LABOREM EXERCENS
LABOREM EXERCENS
1. Contexto de la Encíclica:
Celebramos el 90° aniversario de la Encíclica Rerum Novarum en vísperas de nuevos adelantos en
las condiciones tecnológicas, económicas y políticas que, según muchos expertos, influyen en el
mundo del trabajo y de la producción no menos de cuanto lo hizo la revolución industrial del siglo
pasado. Son múltiples los factores de alcance general: la introducción generalizada de la
automatización en muchos campos de la producción, el aumento del coste de la energía y de las
materias básicas; la creciente toma de conciencia de la limitación del patrimonio natural y de su
insoportable contaminación; la aparición en la escena política de pueblos que, tras siglos de
sumisión, reclaman su legítimo puesto entre las naciones y en las decisiones internacionales. Estas
condiciones y exigencias nuevas harán necesaria una reorganización y revisión de las estructuras de
la economía actual, así como de la distribución del trabajo. Tales cambios podrán quizás significar
por desgracia, para millones de trabajadores especializados, desempleo, al menos temporal, o
necesidad de nueva especialización;
conllevarán muy probablemente una disminución o crecimiento menos rápido del bienestar material para
los Países más desarrollados; pero podrán también proporcionar respiro y esperanza a millones de seres
que viven hoy en condiciones de vergonzosa e indigna miseria.
El contexto de profundos cambios sociales, económicos y tecnológicos a nivel mundial. La
industrialización avanzada, la automatización del trabajo y las tensiones laborales en Europa y
América ponían de manifiesto problemas de explotación, desempleo y pérdida de dignidad de los
trabajadores. Ante esta realidad, y siguiendo la tradición social de la Iglesia iniciada con la Rerum
Novarum de León XIII, Juan Pablo Il quiso recordar que el trabajo no es solo un medio de producción,
sino una actividad fundamental que realiza la dignidad humana y que debe respetar la persona como
sujeto del trabajo."
FLOR
2. ¿Qué es el trabajo?
El trabajo significa todo tipo de acción realizada por el hombre independientemente de sus características
o circunstancias. Toda actividad humana a reconocer o reconocida dentro de las diversas actividades que
el hombre es capaz y que está predispuesto por la naturaleza misma en virtud de su humanidad.
El hombre, desde el principio, está llamado al trabajo. Es una de las características que distinguen al
hombre del resto de las criaturas.
El trabajo lleva en sí un signo particular del hombre y de la humanidad, el signo de la persona activa y que
determina su característica interior y constituye su naturaleza.
Teniendo en cuenta que el hombre es "el camino primero y fundamental de la Iglesia". la Encíclica insiste
en volver a ese "camino" y perseguirlo en sus nuevos aspectos de los cuales revela riqueza y fatiga Uno
de esos aspectos, perenne y fundamental, es el trabajo, que es siempre actual y que exige
constantemente una renovada atención.
3. Trabajo clave de la cuestión social
Por lo tanto, se considera no sólo el ámbito de la clase, sino también el ámbito mundial de la desigualdad
y de la injusticia; y, en consecuencia, no sólo la dimensión de clase, sino la dimensión mundial de las
tareas que llevan a la realización de la justicia en el mundo contemporáneo.
El problema del trabajo humano aparece naturalmente muchas veces. Es un elemento fijo de la vida
social y de las enseñanzas de la Iglesia.
En esta encíclica se ha profundizado el problema del trabajo poniéndose al día con la
"cuestión social", siempre teniendo de base a la Sagrada Escritura.
Pone al trabajo humano como clave, clave esencial, de toda la cuestión social y presenta la solución a
este problema debe buscarse en la dirección de "hacer la vida el trabajo humane más humane") entonces
la clave, que es el trabajo humano, adquiere una importancia fundamental y decisiva.
4) Fundamento Bíblico (Dami)
El trabajo, para la Iglesia, constituye una dimensión fundamental de la existencia del
hombre en la tierra. La iglesia cree en el hombre y se dirige a través de la luz de las
Sagradas Escrituras. Trata de expresar los designios eternos y los destinos
trascendentes que Dios ha unido al hombre.
Su primera fuente es en Génesis:
• Génesis: mandato de “dominar la tierra” como expresión de la imagen
de Dios.
Aquí se constituye como dimensión fundamental de la existencia humana.
Luego de creados, Dios dijo “multiplicad la tierra, y henchid la tierra;
sometedla”, lo que indican una actividad a desarrollar en el mundo.
El hombre es imágen de Dios, por mandato recibió la orden de someter y
dominar a la tierra. En la realización de este mandato, el hombre, refleja la
acción misma del creador del universo.
El trabajo entendido como una actividad “transitiva”, que empieza desde el hombre y se dirige a
un objeto externo, supone un dominio específico del hombre sobre la “tierra”.
“Someter la Tierra” indica todos los recursos que la tierra encierra en sí y que mediante la
actividad, pueden ser descubiertos y usados.
Entonces, esas palabras de la Biblia, no dejan de ser actuales. Abarcan todas las épocas.
Es al mismo tiempo un proceso universal: abarca todos los hombres, a cada generación, a
cada fase del desarrollo económico y cultural y a la vez es un proceso que actúa en cada
hombre.
5). El trabajo como subjetivo, no solo como objetivo (Abril)
Juan Pablo II diferencia entre dos dimensiones inseparables del trabajo, el trabajo "objetivo" y
el ‘’subjetivo’’.
• Trabajo objetivo: Se refiere a lo que se produce mediante el trabajo: los
bienes, servicios, técnicas y procesos. Engloba el dominio de la naturaleza, la
aplicación de la técnica y la producción industrial o agrícola. Es “objetivo”
porque su valor se percibe en lo que genera o transforma, es decir, el producto
del trabajo.
• Trabajo subjetivo: Se centra en el ser humano que realiza el trabajo, su
libertad, creatividad, responsabilidad y dignidad. El valor del trabajo radica en
quien lo realiza, no solo en lo que produce.
Destaca que cada persona, al trabajar, se realiza a sí misma y desarrolla su humanidad. Es
una actividad profundamente humana, que le permite al individuo expresarse, crecer,
responsabilizarse, aportar a la sociedad y autorrealizarse .Esto implica que el trabajo no debe
reducir al trabajador a un mero instrumento o “pieza” dentro del proceso productivo.
El advierte que, cuando se olvida esta dimensión subjetiva, surgen injusticias: el trabajador se
convierte en un elemento despersonalizado dentro de la producción, se pierde la creatividad, el
sentido de logro y se vulnera la dignidad humana. La dignidad está en el medio porque es el
punto de unión entre el trabajo objetivo y el subjetivo.
6) Amenazas y Distorsiones (dami)
En la época moderna, desde el comienzo de la era industrial, la verdad cristiana se vió
distorsionada por ideas y corrientes de pensamiento como la materialista y
economicista.
Siglo XIX: Para algunos, el trabajo se entendía como una especie de mercancía, que el
trabajador, especialmente el obrero, vendía al empresario. Entonces el empresario se
vuelve dueño del capital humano y del capital instrumental, puesto que él presta los
instrumentos y los medios.
Este pensamiento fue desapareciendo, dando lugar a la valoración del trabajo y
trabajador. La interacción entre el hombre del trabajo y el conjunto de instrumentos y
medios de producción dio lugar a las diversas formas de capitalismo así como también
a diversas formas de colectivismo, donde se han insertado elementos socio-
económicos como por ejemplo la acción de las asociaciones de los trabajadores y de
los poderes públicos.
Entonces, volviendo al Génesis, esto del “dominio sobre la tierra”, penetra hasta el
centro de la misma problemática ético-social. Donde se considera al hombre como
instrumento de producción cuando debería ser tratado como sujeto eficiente y su
verdadero artífice y creador Dios.
El error de cualquier modelo de trabajo podría repetirse dondequiera que el hombre
sea tratado de alguna manera a la par de todo el complejo de los medios materiales de
producción, como un instrumento y no según la verdadera dignidad de su trabajo, o sea
como sujeto y autor, y, por consiguiente, como verdadero fin de todo el proceso
productivo.
La corriente materialista y economicista sobre el trabajo se enfoca en la relación entre el
trabajo y la producción de bienes y servicios. Algunas de las ideas clave de esta corriente son:
- El trabajo es una mercancía que se compra y se vende en el mercado laboral.
- El valor del trabajo se determina por la oferta y la demanda en el mercado laboral.
- La explotación laboral ocurre cuando los trabajadores no reciben un salario justo por su
trabajo.
- La alienación laboral se produce cuando los trabajadores se sienten desconectados de su
trabajo y de su potencial creativo.
Algunos de los teóricos más influyentes en esta corriente son:
- Karl Marx: Marx argumentó que el capitalismo explota a los trabajadores al pagarles menos
de lo que vale su trabajo. También destacó la alienación laboral y la importancia de la lucha de
clases.
- Adam Smith: Smith argumentó que el trabajo es la fuente de la riqueza de las naciones y que
la división del trabajo puede aumentar la productividad.
Esta corriente ha influido en la teoría económica y en la crítica al capitalismo. Algunos de los
conceptos clave son:
- Plusvalía: El valor adicional que se produce por encima del salario pagado a los trabajadores.
- Explotación: La extracción de plusvalía de los trabajadores por parte de los capitalistas.
- Lucha de clases: La conflictiva relación entre la clase trabajadora y la clase capitalista.
Corriente Materialista (Marxismo)
- Trabajo como mercancía
- Explotación laboral
- Alienación laboral
- Lucha de clases
- Plusvalía
Corriente Economicista (Liberalismo Clásico)
- Trabajo como fuente de riqueza
- División del trabajo para aumentar productividad
- Valor del trabajo determinado por oferta y demanda
La corriente materialista y economicista sobre el trabajo se enfoca en la relación entre el
trabajo y la producción de bienes y servicios, y destaca la importancia de la justicia laboral y la
lucha de clases
7). Solidaridad de los trabajadores (Abril)
Desde Rerum Novarum, el trabajo ha cambiado mucho, pero el sujeto sigue siendo el hombre.
La “cuestión obrera” surgió como reacción a la explotación y deshumanización del trabajador
industrial, promoviendo la solidaridad entre los trabajadores para defender derechos.
Hoy, aunque hay avances en la participación y condiciones laborales, persisten injusticias y
nuevas formas de exclusión, en sectores intelectuales y profesionales. Por eso, la Iglesia
sostiene que esta solidaridad sigue siendo clave para proteger la dignidad y luchar contra la
pobreza y el desempleo.
Para Juan Pablo II, la solidaridad obrera no es solo un recurso práctico, sino un camino hacia
una sociedad más justa. Por eso, Laborem Exercens invita a ver la organización de los
trabajadores no como una amenaza, sino como una fuerza positiva para la dignidad humana y
el bien común. Lejos de ser solo una lucha por mejoras salariales, la solidaridad busca también
el desarrollo humano, cultural y formativo de las personas, promoviendo el diálogo y la
construcción de paz. De esta manera, la unión de los trabajadores se convierte en una fuerza
moral y social indispensable para garantizar la dignidad en el mundo del trabajo y avanzar
hacia una sociedad más justa y fraterna.
8) Trabajo y Dignidad (dami)
Sostiene que el trabajo no es solo una actividad para producir bienes, sino un camino
mediante el cual el ser humano se realiza y desarrolla su humanidad. La fatiga que
acompaña al trabajo es universal y afecta tanto al trabajo manual como al intelectual.
Aun siendo arduo, el trabajo es un bien del hombre, porque expresa y aumenta su
dignidad.
El trabajo puede ser mal usado: explotación, trabajos forzados u opresión lo convierten
en un medio de degradación del ser humano. Por eso, es fundamental vincular la virtud
de trabajar con un orden social justo, que permita que el trabajo respete y potencie la
dignidad de quien lo realiza.
Discapacidad y derechos humanos (comunidades originarias)
9. Trabajo y sociedad (Abril)
El trabajo humano no puede entenderse solo como una actividad productiva, sino que tiene
un profundo valor social y familiar. El trabajo es la base que permite sostener la vida familiar,
ya que proporciona los medios de subsistencia necesarios y contribuye a la educación de los
hijos, ayudando a cada persona a desarrollarse plenamente. A su vez, el trabajo tiene un valor
colectivo, porque el hombre pertenece a una sociedad o nación que transmite cultura e historia,
y mediante su trabajo contribuye al bien común, enriqueciendo el patrimonio de toda la
humanidad. En este sentido, la dimensión subjetiva del trabajo, es decir, la persona que
trabaja debe prevalecer sobre la dimensión objetiva, que se refiere únicamente a la producción
o los resultados técnicos. Sólo reconociendo y respetando la dignidad y los derechos del
trabajador el trabajo puede cumplir plenamente su función: permitir que el ser humano se
desarrolle como persona, fortalecer la familia y contribuir al bien común de la sociedad.
10) Conflicto entre trabajo y capital. (dami)
Tal conflicto ha surgido por el hecho de que los trabajadores, ofreciendo sus fuerzas
para el trabajo, las ponían a disposición del grupo de los empresarios, y que éste,
guiado por el principio del máximo rendimiento, trataba de establecer el salario más
bajo posible para el trabajo realizado por los obreros. A esto hay que añadir también
otros elementos de explotación, unidos con la falta de seguridad en el trabajo y también
de garantías sobre las condiciones de salud y de vida de los obreros y de sus familias.
El principio de la prioridad del «trabajo» frente al «capital». Este principio se refiere
directamente al proceso mismo de producción, respecto al cual el trabajo es
siempre una causa eficiente primaria, mientras el «capital», siendo el conjunto de los
medios de producción, es sólo un instrumento o la causa instrumental.
Empresario (directo e indirecto), salario y prestaciones sociales
11). REFLEXIÓN (Abril)
¿Cuáles son las competencias de la psicopedagogía en el ámbito laboral/empresarial?
En este escenario, la psicopedagogía puede convertirse en una disciplina puente entre la
exigencia productiva y el respeto por la persona, contribuyendo a mejorar el clima laboral,
prevenir conflictos y promover el aprendizaje a lo largo de la vida. Para combatir las
problemáticas laborales actuales, pueden implementarse las siguientes estrategias:
1. Programas de formación y reconversión laboral: diseñar capacitaciones que permitan a
los trabajadores adquirir nuevas competencias técnicas y socioemocionales, facilitando su
adaptación a los cambios tecnológicos y organizativos.
2. Prevención del desgaste profesional: implementar talleres sobre manejo del estrés,
equilibrio entre vida personal y laboral, y técnicas de autocuidado para evitar el burnout.
3. Espacios de mediación y diálogo: crear canales de comunicación efectiva entre
empleadores y trabajadores, donde puedan expresarse inquietudes, negociar cambios y
resolver conflictos de manera no confrontativa.
4. Evaluación del clima laboral: aplicar diagnósticos periódicos que midan la satisfacción, la
motivación y las relaciones interpersonales, para detectar problemas antes de que se
agraven.
5. Promoción de la equidad y la inclusión: garantizar que las políticas de contratación y
promoción sean justas, eliminando sesgos y discriminaciones.
6. Desarrollo de habilidades blandas: entrenar en comunicación asertiva, resolución de
conflictos, trabajo en equipo y liderazgo colaborativo, para fortalecer el tejido humano de
las organizaciones.
7. Educación en valores laborales: fomentar en los entornos de trabajo principios como la
responsabilidad, la cooperación, la solidaridad y el respeto mutuo, en coherencia con la
visión humanista de Laborem Exercens.
En definitiva, aplicar los principios de esta encíclica hoy significa reafirmar que la persona
está por encima de la producción y el capital, y que las organizaciones deben ser espacios
donde se conjugue la eficiencia con la justicia social y el desarrollo humano integral. La
psicopedagogía, con su capacidad para articular aprendizajes y procesos humanos, puede ser
una herramienta clave para materializar este ideal, contribuyendo a que el trabajo vuelva a ser,
en palabras de Juan Pablo II, “una clave esencial de toda la cuestión social”.
La psicopedagogía posee un campo de acción cada vez más relevante, ya que, desde su
enfoque interdisciplinario, integra saberes de la psicología, la pedagogía y la didáctica para
analizar, diagnosticar e intervenir en procesos de aprendizaje y desarrollo humano en
contextos diversos, incluido el ámbito laboral. La labor psicopedagógica puede contribuir a
mejorar el clima organizacional, prevenir conflictos y promover un aprendizaje continuo que
favorezca la adaptación a cambios tecnológicos y estructurales. Entre las estrategias de
intervención se incluyen: programas de formación y reconversión laboral para el desarrollo de
competencias técnicas y socioemocionales; acciones preventivas frente al estrés y el desgaste
profesional; implementación de espacios de mediación y diálogo para resolver conflictos;
diagnósticos periódicos de clima laboral para identificar factores de riesgo; políticas inclusivas
que eliminen sesgos y discriminaciones; y capacitación en habilidades blandas como la
comunicación asertiva, la resolución de problemas y el trabajo en equipo.
12. Conclusión
Laborem Exercens nos recuerda que el trabajo, más allá de su dimensión productiva, es un
espacio
privilegiado de desarrollo humano y social, y que la dignidad de la persona debe ser el principio
rector de
toda organización laboral. En el contexto actual, marcado por transformaciones rápidas y
tensiones
estructurales, la psicopedagogía se posiciona como una profesión de gran relevancia para
contribuir a la
construcción de entornos de trabajo más justos, inclusivos y humanos. Desde su perfil
profesional, la
psicopedagogía no solo aborda procesos de enseñanza y aprendizaje, sino que también actúa
como
mediadora de relaciones laborales saludables, diseñadora de estrategias formativas
contextualizadas y
promotora de valores que favorezcan el bienestar integral. Al integrar herramientas de la
psicología, la
pedagogía y la didáctica, el psicopedagogo o psicopedagoga puede intervenir de manera
proactiva en la
resolución de problemáticas actuales, ayudando a que el trabajo vuelva a ser, tal como plantea
Juan Pablo
II, una expresión de la dignidad y la vocación del ser humano, y no una fuente de alienación o
desigualdad.