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El documento aborda el desarrollo de las Ciencias Sociales y sus enfoques teóricos desde la antigüedad hasta el siglo XIX, destacando corrientes como el Positivismo, Marxismo, Funcionalismo, Estructuralismo y Teoría Crítica. Se analiza cómo las condiciones históricas y el surgimiento del capitalismo influyeron en la evolución del pensamiento social y la metodología utilizada en su estudio. Además, se discuten las contribuciones de filósofos como Hegel y Feuerbach, que sentaron las bases del materialismo y el marxismo en la comprensión de la realidad social.

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El documento aborda el desarrollo de las Ciencias Sociales y sus enfoques teóricos desde la antigüedad hasta el siglo XIX, destacando corrientes como el Positivismo, Marxismo, Funcionalismo, Estructuralismo y Teoría Crítica. Se analiza cómo las condiciones históricas y el surgimiento del capitalismo influyeron en la evolución del pensamiento social y la metodología utilizada en su estudio. Además, se discuten las contribuciones de filósofos como Hegel y Feuerbach, que sentaron las bases del materialismo y el marxismo en la comprensión de la realidad social.

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ENFOQUES TEÓRICOS DE LAS CIENCIAS SOCIALES

El problema que enfrentaron las Ciencias Sociales en la adquisición de su carácter


científico propició el desarrollo de distintas formas de pensar y actuar; así existieron
desde el siglo IV a. C., los idealistas y los materialistas como precursores en el análisis e
interpretación de la realidad.
Como resultado de esta contraposición, a través de un largo proceso, a finales del
siglo XVIII se empiezan a perfilar algunas corrientes teóricas, las cuales intentan
estudiar los fenómenos sociales con un carácter científico.
En un principio, el apego con las Ciencias Naturales fue notorio, sin embargo, con
el devenir del tiempo la concepción del objeto social fue adquiriendo características
propias que lo diferenciaron del objeto natural. De esta manera surgieron corrientes
teóricas del pensamiento social que intentan explicar los hechos sociales, las cuales
revisaremos en este fascículo y son:
- El Positivismo.
- El Marxismo.
- El Funcionalismo.
- El Estructuralismo.
- La Teoría Crítica.
Cada una de estas corrientes incluye elementos teóricos y principios que permiten
dar una explicación científica de la realidad social y su problemática. Las
contradicciones o diferencias entre estas corrientes surgen a partir de la concepción
filosófica que se tiene del objeto de estudio, en este caso la realidad social, y de la forma
en que se abordan o realizan las investigaciones; esto implica el uso de una metodología
determinada, de un método que nos permita alcanzar el objetivo planteado.
El método empleado es el aspecto principal que caracteriza al enfoque utilizado en
el análisis de aspectos cotidianos desde un punto de vista social. Por esta razón
encontramos diversas explicaciones de fenómenos sociales como el alcoholismo, el
desempleo, la crisis económica o la migración del campo a la ciudad.

¿CÓMO SURGIERON LAS DIFERENTES CORRIENTES TEÓRICAS DEL


PENSAMIENTO SOCIAL?
En el tema anterior estudiaste el proceso mediante el cual las ciencias sociales
adquirieron su carácter científico a partir del siglo XIX; sin embargo, cabe la pregunta:
¿Qué circunstancias histórico-sociales hacen posible el surgimiento de las diferentes
corrientes teóricas del pensamiento social?
Para llegar a una respuesta es preciso considerar que en los países de Europa
occidental el régimen feudal se extendió a partir del derrumbamiento del Imperio
Romano, siglo V hasta el siglo XIV, en Inglaterra y Francia. En la época feudal las
condiciones económicas, políticas y sociales consistieron en el uso extensivo de las
tierras, la organización de la producción en pequeños talleres artesanales, el desarrollo
comercial de los mercados, los estados monárquicos absolutistas despóticos, así como el
poder eclesiástico sobre las condiciones de vida económicas, políticas y sociales que
originaron la miseria y explotación de la clase desposeída de los medios de producción,
es decir, los siervos.
La aparición del sistema capitalista se remonta a los siglos XV y XVI,
manifestándose en una nueva forma de organización social, que consistió en la
sustitución de los talleres artesanales por los sistemas fabriles que, al mismo tiempo que
aumentaron la producción, intensificaron la explotación de la clase recién surgida, el
proletariado.
Los regímenes feudales monárquicos y sus concepciones religiosas tendieron a
desaparecer, la población se vio involucrada y arrastrada a las nuevas condiciones
económicas, sociales y políticas con tendencias al régimen capitalista de producción que
se plasmaron en la Revolución Francesa (1789), movimiento que expresa la expansión
del capitalismo por toda Europa.
La invención y el uso de las máquinas, la utilización del vapor de agua como
energía y el desarrollo de las vías de comunicación fueron, entre otros, avances
científicos y tecnológicos que promovieron el capitalismo y propiciaron el auge de la
industria textil y la expansión de las demás ramas productivas en Inglaterra. Todos estos
avances se conocen como Revolución Industrial (1770).
Las consecuencias de la Revolución Industrial fueron diversas, entre las cuales se
destacan: el incremento de la producción, la reducción de costos en la producción, el
crecimiento de la riqueza nacional, la ruina de los talleres artesanales, el desplazamiento
de la mano de obra por las máquinas, y la explotación de niños y mujeres impulsada por
la producción fabril.
En los párrafos anteriores puedes observar que las condiciones históricas
ocasionaron un cambio radical en la vida económica, política, ideológica y social de
Europa y paralelamente a él se fueron sentando las bases teórico-metodológicas de las
nuevas concepciones del pensamiento social.
Si existieron cambios radicales que influyeron en la forma de vivir de la sociedad,
podemos deducir que también cambió la forma de pensar y de interpretar la realidad.
¿Qué sucesos provocaron estos cambios en la filosofía del pensamiento?
El problema fundamental de la filosofía se refiere a la disyuntiva sobre qué es lo
primario, la materia o la conciencia, esta disyuntiva conduce a reflexionar sobre si es la
materia la que genera la conciencia o ésta la determina.
Esto es: A los filósofos que aceptan el papel primordial de la materia se les
considera materialistas y son los que han desarrollado propiamente la filosofía
materialista, consideran que la materia se conserva, la cual no ha sido creada por nadie,
ya que en el mundo no existen fuerzas sobrenaturales. Además afirman que el mundo es
factible de ser conocido, y gracias a la razón, se puede llegar a conocer su esencia.
Los pensadores que consideran que lo primero es la conciencia son los idealistas,
conformando con sus aportaciones la filosofía idealista. Suponen que es la conciencia la
que determina la concepción del mundo, y lo material pasa a un segundo término.
Entre estos filósofos tenemos a los idealistas subjetivos quienes proponen que el
mundo es creado por la conciencia de un individuo aislado; y los idealistas objetivos,
que afirman que el mundo es producto del desarrollo de las ideas. También hay idealistas
que niegan la posibilidad de conocer el mundo, a éstos se les conoce como escépticos.

El problema fundamental de la filosofía se remonta a la Grecia Clásica (siglo IV y


V a.C.), donde la pugna entre el materialismo y el idealismo se manifiesta con el
enfrentamiento entre los discípulos de Demócrito (460 a 330 a. C.) y de Platón (438 a
347 a. C.) y el régimen esclavista; al agotarse, es desplazado por el feudalismo, bajo una
Iglesia que dominaba el aspecto político, la enseñanza y la ciencia.
Con este nuevo orden social la filosofía se divide desde dos perspectivas, el
estudio del mundo y el estudio de Dios, quedando la filosofía al servicio de la teología
(esto es, el estudio sistemático sobre la existencia y los atributos de Dios, y su relación
con el ser humano); así es como el materialismo griego es desplazado por la concepción
idealista-religiosa del mundo.
Durante los siglos XV y XVI se inicia el desarrollo del sistema capitalista de
producción y con él aparecen nuevas clases sociales: la burguesía y el proletariado. En el
proceso de afianzamiento de estas clases nacientes se utiliza el materialismo como arma
ideológica en contra del modo de producción feudal, su característica central es que las
relaciones de producción y explotación se sustentan en la propiedad privada por parte
del señor feudal sobre los medios de producción, y la propiedad limitada sobre el
trabajador o siervo y los productos de trabajo.
En el siglo XVI el capitalismo se introdujo en los Países Bajos y a mediados del
siglo XVII en Inglaterra. Este nuevo modo de producción capitalista, en el cual se
producen mercancías para la venta y el intercambio, trastocó el prevaleciente sistema
feudal.
Asimismo durante el siglo XVII dominó en el pensamiento filosófico el
materialismo metafísico, que correspondía a la concepción de la burguesía en su papel
de clase progresista, logrando desplazar al idealismo, la religión y el feudalismo
mediante una ideología reaccionaria.
El proceso de consolidación de esta nueva forma de producción capitalista dio
origen a un gran desarrollo de las fuerzas productivas (máquinas, herramientas, sistemas
organizativos, administrativos, etc.), lo que obligó a buscar conocimientos científicos y
tecnológicos para organizar la producción industrial. Y se obtuvo, así, un enorme
desarrollo de las Ciencias Naturales como la Mecánica, la Astronomía, la Física y la
Química.
La Mecánica fue objeto de un gran desarrollo derivado principalmente de sus
aplicaciones técnico-industriales, relacionadas con la necesidad de diseñar maquinarias.
Por otro lado, el movimiento mecánico, por ser el más simple y susceptible de
investigación, fue el estudiado por los investigadores de las Ciencias Naturales.
Todas las Ciencias Naturales de esa época investigaban de manera experimental, y
aplicaban para ello el método analítico, el cual dividía mentalmente a la naturaleza en
partes, cada parte la clasificaban e investigaban una por separado para encontrar sus
propiedades y leyes de movimiento.
El efecto del método analítico sobre el desarrollo de las Ciencias Naturales fue de
gran importancia, pero su excesivo empleo tuvo consecuencias negativas, como no
observar los procesos internos que se operan en los fenómenos. Así es que también
dentro del desarrollo de las Ciencias Sociales se introdujo el método metafísico de la
comprensión del mundo.
Por otra parte la Alemania del siglo XVII, y todavía hasta mediados del siglo XIX,
se caracteriza por conservar relaciones feudales. La razón de su atraso económico y
político estaba en su fraccionamiento en Estados independientes y, aunado a esto, al
acentuado nacionalismo que dio origen a pugnas locales. A pesar de estas condiciones,
en Alemania se empiezan a gestar los primeros brotes del capitalismo, los cuales se
reflejan en las concepciones filosóficas, de tal forma que éste (el capitalismo) iba
consolidándose y ello facilitaba el surgimiento de la burguesía, aunque su debilidad
económica y política le impedía alcanzar el anhelado poder, ya que por su propia
debilidad y por el temor a la revolución prefería hacer causa común con la aristocracia
feudal.
De esta situación emana lo que se conoce como la filosofía clásica alemana,
misma que comprende las aportaciones de Emmanuel Kant, Federico Hegel y Ludwig
Feuerbach. De tal manera que para comprender la trascendencia de ésta en las Ciencias
Sociales, es necesario, primero, remitirnos a las aportaciones teóricas de Hegel y
Feuerbach, puesto que esta filosofía propone una concepción verdaderamente científica
del mundo social.
Federico Hegel (1770-1830) fue el representante de la filosofía clásica alemana.
Criticó a Kant su idealismo subjetivo y su agnosticismo, desde la posición de su
idealismo objetivo, postulante; esta posición consistía en aceptar que el mundo era obra
de la actividad y la creación de cierta conciencia extrahumana que existía objetivamente
y que denominaba “idea absoluta” o “espíritu absoluto”.
Hegel sustentaba que la idea se desarrolla primero por sí misma. Posteriormente,
en una etapa determinada de su desarrollo “toma cuerpo” en la naturaleza, dando origen
a todos los objetos y fenómenos. Más tarde, la idea engendra a la sociedad humana, cuya
historia resulta ser el proceso de conocimiento de la misma idea absoluta.
Hegel estableció las leyes fundamentales de la dialéctica, las cuales rigen, según
esta concepción, el desarrollo de las ideas y los pensamientos. Con ellas demostraba que
su desarrollo no transcurría como si fuera un círculo cerrado, sino de manera espiral
ascendente, es decir, de formas inferiores a formas superiores. Entendía de manera
limitada el proceso de desarrollo, en este sentido la naturaleza no se desarrollaba en el
tiempo, sino solamente en el espacio. Colocaba en la cima del progreso social a la
monarquía estamental-burguesa prusiana de su época, planteaba además, que las
contradicciones de la sociedad no se resolvían en lucha, sino que se conciliaban. Así
llegaba a conclusiones extremadamente conservadoras de su filosofía.
El gran mérito de Hegel lo encontramos en que, detrás de la dialéctica de las
ideas, descubrió la dialéctica de las cosas, o sea, el carácter del desarrollo de los objetos
y fenómenos del mundo material; aunque nunca lo aplicó, puesto que su concepción
filosófica era la idealista, lo que desde la perspectiva de los materialistas se consideró
como una filosofía negativa.
Ludwig Feuerbach (1804-1872) fue el último representante de la filosofía clásica
alemana. Se opuso al idealismo que dominaba la filosofía de su época y su principal
aportación consistió en haber restablecido el materialismo.
Para lograr este mérito refutó al idealismo y a la religión, estableciendo que la
filosofía no debía ocuparse sólo del pensamiento puro, sino también de la naturaleza y
del hombre. Planteaba que la naturaleza existía fuera del hombre, mientras que el
hombre era una parte de la naturaleza y producto de un largo desarrollo.
Feuerbach, con sus aportaciones, le dio un mayor desarrollo a la teoría
materialista del conocimiento, continuando las ideas del sensualismo. Esta postura
planteaba que el hombre recibía las impresiones de la naturaleza a través de los órganos
de los sentidos, y que estas impresiones sensitivas eran sintetizadas por el raciocinio, así,
aparecían los conceptos y las denominaciones de los objetos.
Aunque Feuerbach pretendió comprender la naturaleza en desarrollo, no logró
superar los límites del materialismo metafísico, rechazó la dialéctica idealista hegeliana,
por lo que no aceptó las contradicciones en el mundo objetivo, pensando que eran
posibles únicamente en el pensamiento. De tal forma que continuaba interpretando de
manera idealista el desarrollo de la sociedad. Ubicaba como principal fuerza motriz de la
historia a la moral, a las relaciones morales de los hombres, sin percibir siquiera que
esas relaciones eran reflejo de las relaciones de producción dominantes.
La filosofía de Feuerbach, permitió un gran avance en la concepción
verdaderamente científica del mundo. Se advertirá que sus ideas materialistas, junto con
las de Hegel, que fueron replanteadas acertadamente por Marx y Engels, resultaron ser
la fuente filosófica inmediata del marxismo.

CARACTERÍSTICAS DE LAS DIFERENTES CORRIENTES TEÓRICAS QUE


EXPLICAN LOS PROBLEMAS SOCIALES
Quizás has escuchado que muchas personas están de acuerdo en decir que las
Matemáticas son exactas o que un fenómeno físico puede comprobarse, pero también
has observado que, en hechos sociales que se analizan por televisión, existen
contradicciones en los juicios de las personas que opinan. ¿Por qué sucede esto? ¿Se
basan en diferentes posturas o enfoques? ¿Le quita esta problemática su carácter
científico al estudio de los problemas sociales?
Recuerda que la fundamentación del carácter científico de las Ciencias Sociales
integró distintas posturas, así surgieron corrientes teóricas como el positivismo, el
materialismo histórico dialéctico, el neopositivismo y la teoría crítica.
En cada una de estas corrientes lo que cobra importancia es su método, el enfoque de la
realidad y los resultados que obtiene; a continuación se explica cada una, fíjate en la
metodología que utilizan, el tipo de problemas o situaciones que analizan y sus
resultados.

EL POSITIVISMO
El positivismo es la corriente teórica que va a ser ciencia social siguiendo el modelo de
las ciencias naturales. Se caracteriza por dar una explicación causal de los hechos, el
predominio del método experimental y el matiz predictivo del conocimiento con el fin
de dominar la naturaleza. El positivismo aborda los fenómenos sociales bajo el enfoque
de las Ciencias Naturales. Su fundador es Augusto Comte, quien fuera discípulo de
Saint-Simon. Su obra más importante es “Curso de filosofía natural”.
Comte afirma que la sociedad y el conocimiento han pasado por tres etapas,
constituyendo cada etapa un estado más avanzado de progreso. La primera etapa es la
teológica, en la que la explicación de la realidad se hace en forma mitológica y la
atribuye a la divinidad. La siguiente es la etapa metafísica, en la que el hombre explica
los fenómenos de manera especulativa, atribuyendo a las cosas, fuerzas, sustancias o
potencias que las mueven; estas potencias y sustancias, en la medida en que no son
objetos de nuestra sensibilidad, sólo pueden ser supuestas. La tercera etapa es la positiva
o científica, en la que el conocimiento se construye sobre lo dado, sobre lo puesto y no
sobre lo supuesto. El conocimiento tiene una base empírica y un método: el
experimental. Para tener acceso al objeto de conocimiento debemos, según esta
corriente, acercarnos al mismo con el menor número de supuestos acerca de él, de lo
contrario corremos el riesgo de no ser objetivos en nuestra explicación del mismo.
Comte, como todos los positivistas que lo siguieron, no es un crítico de su
sociedad: toma la sociedad de su tiempo, como lo que debe ser. La Sociología, ciencia
de la que es fundador, a la que en un principio llamó Física Social, se ocupa de la
sociedad en sus aspectos estático y dinámico. El aspecto estático de la sociedad lo
constituye el orden, que debe existir para que se logre su dinámica, es decir, el progreso.
La corriente positivista expresa la visión de la realidad social de la clase burguesa
que recientemente había asumido el poder político y económico, antes detentado por la
nobleza, el clero y los señores feudales.
Por otro lado, las corrientes que englobamos bajo el término de antipositivistas
consideran que el objeto de estudio de las ciencias naturales es particularmente diferente
al de las ciencias sociales. La corriente antipositivista considera que los hechos sociales,
en tanto que hechos humanos, tienen una interioridad que debe ser comprendida, más
que explicada. Los actos humanos tienen una dimensión teleológica: son actos dirigidos
hacia el logro de un fin. La elección de uno u otro fin depende de juicios valorativos, y
no atender a los fines y valores que los determinan es dar una falsa explicación de los
hechos. Si bien el método explicativo es adecuado a las ciencias de la naturaleza, es
insuficiente para las ciencias de la sociedad, pues en razón de las particularidades de su
objeto de estudio deben usar el método comprensivo. No basta que las ciencias sociales
expliquen el cómo de los fenómenos que estudian, sino que es necesario que
comprendan el por qué y para qué de los mismos.
Las corrientes teóricas y los enfoques que se utilicen producen diferentes
explicaciones del objeto de conocimiento. Veamos el ejemplo de la pobreza. Para el
positivismo se trata de un hecho natural, producto de las diversas capacidades de los
individuos; para la teoría del materialismo histórico-dialéctico, como parte de las
corrientes antipositivistas, la pobreza es consecuencia de la situación social concreta que
permite la explotación del hombre por el hombre.
Hasta el momento ya podemos deducir la existencia de dos posturas, es decir, las
dos caras de una moneda. ¿Estará solucionado el problema respecto a la elección de una
metodología propia de las Ciencias Sociales?
Comte es la figura más importante en la historia del surgimiento de la ciencia que
tendrá como objeto de estudio a la sociedad; a esta nueva ciencia Comte la nombró
Sociología.
En 1822 Comte escribió que
“poseemos ahora una física celeste, una física terrestre, ya sea mecánica o
química, una física vegetal y una física animal; todavía necesitamos una más y la
última, la física social, para completar el sistema de nuestro conocimiento de la
naturaleza”.
Agrega que por física social entenderemos a la ciencia que tiene por objeto el estudio de
los fenómenos sociales, considerados éstos con el mismo espíritu que los astronómicos,
los físicos, los químicos y los fisiológicos; los cuales están sujetos a leyes naturales
invariables, cuyo descubrimiento se efectúa a través del método de la investigación.
¿Qué persiguen las ciencias sociales según Comte? En su metodología prevalecen
dos ideas fundamentales para el análisis del conocimiento social: la ley de los tres
estadíos y su jerarquía de las ciencias.
1. De acuerdo a este autor la ley de los tres estadíos significa, ante todo, los periodos
por los cuales el conocimiento humano ha ido evolucionando, estos son: el
teológico (ficticio-mitológico), el metafísico (especulativo-abstracto) y el positivo
(científico-ciencias positivas empíricas).
2. La jerarquización de las ciencias. Se basa en el grado de generalidad, simplicidad
e independencia que alcanzan, considerando que las ciencias más complejas,
particulares y dependientes recogen los avances de sus predecesoras para
apoyarse y desarrollarse.
Por ejemplo, la Astronomía, la más general, simple e independiente de todas las
ciencias, se desarrolla primero; después la Física, la Química, la Biología y
finalmente la Sociología.
Pero, ¿cuál es la trayectoria de la Sociología? De acuerdo con este razonamiento, la
Sociología sólo se pudo desarrollar cuando la Biología, su vecina inmediata, alcanzó su
madurez, ya que ambas, son similares desde el punto de vista metodológico, pues las dos
se dedican al estudio de conjuntos orgánicos; a diferencia de la Química y la Física que
trabajan aislando elementos.
Así, Comte produjo un conocimiento y formuló una metodología, los cuales
permitieron que la Sociología ocupara un lugar en la jerarquía de las ciencias. En dicha
jerarquía, la Sociología se ubicó después de la Biología y, obviamente, se basaba en todo
lo que había sido establecido acerca de la naturaleza del hombre en relación con la
anatomía y la fisiología. Pero, ¿por qué la Sociología, desde el punto de vista de Comte,
estudia conjuntos orgánicos? Comte afirmaba que es más fácil comprender el conjunto
social que sus partes, y que no podía haber un estudio científico con éxito, de la
sociedad, si sus partes se estudiaban aisladamente de sus relaciones con todo el sistema
social. Por esta razón, Comte criticó a los economistas de su tiempo, que examinaban el
sector económico sin referirse a la teoría social general, y aisladamente de otras
instituciones sociales.
Podemos decir que el positivismo comteano descansa en dos premisas esenciales:
a) La sociedad puede ser epistemológicamente asimilada a la naturaleza (positivismo
naturalista); en la vida social reina una armonía natural.
b) La sociedad está regida por leyes naturales, es decir, por leyes invariables,
independientes de voluntad y de la acción humana. De esto se desprende que el método
de las ciencias sociales puede y debe ser idéntico al de las ciencias de la naturaleza; que
sus procedimientos de investigación deben ser los mismos y, sobre todo, que su
observación debe ser igualmente neutra y objetiva.
El objeto de estudio para Comte consiste en las leyes naturales que rigen el
comportamiento social.
La sociología surge como la ciencia que tiene por objeto de estudio a la sociedad,
es decir, a lo social. Esto sucede cuando acepta que las sociedades están sometidas a
leyes y que estas leyes derivan de la naturaleza de cada uno de esos objetos. En este
sentido, los objetos mismos se van a expresar de acuerdo a su propia actividad, ya sea
actividad de la naturaleza o de lo social. Cada objeto del universo tiene una actividad
muy específica, ya sea estática o dinámica; bajo esta relación se van a determinar y a
entender las leyes de la sociedad.
Un continuador del pensamiento positivista, después de Comte, lo encontramos con
Durkheim. Con este científico social se sabe que los fenómenos sociales se pueden
conocer bajo ciertas leyes. La sociedad se convierte en un objeto de conocimiento
especializado autónomo, con su método propio, y por lo tanto, con sus leyes.
Anteriormente la Sociología se limitaba a interpretaciones sobre la evolución
histórica de las sociedades, que bien podrían caer en estudios biológicos o psicológicos,
por lo que se requería determinar específicamente su objeto de estudio.
El conocimiento científico para Durkheim sería, entonces, describir, conocer,
explicar y verificar el objeto seleccionado.
Durkheim propuso como objeto de estudio de la nueva ciencia el hecho social,
entendido como la conducta colectiva de los diversos grupos sociales, que sirve para
regular la actuación de cada uno de los individuos que participan en esa sociedad, por
medio de la coerción colectiva.
Agrega que los hechos sociales deben ser tratados como “cosas”, como objetos a
los que se observa, aunque no tengan características de cosas. La diferencia entre un
objeto social y un objeto natural es que el primero es pasajero, efímero, se registra y ese
registro es la base de la verificación; el segundo es estático, se puede experimentar y es
verificable.
Los hechos sociales son exteriores al individuo y al mismo tiempo moldean las
acciones humanas de un modo inevitable y significativo. El conocimiento de los hechos
sociales debe alcanzarse mediante el análisis objetivo de la información cuantitativa; por
ejemplo, el número de personas afiliadas a una religión, el índice de suicidios, el número
de personas con ocupación económica semejante o diferente, etcétera.
Para Durkheim, la misión de la Sociología consiste en descubrir no sólo las causas
de los hechos sociales, como señala Comte, sino también mostrar la función de tales
hechos en la vida social, es decir; los hechos sociales no pueden reducirse en términos
individuales (aunque éstos se relacionen entre sí), ya que el sociólogo sólo se ocupa de
la vida colectiva.
En su obra “Las reglas del método sociológico”, Durkheim nos remite a la
metodología que él propone para abordar el estudio de las ciencias sociales, la cual
consiste en la formulación de reglas para escoger los hechos sociales como materia de
estudio.
Antes de acercarnos al hecho social, Durkheim propone eliminar tajantemente los
prejuicios que se tengan sobre el objeto, pues el científico tiene que liberarse de ideas
falsas que obstaculicen su trabajo.
Durkheim afirma que el experimento indirecto o método comparativo es el único
método adecuado para la Sociología. No sirve de nada el método sustentado por Comte,
ya que la esencia del progreso en desarrollo no es producto de la causalidad.
La causalidad es una relación necesaria entre un estado anterior y otro posterior de
los fenómenos y sólo puede determinarse por comparación entre los dos estados. Para
Durkheim un efecto dado tiene siempre una sola causa correspondiente. Gran parte del
trabajo empírico de Durkheim trata de demostrar relaciones causales con el método
comparativo, porque deja de ser meramente descriptivo y trata de explicar los
fenómenos sociales.

EL MATERIALISMO HISTÓRICO-DIALÉCTICO
El materialismo histórico-dialéctico, también conocido como teoría materialista de la
historia o marxismo, es una de las corrientes de las ciencias sociales que, al contrario del
positivismo, ve el estudio de la sociedad como algo distinto del estudio de la naturaleza.
Se considera una corriente revolucionaria porque no sólo pretende explicar la
realidad social, sino que básicamente trata de transformarla. Para transformar la
sociedad debe criticarla. No se puede quedar sólo con lo que se observa, como el
positivismo, sino que debe atender a la realidad social que se está viviendo, comprender
su presente para proyectar el futuro.
El marxismo es la corriente teórica que surge en el contexto histórico propiciado
por la Revolución Industrial, que genera la gran desigualdad entre las clases sociales del
siglo XIX. El marxismo se nutre de las teorías de los socialistas utópicos como Claude-
Henri de Saint-Simon, Carlos Fourier y Roberto Owen, que propusieron diversas
medidas para disminuir o erradicar la pobreza y la explotación a que se encontraban
sometidas grandes masas de la población. También tiene relación intelectual con los
economistas clásicos Adam Smith y David Ricardo, que estudiaron la teoría del valor, la
división del trabajo y el origen de la riqueza.
Otra relación intelectual del marxismo la encontramos en la filosofía idealista
alemana de Hegel y en la filosofía materialista de Feuerbach. Mientras el idealismo hace
de la realidad una idea, el materialismo considera a la idea como reflejo de la realidad; el
idealismo considera la realidad como concepto, como una abstracción. El materialismo
atiende a la concreción de la realidad. El idealismo considera al hombre concreto,
histórico, como una idea, como una abstracción que sólo existe en la conciencia. Para el
materialismo el hombre en general no existe, no es real, sólo existe el hombre histórico.
Marx y Engels, los fundadores de la teoría marxista toman de Hegel la dialéctica, de
Feuerbach, la concreción de lo real. La dialéctica concibe al universo en constante
movimiento, en permanente cambio producido por las contradicciones internas. El
conflicto, la antítesis entre ser y no ser producen el cambio constante. El marxismo hace
uso de la dialéctica para explicar la sociedad y por ello atiende a los conflictos internos
de la misma. Ve a la sociedad actual como producto del cambio generado por sus
contradicciones. Por ejemplo: al desarrollarse el feudalismo surge la clase social que lo
destruiría, la burguesía. El capitalismo, a su vez, creó al proletariado que, según Marx,
destruirá a la burguesía.
El marxismo, en contraposición al positivismo, ve a la sociedad en su aspecto
dinámico e histórico. Considera que toda teoría, que toda explicación de la sociedad,
está marcada por el contexto social y económico en que se produce. Para el marxismo no
existe neutralidad científica, pues desde la elección del objeto de estudio el investigador
ya es parcial. La objetividad científica no consiste en acercarse al objeto de estudio sin
presupuestos y sin juicios de valor, como afirma el positivismo, sino en hacer explícitos
esos presupuestos y juicios.
La posibilidad de comprender los fenómenos sociales se halla en la situación
peculiar del hombre, pues él mismo es parte del mundo social, histórico, cultural y
económico que pretende explicar, produciéndose una unidad entre el sujeto y el objeto
de conocimiento.
Como ya se mencionó, el positivismo y el marxismo recuperan la discusión en
torno de la ciencia, apegándose el positivismo a la concepción causalista o galileana y el
marxismo a la concepción aristotélica o teleológica.
Para Marx, el objeto de estudio va a ser la sociedad, pero no la sociedad en
abstracto, sino las sociedades históricas, las que en su devenir se encuentran inmersas en
diversas contradicciones, expresadas en la lucha de clases como punto de partida. El
concepto central de la explicación de Marx sobre el desarrollo histórico de la humanidad
es el de la lucha de clases y lo ilustra haciendo referencia a las clases sociales que se han
formado y enfrentado a través de la historia hasta llegar a la identificación de las clases
sociales vigentes al momento de su análisis: la burguesía y el proletariado.
El concepto de lucha de clases indica que en algunas sociedades hay
contradicciones.
Los diferentes pensadores marxistas el conocimiento siempre esta enlazado a la
forma en la que vivimos en el mundo. Es decir, la manera de entender el mundo
corresponde a una forma en que vivimos. Con esta premisa los marxistas entienden que
el conocimiento científico siempre esta ligado a una vida practica de la vida social.
Entonces, la ciencia tiene el propósito de intervenir en la realidad social para
modificarla. Para que los intelectuales cambien la realidad donde viven; necesitan
demostrar la historicidad de la realidad. O dicho de otra forma es una tarea de la ciencia
destruir todo elemento que hace pensar que las cosas no pueden cambiar. Resumiendo,
para los seguidores de Marx lo importante para la ciencia es trasformar la realidad.
Para Marx la exigencia del conocimiento científico requiere de concreción
histórica, por lo cual debemos tener preciso cuándo y dónde se da la lucha de clases,
surge con la explotación del hombre y se da en aquellas sociedades donde existe
antagonismo de clases sociales, a raíz de la diferencia de intereses económicos y de
poder.
Su metodología consiste en ir de lo abstracto a lo concreto, y de lo concreto a lo
abstracto, de lo general a lo particular y de lo particular a lo general. Todo ello para
entender el hecho histórico concreto, un fenómeno social específico. Generalmente a
este método se le ha llamado materialismo histórico, que de acuerdo con Victor Bravo se
entiende que:
“En el materialismo el método de elevarse de lo abstracto a lo concreto no es
para el pensamiento sino la manera de apropiarse de lo concreto, de reproducirlo
bajo la forma de un concreto mental. Pero esto no es de ningún modo el proceso
de la génesis de lo concreto mismo (...). El sujeto real mantiene, antes como
después, su autonomía fuera de la mente, por lo menos durante el tiempo en que
el cerebro se comporta únicamente de manera especulativa, teórica”
Según la teoría marxista la ciencias sociales no pueden seguir el mismo camino
que las ciencias naturales. Las ciencias sociales no pueden ser estudiadas mediante
instrumental de laboratorio. La herramienta principal de las ciencias sociales es la
abstracción. La palabra "abstracción" proviene del latín "abstractio", que a su vez
deriva del verbo "abstrahere". Este verbo se compone de "abs" (que significa "lejos de"
o "fuera de") y "trahere" (que significa "tirar" o "arrastrar"). Por lo tanto,
etimológicamente, abstracción implica la acción de separar o apartar algo, ya sea de
manera física o conceptual, para analizarlo o considerarlo de forma independiente. En
esencia, la abstracción es un proceso mental que consiste en aislar ciertas características
o propiedades de un objeto o concepto, ignorando otros detalles menos relevantes para
enfocarse en lo esencial.
El conocimiento científico para los marxistas inicia con el análisis de los
conceptos mas generales que nos permiten entender la sociedad en su conjunto. Según
esta propuesta metodológica si comprendemos lo mas general podemos comprender el
porque de una realidad social.
Para Marx, el objeto de estudio va a ser la sociedad, pero no la sociedad en
abstracto, sino las sociedades históricas, las que en su devenir se encuentran inmersas en
diversas contradicciones, expresadas en la lucha de clases como punto de partida. El
concepto central de la explicación de Marx sobre el desarrollo histórico de la humanidad
es el de la lucha de clases y lo ilustra haciendo referencia a las clases sociales que se han
formado y enfrentado a través de la historia hasta llegar a la identificación de las clases
sociales vigentes al momento de su análisis: la burguesía y el proletariado.
El concepto de lucha de clases indica que en algunas sociedades hay
contradicciones. Para Marx la exigencia del conocimiento científico requiere de
concreción histórica, por lo cual debemos tener preciso cuándo y dónde se da la lucha de
clases, surge con la explotación del hombre y se da en aquellas sociedades donde existe
antagonismo de clases sociales, a raíz de la diferencia de intereses económicos y de
poder.

LA TEORÍA COMPRENSIVA
De la discusión sobre la factibilidad de construir una ciencia social distinta de las
ciencias naturales, con una metodología propia surge una tercera posición sociológica, la
teoría comprensiva.
Para Max Weber (el principal representante de la corriente comprensiva) el
método experimental puede llegar a explicar fenómenos naturales, pero existen otros
tipos de fenómenos que no se agotan con su explicación y que para completar su estudio
hay que comprenderlos. ¿Cómo resolver dicha problemática? Para lograrlo se requiere
un método diferente al de las ciencias naturales. Este método es el llamado comprensivo,
de las ciencias de la cultura, a las que pertenecen las ciencias sociales.
Para Weber, la realidad no se puede conocer tal cual es, no se le puede conocer
conceptualmente sino transformándola.
Cuando conocemos algo, no estamos ante una reproducción de la realidad sino
frente a una simplificación de la misma.
Por tanto, el investigador sólo puede conocer la realidad en algunas de sus partes,
de acuerdo con un punto de vista parcial, por lo que las explicaciones que se ofrezcan de
ella, desde diferentes puntos de vista, y distintos enfoques, es legítima, aún cuando éstos
sean opuestos.
Por otra parte, cualquier objeto de la realidad pasa por una constante
transformación, por un constante devenir, con lo que se establece el principio de
continuidad de todo lo real.
Por eso, ni en la naturaleza ni en la sociedad encontraremos un ser idéntico, igual
a otro; de ahí se establece el principio de heterogeneidad de todo lo real. Entonces,
¿cómo llegamos a la realidad? Considerando lo anterior, para conocerla y
conceptualizarla, la realidad requiere ser transformada y se deben hacer cortes en ella,
para que los objetos que se estudian mantengan sus cualidades. Debemos aclarar
también que la realidad es una y sólo se divide mentalmente para efectos científicos ante
la imposibilidad de conocer la totalidad. Pero, ¿cómo se fracciona?
Para segmentar la realidad se necesita que la ciencia emplee algún criterio o
prejuicio que permita limitar el objeto de estudio. Si se atiende a las cualidades más
generales y permanentes de los objetos con el fin de abarcar el mayor número de ellos,
estaremos utilizando el criterio de las ciencias de la naturaleza, que pretende formar
conceptos universales. Si por el contrario, atendemos a las características individuales e
irrepetibles de los objetos estaremos utilizando el criterio de las ciencias sociales, que
consiste en relacionar la realidad con los valores.
Podemos concluir que la selección del aspecto individual del objeto a estudiar
supone un juicio de valor por parte del científico, por lo que la estimación valorativa se
encuentra en la base de las ciencias de la sociedad o de la cultura. Esto no significa que
el científico deba hacer juicios de valor al describir su objeto de estudio, sino que debe
tomar en cuenta los valores que rigen, que se encuentran vigentes, para poder
comprender el objeto de estudio, no sólo en sus causas sino en su significado
Por ejemplo, para Weber el capitalismo es explicable en su origen y consolidación
no únicamente en función del desarrollo de las fuerzas productivas durante la
Revolución Industrial, sino que resulta comprensible además por los valores insertos en
la ética del protestantismo (ahorro, trabajo, abstinencia). Al considerar las causas como
parte esencial de un problema se siguen priorizando algunos principios y elementos del
método utilizado por los positivistas. Al retomarlos en la actualidad, ¿seguirán
manteniendo las mismas características? ¿Se pueden crear otras teorías a partir de
algunas divergencias?El objeto de conocimiento que Weber propone para el estudio de la
sociedad es el concepto de la acción social pero, ¿qué es acción social? Por acción social
debe entenderse una conducta humana, referida al comportamiento de otros, atendiendo
en su explicación al sentido y significado específico que le dan los participantes de la
acción.
Por ejemplo, los grupos de narcotraficantes, para un sociólogo de esta corriente,
serían estudiadas en función de las causas que las originaron, de las actividades que
realizan; pero además, tratará de comprender las razones de por qué los sujetos se
integraron como grupos delictivos y con qué finalidades.
Si analizas este ejemplo, ¿podrías decir a qué concepción de la ciencia pertenece
la postura de Weber?
De lo anterior destaca el papel de la comprensión, pues ésta es un medio que
ayuda a descifrar el sentido de las acciones, pero su validez la adquiere cuando se
confirma por la causalidad o la observación estadística; así, el objeto de estudio de la
Sociología no será solamente el comprender, sino también explicar causalmente la
acción social.
La explicación causal está basada en lo que Weber denomina tipo ideal. El tipo
ideal como tal no existe en la realidad, sino que se construye exagerando las
características de los objetos a estudiar, dando por resultado una abstracción de la
realidad que, a su vez, constituye un cuadro conceptual como modelo, el cual es
comparado con los objetos reales concretos sujetos de investigación.
El tipo ideal o cuadro conceptual nos hace comprensibles las relaciones sociales,
mismas que se identifican particularmente por medio de la selección de un fenómeno de
interés para el científico.
En la investigación, el tipo ideal sirve de guía para construir hipótesis, resalta
algunos rasgos de la realidad social que sean relevantes para el investigador, mediante
expresiones unívocas (con un sólo significado), conceptos seleccionados no
contradictorios. Así entendido, el tipo ideal es un medio para la investigación social,
pero es importante destacar que la investigación no pretende conformar los tipos ideales.
El tipo ideal es ideal porque existe como idea, es un instrumento para el análisis de
acontecimientos o situaciones históricas concretas.

EL NEOPOSITIVISMO
Entre el primer cuarto del siglo XX y la Segunda Guerra Mundial se da un
renacimiento de la lógica que, junto con la filosofía kantiana, producirá el movimiento
intelectual conocido como neopositivismo o neokantismo. Pero, ¿en qué consiste este
movimiento? ¿En qué se basa?
El neopositivismo, fiel al apriorismo, entiende a la ciencia como un conjunto de
enunciados sujetos a comprobación empírica.
Si la materia de la que se nutre el conocimiento son las experiencias sensibles, y la
razón, por su parte, las ordena mediante las categorías y las intuiciones de tiempo y
espacio, sólo la observación, la experimentación y la comprobación de esas sensaciones
y su comparación con los enunciados lógicos puede considerarse explicación científica;
lo que equivale a tomar como paradigma de las ciencias a las ciencias naturales,
haciendo del método de tales ciencias el único posible.
Por ejemplo, pensemos en la justicia, el bien, la belleza o cualquier otro valor. En
tanto que estos valores escapan a nuestra sensibilidad, no son fenómenos; la razón no
puede emplear categorías para ordenarlos y, por tanto, la ciencia no puede decir nada
sobre ellos.
Las dificultades que encuentran las ciencias sociales para cumplir con los
requisitos de experimentación y verificación que les impone la visión positivista y
neopositivista de la ciencia, hacen que estas disciplinas, dentro de la concepción
causalista, no pasen de pseudociencias.
Dentro de la corriente neopositivista, Popper (1902) realiza una crítica a la
exigencia empirista y de verificación de esta corriente. Él señala que la ciencia, más que
inductiva (que parte de lo particular y conteingente), es deductiva (va de lo universal y
es necesario) y propone hipótesis para verificarlas en los casos particulares, pero, como
no se pueden verificar todos los casos posibles, la hipótesis se tendrá por verdadera
mientras no surja un hecho que la contradiga. El requisito de verificación es sustituido
entonces por el de falsación, que consiste precisamente en que la niegue. Con lo anterior,
la ciencia pierde su condición de saber verdadero e inmutable para convertirse en un
conocimiento probable, conjetural y siempre perfeccionable.
Así como existe una postura que retoma al positivismo y lo adapta al contexto
histórico actual, ¿pueden existir otras teorías que fundamenten sus principios en los
antipositivistas? Si es así, ¿qué características deberán mantener?

LA TEORÍA CRÍTICA
La Escuela de Francfort elabora la teoría crítica la cual se opone a los
neopositivistas, retomando la discusión en torno al objeto y método apropiado para las
ciencias sociales. Dentro de esta escuela encontramos pensadores como Horkheimer,
Marcuse, Adorno y Fromm.
La teoría crítica se fundamenta en las aportaciones del marxismo e incorpora las
ideas del psicoanálisis en su crítica a la ciencia y a la sociedad.
Una de las primeras críticas que esta escuela hace al neopositivismo, y
específicamente al racionalismo crítico, es el carácter de criterio último y justificador de
los hechos.
El positivismo no se percata de que la observación de los hechos está
condicionada por la circunstancia histórica y social en que ésta se produce. Por tanto, no
hay observación directa de lo empírico. El investigador observa los hechos desde la
perspectiva marcada por el momento histórico, cultural y social de su tiempo. La
observación de los hechos es importante, pero no basta referirse a lo dado, el hecho debe
observarse en sus potencialidades y significado, debe ser comprendido en el contexto
social e histórico en que se produce.
Una nueva corriente social que surge de las divergencias con la escuela
neopositivista es el denominado racionalismo crítico.
Recuerda que para el racionalismo crítico, la objetividad científica se alcanza
mediante el método de la falsación, que tomó como criterio último de verdad a los
hechos, mientras que para la teoría crítica la objetividad se alcanza no sólo mediante el
método de falsación sino además con el método crítico que consiste en el análisis de los
momentos de los que depende el objeto y los sujetos vinculados con la ciencia, es decir,
en la crítica del contexto social en que se producen los objetos y las teorías científicas
que los explican.

PRINCIPALES CORRIENTES TEÓRICAS DEL PENSAMIENTO SOCIAL


En el apartado anterior se observó que los avances logrados por el hombre no se dan de
manera lineal y espontánea sino que son producto del constante enfrentamiento entre las
aportaciones que brindan los diferentes estudios.
En este sentido, la transformación de la filosofía se debió a que ésta misma se
aplicaba tanto a la teoría como a la práctica social, o sea, su objeto de estudio se había
ampliado y esto imponía un progreso teórico mas allá de la filosofía, del orden social y
político existente.
Al darse una ampliación del campo y objeto de estudio de la filosofía que la
rebasaba surgen diversas corrientes teóricas del pensamiento social, como son: El
Positivismo, Marxismo, Funcionalismo, Estructuralismo y Teoría Crítica; de las cuales
se analizarán diversos aspectos, como sus representantes, su contexto histórico y sus
aportaciones teóricas.
El positivismo es una corriente teórica del pensamiento social que surge en
Europa en el siglo XIX con las ideas enciclopedistas de Denis Diderot, Jean le Ronde,
D’Alembert, y los psicologistas David Hume y Johann Fiedrich Herbatt, entre otros; por
otra parte conviene destacar que el introductor de este vocablo fue Augusto Comte.
Después de la Revolución Francesa (1789), apoyándose en las ideas filosóficas
surgidas en el período de la ilustración, la burguesía alcanzó el poder. Esta alianza entre
las ideas de la ilustración y la burguesía debía modificarse porque representaba ya una
amenaza, y ahora el objetivo era crear una filosofía contrarrevolucionaria, que tuviera
como propósito conciliar los conceptos de orden y progreso. Así fue como surgió la
filosofía positiva de la sociedad.
Augusto Comte (1789-1857) eliminó la teoría social de su relación con la
filosofía; también descartó la economía política como raíz de la teoría social.
La filosofía de Comte establece como posibilidad del conocimiento a lo positivo,
es decir los hechos tal como se presentan, o sea, lo dado por la experiencia. Llega a
rechazar todo el intento de metafísica. Así presenta a la ciencia como el estudio de las
relaciones constantes que se dan entre los fenómenos de la experiencia.
Encuentra que el intelecto humano posee un orden sistemático de desarrollo,
producto de las mismas leyes del pensamiento, y un orden cronológico que resulta del
curso de la historia. De tal modo que la mente avanza progresivamente de lo más simple
y general a lo más complejo y particular. Y el resultado es que los conocimientos los
ordena por su complejidad creciente de generalidad decreciente. Así, clasifica a las siete
ciencias fundamentales en esa época en el siguiente orden: Matemáticas, Astronomía,
Física, Química, Biología, Psicología y Sociología.
Considera al método histórico en función de que el presente es una consecuencia
necesaria del pasado. Presenta a la evolución de la humanidad a través de los tres
grandes estados o etapas sucesivos del pensamiento.

Materialismo o Teoría Critica


Una de las grandes corrientes del pensamiento científico social es el Marxismo. Al
marxismo también se le conoce con otros nombres como: Materialismo Histórico,
Materialismo Dialéctico, Teoría Critica o Critica de la Economía Política. A pesar de las
diferentes denominaciones se trata de una de las corrientes más importantes del
pensamiento social. Los iniciadores de esta corriente son Carlos Marx y Federico
Engels. Las fuentes de este sistema de pensamiento son la filosofía clásica alemana, el
movimiento socialista y la economía política.
Engels y Marx fueron dos intelectuales originarios de Alemania en el siglo XIX.
Es importante destacar que en el siglo XIX, sobre todo en la epoca de Marx y Engels
Alemania aun no existía como país. Lo que actualmente conocemos como el país de
Alemania estaba dividido en diferentes naciones con sistemas políticos muy diferentes.
Estas naciones eran muy débiles política y económicamente, de hecho, Napoleón
Bonaparte había convertido la región en patio trasero de su imperio. Pero la dominación
Napoleónica en la región de Alemania generó un resentimiento de rechazo a todo lo que
representaba Napoleón, Francia y la racionalidad de la ilustración. No obstante, entre los
alemanes se estaba desarrollando un pensamiento que sintetizaría toda los debates de la
edad moderna.
Del siglo XV al siglo XVIII se discutía cual era el fundamento del conocimiento
científico. Por una parte los racionalistas apelaban a la razón misma, mientras los
empiristas creían que la experiencia era la base del conocimiento científico. Un filosofo
resolvió este dilema Immanuel Kant. Para el filosofo alemán “Los pensamientos sin
contenido son vacíos; las intuiciones sin conceptos son ciegas”, esto quería decir que
todo conocimiento se fundamenta en dos facultades indispensables sensibilidad
(experiencia) y entendimiento (razon). Así, Sin contenido empírico, los conceptos
(formas del entendimiento) carecen de objeto y son meras abstracciones sin significado.
No podemos pensar algo si no tenemos ninguna experiencia de ello. Ademas si la
sensibilidad y el entendimiento son las facultades principales para el conocimiento
entonces el conocimiento se limita a como se aparecen las cosas a través de nuestra
experiencia. Si analizamos esto con mayor atención podemos distinguir: las cosas y lo
que percibimos de las cosas. Kant distingue entre fenómeno (lo que percibimos) y
noúmeno (la cosa en sí, incognoscible). Segun Kant no podemos conocer las cosas tal
como son en sí mismas, sino solo como se manifiestan a través de nuestras facultades
cognitivas. Estas propuestas de Kant inauguraran un gran debate entre los filosofos
alemanes. Mientras los franceses creaba una nueva sociedad los alemanes reflexionaban
cómo nuestra mente estructura y organiza la experiencia para que podamos tener
conocimiento.
Para Hegel, continuador de la filosofía de Kant, toda la realidad es comprensible
por medio de la razón. Esto no implica que todo lo que existe en un momento dado sea
perfecto o inmutable, sino que la realidad está en constante desarrollo y transformación a
través de procesos racionales. Si todo se puede comprender por medio de la razón
entonces la razón también está en constante desarrollo y transformación. Las
transformaciones de la razón se manifiestan en la historia y en la conciencia humana.
Para Hegel la razon es un proceso dinamico que busca la autocomprensión y la
realización de la libertad. Este proceso implica la superación de contradicciones y la
integración de opuestos, culminando en el Espíritu Absoluto, donde la razón se reconoce
a sí misma como la realidad última. En resumen los filósofos alemanas proponen que el
sujeto puede conocer por medio de su experiencia y su razonamiento. La búsqueda del
conocimiento no es un proceso estático, sino es la realización de la conciencia y la
libertad.
Marx y Engels hacen una crítica a la filosofía hegeliana, sólo que Marx la hace
bajo la perspectiva de la economía política, lo que lleva a desarrollar su teoría
materialista de la historia en una serie de trabajos históricos que muestran sus obras:
Contribución a la Crítica de la Economía Política (1859) y El Capital (1867).
Dentro de las muchas aportaciones que el marxismo hace a la ciencia, podemos
mencionar dos muy importantes: la primera es la forma en que concibe a la Historia
Universal.
Marx demostró que toda la historia de la humanidad hasta hoy es una historia de
lucha de clases; que todas las luchas políticas, tan variadas y complejas, sólo giran en
torno del poder social y político de una u otra clase social; por parte de las clases viejas,
para conservar el poder, y por parte de las ascendentes clases nuevas, para conquistarlo.
Ahora bien, ¿qué es lo que hace nacer y existir a estas clases? Esto son las
condiciones materiales tangibles en que la sociedad de una época dada produce y cambia
lo necesario para su sustento.
El segundo aporte de Marx consiste en haber puesto en claro la relación entre el
capital y el trabajo, es decir, el haber demostrado cómo se l23 Los marxistas dirían que
el proletariado no podía seguir el juego de la burguesía con acciones inorganizadas, sin
fin ni dirección; le faltaba una teoría revolucionaria “el proletariado quiere sacudirse el
yugo de la explotación”. Trataba de crear una sociedad libre de toda explotación, por
tanto, había que establecer una teoría revolucionaria, y ésta fue el marxismo.
La creación del Marxismo fue posible y necesaria en las condiciones históricas a
mediados del siglo XIX, propicia para que surgiera una teoría científica, la forma
superior de la concepción materialista del mundo.
Otras de las fuentes del marxismo fue la Economía clásica. Esta disciplina inicio
con Adam Smith y David Ricardo durante la segunda mitad del siglo XVIII, sentando
las bases del régimen económico del capitalismo en la teoría del trabajo como una base
de todo valor.
Marx prosiguió su obra y puso de manifiesto que el valor de toda mercancía lo
determina la cantidad de tiempo de trabajo socialmente necesario invertido en su
producción, también estableció que las relaciones se dan entre personas y no entre
objetos. Asimismo, descubrió que el secreto de la ganancia de los capitalistas residía en
la cantidad de trabajo no remunerada a los trabajadores, así a la producción derivada de
esta cantidad no pagada, le llamó plusvalía. El capital significa el desarrollo mayor de la
fuerza de trabajo del hombre que se transforma en mercancía, es decir, el obrero
asalariado vende su fuerza de trabajo al propietario de los medios de producción, y una
parte de la jornada la emplea el obrero en cubrir el sustento de su familia; la otra parte
del capital crea para el propietario de los medios de producción (el capitalista), la
plusvalía como fuente de riqueza.
Marx y Engels consideraron al materialismo dialéctico como resultado de la
unidad orgánica del materialismo y la dialéctica. El materialismo dialéctico nace y se
desarrolla sobre la base de una determinada práctica social, sintetiza los procesos del
pensamiento filosófico del pasado, enriqueciéndolo con un nuevo contenido.
De tal manera que el concepto fundamental del materialismo dialéctico es el de la
materia, por lo cual se entiende la realidad objetiva; la dialéctica materialista ha puesto
al descubierto las leyes más generales del movimiento en la naturaleza, la sociedad y el
pensamiento humano; por lo que la filosofía marxista se distingue radicalmente de los
sistemas filosóficos anteriores, por su naturaleza de clase y porque es la filosofía del
proletariado.
El marxismo significó una gran revolución en las opiniones sobre la historia y
sustituyó la explicación idealista por la materialista, creando una nueva doctrina: el
materialismo histórico, que dio una respuesta global y objetiva acerca de la sociedad
misma, y no fuera de ella. Al descubrir las leyes que rigen el desarrollo de la producción,
el materialismo histórico pudo establecer las peculiaridades del desarrollo de la sociedad
misma, mostrando que no existe la sociedad en abstracto. Marx señalaba que el
capitalismo era una sociedad histórica y por tanto temporal, que habrá de dar paso a otra
superior.
Vladimir Ilich Lenin, teórico revolucionario, se da a la tarea de unir al marxismo
con el movimiento obrero, puesto que los fundadores del marxismo señalaron que éste n
era un dogma, sino una guía para la acción. Por eso Lenin no sólo salvaguardó al
marxismo, sino que desarrolló sus tesis fundamentales, en una época histórica nueva: el
imperialismo, demostrando su aplicación en la realidad mediante la Revolución de
Octubre, en Rusia en 1917, lo que dio origen al sistema socialista, el cual se ha
transformado en nuestros días.
Lenin señala: “El marxismo es el sistema de las ideas y la doctrina de Marx”. Por
ejemplo: Para el marxismo, la sociedad en que vivimos se caracteriza por dos clases
sociales: burguesía y proletariado (es decir, quienes son dueños de los medios de
producción y los que no lo son), que se enfrentan en los ámbitos económico, político,
social e ideológico.
En lo económico: La burguesía se apropia del producto del proceso de trabajo
bajo la forma de “ganancia”, que le posibilita atesorar e incrementar su riqueza, satisface
por tanto más de las necesidades básicas (alimento, vestido y habitación); en cambio, al
proletariado le corresponde el pago de las horas de trabajo bajo la forma de salario,
que sólo le permite la subsistencia.
En lo político: Las leyes y normas jurídicas que rigen a la sociedad en su mayoría
están en función de servirle a la burguesía para detentar el poder, y deja en desventaja al
proletariado, que debe sujetarse a ellas.
En lo social: Ante la escasez de recursos económicos del proletariado se producen
problemas sociales como son: robos, violaciones, drogadicción, etcétera.
En lo ideológico: En la sociedad la ideología se halla dominada por la burguesía,
pues le interesa que los excesos de producción se realicen, provocando el consumismo.
También la información y mensajes que se despliegan en los medios masivos de
comunicación tienen como objeto manipular la sociedad, favoreciendo a la burguesía.
Podemos afirmar que el marxismo tiene validez y actualidad ya que sus categorías
tienen la peculiaridad de ser históricas, permitiendo el estudio del desarrollo de la
sociedad desde sus orígenes hasta nuestros días.
Al criticar e intentar transformar la realidad, bajo la perspectiva del marxismo, el
hombre se ve inmerso en un contexto histórico que determina sus juicios y valores, ¿qué
relación tiene esto con la transformación actual del sistema socialista?
El Marxismo es una de las principales corrientes teóricas que ha caracterizado al
pensamiento social, por el papel histórico que ha cumplido en el devenir de la
humanidad.
Esta corriente aparece a mediados del siglo XIX como respuesta a las
contradicciones inherentes al capitalismo industrial de esa época, además se conformó
mediante la reelaboración de la filosofía clásica alemana, economía política inglesa y el
socialismo utópico francés.
El Marxismo resultó ser una teoría perfectamente integrada y conformada por su
filosofía, donde encontramos tanto al Materialismo Dialéctico e Histórico como, una
economía política marxista y su teoría del comunismo científico. Su filosofía
materialista nos permite analizar al mundo y a la sociedad capitalista, caracterizada
fundamentalmente por su forma de producción mercantilizada que busca la
maximización de ganancias a través de la explotación de la fuerza de trabajo.
Considerando que este sistema es injusto por la forma como se produce y se
reparte la riqueza social, entonces se propuso como alternativa, una forma de
organización social más justa; además el modo de llegar a ella a través de su teoría del
comunismo científico.
Las categorías económico sociales del Materialismo Histórico y la Concepción
Materialista de la Historia fueron formuladas por Marx y Engels durante la década de los
cuarenta en el siglo XIX en obras como los “Manuscritos”, “La Sagrada Familia”, “La
Ideología Alemana”; y principalmente en “La Miseria de la Filosofía”, y “El Manifiesto
del Partido Comunista”.
Este enfoque de la historia surge como interpretación teórica del desarrollo social,
inicialmente sólo era una hipótesis y un método, los cuales por primera vez presentaban
la posibilidad de explicar de manera científica la evolución de la humanidad, al pensar
que la sociedad humana es, por su esencia y estructura, la forma más compleja de
existencia de la materia. La sociedad es una parte de la naturaleza que se llega a
diferenciar de ella misma, por lo que la sociedad humana y sus manifestaciones son
objeto de estudio de distintas ciencias.
Así, el materialismo histórico se ocupa en primer lugar y fundamentalmente del
estudio del desarrollo de la sociedad, del surgimiento, la existencia y las fuerzas
motrices más generales del desarrollo de la formación económico-social.
Por tanto, el materialismo histórico ofrece una base objetiva para explicar
científicamente los sucesos históricos, al posibilitar su conocimiento y comprensión; así
como la previsión científica de la perspectiva y dirección del desarrollo social, al servir
de fundamento teórico a la acción revolucionaria.
La explicación del Materialismo Histórico se inicia al afirmar, que el desarrollo
social parte de la realidad en la que está inmerso el individuo.
Cuando nos referimos a la realidad social en la que está inmerso el individuo, se
hace referencia específicamente a sus necesidades materiales. Entre ellas están las
primarias y secundarias. Las primeras se refieren a la alimentación, vestido, albergue,
etc.; y las segundas a la religión, leyes, etc. Estas necesidades materiales sólo pueden
satisfacerse a través de bienes y servicios, los cuales si no aparecen libres en la
naturaleza, tendrán que ser elaborados o producidos definitivamente por el hombre.
Para poder llevar a cabo esa producción material que satisfaga los diversos tipos
de necesidades, los individuos requieren de fuerzas productivas y sus correspondientes
relaciones sociales de producción. Así es como la sociedad crea necesariamente la
primera estructura social conceptualizada como estructura económica o modo de
producción.

Ya se mencionaba que una sociedad no sólo es producción de bienes materiales, sino que
requiere de otros aspectos que la completan y responden a otras necesidades de los
mismos individuos, como pueden ser las leyes, el poder político y la forma de pensar
colectiva; así es como surge la superestructura que aparece para justificar a la que
denominamos estructura económica y especialmente se corresponde con las relaciones
sociales de producción. La superestructura está conformada por otras tres estructuras,
que son: la jurídica, la política y la ideológica.

Ya se mencionaba que una sociedad no sólo es producción de bienes materiales,


sino que requiere de otros aspectos que la completan y responden a otras necesidades de
los mismos individuos, como pueden ser las leyes, el poder político y la forma de pensar
colectiva; así es como surge la superestructura que aparece para justificar a la que
denominamos estructura económica y especialmente se corresponde con las relaciones
sociales de producción. La superestructura está conformada por otras tres estructuras,
que son: la jurídica, la política y la ideológica.
El modo de producción (estructura económica), junto con la superestructura,
conforman la realidad social, a la que se denomina formación económico-social.
Debemos entender que la categoría económico social de la formación económico-
social, reconoce que todas las manifestaciones de un conglomerado humano no se
presentan de manera arbitraria, sino de forma lógica o relacionada. De tal manera que se
incorporará el término filosófico de totalidad, que nos permite explicar objetivamente
todos los fenómenos sociales y presentarlos como un proceso, pero de ninguna manera
como una manifestación sin causa ni efecto.
Para la explicación del materialismo histórico del desarrollo social es necesario
retomar el papel de la producción material en la vida de la sociedad. Es fácil entender
que la sociedad no podría existir sin la producción de los bienes materiales
indispensables para la vida de los hombres, por eso, Marx en El Capital nos explica:
“Lo que distingue a las épocas económicas una de otras, no es lo que se hace
sino cómo se hace, con qué instrumentos de trabajo”.
“El trabajo es, en primer término, un proceso entre la naturaleza y el hombre,
proceso en que éste realiza, regula y controla mediante su propia acción su
intercambio de materias con la naturaleza”.
Con esta idea, Marx concibe el concepto teórico abstracto de modo de producción,
donde se debe iniciar el análisis a la sociedad. Este modo de producción o forma de
producir de la sociedad se va a caracterizar por la concordancia entre sus dos elementos:
fuerzas productivas y relaciones sociales de producción.
Las relaciones sociales de producción dependen del nivel de desarrollo de las
fuerzas productivas, esto quiere decir que no pueden ser ni más atrasadas ni más
evolucionadas, por lo que resulta que la propiedad de los medios de producción son base
de las relaciones sociales de producción.
51
“Lo que distingue a las épocas económicas una de otras, no es lo que se hace sino
cómo se hace, con qué instrumentos de trabajo”.
“El trabajo es, en primer término, un proceso entre la naturaleza y el hombre, proceso
en que éste realiza, regula y controla mediante su propia acción su intercambio de
materias con la naturaleza” 1.
Con esta idea, Marx concibe el concepto teórico abstracto de modo de producción,
donde se debe iniciar el análisis a la sociedad. Este modo de producción o forma de
producir de la sociedad se va a caracterizar por la concordancia entre sus dos
elementos: fuerzas productivas y relaciones sociales de producción.
Las relaciones sociales de producción dependen del nivel de desarrollo de las fuerzas
productivas, esto quiere decir que no pueden ser ni más atrasadas ni más
evolucionadas, por lo que resulta que la propiedad de los medios de producción son
base de las relaciones sociales de producción.
determinan
El modo de producción es una categoría teórica que permite interpretar la
actividad fundamental de la sociedad, se refiere a la producción de bienes materiales que
una sociedad necesita cuando existe concordancia entre los dos elementos de esta
estructura social y se satisfacen las necesidades sociales. De tal manera, que cuando no
corresponden por el nivel de desarrollo se impide la elaboración de la producción social
material, es cuando la crisis resultante manifiesta la maduración de las condiciones
materiales del cambio social.
El desequilibrio entre el carácter del nivel de desarrollo de las fuerzas productivas
y las relaciones sociales de producción que le corresponden, no resisten por largos
períodos de tiempo y menos eternamente. Esto se ha conceptualizado por acción de la
Ley del Desarrollo Progresivo de las Fuerzas Productivas. Como fuerzas productivas
debemos entender al objeto de trabajo, medios de trabajo y fuerza de trabajo.
Objeto de trabajo: sería el elemento material que se va a transformar.
Medios de trabajo: son las herramientas e instrumentos indispensables para transformar
el objeto de trabajo.
Fuerza de Trabajo: es la energía física humana que al utilizar los medios de trabajo,
lleva a cabo la transformación del objeto de trabajo en un producto.
El objeto de trabajo junto con los medios de trabajo conforman los medios de
producción, cuya propiedad caracteriza a las relaciones sociales de producción.
Estos tres elementos del proceso de trabajo reciben la influencia de la Ley del
Desarrollo Progresivo de las Fuerzas Productivas, lo que nos permite caracterizarlos
como un elemento dinámico de eterno y constante cambio, que a través del tiempo
rompe con las relaciones de producción establecidas del modo de producción. Las
relaciones sociales de producción están imposibilitadas para acompañar mecánica o
automáticamente a sus correspondientes fuerzas productivas, de tal manera que se puede
afirmar que son el elemento conservador de esta estructura social.
Cuando las fuerzas productivas alcanzan un nivel tan desarrollado, que no se
identifican con las relaciones sociales de producción dominantes resulta una crisis de
producción social, la cual no es posible soportar por largo plazo, ya que atiende a la
subsistencia de la sociedad.
En este momento encontramos que opera la Ley de la necesaria correspondencia
ante las relaciones de producción y el carácter de las fuerzas productivas, también
conocida como la Primera Ley de la Sociología, como única manera de recuperar el
equilibrio perturbado. Recuperar esta coherencia entre ambos elementos implica que se
han modificado las relaciones sociales de producción existentes atrasadas, por unas
superiores adecuadas al carácter alcanzado por las fuerzas productivas.
Alcanzar un nuevo equilibrio social ubica a la humanidad en un nuevo modo de
producción, que debemos entender como más elevado que el anterior. Esta nueva forma
de organización social de la producción entra en contradicción con la superestructura
dominante, correspondiente al anterior modo de producción, tampoco la sociedad puede
aceptar esta situación resultante, al obligar a estas condiciones a que opere la Ley de la
necesaria correspondencia entre la base económica y la superestructura, también
conocida como la Segunda Ley de la Sociología. Se entiende como base económica a las
relaciones sociales de producción dominantes y a las fuerzas productivas de una
formación social.
Al cambiar la base económica varían aquellas relaciones sociales de producción y
aquellos elementos de la superestructura que no reflejen o coincidan con ella; así
también se desarrollarán otras relaciones nuevas, ya que serán indispensables para la
nueva base económica en particular y para el nuevo modo de producción. De esta
manera, al haberse modificado primero el modo de producción y después la
superestructura como consecuencia del desarrollo de la forma de producción social, se
tiene una nueva formación económico-social que será mas desarrollada que la anterior.
Hay que tener presente, que el proceso de desarrollo social, no es mecánico ni se
da automáticamente, sino que es un proceso social que requiere de la participación
activa y determinante de un elemento de las fuerzas productivas que es la fuerza de
trabajo, específicamente de la clase trabajadora dirigida por su conciencia de clase.
El materialismo histórico o interpretación materialista de la historia, cuyo objetivo
es explicar el desarrollo de la humanidad, nos permite identificar los siguientes modos
de producción. Observa en el cuadro la relación entre el modo de producción, los medios
y las relaciones sociales.
En el cuadro anterior puedes observar el desarrollo social que han tenido los distintos
modos de producción. El capitalismo ha persistido desde el siglo XVIII hasta nuestros
días; en cambio, el socialismo enfrenta situaciones que provocaron un desequilibrio
entre las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción.
Observa que en el cuadro resaltamos dos tipos de modos de producción no
antagónicos y antagónicos. Los primeros se caracterizan porque prevalece la propiedad
social de los medios de producción, cada miembro de la sociedad es copropietario y las
relaciones que establecen son de cooperación y ayuda mutua; determinará también la
distribución equitativa entre todos los elementos de la sociedad como fueron en el
comunismo primitivo y el socialismo.

Estructural funcionalismo

El funcionalismo tiene sus orígenes teóricos en los primeros sociólogos como Herbert
Spencer y Emilio Durkheim, así como en los antropólogos sociales Radcliffe-Brown y
Branislaw Malinowski, aunque fueron las sistematizaciones de Robert Merton y Talcot
Parsons las que consolidaron esta corriente.
En el funcionalismo existen diversas interpretaciones de la realidad. En un
principio el esfuerzo explicativo de esta corriente se centró en analizar la forma en que
habían evolucionado las sociedades, especialmente las europeas del siglo XIX.
Durkheim, sociólogo francés, fue probablemente quien hizo la primera
formulación explícita del funcionalismo en su obra La división del trabajo social, y
sistematizó sus ideas en forma más completa, dos años después, en las reglas del
método sociológico. Señaló que la sociología debe investigar la causa que provoca un
hecho social y requiere buscar la función social que desempeña.
Durkheim intentó sintetizar la historia y la etnografía en una sociología interesada
en la determinación de regularidades sociales de su época.
El análisis funcional se encierra en una perspectiva conservadora, tratando de
explicar el equilibrio de las cosas y sus funciones, a fin de apoyar el desarrollo de las
sociedades capitalistas.
La noción de función es central en esta corriente, por lo que hay que aclarar que
este término se utiliza como sinónimo de propósito, motivo, intención, finalidad,
consecuencia, totalidad y utilidad, a fin de evitar confusiones.
Herbert Spencer utilizó el término función en forma análoga con la biología
social. Considera que las sociedades son organismos o agregados superorgánicos. Al
igual que en la naturaleza, las sociedades presentan un equilibrio. Este equilibrio toma la
forma de una lucha por la existencia, pero esta lucha organizada y dirigida por los
“controles políticos y religiosos”, se manifiestan como integración social.
Radcliffe-Brown, sustituyó el término de “necesidades”, por “condiciones
necesarias para la existencia”. Branislaw Malinowski, consideró que el análisis
funcional de la cultura parte del principio de que en todos los tipos de civilizaciones,
cada costumbre, cada objeto material, cada creencia, cumple con una función
importante, tiene una tarea que desempeñar, representa una parte indispensable en una
totalidad orgánica.
También señaló cuatro aspectos diferentes: el papel desempeñado por una
institución dentro de la cultura; la teoría de las necesidades; el concepto de problemas
universales, que tienen que ser solucionados por cualquier cultura; y su concepto de
funcionalismo como un sistema interconectado.
Robert Merton, en su libro Teoría y estructuras sociales, sistematiza los
procedimientos del análisis sociológico, así también creó su paradigma de análisis
funcional, cuerpo de categorías tendientes a la codificación de conceptos y problemas
que se le plantean a la teoría y al análisis funcional, cuya finalidad es facilitar el trabajo
del investigador.
Talcot Parsons por otra parte, en su obra Máxima teoría general de la acción,
escrita en 1951, despertó interés entre muchos investigadores y tuvo una trascendencia
tal que actualmente es el fundamento del análisis sociológico en Estados Unidos. Él
afirma que el sistema social será funcional cuando la sumisión hacia pautas conductuales
adquiridas socialmente sirvan para conservar la estructura social.
En este contexto, el funcionalismo destaca la analogía entre vida social y vida
orgánica y todas las consecuencias que de ello derivan; por tanto, al concepto de función
aplicado a las sociedades humanas se le añade el concepto de necesidad. La sociedad y
la cultura son vistas como organismos cuyo propósito principal es “sobrevivir”.
Son características del funcionalismo: entender los fenómenos sociales en
términos de su relación con algún sistema; tratar de determinar el papel que su patrón de
comportamiento observado juega en el mantenimiento del sistema social; su principio
metodológico, que propone explicar las partes en relación al todo; su concepción de la
evolución y desarrollo social que les lleva a sostener que toda estructura social tiende al
equilibrio y al mantenimiento del sistema. Desarrolla la noción de cultura,
profundizando en cuanto a su función social. Establece un método científico riguroso en
la observación y análisis.
Por ejemplo: Esta corriente concibe al proceso educativo como la socialización
que se inicia informalmente en la familia y se sistematiza en las instituciones educativas,
a fin de crear los cuadros profesionales y técnicos que requiere la sociedad para su buen
funcionamiento y organización; esto depende de la adecuada organización de las partes
que conforman el sistema educativo. Así para poder ingresar al nivel medio superior los
estudiantes requieren haber adquirido los conocimientos elementales legitimados por las
instituciones correspondientes.
Si todas las instituciones se articulan con armonía, de manera positiva y con una
función específica dentro de todo un sistema. ¿Por qué en muchos países existen
conflictos internos?
Como consecuencia de la crisis de la sociedad capitalista occidental en los años
cincuentas, después de la Segunda Guerra Mundial, la sociedad se vio afectada desde el
punto de vista económico, político, social, ideológico y cultural.
En el aspecto ideológico aparecieron y desaparecieron concepciones filosóficas
del pensamiento para justificar los cambios radicales en la sociedad. Dentro de las
justificaciones, apareció el estructuralismo como concepción teórica, objetiva y exacta
que se basa en el estudio del hombre y sus instancias sociales.
El término de estructura tiene varios significados, según su aplicación en las
diferentes ramas del conocimiento, que conllevan a la confusión. Por ejemplo, en
ingeniería civil se refiere a la construcción de casas y edificios; en química se utiliza en
la conformación de los elementos químico.
El término estructura, utilizado en las ciencias sociales, tiene su antecedente en la
noción de estructura de Ferdinand de Saussure (1857-1913), reformador suizo que fue el
pilar del pensamiento estructural; su aportación fue dar importancia a la lingüística al
definir a la lengua como un sistema de signos que expresan ideas relacionadas con ritos
simbólicos, la escritura o las formas de vida cotidiana de los individuos dentro de la
sociedad.
También propuso la creación de una nueva ciencia que agrupara y relacionara
estos sistemas de signos para su representación, es decir; determinar el estudio del signo
a través del concepto y una imagen. Por ejemplo: la silla; si nos referimos a una silla
sabemos que puede tener formas variadas pero tiene la misma función “la de sentarse“.
Después de la Segunda Guerra Mundial, Claude Levi-Strauss (n. 1908), etnólogo
y sociólogo francés, desarrolló la corriente estructuralista, reformando la explicación de
Saussure. Partió del hecho y la posibilidad de estudiar de cerca las culturas primitivas,
despojándose de sus raíces culturales europeas, de manera que él fue un estudioso de la
etnología, que es la rama de la historia universal que se ocupa de las culturas de la
humanidad, principalmente de los pueblos primitivos. Viajó a Brasil, donde estudió las
culturas primitivas y escribió el libro Las estructuras elementales del parentesco, que
revolucionaba a la antropología moderna, creando un método que no permitía la
especulación ni la divulgación a cuestiones subjetivas filosóficas o sociales; la categoría
de estructura fue el soporte para la justificación teórica y el uso del método.
Levi-Strauss se vió influido por la antropología americana, así como por Freud y
Marx, cuando estableció que los pueblos tenían que estudiarse desde su lugar de origen
en el plano teórico, esto dio lugar al cambio de las concepciones ideológicas establecidas
a fines de siglo.
En 1955 publicó Tristes trópicos, en 1962 el Totemismo, y hacia finales del mismo
año apareció su libro El pensamiento Salvaje, en el que demostró su método,
comenzando la división del estructuralismo como una metodología.
El estructuralismo nace de la idea de estructura, que se puede entender como la
relación de unos elementos con otros, por lo que la estructura puede encontrarse en
conjuntos diferentes.
La estructura persiste aunque varíen sus componentes, pero si se alteran las
relaciones entre sus componentes, la estructura se modifica.
La estructura define un conjunto, que constituye su aspecto original sin pretender
que sea el único, indicando las diferencias al interior del conjunto; Saussure lo refería
como los fenómenos sincronizados (todo lo que se refiere al aspecto estático de la
ciencia) y diacrónicos (todo lo que relaciona las evoluciones o su aspecto dinámico).
De ahí que el estructuralismo es un método de conocimiento y la estructura es el
vínculo que impone un orden al interior de la colección de objetos y cosas que es el
mundo.
El principal teórico de esta corriente es Talcot Parsons, quien nace en los Estados
Unidos en 1902, estudió Biología en Amherst College; posteriormente estudia economía
en Londres, donde uno de sus principales maestros fue Malinowski, el cual despertó su
interés en el funcionalismo. Asimismo, las obras de Durkheim, Weber y Pareto
influyeron en sus concepciones posteriores, plasmadas en sus obras: “La estructura de
la acción social” “La sociedad”, “Apuntes para la teoría de la acción”, “Estructura y
procesos en las sociedades modernas” y “El sistema social”.
Observa que la formación de este autor tiene relación con las Ciencias Naturales;
la dependencia con las ciencias de la Biología y Psicología estableció un sistema de
esquemas y conceptos que limitan la realidad social, es decir, la Sociología tiene razón
de ser, si tiene por materia un orden de hechos que no estudien las otras ciencias.
A partir de Darwin, el evolucionismo biológico, se convirtió en la concepción del
mundo que da sentido social de la pequeña burguesía.
Por lo que Durkheim entendió a la sociedad en términos psico-físicos como
conciencia colectiva, que se desarrolla sobre un sustrato social material o en términos
cuasibiológicos, como una estructura anatómica, cuyo funcionamiento orgánico asegura
la existencia colectiva.
Desde este punto de vista la sociedad está definida por una estructura morfológica,
por un sistema de órganos, cuyas funciones satisfacen las necesidades planteadas por la
perduración de la colectividad.
La estructura anatómica de la sociedad y de su funcionamiento fisiológico, junto a las
formas de hacer o hechos funcionales; significa que los hechos sociales tiene un orden
anatómico o morfológico.
El planteamiento de la Sociología se basa en las categorías sustrato y estructura,
así como en los hechos sociales de orden fisiológico y hechos de la conciencia colectiva,
se considera que hay equivalencia entre ellas, así como también una distinción.
En el esquema siguiente puedes observar las semejanzas que se establecen entre el
objeto de estudio de las Ciencias de la Naturaleza (CN) y el estudio y funcionamiento de
las Ciencias Sociales (CS).

Al utilizar categorías que permitieran dar un carácter científico a las Ciencias Sociales,
se tomaron criterios utilizados por las Ciencias de la Naturaleza, así se construyeron dos
corrientes teóricas del pensamiento social, el Funcionalismo y el Estructuralismo.
La concepción funcionalista y estructuralista de la sociedad son los antecedentes
teóricos del enfoque Estructural-Funcionalismo.
La corriente Funcionalista, analizada en el fascículo 1, está ligada a la obra de
Emilio Durkheim, Radcliffe-Brown, Branislaw, Malinowski, Robert Merton, entre otros,
donde sus rasgos más característicos son el intento por explicar los fenómenos sociales
en términos de su relación con algún sistema; asimismo determinar el papel que un
patrón de comportamiento observado juega en el mantenimiento de un sistema más
amplio. De ahí que las partes integradoras de la sociedad deben explicarse como un todo
que tiende al equilibrio en el orden social.
La concepción estructuralista tiene su génesis en el estudio de la lingüística de
Saussure. Para conformar el concepto de estructura como un sistema de signos, que
posteriormente retomó Claude Levi-Strauss como etnólogo y sociólogo de las culturas
primitivas, donde define al método estructuralista que enmarca a la sociedad como un
todo.
En este contexto, el Estructural-Funcionalismo conceptualiza a la sociedad como
un todo organizado e interrelacionado, en donde cada una de sus partes desempeña una
determinada función.
De acuerdo con este enfoque, la vida social es natural porque se deriva
directamente del ser colectivo que es por sí mismo una naturaleza; descartado el
individuo, no queda más que la sociedad en la naturaleza de la misma sociedad, donde
hay que explicar la vida social ya que existe una dualidad sujeto-objeto (individuo-
sociedad).
Asimismo, la vida social es un sistema de funciones estables y regulares, de
interrumpidas transformaciones y corrientes libres que se transforman.
Por otro lado, la objetivación científica de los fenómenos sociales es la existencia
de un punto de referencia constante e idéntico, que se puede representar y permite
eliminar lo subjetivo.
La relación recíproca sujeto-objeto supone la interacción entre la acción
individual y el acontecer social delimitado por un tiempo y un espacio.
Para dar cuenta de la realidad social, el Estructural-Funcionalismo concibe a la
sociedad como una estructura social a partir de la cual se puede abordar el análisis
sociológico, algunos autores definen a la estructura como el conjunto de grupos e
instituciones que constituyen a la sociedad, los cuales no son estáticos sino que cada uno
de ellos realiza una serie de actividades llamadas funciones a fin de satisfacer sus
necesidades.
En el enfoque estructural-funcionalista, la estructura, aparece como la forma de
organización de los elementos sociales al determinar y exigir ciertos cumplimientos, que
implican la satisfacción de las necesidades planteadas por la supervivencia de la
colectividad así constituida. En cambio, la función expresa la relación que existe entre
esos movimientos vitales y algunas necesidades del organismo sin establecer la
correspondencia de una posible adaptación preconcebida, es decir, las funciones son
maneras de hacer formas definidas que se repiten idénticas a sí mismas en circunstancias
dadas y están vinculadas a las condiciones de vida social: por ejemplo, el estudiante del
nivel medio superior debe preparar sus clases, hacer tarea, practicar un deporte y
desarrollar una actividad artística. Estas acciones conforman la serie de funciones que
realiza dentro de la sociedad. Para Parsons la acción se revela como una conducta
voluntaria, que a través de ciertos medios pretende llegar a determinados fines, lo que
supone un actor, una situación y una orientación.
El Estructural-Funcionalismo considera a la sociedad como un sistema de
funciones distintas y especiales a las que se unen relaciones definidas, pero éstas no
implican el equilibrio funcional.
Cuando en una sociedad cada uno de sus miembros desempeña las funciones que
se espera de él, es decir cumple con su papel o rol (de acuerdo al status y estrato social).
Ésta se mantiene en equilibrio, o sea que el funcionamiento de sus miembros es
adecuado al sistema social; sin embargo cuando esto no se cumple se da la disfunción.
Cabe aclarar que el status social se define como la posición o puesto que ocupan los
individuos en la sociedad, esta posición no necesariamente corresponde al nivel
económico.
En este sentido el análisis Estructural-Funcionalista intenta posibilitar al
diagnóstico social para definir el carácter normal o patológico de ciertos hechos sociales,
es decir, se limitará a establecer la funcionalidad o disfuncionalidad de una cierta
institución con respecto a la estructura vigente.
Toda estructura es una cristalización del acontecer de una totalidad social, capaz
de resolver las necesidades planteadas por la existencia colectiva o equilibrio social. La
perduración estructural supone la funcionalidad de la organización, que constituye la
relativa continuidad y específica temporalidad de la estructura social.
La estructura social es entonces un sistema cerrado de causas sociales y éstas son
siempre estructurales, en cambio la funcionalidad o la disfuncionalidad es la aportación
positiva o negativa de los fenómenos del funcionamiento social a la estabilidad
estructural. Se entiende por ésta la temporalidad del acontecer social, ya que el tiempo es
entendido como el ámbito en el que se definen sistemas de equilibrio social normales, en
cambio el acontecer social es todo proceso de adaptación y de integración social donde
se desarrollan las estructuras funcionales armónicas. De ahí que la teoría del cambio
social se plantea como consecuencia del crecimiento social, que la anatomía y el
conflicto social sean entendidos como coyunturas patológicas en el equilibrio social.
Para Parsons, el sistema social es un conjunto de individuos movidos para la
satisfacción de necesidades prioritarias, donde la cultura es aprendida, transmitida y
compartida. Por ejemplo en una institución educativa, la transmisión del conocimiento
se realiza en una forma sistematizada considerando las normas establecidas.
Aunque los representantes del Estructural-Funcionalismo difieren en la definición,
aplicación e interpretación de sus premisas, en general coinciden y afirman que todo
sistema social tiene una unidad funcional, en la que todas las partes que lo integran
realizan una determinada función que contribuye al equilibrio general del sistema y, si
sucede lo contrario, se le considera disfuncional por tender a la desorganización y al
desequilibrio.
Esta corriente teórica concibe al Estado como el elemento fundamental que
garantiza el mantenimiento de la organización social.

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