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ACTITUD

El documento destaca la importancia de la actitud en la vida, enfatizando que nuestras emociones y filosofía influyen en nuestras decisiones y comportamientos. Se sugiere que una actitud positiva hacia el pasado, el presente y el futuro puede guiarnos hacia el éxito y la felicidad, mientras que una actitud negativa puede limitarnos. Además, se resalta la interconexión entre las personas y cómo nuestras actitudes colectivas pueden impactar el progreso y la creación de un futuro mejor.

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ACTITUD

El documento destaca la importancia de la actitud en la vida, enfatizando que nuestras emociones y filosofía influyen en nuestras decisiones y comportamientos. Se sugiere que una actitud positiva hacia el pasado, el presente y el futuro puede guiarnos hacia el éxito y la felicidad, mientras que una actitud negativa puede limitarnos. Además, se resalta la interconexión entre las personas y cómo nuestras actitudes colectivas pueden impactar el progreso y la creación de un futuro mejor.

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ACTITUD

"Las 5 piezas más importantes en el rompecabezas de la vida por Jim Rohn)

Nuestras vidas son influenciadas grandemente por lo que conocemos, dado que lo que
conocemos, determina las decisiones que tomamos. Así como nos afecta lo que
conocemos, nos afecta cómo nos sentimos.

Mientras la filosofía trabaja esencialmente con la parte lógica de la vida, con información
y hábitos de pensamiento, la actitud se centra, principalmente, en los asuntos
emocionales que afectan nuestra existencia.

Lo que conocemos determina nuestra filosofía. Lo que sentimos acerca de lo que


conocemos determina nuestra actitud. Es nuestra naturaleza emocional la que gobierna
nuestra conducta diaria, en nuestro mundo personal y de trabajo. Es el aspecto
emocional de nuestras experiencias, lo que determina nuestro comportamiento. Lo que
siente cada uno con los eventos de la vida, es una fuerza poderosa que puede
paralizarnos o inspirarnos, para tomar acción inmediata en cualquier día determinado.

Como los pensamientos, las emociones tienen la capacidad de lanzarnos hacia un futuro
afortunado o hacia un desastre. Todos los sentimientos acumulados que tenemos sobre
la gente, nuestro trabajo, nuestro hogar, nuestras finanzas y el mundo que nos rodea,
forman nuestra actitud.

Con una actitud correcta, el ser humano puede mover montañas. Con una actitud
errada, puede ser aplastado por el más pequeño grano de arena. Tener una actitud
correcta es un requisito esencial para el éxito y la felicidad. La actitud correcta es una de
las cosas fundamentales para una buena vida.

Por eso es que debemos estar, constantemente, examinando nuestros sentimientos


acerca de nuestro papel en el mundo, y nuestras posibilidades de lograr nuestros sueños.
Los sentimientos que tenemos afectan nuestra actitud actual; y es esta actitud la que
determina la calidad de nuestra vida.

La actitud es un factor determinante en el rumbo de nuestras vidas. Puesto que todo en


la vida afecta todo lo demás, debemos hacer un cuidadoso estudio de cada cosa y de
cada persona, que puede estar afectando negativamente nuestra actitud actual.

El pasado

Tener una saludable y madura actitud sobre el pasado, puede significar una gran
diferencia en la vida de cualquier persona. Una de las mejores formas de enfocar el
pasado es usarlo como una escuela, no como un arma.

No debemos pelear a muerte con los errores pasados, las faltas, los fracasos y las
pérdidas. Los eventos del pasado, buenos y malos, son parte de una experiencia de vida.
Para algunos, el pasado puede haber sido una cruel enseñanza. Pero, debemos dejar que
el pasado nos eduque y le dé el valor de su experiencia a nuestras vidas.

Es fácil dejar que el pasado nos abrume. Pero, la buena noticia es, que también es fácil
permitir que el pasado nos instruya e incremente nuestro valor. Parte del milagro de
nuestro futuro reside en el pasado. Las lecciones pasadas, los errores pasados, los éxitos
pasados. Las experiencias colectivas de todo lo que nos ha pasado, pueden ser nuestros
maestros o nuestros sirvientes. Por esto es que es tan importante reunir las lecciones
del pasado e invertirlas en el futuro.

Si podemos lograr este enfoque inteligente del pasado, podemos cambiar,


dramáticamente, nuestro rumbo por los próximos doce meses. Cada uno de nosotros
estará en algún lugar en los próximos doce meses, pero la pregunta que debemos
hacernos es ¿dónde?

Desarrollar una nueva filosofía acerca del pasado, es la clave para cambiar nuestra
actitud actual.

Hasta que no aceptemos, finalmente, que no podemos hacer nada para cambiar nuestro
pasado, nuestros sentimientos de pena, remordimiento y amargura, nos impedirán
diseñar un mejor futuro con las oportunidades que están hoy delante de nosotros.

Qué tan efectivamente usemos el presente, está en gran parte determinado por nuestra
actitud acerca del pasado. Hasta que no corrijamos nuestra filosofía, no podemos
reparar nuestra actitud.

Y si no podemos reparar nuestra actitud, nuestro futuro se llenará con las mismas
sensaciones de pena, remordimiento y amargura que tenemos en nuestra garganta hoy.

No podemos avanzar hacia un futuro más brillante, hasta que no cerremos la puerta a la
oscuridad del pasado.

El presente

El momento actual es donde comienza nuestro mejor futuro. El pasado nos dejó una
riqueza de recuerdos y experiencias: y el presente, nos da la oportunidad de usarlas
sabiamente.

El presente nos da la oportunidad de crear un futuro apasionante. Pero, la promesa del


futuro nos exige pagar un precio en el presente. La oportunidad del momento actual
debe ser aprovechada, o si no, la recompensa del futuro será rechazada.

Nuestras metas y ambiciones del pasado, nos traen recompensas en el presente. Si


nuestras recompensas actuales son pequeñas, quiere decir que nuestros esfuerzos
pasados fueron pequeños. Y, si nuestro esfuerzo actual es pequeño, la recompensa
futura será también pequeña.
Hoy nos trae a cada uno 1,440 minutos; 86,400 tic-tacs del reloj. Todos los pobres y los
ricos tenemos las mismas 24 horas de oportunidad. El tiempo no favorece a nadie,
simplemente dice: “Aquí estoy. ¿Qué van a hacer conmigo?”. Qué tan bien usemos el día
es en gran parte una actitud.

Con la actitud correcta, podemos agarrar este día y colocarlo como nuestro punto de
partida, para un nuevo comienzo. En el día de hoy, no tenemos que preocuparnos por
los errores de ayer, ni los remordimientos de mañana. Simplemente, ofrece el mismo
regalo precioso: otras 24 horas de esperanza que usaremos sabiamente.

La mayor oportunidad que brinda el día de hoy, es la oportunidad de comenzar el


proceso de cambio. Hoy, el presente, es el momento para inaugurar el poder de una
nueva voz. Tiene que ser un cambio de mentalidad, una nueva actitud respecto a lo que
somos, quiénes somos, qué queremos y qué es lo que vamos a hacer. Hoy puede ser un
día exactamente igual al de ayer, al día anterior y al anterior.....es todo cuestión de
actitud.

El futuro

Nuestra actitud hacia el futuro es también de gran importancia. En su clásico libro,


Lessons of History (Lecciones de Historia), Will y Ariel Durant escribieron: "Para poder
aceptar lo que es, debemos recordar lo que fue, y soñar sobre cómo las cosas deberán
ser algún día.”

Nuestra actitud hacia el futuro, depende de nuestra habilidad de ver ese futuro. Cada
uno de nosotros tenemos la capacidad de soñar, diseñar y experimentar el futuro, a
través del poder de imaginación de nuestros ojos internos. Cualquier cosa que la mente
sea capaz de imaginar, también tiene la habilidad de crearla.

Así como el cuerpo sabe instintivamente cómo realizar el milagro de la salud, también
instintivamente la mente sabe cómo realizar el milagro de la riqueza. Todas las cosas
deben ser terminadas antes de que sean empezadas Todo lo que vemos alrededor de
nosotros, fue finalizado en la mente de su creador antes de empezar.

Las casas en que vivimos, los autos que conducimos, nuestra ropa, nuestros muebles,
todas estas cosas empezaron con una idea. Cada idea fue después estudiada, refinada,
perfeccionada, mentalmente o en el papel, antes de que el primer clavo fuera martillado
o la primera pieza de tela fuera cortada. Mucho antes de que la idea fuera convertida en
una realidad física, la mente había visualizado claramente el producto final.

La mente humana diseña su propio futuro, básicamente, a través del mismo proceso.
Empezamos con una idea de lo que el futuro será. Durante un periodo de tiempo,
refinamos y perfeccionamos la visión, y antes de que nos demos cuenta, todos nuestros
pensamientos, decisiones y actividades están trabajando en armonía, para hacer
realidad lo que mentalmente visualizamos respecto al futuro.
Por esto es que es tan importante tener lo actitud correcta sobre las circunstancias
pasadas y presentes. Cuando tenemos una actitud saludable hacia el pasado, con
pensamientos constructivos sobre nosotros y las oportunidades que se nos presentan
hoy, el subconsciente nos guía hacia el logro de nuestros sueños.

Sin embargo, cuando estamos llenos de remordimientos respecto al pasado y


preocupaciones sobre el presente, nuestro subconsciente nos llevará hacia un futuro,
que será muy parecido al pasado que recién dejamos atrás. Los pensamientos y
sentimientos que nos permitamos tener hoy son cruciales, porque ellos contribuyen a
nuestro futuro. Lo que ese futuro traiga será, simplemente, el reflejo de nuestra filosofía
y actitud hacia la vida.

Diseñando un futuro mejor

Hay una magia emocional muy especial, que sucede cuando diseñamos el futuro y
establecemos metas, con propósitos específicos en mente. En la medida en que a través
de nuestros ojos internos, podamos ver nuestro futuro claramente, experimentaremos
un nivel de emoción, anticipándonos al día en que esos sueños se conviertan en realidad.

Cuanto más clara sea nuestra visión del futuro, más podremos “pedir prestado" de su
inspiración.

Esta inspiración prestada se reflejará en nuestras conversaciones, nuestro nivel de


energía, nuestras relaciones y nuestra actitud. Cuanto más entusiasmados estemos con
nuestros sueños del futuro, más fácil será el desarrollo de las disciplinas necesarias y del
refinamiento de nuestra filosofía.

En otras palabras, nuestros sueños nos inspirarán para pensar, actuar, sentirnos y
convertirnos, exactamente, en la clase de persona que debemos ser para realizar
nuestros sueños. Si somos suficientemente inteligentes para convertir en ganancias
nuestras experiencias del pasado, y suficientemente sabios para “pedir prestado” del
entusiasmo e inspiración del futuro; cuando claramente visualicemos ese futuro en
nuestros "ojos internos", entonces, las experiencias pasadas y el entusiasmo por el
futuro, serán nuestros servidores en el presente.

El producto final que imaginemos nos guiará en nuestros esfuerzos presentes, haciendo
que la obtención de un mejor futuro, sea una conclusión inevitable. Seremos arrastrados
hacia el futuro y guiados por el pasado, porque hemos elegido tomar acciones
inteligentes en el presente.

La habilidad única que tenemos de aprender de nuestras experiencias pasadas y prestar


inspiración del futuro, es una fuerza increíble. Y la buena noticia es: ¡cualquiera puede
hacerlo!

Todos tenemos la capacidad de diseñar el futuro por adelantado, de tal manera que,
cuando el nuevo día llegue, es más de lo que debería ser, simplemente porque usamos
parte de nuestro pasado y parte de nuestro futuro para crearlo. El poder del futuro es
una hermosa fuerza. Lo que será, tiene el poder de conducirnos a hacer todo lo que
podemos hacer.

El futuro tiene su propio precio

La promesa del futuro no es gratis. Hay un precio que debemos pagar por cualquier
recompensa futura. El futuro exige de nosotros: disciplina, trabajo, consistencia y un
ardiente deseo de hacer que el futuro sea mejor que el pasado o el presente. Estos son
los precios del progreso; pero, el precio es bajo cuando la promesa es clara. Cuando el
fin es atractivo, empezamos a estar totalmente interesados en los medios para
conseguirlo.

Debemos ver y querer la promesa con insaciable deseo, o de lo contrario, el precio


requerido será muy alto, y volveremos a caer donde una vez estuvimos. Si somos
sinceros respecto a querer una mejor vida, debemos preguntarnos qué vemos en
nuestro futuro, que pueda encender la llama de nuestra confianza y entusiasmo.

¿Qué tanto de ese futuro que vemos y creemos en lo profundo de nuestras almas,
queremos Lograr ¿Está suficientemente claro en nuestras mentes y corazones, para
sacarnos de la cama en la mañana y mantenernos despiertos hasta tarde en la noche?

¿Estamos tan seguros del objetivo seleccionado, que podemos superar cualquier
obstáculo o desilusión?

¿En nuestro deseo de producir un cambio en nosotros, estamos totalmente preparados


para enfrentar cualquier desafío que la vida nos presente?

No es posible evolucionar, casualmente, hacia un futuro mejor. No podemos perseguir,


casualmente, la meta que nos hayamos fijado. Una meta que perseguimos casualmente
no es una meta; en el mejor de los casos es un deseo; y los deseos son un poquito más
que una falsa ilusión.

Los deseos son la anestesia usada para la falta de ambición. Un narcótico que adormece
la conciencia y su propia, desesperada, condición.

Es posible planificar nuestro futuro tan cuidadosa y claramente, que cuando el plan esté
completo, estaremos tan inspirados por él, que se volverá nuestra “magnífica obsesión”.
El desafío es dejar que esta obsesión encienda el fuego de nuestro talento y habilidades,
hasta el punto que podamos ser impulsados hacia un futuro totalmente nuevo. En la
medida en que seamos serios respecto al diseño de nuestro futuro, inmediatamente
obtendremos un beneficio emocional.
¡El futuro es emocionante!

Mientras más claro lo veamos, y más nítidamente sintamos su promesa, más positiva se
volverá nuestra actitud para alcanzar los sueños. Es esta nueva actitud, la que nos dará
una renovada ambición por el progreso y la fe, que realmente puede mover montañas.

No podemos tener éxito nosotros solos

Todo el mundo necesita de otras personas para obtener sus sueños. Todos nos
necesitamos. En el mundo de los negocios, necesitamos los mercados y las ideas de
otros. En el mundo personal necesitamos la inspiración y la cooperación de otros.

La actitud de otras personas nos afecta a cada uno de nosotros; y la actitud de cada uno
de nosotros tiene la capacidad de afectarnos a todos. El Juramento de Lealtad a la
Bandera Americana y sus treinta y una palabras que repetimos como expresión de
lealtad, comienza con “yo” y concluye con “todos”. Esto es lo que son los Estados Unidos:
usted y yo trabajando juntos para crear grandeza.

En nuestra búsqueda del sueño americano somos excepcionalmente influenciados por


cada uno de los demás. Nos convertimos en una fuerza poderosa cuando cada uno de
nosotros entendemos el poder de todos; y cuando todos entendemos el valor que cada
uno tiene.

¿Qué es lo que todos nosotros hacemos? Las cosas más increíbles. Podemos ir a la luna
y más allá. Podemos resolver los misterios de las enfermedades, disminuir la hambruna
y el sufrimiento, aumentar el número y la calidad de las oportunidades disponibles, crear
lo que todavía no existe para mejorar la condición de toda la humanidad.

Podemos llevar paz donde una vez hubo guerra, y amistad donde una vez predominó la
animosidad. Podemos explorar los cielos, examinar la profundidad de los océanos e
investigar la ilimitada capacidad y creatividad de la mente humana. Nada está más allá
de nuestra imaginación; y la imaginación es el punto de partida de todo progreso.

La contribución de todos nosotros es muy importante para cada uno. Todos nosotros, en
la compañía, en la iglesia, en la familia, en la comunidad y en el salón de clases: estamos
intrincadamente conectados. Nuestra actitud sobre esta interconexión de cada uno
hacia todos y de todos hacia cada uno, tiene una enorme influencia en nuestro futuro.

Como John Donne escribió una vez. "Ningún hombre es una isla, como si fuera un todo;
todos los hombres somos una pieza del continente, una parte del todo... la muerte de
cualquier hombre me disminuye a mí, porque estoy involucrado con la humanidad; por
lo tanto, nunca me pidan averiguar por quién doblan las campanas; doblan por ti”

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