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El documento narra la historia de Clara Marchal, quien es vendida por su abuelo a la familia Artimedez como parte de un acuerdo para saldar deudas. Clara se enfrenta a su inminente matrimonio con Daemon Artimedez, un hombre que también carga con su propio dolor tras la pérdida de su esposa. La trama se desarrolla en un contexto de manipulación familiar y decisiones forzadas, donde ambos personajes deben lidiar con sus circunstancias y la presión de sus familias.

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El documento narra la historia de Clara Marchal, quien es vendida por su abuelo a la familia Artimedez como parte de un acuerdo para saldar deudas. Clara se enfrenta a su inminente matrimonio con Daemon Artimedez, un hombre que también carga con su propio dolor tras la pérdida de su esposa. La trama se desarrolla en un contexto de manipulación familiar y decisiones forzadas, donde ambos personajes deben lidiar con sus circunstancias y la presión de sus familias.

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Prólogo.

— ¿Es todo?

— Así es, solo debes firmar este acuerdo, será un secreto entre los dos, con esto sabrás
que no soy tú enemigo, soy tú aliado, solo me tienes a mí y a nadie más, te aseguro
que será lo mejor para ambos.

— ¿2 años y podré irme de aquí?

— Siempre y cuando cumplas con los términos del contrato.

— Está bien, ¿Dónde firmo?

Capitulo 1.

Una noche fría de invierno en la que dos ancianos se reúnen en la gran mansión Artimedez,
una propuesta y un gran negocio. Se vende como ganado a la hermosa Clara Marchal, nieta
única del poco a adinerado corredor de bolsa, Agustín Marchal, quien a criado a su nieta solo a
raíz de la perdida de sus padres, una pena para la pequeña familia, dos hermanos de 8 años y
una adolescente de 16 años a punto de cumplir sus 17.

Agustín se ve en la penosa situación de dar a sus nietos en adopción, tras su enfermedad, y sus
malos negocios. Le debe a la familia Artimedez una gran suma de dinero, nada que con un gran
trato no se pueda resolver, pues tenía algo que valía en sus manos, una belleza natural, una
joven tan hermosa que llena los ojos del viejo Balton Artimedez de oro. Tras el informe de la
casa hogar, solo podían adoptar a los niños, puesto que Clara ya es muy grande, nadie se
ofrecía hacerse cargo de ella, sin embargo el señor Balton estaba dispuesto a negociar, no
quería a la pequeña como hija, buscaba una esposa para su nieto, quien es uno de los hombres
más importantes del momento y el cual ha sufrido una perdida que lo condena. Su amada
esposa perdió la vida a raíz de un grave cáncer estomacal, dejándolo sin ganas de conocer el
amor, invandiendolo en la horrible ocurrida y penosa soledad.

La familia Artimedez, es una familia poderosa, pero muy reducida, puesto que los hijos de la
gran familia han tenido numerosas perdidas ante una enfermedad genética en sus aparatos
reproductores. Un milagro les ha dado la dicha de poder tener a Daemon, quien ahora es el
líder de la gran elite, un magnate petrolero con diferentes industrias de bienes raíces, hoteles y
clubes en la gran ciudad de Miami. Balton dispuesto a conocer a sus bisnietos antes de morir,
se ve en la angustiosa tarea de conseguir a su nieto una esposa, pero no una cualquiera, quiere
una belleza que lo cautive y que lo llene de felicidad, quiere verlo volver y deje el luto que hace
más de 3 años lleva acuestas, una dura tarea que no le será fácil, puesto que Daemon aun
siente la pena y el dolor por la mujer que consideraba el amor de su vida.

Aquí estamos, un trato sin aviso previo se lleva acabó, el tiempo juega en contra de ambos
adversarios, y es momento de que pongan en marcha sus planes. Está noche sin duda se a
cerrado el mejor de los negocios, solo falta que los verdaderos involucrados, sepan sobre lo
acontecido en esta sala de estar.

— Recibirás lo acordado en el instante en que tú nieta firme los documentos del


compromiso, no podrás verla entonces y sin duda tu deuda estará saldada.

— Está bien señor, haré lo que me pide, por favor cuidelos.

— No sé preocupe, su nieta debe hacer su parte, mientras que los niños estarán bien con
mí sobrina, ella los cuidara muy bien, han querido adoptar desde hace mucho, solo
debe traerlos aquí por la mañana y marcharse, del resto nos encargaremos nosotros.

La tristeza en los ojos de Agustín se reflejan en los empañados ventanales, pues le hizo una
promesa a su hijo y no podrá cumplirla, solo puede sentir paz, al saber que los dejara en
buenas manos, son la familia mas influyente, matrimonios como estos estan acostumbrados a
verse en su país, su nieta tiene mucha suerte, es lo que piensa, a logrado casarla con un
hombre adinerado no le hará falta nada.

— Nos vemos a las 8 am señor.

— Sin falta estaré esperando.

— Aquí estaré, no sé preocupe señor, buenas noches.

— Buenas noches.
Balton mira por el ventanal empañado mientras sostiene la fotografía de la hermosa Clara, al
verla supo que sería ella, es ella a quien quiere para su nieto, es bellísima y eso le asegura
nietos de buenos genes.

— Ramiro. — dice, dándole un jalón a su pipa con intensidad.

— ¿Me llamo señor?

— Ve por Daemon, tráelo ante mí. — Ordena sin desviar su mirada del empañado
ventanal, con una mirada fría y calculadora.

— De inmediato señor.

No pasan más de 15 minutos, antes de que la presencia de Daemon invada el lugar con su
perfume exquisito de Dolce & Gabbana y su elegante traje ajustado.

— ¿Me has llamado abuelo?

— Te casarás mañana por la tarde. — dice sin anestesia, ni siquiera darle una explicación,
dejando al hombre de 30 años atónito.

— ¿Qué has dicho?

— Lo que has escuchado, tenemos un acuerdo, creo recordarte que siempre cumples con
tu palabra, pues dices que tú palabra es ley, me debes una promesa y me la tienes que
cumplir.

— Con el debido respeto abuelo, creo que te estás precipitando…— Se mueve al verlo
voltear en su dirección y se posiciona más cerca con frustración. — ¿No crees que
tengo suficiente edad para tomar mis propias decisiones?
— Nada de eso, sabes que no tengo mucho tiempo de vida, Florencia tenía más de 5 años
enferma, has vivido un luto por tanto tiempo, te lo he respetado y acepto que era la
mujer perfecta para ti, pero ya es momento, he elegido una mujer para ti, necesito
herederos, no me has dado ninguno hasta ahora, necesito a alguien que forme tu vida,
Daemon, cumple tu palabra y has lo que te ordenó.

— Lo repetiré abuelo, no soy un niño, creo poder tomar la decisión de elegir a alguien
para mi vida.

— Tonterías, no hace falta, cumplirás, mañana por la tarde te casarás, será algo privado,
luego con el tiempo lo anunciaremos y si todo marcha bien haremos una boda más
grande, por lo pronto es la decisión que he tomado y la vas a acatar, es mi último
deseo.

La mirada llena de frustración se refleja en los ojos de Daemon, se siente irritado y contestarle
solo empeoraría la salud del hombre que admira y quien ha Sido como un padre para él, lo
abate su mirada y niega con decepción.

— Me pones una trampa, ni siquiera la conozco.

— La conocerás, yo tampoco conocía a tu abuela y resultó ser la mujer perfecta para mí,
pues siento que está jovencita, será la mujer para ti.

— ¿Jovencita? ¿A qué te refieres?

— No hagas tantas preguntas, ve, organiza tus cosa, porque mañana por la tarde saldrás
de esta casa con tu esposa, es mi palabra final.

Coraje, la mirada de Daemon se posa en su madre en la entrada de la puerta.

— Permiso, buenas noches abuelo.


— Buenas noches.

Sin más se retira acercándose a su madre con enojo.

— Perdió la cabeza.

— Daemon, ¿Qué pasó?

— Lo que pasó es que se ha vuelto loco, eso paso.

— Ven hijo, por favor, siéntate, pediré un té para que te calmes y me lo puedas contar
todo.

Una noche larga para ambas familias, entre promesas, reglas y contratos se hace cumplir la
palabra del monarca de la gran familia Artimedez, el cabeza de familia y quien es un hombre
muy respetado por todos, pues su palabra es la ley y lo que dice se hace, sin más.

— NOOOO, NOOO, SANTIAGO, VICTOR, ABUELO, NO DEJE QUE SE LOS LLEVEN, ABUELO,
HAS ALGO.

— CLARA, CALMATE.

— CLARA AYUDANOS, AYUDANOS HERMANA. — Los gritos de Santiago la golpean fuerte.

— CLARA POR FAVOR, NO PERMITAS QUE NOS LLEVEN, AYUDANOS. — Víctor se aferra a
ella y trata de detener a los hombres que han venido por ellos.

— Abuelo por favor, ayudarlos.


Agustín guarda silencio dándole una señal al mayordomo que proceda, ya no puede retroceder
las cosas, está hecho.

— Lo siento mucho, Clara, perdóname.

— Por aquí señorita. — señala el mayordomo el coche.

— ¿Qué? No, no abuelo, ¿Qué has hecho?, no, no suéltame, suéltame, ABUELO, ¿Qué
HICISTE? ¿ACASO NOS HAS VENDIDO? ¿ME VENDISTE ABUELO?

El silencio aumenta su dolor, sus gritos y golpes se descontrolan, se logra escapar y correr hacia
el coche de sus hermanos a los que les tiende la mano mientras ellos la observan llorando
desde el vidrio trasero del coche. Clara es atrapada nuevamente y llevada al coche, su mirada
llena de lágrimas se reflejan en Agustín, quien sostiene su maleta, listo para mudarse a la casa
de ancianos, su destino es ese después de que le embargarán la casa y el cáncer empezará a
consumir su cuerpo poco a poco, trágico destino del que se cree merecedor por lo que ha
hecho.

En la gran mansión Artimedez, las chicas de servicio se preparan para recibir a la novia, todos
están listos y no hay palabras que atrase esta unión privada, pues en el gran jardín de la
mansión, se reúnen los familiares más allegados, mientras que la novia lucha por escapar sin
éxito. Ismael, el mayordomo de la gran familia, le explica la situación, Clara al saber que esa
familia tiene a sus hermanos lo ve como una oportunidad de buscarlos y escapar juntos, pero
sus planes se ven frustrados cuando nota que no están en el lugar, apenas puede ver a los
presentes al pasar, trata de escapar siendo detenida nuevamente por los hombres de
seguridad.

— No grites, camina en silencio si quieres que tus hermanos estén bien. — La mujer a su
lado le habla de manera amenazante, su mirada es fría, sus ojos color café se penetran
en ella causando una sensación incómoda, claramente eso fue una amenaza.

— Si se atreven a tocarlos los voy a matar a todos.

— Silencio, ¿Acaso no lo entiendes? La posición en la que estás no te favorece, ya ellos no


son tus hermanos, tanto tú cómo ellos pertenecen a la familia Artimedez.
— Eso no es cierto, en cuanto pueda llamaré a la policía.

— Ahí está el teléfono, llama, verás que nadie vendrá, pues tú abuelo firmo documentos
importantes, te han vendido niña, ahora debes hacer lo que se te ordena, o tus
hermanos pagarán las consecuencias. Tienes mucha suerte mocosa, no tienes idea de
cuánto.

Sus palabras no entran en la mente de Clara, puesto que sus pensamientos están en otro lado.

Al verla más calmada la llevan a la bañera, la ayudan a bañarse y arreglarse, su suegra a


escogido un bonito vestido blanco con diamante para ella, no es una boda por todo lo alto,
pero hicieron lo posible por conseguir todo lo mejor que podían.

Mientras que las sirvientas la ayudan a cambiarse, Clara observa el lugar con detalle, se fija en
cada rincón, busca una salida la cual no encuentra más que la entrada por la cual entro y la
misma está custodiada por hombres de seguridad, su corazón empieza a latir fuertemente
cuando la mujer baja su velo.

— Está lista, vamos.

Los hombres de seguridad vuelven y Clara se rehúsa a moverse, grita llamando la atención de
Balton quien aparece azotando su bastón contra la fina madera que causa un estruendo,
calmando la escena.

— SILENCIO. — Clara se voltea en su dirección, rogando no sea el hombre con que


piensan casarla. — Tú jovencita, acércate. — Clara no se mueve de su lugar. — ¿Acaso
no has escuchado lo que te ordene?, Acércate.

Clara lo detalla, hombre robusto de algunos 65 años, tez clara, de ojos verdes oscuro, nariz
respingada, de gran carácter y presencia, que la hace doblegarse ante sus pasos hacia ella.

— Aléjese de mí. — Ordena con firmeza.


— Aquí tú no mandas, aquí las reglas las pongo yo, así que por tu bien, toma mi brazo y
sígueme, quiero salir de esto de una vez y por todas.

— No pienso hacer lo que usted quiera, no es mi dueño.

— Te equivocas, tengo un documento que comprueba que eres mía, así que por tu bien,
has lo que te ordenó.

La toma del brazo y Clara se tensa, se intenta alejar y los hombres de seguridad se aproximan
siendo detenidos por Balton quien levanta su bastón detenido sus movimientos. Se mueve, con
él la lleva a ella, Clara apenas puede reaccionar, no tiene salida, no hay escapatoria más que el
altar frente a ella, muchos presentes con una decoración sencilla, un dorado y rojo muy bonito,
todo bien organizado, y sobre todo su mirada se posa en el hombre en el altar, mira al hombre
a su lado y se sorprende.

— Así es, no es conmigo con quién te casas, camina. — Ordena nuevamente el hombre
apretando su brazo.

Un encuentro incómodo entre dos almas destrozadas, listas para unirse en matrimonio, el
dolor y la pena los agobian. De manera temblorosa toma la mano que la recibe y aprieta ante
sus movimientos para ayudarla a llegar a su nivel.

— Bendigo su unión y que de ella renazcan muchos frutos.

Sin respuesta alguna, Balton se va, dejando a Clara con la vista más intensa que a tenido desde
que llegó, la presencia de su futuro esposo, un hombre que al igual que su abuelo mide 1,70
cm, de tez clara, caucásico de ojos verdes oscuros, nariz respingada y barba muy fina, pero
notable, un hombre tan guapo que llama su atención en su mente, sin embargo no la desvía de
su objetivo.

— Bien, podemos comenzar, los novios, acérquense. — El juez los llama y Daemon se
mueve guiándola a su encuentro.

Clara observa a Balton, teme que ese hombre le haga algo a sus hermanos, está atada, eso
siente, teme hacer algo que pueda lastimarlos, está tan concentrada en sus pensamientos que
no le presta atención a las palabras del juez quien repite nuevamente la pregunta.
— Clara Baltonen…— Levanta su mirada al saber que le han cambiado el apellido. —
¿Acepta usted cómo esposo al señor, Daemon Artimedez?

Capitulo 2.

Clara fija su mirada en el hombre frente a ella y luego en el juez.

— Ese no es mi apellido. — Expresa débil casi en susurros.

— ¿Qué dice?

— Ese no es mi apellido. — Repite nuevamente en voz alta.

— Creo que hay un error joven, pues su acta de nacimiento dice lo contrario.

— Déjeme ver. — Le arrebata de las manos el documento, Daemon lo sabe pues su madre
se lo informo, sin embargo no hace caso omiso, de cualquiera de las formas, ambos
están atados a esta unión. — Imposible.— Replica con seriedad mirando al hombre
mayor que con un su mirada fría los pone a temblar a ambos.

Si, claramente su poder le permite hacer lo que le viene en gana, el abuelo no quería que su
hijo emparentara con una mujer de baja clase, su apellido tenia que ser de renombre, por ello
movió sus influencias para cambiar su apellido a uno más refinado, convirtiéndola en pariente
del esposo de una de sus sobrinas, quien no pudo negarse ante los negocios que tienen juntos,
no hay nada que el poder, el dinero no puedan lograr, ni siquiera su futuro esposo puede
negarse a está unión, es un gran acuerdo el de ambos, una solución a todo sus problemas que
no afectaría a nadie, lo liberaría de esta carga por un tiempo, solo es una niña ante sus ojos,
una que no deja de ver al hombres que con solo sacar su celular la pone nerviosa.
— ¿Podemos continuar? — Pregunta el juez y ella asiente entregándole el documento
nuevamente. — Bien, Continuemos, ¿Acepta usted cómo esposo al señor Daemon
Artimedez?

— Acepto. — Responde sin más observando como su respuesta obliga al hombre mayor a
guardar su celular.

Firma el documento y le coloca el anillo a Daemon como sello de su unión.

— Daemon Artimedez, ¿Acepta por esposa a la joven Clara Baltonen.

— Acepto. — Responde sin más, firmando el documento y colocando en los delgados y


temblorosos dedos de Clara el anillo.

— Por el poder que me confiere la ley los declaro marido y mujer, puede besar a la novia.

Daemon levanta su velo quedando impactado por la belleza de Clara, una joven de 1,65 de
alto, tez clara, cabello castaño, ojos marrones y nariz respingada, con una mirada inquietante.
Lo mira, sus ojos rojos demuestran lo mucho que a llorado, se acerca a ella dejando un corto
beso en su mejilla. Los aplausos se sienten, la pareja se mira a los ojos, Daemon toma su mano
temblorosa que la asusta y la guía por el medio de todos a la recepción, una corta comida, no
es como en las tradiciones anteriores, pero es algo más sencillo, una comida en silencio y un
brindis que no podrán olvidar.

— Feliz por los presentes, amigos y conocidos que se encuentran en este memorable
momento, hoy no solo cumplo uno de mis mayores sueños, si no que también me gano
una nueva hija, con la esperanza de que pronto me den muchos nietos, quiero que la
familia crezca, estoy seguro que está unión será sin duda la salvación de nuestra
familia, Clara nos dará nietos legítimos, salud por ello.

— Salud. — Responden todos al unísono.


Daemon y Clara se llevan la copa a los labios tomando un corto sorbo de ellas, no se hablan,
apenas se miran, pero cada gesto de él, llama su atención, como la manera en que coloca
comida en su plato.

— Come. — Ordena, siendo la primera palabra que salen de sus labios en privado y que la
asustan.

— No tengo hambre.

— Come, no quieres hacerlo molestar. — Clara levanta su mirada fijándose en el hombre


mayor que la observa.

Al ver su expresión, Clara lleva un bocado a su boca, el hombre sonríe como si ella estuviera
entendiendo como son las cosas en casa, una de las reglas de la mansión es no desperdiciar la
comida, cuando todos se reúnen, deben comer y todo en sus platos debe estar terminado
antes de que se levanté de su silla, son sus reglas, es su casa, su palabra es ley.

No hay baile, ni siquiera cortejo, solo una comida, algunas bebidas, todo lo más sencillo
posible, pues para Daemon la única boda real ha sido la de su anterior esposa, por respeto a él,
lo mantuvieron lo más sencillo posible, eso los lleva a cortar el pastel, en poco tiempo Clara
estaba lista para salir de esa burla, Pero su suegra y su suegro al fin se acercan a ella para
saludarla.

— Hola Clara, soy Ginna Silva, la madre de Daemon y él es mi esposo Giovanni Artimedez.

— Es un placer conocerte Clara, bienvenida a la familia.

— A esta farsa querrán decir.

— Suuh, no, no querida, no digas esas cosas, nuestra familia puede ser un poco estricta,
pero no es mala, ahora eres una Artimedez, nada te faltará, tu nuevo apellido será tu
refugio, este es tu hogar ahora.
Clara sonríe con sarcasmo, la mujer no parece ser mala, solo es un títere más de esta familia,
de ese hombre al que todos ven como un Dios, es así en este tipo de familias y creencias, la
han adoptado por un fin, después de todo nada sería tan fácil para ella, su abuelo los vendió
por dinero sin dejarle más opciones, esta atrapada, en las manos de esta familia, sin salida, ya
que ahora es la esposa de su heredero, de quién no sabe nada, lo observa ignorando cada
palabra de su suegra, puede ver que platica con un hombre caucásico que ríe ante sus
palabras, al darse cuenta que ella lo mira, fija su mirada en ella por unos segundos y continua
su conversación con la mujer que claramente se parece a su esposo.

— Debes estar cansada, vamos, es hora de que se vayan.— Ginna la guía por el salón, su
esposo los acompaña sin mencionar palabra, mientras algunos de los presentes la
felicita.

— Aquí viene. — dice Stiven, a Daemon quien voltea en su dirección.— Feliz noche de
bodas hermano. Bienvenida Clara, es un placer conocerte, mi nombre es Stiven Falggo,
amigo y colega de Daemon, es un gusto.

— Igualmente. — Responde sin más Clara dándole la razón a Daemon de lo que ha dicho,
sobre su manera de hablar.

— Bien, es momento de que se vayan, les doy mi bendición y espero pronto me den esos
nietos que espero. — Balton toma el hombro de Clara, quien se aleja al sentir su agarre
siendo atrapada por Daemon.

— Gracias abuelo, feliz noche.

Al decir esas palabras, Daemon toma la mano de clara y la guía a la salida, una boda algo
extraña, nada parecido a lo de antes, nada que sea real más que fingido.

En cuanto están en el coche, ambos van en silencio, no hay palabras entre los dos más que la
indiferencia. Clara tiembla, no sabe que hacer, tiene miedo de lo que pueda pasar, el coche va a
gran velocidad con el segundo delantero puesto, pocos minutos de viaje la llevan a un lujoso
hotel en dónde los reciben, unos de los hombres de seguridad le abren la puerta y la ayudan a
bajar. Clara carga su vestido mientras se mueve con ambas manos, observa el lugar distraída
hasta que siente su agarre en sus caderas, aquel tocó conmocionó su cuerpo ante el temor, sus
pensamientos no se detienen mientras se acerca al elevador, uno de los hombres de seguridad,
trae la tarjeta de la suite en la que se hospedan.
En cuanto llegan a la habitación, Clara se paraliza al ver la cama adornada, los pétalos de rosas
por todo el lugar, velas, una champan y dos copas, hermoso todo, pero en su mente solo
retumba ante lo que harán en el lugar, le teme, ni siquiera lo conoce, no es posible que vaya a
perder su virginidad de esta manera, su corazón late muy fuerte al escucharlo hablar.

— Ponte cómoda. — dice moviéndose al baño.

Oportunidad en la que Clara empieza a buscar una salida, se siente inquieta, apenas puede
respirar, quiere salir de ahí, quiere marcharse, camina a la puerta nuevamente cuando lo
escucha volver, toma un jarrón de una pequeña mesa y lo esconde detrás de su espalda
temblorosa.

Daemon sale del baño, observa la situación y camina al sofá, se sienta junto a la champán que
destapa y sirve en una copa, la lleva a su boca y toma un sorbo de ella disfrutando de su
exquisito sabor.

— Suelta eso y sube a la cama, descansa, no te preocupes, no pienso tocarte, dormiré en


el sofá.

Clara lo mira, está cómodo, continua tomando de su copa mientras que ella apenas puede
moverse, tiembla inquieta, intenta abrir la puerta para marcharse y Daemon la detiene.

— Yo no haría eso si fuera tú.

Haciendo caso omiso, Clara abre la puerta dejando el florero aún lado, corre siendo detenida
por los hombres de seguridad en medio del pasillo.

— Suélteme, déjenme ir, suéltenme.

La traen cargada de ambos brazos.

— Déjenla en la cama. — Dice Daemon son más.


Así como lo ordena lo hacen, la dejan en la cama y ella se recoge a la cabecera, se abraza de
sus piernas y lo mira con seriedad mientras algunas lágrimas recorren sus mejillas.

— Déjame ir por favor.

— ¿A dónde vas a ir? No tienes a dónde ir, si no lo sabes tu abuelo te a entregado a mí


por dinero, no tienes a dónde ir, ni siquiera puedes hacerlo, eres mi esposa hora, solo
debes comportarte y hacer lo que yo te diga, te doy mi palabra, no pienso tocarte.

— ¿Acaso tú palabra tiene algún valor? — Daemon la mira con seriedad.

— Así es, si te digo que no pienso tocarte niña, no lo haré, debes acostumbrarte, mi
palabra tiene peso y valor, si te prometo que haré algo lo cumpliré, no pienso tocarte,
no me atraes de esa manera, simplemente compórtate y tratemos de sobrellevar las
cosas lo mejor que puedas. No sé ni porque te digo las cosas, eres una niña y no lo vas
a entender.

— Tengo 16 años, no soy una tonta, imbécil.

— Eso, eso es lo que quiero que corrijas, pues tú actitud me incomoda, odio las groserías,
las ofensas y la mala actitud, así que duérmete.

— No recibo órdenes.

— Debes saber que ahora eres mi responsabilidad, así que lo mejor que puedes hacer, es
hacerme caso, no me quieres como tú enemigo.

— Y tú tampoco, imbécil. — Daemon la mira con enojo y se levanta, no tiene caso hablar
con una niña, nunca hacen caso, no sabe en que estaba pensando su abuelo.

Daemon se levanta y sale al balcón, respira profundo y piensa en su plan, ya está hecho, se a
casado de nuevo y para un punto a su favor es una joven que con el tiempo podrá manejar,
solo necesita tenerla de su lado y todo saldrá bien, sus planes continuarán y cuando menos lo
esperen todo habrá terminado, este tiempo lo ayudará a pensar en una mejor opción, no se
niega a una familia, ese era su plan desde el principio, solo que no de esta manera, no con una
chica así, no es lo que quiere en su vida, por eso solo será una fachada mientras encuentra algo
mejor, igual ella tampoco desea esta unión.

Un nuevo día, el sol brilla con todo su esplendor por los ventanales que destellan en la
habitación, donde la novia descansa, Clara apenas logro conciliar el sueño tras Daemon
dormirse, no confía en él y aunque no quiera admitirlo le teme, no sabe que es de sus
hermanos y llora en silencio mientras se levanta por lo que parece ser un bolso, que le ha
dejado en la cama, no está y eso la alivia.

Clara se asea, toma una ducha y se prepara con la ropa que le ha dejado, es un momento
incómodo, en cuanto termina de cepillar su cabello lo siente volver, la puerta se abre dejando
ver a un ángel, un hombre tan guapo y bien cuidado que es inevitable no mirar, con sus jeans
ajustado, camisa negra y chaqueta, luce muy guapo, y con una expresión desagradable.

— ¿Estás lista? Te traje el desayuno. — Deja una bolsa de papel en la cama.

— ¿A dónde vamos?

— A la casa. — Le tiende su mano y ella lo observa tomar su bolso y toma su mano para
salir juntos del lugar.

Ambos caminan a la salida, en cuanto llegan a la entrada ambos son abordados por los
paparazzis.

— Señor Artimedez, es su esposa una belleza, ¿Acaso ya ha podido superar a su ex


esposa?
— ¿Por qué casarse en secreto?

— ¿Acaso su nueva esposa está embarazada?

Capitulo 3.

Las preguntas de los paparazzis queda en el aire mientras que las de Clara crecen en su mente,
siendo llevada al coche dónde ambos suben sin más. Ella lo mira y Daemon la ignora
concentrándose en su celular para dar aviso que alguien a infiltrado la información de su
matrimonio y la dirección en la que estaban, ahora menos podrá deshacer el matrimonio,
conociendo a su abuelo quizás haya Sido él para obligarlo a mantener el matrimonio, ya que un
escándalo más no les sería conveniente en estos momentos, los tildarían como una familia
manchada, ya por mucho dicen que son extraños, ya que guardan secretos y no crecen, ningún
miembro de la familia a dado nietos legítimos y esos los mancha como una familia con una
maldición, alejando muchas propuestas, que lo han limitado a aceptar la que ahora tiene.

— No hagas pregunta, desayuna. — dice sin mirar a Clara quien le voltea los ojos con
arrogancia.

— En esta familia solo sirven para dar órdenes como un dinamo.

— ¿Qué dijiste?

— Lo que escuchaste.

Clara lo observa, Daemon trata de controlar su enojo y la ignora, ahora tiene problemas más
graves que eso. Clara no sabía que estaba casado, las preguntas en su mente crecen, ¿Que
pasaría con su ex? No sabe que pensar, Daemon evade responder palabras como con los
paparazzis, solo se concentra en su celular y ella en su comida.

Al llegar a la casa a las afueras una enorme mansión la sorprende, es hermosa desde la
entrada, una belleza sin ninguna duda, el enorme portón dorado se abre y ella lo observa
incrédula. Todo es tan hermoso, se puede apreciar un hermoso jardín desde la entrada, varios
hombres de seguridad y una mujer que los espera en la entrada.

Clara observa todo con cuidado, apenas cree que un lugar así exista, lo había visto en las
películas, mansiones de ricos y esas cosas, pero este lugar es un paraíso, todo desde la entrada
al jardín es hermoso. Daemon le abre la puerta como un caballero y le tiende la mano para
ayudarla a bajar, pero Clara no la toma, quiere evitar cualquier contacto físico con él, ya no
están en público.

— Bienvenido mi señor.

— Hola Imelda, ella es Clara Baltonen.

— Bienvenida Señorita.

— Gracias, pero mi apellido no es ese, me llamo…— Daemon la interrumpe.

— Nada de eso, ya escuchaste al juez, a partir de ahora eres Clara Baltonen, así que
acostúmbrate.

— Dije que mi apellido no es ese, ¿Acaso me conoces? No, ni siquiera tienes una puta
idea de quién soy, y ahora crees decirme que debo ser alguien más, ¿Por qué?

— En primer lugar, cambia la manera en que me hablas, en segundo lugar, no vuelvas a


mencionar otra grosería como esa.

— ¿O que? ¿Me vas a dar unos correazos?

Las palabras de Clara quedan en el aire, cuando un BMW Bank rojo entra a la casa, la mirada de
Daemon se enfoca en la dama que baja de él con angustia, mientras que Clara la mira de mala
manera.

— Daemon, cariño…— La chica se acerca besando su mejilla. — Vi las noticias, de


inmediato vine a verte, ¿Estás bien?
— Hola Rosali, si, estoy bien, no tenías que venir, me hubieras llamado.

— Es que no podía esperar para verte, estaba muy sorprendida, ¿Realmente te has
casado? ¿Pero como es eso posible? Soy tú mejor amiga y no sabia que tenías una relación.

— Rosali, ella es Clara Baltonen.

La mujer de cabello rojo, ojos claros, de gran apariencia de 1,70 de alto, fija sus ojos verdes en
la joven frente a ella con sorpresa.

— Daemon, es bastante joven. — Clara solo la escucha y en cuanto nota que la mujer la
ignora ella hace lo mismo. — Es un placer conocerte, Clara.— Clara mira su mano y luego a
Daemon.

— ¿Y mi habitación? — Pregunta.— Pregunta muy sería.

A tal acción, Rosali recoge su mano y mira a Daemon quien fija su mirada en la niña frente a él
con seriedad.

— ¿Qué crees que haces?

— No entiendo tu pregunta, solo deseo saber, ¿Cuál será mi habitación?

Daemon suspira incómodo tratando de evitar una discusión frente a Rosali. Mira a su Nana con
seriedad.

— Imelda, llévala a su habitación.

— Cómo ordene señor. Por aquí señorita. — Imelda le señala el camino a Clara y ella se
mueve sin más.

Daemon y Rosali se miran, ella entiende que hay mucha tensión y no dice nada, está tan
sorprendida de que se haya casado y ni siquiera la haya invitado, esto resulta ser una locura
para ella.
— ¿Quieres hablar?

— De hecho ahora no puedo, perdóname, pero tengo algunos asuntos que resolver, ¿Te
veo el lunes en la oficina?

— Si, si, está bien cariño, si me necesitas, solo llámame, ¿Está bien? Y felicidades, espero
que está unión recupere aquello que tanto te hacía falta.

Daemon no le da respuesta a sus palabras, la despide como de costumbre con un beso en la


mejilla y la deja subir al coche, mientras que en la habitación, Clara camina con lágrimas en sus
ojos, y una expresión llena de tristeza, en su mente solo existe un solo pensamiento, sus
hermanos, es lo único que tiene en mente, aún no cree la locura que han Sido estás 24 horas,
se ha casado y su esposo con solo mirarla le demuestra desprecio, eso siente, no puede ni
siquiera pensar en nada más que escapar de esta pesadilla en la que se siente atrapada, le pasa
seguro a la puerta, pues no piensa compartir la habitación con él, no piensa dormir en la
misma cama con ese hombre, le teme aunque no se lo demuestre, por ello toma su bolso y lo
deja aun lado, camina sentándose en el sofá junto a la ventana y ahí se queda desahogando su
alma que siente angustia.

Mientras Daemon se encarga del desastre del internet, Clara llora en su habitación angustiada
por sus hermanos, siente que perderá la razón si no sabe de ellos, ni siquiera le recibe la
comida a Imelda, no almuerza sintiendo tristeza en su alma.

Pensamientos de Clara.

“Me encuentro aquí, encerrada en estas cuatro paredes, siendo la prisionera más privilegiada
ante el título de esposa de un hombre que ni siquiera conozco, jamás pensé que este fuera mi
destino, el dolor y el sufrimiento es lo que rodea mi vida, siempre atrapada en las decisiones de
alguien más, esperando que en algún momento llegué mi oportunidad de ser libre y brillar, de
cumplir mis sueños.”

“Desde la infancia creía que los hermosos cuentos de príncipes y princesas que mi madre me
leía eran realidad, lo veía en sus ojos, en esa mirada que dedicaba a mi padre y él a ella, sentía
que la felicidad si existía, pues la vivía al ver lo hermosa que era nuestra familia, a pesar del
nacimiento de mis hermanos jamás me dejaron de lado, siempre me mantuvieron presente,
era su princesa y así me sentía, pues lo tenía todo, o eso creía, ya que mi felicidad de perdió
con tan solo 13 años, viviendo en mi adolescencia una etapa difícil para mí, el cambio de mi
cuerpo, acostumbrarme a mi nueva escuela y amigos, un viaje más por trajo, una mudanza que
nos cambió la vida a todos y que nos hacía felices, mis hermanos con tan solo 5 años sentían la
seguridad y la paz que nuestros padres nos hacían sentir, pero la vida nos enseñó de mala
manera, que la felicidad no existe, con la muerte de mis padres ese hermoso cuento de
princesas se terminó, me vi en la obligación de verlas por mis hermanos mientras mi abuelo
trabajaba para alimentarnos, solo éramos él y yo, solos cuidando de dos pequeños que
encetaban amor, jamás imaginé que crecer sería tan difícil, deje de lado mucho de mi
adolescencia para cuidar y velar por mis hermanos, que recibía las indiferencias de los niños de
la escuela porque no estaba a su nivel, y era cierto, pues con tan solo 15 años ya tenía el
entendimiento y la madurez que mis hermanos necesitaban para sentir el apoyo de un hogar,
no pretendía sustituir a mi madre, pero mi labor crecía con cada mes en curso y el tiempo
corriendo sin detenerse, todo cambio drásticamente en dos años, pero jamás pensé que las
cosas empeorarían, nunca imaginé que mi abuelo nos vendería y nos abandonaría, me alejo de
lo que yo considero es mi familia, mis hermanos, a los que adoro y por los que ruego felicidad,
espero que dónde estén, estén bien, pues me he sacrificado para que así sea.”

“Aquí me encuentro, sentada junto a esta ventana, con lágrimas acumulándose, con miedo a lo
desconocido y sintiéndome sola, no se que me depara el destino, pero de lo que estoy segura,
es que no podré escapar de aquí, no podré cumplir mis sueños ni ser feliz.”

A veces tenemos que sacrificarnos por las personas que amamos, Clara siente que al estar en
esta casa ella asegura la felicidad de sus hermanos, un plato de comida en su mesa, y un techo
donde dormir, no le importa si ella no es feliz, pero si ellos están bien, entonces es capaz de
soportar todo lo que venga.

La puerta se abre, sin ser tocada, sin aviso previo, simplemente entra como demonio enojado
fijando su mirada sobre la joven que esconde sus lágrimas al verlo.

— ¿Acaso no puedes tocar la puerta?

— ¿Qué haces aquí? ¿Acaso pretendes morir de hambre?

— Quiero hablar con mis hermanos.

— ¿Ahora me pides algo? Eres grosera, ¿Qué fue todo eso allá abajo? — Reclama Daemon
con enojo.

— Quiero hablar con mis hermanos, por favor. — Vuelve a decir Clara con angustia.
Daemon la mira con seriedad.

— Baja a comer y luego hablaremos de ello.

— No tengo hambre.

— No te estoy preguntando, es una orden, en esta casa la hora de la comida es sagrada,


no puedes saltar comida y menos dejarla como lo has hecho con el almuerzo, no pienso tolerar
más berrinches de tu parte, baja.

Clara lo mira salir de la habitación y lo sigue con la mira muy inquieta, y se levanta para
seguirlo.

— Lávate las manos.

— ¿Algo más que se le ofrezca al señor?

— No.

Clara hace lo que le ha pedido, se sienta frente a él observando la comida, está mañana moría
de hambre, el día anterior penas probó bocado, no podía dejar la comida, pero ahora al no
saber nada de sus hermanos el apetito se le ha ido, puede ver como saca su celular y lo deja
sobre la mesa.

— Come.— Repite.

Clara deja de jugar con la comida y se lleva los bocados a la boca. Daemon la observa, por más
que lo intenta le preocupa que ella se enferme, lo menos que quiere son más problemas. En
cuanto terminan de comer, Daemon se levanta, marca un número y dice dos palabras que lo
llevan a entregarle el celular.

— Toma. — dice y Clara lo sujeta ansiosa.

C: ¿Hola? ¿Victor? ¿Santiago?


V: Clara, Clara hermana, ven, ven por nosotros, Clara por favor, ven a buscarnos.

Clara se aleja de Daemon tratando de hablar con ellos.

C: Calma, no puedo ir ahora, pero estarán bien.

S: Clara tengo miedo, sacamos de aquí, por favor, Clara.

Clara llora, pero se calma al escuchar su voz.

C: ¿Ya han comido?

V: No tenemos hambre, queremos ir a casa, Clara, ven, ven por nosotros.

C: Iré a verlos, se los prometo, voy hacer todo para verlos, por favor pórtense bien, coman, iré
en cuanto pueda.

— Suficiente, es tardes tenemos que cenar.

La voz del otro lado los hace llorar.

V: Clara, ven, ven Clara, por favor, ven…

La llamada de cuelga y Clara trata de devolver la llamada pero no lo logra, nadie responde.

— ¿Has terminado?

Al escuchar su voz, Clara voltea a verlo.

— Márcales.
— Lo mejor por ahora es que no tengan contacto.

— ¿Qué dices? No pueden hacer eso, márcale, Daemon, llévame con ellos, llévame
Daemon y te prometo que haré todo lo que me pidas, solo llévame con ellos.

— No puedo hacer eso, lo siento, vete a tu habitación.

Le quita el celular de la mano y se aleja, Clara tiembla, sus manos tiemblan y en cuanto se da
vuelta le arroja las frutas del canasto.

— Son unos monstruos, todos lo van a pagar, van a pagar todo lo que nos están haciendo,
se los juro.

Clara golpea fuerte a Daemon y él se acerca como puede a ella.

— ¿Estás loca?

— Si, si estoy loca y te juro que tú también lo estarás si no me dejas ir.

Camina a su habitación arrojando con fuerza la puerta.

— Mi Dios, ¿Pero que fue eso?

Daemon se voltea y mira a su Nana.

— Eso, eso son los problemas en los que mi abuelo me a metido, después de todo me
pone a criar a una niña malcriada, hubiera preferido adoptar que casarme con esta insolente,
ha perdido la razón, debería arrojarla a la calle a su suerte.
Capitulo 4.

*En medio de un plan.

Una noche larga, Clara pasa la noche en vela llorando, la angustia se apodera de su corazón.
Está sentada aun sobre el sofá cuando Imelda llega por ella.

— Buenos días mi niña, te traje de comer, el joven ya se ha ido a la oficina, puedes salir.

— No quiero, gracias.

Imelda deja la bandeja en la cama y se acerca a ella sentándose a su lado. Clara se aleja
incomoda y Imelda lo nota.

— Tranquila, no te haré daño, soy tu amiga, debes de saber que en esta familia las cosas
están un poco tensas, pero mi niño Daemon no es malo, solo tiene mucha presión sobre sus
hombros, te irás acostumbrando con el tiempo, dale la oportunidad de conocerlo, realmente
no le gusta las groserías, lo pone de muy mal carácter, es un poco recto como su abuelo, pero
tiene un gran corazón. Ven, come, no puedes dejar de comer, podrías enfermarte.

Clara no se mueve, baja su mirada incomoda y Imelda se levanta, toma la bandeja y la pone
frente a ella.

— Te gustará. — dice Saliendo de la habitación.

La mujer sabe que él anciano tiene las manos en todo esto, ¿Pero quién quiere llevarle la
contraria? Sería capaz de tomarlos a los dos y enviarlos a una cabaña lejos en la montaña,
dejarlos encerrados hasta que le den los nietos que quiere, es tenaz, por eso todos le temen y
se ven obligados a recibir sus órdenes, es el monarca de esta familia y como siempre dice, su
palabra es la ley, eso se lo ha enseñado a Daemon haciendo que Daemon cumpla cada palabra
y promesa que dice.

Nada fácil, las cosas están muy claras en la mente de Daemon, solo debe soportar un poco
más, hasta encontrar una solución a todo esto.

— Ahí está el recién casado, ¿Cómo te fue en esa noche de bodas?


— ¿Qué estupideces estás diciendo?

Stiven sonríe al ver lo enojado que viene.

— Puedo ver qué muy mal.

— ¿Qué esperabas? Me verá como el enemigo hasta que pueda entender que no lo soy,
¿Investigaste lo que te pedí?

— Si, todo está en el correo que te envié, sus padres, sobre su mudanza aquí a Miami,
todo. Bueno, cuéntame, ¿Qué pasó?

— Cree que queremos alejar la de sus hermanos, que le haremos dañó.

— Pero eso es absurdo, Alicia es un ángel, los amara desde el inicio, ¿Acaso no sabe que si
no fuera por ustedes ellos estarían quien sabe en qué lugar? Ella estaría en la calle o algo peor.

— No, no he podido tener una conversación con ella, ella no escucha de razones, solo
creerá lo que sus hermanos digan y mientras ellos también les cueste adaptarse, las cosas no
marcharán bien y eso me saca de quicio, porque tiene una actitud que no la toleró y ese
vocabulario me hará perder la cabeza.

— Y se salió con la suya el señor Balton.

— No dudo que haya Sido él quien envío a los paparazzis, la noticia está por doquier y me
cuesta controlar a los medios para que no sigan sacando más información.

— ¿Y que piensas hacer?

— No lo sé, ahora no puedo pensar con claridad, pero algo se me va a ocurrir.


— Te deseo suerte, realmente te han puesto sobre la espada y la pared. — Se levanta para
marcharse.— Por cierto, Rosali me estuvo haciendo preguntas, creo que no le va gustar saber
que fui a tu boda y ella no.

— Realmente no quería tantas personas juzgándome.

— ¿A qué te refieres? ¿A qué es una niña? Bueno, una adolescente, tu abuelo es turco, es
normal que sus familiares se unan de tal manera, en sus raíces está esa rama, tú tía Yelisa tenía
17 años cuando se casó, y Amparo tu prima, 16 años y tiene dos hijos increíbles.

— No es igual, no creo en ello, simplemente me parece que estoy haciendo el papel de


papá, es una niña malcriada, lo menos que esperaba era tener que casarme con una
adolescente, ¿Qué puede saber ella? No me siento cómodo.

— No viejo, lo que no te deja actuar es tu conciencia, puesto que con todo respeto, tu
nueva esposa tienen un gran cuerpo y una belleza que cautiva, he visto relaciones de hombres
de nuestra edad con jóvenes, no te dejes llevar por ello, quizás lo que necesitabas era alguien
que no te complemente tanto, que no sea tan parecido a ti, suena divertido.

— Esto no es un juego, ya te lo dije en la boda, no pienso tocarla.

— Cómo digas, tu te lo pierdes.

Daemon lo ignora y continua revisando los documentos de la empresa.

Por otro lado, Santiago y Victor están en una fuerte batalla con su nueva familia.

— Cariño, ven, por favor, tienes que comer.

— No quiero, quiero a mi hermana, quiero a Clara.

— Lo sé cariño, pero ahora no podemos volver, tengo algunos asuntos de trabajo que me
impiden viajar a Miami, pero te prometo que la iremos a ver en cuanto podamos, pero debes
prometerme que vas a comer. — Alicia está angustiada, su sueño hecho realidad y no puede
manejar a sus pequeñas bendiciones.
Los pequeños se niega a comer y ella sale para hablar con su esposo.

— ¿No quieren comer?

— No, ¿Qué vamos hacer Wladimir? Temo que si no comen se enfermen.

— Lo sé cariño, vamos a tener que hablar con la sicóloga, le pediremos que venga mañana
y hablé con ellos.

— ¿Crees que estamos haciendo mal?

— No es nuestra decisión Alicia, tu abuelo nos impuso las reglas, ¿Quieres perderlos?
Sabes cuánto hemos esperado para adoptar a los niños, son tan parecidos a mí que nadie sabrá
que son adoptados, tienes que tener paciencia, o nada de esto valdrá la pena.

— No puedo verlos así, me destroza el corazón.

— Pagaré las consecuencias si haces algo que no debes, sigue las reglas, hablaré con ellos.

— No, no Wladimir, iré yo, no sirve de nada que le hables fuerte, no nos ayuda.

— No sé que más hacer, veré qué puedo resolver, iré por juguetes o golosinas, debemos
resolverlo, no quiero perderlos.

— Ni yo mi amor, es nuestra oportunidad. — Alicia besa a su amado esposo y vuelve con


los niños.

Wladimir no esperaba que las cosas fueran de esta manera, en cuanto recibió esa llamada,
sintió que era el momento, pero ahora las cosas se complican, entienden a los niños, es
doloroso lo que viven y por ello hicieron lo posible por mantenerlos unidos, pero las cosas se
salen de control y hasta que no se adapten, no pueden perderlos de vista.

*Una semana después.


La hermosa Nueva York alumbra en un hermoso día soleado, hoy los pequeños Santiago y
Victor están en sus habitaciones observando por la ventana a los niños del otro jardín jugar con
sus juguetes, en ese momento Wladimir llega con dos motos de pila para ellos.

— A ver niños, mire los que les traje.

Los pequeños se voltean ante la presencia de Wladimir y lo observan detalladamente como le


enseño su hermana.

— ¿Quién quiere una moto?

Nadie se mueve.

— Si se portan bien y se comen toda la comida, los llevaré afuera a jugar en ellas, ¿Qué
dicen? ¿Se animan?

— Por favor niño, deben salir de la habitación, ánimo, está semana que viene comenzarán
la escuela, ¿Les gustaría ir a la escuela?

— Si, la escuela, ¿Clara vendrá? — Pregunta Victor y Alicia trata de mediar las cosas.

— No cariño, ella también tiene que ir a la escuela, ¿No quieren que su hermana vaya a la
escuela?

— Si, y luego venga y nos ayude con las tareas.

— Bien, haremos un trato, si salen a jugar con Wladimir, entonces, llamaremos a Clara,
¿Qué dicen?

— Si, si, si queremos.

— ¡Genial! Vamos a jugar con las motos.


Los pequeños están emocionados por hablar con su hermana que salen a jugar con Wladimir,
quien les hace juego y bromas sacándole algunas sonrisas.

— ¡Ah! Me han chocado, llamen a la ambulancia, a la policía.

Los niños sonríen ante sus bromas, nadie había jugado con ellos así desde su padre y eso les
gusta.

Mientras que para Clara, las cosas no marchan como lo desea, no a podido salir, en casa un
hombre cuida de ella en todo momento, al igual que Imelda, siempre encerrada en su
habitación, día y noche, pues Daemon le ha dado su espacio, para que las cosas se calmen.

Clara lo ve pasar, viene como todas las mañanas de correr por el jardín, entrena duro, al
parecer tiene un gimnasio el cual no conoce, pues no a salido de su habitación, ni le interesa
recorrer el lugar, la depresión y la tristeza la consumen, la responsabilidad que tenía y que se
había grabado en su mente, era proteger a sus hermanos, y ahora que no los tiene cerca, su
vida a perdido sentido, a perdido propósito, no tiene nada que hacer y solo se queda viendo
por la ventana día y noche.

Clara acaba de bañarse, va rumbo al sofá cuando la puerta suena.

— Adelante. — dice pensando que es Imelda para traer su desayuno, cuando siente su
intenso perfume.

Al levantar su mirada, Clara lo ve frente a ella, lleva como atuendo, un mono y una camisa
simple, como un pijama, pero siempre oliendo muy rico, cada mañana deja el pasillo
impregnado con su olor.

— Buenos días. — dice sin recibir respuesta de Clara. — Ven conmigo, desayunarnos en el
comedor, tengo que hablar contigo.

Clara le voltea los ojos con arrogancia y se levanta ante su petición, quiere ver qué le dirá,
camina tras él, de camino al comedor, dónde ve a Imelda esperarlos.
— Buenos días mis niños, les prepare un rico desayuno.

— Buenos días Imelda.

— ¡Ha si tienes lengua! Pensé que te la había comido el ratón.

— Parece que hoy tienes ánimos para bromas. — dice Clara sentandose frente a él con los pies
sobre la silla.

— Siéntate bien, ¿Acaso no te enseñaron modales?

— No, no me enseñaron señor correcto. — Se mofa de su expresión y empieza a comer su


cereal, ella sabe que en medio de la comida, el señor correcto, no habla ni una sola palabra.

Comen en silencio, cuando de la nada aparece el hombre extraño que siempre la ve de lejos,
con algunas cosas.

— ¿Que es todo esto?

— ¿Qué crees? Se terminaron tus vacaciones.

— ¿De que hablas? — dice mirando las cajas con seriedad.


— Desde el lunes, vas a ir a la escuela, vas a terminar los años que te hacen falta, ya tengo todo
listo para que comiences en la secundaria donde yo estudiaba.

Clara se queda en silencio, mira las cajas y lo observa con detenimiento, no sabe que decir, en
su antigua escuela iba muy poco por cuidar de los niños, pero ahora, quizás si pueda terminar
la secundaria después de todo.

— ¿De verdad me vas a enviar a la escuela?

— Así es, en las cajas tienes todo lo que necesitas, Imelda te va ayudar con lo que necesites,
puedes ir con ropa de salir o en uniforme los días de uniforme y tienes que respetar el horario,
el hombre que ves a tu lado se llama Fabián, él cuidara de tí.

— ¿Bromeas? ¿Realmente me vas a enviar a tus secuaces a vigilarme?

— Si...— Se acomoda en su silla mirándola fijamente. — Así es, mis secuaces te van a seguir a
donde vayas, no confío en tí, ya me has demostrado que eres de armas tomar, solo espero que
te comportes.

— Si, como sea, ¿Ya terminaste? ¿Me puedo ir?

Clara lo ve levantarse y Fabián de inmediato se aleja.

— Clara, tienes a la prensa sobre tí, un escándalo más y te aseguro que te enviaré a un
internado.

— Que bueno que me lo dijiste...— Se acerca con arrogancia. — Haría todo por estar lejos de tí.
Gracias por las cosas, te lo pagaré cuando tenga empleo. Ven Fabián, tráelo a mi habitación,
camina cachorro.
Capitulo 5.

Clara guía a Fabián a su habitación.

— ¿Aquí? — pregunta llamando su atención.

— Si ahí. — dice ignorando lo. —Gracias.

— De nada. — Fabián la observa y se marchar al notar que le da la espalda, en cuanto


cierra la puerta, Clara se acerca a las cajas con emoción para verlo todo.

Revisa las caja por caja viendo todo lo que compro para ella, esto la hace muy feliz, su sueño
siempre ha Sido terminar la secundaria, pero las cosas que recién estaban pasando, la estaban
arrojando abandonar su sueño. sonríe toma todo con mucho cuidado y lo acomoda, en una
carpeta tiene su horario y vestimenta, organiza todo como si fuera mañana al colegio, plancha
y organiza su u informe y zapatos que extrañamente compro de su talla, como si no hubiera
nada de ella que no supiera, es irónico, ya que ella de él no sabe nada.

En cuanto termina de dejar todo en su lugar, se sienta a leer un poco, para Clara fomentar la
lectura la aleja de todo aquello a lo que más le teme, es su lugar seguro. Clara está entretenida
en un libro que encontró en la biblioteca y que le ha llamado la atención, es fascinante,
llamado, “Lo que el viento se llevó” de Margaret Mitchell, cuando el sonido de la puerta la trae
de vuelta a la realidad.

— Adelante. — dice y de inmediato la puerta se abre dejando ver a su esposo.

— A cenar, Imelda tiene mucho rato llamándote.

— Lo siento, es que me distraje.— Daemon al ver el libro en su mano se conmociona, su


corazón empieza a latir con fuerza.

— ¿De dónde lo sacaste?


Ante sus palabras frías, Clara mira el libro y luego a su esposo.

— De la biblioteca, yo…— La interrumpe.

— Tú no puedes tocar las cosas que no son tuyas sin permiso. — Sus palabras caen como
un balde de agua fría que la lleva a levantarse.

— Lo siento, no pensé que fuera un problema, toma. — Se levanta para entregarle el


libro.

Clara se queda mirándolo fijamente ante su expresión. Daemon le quita el libro de manera
calmada lo toma de su mano.

— Baja a cenar.

— Es fascinante, me ha distraído de estar en estas cuatro paredes siendo tu prisionera,


pero debo entender que de tu hogar no puedo tocar nada, pues nada me pertenece, lo
entiendo. —dice deteniéndolo, Daemon la observa y ella le pasa por un lado y camina al
comedor.

Daemon mira el libro nuevamente, es imposible que le guste está misma literatura, verla con el
le trajo recuerdos muy profundos de las veces que cuidaba a su ex esposa, lo mucho que ella
adoraba ese libro, que Clara lo tenga causa en él una fuerte conmoción, es como si su pasado
insistiera en volver para castigarlo por su decisión, después de todo ha roto la promesa a su
esposa de que sería suyo por completo y que no volvería a estar con nadie, aunque ella en
muchos intentos fallidos, haya deseado buscar alguien más para su vida, pues ella creía que él
merecía ser feliz, fue un esposo maravilloso que le dio todo y más de lo que ella esperaba, en
cambio ella jamás pudo cumplirle su sueño de ser el padre de sus hijos.

Daemon va a la mesa donde ella lo espera, está más calmada, eso lo tranquiliza un poco, en
cuanto llega, ella empieza a comer, sin mencionar palabra alguna, simplemente comen en
silencio como todos los días. Al terminar de comer ella se levanta sin decir nada más.

— Buenas noches Clara.

— Igualmente. — Responde sin más.


Clara se asea, lava sus dientes y se pone su pijama subiéndose a la cama, no sabe que sentir, en
estos momentos empieza a cuestionar todo, pues intenta sobrellevar las cosas, a pesar de la
tristeza que invade su alma, no puedo evitar llorar, está tan triste que se pierde en su cabeza,
cuando de la nada un golpe extraño la asusta, en su habitación hay dos grandes ventanas, ella
siempre se sienta junto a la que está por su cama, sin embargo, nunca le ha dado curiosidad
tocar la otra o abrir sus cortinas, pero hoy, un ruido extraño provienen de ella, se acerca poco a
poco y en cuanto ruda las cortinas, nota que la enorme ventana no es más que dos puertas de
vidrio que llevan hacia un balcón, se sorprende y curiosa sale notando que tiene vista al área
de la piscina, es bellísima la vista, se queda sorprendida y observa todo con detenimiento.

Daemon esta en su habitación, apenas puede conciliar el sueño ante los pensamientos que
invaden su mente. Se levanta de la cama y como todas las noches, sale al balcón, notando su
presencia, ella es extraña, tiene sus brazos extendido hacia los lados permitiendo que el viento
jugué con su cabello, mientras cierra los ojos sintiendo esa suave brisa, su pijama de shorts
corta y ajustada, coloso negro, deja apreciar su fina figura, su abdomen es pequeño y muy
definido, parece disfrutar de lo que y es ahí cuando por primera vez la ve sonreír, es tan
arriesgada que se sube en el muro para ver hacia abajo, notando la altura que tiene el lugar,
vuelve a sonreír dejando ver los hoyuelos de sus mejillas que llaman su atención, su felicidad
extraña ante la dulce brisa le saca una pequeña sonrisa.

— ¿Estás buscando la manera de escapar? — dice asustándola.

— ¡AAA! ¿ESTAS LOCO? ¿Quieres matarme de un infarto? Porque sería una buena
estrategia para librarte de mí.

— Sería conveniente, pero no.

— Ja, ja, ja, muy chistoso, ¿Acaso me estabas espiando? ¿Cuánto tiempo llevas ahí?

— ¿Eso importa? No es seguro que te subas a ese muro, podrías caer de ahí.

— ¿Siempre eres tan irritable? Se lo que puedo hacer, se me cuidar sola, no necesito que
tú lo hagas. ¡Imbécil!

Se marcha volviendo a su habitación con el corazón en la mano y latiendo con frenesí, mientras
que Daemon cambia su expresión a seriedad, ¡En fin! Es una grosera.
*

Una noche larga, y un nuevo día los golpea, es domingo y para ambos es un día de descanso,
sin embargo, Daemon tiene una rutina. Se levanta por la mañana, se asea un poco y se cambia
para bajara a correr y luego a su gimnasio, dónde se ejercita. Mientras que en el tercer piso,
una aburrida y enojada Clara, está de cabeza sobre su cama, su cabello arrastra el suelo y su
enojo va en aumento ante su aburrimiento, es que no tiene nada que hacer, pasa todo el día y
la noche en su habitación y eso no la ayuda a desviar los pensamientos de sus hermanos, sin
embargo una idea ha venido a su mente, ¡Dijo que no podía tocar nada en la casa, mano que
no podía recorrerla!

Clara de levanta y se coloca sus pantuflas, sale de la habitación y supone que está corriendo,
camina por el pasillo, entrando a las habitaciones, en su piso tienen cuatro habitaciones, la
suya, la de los bebés y la que se supone que sería la de ellos, pues al abrir la puerta, puede
notar sus cosas, es un orden muy ordenado, se sorprende, pues para ser hombre, esperaba un
caos, sin embargo a caído en su error, no todos son como su abuelo, en la habitación de su
abuelo, rara vez encontraba algo, sin embargo, la habitación de Daemon huele rico, huele a su
perfume Dolche, puede ver desde la entrada todo tan ordenando que no hace falta mirar más,
se sale antes de que llegue y la encuentre husmeando y quizás la castigue.

Calar baja para descubrir más del lugar, notando a Imelda quien aparece de repente.

— Buenos días mi niña, has madrugado, ¿Deseas desayunar ya?

— Buenos días Nana, no, aún no, estaré por aquí, ¿Está bien?

— Si, claro mi niña, puedes hacer lo que gustes, ¿Si necesitas algo? Solo llámame.

Claro asiente y camina por el lugar, Imelda la observa con ternura, ella siente que es una niña
incomprendida, ha pasado por mucho y le cuesta adaptarse. Clara camina llegando
nuevamente a la biblioteca, junto a ella está el despacho de Daemon, que por cierto, es como
ver su habitación, incluso, el olor de su perfume se siente en el lugar, camina por el corredor,
está la cocina, la sala, el recibidor, la puerta al paraíso, ella puede ver por fin el hermoso jardín,
hay muchas puertas, y eso le da mucha curiosidad, entre tienen su mente con el paisaje
mientras la vigilan desde la distancia.

Es extraordinario, una puerta lleva a otro corredor de la casa, se han tomado la tarea de que la
familia principal tenga todo alejado de los invitados, como si hubiera otra casa justo al lado, en
ella está todo, una hermosa sala, con vista al jardín y al área de la piscina, otra cocina, muchas
habitaciones y baños, pudo contar 10 habitaciones, seguido de un nuevo corredor que da de
nuevo al jardín, pasando el área de la piscina nota una enorme sala de juegos, es enorme y no
la había visto, esto le saca una enorme sonrisa, hay de todo, desde mesas de billar, domino,
ajedrez, bolos, y muchas cosas más, es fascinante, todo es tan hermoso, desde la sala se puede
notar el área de la parrillas en el jardín, mesas y sillas, es sin duda el paraíso, que la lleva a otro
nivel de la casa, este conecta con un corredor de dónde provienen varios ruidos de máquinas
golpear, se aproxima, paso a paso notando más puerta y sobre todo a su esposo, ejercitando su
cuerpo, está en mono y sin camisa, acostado sobre la máquina de abdominales, su cuerpo
tatuado y en forma la dejan sin palabras, jamás hubiera imaginado que un hombre como él,
tuviera tatuajes, son fascinantes, está tan distraída detallándolo, que cuando Daemon baja la
máquina, nota que alguien lo observa, Clara al ver que se levanta trata de esconderse, se aleja
de la puerta entrando en una de las habitaciones donde hay una escalera, se agarra del
barandal antes de caer por ellas y sin querer enciende la luz.

Eso la lleva al sótano, dónde puede apreciar, varias cajas, todo tan ordenado, que no parece un
sótano en realidad, hay muchas cosas aquí, incluso tienen prevención de sismos, tornados o
temblores, las escaleras son un poco largas, las recorre hasta llegar al final, todo es tan
impresionante, no le da miedo lo solo y algo frío que está el lugar, se acerca poco a poco a cada
cosa, y mientras camina va notando que hay más, incluso camas, camina por el lugar notando
algunas cajas, cuadros de pintura y en ellos uno que llama su atención, está Daemon más joven
junto a una mujer, la foto es hermosa, la mujer también, es de tez clara, ojos azules como el
cielo, de cabello negro como el azabache, hermosa, una belleza sin duda alguna. Clara acaricia
el cuadro y se mueve a dejarlo dónde estaba, notando otro cuadro y algunas cosas más.

Daemon sale del gimnasio, a presenciado algo, camina de vuelta en entrando en el jardín a
Imelda.

— Buen día mi niño, ¿Comerás ya?

— Si, ¿Puedes ir preparando el desayuno?

— Si, de inmediato, voy a buscar a la niña Clara.

— ¿Dónde está?

— Estaba por aquí hace unos minutos.

Daemon guarda silencio y en su mente una idea llega como ráfaga, corre de vuelta, sin decir
una palabra y la busca, sabe dónde está, aunque quiso ignorarlo. Clara está detallando las
pinturas, nota que todos tienen el nombre de Florencia Hans, eso le informa que ella es la
autora de cada una de las obras, es el mismo nombre, que vio en la portada del libro con
aquella dedicatoria. “Entre tus sueños mi imagen tendrás presente, nuestro amor será para
siempre”. En cuanto deja el cuadro donde lo agarro, siente una fuerza extraña tomar su brazo
con fuerza, la atrae con tanta fuerza que la lleva a golpear su pecho agitado.

— ¿Qué demonios crees que estás haciendo?

Capitulo 6.

Ambos se miran, Daemon esta enojado, Clara no sabe que decir sostiene un poco nerviosa y
temblorosa su pecho.

— No tienes nada que hacer aquí.

— No pensé que…— la atrae tomando su brazo y la lleva de vuelta.— Daemon, suéltame,


suéltame Daemon…— Clara se suelta de su agarre de golpe callendo en los brazos de Imelda,
quien se asusta al ver a Daemon tan enojado.

— ¿Que paso mis niños?

— Está husmeando dónde no le corresponde. — responde dirigiendo su atención a Clara


quien lo mira muy seria. — Te dije que la pusieras bajo llave.

— Lo olvide hijo, limpie el lugar y lo olvide.

— Es un error que no puedo tolerar y menos que ella esté tocando lo que no es suyo.

Clara se aferra a Imelda quien la sostiene nerviosa. Daemon se va y Clara se desespera.

— No quise incomodarlo, no vi nada de malo, Nana, no dañe nada, todo lo puse en su


lugar.
— Lo sé, lo sé cariño, no es tu culpa, no te preocupes, pasará, pasará cariño.

Clara empieza a llorar, realmente se asustó mucho, su corazón late muy fuerte y no puede
entenderlo. Imelda la calma, y ella se limpia las lágrimas.

— Ven cariño, vamos a desayunar.

— No, no quiero, no quiero nada Imelda, solo quiero irme de aquí, quiero que me saque
de aquí.

Clara se marcha y Imelda la mira con pesar. Clara corre y al entrar a su cuarto arroja la puerta
con fuerza, enojando más a Daemon, quien escucha el retumbar de la puerta. Ella se encierra y
se niega a salir del lugar, le traen la comida ya que Daemon tampoco quiere verla, discute con
Imelda de lo sucedido.

— Ella no tiene la culpa mi niño.

— No, tienes razón. Ella no tiene la culpa, la culpa es tuya Nana, te dije que le dijeras
cuáles eran los límites en la casa y las reglas del lugar.

— Hijo, pero si apenas hoy ha salido del cuarto, no se había atrevido antes hacerlo, creo
que estás tomado enojo que sientes con tu abuelo, sobre ella, ella no tiene la culpa de nada de
esto.

— Créeme que si pudiera, la enviaría lejos.

— Pero no puedes, debes darle la oportunidad de cercarse, no pongas esas barreras sobre
ella, estaba muy triste, no sabe que hacer en esta casa, yo tampoco sabría que hacer, sino
tuviera que limpiar, me hubiera vuelto loca hace mucho tiempo. Permiso.

Lo deja solo, Daemon no sabe que sentir, la verdad es que tiene un ataque de emociones que
le cuesta mantener en calma. Después de varios minutos en el jardín, nota que ella no siquiera
a salido al balcón, sin embargo la puerta está abierta, camina a su cuarto, está noche no ha
habido cena en casa, la tensión es inquietante. En cuanto entra a la habitación, puede notarla
dormida sobre el sofá, se acerca poco a poco a ella notando en su mano, una libreta, ella
dibujaba y eso lo deja inquieto ante el dibujo que ve plasmado en el cuaderno, su corazón late
con frenesí y lo toma en sus manos, para verlo más cerca, ¿Acaso es un juego? Observa el
paisaje que su amada había dibujado en un viaje de negocios a Hawaii, el paisaje es único y era
lo que ella había visto en esa ocasión.

Clara, quien no podía sacar de su mente aquel dibujo, lo ha plasmado en su cuaderno. Cada
detalle, cada escena, todo aquello que Daemon vivió junto a su ex, ella lo ha retratado
nuevamente en su cuaderno, no sabía que dibujaba, no lo sabía porque en su informe no
aparece nada sobre ello. Está tenso, imposible, dos personas no pueden parecerse, ha sabido
por Imelda que ella am leer y ahora ve con sus propios ojos que dibuja, todo esto causa un
gran conflicto en su mente, la mira unos segundos e impulsado por una sensación extraña que
invade su cuerpo, la levanta en sus brazos. Su hermosa cabellera larga, cubre parte de su brazo
y cuelga, mientras que su pecho se deja notar sin sostén, con una hermosa forma perfecta de
sus senos que son cubiertos con la fina tela de la pijama que lleva puesta.

— Papá, no me dejes por favor. — dice mientras Daemon la apoya en su cama y la cubre
con la sábana.

Delira dormida en su sueño llamando a sus padres. Daemon la observa por unos segundos y se
aproxima a la puerta del balcón, la cierra y la cubre con las cortinas, se da vuelta y la observa
nuevamente dormida en su cama, camina a la salida y sale de la habitación muy distraído,
volviendo a su cuarto, dónde se sienta en la cama pensativo ante lo ocurrido.

Un nuevo día, Imelda ha despertado a Clara, quien se siente muy confundida, pues, no
recuerda haber llegado a la cama. Se prepara para ir a la escuela, es su primer día y los ánimos
que tenía antes están por el suelo, pues ayer lo ha decidido, no quiere esto, no quiere seguir
con todo esto, así que se prepara para hacer lo que cree correcto, guardando algo de ropa en
su bolso, pedir ayuda o buscarla es una gran idea, o es eso lo que piensa.

Daemon la espera para desayunar, en cuanto Clara aparece, Daemon se ahoga con su café,
pues no pensó que el u informe le quedaría tan ajustado, además, se ve muy acentuado sus
senos, y la falda está muy ajustada a su trasero, sus piernas se ven atractivas y muy llamativas,
la mira incomodo dejando su mirada en Imelda quien la recibe.

— ¡Madre mía! Mi niña, te ves preciosa. — Ante sus palabras, Clara no da respuesta
alguna, sonríe para Imelda y le da un abrazo.

— Buenos días Nana.


— Buenos días mi niña. Te traeré el desayuno.

Imelda sale dejándolos solos, Clara ni siquiera le da los buenos días.

— ¿La falda te aprieta? — Clara no le da respuesta. — ¡Te hice una pregunta!

— No, me queda perfecto. — dice con arrogancia Clara, volteando sus ojos.

— Entonces bájatela.

— Estoy bien.

— Bájatela.

— Me la bajo aquí y le la subo en la escuela, ¿Qué más da?

— ¿Eso es una amenaza? Bájate la falda. —Clara se levanta, lo mira fijamente bajando el
cierre de la misma. — ¿Qué haces?

— Lo que me has ordenado, lo haré porque no quiero volver a escucharte decir una
palabra más.

Se acomoda la falda, dejando ver un poco su cachetero, eso lo pone un poco tenso, incluso
mira a Fabián con seriedad, para que se retire. Clara se acomoda la y se da vuelta para que
Daemon la vea.

— ¿Feliz? — Pregunta dejándolo peor, la faldas acentúa más su trasero y se ajusta a sus
caderas, no es la falda, es que tiene un cuerpo de diosa, una mujer con la mente de una niña.

No la molesta más, es un caso perdido y quiere desayunar con tranquilidad.


En cuanto terminan de comer, Clara toma una manzana de la canasta de frutas y la lleva a en la
mano, ambos salen a la entrada, es la primera vez después de mucho tiempo, que Clara sale.

Fabián le abre la puerta del coche y la ayuda a subir con calma, ella ni siquiera se despide de
Daemon, quien da a Fabián algunas instrucciones, pues en la casa mayor, la presencia de Clara
es requerida para comer en el almuerzo con sus suegros quienes desean conocerla un poco
más, aún clara no lo sabe, y espera que Fabian le informe.

Aire puro, salir de esa casa se siente la libertad, es maravilloso lo que la hace sentir cada
momento, fuera, ver a las personas, las calles, algo diferente para ella, quien. Nota que ahora
vive en una zona de glamur, los vecinos parando a sus mascotas, personas regando el jardín,
todo muy diferente a la ruidosa, Liberty city. Desconoce la zona en la que vive ahora, al igual
que la de su colegio pues, desde que entrada a la calle puede ver lo enorme que es, nada
comparado a la que iba antes, es hermosa, las diferentes banderas que recorren la entrada
llaman su atención, en la entrada el nombre de la institución en un mural de piedra, “Palmer
Trinity scool” escuela privada, nunca había ido a una, pero se ve enorme, hay mucho jóvenes
con el mismo uniforme que ella, se siente algo emocionada y a la vez, un poco nerviosa, pues
roba miradas con solo recorrer con el Bmw las calles.

Hace un cálculo de los minutos que les tomo llegar a la escuela y al parecer la quería alejada de
la casa o de la ciudad, pues un cartel al pasar, decía, “Saliendo de Miami Beach ” es ahí donde
vive, ya puede ubicarse, ahora está en la ciudad de Palmetton Bay Miami. Recuerda haber
salido en el coche por la misma ruta, lo que le deja saber, que la mansión donde fue su boda
está cerca, lo que la hace pensar, que sus hermanos también lo están.

— Buen día señorita. — dice Fabián abriéndole la puerta del coche.

De inmediato su presencia llama la atención de muchos de los presentes, Fabián lo nota y ella
también, camina sin despedirse adentrándose al lugar, dónde es acaparada por algunos chicos
y chicas, que le dice lo hermosa que es, tal acción es presenciada por Fabián, quien nota que
ella está muy distraída, quizás la conmoción del momento.

— ¿Qué clase tienes?

— Hola hermosa, soy Dilan Palmer, ¿Cuál es tu curso?


— Ante penúltimo año. — Responde confundida Clara, sin saber que Fabián graba el gran
momento.

— Fuera, ella viene conmigo. — dice un chico guapo que toma su mano.

Su cabello es negro como el azabache, de ojos azules y tez clara, muy bien definido, conocido
por todos, como el chico más popular y el más arrogante, pero con Clara simplemente se deja
llevar por el momento.

La guía a la recepción donde una mujer mayor la recibe.

— ¡Tu debes ser Clara Baltonen! ¿No es así? — Pregunta la mujer de cabello rubio y ojos
azules.

— Si, es un placer. — dice Clara.

— Yo soy la directora de la institución, si tienes algún inconveniente, no dudes en emir a


buscarme a la oficina, Dilan te dará el tour y te enseñará tu salón. Está es la guía y las reglas
que debes seguir para mantenerte en nuestra institución, bienvenida. — Dice con formalidad y
Clara asiente.

Dilan complacido la guía por la escuela mostrándole todo. Clara al pasar por el área del jardín,
nota una enorme cerca.

— ¿A dónde da esa cerca? — Pregunta curiosa.

Dilan confundido con su pregunta la acerca más a ella.

— Da a la calle, es la misma ruta a la entrada por dónde entraste con tu coche, la ciudad a
la derecha y las mansión a la izquierda, ¿Recién te mudas a la zona? — Pregunta Dilan
encantado con su belleza.

— Así es, espero poder conocerla mejor.

— Bien, yo vivo a 10 minutos de aquí, te podría enseñar la ciudad cuando gustes.


— Entiendo, ¿De casualidad no conoces a la familia Artimedez?

— Por supuesto, esa familia es socio de mi padre, su mansión está a solo 20 minutos de
aquí, a mano izquierda por la carretera.

Clara sonríe, Dilan da tanta información sin conocerla, está tan hechizado por su belleza que no
puede evitar caminar junto a ella y ser su guía, jamás lo había hecho con nadie, eso demuestra
lo atraído que se siente a Clara con solo conocerla, es que ella llama la atención de todos al
pasar y estando a su lado, solo se gana unas cuantas enemigas.

— ¿Quién es esa que está con Dilan? — dice una morena muy sorprendida.

— ¿Qué dices? ¿Dónde? — Pregunta la rubia de ojos color miel, y la ex de Dilan. En


cuanto los nota la tensión se siente en su cuerpo.— No lo sé, pero lo voy averiguar, vamos.

Todos entran a clases, Clara se presenta y eso deja saber a todos quien es, incluso, A Esthefani,
quien la mira con seriedad al verla sentada junto al chico que ama. Su primer día de clases y
todo marcha muy bien, sin embargo, esto no es lo que ella desea ahora, ya tiene la información
que buscaba, no pensó que sería tan fácil hallarla. En cuanto sale al descanso, Clara toma su
bolso y busca la manera de llegar a los jardines, siendo vista por Esthefani quien la sigue, desde
el instante en que la vio, le ha caído muy mal. La persigue al jardín, dónde Clara cruza los
límites de estadía.

— ¿A dónde va? — pregunta la morena.

— No lo sé, pero ve por la directora, creo que me desharé de ella, en el primer día.

Clara no le importa nada más, busca la manera de escapar, se quita la chaqueta del uniforme y
se sube arrojando su bolso, en cuanto llega del otro lado la Valla quema su chaqueta, tiene
electricidad, quizás estaba apagada, pues logro pasar con mucha suerte. Clara no espera más,
deja la chaqueta y toma su bolso, corre en dirección de la avenida buscando ayuda, a alguien
que la lleve a buscar a sus hermanos, trata de correr lo más que puede, cuando es alcanzada
por Fabián y varias motos de seguridad de la empresa.
Un escándalo, el primer día de clases ya se ha dado a conocer, ¡y vaya de que manera! Todos la
observan volver, por obligación, Fabián debe llevarla de vuelta, la directora la espera en la
entrada con los brazos cruzados.

— Esto me sorprende mucho jovencita, veamos que piensan tus padres, cuando los llame,
tráiganla a la dirección.

Fabián trata de intervenir, apenas le da tiempo de reaccionar, pues sabe que esto pondrá de
quicio a su jefe.

Daemon se encuentra en su oficina, está en una reunión y eso le impide responder la llamada
de Fabián. En cuanto termina, vuelve con Stiven a la oficina para revisar unos documentos
cuando ve el identificador de su celular un número desconocido que toma ante las insistente
llamadas de Fabián.

— Buenos días señor, lo estamos llamando de la institución Palmer Trinity scool, para
informarle que su hija, Clara Báltonen, se ha escapado de la institución, incumpliendo reglas ya
mencionadas ante el requisito independiente de nuestra institución.

— Ella no es mi hija, es mi esposa.— responde sin más con enojo.

— Entiendo señor Artimedez, no tenía idea sobre ello, le pido por favor, asita a la
institución para conversar personalmente, la tenemos aquí en la dirección.

— Iré de inmediato.— responde sin más con enojo. Al colgar la llamada, Daemon suelta
su celular y toma su chaqueta la cual sacude con enojo.

— ¿Ahora que hizo tu tormento?— Pregunta Stiven al ver su expresión.

— Nada que unas buenas nalgadas no puedan arreglar.


Capitulo 7.

Al llegar a la escuela, Daemon camina por los pasillos de su antigua secundaria llamando la
atención de muchos de los presentes, va directo a la dirección, dónde la ve sentada en el
pasillo en una silla.

Clara al verlo, lo mira con enojo, está con los brazos cruzados y espera a que explote como
siempre lo hace, pero Daemon la ignora.

— Daemon, querido…No sabía que eras tú. — dice la directora, quien lo adora por su
buen desempeño académico y su buen físico que aún mantiene.

— Directora Ágata, ¿Cómo está?

— Bien, bien cariño, pasa, hablemos.

Al entrar, Daemon la convence de que solo ha Sido un mal entendido, ella conociendo el gran
nombre y la familia de la que proviene, ríe y se deja convencer con facilidad.

— Espero este donativo, sirva para algunas remodelaciones. — Le entrega un cheque y


con ello el trato está cerrado. — Le pido por favor, me informe de cualquier asunto relacionado
con mi esposa, no dude en llamarme si así lo requiere.

— No te preocupes, ella estará en buenas manos, quizás el cambio le afecta un poco, pero
estoy segura que se adaptará, la cuidaré como si fuera mi hija.

— Gracias, agradezco mucho su cooperación, espero que pase un excelente día. Me la


llevaré, la enviare mañana nuevamente, ¿Está bien?

— No hay problema querido, ve con tranquilidad.


Se marcha y va en su búsqueda, en cuanto la tiene de frente, Clara se levanta y lo sigue sin
decir nada, la expresión de Daemon, le deja saber que estará en problemas. Van pasando por
el corredor y todos los ven al pasar, algunos chicos murmuran por qué lo paso y ella va
directamente a su loquer para terminar de sacar sus libros.

— Su hija es hermosa señor. — dice un joven al pasar.

— Tu hermano es muy guapo Clara, deberías presentármelo.— dice una joven cerca de
ellos.

— Adiós, suegro. — dice un joven rebelde saludando a clara.

— Clara, ¿Estás bien? — pregunta Dilan llegando en el momento menos oportuno.

Daemon lo mira con seriedad y luego a Clara, notando que es el mismo chico del vídeo que
Fabián le envío por la mañana.

— Está bien, no necesita tu ayuda. — responde Daemon muy serio.

— Lo siento, no me presenté, soy Dilan Palmer, fui quien ayudado a su hermana está
mañana hacer el recorrido.

Clara al ver la expresión de Daemon se acerca a Dilan.

— Estoy bien, no te preocupes, gracias por todo. — dice alejándose.

Daemon camina junto a ella, fijando una última mirada en Dilan.

Ambos llegan a la salida, dónde Fabián los espera, les abre la puerta del coche y ambos suben,
Clara espera lo peor, es evidente que está enojado.

Van de camino a la casa grande, pues es ahí donde comerán en el almuerzo. Daemon aún no
dice nada, la repara tratando de calmarse. Está observándola cuando nota un raspón en su
pierna que gotea un poco de sangre. Sin pedir permiso, Daemon toca la zona, llamando su
atención por completo.
— ¡Aah!— Jadea de dolor.

— ¿Duele? Esto es poco para lo que te hubiera pasado si la vaya hubiera estado
encendida.

— Estoy bien, no tienes que preocuparte.

— ¿Preocuparme? Lo único que haces es darme dolores de cabeza.

— No tenía corriente.

— ¿Acaso no viste el cartel?

En medio de la discusión, Fabián se estaciona y baja del coche .

— No había ninguno.

— Estudie ahí Clara, hay un letrero que dice cerca eléctrica.

— No lo vi, ¿De acuerdo? Deja de gritarme.

— Te grito porque no lo entiendes, es el primer día y ya me estás dando problemas, te dije


que te bajarás la falda.

— ¿si no lo notaste? Todas llevan falda y no tiene aún viejo arrogante detrás de ellas
diciéndole que se la bajen.

— Tu vienes a la escuela es a estudiar, esa es tu maldita obligación, no a enseñar tu


cuerpo a esos mocosos que solo querían devorarte con los ojos, eres una bomba explosiva en
la casa, ¡Ah! Pero aparece un imbécil cualquiera y te dejas tomar de la mano y pasean juntos
por el colegio.
— ¡Claro! No me sorprende que Fabián se un chismoso, olvide que era tu perro faldero.

— Respeta, Clara, te pasas de los límites, me estás sacando de quicio y no quieres conocer
mi lado malo.

— ¿Hay más? Yo pensé que lo había visto todo. No me das miedo, has lo que quieras,
envíame lejos, como te venga en gana, estoy segura que lejos de ti, estaré mucho mejor, te
odio, no sabes cuánto. — Daemon se enoja y la sostiene con fuerza. — ¿Qué haces? Pregunta
agitada ante su agarre, la atrae a su regazo y se detiene antes de lo que pensaba. Clara lo mira
y está tan agitado y enojado que le deja entender sus acciones. — ¿Me vas a dar nalgadas? ¿Es
una broma? Hubiera preferido que la cerca tuviera corriente.

Se aleja de él, puede notar que no sería capaz de golpearla, ni siquiera se atrevió a tocarla, ni
ponerla boca abajo, no parece ser de ese tipo, aunque le haya pasado por la mente en un
momento de crisis.

— FABIÁN. — dice llamando a su chófer quien aparece nuevamente. — A la casa mayor.


— dice sin más.

Fabián se pone en marcha, ninguno de los dos, menciona palabra alguna, ella va algo triste y él
muy enojado, no sabe cómo llego a tanto, pues aunque le pasó por su mente no se atrevió a
tocarla, no lo haría. Al llegar a la casa grande, los sirvientes los esperan en la entrada, Clara
camina a su lado, supone lo peor y es aquí donde sus suegros aparecen.

— Han llegado temprano. Bienvenidos. — dice Ginna extendiendo sus brazos para recibir
a Clara y a Daemon con un beso.

— Bueno, eso no hubiera Sido así, si tú nuera no hubiera tenido un intento de fuga. —
dice con arrogancia y enojo.

— ¿Qué? Está bien, está bien, cálmate un poco y entramos, no quiero que tú abuelo lo
sepa, por favor.

Daemon la mira y se aleja de Clara, quien es abordada por Ginna.


— Querida, se que no es fácil para ti, pero te acostumbraras, todo poco a poco. — le dice
acariciando su cabello. — Vamos adentro, dejemos que se calme.

Las damas se mueven y Daemon trata de calmar su ira, demora algunos segundos y camina tras
su madre y su esposa, sabiendo que si llega sin ellas, su abuelo se enojara.

Balton los observa desde la ventana de arriba, su expresión es fría y muy seria, pues a notado
el enojo de su nieto y supone que es porque no puede controlar a su esposa. Camina
adentrándose a su habitación, en buscas de su bastón para bajar y reunirse con la familia.

Están en la sala conversando un poco de trabajo, Giovanni y Ginna reciben a Clara con cariño y
buen trato, eso es notable por ella, quien nota que todos al ver a su abuelo se levantan. Ella al
ver que todos lo hacen, también se levanta y lo recibe como el resto.

— Papá.— besa su mano.

— Abuelo.— besa su mano.

— Padre. — dice Ginna, besando la mano de su suegro con respeto.

Clara de rehúsa a saludarlo de la misma manera, se queda parada en su lugar sin moverse.

— Buen día señor. — dice sin más.

Balton mira a su nieto y él no sabe que decirle.

— Pasemos al comedor, dice ignorando a Clara, quien mira a Daemon con enojo.

Todos se mueven tras él, Daemon toma a Clara de las caderas y la guía al comedor, dónde
todos se sientan a esperar que sirvan la comida.
— ¿Cómo te portas Clara? — Pregunta siendo directo, Balton quien fija su mirada en ella,
como el resto.

— Abuelo ell…— Daemon es silenciado por su abuelo.

— Le pregunté a Clara. — Dice con un tono demandante.

Clara le teme, no sabe que decirle, y lo mira fijamente.

— Trato de sobrevivir señor. — Responde sin más.

— ¿Sobrevivir? ¿A qué te refieres?

— Bueno, entre estar en la manos de su nieto, y un internado, hubiera preferido señora el


internado, sin embargo agradezco todos lo que han hecho por mí.

Daemon se queda de piedra al escucharla responder de tal manera, mientras que Balton al
verla, no puede admitir que a cometido un error frente a su familia, es un hombre orgulloso
que no da su brazo a torcer y menos ahora que sabe que su sobrinas es muy feliz con los niños
y que la condición de que Clara se quede con Daemon, es que los niños tengan un hogar digno.

— Lo que creo, es que necesitas una motivación, para aprender lo que está familia te
ofrece y lo que debe ser tu deber, creo que aún no lo has entendido y temo tener que tomar
medidas más drásticas ante la situación. — Dice mirando a Daemon y luego a Clara.

Ambos guardan silencio, Daemon no dice palabra alguna, al igual que su padre quien tampoco
se atreve a intervenir, todos lo veneran y respetan como a un dios, está demás decir que es el
líder de la familia y eso en sus tradiciones se respeta.

— No voy a tolerar más insolencias de tu parte, si no te amoldad a nuestra familia,


cosecharás consecuencias que con el tiempo, no podrás reparar…— golpea la mesa
asustándola. — CUMPLE CON TU DEBER COMO ESPOSA, ES A LO QUE TE HE TRAIDO A MI
FAMILIA, NO ME HAGAS ARREPENTIRME, PORQUE TE LO HARE PAGAR.

Se levanta de la mesa y todos lo hacen, Clara sin más, muy asustada, se levanta, teme por sus
hermanos, siente que las amenazas del hombre mayor, se refieren a ellos y eso la pone muy
nerviosa.
Al marcharse, todos vuelven a sentarse, nadie dice nada, traen la comida y empiezan a comer,
Clara no puede tocar su plato, una lágrima brota por su mejilla y la limpia rápidamente.
Daemon lo nota y aprieta sus mano con suavidad.

— Come. — dice calmado, en un tono suave.

Ginna nota la escena y trata de cambiar el tema.

— Clara, supe que vas a la escuela, así que me tomé el atrevimiento de comprarte algunas
cosas, algo de ropa y accesorios, algunas cremas y perfumes que te van a encantar.

Ginna hace una señal a sus sirvientes para que traigan las bolsa. Traen las bolsas y Clara las
ignora.

— ¿y mis hermanos? Quiero verlos. — Pregunta con tono suave.

— Clara, tus hermanos viven en Nueva York, con sus padres, ellos también han empezado
la escuela y les está yendo muy bien, van con un sicólogo para que los ayude adaptarse, quizás
a ti te ayude uno.

— ¿Qué dijo? — pregunta Clara muy sorprendida.

— Así es cariño, desde el primer día, fueron llevados a Nueva York, no te preocupes, ellos
están bien.

Clara mira a Daemon con seriedad.

— ¿Lo sabías? — Pregunta mirándolo fijamente.

— Si, por esa razón no has podido verlos.


— No me lo dijiste.

— No dejaste que te lo explicará, empezaste arrojarme comida y luego te encerraste en tu


habitación. — Dice con seriedad.

Ginna y Giovanni se mantienen distantes de la discusión, hasta que Giovanni interviene.

— Clara, debes entender, que lo mejor para los tres, es que las cosas pasen, un tiempo
para que se adapten a su nueva vida, será lo mejor para los tres.

— ¿Lo mejor? Con todo respeto señor, pero no sabe que es lo mejor para nosotros, lo
mejor sería que ellos estuvieran conmigo, son mi responsabilidad, mi familia.

— Ya no son tu responsabilidad Clara, debes entender que pasa mi padre la decisión no


ha Sido fácil, tu abuelo vino a esta casa porque le debía mucho dinero a mi familia, hizo un
trato con mi padre, quien acepto cambiar la deuda por algo valioso, ustedes son valiosos para
nuestra familia, tu abuelo no podía hacerse cargo de ustedes, tus hermanos irían a una casa de
cuidado y a ti, nadie quería aceptarte, debes entender que no fue una decisión fácil, tu abuelo,
hizo lo que creyó correcto y corrió con la suerte de que mi padre aceptará su trato, pues pidió
que adoptarán a tus hermanos a cambio de dejar todo en las manos de mi familia, su casa, su
pequeña empresa, le salvamos la vida…— Interrumpe.

— No, lo que hicieron fue comprarnos.

— Lo que hicimos, ha Sido, darles un hogar, tus hermanos tienen una familia ahora, que
cuidara de ellos, y a ti , te ofrecieron algo igual de valioso, Daemon es la mejor opción para ti,
no podíamos obligar a mi sobrina a aceptarte, querían niños para poder criar y como ves, tu
comportamiento, solo hubiera empeorado las cosas, por el contrario, no estás en la calle, ni en
alguna entidad pasando necesidades, te ofrecieron un hogar, Daemon no puede hacerse cargo
de ti y de tus hermanos, él necesita su propia familia, sus hijos, tu se los vas a dar, solo debes
tomarte tu tiempo para pensar las cosas.

— Tengo 16 años, no quiero hijos, no quiero esto.


— Creceras, y cuando lo hagas, ya habrás aprendido todo sobre nuestras familia, sabrás
que hacer y como hacerlo, por ello, eres una buena opción, ha Sido un trato que los favorece a
todos, deberías de sentirte agradecida. — Giovanni le es claro y sincero.

Aún así, Clara no se resigna a estar separada de sus hermanos, siente que son lo único que
tiene, los quiere cerca, no lejos, ella es su familia.

Capitulo 8.

El silencio de Clara, deja entender, que a comprendido la situación, mientras que en su mente
se crea una batalla, han alejado a sus hermanos de su lado, los llevaron lejos de ella a dónde no
los podrá encontrar, no sabe cuánto tiempo pase antes de que pueda volver a verlos, y no hace
más que mirar a su esposo, pues resulta que ahora es lo único que tiene, lo único que la salva
de estar en la calle.

Al terminar de comer, todos se despiden, Clara se mantiene en silencio en todo el camino de


vuelta a la casa, dónde Imelda al verlos llegar se aproxima para recibirlos.

— Bienvenido mis niños, ¿Ya comieron?

— ¡Hola Nana! ya comimos. — dice Clara subiendo a su habitación donde arroja la puerta
con enojo.

— ¡Madre santa! Cuando menos lo esperemos, la atravesará al otro lado.

Daemon no dice nada, camina a su estudio encerrándose en él, se sirve un poco de whisky y lo
toma hasta el fondo. Necesita relajarse y siente que es la única manera de hacerlo.

Al terminar de revisar algunos documentos, Daemon afloja su corbata y se acomoda en su silla


sacando de una gaveta un pequeño diario, en la portada el nombre de su ex esposa, y en el
medio de él, los escritos de su vida junto a Daemon, quiere pensar, que el hombre que su ex
mujer describe aún sigue en él, aunque siente que parte de él, ya está muerto.

Daemon se levanta al terminar la frase de aquellos escritos, “Un hombre maravilloso,


comprensible y platicador, mi príncipe”. Aquellas frases llenan su alma, si no fuera por ese libro,
no sabría que sería de él, es lo único que lo ha mantenido vivo, cuerdo, durante tanto tiempo,
pues Florencia, fue el amor de su vida, y su ausencia aún no las supera. Camina subiendo las
escaleras, para dirigirse a su habitación, deteniendo sus pasos en medio del pasillo donde ve la
luz de la habitación de Clara encendida, con unos toques ligeros la puerta se abre, dejando ver
a una hermosa Clara con su pijama nueva de encajé que le acelera el corazón.

— ¿Qué demonios haces? — dice Clara cubriéndose con la toalla que se a quitado hace
unos minutos.

— Estaba abierto Clara.

— ¿Y tú decides entrar sin permiso?

— Toqué, ¿Acaso estás sorda? — se miran.

— ¿Qué quieres Daemon?

Daemon se queda unos minutos en silencio, ha olvidado lo que vino a decirle, en cuanto ve su
uniforme algo viene a su mente.

— Vas a volver mañana a la escuela, espero que tu error de hoy, no se repita, ve hacer lo
que debes hacer, estudia, termina tus estudios que viene siendo lo más fundamental para ti…
— Interrumpe.

— ¿Es todo?
— Nada de ropa corta, ni de acércate a chicos desconocidos, ¿Está bien? No todos tienen
buenas intenciones, evita pasearte sola por los jardines traseros, y sobre todo, compórtate.

— Ok, está bien, lo entiendo, ¿Terminaste?

— Si, buenas noches Clara.

Clara se aproxima a cerrar la puerta, y en cuanto lo hace, su corazón empieza a latir con frenesí,
un poco antes y la ve desnuda. Parece que a su esposo, le ha molestado que otros la
pretendan, sonríe con maldad y eso puede ser un gran entretenimiento.

Daemon entra en su habitación, en cuanto cierra la puerta, empieza a desvestirse, camina al


baño, para tomar una ducha y relajarse. Su mente está fuera de control como nunca antes, se
siente un poco agitado y para relajar su cuero, empieza a tocarse, es lo que hace a menudo, par
calmar la ansiedad por el sexo, pues no a tenido las ganas ni el deseo de tocar a otra mujer, que
no haya Sido su ex esposa.

— ¡Aaah! — Jadea en descontrol, le cuesta está vez venirse con facilidad, en su mente
intenta recordar los momentos con su ex esposa, sin embargo se corre ante la imagen que
desea evitar y no logra hacerlo.

Eso fue increíble, pero el remordimiento viene a su mente y se siente como un pervertido, no
haya la manera de borrar la sensación de su cuerpo, pues ya ha pasado mucho tiempo sin sexo
y con la mano solo calma el deseo, manos lo borra.

No puede dormir, un golpe en la habitación de alado lo incomoda. Se levanta caminando a la


habitación de Clara, toca pero nadie responde, así que entra sin avisar, notando que está
completamente dormida, nuevamente en el sofá, mientras que la brisa, obligaba la puerta del
balcón a un vaivén que emite un sonido inquietante al golpea con la otra. Daemon la cierra y
acomoda la cortina, la noche es fría, se acerca nuevamente a ella, notando que hacía su tarea,
¿Acaso está muerta? ¿Cómo no puede escuchar el sonido insoportable de la puerta del balcón?
Nuevamente recoge sus cosas, la toma en brazos y la lleva a la cama, dónde la acomoda.

— ¡Sabía que eras tú Daemon!— dice entre sueño.

Daemon la cubre con las sábanas y en cuanto se intenta marchar, ella lo detiene.
— Tengo miedo, no te vayas. — dice aún dormida.

Daemon no sabe que decir, se sienta a su lado y ella apoya su cabeza sobre su regazo, apoya su
mano y le da a entender que desea un masaje. No sabe que decir, ni que hacer, parece estar
dormida, como sonámbula. La acaricia por varios minutos y se levanta al darse cuenta de lo
que hace, la mira un poco más y enciende una luz en la mesita de noche y se marcha. Daemon
se detiene, no sabe que pensar de lo que acaba de pasar, siente que baja la guardia con ella y
eso solo le traerá problemas.

Clara despierta ante el llamado de Imelda, no tiene idea de lo ocurrido anoche, no recuerda
nada, pues claramente está sonámbula, una condición que ha persistido desde que sus padres
fallecieron en aquel trágico accidente, los extraña cada día, y aunque trate de ocultarlo, su
subconsciente la lleva a pensar en ellos, buscando amor y un poco de atención, es lo que su
edad más desea.

Mientras que Daemon por otro lado, trata de dejar las cosas al margen, obviando lo sucedido a
noche. La espera en el comedor, dónde Clara aparece con su uniforme, luciendo muy sexi.

— ¿A dónde pretendes ir así vestida? — Pregunta tomando de su café.

— A la escuela, para eso la pagas, ¿no? ¿O no quieres que vaya?

— Ve a cambiarte.

— ¿También me dirás como vestir? Voy a ciencia.

— Ve a ponerte una camisa más larga.

— ¿Si no quiero que piensas hacer?— se cruza de brazos mirándolo fijamente de manera
retadora.

— Te la voy a quitar yo mismo.


— ¡No me digas! quiero ver eso.

— Clara… — dice mirándola con seriedad.

— Daemon. — Se miran de manera retadora, ella piensa que no lo hará, hasta que lo ve
levantarse y acercarse para cargarla sobre sus hombros. — ¿Qué haces? No, bájame, bien,
bien, me cambiaré, lo haré.

Daemon la baja, ella se da vuelta y se marcha a cambiarse el top, al salir, el desayuno está listo
y come ansiosa, pues a noche no ceno.

— Esto es para ti.— dice Daemon entregándole una tarjeta negra que ella mira incómoda.

— No es necesario. — dice algo avergonzada.

— Si lo es, vas a comer en la cafetería, ¿Acaso tienes dinero? Es lo único que te daré, pues
no pienso darte efectivo, la clave es la fecha de tu cumpleaños, así no la vas a olvidar.

Clara mira la tarjeta y luego a él, se siente incómoda, sin embargo la toma, pues ayer tenía sed
y no podía comprar nada porque no tenía dinero, eso la hace pensar las cosas.

— Gracias. — dice en un tono sutil.

Al estar listos, Daemon se despide de ella, de manera formal y ella sube al coche un poco más
calmada, va de vuelta a su nueva escuela un poco inquieta, pues el día anterior las cosas se
salieron un poco de control. En cuanto llega, Dilan se acerca a ella y Clara trata de mantener la
distancia.

— ¡Hola hermosa! ¿Estás bien?

— Si, no te preocupes, debo dejarte voy a clases.


— ¡Ah entiendo! ¿Tu papá te caigo? ¡Es por eso que estás distante!

— Tengo novio Dilan, es algo complicado y lo mejor es que no te hagas ilusiones y somos
seamos amigos, no quiero meterte en problemas. Buen día. — dice alejándose de él.

Dilan la mira algo incómodo, pues es la primera vez que lo rechazan y segundo, ella le gusta
mucho, así que no será una tarea fácil para ninguno de dos, pues Clara, jamás a tenido una
relación, nunca a tenido novio y ahora en su vida tiene un esposo, es todo un caos, y prefiere
mantener la distancia, aunque la vida la premia con algo más.

— ¡Hola! Soy Cristina Canfort, ¿Me recuerdas? Te enseñe la página del libro ayer.

— Si, lo recuerdo, soy Clara Baltonen. — dice entendiendo su mano.

— Gran lío en el que te has metido ayer chica.— Llega una chica de cabello negro, ojos
azules, con apariencia singular. — Soy Danna Miller, te ofrezco mis servicios, hago piercing y
tatuó me estoy especializado en el tema.

— Es un placer, soy…— La chica interrumpe.

— Clara Baltonen, lo sabemos, todos aquí saben quién eres, tu hermano es un bombón,
¿Cuándo me lo presentas?

— De hecho…— Clara es interrumpida cuando va a aclarar la situación por otra chica.

— ¿Empezaron las presentaciones sin mí? Soy Vannesa Jarper, soy la tres vece ganadora
de la olimpiada regional.

— Es un placer conocerlas chicas. — dice Clara algo tímida, en su anterior escuela le


costaba hacer amigos, pues siempre los populares querían que ella estuviera con ella y ahora
aquí parece ser lo contrario y eso le gusta, es algo nuevo, no le gusta llamar la atención,
aunque no puede evitarlo con su belleza.

— Vamos a clases chicas, tenemos un día largo. — exclama Cristina quien toma a Clara de
la mano.
La toman como si fuera suya, sumergiéndola en su círculo como una manada. Pasan tiempo
juntas, todo el día jugando, comen juntas y estudian juntas, se la llevan bien, pues tienen
buena química.

— Vamos Vanessa, no te muevas o quedará mal.

— Lo intento, estoy un poco nerviosa, por eso sudo.

— Te dije que no te lo quitarás, tenías que colocarte un cotonete. — Responde Danna


tratando de insertar una aguja en ella.

— La señorita Rodríguez siempre lo descubre, mi mamá me hizo una advertencia.

— Tu mamá no sabe de modas.

Clara las observa, Danna atraviesa una aguja por el ombligo de Vannesa y eso la pone nerviosa.

— ¿Clara? ¿Estás bien? — Pregunta Cristina al ver su expresión.

— Si, si, no te preocupes.

Cristina se acerca y la abraza de los hombros, el timbre las salva, salen de ese intenso momento
para Clara, y vuelven a clases, un día normal que ella disfruta, ama la clase de dibujo, idioma y
matemáticas, su sueño es ser una paisajista, viajar a Italia y estudiar en la gran universidad de
Sapienza University Of Rome, uno de sus sueños que no podrá cumplir.

Daemon esta en su oficina, se siente tranquilo al saber que ya está en la casa, eso le permite
concentrarse en su trabajó cuando la ve llegar.
— Buen día cariño, ¿Te termino la luna de miel ya? — Rosali llega luciendo
despampanante y muy hermosa.

— Digamos que tengo asuntos que atender.

— Ya veo. ¿Y como te va en la vida de recién casado? — Rosali busca la manera de saber


más sobre esta locura, a todos les ha tomado por sorpresa la gran noticia, sobre todo a ella
quien esperaba la oportunidad desde hace mucho tiempo, no fue elegida y tampoco invitada a
dicha celebración.

— Nada que no pueda manejar, ¿Y a ti? Cómo te va con el proyecto Giménez.

— Esperando respuesta, estoy segura que ganaremos ese contrato. ¿Has comido ya?

— No, aún no. — responde Daemon terminando de revisar algunos documentos.

— ¿Qué te parece si salimos a comer y conversamos un poco del tema?

— Bien, vamos.

Capitulo 9.

Daemon y Rosalí acostumbran a comer juntos, hacen casi todo juntos, pero desde que se casó
hace unas semanas, él a tomado un poco de distancia, eso le hace pensar a Rosali que lo hace
por cuidarse de los paparazzis y sobre todo trata de no crear algún problema con su nueva
pareja, lo conoce, no hará nada que los perjudique y menos que la ofenda.

Al volver a casa, Daemon sube a su habitación para tomar una ducha y prepararse para la cena.
Clara lo a estado esperando y al escuchar los paso sale a su encuentro.

— Daemon. — Dice deteniendo sus pasos.


Daemon se da vuelta a su encuentro y puede notar lo inquieta que está.

— ¿Qué pasa?

— Te esperaba, dijiste que no podía tocar nada en casa, y necesito hacer una tarea, pensé
que podrías prestarme tu celular para hacer una investigación, te lo devolveré en
cuanto termine, por favor.

Es la primera vez que le habla tan sutil, no le presta sus cosas a nadie, pero en esta ocasión
hará una excepción. Saca su celular del su bolsillo y se acerca a ella.

— La clave…— dice señalando la clave en la pantalla del celular.

— Gracias, te lo devolveré.

Clara se va a su habitación y Daemon se queda unos segundos en su lugar, asiente, pues piensa
que está noche será tranquila, al parecer la conversación de ayer, a sufrido efecto y ella ya no
está tan a la defensiva.

Clara no sale de su habitación, Imelda va a buscarla y está haciendo un trabajo a mano muy
concentrada, así que le lleva un sándwich para que como algo.

— Debes comer mi niña, alimentar esa mente para que puedas pensar.

— Gracias Nana, lo comeré cuando termine, me faltan dos hojas.

— Está bien cariño aquí te dejo el jugo.

Imelda la deja trabajar y vuelve a darle compañía a Daemon quien come como de costumbre,
no es la primera vez que come solo, su mundo desde hace un tiempo está en soledad. En
cuanto termina de comer, revisa algunos documentos, sube a la habitación, notando que la luz
aún sigue encendida, abre un poco la puerta y la nota escribiendo en hojas que de seguro
tomo de su escritorio, está tan concentrada haciendo sus tareas que no lo nota. Al salir
Daemon se va a su habitación, la deja trabajar tranquila, mientras que Clara está concentrada
en terminar, cuando recibe una llamada en el celular de Daemon, el nombre en el identificador
le revuelve el estómago, no sabe porque, pero desde que la vio, ha sentido una mala impresión
de ella. El celular repica y se cae después de varios minutos, sin embargo, Rosali insiste en
llamar, notando la hora, Clara duda que sea por trabajo, así que decide contestar.

R: Buenas noches Cariño, te llamo pa…— Clara interrumpe.

C: Buenas noches, en este momento Daemon está ocupado, llame mañana.

Sin más Clara cuelga la llamada dejando a Rosali muy enojada.

— ¡Maldita bruja! — Lo que ahora más le sorprende es el hecho de que Daemon


permitiera que ella respondiera la llamada, no le presta sus cosas a nadie, ¡¿Qué
demonios?!

Clara sonríe, se imagina la expresión de Rosali y no puede contener su risa, termina su trabajo y
en cuanto lo hace, va a la habitación de Daemon, quien ya está dormido, toca la puerta, pero
nadie le abre, así que se adentra despacio notando que está dormido, la puerta del balcón está
abierta, ella se adentra con poco a poco para no hacer ruido, camina dejando el celular en la
mesa de noche, se acerca a la puerta del balcón y la cierra, al igual que las cortinas, eso la deja
a oscuras, apenas logra ver con la poca claridad que viene del exterior de la habitación, se
acerca a él y toma una cobija de manera instintiva y lo cubre con ella, Daemon la siente, su
dulce crema de olor a rosas lo atrae, despierta tomando la mano de Clara quien se asusta ante
su agarre.

— Lo siento, yo solo quería entregarte el celular, gracias. — dice soltándose de su agarre,


se marcha dejando a Daemon en una fuerte conmoción.

Revisa su celular y no ve nada extraño, el historial le marca antes de ser entregado, una
investigación sobre la universidad de Sapienza en Rome Italia, se queda mirando a la entrada
de la habitación y se acomoda en su cama. Mientras que Clara hace lo mismo, tratando de
calmar sus nervios.
Un nuevo día, está mañana , Clara despierta por su cuenta, toma una ducha y se prepara para
ir a clase de gimnasia, toma el short blanco, un top azul y el suéter del mismo color, cepilla su
cabello dejándolo suelto, se maquilla un poco y se coloca sus tenis blancos, está lista, se junta
su perfume Caroline Herrera [Link], que invade el lugar, sin duda su suegra tiene gustos finos,
su fragancia penetra invadiendo todo a su paso.

— ¡Buenos días Nana!

— ¡Buen día mi niña! Debo felicitarte, has despertado por tu cuenta y justo a tiempo.

— Estoy aprendiendo, ¿Y Daemon? — Al decir su nombre su esposo aparece luciendo


muy guapo con su traje a la medida, con aquella fragancia que la envuelve, pero con
una expresión sería al verla.

— Clara, ¿Qué te dije ayer? — Dice en un tono fuerte que le hace saber que está enojado.

— ¿Qué? ¿Ahora que? Todas van así, toca deporte, ¿Qué tiene de malo? — Daemon la
observa y no puede permitir que salga así, su cuerpo se asentía mucho en su ropa y
eso le causa un gran conflicto.

— Ve a ponerte un mono Clara. — Clara lo mira con seriedad, como si fuera un chiste,
pero la expresión de su esposo le deja saber que no lo es, suspira con fastidio y se da
vuelta para volver a su habitación.

— Eres realmente irritante. — dice con enojo volviendo a su habitación.

Le acaba de arruinar el día, trata de ponerse un suéter de mangas larga corto que llega a la
mitad de su ombligo y un mono blanco ajustado, su suegra sin duda no sabe comprar la ropa,
pues la ropa le queda ajustada, si solo le hubiera preguntado, ella le hubiera dado la talla. Al
volver a la sala, Daemon se queda impactado al verla, ¿Qué demonios? ¿Acaso no hay nada
que le quede más suelto? Todo lo que se pone le queda muy bien, su mirada se refleja en ella
con intensidad y mucha seriedad al verla.
— ¿Ahora que? ¿Por qué me miras así? — Daemon no puede darle respuesta, toma de su
jugo concentrándose en la comida.

— Desayuna. — dice sin más.

Clara se sienta en la silla y come en silencio, puede notar que está irritado, pero no puede
entender lo que le pasa, la mira con una extraña mirada que trata de ocultar de ella, pero a
esta pequeña, no se le escapa nada.

— Termine, buen día Daemon. — Se levanta y Daemon la detiene.

— Clara. — dice deteniendo sus pasos.

— ¿Daemon? — dice volteando a su dirección con los brazos cruzados.

— Tu anillo, ¿Dónde lo dejaste? — Clara de sorprende con su pregunta y cambia su


expresión a incómoda.

— En la habitación, Daemon yo…— Daemon la interrumpe.

— Ve por el, no quiero que te lo quites.

— Voy a deporte, podría perderlo.

— Ve a buscarlo.

Clara le hace un reproche y camina a la habitación por el anillo, al volver ella lo tiene en el dedo
índice y Daemon quien está en la entrada de la casa la detiene tomando su mano.

— ¿Qué haces? — Exclama Clara incomoda de que la toque.


— En el anular, ahí es donde va. — dice con seriedad.

— Dijiste que me lo colocará, no dijiste dónde, da igual dónde lo lleve. — se mueve con
seriedad y Daemon atraviesa su mano deteniendo sus pasos.

— En el anular, eres mi esposa, no lo olvides, porque si no haces te lo iré a recordar a la


escuela, frente a todos tus compañeros, ¿Lo entiendes? — Clara levanta su mirada en
su dirección y lo mira fijamente a los ojos.

— Lo entiendo. ¿Me puedo ir?

Daemon quita la mano de su camino y la deja salir, ninguno de los dos sostiene expresión ante
lo que acaba de pasar, ambos toman caminos diferentes, con una misma expresión, seriedad.

Daemon se entera de su llegada, Fabián la cuida incluso en la clase de deporte, eso pone un
poco tensa a Clara, no lo soporta y quisiera desaparecerlo, se siente tan irritada que su enojo
va en aumento.

— Buena clase chicos, nos vemos la próxima semana. — dice el entrenador dándole la
despedida.

Clara se siente que no puede con la presión, Fabián la sigue hasta la cafetería, cree que se pasa
de los límites, incluso las chicas lo notan.

— Que pesado, todos son iguales. — expresa con reproche Cristina.

— Por lo menos el tuyo no te sigue como perro faldero. — réplica Danna.

— Chicas la agobian, de seguro su familia solo desea protegerla. — Responde Vanessa


inquieta.
Dilan no deja de mirar a Clara, su atuendo y su cuerpo lo atraen, desea verla fuera de todo
esto, así que empieza a anunciar una fiesta en su casa el fin de semana, será el momento de
tenerla solo para él.

— ¿Lo escucharon chicas? Fiesta en casa de Dilan. — dice con emoción Danna.

— Será una locura, todas sus fiestas son geniales. — dice con emoción Vanessa.

— Yo nunca he ido, ya saben, mis padres no me dejan. — responde Cristina algo


incómoda.

— ¿Tu vienes Clara? — Pregunta Danna y Clara niega.

— Dudo que me dejen ir. — Responde sin más.

— Bueno chicas, tengo un plan, es la primera fiesta del año, no la podemos perder, todos
van a estar ahí, ¿Qué les parece si convencemos a sus padres de que haremos tareas
en mi casa? Tu perro faldero se quedará afuera mientras nosotras saldremos por la
puerta trasera, ¡Ánimo chicas! No seríamos un equipo sin ustedes, tienen que venir,
todos van a ir, ¿Acaso piensas perderse la fiesta del año?

— No lo sé, creo que no podré, no creo convencerlo de que me deje ir, de ninguna
manera. — dice Clara algo incómoda.

— Bueno, inténtalo, dile que haremos tareas, para un proyecto, no creo que quiera que
saques malas calificaciones.

Clara las mira y se incomoda, no les a contado de él, no de su situación, pero realmente desea
ir, quiere divertirse, siempre está encerrada en casa y no podría soportar otro fin de semana
con Daemon en casa encerrados en sus habitaciones.
— Yo lo voy a intentar, ¿Qué dices Clara? — pregunta Cristina quien es la más calmada del
grupo a parte de ella.

— Yo también lo intentaré, aunque no les prometo nada chicas.

— Ya verás, todo va a salir bien, tu tranquila, cuando llame a mi casa, contestaré como mi
madre, eso siempre funciona y ya verás que te dejarán, eso si, deben traer la ropa
mañana en sus bolso, me la llevaré a mi casa, así cuando les revisen el bolso antes de
salir, vean solo los libros, traigan algo sexi, habrán chicos, quien quita, y consigamos al
amor de nuestras vidas, o te hagas novia de Dilan Clara, ya hemos notado como te
mira.

Clara no menciona palabra alguna, sonríe y se emociona al escuchar hablar de fiestas, ella
nunca había ido a una de esas fiestas, siempre a cumpleaños de sus compañeros, pero nada
donde no hubieran padres, pero esto suena diferente y espera poder convencer a Daemon de
Salir, solo debe hacer lo que él diga hasta el fin de semana.

¡Bienvenidas! Desde aquí vamos a darlo todo en esta gran historia que apenas comienza,
espero no juzguen un libro por su portada y se queden hasta el final.

*ADVERTENCIA* ⚠️SI ERES SENSIBLE A LOS CONTENIDOS FUERTES Y ESTAS ADAPTADA A LAS
COSTUMBRES ANTIGUAS, LES INFORMÓ, QUE EL CONTENIDO QUE LEERAN A CONTINUACION,
SERAN ADAPTADAS A LA MODERNIDAD, EVITE COMENTARIOS MAL Intencionados, TODOS
SOMOS GRANDES Y HE VISTO RELACIONES DE HOMBRES ADULTOS CON NIÑOS Y MUJERES
ADULTAS CON NIÑAS, CLARA TIENE 16 AÑOS, A ESA EDAD MI MADRE ME CONCIBIÓ ASI QUE
NO ESPEREN DISCRECIÓN CONMIGO, si no les gusta pueden dejar de leer, GRACIAS. ojo, no es
que apoye las relaciones entre adolecentes, pero no podemos tapar el sol con un dedo, así que
si no quieren que sus hijos sean como mis protagonistas, lo mejor es que les enseñen a
cuidarse. Lo que no le enseñas tu, se lo enseñan en la calle, o el internet. No siempre se repite
la misma historia. ¡Empecemos!

Capitulo 10.
Daemon esta en la oficina, cuando su pedido llega, Stiven aparece llevando al repartidor, al
igual que Rosali al ver los obsequios.

— ¿Daemon? ¿Encargaste algo por internet? — pregunta Stiven parado en la entrada de


la puerta junto al hombre con las cajas.

— Si, por favor, hazlo pasar.—El hombre entrega el pedido y Daemon firma la orden de
entrega.— Gracias , es todo.

— Buen día señor. — El hombre se marcha y Rosalí entra a la oficina.

— ¿Qué estamos celebrando? — Pregunta al ver las cajas. — ¿Me perdí de algo
importante?

— No, no te preocupes.

— Es para su esposa, es evidente mujer, deberíamos acostumbrarnos, Daemon esta de


vuelta. — Rosali lo mira y Daemon se prepara para marcharse temprano.

Toma su saco y las bolsas.

— ¿te vas ya? — Pregunta la mujer muy sorprendida, él siempre se queda hasta tarde.

— Si, nos vemos mañana, Stuven, cierra tú.

— Cómo ordene mi capitán, espero tengas buena suerte está noche, de seguro te
premian.

Rosali ante el comentario de Stiven lo mira con seriedad y él se ríe, pues para ellos no es un
secreto que ella ve a Daemon con otros ojos, si no fuera porque son amigos desde hace mucho
tiempo, la hubieran mandado al demonio.
Rosalí sale y Daemon se marcha sin decir nada más, está totalmente atónita, primero la mujer
esa toma su llamada y ahora él compra obsequios, eso realmente lo sorprende, pues no
esperaba que cediera tan rápido, ha llevado un luto eterno y ahora solo aparece una cualquiera
y él cambia por completo, eso la hace enojar mucho.

Daemon va de camino, sabe que ella está ya en casa y que quizás lo espera para hacer las
tareas. Al llegar Imelda lo recibe sorprendida ante la idea de que a llegado temprano.

— Buenas tardes mi niño, has llegado temprano, ¿Está todo bien? — Pregunta notando
las bolsas en sus manos.

— Si, todo está bien.— Dice fijando su mirada en Clara, quien está estudiando en el jardín
con un libro.

— Ha estado estudiando, parece que es lo único que la mantiene en calma y distante,


desde que llegó está escribiendo un trabajo a mano. —dice Imelda llamando la atención de
Daemon.

— ¿y la impresora? — dice mientras se adentra al lugar.

— No toca nada mi niño, recuerda lo que le dijiste la última vez.

Daemon camina a ella, ni siquiera lo nota, realmente está concentrada en lo que hace, camina
a su encuentro cuando nota que levanta la mirada.

— No he tocado nada, estoy aquí sentada. — dice al ver su expresión.

— No te preocupes, te traje algunas cosas.

Clara se sorprende.

— ¿Para mí?
— Sí, abrelas.

Daemon se sienta y ella se levanta para ver las bolsa, puede ver cómo se acomoda el cabello,
camina despacio un poco incómoda y sonrojada. Abre poco a poco las bolsas, saca una caja
grande con la marca Apple y el dibujo de una manzana.

— ¿Es una laptop? — pregunta desprendida.

— Para ti. — dice dejándola sin palabras.

Al sacar la otra caja, puede ver un iPhone 15 pro max. Su corazón empieza a latir con fuerza
jamás ha tenido un celular así, ni siquiera ha tenido uno de tecnología, esto es sorprendente.

— ¿De verdad? Me estás dando un teléfono? ¿Es mío?— Pregunta emocionada.

— Si, es tuyo, tómalo.

Ella no puede creerlo, ni siquiera sabe cómo reaccionar, se acerca a él y le da un fuerte abrazo.

— Gracias, gracias por esto, jamás había tenido uno antes.

Daemon le corresponde el abrazo.

— ¿Jamás?

— Nunca, estoy feliz, aunque no sé cómo usarlo.

— Primero vamos a programar la laptop, trae tus cosas. — dice levantándose.


Clara lo mira marchar y toma todo guardándolo en las bolsas y lo sigue, Imelda quien a
presenciado la escena sonríe, pues ve en ellos algo bonito, siente que es lo que Clara necesita y
Daemon jamás la decepciona, pues él es un hombre de buen corazón.

Clara lo sigue hasta una habitación, parece una sala de estar más pequeña, hay mesas y libros,
muebles, computadora, impresora, todo para trabajo de oficina, pues es el lugar que Daemon
usa para él y su equipo tras jornada de trabajo de proyectos largos, aquí es a dónde vienen y es
cómodo y acogedor para todos.

— Está es mi laptop, aquí donde la tuya, la conectaré a la impresora, siéntate. — ordena y


ella lo hace.

Daemon se quita la chaqueta y se afloja la manga trabajando con calma, empieza a conectar la
laptop y a programarla, la conecta al internet y todo está listo para que ella empiece a usarla.

— Coloca la clave. — dice Daemon y Clara marca la fecha de nacimiento de sus hermanos.
— bien, te enseñaré a usarla. Navegaremos, ¿Cuál es tu tarea?

Se sienta a su lado y Clara lo mira, sonríe pues es un gesto muy bonito el que él quiera ayudarla
con la tarea.

Ambos escriben el trabajo, ella llevaba algo adelantado y eso lo pasan a la computadora con
solo tomar fotos del documento y enviarlo a un programa lo convierte en texto y eso se adapta
a lo que están haciendo.

— Lo puedes pasar a Word con tranquilidad y no pierdes lo que ya has hecho, solo debes
poner tu nombre en el trabajo y estará terminado. — dice y ella sonríe mientras pone su
nombre.

Esa sonrisa es notada por Daemon, quien se fija en los hoyuelos de sus mejillas, sus patillas la
hacen lucir muy hermosa.

— No sé que haría sin ti.


— Bueno, aún no terminamos, mira. — Le enseña a imprimir la tarea y dan por terminado
el trabajo. — ¿Aprendiste? — Ella asiente.

— Terminaré mis otros investigación, muchas gracias.

— Vamos a comer, aún tienes tiempo.

Ella se levanta siguiéndolo, ambos comen juntos. Al terminar, ella vuelve al salón a terminar sus
tareas, Daemon toma una ducha y va al salón a terminar un trabajo, ambos hacen sus cosas en
silencio, aunque hay una mirada tras otra siempre.

— Espera. — dice buscando en sus cosas la engrapadora. — Engrapalo, así no perderás


nada.

Ella asiente y hace lo que le pide, termina sus investigaciones y Daemon puede notar su
hermosa letra, escribe muy bien, es un hombre muy detallista y observador y puede notar la
dedicación que le pone a sus tareas, además de que se concentra por hacer un trabajo limpio y
organizado.

— He terminado, muchas gracias Daemon.

— No te vayas, vamos a programar tu celular. — Ella mira el celular sobre la mesa, lo


había olvidado, se acerca a él y asiente.

Daemon le enseña, le programa el dispositivo, él siente la necesidad de concertar su celular


con el de ella, en él coloca tres contactos, uno con el número de Fabián, otro con su número y
por último el de su prima.

— Ya sabe que le vas a escribir antes de llamarla, no será todos los días, pero podrás
hablar con ellos.

— ¿Es el número de mis hermanos?

— No, es el número de mi prima Alicia, ella sabe que le vas a escribir, lo haces antes de
llamar, ¿Está bien?
— Si, está bien.

— Si en algún momento necesitas llamarme, escríbeme antes de hacerlo y te devolveré la


llamada.

— Está bien, no te preocupes, no creo molestarte. Gracias por todo, buenas noches.

Clara se levanta, Daemon observa su silueta al marchar, su cabello en un vaivén hermoso, sabe
que hará y espera que lo haga, mira su celular, tiene la conexión con el de ella, no demora en
escribirle a su prima, pues sabe lo mucho que quiere conversar con sus hermanos, por eso lo
ha hecho y sobre todo para saber dónde está y con quién se relaciona.

Clara habla con Alicia quien le responde muy amable y cortes.

A: Están en sus habitaciones, ya iban a dormir, espera un momento cariño.

Clara la ve como lo que es, una adolescente, a diferencia de su familia, al tener a los niños,
sabe lo mucho que se extrañan, así que ese acuerdo con Daemon quizás traiga buenos
beneficios para ambos.

V: ¿Clara? — dice Victor y Clara llora al escuchar su voz.

C: Hola cariño, ¿Cómo estás?

V: Bien, nos comimos toda la comida y nos trajeron muchos juguetes…

S: ¿Clara? Vas a venir a jugar con nosotros, te vas a divertir.

Clara llora y trata de calmarse para que ellos no lo noten.

C: Iré pronto, pórtense bien, cómanse toda la comida y hagan sus tareas.
S: Clara, la escuela es, ¡Genial! Es mucho mejor que nuestra antigua escuela.

V: Si, hay piscina, y un enorme parque, es muy divertido.

Clara sonríe al pensar que se divierten en la escuela.

C: Lo sé, en mi escuela también hay una enorme piscina.

V: ¿Vas a la escuela Clara? ¿ya el abuelo no tiene que trabajar? ¿Puedes estudiar?

C: si cariño, ahora voy a la escuela, así como ustedes.

S: ¿O sea que vendrán por nosotros pronto? ¿El abuelo ya no está molesto?

Clara deja salir algunas lágrimas y se apoya el celular sobre el pecho, luego respira tomando
aire y toma nuevamente la llamada.

C: No podremos ir ahora, el abuelo aún está enojado, pero cuando se le pase yo iré a verlos,
¿Está bien? Jugaremos y los ayudaré con su tarea.

V: Clara, ya no tienes que cocinar, aquí hay un señora que nos prepara Waffles con crema y nos
hacen caritas divertidas, cuando vengas le diremos que te hagan a ti también.

S: si, son riquísimas, no solo le echan mantequilla, aquí le podemos echar de todo, tienen
frutas y cremas, son ¡Geniales!

C: Así es cariño, den las gracias, ¿Está bien?

V: Clara, Alicia dice que tenemos que dormir, hablaremos mañana, buenas noches.
S: Descansa Clara, te quiero. — Le arroja un beso.

C: Yo a ustedes cariños, los amo.

V.S.: Nosotros a ti.

Daemon la observa desde su balcón, ella al notarlo se da vuelta y se limpia las lágrimas
colgando la llamada, entra a su habitación y cierra la puerta del balcón y las cortinas. La imagen
a dejado a Daemon muy incómodo, pero siente en su corazón que hace lo correcto en permitir
que ella ha le con sus hermanos.

Un nuevo días, Clara se coloca su uniforme, hoy tiene clase de natación y lleva un traje de baño
de bajo, en cuanto baja la escalera nota la expresión de Daemon a te su corto short.

— ¡Por dios! Toca natación, me van a ver en traje de baño. — Al decir eso, Daemon se
apoya de su silla mirándola fijamente.

— Siéntate a desayunar Clara.

Al decir eso ella se sienta a desayunar, en cuanto termina se levanta siendo detenida por
Daemon.

— El anillo. — dice sin más. Ella lo mira y saca de su bolsillo el anillo y se lo pone. — No te
lo quites, si lo pierdes vas a trabajar para comprar otro de ese mismo valor.

— No me lo quitaré.

— Las mentiras que dices se vuelven grandes Clara, no soy un tonto.

— Bien, no me lo quito, está bien. — se va reprochando por dentro.


En cuanto llega frente a Fabián, lo mira con enojo.

— Feliz mañana señorita.

— Chismoso. — dice y Fabián solo puede ver a Daemon quien sale para subir a su coche.

Ahora puede entenderlo, y puede entender las razones por la cual está molesta, sin embargo,
Daemon no es tonto, sabía que se lo quitaría al salir de la casa, así que solo la acorraló en su
propio juego.

Al llegar a la escuela, Clara no se atreve a quitarse el anillo, sin embargo lo pasa a su dedo
índice, se encuentra con sus amigas en la cafetería enséñale su celular, ellas emocionadas
intercambian sus números con ella.

— Ahora sí podremos hablar por las tardes, será divertido.

— No olviden no decir nada de la fiesta, mi mamá me controla el celular, no quiero que se


entere, estoy logrando que me dé permiso. — dice Cristina algo incómoda.

— Tranquila, no pasará, ¿Tu Clara? ¿Qué dijeron? — Clara sonríe incomoda.

— No he dicho nada, pero lo haré está noche.

— Bien, ya saben que deben traer la ropa mañana para poder cambiarse en mi casa.

— Chicas nada puede salir mal, no podrán descubrirnos.


Capitulo 11.

Al volver a casa, Clara se ducha y se prepara para hacer sus tareas, cuando Daemon llega, ella
está en el estudio estudiando, escribe en su cuadernos y en cuanto lo ve sentarse en su silla,
ella se siente algo incómoda, pero se acerca a él.

— Hola Daemon, quería enseñarte algo. — dice sacando el examen que hizo hoy y el
trabajo que él le ayudo hacer ayer, todos con calificación alta superior. — Gracias por
ayudarme. — dice dejando los exámenes en la mesa.

Daemon no dice nada, la observa marchar para dejarlo trabajar tranquilo. Para él es el mejor
pago que ella podría darle, pues con ello demuestra que tomo la mejor decisión, dejarla
estudiar, esto nos enseña que no debemos juzgar un libro por su portada, él no dudo en
enviarla al colegio, sin embargo la duda de que sus notas fueran tan malas como su
comportamiento no se podía borrar de su mente, esto le a callado la boca, pues ella es una
excelente estudiante, ama estudiar y se lo demuestra con estás calificaciones y su esmeró por
hacer cada actividad.

— ¿Y esas calificaciones? — Pregunta Imelda al ver los trabajos en sus manos.

— De Clara, parece que después de todo, si le gusta estudiar.

— Eso es maravilloso hijo, ella ama su escuela, todos los días llega muy feliz de ese lugar.

Daemon no dice nada y se mete a su despacho para guardar las pruebas en su gaveta. Vuelva a
la mesa donde ella está ya sentada esperándolo, empiezan a comer y ella no sabe cómo
empezar la conversación.

— Daemon…— dice llamando su atención. — para la semana que viene, tenemos un


trabajo en grupo, una amiga de la escuela nos a invitado a todas a su casa, su mamá acepto
cuidarnos, y quería saber, ¿Si me dejas quedarme con ellas el sábado en la noche? Volveré el
domingo por la mañana. — Daemon la observa, la idea no le agrada, siente que algo no está
bien. — Te aseguro que estudiaremos, haremos el trabajo, Fabián puede quedarse a cuidarme,
su mamá dijo que tendría que quedarse en el coche, pero es igual, ¿No? ¿Puedo ir?

— Ya veremos. — es lo que responde.


Clara no dice nada más, Daemon no hace más que observarla, ella nota su mirada y siente que
no lo a convencido, sin embargo una llamada cambia las cosas.

— Disculpa. — dice Daemon terminado de comer, se levanta de la mesa para responder


una llamada de Stiven.

Clara lo observa marcharse y nota algo extraño, el sonríe y eso le da la duda de si habla con
otra mujer. Se levanta de la mesa y sube a su habitación donde nota los mensajes de Danna y
Vanessa.

V: ¿Clara? ¿Estás ahí?

D: ¿Dónde estás amiga? Solo falta tu respuesta, ¿Qué te dijeron?

V: Tierra llamando a Clara, me tienes nerviosa amiga.

C: ¡Hola chicas! No creo que me dejen, lo siento.

V: ¿De verdad? NOOOO, no podemos sin ti Clara, eres de nuestro equipo.

D: Si, habla con ellos, diles que no sean tan controladores.

Clara aún no les cuenta de su vida real y lo que vive, no les ha dicho que tiene padres, ellas lo
suponen y eso la incomoda un poco, sin embargo, es más creíble que decirles que tiene
esposo, pues no quiere que se alejen de ella por eso.

C: Lo intentaré chicas, pero no les prometo nada, feliz noche.

V: ¡Vale! Está bien, feliz noche.

D: Moriré si no vienes, no es igual sin ti, pero te entiendo, nadie puede contra los padres, ¡Feliz
día chicas!
Clara se acuesta apoyando su celular sobre su pecho, de esa manera se queda dormida. Al
despertar, la misma rutina, desayunar con su esposo, e ir a la escuela, está mañana Daemon
esta un poco distraído y sobre todo al verla en uniforme, como si cada día su cuerpo creciera
más, es imposible no mirarla, pues su presencia llama la atención de todos a su paso, camisa
blanca ajustada, chaqueta azul, falda de igual color hasta los músculos de sus piernas, medias
hasta la rodilla blancas y zapatillas, cabello suelto y cinta azul como lazo, con un maquillaje
suave pero notable, sin duda llama la atención.

Un día normal en la escuela, un poco de adrenalina ante las miradas de Dilan, mientras que su
esposo se concentra en sus juntas.

— ¿Listo para ir por unos tragos mañana en la noche? Los chicos vamos a reservar la mesa
de siempre, ¿traerás a Clara?

— No, ella tiene algunos asuntos que atender de la escuela.

— Cierto, ¿Cómo le va? ¿Aún se porta mal?

— No, en realidad han Sido días muy tranquilos, quizás la idea de que pueda hablar con
sus hermanos la a calmado un poco, en la escuela puedo decir que le va excelente, es una muy
buena estudiante, no sé cómo su abuelo la pudo retirar antes.

— No olvides que ella era la que se hacía responsable de sus hermanos, es una lastima, se
atraso mucho, si es tan buen como dices merece estudiar, aunque tú abuelo no lo sepa aún,
¿Cómo lo vas a manejar cuando se entere? Sabes que él solo desea que ella le de nietos, será
como tú madre si eso ocurre.

— No la voy a sacar de la escuela, ella va a terminar sus estudios, mi madre es diferente,


ella tuvo que abandonar su carrera ante el embarazo, no querían arriesgar nada.

— Si, pero tú abuelo no permitió que ella estudiara más, su lema es que deben ser
esposas, dedicarse a la casa, a su esposo y sus hijos, dudo que acepte que Clara estudie, dirá
que la estás desenfocando de sus obligaciones, con lo desesperado que está por un nieto, no
demora en empezar a molestarte la vida.

Daemon no da comentarios sobre lo dicho, pues nada es mentira, su madre aún no sabe que él
tiene conocimiento de la historia, su padre jamás la apoyo cuando lo necesito y ella se a tenido
que amoldar a esta familia con sacrificios, así como su ex esposa en su momento, piensa que la
angustia que sentía su esposa en aquel entonces empeoró su situación, su salud desmejoró
ante la presión de dar un primogénito, lo única diferencia, es que ambos fueron a la
universidad juntos y se especializaron en lo que querían, aún enfocados en un mismo objetivo,
la familia, pues para ella, las reglas del viejo Balton no eran de su desagrado, ella por estar a su
lado haría cualquier cosa, incluso renunciar a sus sueños como artista, y ese es el error que él
no quiere cometer, desea que Clara estudie, pues su relación no es más que por obligación y no
la considera su esposa físicamente, no tiene problema con entretenerla de alguna manera,
para que no haga su vida un infierno.

Al volver a casa, Daemon la nota en el jardín, está pegada al celular testeando con sus
compañeras, ya ha terminado la tarea porque ve sus libros sobre la mesa y puede notar lo
distraída que está, tanto que no lo nota en la parte de atrás hasta que su reflejo se deja ver en
la pantalla del celular. Levanta la cabeza y lo mira incómoda.

— ¿Estás espiándome? — Pregunta incomoda.

— Acabo de llegar, puedo ver qué estar muy angustiada por ir con tus amigas.

— Se que no me dejaras ir, no tengo porque hacerlas creer lo contrario, tú jamás


entenderías nada.

— Entiendo, pensé que te importaría saber que puedes ir, pero si dices que no lo
entiendo, no irás.

— ¿Qué dices? — Pregunta levantándose emocionada.— ¿Puedo ir?

— Saldré, no tiene sentido que te quedes aquí, si dices que tienes asuntos que atender de
la escuela, lo harás.

Clara sonríe con alegría.

— Si, gracias, gracias Daemon. — Sonríe y se va a su habitación para seguir celebrando


con sus amigas.

El plan está en marcha y ya no hay manera de detenerlo.


*

Un nuevo día, todos están hablando de la gran fiesta en casa de Dilan, sin saber que es una
iniciativa para ver a Clara, quien está emocionada por ir con las chicas.

El plan a dado inicio, Clara se viste con mono negro y camisa de igual color, tenis blancos y
chaqueta de igual color, se cepilla el cabello y toma sus cosas en su bolso de la escuela, baja
para despedirse notando a Daemon sentado en el sofá.

— Ya me voy, feliz noche Daemon.

— Feliz noche Clara.

Daemon no hace preguntas, pues ha dicho que va a casa de una amiga y como él tiene GPS,
sabra dónde estará, quiere darle el beneficio de la duda.

Clara se sube al coche con Fabián quien le pide la dirección del lugar, a 30 minutos de su casa,
un largo recorrido hasta llegar con Danna, quien le ha dicho a su madre del guarda espaldas y
sobre su pijamada.

— Buen día, no se preocupe, estarán bien, mi Danna es una niña muy bien portada. —
Algunos padres tapamos el sol con un dedo por nuestros hijos y ella por complacer a su
pequeña haría lo que fuera.

Fabián ve sus tatuajes y se incomoda, mira a Clara y luego a la mujer.

— Estaré afuera por si me necesitas. — dice alejándose de la entrada.

Da aviso a Daemon que la a entregado y él marca antes de salir al club la dirección en el GPS,
está un poco lejos, guarda la información y se concentra en sus amigos con los que toma
algunas bebidas.

— Vamos chicas, dense prisa. — dice Vanessa.


— Solo me falta terminar con el labial, y habré terminado. — dice Danna terminado de
maquillar a Clara.

Todas quedan sin palabras al verla, tiene un hermoso vestido negro corto ajustado, botas
negras hasta la rodilla y una chaqueta vinotinto que la hace lucir sensual y muy llamativa ante
su maquillaje a juego y su cabello suelto con algunas hondas.

— ¡Waoo! Clara, eres bellísima. — expresa sorprendida Cristina.

— Si, clara, deberías ser modelo, eres hermosa amiga. — réplica Vanessa.

— Hermosa no, guapísima, no quiero esperar a ver la cara de todos cuando te vean.

Clara se mira al espejo y se ve realmente hermosa, no trajo nada de esto, todo se lo presto
Danna y justamente todo le queda hermoso ante su belleza natural.

— Por aquí chicas, silencio. — La madre de Danna duerme en el sofá de la sala tras tomar
su té relajante, las chicas bajan despacio las escaleras.

Han dejado en la habitación la tv encendida y música, algunas luces para que crean que están
en la habitación.

— Vamos, Vanessa conduce. — dice Danna preocupada por Fabián.

— Estoy en ello, no me presiones.

— Vanessa, ¿Sabes conducir? — pregunta Cristina incómoda.

— Por supuesto, he conducido el coche de mi hermano muchas veces. Suban los vidrios o
las verán.

Vanessa enciende el coche y se pone en marcha, Fabián está vigilando, está incómodo y no
puede dormir, da una ronda por la casa notando la puerta trasera, camina para ver la ventana
de la habitación, se escucha algunos ruidos y vuelve a su lugar en el auto.
Las chicas van ya de camino, están a 10 minutos del lugar, están tan emocionadas, que al ver
las luces que provienen de la casa de Dilan se emocionan.

— ¡uju! ¡Aquí vamos! — dicen con emoción al unísono Vanessa y Danna que son las más
extrovertidas.

En cuanto llegan y se estacionan, se acercan a la casa, van muy emocionadas, desde la entrada
las personas está bailando y disfrutando, hay coches por doquier, se van adentrando a la fiesta,
dónde son recibidas por un camarero que les ofrece algunas bebidas, todas toman un vaso y se
adentran al área del jardín.

— Que empiece la diversión. — dice Danna con una gran sonrisa.

Danna no se equivoco, pues Clara llama la atención de muchos chicos y chicas presentes,
empieza a jugar en las mesas, dónde por cada falta al insertar la pelota de pimpón en el vaso
deben beber, juegan en equipo y cada falla de ellas el equipo bebe.

— FONDO, FONDO, FONDO…— Aluden los presentes con alegría.

— Chicas, yo no tomo mucho, mejor no seguimos. — dice Clara incomoda notando que en
una esquina, están varios chicos y chicas consumiendo sustancias a escondidas, algunas
pastillas que se pasan y unos a los otros.

Chicas se besan con otras o en tríos con chicos, bailan y se tocan, ella se siente incómoda pues
jamás había estado en un lugar así, cada quien en su mundo, sin embargo muchos se divierten
por su cuenta.

— Vale, no tomes. — dice Vanessa.

— Tu tampoco deberías tomar, vas a llevarnos de vuelta. — dice Cristina también un poco
incómoda.

— Tranquila, no tomaré mucho, no te preocupes.


— ¿Gelatina chicas? — Pregunta una chica que lleva uniforme, todas toman la gelatina de
manera inofensiva y empiezan a comerla.

— Tiene un sabor extraño. —dice Clara.

— La tuya es de fresa, tiene vodka, todas tienen alcohol. — Dice Danna y Clara se
sorprende puede ya se la acomodo casi toda.

— Tranquila, ya se lo que te va a bajar el alcohol. — dice Danna.

— A BAILAR…— grita Vanessa.

La toman de la mano guiándola a la pista de baile.

— ¡Disfruten chicas, que la vida es una sola!

Capitulo 12.

En el club, Daemon también la está pasando bien, toma de su trago mientras conversa con sus
amigos y disfruta de la vista, de repente siente curiosidad por ver su celular y el GPS le marca el
movimiento de Clara, se sorprende y se levanta revisando la aplicación, efectivamente se a
movido, le marca y ella no responde, continua dos veces más y ella aún no responde, así que le
marca a Fabián.

F: ¿Señor?

D: ¿Dónde están?
F: en casa de la compañera de su esposa señor.

D: ¿Me crees imbécil? La estoy viendo en el GPS, me marca una dirección a 15 minutos de la
casa de mi abuelo, ¿Te has vuelto loco?

F: no, no señor, le voy a enviar una captura, estamos aquí en la dirección que le envié por la
tarde.

D: Fabián, Clara te vio la cara de Imbécil, voy para allá, llama a la puerta.

F: si, si señor, de inmediato.

Daemon cuelga y se acerca tomando su chaqueta que alarma a Stiven.

— ¿Te vas?

— Si, tengo un asunto que atender.

Stiven al ver lo serio que va entiende que se trata de Clara y se imagina lo peor, pues está vez,
lo ha hecho enojar más de lo que debería.

Fabián cuelga y se baja del coche, ¡Maldición! Esa niña lo acaba de meter en un grave
problema, toca la puerta pero nadie sale, intenta voy varios minutos y nada, pues la madre de
Danna de droga con esos té para dormir y le cuesta reaccionar.

Tras varios minutos, Daemon llega al lugar y ambos buscan la manera de entrar, la madre de
Danna por fin reacciona y sale para atenderlos.

— ¿Si? ¿Qué pasa?


— Disculpe la hora señora, pero ¿podría llamar a Clara? Es una emergencia.

— Si, si, Claro, esperen, un momento por favor.

La mujer sube a la habitación y al entrar no ve a las chicas.

— ¿Danna? — La mujer está medio dormida, baja de vuelta como si nada y mira a
Daemon fijamente. — No están, se fueron, creo que iban a la fiesta de Dilan. — dice con
tranquilidad.

— ¡CON UN DEMONIO CLARA!— Golpea la puerta hecho un demonio. —Vamos Fabián,


búscala Fabián, encuéntrala.

Lo que más le enfada es que le vean la cara de Imbécil, eso es lo que más le molesta, Fabián
sube por sus cosas y las lleva al coche, de inmediato se ponen en marcha a la dirección que
indica el GPS.

En la fiesta, Dilan ha visto a Clara, su belleza lo tiene loco, y eso a hace enojar a Estefhaní.

— Mariana, ¿Ves los tragos en la mesita donde están sentados Clara y Dilan?

— Si, ¿Qué pasa?

— Ponle esto al de la izquierda. — ordena entregándole una pastilla mágica.

— Estefhaní, yo…— Ella la mira con seriedad.

— Ve, ¡ahora!— dice con enojo mirándola como si tuviera poder sobre ella.
El bullying afecta a muchos, la popularidad pone a muchos en un estándar tan alto que se
creen dioses, con el derecho sobre otros y disfrutan de ver su sufrimiento, sobre todo tiene
que girar las cosas a su favor, Estefhaní es una joven que está acostumbrada a que no le digan
que no, eso viene desde su hogar, sus padres la complacen en todo, si abre la boca lo tiene, si
lo ve y le gusta, pues lo tiene, y cree y siente que así es en todos lados, por llamar su atención
muchas están dispuestas hacer lo que ella diga cuando lo pida, pues el poder que sus padre le
han dado la lleva a sentirse como ella cree que es, la reina, el hecho de que Dilan la haya
rechazado terminando con ella la a enfurecido, y todos los que están en su círculo deben
obedecer sus reglas, pues es la chica con más popularidad y cree que es la más rica de todas,
sin tener el conocimiento de que muchos a su alrededor, sin hacer alarde tienen mucho más
que ella, ahora su mayor conflicto y su oponente es Clara, y como tiene a sus órdenes personas
que darían todo por los beneficios que su familia ofrece, Mariana, quien entró a la escuela por
medio de una beca que dieron los padres de Estefanía, se ve en la obligación de servirle, o eso
es lo que Estefanía le ha dicho, pues con solo abrir la boca sus padres podrían cambiar el
mundo de Mariana, quien con sacrificios a logrado entrar y ser el orgullo de sus humildes
padres. Hora se ve en la penosa situación de hacer algo contra sus principios, deja en el vaso
indicado la pastilla pues, Clara ahora baila con Dilan distraída, quien la insista a tomar mucho
alcohol para que se relaje y poder cumplir su cometido.

— Ya te dije, no se bailar, lo mejor es que nos sentemos.

— Te enseño tranquila, toma un poco más, eso calma los nervios.

Clara está inquieta, toma un poco más de su bebida, la cual a descuidado, pasándose la pastilla
de un solo jalón.

— ¡Vaya! Tenías, sed. Ven, acércate.

Clara intenta seguirle el ritmo, pues no quiere ser grosera, lo ha rechazado dos veces y trata de
ser cortes, pero a veces la cortesía suele escupirnos la cara, pues Clara empieza a sentirse un
poco más relajada.

— Dilan.— Dice y Dilan al ver su expresión se acerca más a ella, es causa un serio
problema en Estefanía quien no se acerca para no ser humillada, solo desea que Clara pierda el
control y así hacerla pasar una vergüenza.
Dilan empieza a enseñarle movimientos sensuales a Clara, quien se deja llevar, está ebria, y un
poco drogada, jamás en su vida se sintió así, se siente libre y empieza a moverse más sensual
para Dilan, quien está aprovechando el momento, mientras Danna, Vanessa y Cristina juegan
en la mesa cerca de ellas.

— Chicas, miren a Clara, yo creo que no está bien, vamos por ella. — Dice Cristina.

— Está ebria, ¿En qué momento tomo tanto, ella no quería tomar. — dice Danna.

— Yo sabía que no debíamos dejarla con Dilan a solas chicas. — Vanessa se preocupa.

— Vamos por ella, creo que lo mejor será llevarla a casa. — repite Cristina.

— Si, vamos chicas. — Al moverse las tres se detienen al ver a Daemon. — ¡Demonios, ese
es su hermano!— Exclama Danna con preocupación.

— ¿Qué? ¿Cómo no encontró? — pregunta incomoda Cristina.

— Chicas, ahora sí estará en problemas, ¿Qué vamos hacer? Mi mamá me va a matar si


sabe que estamos aquí. — dice Cristina nerviosa.

— Cálmate, cálmate, no debimos dejarla con Dilan, es nuestra culpa chicas, no nos va a
perdonar. — dice Danna incomoda.

— Tranquila, pensabas que a ella le gustaba, no lo vimos nada malo, no te preocupes,


veamos que pasa.

Daemon esta hecho un demonio y sobre todo, cuando ve a Clara vestida así moviéndose de esa
manera para Dilan a punto de besarse, su enojo se fue a otro nivel y se acerca a ellos
empujándolo.

— ¡Ey! — dice Dilan sorprendido deteniéndose al ver a Daemon.


Clara al verlo se sorprende.

— ¡Oh no! Creo que estoy en problemas, fue un gusto bailar contigo Dilan.— dice tocando
el pecho de Dilan como si pudiera escapar del momento. — ¡Uh! — dice al tambalear como si
fuera a caerse y Daemon la sostiene.

— ¿Qué demonios crees que

haces clara?

— Estoy bailando, te presento a Dilan.— Dilan, dice buscándolo. — Aquí está. — dice
tocando su hombro y Dilan se acerca.

— Es un placer señor, creo que ya nos conocíamos.— Daemon lo ignora y Dilan recoge su
mano incómodo.

— ¿Estás ebria?— Pregunta tomando su mandíbula para revisarla.

— Solo un poquitín. — dice señalando con su pulgar y su dedo índice la cantidad apoyada
de su ojo derecho.

Al ver la situación, Dilan trata de huir.

— Creo que debo ir al baño.— Al moverse Daemon lo toma del cuello de la camisa y lo
pega contra la pared.

— Aléjate de mi mujer, o te juro que te vas arrepentir.— al decir esas palabras, Dilan
asiente asustando.

Daemon lo arroja sobre una mesa llamando la atención de todos, se acercan a él y Daemon
toma a Clara de la mano y la saca de la fiesta.

— Chao chicas las quiero… — Le lanza besos a sus amigas y se ríe.


Las chicas la miran con precaución Y se miran entre ellas, se les fue la mano.

— No, no quiero irme. — dice tratando de soltarse de su agarre.

— ¡Daemon! Ven, vamos a divertirnos…— dice inquieta e irritante.

Daemon la mira con frialdad y la atrae a su pecho ante su agarre.

— Maldita sea Clara, ¿Qué demonios crees que haces?

— ¡Uy! Se le salió una mala palabra. — se burla.

Daemon la carga en su hombro y la lleva al coche dónde la mete a la fuerza.

— No, no quiero volver, quiero divertirme, Daemon, no seas aburrido. — Ella intenta salir
del coche y él la detiene.

Al subir Daemon, Fabián se pone en marcha, no dice nada, va en silencio pues sabe que está en
problemas.

Clara intenta abrir las puertas, juega descontrolada, Daemon esta que explota de la irá, la ve
levantarse y con los dedos abre el vidrio del techo del coche y se intenta salir por ahí.

— SOY LIBRE…— Grita haciendo enojar más a Daemon.

— Bajante de ahí. — la jala sin éxito.

— Siii, ¡Que divertido! ¡Es la mejor noche de mi vidaaaa!

Daemon la atraer, ella lleva los brazos al aire mientras es atraída al interior del coche dónde sin
querer golpea a Daemon en su miembro.
— ¡Uh! ¡Lo siento! — Lo toca y él se sorprende al igual que Fabián quien sube el vidrio
intermedio del coche, una adaptación necesaria para estos casos ante la escena que ambos
presentan. — ¿Te duele? — Pregunta Clara apretándolo, eso lleva a Daemon a quitar la mano
de ese lugar.

— Tengo calor, ¿Tu no tienes calor anciano? — Pregunta tratando de bajarse el cierre del
vestido.

— Pará, Clara, contrólate. — dice Daemon al ver que lo a soltado y que puede ver por los
bordes sus senos expuestos, intenta cerrar el cierre y Clara al ver la cercanía se detiene a
mirarlo a los ojos.

— ¿Estás celoso por lo que viste con Dilan? No te preocupes, también hay besos para ti,
¡hay besos para todos!— Daemon se sorprende ante sus palabras y lo siguiente que siente son
sus labios sobre los suyos.

— Clara…— la aleja y ella sostiene sus mejillas mientras sus senos siguen expuestos ante
él.

— Eres tan lindo cuando te enojas, si que lo eres…— Juega con sus mejillas sacando el
enojo de Daemon.— ¿Por qué eres tan lindo? Se supone que los viejos tienen canas y son feos,
pero tú, tu eres tierno, no te enojes, un besito. — Lo besa y Daemon la aleja. —¿Dirás que no
te gusto? — Silencio — No digas nada, no lo digas Daemon, lo sé, debo admitirlo. — dice triste.

— ¿Qué tienes que admitir? — pregunta esperando lo peor.

— Es la primera vez que beso a alguien. — Ambos se miran mientras ella se acerca a él.—
No sé besar Daemon, es tu deber como mi esposo enseñarme. — dice rozando sus labios sobre
los de él y se besan.

Ella sostiene su cuello dejándose llevar, ambos se agitan, ella se mueve un poco acomodándose
sobre su regazo, toma la mano de Daemon y la pone en su trasero. Daemon se siente atraído
por ella y sus labios dulces con sabor a Vodka, la siente tan entregada que por un segundo se
deja llevar, aprieta el muslo de su pierna izquierda, mientras sujeta su nuca acercándola para
profundizar el beso, el cual ella corresponde llevándole el ritmo.
Clara no desea parar, no lo deja, no se aleja de él, al contrario, desliza sus manos sobre su
pecho abriendo su camisa que deja en evidencia sus tatuajes que ella toca y acaricia.

— Son hermosos.— Dice volviendo a besarlo, está ves con más pasión, jalando de manera
suave su labio inferior en un mordisco.

Daemon al sentirla baja por su cuello llegando a su pecho intenta detenerla ante lo que sus
besos provocan. Ella vuelve a su boca y lo vuelve a besar, dejando un beso corto y se aleja.

— Necesito aire — Intenta alejarse y levantarse, apoyando su sensual trasero en el pecho


de Daemon. — Lo siento, lo siento, suuh…— Se ríe. — No digas nada, mi esposo es un viejo
amargado. ¡Asi! Eres tú… sonríe Daemon, ¿Acaso no sonríes nunca.— dice abriendo el vidrio
de la puerta, Daemon la observa y no sabe que pensar de todo lo que a pasado.

Clara saca los brazos y la cabeza sintiendo el aire golpear su rostro, sin saber al peligro que se
enfrenta.

— Cierra eso, aléjate de la ventana…— dice Daemon atrayéndola para cerrar la ventana.

Clara al sentirse sobre él se apoya de su pecho, está sentada de espaldas y cierra los ojos, eso la
lleva a viajar a los recuerdo de la fiesta, la música en su mente la hace moverse, empieza a
bailar de manera sensual sobre el regazo de su esposo y su miembro erecto. Daemon se
agitada, intenta apartarla, y Clara al sentir sus manos, las toma y la desliza por su silueta
moviéndose muy sensual para él.

— Disfruta Daemon, mis amigas dicen que la vida es una sola, solo déjate llevar. — dice en
susurros cerca de sus labios. Empieza a moverse de adelante, hacia atrás y eso lo desquicia por
completo.

— ¿Te gusta Daemon? ¿Así te gusta?


Capitulo 13.

Se mueve robándole el aliento, lo saca de su zona de confort, y es ahí donde nota que está muy
droga, la manera de moverse se vuelve más Intensa por más que quiera detenerlo, siente el
deseo que trata de controlar.

— No se bailar Daemon, quiero que me digas si te gusta. — Se mueve llegando a su


punto. Daemon toma su cabello y la aprieta contra su pecho con su mano izquierda y con la
derecha toma el muslo de su pierna y lo aprieta sacándole un gemido a Clara. Al llegar a su
vientre la abraza sintiendo esa sensación incontrolable en su miembro que lo lleva a besar su
hombro y su cuello.

Ambos cierran los ojos, al abrir los ojos, Daemon trata de alejarla y Clara se acomoda tomando
su cuello, le besa el cuello y se apoya de él en esa misma posición, tomando sus manos para
que la abracé.

— Daemon tengo sueño. — dice en susurros a su oído, su cuerpo está en calma y la


pastilla la pone débil, sobre todo encuentra calma en sus brazos, una que hace mucho no
sentía y que actúa como dopamina para su ansiedad. — Hueles tan rico, me encanta
mucho el olor de tu perfume.— dice apoyada de su cuello que besa incomodándolo. Se va
quedando dormida y Daemon suspira enojado. — Lo siento Daemon. — Lo besa suave en los
labios y vuelve apoyarse de su pecho.

Daemon toma su mandíbula y la apoya para verla, sus ojos están perdidos, está muy drogada,
es evidente ante sus ojos rojos, pasa su pulgar sobre sus labios que acaricia suave, notando lo
seco que están. Clara se queda dormida apoyándose sobre su pecho. Daemon cierra los ojos
ante lo Imbécil que se siente, por un instante cayó en su juego, se siente incómodo ante los
pensamientos que habían surgido de manera rápida solo un momento en su mente.

La acomoda tratando de bajarla de su regazo, la deja en el asiento de alado, la observa, luce


tan hermosa, sexi y atrayente que no quiere imaginar lo que hubiera pasado si no hubiera
llegado, si ella se hubiera quedado en esa fiesta con ese chico, su enojo va en aumento, se
acomoda la ropa y calma su miembro, para acercarse a ella.
Daemon acomoda su vestido que refleja un poco de sus pechos. Clara traía una chaqueta que
tapaba un poco su sensualidad, y que olvidó en el sofá en la fiesta, exponiéndola ahora ante
Daemon. Daemon nota en la bota de su pierna derecha su celular y lo saca notando en el las
fotografías de los momentos antes de la fiesta, la mira y guarda su celular, sacando el suyo para
llamar a Imelda, quien al ver su llamada se sorprende.

I: Buenas noches mi niño.

D: Buenas noches. Prepara sopa y un baño en la habitación de Clara.

Su petición suena sorprendente e incomoda, ante la hora, ella ya estaba dormida y esto la
descompone.

I: si mi niño, de inmediato.

Al escuchar su voz ella sabe que está molesto, no hace preguntas que no le va a responder,
cuelga levantándose hacer lo que le pide, mientras que Daemon se enfrenta ante sus principios
y sus pensamientos.

Clara se apoya de su regazo dónde se siente más cómoda. Daemon aprecia su figura por un
instante, su trasero luce muy bien en ese vestido y su silueta es descontrolada, tanto que lo
incita a acaricia su cabello acomodándolo tras su oreja, mientras la observa con una mirada
fría, enojada y decepcionada, esperaba que ella realmente pudiera cambiar, no esperaba que
se burlara de él y llegará a estos extremos.

Tras minutos de camino, Daemon nota que ella empieza a Jadear, a quejarse, está sudando y
sus pecho se erizan al igual que sus brazos y piernas, es tan notable ante sus ojos que no duda
en tocarla, está fría, ella empieza a temblar, parece que son los efectos de la droga. Daemon se
asusta ante la escena, empieza a golpear el vidrio que Fabián baja.

— ACELERA, ACELERA…. — grita con angustia levantándola contra su pecho, abrazándola


con desesperación. Toma su mandíbula y empieza a llamarla. — Clara, Clara despierta…

Clara empieza a temblar descontrolada, Fabián va a gran velocidad pasándose una luz de
cambio, conduce sin detenerse a la casa donde Daemon toma a Clara en sus brazos y la lleva
adentro llamando la atención de sus hombres de seguridad. Imelda al sentir que llegan, se
acerca a la puerta asustándose ante el estado de Clara.

— ¿Qué… ¿Pero que le pasó? Daemon, mi niña, mi niña…!Ay dios! No, mi niña. — Corre
siguiendo a Daemon quien la deja sobre la cama y le quita las botas, bajando su vestido, la deja
en ropa interior y la mete sin pensarlo en la bañera. — Agua fría, agua fría mi niño.

Daemon se aparta, Imelda le hecha agua fría y Clara reacciona vomitando todo lo que tiene en
el estómago. Imelda la frota.

— ¡Pará! ¡Pará! No me toques, no me toques. — Clara alucina temblorosa.

— Tranquila, tranquila mi niña, aquí estoy, aquí estoy.— Daemon sale de la habitación
llamando a un doctor para que la revise, pero Imelda sale del baño deteniéndolo. — Estará
bien. — Dice buscando una toalla.

Daemon la deja hacer lo suyo, espera a que la bañé, Imelda la saca de la tina y la sienta en el
inodoro, ella continua vomitando, eso lo enoja aún más.

— Ven, mi niño, ven. — Daemon vuelve al baño dónde Imelda y ya la tiene cubierta con la
toalla. Sin pensarlo la toma en sus brazos y la lleva a la cama.

La escena de los vómitos y su estado paranoico ya lo había vivido con Florencia, los efectos de
la quimioterapia eran tan fuertes que está escena no se diferencia de ello, lo lleva a malos
recuerdos que intentaba borrar y que lo atacan ferozmente.

— Está fuera de control, te aseguro que mañana me va a escuchar. — dice con tanto
enojo que asusta a Imelda.

Daemon se va a su habitación y empieza a desvestirse, los recuerdos de todo lo ocurrido


empieza a invadirlo, empiezan atacarlo con fuerza, se va a la ducha para tomar un baño y
relajarse, tratar de calmarse.

*
Una noche larga para todos, Daemon despierta como de costumbre y está vez golpea más
fuerte el saco de boxeo para descargar su irá, el periódico que a recibido está mañana lo ha
sacado de quicio.

S: Cálmate hombre, sabes como son esas fiestas, ella quizás no había ido a una, solo cálmate,
ya Rosalí se está encargado de que la noticia no se filtre más, se borrará.

El único que sabe la verdad, excepto lo sucedido en el coche, bueno, no con exactitud.

D: La hubieras visto, no tienes idea de todo lo que hizo.

S: No estaba consiente, habla con ella.

D: parece que te pones de su parte.

S: no justifico su comportamiento, pero se que eres una bomba de tiempo y necesitas


calmarte, habla con ella.

D: te hablo después.

Daemon cuelga la llamada y camina a la casa, realmente está tan enojado que no puede
controlarlo, ni siquiera hizo su rutina hoy.

Clara despierta desnuda en su cama, no puede creerlo, su cabeza duele muchísimo y todo le da
vueltas, está tan perdida que no sabe cómo llego a la casa, lo único que sabe es que está en
problemas, cierra los ojos pensando en Daemon y se levanta para cambiarse y bajar a
enfrentarlo. En cuanto está lista, Clara baja notando a Imelda quien apenas puede reaccionar
ante la llegada de Daemon.

— Siéntate. — Ordena con voz de mando y mirada fría.

Clara lo mira un poco nerviosa ante su actitud y se sienta como se lo ordeno en la silla del
comedor.
— Daemon…— Daemon la interrumpe.

— ¿Cómo te fue con la tarea? ¿La terminaste ya? Quiero verla. — dice fijando su mirada
en ella, mientras Imelda se mantiene cerca por cualquier cosa. Clara guarda silencio. — HABLA.
— Golpea la mesa asustándola. — Te burlaste de mí, te aprovechaste de mi buena voluntad
contigo, creíste que podrías jugar conmigo como si fuera un niño. Dime qué hubiera parado si
yo no hubiera llegado, dime Clara… ¿TE HUBIERAS IDO A LA CAMA CON ESE IMBÉCIL?
RESPONDE MALDITASEA.

— No me grites, no recuerdo nada ok, no se que pasó, no se que hice para hacerte enojar.

Le arroja el diario frente a ella y clara lo leer al ver en el una fotografía junto a Daemon
saliendo de una casa, una fiesta. “Él joven millonario de la gran familia Artimedez, fue
capturado saliendo de una fiesta de adolescentes en una de las mansiones de Miami Beach,
junto a su actual esposa, la hermosísima Clara Baltonen. Parece que el hombre de negocios
Daemon Artimedez, está recordando su adolescencia, y viviendo su nuevo romance sin control,
después de ser un hombre reservado ante la sociedad. ¿Qué nos depara el futuro con esta
pareja? Lo sabremos pronto si van a este ritmo desmesurado.”

— ¿Tienes idea de cuánto me perjudica esto? — Clara siente que su cabeza va a explotar,
ella no quiere discutir.

— Daemon yo…Es la primera vez que voy a un lugar así, ni siquiera me atrevería a tomar
tanto, yo jamás había tomado, no se que paso yo…— Daemon interrumpe.

— ¿Tomando? Te drogaste Clara.

— Daemon yo jamás haría eso, yo...No lo recuerdo.— Daemon se enfurece mas ante sus
palabras.

— ¿No sabes que hiciste? Empecemos entonces con tus malditas mentiras…— es ahí
donde ella nota que está realmente enojado, el odia las groserías… que no recuerde es el
colmo para él.— Mentiras, lo que te rodean son puras mentiras, me dices que vas a un lugar y
te encuentro en otro, ¿Quieres que te crea? No te creo nada, y eso es tu culpa, porque la poca
confianza que te di, la mandaste por un tubo, cuando decidiste ir a esa fiesta sabiendo lo que
hacías, cuando te encontré eras un completo desastre, no solo te burlaste de mí en privado,
también en público dejando ver frente a todos la burla que soy para ti, bailándole a un Imbécil
que de seguro te drogo para llevarte a la cama, pues la ropa que tenías no daba para más…— la
enoja…— Eres una desvergonzada, apunto de besarlo te encontré, moviéndote de tal manera
que estuve a punto de colgarte junto a él, creo que aún no has entendido que eres una mujer
casada, que tienes responsabilidades, todo lo que haces tiene consecuencias Clara y tú lo
sabes, lo sabes, pero te encanta burlarte de mí, siendo una maldita vergüenza para…— Imelda
interrumpe.

— Mi niño es tu abuelo…— Dice con el teléfono sonando en sus manos.

Daemon cierra los ojos con frustración, tensa la mandíbula y toma el celular escuchando lo
gritos de Clara.

— Enciérrame Daemon, envíame lejos, Vamos, ¿por qué no lo haces?, ¿es que tú abuelo
no te deja?

— CÁLLATE, guarda silencio, no quiero escuchar ni una sola palabra.

Clara lo mira con seriedad y odio, mientras lo ve alejarse para responder la llamada.

B: Estás en primera plana, ¿Cómo me vas a responder ante esto?

D: Escucha abuelo, ha Sido un mal entendido, ¿De acuerdo? Sabes que la prensa inventa
muchas cosas, si estábamos en el lugar, pero no como crees, fui a llegar a un amigo que estaba
un poco ebrio, anoche estuve en el club con unos amigos y uno se puso muy ebrio, no
sabíamos que esa fiesta estaría ahí, Clara me ayudó a llevarlo adentro y por ello nos capturaron
saliendo del lugar, pero te aseguro que no se va a repetir.

Balton guarda silencio por unos minutos.

B: Arreglarlo.

D: Lo haré, no te preocupes abuelo.

B: Daemon, no quiero más escándalos, ¿Lo entiendes?

D: Si, buen día abuelo.


Balton cuelga, sonaba tan convincente que no dudo en el momento, sin embargo lo tendrá
presente para el futuro.

Clara lo observa, puede ver qué es un hombre que no dice mentiras, lo ha hecho para
encubrirla y eso la a dejado sorprendida.

— Aún no termino contigo. — dice Volviendo a tomar su celular para responder una
nueva llamada.

D: Rosalí, ¿Qué pasa? — Al decir su nombre, Clara suspira con reproche llamando su atención.

R: Ya está hecho cariño, cálmate… lo he resuelto.— Daemon le da la espalda a Clara y ella


empieza hacer muecas imitando a Rosalí que hacen reír a Imelda.

D: No puedo calmarme pues la noticia a llegado a todos, hasta mi abuelo… sin embargo lo he
resuelto, gracias.

Daemon escucha risas y voltea notando a Clara haciendo unas muecas que detiene al notar
que él la mira con los ojos como platos. Se lleva un trozo de melón en cuadros a la boca y lo
ignora con una sonrisa sarcástica que lo lleva a elevar la ceja con arrogancia.

R: ¿Daemon? ¿Estás ahí?— Daemon esta concentrado en la actitud de su esposa. — ¿Cariño?

D: Gracias por todo Rosalí, nos vemos en la oficina.

Cuelga antes de que Rosalí hablé para despedirse y eso la enoja.

— ¡Aaas! ¡Imbécil!

Por otro lado Daemon se acerca apoyando ambas manos de la mesa, mira fijamente a su
esposa, quien lo mira con seriedad.
— ¿Te burlas? — Ella lo mira fijamente. — ¿Crees que estamos para bromas? A partir de
ahora, no vas a salir más que a la escuela…— La expresión de Clara cambia. — Ni siquiera te
quiero en el jardín merodeando, tu celular está decomisado…— Clara interrumpe.

— Soy tu esposa, no tu hija.

— Exacto, eres mi esposa, y te vas a comportar como tal.

— Da igual Daemon, soy tu prisionera, eres un Imbécil y eso nadie lo va a cambiar.

— Eso no pensaba a noche, con todo esa demostración de afecto.— se mueve para ir a su
habitación.

— ¿De qué hablas? — dice Clara muy seria.

— No sales, ya lo sabes. — dice sin más moviéndose a las escaleras sin darle respuesta de
su pregunta.

Clara voltea en dirección de Imelda quien también está sin palabras.

— A mí no me mires, yo no sé de qué habla. Mejor siéntate a comer para darte unas


pastillas, así hablamos del estado en que llegaste a noche.

Capitulo 14.

Claro se siente perdida ante las palabras de Imelda quien le cuenta todo lo sucedido, lo que ella
vio.
— Tienes que tener cuidado mi niña, no todas las personas son buenas, tampoco
podemos juzgar mal a nadie sin conocerlo, tu esposo es un gran hombre, te cuida y aunque es
un poco gruñó, lo hace porque tiene la experiencia y sabe a lo que te enfrentas, piensa en lo
que hubiera pasado si no hubiera llegado, en ese estado en el que llegaste a casa, cariño, me
imagino lo peor, estarías ahora arrepentida por lo ocurrido, por eso no puede confiar en todos,
no puedes recibir comida, bebidas o descuidar las que tú compres, no sabemos lo que pueda
pasar…— Imelda toma su mandíbula y levanta su barbilla. — No llores, da gracias a Dios que
todo no paso a mayores, ahora estás en casa, no debes sentirte mal, está a salvó.

— No quise que esto pasara Nana, te juro que no pensé que pasaría, solo quería
divertirme, nada más.

— Lo sé cariño, ¿Por qué no vas a tu habitación y descansas un poco?

Clara se levanta caminando a la habitación, Daemon viene saliendo y pasa junto a ella sin
decirle nada. Ambos se miran y ella no sabe que decirle, algo en su pecho la incómoda, se
mete a su habitación y se sienta en la cama muy inquieta, no sabe lo que pasó, ni siquiera en
las circunstancias en que él la vio, lo único que piensa es en lo ocurrido y lo que pudo pasar,
eso la tiene muy distraída, abatida, se levanta de la cama y va al balcón, dónde puede notar a
varios metro a Daemon nadar en la piscina, lo observa por varios minutos en silencio, sin
expresión alguna, su mente lo visualiza como el enemigo, pero tras lo que pasó está un poco
abatida y ya no sabe que pensar.

Daemon la nota, su mirada se posa en ella con detenimiento, su cabello revolotea con el viento
haciéndola lucir muy hermosa. Nota la manera en el se apoya del muro del balcón, colocando
su mejilla para sentir el viento golpear su rostro, no sabe en qué piensa, pero puede notar
como se levanta y limpia por debajo de sus párpados inferiores y se adentra a la habitación.
Daemon no sabe que pensar, su inocencia es un gran conflicto en su mente, todo lo que
ocurrió en el coche lo incomodan de manera intensa, pues tenía que detenerla, apartarla de él,
se siente un imbécil, pero no lo contará, no le dirá nada y hará como que eso jamás paso,
tratara de concentrarse en lo que se aproxima y nada más.

Daemon se hunde en el agua, tratando de ignorar los recuerdos que invaden su mente de
manera rebelde mientras nada. Por el contrario, Clara no haya que hacer, se sube a la cama y al
apoyar su cabeza sobre la cabecera se golpea con una especie de botón que hace que su cama
vibre un poco, asustándola, al ver cómo algo extraño, sale de los pieceros de la cama, dejando
ver un tv, pensó que no tenía, pero si tiene, vaya que está sorprendida, no sabía que eso podía
salir de ahí, solo aparece cuando toca el bombón y desaparece de igual manera.

Clara se carca para tomar el control y encenderla, hay muchos programas y aplicaciones, se
mete en prime video para ver una película, encontrando una muy buena, que la entretiene,
ante lo descrito en la descripción, (Yo antes de ti) Clara ve su película, ríe, llora y se emociona
por momentos, tiene muchas emociones y sobre todo se conmueve cuando la protagonista
pierde al amor de su vida, quien decide terminar con su dolor, una hermosa historia que la
sumerge al llanto, está tan entretenida que no, nota a Imelda llegar.

— ¿Estás llorando? — Pregunta la mujer mayor acercándose para darle un jugo


hidratante. — Ah, lo has encontrado.

Clara la mira y sonríe.

— Si, espero él no se moleste.

— Dijo que no salieras de tu habitación, no hablo nada de la tv, así que puedes verla con
tranquilidad.

Ambas ríen.

— Gracias Nana.

— Tranquila, divierte.

Clara toma su jugo y se queda viendo películas, tras dos películas y media, se queda dormida,
Imelda la llama para que baje a comer pero está dormida profundamente y el ruido de la tv, no
le permite escuchar nada. Daemon al notar que no hace caso, toca la puerta y tras varios
minutos entra mirándola dormida con el control sobre su vientre poco cubierto.

Daemon se acerca a ella y toma el control apagando el tv, guarda todo y cierra la puerta, al
igual que la ventana, camina asegurando todo y se acerca para subirla con la sábana cuando la
nota moverse agitada.

— Daemon…— dice en susurros, débil y sin aliento.

Daemon se queda en shock ante la escena, ella se mueve un poco agitada, el vaivén de su
pecho es algo que lo desequilibra, la mira tan sorprendido que no puede moverse, ella empieza
a sudar y él a sentir que le falta el aire, pueda nota como los pezones se endurecen,
marcándose sobre la fina seda. Sin pensarlo más, Daemon decide cubrirla con la sábana y salir
de la habitación, en cuanto lo hace nota a Imelda, quien se detiene ante su expresión.

— ¿Le pasa algo a Clara mi niño? — Daemon la observa un poco desconcertado y niega.

— Está dormida, déjala.

— ¿Entonces solo te sirvo a ti mi niño? — Daemon la mira, su expresión es fría, distante,


niega nuevamente.

— Dale la comida a los obreros Nana, no tengo hambre, buenas noches.

— Buenas noches mi niño.

Imelda lo observa, pareciera que hubiera visto un fantasma, se mueve despacio con la mano en
los bolsillos de su mono, muy distraído.

Daemon entra en su habitación, saca de la gaveta una fotografía que aprieta aún con la misma
expresión, la mira por unos segundos y con ella en manos camina al balcón observando las
estrellas que hoy alumbran el cielo y que son su mejor paisaje. Observa nuevamente la
fotografía y su corazón late tan fuerte ante el recuerdo de los gemidos de Clara.

— Perdóname…—dice apretando la fotografía con su mano derecha, se castiga ante el


dolor que aún guarda y las promesas que quedaron vacías en el aire.

Mientras que Clara, siente que no puede controlar sus emociones, lo sucedido en el coche,
vienen a su mente, sacándola como sueños que la invaden y perturban su sueño. Los besos de
Daemon, sus caricias y su cercanía causan que no pueda controlar sus emociones, así como en
el coche, sus sueños hermoso se convierte en una pesadilla con Dilan, a quien lo sueña
intentando violarla y es ahí cuando se despierta asustada.

— No, no por favor, no, no me toques, no…— Nuevamente esa pesadilla se apodera de
ella, haciéndola despertar en medio de la noche.

Se acomoda en su cama y se abraza a sus rodillas llorando sin poder controlarlo.


*

Larga noche, pues ninguno de los dos durmió como lo esperaban, ambos están en la mesa sin
mencionar palabra alguna, solo una mirada tras otra y un ambiente tenso ante los ojos de
Imelda.

— Termine, buen día. — dice Clara levantándose para irse siendo detenida por Daemon y
sus palabras.

— Aléjate de él Clara. — ordena mirándola fijamente al igual que ella.

— Lo haré. Buen día. — dice tomando su bolso.

Hoy Daemon no menciono nada de su atuendo, no hubo reclamos ni peleas, nada, solo un
desayuno tranquilo como otro día cualquiera, sin embargo, ninguno de los dos se siente bien,
ambos van a sus destinos distraídos.

En cuanto Clara llega a la escucha, roba las miradas de muchos, algunos del instituto ya saben
quien es y la admiran, otras la envidian, pero Clara concentra tu vista en sus amigas quienes la
esperan.

— Clara, nosotras lo sentimos, no sabemos cómo pasaron las cosas, estábamos jugando y
de repente apareció tu papá y golpeó a Dilan, pensábamos que te gustaba, por eso te dejamos
con él para que hablarán.

Clara las mira con seriedad.

— Fui a ahí, para divertirme, no me interesa Dilan, fui porque ustedes dijeron que
estaríamos juntas. — dice muy seria.

— Clara, lo sentimos. — Repite Vaneesa.

— Si, Clara, no sabíamos que esto pasaría.

— Me drogaron. — dice sin más y todas que alteran.


— ¿Qué? — Danna se enfurece.

— Dilan, no pudo créelo, es un desgraciado. — dice Vannesa.

— Chicas, cálmense, la agobian, no imagino por lo que pasó. Clara, vamos a la cafetería,
vamos a comer algo, perdónanos por favor, te juro que nos íbamos acercar por ti, cuando el
señor llegó. — Dice Cristina.

— Clara, ¿Podrías perdonarnos?

Clara asiente, son lo único que tiene en la escuela y no considera que sean malas, aunque no
puede evitar, estar distante y distraída. En la cafetería, las chicas hablan de lo sucedido
mientras que Clara no deja de pensar en su esposo, a quien tiene en su mente desde ese sueño
que tuvo. Están conversando, cuando de la nada Dilan aparece, dejando ver el morado que su
mejilla y su ojo, pues fue obligado por sus padres a venir a la escuela ante la fiesta que hizo sin
permiso de su padre y con engaños de su madre.

— Miren a quien tenemos por aquí. — Danna se levanta llamando la atención de


Estefhaní y sus amigas.

— ¿Cómo te atreves a acercarte después de lo que hiciste? Eres un hijo de puta…— Clara
interrumpe levantándose de la mesa.

— Danna, déjame a mí. — dice acercándose a Dilan, a quien abofetea, sorprendiendo a


Estefhaní. — Me das asco, has llegado tan bajo porque sabías que ni en mis peores sueños me
fijaría en ti, tu ego dolido no puede aceptar el rechazo, eres un poco hombre, una escoria,
humana que no vale la pena, así que te lo advierto, aléjate de mí, ni siquiera pienses en
cruzarte en mí camino, porque te juro te vas a arrepentir.

— No, quien se va a arrepentir eres tú, no sabía que te gustaban mayores, pero esto que
me hizo y lo que acabas de hacer, me lo van a pagar.
— Trágate tus amenazas que no me dan miedo, ya te lo dije, aléjate de mí.

Clara se mueve dejando muy sorprendida a Estefhaní, quien está confundida, pensaba que ella
sentía interés por Dilan, pero esto de humillarlo le deja saber que no es así. Clara pasa cerca de
ella con una mala expresión, Estefhaní la observa y luego a Dilan, él sonríe, como si se trajera
algo entre manos y parece que su juego comenzará, eso llena de curiosidad a Estefhaní, parece
que es momento de enmendar su error.

Un día intenso para Clara, quien a estado muy distante de sus amigas y de la clase, en cuanto
sale de ella camina al coche dónde Fabián la espera, la ayuda a subir entregándole una bolsa
con algo de ropa.

— ¿Qué es esto? — Pregunta confundida.

— Va a comer con su esposo y su suegra en un restaurante, subiré el vidrio para darle


privacidad.

Clara asiente, empieza a cambiarse, guardando su ropa en la bolsa, dónde saca unos tacones y
un vestido corto hasta los muslos, saca el bolso de mano y se arregla un poco el cabello y el
maquillaje, está casi lista, se perfuma y toca el vidrio para que Fabián lo baje.

— Estamos por llevar señorita. Esto es suyo. — dice entregándole su celular.

Clara lo recibe y nota algunos mensajes de un número desconocido, no recuerda haberle dado
su número a nadie más, envía un mensaje para saber quién es quedando sorprendida ante la
persona que le escribe.

D: Me encaro bailar contigo mi amor, estoy desean volver a verte mañana.

C: Deja de escribirme, te lo advierto Dilan, no me provoques.

D: Tranquila, no te alteres, no quiero que tu novio sepa que nos estuvimos besando y tocando.
Clara no sabe que decir, no recuerda nada y se siente inquieta, porque lo a soñado tocándola,
¿Y si no fue un sueño? Sus nervios son evidentes, ni siquiera nota cuando Fabián abre la puerta
del coche.

— Mi hermosa Clara. — dice Ginna llamando su atención.

Clara bloqueado los mensajes de Dilan y se baja del coche guardando el celular en su bolso de
manos. Se acerca a su suegra y su esposo quienes la esperan.

— Buenas. — dice un poco tensa.

— Bienvenida cariño. — Ginna besa sus dos mejillas. — Ven, vamos, toma su brazo y
entremos, tengo mucho de que hablar con los dos.

Clara algo incómoda toma el brazo de Daemon quien la observa y sabe que algo le pasa,
camina con ello por el lugar hasta su mesa, dónde se sientan, Ginna empieza hablar sobre la
cena en la casa en dos semanas por el cumpleaños del viejo Balton.

— Clara, cariño, saldremos juntas pasado mañana para comprar algunas cosas para la
cena, quiero que te veas hermo…— Clara se asusta al escuchar el sonido de su celular.

Daemon la observa.

— Disculpe. — dice Clara muy desconcertada. Al sacar su celular, nota el número de Dilan
quien la llama, ella cuelga y bloquea el número. — Disculpe, ¿Me decía?

— ¿Quién era?

— Pregunta Daemon llamando su atención. —Te hice una pregunta Clara.

Capitulo 15.

Clara lo mira y a su suegra quien se siente incómoda entre tanta tensión que percibe entre los
dos.
— Solo es una compañera, tengo algunas tareas que hacer.

— Ok, está bien, responde entonces. — dice Daemon y Clara se incomoda.

— No, no es necesario, la llamaré al llegar a casa. Señora Ginna, ¿Qué decía?

Ginna reacciona para apoyarla.

— Cariño llámame suegra. Te decía que enviaré por ti, para que salgamos de compras
para lo de la cena, ¿está bien?

— Si, está bien, si así lo desea iré con usted.

— Excelente cariño. — Ginna toma de su jugo notando la expresión de Daemon sobre


Clara.

El mesero llega y empiezan a comer, aún existe un poco de tensión las cosas se calman cuando
Ginna habla del nuevo proyecto de Daemon.

— Es maravilloso hijo, tu padre y tu abuelo han quedado fascinados, la empresa se verá


en su nueva etapa, es maravilloso, ¿No es así Clara?

— Si, no dudo que sea un buen jefe.— Su respuesta es desconcertante porque no sabe
nada de él, lo que dicen es algo que ella no entiende.

— Clara, ¿Aún no conoces la empresa de Daemon? — dice Ginna llamando su atención.

— No, aún no. — dice sin más.

— Pues eso está mal. Daemon cariño, deberías de llevarla a dar un recorrido, puede ser
hoy, tu agenda es menos apretada y así le cuentas a tu esposa a qué te dedicas.
— Ok. — Responde sin más Daemon. — La cuenta. — pide muy serio.

Clara siente que se aproxima una discusión, su celular vuelve a sonar y está vez logra ponerlo
en vibrador, sin embargo los mensajes que llegan son inquietantes, Clara traga saliva cuando ve
una fotografía que le ha enviado Dilan semidesnudo, con una nota que dice, “¿Así te gusta mi
amor? Sueña conmigo está noche”.

— Vamos. — dice Daemon apoyando a su madre hasta la salida.

— Te veré en la cena cariño, diviértanse. — le da un beso en cada mejilla. — Adios cariño,


espero que disfrutes del recorrido. — la despide de la misma manera y sube a su coche.

Al marcharse, Fabián estaciona frente a ellos y Clara sube en silencio, Daemon la sigue y ambos
se acomodan en sus lugares tomando distancia. Van en silencio, Daemon da las indicaciones de
su dirección a Fabián por mensaje como de costumbre y se centra en Clara, llamando la
atención de Fabián, quien cierra el vidrio ante la discusión que se avecina.

— Dame tu celular. — Pide Daemon y Clara levanta su mirada incomoda, aprieta su bolso
muy preocupada. — ¿No me has escuchado? Préstame tu celular.

Clara lo mira muy preocupada y saca el celular del bolso, le baja la mirada muy nerviosa, y se lo
entrega.

— Escucha, te juro que entre él y yo no a pasado nada, yo realmente no siento ningún


interés sobre él, se ha obsesionado conmigo, no s…— Daemon la mira con seriedad ante las
fotos.

— ¿Pensabas decírmelo? — Clara guarda silencio. — No pensaba decírmelo.

— No me creerías y no lo harás aunque te diga la verdad. — dice muy abatida.

— ¿Cuál verdad? ¿La que dijiste de tu amiga antes? ¿O la que ahora me dices? Porque no
puedo entenderte, te arriesgas a que se pase contigo, porque tú así lo has permitido.
— No es así, le dije que tenía novio.

— ¿Novio? — Levanta su mano. — Este anillo, ¿Qué representa para ti Clara?

— Te lo juro Daemon, solo lo hace porque lo abofetee en la escuela, no te digo mentiras,


créeme.

Daemon guarda silencio.

— ¿Te gusta él? — Pregunta y ella lo mira fijamente a los ojos.

— No me gusta, no me gusta él, no me gusta nadie, solo voy a la escuela porque deseo
aprender, valoro mucho que me envíes, no pensé que nada de esto se saldría de control, lo
bloquie y ha escrito de otro número, lo hace para molestarme, cree que puede separarnos,
créeme.

Clara guarda silencio ante la llamada entrante en su móvil, Daemon se dispone a responder y
ella se cerca para tomar el celular quedando muy cerca de Daemon.

— ¿A qué le temes Clara? — Pregunta Daemon en una voz sutil, tan cerca de ella que
puede sentir su respiración agitada sobre sus labios.

— A qué le creas a él y a mí no.— Daemon la mira fijamente y responde la llamada.

D: ¿Te gustaron mis fotos?

D.A: Si, ¿Qué te parece si me envías unas a mí? Así puedo tenerla en mi celular y recordarte
durante el día. — Ella lo mira sorprendida.

D: Hijos de puta, tú me vas a pagar todo…— Daemon a colocado a grabar la llamada.


D.A: Yo como tú mantengo la distancia, ¿o deseas que la policía se entere de que estabas
emborrachando a mi mujer y hasta la drogaste?

D: ¿Qué dices? Me estás difamando.

D.A: ¿Estás seguro que es así niño? ¿Estás seguro de que si pongo una denuncia, la policía no
encontrará pruebas de que en tu casa habían drogas?— Silencio —Aléjate de mi mujer, no me
provoques porque tú no sabes con quién estás jugando niño, está llamada esta siendo grabado
y tengo evidencia de tu acoso, así que si no quieres problemas, lo mejor es que no te atrevas a
mirarla tan siquiera.

Dilan cuelga y Daemon le entrega el celular a Clara.

— No quiero que me ocultes nada, si él te molesta me lo dice, ¿Lo entiendes?

— Si, no te preocupes, gracias.

Daemon se acomoda el traje al ella alejarse y puede ver en sus labios una pequeña sonrisa, ella
baja un poco la mirada y la vuelve a subir fijándose en el camino, no había recorrido el centro
desde hace mucho tiempo, siempre iba de la escuela a buscar a los niñas y de vuelta a la casa,
a lavar, cocinas y planchar, apenas podía limpiar su desorden, no tenía tiempo para salir a
pasear por la ciudad, desde que su padres murieron su vida se sometió a muchos descuidos y
eso incluye conocer y vivir su juventud.

Al llegar a la empresa, Clara lo sigue un poco tímida y pérdida, está en la entrada de la gran
empresa Artimedez, una industria petrolera y automotriz, la más reconocida de todas y es un
lugar fascinante, camina frente a los empleados quienes se sorprenden al verla. Daemon
siempre está atento enseñándole todo, le habla un poco de su trabajo, de lo que tiene, su
conglomerado, edificios, departamentos, hoteles, clubes, tiene un gran imperio, podrían decir
que son casi dueños de la ciudad, sin embargo puede notar que Clara se interesa más en los
diseños de los nuevos modelos de las edificaciones 3D las cuales observa con admiración.

— ¿Los planos lo diseño un arquitecto paisajista?

— Así es, todos los diseños que ves en esta sala.


— ¿puedo conocerlo?

— Conocerla querida…— Rosali aparece y el ambiente de Clara cambia. — hola cariño. —


Se acerca de manera cariñosa a Daemon besando su mejilla.

— Clara, ¿Te acuerdas de Rosali? — Pregunta Daemon y Clara asiente. — Ella es mi socia y
mi Arquitecta, estudio conmigo en el extranjero y estuvo en la mejor universidad de paisajistas,
es quien a diseñado los proyectos y gracias a ella, junto a mi equipo de trabajo he podido crear
mi franquicia de hoteles turísticos, Clubes, departamentos para arriendo, todo.

— No me halagues tanto cariño, tu y yo somos un gran equipo como ninguno, sin el uno
por el otro, no podríamos haberlo logrado. Por cierto…— Toca su brazo y Clara lo nota, llega a
su mano y Daemon se aleja de manera discreta. — Conforme la cita con el inversionista para
pasado mañana, está dispuesto a invertir con nosotros, solo desea reunirse con nosotros y
conversar algunas pautas, ya reserve en nuestro restaurante de siempre, ¿Almorzaste ya? —
Pregunta como si lo estuviera esperando para comer.

— Si, almorcé con Clara.

— Te esperaba, pensé que comeríamos como de costumbre, pero ya que lo has hecho, me
voy, te veo más tarde. No muevan nada por favor, este proyecto es importante, no queremos
que nada salga mal.

Clara la mira con seriedad y se aleja de la mesa. Daemon nota su seriedad y la llama.

— ¿seguimos? — pregunta y ella asiente.

Ambos suben en el elevador, llegan al piso 9 dónde está la oficina de Daemon y se adentran al
lugar siendo botados por Stiven.

— Cuñada. — dice acercándose a Clara. — Que hermosa, estás guapísima, ¿Cómo estás?

— Bien, ¿Y tú? — Stiven sonríe, ya que da respuestas como Daemon.

— Bien, me ha dado gusto verte, ¿Te mostró el edificio ya?


— Si, es un bonito lugar.

— Me alegro, bueno, los dejo, ¿Vienes a la reunión? — Pregunta Stiven y Daemon niega.

— Hazte cargo.

— Está bien, si necesitas algo avísame. Bien día Clara.

— Igualmente. — Responde sin más.

Es fría y cortante con quién no conoce, además está un poco molesta con lo sucedido antes y
trata de no demostrarlo. Lo sigue hasta la oficina donde siente un poco de dolor en su vientre,
el cual ignora entrando a la gran oficina de su esposo, en donde evidencia algunos cuadros en
la pared con la misma firmar que la de la casa. No dice nada, se adentra sentándose en la silla
frente a él, esperando indicaciones.

— Has lo que gustes, estaré aquí revisando algunas cosas y nos vamos a casa.

Clara asiente y saca su celular, se concentra en el investigando la información del examen de


mañana y le escribe a las chicas que ya está lista para empezar con el trabajo.

Daemon la observa, ella toma una hoja, un bolígrafo y escribe algunas cosas del trabajo, hace
su investigación para lo que debe estudiarse y se concentra en ello, sin prestar atención a lo
que sucede a su alrededor.

— ¿Estás lista? — Pregunta Daemon y ella lo mira.

— Si. — dice sin más siguiéndolo.

Van de nuevo devuelta a la salida cuando son atacados por paparazzis. Daemon atrae a clara a
un cuarto, sin saber que es la cabina de controles de la puerta de entrada. Daemon cierra la
puerta de la pequeña habitación, sosteniendo a su esposa aún en sus brazos. Clara lo mira
fijamente un poco incómoda, su perfume, la tensión entre los dos, ambos se miran y ella
retrocede un poco incómoda.

— ¿Siempre es así? — Pregunta Clara curiosa.

— La mayoría del tiempo, estoy seguro que alguien les aviso que estabas aquí, vinieron
por ti, no por mí.

— ¿por mí? ¿Por qué?

— Eres mi esposa Clara, tu eres la única que aún no entiendes que significa eso.

— Tu no me lo explicas, ¿Cómo quieres que lo entienda?

— Mi apellido y el tuyo son de renombre, todos quieren saber con quién me case, quien
eres, quieren saber todo de ti y hacerlo noticia, se alimentan de ello aunque no que digan sea
mentira.

— Lo que dijeron aquella vez saliendo del hotel…¿Era mentira?

— Te dije que no preguntarás sobre eso. — Daemon empieza a sudar y se quita la


chaqueta.

— ¿Qué te pasa? — Pregunta Clara al notar que empieza a soltar su corbata.

— No es nada, aléjate.

Se sienta en una silla y se levanta, la habitación es realmente pequeña y hay algo que Clara aún
no sabe de Daemon, que muchos no lo saben, solo su ex esposa lo sabía, pues de saberlo, lo
haría ver como débil.

— ¿Daemon? — dice un poco asustada, se da vuelta y nota que la puerta no tiene manera
de abrirse, solo se abre por fuera.
— Tranquila, Fabián llegará, o alguien de seguridad, esta habitación está diseñada para
solo personal autorizado, se abre con una llave de botón…— Respira agitado.

— Daemon, ¿Qué te pasa? — Pregunta cercándose a él muy asustada. — Estás muy


pálido, ¿Acaso eres Claustrofóbico?

— No, no lo digas.

— ¿Entonces si? ¿Qué hago? Dime.

— Aléjate, eso debes hacer…

Clara le hecha aire con la hoja en su bolso, nada sirve, así que se acerca a él para ayudarlo con
su lucha contra su corbata.

— ¿Qué haces? — Dice muy incómodo.

— No hables, solo cálmate, respira lento, con más calma…— Clara recuerda cuando sus
hermanos estaban asustado y esa es la manera en que lo ayuda. Empieza acariciar su mejilla,
su frente, secando el sudor con la corbata en su mano. — Estoy aquí, Daemon, estoy contigo,
no te dejare…— Las palabras de Clara lo hacen recordar a Florencia y su corazón empieza a
latir, está desconcertado y se apoya del vientre de Clara.

— Te extraño tanto, Florencia...

Capitulo 16.

Sus palabras sorprenden a Clara, quien continua acariciando su cabello mientras él se apoya en
ella. Daemon se calma y se aleja un poco mirando a los ojos a Clara. Se sorprende al verla, por
un momento el ataque de pánico impidió que él pensara y viera con Claridad. Clara lo continua
acariciando y se detiene al verlo mejor.

— Llamaré a Fabián, le diré que estamos aquí. — dice con voz sutil.
Se aleja de Daemon y él la observa. Clara no menciona nada del tema, da aviso a Fabián quien
no demora en llegar con ellos.

— Señor, los estaba buscando, ya se fueron, pueden salir.

Clara sigue a Fabián al coche dónde Daemon llega poco después. En silencio, nadie comenta
nada de lo sucedido, pero en Clara queda en su mente el nombre de Florencia, piensa que es
su ex esposa y como no sabe de ella, imagina muchas cosas.

En cuanto llegan a casa, Clara saluda a Imelda y se va a su habitación, toma una ducha y se
pone a estudiar para su examen, está vez lo siente llegar, su presencia invade el lugar ante su
perfume y lo guapo que se ve con su traje deportivo negro, luce como todo chico malo de
ensueño.

— Respeto a lo sucedido hoy… — Clara interrumpe.

— No diré nada, no soy chismosa.

— No estoy diciendo eso.


— Ok, está bien, mensaje recibido, ¿Algo más? — ambos se miran y Daemon niega ante
su actitud.

— Baja a cenar. — dice sin más.

Daemon sale de la habitación y ella cierra los ojos por un instante, se levanta de la cama y
camina en su dirección.

— ¿No vas a cenar? — Pregunta al verlo tomar las llaves de uno de sus coches.

— Saldré, buen provecho.

Clara lo mira y se incomoda, ¿A dónde va? ¿Cómo está eso de que él si puede salir y ella no? La
enoja y mira a Imelda quien no sabe cómo respóndele.

— Ni modo, ¿Quién le lleva la contraria? Mejor ven a comer.

Clara estudia hasta tarde, lo espera, puede ver la hora, 2 am, se levanta quedándose en el
balcón donde nota que su coche entra a la propiedad, se adentra nuevamente a la casa y cierra
la puerta del balcón, acomoda todo y se sube a la cama sin tiempo de cubrirse con la cobija
ante sus nervios, cierra los ojos para confirmar si lo que ella piensa es lo que pasa, y
efectivamente, su olor invade la habitación, la luz del exterior penetra en el lugar, ella no se
mueve, pues ya era muy raro que siempre encontrará todo ordenando. Él toma sus cuadernos
y los guarda, toma su cobija y la cubre con ella, está vez no la observa, sale de la habitación,
dejando en el lugar el olor de su perfume. Clara abre los ojos y lo que creía que era un sueño
no lo es, él siempre va a su habitación después de que se queda dormida, solo para dejar todo
en orden, es un poco (TOC) Obsesivo compulsivo con el orden y es inquietante, hasta para ella,
pero lo que más le sorprende es lo tarde que a regresado a casa.

Un nuevo día, ambos desayunan juntos, el silencio es incómodo hasta para Imelda, pues la
distancia entre los dos es intensa, en cuanto terminan de comer, ambos se levantan, está vez,
Daemon piensa llevarla a la escuela y ella aún no lo sabe.

— Buen día Daemon.

— Buen día Clara, sube. — dice señalando la puerta, ella lo hace y él la sigue.

Ella no entiende nada y lo ignora. Va en silencio, Clara nota que se desvían del centro y van en
dirección a su escuela , es ahí donde entiende lo que la compañía de Daemon está mañana
representa.

— No, no vayas, ¿Por qué vas? — Daemon se ríe.

— ¿Te has dado cuenta? Voy a decirles a todos quien soy.

— Daemon, no lo hagas, no quiero que me estén juzgando, no quiero que me hagan


preguntas, quiero mantener mi vida privada así, por favor. — Daemon se sorprende
ante sus palabras y su actitud.
— ¿Acaso te avergüenza que sepan que eres mi esposa? — Silencio, el silencio y la
expresión de Clara lo deja sin palabras. — Tranquila Clara, no tienes que responder, es
evidente, solo te iba acompañar a la escuela porque tengo que ir a ver a mi abuelo
para una reunión, pero no te preocupes, no le diré a nadie nada, espero que tus
secretos no salgan a la luz, para que puedas estar tranquila, esto solo me haces pensar
que me ocultas de alguien…

— No es así, Daemon, yo…— Daemon interrumpe.

— Tú tranquila, ya todo está aclarado.

Ella guarda silencio, tanta tensión hace que su vientre duela un poco, siente que está próxima a
tener su periodo y le incomoda conversarlo con Daemon.

Al llegar a la escuela, Daemon le da espacio para que ella pueda bajar del coche llamando la
atención de muchos presentes. Ella se da vuelta para decirle adiós y él ya se ha marchado.

— Clara…— dice Danna dándole aviso que están cerca.

Clara observa voltea notando el coche salir de la prioridad y camina en dirección de sus amigas.

— Clara, ¿Estás bien? — Clara niega.

— Chicas, no me siento muy bien, creo que me llegará mi periodo.

— ¿De verdad? ¿Necesitas ayuda? — pregunta Cristina.

— Si, necesito comprar mis protectores.


— Tranquila Clara, los pediremos en la farmacia y nos los van a traer hasta aquí, dame tu
tarjeta.

Danna la ayuda a pedir todo lo que ella necesita y lo traen justamente antes de que ellas
entren a clases.

— Iré al baño chicas, gracias, las alcanzaré.

— No te demores Clara, arreglaremos todo para la exposición.

— Iré dentro de un rato chicas.

Las chicas se van y la dejan, siendo una gran oportunidad para Dilan.

— Jaime, es hora de poner en práctica lo que acordamos.

— ¿De qué hablas Dylan? Vamos ya a clases.

— No seas Imbécil, ve al baño y espera que Clara salga, cuando lo haga la atraes al baño
de los varones, y Raquel irá a avisar a la dirección.

— Nos vas a meter en problemas a todos.

— Te sacaré, ella es la que estará en el baño de los varones, es ella, dirás que te acosa y
entro al baño a espiarte, la directora llamará a su novio, esa relación se irá al demonio.
Estefhaní grabado todo, los escucho y lo tiene en su celular. Jaime hace lo que se le ordena, el
timbre suena y todos van a clases incluso Dylan quién no quiere verse involucrado. Mientras
que su compañero hace el trabajo difícil, la espía, Clara está lista para salir y Raquel va por la
directora, Estefhaní se aproxima cuando escucha a la directora venir.

— Señorita Stevens, ¿Qué haces fuera del aula? Vuelva de inmediato si no quiere ser
suspendida.

— Señorita, debe escu…— La directora Interrumpe.

— Vaya a clases.

Sin más Estefhaní se ve obligada a volver. Por otro lado, Clara viene saliendo del baño cuando
es atraída al baño de los varones, Jaime tiene la ropa abajo y la presiona para que se quede.

— Clara, está ansiosa, cálmate mi amor, no te precipites, despacio. — La directora


escucha las palabras de Jaime y interrumpe

— Suéltame, ¿Qué te pasa…— La señorita Ágata llega en ese instante.

— ¿QUÉ ESTA PASANDO AQUÍ?

— Señorita Ágata yo…

— A la dirección…los dos.

Clara siente que un cuchillo atraviesa su pecho, niega con la cabeza, no puede volver a estar en
problemas, no puede.
— Señorita, tiene que escucharme, yo no estaba haciendo nada malo, por favor,
escúcheme, Jaime me ha tendido una trampa, se lo ruego por favor escúcheme. — Sus
súplicas son escuchadas por muchos, uno de los vigilantes toma a Jaime y Ágata a
Clara.

— Rompiendo las normas desde el primer día, una insolente jovencita, pero tú esposo lo
va a saber, pues no puedo entender, como se casó como una niña insolente como tú.

— NO, NO LO LLAMÉ, le digo que no estaba haciendo nada, se lo digo de verdad, por
favor, debe escúcheme, me ha tendido una trampa, por favor, escúchame.

— Ya escuché suficiente jovencita, siéntate.

— Por favor, señorita, no lo llame, no lo haga por favor.

— Es demasiado tarde, tiene que saber que clase de mujer es su esposa y ponerle mano
dura, esto merece una expulsión de nuestra institución.

La señorita Ágata se va a la oficina dejando a Jaime y Clara muy desconcertados. Jaime escribe
a Dylan y él lo amenaza para que no abra la boca, mientras que Clara siente que todo ha
terminado para ella.

Daemon está en una fuerte discusión con su abuelo, pues se impone llevarle la contraria, a
descubierto los planes de Daemon y que Clara está estudiando y se opone rotundamente.

— Te busqué una esposa, para formar una familia, no una niña a la que debes malcriar.

— No es así abuelo, buscaste a una niña a la que obligas hacer mi esposa, ya te lo dije,
solo dame dos años, dos años para que ella sea mayor y pueda adaptarse, te aseguro
que te voy a dar esos nietos que quieres, solo dame tiempo, no veo de malo que en
este tiempo ella se preparé y pueda ser una joven estudiada, solo piénsalo, ¿Qué crees
que pensará las personas si se enteran que todas las damas de la familia Artimedez son
unas mujeres preparadas y la esposa del único nieto de la familia, ni siquiera ha
terminado la escuela?

— Esa jovencita solo traerá problemas, es un desperdicio pensar en ello a futuro, en la


casa estará mejor y podrá concentrarse en lo único que debe hacer, darme nietos.

— ¿ Entonces evadirás las críticas de las personas de nuestra clase cuando la presentes en
la cena de tu cumpleaños? En cuanto abra la boca sabrán que no tiene nada que ver
con las damas de nuestra familia, ¿Piensas que en unos meses estará lista para la gran
inauguración? Mi meta es que se prepare, estoy aún joven abuelo, te pido solo esos
dos años, en cuanto ella termine la carrera, buscaremos al bebé, será una mujer más
preparada y habrá aprendido como funcionan las reglas de nuestra familia, me
entregaste a una niña abuelo, déjame prepararla entonces para que sea mi esposa.

Silencio, está fuera de control, enojado, frustrado, siente que no le queda tiempo, el tiempo es
su mayor verdugo, pero su nieto tiene razón, no esperaba que la joven fuera un dolor de
cabeza y lo único que desea es que su familia pueda reunirse sin problemas, además no piensa
admitir que se equivocó en elegirla por su belleza, lo que tenía que buscar para su nieto era
una mujer completa, que se enfocará en lo que tenía que hacer, ahora no le queda más que
resignarse, un divorcio, un escándalo ahora no les conviene, si que solo por esta vez, accederá.

— Dos años Daemon, nada más, y los voy a contar desde el momento en que ella se casó
contigo, así que tienes menos tiempo para prepararla, no más, si en dos años no me
traes la noticia de su embarazo, entonces tomaré otras medidas.

— Así será abuelo, ya lo verás. Disculpa abuelo. — Al ver el número en el identificador se


aleja de su abuelo con enojo.

D: ¿Bueno?

A: Señor Artimedez, le pido que asista a la brevedad posible la escuela, tenemos nuevamente a
Clara en la dirección y está vez, creo que no que no aprobará lo que hizo.

D: voy para allá.


Daemon cuelga la llamada y se voltea a ver a su abuelo.

— ¿Problemas hijo?

— No abuelo, no te preocupes, solo es un asunto que debo atender, ¿Puedo marcharme


ya?

— Si, ve, atiende tus asuntos.

— Buen día abuelo. — besa su mano y se marcha.

Daemon va directamente a su coche sintiendo que su enojo va en aumento, no sabe, no


imagina, pero siente que es algo grave.

En cuanto Daemon llega a la escuela, no hay muchos alumnos en los pasillos, la polémica está
en el pasillo, donde Clara al verlo le baja la mirada, su expresión es desconcertante y verla
junto a un joven muy atractivo lo hace imaginar lo peor.

— Señor Artimedez, por aquí por favor.

Mientras que las chicas no saben lo que pasa, el profesor ordena que procedan con la
exposición, solo imaginan que quizás Clara se ha ido porque se sentía mal y continúan la clase.

— Profesor, ¿Puedo ir al baño? — dice Estefhaní levantando la mano.

— Cuando sus compañeras terminen.

Estefhaní está inquieta y mira a Dylan quien se ríe con sus compañeros, no sabe que vio en el,
pero es un monstruo.
En la dirección, Daemon pasa saliva ante lo que la directora Ágata le informa.

— Lo he escuchado, yo misma lo he presenciado, no solo falta a mis reglas, sino que este
tipo de comportamiento es inadecuado, además de saber que usted es su esposo,
lamento mucho tenerte que informar de esto Daemon, pero esa jovencita es
irremediable.

Daemon se mantiene en silencio por unos segundos.

— ¿Ha visto sus notas? — Pregunta y Ágata no entiende. — Es buena estudiante, necesita
un rendimiento académico como ese para su reporte escolar mensual, creo que la
suspensión no es lo que necesita ahora, le doy mi palabra de que esto no se va a
repetir, exponga un castigo para ella y ella así lo cumplirá.

Ágata queda en silencio por unos minutos.

— Bien, tendrá un castigo, lo pensaré, es la segunda falta, te admiro Daemon, fuiste uno
de los mejores de esta institución y tú comportamiento jamás fue tan deficiente, haz
algo, porque tú reputación esta en juego, dudo mucho que tú abuelo quiera saber de
esto.

— No es necesario decirle, ella es mi esposa, mi responsabilidad, lo arreglaré, le aseguro,


no se va a repetir.

— Bien, no he dicho más.

— Me la llevaré ahora.

— Está bien.

Clara lo ve salir y se levanta temblorosa, Daemon mira con frialdad a Jaime y continua su
camino acomodándose su traje.
En cuanto ambos salen, Estefhaní corre a buscarlos a la dirección, mientras que Daemon ha
empezado una discusión con Clara.

— Me decepcionas.

— No es lo que tú crees por favor, escúchame.

— Ya no se ni que creer Clara, me equivoqué contigo, me equivoqué en confiar en ti.

— Fue una trampa, Daemon, me tendieron una trampa.

— Una trampa, ¿Tienes pruebas? Porque si es así volveré ahí y los enfrentaré a todos.

— Solo tengo mi palabra Daemon.

— Entonces no tienes nada, agradece que ahora debo mantenerte aquí, si no te hubiera
sacado de inmediato.

— Daemon, sácame de aquí.

Capitulo 17.

Daemon la observa con la mandíbula tensa y le abre la puerta del coche.


— No puedo, pero lo pensaré. Sube.

Tras subir al coche y Fabián arrancar, Estefhaní logra encontrarlos, pero le parece que ya es
demasiado tarde. Clara va en su lado del coche muy abatida, su corazón duele y llora en
silencio, no sabe que hizo mal, tenía una gran oportunidad y la quería aprovechar, pero todo
empieza a convertirse en un gran problema para ella, su corazón late muy fuerte y siente que
todo le da vueltas, cierra los ojos tratando de calmarse un poco, pues no se siente muy bien.

Al llegar a casa, Imelda se sorprende por lo temprano que han llegado, se acerca a ellos y al ver
sus expresiones sabe que algo a pasado, parece que el conflicto y las discusiones no pararan en
esta casa.

— Mi niña, ¿Está bien?

— Si nana, estoy bien.

Clara se va a su habitación y Daemon a su estudio, no sabe que pensar, no sabe que cree, pero
ella se mete en su cabeza con esa actitud que lo hace dudar de hasta él mismo.

Clara conversa con sus amigas, le dice que se ha sentido mal y se vino a casa. En cuanto cuelga,
se sube a la cama donde se cubre con la cobija, se siente mal, no demora en quedarse
dormida. Imelda prepara el almuerzo y en cuanto termina sube a buscarla.

— Clara cariño, ven a comer.

— No quiero Nana, por favor, solo quiero dormir.

— Mi niña, pero tienes que comer.

— Por favor Nana, solo quiero dormir.

Imelda la deja y sale en busca de Daemon quien decide comer en su despacho, eso calma a
Imelda quien sabe que así no habrá más problemas.
Clara no despierta, pasa el resto del día y la noche dormida, no se siente nada bien, sus piernas
duelen, tiene calambres y mucho cólico, apenas puede moverse. Por otro Daemon nota que
ella no ha bajado a comer, su comida está servida en la mesa y Imelda llega sin ella al comedor.

— ¿Dónde está?

— Dormida mi niño, se quedó dormida, estaba muy cansada.

Daemon no dice nada, camina subiendo a su habitación donde la observa dormida en su cama,
la observa por unos minutos y cierra la puerta, hoy ha Sido un día muy tenso y no piensa
discutir, solo quiere descansar.

Al despertar, Clara de levanta poco a poco, hoy se siente peor, nada calma su dolor y así es
levantada por Imelda para ir a la escuela, un infierno al que duda en volver, lo único que le trae
es problema, problemas de los que ella se quiere alejar. Hoy viste cubierta, un mono negro, top
igual, pues toca deporte pero lo menos que quiere hacer es deporte.

— Buenos días. — dice muy débil sentándose en su silla.

— Buenos días. — responde sin más Daemon. — Creo que cuando llegarte a esta casa, te
dejé muy clara la regla de no faltar a la comida, has dejado la cena en dos ocasiones y pienso
que no estás en la mejor condición para desperdiciar la comida, es una regla clara que debe
seguirse, quizás te has confundido con mi amabilidad y haces todo lo que haces.

— Lo siento, no volverá a pasar. — Daemon se queda sin palabras ante su respuesta.

No dice nada más, se concentra en su comida y al terminar, ambos se levantan para ir a sus
labores.

— Fabián te llevará a la escuela, pero no sé quedará, tiene asuntos que atender, espero no
volver a recibir otra llamada de la dirección, hoy tengo una reunión importante y no puedo
faltar.

— Está bien.
Clara camina y siguiéndolo al coche, ella sube en el suyo y él a su lado.

Van ya de camino a la escuela, ella va muy distraída, incluso se queda dormida en todo el
camino, lo que a Daemon le parece muy extraño ante su comportamiento. En cuanto llegan a la
escuela, Clara ni siquiera va en busca de las chicas, se dirige sin detenerse al salón de Biología,
para su clase, no es la única en el lugar, aún así no es de su interés, se concentra en estar en su
lugar hasta que ve a la profesora llegar, y tras ella sus amigas y el resto de la clase.

Estefhaní al verla se inquieta, pues es momento de clases y le cuesta acercarse, mientras que
Clara trata de concentrarse en su clase.

— Buenos días chicos, por petición de la directiva, hoy tendremos una clase especial,
hablaremos del sexo y antes de comenzar la clase, nos vemos en la obligación, de hacerle
entrega de algunos anticonceptivos que deben usar para la prevención de cualquier embarazo,
sabemos que estamos en una edad en la que muchos ya lo practican y lo más importante de
todo esto es mantenerse protegido, hablaremos de como hacer y lo que implica no usar
protección, no solo influye en el embarazo, si no que nos protege de cualquier enfermedad de
trasmisión sexual, Carolina hará entrega de algunos sentidos anticonceptivos, todos deben
recibirlos.

Clara recibe algunos condones, una caja de pastillas de emergencia y dos pruebas de
embarazo, toma las cosas y las guarda en su bolso. Clara no se siente muy bien, ni siquiera
espera que la clase termine, llama a Fabián quien se sorprende ante su petición.

F: ¿Qué sucede señorita?

C: Quiero ir a casa, por favor, ven por mí.

— ¿Qué pasa Fabián? — pregunta Daemon al notar lo incómodo que está.


— La señorita Clara, desea que vaya a la escuela por ella, creo señor que no se siente
cómoda, ¿Qué le digo?

Daemon tiene el tiempo en sus manos, no hace más que pensar en sus palabras por la mañana
y lo que dijo ayer, así que no piensa más.

— Da la vuelta.

— Cómo ordene señor.

Clara no espera, pide permiso y sale de clases explicándole a Ágata la situación.

— Habla con tus compañeros, que te envíen las tareas, no quiero que tú rendimiento
bajes, ¿Estás segura que es mucha sangre?

— Si señorita, no me siento bien.

— Bueno, puedes irte.

— Gracias.

Ágata no sabe lo que pueda estar pasando y no la retiene, en cuanto Clara llega a la entrada,
Daemon la espera.

— Lo lamento, yo…— Daemon interrumpe.

— No importa, sube.

Clara sube al coche y toma su lugar, va muy distante, incluso se queda dormida, tras varios
minutos de camino de vuelta a casa, dónde Daemon la sostiene de la mejilla notando lo débil
que está.
— ¿Que tienes? — Pregunta de manera sutil ante lo que ve.

— No me siento bien, me duele mucho el vientre. — Jadea de dolor y Daemon no lo


piensa mucho antes de cargarla en sus brazos.

Ella se apoya en su pecho y Imelda se asusta al verla.

— ¿Qué le pasa a mi niña?

— No lo sé, Nana, llama al doctor.

— No, no por favor, no llames al doctor, solo quiero dormir, por favor.

— Te prepare una sopa, te sentirás bien cariño.

Daemon la lleva a la cama y la acomoda quitándole los zapatos. Clara se abraza así misma,
sosteniendo su vientre y él la observa, no sabe que pensar.

— ¿Segura que no quieres que te evalúe un doctor?

— No, estoy bien, solo quiero descansar, es todo.

— Bien, descansa, y comete la comida, debo ir a trabajar, pero si te sientes muy mal solo
llámame.

— Si, gracias.

Daemon la deja dormir, vuelve a la sala notando su bolso sobre la mesa, lo abre para buscar su
celular y llevárselo, cuando nota los anticonceptivos, la pastilla de emergencia y las pruebas de
embarazo que lo hacen perder la cabeza.
— ¿Por dios? ¿Qué es eso mi niño?

— No lo sé Nana, pero lo voy averiguar.

— Daemon, cálmate hijo es una niña.

— Es una niña, claro que lo es, es una niña que sabe lo que hace, pues ella toma sus
decisiones y debe saber que sus decisiones toman consecuencias, niña o no, cargará con la
responsabilidad de sus actos, no podemos tapar el solo con un dedo, en el camino nos
enfrentamos a tantas adversidades, depende de cada uno como vemos las cosas, no la
victimices, ella debe responsabilizarse por sus actos.

Daemon toma todo en sus manos y lo lleva a la habitación, dónde clara está por quedarse
dormida cuando siente que le arroja algo sobre la cama.

— Explícame, ¿Acaso estás teniendo sexo? ¿Eso fue lo que hacías en el baño con ese
niño? Explícame, ¿De dónde sacaste esto?

— Si te lo digo no me creerías.

— Todo depende de ti, ¿Casado estás embarazada? ¿Es eso?

— ¿Te has vuelto loco? — Clara de levanta enojada.

— Soy tu esposo, merezco el mismo respeto que te ofrezco, eres una niña inmadura,
dime, ¿los usaste? Dime qué no estás embarazada.

— ¿De que estás hablando.?

— No te he tocado, si estás embarazada te atendrás a las consecuencias, yo no soy tu


niñero, ni tu padre para estar en esto contigo siempre, me tienes cansado.
— ¿te tengo cansado? Tu me tienes cansada, eres un imbécil, estoy harta de que me digas
lo que tengo que hacer y lo que no, que no creas en…¿Qué haces?

El llama al doctor.

— Buenos días doctor Contreras, lo llamo porque necesito que venga a la casa, mi esposa
no se ha sentido bien y necesito que la evalúe.

— No, Daemon, no lo hagas…

La ignora…

— Si, lo espero.

— ¿Qué haces? No estoy embarazada, no…— Interrumpe.

— No te creo nada, ya no te creo nada Clara, esperare al doctor y veremos, por tu bien
que no sea lo que pienso.

— ¿Como puedes pensar todo eso?

— Porque no eres clara, ni sincera conmigo, no lo eres.

— ¿Y tú si lo eres? Dime, llamas y te ríes por celular, te vas de noche a y llegas a las 2 am,
dejas que la zorra de tu amiga te toque como le viene en gana y de paso me llamas Florencia,
¿Quién carajos es Florencia? ¿Cómo te atreves a exigirme cosas cuando tus acciones no son un
ejemplo?

— ¿Un ejemplo dices? ¿está es la mejor manera de darme una lección?

— Te odio, no sabes cuánto te odio Daemon.


— Me alegra escucharte decirlo, y me quedo esto, lo pague yo ye lo quedó.

Daemon sale de la habitación vuelve tiempo después, cuando el doctor llega, la evalúa y
Imelda no se despega de ella descubriendo las verdaderas razones de su dolor. Daemon vuelve
al escucharla quejarse de dolor.

— Le haré unos exámenes de rutina, solo para descartar cualquier cosa más.

Al sacar la aguja, Clara se tensa, pues le tiene miedo, le teme desde que era una niña a los
hospitales, doctores y agujas, son su mayor temor. Llora en silencio mientras le sacan sangre. Al
terminar ella se acomoda sobre la cama dándole la espalda, él se marcha despidiendo al doctor
que le cuenta lo que sucede y vuelve a la habitación, le devuelve el celular y ella lo arroja al
suelo.

— No quiero nada de ti, solo quiero que te vayas, déjame sola, lárgate.

Lo rompió, Daemon lo observa y luego a ella, siente que las cosas se le han ido de las manos,
por un momento piensa que se a comportado como su abuelo, un claro ejemplo de lo vivido
que ha repetido en Clara.

— Yo la cuidaré mi niño, con las pastillas que el doctor le recetó, el dolor pasará.

Daemon la observa y sale de su habitación, ha faltado a una reunión importante donde Rosalí
está en pánico frente a su cliente.

— Espere un momento, quizás ya viene en camino, o algo surgió. — le repica y Daemon


no responde, eso la enoja más de lo que está. — Creo que le ha surgido un imprevisto, ¿Si lo
desea, podemos dar inicio con a presentación?— El hombre asiente observándola
detalladamente.

Rosalí se siente desplazada desde que llegó Clara y no sabe porque, pero siente que este
desplante tiene su nombre.
Rosali no se equivoca, Daemon después de lo sucedido y al escucharla quejarse de dolor no se
despega de la casa, se siente un Imbécil, no puede con todo esto, siente que las cosas se le
salen de las mano y está muy cansado, pasa su mano derecha por su rostro y suspira, pues
todo avanza tan rápido que no sabe cómo detener este tren en el que se amontado y no tiene
retornó.

Daemon va a su habitación y en cuanto entra ella está sola llorando, su corazón se acelera con
frenesí, de acerca poco a poco y ella se hace la dormida.

— se que estás despierta, Clara, mírame. — Ella lo ignoro y él acerca su mano para tomar su
mandíbula y poder verla a los ojos. al ver sus lágrimas las limpia con su pulgar y la mira
fijamente. — Perdóname, no lo sabía, no supe manejarlo.

—Qué irónico, ¿No? viniendo de un gran empresa conmemorado, no darse cuenta de los
simples detalles, creo que te ha quedado grande el trabajo que tú abuelo te ha impuesto, lo
siento si soy una carga para tí, pero yo no pedí esto y tú tampoco, entonces no me culpes por
no tener el valor de enfrentarte a tu abuelo y decirle lo que piensas, quizás así, acabemos con
esta farsa de una vez y por todas, jamás te veré como quieres que te vea, no representas más
que una amenaza para mí, no vuelvas a tocarme.
Capitulo 18.

Clara lo odia, es evidente, no puede soportarlo, lo odia con todas sus fuerzas, sus palabras no
son tan negativas como él lo creía, pues en mucho de lo que ha Sido tiene la razón, se aleja de
ella y la deja descansar mientras él se va a dar una vuelta por el jardín donde nota a Fabián.

— ¿Necesita algo señor?

— ¿Qué piensas de ella Fabián?

— ¿De su esposa señor?

— Si, de Clara.

— Bueno señor, creo que es una joven muy complicada, yo tengo una hermana y creo que
su comportamiento es natural a esa edad, quieren experimentar y conocer un poco de la vida,
dudo que ella se acostumbré a esto señor, a su matrimonio, creo que no podrá entenderlo,
pues aún no a madurado lo suficiente para hacerlo.

— Descansa Fabián.

— Igualmente señor.

Daemon vuelve a la casa, se siente confundido, distraído y los recuerdos de ellos en el coche
vuelven, sus palabras retumban en su mente y la sensación vuelve, no sabe cómo manejar está
situación sin duda alguna, pero duda que este matrimonio, dure más de dos años.

Un nuevo día, Clara se siente mejor y decide levantarse para ir a la escuela, se prepara
colocándose su uniforme y camina al comedor llamando la atención de Daemon.
— No tienes que ir, ya hablé con tu directora, te dará dos días para descansar.

— Gracias, pero prefiero ir a la escuela, me hace falta sexo. — dice con arrogancia
comiendo un trozo de piña.

— Bien, desayuna para que tengas energía entonces. — Responde sin más Daemon
tratando de concentrarse en su desayuno.

Ambos se ignoran y en cuanto terminan, Daemon la lleva a la escuela, necesita conversar con la
directora un poco, para que su rutina no sea tan difícil. En cuanto llegan a la escuela, Clara se
baja junto a Daemon llamando la atención, ella no hace preguntas, camina directamente a
loquer dónde Danna y Vanessa llegan.

— Es una epidemia, ahora Cristina también tiene su periodo, no vendrá en unos días,
¿Qué haces aquí Clara? Pensé que la directora te había dado algunos días, eso escuchamos
decir a la maestra. — dice Danna y Clara cierra el loquer.

— No quiero estar en casa, ya me siento mejor, no pasa nada.

Clara se queda hablando con ellas, mientras que Daemon termina una corta plática con la
directora, en cuanto ambos salen de la dirección, Esthefani llega.

— Disculpen, directora Ágata, señor Artimedez, necesito que ambos vean algo.

— ¿De qué se trata Estefhaní?

— Es sobre Clara.

— ¿Qué hizo Clara ahora?

— Nada señorita, solo vengo a decirles que Clara es inocente, miren.


Estefhaní le muestra las grabaciones y Ágata queda muy avergonzada por sus palabras de
antes, Daemon tensa la mandíbula y aprieta el puño enojado.

— Todo fue un ola de Dylan señorita, para que Clara quedará mal ante usted.

— ¿Dónde está ese Dylan? — Pregunta Daemon enojado.

En el jardín.

Daemon se mueve y Ágata pone los ojos como platos ante Estefhaní.

— Daemon, Daemon querido, recuerda que estamos en una institución, la agresión no


está permitida.

Corren detrás de él quien se suelta la corbata, va directamente al jardín sin detenerse, sus
acciones llaman la atención de algunos estudiantes que los siguen, en cuanto llegan al jardín,
Daemon toca su hombro y lo golpea.

— Te lo advertí hijo de puta. Levántate, te cree muy hombre, vamos pelea como un
hombre.

— Te voy a matar desgraciado. ..

Empiezan caerse a golpes y Ágata trata de detenerlos. Mientras que Clara está a punto de llegar
a su salón cuando una de las amigas de Estefhaní llegan por ella.

— Clara, Clara, ven, tu papá le está cayendo a golpes a Dylan en el jardín.

— ¿Qué? — dice sorprendida.

— Vamos, vamos…

Las chicas se mueven, Clara intenta pasar, abrirse paso como Ágata, Fabián intenta separarlos,
mientras que Estefhaní piensa desenmascarar a todos.
— Ahora chicas. — da la orden por su celular y la graban de Dilan se escucha en el
parlante de la escuela, dónde todos lo escuchan.

— Estefhaní, detenlo.

— No soy yo señorita Ágata.

— Daemon, pará ya por favor, no vale la pena, él no me intere…— Daemon la atrapa en


sus brazos y la besa delante de todos.

Ese beso paraliza al mundo, sus labios se rozan de manera intensa y constante ante todos,
alarmando a todos en la escuela. Mientras que Clara lo besa sintiendo sus labios unirse a los
suyos, le corresponde como si supiera lo que hace, y aprieta su pecho arrugando su camisa.

— Calma chicos, todo tiene una explicación.— Ágata se siente muy alterada.

Ambos se alejan y se miran a los ojos.

— Diles quien soy en tu vida y por fin a todo esto, muéstrales tu anillo .

Clara saca el anillo y se lo coloca, levanta su mano dejando a todos sin palabras.

— NO ES MI PAPÁ, ES MI ESPOSO…— Al decir eso todos se quedan sin palabras, muchas


sonríen al ver lo guapo que es y otras se escandalizan, sin embargo, Daemon toma su mano
entrelazando sus dedos.

— Te lo repito una vez más, aléjate de mi mujer, no busques más problemas.

— No te preocupes Daemon ahora mismo lo vamos a resolver, por favor, vamos a la


dirección.
— Aaaaaaaa….— dicen muchos de los presentes.

— Te lo tenis guardado Clara. — dicen muchas al pasar.

— Tu esposo es muy guapo querida, que emoción.

— Pensé que era tu hermano, lo quería para mí, que lastima.

— ¿No tiene a un primo?

Clara se siente un poco agobiada, los comentarios son excesivos pero se alegra que esto haya
pasado, pues su nombre no quedará manchado, por lo menos no con un rumor como ese. .

Los profesores se reúnen con la directora, pues las acciones de Dylan le parecen excesivas.

— Tengo fotografías, pruebas del acoso que él tiene contra mi esposa, si me denuncia por
golpearlo, entonces, yo también tomaré cartas en el asunto.— dice muy enojado Daemon.

— Creo que puedo arreglarlo, lo mejor será un expulsión, hablaré con sus padres para su
removimiento de la institución, no veo más opción, su padre viene en camino.

— Si se metió en problemas, lo enviaré a enlistar al ejército, me tiene cansado. — dice el


padre de Dylan. — directora Ágata, señor Artimedez, ¿Cómo estás usted? Casualmente está
mañana hablé con su asistente para apartar una cita con usted, que coincide.

— Creo señor Montiel que no es coincidencia, pues su hijo Dylan a estado acosando a la
esposa del señor Artimedez.

— ¿Qué tú hiciste que?

— Papá ella…— Lo abofetea.

— Cállate, te lo advertí.
— Señor, por favor, guarde la compostura, tenemos pruebas de todo el acoso y el señor
Artimedez desea proceder de manera legal y nosotros, nos vemos en la obligación de darle una
expulsión inmediata de nuestra institución, ante incumplimiento con nuestras normas.

— ¿Podríamos conversar a solas? — dice el padre de Dylan.

Todos salen, excepto Daemon, el señor Montiel y Ágata, platican para no llegar así tos legales,
Daemon habla sobre la fiesta y las drogas que el señor Montiel no puede negar, pues encontró
algunas pastillas extrañas en su casa, no puede ir contra uno de los hombres más poderosos
del país, no tiene más que verse en la obligación de cambiar de institución a Dylan, y con la
promesa de que se mantendrá lejos de Clara, Daemon da por terminada la reunión, dejando
todo en claro. Al salir de la oficina, Clara lo acompaña a la salida, en ese momento ellos se
quedan solos.

— Perdóname por no creer en tu palabra, ¿Crees que si te dejo aquí estarás bien? — Clara
lo mira y asiente.

— Si, no te preocupes, ya me siento mucho mejor.

— Bien, llámame si algo más surge, creo que está será la última vez que venga a la
dirección por problemas como esto, después de todo, ya él no estará aquí y el resto lo pensará
dos veces antes de acercarse a ti, ahora podrás estar más tranquila.

— Gracias, aunque no tenías que golpearlo.

— Si tenía, todo aquel que desee faltarte el respeto, se la vera conmigo.

— ¿Y tú? ¿no vas a dudar de mí?

— Aprenderé a sobrellevar las cosas, lo manéjate mejor la próxima. Debo irme a trabajar.

— Bien, gracias.
Clara se aleja y lo observa unos minutos mientras se sube al coche, se da vuelta y observa a sus
amigas esperando por ella, tiene mucho que explicr y no piensa huir de ello, es momento, de
enfrentar sus problemas.

— ¿Es tu esposo Clara? — Pregunta Vanessa sorprendida.

— Así es, es una larga historia, que debo contarla con calma, ¿Que les parece si vamos a la
cafeteria?

Capitulo 19.

Las chicas se quedan atónitas al escuchar toda la historia.

— Eso es delito. — dice Vanessa con frustración.

— No lo es, su abuelo dio el permiso, es legal por ser su tutor. — responde Danna muy
feliz.

— ¡No se vale! Ella no lo ama.— dice con enojo Vanessa intimidado a Clara, quien baja su
cabeza ante sus palabras.

— Pero es su esposo legal, además la cuida y le da lo que necesita, hay muchos


matrimonios arreglados como este, y sobreviven, el de mi madre no es el caso, pero en fin, no
todos son iguales.

— ¿Te maltrata clara? — Pregunta Vanessa preocupada, llamando su atención.


— No, no, chicas, no, él es extraño, pero no me ha pegado.

— Tienes mucha suerte…

— Si, no puedo negarlo, está guapísimo el condenado, pensé que era tu hermano. —
réplica nuevamente Vanessa.

— Ojalá yo pudiera casarme, si no lo quieres te lo cambio por mis padres.— Responde con
ánimo Danna, sacando una pequeña sonrisa incómoda en Clara.

— Danna, no digas eso, no ves que no tiene padres, lo sentimos Clara.

— No te preocupes, estoy bien, fue hace mucho, ahora me preocupa mis hermanos, es
todo.

— Tranquila Clara, si te cuidan a ti, estoy segura que lo harán con los niños, son unas
personas respetadas, mi padre siempre habla de ellos, su sociedad nos cambió la vida, y tú
esposo es un hombre muy inteligente y respetado. Tengo una duda, sino te a tocado, ¿Acaso
tiene a alguien más? Clara, es un bombón, el más cotizado de todos los hombres en Miami,
¿Sabes cuántas mujeres desean tu lugar? ¿Estás segura que no lo quieres ni un poco? No lo sé,
Cuídalo porque estoy segura que tiene que tener muchas detrás de él, solo por su éxito, y su
bella es como un premio y ese beso, Dios, me revolvió todo a mí, no quiero imaginar lo que
sentiste tú.

Todas ríen ante los gestos y expresiones de Danna, sin embargo los pensamientos invaden la
mente de Clara, quien se ha quedo realmente sorprendida, ha Sido su primer beso y escuchar a
las chicas hablar de su esposo es extraño. Ahora de rincón en rincón la saludan, muchas saben
la abundancia del dinero de su esposo y otras por su suerte, en el mundo siempre existirán
opiniones diferentes de su situación, pero sobre todo, muchas apoyarían una unión así, y como
dice Danna, más de una persona desea tener su lugar, y eso la hace pensar en lo último que
ella dijo, si no la toca a ella, ¿Entonces con quién tiene sexo?

Clara apenas puede concentrarse en su clase, entre las chicas murmurando y viendo a su
esposo en internet, la clase, y los pensamientos en su mente, todo da vueltas en ella, apenas
puede asimilar las cosas y es incómodo, no logrará concentrarse y lo sabe. Mientras que
Daemon va llegando a su trabajo un poco agitado, pues su mañana se salió de control y no
espera nada más por hoy.
— ¿Daemon? — dice Rosali al verlo.

— Buen día Rosalí.

— ¿Buen día? ¿Pero que demonios te hiciste? Me he cansado de llamar, me dejaste


plantada en la comida con el inversionista.

— No pude asistir, tenía asuntos que atender.

— ¿Qué asuntos son más importantes que este proyecto por el cual llevamos mucho
tiempo trabajando?

— Creo que olvidas que estoy casado.

— ¿Qué quieres decir? Daemon, ni siquiera me enviaste un mensaje.

— Rosalí, te dije que estaba ocupado en un asunto importante, más que la reunión a la
que iba. Escucha no necesito que me sermonees por algo que ya se, este es tu trabajo también,
si yo falto es tu deber hacerte cargo.

La mira con seriedad, y Rosalí está muy desconcertada.

— No puedo entender lo que te pasa. — dice en un tono más calmado.

— No hay nada que entender, si no tienes nada más de que discutir, entonces necesito
que me dejes solo.

— Daemon…— La mirada de Daemon la fulmina callándola por unos segundos.— ¿Tan


rápido te ha cambiado?

— ¿Cambiado? ¿A qué te refieres?

— No lo sé, eres un hombre diferente desde que ella llegó, no me invitaste a tu boda, ni
siquiera lo comentaste, las noticias, te vas temprano, ya no llamas para conversar lo que
haremos al día siguiente, tu distancia, jamás habías faltado a una reunión importante, por nada
del mundo, ¿Qué está pasando?

— Quizás yo no soy el del problema, te acostumbraste a cosas que no serían eternas,


¿Qué quieres que te diga? Somos amigos, pero creo que te sobrepasas, como la manera en la
que me tocaste frente a ella.

— ¿Ese es el problema entonces? ¿No le caigo bien?

— Ni siquiera te menciona, pude darme cuenta, no se cuál es tu problema, desde la


universidad sabías que estaba con Florencia y no actuabas de esta manera, no creo que haya
diferencia ahora, estoy casado, no cambiará el hecho de que somos amigos, ¿Puedes
entenderlo? No me lo hagas difícil.

Rosali asiente, se mantiene en su posición, no sabe lo que pasa con ella, y que la hace tan
especial, pues Daemon jamás había cedido tanto con alguien, hasta ahora, ¿No sé supone que
fueron obligados a casarse? ¿Qué demonios le hizo esa mujer para que Daemon cambie de esa
manera con ella?

— Lamento lo sucedido, me disculparme con ella si eso quieres.

— No es necesario, Rosalí, solo evita repetirlo, no quiero que ella se confunda con cosas
que no están pasando, quiero que la relación entre los tres funcione.

— Ella no es Florencia, Daemon.

— Lo sé, por eso te lo digo, no quiero más problemas.

— Lo entiendo, no te preocupes, me prepare para la junta.

— Gracias.

Daemon la ve salir, y no es que quiera lastimarla, ella fue su apoyo ante la muerte de Florencia
y ha Sido su compañera de equipo, pero quizás ella a confundido las cosas y desea ahora más
que nada dejar las cosas en claro, pues no quiere mal entendidos, ni más problemas a futuro,
es suficiente con lidear con su matrimonio.
Daemon pasa la tarde trabajando con su equipo de trabajo como de costumbre, y al terminar
se prepara para volver a casa tras una larga jornada. De camino su mente está llena de
pensamientos, las palabras de Rosali han venido a su mente, piensa en la idea de que Clara a
cambiado su vida de un momento a otro, lo a llevado hacer cosas que él no pensaba que haría,
todo lo vivido con ella viene a su mente, desde el momento en que llegó a su vida, hasta hoy,
que a golpeado a un menor por defenderla, se a sobrepasado así mismo, subestimado por
completo, y no sabe porque, me todo le causa una gran satisfacción, no se sentía así en mucho
tiempo y es grato sentir esa adrenalina que causa su cuerpo ante lo vivido.

Errar es de humanos, aprender cada día es nuestra lección de vida, sobre todo cuando nos
embarcamos en una nueva aventura de la cual no tenemos idea de lo que se aproxima, nunca
estamos listos ni preparados

para lo que vendrá, solo depende de cada quien como enfrentar, los juegos del destino.

— Bienvenido, mi niño.

— Buenas noches Nana, ¿Dónde está?

— Desde que llegó se encerró en el despacho estudiando para su examen de mañana. ¿Sirvo
ya? — Pregunta algo incómoda.

— ¿Ella no a cenado?

— No mi niño, no se ha sentido bien y a decidido esperarte.

— Está bien Nana, sirve, iré a buscarla.


Daemon camina a buscarla al despacho, dónde la ve sentada apoyando su cabeza de la mesa
con su brazo derecho como almohada, su hermosa cabellera sobre sale de la silla y su brazo
izquierdo sostiene su vientre, está dormida o eso cree Daemon hasta que la ve abrir los ojos de
repente en su dirección, como si supiera que a llegado al lugar.

— ¿Aún te sientes mal? — Pregunta Daemon acercándose a ella con ambas manos en los
bolsillos.

— Si, me duele mucho.

— ¿Te tomaste los calmantes?

— Si, aún así, el dolor persiste.

— ¿Quieres que llame al doctor? ¿o deseas ir a unq clínica?

— No, no quiero, pasará.

— No lo sé, pero me da una impresión de que no te gustan los doctores y las clínicas.

— A ti no te gusta los lugares encerrados, será nuestro secreto.

— Lo acabas de decir niña, se supone no debías mencionarlo.

— ¿Te molesta? Imagínate como me sentí cuando dijiste que estaba embarazada.

— Ya me disculpé Clara.
— No lo sé, siento que aún no puedo perdonarte.

— ¿Me estás chantajeando? ¿Que es lo que quieres? — Clara estira sus brazos y Daemon niega
acercándose a ella.— Tu pesas niña, ¿lo sabes?

— ¿Me estás llamando gorda? eso es un punto menos anciano, no se le dice a una adolescente
que está gorda, ¿Quieres sufrir con mis crisis de ansiedad? ¿La depresión y todo aquello? Sería
terrible para tí.

la lleva en sus brazos.

— Ok, bien, lo entiendo, disculpa. — dice un poco serio.

— Es una broma a cuando, ¿Acaso no sonríes nunca?— Al decirr eso y estar tan cerca uno del
otro, Clara lo hizo recordar ese momento en el coche que lo pone tenso.— ¿Dije algo malo?

— No te preocupes, come todo y ve a descansar.

Un poco de tensión surgen entre los dos, ha Sido tierno que la haya cargado, llevándola al
comedor, realmente fue un bonito gesto que ella llevará presente.

Una noche tranquila, llena de paz, después de este tiempo juntos, ellos han podido superar
una noche.
Al despertar Clara se siente mejor, nota sus cosas en la mesita de noche, que le indica que él le
a traído sus cuadernos, como de costumbre. Se prepara para ir a la escuela y en cuanto está
lista sale para ver a su guapo esposo conversar con su amigo por celular, conversar de un
proyecto y de la presentación del mismo está tarde, además hablan de un viajé.

D: Me tomara unos días ir a impecsionar todo, quiero dejarlo todo organizado, ¿Llamaron a los
obreros? No quiero a nadie fuera del plan, dos meses es lo máximo que puedo dar para la
elaboración de los Townhouse.

S: ¿Irás personalmente? puedo ir, ¿si quieres?

D: Iremos, quiero que la obra tenga todo lo que deseo, lo inspeccionare, dejaré todo listo y te
quedarás cargo.

S: Está bien, empezaré con las reservas del hotel.

D: Está bien, mantenme informado.

S: Así será hermano.

Al colgar, Daemon se sienta a desayunar con Clara, quien lo espera y observa en silencio.

— Buenos días Clara.

— Buenos días Daemon, no quise molestarte.

— No lo haces, ya que estás aquí, debes saber que hoy tengo un día importante, ¿Podrías
comportarte? No quiero llamadas de la escuela.
— No la recibirás.— Responde sin más Clara.

— Bien, por la noche hablaremos, ¿Estás lista? Vamos.

Clara lo sigue hasta el coche, ambos suben, parece que hoy la acompaña de nuevo a la escuela,
lo escucha hablar nuevamente por celular con alguien más, va muy distraído y ella un poco
tensa, en cuanto llegan a la escuela, él se baja del coche y le cede el paso para que ella se baje.

— Bien día Clara.

— Igual. — Dice caminando unos pasos, cuando nota que muchas chicas están reunidas
murmurando en la entrada, Clara odia escuchar del tema y se da vuelta para verlo. — Daemon.
— Dice llamando su atención. Daemon voltea y Clara se acerca a él corriendo a su encuentro y
lo besa.

Sus labios se ronzan con intensidad, siente su corazón latir y su respiración agitarse, cierra los
ojos mientras sostiene las mejillas de Daemon y mueve su mano derecha para hacia su nuca,
para acariciar su cabello y se aleja poco a poco de sus labios.

— ¿Que fue eso? — Pregunta Daemon mirando sus mejillas sonrojadas.

— Es tu culpa, tu me metiste en esto, ellas no paran de hablar de nosotros, creo que si no


quieres que se repita, no me acompañes a la escuela.

— ¿Te están molestando?

— No, se las ingenian y se pelean por quitarme a mi esposo.


Capitulo 20.

Daemon Sonríe, se ríe de lo que dijo y le acaricia la mejilla acomodando su cabello tras su
oreja.

— Ve a clases Clara, no te preocupes por eso, no lo pienses, céntrate en tu examen,


quiero buenas calificaciones, ¿está bien?

Clara lo observa alejarse y ella asiente sin más, no entiende, no puede entenderlo, pero lo deja
marchar. Clara camina hacia sus amigas que la esperan.

— ¿Estás bien Clara? — Pregunta Vanessa curiosa.

— Ese beso fue increíble, me encantan ustedes dos, parece como una telenovela, vamos,
cuéntanos, ¿Ya tuviste tu noche de bodas?

— No, no chicas, eso no creo que pase.

— ¿por qué? Son esposos, eso hacen los esposos, Danna ya lo ha hecho y aún no está
casada, ¿Qué están esperando? — Dice Vanessa con curiosidad.

— Creo que tú esposo aún te ve como una niña Clara, por eso aún no se atreve a tocarte.

Clara no le da respuesta, pues es lo que siempre le dice, es una niña, y aunque no fuera así, aún
no siente tal motivación por algo que le aterra, pero si le incomoda que él crea que es débil e
ingenua.

*Dos días después.

Su suegra a cancelado su salida, pues el abuelo se niega a qué Daemon y Clara asistan a su
cumpleaños, tras la conversación con Daemon, las cosas han tomado un rumbo diferente.
Daemon a logrado conseguir el contrato que tanto quería, mientras que para Clara las cosas
vuelven como al inicio al conversar con sus hermanos que poco a poco se van adaptando a las
costumbres de la familia, incluso tienen tutores de todos los tipos, y le están enseñando
idioma, parece que desean que la olvide, pues poco pueden hablar y eso la entristece, la trae
de vuelta a la realidad, apenas puede dormir pensando en ello.

Un nuevo día, Daemon sale a ver a su abuelo ante de los planes para su viaje, a los Ángeles,
mientras que su hogar es invadido por Rosali como todos los años para organizar la celebración
del aniversario de Daemon en la empresa como director ejecutivo y líder del equipo de la gran
élite.

— Ven Fabián, coloca todo en la mesa, no tenemos mucho tiempo antes de que llegue y
no quiero que vea su sorpresa sin terminarla.

— Si señora.

— Buen día señorita Rosalí. — dice Imelda algo incómoda al verla.

— Buen día Imelda, ya estoy aquí como todos los años, es momento de organizar la
sorpresa, pronto llegará más personal para ayudarte en la cocina, prepara todo los
ingredientes, si falta algo, solo dímelo.

— Señorita, yo…— Clara aparece, es fin de semana y desea descansar, pero al ver a Rosalí
su día perfecto se ha arruinado.

— ¿Qué celebramos? — Pregunta con arrogancia y seriedad acercándose a ella.

— Buen día, Clara, no me sorprende que no lo sepas, quizás no sabes nada de él.

Clara se acerca apoyándose sobre la mesa donde Rosalí coloca algunas carpetas.
— ¿Qué tengo que saber? Ilumíname. — Dice tomando de la cesta de la fruta una fresa
que muerde con calma.

— Disculpen iré a poner a descongelar los camarones. — dice Imelda dejándolas solas
para llamar a Daemon.

Al llegar a la cocina, Imelda toma el celular y le marca a Daemon quien no demora en


responder.

D: ¿Imelda?

I: señor, tiene que venir, la señorita Rosalí a llegado a la casa como todos los años y parece que
a la niña no le agrada su presencia, hay mucha tensión entre ellas dos.

D: Ya estoy por llegar Imelda, tranquila.

I: Está bien mi niño.

Cuelga y saca algunas cosas de la nevera. Mientras que en la sala una fuerte discusión a
comenzado.

— ¿Cómo puedes tan siquiera considerarte su esposa?— Clara se levanta de la mesa y se


acerca a ella. — Cuando ni siquiera sabes que hoy es la celebración de su aniversario
como ejecutivo, no eres más que una falsa esposa, no eres lo que él necesita.— dice
sin más.

Clara no la tolera y le da una bofetada.

— ¿Quién es mejor para él? ¿Tú? No me hagas reír, si así fuera tú serías la esposa y no yo,
métete en tus propios asuntos, no demuestres tanto interés que a él ni siquiera le
interesa una mujer co…— Rosalí intenta devolverle la cachetada y Clara la detiene con
enojo y le da dos cachetadas, una de ida y otra de vuelta, dejándola sin palabras.
— CLARA…— Dice Daemon quien aparece ante la escena.

— Daemon, se ha vuelto loca, a perdido la cordura, mira lo que me ha hecho.

Clara aplaude ante el drama de Rosalí, llamando la atención de Daemon y Imelda quien
aparece al igual que todos los de seguridad.

— Bravo…— dice aplaudiendo fuerte— Vamos aplaudan, se merece un Oscar por


actuación. Te lo mereces por perra, conmigo no te metas, porque te doy dos más si es
necesario, valórate un poquito, ZORRA.

— Clara… — Daemon la mira con seriedad y ella a él, toma una manzana y camina a su
habitación arrojando la puerta con fuerza.

— Daemon, ella, no se que le pasa conmigo, yo solo… — Daemon interrumpe.

— Viniste sin avisar. — Dice dejándola como loca.

— ¿Qué?

— Tenías que hablarlo con ella antes de hacerlo, ahora ella vive aquí, es su
responsabilidad hacer estas cosas si así ella lo desea.

— Daemon yo… — La Interrumpe.

— Tú aún no entiendes que ella es mi esposa, cancela todo.


— Daemon…— Daemon esta muy enojado.

— No es buen momento Rosalí. Fabián, ayúdala a volver.

— Si señor.

— Gracias por el gesto Rosalí, pero las cosas han cambiado, es momento de que te des
cuenta.

Ella sin decir nada más, toma el pastel y sale de la casa, va como una fiera porque se dejó pegar
se esa mujerzuela.

Daemon va a buscar a Clara y Clara está hecha un demonio en su habitación.

— ¿Qué fue todo eso Clara?

— Pregúntale a tu amiga. Que se mantenga al margen y no se acerque a mí porque no


respondo.

— Tu no puedes actuar de esa manera, Clara, con todos siempre estás a la defensiva.

— ¿Y como quieres que me porte? ¿Ah? ¿Me dejó humillar? Lo siento si no le rindo
pleitesía a tu amiguita como tú lo haces, no le pico torta a nadie que no me agrada, y
esa mujer no es la excepción y si tanto te molesta, pues ve tras ella y déjame en paz.

— Tu nunca entiendes nada Clara, eres una niña que…— Clara interrumpe.

— Una niña, ¿Qué? Habla Daemon, una niña, así me ves, una niña, ¿No? Puedo ser una
niña, pero no soy una tonta y se reconocer la falsedad en las personas, ya te lo dije, es
tu problema si le haces un altar, pero conmigo no cuentes, no pienso rendirme ante
nadie, lárgate, ve, ve trae ella, largo Daemon.

Clara está tan enojada que no sabe que hacer, en cuanto Daemon sale, ella se empieza a
desvestir, empieza a cambiarse y toma su bolso y su celular y sale de la habitación.

— CLARA, ¿A dónde vas? Clara, te estoy hablando.

— Iré a casa de Danna, no tengo que repetirlo.

— No sales, aún sigues castigada.

— Amárrame entonces, porque me iré de todos modos.

Daemon arroja las cosas de la mesa y Clara sale en busca de Fabián notando a Rosalí en su
coche.

— Vamos Fabián.

— Señorita, tengo que llevar a la señora Rosal…— Clara Interrumpe.

— Es una orden, ¿Quién es tu jefa? ¿De quién estás a cargo? —Fabián no sabe que hacer
y sube en el coche dejando a otro cargo. — Llévame a casa de Danna. — dice sin más.

Fabián no sabe que hacer, conduce al no ver a Daemon quien sale después de su partida.
Fabián le informa de todo mientras que Rosalí trata de ignorarlo y se marcha al igual que Clara.

Daemon es abatido ante una llamada de su abuelo sobre el aviso de Rosalí ante el evento de
esta noche. El abuelo al enterarse que lo a cancelado lo aplaude, pues lo apoya cree que es lo
mejor, tras el reciente chisme y lo que sabe de su nuera prefiere que aún no la saquen al
público hasta que Daemon crea que está lista, él no va a exponer a clara de esa manera ante
tantas personas, y Rosalí se siente humillada por la situación y la vergüenza de tener que
cancelarlo, así que a acudido al abuelo quien tampoco la ha apoyado.

Al llegar a casa de Danna, ella se sorprende al ver a Clara en su casa.

— ¿Clara?

— ¿Puedo entrar? Discutí con Daemon.

— Si, si, claro, pasa.

Clara entra y ambas se van a su habitación, en cuanto llegan Clara nota sus diseños y sus
tatuajes.

— Cuéntame, ¿Qué pasó?

— Tenías razón, me ve como una niña tonta, pero le voy a demostrar que no lo soy.

— ¿Qué tienes en mente? — dice Danna, sentándose frente a ella, payando sus manos
brazos y su barbilla sobre el espaldas de la silla.

— Tatuame Danna, quiero tatuarme, quizás un piercing también, me gustaría superar mi


miedo a las agujas.

— ¿Le temes a las agujas?

— Larga historia.

— Ok, ok, ¿Estás segura? Clara borrarlos duele más que hacerlos.
— Lo sé, no los voy a borrar, los quiero, házmelos Danna.

— Bien, bien, si estás tan dispuesta, te mostraré algunos diseños y tú escoge el que te
guste.

Danna le da una carpeta mientras prepara todo, Clara se siente un poco nerviosa, pero la
adrenalina corre por su cuerpo, ella escoge varios.

— Estos, quiero estos, y este piercing.

— Me has dado trabajo chica, nos tomará todo el día, pero lo haremos, acuéstate en la
cama que haré la magia, mientras me preparo, ve escribiendo lo que quieres que te
escriba en la espalda.

Clara lo piensa por algunos segundos y en su mente surge un gran idea, la escribe mientras
Danna empieza colocarse los guantes, Clara escribe.

— Si el mundo te subestima, demuéstrale de qué estás hecho y calla sus bocas con tus
acciones. — Danna guarda silencio. — ¿Te gusta?

— Si que te hizo enojar. —Ambas ríen. — Date vuelta, relájate.

Clara siente pánico, Danna escribe las letras en medio de su columna y empieza a tatuarla,
Clara siente que pierde el control, pero poco a poco se va sintiendo más cómoda, aunque el
dolor no pasa, ella siente que es como mil agujas atravesando su columna, cierra los ojos y
trata de calmarse.

— Respira, ya estoy por terminar el primero, calma, falta poco.

Llamada tras otra, Daemon sabe que está en casa de Danna, pero no responde las llamadas, le
marca y le deja mensajes y Clara no responde, Fabián no puede entrar, Danna está sola en casa
porque su mamá está trabajando y nadie abre la puerta por más que la toquen.
F: No sale señor, pero le aseguro que sigue ahí.

D: se que está ahí Fabián, se niega a responder, mira la hora, ¿Acaso no piensa volver?

F: Seguiré insistiendo señor, no se preocupe, la llevaré de vuelta a casa.

Daemon cuelga y Fabián sigue tocando el timbre y la puerta, la llama pero Clara no responde,
está en un momento de su vida en el que se siente libre.

— No te rías, no te nuevas, solo me falta este y termino, cálmate.

— Van a tumbar tu puerta si no salgo pronto.

— Ya, está, ya está, tienes las letras en la espalda, cuatro mariposas con las iniciales de tus
hermanos y de tus papás en el costado izquierdo, una hermosa rosa abierta con tu
nombre en el costado derecho y una rosa igual en la pierna derecha, un picsing en el
ombligo, son 500$ — dice y Clara se queda sin palabras. — Es broma tonta, gracias por
venir y confiar en mí, te daré una guía para cuidarlos, de verdad me ayudas mucho a
practicar, tomamos como mi regalo de amistad.

— Entonces quiero uno más, debajo de mi dedo anular, la fecha en la que me metí en
este embrollo, ¿Puedes?

— Claro que sí, quítate el anillo.

Clara hace lo que ella le pide, no les toma mucho tiempo hacerlo y salen justo a tiempo cuando
Fabián está por entrar a la fuerza.

— Señorita, se ha demorado, el señor es…— Clara interrumpe.


— Ya estoy aquí, deja el drama, Fabián, ¿Traes dinero? — Pregunta y Fabián se queda sin
palabras.

— Si señorita.

— ¿Me puedes dar 500$?

— Si, espere. — Saca de su cartera el dinero y se lo da.

— Gracias, ya regreso, enciende el auto.

Clara vuelve con Danna y le entrega el dinero.

— ¿Qué es esto?

— Mi regalo por tu amistad, no tengo nada de valor que darte y se que esto te ayudará a
comprar lo que te falta para tu negocio, se que tus padres no te apoyan al 100% y
quiero contribuir.

— Clara, no puedo, es un regalo.

— Tómalo, te admiro, eres genial, quedaron hermosos, esto es lo tuyo, no lo dejes.

Danna la abraza y llora conmovida.

— Gracias, gracias, eres la mejor Clara, gracias amiga.

— Tranquila, te agradezco que me hayas recibido y escuchado cuando te necesitaba,


gracias.
— Vuelve cuando gustes, no necesitas pagarme, si quieres vive conmigo. — amabas
sonríen.

Clara se marcha, se despide nuevamente de ella a la distancia mientras el coche se pone en


marcha. Clara nota los muchos mensajes y llamadas, son casi las 8 pm y es tarde para regresar
a casa, dónde sabe que le espera una dura discusión.

Al llegar a casa, Clara lo nota en el sofá, casi las 9 pm.

— No pienso discutir, arréstelo. — dice muy seria entrando a la casa con tranquilidad.

— Estás sobrepasado mis límites, haces lo que te vienen en gana sobrepasando mi


autoridad, eres una irresponsable, ¿Qué harías si te pasa algo? Dime.

— Te da igual, eso pasaría, estás esperando el momento justo para deshacerte de mí.

— Eres una niña inmadura que…— Clara de burlar.

— Bla, bla, bla, Daemon, pareces un cura, cierra la boca, de una vez. — Arroja la puerta
de su habitación con fuerza y está vez lo saca de quicio.

— FABIÁN, FABIÁN…— Fabián aparece.

— ¿Señor?

— Busca las herramientas, necesito que remuevas una puerta.

— ¿una puerta señor?


— Si, ve, date prisa, ahora. — dice moviéndose en descontrol, lo lleva a sus límites, está
fuera de control y está vez no se la va a dejar pasar.

Van a la habitación de Clara y empieza a aflojar las bisagras. Ella siente la conmoción y sale
abriendo la puerta.

— ¿Pero….¿Que demonios hacen?

— Voy a quitar la puerta, así no la vas a tirar más.

— No, no, no lo hagas, ¿Acaso has perdido la razón? ¿Te has vuelto loco?

— Si, me volví loco, este anciano perdió la razón. Hazte a un lado Clara.

— No, no la vas a quitar, por sobre mi cadáver.

— Clara, quítate.

— No…— Daemon la carga en sus brazos.— No, no, ¿Qué haces? ¿Qué haces? Suéltame
Daemon, suéltame. — La lleva a su habitación y la deja sobre la cama, cerrando la
puerta mientras Fabián termina con la habitación de Clara. — Déjame salir, quítate,
quítate del medio. — Empieza a golpearlo y Daemon la toma en sus brazos y la abraza
con fuerza impidiendo que se mueva. — Suéltame, Daemon, suéltame.

— De aquí no sales hasta que te lo ordene, haz como quieras, pero no saldrás.
Capitulo 21.

Clara trata de alejarse, él la suelta y Clara lo intenta evadir.

— Quítate Daemon, no quiero estar aquí.

— Aquí te quedas.

— Quiero que te…— Empieza a golpearlo.

Daemon la atrapa en sus brazos y la acorrala tomándola de espaldas.

— No te muevas así Clara, me golpeas, dice agitado.

— ¿Cómo? ¿Así? — Lo golpea con su trasero en su miembro y Daemon la aprieta más


contra su cuerpo tomando su cuello y la acorrala contra su pecho.

— Te gusta jugar a las malas.— Le dice al oído mientras que Daemon la tiene inmóvil.

— Tu no eres tan diferente, suéltame. — Le dice agitada, sintiéndose prisionera ante la


intención de la fuerza que ejecuta y la manera en como la sostiene.

Daemon le suelta el cuello, removiendo a un lado su cabello y en cuanto fija su mirada en su


espalda lo nota.

— ¿Qué demonios Clara? ¿Quién te dijo que podías hacerte eso?

Clara de aleja al sentir que la suelta y camina sintiéndose acorralada por su cercanía que la
asusta, está enojado y lo sabe.
— ¿Qué pasa? Tu tienes tatuajes y yo no te digo nada, ¿Por qué tú si y yo no?

— Tu eres…— Clara interrumpe.

— ¡Una niña! Si, si, como sea, ya está hecho.

— ¿Ya está hecho? ¿Acaso has pedido la razón?

— Quizás se me está pegando tu locura Daemon.

— ¿Tienes más? — ella guarda silencio. — Clara, ¿dónde te hiciste más?— Clara lo mira y
se levanta el short dejando ver el tatuaje de su pierna, Daemon se pasa la mano por la
cara muy frustrado. — ¿Hay más? — Ella no le responde, se levanta la camisa dejando
ver su piercing y los dos tatuajes en sus costillas.— La espalda, los costados y el muslo
de la pierna, más un piercing, ¿Es todo?

— Si. — dice incomoda.

— ¿Dónde más te hiciste Clara? — Ella lo mira y le baja la cabeza muy incómoda, se quita
el anillo y extiende su mano mostrando sus perfectas uñas largas al natural y la marca
en su dedo que Daemon ve con seriedad.— ¿Quién te hizo esto?

— Una amiga.— dice sin más.

— ¿Una amiga? ¿O un amigo?

— Una amiga, ya te lo dije. — Daemon se acerca con la poca paciencia que tiene y la toma
de la mandíbula asustándola.

— No te creo, ¿Tienes más? Dime, ¿Cuándo te los hiciste?


— No tengo más, me los hice hoy.

— ¿Hoy? En la casa de Danna, por eso no me respondías las llamadas, ¿Cómo te sientes
con esto que acabas de hacer Clara? ¿Crees que está bien?

— Si, es mi cuerpo y mi decisión, yo decido, tú ni nadie puede decirme nada, así como yo
no me meto en tus asuntos. — Se suelta de su agarre y Daemon trata de calmarse para
no empezar una discusión que sabe que parará mal.

Clara camina y Daemon la detiene, atraviesa su mano izquierda entre ella y la pared, están tan
cerca que se puede sentir, oler y respirar la tensión entre los dos.

— Espero que no te arrepientas mañana por la decisión que has tomado, estoy cansado
de victimizar tus acciones, así como tiene edad para tomar este tipo de decisiones,
empieza a tomarte enserio tus responsabilidades como mi esposa. — Clara lo mira
fijamente muy seria.

— ¿Qué me quieres decir? ¿Quieres que tenga sexo contigo?

— Te dije que no pienso tocarte, sin embargo, tienes responsabilidades más importantes
que eso ahora.

— Ya entiendo, tienes a quien fallarte y por eso no me exigen sexo, ¿A quien le debo
agradecer? — Daemon aprieta la mandíbula muy serio.

— Me confunde tus preguntas, ¿Eso son reclamos? Porque si es así lo podemos resolver…
—Daemon corta toca distancia entre ellos.

— ¿Qué haces Daemon? — pregunta muy asustada cayendo sobre la cama.


Su corazón empieza a latir con frenesí, lo observa y intenta irse siendo detenida por Daemon,
quien la sostiene del muslo de su pierna izquierda y la aprieta asustándola.

— Pará, pará, por favor, por favor. — Se asusta tanto que apoya su mano derecha sobre el
pecho de Daemon y baja su mirada muy agitada.

— No me pidas algo que no puedes cumplir, ya te lo dije la primera vez, no pienso tocarte,
y como te lo dije hace unos días, te respeto, así que merezco el mismo respeto que te
doy, solo compórtate y haz lo que tienes que hacer.

Se aleja de ella y camina a la salida abriéndole la puerta.

— Nana, busca las pomadas que uso para mis tatuajes, tu niña se hizo varios, no para de
sorprenderme. — dice con arrogancia.

— ¿Qué tú qué? Clara mi niña.

— Nana, no quiero discutir, solo quiero irme a la…¿La puerta?

— La quitaron mi niña.

— Es broma.— dice volteando a ver a Daemon.

— No estoy jugando, yo lo que digo lo cumplo, vete a tu habitación. —Clara se marcha


enojada y se queda unos segundos parada frente a la puerta. — ¿Qué? ¿Qué pasa?
Arroja la puerta, vamos Clara.

— Eres un Imbécil, te odio.

Daemon se marcha a su habitación dejándola sola, Clara se sube a la cama y se siente


incómoda, además vienen los sermones de Imelda quien la incómoda.

Un nuevo día, no hay puerta y Clara debe cambiarse en el baño, se junta crema en su cuerpo y
la pomada que le dieron, se arregla y sale a desayunar con Daemon quien la mira muy serio.

— Escúchame Clara, tengo que salir de viaje, iré hacer una trabajo y volveré en unos días,
Fabián cuidara de ti, Imelda se encargará de que nada te falte, necesito que te
mantengas al margen, no te quiero fuera de la casa, de la escuela a la casa y de la casa
a la escuela, ¿Estamos?

— Ok, cómo digas.

— No juego Clara, no salgas, no te quiero fuera de la casa, ni cometiendo más


imprudencias, ¿Estamos?

Clara, asiente sin decir nada más.

— ¿Puedo irme?

— Vete Clara.

Clara de marcha a la escuela y Daemon toma sus cosas para irse a su viaje. Imelda lo ayuda y
Stiven viene por él.

— Mi niño Stiven.

— Imelda, extraño tu asado negro.

— Te lo haré, te lo enviaré a casa.


— Te lo agradezco Nana, o mejor vengo y lo comemos en estos días.

— Sería maravilloso hijo, estaría feliz de hacértelo.

— Entonces es un compromiso. — Le da un beso en la frente. — Cuídate Imelda.

— Ustedes también mis niños.

— Adiós Nana, cuídala, por favor, si surge algo, solo llámame. — Daemon siente que es
una mala idea, después de todo lo ocurrido, siente que Clara cometerá una
imprudencia que ahora sí lo meterá en problemas.

— No te preocupes hijo, ve tranquilo, yo la cuidaré.

Daemon toma su bolso y camina tras Fabián quien lleva su maleta, en este momento siente un
peso en sus hombros, siente que algo se saldrá de control, ya no sabe que esperar de Clara, y
espera, que con lo que le dijo a noche, ella pueda calmarse, y por una vez hacer las cosas bien.

Clara toma un jugo con sus amigas en la cafetería y ellas ríen de todo lo que Clara les cuenta
sobre Daemon.

— Osea, ¿Qué si es tu esposo? Clara, pensé que solo era un rumor.

— No, no mi querida Cristina, nuestra amiga Clara está casada con el bombón de
chocolate blanco. — dice Danna y todas ríen.

— ¿Entonces se fue? — Pregunta Vanessa.

— Así es, creo que ahora la casa se sentirá más vacía, no sé cómo podré dormir esta
noche chicas, Imelda duerme al otro lado, me da miedo estar sola.— dice Clara un
poco incómoda.
— Clara, mañana es fin de semana, piénsalo, tendrás la casa para ti sola, si quieres
hablamos con nuestros padres y nos quedamos contigo acompañándote. — Dice
Vanessa y todas se emocionan.

— Bien dicho amiga. — Danna se emociona. — Eso suena a una gran idea.

Las chicas empiezan a planear algo entre ellas, sin embargo los rumores se extienden, Estefhaní
también está ansiosa de conocer la casa donde vive Clara y se levanta en su dirección.

— ¿Nosotras podemos unirnos? — Pregunta algo incómoda.

— No lo sé, ¿Debería invitarte? ¿por qué razón? — Pregunta Clara muy seria.

— Sin rencor, no olvides que si no hubiera hecho esa grabación aún estarías en boca de
todos, tómalo como una tregua, ¿Qué dices?

Clara la mira muy seria y se levanta.

— Ok, bien, pueden venir.

Ambas estrechan sus manos.

— Esto será divertido, fiesta en la piscina.

— Nos vemos esta noche. — dice Estefhaní alejándose.— Envíame la dirección Clara.

Todas sonríen, parece que solo será una gran noche de chicas, Daemon dijo que no podría salir,
más no dijo que nadie podría entrar.
Al salir de clases, se despiden, Clara va con Fabián directamente a casa, Sabe que en cuanto
lleguen dará aviso de que ha llegado, y eso la incomoda mucho.

Mientras que Daemon no deja de mirar su celular de manera insistente, no le escribe, y Fabián
aún no le da aviso. Stiven puede notar la incomodidad de Daemon y toca su pierna para traerlo
de vuelta.

— Relájate, llevas unas cuantas horas fuera de la casa y ya sientes ansiedad, desde que
saliste no has dejado de observar el celular.

— Tu no entiendes, no puedo descuidarme ni un segundo, ¿Cómo no deseas que me


sienta tenso?

— Te vuelven locos los tatuajes, ¿Qué tiene de malo que ella los tenga? A Florencia no le
gustaban, pero ahora a tu nueva esposa si, y eso debe de gustarte, tengo el
presentimiento de que te vuelve loco lo que viste. — Silencio. — Vamos hombre, no
puedes ocultarme nada.

— Los tiene en los lugares correctos, es como si su cuerpo fuera una escultura, es algo
desequilibrante.

— Ahí está, te encantan, ¿Qué es lo que le temes?

— A qué cometa errores por ser impulsiva y luego se arrepienta, a eso temo, ella no
entiende de razones, no quiero que cometa errores que luego no podrá remediar.

— Le gustaron, así como te dijo que le gustaban los tuyos, aunque no lo recuerde,
siempre se ha sentido atraída por ello, no creo que no le guste, las mariposas tienen las
iniciales de los nombres de sus hermanos y deduzco que las otras dos son la de sus
padre, Patricia y Gustavo, no te preocupes por ello, es una adolescente, aprenderá,
relájate, aunque debes admitir que estuvo buena eso de que le dio dos bofetadas a
Rosalí, hijo lo que no hizo Florencia, no quiero imaginar que le dijo para hacerla sacar
de quicio, perdóname, pero puede ser una adolescente, pero no es tonta.
— No tiene caso decirte nada.

— No, no, lo que pasa es que a ti no te gusta escuchar, que a llegado a ti, una mujer
diferente a lo que esperabas, pues no es como Florencia, no es sumisa para nada y
tampoco tonta, hermano, además que es hermosa, no lo puedes negar, quizás si la
vieras como tú esposa en ves de verla como una niña.

— Es una adolescente, solo mira como se comporta, me ha tocado cuidarla, diría que soy
su padre, más que su esposo.

— Y eso te impide tocarla, ¿O es por el plan inicial?

— Ambos, o sea que esto no es real.

— No, solo le doy a mi abuelo lo que quiere y así me dejara en paz, me quite su presión
sobre mí, pero ahora no se si fue una buena idea, mira todo el embrollo en el que
estoy metido.

— Quizás si se lo hubieras dicho, a lo mejor ella piensa que será real, por ello se porta así.

— Tendré que arreglarlo entonces.

— ¿Cómo le harás?

— Estoy pensando en una solución x quizás después de esto todo cambie, al volver lo
resolveré.

— Esa es la actitud.

Daemon toma de su trago y se relaja al saber que ya está en la casa.


*Horas después.

Tras estar en el departamento descansando, Daemon se levanta marca dile a Fabián quien no
responde la llamada, intenta al celular de la casa y nadie lo responde, llama a Clara y ella se va
directamente al buzón, esto no le parece normal, me levanta de la cama y camina en boxer por
la habitación, tratando de comunicarse con alguien en la casa, hasta que uno de sus hombres
de seguridad responden.

D: ¿Lucas? ¿Por qué nadie responde en la casa? ¿Y Clara?

L: señor, la señorita tiene visita, Fabian fue a recoger a una de sus amigas a su casa, hay varias
chicas en el lugar, todas están en la piscina, como si fueran hacer una fiesta.

D: ¿Qué demonios dices? Pásame a Clara.

L: Un momento señor.— Ruido exterior. — Huu, que hermoso te queda ese bikini Clara, luce
tus tatuajes. Mira Clara, eso son unos hombres de seguridad, ¿Tu esposo no se pone celoso? Te
ves guapísima amiga, disfrútalo. — Música…— señorita…. ¿Qué pasa Lucas?... El señor… dile
que estoy durmiendo, ahora no puedo responder.

Daemon no espera que responda, cuelga la llamada, recoge sus cosas y toma su bolso saliendo
del lugar.

— Daemon, ¿A dónde vas?

— Un puto dolor de case, eso es lo que es, arregla todo aquí, te llamaré.

— Daemon…— Daemon no lo escucha, se sube al coche y sale del lugar.

— ¿A dónde señor?

— Al aeropuerto.
— De inmediato señor.

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