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3 Humor Intro

El documento explora la literatura humorística a través de diversos autores y sus estilos de humor, destacando su presencia en la vida cotidiana y su carácter contestatario. Se discuten conceptos como ironía, sarcasmo y humor absurdo, así como la importancia del humor en la sociedad y su función crítica. Además, se reflexiona sobre cómo el humor puede ser un espacio de saberes múltiples que trasciende las convenciones sociales.

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3 Humor Intro

El documento explora la literatura humorística a través de diversos autores y sus estilos de humor, destacando su presencia en la vida cotidiana y su carácter contestatario. Se discuten conceptos como ironía, sarcasmo y humor absurdo, así como la importancia del humor en la sociedad y su función crítica. Además, se reflexiona sobre cómo el humor puede ser un espacio de saberes múltiples que trasciende las convenciones sociales.

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Introducción a la Literatura Humorística

El humor felizmente utilizado parece ser una prerrogativa de los nombres más
trascendentes de la literatura universal. En Inglaterra fue cultivado por Charles
Dickens, Robert Louis Stevenson, Oscar Wilde y Gilbert Chesterton, entre muchos
otros. En Francia, por Voltaire y por Gustave Flaubert. El poeta alemán Heinrich
Heine ha dejado excelentes textos humorísticos y no falta humor ácido en la prosa de
Karl Marx. Los demonios es, posiblemente, una de las mejores novelas de Fedor
Dostoievski y es una de las pocas en las que se expresa el extraño humor del autor. En
la Argentina han dejado páginas humorísticas Juan Bautista Alberdi, Esteban
Echeverría, Lucio V. López, Eduardo Wilde y Lucio Mansilla. Durante el siglo XX, el humor en la literatura
argentina se asoció a Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares y Julio Cortázar.
Sin embargo, no todos los escritores nombrados utilizaban el mismo tipo de humor.

1. Investigar el significado de los siguientes conceptos. En cada caso, definir brevemente y dar
un ejemplo.
o ironía

o sarcasmo

o parodia

o sátira

o humor absurdo

o humor negro

2. Lean el siguiente texto y resuelvan las actividades:

Nada serio

Los lugares para lo cómico son muchos. Constantemente el efecto de lo humorístico acecha lo
cotidiano: ahí, justo en la situación más solemne, cuando era obligatorio permanecer “circunspectos y en
silencio”, surge un pensamiento contradictorio, un escándalo lógico que nos muestra desde afuera esa
situación en la que estamos comprometidos. Nuestro cuerpo sigue ahí, mientras un “no me importa”
grandilocuente amenaza con ponernos en evidencia. Pronto no podremos evitarlo: una mirada cómplice,
otro que está en la misma desencadena un mecanismo inevitable que, desafiante, nos pone en la vereda
de enfrente de la solemnidad, el acartonamiento y los convencionalismos. Así el acto del día de la Bandera,
la clase de Literatura o un acalorado sermón paterno pueden ser situaciones propicias para que lo
humorístico se haga presente.
Una asociación oculta, una relación inesperada, un juego de ideas, de palabras, de contraste, una
conexión caprichosa, una frase desconcertante, pero a la vez esclarecedora, un juicio mordaz, irónico,
cáustico, todas son variantes de lo humorístico en la vida cotidiana. Sea que nos tentemos a solas o que
nos riamos frente a un cómplice o que irrumpamos con un chiste de ocasión, lo humorístico ocupa un lugar
central en la vida de todos los días.
Pero las cosas no son tan sencillas. Sucede que al humor se lo podría definir como un poder: el
poder reírse que supone a la vez un saber, que no se aprende recibiéndose de bachiller, ni haciendo cursos
acelerados; se trata más bien de una actitud, un modo de mirar que nos convierta en poseedores de un
sexto sentido: precisamente decimos que alguien tiene “sentido del humor”. Aquí la cosa se define en la
disyuntiva entre reír(se) o más bien entre saber reír(se) o no saber reír(se) y poder o no poder atribuir
nuevos sentidos al rutinario y gris sentido común.
Saber reír(se) es, entonces, hacer uso de una competencia, una habilidad que se expande hacia
distintas zonas de lo real, según sea la función que cumpla el humor en cada caso. Contra lo solemne,

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contra lo oficial, contra las instituciones, contra las convenciones sociales, contra el lenguaje, contra la
familia, contra la lógica y construyendo otra, el humor aparece una y otra vez cuestionando distintos
órdenes.
Ese carácter contestatario que puede asumir el humor nos pone frente a otros saberes que
acompañan a este saber reír(se): la economía, la historia, la sociedad, la política, la educación son algunos
de los saberes que, junto con la habilidad de reírse se ponen en juego en el juego de humor.
El humor, un espacio de saberes múltiples, se expande más allá de lo cotidiano; se inserta, aunque
no siempre cómodamente, en los medios más diversos. Convertido en profesión, el humor acecha desde
las revistas, los diarios, la radio y la televisión. También en el teatro, en los espectáculos musicales y en la
literatura, el humor ocupa su espacio.

Claudia López y Gustavo Bombini,


¡¡Nada serio!!, Libros del Quirquincho, Coquena Grupo Editor, Buenos Aires, 1990 (fragmento)

Consignas para responder y reflexionar:


a. ¿Por qué se afirma que el humor tiene carácter contestatario?
b. ¿Con qué recursos se puede lograr el efecto humorístico?
c. ¿Por qué el humor nos hace poseedores de un sexto sentido?
d. ¿Por qué el humor es “un espacio de saberes múltiples”?

Comenzar a pensar en clave de humor

Probablemente el humor sea uno de los tópicos en los que con mayor claridad se puede observar el
concepto de cosmovisión, ya que el mismo no existe únicamente en sus manifestaciones literarias, sino
que forma parte de nuestra cotidianidad en todas las esferas de la vida social. Para abordarlo,
empecemos reflexionando:
¿Qué te hace reír? ¿Qué nos hace reír como sociedad? ¿El humor atraviesa fronteras? ¿Hay humor
sin risa? ¿Y risa sin humor? ¿Cambia el humor con el tiempo o nos reímos de las mismas cosas que
en tiempos remotos? ¿Hay límites para el humor? ¿Cuáles son? ¿Qué personas te hacen reír? ¿por
qué? ¿A vos te define el humor? ¿o tu no humor? ¿Alguna vez leíste una narración que te provocó risa?
¿Cuál?

3. Da ejemplos del tipo de humor que te gusta. Traé algún video, meme o cualquier pequeño fragmento
que te divierta.

Algunas definiciones:

• Bergson, Henri. La risa. Ensayo sobre el significado de la comicidad (Fragmento)

“Este es el primer aspecto que destacaremos: No hay comicidad fuera de lo propiamente humano. Un
paisaje podrá ser hermoso, armonioso, sublime, insignificante o feo, pero nunca será risible. Nos reiremos
de un animal, pero porque habremos descubierto en él una actitud de hombre o una expresión humana.
Nos reiremos de un sombrero; pero no nos estaremos burlando del trozo de fieltro o paja, sino de la forma
que le han dado unos hombres, del capricho humano que lo ha moldeado. ¿Cómo es posible que algo tan
importante, en su sencillez, no haya llamado más la atención de los filósofos? Varios han definido al
hombre como “un animal que sabe reír”. También podrían haberlo definido como un animal que hace reír,
pues si algún otro animal lo consigue, o algún objeto inanimado, es por un parecido con el hombre, por la
marca que el hombre le imprime o por el uso que el hombre hace de él…”

• Varela, Santiago. “¿De qué nos reímos?” Nota publicada en Revista Ñ el 26/01/2011
(fragmento)

La palabra “humor” nos remite al concepto de los humores que tenían los griegos en la Antigüedad. Estos
eran, básicamente, cuatro: la bilis, la flema, la sangre y la bilis negra. Luego, el término “humores” se
extendió a todo lo que fuera alguna secreción del cuerpo, desde las lagañas pasando por los mocos, hasta
lo que usted quiera imaginar… Un asco. Como ven, desde su origen, el humor no tiene nada de gracioso y
eso de asociarlo a cosas que despedimos del cuerpo es en realidad bastante repugnante (…)

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Sí, es cierto que el humor utiliza con frecuencia hoy imágenes y situaciones asquerosas. Pero más allá del
recurso, la palabra clave es: “reír”. El ser humano es el único animal que sabe –o puede– reírse. Reírse es
bueno, hasta los médicos, que son gente muy seria, lo dicen. También es sabido que es útil para exorcizar
la angustia, de aquí el humor negro y los chistes en los velatorios. Cada tanto aparece alguna investigación
de alguna universidad, pongamos la de Minessotta, que afirma que los sujetos estudiados que se rieron 4
minutos diarios o más incrementaron sus posibilidades de sobrevida en un 6,7%. Eso sí, además de reírse,
ayudaría bastante que no los manden a Irak.

Podríamos decir que el humor es sanador, aunque no es bueno confiarse demasiado. Debemos recordar
que el humor requiere de códigos compartidos. Si intentamos hacer reír a otro que tiene códigos distintos
a los nuestros, más que hacerlo reír, conseguiremos que ponga cara de bragueta. O nos quiera sacar a
patadas. (Algo que suele suceder con personas o doctrinas con poco sentido del humor.) Así sucede con el
llamado “humor a costa del otro”, que lamentablemente está muy difundido. Mucha gente encuentra
divertidísimo cargar, gastar al prójimo, sobre todo al distinto: a la gorda, al negro, al rengo, al que se
equivoca o a la víctima de una cámara oculta. El “reírse del otro”, no “con”, se encuentra muy difundido
en la televisión, ya que se supone que da más rating y eso es palabra santa. No puede decirse que sea un
humor inocente. Después de Freud, nadie puede hacerse el cándido frente a ciertos chistes que quieren
mostrarse como herramientas de humor, pero son herramientas de agresión. Y de las peores. Porque se
dicen con una sonrisa, escondiendo la intencionalidad de decir lo indecible, por cobardía, de otra manera
(…)

• Casciari, Hernán. “El humor es un perro mutante”

¿En qué se parece Racing a Pinochet? "En que los dos llevan gente a los estadios para torturarla".
Esto, técnicamente, es un chiste. Pero hay veces en que el humor resulta refrescante y gracioso para
un grupo, pero ofensivo y doloroso para otro. En este caso, sólo hay una cordillera que los separa. Y
es entonces cuando se puede complicar mucho el estofado.

Para que exista humor, han de haber elementos comunes entre el narrador y el espectador. Debemos
saber que los hinchas de Racing sufrimos cuando vamos a la cancha, y que en la dictadura chilena se
usaban los campos de fútbol para practicar torturas. Sin esos códigos, no hay chiste. Pero cuando uno
de esos códigos es insoportable para una comunidad (por ejemplo, si contamos este chascarrillo frente
a los hijos de desaparecidos chilenos) no les hará la menor gracia. El humor y la ofensa son parientes
cercanos cuando no conocemos el rostro o la identidad de los receptores (…)

4. Realizá una breve síntesis de aquello en lo que cada autor se centra al hablar del humor y mencioná
en qué coinciden los textos.

Algunos ejemplos de humor gráfico:

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5. Elaborá una ficha para cada historieta (la primera es de Quino, la segunda es de Fontanarrosa, la tercera
de Liniers). Ponele un título que tenga que ver con el contenido y explicá los chistes.

Silvina Ocampo “Los celosos”


Podés leerlo o escucharlo de
aquí: [Link]

Los celosos
Irma Peinate era la mujer más coqueta del mundo, lo fue de soltera y aún más de casada. Nunca se
quitaba, para dormir, el colorete de las mejillas ni el rouge de los labios, las pestañas postizas ni las uñas
largas, que eran nacaradas y del color natural. Los lentes de contacto, salvo algún accidente, jamás se los
quitaba de los ojos. El marido no sabía que Irma era miope; tampoco sabía que antaño se comía las uñas,
que sus pestañas no eran negras y sedosas, sino más bien rubias y mochas. Tampoco sabía que Irma tenía
los labios finitos. Tampoco sabía, y esto es lo más grave, que Irma no tenía los ojos celestes. Él siempre
había declarado:
—Me casaré con una rubia de pestañas oscuras como la noche y de ojos celestes como el cielo de un día
de primavera.
¡Cómo defraudar un deseo tan poético! Irma usaba lentes de contacto celestes.
—A ver mis ojitos celestes de Madonna —exclamaba el marido de Irma, con su voz de barítono, que
conmovía a cualquier alma sensible—.
Irma Peinate no sólo dormía con todos sus afeites: dormía con todos los jopos y postizos que le colocaban
en la peluquería. El batido del pelo le duraba una semana; el ondulado de los mechones de la nuca y de
la frente, cinco días; pero ella, que era habilidosa, sabía darles la gracia que le daban en la peluquería, con
jugo de limón o con cerveza. Este milagro de duración no se debía a un afán económico, sino a una
sensualidad amorosa que pocas mujeres tienen: quería conservar en su pelo las marcas ideales de los
besos de su marido. ¿Y cómo los conservaba, si su marido no usaba lápiz labial? En el perfume de la barba:
el pelo de la barba, mezclado al pelo de su cabellera de mujer, formaban un perfume muy delicado e
inconfundible que equivalía a la marca de un beso. Irma, para no deshacer su peinado, dormía sobre cinco
almohadones de distintos tamaños. La posición que debía adoptar era sumamente forzada e incómoda.
Consiguió en poco tiempo una seria desviación de la columna vertebral, pero no dejó por ese motivo de
cuidar su peinado. Se mandó hacer el almohadón como chorizo relleno de arroz que usan los japoneses.
Como era muy bajita (hasta dijeron que era enana), se mandó hacer unos zuecos con plataformas que
medían veinte centímetros de alto. Consiguió que su marido se creyera más bajo que ella. Ella nunca se
sacaba los zuecos, ni para dormir, y su estatura fue siempre motivo de admiración, de comentarios sobre
las transformaciones de la raza. Como amazona se lució y, como nadadora, en varias oportunidades,
también. Nadaba, es natural, con un pequeño salvavidas; y al caballo que montaba su cuidador le daba
una buena dosis de narcótico para que su mansedumbre fuera perfecta. El caballo, que se llamaba Arisco,
quedó un día dormido en medio de una cabalgata. La caída de Irma no tuvo mayores consecuencias ni
puso en peligro su vida; lo único desagradable que le sucedió fue que se le rompió un diente. La coqueta

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volvió a su casa fingiendo tener una afonía y no abrió la boca durante un mes. Tampoco quiso comer.
Buscó en la guía la dirección de un odontólogo. Esperó dos horas, contemplando los países pintados en
los vidrios de las ventanas, que le sugerían futuros viajes a los bosques del sur, a las cataratas del Niágara,
a Brasilia o a París; ya en los últimos momentos de la espera, cuando le anunciaron: "Puede pasar, señora",
el dentista la saludó como un gran señor o como un gran payaso, agachando la cabeza. Señaló la silla de
las torturas, sobre la que se acomodó Irma. Después de un "vamos a ver qué le pasa", contempló la boca,
no muy abierta por coquetería, de la señora.
—Es este diente —gritó Irma—. Se me rompió en un accidente de caballo.
—De caballo —exclamó el dentista—. Que términos violentos. No será para tanto. Vamos a examinar este
collar de perlas dijo—. ¿Y cómo dice que se produjo? Algún tarascón, sin duda. —El dentista gimió
levemente al ver la perla quebrada. —Qué pena, en una boca tan perfecta. Abra, abra un poco más.
"Si mi marido estuviera en el cuarto de al lado", pensó Irma, "qué imaginaría, él que es tan desconfiado".
—Habrá que colocar un pivot —dijo el dentista—. No se va a notar, se lo puedo garantizar.
—¿Saldrá muy caro?
—Para estas perlas nada resultaría bastante valioso.
—Sin broma.
—Sin broma. Le haré un precio especial.
—¿Especialmente caro?
Tal vez se había excedido en las bromas, pues el facultativo le guiñó el ojo y le oprimió la pierna como con
tenazas entre las de él, lo cual provocó un gemido, pero todo esto lo hizo muy respetuosamente, sin
ningún alarde ni vacilación. Después de concretar, en una tarjeta rosada, la hora en que se empezaría el
trabajo, Irma recogió sus guantes, la tarjeta, su bufanda y la cartera y, corriendo, salió del consultorio,
donde tres enanas la miraban con envidia.
Transcurrieron los días sin que el marido lograra arrancar una palabra a su mujer. De noche, antes de
acostarse y de besarlo, apagaba la luz.
—¿Cuándo oiré tu voz melodiosa, deidad de mis sueños?
Un arrullo de palomas le contestaba con el encanto habitual, porque, hablara o no hablara, la gracia era
una de las especialidades de Irma.
—Te noto extraña —le dijo un día su marido—. Además, nunca sé adónde vas por las tardes
—Loquito, adónde voy a ir que no sea para pensar en vos. —Por lo menos hablaba.
—Me parece muy natural, inevitable casi podría decir, pero no creas que me quedo tranquilo. Sos el tipo
de mujer moderna que tiene aceptación en todos los círculos. Alta, de ojos celestes, de boca sensual, de
labios gruesos, de cabellos ondulados, brillantes, que forman una cabeza que parece un soufflé, de esos
bien dorados, que despiertan mi alma golosa. ¡La pucha que me da miedo! Si fueras una enana o si tuvieras
ojos negros, o el pelo pegoteado, mal peinado y las pestañas descoloridas... o si fueras ronca, ahí nomás;
si no tuvieras esa vocecita de paloma. A veces me dan ganas de querer a una mujer así ¿sabés? Una mujer
que fuera lo contrario de lo que sos. Así estaría más tranquilo.
—Qué sabés? ¿Acaso no hay otras cosas que la altura, el pelo, los ojos celestes, las pestañas?
—Si lo sabré. Pero, asimismo, convendría que fueras menos vistosa.

—Vamos, vamos. ¿Querés acaso que me vista de monja?


—Y ese collar de perlas que se entrevé cuando sonreís, es lo más peligroso de todo.
—¿Querés que me arranque los dientes?
El marido de Irma cavilaba sobre la belleza de su mujer. "Tal vez todo hubiera sido distinto si no fuera por
la belleza. Me hubiera convenido que fuera feíta como Cora Pringosa. Era agradable y no me hubiera
inquietado por ella, pues a quién le hubiera gustado y, si a alguien le hubiera gustado, a quién le hubiera
importado".
¿Adónde iría Irma por la tarde? Salía con prisa y volvía escondiéndose. Resolvió seguirla. Es bastante difícil
seguir a una mujer que se fija en todo lo que la rodea. Fracasó varias veces en sus intentos, porque se
interceptó entre él y ella un automóvil, un colectivo, unas personas y hasta una bicicleta. Logró por fin
seguirla hasta Córdoba y Esmeralda, donde tomó un taxi hasta la casa del dentista. Ahí bajó y entró sin
que él supiera a que piso iba. No había ninguna chapa indicadora. Esperó en la planta baja, fingiendo leer
un diario. Subía y bajaba el ascensor. Se sentó en un escalón de mármol de la escalera.
Aquella tarde en que se aproximaba la primavera, el dentista acompañó a Irma hasta la puerta del
ascensor. Al pasar junto a los vidrios pintados de las ventanas, el odontólogo murmuró:
—¿No sería lindo pasear por estos paisajes?

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A Irma le pareció que la abrazaba en una cama de hotel. Se ruborizó y, al entrar en el ascensor, no dijo
adiós.
—¿Está enojada? ¿Le hice doler? Sonría. Muéstreme mi obra de arte, — exclamó el odontólogo asustado.
El ascensor se llevaba a la paciente entre sus rejas como a una prisionera.
Fuera llovía, ya estaba su marido apostado con un paraguas cerrado en la mano. Había oído las frases
pornográficas pronunciadas por esa voz de barítono sensual. Ciego de rabia blandió el paraguas y, al
asestar a Irma un golpe en la cabeza, le rompió el premolar recién colocado y simultáneamente se le
cayeron los cristales de contacto, las pestañas, los postizos de su peinado; las sandalias altas fueron a
parar debajo de un automóvil. No la reconoció.
—Discúlpeme, señora. La confundí. Creí que era mi esposa —dijo perturbado—. Ojalá fuese como usted;
no sufriría tanto como estoy sufriendo.
Apresurado se alejó, sintiéndose culpable por haber dudado de la integridad de su mujer.

1. Especificá a qué género literario pertenece y qué tipo de texto es.


2. Explicá qué tipo de narrador aparece, en qué persona narra y ejemplificá con un fragmento
textual.
3. Reemplazá por palabras y expresiones parecidas lo que se encuentra subrayado:

a. El marido no sabía que Irma era miope ni que tenía los labios finitos
b. Irma Peinate dormía con todos sus afeites
c. Transcurrieron días sin que el marido lograra arrancar una palabra a su mujer.
d. Dijo el esposo a Irma: “Convendría que fueras menos vistosa”
e. El dentista dijo: “Vamos a examinar este collar de perlas”
4. Realizá una síntesis del relato.
5. Los que siguen son algunos de los recursos que se utilizan para producir el efecto humorístico.
Tras leerlos con atención, indentificá cuáles aparecen en Los celosos y justificá con ejemplos textuales:

• La hipérbole: se trata de una exageración desmedida. Suele tomarse una situación o una
característica de algún personaje y se la amplifica al máximo.
• La repetición: la reiteración de situaciones, gestos, o actitudes de los personajes puede resultar
cómica o ridícula.
• Los cambios de estilo: este recurso consiste en utilizar una variedad de lengua o registro que
corresponde a una determinada situación comunicativa en otra distinta, generando de este
modo un efecto de sorpresa y comicidad.
• Los juegos con el lenguaje: a menudo, los nombres de los personajes guardan relación con sus
características físicas o psicológicas, con su profesión o con algún acontecimiento del relato.
• El absurdo: se trata de relatar hechos incoherentes, casi disparatados, para producir un efecto
de humor.

6. A partir del relato de Silvina Ocampo, imaginá y escribí otras cinco cosas absurdas o exageradas
que Irma Peinate podría haber hecho para gustar a su marido.
7. Irma Peinate llevaba un diario de lo que comía para mantenerse en línea. Completá los datos
con lo que imagines tratando de producir un efecto humorístico.

-Los lunes, Irma comía sólo vegetales verdes: lechuga, …………………………………………………………………….


-Los martes, le tocaban……………………………: un yogurt ultradescremado, una feta de queso.
-Los miércoles era día dulce:
-Los jueves era carnívora, pero sin grasas:
-Los viernes era rebelde y se permitía oler chocolates y otros dulces, como …………………..Luego
comía un tomate y un choclo de postre, untado con…...
-Los sábados su marido pedía comida italiana:

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4. El personaje de la angelita tiene en un principio un objetivo, pero al finalizar la historia cambia
de idea. ¿Qué es lo que realmente termina haciendo este personaje?
5. La autora cuenta que esta historia la elabora debido a experiencias personales que le ocurrieron
y le dieron miedo de pequeña. Extraé ejemplos de esas marcas textuales.
6. ¿Qué tipo de narrador aparece? Ejemplificá con un fragmento, y caracterizá al personaje
narrador
7. A partir del relato leído, realizamos la siguiente consigna de escritura creativa: -Desde ayer, un
fantasma molesto te persigue. Contale a tu Diario quién es, y qué intentos hacés para espantarlo.

Leo Masliah “La buena noticia” e “Hiperbatón”


No es tanto lo que cuenta sino cómo lo
cuenta. El cómo se mete en la narración
hasta el punto de hacerla irreconocible o,
simplemente, destruirla. Así funciona Leo
Maslíah como escritor, y no es tan diferente
de lo que hace como músico.

En esta oportunidad, voy a


presentarles al escritor, músico y
dramaturgo uruguayo Leo Masliah
(n. 1954) con dos relatos muy
breves.

La Buena Noticia
Leticio vivía desde hacía diez años con su mujer, a la que amaba con la misma intensidad que el primer
día y, quizás, todavía más. Y con su suegra, a la que detestaba también con la misma intensidad con la que
la había venido detestando todos esos años, o incluso más. La única razón por la que no la echaba de la
casa o no tomaba una medida más drástica, como hervirla en aceite, o tirarla por el balcón cuando pasara
el camión de la basura, era el amor que sentía por su mujer, para quien albergar consigo a su pobre madre
enferma constituía un deber ineludible. Además, como el matrimonio, a pesar de haberlo deseado con
fervor, no había podido tener hijos, la mujer de Leticio que, por otra parte, no trabajaba, dedicaba todo
su tiempo a cuidar de su madre.
Pero un día, las cosas amagaron a cambiar radicalmente. Leticio llegó a su casa, luego de una ardua
jornada de trabajo, y su mujer lo recibió diciéndole que tenía para darle dos noticias: una buena y una
mala.
Voy a empezar por la mala. Leticio, esta tarde murió mamá.
Leticio corrió al dormitorio de la vieja y vio que, efectivamente, había quedado dura. Entonces, corrió a
poner un disco de rock pesado, y se puso a bailar frenéticamente gritando: -¡Qué bueno! Si esa es la mala
noticia, cómo será la buena.
-La buena, le dijo su mujer, es que voy a ser mamá.
Leticio volvió a saltar de alegría. Hacía diez años que venía deseando tener un niño que alegrara el hogar,
y ahora, sin la vieja que escorchara todo el día, ese hogar iba a convertirse en un verdadero paraíso.
Pues bien, al día siguiente, después del entierro de su suegra, Leticio se fue a trabajar, y, cuando salió,
antes de volver a su casa, fue a comprar ropa de bebé, para levantar el ánimo de su esposa. Pero, cuando
llegó a su casa y se dirigió al dormitorio, donde creyó que encontraría a su mujer, encontró que la que
estaba esperándolo era la vieja, su suegra. Y estaba viva. Leticio pegó un grito de horror. Entonces la vieja
le dijo: "Leticio, ¿qué te pasa? ¿No me reconocés? Soy yo, tu esposa. Yo te dije, ¿no te acordás? Te dije
que iba a ser mamá, y no pensé que sucedería tan pronto... pero sucedió, Leticio. ¡Soy mamá!”.

1. Explicá el título del relato en su doble sentido.


2. Extraé fragmentos de humor del cuento.

13
3. Hay dos recursos del humor de los que ya vimos que aparecen muy marcadamente en este relato:
los juegos con el lenguaje (en este caso el juego de palabras) y el absurdo. Localizalos y explicá.
4. ¿qué te pareció el cuento?

“Hipérbaton” de Leo Masliah

El señor Pithon Baer de su oficina salió. Al garaje fue. Dio propina una al cuidador. Su auto sacó.
Transitó la rambla por, hasta a chalé su llegar. Y aquí de esto la más importante parte comienza: chalé
vacío estaba el. Lo desvalijado habían. Hasta las habían robado valijas le. Los vacíos estaban roperos. El
también de la cocina armario. Ni un heladera de gramo en la carne quedaba. Ni cagar había dónde,
inodoro el porque ya no estaba. Tampoco el teléfono, así que Pitón Baer a comisaría la fue.
La declaración tomaron, de y como noche era y como a él le robado la habían cama, le permitieron dormir
en de las celdas una.
Una vez en ella, Baer comprobó Pitón que cama ahí tampoco había. Durmió pero.
Al despertar, todos los policías los de la comisaría habían sustituidos sido por los del otro turno, y todos
tomaron lo por un reo. Lo cagaron a palos a, lo interrogaron, y feas le dijeron cosas. Le dieron de comer
no.
La noche se aclaró recién en el equívoco, lo y liberaron.
—Sí, cosa la pero no termina ahí _él les dijo_. Tienen encontrar al ladrón de mi casa que.
—Eso es otro precio_ sonrisa le dijeron una con.
Optó Pithon Baer detective privado por contratar a un. Le cayó vidrio a uno en el de cuya puerta la de
oficina leerse podía “Suárez Mórtimer, ciones investiga”.
Pithon debió esperar y soportar el otro que se cinco fumara toscanos en antes de materia entrar.
—Cuénteme todo que lo hizo días en los últimos _Mórtimer por fin dijo.
Pitón se extendió todo en el detalles con lujo de tema. Cinco entonces Suárez se fumó toscanos más, y
dijo:
—Sospecho del garaje del cuidador. No le basta con la quizá propina que usted le da. ¿Sabe en ese garaje
si se camiones guardan?
—Varios, sí.
—Entonces las cosas de su casa en qué llevarse tuvo. Debe ser él.
— No, ningún tubo se llevó.
— No de tubos hablo. Que digo tuvo que ser él.
—Entiendo, ¡ah! Pero… ¿si y no?
—¿Sí y no? Imposible. O él es culpable, o lo no es.
—Si no es le estoy preguntando puede ser quién.
—Sé no, ah.
— ¿Y no por qué lo averigua?
—Porque un especulativo soy detective, a la usanza vieja. En mi mente todo resuelvo yo, al de Agatha
Christie estilo.
— Lárgate, okey te si mis métodos, no gustan.
—Sí que claro. Eso lo que es haré.
— Y hizo así lo, no muy cortésmente de madre la del investigador acordándose.

1. Averigua y transcribí una definición de hipérbaton. Da ejemplos fuera del cuento.


2. Ahora, explicá el título del cuento y cómo el autor lo utiliza para crear un efecto humorístico.
3. Explicá muy brevemente qué pasó en el cuento.
4. Narrá una anécdota graciosa o vergonzosa que te haya ocurrido (¿nunca te caíste en la calle? ¿o
le escupiste café a una profesora porque te dio tos y le manchaste toda la camisa? ¿o saliste con
la remera nueva con la etiqueta del precio colgando en la espalda todo el día? ¿o estuviste
muchas horas con un perejil en el diente y nadie te dijo hasta que volviste a casa? A mí me pasó
todo eso, y mucho más). Si no les pasó nada de nada o no quieren contar, inventen una. Pero la
gracia es que primero la escriban bien y luego la pasen al estilo de “Hiperbaton” (siempre
mezclen las palabras dentro de una oración, porque si no, no se va a entender nada.

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