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Casos Clinicos

El caso del 'hombre de las ratas' es un estudio psicoanalítico presentado por Freud que explora la neurosis obsesiva de un paciente llamado Paul, quien experimenta temores obsesivos y conflictos relacionados con su sexualidad y la muerte de su padre. A través de la terapia, Freud analiza las experiencias infantiles de Paul y los traumas que contribuyen a su enfermedad, destacando la relación entre el deseo reprimido y la culpa. El tratamiento revela cómo las dinámicas familiares y los deseos inconscientes influyen en la formación de síntomas obsesivos.

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Casos Clinicos

El caso del 'hombre de las ratas' es un estudio psicoanalítico presentado por Freud que explora la neurosis obsesiva de un paciente llamado Paul, quien experimenta temores obsesivos y conflictos relacionados con su sexualidad y la muerte de su padre. A través de la terapia, Freud analiza las experiencias infantiles de Paul y los traumas que contribuyen a su enfermedad, destacando la relación entre el deseo reprimido y la culpa. El tratamiento revela cómo las dinámicas familiares y los deseos inconscientes influyen en la formación de síntomas obsesivos.

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“El hombre de las ratas”

Introducción
Las primeras presentaciones hechas por Freud del caso del hombre de las ratas fueron realizadas en
la Sociedad Psicoanalítica de Viena, presentando un informe más extenso en el “1° Congreso
Psicoanalítico internacional” de 1908, realizado en Salzburgo. En 1909 prepara el historial
publicándose el 7 de julio de dicho año. Las aproximaciones iniciales a la neurosis obsesiva fueron
publicadas por Freud en 1896. Por medio de este caso logra profundizar sus conocimientos en el
tema. Estas son comunicaciones fragmentarias de un historial clínico de carácter grave, por las
consecuencias en la vida del paciente y por la percepción subjetiva de éste. El hombre de las ratas es
un caso exitoso donde mediante el método psicoanalítico logró la mejoría del paciente y pesquisar
los mecanismos de formación de síntoma y su génesis. Freud plantea que la neurosis obsesiva es un
dialecto de la histeria, que se asemeja a nuestro pensar consciente y que no contiene el salto anímico
a la inervación somática. Es importante destacar que del historial sobreviven apuntes originales de
la primera parte del tratamiento, los cuales, se encuentran publicados al final del caso.
Posteriormente retomará la neurosis obsesiva a través del caso del hombre de los lobos publicado
en 1918.

Del historial clínico


Freud inicia el análisis en el año 1907, a los 29 años del paciente. Paul llega a su consulta aquejado
por representaciones obsesivas que padece desde su infancia, las cuales se han intensificado hace 4
años. Presenta temores obsesivos, impulsos suicidas y prohibiciones. El paciente posee temores de
que le suceda algo a su padre y a una mujer. Da cuenta del inicio del onanismo adolescente a los 16
años y de su primer coito a los 26 años de edad. El hombre de las ratas consulta después de haber
leído “Psicopatología de la vida cotidiana”, publicado en 1901. Había intentado diversas curas y al
decir del paciente, la única provechosa, fue un tratamiento de aguas; debido a que en ese lugar
había trabado relación con una mujer con la cual sostuvo relaciones sexuales regulares.
Introducción al tratamiento Freud introduce al paciente en el método psicoanalítico de asociación
libre. Es importante mencionar que ya había desechado la hipnosis y método catártico para acceder
al inconsciente, a través de flujo de las asociaciones del paciente. Paul, comienza a hablar de un
amigo que lo protege. En su adolescencia habría tenido otro amigo que cumplió el mismo rol, sin
embargo, éste último habría estado interesado en su hermana, lo cual se traduce en la primera
“decepción” vivida por él.

Sexualidad infantil
En las primeras comunicaciones da cuenta de sus experiencias sexuales infantiles y de menosprecio,
a partir de la relación con sus gobernantas: Srta. Peter y Lina. Recuerda cuando ambas institutrices
comentan: “con el pequeño es claro que uno lo podría hacer (hermano), pero Paul es demasiado
torpe, seguro no acertaría” (Freud, pág. 129). Esta experiencia se liga posteriormente al rechazo de
la mujer amada hacia el paciente. A los 6 años tiene sus primeras erecciones y es recriminado por su
madre. Tras este episodio surge la idea enfermiza de que sus padres escuchan sus pensamientos, lo

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que el paciente identifica como el inicio de su enfermedad. Esto se enlaza con el hecho de que
cuando piensa en mujeres (contenido sexual) se siente culpable y sobreviene la idea que algo malo
(muerte del padre) va a pasar y es por esta razón, que intenta impedir esos pensamientos. Esta
dinámica es permanente en el vivenciar de Paul, a pesar de que su padre muere cuando el paciente
tenía 21 años. Freud plantea que ya se figura una neurosis obsesiva completa y no falta ningún
elemento esencial: componente pulsional sexual-placer de ver-deseo de ver mujeres desnudas.
Sublevación -sentimiento penoso de mal agüero-idea supersticiosa de que algo malo va a pasar.
Temor obsesivo-muerte del padre-“si yo deseo ver desnuda a una mujer mi padre tiene que morir”.
Sentimiento penoso-medidas protectoras-impulsos para sustraerse de la desgracia. Delirio-los
padres sabrían sus pensamientos. A partir de esto, Freud conjetura que antes de los 6 años hubo
traumas y vivencias, que aunque cayeron en la amnesia, dejaron residuos que se manifiestan a
posteriori en el temor obsesivo; lo que nos muestra que los factores constitutivos de la psiconeurosis
se deben buscar en la sexualidad infantil.

El gran temor obsesivo


Paul habla de una vivencia ocurrida durante unas maniobras militares en X, donde un capitán
checo habría descrito una tortura practicada en Medio Oriente que involucraba ratas (ratten). Con
“horror y resistencia” Paul explica que sobre el trasero del torturado se pone un tarro con ratas que
penetran en el ano. Tras esta explicación el paciente dice que cuando le contaron la tortura, le vino a
la mente que eso le sucede a una persona amada. El paciente agrega que ha imaginado esto también
en su padre. Para Freud la cara de horror de Paul daría cuenta del pavor ante su placer ignorado y
que confiesa más tardíamente lo del padre, porque esto es más extraño en vista de que su padre está
muerto. Mientras se encontraba en las maniobras militares, Paul pierde sus quevedos (quevedos-
zwicker-zwicken-pellizcar-torturar) y manda a pedir unos a Viena. El capitán checo que habría
relatado la tortura de las ratas entrega el paquete que contenía los quevedos a Paul y le dice que el
teniente A habría pagado el costo del envío, por tanto debe pagarle a éste. Se le plasma la sanción
de no devolver el dinero, de lo contrario, la fantasía de las ratas sucedería sobre el padre y la amada.
En lucha contra esta sanción se ha impuesto el mandamiento de que tenía que pagarle a A, sin
embargo, cuando va a reembolsar el dinero- 3,8 coronas- al teniente A, éste le dice que fue el
teniente B quien pagó. A pesar de ello, el paciente se va obligar a cumplir su mandato y generará
una serie de estrategias para lograrlo.
Paul no logra devolver el dinero al Teniente A y retorna a Viena. Busca a su amigo, quien lo
tranquiliza y lo acompaña a pagar la deuda a la estafeta postal. El paciente siempre tuvo
conocimiento que no era el Teniente A el que había pagado el reembolso, sino la empleada de
correo. Freud destaca que a pesar de ello, Paul se hizo el juramento basado en ese error, que se
convertiría en un martirio. Tras este esclarecimiento el comportamiento del paciente se vuelve aún
más incompresible. Para el hombre de las ratas, la decisión de asistir a un médico, fue motivada por
la idea delirante de obtener un certificado para que el Teniente A le aceptara el pago que le
permitiera cumplir el mandamiento.

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La introducción al entendimiento de la cura
Paul habla sobre la muerte de su padre aquejado de enfisema pulmonar. Se reprocha por no haber
estado presente en el momento de su muerte y a partir de ello surge la fantasía de que su padre va a
aparecer desde “el más allá” (idea deseada por el paciente). Al año y medio después, la muerte de
una tía política, despierta en él un reproche martirizador de sentirse un criminal, afectando toda su
vida cotidiana. Freud plantea que el afecto es exagerado, demasiado magnificado para el reproche
“ser un criminal”, lo cual da cuenta de una mésalliance-enlace falso; el afecto por tanto corresponde
a otro contenido de origen inconsciente. El afecto despojado de su contenido original, es acogido a
un contenido conveniente y aparece exacerbado e ilógico a vista de cualquiera. Esto explica el duelo
patológico del paciente y de cómo su enfermedad se ha exacerbado a partir de la muerte de su
padre. El paciente hace un nexo con lo infantil, lo cual da cuenta, de que descubre un carácter
esencial de lo inconsciente: el vínculo con lo infantil. Los rebrotes de ese inconsciente reprimido son
los elementos que sostienen el pensar involuntario del paciente. Paul comenta que se tiene por una
persona ética, pero que durante su infancia ha hecho cosas que partían de “la otra persona”. Cuenta
que a los 12 años amaba a una niña, pero ella no le correspondía; no era lo suficientemente tierna. Se
le viene la idea de que ella le mostraría amor si a él le ocurre una desgracia, muerte del padre, idea
que rechaza rotundamente. Aún, en la terapia se defiende ante la idea de que la muerte del padre
pueda ser manifestación de un deseo, pues su padre es la persona más amada para él. Freud da
cuenta de que efectivamente es un deseo reprimido, lo que armoniza con que el inconsciente es lo
opuesto contradictorio de lo consciente, el amor intenso es la condición del odio reprimido. Freud
conjetura que el odio infantil podría estar relacionado con el delirio infantil de que sus padres
adivinan sus pensamientos. La fuente de hostilidad al padre por su naturaleza ligada a los apetitos
sexuales se vuelve indestructible. El padre aparece como perturbador de los deseos sexuales
infantiles del paciente. Paul recuerda un hecho acontecido con su hermano, cuando tenía 7 años. Le
dispara en el ojo con una escopeta de juguete, acto originado por los celos del paciente hacia su
hermano respecto de Lina, manifestando que su propósito era hacerle daño. Agrega otros relatos
donde aparece la manía de venganza hacia la amada.
Freud conjetura, que probablemente también haya ejercido un acto parecido contra el padre, pero
que el paciente no recuerda. Le señala que desde el punto de vista lógico no puede
responsabilizarse por ellos, ya que fueron cometidos en la infancia y bien sabe que en el niño no
rige la responsabilidad ética. Paul pone en duda que todas las mociones hostiles provengan de la
infancia.

Algunas representaciones obsesivas y su traducción


Freud acentúa la importancia de descubrir el nexo de la idea obsesiva con el vivenciar del paciente,
averiguando la primera emergencia de cada idea obsesiva y el contexto externo bajo las cuales suele
repetirse. Ideas obsesivas: Estas ideas tienen su génesis frente a la ira que le provocan las personas
perturbadoras del amor, ira que no es aprehensible a la consciencia. El primer ejemplo es cuando se
le viene el impulso de cortarse el cuello y lo que sigue es el pensamiento de cortar el cuello de la
abuela de la amada. El segundo ejemplo es la idea de tirarse por una ladera y posteriormente piensa
que es Dick (celos hacia Dick por cortejar a su amada) debería sufrir dicha caída. Ambas ideas,
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producto del autocastigo, aparecen en la consciencia en forma invertida. Compulsiones protectoras:
Dan cuenta de la lucha de mociones opuestas-amor-odio hacia un mismo objeto. Se traducen en
acciones obsesivas de dos tiempos propios de la neurosis obsesiva, donde el pensar consciente las
racionaliza. Paul recuerda un verano que tropieza con una piedra y se le viene la idea de que su
amada pasaría por ese lugar y decide levantarla para evitar un accidente. Después surge la idea-
racionaliza- de que es algo ridículo y se obliga a poner la piedra nuevamente en su lugar. La
compulsión protectora se generaría producto de una moción hostil, el paciente piensa algo malo de
la dama; se autocastiga porque se arrepiente y la protege. Freud plantea que estas mociones
opuestas –amor-odio- tienen una relevancia teórica particular porque dan cuenta de un nuevo tipo
de la formación de síntoma. En la neurosis obsesiva los opuestos son satisfechos por separado,
mientras que en la histeria hay un compromiso de los opuestos en una sola figuración.

El ocasionamiento de la enfermedad
El autor plantea que la neurosis obsesiva usa un mecanismo particular, en lugar de olvidar el
trauma sustrae la investidura de afecto quedando como secuela un contenido de representación
indiferente. Las premisas infantiles han caído en una amnesia incompleta, mientras que los
episodios recientes se conservan en la memoria sin afecto, “es como tener noticia, sin tener noticia
de ello”. Respecto del ocasionamiento de la enfermedad, Freud retoma la prehistoria del paciente,
que da cuenta de la elección de objeto de amor de su padre. Éste se vio en la disyuntiva de elegir
entre la madre de Paul (mujer rica) y la muchacha pobre. Tras la muerte del padre, la madre de Paul
habría arreglado el matrimonio de éste con una hija de su primo (mujer rica), tras lo cual se
enciende un conflicto para el paciente, si ser fiel a su amada pobre o elegir según el modelo del
padre a la mujer rica. Frente a este conflicto amor-voluntad del padre, el paciente se sustrae de la
realidad objetiva enfermándose, aparece como consecuencia la imposibilidad de terminar sus
estudios, sin embargo, la consecuencia de la enfermedad es la causa del devenir enfermo. Con la
ayuda de una fantasía de transferencia y de un sueño en análisis, se ratifica el conflicto de la
elección de objeto.

El Complejo Paterno y la solución de la idea de las ratas.


El conflicto de la enfermedad es una querella entre la voluntad del padre y su inclinación amorosa.
Este conflicto se remonta a la niñez de Paul, donde el padre juega un papel de perturbador del
erotismo del hijo, de esta manera, la satisfacción sexual queda ligada a la muerte del padre. Varios
años después de la muerte del padre, cuando el paciente experimentó el placer de su primer coito se
le vino la idea: “¡esto es grandioso!, a cambio de ello uno podría matar a su padre” (Freud, pág.
158), esta idea no es otra cosa que un eco de sus ideas obsesivas infantiles. Además, antes de la
muerte de su padre, éste le habría desaconseja a Paul, el cortejo hacia su amada “que no era
prudente y que sólo conseguiría ponerse en ridículo (Freud, pág. 158)”. Freud argumenta que el
onanismo de la pubertad, al cual los enfermos le atribuyen la fuente de su padecer, no es otra cosa
que el refrescamiento del onanismo infantil, donde los psicoanalistas buscan la etiología de las
posteriores neurosis. Si bien la sexualidad infantil es parte del normal desarrollo de los individuos,
algunos a consecuencia de un desarrollo perturbado, enferman. Paul a raíz de los retos de su padre,
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no desarrolla onanismo en la pubertad. El quehacer onanista sólo irrumpe a los 21 años, posterior a
la muerte del padre, quedando muy avergonzado tras cada satisfacción. La masturbación aflora en
extrañas ocasiones y su rasgo común de esas situaciones era la presencia de prohibiciones y el
sobreponerse a un mandamiento. La misma conexión tiene una fantasía sobre la aparición de su
padre ya muerto mientras preparaba un examen. Se ponía a estudiar y luego abría la puerta y se
contemplaba desnudo en el espejo. Paul dentro de esta acción obsesiva daba expresión por un lado
a la idea de complacer a su padre estudiando y por otro provocarlo esperándolo completamente
desnudo. Apoyado en sus esclarecimientos, Freud hace una construcción: el paciente siendo un
niño de 6 años habría hecho algo sexual relacionado con el onanismo que provocó una reprimenda
por parte del padre y como resultado deja de masturbarse, dejando como consecuencia una
aversión al padre al ser el perturbador de su sexualidad. En asociación a lo anterior, el paciente trae
un recuerdo de su infancia que la madre le habría relatado: cuando era pequeño hizo enojar a su
padre y éste le pegó. Lleno de ira, Paul, al no conocer insulto, recurrió a nombres de objetos para
ofenderlo. Frente a esto, su padre deja de pegarle y dice: “¡Este chico será un gran hombre o un gran
criminal”(Freud, pág 161). El padre nunca más le pegó, pero desde ese momento el paciente tuvo
temor a los golpes y se volvió cobarde.
Aparece nuevamente la idea del padre como perturbador de la sexualidad del paciente, a lo que
Paul se resiste. Por vía de la transferencia, a través de fantasías y sueños le sucede que insulta a
Freud y aparece el temor de ser golpeado por éste. Esto, abre el camino para el convencimiento del
paciente de su relación con el padre y la posibilidad de esclarecer el enigma de las ratas. Sobre por
qué, los dichos del capitán checo, le causaron tal conmoción al paciente, a saber la tortura de las
ratas y el reclamo que debía pagarle al teniente A, Freud plantea que existe una “sensibilidad de
complejo”, es decir, que estos dichos habrían tocado lugares hiperestésicos de su inconsciente. Hay
una identificación con el padre que fuera militar. Aparece un elemento común en ambos, una
deuda. El padre habría sido aficionado a los juegos de naipes (spielratte) y en una ocasión perdió
mucho dinero y un amigo le habría prestado esa cantidad para saldar la deuda, sin embargo, su
padre nunca pudo devolver el dinero a su amigo. A Paul le resultaba penoso ese pecado de
juventud de su padre. Las palabras del capitán le resonaron a la deuda impaga de éste. El conflicto
de elección de objeto de las dos muchachas-empleada de correo-hija del posadero- refuerza la
identificación con el padre, en tanto éste tuvo que elegir entre dos mujeres para contraer
matrimonio. El teniente A y B son sustitutos también de las dos mujeres. “La representación del
castigo consumado con las ratas había estimulado cierto número de pulsiones, despertando una
multitud de recuerdos, y por eso las ratas, en el breve intervalo entre el relato del capitán y su
reclamación de devolver el dinero, habían adquirido una serie de significados simbólicos, a los que
se fueron agregando de continuo otros nuevos en el tiempo que siguió” (Freud, pág.167). La palabra
estímulo ratten (rata) para el paciente tiene diferentes simbolizaciones: primero asociado a la
palabra raten (cuota) rata de juego (spielratte). También pene pues al igual que las ratas transmite
infecciones, sífilis infección común en los militares. Pene como gusano, asociación al castigo de las
ratas, en tanto las ratas cavan en el ano como los gusanos (parásitos que tuvo en la infancia). Pene
del niño puede ser descrito como un gusano. La significación del pene como rata descansa en el
erotismo anal. Heiraten (casamiento). Otro significación es hijos, asociado al cuento “El Flautista de
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Hamelin” y a “La Damisela de las ratas” de Henrik Ibsen. El flautista primero sedujo a las ratas al
agua y posteriormente a los niños de la ciudad para que no volvieran nunca más. También se liga a
la dama que amaba, en tanto ella no podía tener hijos (ratas). A Freud le llama de sobremanera la
atención, la poca relevancia que da Paul a este hecho, cuando tenía especial amor por los niños y era
la principal razón de sus dudas con respecto a la dama. Finalmente las ratas son la imagen de sí
mismo, significado que surge al recordar una visita a su padre al cementerio y ve una rata y pensó
que ésta se habría dado un festín con su padre (rata mordedora –roñosa-perseguida por el humano)
asociando esta imagen de tipejo roñoso que en la ira puede morder a alguien y ser perseguido y
golpeado- castigado por eso (él en su infancia). El castigo de las ratas se asocia a la escena infantil de
morder y al capitán cruel como su padre, posicionándose Paul en el lugar de las ratas. La idea del
castigo hacia las personas amadas (padre-enamorada) surge del deseo de que el capitán cruel reciba
el castigo como sustituto del padre. Así mismo la devolución de dinero al teniente A, basado en el
error del capitán cruel, responde a una ironía inconfesable basada en una afirmación, anudada en lo
8. absurdo e incumplible, donde piensa que si su padre y su amada tienen hijos, devolverá el dinero
al teniente A. Es a partir de esa afirmación absurda que se cumple la blasfemia contra las personas
amada; es desde ahí que surge el castigo, una imposición de un juramento incumplible: pagar los
quevedos a A. La idea de que la tortura de las ratas se cumpla en el padre y la amada, proviene de
teorías sexuales infantiles, a saber que los hijos nacen por el ano y que los hombres pueden tener
hijos al igual que las mujeres. Si bien la solución de las ratas es compleja, es difícil pensar que esto
no sea así para ideas obsesivas tan graves. Con este esclarecimiento, Freud refiere que quedó
eliminado el delirio de las ratas.

Sobre la teoría
A. Algunos caracteres generales de las formaciones obsesivas.
Freud plantea que su definición de 1896 de las representaciones obsesivas “reproches mudados, que
retornan de la represión {esfuerzo de desalojo] y están referidos siempre a una acción de la infancia,
una acción sexual realizada con placer” (Freud, pág 173) es objetable, ya que muestra un excesivo
empeño unificador. Prefiere hablar de pensar obsesivo, como concepto más amplio. En la neurosis
obsesiva, en la lucha defensiva secundaria, lo que deviene consciente está desfigurado, son
mestizos. Hay una formación de compromiso entre el pensar consciente e inconsciente. Tales
formaciones las llama delirios. Cuando Paul estudiaba a media noche y esperaba desnudo en el
espejo la aparición de su padre, procuró rectificarse con esta amonestación “¡qué diría el padre si
realmente viviera todavía!”(Freud, pág. 174), sin embargo, esto no tuvo efecto y la fantasmagoría
sólo cesó con la amenaza delirante. Si vuelve hacer algo así al padre le pasará algo en el más allá.
Los enfermos no tienen noticia del contenido de sus representaciones obsesivas y es en el análisis
que prestan atención a sus formaciones patógenas. Freud nos dice que hay dos caminos para
esclarecer las formaciones obsesivas: mediante la interpretación de los sueños y la indagación
analítica de un historial. Agrega que el clínico se da cuenta que varias representaciones obsesivas
son una sola y llevan la huella de la defensa de la lucha primaria. La desfiguración de las
representaciones es visible tanto en la lucha primaria como secundaria. Como ejemplo muestra las
fórmulas protectoras de las cuales Paul hace uso. Se refiere a modificaciones de palabras
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reacomodando las letras y palabras que ejemplifica con: Abér (pero), llegando a la palabra “samen”
(semen). Otro caso es la desfiguración por omisión, donde se omiten nexos del pensamiento. Va a
puntualizar que a veces en la neurosis obsesiva los procesos anímicos inconscientes penetran en la
consciencia en forma pura y menos desfigurada.

B. Algunas particularidades psíquicas de los enfermos obsesivos; su relación con la realidad,


la superstición y la muerte.
Paul muestra un alto grado de superstición y a la vez no lo es. Estás convicciones son contrapuestas.
El paciente creía en sueños proféticos y signos premonitorios. Freud le muestra al paciente que es
parte activa de la fabricación de los milagros, llegando éste a confesar sus técnicas y artilugios.
Respecto de sus pensamientos y sentimientos omnipotentes, los cuales se encuentran relacionados
con la manía de grandeza que tienen origen en la infancia, Freud pone como ejemplo, cuando el
paciente deseó la muerte a un hombre que ocupó una habitación de hotel que él quería, que
posteriormente tuvo un ataque de apoplejía. La segunda vivencia se relaciona con el rechazo a una
mujer que lo cortejaba y que posteriormente se suicidó. El enfermo está constreñido a sobreestimar
el efecto que sus sentimientos hostiles generan en el medio exterior. Sus mociones hostiles son
hiperpotentes y por tanto de esos sentimientos, emanan sus pensamientos obsesivos, de los cuales el
paciente se defiende sin lograrlo y no comprende de donde provienen. La producción de
incertidumbre es el medio que ocupa la neurosis para sacar a los enfermos de la realidad y aislarlo
del mundo circundante. Los obsesivos esquivan todo lo que genere certidumbre, de esta forma se
aferran a la duda, cautivados por temas que generan dudas existenciales. Como ilustrativo de lo
anterior el paciente evade las noticias que le permitan la certidumbre sobre quién operó a su amada
y si le extirparon o no sus dos ovarios. No es capaz de preguntarle directamente a ella y así resolver
la duda. La relación del paciente con la muerte: Paul era asiduo a participar en funerales y en su
fantasía mataba gente para empatizar con los deudos. Además desde pequeño lo ocupaba el
pensamiento de la muerte del padre, lo que hace pensar que el origen de su enfermedad sería una
reacción frente a esta compulsión que lo habría ocupado por tantos años. Como se ha mencionado
anteriormente un año y medio después de la muerte del padre, surge el temor obsesivo relacionado
con éste, para desafiar la realidad con la extensión de sus temores al más allá. Freud expresa que los
obsesivos necesitan la posibilidad de muerte para solucionar conflictos no resueltos y es así como en
cada conflicto idean la muerte de alguna persona significativa. En la relación a la muerte en la
neurosis obsesiva, palpamos lo que concierne a la vida pulsional de los pacientes.

C. La vida pulsional y la fuente de la compulsión y la duda.


La vida pulsional y la fuente de la compulsión y la duda son las fuerzas psíquicas latentes que dan
cuenta del origen de la enfermedad. Estas fuerzas en el devenir cotidiano de Paul, se van haciendo
presentes hasta desencadenar la neurosis, la cual, es gatillada cuando el paciente se encuentra ante
la posibilidad de casarse con una mujer distinta de su enamorada. Al mismo tiempo, aparecían en
Paul mociones opuestas (amor-odio) en relación a su amada. Respecto de ella, los sentimientos
hostiles se hacían más conscientes a diferencia de su padre, con quién también tenía una relación
teñida por estas mociones contradictorias. En cuanto a él, sustrajo de la consciencia toda hostilidad
7
originada en la infancia, reprimiendo todos esos afectos negativos, acto en el que se funda la
enfermedad en el paciente. En cuanto a la oposición entre el padre y la amada, -si bien en los
primeros años en los niños la elección de objeto tiene un carácter intransigente- o el uno o el otro-,
con el tiempo esa contradicción deja de ser excluyente, lo que no sucede en Paul, ya que, él asocia a
que si ama a esa mujer debe odiar al padre y viceversa, por tanto, ambas mociones conviven en
forma extrema dentro del paciente, lo cual es posible cuando una de estas mociones se traslada al
inconsciente, mientras que la que permanece consciente crece para mantener a la otra reprimida.
Esto último es una característica propia de la neurosis obsesiva, donde en los casos de odio
inconsciente, el componente sádico del amor se desarrolla intensamente observando ternura
excesiva en el sujeto. Tomando en cuenta lo anterior, existen entonces dos fuerzas pulsionales
opuestas que conllevan como consecuencia una paralización de la voluntad, o sea, la incapacidad de
decidir. Es a partir de ello, que se va instalando la compulsión de la duda, muy característico de la
neurosis obsesiva, principalmente al dudar de las medidas protectoras que desarrolla el paciente
frente a sus representaciones, ya que al hacerlo, el enfermo tiende a repetir compulsivamente la
medida para desterrar la duda. La incertidumbre que deviene de que si va a funcionar o no la
medida protectora, surge de la mociones hostiles inconscientes que hacen finalmente que la medida
no funcione y se tenga entonces que repetir. La compulsión tiene como función hacer desaparecer la
duda, es decir, dejar de estar paralizado frente a la voluntad. Para ello, la energía de la moción
hostil se desplaza hacia la moción tierna, manifestándose la compulsión que se exterioriza en
mandamientos y prohibiciones. Si esta compulsión no es llevada a cabo la energía se acumula, la
tensión aumenta y deviene la angustia. Además de estas compulsiones, también existe un
pensamiento obsesivo. Mediante una suerte de “regresión”, el pensar sustituye a la acción, es decir,
se impone de manera compulsiva el pensamiento ante la acción, en tanto toda la energía que el
paciente descarga por medio de la acción es gastada en aquellos pensamientos que reemplazan
estas acciones. La “regresión” del actuar al pensar, Freud la explica a partir de la represión que se
ejerce en la sexualidad infantil y sobre su temprana emergencia, la cual, trae como consecuencia que
el niño sexualice su pensamiento y obtenga placer a partir de éste. Por otra parte, los pensamientos
obsesivos al hacerse conscientes siempre aparecen desfigurados, lo cual dificulta el acceso a la idea
obsesiva que impera detrás. Esta dificultad se explica por dos factores: primero, la situación
patógena y la idea obsesiva no se presentan en el mismo tiempo; y segundo, el contenido de la idea
obsesiva tiende a generalizarse en el pensamiento obsesivo. Finalmente Freud, a partir de este caso
refiere que lo característico de la neurosis obsesiva ha de buscarse en las constelaciones psicológicas
del paciente más que en la vida pulsional, dado que lo que observó en Paul es que estaba
fragmentado en tres personalidades: una inconsciente, relacionada a las mociones sofocadas
tempranamente y dos preconscientes: entre las cuales oscilaba su consciencia sustentando diversas
cosmovisiones.

El “El Hombre de las Ratas”, es un caso exitoso en la obra de Freud, en tanto que el paciente logra
restablecer su personalidad, pudiendo realizar su vida en forma normal. Junto con ello, a partir de
este caso, Freud logra también dilucidar variadas incógnitas sobre la neurosis obsesiva,
particularmente sobre su génesis, sus características y la formación de síntoma, no obstante, plantea
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que siguen habiendo enigmas en torno a ella, quedando entonces la puerta abierta a otros a la
investigación, sin embargo, a nuestro parecer, el esclarecimiento que Freud logra de la neurosis
obsesiva a través de este caso, tiene una vigencia asombrosa en la actualidad.

9
CASO Schreber.

• 1884 a 1893: Paranoia


• 1893 a 1899: Ezquizofrenia Paranoide.
• 1899 a 1902: Parafrenia.

HISTORIAL:

Schreber era doctor en Derecho, casado, magistrado en los tribunales de Sajonia.

En 1884: Aparece su primer enfermedad psíquica, cuando tenía 42 años y fue diagnosticada como un grave acceso
hipocondríaco, insomnio pertinaz, y se atribuía una enfermedad cardíaca de la que decía que iba a morir.

Magistrado de Chemnitz: el 1° brote surge después de un intenso trabajo intelectual, había elecciones en el
parlamento y esto habría ejercido mucha presión.

Debido a esto estuvo internado durante 6 meses en la clínica del Dr. Flechsig, donde se reestableció y fue dado de alta.

9 AÑOS DESPUÉS…..

En 1893, Junio: Fue notificado de su inminente nombramiento como Presidente del Superior Tribunal de Dresde.

A fines de Octubre, un mes después de haber asumido el cargo, se derrumba en un brote psicótico. ( 2 Brote).

Se lo interna entonces nuevamente en la clínica del Dr. Flechsing donde no obstante, empeoró con rapidez.

En este intervalo tuvo varios sueños donde sufría una recaída en su antigua dolencia, y una mañana, en estado de
duermevela, tuvo la idea de que debería ser muy agradable ser una mujer en el momento del coito. Luego en estado
de plena cc, rechazó indignado esta idea.

En 1894, Abril: abandona la clínica del Dr. Fleching para ser internado en la clínica de Sonnenstein de Pirma cuyo
director era el Dr. Weber y allí permaneció hasta la total configuración de su estado.

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Sintomatología presente en el 2 Brote:

1. Insomnio: si bien el insomnio no es patognomónico de ningún cuadro, es común que preceda a un


desencadenamiento psicótico. Es posible que estén varios días sin dormir, obedeciendo a un miedo icc de
derrumbe y quedarse despierto, implicaría un intento de controlarlo.
2. Ideas hipocondríacas: entre otras, ideas de que se le está reblandeciendo el cerebro. Decía que sus males la
habrían provocado la muerte a cualquiera, ya que él había vivido sin estómago, sin intestinos, sin pulmones.
3. Ideas de persecución: acompañadas con estados de hipersensibilidad a la luz, al tacto y al ruido. ( relación con
el mundo externo).
4. Alucinaciones auditivas y verbales
5. Alucinaciones cenestésicas: decía estar muerto, putrefacto, y que estaba siendo sometido a repugnantes
manipulaciones y tormentos.
Se agrava el cuadro y lo lleva a un estado de estupor alucinatorio, la salida de estos estados es brusca, con intentos de
suicidio:

- Intenta ahogarse en el baño


- Pide ácido prúsico.

Para este entonces aparece una fase del deliro:

- Flechsig
- Dios Protagonistas de la construcción delirante.
- El sol

En 1899: El Dr. Weber explica que Schreber, a parte de algunos síntomas psicomotores de carácter patológico, no
muestra signo alguno de demencia, ni inhibición psíquica, su inteligencia es normal, dispone de gran acervo de
conocimiento, no solo en materia jurídica. Se interesa también por la política, la ciencia y el arte. Pero se halla invadido
por representaciones patológicamente condicionadas que no parecen accesibles a rectificación.

En 1900: Schreber apela contra una cláusula de suspensión que lo declara inhabilitado profesional y socialmente.

En 1902: Recupera su habilitación social y profesional, aunque no su cargo y es externado.

En 1905: Adopta una hija.

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En 1907: muere su madre y es reinternado.

En 1911: Fallece de una afección pulmonar, a los 68 años.

El Dr. Weber describe el delirio de Schreber sobre la base del argumento de “redimir el mundo y devolverle su
bienaventuranza”. Esto dice, le habría sido revelado igual que a los profetas. Se trataba entonces, de temas que no
pueden expresarse en el lenguaje humano, no alcanzan una vía de significación compartida, y por eso solo había sido
revelado a él.

Lo primero y esencial era su transformación en mujer, (DELIRIO PRIMARIO). No porque el quisiera, sino porque era un
mandato de acuerdo al orden universal para salvar al mundo, era el precio que tenía que pagar para salvar la
humanidad.

Las voces escuchadas para este entonces por el paciente se burlaban de él, Mss Schreber y quiere ser Presidente del
Superior Tribunal!!!!

Schreber decía que se le habían metido nervios femeninos y que por fecundación directa por Dios, le permitiría crear
hombres nuevos.

Freud intenta encontrar la relación entre las dos ideas preponderantes en el delirio.

Existieron dos factores desencadenantes de la enfermedad:

1. Nombramiento como Presidente de Dresde


2. Falta de descendencia.
Para Freud en el comienzo se trataba de un delirio de persecución sexual, y el instigador de esa persecución era
Flechsig. Primero Dios lo protegía de Flechsig, pero luego se hace cómplice de él y el delirio llega a la cumbre de la
persecución. ( Dios es el maquinador de las persecuciones/ máquinas del padre).

Freud demuestra que la persecución de Flechsig es la inversión del amor de Schreber por él; ya que luego de la
primera internación le había quedado muy agradecido. ( Yo lo amo/el me ama/el me odia).

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“Más cordial aún fue el agradecimiento de mi mujer, quien veía en Flechsig al hombre que le había devuelto a su

marido y por eso tuvo durante muchos años su retrato encima del escritorio”.

A Freud le resulta revelador los sueños a repetición previos al estallido de la psicosis. A saber: recaída de su antigua

enfermedad y la idea de ser una mujer en el coito.

El recuerdo de la enfermedad despertada por los sueños, provocó la añoranza del encuentro con Flechsing, en el

sentido de la fantasía pasiva de ser mujer en el coito.

Freud considera como motivo de la enfermedad, el avance de la libido homosexual que tiene como destinatario a

Flechsig.

El afecto es proyectado hacia el exterior y el tono del mismo queda transformado en su contrario.

En el deliro de Schreber hay un pasaje paulatino de Flechsig a Dios, esto lo lleva a la reconciliación con aquello que le

había sido impuesto: Schreber entonces, pasará de ser mujer prostituta por Flechsig de la que él abusaría, a ser la

mujer de Dios, ofreciendo a él la voluptuosidad. La transformación en mujer ya no es entonces un ultraje, sino algo

impuesto por la ordenación del universo y tiene por fin, crear hombres nuevos, creados por el espirítu de Schreber.

El deliro de persecución sexual, se termina transformando en un delirio religioso de grandeza, el sujeto se reconcilia

con Dios y la persecución se hace entonces más tolerable.

La sustitución de Flechsig a Dios se hace porque ambos integran la misma serie: La serie paterna.

Sitúa el conflicto con Flechsig y Dios en el terreno del Complejo Paterno.

Su padre se llamaba: Daniel Gottlieb Amado por Dios

Como su hijo

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La sensación de simpatía hacia Flechsig provenía de un proceso de transferencia, por el cual una investidura de
sentimiento es, en el enfermo, trasladada de una persona para él sustantiva (el padre), a la del médico.

Flechsig es escogido entonces como un sustituto, un subrogado de alguien mucho más próximo al enfermo, el médico
le ha de recordar la esencia de su hermano o de su padre.

El padre de Schreber había sido un médico muy prestigioso y venerado, y un padre así dice Freud, no es inapropiado
para ser transfigurado en Dios en el recuerdo tierno del hijo. Si se tiene en cuenta la postura del varoncito frente a su
padre: la misma contiene la alianza de sumisión y respetuosa rebelión, la cual se halla presente también en la relación
de Schreber con su Dios.

Por lo tanto si la lucha con Flechsig se le presenta como un conflicto con Dios, esto se traduce entonces, como un
conflicto infantil con el padre amado.

El complejo de Edipo (-) es el predominante en Schreber, y le impide entrar al Edipo positivo identificándose con el
padre. (en la psicosis no se estructura el Edipo).

En el desenlace del delirio de Schreber la fantasía sexual infantil celebra un triunfo grandioso: la voluptuosidad misma
es dictada por el temor de Dios, y Dios mismo (el padre), no deja de exigirsela al enfermo. La más temida amenaza del
padre, la castración, a prestado su material a la fantasía de deseo de la mudanza en mujer.

Por último, en relación al conflicto que estalló en torno a la fantasía femenino de deseo, dice Freud: la tarea es
entramar el surgimiento de una fantasía de deseo con una frustración, una privación de la vida real y objetiva.

Ahora bien, el matrimonio de Schreber no le dio hijos, sobre todo no un hijo varón que lo habría consolado por la
pérdida del padre y el hermano, ya hacia quien pudieran afluir la ternura homosexual insatisfecha.

Su raza corría riesgo de extinguirse y estaba bastante orgulloso de su linaje y familia.

Schreber forjó la fantasía de que si fuera él mujer sería más apto para tener hijos, y así halló el camino para redituarse
en la postura femenina frente al padre de la primera infancia.

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III. Acerca del Mecanismo Paranoico.

Hasta aquí Freud ha tratado el complejo paterno que gobierna el caso Schreber y la fantasía central de deseo de la
enfermedad contraída.

Pero con respecto a la Paranoia como forma patológica no encuentra en todo esto nada característico ni nada que no
se pudiera hallar en otras neurosis.

Intenta entonces, situar la especificidad de la paranoia (o demencia paranoide), en:

La particular forma de manifestarse los síntomas sin imputarsela a los complejos, sino al mecanismo de la formación
de síntoma o al de la represión.

Freud dirá que el carácter paranoico reside en que para defenderse de una fantasía de deseo homosexual se
reacciona, precisamente, con un delirio de persecución de esta clase.

Comienza entonces por decir que no encuentra injustificado el intento de entender el papel del deseo homosexual en
la paranoia en relación a un estadio de la historia evolutiva de la libido, estadio por el que se atraviesa en el camino
que va desde el autoerotismo al amor de objeto., y cuya designación es Narcisismo.

Consiste en que el individuo empeñado en el desarrollo y que sintetiza en una unidad sus pulsiones sexuales de
actividad autoeróticas, para ganar un objeto de amor, se toma primero a si mismo, a su propio cuerpo, antes de pasar
de esta elección de objeto (si mismo) a una persona ajena.

La continuación de este camino lleva a elegir un objeto con genitales parecidos, por lo tanto lleva a la
heterosexualidad, a través de la elección homosexual de objeto.

( Esto tiene que ver con el complejo de Edipo completo: la disposición sexual del niño dependerá de con cual
intensifique más su identificación. Al concluir el complejo de Edipo por amenaza de castración se abandona la carga de
objeto de la madre, y se intensifica la identificación con el padre, lo que implica una correcta resolución del complejo,
y se afirma así el carácter masculino del niño.)

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Tras alcanzar la elección de objeto heterosexual, las aspiraciones homosexuales no son canceladas ni puestas en
suspenso, sino meramente esforzadas a apartarse de la meta sexual y conducidas a nuevas aplicaciones. Se apuntalan
entonces contribuyendo al erotismo de la amistad, la camaradería, el sentido comunitario, y el amor universal por la
humanidad.

En tres ensayos de una teoría sexual infantil, Freud formula que el desarrollo de psicosexualidad ofrece una posibilidad
de fijación y por ende una lugar de predisposición.

Personas que posean una fijación en el Narcisismo podrían tener una predisposición patológica, es decir estar
expuestas al peligro de una marea alta de libido que no encuentre otro decurso y someta las pulsiones sociales a la
sexualización y de ese modo deshaga el proceso de la sublimación.

Este resultado llevaría a una regresión de la libido, ya sea por desengaño con la mujer, una retroestasis directa por
fracasos en los vínculos sociales con el hombre ( ambos casos por frustración), como por otro lado, por un
acrecentamiento de la libido demasiado violenta como para encontrar tramitación por los caminos ya abiertos.

Puesto que en el análisis de la paranoia, se observa que los mismos defenderse de una sexualización así de sus
investiduras pulsionales sociales, es posible suponer, que el punto débil de su desarrollo ha de buscarse en el tramo
entre autoerotismo, narcisismo y homosexualidad y allí se situará su predisposición patológica.

Hasta acá entonces, podríamos decir:

En la psicosis, lo que está perturbado es la constitución misma del yo, las identificaciones primarias narcisísticas. La
conflictiva no es si soy hombre o si soy mujer, se trata de si “soy”. Hay rigidez indenfiticatoria y vincular, pero a su vez
mucha fragilidad.

Lo que ha fallado es la instancia paterna, la que dá una legalidad.

Schreber tenía una disposición, una fijación precastratoria para enfermar, una fijación al narcisismo no atravesado por
la castración y por eso no puede aceptar la falta, la diferencia.

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El mecanismo de la Paranoia

Freud encuentra que la especificidad de la Paranoia se encuentra en su síntoma (el delirio) y se dedica a
estudiar el modo en que se forman y el mecanismo de la represión.

1) Formación de Síntomas (delirio) en la paranoia

Se detiene en ver la particularidad del retorno de lo reprimido en la paranoia, que proviene del exterior.
Si proviene del exterior, entonces esta formación sustitutiva de la paranoia no tiene que ver con el mecanismo de la
Represión Secundaria, que cundo fracasa produce un sustituto y un retorno de lo reprimido. En la paranoia, lo que
retorna no es lo reprimido, sino lo rechazado y, por ello, ubica el problema en una falla de la represión primaria.
Cuando las defensas actúan una vez en el aparato psíquico, siempre hay una forma de retorno (desde el interior o desde
el exterior). Al retorno desde el exterior le dio el nombre de Proyección. Así, la concepción de proyección es
distinta en la paranoia y en las neurosis. En las neurosis, la entiende como un mecanismo de defensa y supone que antes
haya habido represión. En la paranoia, es un modo de retorno donde una percepción interna es sofocada y como
sustituto aparece su contenido, pero percibido desde afuera. En el delirio de persecución, la desfiguración consiste
en una mudanza de afecto (lo que era amor se percibe como odio proveniente desde afuera)

2) El Mecanismo de Defensa en la Paranoia

El mecanismo de defensa de las psicosis (rechazo) provoca un desasimiento del mundo. No se trata de un
retiro como en el resto, sino que le da más gravedad al acto de desinvestir. Investimos y desinvestimos constantemente.
Siempre hacemos quites momentáneos de investidura. El desasimiento, por el contrario, supone un corte, sin que quede
posibilidad de volver a investir. El desasimiento libidinal lleva a una situación de catástrofe del Yo, donde el mundo
queda sepultado. Como falla de la represión, desinviste pero no vuelve a investir. No funciona el mecanismo de la
represión y funciona el de rechazo y como la investidura fue precaria, retirar la libido es sencillo.
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El Yo es la sede de toda la actividad durante la vigilia. Sus funciones son el reconocimiento de sí mismo y el
examen de realidad. Además de poner en juego ambas funciones permanentemente, el Yo está en relación con el Ello y
el Mundo externo. En la psicosis, el Yo queda perturbado. Una porción del Yo y de la realidad son arrancados y es la
falla en la estructuración del Yo la que produce la pérdida del examen de realidad.
En este artículo, Freud separa al proceso de represión en 3 momentos:
1. Fijación
2. Represión propiamente dicha (Represión Secundaria)
3. Fracaso de la represión (retorno de lo reprimido).

La convicción de fin del mundo de Schreber se debe a haber sustraído la carga libidinal de los objetos y entiende
que ése es el mecanismo esencial de la represión propiamente dicha (represión secundaria) Lo distintivo de la Paranoia
es que, a diferencia de la neurosis, la libido se vuelca al Yo, con lo que hay una fijación a la primer fase de la represión
(represión primaria).

La fijación al narcisismo condiciona el grado de regresión. Es una fijación a una fase temprana, anterior a toda
elección de objeto, que determina el modo particular de represión secundaria que utiliza la paranoia: es una modalidad
singular, en la que no hay retorno de lo reprimido, sino que lo cancelado retorna desde afuera. Ante un mundo que ha
perdido toda significación, el delirio viene a intentar restablecer la conexión.

El retorno de lo reprimido en la paranoia proviene desde el exterior porque lo que está fallada es la represión
primaria y, por consiguiente, no hay contrainvestidura que permita que se ejecute la represión secundaria. Lacán dirá
que se trata del mecanismo de Forclusión, fundante de la psicosis, al que define como la abolición de la función
paterna, ausencia de simbolización de la castración, que hace que lo cancelado adentro retorne desde afuera (lo que fue
expulsado de lo simbólico, retorna desde lo real). En la neurosis, lo que retorna lo hace desde adentro (desde lo
reprimido) y como representación (sueños, síntomas, fallidos, etc.). En la psicosis, en cambio, el retorno proviene desde
afuera (lo real), como dato perceptivo (alucinaciones) o como delirio, donde las palabras tienen significación por sí
mismas, son irreductibles y poseen valor de certeza. Cuando lo que falla es la represión secundaria (neurosis), se
produce un sustitutivo (sueño, etc.) y un retorno de lo reprimido. Si el retorno no es de lo reprimido, no sustituye, sino
que restituye. El delirio repara la falla inicial en el mecanismo represivo.

Los 4 tipos de delirio dependen del modo particular en que el sujeto inviste objetos. Desde momentos muy
tempranos, la investidura sustituye los primeros objetos (Fort-Da, Objeto Madre) La modalidad de investidura
determina cómo se inscribe el objeto y cómo será la representación del mismo. En tanto el representante se
inscribe, se fija, y el aparato psíquico se divide, permitiendo que se produzca la investidura de objetos. Hay un
representante que siempre será inconsciente y que va a atraer a otros sustitutos, que sí pasarán a la conciencia y
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permitirá investir y sustituir. Sin esta inscripción no hay investidura objetal. El psicótico no puede investir objetos
debido a una triple falla:
1. Falla en la Fijación del representante pulsional
2. Falla en la Represión Primaria
3. Falla en el Narcisismo

Y adopta una modalidad de investir y de relación única. Este es el efecto de estar centrado en el Yo.

Formas Gramaticales del Delirio

El núcleo del conflicto en la paranoia del varón es la fantasía de deseo homosexual: amar al varón. Freud encuentra
que todas las formas de paranoia pueden plantearse como contradicciones a la frase: “Yo (varón) lo amo (a un
varón)” a través de las siguientes formas gramaticales:

 Por proyección “Yo lo odio” se transforma en “él me odia (me


Delirio de
“Yo no lo amo, persigue)” Que él me odie, me justifica para yo lo odie
Persecución pues yo lo odio”  El perseguidor es aquel al que antes amaba.
 Contradice al verbo (amar / odiar)

“Yo no lo amo, pues  Por proyección, la frase cambia a “Yo noto que ella me ama” y a
Erotomanía yo la amo” “Yo no lo amo, yo la amo porque ella me ama”.
 Contradice al objeto (él / ella)
 Aquí no hay proyección porque la idea es directamente arrojada
“No yo amo al
Delirio fuera del yo.
varón, es ella quien  Sospecha que la mujer le es infiel con todos los hombres que él ha
Celotípico
lo ama” amado.
 Contradice al sujeto (yo no amo / ama ella)
“Yo no amo a  Da origen al delirio de grandeza, definido como una sobrestimación
Megalomanía nadie, Yo sólo me sexual del yo propio, lo que configura una sobrestimación del
amo a mí” objeto de amor (el objeto es el Yo)

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Diferencias con otras patologías

Paranoia y Esquizofrenia Paranoide son diferentes. Comparten el delirio de persecución y el mecanismo


interpretativo, pero el síntoma principal de la esquizofrenia paranoide no es el delirio, sino la disociación y la
disgregación.

Alucinaciones Déficit

Paranoia N N

Parafrenia S N

Esquizofrenia S S

CAMBIO DE DIAGNÓSTICO EN SCHREBER

No se trata de una paranoia, sino de una Demencia Paranoide (Parafrenia) porque:

1. Hay alucinaciones
2. Hay delirio de grandeza
3. El delirio es imaginativo
4. Hay diplopía (noción de mundo normal y mundo imaginario)

El delirio no invade el mundo de Schreber. El paranoico mira al mundo desde su delirio, que marca todas sus
relaciones.

Conclusiones (S. Freud)

1. Desinvestir es algo normal que hacemos todos los días. Por ello, lo patógeno de la paranoia no radica en el
desasimiento, sino en el destino particular que tiene la libido liberada. En las neurosis, la libido queda flotante
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hasta volver a adherirse a otro objeto. En la paranoia, la libido liberada se coloca en el yo, produciendo su
magnificación y alcanzando el estadio del narcisismo, en el que el Yo propio era el único objeto sexual. En
Schreber, la libido fue retirada del objeto Flechsig y luego, por proyección, vuelta a conducir sobre el médico, pero
con signo negativo. Ahora este objeto es el más importante del mundo exterior, que quiere atraer sobre sí toda la
libido, pero al mismo tiempo el que moviliza todas las resistencias. El triunfo de las defensas paranoicas se
manifiesta cuando Schreber se convence de que el mundo ha sido sepultado y sólo ha quedado él. El quite de
libido es una defensa a su moción homosexual.

2. No se puede afirmar que el paranoico haya retirado por completo su interés del mundo exterior. Percibe el
mundo, pero le da una explicación propia a todos los sucesos, manteniendo una relación alterada con el exterior
que se manifiesta por la falta de interés libidinal.

3. Establece vínculos entre la paranoia y la Parafrenia (demencia precoz), pero conserva a la paranoia como un tipo
clínico independiente, aunque se cuadro se confunda muchas veces con la esquizofrenia. La separa de la
Parafrenia desde el punto de vista de la teoría de la libido porque difieren tanto en la fijación predisponente, como
en el mecanismo de retorno y formación de síntomas, a pesar de tener en común el mecanismo de rechazo
(desasimiento libidinal con regresión al yo). Las diferencias son:

a. Demencia Paranoide: Hay fantasía de deseo y alucinaciones. El desenlace es menos favorable porque
no triunfa la reconstrucción sino la represión y la regresión va más allá del narcisismo y la
megalomanía: destruye el amor de objeto y regresa al autoerotismo infantil. La fijación es anterior
que en la paranoia.

b. Paranoia: Proyección y desenlace más favorable. Regresión al narcisismo.

CONCLUSIONES (Conceptos Fundamentales)

El desarrollo libidinal es un camino que va del autoerotismo al amor objetal, pasando por el narcisismo. Este
camino está regido por la estructuración edípica.
En la psicosis, el fracaso de la inscripción de la castración como fundante de la constitución de la realidad
subjetiva y del Yo, determina la instauración de un Yo con todo el peso de la tensión agresiva, donde la disyuntiva es el

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objeto o Yo. A diferencia del neurótico, el Yo psicótico no contempla la falta. Por lo tanto, tampoco soporta
confrontarse con ella cuando proviene de la realidad, porque no cuenta con elementos simbólicos para responder y se
derrumba.

El delirio está formado por representaciones que conforman al Yo, que armonizan con él y lo sostienen, luego
de haberse producido el derrumbe. El paranoico ama a su delirio como se ama a sí.

El contenido del delirio de Schreber expresa la castración (transformación en mujer) o sea que restituye e
intenta subsanar la falla inaugural

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Caso dora

Con este historial clínico, Freud pretende mostrar especialmente la determinación de los síntomas y la estructura
interna de la neurosis.

Cuadro Clínico:

Freud nos dice que es indispensable conocer lo relacionado con la interpretación de los sueños para tener un claro
conocimiento psicoanalítico. Y mediante el presenta caso, se intenta mostrar cómo la interpretación de los sueños
interviene en la labor analítica.

Freud dice además que él inicia el tratamiento haciendo que el sujeto le relate su historia y la de su enfermedad.

Freud dice que la incapacidad de los enfermos para desarrollar una exposición ordenada de la historia de su vida se
debe a varias causas:

- En ocasiones la repugnancia que siente el paciente de comunicar sus intimidades (aquí hablamos de insinceridad
consciente) impide que las cuente.

- Otras veces, datos que normalmente el paciente conoce, escapan de su conciencia en el momento del relato (sin
que el se haya propuesto conscientemente silenciarlos).

- Otras veces tenemos amnesias verdaderas que pueden haber sido llenadas con falsos recuerdos.

§ El fin práctico del tratamiento à Suprimir todos los síntomas posibles y sustituirlos por ideas conscientes.

§ El fin teórico del tratamiento à Curar todos los fallos de memoria del enfermo.

(ambos fines coinciden: de modo que si se alcanza uno de ellos, el otro queda conseguido también).

¿Por qué consulta Dora?

El padre de Dora era antiguo paciente de Freud. Y es él quien lleva a Dora para que la trate Freud. Dora tiene claros
síntomas neuróticos, según Freud.

Dora ya de niña mostró síntomas nerviosos:

- A los 8 años tuvo disnea.

- A los 12 años tuvo jaquecas y tos nerviosa.

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- A los 16 años los ataques de tos le continuaban (y es entonces cuando visita a Freud por primera vez, aunque
luego no asiste a tratamiento puesto que la tos desaparece).

- A los 18 años es cuando vuelve a ver a Freud para hacer un tratamiento. Entonces tenía nuevamente los ataques
de tos, además tenía depresión, alteración del carácter. Por entonces trataba secamente a su padre y no se entendía
con su madre. Evitaba el trato social alegando fatiga. Había escrito una carta que encontraron sus padres donde
anunciaba un suicidio. Luego de una discusión con su padre tuvo un primer acceso de [Link] Freud, desde
un comienzo, el caso presentaba todas las caracrterísticas de una “pequeña histeria” con los síntomas somáticos y
psíquicos mas vulgares: disnea, tos nerviosa, afonía, jaquecas, depresión de animo, excitabilidad histérica.

Los personajes principales en la vida de Dora (de 18 años) son:

- El padre: Más de 45 años, industrial de excelente posición económica, quien padeció graves enfermedades. Dora
tenía mucho cariño hacia su padre pero últimamente lo trataba secamente. Dora le exigía que rompiera relaciones con
el matrimonio K, y especialmente con la señora K (a quien consideraba su amante).

- La madre: A quien Freud no conoció personalmente pero de quien, debido a lo escuchado, pudo decir que era
una mujer poco ilustrada, poco inteligente, que al enfermar el marido se concentró en las tareas del hogar, poco
interesada en los intereses espirituales de sus hijos, se pasaba el día limpiando lo limpio (características obsesivas).
Freud hablaba de esto como de la “psicosis del ama de casa”. Esa tendencia obsesiva a l a limpieza y el orden
exagerado suele indicar algún tipo de trastorno sexual. Dora hacia su madre tenía un trato muy poco amistoso, no se
interesaba en ella e incluso la criticaba mucho.

- El hermano: (Año y ½ mayor que Dora). No mantenía mucha relación con Dora. Él se ponía siempre del lado de la
madre, mientras que Dora se ponía siempre del lado del padre.

- Tía (hermana del padre): Que estuvo aquejada por una grave psiconeurosis y luego murió. Dora la había tomado
como modelo pues le tenía cariño.

- Sr. K: Siempre se mostró cariñoso con Dora. Según ella, él le hizo proposiciones amorosas luego de un paseo por
un lago aunque él lo negó, y él la acusó a ella demostrar demasiado interés en la cuestión sexual (esto lo supo él
debido a una charla donde su esposa le contó dicha confidencia). Anteriormente, cuando ella tenia 14 años, él la
abrazó al pie de una escalera y la beso a la fuerza. (Ambas situaciones, la del lago y la de la escalera, apropiadas para
producir la vivencia de un trauma psíquico).

- Sra. K: Cuidó en un comienzo de la enfermedad del padre de Dora (la madre de Dora ni siquiera se acercaba al
enfermo), por lo que se ganó el reconocimiento del mismo. Para Dora, esta mujer era amante de su padre.

- Los dos hijos pequeños del matrimonio K: Dora los había cuidado en varias oportunidades mostrándose con ellos
de forma maternal.

- La institutriz: Dora mantuvo excelentes relaciones con ella hasta que un día se enemisto e hizo que la
despidieran.

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Vale recordar que para Freud, en los casos de histeria, se daban las siguientes condiciones:

- trauma psíquico

- conflicto de los afectos

- conflicto en lo sexual

Las proposición amorosa del señor K el día que paseaban y su posterior acusación hacia ella (de que su esposa le
contara que se interesaba en temas sexuales debido a ciertas obras que leía), habrían constituido para Dora el trauma
psíquico necesario para su enfermedad histérica.

La tos y la afonía (síntomas relacionados con la vía oral) aquejaban a la paciente ya años antes del trauma, puesto que
aparecieron cuando ella cumplió los 8 añ[Link] contó un incidente anterior con K mucho más apropiado para haber
ejercido sobre ella acción traumática, cuando tenia 14 años, en donde el señor K se las ingenio para quedarse a solas
con ella y la abrazo fuerte y la beso en la boca. En aquel momento Dora sintió repugnancia y partió. Salió corriendo
pero nunca mencionó esto a nadie y ambos lo mantuvieron en secreto. Para entonces, según Freud, la conducta de
Dora ya era totalmente histérica.

Al recordar aquello, Dora dice aún tener repugnancia al recordar la presión del brazo de ese hombre sobre su busto al
abrazarla, pero según Freud aquí se dio un desplazamiento y en realidad no se trataba del brazo sino del miembro
erecto. Y Dora evitaría actualmente pasar cerca de un hombre que conversa acalorado con una mujer (al que supone
sexualmente excitado), para no sentir nuevamente esa muestra de excitación.

De dicho suceso vemos entonces surgir 3 síntomas: la repugnancia, la sensación de presión en el busto, y la resistencia
a acercarse a individuos abstraídos en un dialogo amoroso.

A Dora le molestaba terriblemente que su padre no le creyera que el señor K la había hecho propuestas amorosas en
su paseo por le lago. Cuando Dora se sentía amargada, se le imponía la idea de que su padre la entregaba a el Sr. K,
como compensación de su tolerancia de las relaciones con su mujer. Y dado el cariño que Dora sentía por su padre, es
de imaginar la ira que le causaba tal idea. Naturalmente, los dos hombres no habían concertado jamás pacto alguno
formal en el que ella figurase como objeto de una transacción.

Freud dice que si bien Dora tenia razón al afirmar que el padre no quería enterarse verdaderamente de la conducta
del señor K para con ella, con objeto de no verse perturbado en su relación con la señora K, también es cierto que
Dora había obrado exactamente igual que su padre. Es decir que Dora había permitido siempre, hasta entonces, que
su padre se viera con la señora K sólo porque así ella podía ver al señor K.

Y la prueba de que ella antes sí sabia del romance de su padre con esa señora y no lo impedía está en el hecho de que
jamás los iba a visitar cuando suponía que podían estar solos (para no interrumpirlos), y además por lo ocurrido con
cierta institutriz. Esta institutriz que tuvo Dora le insistía en abrirle los ojos para que viera lo que pasaba entre su padre
y la señora K. Y pese a que Dora tenia un excelente trato con esta institutriz, de repente hizo que la despidieran.
Además, por varios detalles, se notaba que la institutriz estaba enamorada del padre (la trataba mejor cuando el padre
estaba presente). Dora hacia algo similar con los hijos del matrimonio K, dado que los niños eran un enlace para ella
con el señor K.

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Por lo visto hasta ahora: el centro de atención de Dora es la señora K porque justamente el deseo del padre de Dora
está en esa señora. Y el padre de Dora pretendía ignorar las pretensiones del señor K para con su hija para no tener
problemas en poder seguir viendo a la señora K. Y Dora estaría enamorada del señor K, y por eso mismo había
tolerado que su padre se viera con la señora K.

Dora reconoció a Freud que talvez hubiera estado enamorada del señor K durante una época, pero que luego eso se
había desvanecido tras las propuestas que este le hiciera en aquel paseo por el lago.

En una ocasión Dora se quejaba de dolores de estomago, y justamente la tarde anterior había visitado a sus primas
(una de las cuales se quejaba de dolores de estomago).En cierta ocasión, los accesos de tos de Dora duraron entre 3 y
6 semanas, coincidentemente con las ausencias del señor K.

Para Freud, todo síntoma histérico necesita cierta colaboración somática (predisposición debido a una dolencia
anterior) para que se pueda dar la conversión. Y dice que donde este factor no aparece surge entonces algo distinto de
un síntoma histérico, es decir una fobia o una idea obsesiva (es decir un síntoma psíquico).

No cabía duda de que Dora perseguía un fin (separar a esa mujer de su padre) y esperaba lograrlo a través de su
enfermedad (por supuesto que lo esperaba de forma inconsciente). Freud estaba seguro de que los síntomas de Dora
desaparecerían si su padre decidía dejar de ver a la Sra. K en beneficio de la salud de Dora. Pero Freud esperaba que el
padre no hiciera tal cosa, para que Dora no tomara como arma su enfermedad usándola siempre que quisiera para
obtener beneficios.

Según Freud, uno de los sentidos de un síntoma se relaciona siempre con una fantasia sexual. Y Freud interpretó la tos
nerviosa de Dora como expresión de una situación sexual fantaseada. Del análisis Freud dedujo que esa tos periódica
originada por un cosquilleo en la garganta expresaba una situación de satisfacción sexual (a partir de sexo oral) entre
su padre y la señora K. Y el hecho de que al poco tiempo de dada esta explicación la tos desapareciera por completo,
parecía confirmar esa teoría (recordemos que al comprender el sentido de un síntoma ese mismo síntoma desaparece,
según Lección 17 y 18).

Freud dice que la conducta de Dora iba mas allá de su condición final. Dora sentía y obraba mas bien como una mujer
celosa, tal y como hubiera parecido comprensible que obrase su madre. Con el dilema que a su padre planteaba (“esa
mujer o yo”), se estaba situando claramente en el lugar de su madre.

Su disposición congénita la había impulsado siempre hacia el padre (a quien se apegó más debido a las enfermedades
que el hombre padecía). En ocasiones, el padre sólo había consentido que lo cuidara Dora. Y la aparición de la señora K
la había suplantado, en muchos sentidos, más que a su madre.

Según Freud, la inclinación de Dora hacia su padre tenía carácter de enamoramiento desde edades muy tempranas.

Y este enamoramiento hacia el padre no se había manifestado desde ya mucho tiempo, lo que indicaba que ahora
había resurgido como síntoma de reacción para reprimir otro impulso más poderoso (el deseo hacia el señor K). Es
decir que para reprimir su enamoramiento con el señor K tuvo que evocar y exagerar su inclinación infantil hacia el
padre. (Podríamos decir que la inclinación hacia el padre actuaría como contrainvestidura de el deseo hacia el señor
K).

Y además, podríamos hablar de una superdeterminación de los síntomas (es decir de varias causas que ocasionarían
los síntomas).
26
Se puede decir que detrás de las ideas preponderantes que giraban entorno de las relaciones del padre con la señora
K, se escondía tambien un impulso de celos cuyo objeto era aquella mujer, es decir una inclinación de Dora hacia la
misma señora K.

Según Freud, en los casos de mujeres histéricas cuya libido orientada hacia el hombre ha quedado enérgicamente
reprimida, aparece regularmente intensificada la corriente homosexual.

Dora, de hecho, durante años había tenido con la señora K una estrecha amistad. Y además hablaba del cuerpo de esta
mujer alabándolo. Y jamas Freud escuchó palabras ofensivas de parte de Dora hacia la señora K (lo que hubiera sido
esperable).

Dora se sintió traicionada por la señora K, dado que esta mujer le contó al marido acerca de que Dora leía textos de
carácter sexual y que por tal cosa no podía exigir respeto de un hombre.

Para Freud, los celos de Dora también eran hacia la señora K, eran celos de carácter masculino, y esto es típico en la
vida amorosa inconsciente de las muchachas histéricas.

Caso Dora ( PRIMER SUEÑO )

Dora cuenta a Freud un sueño soñado por ella en repetidas oportunidades.

Este sueño repetitivo es el siguiente:

“Hay fuego en la casa. El padre de Dora acudió a su alcoba para despertarla y está de pie al lado de su cama. Dora se
viste apurada. Su madre quiere poner a salvo el alhajero con sus joyas, pero el padre protesta diciéndole que no
quiere que por culpa de ese alhajero ardan él y los chicos. Bajan corriendo. Y al salir a la calle se despierta”

Ese sueño lo tuvo Dora tres noches consecutivas durante su estadía con los K (lugar donde ocurrió su escena con K).
Luego volvió a tener el sueño una noche atrás ya en Viena.

Los sueños de repetición tienen que ver con la vida infantil, con lo traumático.

Los elementos más importantes a tener en cuenta en este sueño son: el fuego y el alhajero.

Freud invita a Dora a descomponer el sueño en sus elementos, tratando en un comienzo de averiguar el porqué del
ultimo retorno del sueño:

- Dora dice que su madre y su padre discutieron las últimas noches porque ella se empeña en cerrar con llave el
comedor, y su marido no quiere tal cosa puesto que así quedaría encerrado el hermano de Dora y podría ocurrir algo
que los obligara a salir de urgencia por la noche.
27
- El padre de Dora había expresado directamente su temor a un incendio cuando llegaron a la localidad donde
ocurrió la escena del lago, dado que allí la casita que habitarían era toda de madera y no tenía pararrayos y había
además una tormenta.

Los sueños de Dora comenzaron después de la escena del lago. Dora cuenta que ella y K regresaron del paseo del
lago. Y que después de almorzar ella se recostó en un sofá de la alcoba del matrimonio K. Y de pronto Dora despertó y
lo vio a K de pie junto al sofá (de igual modo que vio a su padre en el sueño de pie junto a su cama).

Dora después de eso pidió la llave del cuarto a la señora K, pero luego la llave desapareció y ella estaba segura que el
señor K la había quitado. (Ella no podría entonces dormir tranquila hasta que saliera de aquella casa, y justamente en
el sueño cuando ella sale de la casa es que logra despertar).

· Dora cuenta de una discusión entre su padre y su madre por una joya. Dice que su padre no le regaló a su madre
la joya que esperaba sino otra, y su madre entonces le dijo que se la dé a quien quiera pero que ella no la quería.
(Freud interviene aquí preguntándole a Dora si ella acaso no pensó que ella sí aceptaría la joya de su padre, y ella le
contestó que no sabía si lo había pensado).

· Dora cuenta que K le había regalado poco antes un alhajero precioso. (Freud le hace ver que ese nombre
“alhajero” se utiliza para denominar al genital femenino. Y ella dice que lo sabía).

El sueño era una reacción a aquel suceso en el lago con el señor K. Estos sueños fueron efecto inmediato del suceso
con K. En el sueño, ella reemplazaba a K por su padre.

Freud interpreta que: Ella con el sueño se dijo que K andaba detrás de ella, que su “alhajero” corría peligro, y que si
sucedía algo la culpa seria de su padre. Y Freud dice que en ese sueño todo se transforma en su contrario y que por
eso, finalmente en el sueño, es su padre quien la salva.

Debido a esta transformación en lo contrario, también diremos que:

Dora había estado dispuesta a “dar” a su padre lo que su madre le negaba (y esto es lo relacionado a la “joya” y más
precisamente con lo que esta representaba). Esto nos habla de una conflictiva edípica sin resolver típica en la histeria.

Y de la misma manera estaba dispuesta a dar a K lo que su mujer le negaba (y esta idea ha de ser reprimida con tal
esfuerzo que transforma todos los elementos en sus contrarios).

En el sueño, entonces, se confirmaría que Dora se esfuerza en despertar de nuevo su antiguo amor a su padre para
defenderse contra el amor a K. Y Dora temería a la tentación de ceder a sus deseos.

Un sueño regular posee dos puntos de sustentación:

1) el motivo esencial actual

2) un suceso infantil de graves consecuencias


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El deseo que crea el sueño proviene de la infancia: quiere volver la infancia a la realidad, corregir el presente conforme
al modelo de la infancia.

El componente del fuego tambien es muy significativo y se relaciona con lo sexual. Su madre quiere salvar el alhajero
para que no se queme, y en los pensamientos oníricos se trataría de que el alhajero no se moje.

El sueño, traducido a lo consciente, diría: “tengo que salir de esta casa donde corre peligro mi virginidad”.

El propósito de huir de la casa no es por si solo suficiente para producir un sueño, y solo adquiere esa capacidad al
agregarle otro apoyado en deseos infantiles. Y es el deseo de reemplazar a K por el padre el que proporciona la
energía productora del sueño.

Es decir que además de la idea diurna, es necesario un deseo de lo inconsciente que corra con el gasto psíquico
necesario para la formación del sueño.

Dora se identificó durante algunos días en ciertos síntomas y singularidades con su madre, lo que le dio ocasión a
mostrarse particularmente insoportable . Y dijo que pasaría una temporada en el balneario de Franzensbad. Allí había
ido anteriormente con la madre. La madre tenía catarro genital (enfermedad que obtuvo por contagio sexual con su
marido), síntomas que aconsejaban esa agua. Y la persistencia en la identificación de Dora con su madre lo llevo as
Freud a pensar que Dora debía tener también una afección genital (que en efecto existía). Dora tenía flujo blanco,
enfermedad que en las jóvenes solteras en realidad se atribuía a la masturbación mas que a otras cosas.

En una oportunidad Dora llevó un bolsito pequeño a terapia, con el que jugaba metiendo en el sus dedos mientras
hablaba. Esto era un acto sintomático (actos sintomáticos: actos que los sujetos realizan automática e
inconscientemente, sin darse cuenta de ellos, como jugando, y a los que niegan toda significación, declarándolos
indiferentes y casuales cuando se los interroga sobre ellos. Esto actos exteriorizan ideas inconscientes).

Ese bolsito era una representación de su genital femenino, y el acto de jugar con el constituía una exteriorización
mímica de la masturbación.

La tos de Dora tuvo seguramente su origen en un catarro real insignificante. Pero constituía además una imitación
compasiva del padre enfermo del pecho. Pero esa tos en Dora expresaba además que ella era hija de su padre, que
tenia como el un catarro, que la había contagiado como antes la contagio a su madre.

Dora dijo que cada vez que tuvo ese sueño, al despertar advirtió olor a humo. Su padre y K, al igual que Freud eran
fumadores empedernidos. Freud deduce que en algún punto del tratamiento, debido a una transferencia, Dora debió
desear que él la besase. Esta podría ser la repetición del sueño al estar ya en Viena y probablemente el motivo por el
cual Dora abandonara la cura.

El caso Dora (SEGUNDO SUEÑO)

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Este sueño se dio pocas semanas después del primer sueño.

El sueño era así:

“Dora paseaba como extranjera por una ciudad que le era desconocida hasta llegar a la casa en la que supuestamente
vivía. Sube a la sería su habitación y sobre la cama encuentra una carta. La carta es de su madre, donde le dice que el
padre de Dora murió y que si quiere puede ir. Dora entonces va a buscar la estación y pregunta unas cien veces ‘dónde
está la estación’. Sólo le responden ‘cinco minutos’. Luego ve un bosque, entra en él y encuentra a un hombre a quien
le pregunta, y este le contesta ‘todavía 2 horas y media’. Se ofrece a acompañarla. Ella lo rechaza y se va. Luego de
pronto ya se halla en casa, no sabe cómo. Llega a la portería, y la muchacha le dice que la madre y los otros ya están
en el cementerio”.

En este sueño se explicará el motivo que la llevó a Dora a sentirse tan ofendida por el cortejo de K.

En el sueño aparecen muchos componentes producto de restos diurnos, como por ejemplo:

- Para Navidad le habían enviado un álbum con postales de una ciudad alemana y justo un día anterior al sueño lo
había vuelto a ver.

- Para las fiestas había recibido la visita de un primito a quien debió mostrarle la ciudad de Viena.

- El primo le trajo a la memoria una breve estadía en Dresde, donde deambuló como extranjera.

- Otro primo, que estaba con ellos, quiso hacer de guía por la galería y ella lo rechazó. Se fue sola y se detuvo frente
a la Sixtina, donde se detuvo 2 horas. Lo que más le gustó de allí fue la Madonna (la virgen).

- El día anterior, el padre le pidió que le buscara coñac, ella le pidió a la madre la llave del lugar donde este se guardo
pero no recibió respuesta. Tuvo que decirle a la madre: “Te he preguntado unas cien veces”. (Para Freud, la pregunta
por la lleve se relaciona con los genitales. La llave la relaciona con el correspondiente masculino de la cajita en la
mujer).

- La carta del sueño nos remite a otra carta, la de Dora en donde atemorizaba a su padre con la idea de un suicidio
para que así su padre se horrorizara y renunciara a la señora K. (Es importante ver lo siguiente: la carta que en la
realidad dejó al padre, procuraba que dejara con eso a la señora K o en su defecto mortificarlo a modo de venganza. Y
en el sueño, justamente, ella estaba en el extranjero, lejos de casa, y el padre había muerto probablemente de
nostalgia por su ida. Aquí entonces la venganza estaría cumplida, y este sería entonces un cumplimiento de deseo de
este sueño. Recordemos que los sueños son siempre un cumplimiento de deseos.).

- La frase “si tu quieres” que figura en la carta que le envía en el sueño su madre, se relaciona con una carta que le
envío la señora K cuando la invitó a su estadía con ella y su esposo (al lugar donde se dio la escena del lago). En esa
carta, la señora K le dice que puedes ir “si tu quieres” (y coloca allí un signo de interrogación que le llamó la atención a
Dora, razón por la cual esta frase fue recordada). De aquí se desprende que aquel 2º sueño estaba también

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relacionado con la escena en el lago. Y Freud aprovecha para pedirle que le cuente en detalle la escena del lago, dado
que nunca comprendió cuál era realmente el motivo por el cual ella se ofendió tanto con K en la escena en el lago. Ella
le contó que K comenzó a hacerle una propuesta y que de inmediato le dio una bofetada. Dice que sólo recuerda que K
dijo: “no me importa nada de mi mujer”. (El motivo real se aclarará más adelante).

- Luego del incidente en el lago, ella se fue sola y preguntó a un hombre qué distancia había y este le respondió 2
horas y media.

- El bosque junto al lago por donde ella se fue era similar al del sueño, y para Freud se trataba de una geografía
sexual simbólica.

- En el sueño el padre había muerto (y si esto hubiera sido así, ella hubiera podido amar como quisiese à
nuevamente cumplimiento de deseos).

Otros detalles importantes relacionados que prueban la histeria de Dora:

Dora había tenido en Viena una supuesta apendicitis, poco después de la muerte de su tía. Esa apendicitis también fue
un producto de su histeria.

Dora reveló que antes de aquello había buscado en una enciclopedia para averiguar sobre los síntomas de la
apendicitis debido a que un primo suyo la padecía.

Y tras la apendicitis de Dora, ella había quedado con una dolencia extraña: dificultades para caminar (pues arrastraba
un pie). Y esto llamaba la atención a los médicos porque no entendían la relación entre esto y l apendicitis padecida.

Esto era en realidad un genuino síntoma histérico.

Ella se había procurado una enfermedad sobre la cual había leído en la enciclopedia, y se había castigado por la lectura
de aquella enciclopedia. Pero claro que el castigo no pudo deberse a haber leído un articulo inocente, sino que debió
ser mas bien por haber leído además otro tipo de articulo más culposo como un articulo sexual.

Freud le preguntó si la apendicitis fue antes o después de la escena del lago, y Dora dijo que fue nueve meses después.
Ella no pudo negar, tras dicho esto, que probablemente el otro articulo leído aquella vez fuera sobre embarazo y
nacimiento. Respecto a la pierna que se arrastraba, podía deberse a que “había dado un mal paso” y que lógicamente
podía parir entonces 9 meses después de la escena junto al lago. Dora, incluso, de niña había tenido una dolencia real
en ese pie tras una torcedura, lo que facilitó que esta fuera la zona propicia para que desarrollara un síntoma histérico.

El motivo real por el cual Dora se ofendió y abofeteó a K en la escena del lago:

31
Un día Dora dice a Freud que va a abandonar el tratamiento y que ya había decidió hacer esto hace 14 días. Freud le
comenta que casualmente 14 días es el plazo que da una muchacha de servicio como preaviso al renunciar. Y así surge
una importante novedad hasta el momento desconocida para él:

Dora contó luego que en la estancia del lago, había una muchacha de servicio que parecía llevarse mal con el señor K,
dado que casi ni se hablaban. Esta muchacha, en determinada oportunidad, la llamó a ella y le contó cómo el señor K
había tenido amoríos con ella, explicándole que “no le importaba nada de su mujer” (exactamente esas mismas
palabras que le dijera a ella en el lago antes que lo abofeteara). Luego el señor K no le dio mas trato a esa muchacha y
ahora la misma estaba enojada y por eso no le hablaba. Y esa muchacha no había dado el preaviso de 14 días pero
estaba a punto de hacerlo, sólo que esperaba que el señor K volviera a ella. (nótese que Dora le habla a Freud
justamente de 14 días à ¿esperaba algo más de Freud como producto de un sentimiento hacia él surgido a partir de la
transferencia?)

De lo anterior se desprende que la bofetada de Dora se debió en realidad a celos, a una venganza, a no tolerar que le
dijera a la muchacha las mismas palabras que le acababa de decir a ella, casi como si fueran lo mismo.

El Caso Dora (epílogo):

En el epílogo, Freud dice que la sexualidad constituye la clave para el problema de las psiconeurosis, así como de las
neurosis en general.

Dice que los síntomas no desaparecen mientras dura el trabajo psicoanalítico, pero sí un tiempo después, cuando se
han disuelto los vínculos con el medico.

Freud habla sobre las transferencias, y dice que son reediciones, recreaciones de las mociones y fantasías que a
medida que el análisis avanza no pueden menos que despertarse y hacerse concientes; pero lo característico de todo
el genero es la sustitución de una persona anterior por la persona del medico. Toda una serie de vivencias psíquicas
anteriores no es revivida como algo pasado, sino como vínculo actual con la persona del medico.

La transferencia es algo necesario y no hay forma de evitarla, pero es preciso combatir a esta ultima creación de la
enfermedad como se lo hace con todas las formaciones anteriores. Y esta es la parte mas difícil.

La transferencia, destinada a ser el escollo máximo para el psicoanálisis, se convierte en su auxiliar mas poderoso
cuando se logra colegirla en cada caso y traducírsela al enfermo.

Freud dice que con Dora no logro dominar a tiempo la transferencia. Desde el comienzo fue claro que el hacia en su
fantasía del sustituto del padre. Luego lo identificó con K. Freud admite que debió haberle dicho: “Ahora usted ha
hecho una transferencia desde el señor K hacia mi. ¿Hay algo en particular por lo cual usted a puesto su atención en
mi como lo ha hecho antes con K?”

Freud cree que así tal vez hubiera surgido algo, algún detalle en su propia persona que fuera análogo con K, y que
mediante la solución de esa transferencia el análisis hubiera conducido hacia nuevo material mnémico.
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Freud omitió esa advertencia y así fue sorprendido por la transferencia y, a causa de esa incógnita por la cual él le
recordaba a K, ella se había vengado de él abandonándolo del mismo modo (dejando el tratamiento).

Quince meses después del tratamiento, Dora visitó a Freud:

En mayo de ese año había muerto un hijo de los K, por lo cual Dora se reconcilió con ellos. Tras el reencuentro, Dora le
dijo a la señora K que sabía que tenia una relación con su padre (y la señora K no lo negó), y movió al marido a
confesar la escena junto al lago. Luego llevó al padre esta noticia. No reanudó el trato con esa familia.

Luego ella estuvo bien hasta octubre, donde tuvo otro ataque de afonía, tras haberse cruzado en la calle con el señor K
y haberlo visto cuando una carruaje lo arrollaba. Dice que se aseguró de que estuviera bien.

Actualmente ella tenia una neuralgia facial.

La pretendida neuralgia entonces respondía a un autocastigo, al arrepentimiento por la bofetada que propino aquella
vez a K y por la transferencia vengativa que hizo después sobre mí.

Si el primer sueño dibujaba el apartamiento del hombre amado y el refugio en el padre, vale decir, la huida de la vida
hacia la enfermedad, el segundo sueño anunciaba que se desasiría del padre y se recuperaría para la vida.

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RESUMEN

JUANITO: análisis de una fobia de un niño de cinco años.

HISTORIAL CLINICO Y ANALISIS

NOMBRE DEL PACIENTE: Hans

SEXO: Masculino

EDAD DE INICIO DE TRATAMIENTO: 4 años

DOMICILIO DE RESIDENCIA: Casa familiar

ESTRUCTURA FAMILIAR: madre, padre y una hermana tres años y seis meses menor.

PRIMERA ENTREVISTA: 1908. La entrevista es llevada a cabo entre el padre del niño y Freud, en
este caso, Freud solo ve una vez al niño.

DESCRIPCION DEL PACIENTE: Niño de 4 años que estando de paseo por el parque con la
criada, contempló una escena aterradora. Un caballo que tiraba de un pesado carro se desplomó
en la calle y a partir de ese momento sufre de angustia al salir, que luego se manifiesta como una
grave fobia hacia los caballos. Solicita volver a su casa cada vez que salen, para “hacer cumplidos”
con su mamá.

MOTIVO DE LA CONSULTA MANIFIESTO: Fobia a que un caballo lo muerda.

Nos es pertinente aclarar que el desarrollo es hecho por el padre de Hans según sus propias
observaciones, esto lo toma Freud para llevar adelante el caso, teniendo en cuenta que, según se
aclara, esta descripción puede estar sesgada por tratarse de su propio hijo.

Puede dividirse el historial en tres momentos:

1) Antes de la aparición de la fobia (a los caballos). Este es un momento de primacía genital.


Antes de los tres años Juanito tenía una tensión privilegiada en el “hace-pipi”, preguntaba
constantemente acerca de la existencia del “hace-pipi”; ahí es cuando llega a la conclusión de
que todos los seres animados tienen un “hace-pipi”, esto remite a la premisa universal del falo.
2) Juanito llega en este periodo a una organización genital bien asentada:
• Se produce una profunda investigación
• Surge la amenaza de castración, dicha por su mama, al principio Hans no presta creencia
cuando recién la escucha.
• Comienza la actividad masturbatoria
• En relación a la investigación que produce, Hans se encuentra en un dilema, entre creer lo que
él va desarrollando y lo que le dicen los padres.
• En esta etapa, cuando Hans tiene 3 ½ años, nace Hanna.
• Aparecen dos intentos de seducción hacia su madre:

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- Cuando a la mañana es bañado por su mamá, secado y entalcado, Hans le dice porque no
le pasa el dedo por ahí, señalando su pene. Su mamá le contesta: “no, porque es una
porquería, es indecente”.
- Cuando Hans le comenta a su mami: “viste que la tía dijo que tengo un lindo Pichulín”.
• Aparece actuando la represión, en esta etapa, cuando le da vergüenza que lo miren desnudo.
• Aparece el primer sueño de angustia: Juanito con cuatro años, se despierta a la mañana
llorando, la mamá le pregunta porque llora, y él dice que cuando dormía pensó que su mama
estaba lejos y que no tenía ninguna mami para hacerle cumplidos, ya no tiene una mami para
hacerles caricias.

3) El despliegue de la fobia: Había en Juanito manifestaciones de angustia, pero no había


enlace de esa angustia con ningún objeto. La represión a la masturbación, y el amor libidinal por
la madre, le genera angustia. Luego logra enlazar esa angustia a un objeto: el caballo (el 8 de
enero, logra el enlace de la angustia al caballo)
Juanito vía: Fantasías, Juegos, y sueños va elaborando lo que le pasa en su vida.

1ra teoría → REPRESIÓN GENERA ANGUSTIA

Hay una angustia libremente flotante, en el neurótico, que se acopla a un objeto ni bien ese objeto
le venga bien para calmar esa angustia. Se liga a una representación., depende de la neurosis.
Después se desplaza al cuerpo, al objeto o a la idea según la neurosis. para evitar el estallido de
angustia, no hay relación entre el monto de angustia y eso que el sujeto dice que lo angustia.

Cierra la primera teoría de la angustia diciendo que la representación se reprime y esto produce
angustia.

Los COMPLEJOS PULSIONALES que sostienen la fobia al caballo son:

[Link]

[Link]

3.Fálica

1. En el caso de la fase oral, ve al caballo con su boca grande, dientes grandes, se lo iba a tragar,
cuando Juanito se da cuenta de lo oral la fobia empieza a evolucionar. Muestra un punto de
fijación oral canibalística (oral 2), la boca con los dientes inmensos, y la castración.

2. Luego la fobia evoluciona a lo anal, porque los bebés se equiparán a la caca, corresponde a fase
anal y uno de los afectos fundamentales es el odio. muy marcados obsesivos, el control, es fijación
anal. uno de los caballos de carga que se cae, es la fantasía de Juanito de que se hagan que se
caigan todos, y se salva él.

3. Punto de fijación fálico → horror a la castración

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CURACION:

Tiene lugar a partir de que los padres le explican a Juanito cómo vienen exactamente los niños al
mundo, lo cual redunda en un alivio notable de su fobia. El proceso se completa gracias a dos
fantasías de Juanito. En la primera se ve a sí mismo como el “papi” casado con la “mami” y, en
lugar de eliminar al padre, lo relega al papel de “abuelo”.

Todo termina bien. El pequeño Edipo ha hallado una solución más feliz que la prescrita por el
destino. En lugar de eliminar a su padre, le concede la misma dicha que ansía para sí; lo designa
abuelo, y también a él lo casa con su propia madre.

La segunda fantasía repara el miedo a la castración. Un instalador llega a la casa y le cambia su


trasero y su “hace-pipí” por otros más grandes.

En 1922 el pequeño Juanito aparece por la consulta de Freud. Está “totalmente bien y no padece
de males ni inhibiciones”. El Juanito adulto, Herbert Graf, emigrará a Estados Unidos en 1936
donde desarrollará una importante carrera como productor operístico llegando a trabajar con
Furtwängler o María Callas

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Emmy de N (40 años) Miss Lucy R (30 años) Catalina (17-18 años) Isabel de R (24 años)
Viuda hacía 14 años, con 2 hijas de 16 Institutriz que residía Adolescente solicita Primer análisis completo
y 14. Tenía 14 hermanos de los cuáles y cuidaba a 2 niñas. ayuda a Freud por estar de una Histeria.
quedaban 4 con vida. “enferma de los nervios”
No caía en hipnosis. en un complejo Fallaba frecuentemente
Método catártico con hipnosis. Método catártico sin vacacional. la hipnosis. Método
hipnosis y apremio. catártico y apremio.
Enferma desde la muerte de su Método catártico sin
marido. Enferma de una hipnosis (un encuentro). Enferma desde unas
(abstinencia sexual) afección nasal de vacaciones luego de la
base con sensaciones Enferma desde que muerte de su hermana
Presentación sintomática: penosas y olfativas. sorprende a su tío del medio.
• Tartamudeo (padre) con su prima
• Tics y singular sonido inarticulado Presentación Francisca. Presentación
• Fórmula protectora: “Estese sintomática: sintomática:
quieto. No me hable. No me • Sensación Presentación • Dolores al andar,
toque” subjetiva penosa sintomática: estar en pie
• Violentos sobresaltos (olor intenso a • Ahogos y dificultad • Fatiga intensa
• Fobias y terror sobre animales. harina o para respirar (Cansancio doloroso)
• Dolor de vientre y estómago pastelillos • Peso en los ojos y • Síntomas c/
(comía poco y sólo toleraba café, quemados) zumbidos en la ordinaria
leche y cacao) • Deprimida y cabeza conformidad (Bella
fatigada • Fuertes mareos Indiferencia)
Recuerdos primera infancia: • Pesadez en la • Miedo a morir • Expresión singular:
• Sus hermanos la asustaban con cabeza • No se sentía a gusto más bien de placer
animales y le tiraban bichos • Incapaz de en ningún lado que de dolor.
muertos. realizar tarea • Miedo a que una • Mostraba cierta
• Muerte y cadáveres (hermana, tía, alguna figura la agarre de complacencia por
madre, hermanos, muerte marido) repente seguir igual.
Sueños en relación. Primer escena (olor a • Visiones de una cara
• Manicomio y locura: relatos de harina quemada) horrorosa Diversos sucesos
terror de una niñera, conocido con • Afecto a las niñas • Vómitos y asco dolorosos:
ataque de locura, loca que entra que cuidaba, en • Relación muy unida
en su habitación. contraposición al Serie de sucesos en con su padre (la
• Situaciones de asco y asistencia de intento dejar su relación: trataba como su hijo
hermanos en relación a la comida lugar de trabajo. varón). Su padre
y líquido. • Recuerdo de la • A los 14 años el tío la enferma y ella lo
muerte de la persiguió con fines cuida con abnegada
Freud observa que el método catártico madre de las sexuales por primera asistencia.
pierde integridad y toma de Emmy las niñas y la vez. • Menor de tres
siguientes observaciones: promesa • Posteriormente la hermanas. Ambas se
• Amor al padre de hizo objeto de sus casan luego de la
• Intervenciones instructivas las niñas. agresiones sexuales. muerte del padre, la
fallaban. mayor con un
• Interrupcionescontraproducentes, Segunda escena (olor También recuerda otros hombre que no le
comienza a escuchar más. a humo de tabaco) sucesos donde algo ya agradaba a Isabel y
• Las preguntas insistentes • Intento de beso había advertido entre su la del medio con
coartaban el relato entonces en la boca de un tío y Francisca. otro hombre que la
invitado a las había amigado con la
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comienza a dejar que agote el niñas y enojo del idea del matrimonio.
tema. padre Freud observa a partir • La madre padecía de
del relato que la la vista y de
El resultado terapéutico fue Tercera escena (olor expresión cambia, enfermedades de los
considerable pero poco duradero. a humo de tabaco) “Expresión llena de vida” nervios. Se opera de
• Señora amiga de la vista y es cuidada
Para una curación definitiva Freud la casa besa a las Sigue abreaccionando en por Isabel
considera que había que indagar más niñas y el padre relación al primer suceso • Luego de la
en la conexión de los fenómenos entre responsabiliza a de los 14 años sobre la operación van las 3
sí. Lucy y amenaza parte del cuerpo del tío familias de
con la posibilidad que había sentido junto vacaciones y ahí es
de despido a su cuerpo. cuando Isabel
(fracaso enferma.
amoroso) Freud destaca de éste • Muerte de la
caso: hermana del medio.
Luego mejora y no
sentía la opresión el Las impresiones de la Primer momento (padre
pecho y las época pre-sexual, cuyo y joven)
sensaciones olfativas efecto en la niña de 14 • Salida con el joven
molestas ni el había sido casi nulo, (primera persona
cansancio. Continúa adquieren más tarde fuera de la familia)
trabajando en la casa como recuerdo, poder Sentimientos de
de la familia, a traumático. Cuando la máxima intensidad.
sabiendas de su amor sujeto comprende de la • Al regresar
no correspondido. vida sexual. encuentra a su padre
desmejorado
Freud observa a La conversión se (reproches por dejar
partir de éste caso: desarrolla después de un su puesto de
• Que hay algo que intervalo de incubación. asistencia)
el sujeto sabe • Ésta primer escena
pero que no lo hizo avanzar el
tiene al alcance. Y tratamiento hacia
una vez que lo una etapa más
descubre le fructífera.
concierne (amor
al padre) Segundomomento
• Lo esencial de (hermana y cuñado)
una histeria es la • En una sesión se
naturaleza del acerca el cuñado de
trauma y la Isabel a buscarla, ella
reacción del se sobresalta y se
sujeto frente a intensifican los
ella. dolores.
• Destaca que hay • Freud interpreta el
momentos deseo hacia su
auxiliares que cuñado y que en el
repiten el momento en que
mecanismo del Isabel encuentra
primer trauma. muerta a su
hermana, cruza por
su imaginación

38
poder ocupar su
lugar.

Escenas en relación al
cuñado:
• Primera vez que
conoce al cuñado
• Conversaciones
íntimas y paseos
• Defensas hacia el
cuñado
• Meditación matinal
deseando ser tan
feliz como la
hermana

Freud destaca del caso la


posibilidad de servirse
del síntoma o dolor
como brújula y guía de la
cura.

39
Señorita Isabel Von R (24 años)

El historial de Isabel de R era muy extenso y se componía de diversos sucesos dolorosos:

• Había fallecido el padre con quién tenía una relación muy cercana
• Su madre tuvo que someterse a una delicada operación de la vista
• Una hermana suya casada, que acababa de tener un hijo, moría de una antigua enfermedad al
corazón.

Isabel había tomado parte activa y afectiva en estas desgracias y, además, había prestado la más
abnegada asistencia. Padecía dolores en las piernas y dificultad para andar. Se mostraba
Inteligente y parecía psíquicamente normal. Llevaba su enfermedad con ordinaria conformidad,
haciéndole pensar a Freud en la bella indiferencia de los histéricos.

Se quejaba de dolores al andar, pero también al estar en pie. Ambos le producían intensa fatiga
obligándola a guardar reposo. El dolor era de naturaleza indeterminada, se extendían en una zona
bastante extensa y mal delimitada. Freud lo llamó un “Cansancio Doloroso”.

Cuando Freud oprimía o pellizcaba la piel o la musculatura hiperalgesia de Isabel, ella mostraba
una singular expresión de placer que, de dolor, gritaba como quién experimenta cosquillas, se
ruborizaba intensamente, cerrando los ojos y doblaba su torso hacia atrás. Era muy posible la
existencia de un origen orgánico donde se apoyará la neurosis, pero cuya importancia era
exagerada de manera extraordinaria por Isabel.

Esta labor le resultó a Freud “una de las más penosas que se le han planteado”. Durante
mucho tiempo le fue imposible encontrar la conexión entre la enfermedad y el historial patológico.
Freud considera este caso como el PRIMER ANALISIS COMPLETO DE UNA HISTERIA. A partir
de aquí comienza a afinar su método, a través del descubrimiento y supresión, por capas sucesivas
del material psíquico. Procedimiento que compara con la técnica que se utiliza para excavar una
antigua ciudad sepultada.

Isabel era la menor de tres hermanas, tiernamente unidas entre sí. Su madre padecía de afección a
la vista y diversos estados nerviosos. Muy enlazada íntimamente a su padre, hombre sereno y
alegre, solía decir que ella era como “un hijo y un amigo”. Su hija ganaba así en estímulo
intelectual, pero también su padre la calificaba de “atrevida y discutidora” y que por su forma habría
de serle difícil encontrar marido.

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Isabel abrigaba ambiciosos proyectos, quería estudiar una disciplina científica, y se rebelaba a la
idea de tener que sacrificar en el matrimonio sus inclinaciones y su libertad de juicio. Isabel vivía
orgullosa de su padre y de la posición social de su familia y cuidaba celosamente todo ello.

El padre, quién sufría una afección cardíaca, durante año y medio quedó al cuidado de Isabel,
quién no se apartó de la cabecera del lecho paterno, durmiendo en la misma habitación que el
enfermo, levantándose de noche para atenderlo, asistiéndole con inmenso cariño y esforzándose
en parecer alegre y serena ante él. El padre llevo su padecimiento con tranquila resignación.

Al terminar el año de luto, se casó la hermana mayor con un hombre muy inteligente y activo, pero
un hombre que irritaba a Isabel por su alejamiento con la familia, le reprochaba una serie de
sucesos a su cuñado, como el haberse trasladado, con su mujer e hijas a otra ciudad lejana.

El casamiento de la segunda hermana pareció más prometedor. Este segundo cuñado era de
espíritu más delicado. Su conducta concilió a Isabel con la institución del matrimonio. Este
matrimonio permaneció al lado de la madre, y cuando tuvieron un hijo, fue el favorito de Isabel.

Luego de que la operación de la madre haya resultado exitosa, las tres familias se reunieron en
una estación veraniega. Fue la primera vez que sintió dolor en las piernas y dificultad para
andar. A partir de ese momento fue Isabel la enferma de la familia. Lo médicos le aconsejaron un
lugar de baños termales, pero justo en ese momento su hermana estaba embarazada y su estado
no era bueno. Cuando llevaba dos semanas en el balneario fueron avisadas (la madre e Isabel) de
urgencia porque la hermana había empeorado.

Ese viaje fue terrible, los dolores aumentaron y se mezclaban con los más temibles temores. Al
llegar al punto de destino la hermana había muerto por una afección al corazón, agravada por
el embarazo.

Ambiciosa y necesitada de cariño, Isabel fracasó en todos sus planes de reconstruir el brillo de
su hogar. Separada por la muerte del padre y hermana, la distancia o la indiferencia de las
personas queridas. Alejada de todo trato social y al cuidado de su madre y de sus
sufrimientos.

Freud no veía qué beneficios podía resultar para la enferma la confesión de sus pesares,
confesión que no tuvo resultado curativo visible. La enferma repetía con marcada
complacencia. “Sigo mal. Tengo todos los mismos dolores que antes”.

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Ante la insistencia de Freud surgió el recuerdo de un joven conocido. Fue “la primera alusión a
una persona extraña fuera de la familia”. Se trataba de “algo secreto”. Este joven era huérfano
y le tenía mucho afecto al padre de Isabel. Ella relata que él la comprendía, amaba y que un
matrimonio con él no le impondría aquellos sacrificios que una decisión tal tenía. Sin embargo, el
joven era poco mayor que ella y estaba lejos de poseer independencia económica.

Isabel trae un recuerdo en el que dice que “sus sentimientos por el joven alcanzaron su
máxima intensidad”, ese día ella había dejado su “puesto de enfermera” para salir con el joven, él
la acompañó hasta su casa y fue allí cuando percibe su amorosa inclinación. Pero al llegar a su
casa el padre había empeorado y se dirigió los más duros reproches por haberlo dejado tanto
tiempo por su propio placer. Por la grave enfermedad de su padre, dejaron de verse. Isabel
comenzó a darse cuenta de que el joven poco a poco había borrado el interés hacia ella y ese
fracaso de amor le acudía con pena aún en su pensamiento.

Freud destaca aquí el “contraste entre la felicidad que la embargaba al llegar a su casa y el
estado en el que encontró a su padre”. Dicho contraste dio lugar al conflicto.

Después del primer esclarecimiento (salida con el joven) comienza un “período más fructífero del
tratamiento”. Isabel le dice a Freud que sabía de dónde provenían dichos dolores, decía que “esa
zona de dolor era donde descansaba el padre todas las mañanas sus hinchadas piernas”
mientras ella le renovaba los vendajes. Esto había sucedido más de 100 veces.

Ante el esclarecimiento de la génesis de una zona histerógena típica comenzaron a intervenir en


sus análisis las dolorosas sensaciones de la enferma, Isabel generalmente no sentía dolor
durante las sesiones, pero en este momento cuando iniciaban la labor analítica o se acercaban a
ciertos puntos clave la intensidad del dolor alcanzaba su intensidad máxima en la parte
esencial del relato y desaparecía en las últimas palabras.

Freud de este modo aprendió a “servirse del dolor como una brújula”, cuando la paciente
enmudecía, por ejemplo, pero aseguraba seguir sintiendo dolores, Freud comenzaba a tener la
seguridad de que no lo había dicho todo. Entonces insistía hasta que aparecía un nuevo recuerdo.

Freud comienza a solicitarle a Isabel que “le tenía que comunicar todo en cuanto llegaba a su
imaginación, aunque le pareciese que no fuera importancia o no tenía relación con el tema”.
A partir de allí confirmó que ese método no fallaba realmente nunca. La mejoría psíquica como
somática fue tan considerable que pronto Isabel llegó a pasar la mayor parte del tiempo sin dolores.

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Otras escenas en las que se manifiestan los dolores de piernas:

• El cuñado preferido la acompaña a caminar a Isabel y en esa caminata tienen una conversación
intima al regresar siente dolores.
• Su hermana y su cuñado abandonan el balneario y ella confiesa su deseo de ser tan feliz como
su hermana en una meditación matinal y a su regreso vuelve con fuertes dolores,
• luego de un baño, los dolores aparecen sumamente intensos, desde ese momento comienzan a
presentarse de modo permanente.

A pesar del avance, Freud no había logrado, todavía, averiguar en qué momento y de qué forma
habían surgido los dolores, hasta que, en plena sesión del tratamiento con Isabel, se habían oído
pasos en la habitación de al lado y una voz, de agradable timbre, parecía preguntar algo, Isabel se
levanta en el acto, rogándole a Freud que terminasen la sesión, pues oía a su cuñado que venía a
buscarla. Simultáneamente Freud advierte una expresión de dolor en Isabel que hasta el momento
estaban dormidos.

Esa escena acrecentó las sospechas de Freud y volvió a preguntarle a Isabel sobre las
circunstancias y motivos en los que habían surgido los dolores. Ella relata los sucesos del verano
nuevamente: el paseo con el cuñado, el ensueño matinal, el baño termal; pero con muchos más
detalles resaltando el deseo que en ella había surgido por primera vez de encontrar un
hombre que se le pareciese a su cuñado y que pudiera ser tan feliz como la hermana lo era.
Isabel seguía sin parecer darse cuenta de la conclusión que sus mismas palabras iban deslizando:
En el momento de Isabel encontrarse con su hermana muerta, en ese mismo momento,
cruzó por su imaginación, como un rayo a través de la tempestuosa oscuridad un
pensamiento: “Ahora él ya está libre y puede hacerme su mujer”

Dicha representación era intolerable para Isabel y para ahorrarse tal certidumbre de amar al marido
de su hermana muerta, creó en su lugar un sufrimiento físico. Naciendo sus dolores como resultado
de una conversión de lo psíquico en somático.

Freud rescata otros sucesos en relación al vínculo con su cuñado:

• Cuando el cuñado asiste por primera vez a la casa de la familia él saluda primero a Isabel
pensando que era la prometida que le destinaba (porque, aunque la hermana fuera mayor
aparentaba menor edad que Isabel)

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• Una tarde mientras Isabel charlaba animosamente con su cuñado, la hermana los
interrumpió con una sincera intervención: “en realidad ustedes tampoco se hubieran
entendido mal”
• En otra ocasión se encontraban ambas hermanas en una reunión; una de las señoras
habló sobre cierto defecto del prometido. La novia no defendió a su futuro marido,
mientras que Isabel enfurecida sí.

Continuaron las sesiones, Isabel no había vuelto a quejarse de los dolores y ambos
consideraban haber llegado al término de la labor. En una primavera Freud se entera que su
paciente iba a estar en una casa de sus amigos y que él no podía dejar pasar esa
oportunidad de ver a su paciente entregada a los placeres del baile. Posteriormente ha
contraído matrimonio por libre inclinación con un extranjero.

Conclusiones:

El dolor de la pierna derecha de Isabel se asociaba, entonces, al recuerdo de la asistencia


brindada al padre y de las relaciones con el joven, mientras que el dolor de la pierna izquierda se
vinculaba con la hermana muerta y la relación y deseo por el cuñado. Isabel se lamentaba de
“estar sola” (en alemán “estar” también significa “estar en pie”) por el fracaso de recuperar la
antigua felicidad familiar, la pérdida del padre y la impotencia de no poder avanzar un solo paso
más. Había buscado directamente una expresión simbólica de sus pensamientos dolorosos. Una
persona tan sumida al cuidado de personas retiene impresiones que esperan una derivación,
después de un intervalo de agotamiento, surge la histeria cuya semilla quedó sembrada durante la
época de asistencia al enfermo. Después de una penosa época de asistencia al enfermo surge una
histeria en algunos sujetos y en otros no, es porque el círculo de representaciones de sus
deberes filiales entró en conflicto con sus deseos eróticos. El sujeto expulsó de su conciencia
la representación erótica y transformó su magnitud de afecto en sensaciones somáticas dolorosas.
No se trata de un acto voluntario intencionado. La conciencia no sabe cuándo surgirá una
representación intolerable. Entonces esa representación intolerable es reprimida con todas sus
ramificaciones formando un grupo psíquico separado. Son precisamente tales momentos los que
Freud considera como traumáticos. El síntoma había surgido después del primer trauma,
desapareciendo poco a poco, hasta que otro trauma ulterior, lo hizo emerger de nuevo,
estabilizándolo. La conversión puede recaer tanto sobre el afecto reciente como el recordado, todo
depende de un factor cuantitativo. El grado de tensión afectiva que una organización pueda
soportal. Si este montante crece hasta superar la medida que el individuo es capaz de soportar,

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queda dado el impulso para la conversión. Freud destaca también que en la mayoría de los casos
histéricos había existido en un principio un dolor real de naturaleza orgánica. El dolor de Isabel
en un principio fue a su criterio orgánico, originalmente reumático que luego se convirtió en símbolo
mnémico de sus doloras excitaciones psíquicas.

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Catalina (17 años)

Caso que se da en unas vacaciones de Freud y en un solo encuentro.

Catalina relata a Freud lo siguiente:

Que se encuentra enferma de los nervios; le cuesta trabajo respirar, siente que va a ahogar. Estos
ahogos le dan de repente. Siente un peso en los ojos y en la frente. Le zumba la cabeza y le dan
mareos que parece que se va a caer. Siente miedo a morir. Cuando le da eso no se siente a gusto
en ningún lado y se le figura que detrás de sí hay alguien que la va a agarrar de repente. Siempre
ve una cara horrorosa que la mira con ojos terribles.

Freud destaca que la angustia se le había revelado muchas veces en sujetos femeninos jóvenes,
como una consecuencia de horror que acomete a un espíritu virginal cuando surge por primera vez
ante sus ojos el mundo de la sexualidad.

Catalina relata que la primera vez que tuvo uno de estos ataques fue hace dos años cuando estaba
con su tía en otra montaña. Recuerda haber sorprendido a su tío con su prima Francisca. Su tío es
el marido de aquella tía con la que vivía y ahora estaban separados por que ella fue quien contó
sobre dicha.

Pudo ver a su tío sobre Francisca. Enseguida se apartó de la ventana y tuvo que apoyarse contra
la pared, porque le dio un ahogo como los que hasta el momento viene padeciendo. Se le cerraron
los ojos, comenzó a zumbarle a latirle la cabeza como si fuese a rompérsela. Dice no saber
realmente de lo que se asustó tanto. Se asustó tanto, que lo había olvidado todo. La cara que veía
era la de un hombre. Tenía vómitos que significaban repugnancia. , sentía asco. Pero no puede
recordar de eso que vió qué fue lo que le dio asco.

Luego de enterarse la tía de lo que sucedía, se trasladan con sus hijos y Catalina a la casa que
ahora ocupaban. Dejando a Francisca quien aparentemente estaba embarazada de ese tío.

Al llegar a éste punto, Catalina pasa a contar series de historias de dos y tres años anteriores al
suceso:

• A los 14 años el tío la persiguió con fines sexuales: cuando se quedó dormida, de repente se
despierta y siente su cuerpo junto a ella. Se levanta asustada y le reprocha ese hecho
diciéndole que quería dormir y que no la moleste. El tío finalmente se quedó dormido y dejó de

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solicitarla. De la forma en que lo rechazó Freud deduce que Catalina en ese momento no había
reconocido claramente el carácter sexual del ataque.
• Luego hubo otra situación en la que su tío borracho, la hizo objeto de sus agresiones sexuales.
Relata que en ese momento sintió el peso en los ojos y la opresión pero nunca tan
intensamente como cuando sorprendió a su tío con Francisca.
• También comienza a reconocer ciertas ocasiones en las cuales advirtió algo entre Francisca y
su tío

Agotadas estas reminiscencias guarda silencio y su relato experimenta una curiosa transformación:
Expresión llena de vida. Lo que le había repugnado a Catalina no había sido la vista de la pareja,
sinó un recuerdo que la misma despertó en ella, en el que sintió el cuerpo del tío junto al suyo.

Las impresiones de la época pre-sexual, cuyo efecto sobre la niña ha sido nulo, adquieren más
tarde, como recuerdos, poder traumático, cuando la sujeto ya mujer, llega a la comprensión de la
vida sexual. La conversión no se desarrolla inmediatamente después del trauma, sinó después de
un intervalo de incubación. La sospecha de relaciones sexuales hace surgir en sujetos virginales,
un afecto angustioso.

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Emmy de N. (40 años)

Primer ensayo del método catártico iniciado por Breuer y aplicado por Freud.

Tenía 14 hermanos, sólo 4 quedaban con vida. A los 20 años se casa con un hombre mucho mayor
que ella que muere. Tenían 2 hijas, de 16 y 14 años, con perturbaciones nerviosas. Desde la
muerte de su marido, (hace 14 años) ha estado siempre enferma, con mayor o menor intensidad.

• Tartamudeaba, presentaba “tics” y un singular sonido inarticulado: cada dos minutos se


interrumpía, con expresión de horror y repugnancia, extendía la mano hacia Freud con los
dedos abiertos y crispados; y exclamaba: “Estese quieto. No me hable. No me toque” (Formula
protectora).
• Acusaba violentos sobresaltos cada vez que la puerta de su habitación se abre
inesperadamente.
• Presentaba dolores en la pierna, dolores en el brazo y en la nuca. Rigidez y frío doloroso de las
extremidades, incapacidad de hablar y postración.
• Durante las hipnosis surgían terroríficas historias de animales. Ante las que aparecía la fórmula
protectora: “Estese quieto. No me hable. No me toque”
Recuerdos de la primera infancia:

• 5 años: sus hermanos la asustaban arrojándole bichos muertos.


• 7 años: vio a una hermana muerta en un ataúd.
• 8 años: un hermano la asustaba disfrazándose de fantasma con una sábana.
• 9 años: entró a ver el cadáver de su tía y se le abrió de repente la boca.
• 15 años: vió cómo se llevaban al manicomio a una prima suya; quiso pedir auxilio pero no pudo
y se quedó sin voz hasta la noche de aquel día.
• Su madre también estuvo algún tiempo en un manicomio.
• 15 años encontró a su madre tendida en el suelo, conmocionada por la caída de un rayo en las
proximidades y 4 años después la encuentra tendida con el rostro contraído pero muerta.
• Una criada le relataba historias terroríficas del trato de los enfermos en el manicomio (cómo los
ataban a una silla y eran cruelmente golpeados)

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• 19 años: recuerda visiones que ha tenido durante la muerte de su hermano. Alza una piedra y al
ver un sapo bajo ella, perdió el habla por varias horas.
La fórmula protectora se enlaza a los siguientes sucesos:

• Su hermano, enfermo por el abuso de morfina, padecía de terribles ataques y en uno de ellos,
le había asido fuertemente entre sus brazos (19 años)
• Un conocido había sufrido un súbdito ataque de locura en su casa y la había agarrado de un
brazo.
• Su hija menor, en el curso de una enfermedad, la había abrazado delirando, al cuello con tanta
fuerza que casi la ahoga.
El tartamudeo se enlaza con un recuerdo en el cual se desbocaron los caballos en el coche en el
que iba con sus hijas y otra situación donde había caído un rayo en un árbol delante de los caballos
y los caballos se espantaron y en ese momento no habría que hacer ruido alguno sino los caballos
se asustarían más. Ahí empezó el tartamudeo, con el primer suceso y retornando ante el segundo.

Otros sucesos que le han asustado:

• Alucinación: vió levantarse de una cama a una mujer idéntica a otra que había dejado en otra
habitación.
• En el lecho de muerte de su hermano, una tía asomó de repente su cara pálida a través de un
biombo.
• Una loca había entrado en su habitación de hotel, llegando hasta su cama.
• Un desconocido abrió en cuatro oportunidades la portezuela de su coche, mirándola fijamente
por un rato cada vez que lo hacía.
• Horribles sueños en los que se veía obligada a amortajar varios cadáveres y a colocarlos en sus
ataúdes.
• Numerosas aventuras con animales: la más terrible una vez encontró un murciélago en su
habitación.
• ¿Alucinación? le regalaron una almohadilla para clavar alfileres y al utilizarla vió salir un montón
de pequeños gusanos.
Dichas situaciones se enlazaban con el sobresalto y el temor a las sorpresas.

El efecto que ha dejado un efecto más duradero en su vida: La muerte de su marido. Freud
destaca que la tendencia a la angustia de esta paciente, se enlazaba con la total abstinencia

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sexual que sostiene luego del fallecimiento de su marido (14 años) En todas las confesiones
íntimas faltaba el factor sexual. La paciente era, en actos y palabras, de una absoluta castidad.

La familia de su marido pretendió que ella lo había envenenado. Estuvo a punto de pedir una
investigación judicial para dejar patente su inocencia.

Freud descubre un nuevo síntoma: Dolor de vientre; de estómago. No comía casi nada, sólo
toleraba líquidos de cierta consistencia (café, leche, cacao). Freud le instruye que bebiese más
agua y aumentara su alimentación.

Escenas en torno al dolor de estómago:

• Siendo niña se negaba a comer la carne y su madre la hacía comer dos horas después cuando
la carne estaba fría y la grasa se había solidificado.
• Vivió con un hermano que padecía una enfermedad contagiosa y tenía miedo (terror) de
equivocarse de cubiertos, sin embargo comía con él para que nadie advirtiera que estaba
enfermo.
• Tuvo que asistir a otro hermano tuberculoso, comían juntos en habitación y junto a él siempre
tenía una escupidera (escupía cerca de los platos)
Todo eso le generaba terrible repugnancia

Observaciones que Freud destaca del caso:

• Todas las intervenciones instructivas fallaban por completo en ésta paciente.


• Las interrupciones eran contraproducentes y que lo mejor era escuchar hasta el final las
manifestaciones de la enferma sobre cada punto en concreto.
• Las preguntas de dónde procede esto o aquello no contribuían al relato, entonces comienza a
dejar que relate lo que ella desee, deja agotar el tema
• Comienza Freud a ver cómo disminuía la elegancia e integridad del método catártico y las
hipnosis comenzaron a resultarle ineficaces.
El resultado terapéutico fue muy considerable, pero poco duradero. Freud refiere: “Aquel que
quiera emprender la curación definitiva de una tal histeria habrá de penetrar en la conexión de los
fenómenos entre sí más de lo que yo intenté”

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Miss Lucy (30 años)

Había perdido por completo el olfato pero padecía de sensaciones olfativas subjetivas penosas
(olor era a harina quemada o a pastelillos quemados). Se sentía deprimida y fatigada, sufría de
pesadez de cabeza, había perdido el apetito y no se encontraba capaz de realizar actividad alguna.

Miss Lucy no caía en la hipnosis. Se le planteó a Freud el dilema de prescindir del método
catártico o por lo menos aplicarlo por fuera de la [Link] el caso de Lucy exigía tan sólo
la concentración y como medio para conseguirla, ordenaba al paciente que se tendiese sobre
el diván y cerrara los [Link] procedimiento, lo hacía a Freud independiente de la hipnosis y le
permitía penetrar en los recuerdos olvidados. Freud destaca que esos recuerdos olvidados en
realidad nunca se consiguen olvidarlos del todo sino aparentemente.

Primera escena en relación a los olores subjetivos (harina quemada):Miss Lucy se encontraba con
las niñas que cuidaba y le entregan una carta de su madre, las niñas se la arrebatan y gritan que
seguramente era para felicitarla por su cumpleaños que sería en dos días. Mientras una pasta de
harina había comenzado a achicharrarse. Desde entonces el olor la perseguía y se hacía más
intenso cuando se encontraba excitada. Le impresionó el cariño que le habían manifestado las
niñas en ese momento. Tenía intención de volver a Inglaterra con su madre y la apenaba dejar a
las niñas, pero la posición de Lucy en la casa era tanto difícil. La madre de las niñas en su lecho de
muerte le hizo prometerle a Lucy que velaría por sus hijas, no separándose jamás de su lado y
sustituyéndola cerca de ellas.

Freud considera que entre las premisas del trauma debía existir una que la sujeto silenciaba o
dejaba en la oscuridad voluntariamente. Freud sospecha que Lucy está enamorada del padre y
que alimenta la esperanza de ocupar el puesto de la madre fallecida. Lucy responde
afirmativamente y dice: “No lo sabía hasta ahora, o mejor dicho, no quería saberlo. Quería
quitármelo de la imaginación, no volver a pensar en ello, y creo que estos últimos tiempos había
llegado a conseguirlo”. A Miss Lucy le resulta penoso que sea ella una muchacha pobre y él rico.
Temía que todo el mundo se reiría de ella si sospechase de algo.

A pesar de haber surgido ésta representación: la inclinación amorosa de Lucy, continuaba la


persistencia del símbolo mnémico del olor a harina quemada. Freud de dedicó a indagar más sobre
ello pero hubo una interrupción en el tratamiento por el padecimiento nasal de Lucy. Al volver a la

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consulta de Freud el olor a harina quemada había desaparecido pero había sido sustituido por un
olor a humo de tabaco.

Segunda escena situada enlazada al olor a humo de tabaco: Un convidado de la casa al


despedirse de las niñas quiso besarlas. Pero el padre le grita con violencia que no las bese. La
salida de tono impresionó a Lucy y como los señores estaban fumando, se le quedó fijado el olor a
humo de tabaco que en la habitación reinaba. Ella recuerda que a él siempre le molestaba que
besasen a sus hijas.

Tercera escena situada enlazada al olor a humo de tabaco: Una señora, amiga de la casa, había
besado a ambas niñas en la boca. Al dar por terminada su visita. El padre de las niñas dirigió su
cólera hacia Lucy, advirtiéndole que si alguna vez esa señora volvía a besar a las niñas en la boca,
la haría a ella responsable de una grave infracción a sus deberes, a ella le correspondía evitarlo y
tenía la orden suya de proceder de tal forma. Si ello sucediera, encomendaría a otra persona al
cuidado de sus niñas.

En el siguiente encuentro Freud la encuentra por completo transformada. Su cabeza erguida,


alegre sonrisa. Freud supuso que su amor había hallado correspondencia. Pero no, dice que al
despertar ya no sentía la opresión en el pecho y que se encontraba muy bien. Dice: “Sigo
queriéndole, pero sin atormentarme. En su fuero interno uno puede pensar y sentir lo que quiere”.
Freud la volvió a encontrar en una estación veraniega, se sentía muy bien y no había vuelto a
experimentar trastorno alguno.

Esta historia leve y con pocos síntomas muestra que lo esencial en una histeria es la naturaleza
del trauma y la reacción del sujeto frente al mismo. Es condición que entre el yo y una
representación a el afluente surja una relación de incompatibilidad. Consiste en una conversión de
la excitación en una inervación somática. El momento traumático corresponde a aquella escena en
que el padre de sus educandas la reprendió duramente. Los síntomas histéricos no surgieron sinó
más tarde. En el primero de estos momentos tuvo efecto la conversión, cuando el amigo de la
familia intenta besar a las niñas. En este punto entró en juego el recuerdo traumático y el sujeto se
condujo como si no hubiese rechazado de sí todo lo que se refería a su inclinación hacia el padre
de las niñas. El segundo momento auxiliar repite el mecanismo del primero. El síntoma surgido en
segundo lugar, encubre el primero.

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