FACULTAD DE CIENCIAS DE LA SALUD
ESCUELA DE ENFERMERÍA
ASIGNATURA
Cuidado De Enfermería En Salud De la Mujer
TEMA:
Partograma
DOCENTE
Lic. Quilcate Moreno Romy Catherine
INTEGRANTES:
Chumacero Coico Jhosep Henry
Pongo Laban, Joyci Nicole
Montenegro Crespo Junior
López Córdova, Erlita Noemí
Ramos Prieto Kamila Milagros
PIURA - PERÚ
2025
1. ¿Qué es un partograma?
El partograma es considerado uno de los instrumentos más importantes y útiles en
la atención del trabajo de parto. Fue promovido y estandarizado por la Organización
Mundial de la Salud como una herramienta accesible, práctica y efectiva para vigilar
de forma continua la evolución del parto. Su uso se basa en la necesidad de contar
con un método claro que permita identificar a tiempo cualquier desviación del
proceso normal, especialmente en contextos donde no siempre se dispone de
monitoreo avanzado ni personal especializado durante todo el proceso.
Su principal propósito es ofrecer una representación gráfica ordenada y cronológica
de los cambios que experimentan tanto la madre como el feto durante el trabajo de
parto. Esto incluye la progresión de la dilatación cervical, el descenso de la cabeza
fetal, el patrón de las contracciones, el estado general de la madre y cualquier signo
que pueda indicar compromiso fetal. Al estar todo organizado visualmente, facilita
que cualquier miembro del equipo de salud pueda interpretar rápidamente la
situación, incluso si se incorpora en medio de la atención o durante un cambio de
turno.
El partograma permite detectar de manera temprana complicaciones como el trabajo
de parto prolongado, el estancamiento en la dilatación, el descenso inadecuado del
feto, o la posibilidad de una desproporción cefalopélvica. También ayuda a identificar
signos indirectos de sufrimiento fetal a través de la observación del líquido
amniótico, el moldeamiento de la cabeza y la relación entre el progreso del parto y la
calidad de las contracciones.
Al ofrecer una referencia clara sobre lo que constituye un progreso normal, el
partograma también orienta sobre cuándo es necesario intervenir. Esto favorece una
atención más segura, más oportuna y basada en evidencia, lo que contribuye
significativamente a disminuir los riesgos tanto para la madre como para el recién
nacido. Por esta razón, es una herramienta fundamental en la práctica obstétrica y
se considera un estándar de cuidado en muchos sistemas de salud alrededor del
mundo.
2. OBJETIVOS DE UN PARTOGRAMA:
Los objetivos del partograma según MINSA son principalmente evaluar y registrar la
evolución del parto para detectar de forma oportuna cualquier desviación del curso
normal y prevenir complicaciones maternas y neonatales. Esto permite a los
profesionales de la salud tomar decisiones acertadas y a tiempo para asegurar un
parto seguro, disminuyendo así la morbilidad materna y neonatal.
Objetivos principales del partograma:
● Monitorizar el progreso del parto: Se registra la dilatación cervical y el
descenso de la presentación fetal a lo largo del tiempo para evaluar si la
progresión es adecuada.
● Identificar y prevenir complicaciones: Permite la detección temprana de
problemas como el parto prolongado o la distocia, facilitando intervenciones
oportunas.
● Guía para la toma de decisiones: Sirve como herramienta de soporte para
que el equipo de salud tome decisiones rápidas y efectivas durante el trabajo
de parto.
● Reducir cesáreas innecesarias: Al identificar riesgos a tiempo, se busca
disminuir la necesidad de realizar cesáreas de manera prematura.
● Asegurar el registro de la atención: Proporciona un registro gráfico y
continuo de la atención brindada a la madre y al feto.
COMPONENTES DEL PARTOGRAMA
El partograma está compuesto por varias secciones que permiten evaluar de
manera continua la evolución del trabajo de parto. En primer lugar, incluye una
identificación materna, donde se registran los datos básicos de la gestante, su edad
gestacional y antecedentes obstétricos, lo que facilita reconocer factores de riesgo y
el contexto clínico de la paciente.
Otro componente fundamental es el progreso del trabajo de parto, donde se grafica
la dilatación cervical, el borramiento y el descenso de la presentación fetal. La
dilatación se anota en centímetros conforme avanza el trabajo de parto, mientras
que el descenso se registra según la estación en relación con las espinas
isquiáticas. Además, se evalúan las contracciones uterinas, registrando su
frecuencia, duración e intensidad, lo cual permite determinar si el trabajo de parto
progresa adecuadamente o si es necesario intervenir.
El partograma también registra el estado fetal, incluyendo la frecuencia cardiaca
fetal, que es un indicador esencial de bienestar intrauterino. Se anota el aspecto del
líquido amniótico, ya que un color meconial o sanguinolento puede sugerir
sufrimiento fetal. Asimismo, se valora el molding, es decir, el grado en que los
huesos del cráneo fetal se superponen durante el proceso del parto.
Otro componente relevante es el estado materno, donde se controlan los signos
vitales, como la presión arterial, frecuencia cardiaca, temperatura y frecuencia
respiratoria. Esto permite identificar complicaciones como infección, preeclampsia o
agotamiento materno. Según la situación, también se controla la diuresis y se
registran observaciones clínicas importantes, como dolor, uso de medicamentos,
oxitocina o procedimientos realizados.
Finalmente, el partograma incluye el espacio para anotar las intervenciones
obstétricas realizadas, así como el resultado del parto, donde se registra el tipo de
nacimiento, la hora, el puntaje de APGAR del recién nacido y el estado final tanto
del bebé como de la madre.
3. INTERPRETACIÓN DEL PARTOGRAMA
La interpretación del partograma constituye un elemento fundamental para la
vigilancia clínica del trabajo de parto, ya que permite evaluar de manera sistemática
la progresión del proceso, el estado fetal y la condición materna. Su análisis
adecuado facilita la identificación temprana de desviaciones del patrón normal y
orienta la toma de decisiones oportunas para prevenir complicaciones.
3.1 Progresión de la dilatación cervical
La dilatación cervical es el principal indicador del avance del trabajo de parto y se
registra de manera continua en función del tiempo.
● Una evolución normal muestra un incremento progresivo y sostenido de la
dilatación.
● Cuando la curva de dilatación se aproxima a la línea de alerta, se considera
un signo de posible retraso en la progresión.
● Si la curva sobrepasa la línea de acción, se interpreta como una desviación
significativa que requiere evaluación e intervención inmediata, pudiendo
considerar maniobras como la estimulación con oxitocina o la finalización del
parto según el caso clínico.
3.2 Descenso de la presentación fetal
El descenso fetal se valora mediante los planos de Hodge o la estación.
● En una evolución normal, el descenso es gradual y acorde con el aumento de
la dilatación cervical.
● La ausencia de descenso o el estancamiento por más de dos horas sugieren
posibles alteraciones como desproporción cefalopélvica, mala posición o mal
encajamiento, lo que obliga a una reevaluación del manejo obstétrico.
3.3 Dinámica uterina
La dinámica uterina se evalúa a partir del número y duración de las contracciones
en un periodo de 10 minutos.
● Una actividad uterina adecuada corresponde a 3 a 5 contracciones cada 10
minutos, con una duración de 40 a 60 segundos.
● La hipoactividad uterina refleja una insuficiente progresión del trabajo de
parto.
● La hiperactividad uterina puede comprometer el bienestar fetal por
disminución del flujo útero-placentario
4. Condición fetal
El estado fetal se supervisa principalmente mediante la frecuencia cardíaca fetal
(FCF).
● Los valores normales oscilan entre 110 y 160 latidos por minuto.
● Desviaciones como bradicardia, taquicardia o desaceleraciones tardías
constituyen indicadores de posible sufrimiento fetal.
● Cualquier alteración en la FCF requiere intervención inmediata para preservar
la seguridad fetal.
5. Características del líquido amniótico
La evaluación del líquido amniótico aporta información relevante sobre el estado
fetal.
● El líquido claro se considera una condición normal.
● La presencia de meconio puede reflejar compromiso fetal.
● La ausencia de líquido evidencia ruptura de membranas, lo que implica
vigilancia estricta del tiempo transcurrido y riesgo de infección.
6. Estado materno
El partograma también incluye la monitorización de signos maternos como presión
arterial, pulso y temperatura.
● La fiebre puede sugerir infección intraamniótica.
● La hipotensión o taquicardia pueden estar relacionadas con hemorragias,
deshidratación u otros eventos maternos que requieren atención inmediata.
[Link] del partograma.
El partograma es una herramienta clínica esencial para la vigilancia sistemática del
trabajo de parto, cuyo uso está recomendado por la Organización Mundial de la
Salud (OMS) y diversas guías obstétricas internacionales. Su importancia radica en
que permite registrar y evaluar de manera continua la evolución del trabajo de parto,
integrando parámetros maternos, fetales y uterinos en un único formato gráfico que
facilita la interpretación clínica.
El uso del partograma contribuye a identificar de manera temprana desviaciones del
progreso normal del parto, como la dilatación cervical lenta, las alteraciones en la
frecuencia o intensidad de las contracciones, y los signos de sufrimiento fetal. Esta
detección precoz permite tomar decisiones oportunas e informadas, reduciendo el
riesgo de complicaciones como parto prolongado, hipoxia fetal, hemorragia posparto
y necesidad de intervenciones quirúrgicas.
Además, el partograma estandariza la vigilancia obstétrica y mejora la comunicación
entre los profesionales de salud, promoviendo la continuidad asistencial. Numerosos
estudios evidencian que su uso adecuado se asocia con disminución de la
morbilidad materna y neonatal, así como con la optimización de los recursos en los
servicios de salud. En este sentido, constituye una herramienta clave para
garantizar una atención segura, basada en evidencia y centrada en la calidad del
cuidado durante el trabajo de parto.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:
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