REANIMACIÓN
CARDIOPULMONAR
16.10.2023
─
Caballero Revollo Carolina
UNIVERSIDAD DEL VALLE
SOPORTE BÁSICO DE VIDA
GRUPO P
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Introducción
La reanimación cardiopulmonar (RCP) básica, constituye una parte crucial en la toma de
decisiones en este contexto. No solo implica un desafío para los equipos de salud, sino
también un desafío para toda la comunidad en general.
Es por esta razón que en la medida que los conocimientos en reanimación básica aplicados
por personal no médico ni perteneciente al ámbito de la salud (legos) se multipliquen,
aumentará la posibilidad de sobrevida en un paciente en PCR. La probabilidad de
sobrevida va a depender del tiempo en que se dé inicio la RCP (cuanto más temprana se
inicie mejores resultados) y del lugar geográfico donde nos encontremos (intra o
extrahospitalario).r
Reanimación Cardiopulmonar
El PCR es una condición en donde el gasto cardíaco (GC) cae a tal nivel que es imposible el
mantenimiento de las funciones vitales básicas de todos los órganos vitales, sobre todo
corazón y cerebro, y que de no ser revertido lleva rápidamente a la muerte del paciente.
De lo anterior se desprende lo siguiente: El PCR es un síndrome, o sea se debe entender
como la consecuencia de muchas patologías y no como una enfermedad en sí. Es por eso
que la reanimación inicial (compresiones/ ventilaciones) tienen como objeto generar un
mínimo de gasto cardíaco para perfundir órganos vitales, pero si no se corrige la causa de
base el desenlace final será inevitablemente la muerte del paciente, de ahí que los
esfuerzos más importantes serán el buscar causas rápidamente corregibles (arritmias,
hemorragias, embolia pulmonar, intoxicaciones, etc) a fin de restablecer el GC del paciente.
La guía de la ERC (European Resuscitation Council) en su cadena de supervivencia describe
4 eslabones:
1. Reconocimiento precoz y pedir ayuda
2. RCP precoz
3. Desfibrilación precoz
4. Soporte vital avanzado y cuidados post resucitación.
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Fisiopatología del PCR
Por causas desfibrilables
La aparición súbita de una arritmia genera la detención del gasto cardíaco al presentar el
corazón un ritmo desorganizado que no genera contracción ventricular efectiva. Se asocia
a la presencia de fibrilación ventricular (FV) o taquicardia ventricular sin pulso (TVSP). En
este escenario tenemos un paciente en el cual súbitamente pierde su GC con lo que entra
en PCR. Habitualmente estos pacientes se encuentran fisiológicamente compensados, el
mejor ejemplo es pensar en el paciente que se encuentra en su vida diaria y sufre una
muerte súbita por una TVSP.
Por causas no desfibrilables
Se generan por un sin número de patologías en la cual los elementos determinantes del GC
(precarga, postcarga y contractilidad) se ven afectados. Se manifiestan en el paciente como
asistolia y actividad eléctrica sin pulso (AESP). Los elementos más específicos que
determinan la sobrevida de los pacientes son el ritmo de paro (mejor AESP) y la capacidad
que tenga el proveedor encontrar y revertir la causa de base que llevó al paciente al PCR.
Esto es particularmente importante en el paciente que presenta un PCR en el contexto de
un shock abandonado, en el cual la presión arterial no logra ser medida de manera no
invasiva, el pulso no se logra palpar y no se logra una perfusión efectiva de los órganos
vitales, por lo tanto el paciente está en PCR, pero el corazón sigue latiendo sin un GC
efectivo. Este escenario, llamado también “pseudo AESP” es un escenario particular que el
reanimador debe buscar e intentar revertir.
Compresiones
I. Fisiología
El método tradicional de reanimación, el mas recomendado y frecuentemente
utilizado, es la compresión torácica (CT). Durante las CT el reanimador, utilizando
sus manos, presiona de manera perpendicular el esternón. Esta técnica tiene
eficacia para generar flujo sanguíneo tanto al cerebro como al corazón. La
compresión funciona mediante 2 mecanismos:
1. Compresión directa del corazón entre el esternón y la columna dorsal: Este
mecanismo es el más importante en pacientes pediátricos y adultos muy
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flacos en donde la presión del ventrículo izquierdo de manera directa genera
flujo sanguíneo.
2. Bomba torácica: En la mayoría de los pacientes adultos se genera flujo a
través del gradiente de presiones intra y extra torácica.
Lo anterior significa que la compresión mecánica del corazón es menos relevante en
la mayoría de los pacientes que reanimamos.
El masaje cardíaco consta a su vez de 2 fases secuenciales: compresión y
descompresión
1. Compresión: fase en la cual se genera presión en dirección del tórax del
paciente. Con lo anterior se genera un aumento de la presión intratorácica y
un aumento del flujo de la raíz aórtica, hacia las arterias coronarias, cerebro
y resto de los órganos. La compresión torácica efectiva debe tener una
profundidad adecuada: Si es muy superficial no logrará una presión
suficiente, con lo que el gasto cardíaco logrado no generará perfusión
cardiocerebral efectiva y si es muy profunda se asocia a mayor trauma de
reanimación. Lo ideal en adultos es una compresión entre 4-6 cm.
2. Descompresión: Fase en la cual el tórax se reexpande. En la reanimación
habitual esta fase es de manera pasiva, por lo que está muy determinada por
la calidad de fase de compresión. La frecuencia de las compresiones es
fundamental, ya que al aumentar estas por sobre los 120 compresiones por
minuto (cpm) el tiempo para llenado disminuye teniendo un peor gasto
cardíaco al no tener un volumen efectivo previo al inicio de las compresiones
para perfundir los órganos vitales. Por eso debe mantenerse entre 100 y 120
por minuto.
II. Ventilaciones
Durante la reanimación, las ventilaciones se realizan con presión positiva. Estas
permiten oxigenar y disminuir la resistencia del territorio vascular pulmonar,
mejorando el flujo y permitiendo así la oxigenación y el flujo pulmonar. Los dos
grandes determinantes en la ventilación son la presión y volumen suministrado,
más la frecuencia de las ventilaciones.
La frecuencia correcta de las ventilaciones es aquella que permite oxigenar y barrer
CO2 de manera efectiva. Dado que el GC está muy disminuido la relación
ventilación/perfusión pulmonar se mantiene en equilibrio con frecuencias de
ventilación bastante bajas. Una frecuencia aumentada de ventilaciones es negativa
para la sobrevida del paciente, ya que se asocian a atrapamiento aéreo (y aumento
de la presión intratorácica).
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Manejo del paro respiratorio
El paro respiratorio es una condición en la que una persona deja de respirar o respira de
manera ineficaz. A menudo puede ocurrir simultáneamente al paro cardíaco, pero no
siempre será así.
Su importancia radica en que el cese de intercambio gaseoso a nivel pulmonar puede
dañar irreversiblemente órganos vitales, en especial tejido cerebral. En la mayoría de los
casos tendremos por objetivo restaurar la ventilación y oxigenación adecuada.
I. Manejo del paro respiratorio
1. Confirmar la seguridad de la escena: Asegurar que el entorno sea seguro para el o
los reanimadores y para la víctima.
2. Verificar la capacidad de respuesta: Si la víctima no responde, pedir ayuda en voz
alta a las personas que se encuentran cerca, luego de esto, activar el sistema de
respuesta a emergencias a través de un equipo móvil o delegando a un tercero,
recordar dar órdenes claras y precisas.
3. Reconocimiento de Paro Respiratorio/Cardiorrespiratorio: Consta de tres pilares
fundamentales y no debe tomar más de 10 segundos en su evaluación.
a. Comprobar estado de consciencia.
b. Comprobar ventilaciones.
c. Comprobar pulsos.
En caso de que exista compromiso de conciencia, el paciente no respira o sólo
jadea/boquea y no existe palpación certera de pulso, se realiza el diagnóstico de
paro cardiorrespiratorio y se prosigue con el manejo para realizar RCP.
Por otro lado, si el paciente, presenta compromiso de conciencia, tiene respiración
ausente o no respira con normalidad, pero presenta pulso, realizamos el
diagnóstico de paro respiratorio y se procede a brindar ventilaciones de rescate.
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Secuencia de reanimación cardiopulmonar básica en adultos
La reanimación resulta exitosa si se reconoce de manera temprana.
● Se realiza la reanimación antes de 10 segundos desde la identificación del paro
cardíaco, con una frecuencia mínima de 100 a 120 compresiones por minuto,con
una profundidad de la compresión torácica correspondiente a un tercio a la mitad
del diámetro anteroposterior del tórax:
○ Aproximadamente 4cm en lactantes
○ Aproximadamente 5cm en niños
○ Al menos 5-6 cm en adultos (pero no superior a 6 cm)
● Se minimizan las interrupciones entre compresiones torácicas (menos de 10
segundos).
● Se Realizan ventilaciones eficaces para hacer que el tórax se eleve.
● Se evita una ventilación excesiva.
¿Cuándo es necesario realizar una RCP?
Una RCP es necesaria cuando la persona no responde y no respira (o no respira con
normalidad: boquea o jadea) y/o no es posible percibir pulso porque el corazón dejó de
latir (el pulso sólo es constatado por profesionales de la salud en un máximo de 10
segundos). Una RCP básica se realiza como parte de las acciones que se realizan al brindar
soporte vital básico. Puede ser realizada por uno o dos reanimadores.
¿Quién puede realizar una RCP?
Toda persona entrenada, ya sea personal del área de la salud o no, puede transformarse
en “reanimador” y realizar RCP. El personal no relacionado al área de la salud, pero
capacitado para realizar este tipo de maniobras se denomina “reanimador lego”.
¿Cómo se realiza una RCP?
Todo “reanimador lego” debe, como mínimo, aplicar compresiones torácicas a la víctima
del paro cardíaco. Si además puede realizar ventilaciones de rescate, debe aplicarlas con
una relación de 30 compresiones por cada 2 ventilaciones si la víctima es adulta o hay un
solo rescatador en niños.
Los reanimadores legos, que no sepan o no puedan realizar ventilaciones de rescate,
realizarán compresiones torácicas únicamente, ante una víctima adulto en paro cardíaco. El
reanimador debe continuar con la RCP sólo con compresiones o con compresiones y
ventilaciones, hasta la llegada de un desfibrilador externo automático (DEA) que pueda
utilizarse, hasta que el personal de salud especializado se haga cargo de la víctima o hasta
que esta última comience a moverse.
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Secuencia completa del PCR
C: Compresiones Torácicas
Para bombear la sangre desde el corazón hacia el resto del cuerpo, permitiendo que vuelva
a fluir hacia el corazón, generando circulación sanguínea.
Si la víctima está inconsciente y sin respiración, el reanimador debe iniciar la RCP. Las
compresiones externas deben ser efectivas, con una profundidad de 1/3 del tórax de la
víctima, con el objetivo de entregar oxígeno a órganos nobles como el cerebro y corazón,
suficiente para mantener una presión de perfusión coronaria que aumente la probabilidad
de éxito. Los reanimadores deben aplicar una frecuencia de 100 a 120 compresiones por
minuto. Nunca se debe detener las compresiones, salvo para hacer la pausa para evaluar
el estado de la víctima (después de 2 minutos), aplicar una descarga a través del DEA y
ventilar.
El número de compresiones torácicas aplicadas por minuto durante la RCP es un factor de
gran importancia para restablecer la circulación espontánea y para la supervivencia con
una buena función neurológica.
Para aplicar las compresiones torácicas adecuadamente, no solo es necesaria una
frecuencia correcta, también se deben reducir al mínimo las interrupciones de este
componente crucial de la RCP.
Otros componentes para la RCP de alta calidad son una descompresión torácica completa
después de cada compresión y procurar evitar una ventilación excesiva.
A: Apertura de Vía Aérea
Cuando la persona no responde y no respira, la lengua bloquea y obstruye la vía aérea
superior. Al extender levemente el cuello y movilizar la cabeza elevando el mentón dejando
la nariz en posición de olfateo, la lengua se levanta y libera la vía aérea.
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Esta posición también es conocida como “frente mentón” (Figura 2). En caso de trauma, si
hay más de un rescatador, se debe utilizar “tracción mandibular” para liberar la vía aérea.
B: Buena Ventilación Artificial
Para asegurar el suministro de oxígeno.
Manteniendo la vía aérea abierta, el reanimador entrega ventilaciones que permiten suplir
mecánicamente la respiración espontánea de forma temporal.
Puede realizarse a través de distintos métodos:
● Boca-boca: Abriendo la vía aérea el reanimador toma una respiración normal y a
continuación sella su boca alrededor de la de la víctima e insufla lo suficiente como
para elevar el tórax de la víctima. Se debe pinzar la nariz de la víctima.
● Boca-nariz:Estatécnicaseutilizacuandoesimposibleventilaratravésdela boca (lesiones
bucales, filtración de aire por sello inefectivo, imposibilidad de abrir la boca) y es
igualmente efectiva y factible que el boca a boca.
● Boca-boca/nariz: Esta técnica se utiliza para ventilar a lactantes hasta alrededor de 1
año de vida.
● Mascarilla Facial:dispositivos plásticos con una válvula unidireccional que en teoría
evitan la transmisión de enfermedades infectocontagiosas.
● Bolsa mascarilla en caso de RCP avanzada.
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SECUENCIA DE REANIMACIÓN CARDIOPULMONAR BÁSICA PEDRIÁTICA
Al igual que para los adultos, la reanimación básica en niños resultará exitosa y mejorará
las probabilidades de supervivencia si:
● Se reconoce de manera temprana.
● Se inician las compresiones torácicas:
● ● Antes de 10 segundos desde la identificación del paro cardíaco
● ● Con una frecuencia mínima de 100 a 120 compresiones por minuto
● ● Con una profundidad de la compresión torácica correspondiente entre un tercio a
la mitad del diámetro anteroposterior del tórax:
○ Aproximadamente 4 cm en lactantes
○ Aproximadamente 5 cm en niños desde un año hasta la pubertad.
● Sepermiteunaexpansióntorácicacompletadespuésdecadacompresión del tórax.
● Se minimizan las interrupciones entre compresiones torácicas(menos de 10
segundos).
● Se realizan ventilaciones eficaces para hacer que el tórax se eleve.
● Se evita una ventilación excesiva.
¿Cuándo es necesario realizar reanimación en niños?
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Cuando un niño/a se encuentra en PCR o en riesgo de estarlo, se debe realizar reanimación
básica, que se refiere a iniciar una secuencia de acciones definidas que permitirán
mantenerlo/a con vida. Gracias a dichas acciones se logrará sustituir la función
cardiorrespiratoria, ya sea hasta que se recupere o hasta que llegue la ayuda médica
entrenada y comience la RCP avanzada.
El PCR en lactantes y niños se produce, la mayoría de las veces, por insuficiencia
respiratoria progresiva o shock, con la consecuente hipoxia que se genera. Identificar el
estado de hipoxia de manera temprana con el objetivo de reducir la probabilidad que
ocurra un PCR es fundamental pues, producto de esa hipoxia, desarrollan un paro
respiratorio y bradicardia antes de sufrir el paro cardíaco. Si se realiza RCP antes del paro
cardíaco, el índice de supervivencia será mayor. Resulta entonces esencial destacar que
prevenir el PCR en los niños, mejorará la supervivencia y su recuperación. Lo antes
descrito, explica el primer eslabón de la cadena de supervivencia de un niño: “prevención
del paro”.
¿Quién puede realizar una RCP a niños?
Toda persona entrenada puede transformarse en “reanimador” y realizar RCP. Sin
embargo, lo más importante en el caso de los niños es prevenirlo, pues se ha demostrado
que en pacientes pediátricos que presentan un PCR en el extrahospitalario, con la
aplicación de maniobras de RCP, la supervivencia global sigue siendo baja.
¿Cómo se realiza una RCP en niños?
Las maniobras que componen la RCP básica, emplea la secuencia C-A-B (C: compresiones
torácicas – A: abrir vía aérea – B: buena ventilación) e incluye acceder rápidamente a un
desfibrilador externo automático (DEA).
La secuencia de acciones a realizar para brindar RCP en niños es la siguiente:
1. Ambiente seguro:
● Antes de iniciar la RCP, debe garantizar su seguridad y la del niño; y
si fuera necesario, movilizarlo a un lugar seguro.
● El reanimador se debe proteger con todas las medidas que tenga disponibles (guantes,
métodos barrera, etc.).
2. Comprobar nivel de respuesta del niño:
● Estimular al niño: primero verbalmente preguntando en voz alta “¿cómo estás?” o
llamándole por su nombre, si se conoce. Si no hay respuesta, aplicar estimulación táctil
intensa o dolorosa (p. ej., pellizcos), evitando sacudidas vigorosas. Otra técnica efectiva es
dando palmadas en la planta de los pies.
● Se considerará que el niño responde si habla, llora, grita o se mueve.
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● Si hay respuesta a estímulos: mantener la posición y buscar lesiones.
● Si no hay respuesta a estímulos: el niño está inconsciente, por lo que inmediatamente
debe valorar el estado de la respiración del niño.
3. Comprobar si existe respiración espontánea:
● Comprobar la presencia de respiración espontánea acercando la mejilla a la boca del
niño, para “ver” si hay movimiento de la caja torácica (Figura 2).
● Si el niño está inconsciente y no respira, o no respira con normalidad (boquea/jadea)
presentando movimientos respiratorios ineficaces se debe continuar con la secuencia de
RCP.
Si el niño está inconsciente pero respira, se colocará en posición de seguridad
4. Solicitar ayuda y activar los servicios de emergencia médica (SEM):
● Solicitar inmediatamente ayuda: gritar “ayuda”.
● Llamar al SEM (Servicios emergencia médica o ambulancia) al 131 y conseguir un DEA. Es
clave la información que proporcionará durante esa llamada telefónica: sospecha de PCR y
de causa, ubicación y/o dirección dónde se encuentra la víctima, edad y estado de la
víctima, ayuda que se está entregando.
El momento del aviso y llamado al sistema de emergencias o ambulancia dependerá si el
PCR ha sido presenciado o no, y de si el niño/a se encontraba en hipoxia justo antes y al
momento del paro:
_ Si no ha presenciado el PCR y se encuentra solo, o si el niño/a cursa con insuficiencia
respiratoria y consecuente hipoxia antes del PCR, debe realizar RCP durante 02 minutos (5
ciclos de 30 compresiones y 2 ventilaciones cada uno) y luego llamar para activar el sistema
de emergencias y buscar un DEA (desfibrilador externo automático) si está disponible. Es
decir, debe seguir los pasos de la cadena de supervivencia pediátrica.
_ Si el PCR es súbito y presenciado (sin condición hipoxica previa), llame y active el sistema
de emergencias, busque un DEA y regrese con el niño/a para iniciar maniobras de RCP.
5. Iniciar secuencia C – A – B
Antes de iniciar la secuencia C-A-B, se debe colocar al niño sobre una superficie dura y
plana (fundamental para optimizar la calidad de las compresiones torácicas), en decúbito
supino (de espaldas) y con la cabeza, cuello, tronco y extremidades bien alineados. Si se
sospecha la presencia de lesión espinal (accidentes de tránsito, caídas desde altura), se
movilizará al niño en bloque, al menos por 2 reanimadores, procurando proteger la
columna cervical.
C: Compresiones Torácicas
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Las compresiones torácicas son prioridad en la RCP básica. La administración precoz y de
calidad es fundamental para mejorar la sobrevida. Para conseguir compresiones de
calidad, se deben cumplir las siguientes recomendaciones:
● Iniciar compresiones torácicas (fuerte y rápido) antes de 10 segundos desde la
identificación del paro cardíaco
● Con una frecuencia mínima de 100 a 120 compresiones por minuto
● Con una profundidad de la compresión torácica correspondiente a un tercio a la mitad
del diámetro anteroposterior del tórax:
1. Aproximadamente 4cm en lactantes
2. Aproximadamente 5cm en niños desde un año hasta la pubertad.
● Se permite una expansión torácica completa después de cada compresión del tórax.
● Se minimizan las interrupciones entre las compresiones torácicas (menos de 10
segundos).
Técnica compresiones torácicas
En lactantes hasta un año de edad, la técnica de compresión se realiza con dos dedos si
hay solo un rescatador y con dos pulgares y manos alrededor del tórax si hay dos
rescatadores.
En niños mayores de un año, la técnica de compresión se realiza con una sola mano para
niños pequeños (Figura 6c) y con dos manos para niños más grandes.
BIBLIOGRAFÍA
Gana, D. A. /. E. U. (s/f). MANUAL DE RCP BÁSICO Y AVANZADO.
[Link]. Recuperado el 16 de octubre de 2023, de
[Link]
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