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CAPITULO II
MARCO TEÓRICO
1. Antecedentes de la Investigación
A Continuación, se describen las investigaciones establecidas como
antecedentes, en la presente investigación, relacionadas con las
estrategias metodológicas para la resolución de conflictos en las
instituciones educativas, las cuales sirven de apoyo, para la aplicación de
actividades que posibiliten la resolución de conflictos de manera pacífica;
de tal manera que se puedan sentar las bases para construir una cultura
de paz en las comunidades educativas. Para ello se tendrán en cuenta los
antecedentes registrados a nivel internacional, nacional y regional.
Gómez (2015), en su tesis Doctoral titulada: Habilidades sociales de
los escolares y prevención del conflicto: programa de mejora del clima
escolar. Universidad Autónoma Barcelona. Esta investigación tiene como
objetivo general: crear un programa de prevención para mejorar el clima
escolar y evitar el conflicto, conociendo las habilidades sociales de los
alumnos. Para llevar a cabo esta investigación, la autora utiliza una
muestra de 110 alumnos de Primero y Cuarto curso de E.S.O del Centro
de Estudios Claret, Sabadell, mediante una metodología observacional y
cuantitativa, llevado a cabo durante un periodo de tres meses.
Para ello utilizó cuatro cuestionarios del grupo Lisis, uno para cada
una de las tres habilidades sociales y otro para evaluar el clima escolar.
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Los resultados fueron analizados mediante el programa estadístico IBM
SPSS y el método de Pearson para determinar la correlación entre las
variables. Los resultados son positivos en la medida que muestran que los
alumnos cuentan con unas habilidades sociales positivas. La autora
concluye que las habilidades positivas pueden prevenir el conflicto y que
las dinámicas grupales relacionadas con la comunicación mejoran el
conocimiento del grupo. Esta investigación, muestra elementos
interesantes en relación con la prevención de conflicto, teniendo en
cuenta las habilidades sociales.
En Venezuela, se toma como antecedente la tesis doctoral,
presentada por Luzardo (2015), titulada “Educación para la Paz y Manejo
de Conflictos en Instituciones de Educación Media General”. El autor de
esta investigación planteó como objetivo general: “proponer lineamientos
teóricos estratégicos para la optimización de la educación para la paz y el
manejo de conflictos en las Instituciones Educativas Media General del
municipio de Rosario de Perijá del Estado Zulia. Esta investigación es de
tipo descriptiva, correlacional diseño de campo, no experimental y
transversal.
En dicho estudio utilizaron una muestra conformada por 86
docentes. Se diseñó un instrumento para la variable Educación para la
Paz y otro para manejo de conflicto. Validado por 10 expertos,
constituidos por 26 y 17 ítems. La confiabilidad se obtuvo a través
Cronbach, arrojando r=0,88 y 0,87 respectivamente. La técnica aplicada
fue mediante el uso de la estadística descriptiva para los indicadores y
dimensiones de las variables, para el análisis de los datos. Obteniendo
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como resultado el uso de la conciliación, negociación y la mediación para
resolver conflictos. Estas estrategias son un buen aporte para esta
investigación al igual que los valores resaltados para generar una cultura
de paz.
Otro antecedente es la investigación adelantada por Rojas (2015),
Titulada,” Cultura de Paz para la Transformación de Conflictos en
Instituciones de Educación Básica”. El Objetivo General es: “Comprender
la dinámica real de la cultura de paz, en la Escuela de Educación Pública
estatal Dr. Andrés Eloy Blanco ubicada en el Municipio Escolar Maracaibo
2 de la parroquia Olegario Villalobos del Estado Zulia. Es una
investigación con un paradigma de tipo interpretativo, con un enfoque
cualitativo basado en el método fenomenológico. Para su aplicación,
utilizaron siete (7) sujetos. Los instrumentos utilizados fueron una
entrevista de tipo semiestructurada, la observación participativa,
realizando una triangulación para darle más validez interpretativa.
Como resultados de esta investigación, el autor considera que la
comunicación y las prácticas discursivas se pueden considerar como
nuevos paradigmas de transformación de los conflictos, De esta forma,
los conflictos son experiencias que la comunidad educativa debe tener en
cuenta la importancia del diálogo, la tolerancia, la equidad, la justicia y la
hermandad, como fundamentos para una educación de calidad. Esta
investigación se toma como antecedente porque permite convertir los
conflictos en fortalezas mediante acciones pedagógicas que estrechan
lazos en la comunidad escolar fortaleciendo el clima escolar.
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La investigación adelantada por Rubio (2015), titulado: “La
convivencia como escenario constructivo para el fortalecimiento de una
cultura de paz en las organizaciones educativas”, propone como Objetivo
General: “Construir una propuesta de educación para la paz que articule
la convivencia como escenario para el fortalecimiento de una cultura de
paz en la Escuela de Educación Primaria Bolivariana Juana de Ávila del
Municipio Escolar de Maracaibo 1 de la Parroquia Juana de Ávila”. Está
basada en el paradigma interpretativo, utilizando el tipo de investigación
cualitativa etnográfica. La muestra estuvo constituida por 19 personas.
Los instrumentos utilizados fueron la entrevista, el diario de campo.
Como resultados de esta investigación establecieron: replantear la
concepción pedagógica tendiente a evitar la discriminación; estrechar
lazos de hermandad entre los miembros de la comunidad; realizar
capacitaciones en educación para la paz, la resolución de conflictos
impulsando lo formativo y lo social. De igual modo se necesita replantear
el modelo pedagógico en uno que sustente la autonomía escolar. Este
antecedente es importante porque establece la unión de la comunidad
educativa como elemento fundamental para la resolución de conflictos
proponiendo la capacitación como elemento fundamental.
De igual modo, la investigación adelantada por Mendoza (2014), con
su tesis doctoral titulada: “Estrategias docentes para la formación de
valores en la Educación Básica Primaria, planteando como Objetivo
General: “Analizar las estrategias docentes para la formación de valores
en la en Educación Básica Primaria de la parroquia Concepción del
Municipio la Cañada de Urdaneta. El tipo de investigación utilizado por la
20
autora fue descriptivo, de trabajo de campo, no experimental. Para ello
utiliza una población de 46 personas, entre directivos y docentes. El tipo
de instrumento utilizado fue el cuestionario. La validez fue realizada por
cinco expertos y la confiabilidad con Alfa Cronbach.
Para el análisis de los datos, la investigadora recurrió a la estadística
descriptiva, aplicando una distribución de frecuencias absolutas y
relativas. Este procedimiento arrojó como resultados: Los docentes
utilizan poco el aprendizaje cooperativo, bajo la estrategia de activación
socio afectivo; utilizan las preguntas intercaladas y los mapas
conceptuales, para promover el aprendizaje significativo. Finalmente, los
valores que promueven los docentes son ser servicial, amable y
responsable, desarrollando habilidades para lograr el buen trato en las
personas. Esta investigación es importante porque promueve valores que
inciden en el buen trato que los estudiantes dan a sus semejantes.
En Colombia, se toma como antecedente para esta investigación,
presentada por Leal (2014), titulada:”Prevención de la violencia escolar,
una propuesta didáctica desde las artes. Universidad Militar Nueva
Granada – UMNG”. Planteó como Objetivo General:” formular una
propuesta didáctica que contribuya a la formación en valores, para
prevenir el “Bullyng” en el ciclo 1, de Educación Básica Primaria”. El
enfoque metodológico utilizado es el cualitativo, de tipo etnográfico. Los
instrumentos para recoger la información fueron: notas de campo,
entrevistas, conversaciones, fotografías, registros y memorias. La muestra
son 6 niños, del grado primero y 1 del grado segundo.
Esta investigación arrojó las siguientes conclusiones: se observaron
dificultad de comportamiento dentro y fuera del aula, solucionándose
21
varios conflictos que se presentan dentro del aula. Este grupo de niños
presentan además diferentes tipos de agresiones, lo cual indica que
tienen dificultades para relacionarse con los demás. Este estudio se toma
como antecedente porque aplicó desde una perspectiva educadora
basada en los valores que permite a los niños mejorar comportamientos
agresivos.
Otro antecedente de nuestro país, realizada por Bazurdo (2016),
titulada: “Modelo de gestión educativa para la prevención y resolución de
conflictos escolares en el grado cuarto de educación primaria de la
Institución Educativa las Villas de Soacha. Esta investigación, plantea
como Objetivo General: Establecer las características que debe tener un
modelo de gestión educativa que aporte a la prevención y resolución de
conflictos escolares en el grado cuarto de la Básica Primaria de la I.E. Las
Villas de Soacha. La muestra está constituida por 40 alumnos, 4
docentes. El tipo de investigación aplicado fue la investigación acción. La
técnica empleada fue la encuesta y el instrumento fue el cuestionario.
El método análisis-síntesis, permitió obtener como resultado la
disminución de la permanente tensión que se sentía, mejorando el
ambiente y las relaciones entre los alumnos y las alumnas de grado
cuarto; la comprensión e interiorización por parte de los alumnos(as) de
las ventajas que tiene adoptar una actitud de colaboración, tolerancia y
amabilidad, permitió modificar el anterior ambiente de competencia, de
actitud egoísta, de pensar sólo en el bienestar individual. Esta
investigación es importante para este estudio porque demostró que la
resolución de conflictos es posible al utilizar estrategias metodológicas
lúdicas y pedagógicas lo cual permitió mejorar el clima escolar.
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A nivel del departamento de Sucre no se registran antecedentes de
estudios realizados sobre esta temática, que correspondan al nivel de
tesis doctoral sobre este tema, razón por la cual este estudio es muy
importante para las comunidades educativas, al igual que para los entes
administrativos de orden Municipal y Departamental, lo cual les servirá
como soporte para concretar políticas que permitan trazar acciones
tendientes a disminuir la violencia escolar que de manera generalizada y
en forma significativa están presentes en las organizaciones educativas.
2. Bases Teóricas
2.1. Definición de Términos Básicos
Las bases teóricas se han organizado de acuerdo a las variables
que fundamentan esta investigación: actividades metodológicas que
permiten la prevención y resolución de conflictos escolares; así como
también se tuvieron en cuenta las dimensiones y los indicadores de
dichas variables. A continuación, se detallan las teorías en las cuales se
sustentan dichas variables:
2.1.1. Clima escolar
De Acuerdo con Sánchez (2009), considera “el clima escolar como el
conjunto de actitudes generales hacia y desde el aula, de tareas
formativas que se llevan a cabo por el profesor y los alumnos y que
definen un modelo de relación humana en la misma”; la autora expresa
que se dan unas interrelaciones entre los miembros del aula. En este
23
mismo sentido, la Unicef (2011), expresa que “el clima escolar se
relaciona con las vivencias que tienen los actores del proceso educativo
en las instituciones educativas.
Por su parte, según Ortega, (2010), citado por Conde (2012), “la
convivencia escolar se puede entender como el ecosistema humano en el
que se desenvuelve el accionar educativo cuando las múltiples
interrelaciones de sus actores colaboran con el aprendizaje y el desarrollo
de todos los miembros de la comunidad escolar” De allí se infiere la
importancia de mantener un buen clima escolar en las instituciones
educativas.
Lo expresado por los autores, permite entender que el clima escolar
es el producto de las interacciones de los miembros de la comunidad
educativa; razón por la cual, cada uno de ellos se constituye en un factor
que puede contribuir para que dichas relaciones sean positivas o
negativas. Del mismo modo, cada uno de los elementos mencionados,
pueda aportar de manera significativa para mantener las condiciones
necesarias para una sana convivencia, que permita la realización de las
actividades escolares apuntando hacia la consecución de la tan anhelada
educación integral de los educandos que es la meta esencial, hacia la
cual los Establecimientos Educativos deben luchar por conquistar.
De este modo, se desprende, la importancia del estudio del clima
escolar, pues constituye un campo temático de gran relevancia, que ha
acrecentado su estudio debido a las implicaciones que el tema tiene para
la sociedad y los países en general, pues actualmente se ha visto que la
alteración de este factor, influye en el aprendizaje de los estudiantes y por
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tanto en la calidad de la educación. De ahí la necesidad de establecer
actividades metodológicas que contribuyan en mantener una armonía en
las comunidades educativas. Es por eso, que se deben tomar decisiones
que pueden convertirse en acciones concretas para transformar estos
escenarios en oportunidades de aprendizaje.
El Ministerio de Educación Nacional, al reglamentar la ley 1620 de
2013, considera que “cada experiencia que los estudiantes vivan en los
establecimientos educativos, es definitiva para el desarrollo de su
personalidad y marcará sus formas de desarrollar y construir su proyecto
de vida”. De esta forma el Ministerio considera que “la satisfacción que
cada niño y joven alcance y del sentido que, a través de aprendizaje, le dé
a su vida, depende no sólo su bienestar sino la prosperidad colectiva”.
Con esta ley se le asigna a la convivencia pacífica como el objetivo a
lograr en los próximos años y por ende se le debe dedicar el mayor
esfuerzo.
2.1.2. Conflicto Escolar
Xiomara e isleña et. al. (2012), definen el conflicto como:
Toda actividad en la que dos o más personas contienden
por la consecución de unos objetivos. Puede originarse
simplemente en la percepción de la divergencia de
necesidades e intereses que no se satisfacen
simultáneamente o en forma conjunta, debido a la
diferencia en los valores o en la definición de la situación.
Clara y Olga (2012), conceptúan que “el conflicto es una forma de
conducta competitiva entre personas o grupos, es importante anotar que
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el hecho de tomar posiciones radicales que no admiten cambios o
sugerencias hace que los conflictos se fortalezcan”. Por su parte, Chacón
(2011), quien expresa que “el conflicto no tiene sentido negativo,
constituye por el contrario una situación normal en toda organización en la
cual muchos individuos interactúan de acuerdo a roles e intereses”. Estas
manifestaciones conflictivas son especialmente roces entre EGOS y no un
problema. Según este autor, “la violencia es el producto de una relación
social de conflicto, que no encuentra resolución por otros medios”.
Según Parra (1998), citado Chacón (Óp. Cit), establece que “el
conflicto escolar puede definirse como enfrentamientos en torno a valores,
comportamientos y actitudes entre los miembros de la Comunidad
Educativa”. Así mismo, en todo conflicto escolar siempre es posible
identificar causales endógenas y exógenas. Esto nos indica que, si bien
es cierto, que el conflicto no lo podemos erradicar, porque hacen parte de
nuestra vida, cuando se asume en forma positiva, es decir que se miren
desde la óptica de generar procesos de transformación en los educandos,
generan grandes enseñanzas, jugando un papel regulador.
Los conflictos escolares, aunque no pueden evitarse pueden ser
encausados por medio del diálogo, la mediación, las habilidades sociales,
entre otras estrategias que posibilitan solucionarlos de manera pacífica. Si
bien los conflictos escolares tienen múltiples causas, la mayoría de ellos
son originados debido a las interacciones que se dan entre los diferentes
actores, los procesos pedagógicos y las coacciones institucionales. Los
conflictos posibilitan oportunidades de aprendizaje y experiencias
positivas si se establecen rutas que posibilitan su solución o negativas si
estos se convierten en factores generadoras de violencia.
26
[Link]. Tipos de Conflictos Escolares
De acuerdo con Cabezas et. al. (2009), “el conflicto escolar es
dinámico y complejo, provoca y genera reacciones, que en últimas se
constituyen en elementos esenciales para el cambio, para el
mejoramiento y oxigenamiento de las organizaciones escolares en las
instituciones formadoras de los seres humanos”. En este sentido, es
preciso decir, que los conflictos son una oportunidad para mejorar el
funcionamiento de la organización escolar a nivel directivo y a nivel
docente, la aplicación de estrategias que contribuyan a la prevención y
resolución de los conflictos como generadores de violencia.
Según Viñas (2004), citado por de Souza (2012), “los conflictos en
los centros educativos no son únicamente de un tipo, según las personas
que intervengan en el mismo podemos diferenciar cuatro grandes
categorías: conflictos de poder, conflictos de relación, conflictos de
rendimiento y los conflictos interpersonales”. De acuerdo con el autor, los
conflictos de poder son aquellos que se dan contra las normas; los de
relación se establecen por jerarquías como el caso del bullyng; los de
rendimiento se dan por dificultades curriculares y los conflictos
interpersonales se dan por las interacciones entre los miembros de las
comunidades educativas.
Si bien es cierto que los conflictos son multicasuales y es un tema
complejo, a nivel de las instituciones educativas de acuerdo Cabezas et.
Al. (Óp. Cit), se pueden establecer algunas generalidades, que se
encuentran relacionados con las relaciones interpersonales vinculadas
27
con los diferentes elementos de las comunidades escolares, entre los
cuales se pueden mencionar los siguientes:
• Relaciones entre iguales-alumno-alumno: las interacciones
entre los estudiantes generan conflictos debido a la diversidad de
características psicológicas y actitudinales que presentan los estudiantes:
la intolerancia, la falta de apoyo entre compañeros, resentimiento ante los
logros, las posiciones, comunicación precaria expresión inadecuada de
sentimientos, dominio de grupos, la autoestima, seguridad, insatisfacción
laboral, problemas familiares, relaciones laborales, bullyng, carencia de
habilidades para la resolución de conflictos, entre otros.
Según Pantoja (2005), con relación a los conflictos que se presentan
entre los estudiantes conceptúa que “la madurez de los grupos es una
pieza que cobra un protagonismo destacado por cuanto propicia distintos
tipos y grados de conflictos” Según el autor no es igual los conflictos en
un grupo de alumnos de 3 años, que otro que curse secundaria. De esta
manera “la gestión que hará cada individuo de los conflictos dependerá,
pues, de su grado de desarrollo y maduración personal”.
Según Hernández (2002), citado por Pantoja (Óp. Cit), “La mayor
parte de estos conflictos tienen cabida dentro de las finalidades
educativas que sirven de base para la formación integral del alumnado”.
El autor sigue afirmando que las distintas situaciones de convivencia de
los estudiantes en las instituciones educativas, producen confrontaciones
que no necesariamente dan lugar al uso de la violencia. Esto nos da a
entender la diferencia conceptual entre conflicto y violencia, lo cual implica
que los conflictos son los causantes de las diferentes manifestaciones de
la violencia en las aulas escolares.
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Por su parte Díaz (2005), citato por Domínguez y Pino (2007),
considera que: “el tratamiento tradicionalmente dado a la diversidad,
actuando como si esta no existiera; la insuficiencia de la respuesta que la
escuela tradicional suele dar cuando se produce la violencia entre
escolares. Normalmente deja a las víctimas sin la ayuda que necesitarían
para salir de la situación, y esto suele ser interpretado por los agresores
como un apoyo implícito”
Hay una amplia gama de situaciones que son las causantes de los
conflictos que se presentan entre los estudiantes, entre ellas se pueden
destacar los ocasionado por la interacción entre iguales, la situación
familiar, los métodos pedagógicos utilizados por los docentes, el
tratamiento y las presiones que ejerce la institución educativa y el entorno
social. Cuando a todas estas situaciones conflictivas se solucionan en
forma adecuada, se convierten en oportunidades de aprendizaje. Si, por
el contrario, como producto de los conflictos entre iguales se desatan
agresiones, u otro tipo de manifestaciones violentas, dejan de ser
conflictos y se transforman en manifestaciones de la violencia.
• Relaciones alumno docente: ibíd. p. 51. La denomina relaciones
con el poder, el estilo académico, debilidad organizativa, contextos y
variables organizativas, el trato del docente, entre otras, un ambiente
intolerante. Un aula intolerante es un aula hostil, en la cual hay
desconfianza. Frecuentemente está fraccionada y simplemente es
molesta, llena de estudiantes que no saben ser colaboradores. Este tipo
de conflictos se establecen por la utilización de actividades pedagógicas
inadecuadas o por la intolerancia de los docentes por el mal
comportamiento de algunos estudiantes.
29
Según Cámere (2009), “la relación entre el profesor y el alumno no
se establece sobre la base de la simpatía, afinidad de caracteres o de
intereses comunes”. Este autor expresa que esta se funda en una cierta
‘imposición’. Además, establece que es una relación bipolar porque se da
en ambos sentidos y con diferencia de edades, es una relación de estricto
querer y sentir. Lo cierto es que en este tipo de relaciones los estudiantes
establecen algún tipo de afecto, sobre todo si los estudiantes
corresponden a la básica primaria.
Benavidez (2013), manifiesta que “la relación –docente-estudiante–
implica el deseo de saber y el gusto de aprender dentro del
consentimiento de los sujetos involucrados”. Afirma, que en esta relación
es deber del docente permitir el desarrollo de las diferentes capacidades
del estudiante, de modo que su labor sea siempre motivante y
potencializadoras. La autora le concede importancia al estudio de las
emociones que se generan en la relación de la práctica pedagógica y los
conflictos que se puedan generar en esa interacción.
Por su parte Ortiz (2014), manifiesta que el desorden generado en
las metodologías participativas como es el caso de las exposiciones y las
mesas redondas, son situaciones propicias generadoras de conflictos
entre estudiantes y docentes. Lo anterior implica que las metodologías
empleadas por los docentes pueden son generadoras de conflictos
cuando estas no son apropiadas o están mal organizadas; si éstos no se
canalizan pueden generar violencia escolar.
Las interacciones entre docente y estudiantes son factores
causantes de conflictos que si no son manejados en forma apropiada
30
pueden desencadenas en situaciones violentas. Es por eso que el
docente al tener acercamiento con los estudiantes, debe tener en cuenta
las diferencias individuales y las características de cada estudiante; de tal
manera, que pueda planear y organizar las actividades pedagógicas más
apropiadas.
De igual manera, utilizar el vocabulario adecuado y no perder la
calma, aunque la situación sea exasperante, para que pueda solventar los
diferentes conflictos que se originen. También es importante que el
docente maneje apropiadamente el afecto y la confianza que brinde a sus
alumnos y el trato equitativo sin descrinar, lo cual es fundamental para
evitar que se susciten agresiones.
2.1.3. Clases de Violencia Escolar en las Instituciones Educativas
De acuerdo con el Ministerio de Educación Nacional de Colombia
(2007), respecto a la situación de violencia que se presentan en las
instituciones educativas del país, afirma que: “La realidad del país
rodeada de un conflicto armado prolongado, la esperanza de liberación de
los secuestrados y el resolver los problemas urgentes y no
necesariamente prioritarios, se ve reflejada en los tableros y en las
conductas agresivas de los estudiantes de cada región. Durante el 2007,
y aún en años anteriores, se han presentado en diferentes partes del
territorio nacional manifestaciones de violencia en los colegios”.
Este órgano de control del sistema educativo en Colombia atribuye,
consultando la opinión de expertos, a la pobreza, el pandillismo, las
drogas, la violencia intrafamiliar, los medios de comunicación, el conflicto
31
armado y una larga lista de factores, se suman a las causas que
desencadena la violencia en las aulas escolares. Según cifras
manifestadas por este órgano gubernamental, manifiesta que “en los
últimos 20 años ha generado un desplazamiento masivo de 2 millones
224 mil 931 personas, de los cuales, el 35.5% son niños, niñas y
adolescentes”
De acuerdo a Hidalgo y Ramírez (2013), “La violencia es un
comportamiento deliberado que resulta en daños físicos o psicológicos a
otros seres humanos, o más comúnmente a otros animales y se lo asocia,
aunque no necesariamente, con la agresión”. Estas autoras consideran
las siguientes formas de violencia: física, psicológica, verbal, social, de
género.
Por su parte, Pescador y Fernández (2012), consideran que
“frecuentemente se centra la atención en los problemas que generan las
agresiones de los estudiantes entre sí o hacia los profesores”. De acuerdo
a los autores también se presenta la violencia estructural que ejercen la
sociedad, la escuela y los profesores, lo cual genera las condiciones
propicias para causar más agresividad de los estudiantes, que a veces
puede actuar en ellos como un mecanismo de defensa y protesta. Si esta
situación se mantiene la violencia funciona como una espiral que origina
más violencia. Consideran los siguientes tipos de violencia escolar:
• El maltrato entre iguales: el maltrato entre iguales (Bullyng) es
una conducta de persecución y agresión física, psicológica o moral que
realiza un alumno o grupo de alumnos sobre otro, con desequilibrio de
32
poder y de manera reiterada. Es un fenómeno que se ha generalizado en
Colombia y el mundo, por lo que es un tema de interés que ha sido objeto
de estudio por parte de investigadores.
• Violencia: alumno docente: se produce por las diferentes
interacciones entre docentes y estudiantes y engloban desde las prácticas
pedagógicas, hasta la forma como los docentes se relacionan con sus
estudiantes, se generan por los brotes de indisciplinas que son muy
frecuentes, también por insultos y agresiones por parte de los alumnos e
incluso de las familias. Esta situación de presión, conflictividad y tensión
que se vive frecuentemente en los centros escolares, se refleja en el
malestar y en el estrés laboral del profesorado
• Violencia institucional: de acuerdo a los autores citados la
violencia hacia los estudiantes se manifiesta a través de formas más o
menos sutiles o directas. A veces se evidencia en un clima de clase
tenso, en falta de democracia, de participación, en normas de convivencia
y pautas de comportamiento inadecuadas o no consensuadas; otras
veces, las prohibiciones, la arbitrariedad, los castigos, el autoritarismo y el
no reconocimiento de los derechos de los estudiantes, son moneda
común.
De acuerdo a lo expresado anteriormente la violencia en las
instituciones educativas en Colombia es un problema generalizado que ha
cobrado la vida de muchos jóvenes que, al no soportar la presión
manifestada por burlas, discriminación y violencia verbal, psicológica y
social, han tomado la fatídica decisión de quitarse la vida. Es por eso que
es un problema al cual hay que dedicarle esfuerzo por parte de los
33
diferentes agentes educativos, las autoridades y gobernantes, para tratar
de disminuir estos índices de violencia que desdibujan la misión
transformadora que las organizaciones educativas deben cumplir.
2.1.4. Convivencia Escolar
Según Cuevas (2006), La escuela del siglo XXI afronta con
dificultades la regulación de la convivencia, enfrentándose a fenómenos
no tan nuevos, pero sí preocupantes por su nueva visibilidad social, como
el acoso escolar, la violencia entre el alumnado, la disolución de la
autoridad docente, la crisis de valores de la Postmodernidad, el choque
entre culturas juveniles y cultura dominante, etc.
Según Garretón (2013), “el convivir de personas en grupos e
instituciones, es un proceso constructivo continuo, donde ocurren
transacciones, negociación de significados, elaboración de soluciones,
etc.”. De acuerdo con esta autora, el proceso de convivir crea un
significado común que se desarrolla a través del tiempo, concibe además
que la convivencia esté caracterizada por su naturalidad y predictibilidad,
lo que genera un sentido de familiaridad, constituyéndose parte de la
identidad del grupo y de quienes participan en él.
Por su parte López (2014), expresa que “la convivencia escolar,
entendida como prevención de violencia, generación de climas escolares
constructivos/nutritivos y/o formación ciudadana, debe ser parte de la
garantía del derecho”. La autora expresa además que la convivencia se
ha constituido en el eje central de las políticas educativas. Esto indica que
los gerentes educativos, autoridades y docentes deben garantizar el
34
mantenimiento de un buen clima escolar de tal manera que los educandos
puedan construir relaciones armónicas y pacíficas, es un derecho que les
asiste.
Según Correa y Chaux (2017), expresan que la convivencia “es el
producto de la interacción de todos los actores de la comunidad
educativa, afectada directamente por las circunstancias sociales,
culturales, educativas, geográficas e históricas de los contextos”. De
acuerdo con las autoras, la presencia de los conflictos es producto de la
convergencia de todos los actores, debido a la existencia de las
diferencias individuales por ser seres únicos. “La buena convivencia no es
aquella exenta de conflictos sino aquella que se nutre de la diversidad
(Maldonado, 2004)”.
Con justa razón se afirma que el ser humano es social por
naturaleza por cuanto necesita de sus semejantes para poder sobrevivir,
compartir, aprender, enseñar, ser solidario y tolerante. Estos son
principios básicos para construir un entorno social, en la que la
comunicación sea el vehículo que permite establecer relaciones de sana
convivencia. Lo anterior quiere decir que la convivencia se aprende en la
medida en que nos relacionamos con nuestros semejantes, construyendo
civilizaciones que para progresar requieren establecer metas comunes.
Esto significa establecer consensos y disensos colectivos lo cual es difícil
de establecer.
Como la convivencia y la paz son aprendidas, el escenario propicio
para lograrlo son las organizaciones educativas, son los espacios
35
apropiados para que se dé dicho aprendizaje, por lo tanto, es necesario
garantizar que dichos espacios sean propicios para que los niños desde
su educación inicial hasta la media se formen con los valores necesarios
para construir sociedades que se caractericen por su cultura pacífica. Es
por eso que es un objetivo primordial de toda organización educativa,
implementar las estrategias y recursos necesarios para que este propósito
se logre a cabalidad; de lo contrario su razón de ser se verá desdibujada.
Sin embargo, la convivencia como se describió anteriormente parece
ser algo utópico puesto que la realidad nos revela un panorama sombrío,
en el que las relaciones sociales se ven empañadas por un clima de
hostilidad, dibujado por diferentes conductas antisociales que generan
diferentes manifestaciones de violencia que atentan contra la sana
convivencia y los valores que deben ser el sustento de toda organización.
Porque cuando estos valores de convivencia no se conservan, se corre el
riesgo de construir grupos antagónicos que ejercen violencia para
sustentar el poder.
2.1.5. Valores que propician la Cultura de Paz
Según las Naciones Unidas definen la Cultura de Paz, “como un
conjunto de valores, actitudes, comportamientos y estilos de vida que
rechazan la violencia y previenen los conflictos atacando a sus raíces a
través del diálogo y la negociación entre los individuos, los grupos y los
estados”. Según este organismo internacional,” la educación de calidad
juega un papel importante en este ámbito ya que se basa en la inclusión
36
que promueve la equidad como base sólida para una convivencia social
positiva donde se fomente la democracia y los derechos humanos”, todo
ello bajo el ideal para construir un ambiente escolar formativo.
Por su parte, Tuvilla (2006), considera que “la Cultura de Paz
entendida como el concepto síntesis --suma de derechos humanos,
democracia, desarme y desarrollo humano sostenible--, demanda, como
respuesta humanizadora de la globalización. Este concepto es precisado
por Palos como: “la cultura de la paz se centra sobre todo en los procesos
y en los métodos para solucionar los problemas y esto supone generar las
estructuras y mecanismos para que se pueda llevar a cabo”. Por su parte
la Unesco (1995), al respecto conceptúa que: “Una cultura de paz se basa
en valores, actitudes, comportamientos y estilos de vida que refuerzan la
no violencia y el respeto de los derechos y libertades fundamentales”
Si nos hemos acostumbrados a convivir entre diferentes
manifestaciones de la violencia, se hace necesario también gestionar
formas de vivir en paz y armonía con nuestros semejantes, aunque hoy
en día parezca una utopía, es posible construir sociedades caracterizadas
por vivir en hermandad no sólo con nuestros semejantes, sino también
con el medio ambiente. Al ser el hombre un ser inteligente y adaptable a
diferentes ambientes, es posible utilizar todo ese potencial para generar
los valores necesarios para resolver conflictos de manera pacífica. Entre
estos valores, se pueden resaltar los siguientes: la convivencia, el
respeto, la tolerancia y sensibilidad, entre otros.
37
[Link]. La Convivencia Pacífica
De acuerdo con Touriñán (2005), expresa que “la educación en
valores y la educación intercultural se convierten en objetivos de la
formación para la convivencia pacífica”. Según el autor, la convivencia
pacífica implica el reconocimiento del otro, por eso es importante
estimularla en las instituciones. Para ello, Viveros (214), propone que
“para desarrollar una convivencia pacífica, es necesario respetar las
concepciones morales y los valores de todas las personas. Esto implica,
en la práctica, aceptar a las personas con sus creencias y valores, sin
menospreciarlas por ser diferentes”.
Por su parte Soriano (2007), sobre la convivencia expresa que “la
integración de todos en la sociedad debe hacerse tanto en la escuela
como en ámbito familiar si las experiencias de solidaridad, hospitalidad y
reconocimiento de la dignidad de toda persona son indispensables para la
convivencia”. De acuerdo con Soriano, el espacio propicio para que se
lleve a cabo esta integración es el hábitat familiar. Lo cual significa que la
familia tiene la responsabilidad de brindarles a los niños la estabilidad
emocional y social para adquirir el valor de la convivencia pacífica.
Respecto a la convivencia escolar, El Congreso de la República de
Colombia, expide la ley 1620, del 15 de mayo de 2013. El objeto de la
presente ley es “contribuir a la formación de ciudadanos activos que
aporten a la construcción de una sociedad democrática, participativa,
pluralista e intercultural, en concordancia con el mandato constitucional y
la Ley General de Educación -Ley 115 de 1994”. Para ello crea el sistema
38
nacional de convivencia escolar y formación para los derechos humanos,
la educación para la sexualidad y la prevención y mitigación de la
violencia escolar.
Cuervo (2014), define la convivencia como” la capacidad de las
personas de vivir con otras en un marco de respeto mutuo y solidaridad
recíproca; implica el reconocimiento y respeto por la diversidad, la
capacidad de las personas de entenderse, de valorar y aceptar las
diferencias; los puntos de vista de otro y de otros”. Esto indica la
importancia de una educación inclusiva para la convivencia, en donde
todos y todas sean reconocidos como iguales. Este ideal en donde niños
y niñas, sin importar su credo, su condición social, creencias religiosas,
raza sexo, es el que se debe inculcar en las instituciones educativas para
acercarnos a una cultura de paz.
Según la Red Latinoamericana de convivencia, citado por La
Procuraduría General de la Nación (2015), “la convivencia es el valor que
funda todos los valores”. De acuerdo a este organismo, La convivencia
implica tener conciencia como todas las personas con quienes convivimos
tienen derecho a convivir de manera pacífica. No solo con las personas
sino con el medio ambiente: la fauna y flora. Para ello es necesario que
las personas establezcan reglas de convivencia y practiquen los valores
que la posibilite; es por eso que esta organización considera que la
convivencia es el valor primordial en el que se fundamenta todos los
valores.
La convivencia pacífica es en sí misma un bien común en el que
confluyen valores, actitudes, comportamientos, acuerdos, normas,
39
habilidades sociales, que posibilitan que un grupo de personas puedan
vivir en armonía con sus semejantes. La convivencia no es innata, sino
que se aprende a lo largo de las experiencias de vida. Sin duda alguna,
que el primer espacio de aprendizaje que el niño tiene a su disposición es
la familia. De allí la importancia de brindarle al menor los valores básicos
que debe tener en cuenta para adquirir las competencias sociales
necesarias para que en el futuro pueda interactuar de manera pacífica
con sus semejantes.
Los valores de convivencia inculcados en casa han de cimentarse en
las organizaciones educativas. Éstas tienen la responsabilidad de
transformar los comportamientos inadecuados en valores y fortalezas. De
igual modo mantener aquellos valores y habilidades sociales que
posibiliten las formas adecuadas de relaciones interpersonales que hagan
de la estancia escolar de los niños en las instituciones educativas un lugar
agradable para convivir. De esta manera la acción socializadora de la
escuela habrá cumplido su objetivo primordial. Es por eso que es
importante resaltar los valores que fortalecen la convivencia pacífica.
[Link]. La Tolerancia
De acuerdo con Turinán (Óp. Cit.), “la tolerancia implica el respeto
activo a los valores e ideas que no compartimos. Consiste en el interés
por comprender a los otros y ayudarlos a llevar a cabo sus planes de
vida”. Esto implica tener en cuenta las diferencias individuales de las
personas como sus creencias, formas de pensar, entre otras, deben ser
valoradas y aceptadas, aunque no sean compartidas. Es aprender a
40
convivir con todos sin menoscabar a nadie. Es así como el valor de la
tolerancia es fundamental inculcarlo en las instituciones educativas para
mejorar la convivencia.
En este sentido Olaya (2002), explica que “la tolerancia es una
disposición decidida a prestar atención con nuestro pensamiento o acción
a las diferentes opiniones, creencias, valores y conductas concretas que
difieren de las nuestras”. Es así como la autora considera que tolerar es
tener en consideración que nuestros semejantes puedan tener una parte
de la verdad o que nosotros no tenemos toda la verdad. Esto quiere decir
que los conceptos e ideas se construyen teniendo en cuenta la pluralidad
de opiniones por lo tanto todas son valederas y que por ende debemos
aprender a no desconocerlas.
Gaeta (2015), define la tolerancia como “un valor moral que implica
el respeto íntegro hacia el otro, sus ideas, prácticas o creencias,
independientemente de si éstas son contrarias a las propias”, Además, se
debe tener en cuenta las diferencias culturales, creencias las maneras de
ser o de actuar. Según esta autora es fundamentar cultivar la tolerancia
para evitar problemas sociales; sin embargo, es necesario establecer
límites pues se puede convertir en un problema jurídico, como: matar
inocentes, cometer violaciones, practicar la explotación laboral, traficar
drogas etc.
La tolerancia en las instituciones educativas, es un valor moral que
implica respetar no solo las opiniones e ideas de los demás, sino también
las creencias, expresiones religiosas y las diferentes manifestaciones
culturales; lo cual ayuda a establecer condiciones para una convivencia
41
pacífica y son las instituciones educativas, las llamadas a reforzar este
valor en sus estudiantes. Al ser más tolerantes, se dará un paso
fundamental para aprender a convivir de mejor manera con nuestros
semejantes, toda vez que es un valor que fomenta la cultura de paz. Sin
embargo, es necesario establecer límites a la tolerancia, sobre todo
cuando las ideas o actuaciones atentan contra la integridad o la vida de
las personas.
[Link]. La Solidaridad
Según Aranguren (2009), concibe la solidaridad como “un estilo de
vida que pone en juego todas nuestras posibilidades y que repercute en
nuestro proyecto vital. Ser solidario constituye una forma de vida que
afecta por igual a la acción social que una persona realiza como a su nivel
de vida y consumo o a sus criterios económicos y políticos”. Este autor
considera que la solidaridad se debe contemplar desde cuatro momentos
complementarios: una reacción de justicia por el sufrimiento de las
personas; erradicar causas que generan situaciones; es un deber de
responsabilidad con nuestros semejantes.
Al respecto Páez (2013), conceptúa que “la solidaridad se define
como un valor humano, es decir como la posibilidad que tienen los seres
humanos de colaborar con los otros y además posibilita crear
sentimientos de pertenencia. Este mismo autor citando a Buxarrais,
(1998, p. 2), que al respecto opina que” la solidaridad es una actitud, una
disposición aprendida, que tiene tres componentes: cognitivo, afectivo y
conativo”. En lo cognitivo, el autor se refiere a los conocimientos, lo
afectivo al sentir y lo conativo a la actitud.
42
La solidaridad es otro de los valores que en las instituciones
educativas se deben enfatizar, toda vez que de su praxis se forjaran
ciudadanos que se sensibilizan con sus semejantes, quienes contribuyen
a solventar las necesidades y el acompañamiento de las personas con
quienes se comparte. La solidaridad, permite estrechar lazos de amistad
entre los conciudadanos. La solidaridad y la empatía están estrechamente
relacionados pues quien se siente como suya la problemática de los
demás seguramente se solidariza con su situación.
[Link]. El Diálogo
Torres (2010), respecto al diálogo expresa que: “en el mundo de la
educación, el diálogo es adoptado como principio y como método en las
pedagogías alternativas y liberadoras. La figura y el pensamiento de
Paulo Freire aparecen estrechamente vinculados a la propuesta de un
aprendizaje dialógico”. En este sentido, el autor cuestiona la relación
profundamente asimétrica entre educador y educandos, en el que el rol
del educador como emisor y del educando como receptor.
De acuerdo con Garzón (2013), “la comunicación es fundamental
para interactuar con las personas, saber cuáles son sus inquietudes,
temores, capacidades, sueños por eso hay que abrir un espacio para que
los padres dialoguen con sus hijos y mejoren la convivencia del grupo
familiar”. Para este autor, la capacidad de dialogar que tiene cada
individuo habla de su autoestima y seguridad personal, es por eso que es
necesario incentivar las habilidades comunicativas en las instituciones
educativas; así como también es necesario que la familia recobre la
43
capacidad de dialogar e infundirlo en sus hijos para construir sociedades
pacíficas.
Por su parte, Fernández (2014), opina que “dialogar es, además,
una actitud ética que nos obliga a conocer a los demás, tratar de
ponernos en su lugar y expresar con respeto nuestra perspectiva acerca
de un conflicto”. Este autor considera que el diálogo utilizado como
herramienta para la resolución de conflictos permite establecer acuerdos
entre disensos, para ello es necesario saber escuchar y tener empatía
hacia nuestros interlocutores. Es aprender a reconocer a nuestros
semejantes como personas que tienen una opinión distinta a la nuestra.
De esta manera se aprende a debatir entre contrarios sin llegar a las
ofensas.
El diálogo, es la ventana que conduce a la resolución pacífica de las
diferencias entre los seres humanos. Para ello es necesario asumir otros
valores como el respeto, la tolerancia y la empatía, para tratar de
entender al otro como una persona que tiene sus puntos de vista y
aunque no sean compartidos, deben ser respetados. Es por eso que se
debe incentivar el diálogo y la concertación como estrategia para resolver
los conflictos entre los escolares, al igual que entre las familias y las
organizaciones educativas son el escenario propicio para fortalecerlo,
para forjar ciudadanos con capacidades dialógicas, que les permita
convivir en sociedades pacíficas.
[Link]. Buen trato
González (2010), citado por Vásquez (2015), considera que el buen
trato puede ser definido como “una relación que promueve la sensibilidad
44
por y el sentimiento de: re-conocimiento, aceptación, respeto y valoración;
de complacencia, gozo y bienestar siempre recíprocos”. Por su parte,
Vásquez (Óp. Cit), considera que “el buen trato se relaciona con la
convivencia activa que promueve el desarrollo integral de hombres,
mujeres y niños, en tanto somos diferentes, valiosos y contamos con
deberes y derechos que se deben respetar”.
Según Barudy (2014), “las experiencias de buenos tratos en la
infancia modelan y organizan las estructuras cerebrales de tal manera
que garantizan un desarrollo sano de la mente, y una personalidad
afectuosa, altruista y solidaria”. Afirma además que “La familia bien
tratada y bien tratante produce un clima emocional afectivo, estimulante
seguro, respetuoso, justo, que promueve la resiliencia primaria, el término
hace referencia a la superación de las dificultades por parte de familias
que están sometidas a situaciones de vulnerabilidad.
Por su parte, la II Escuela de Rectores Instituto Colombiano de
Neurociencias y Red PaPaz (2015), considera que “la política del buen
trato, parte de la premisa de que las familias son un componente de vital
importancia para lograr garantizar un ambiente escolar saludable y libre
de agresiones”. Plantea además que es fundamental contar con la
colaboración del otro, de lo contrario cualquier acción fracasará. Este
autor considera además que la responsabilidad de los establecimientos
educativos que a nivel educativo les corresponden realizar acciones como
la prevención, la intervención y seguimiento. Dentro de las primeras está
la de promover el buen trato como un mecanismo para fortalecer una
sana convivencia.
45
Todos los autores citados, coinciden en que el buen trato promueve
el bienestar social entre los conciudadanos y es la base fundamental para
establecer una cultura pacífica. Esto implica que el buen trato nace de las
buenas relaciones en el seno familiar, al igual que en el manejo adecuado
de la inteligencia emocional, en cuanto al establecimiento de relaciones
interpersonales de calidad. Al respecto el Ministerio de Educación
Nacional, promueve el desarrollo de las competencias ciudadanas, quien
citando a Chaux, considera que “se trata de poder desarrollar esas
habilidades, la capacidad de relacionarse con otros, de construir una
sociedad más pacífica, en la que se acepten las diferencias y podamos
vivir y construir a partir de esas diferencias”.
2.1.6. Estrategias Metodológicas para la Prevención y Resolución de
Conflictos Escolares
En el desarrollo del proceso de enseñanza aprendizaje, los docentes
establecen una serie de rutas o caminos, que permitirá llegar a una meta
previamente establecida. Estos senderos de enseñanza aprendizaje,
están estructurados de acuerdo a unos modelos o paradigmas que
establecen métodos de aprendizaje. En este sentido, Latorre Marino Y
Seco (2013), expresan que el método de aprendizaje “es el camino que
sigue el estudiante para desarrollar habilidades más o menos generales,
aprendiendo contenidos.
De acuerdo a los autores, un método pedagógico es la forma como
los docentes, en forma organizada de brindar una serie de contenidos a
los estudiantes, los cuales los conducirán a obtener las metas
46
establecidas. Para ello, se han de utilizar una serie de procedimientos y
estrategias para garantizar un aprendizaje exitoso. En este sentido La
Torre, Marino et. Al. (2013), citando a Coll (1987), explica que “Un
procedimiento es un conjunto de acciones ordenadas y finalizadas, es
decir, dirigidas a la consecución de una meta”. Mientras que una
estrategia de aprendizaje, ibíd. p. 15, es definida como: “es una forma
inteligente y organizada de resolver un problema de aprendizaje”.
Las estrategias metodológicas encaminadas a la prevención y
resolución pacífica de los conflictos escolares. Son todas aquellas que
tienden a fortalecer las competencias sociales, emocionales y los valores.
Estarán basadas en el modelo integral de resolución de los conflictos
escolares, el cual tiene como fundamento establecer la cultura dialógica,
como el elemento que propicia utilizar el lenguaje asertivo, que está
encaminado a la prevención de los conflictos. Esta es una tarea
fundamental si se quiere reducir los índices de la violencia escolar.
Sin duda alguna, estas competencias, deben estimularse desde el
preescolar, que es cuando los niños están desarrollando todo su potencial
para aprender, así lo expresa Karen L. Bierman. (2011), cuando afirma:
“Bajo condiciones óptimas, los niños aprenden habilidades emocionales y
sociales clave durante la etapa preescolar que les permite establecer y
mantener sus primeras amistades y llevarse bien con otros, como
miembros de sus comunidades de pares”. Esto demuestra la importancia
del desarrollo de las habilidades sociales como una forma efectiva para
mejorar las relaciones interpersonales; es por eso que es necesario
fomentarlas.
47
El concepto de inteligencia emocional, es definido por Reyes (2009),
quien expresa que:” la Inteligencia emocional es la utilización útil, eficaz y
eficiente de nuestras emociones para resolver problemas en nuestra vida
cotidiana". Se trata de hacer que nuestras emociones trabajen para
nosotros de manera que nos ayuden a guiar nuestra conducta y
pensamiento en aras de obtener los mejores resultados posibles.
Las estrategias metodológicas que fomentan la inteligencia
emocional, son fundamentales para la prevención y resolución de
conflictos de manera pacífica, porque ellas son la base de las relaciones
interpersonales. En este sentido, Goleman (2007) y Mayer (2008),
explican que las inteligencias emocionales, se relaciona con las
habilidades de razonar y manejar las emociones de uno mismo y de los
demás. Esto quiere decir que un estudiante que utilice adecuadamente la
inteligencia emocional, será capaz de reaccionar adecuadamente en
relación con sus sentimientos y el de los demás, empleando
acertadamente la forma de relacionarse con los otros y será capaz de
resolver los conflictos en forma asertiva.
De acuerdo a este autor, en una de sus investigaciones sobre la
inteligencia emocional, concluye que: la inteligencia emocional, es
necesaria desarrollarla en cualquier profesión, pues es un componente
esencial para el liderazgo. El autocontrol, la iniciativa, la responsabilidad,
la confianza en uno mismo y la motivación de logro. Las habilidades
clave para una buena relación son: la empatía, la conciencia social, el
aprovechamiento de la diversidad, la capacidad de trabajar en equipo y el
liderazgo, habilidades que pueden permitir sortear los escollos de
cualquier organización donde otros naufragan.
48
[Link]. La Inteligencia Emocional
Se puede clasificar en: la inteligencia intrapersonal y la inteligencia
interpersonal. Según Zambrano (2011) en una lectura sobre Daniel
Goleman, la inteligencia intrapersonal comprende las categorías la
autoconciencia, el control emocional y la capacidad de motivarse y
motivar a los demás. Según la Universidad de valencia (2015), define la
inteligencia intrapersonal como: “La capacidad para formarse un modelo
ajustado y verídico de uno mismo y ser capaz de usarlo para
desenvolverse en la vida.
Este tipo de inteligencia está directamente relacionada, por lo tanto,
con el conocimiento de la propia persona”. También implica tener
conciencia de los estados de ánimo interiores, intenciones, motivaciones,
temperamentos y deseos y capacidad para la autodisciplina, auto
comprensión y autoestima. Entre tanto, las inteligencias interpersonales,
es la capacidad de relacionarse con los demás. Comprenden las
categorías de la empatía, trabajo en equipo y las habilidades sociales.
En un estudio realizado por Benito (2013), la Inteligencia Emocional
está comenzando a considerarse como otra variable de relevancia que
puede contribuir a la explicación del bienestar que obtienen las personas
en los diferentes entornos en los que se desarrollan. Esto implica que es
una variable que brinda mayor seguridad a nivel personal.
Los autores coinciden desde diferentes puntos de vista en señalar la
importancia que tiene el cultivo de la inteligencia emocional para el
bienestar personal y social. Implica el auto cocimiento, lo que le permite
49
conocer sus limitaciones y potencialidades, mostrándose más seguro de
sí mismo. Con el desarrollo de la inteligencia intrapersonal, los
estudiantes al mejorar las relaciones con sus semejantes, están
preparados para resolver conflictos de manera pacífica, o prevenirlos. A
continuación, se definen los términos correspondientes a la inteligencia
emocional y a las habilidades sociales:
- Autoconciencia: de acuerdo al blog
[Link]. (2011), la define como ” un proceso
mediante el cual se adquiere conocimiento acerca de uno mismo, en un
momento particular del tiempo que determinan la forma de pensar, sentir,
comportarse y relacionarse”. Esta inteligencia emocional es importante
en la medida en que permite a una persona, bajo procesos reflexivos,
auto comprenderse, teniendo en cuenta sus limitaciones y
potencialidades. De esta manera podrá acercarse a la sociedad elevando
su autoestima.
- Control emocional: procesos implicados en el reconocimiento,
uso, comprensión y manejo de los estados emocionales de uno mismo y
de otros para resolver problemas y regular la conducta. Este tipo de
inteligencia permite proyectar una mejor imagen de la persona ante la
sociedad, sintiéndose más seguro y con una mayor confianza para
enfrentar situaciones adversas. Las personas que tienen desarrollada
esta clase de inteligencia, son perseverantes y de esta forma pueden
superar situaciones adversas, lo cual incide positivamente en la
prevención y resolución de conflictos.
50
- Autoestima: esta inteligencia emocional hace referencia a la
imagen positiva que tiene una persona de sí misma. Es decir, sentirse
orgulloso de sí mismo, pues se siente satisfecho de lo que es. Algunos
estudios han comprobado que las personas que tienen elevada su
autoestima, son capaces de superar los retos que se les imponga,
superando con éxito las dificultades, lo cual es importante para la
resolución de los conflictos.
En una investigación realizada por Alcántara (2006), expresa que:”
los alumnos que tienen una familia constituida con valores y de respeto
presentan un alto nivel de autoestima, por el contrario, los alumnos que
viven en familias disfuncionales o de violencia continua, presentan
mayormente un bajo nivel de autoestima”. Los conceptos emitidos por los
autores abarcan desde lo emocional, lo valorativo hasta la evaluación de
la autoimagen. Todos estos conceptos se pueden interpretar como un
proceso reflexivo del auto conocerse.
Por su parte, Álvarez Delgado, Aletia. et. al. (2007), opina que “La
autoestima es una actitud valórica emocional, que se mueve por un
continuo entre lo negativo y lo positivo”. En este caso, lo que es valorado
o evaluado es la autoimagen, o sea, el concepto que un individuo tiene de
sí mismo. De acuerdo a estos autores, la autoestima tiene tres elementos:
la autoimagen, lo que piensa una persona de sí mismo; la autoconfianza,
lo que es capaz de hacer la persona y la autovaloración, el aprecio que se
tiene la persona.
Al respecto, el equipo de autoestima (2012), conceptúa que “la
autoestima es el valor que nos damos a nosotros mismos; la forma en que
51
percibimos y la manera en que nos sentimos respecto de nuestras
capacidades, habilidades y defectos”. Es importante saber que las
personas tenemos distintas facetas de personalidad y que
constantemente nos autoevaluamos respecto a cada una de ellas.
De acuerdo a los conceptos expresados por los autores, es
fundamental que en las organizaciones escolares se estimule a los
estudiantes que presentan baja autoestima a que se sientan seguros de sí
mismos, resaltando sus cualidades y potencialidades, suministrándoles
afecto, asignarles el liderato de actividades que ellos puedan realizar. De
esta manera, ellos descubrirán que tienen muchos talentos y por ende se
sentirán que pueden aportar al grupo. De lo contrario se sentirán aislados
y estarán abocados al fracaso escolar, así como tampoco podrá enfrentar
los conflictos que se generan a partir de su interacción con sus
compañeros.
- Actitud positiva: capacidad para auto motivarse y tener una
actitud efectiva ante la vida y motivar a los demás. Esto es muy
importante al momento de enfrentar o solucionar conflictos escolares.
Desarrollar actitud positiva es fundamental en nuestros estudiantes
porque los impulsa a perseguir los sueños y enfrentarse con
determinación ante las adversidades, esto puede incidir favorablemente
en la convivencia pacífica.
De acuerdo a lo expresado por Hogan (2006), es posible educar
para modificar las actitudes, o las posiciones que asumen las personas
ante una situación. Esto quiere decir, que los estudiantes que asuman
una actitud positiva ante los conflictos, tienen probabilidad de resolverlos
52
de manera pacífica, frente a los estudiantes con actitud negativa, que
pueden responder con acciones de violencia ante los conflictos.
Según Hogan ([Link].), conceptúa que “las actitudes en su gran
mayoría se miden haciendo uso de pruebas de lápiz y papel, pruebas
proyectivas, cuestionarios y escalas”. Lancheros, et. al. (2007),
consideran que “Una actitud, en términos generales, se considera una
predisposición a responder positiva o negativamente a ciertos objetos o
situaciones. Con objeto se hace referencia a personas, grupos,
instituciones, organizaciones y problemas susceptibles de debate”. Por su
parte, Prieto (2011), expresa que “son las valoraciones que hace cada
individuo de un estímulo como favorable o desfavorable, es la posición, la
percepción de interpretar una realidad”. Las actitudes son modificables y
educables.
Es por eso que los docentes deben mostrar hacia sus educandos
actitud positiva en todos los momentos de su práctica pedagógica, para
que sus alumnos imiten esta conducta y también sientan la necesidad de
ser positivos ante las adversidades. Como la actitud es modificable y
enseñable, es importante que sensibilicen y fomenten esta clase de
inteligencia emocional, porque ella propicia la resolución pacífica de
conflictos y permite afrontar las adversidades con más valor y energía, lo
cual conducirá al éxito.
- Asertividad: Burguet, (1999), citado por Gómez (2015), considera
que “es muy importante para que una conducta asertiva sea adecuada, la
retroalimentación que se recibe por parte de los otros. Es importante
escuchar con atención y controlar las emociones, eliminar distorsiones en
53
la información que se recibe”. Esto nos indica claramente, la importancia
de diseñar y aplicar actividades metodológicas, encaminadas a fortalecer
en asertividad estudiantil.
En un estudio realizado por Donoso (2007), “Desarrollar inteligencia
asertiva por todos los humanos, no importando su grado de instrucción
formal o escolaridad, basta que se interesen en mejorar su calidad de
vida, mediante el crecimiento personal que logran al desarrollar una
mayor autoestima”. Esto indica que el desarrollo de la inteligencia
asertiva en los estudiantes, favorece los procesos comunicacionales lo
cual es importante en la prevención y resolución de conflictos.
Según Gómez (2015), citando a Ruiz, (2011), expresa que
asertividad, “es la habilidad de expresar nuestros deseos de una manera
amable, franca, abierta, directa y adecuada, logrando decir lo que
queremos sin atentar contra los demás, negociando con ellos su
cumplimiento. Esto nos indica que un alumno asertivo, es aquel que
utiliza las normas de cortesía para que sepa pedir, tenga poder de
negociación y sea flexible para lograr las metas que se propone.
Por su parte, Pérez (2011), define que la palabra asertividad
proviene del latín “assevere”, “asertum” y revela “afirmar”. Es decir, indica
aseveración de la personalidad, confianza en sí mismo, autoestima,
aplomo, vitalidad pujante, seguridad y eficiencia. Es el proceso de
exteriorizar sentimientos, dar y recibir retroalimentación. Esto implica que
esta habilidad interpersonal, permite que los educandos se relacionen con
sus semejantes de manera adecuada previniendo conflictos o bien
resuelve de manera adecuada aquellos que se le presenten, evitando
ante todo la generación de la violencia.
54
- Empatía: según Funes y Saint, (2001), citado por Gomez (2015),
“La empatía se basa en respetar al otro, sus opiniones y puntos de vista,
sus valores, decisiones y experiencias. Otro autor, Moya (2014),
conceptúa que “empatizar significa aprender a ver al otro desde fuera,
"como si estuvieses en su lugar" pero sin apropiarse del malestar o
angustia emocional de la persona”.
Este autor, afirma que como la empatía es el resultado de factores
biológicos y ambientales, es posible, modificarla y potenciarla en el
transcurso de la vida de la persona. Por otra parte, en la Revista
Educación Nº 364 (2014), considera que “para evaluar la empatía
cognitiva, se tienen en cuenta no solo la comprensión de los puntos de
vista ajenos, sino también la comprensión de las emociones de los
demás”.
De lo expresado anteriormente por los autores, se puede considerar
a la empatía como lo que hace que haya una buena comunicación, el
nexo entre dos personas que permite que comprendan mutuamente sus
sentimientos y motivos. Como se dice popularmente, ser empático es
ponerse en los zapatos del otro. De esta manera, se puede entender
mejor a los semejantes. Los alumnos empáticos, se sensibilizan con sus
semejantes, despertando el sentido de la solidaridad, que es muy
importante para la convivencia escolar.
-Trabajo en equipo: Barraycoa et. al. (2010), con relación al trabajo
en equipo, lo definen como “la capacidad de integrarse en grupos de
trabajo para alcanzar objetivos comunes. En una primera aproximación
pueden señalarse diferentes aspectos psicosociales que potencian esta
55
competencia. El trabajo en equipo favorece la interacción entre los
estudiantes, mejorando el clima de la convivencia escolar. Para
adquirirla, es necesario ejercitarla, de tal forma que cada uno de los
miembros del grupo, aporten por igual, es decir trabajen en forma
colaborativa.
El trabajo en equipo es aquel que se realiza entre dos o más
personas. Según Torrelles. et. Al. (2011), sostienen que “el gran cambio
que han experimentado las organizaciones a lo largo de estos últimos
años ha fomentado una manera de trabajar más colaborativa y
cooperativa”. De allí que en la actualidad es necesario realizarlo en las
diferentes organizaciones y por su puesto en el ámbito educativo es
donde debe fomentarse, para que el joven se habitúe y pueda
desenvolverse en cualquier empresa.
Este mismo autor, citando a Rousseau et. al. (2006), expresa que:
“debido a su gran importancia ha generado un cambio en la manera de
trabajar, dando lugar a un incremento de los equipos de trabajo. Esta
competencia participativa permite aumentar la productividad, la
innovación y la satisfacción en el trabajo”. Es por eso que es fundamental
utilizar esta estrategia en las instituciones educativas porque permite
establecer lazos de afecto y genera responsabilidad en cada uno de los
miembros del grupo.
Todas estas inteligencias emocionales, al ejercitarlas en los
estudiantes, buscan que ellos adquieran habilidades en la prevención y
manejo de conflictos. Como lo expresa Edmundo Barón (2006), “toda
organización duradera, y quienes la componen deberán tener una mirada
56
amplia en el manejo y resolución de conflictos”. Esto significa que la
calidad de las soluciones a las que se pretenda llegar, deberán
contemplar tanto el qué como el cómo, es decir, la sustancia y el proceso.
Por su parte, Fernández I. (2006), “propone valorar los pros y los contras
de las soluciones y escoger la solución que más se ajuste a las partes,
asumirlas y replantearlas sino funcionan”.
De acuerdo con Burguet, 1999, citado por Silvia Gómez (2015):
Todos los medios para reducir la conflictividad están
relacionados con unas habilidades sociales positivas.
Algunos de esos medios son, adquirir la capacidad
dialógica para una cultura de consenso, posibilitar la toma
de decisiones autónomas, desarrollar la empatía,
reconocer la alteridad, favorecer las habilidades asertivas,
potenciar las habilidades de razonamiento, promover la
intercalación cordial, desarrollar la construcción de la
libertad y de la autonomía personales y capacitar para el
entusiasmo.
Lo anterior nos indica que las habilidades sociales, desarrolladas por
la inteligencia emocional interpersonal, contribuyen significativamente en
la prevención y resolución de los conflictos escolares. En este sentido, las
instituciones educativas se convierten en potencializadoras de estas
habilidades por cuanto en ellas se dan los espacios de interacción
escolar, es el escenario propicio para las interacciones sociales de los
educandos. Razón por la cual, es fundamental impulsarlas si se quiere
disminuir la violencia escolar.
2.1.7. Educación para la paz.
De acuerdo a Fernández y López (2012), “la educación en la paz
implica que la forma de enseñar y/o aprender sean contenidos de paz o
57
sean otros, debe ser pacífica en sí misma y, en consecuencia, coherente
con lo que se persigue”. Según los autores, no debe haber contradicción
entre el fin, que son los valores de paz, y los medios para conseguir dicho
fin. Este debe ser el objetivo primordial de toda organización educativa.
La anterior afirmación quiere decir que todos los procesos
educativos relacionados con la paz, deben ser pacíficos en sí mismos, al
igual que los medios y ambientes de aprendizaje. De lo contrario, afirman
los autores que “se estaría enseñando -aprendiendo- contenidos en
ambientes y con procedimientos violentos; lo cual, además de
contradictorio, ayudaría a perpetuar el aprendizaje implícito de la propia
violencia”.
Por su parte, el MEN Perú, (2013), al respecto afirma que “la paz es
un concepto dinámico, promueve situaciones de justicia, tolerancia,
respeto a la diversidad, igualdad de oportunidades, respeto a los
derechos y convivencia armónica”. Según este organismo gubernamental,
para promover y desarrollar una Educación para la Paz en las
instituciones educativas, se deben identificar primero todos los factores
generadores de violencia y para ello es necesario identificar todos
aquellos elementos que la generan, como la desunión, la rivalidad entre
las aulas, la competencia en la que unos son “ganadores” y los otros,
“perdedores”.
Así mismo, Gasteiz (2004: 19), citado por Universidad Nacional
Experimental Rafael María Baralt (2015), asevera que la EPP implica
“acciones intencionales, sistemáticas y continuas (…) que permiten
afrontar los conflictos desde una perspectiva creativa y no violenta; así
58
como vivir los valores de igualdad, justicia, respeto, libertad y solidaridad”
que constituyen los pilares de la paz positiva. Esta Universidad expresa
que es necesario el desarrollo de diferentes actividades educativas que
tengan como propósitos, enfocar acciones que propendan por el bien
común.
De este modo se puede evidenciar que educar para la paz implica
afianzar el cultivo de valores, no desde una perspectiva teórica, sino que
se fundamenten en actividades prácticas que les permitan a los
estudiantes vivir verdaderas experiencias que les permitan desarrollar las
competencias ciudadanas necesarias para establecer una cultura de paz.
Lo anterior implica realizar un esfuerzo en conjunto por parte de las
autoridades educativas, desde las familias, docentes, estudiantes y
administrativos, todos enfocados en el propósito común de la resolución
pacífica de conflictos. Lo cual implica la construcción de un currículo para
la paz.
[Link]. La Negociación
Según Fisas (2005), conceptúa que “Sea cual sea la temática
implícita en una negociación, ésta es siempre un proceso de interacción y
comunicación entre personas que defienden unos intereses determinados
que se perciben como incompatibles”. Este autor considera que la
negociación se establece cuando los conflictos son extremadamente
complejos y prolongados en el tiempo; cuando las partes tienen un
impase que les impide ponerse de acuerdo; cuando no están dispuestos a
seguir asumiendo los costos del conflicto y cuando las partes quieren
romper el problema que les impide ponerse de acuerdo.
59
Al respecto, González (2012), explica que “Este mecanismo permite
que las partes intercambien información una con la otra, de manera
directa, con el objeto de arribar a una solución mutuamente satisfactoria
para sus intereses individuales y comunes sin la participación de
terceros”. La ventaja de este mecanismo según este autor es que, en
esta estrategia, las partes que tienen el conflicto, tienen control absoluto
de todo: proceso, tiempo, costos y resultado.
En este sentido, el Ministerio de Educación Nacional de Perú (Óp.
Cit), establece que “la negociación es un proceso en que dos o más
personas se comunican directamente mostrando voluntad para dialogar y
apertura para escucharse, confiando que construirán un acuerdo que
satisfaga a ambas partes en igualdad de condiciones y oportunidades”.
De acuerdo a este ente, en cualquier negociación se deben seguir los
siguientes pasos: primero el diálogo, en el que las personas involucradas
exponen los hechos y sus puntos de vista.
En segundo lugar, se identifica el problema y los intereses, para ello
cada una de las partes expresan en que están dispuestos a ceder. En
tercer lugar, se buscan las soluciones, en donde cada una de las partes
debe sentir empatía por la contraparte, es decir, ponerse en el lugar del
otro. Finalmente se establece el acuerdo, en el que los involucrados
evalúan las ideas y construyen una base que beneficie a las partes.
Es fundamental que el docente motive a los estudiantes a establecer
negociaciones o acuerdos, cuando afronten cualquier tipo de conflictos,
indicando que es necesario que las partes hagan concesiones para
60
establecer consensos que sean beneficiosos para los implicados en la
situación conflictiva. De esta forma, se evitarán que muchos conflictos se
alarguen y puedan desencadenar en alguna situación de violencia. Por
otra parte, muchos teóricos afirman que la negociación entre iguales, es
un mecanismo exitoso para la resolución de conflictos, toda vez que se
ahorra tiempo y esfuerzo.
[Link]. La Mediación
Darino (2000), citado por Zapata y Valencia (2007), expresa que la
mediación es “un proceso de resolución de conflictos, donde un tercero
mediador neutral, que no tiene poder sobre las partes, ayuda a éstas en
forma cooperativa, encuentren una solución a la disputa”. Por lo tanto, el
mediador tiene como función hacer que las partes involucradas se
comuniquen de manera adecuada de tal manera que se contribuya a la
preservación de las buenas relaciones.
Según el MEN, Perú (óp. Cit), conceptúa que” la mediación,
conocida también como la negociación asistida, es una estrategia que
favorece respuestas no violentas a los conflictos entre personas,
promoviendo el desarrollo de la capacidad de escucha, la tolerancia y la
empatía”. Según este ente gubernamental, la mediación se implementa
cuando dos o más personas involucradas en una situación conflictiva
consideran que no pueden resolver su conflicto cara a cara, buscan la
ayuda de un tercero, ajeno al conflicto, para que las ayude a encontrar
una solución.
61
En las organizaciones educativas el rol de mediador puede ser
cumplido por estudiantes, docentes u otros. La idea de esta estrategia es
que el mediador, se convierta en un facilitador para restablecer el diálogo
entre las partes implicadas, ayudándoles a establecer un acuerdo. La
persona que va a servir como mediador, debe cumplir con las siguientes
características, que identifican su perfil, entre las que se pueden destacar:
debe ser neutral, por lo que no debe tener lazos consanguíneos con una
de las partes, para que sea totalmente imparcial; debe inspirar confianza y
respeto para las personas que están involucradas en el conflicto.
Rodas (2014), concibe la mediación como” aquellas condiciones que
se crean para posibilitar la comunicación entre las partes que están en
desacuerdo y proveerlas de una intervención oportuna y simbólica que
conlleve a su resolución”. De acuerdo a esta autora, la mediación escolar
es un procedimiento propicio para ser aplicado por los docentes quienes
por naturaleza tienen las cualidades de imparcialidad, juicio y equidad
para reestablecer mediante procesos de diálogo entre las partes que
están en conflicto.
De acuerdo a lo expresado hasta el momento, se puede decir que el
papel de mediador no está reservado exclusivamente para los docentes u
orientadores, sino que cualquier miembro de la comunidad educativa en
un momento dado ha servido como mediador para resolver un conflicto.
De igual manera, los estudiantes que cumplan con el perfil de mediador,
se les puede asignar este rol, ya que el acercamiento entre iguales puede
ser efectivo para la resolución de los conflictos escollares. En Colombia,
el Ministerio de Educación Nacional, mediante la ley 1620 de 2013,
62
reglamenta los comités de Convivencia, quienes han de cumplir el rol de
mediar ante los conflictos que se presentan en las Instituciones
Educativas.
3. Sistema de Variable
3.1. Definición nominal
Estrategias metodológicas para la resolución de conflictos escolares.
3.2. Definición conceptual
Quiroz (2003), citado por López (2004), considera que “las
estrategias metodológicas son las formas de lograr nuestros objetivos en
menos tiempo, con menos esfuerzo y mejores resultados. En éstas, el
investigador amplía sus horizontes de visión de la realidad que desea
conocer analizar, valorar, significar o potenciar”. Por su parte Hazas
(2010), considera que” las estrategias son conductas direccionales
(dirigidas hacia un sujeto en concreto), con lo que reflejan la existencia de
una meta o función, y vienen determinadas por el contexto”
Latorre y Seco, (2013), define la estrategia como “un procedimiento
heurístico que permite tomar decisiones en condiciones específicas”.
Según este autor, una estrategia está constituida por pequeños pasos
mentales ordenados cuyo propósito es realizar una actividad, que a su
vez conlleva la solución de un problema. Actividad = destreza +
contenido + método de aprendizaje + ¿actitud? Este autor considera
además que “una técnica metodológica es un procedimiento algorítmico;
es una manera de hacer algo que se aplica a una actividad determinada”.
63
Lo anterior permite inferir que las estrategias metodológicas para la
resolución de los conflictos escolares son un conjunto de procedimientos,
técnicas, contenidos, conductas y actitudes, ordenados de forma lógica y
secuenciada, que posibilitarán la resolución pacífica de conflictos. Las
estrategias metodológicas, al ser utilizadas por la comunidad escolar han
de desarrollar habilidades encaminadas a mejorar las relaciones
interpersonales, permitiendo sentar las bases para construir una cultura
de paz.
3.3. Definición operacional
Esta variable es medida por medio de un instrumento tipo
cuestionario, aplicado a estudiantes y docentes relacionadas con la
dimensión tipos de conflictos escolares y sus indicadores: las clases de
violencia escolar con sus indicadores: clima escolar, conflicto escolar; las
clases de violencia escolar con sus indicadores: Clases de violencia
escolar, el maltrato entre iguales, violencia: alumno docente. y Violencia
institucional. Al igual que la dimensión Valores que generan la cultura de
paz, con sus indicadores: convivencia, educación para la paz, respeto,
tolerancia, solidaridad y buen trato. Finalmente, la dimensión de las
estrategias metodológicas para la resolución de conflictos escolares con
sus indicadores: inteligencia emocional interpersonal, asertividad,
empatía, diálogo, lenguaje asertivo y cooperación. A continuación, se
muestra el cuadro de operacionalización de variables.
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Cuadro 1. Operacionalización de Variable
Objetivos Específicos Variables Dimensiones Indicadores
Identificar los tipos de
conflictos que se
presentan entre los
estudiantes y docentes
de las instituciones
Clima escolar,
educativas en la
Conflicto escolar
institución educativa de
Conflictos entre
Canutalito de Ovejas Tipos de conflictos
estudiantes
Sucre Colombia. escolares
Conflictos entre
docente-
Resolución estudiante.
Describir el clima escolar
de conflictos
que se presenta en la
escolares
institución educativa de
Canutalito de Ovejas
Sucre Colombia.
Clases de
Determinar los tipos de
violencia escolar
violencia escolar que
El maltrato entre
afectan la sana Clases de violencia
iguales.
convivencia en la escolar en las
Violencia: alumno
institución educativa de instituciones educativas.
docente.
Canutalito de Ovejas
Violencia
Sucre Colombia.
institucional
Establecer los valores Convivencia
requeridos para generar Educación para
una sana convivencia y la paz
Valores que generan la
cultura de paz en la Respeto
cultura de paz
institución educativa de Tolerancia
Canutalito de Ovejas Solidaridad
Sucre Colombia. Buen trato
Cultura de Inteligencia
Diseñar estrategias
paz emocional
metodológicas que
interpersonal.
propicien la resolución Estrategias
Asertividad
pacífica de conflictos y metodológicas para la
Empatía
cultura de paz en la resolución de conflictos
Diálogo
institución educativa de escolares.
Lenguaje
Canutalito de Ovejas
Asertivo.
Sucre Colombia.
cooperación
Fuente: Elaboración propia (2017).