AMOR
Hace unos 15 o 20 años, cuando fui a ver a uno de mis gurús1,
me sugirió algo que me sorprendió, me impactó y me dio una
visión profunda sobre el amor. Fui a verle con una pregunta:
tenía problemas con la rabia y la ira, y quería saber qué hacer
con esas emociones.
Entonces, lo que él me dijo fue que todas las emociones están
hechas de amor. Eso me sorprendió bastante y, en cierto modo,
me perturbó. Le pregunté: “¿Incluso la ira? ¿Incluso la
violencia?”. Y me respondió: “Sí. El amor es como la luz blanca
del sol, y las emociones son como el arco iris con sus siete
colores. Cada emoción cae dentro del espectro de esos siete
colores”.
Teniendo esto en cuenta, obtuve una nueva comprensión del
amor. El amor es algo que no se puede expresar con palabras,
algo que se siente. Cuando el amor ocurre por primera vez,
sientes el jugo de ser tú mismo. Por primera vez estás abierto,
vulnerable y vivo. Te haces consciente de tu existencia de una
forma completamente nueva. Pero tú piensas que eso ocurre por
causa del otro.
El centro del amor es el corazón. Por encima del corazón está el
cielo, por debajo, la tierra. Por encima del amor hay gracia; por
debajo, gravedad y deseo. Y el amor es el equilibrio entre estas
dos polaridades.
El corazón también contiene siete chakras, porque el amor es
un camino en sí mismo. El punto esencial del cosmos es la
manifestación, que ocurre en el corazón. Si no hay
1
Guru (en sánscrito: गुरु) significa literalmente "el que elimina la oscuridad"
manifestación, las polaridades no significan nada. Shiva no
significa nada, Shakti no significa nada si no se unen en el
amor para manifestar la vida.
Cuando estás enamorado, experimentas esa luz incondicional
floreciendo a través de ti. ¿Por qué no hay amor en nuestra vida?
Porque negamos o la tierra o el cielo. O elegimos el deseo y la
gravedad, o huimos de ellos y elegimos el cielo, la gracia. Pero
nunca tensamos el arco con ambos extremos al mismo
tiempo, con una sola cuerda, para lanzar la flecha del amor.
Cuando el amor ocurre, sucede algo parecido a lo que sentimos
en los momentos de belleza. Cuando ves algo bello, durante
unos instantes te olvidas de ti mismo. Ese olvido de ti mismo
significa olvidar tu mente, tu ego, tu egoísmo. En ese
momento, el otro se vuelve más importante que tú. Y en esa
libertad, experimentas la verdadera naturaleza de tu ser, que es
dar y recibir constantemente. En ese momento, no perteneces al
cuerpo, te has convertido en la vida misma.
Pero tan pronto como ocurre el amor, queremos poseerlo. Eso
significa que empezamos a apegarnos, a querer controlarlo, a
convertirlo en un saldo bancario permanente. Es como si
pensáramos que nuestra cuenta estaba vacía, y al enamorarnos,
de repente, el cajero automático empieza a dar dinero. Creemos
que la otra persona ha puesto algo en nuestra cuenta.
Pero, si lo miramos bien, el otro no ha puesto nada en tu cuenta:
tú te has hecho consciente, a través del otro, de la riqueza
interior que ya llevabas contigo.
La creación misma de la vida es un gesto de amor. Si observas
los pájaros, los árboles, la vida humana... aunque no lo creamos
porque estamos atrapados en las palabras —ya que el amor es
sin palabras—, si miramos la belleza de la galaxia y el cosmos,
es un gesto de amor, de creatividad, de alegría. No es un gesto
de negocios, ni de trato, ni de eficiencia. Es la abundancia
del ser compartiéndose a sí mismo.
Cuando sentimos amor, la mente interviene inmediatamente,
porque no puede soportar algo que no puede definir ni controlar.
Entonces queremos categorizarlo: ¿por qué está pasando?,
¿cómo está pasando?, ¿cómo conseguir al otro?
Y sí, consigues al otro, pero en ese “conseguir”, el amor se
convierte en apego. Dejas de dar, y por tanto dejas de recibir.
Entonces todo se convierte en un juego verbal entre los amantes
o los esposos: "Ya no me amas", "¿qué ha pasado?". Se
convierte en una hipocresía, una apariencia: decir “te amo”,
dar regalos… pero el amor es un flujo de tu energía, una carga
eléctrica hacia el otro que lo nutre. Da igual cuántos regalos
hagas; si no llevan tu presencia, tu energía, no llenarán al otro.
El amor genera amor.
Tu amor puede ser arrastrado por la gravedad. No digo que la
relación física esté mal, pero no es el único objetivo del amor.
Cuando dos personas se aman, quieren explorarse mutuamente,
pero muchas veces eso termina en lo físico. Y cuando las
energías se agotan por el apego, te vacías. Entonces quieres que
el otro te llene. Y cuando eso no ocurre, llega la frustración, la
rutina en la relación. El sexo se convierte en la única forma de
expresar el amor, porque ya no se siente nada más.
La energía del amor, cuando asciende, se convierte en oración,
en meditación. Cuando desciende, se convierte en conexión
física y da lugar a un hijo. Cuando asciende, da a luz a tu ser
interior.
El mayor peligro del amor es que nos sentimos vulnerables y
con miedo, por eso intentamos ponerlo en palabras, explicarlo.
Pero mi sugerencia es: cuando el amor ocurra, no pienses,
simplemente siéntelo. Siente la sensación del amor, siente el
jugo de cómo estás viviendo gracias al amor. Porque ese
sentimiento es el sentimiento de tu ser, no tiene nada que ver
con el otro. El otro solo ha sido el detonante.
Es en ese momento cuando estás experimentando el amor y la
experiencia del amor. El amor es un regalo en sí mismo, no
necesita convertirse en un negocio con el otro, del tipo "yo te
amo, así que tú debes amarme de vuelta". Deberías sentir
gratitud porque, gracias al otro, puedes sentir amor.
De este modo, aunque el otro no se quede contigo, no sentirás
una pérdida, porque tienes amor. No queremos a otros, no
queremos dinero, no queremos iluminación. Queremos amor,
porque en el amor eres uno con el cosmos, estás vibrando con el
cosmos.
Así que esto es algo muy importante de entender. Porque en la
práctica de la devoción, no se trata de cantar el nombre cuántas
veces o cuántas horas lo repita para obtener algo. Para un
devoto, para un bhakta, simplemente cantar el nombre de lo
divino es una dicha, es un estado de amor.
Él o ella no pide nada más. Simplemente cantar el nombre de tu
amado te da gozo, una conexión tan incondicional con la vida.
Por eso el bhakti trasciende la vida mundana y la llamada vida
espiritual o yóguica.
En ambas vidas hay un trato: hago yoga, hago tantra, entonces
seré liberado, alcanzaré la iluminación, obtendré poderes. Hago
esto y aquello por ti, así que dame dinero, dame atención. Esto
es la vida mundana.
Pero en la devoción, tu simple presencia en la vida es un gozo
suficiente. Eres feliz de estar con tu amado, que es esta vida. Por
eso Krishna dice que para mis amantes, yo rompo mis propias
reglas para encontrarme con ellos.
Porque esas reglas se aplican a yoguis o a personas materiales,
pero no se aplican a un devoto, porque el devoto no está
haciendo ningún trato, no busca liberación ni apegos. Se atreve
a amar al todo sin condiciones. Y esa es la esencia del bhakti.
Pero a través del amor… si no has experimentado amor, no
puedes realmente experimentar bhakti. A través del sexo, hacia
el amor, hacia la devoción: esas son las tres etapas de nuestro
crecimiento. No evites ninguna, participa, vuela.
Comprende qué sucede en el sexo: brevemente tomas
conciencia de tu ser eléctrico, de tu gozo. Y en el amor, por un
periodo más prolongado, hasta que tu mente interviene y lo
arruina.
Y entonces te das cuenta de que, si amar a una persona puede
darte tanto gozo, cómo será amar a lo Divino. Por eso la
devoción es un atrevimiento, porque no hay promesas.
Pero hoy en día, cuando ves a los amantes sentados juntos, están
con sus teléfonos inteligentes, cada uno en su mundo. Amar
significa estar con el otro sin condiciones, porque estar juntos es
gozo.
No dices: haz esto o haz aquello para que yo me sienta bien. No,
simplemente estar a tu lado es un gozo para mí.
Al principio, cuando sientes amor, ves a toda la persona con
vulnerabilidad, apertura y aceptación. Por eso sientes amor.
Pero cuando llega el apego, empiezas a ver solo parte de la
persona; el resto no quieres verlo. Solo deseas ver lo que te
gusta y rechazas lo que no te gusta. Y ahí comienza la política.
Esto es lo que realmente significa la meditación. Cuando la
gente habla de aceptación y de observar su mente y emociones,
en realidad están rechazándolas en algún nivel.
De otro modo, tendrías que mirar tus pensamientos, tu cuerpo,
tus emociones con amor, porque son parte de ti. Estás
envolviéndolos con tu amor, siendo consciente de ellos.
Estar en amor es estar presente, incondicionalmente. Estás
nutriendo al otro para que crezca con tu presencia.
Y eso es lo que realmente es la meditación: estar contigo mismo
y permitirte ser tal como eres, sin juzgar.
Otro aspecto del amor es que trae totalidad. Seguro que has oído
historias o has visto muchas cosas en los medios sobre cómo,
cuando la gente se enamora, se rebela contra sus familias, contra
sus trabajos, contra todo, y terminan haciendo cosas que no
sabían que eran posibles.
Porque ese es el poder del amor: te vuelve total.
Ese es el poder de tu ser. Cuando eres total, en cualquier cosa
que hagas con totalidad, disfrute y profunda implicación, estás
en un estado de amor y creatividad, y hay un jugo ahí.
Otro aspecto que hay que comprender es que toda emoción tiene
su raíz en el amor. Incluso cuando estás enfadado, estás dando
cierto cuidado y energía al otro.
Así que no rechaces tus emociones. Si quieres comprender el
amor, una relación exitosa entre hombre y mujer es aquella en la
que ambos se dan libertad para enfadarse también, para
molestarse también.
No lo juzgas. Y a veces puedes sentir que no quieres estar cerca
del otro, simplemente estar contigo mismo, y también lo
permites.
Así, la otra persona, que ha experimentado el amor a través de
ti, tomará conciencia de sus siete colores, tendrá que pasar por
ellos y vivirlos, y eso creará una completitud.
Así que una relación sana es como te gustaría tener libertad para
tus emociones —diferentes rangos de emociones—, también
estás permitiendo esa libertad.
Pero nos rechazamos y juzgamos a nosotros mismos por
nuestras emociones, y por eso hacemos lo mismo con los demás.
Así que el amor es el gesto de la vida. Si miras la vida, cómo te
cuida como una madre: respirando en ti, exhalando a través de
ti, poniendo comida a tu disposición.
La Tierra produce alimentos para ti, el sol te mantiene vivo con
su calor, el agua sacia tu sed. Todo en la vida es un gesto de
cuidado y amor. Es un ciclo.
Y en el amor tienes la posibilidad de tocar ese núcleo, la fuente
de la vida, si tu mente o tu miedo no interfieren.
Nuestro corazón tiene 40.000 células nerviosas independientes,
lo que significa que también tiene su propia mente, al igual que
nuestro sistema intestinal tiene más conexiones neuronales que
todo el cerebro.
Así que tenemos estas tres sabidurías dentro de nosotros. Eso es
lo que significan las tres Devis, los tres Shaktis.
Vivimos en la mente o vamos al extremo opuesto: la sexualidad,
la posesión o lo material.
Pero el corazón, por lo general, nos da miedo. En la sociedad no
vivimos emociones reales. Vivimos nuestras emociones a través
de películas, teatros, otras personas cantando, porque nuestra
necesidad esencial es sentir esas emociones, toda su gama.
Pero en la vida ordinaria estamos tan enfocados en lo
intelectual, en el poder, y atrapados en nuestros juegos del ego,
que no mostramos emociones ni las valoramos.
Por eso, a nivel del corazón, todos estamos cerrados.
Y por eso, cuando la gente se enamora, la sociedad
generalmente lo toma como una molestia.
Porque los padres quieren que te cases en otro lugar o la chica
quiere hacer otra cosa, el chico quiere hacer otra cosa; para ellos
su carrera es más importante que el sentimiento del amor. Pero
si permites el amor, este da una nueva dimensión, comienza un
nuevo viaje. Pero hay una condición, porque estar enamorado es
la mayor de las sadhanas (prácticas espirituales), porque en eso
tienes que vigilar tu ego, cómo quiere controlar al otro, cómo
quiere manipular la confianza y vulnerabilidad de los demás, y
así es como destruimos el amor. Por eso es muy importante
confiar y desarrollar este centro, el corazón del amor, y cómo
hacerlo.
En el tantra, Shiva habla de una técnica que te dará una
comprensión de lo que estoy hablando. Él dice que imagines que
no tienes cabeza y que te mueves por la vida como si no la
tuvieras. Aquí la clave es que vivimos en la mente; cuando
sucede algo hermoso, inmediatamente lo convertimos en
palabras, no lo sentimos, no sentimos su vibración. Entonces la
mente es el veneno, tu mente parlanchina constante que mata el
amor, que mata cualquier sentimiento creativo y toda la energía
va a la mente.
¿Has visto cuando las personas están enamoradas cuánto hablan
del otro? “Esta persona es esto, esta persona es aquello”, pero
están perdiendo el tiempo en vez de simplemente sentarse y
sentir al otro, no verbalizar, no hablar con otros, solo sentir la
alegría que sientes por la presencia de esa persona en tu vida. Y
si das esa energía, eso también ayudará al otro a evolucionar, a
crecer. Entonces el amor se convierte en tu poder en vez de ser
tu debilidad.
La debilidad es vivir en pensamientos e ideas y manipular la
vida. Entonces Shiva dice: siente como si no tuvieras cabeza.
Iosha sugirió que tengas una foto de ti mismo sin cabeza y
también coloques tu espejo no hasta tu cara sino hasta el cuello.
Empieza a imaginar que no tienes cabeza y poco a poco se abre
un nuevo cosmos, un cosmos visto y sentido a través del
corazón.
Ahora el cosmos que experimentas es un cosmos de palabras,
pensamientos, ideas, conceptos, pero en el cosmos del corazón
vives en el presente, un reino de vibración, energía, amor y
creatividad. Este reino es lo que anhelamos. Todas las grandes
artes suceden ya sea en un estado de sufrimiento del artista o en
un estado de amor, porque el amor te activa totalmente, todos
tus siete colores condensados en una acción. Ahí surge tu genio.
Pero ahora nuestros siete colores, la mitad están sin expresar:
ira, sexualidad y todo eso, y nos volvemos hipócritas: “Oh, amo,
oh, soy tan bueno”, todo esos juegos son solo expresiones tibias
e hipócritas. Pero cuando tu energía está libre y unificada, ahí
experimentas el amor, ahí experimentas que eres el sol, tu
presencia es el sol desde el corazón, que activa tus siete colores.
El sol no rechaza sus colores, los nutre. Como ser, no debes
rechazar tus dimensiones emocionales y expresiones, sino
nutrirlas.
Si puedes hacer eso contigo mismo, solo entonces serás capaz
de tener una relación para que el otro también florezca contigo.
Esta es la tragedia que sucede cuando nos enamoramos: tenemos
muchas esperanzas de la relación, pero en cuanto se juntan, la
mente toma el control, la manipulación toma el control, en lugar
de dejar que el amor domine su vida, intentan dominarse uno al
otro en nombre del amor.
Y si pudieras simplemente entregarte al amor, con las
condiciones que traiga, pero sin dar importancia a tus juegos de
ego, sino lo que sea necesario por el amor, esa es la más alta
Tashara, la más alta sadhana. Lo mismo pasa con la meditación,
lo mismo con la devoción: apartas tu ego y tu cabeza.
Por ejemplo, yoguis u otros practicantes, incluso personas que
cantan el nombre divino, quieren hacer muchas repeticiones y
creen que avanzan, pero con amor, aunque cantes solo una vez,
pero con todo el corazón, una vez al día, eso es suficiente. Eso
es difícil. Pero hacer repeticiones sin sentido no lleva a nada, es
el bla bla de tu mente. Necesita llevar la vibración de tu
corazón.
Cuando dices Ram o Krishna, dilo como si estuvieras llamando
o cantando el nombre de tu amado. ¿Cómo te sientes cuando
piensas o dices el nombre de tu amado? Todo tu ser se
estremece. Ese estremecimiento es la esencia porque te
electrifica, te hace sentir vivo a pesar del sufrimiento. De
repente sientes alegría.
Deja que el amor sea tu piedra de toque para la oración, deja que
tu sexo sea piedra de toque para el amor, esa es la evolución de
tu energía. Al principio experimentas un poco de amor pero más
atracción física, no hay problema, pero sabe que la fuente es el
amor.
Y ahí es donde el tantra y todos estos métodos enseñan cómo
olvidar a la otra persona pero quedarte con el sentimiento del
amor porque ese es tu tesoro. Y si te quedas con eso, te integras
más con ello, entonces tu apego a las personas y a las cosas
desaparece. Te vuelves como el sol, simplemente ardiendo
como el sol, pero sin apego a la tierra, no quiere poseer la tierra,
pero por su fuego y magnetismo la tierra sigue girando a su
alrededor, otros planetas también. Ese es el poder del amor.
Queremos que otros se queden con nosotros, pero olvidamos
amar. Empezamos a hacer tratos: “prométeme que te quedas
conmigo”. No pidas esas promesas ni des tales promesas, solo
céntrate en ser amoroso, eso es todo. Y recuerda, ser amoroso
no significa ser un cobarde, obligado o víctima, porque
usualmente la gente piensa que si alguien te ama puedes
aprovecharte de ellos. No, el amor no lo permite.
Porque si realmente amas a la persona y ves que hace algo mal,
tu amor se lo dirá. Pero si no dices nada y dices que amas,
entonces eres hipócrita, un cobarde. El amor te da el mayor
coraje y la mayoría de las culturas guerreras son culturas del
corazón porque el amor del corazón te da coraje para proteger,
coraje para matar también para proteger. Te da un poder
inmenso para luchar contra alguien que tiene poder, para amar,
para luchar también, porque la vida es completa cuando tienes
amor. Eso significa que también te darán protección y poder,
porque para proteger el amor y a los seres amados no es que si
amas te sientas vulnerable o débil. No, el amor te hace fuerte, te
da una nueva inspiración para la vida, un nuevo sentido a la
vida, te hace estar vivo.
Entonces no te importa apegarte a las personas ni tenerlas en tu
bolsillo en nombre del matrimonio o la relación, sino que das
libertad al otro porque la libertad es el valor más grande, porque
el amor te hace sentir libre, eres liberado de la esclavitud de tu
propio ego, de tus propios pensamientos, y en el amor te
experimentas libre de todo eso.
Así que no cometas el error de traer el amor de vuelta a tus
prisiones verbales y negocios, eso es lo que me gustaría
compartir contigo, porque esto lo digo después de pasar por
muchas, muchas relaciones en mi juventud, durante 20, 30 años.
El error que ocurre es que empiezas a crear imágenes y planes
porque sientes amor, y ahí entra tu parte codiciosa y cobarde,
que quiere poseer la cosa, pero el verdadero valor no es
aferrarse a la persona, sino permitirle su libertad.
Por esa libertad se quedan a tu lado, pero cuando corres detrás
de algo, intentas agarrarlo, es ahí cuando pierdes tu amor y el
otro pierde el respeto por ti.
Porque, primero que nada, alguien se enamora de ti porque ve tu
poder, tu dignidad, tu belleza, pero tu mente lo mata, te
convierte en un mendigo y entonces el amor se pierde.
Así que sé emperador y reina, las reinas comparten, y la persona
correcta llegará, pero nunca comprometas tu amor por el ego de
otros, y da tu vida por amor, que tu vida sea una oración de
amor, que tu amor sea una oración a la vida.
Aspira a ser más amoroso, mira las cosas bellas, toca animales,
acarícialos donde los veas, encuentra maneras de hacer fluir tu
amor.
No esperes a que aparezca un amante, un hombre o una mujer
para poder sentir amor, porque esa parte de ti es muy tóxica y
contaminada por películas, poesías y las ideas de amor de otras
personas.
Así que familiarízate y acostúmbrate a sentir tu cuerpo, sentir la
vida alrededor, y mira a un niño pequeño a los ojos, ahí estás
experimentando amor por el niño, y el niño también te refleja
ese amor, porque el amor tiene inocencia.
Usa más tus manos, toca cosas, acaricia animales, porque las
manos están relacionadas con el corazón, y el tacto es la
expresión más profunda del amor.
Nuestro anhelo es tocar, no tener a una persona, nuestro anhelo
es dar y compartir a través de nuestras manos, a través de
nuestro corazón, con el otro, y acabamos pensando que
necesitamos a la otra persona en nuestra vida.
No. Si miras el hardware de tu existencia, necesitas expresar y
fluir tus energías hacia alguien, hacia alguna acción, para que tu
existencia pueda manifestarse y te sientas validado y justificado.
Ningún dinero ni trabajo puede hacerte sentir validado, solo la
manifestación, la creatividad, el tacto, el amor te hace sentir que
tienes sentido, aunque no entiendas nada, pero tu existencia
tiene sentido, ese sentido es lo que es espiritual, no hay lógica,
pero sabes que existes y estás fluyendo, amando los árboles, las
estrellas, las personas, y eso es suficiente.
Y ese es el estado de samadhi, ese es el estado de celebración,
eso es lo que Krishna está haciendo, bailando con la vida,
amando a todos, y también matando, porque como dije, si
puedes amar y si hay un enemigo que no acepta tu amor y quiere
hacerte daño, puedes atacar también.
Así que las personas más peligrosas son las personas cuyo amor
está herido, porque esa misma fuerza creativa se convierte en
una agresión muy poderosa.
Por eso las culturas guerreras son culturas orientadas al corazón,
en India las llamamos chhatri, y la mayoría de los chhatri siguen
el camino de la devoción, no necesariamente el camino de la
meditación, porque es un compromiso directo de energía con la
vida.
Eso es todo lo que sé y puedo compartir sobre el amor, así que
piénsalo y conéctate con tu corazón.