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EL POSITIVISMO
El positivismo es la corriente teórica que va a ser ciencia social siguiendo el modelo de
las ciencias naturales. Se caracteriza por dar una explicación causal de los hechos, el
predominio del método experimental y el matiz predictivo del conocimiento con el fin
de dominar la naturaleza. El positivismo aborda los fenómenos sociales bajo el enfoque
de las Ciencias Naturales. Su fundador es Augusto Comte, quien fuera discípulo de
Saint-Simon. Su obra más importante es “Curso de filosofía natural”.
Comte afirma que la sociedad y el conocimiento han pasado por tres etapas,
constituyendo cada etapa un estado más avanzado de progreso. La primera etapa es la
teológica, en la que la explicación de la realidad se hace en forma mitológica y la
atribuye a la divinidad. La siguiente es la etapa metafísica, en la que el hombre explica
los fenómenos de manera especulativa, atribuyendo a las cosas, fuerzas, sustancias o
potencias que las mueven; estas potencias y sustancias, en la medida en que no son
objetos de nuestra sensibilidad, sólo pueden ser supuestas. La tercera etapa es la positiva
o científica, en la que el conocimiento se construye sobre lo dado, sobre lo puesto y no
sobre lo supuesto. El conocimiento tiene una base empírica y un método: el
experimental. Para tener acceso al objeto de conocimiento debemos, según esta
corriente, acercarnos al mismo con el menor número de supuestos acerca de él, de lo
contrario corremos el riesgo de no ser objetivos en nuestra explicación del mismo.
Comte, como todos los positivistas que lo siguieron, no es un crítico de su
sociedad: toma la sociedad de su tiempo, como lo que debe ser. La Sociología, ciencia
de la que es fundador, a la que en un principio llamó Física Social, se ocupa de la
sociedad en sus aspectos estático y dinámico. El aspecto estático de la sociedad lo
constituye el orden, que debe existir para que se logre su dinámica, es decir, el progreso.
La corriente positivista expresa la visión de la realidad social de la clase burguesa
que recientemente había asumido el poder político y económico, antes detentado por la
nobleza, el clero y los señores feudales.
Por otro lado, las corrientes que englobamos bajo el término de antipositivistas
consideran que el objeto de estudio de las ciencias naturales es particularmente diferente
al de las ciencias sociales. La corriente antipositivista considera que los hechos sociales,
en tanto que hechos humanos, tienen una interioridad que debe ser comprendida, más
que explicada. Los actos humanos tienen una dimensión teleológica: son actos dirigidos
hacia el logro de un fin. La elección de uno u otro fin depende de juicios valorativos, y
no atender a los fines y valores que los determinan es dar una falsa explicación de los
hechos. Si bien el método explicativo es adecuado a las ciencias de la naturaleza, es
insuficiente para las ciencias de la sociedad, pues en razón de las particularidades de su
objeto de estudio deben usar el método comprensivo. No basta que las ciencias sociales
expliquen el cómo de los fenómenos que estudian, sino que es necesario que
comprendan el por qué y para qué de los mismos.
Las corrientes teóricas y los enfoques que se utilicen producen diferentes
explicaciones del objeto de conocimiento. Veamos el ejemplo de la pobreza. Para el
positivismo se trata de un hecho natural, producto de las diversas capacidades de los
individuos; para la teoría del materialismo histórico-dialéctico, como parte de las
corrientes antipositivistas, la pobreza es consecuencia de la situación social concreta que
permite la explotación del hombre por el hombre.
Hasta el momento ya podemos deducir la existencia de dos posturas, es decir, las
dos caras de una moneda. ¿Estará solucionado el problema respecto a la elección de una
metodología propia de las Ciencias Sociales?
Comte es la figura más importante en la historia del surgimiento de la ciencia que
tendrá como objeto de estudio a la sociedad; a esta nueva ciencia Comte la nombró
Sociología.
En 1822 Comte escribió que
“poseemos ahora una física celeste, una física terrestre, ya sea mecánica o
química, una física vegetal y una física animal; todavía necesitamos una más y la
última, la física social, para completar el sistema de nuestro conocimiento de la
naturaleza”.
Agrega que por física social entenderemos a la ciencia que tiene por objeto el estudio de
los fenómenos sociales, considerados éstos con el mismo espíritu que los astronómicos,
los físicos, los químicos y los fisiológicos; los cuales están sujetos a leyes naturales
invariables, cuyo descubrimiento se efectúa a través del método de la investigación.
¿Qué persiguen las ciencias sociales según Comte? En su metodología prevalecen
dos ideas fundamentales para el análisis del conocimiento social: la ley de los tres
estadíos y su jerarquía de las ciencias.
1. De acuerdo a este autor la ley de los tres estadíos significa, ante todo, los periodos
por los cuales el conocimiento humano ha ido evolucionando, estos son: el
teológico (ficticio-mitológico), el metafísico (especulativo-abstracto) y el positivo
(científico-ciencias positivas empíricas).
2. La jerarquización de las ciencias. Se basa en el grado de generalidad, simplicidad
e independencia que alcanzan, considerando que las ciencias más complejas,
particulares y dependientes recogen los avances de sus predecesoras para
apoyarse y desarrollarse.
Por ejemplo, la Astronomía, la más general, simple e independiente de todas las
ciencias, se desarrolla primero; después la Física, la Química, la Biología y
finalmente la Sociología.
Pero, ¿cuál es la trayectoria de la Sociología? De acuerdo con este razonamiento, la
Sociología sólo se pudo desarrollar cuando la Biología, su vecina inmediata, alcanzó su
madurez, ya que ambas, son similares desde el punto de vista metodológico, pues las dos
se dedican al estudio de conjuntos orgánicos; a diferencia de la Química y la Física que
trabajan aislando elementos.
Así, Comte produjo un conocimiento y formuló una metodología, los cuales
permitieron que la Sociología ocupara un lugar en la jerarquía de las ciencias. En dicha
jerarquía, la Sociología se ubicó después de la Biología y, obviamente, se basaba en todo
lo que había sido establecido acerca de la naturaleza del hombre en relación con la
anatomía y la fisiología. Pero, ¿por qué la Sociología, desde el punto de vista de Comte,
estudia conjuntos orgánicos? Comte afirmaba que es más fácil comprender el conjunto
social que sus partes, y que no podía haber un estudio científico con éxito, de la
sociedad, si sus partes se estudiaban aisladamente de sus relaciones con todo el sistema
social. Por esta razón, Comte criticó a los economistas de su tiempo, que examinaban el
sector económico sin referirse a la teoría social general, y aisladamente de otras
instituciones sociales.
Podemos decir que el positivismo comteano descansa en dos premisas esenciales:
a) La sociedad puede ser epistemológicamente asimilada a la naturaleza (positivismo
naturalista); en la vida social reina una armonía natural.
b) La sociedad está regida por leyes naturales, es decir, por leyes invariables,
independientes de voluntad y de la acción humana. De esto se desprende que el método
de las ciencias sociales puede y debe ser idéntico al de las ciencias de la naturaleza; que
sus procedimientos de investigación deben ser los mismos y, sobre todo, que su
observación debe ser igualmente neutra y objetiva.
El objeto de estudio para Comte consiste en las leyes naturales que rigen el
comportamiento social.
La sociología surge como la ciencia que tiene por objeto de estudio a la sociedad,
es decir, a lo social. Esto sucede cuando acepta que las sociedades están sometidas a
leyes y que estas leyes derivan de la naturaleza de cada uno de esos objetos. En este
sentido, los objetos mismos se van a expresar de acuerdo a su propia actividad, ya sea
actividad de la naturaleza o de lo social. Cada objeto del universo tiene una actividad
muy específica, ya sea estática o dinámica; bajo esta relación se van a determinar y a
entender las leyes de la sociedad.
Un continuador del pensamiento positivista, después de Comte, lo encontramos con
Durkheim. Con este científico social se sabe que los fenómenos sociales se pueden
conocer bajo ciertas leyes. La sociedad se convierte en un objeto de conocimiento
especializado autónomo, con su método propio, y por lo tanto, con sus leyes.
Anteriormente la Sociología se limitaba a interpretaciones sobre la evolución
histórica de las sociedades, que bien podrían caer en estudios biológicos o psicológicos,
por lo que se requería determinar específicamente su objeto de estudio.
El conocimiento científico para Durkheim sería, entonces, describir, conocer,
explicar y verificar el objeto seleccionado.
Durkheim propuso como objeto de estudio de la nueva ciencia el hecho social,
entendido como la conducta colectiva de los diversos grupos sociales, que sirve para
regular la actuación de cada uno de los individuos que participan en esa sociedad, por
medio de la coerción colectiva.
Agrega que los hechos sociales deben ser tratados como “cosas”, como objetos a
los que se observa, aunque no tengan características de cosas. La diferencia entre un
objeto social y un objeto natural es que el primero es pasajero, efímero, se registra y ese
registro es la base de la verificación; el segundo es estático, se puede experimentar y es
verificable.
Los hechos sociales son exteriores al individuo y al mismo tiempo moldean las
acciones humanas de un modo inevitable y significativo. El conocimiento de los hechos
sociales debe alcanzarse mediante el análisis objetivo de la información cuantitativa; por
ejemplo, el número de personas afiliadas a una religión, el índice de suicidios, el número
de personas con ocupación económica semejante o diferente, etcétera.
Para Durkheim, la misión de la Sociología consiste en descubrir no sólo las causas
de los hechos sociales, como señala Comte, sino también mostrar la función de tales
hechos en la vida social, es decir; los hechos sociales no pueden reducirse en términos
individuales (aunque éstos se relacionen entre sí), ya que el sociólogo sólo se ocupa de
la vida colectiva.
En su obra “Las reglas del método sociológico”, Durkheim nos remite a la
metodología que él propone para abordar el estudio de las ciencias sociales, la cual
consiste en la formulación de reglas para escoger los hechos sociales como materia de
estudio.
Antes de acercarnos al hecho social, Durkheim propone eliminar tajantemente los
prejuicios que se tengan sobre el objeto, pues el científico tiene que liberarse de ideas
falsas que obstaculicen su trabajo.
Durkheim afirma que el experimento indirecto o método comparativo es el único
método adecuado para la Sociología. No sirve de nada el método sustentado por Comte,
ya que la esencia del progreso en desarrollo no es producto de la causalidad.
La causalidad es una relación necesaria entre un estado anterior y otro posterior de
los fenómenos y sólo puede determinarse por comparación entre los dos estados. Para
Durkheim un efecto dado tiene siempre una sola causa correspondiente. Gran parte del
trabajo empírico de Durkheim trata de demostrar relaciones causales con el método
comparativo, porque deja de ser meramente descriptivo y trata de explicar los
fenómenos sociales.
EL MATERIALISMO HISTÓRICO-DIALÉCTICO
El materialismo histórico-dialéctico, también conocido como teoría materialista de la
historia o marxismo, es una de las corrientes de las ciencias sociales que, al contrario del
positivismo, ve el estudio de la sociedad como algo distinto del estudio de la naturaleza.
Se considera una corriente revolucionaria porque no sólo pretende explicar la
realidad social, sino que básicamente trata de transformarla. Para transformar la
sociedad debe criticarla. No se puede quedar sólo con lo que se observa, como el
positivismo, sino que debe atender a la realidad social que se está viviendo, comprender
su presente para proyectar el futuro.
El marxismo es la corriente teórica que surge en el contexto histórico propiciado
por la Revolución Industrial, que genera la gran desigualdad entre las clases sociales del
siglo XIX. El marxismo se nutre de las teorías de los socialistas utópicos como Claude-
Henri de Saint-Simon, Carlos Fourier y Roberto Owen, que propusieron diversas
medidas para disminuir o erradicar la pobreza y la explotación a que se encontraban
sometidas grandes masas de la población. También tiene relación intelectual con los
economistas clásicos Adam Smith y David Ricardo, que estudiaron la teoría del valor, la
división del trabajo y el origen de la riqueza.
Otra relación intelectual del marxismo la encontramos en la filosofía idealista
alemana de Hegel y en la filosofía materialista de Feuerbach. Mientras el idealismo hace
de la realidad una idea, el materialismo considera a la idea como reflejo de la realidad; el
idealismo considera la realidad como concepto, como una abstracción. El materialismo
atiende a la concreción de la realidad. El idealismo considera al hombre concreto,
histórico, como una idea, como una abstracción que sólo existe en la conciencia. Para el
materialismo el hombre en general no existe, no es real, sólo existe el hombre histórico.
Marx y Engels, los fundadores de la teoría marxista toman de Hegel la dialéctica, de
Feuerbach, la concreción de lo real. La dialéctica concibe al universo en constante
movimiento, en permanente cambio producido por las contradicciones internas. El
conflicto, la antítesis entre ser y no ser producen el cambio constante. El marxismo hace
uso de la dialéctica para explicar la sociedad y por ello atiende a los conflictos internos
de la misma. Ve a la sociedad actual como producto del cambio generado por sus
contradicciones. Por ejemplo: al desarrollarse el feudalismo surge la clase social que lo
destruiría, la burguesía. El capitalismo, a su vez, creó al proletariado que, según Marx,
destruirá a la burguesía.
El marxismo, en contraposición al positivismo, ve a la sociedad en su aspecto
dinámico e histórico. Considera que toda teoría, que toda explicación de la sociedad,
está marcada por el contexto social y económico en que se produce. Para el marxismo no
existe neutralidad científica, pues desde la elección del objeto de estudio el investigador
ya es parcial. La objetividad científica no consiste en acercarse al objeto de estudio sin
presupuestos y sin juicios de valor, como afirma el positivismo, sino en hacer explícitos
esos presupuestos y juicios.
La posibilidad de comprender los fenómenos sociales se halla en la situación
peculiar del hombre, pues él mismo es parte del mundo social, histórico, cultural y
económico que pretende explicar, produciéndose una unidad entre el sujeto y el objeto
de conocimiento.
Como ya se mencionó, el positivismo y el marxismo recuperan la discusión en
torno de la ciencia, apegándose el positivismo a la concepción causalista o galileana y el
marxismo a la concepción aristotélica o teleológica.
Para Marx, el objeto de estudio va a ser la sociedad, pero no la sociedad en
abstracto, sino las sociedades históricas, las que en su devenir se encuentran inmersas en
diversas contradicciones, expresadas en la lucha de clases como punto de partida. El
concepto central de la explicación de Marx sobre el desarrollo histórico de la humanidad
es el de la lucha de clases y lo ilustra haciendo referencia a las clases sociales que se han
formado y enfrentado a través de la historia hasta llegar a la identificación de las clases
sociales vigentes al momento de su análisis: la burguesía y el proletariado.
El concepto de lucha de clases indica que en algunas sociedades hay
contradicciones.
Los diferentes pensadores marxistas el conocimiento siempre esta enlazado a la
forma en la que vivimos en el mundo. Es decir, la manera de entender el mundo
corresponde a una forma en que vivimos. Con esta premisa los marxistas entienden que
el conocimiento científico siempre esta ligado a una vida practica de la vida social.
Entonces, la ciencia tiene el propósito de intervenir en la realidad social para
modificarla. Para que los intelectuales cambien la realidad donde viven; necesitan
demostrar la historicidad de la realidad. O dicho de otra forma es una tarea de la ciencia
destruir todo elemento que hace pensar que las cosas no pueden cambiar. Resumiendo,
para los seguidores de Marx lo importante para la ciencia es trasformar la realidad.
Para Marx la exigencia del conocimiento científico requiere de concreción
histórica, por lo cual debemos tener preciso cuándo y dónde se da la lucha de clases,
surge con la explotación del hombre y se da en aquellas sociedades donde existe
antagonismo de clases sociales, a raíz de la diferencia de intereses económicos y de
poder.
Su metodología consiste en ir de lo abstracto a lo concreto, y de lo concreto a lo
abstracto, de lo general a lo particular y de lo particular a lo general. Todo ello para
entender el hecho histórico concreto, un fenómeno social específico. Generalmente a
este método se le ha llamado materialismo histórico, que de acuerdo con Victor Bravo se
entiende que:
“En el materialismo el método de elevarse de lo abstracto a lo concreto no es
para el pensamiento sino la manera de apropiarse de lo concreto, de reproducirlo
bajo la forma de un concreto mental. Pero esto no es de ningún modo el proceso
de la génesis de lo concreto mismo (...). El sujeto real mantiene, antes como
después, su autonomía fuera de la mente, por lo menos durante el tiempo en que
el cerebro se comporta únicamente de manera especulativa, teórica”
Según la teoría marxista la ciencias sociales no pueden seguir el mismo camino
que las ciencias naturales. Las ciencias sociales no pueden ser estudiadas mediante
instrumental de laboratorio. La herramienta principal de las ciencias sociales es la
abstracción. La palabra "abstracción" proviene del latín "abstractio", que a su vez
deriva del verbo "abstrahere". Este verbo se compone de "abs" (que significa "lejos de"
o "fuera de") y "trahere" (que significa "tirar" o "arrastrar"). Por lo tanto,
etimológicamente, abstracción implica la acción de separar o apartar algo, ya sea de
manera física o conceptual, para analizarlo o considerarlo de forma independiente. En
esencia, la abstracción es un proceso mental que consiste en aislar ciertas características
o propiedades de un objeto o concepto, ignorando otros detalles menos relevantes para
enfocarse en lo esencial.
El conocimiento científico para los marxistas inicia con el análisis de los
conceptos mas generales que nos permiten entender la sociedad en su conjunto. Según
esta propuesta metodológica si comprendemos lo mas general podemos comprender el
porque de una realidad social.
Para Marx, el objeto de estudio va a ser la sociedad, pero no la sociedad en
abstracto, sino las sociedades históricas, las que en su devenir se encuentran inmersas en
diversas contradicciones, expresadas en la lucha de clases como punto de partida. El
concepto central de la explicación de Marx sobre el desarrollo histórico de la humanidad
es el de la lucha de clases y lo ilustra haciendo referencia a las clases sociales que se han
formado y enfrentado a través de la historia hasta llegar a la identificación de las clases
sociales vigentes al momento de su análisis: la burguesía y el proletariado.
El concepto de lucha de clases indica que en algunas sociedades hay
contradicciones. Para Marx la exigencia del conocimiento científico requiere de
concreción histórica, por lo cual debemos tener preciso cuándo y dónde se da la lucha de
clases, surge con la explotación del hombre y se da en aquellas sociedades donde existe
antagonismo de clases sociales, a raíz de la diferencia de intereses económicos y de
poder.
LA TEORÍA COMPRENSIVA
De la discusión sobre la factibilidad de construir una ciencia social distinta de las
ciencias naturales, con una metodología propia surge una tercera posición sociológica, la
teoría comprensiva.
Para Max Weber (el principal representante de la corriente comprensiva) el
método experimental puede llegar a explicar fenómenos naturales, pero existen otros
tipos de fenómenos que no se agotan con su explicación y que para completar su estudio
hay que comprenderlos. ¿Cómo resolver dicha problemática? Para lograrlo se requiere
un método diferente al de las ciencias naturales. Este método es el llamado comprensivo,
de las ciencias de la cultura, a las que pertenecen las ciencias sociales.
Para Weber, la realidad no se puede conocer tal cual es, no se le puede conocer
conceptualmente sino transformándola.
Cuando conocemos algo, no estamos ante una reproducción de la realidad sino
frente a una simplificación de la misma.
Por tanto, el investigador sólo puede conocer la realidad en algunas de sus partes,
de acuerdo con un punto de vista parcial, por lo que las explicaciones que se ofrezcan de
ella, desde diferentes puntos de vista, y distintos enfoques, es legítima, aún cuando éstos
sean opuestos.
Por otra parte, cualquier objeto de la realidad pasa por una constante
transformación, por un constante devenir, con lo que se establece el principio de
continuidad de todo lo real.
Por eso, ni en la naturaleza ni en la sociedad encontraremos un ser idéntico, igual
a otro; de ahí se establece el principio de heterogeneidad de todo lo real. Entonces,
¿cómo llegamos a la realidad? Considerando lo anterior, para conocerla y
conceptualizarla, la realidad requiere ser transformada y se deben hacer cortes en ella,
para que los objetos que se estudian mantengan sus cualidades. Debemos aclarar
también que la realidad es una y sólo se divide mentalmente para efectos científicos ante
la imposibilidad de conocer la totalidad. Pero, ¿cómo se fracciona?
Para segmentar la realidad se necesita que la ciencia emplee algún criterio o
prejuicio que permita limitar el objeto de estudio. Si se atiende a las cualidades más
generales y permanentes de los objetos con el fin de abarcar el mayor número de ellos,
estaremos utilizando el criterio de las ciencias de la naturaleza, que pretende formar
conceptos universales. Si por el contrario, atendemos a las características individuales e
irrepetibles de los objetos estaremos utilizando el criterio de las ciencias sociales, que
consiste en relacionar la realidad con los valores.
Podemos concluir que la selección del aspecto individual del objeto a estudiar
supone un juicio de valor por parte del científico, por lo que la estimación valorativa se
encuentra en la base de las ciencias de la sociedad o de la cultura. Esto no significa que
el científico deba hacer juicios de valor al describir su objeto de estudio, sino que debe
tomar en cuenta los valores que rigen, que se encuentran vigentes, para poder
comprender el objeto de estudio, no sólo en sus causas sino en su significado
Por ejemplo, para Weber el capitalismo es explicable en su origen y consolidación
no únicamente en función del desarrollo de las fuerzas productivas durante la
Revolución Industrial, sino que resulta comprensible además por los valores insertos en
la ética del protestantismo (ahorro, trabajo, abstinencia). Al considerar las causas como
parte esencial de un problema se siguen priorizando algunos principios y elementos del
método utilizado por los positivistas. Al retomarlos en la actualidad, ¿seguirán
manteniendo las mismas características? ¿Se pueden crear otras teorías a partir de
algunas divergencias?El objeto de conocimiento que Weber propone para el estudio de la
sociedad es el concepto de la acción social pero, ¿qué es acción social? Por acción social
debe entenderse una conducta humana, referida al comportamiento de otros, atendiendo
en su explicación al sentido y significado específico que le dan los participantes de la
acción.
Por ejemplo, los grupos de narcotraficantes, para un sociólogo de esta corriente,
serían estudiadas en función de las causas que las originaron, de las actividades que
realizan; pero además, tratará de comprender las razones de por qué los sujetos se
integraron como grupos delictivos y con qué finalidades.
Si analizas este ejemplo, ¿podrías decir a qué concepción de la ciencia pertenece
la postura de Weber?
De lo anterior destaca el papel de la comprensión, pues ésta es un medio que
ayuda a descifrar el sentido de las acciones, pero su validez la adquiere cuando se
confirma por la causalidad o la observación estadística; así, el objeto de estudio de la
Sociología no será solamente el comprender, sino también explicar causalmente la
acción social.
La explicación causal está basada en lo que Weber denomina tipo ideal. El tipo
ideal como tal no existe en la realidad, sino que se construye exagerando las
características de los objetos a estudiar, dando por resultado una abstracción de la
realidad que, a su vez, constituye un cuadro conceptual como modelo, el cual es
comparado con los objetos reales concretos sujetos de investigación.
El tipo ideal o cuadro conceptual nos hace comprensibles las relaciones sociales,
mismas que se identifican particularmente por medio de la selección de un fenómeno de
interés para el científico.
En la investigación, el tipo ideal sirve de guía para construir hipótesis, resalta
algunos rasgos de la realidad social que sean relevantes para el investigador, mediante
expresiones unívocas (con un sólo significado), conceptos seleccionados no
contradictorios. Así entendido, el tipo ideal es un medio para la investigación social,
pero es importante destacar que la investigación no pretende conformar los tipos ideales.
El tipo ideal es ideal porque existe como idea, es un instrumento para el análisis de
acontecimientos o situaciones históricas concretas.
EL NEOPOSITIVISMO
Entre el primer cuarto del siglo XX y la Segunda Guerra Mundial se da un
renacimiento de la lógica que, junto con la filosofía kantiana, producirá el movimiento
intelectual conocido como neopositivismo o neokantismo. Pero, ¿en qué consiste este
movimiento? ¿En qué se basa?
El neopositivismo, fiel al apriorismo, entiende a la ciencia como un conjunto de
enunciados sujetos a comprobación empírica.
Si la materia de la que se nutre el conocimiento son las experiencias sensibles, y la
razón, por su parte, las ordena mediante las categorías y las intuiciones de tiempo y
espacio, sólo la observación, la experimentación y la comprobación de esas sensaciones
y su comparación con los enunciados lógicos puede considerarse explicación científica;
lo que equivale a tomar como paradigma de las ciencias a las ciencias naturales,
haciendo del método de tales ciencias el único posible.
Por ejemplo, pensemos en la justicia, el bien, la belleza o cualquier otro valor. En
tanto que estos valores escapan a nuestra sensibilidad, no son fenómenos; la razón no
puede emplear categorías para ordenarlos y, por tanto, la ciencia no puede decir nada
sobre ellos.
Las dificultades que encuentran las ciencias sociales para cumplir con los
requisitos de experimentación y verificación que les impone la visión positivista y
neopositivista de la ciencia, hacen que estas disciplinas, dentro de la concepción
causalista, no pasen de pseudociencias.
Dentro de la corriente neopositivista, Popper (1902) realiza una crítica a la
exigencia empirista y de verificación de esta corriente. Él señala que la ciencia, más que
inductiva (que parte de lo particular y conteingente), es deductiva (va de lo universal y
es necesario) y propone hipótesis para verificarlas en los casos particulares, pero, como
no se pueden verificar todos los casos posibles, la hipótesis se tendrá por verdadera
mientras no surja un hecho que la contradiga. El requisito de verificación es sustituido
entonces por el de falsación, que consiste precisamente en que la niegue. Con lo anterior,
la ciencia pierde su condición de saber verdadero e inmutable para convertirse en un
conocimiento probable, conjetural y siempre perfeccionable.
Así como existe una postura que retoma al positivismo y lo adapta al contexto
histórico actual, ¿pueden existir otras teorías que fundamenten sus principios en los
antipositivistas? Si es así, ¿qué características deberán mantener?
LA TEORÍA CRÍTICA
La Escuela de Francfort elabora la teoría crítica la cual se opone a los
neopositivistas, retomando la discusión en torno al objeto y método apropiado para las
ciencias sociales. Dentro de esta escuela encontramos pensadores como Horkheimer,
Marcuse, Adorno y Fromm.
La teoría crítica se fundamenta en las aportaciones del marxismo e incorpora las
ideas del psicoanálisis en su crítica a la ciencia y a la sociedad.
Una de las primeras críticas que esta escuela hace al neopositivismo, y
específicamente al racionalismo crítico, es el carácter de criterio último y justificador de
los hechos.
El positivismo no se percata de que la observación de los hechos está
condicionada por la circunstancia histórica y social en que ésta se produce. Por tanto, no
hay observación directa de lo empírico. El investigador observa los hechos desde la
perspectiva marcada por el momento histórico, cultural y social de su tiempo. La
observación de los hechos es importante, pero no basta referirse a lo dado, el hecho debe
observarse en sus potencialidades y significado, debe ser comprendido en el contexto
social e histórico en que se produce.
Una nueva corriente social que surge de las divergencias con la escuela
neopositivista es el denominado racionalismo crítico.
Recuerda que para el racionalismo crítico, la objetividad científica se alcanza
mediante el método de la falsación, que tomó como criterio último de verdad a los
hechos, mientras que para la teoría crítica la objetividad se alcanza no sólo mediante el
método de falsación sino además con el método crítico que consiste en el análisis de los
momentos de los que depende el objeto y los sujetos vinculados con la ciencia, es decir,
en la crítica del contexto social en que se producen los objetos y las teorías científicas
que los explican.
Ya se mencionaba que una sociedad no sólo es producción de bienes materiales, sino que
requiere de otros aspectos que la completan y responden a otras necesidades de los
mismos individuos, como pueden ser las leyes, el poder político y la forma de pensar
colectiva; así es como surge la superestructura que aparece para justificar a la que
denominamos estructura económica y especialmente se corresponde con las relaciones
sociales de producción. La superestructura está conformada por otras tres estructuras,
que son: la jurídica, la política y la ideológica.
Estructural funcionalismo
El funcionalismo tiene sus orígenes teóricos en los primeros sociólogos como Herbert
Spencer y Emilio Durkheim, así como en los antropólogos sociales Radcliffe-Brown y
Branislaw Malinowski, aunque fueron las sistematizaciones de Robert Merton y Talcot
Parsons las que consolidaron esta corriente.
En el funcionalismo existen diversas interpretaciones de la realidad. En un
principio el esfuerzo explicativo de esta corriente se centró en analizar la forma en que
habían evolucionado las sociedades, especialmente las europeas del siglo XIX.
Durkheim, sociólogo francés, fue probablemente quien hizo la primera
formulación explícita del funcionalismo en su obra La división del trabajo social, y
sistematizó sus ideas en forma más completa, dos años después, en las reglas del
método sociológico. Señaló que la sociología debe investigar la causa que provoca un
hecho social y requiere buscar la función social que desempeña.
Durkheim intentó sintetizar la historia y la etnografía en una sociología interesada
en la determinación de regularidades sociales de su época.
El análisis funcional se encierra en una perspectiva conservadora, tratando de
explicar el equilibrio de las cosas y sus funciones, a fin de apoyar el desarrollo de las
sociedades capitalistas.
La noción de función es central en esta corriente, por lo que hay que aclarar que
este término se utiliza como sinónimo de propósito, motivo, intención, finalidad,
consecuencia, totalidad y utilidad, a fin de evitar confusiones.
Herbert Spencer utilizó el término función en forma análoga con la biología
social. Considera que las sociedades son organismos o agregados superorgánicos. Al
igual que en la naturaleza, las sociedades presentan un equilibrio. Este equilibrio toma la
forma de una lucha por la existencia, pero esta lucha organizada y dirigida por los
“controles políticos y religiosos”, se manifiestan como integración social.
Radcliffe-Brown, sustituyó el término de “necesidades”, por “condiciones
necesarias para la existencia”. Branislaw Malinowski, consideró que el análisis
funcional de la cultura parte del principio de que en todos los tipos de civilizaciones,
cada costumbre, cada objeto material, cada creencia, cumple con una función
importante, tiene una tarea que desempeñar, representa una parte indispensable en una
totalidad orgánica.
También señaló cuatro aspectos diferentes: el papel desempeñado por una
institución dentro de la cultura; la teoría de las necesidades; el concepto de problemas
universales, que tienen que ser solucionados por cualquier cultura; y su concepto de
funcionalismo como un sistema interconectado.
Robert Merton, en su libro Teoría y estructuras sociales, sistematiza los
procedimientos del análisis sociológico, así también creó su paradigma de análisis
funcional, cuerpo de categorías tendientes a la codificación de conceptos y problemas
que se le plantean a la teoría y al análisis funcional, cuya finalidad es facilitar el trabajo
del investigador.
Talcot Parsons por otra parte, en su obra Máxima teoría general de la acción,
escrita en 1951, despertó interés entre muchos investigadores y tuvo una trascendencia
tal que actualmente es el fundamento del análisis sociológico en Estados Unidos. Él
afirma que el sistema social será funcional cuando la sumisión hacia pautas conductuales
adquiridas socialmente sirvan para conservar la estructura social.
En este contexto, el funcionalismo destaca la analogía entre vida social y vida
orgánica y todas las consecuencias que de ello derivan; por tanto, al concepto de función
aplicado a las sociedades humanas se le añade el concepto de necesidad. La sociedad y
la cultura son vistas como organismos cuyo propósito principal es “sobrevivir”.
Son características del funcionalismo: entender los fenómenos sociales en
términos de su relación con algún sistema; tratar de determinar el papel que su patrón de
comportamiento observado juega en el mantenimiento del sistema social; su principio
metodológico, que propone explicar las partes en relación al todo; su concepción de la
evolución y desarrollo social que les lleva a sostener que toda estructura social tiende al
equilibrio y al mantenimiento del sistema. Desarrolla la noción de cultura,
profundizando en cuanto a su función social. Establece un método científico riguroso en
la observación y análisis.
Por ejemplo: Esta corriente concibe al proceso educativo como la socialización
que se inicia informalmente en la familia y se sistematiza en las instituciones educativas,
a fin de crear los cuadros profesionales y técnicos que requiere la sociedad para su buen
funcionamiento y organización; esto depende de la adecuada organización de las partes
que conforman el sistema educativo. Así para poder ingresar al nivel medio superior los
estudiantes requieren haber adquirido los conocimientos elementales legitimados por las
instituciones correspondientes.
Si todas las instituciones se articulan con armonía, de manera positiva y con una
función específica dentro de todo un sistema. ¿Por qué en muchos países existen
conflictos internos?
Como consecuencia de la crisis de la sociedad capitalista occidental en los años
cincuentas, después de la Segunda Guerra Mundial, la sociedad se vio afectada desde el
punto de vista económico, político, social, ideológico y cultural.
En el aspecto ideológico aparecieron y desaparecieron concepciones filosóficas
del pensamiento para justificar los cambios radicales en la sociedad. Dentro de las
justificaciones, apareció el estructuralismo como concepción teórica, objetiva y exacta
que se basa en el estudio del hombre y sus instancias sociales.
El término de estructura tiene varios significados, según su aplicación en las
diferentes ramas del conocimiento, que conllevan a la confusión. Por ejemplo, en
ingeniería civil se refiere a la construcción de casas y edificios; en química se utiliza en
la conformación de los elementos químico.
El término estructura, utilizado en las ciencias sociales, tiene su antecedente en la
noción de estructura de Ferdinand de Saussure (1857-1913), reformador suizo que fue el
pilar del pensamiento estructural; su aportación fue dar importancia a la lingüística al
definir a la lengua como un sistema de signos que expresan ideas relacionadas con ritos
simbólicos, la escritura o las formas de vida cotidiana de los individuos dentro de la
sociedad.
También propuso la creación de una nueva ciencia que agrupara y relacionara
estos sistemas de signos para su representación, es decir; determinar el estudio del signo
a través del concepto y una imagen. Por ejemplo: la silla; si nos referimos a una silla
sabemos que puede tener formas variadas pero tiene la misma función “la de sentarse“.
Después de la Segunda Guerra Mundial, Claude Levi-Strauss (n. 1908), etnólogo
y sociólogo francés, desarrolló la corriente estructuralista, reformando la explicación de
Saussure. Partió del hecho y la posibilidad de estudiar de cerca las culturas primitivas,
despojándose de sus raíces culturales europeas, de manera que él fue un estudioso de la
etnología, que es la rama de la historia universal que se ocupa de las culturas de la
humanidad, principalmente de los pueblos primitivos. Viajó a Brasil, donde estudió las
culturas primitivas y escribió el libro Las estructuras elementales del parentesco, que
revolucionaba a la antropología moderna, creando un método que no permitía la
especulación ni la divulgación a cuestiones subjetivas filosóficas o sociales; la categoría
de estructura fue el soporte para la justificación teórica y el uso del método.
Levi-Strauss se vió influido por la antropología americana, así como por Freud y
Marx, cuando estableció que los pueblos tenían que estudiarse desde su lugar de origen
en el plano teórico, esto dio lugar al cambio de las concepciones ideológicas establecidas
a fines de siglo.
En 1955 publicó Tristes trópicos, en 1962 el Totemismo, y hacia finales del mismo
año apareció su libro El pensamiento Salvaje, en el que demostró su método,
comenzando la división del estructuralismo como una metodología.
El estructuralismo nace de la idea de estructura, que se puede entender como la
relación de unos elementos con otros, por lo que la estructura puede encontrarse en
conjuntos diferentes.
La estructura persiste aunque varíen sus componentes, pero si se alteran las
relaciones entre sus componentes, la estructura se modifica.
La estructura define un conjunto, que constituye su aspecto original sin pretender
que sea el único, indicando las diferencias al interior del conjunto; Saussure lo refería
como los fenómenos sincronizados (todo lo que se refiere al aspecto estático de la
ciencia) y diacrónicos (todo lo que relaciona las evoluciones o su aspecto dinámico).
De ahí que el estructuralismo es un método de conocimiento y la estructura es el
vínculo que impone un orden al interior de la colección de objetos y cosas que es el
mundo.
El principal teórico de esta corriente es Talcot Parsons, quien nace en los Estados
Unidos en 1902, estudió Biología en Amherst College; posteriormente estudia economía
en Londres, donde uno de sus principales maestros fue Malinowski, el cual despertó su
interés en el funcionalismo. Asimismo, las obras de Durkheim, Weber y Pareto
influyeron en sus concepciones posteriores, plasmadas en sus obras: “La estructura de
la acción social” “La sociedad”, “Apuntes para la teoría de la acción”, “Estructura y
procesos en las sociedades modernas” y “El sistema social”.
Observa que la formación de este autor tiene relación con las Ciencias Naturales;
la dependencia con las ciencias de la Biología y Psicología estableció un sistema de
esquemas y conceptos que limitan la realidad social, es decir, la Sociología tiene razón
de ser, si tiene por materia un orden de hechos que no estudien las otras ciencias.
A partir de Darwin, el evolucionismo biológico, se convirtió en la concepción del
mundo que da sentido social de la pequeña burguesía.
Por lo que Durkheim entendió a la sociedad en términos psico-físicos como
conciencia colectiva, que se desarrolla sobre un sustrato social material o en términos
cuasibiológicos, como una estructura anatómica, cuyo funcionamiento orgánico asegura
la existencia colectiva.
Desde este punto de vista la sociedad está definida por una estructura morfológica,
por un sistema de órganos, cuyas funciones satisfacen las necesidades planteadas por la
perduración de la colectividad.
La estructura anatómica de la sociedad y de su funcionamiento fisiológico, junto a las
formas de hacer o hechos funcionales; significa que los hechos sociales tiene un orden
anatómico o morfológico.
El planteamiento de la Sociología se basa en las categorías sustrato y estructura,
así como en los hechos sociales de orden fisiológico y hechos de la conciencia colectiva,
se considera que hay equivalencia entre ellas, así como también una distinción.
En el esquema siguiente puedes observar las semejanzas que se establecen entre el
objeto de estudio de las Ciencias de la Naturaleza (CN) y el estudio y funcionamiento de
las Ciencias Sociales (CS).
Al utilizar categorías que permitieran dar un carácter científico a las Ciencias Sociales,
se tomaron criterios utilizados por las Ciencias de la Naturaleza, así se construyeron dos
corrientes teóricas del pensamiento social, el Funcionalismo y el Estructuralismo.
La concepción funcionalista y estructuralista de la sociedad son los antecedentes
teóricos del enfoque Estructural-Funcionalismo.
La corriente Funcionalista, analizada en el fascículo 1, está ligada a la obra de
Emilio Durkheim, Radcliffe-Brown, Branislaw, Malinowski, Robert Merton, entre otros,
donde sus rasgos más característicos son el intento por explicar los fenómenos sociales
en términos de su relación con algún sistema; asimismo determinar el papel que un
patrón de comportamiento observado juega en el mantenimiento de un sistema más
amplio. De ahí que las partes integradoras de la sociedad deben explicarse como un todo
que tiende al equilibrio en el orden social.
La concepción estructuralista tiene su génesis en el estudio de la lingüística de
Saussure. Para conformar el concepto de estructura como un sistema de signos, que
posteriormente retomó Claude Levi-Strauss como etnólogo y sociólogo de las culturas
primitivas, donde define al método estructuralista que enmarca a la sociedad como un
todo.
En este contexto, el Estructural-Funcionalismo conceptualiza a la sociedad como
un todo organizado e interrelacionado, en donde cada una de sus partes desempeña una
determinada función.
De acuerdo con este enfoque, la vida social es natural porque se deriva
directamente del ser colectivo que es por sí mismo una naturaleza; descartado el
individuo, no queda más que la sociedad en la naturaleza de la misma sociedad, donde
hay que explicar la vida social ya que existe una dualidad sujeto-objeto (individuo-
sociedad).
Asimismo, la vida social es un sistema de funciones estables y regulares, de
interrumpidas transformaciones y corrientes libres que se transforman.
Por otro lado, la objetivación científica de los fenómenos sociales es la existencia
de un punto de referencia constante e idéntico, que se puede representar y permite
eliminar lo subjetivo.
La relación recíproca sujeto-objeto supone la interacción entre la acción
individual y el acontecer social delimitado por un tiempo y un espacio.
Para dar cuenta de la realidad social, el Estructural-Funcionalismo concibe a la
sociedad como una estructura social a partir de la cual se puede abordar el análisis
sociológico, algunos autores definen a la estructura como el conjunto de grupos e
instituciones que constituyen a la sociedad, los cuales no son estáticos sino que cada uno
de ellos realiza una serie de actividades llamadas funciones a fin de satisfacer sus
necesidades.
En el enfoque estructural-funcionalista, la estructura, aparece como la forma de
organización de los elementos sociales al determinar y exigir ciertos cumplimientos, que
implican la satisfacción de las necesidades planteadas por la supervivencia de la
colectividad así constituida. En cambio, la función expresa la relación que existe entre
esos movimientos vitales y algunas necesidades del organismo sin establecer la
correspondencia de una posible adaptación preconcebida, es decir, las funciones son
maneras de hacer formas definidas que se repiten idénticas a sí mismas en circunstancias
dadas y están vinculadas a las condiciones de vida social: por ejemplo, el estudiante del
nivel medio superior debe preparar sus clases, hacer tarea, practicar un deporte y
desarrollar una actividad artística. Estas acciones conforman la serie de funciones que
realiza dentro de la sociedad. Para Parsons la acción se revela como una conducta
voluntaria, que a través de ciertos medios pretende llegar a determinados fines, lo que
supone un actor, una situación y una orientación.
El Estructural-Funcionalismo considera a la sociedad como un sistema de
funciones distintas y especiales a las que se unen relaciones definidas, pero éstas no
implican el equilibrio funcional.
Cuando en una sociedad cada uno de sus miembros desempeña las funciones que
se espera de él, es decir cumple con su papel o rol (de acuerdo al status y estrato social).
Ésta se mantiene en equilibrio, o sea que el funcionamiento de sus miembros es
adecuado al sistema social; sin embargo cuando esto no se cumple se da la disfunción.
Cabe aclarar que el status social se define como la posición o puesto que ocupan los
individuos en la sociedad, esta posición no necesariamente corresponde al nivel
económico.
En este sentido el análisis Estructural-Funcionalista intenta posibilitar al
diagnóstico social para definir el carácter normal o patológico de ciertos hechos sociales,
es decir, se limitará a establecer la funcionalidad o disfuncionalidad de una cierta
institución con respecto a la estructura vigente.
Toda estructura es una cristalización del acontecer de una totalidad social, capaz
de resolver las necesidades planteadas por la existencia colectiva o equilibrio social. La
perduración estructural supone la funcionalidad de la organización, que constituye la
relativa continuidad y específica temporalidad de la estructura social.
La estructura social es entonces un sistema cerrado de causas sociales y éstas son
siempre estructurales, en cambio la funcionalidad o la disfuncionalidad es la aportación
positiva o negativa de los fenómenos del funcionamiento social a la estabilidad
estructural. Se entiende por ésta la temporalidad del acontecer social, ya que el tiempo es
entendido como el ámbito en el que se definen sistemas de equilibrio social normales, en
cambio el acontecer social es todo proceso de adaptación y de integración social donde
se desarrollan las estructuras funcionales armónicas. De ahí que la teoría del cambio
social se plantea como consecuencia del crecimiento social, que la anatomía y el
conflicto social sean entendidos como coyunturas patológicas en el equilibrio social.
Para Parsons, el sistema social es un conjunto de individuos movidos para la
satisfacción de necesidades prioritarias, donde la cultura es aprendida, transmitida y
compartida. Por ejemplo en una institución educativa, la transmisión del conocimiento
se realiza en una forma sistematizada considerando las normas establecidas.
Aunque los representantes del Estructural-Funcionalismo difieren en la definición,
aplicación e interpretación de sus premisas, en general coinciden y afirman que todo
sistema social tiene una unidad funcional, en la que todas las partes que lo integran
realizan una determinada función que contribuye al equilibrio general del sistema y, si
sucede lo contrario, se le considera disfuncional por tender a la desorganización y al
desequilibrio.
Esta corriente teórica concibe al Estado como el elemento fundamental que
garantiza el mantenimiento de la organización social.