de lenguaje claro y concreto, y la implementación de sistemas de
comunicación aumentativa y alternativa (CAA). También se establecieron sesiones de
tutoría individualizadas para ofrecerle a Juan apoyo adicional en su aprendizaje y
comunicación.”

3. Respecto de las barreras actitudinales, “se trabajó a través de talleres y actividades


de sensibilización, con el fin de cambiar las percepciones erróneas sobre las
capacidades de Juan. Promovimos una cultura de altas expectativas y respeto hacia
su proceso de aprendizaje, enfatizando sus fortalezas y habilidades únicas.”

Apoyos y colaboración:

El éxito en el acompañamiento de Juan fue resultado de un esfuerzo colectivo. La


colaboración entre la familia de Juan, la escuela, y profesionales externos fue
fundamental. “Los padres de Juan estuvieron muy involucrados, proporcionando
retroalimentación constante y trabajando en conjunto con los docentes y terapeutas.”
La escuela, por su parte, se mostró flexible y dispuesta a adaptar sus métodos y
recursos. Además, la intervención de terapeutas especializados proporcionó
asesoramiento técnico y emocional tanto a Juan como a su entorno educativo.

Sensaciones y toma de decisiones:

“Las decisiones se tomaron de manera participativa, involucrando a Juan en todo


momento para asegurar que sus necesidades y preferencias fueran consideradas. La
sensación general fue de desafío constante, pero también de satisfacción y logro a
medida que superábamos las barreras una por una. La resiliencia y la capacidad de
adaptación de Juan fueron inspiradoras, y su participación activa en el proceso fue
crucial para el éxito de las estrategias implementadas.”

Reflexión personal: “El caso que se presenta nos permite comprender la importancia
de un enfoque contextual y social en la educación de estudiantes con discapacidad.
No se trata solo de las adaptaciones individuales, sino de crear un entorno inclusivo
y accesible en todos los niveles. La colaboración, la sensibilización y el uso adecuado
de técnicas y estrategias adaptativas pueden transformar la experiencia educativa y
asegurar que todos los estudiantes tengan la oportunidad de alcanzar su máximo
potencial.”
Desarrollo:

A lo largo de la conversación con la psicóloga educacional sobre el caso de Juan,


emergieron reflexiones profundas sobre las barreras y desafíos en la inclusión
educativa, así como sobre las estrategias y recursos necesarios para superarlas. Esta
reflexión se enmarca en conceptos fundamentales abordados en la bibliografía del
curso, como las barreras, la ideología de la normalidad, la accesibilidad y una crítica a
los modos habituales de abordar la inclusión.

Barreras en la inclusión educativa

Las barreras encontradas en la experiencia de Juan las clasificamos en estructurales,


comunicacionales y actitudinales. Las barreras estructurales se manifestaron en la
falta de una rutina diaria estable y predecible durante la transición a la educación a
distancia, lo cual le generó ansiedad y dificultades para concentrarse. Las barreras
comunicacionales se evidenciaron en las dificultades de interacción a través de
pantallas, que no ofrecían las mismas pistas sociales y apoyos que Juan recibía en
persona. Por último, las barreras actitudinales fueron producto de percepciones
erróneas sobre las capacidades de Juan, llevando a una subestimación de sus
habilidades y a una falta de expectativas adecuadas.

Ana María Diez (2004) en su artículo "Las ‘necesidades educativas especiales’.


Políticas educativas en torno a la alteridad" destaca cómo las barreras educativas son
una construcción social que se fundamenta en la ideología de la normalidad. Esta
ideología establece un estándar de normalidad y cualquier desviación de este se
percibe como un déficit o una carencia. En el caso de Juan, las barreras actitudinales
reflejan esta ideología, donde las expectativas reducidas y las percepciones negativas
sobre su capacidad se basan en una visión deficitaria de la discapacidad.

Ideología de la normalidad

La ideología de la normalidad es un concepto clave para entender las dificultades en la


inclusión educativa. Esta ideología sostiene la creencia en un estándar único de
funcionamiento humano, y cualquier desviación de este estándar se considera anormal
o deficiente. Según Elba Kipen y Irene Vallejos (2009) en "La producción de
discapacidad en clave de ideología", esta perspectiva limita las oportunidades de las
personas con discapacidad al enfocarse en lo que no pueden hacer en lugar de valorar
sus habilidades y potencialidades.

La experiencia de Juan ilustra cómo la ideología de la normalidad afecta la percepción


y las expectativas de los docentes y compañeros. Cambiar esta mentalidad requiere
de un enfoque educativo que valore la diversidad y promueva altas expectativas para
todos los estudiantes, reconociendo que cada individuo tiene un conjunto único de
habilidades y formas de aprender.

Accesibilidad y apoyos

La accesibilidad no se limita a las adaptaciones físicas del entorno, sino que también
abarca la accesibilidad comunicacional y estructural. En el caso de Juan, la
implementación de herramientas tecnológicas adaptativas y estrategias de
comunicación aumentativa y alternativa (CAA) fueron cruciales para facilitar su
participación en la educación a distancia. La accesibilidad comunicacional se centró en
el uso de lenguaje claro y concreto, y en la capacitación de los docentes para utilizar
sistemas de CAA, lo que permitió a Juan expresar sus ideas y necesidades de manera
efectiva.

Héctor Muslera (2008) en "La Educación inclusiva como derecho" subraya la


importancia de proporcionar los apoyos necesarios para que los estudiantes con
discapacidad puedan participar plenamente en la educación. En este sentido, la
colaboración entre la familia, la escuela y los profesionales externos fue fundamental
para crear un entorno educativo accesible para Juan. Los padres de Juan
desempeñaron un rol activo en la coordinación de apoyos y en la retroalimentación
constante, mientras que los terapeutas especializados en autismo brindaron
asesoramiento técnico y emocional.

Crítica a los modos habituales de abordar la inclusión

La experiencia de Juan también nos lleva a reflexionar sobre la necesidad de criticar y


repensar los modos habituales de abordar la inclusión. Carlos Skliar (2005) en "Poner
en tela de juicio la normalidad, no la anormalidad" argumenta que el enfoque
tradicional se centra en la anormalidad y en cómo corregirla, en lugar de cuestionar la
propia normalidad y las estructuras que la sustentan. Este enfoque deficitario perpetúa
la exclusión al intentar ajustar a los estudiantes a un estándar normativo, en lugar de
adaptar el entorno educativo para que todos puedan participar plenamente.

En el caso de Juan, fue necesario cuestionar las prácticas habituales y desarrollar


estrategias innovadoras que se ajustaran a sus necesidades y fortalezas. La creación
de una rutina diaria estructurada, la capacitación en comunicación accesible y el
cambio de actitudes hacia sus capacidades son ejemplos de cómo se puede
transformar el enfoque de inclusión para hacerlo verdaderamente inclusivo y
respetuoso de la diversidad.

La reflexión que se propone sobre el caso de Juan y la conversación con la psicóloga


educacional destacan la importancia de adoptar un enfoque inclusivo que valore la
diversidad y promueva la accesibilidad en todos los niveles. Las barreras estructurales,
comunicacionales y actitudinales pueden ser superadas a través de la colaboración, la
capacitación y la implementación de estrategias adaptativas. Al cuestionar la ideología
de la normalidad y replantear los modos habituales de abordar la inclusión, se puede
crear un entorno educativo que garantice el derecho a la educación de todas las
personas, tal como lo establece la Convención sobre los Derechos de las Personas
con Discapacidad y la Ley de Educación Nacional de Argentina.

Este análisis nos recuerda que la inclusión educativa no es un estado final, sino un
proceso continuo de adaptación y mejora, en el que todos los actores deben estar
comprometidos y dispuestos a aprender y cambiar. Solo así podremos construir una
educación verdaderamente inclusiva y equitativa para todos.

Desafíos y componentes institucionales interpelados por el sistema educativo


tradicional.

La inclusión educativa de estudiantes con discapacidad plantea desafíos que exigen


una profunda reflexión y un compromiso integral por parte de las instituciones
educativas. Estos desafíos no solo se refieren a la superación de barreras físicas y
estructurales, sino también a una transformación cultural y pedagógica que garantice
el derecho a la educación para todos los estudiantes. A continuación, se abordan los
desafíos más relevantes y se proponen estrategias para superarlos, en base a la
bibliografía del curso y las experiencias profesionales compartidas.

Desafíos a transitar:

1. Superación de las barreras actitudinales y culturales:

Las barreras actitudinales y culturales son quizás las más insidiosas, ya que se
encuentran profundamente arraigadas en la ideología de la normalidad. Como hemos
visto, este concepto expuesto por Carlos Skliar (2005), sostiene la creencia en un
estándar único de funcionamiento humano, relegando a quienes no se ajustan a este
estándar a una posición de inferioridad. En el caso de Juan, las expectativas reducidas
y las percepciones negativas sobre sus capacidades reflejan esta ideología, que debe
ser cuestionada y transformada. La superación de estas barreras requiere un cambio
de mentalidad que valore la diversidad como una riqueza y no como una desviación a
corregir. Este cambio implica una formación continua y profunda en diversidad e
inclusión para todos los actores educativos.

2. Adaptación de las prácticas pedagógicas:


Las prácticas pedagógicas tradicionales a menudo no responden a las necesidades
diversas de los estudiantes con discapacidad. Como sugiere Carol Ann Tomlinson
(2005), es fundamental implementar estrategias pedagógicas diferenciadas que
puedan adaptarse a las particularidades de cada estudiante. Esto no solo facilita el
aprendizaje, sino que también promueve un entorno educativo más equitativo y
respetuoso de las diferencias individuales. En el caso de Juan, fue necesario
desarrollar metodologías que incluyeran el uso de herramientas tecnológicas
adaptativas y estrategias de comunicación aumentativa y alternativa (CAA) para
asegurar su participación activa y efectiva en el aprendizaje.

3. Fortalecimiento de los apoyos y recursos:

La falta de recursos y apoyos específicos es una barrera significativa para la inclusión


educativa. El autor Héctor Muslera (2008) destaca la necesidad de proporcionar
apoyos adecuados para que los estudiantes con discapacidad puedan participar
plenamente en la educación. Esto incluye la capacitación de los docentes, la
disponibilidad de tecnologías de apoyo, y la colaboración con profesionales externos y
familias. En el caso de Juan, la intervención de terapeutas especializados y el
compromiso activo de su familia fueron cruciales para garantizar un entorno educativo
accesible y de apoyo.

Componentes institucionales que deben verse interpelados

1. Capacitación y sensibilización de los docentes: La formación continua y la


sensibilización de los docentes son esenciales para cambiar las actitudes y mejorar las
prácticas pedagógicas. Aizencang y Bendersky (2013) subrayan la importancia de la
capacitación en intervenciones psicoeducativas que posibiliten una enseñanza
inclusiva y efectiva. Los docentes deben estar preparados para reconocer y valorar la
diversidad, y para implementar estrategias pedagógicas que respondan a las
necesidades individuales de cada estudiante.

2. Participación activa de la comunidad educativa: La inclusión es una responsabilidad


compartida que involucra a toda la comunidad educativa. Esto incluye a directivos,
personal administrativo, familias y estudiantes. La creación de espacios de diálogo y
colaboración, como comités de inclusión, puede fomentar una cultura de respeto y
apoyo mutuo. La participación activa de todos los actores es clave para desarrollar y
sostener estrategias inclusivas. En el caso de Juan, la colaboración entre la escuela,
su familia y los profesionales externos fue fundamental para su éxito educativo.

3. Políticas educativas inclusivas: Las políticas educativas deben reflejar un


compromiso claro con la inclusión. Esto implica la revisión y adaptación de normativas
y procedimientos para asegurar que se promuevan y protejan los derechos de los
estudiantes con discapacidad. La Ley de Educación Nacional (2006) y la Convención
sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad proporcionan un marco
normativo que debe ser implementado de manera efectiva. Las instituciones deben
trabajar para garantizar que estas políticas se traduzcan en prácticas inclusivas
concretas.

Medidas, estrategias y decisiones para futuros especialistas en intervenciones


psicoeducativas.

[Link] de planes educativos individualizados (PEI): los PEI son herramientas


fundamentales para adaptar la educación a las necesidades específicas de cada
estudiante. Aizencang y Bendersky (2013) destacan la importancia de estos planes en
la planificación de intervenciones personalizadas y efectivas. Los PEI deben ser
elaborados en colaboración con el estudiante, su familia, los docentes y los
profesionales de apoyo, y deben ser revisados y ajustados regularmente para
asegurar su efectividad.

2. Implementación de tecnologías de apoyo y CAA: La utilización de tecnologías de


apoyo y sistemas de comunicación aumentativa y alternativa puede facilitar
significativamente el aprendizaje y la participación de los estudiantes con
discapacidad. Abadín et al. (2010) subrayan cómo estas tecnologías pueden mejorar
la comunicación y el acceso a la información, proporcionando a los estudiantes
herramientas que se ajusten a sus necesidades individuales. Como hemos visto, en el
caso de Juan, el uso de CAA fue crucial para su participación en el aprendizaje a
distancia.

3. Promoción de una cultura inclusiva: Fomentar una cultura inclusiva implica no solo
cambiar las prácticas pedagógicas, sino también promover valores y actitudes que
respeten y valoren la diversidad. Diez (2004) y Kipen y Vallejos (2009) abogan por una
educación que no solo sea inclusiva en términos de accesibilidad, sino también en
términos de valores y actitudes. Esto puede lograrse a través de programas de
sensibilización y formación continua, así como mediante la inclusión de contenidos
sobre diversidad y discapacidad en el currículo escolar.
Conclusión:

En la catedra y a partir del análisis del caso de Juan en el presente escrito, hemos
visto como la inclusión educativa de estudiantes con discapacidad es un proceso
continuo que requiere un compromiso integral y colaborativo. Al enfrentar y superar las
barreras actitudinales, adaptar las prácticas pedagógicas y fortalecer los apoyos y
recursos, podemos garantizar el derecho a la educación de todos los estudiantes. La
capacitación y sensibilización de los docentes, la participación activa de la comunidad
educativa y la implementación de políticas inclusivas son componentes esenciales
para lograr una educación inclusiva y equitativa. Como futuros especialistas en
intervenciones psicoeducativas, es nuestra responsabilidad promover y desarrollar
estrategias que aseguren una educación de calidad para todos, reconociendo y
valorando la diversidad como una fortaleza.
Bibliografía:

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Intervenciones psicoeducativas que posibilitan*. Buenos Aires: Manantial.
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profesionales*. Buenos Aires: Paidós.
 Diez, A. C. (2004). Las ‘necesidades educativas especiales’. Políticas
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Bernal: UNQ.
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impreso en *Ecos Fonoaudiológicos*, Buenos Aires, 2, 32-50.
 Tomlinson, C. A. (2005). *Estrategias para trabajar con la diversidad en el aula*.
Buenos Aires: Paidós.
 Valdez, D. (2012). *Necesidades educativas especiales en trastornos del
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 Veinberg, S. (1996). Argentinien: Anfänge und Entwicklung der Erziehung
Gehörloser (Argentina: Inicios y desarrollo de la educación del sordo). *Das
Zeichen. Zeitschrift Zum Thema Gebärdensprache und Kommunikation
Gehörlose, 38*, 488-496.

Documentos oficiales:

 Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. (2006).


Naciones Unidas.
 Ley de Educación Nacional N° 26.206. (2006). Argentina.
 Ley de Educación Superior N° 24.521. (1995). Argentina.

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