La historia del Dengue Hemorrágico, una enfermedad "emergente"
que se conoce apenas desde 1950, ilustra los beneficios posibles
que pueden lograrse con acción comunitaria y gestión ecológica. El
Dengue Hemorrágico se transmite por mosquitos que se
reproducen en estanques y contenedores de agua alrededor de
casas. No existe vacuna ni medicamento contra el virus; la única
manera de evitar el contagio es eliminando los mosquitos. El
espectacular éxito inicial en el control de mosquitos con DDT en las
décadas de los 1950s y 1960s resultó ser insostenible cuando los
mosquitos desarrollaron resistencia al pesticida. Se han utilizado
otros pesticidas, pero no ha habido una reducción general en la
enfermedad. Cada año cerca de cien millones de persona en los
trópicos de Asia y Latinoamérica son infectados con dengue, medio
millón de niños sufren del Dengue Hemorrágico y miles mueren.
La estrategia basada en pesticidas de los últimos 50 años ha sido
un fracaso, pero ¿que más puede hacerse? La gestión ecológica
podría ser más eficaz y sustentable. El copépodo Mesocyclops nos
brinda un ejemplo. Este pequeño crustáceo mata a casi todas las
larvas de mosquito cuando se le coloca en contenedores de agua en
que se reproducen mosquitos. Vietnam ha promovido una campaña
para distribuir el Mesocyclops por todo el país. El mosquito y la
enfermedad han desaparecido de cada aldea que utiliza
al Mesocyclops, siendo la clave del éxito una fuerte organización
comunitaria que garantiza el uso generalizado del copépodo.
Esta historia detallada es tomada de Ecología Humana: Conceptos
Básicos para el Desarrollo Sustentable (Gerald Marten, Earthscan
Publications, 2001), paginas 184-196, disponible en línea: Capítulo
12.
La enfermedad y el mosquito
El dengue es causado por un flavivirus pariente del de la Fiebre Amarilla.
Puede que haya originado en primates no-humanos, que siguen siendo su
reservorio natural en África y Asia. Los primates no-humanos no muestran
síntomas, pero los humanos pueden enfermar de gravedad. Las primeras
infecciones de dengue en la niñez suelen ser leves y pasar desapercibidas,
pero una primera infección en adultos puede ser severa. La mortandad es
rara, pero las altas fiebres, escalofríos, dolor de cabeza, vómitos, dolor
muscular, dolor de los huesos, y una debilidad extrema que puede durar
más de un mes después de resuelta la fiebre hacen que muchos adultos
consideren al dengue como la peor enfermedad que han sufrido.
El dengue hemorrágico es una variante más mortífera del dengue. No lo
causa otra cepa del virus, sino que surge del hecho que existen cuatro
cepas distintas. La infección con una cepa resulta en inmunidad de por vida
a esa cepa, pero también crea anticuerpos que incrementan la
susceptibilidad de infección por las tres variantes restantes. El dengue
hemorrágico normalmente sucede cuando la infección con una cepa es
seguida un año o más tarde por una segunda infección con otra cepa.
Aproximadamente el 3 por ciento de las segundas infecciones causan
dengue hemorrágico, y cerca del 40 por ciento de los casos hemorrágicos
entran en un síndrome de choque que puede ser fatal. El síntoma más grave
es el desangrado de los vasos capilares a los tejidos y cavidades corporales,
a veces acompañado de severas hemorragias gastrointestinales. No existe
medicamento para contrarrestar al virus, pero la deshidratación puede
tratarse con electrolitos orales en casos leves, o intravenosos en casos
severos. La mayoría de las víctimas del dengue hemorrágico tienen menos
de 15 años. Sin tratamiento, cerca del 5 por ciento de los casos son fatales,
pero con atención adecuada este porcentaje se reduce a menos de 1 por
ciento.
El mosquito Aedes aegypti es el vector principal tanto del dengue como de
la fiebre amarilla. Originalmente fue un mosquito africano que se reproducía
en cavidades de troncos, pero hace mucho que se adaptó a la vida urbana.
Los Aedes aegypti ahora se reproducen en contenedores como tanques,
pozos, alcantarillas obstruidas, y en objetos que acumulan agua de lluvia,
como llantas y frascos. La hembra coloca sus huevos a un costado del
contenedor, a pocos milímetros sobre la superficie del agua. Los huevos
pueden permanecer así secos durante meses, pero las larvas eclosionan a
escasos minutos de que los huevos queden sumergidos en agua.
Generalmente esto únicamente sucede al agregársele agua al contenedor,
lo cual aumenta la posibilidad de que el contenedor tenga suficiente agua
como para que la larva complete su ciclo de desarrollo antes de que se
seque el contenedor.
Mientras que el macho se alimenta exclusivamente de fluidos vegetales, las
hembras obtienen los nutrientes necesarios para desarrollar sus huevos de
la sangre de animales. Cuando la hembra bebe sangre de una persona
infectada con dengue, el virus se multiplica en su cuerpo, y entre 7 y 15
días más tarde (dependiendo de la temperatura ambiente) carga suficiente
virus para infectar a otras personas. La transmisión del virus se da a tasas
más altas en climas tropicales, donde la acelerada reproducción viral a altas
temperaturas hace más probable que un mosquito infectado sobreviva lo
suficiente para propagar la infección.
Historia del dengue
A partir del siglo XVI con la expansión del colonialismo y comercio Europeo,
el mosquito Aedes aegypti se propagó alrededor del mundo, viajando en los
contenedores de agua de embarcaciones. Tanto el virus como el mosquito
existieron en Asia sin graves consecuencias debido a que la distribución de
Aedes aegypti era limitada por Aedes albopictus, un mosquito asiático que a
pesar de ser fisiológicamente capaz de transmitir el dengue, en la práctica
no ha sido un factor significativo de transmisión en brotes del virus. Los
árboles y arbustos abundaban en los pueblos y ciudades de Asia, y Aedes
albopictus competía exitosamente con Aedes aegypti mientras había
vegetación.
La situación en las Américas fue muy distinta. A falta de competencia de
parte de cualquier mosquito como Aedes albopictus, Aedes aegypti prosperó
en las ciudades y poblados. Sabemos que Aedes aegypti era común en las
Américas debido a las numerosas epidemias de fiebre amarilla que se dieron
después de la introducción del virus con el tráfico de esclavos africanos en
el siglo XVI. El historial para el dengue no es tan claro porque sus síntomas
no lo diferencian de otras enfermedades, pero es probable que el dengue
haya sido común en gran parte de las Américas durante siglos. Hubo una
epidemia de dengue en Filadelfia en 1780. Y el dengue fue común hasta la
década de 1930 en pueblos y ciudades de las costas Atlántica y del Golfo de
Estados Unidos.
El dengue probablemente se propagó de la mano con Aedes aegypti, pero
sin llamar mucha atención, aún con altas tasas de infección, porque la
mayoría de los infectados eran niños cuyos síntomas eras ligeros. Las
devastadoras epidemias de fiebre amarilla eran otra cosa. El Aedes aegypti
llamó la atención mundial cuando Walter Reed comprobó en 1900 que este
mosquito era el responsable de transmitir la fiebre amarilla. Se iniciaron
campañas en las Américas para eliminar los focos de reproducción del
mosquito alrededor de viviendas. Durante los 1930s la Fundación
Rockefeller movilizó un ejército virtual de inspectores gubernamentales en
Brasil para identificar y eliminar sitios donde pudiese reproducirse el
mosquito. Los inspectores tenían la autoridad legal para entrar a
establecimientos, destruir contenedores, aplicar aceite o larvicidas e
imponer multas. Fue posible consolidar la erradicación del Aedes aegypti
barrio por barrio, sin re-invasiones, porque el mosquito normalmente viaja
menos de 100 metros en toda su vida. La campaña fue tan efectiva que
para principios de los 1940s, se había erradicado al Aedes aegypti de gran
parte del Brasil.
Aunque hubo brotes de algo parecido al dengue hemorrágico en
Queensland, Australia en 1897 y de nuevo en Grecia en 1928, no se
reconoció la enfermedad de dengue hemorrágico hasta 1956 porque era tan
inusual que existiera más de una cepa en la misma región. Todo cambió con
la Segunda Guerra Mundial, cuando gran número de personas, junto con las
cuatro cepas del dengue, estuvieron rotando en el trópico Asiático. Hubo
numerosas epidemias de dengue durante la guerra al introducirse el virus a
regiones donde la población carecía de inmunidad. Aparecieron casos con
los síntomas del dengue hemorrágico en Tailandia en 1950. La primera
epidemia reconocida de dengue hemorrágico se dio en las Filipinas en 1956,
seguida de epidemias en Tailandia y otras regiones del Sureste Asiático. El
crecimiento urbano desmedido en los países en vías de desarrollo durante
las siguientes décadas expandió dramáticamente el hábitat reproductivo de
Aedes aegypti. El paisaje urbano brindaba una abundancia de tanques y
contenedores que recogían agua pluvial en barrios sin los servicios básicos
de agua potable, alcantarillado y recolección de basura. La eliminación de
vegetación en las ciudades Asiáticas eliminó la competencia de mosquitos
como el Aedes albopictus, facilitando la expansión del Aedes aegypti.
La aparición del DDT en 1943 probablemente demoró la aparición del
dengue hemorrágico. El DDT era un milagro. Era inocuo para los
vertebrados a concentraciones usadas para matar insectos, y seguía siendo
efectivo a meses de su aplicación. En 1955 la Organización Mundial de la
Salud comenzó una campaña global para rociar con DDT cada casa en
regiones de transmisión del paludismo. Para mediados de los 1960s el
paludismo casi había desaparecido de muchas regiones, y al mismo tiempo
el Aedes aegypti había desaparecido de gran parte de América Latina y de
algunas regiones de Asia, como Taiwán.
El fracaso de la estrategia DDT
El increíble éxito del DDT duró poco tiempo ya que los mosquitos
desarrollaron resistencia que rápidamente se extendió por el mundo. Los
gobiernos de países en vías de desarrollo no pudieron continuar fumigando
cuando las alternativas al DDT, como el malathion, costaban hasta diez
veces más. A finales de los 1960s el paludismo regresó con fuerza, y para
mediados de los 1970s el Aedes aegypti había regresado a la mayoría de las
regiones de las cuales había sido erradicado. El dengue no regresó a los
Estados Unidos porque las mallas mosquiteras y los sistemas de aire
acondicionado facilitaron una vida tras paredes que redujo el contacto entre
las personas y los mosquitos. Sin embargo, las cuatro cepas y el dengue
hemorrágico se expandieron rápidamente en el trópico asiático,
estableciéndose en ciclos recurrentes de brotes de dengue al circular las
cuatro variantes. El dengue hemorrágico incursionó en las Américas en 1981
con una epidemia en Cuba que hospitalizó a 116,000 personas en tres
meses. El dengue rápidamente se extendió por gran parte de
Latinoamérica, a veces causando epidemias de cientos de miles de
personas, pero el dengue hemorrágico era esporádico ya que generalmente
circulaba una sola variante regional. Aunque el dengue era común en gran
parte del África al sur del Sahara, no fue un gran problema ya que los
Africanos en general son resistentes a infecciones severas de dengue.
Las condiciones sociales y políticas para enfrentar al Aedes aegypti han
cambiado enormemente desde las campañas contra la fiebre amarilla de
principios del siglo pasado. Algunos países ricos han continuado fumigando
casas con insecticidas nuevos, otros como Cuba y Singapur han
implementado inspecciones domiciliarias y multas para eliminar sitios
donde el mosquito se pueda reproducir. Sin embargo, la mayoría de los
países carecen de la voluntad política y de los recursos financieros y
organizativos necesarios para implementar este tipo de programas. Los
larvicidas químicos que matan las larvas del mosquito, y después un
larvicida biológico (Bacillus thuringiensis), pudieron usarse para tratar
depósitos de agua. Sin embargo, la gente normalmente se muestra
indispuesta a aplicar pesticidas al agua. Y aun cuando estén dispuestas,
estos deben aplicarse semanalmente para ser efectivos. El costo de adquirir
larvicidas y administrar su aplicación a tan gran escala resultó ser superior a
la capacidad de cada gobierno que lo intentó. Algunos gobiernos intentaron
organizar comités de participación voluntaria para eliminar el hábitat
reproductivo del Aedes aegypti – capacitando a amas de casa, por ejemplo,
para que limpiaran sus contenedores de agua semanalmente para
interrumpir el desarrollo de larvas – pero sin mucho éxito.
No hay vacuna ni medicamento contra el dengue. La única manera de
prevenir el mal es eliminando a los mosquitos. Actualmente la batalla contra
el mosquito es principalmente a nivel familiar, comprando insecticidas y
repelentes para evitar que los mosquitos les molesten por la noche. El
efecto sobre Aedes aegypti es limitado, ya que este mosquito es diurno y
pasa la mayoría del tiempo descansando en lugares como armarios, fuera
del alcance de la fumigación casual. Desde hace años que se intenta
desarrollar una vacuna, pero el progreso ha sido muy lento; y una vacuna
podría ser riesgosa al aumentar la susceptibilidad al dengue hemorrágico
igual que la infección natural. Es típico que los gobiernos hagan poco con
respecto al Aedes aegypti hasta que surge una epidemia de dengue o
dengue hemorrágico. Entonces aparecen los camiones fumigadores que
rocían las calles con malathion, con poco impacto dado que la epidemia ya
está bastante avanzada y las hembras de Aedes aegypti se encuentran
dentro de las casas, fuera del alcance del pesticida. Aún si la fumigación
logra reducir la población de mosquitos, debe repetirse frecuentemente
para mantener el impacto. La población de Aedes aegypti puede
recuperarse fácilmente en pocos días.
No ha habido una reducción notable en dengue o dengue hemorrágico
durante los últimos 20 años. Mundialmente, entre 50 y 100 millones son
infectados con dengue cada año. Anualmente hay varios millones de casos
severos de dengue, y aproximadamente 500,000 de dengue hemorrágico.
La mortalidad sigue siendo alta en algunos países, mientras que otros la han
reducido drásticamente con cuidados médicos intensivos. Cada año varios
cientos de miles son hospitalizados debido al dengue en Vietnam y
Tailandia, pero la mortandad es menos del 0.3 por ciento. Sin embargo, los
costos económicos son altos. Cada paciente requiere de entre una y tres
semanas de hospitalización, y los padres faltan al trabajo mientras cuidan
de sus hijos. El cambio climático podría extender el rango geográfico del
dengue, al facilitarse la transmisión con mayores temperaturas, y
consecuentemente menores tiempos de incubación.
Copépodos al rescate
Aunque el control biológico del Aedes aegypti con depredadores de larvas
nos ofrece la posibilidad de funcionamiento continuo sin la necesidad de
aplicaciones frecuentes como requieren los pesticidas, no se le consideró
seriamente al colapsar la estrategia del DDT. Previo a la era del DDT el uso
de peces que se alimentaban de larvas de mosquitos era herramienta
común en la lucha contra el paludismo. Pero el uso de peces contra el Aedes
aegypti fue limitado por el alto costo de los mismos y porque no sobrevivían
mucho tiempo en la mayoría de los contenedores de agua. Además, mucha
gente simplemente no quería peces en sus cisternas, particularmente si el
agua era para beber. Es sabido que muchos animales acuáticos como las
planarias, ninfas de libélulas y otros bichos acuáticos se alimentan de larvas
de mosquitos, pero ninguno resultaba lo suficientemente efectivo y práctico
como para darle uso operativo. Los profesionales en las áreas de control de
mosquitos y salud pública, que toda su vida dependieron fuertemente de
pesticidas químicos, consideraron el control biológico como una fantasía
utópica. Las escasas oportunidades remunerativas desalentaban la
inversión e investigación por parte del sector privado.
Esta era la situación hace aproximadamente 20 años, cuando de manera
independiente científicos de Tahití, Colombia y Hawai descubrieron la
supervivencia nula del larvas de Aedes aegypti en contenedores donde
estaba presente el copépodo Mesocyclops aspercornis. Los copépodos son
pequeños crustáceos ecológicamente distintos de los demás invertebrados
que se alimentan de larvas de mosquitos. Si las larvas son numerosas, los
copépodos comen solo una pequeña parte de cada larva, lo cual le permite
a cada copépodo matar entre 30 y 40 larvas cada día, un número muy
superior al que realmente comen. De mayor importancia son sus altos
números. Los copépodos se alimentan de pequeños animales hasta dos
veces más grandes, pero también comen fitoplancton, protozoarios y
rotíferos –una dieta que brinda suficiente alimento para convertir a los
copépodos en los depredadores más abundantes de la mayoría de los
hábitat acuáticos. La capacidad total de una población de copépodos para
matar larvas de mosquitos, es enorme. La mayoría de los copépodos son
demasiado pequeños (entre 0.3 – 1.2 milímetros de longitud) para cazar
hasta la más pequeña de las larvas de mosquitos. Pero el Mesocyclops
aspericornis y otras especies mayores (1.2 y más milímetros) atacan y
consumen larvas recién nacidas sin titubear. Aproximadamente un 10 por
ciento de las aguas donde se pueden reproducir los mosquitos tienen
poblaciones naturales de Mesocyclops u otros copépodos mayores, los
cuales drásticamente reducen la supervivencia de las larvas de mosquitos.
Lo mismo que sucede en la naturaleza puede lograrse introduciendo a
especies indicadas de copépodos a sitios que los carecen. Este principio se
aplica no solo a contenedores donde se reproduce el Aedes aegypti, sino
también a hábitat acuáticos donde se reproduce el mosquito Anófeles que
transmite el paludismo. Las larvas de mosquitos con paludismo son escasas
en hábitat que contienen poblaciones naturales de especies mayores de
Mesocyclops. Los Anófeles desaparecieron al introducirse Mesocyclops a
arrozales y pantanos de Louisiana, en EUA. Lamentablemente el potencial
de Mesocyclops para controlar el paludismo no se ha desarrollado porque
las agencias encargadas de controlar el paludismo han abandonado sus
esfuerzos por controlar los mosquitos. Actualmente el control del paludismo
se basa casi exclusivamente en farmacéuticos cuya efectividad a largo plazo
es dudable debido a la abundante resistencia entre los parásitos que causan
la enfermedad.
El desarrollo del control de dengue con copépodos ha sido mucho más
exitoso porque son eficaces y fáciles de usar en los contenedores donde se
reproduce Aedes aegypti. Es inusual que los copépodos invadan
contenedores antropogénicos por su propia cuenta; pero prosperan al ser
introducidos, independientemente del abasto de larvas de mosquito. Las
poblaciones de copépodos pueden variar entre cientos en una llanta y miles
en una cisterna. Las especies mayores normalmente matan a mas del 99
por ciento de las larvas de Aedes aegypti, y sobreviven en el contenedor
mientras éste contenga agua. Aún sin agua pueden sobrevivir mientras el
ambiente permanezca húmedo.
El ciclo de vida sencillo de los copépodos y su capacidad para prosperar en
una dieta de protozoarios permite que su producción masiva sea fácil y
económica. El sistema de producción utiliza bacterias sobre trigo en
descomposición como alimento para un pequeño protozoario (Chilomonas)
que a su vez sirve de alimento para copépodos juveniles y otro protozoario
mayor (Paramecium caudatum) que a su vez es alimento para los
copépodos adultos. El sistema es sencillo, barato, altamente resiliente y
funciona en contenedores abiertos de cualquier tamaño y forma. Cien
hembras adultas producen aproximadamente otras 25,000 hembras adultas
en un mes. Las hembras son inseminadas durante su adolescencia y no
requieren de más contacto con los machos para seguir produciendo entre 50
y 100 huevos por semana durante el resto de su vida, que dura varios
meses.
Una vez que se conoció la efectividad de los copépodos, se iniciaron
investigaciones en Australia, el sudeste Asiático y las Américas para
identificar las mejores especies de copépodo y cómo utilizarlas para el
control de larvas de mosquito. Siempre hubo especies disponibles
localmente porque existen naturalmente especies suficientemente grandes
para comer larvas de mosquito en todas las regiones donde el Aedes
aegypti es un problema. Mesocyclops aspericornis es la especie más eficaz
en Polinesia, Australia y partes de Asia. Mesocyclops longisetus, la especie
de Mesocyclops más grande del mundo, resultó ser la más efectiva en las
Américas.
Para que un copépodo controle efectivamente al Aedes aegypti debe hacer
mas que matar larvas de mosquitos. Debe sobrevivir fácilmente en
contenedores. Mesocyclops aspericornis y Mesocyclops longisetus
sobreviven en contenedores expuestos al sol tropical porque toleran
temperaturas acuáticas de hasta 43 grados centígrados. Además, por su
tendencia a aferrarse al fondo y paredes del contenedor, sobreviven en
contenedores de los que la gente saca agua frecuentemente. Los copépodos
que nadan libremente en el agua rápidamente desaparecen del contenedor.
Mesocyclops aspericornis y Mesocyclops longisetus son eficaces en pozos,
cisternas, tanques de cemento, barriles, jarrones, floreros y hasta bromelias
siempre y cuando tengan agua continuamente. La gente no se opone a la
presencia de copépodos en su agua porque estos pequeños animales son
poco visibles. Además, no es inusual que otra microfauna viva en el agua.
Los copépodos no sobreviven en pequeños contenedores o llantas que se
secan con frecuencia, aunque sobreviven en llantas que continuamente se
llenan de agua durante la temporada de lluvias. No sobreviven en pequeños
tanques de cemento donde el agua es reemplazada rápidamente,
particularmente si el agua se drena, y mueren cuando se limpia el tanque
con cloro o le escurre cloro al limpiar ropa junto al tanque. Una dificultad
importante es la pérdida de copépodos al limpiarse el contenedor. Esto
puede evitarse guardando una pequeña cantidad de agua del contenedor
previo a la limpieza y regresándola al contenedor terminada la limpieza. En
proyectos piloto a pequeña escala en Honduras y Brasil, las amas de casa
rápidamente aprendieron a evaluar sus contenedores, manteniendo
orgullosamente a los Mesocyclops en su hogar. La clave del éxito fue la
atención personal de los organizadores comunitarios. Lamentablemente las
burocracias de salud pública de Latinoamérica parecen carecer la capacidad
organizadora para expandir el uso de Mesocyclops a mayor escala.
Éxito en Vietnam
El dengue hemorrágico es un problema serio en Vietnam, ya que ha
hospitalizado a casi dos millones de vietnamitas y matado a más de 13,000
niños desde su aparición hace 40 años. La primera demostración de la
efectividad de Mesocyclops a escala comunitaria comenzó en 1993, cuando
científicos del Instituto Nacional de Higiene y Epidemiología de Vietnam
introdujeron especies locales de Mesocyclops a todos los contenedores de
almacenaje de agua en Phanboi, una aldea de 400 casas en el norte de
Vietnam. Al igual que el resto del Vietnam rural, las dos fuentes de Aedes
aegypti en Phanboi eran cisternas de cemento (con capacidad de varios
miles de litros), que casi cada casa tiene para almacenar agua pluvial, y
jarrones de barro (con capacidad de entre 20 y 200 litros) utilizados para
almacenar agua para uso inmediato. Los Mesocyclops prosperaron en las
grandes cisternas de cemento, que rara vez se limpian. También
sobrevivieron en los grandes jarrones, pero no en los pequeños porque estos
eran vaciados frecuentemente. La introducción de Mesocyclops a los pozos
creó un reservorio que continuamente repoblaba los jarrones.
La población de Aedes aegypti en Phanboi disminuyó en aproximadamente
un 95 por ciento en el año después de la introducción de Mesocyclops. Sin
embargo, Aedes aegypti seguía reproduciéndose en pequeños contenedores
como latas y botellas que recolectaban agua pluvial, pero que no podían ser
tratados con Mesocyclops. Se motivó a los aldeanos a participar más
activamente, y la motivación fue alta por la historia reciente de brotes de
dengue hemorrágico. El sistema político socialista fue la base de una veloz
movilización comunitaria que fue exhaustiva y continua. La agrupación de
mujeres educó a los aldeanos en el uso de Mesocyclops y los organizó para
poblar contenedores tomando una pequeña cantidad de agua de
contenedores con Mesocyclops y transfiriéndola a contenedores que aún no
lo tenían. El programa existente de reciclaje fue reorganizado para
garantizar que latas y botellas no colectaran agua mientras se esperaba su
recolección. Dentro de pocos meses desapareció el Aedes aegypti y en los
siete años subsiguientes no se ha vuelto a detectar ni el mosquito ni sus
larvas. La desaparición de Aedes aegypti fue significativa porque fue la
primera vez en mas de 20 años que se documentara la erradicación, aún a
nivel local, de cualquier tipo de mosquito en cualquier parte del mundo, y se
logró sin pesticidas.
Se introdujo Mesocyclops a otras aldeas del norte de Vietnam, y de nuevo
desaparecieron los Aedes aegypti. Vale la pena notar que Aedes aegypti
desapareció aún sin tener Mesocyclops en todos y cada uno de los
contenedores. El éxito probablemente se debió al “efecto trampa de
huevos”. Las hembras ponedoras no discriminan entre contenedores con y
sin Mesocyclops, y desperdician sus huevos en contenedores con
Mesocyclops en vez de colocarlos en contenedores con mayores
posibilidades de supervivencia para sus larvas. Simulaciones
computarizadas indican un colapso en la población del mosquito si un 90
por ciento de los contenedores tienen Mesocyclops. En contraste,
eliminando el 90 por ciento de los contenedores solo reduce la población de
mosquitos en el modelo computarizado en un 90 por ciento.
El éxito demostrado en Phanboi fue fundamental para movilizar el apoyo por
parte del gobierno y de fuentes de asistencia financiera internacional para
distribuir Mesocyclops a más comunidades en Vietnam. La publicidad
televisiva y programas didácticos escolares han familiarizado a la sociedad
Vietnamita con Mesocyclops. Una línea telefónica de asistencia
gubernamental conecta a comunidades interesadas con trabajadores de
sanidad quienes les proveen de Mesocyclops y explican su uso. Un sencillo
sistema de producción masiva en el Instituto Nacional de Higiene y
Epidemiología de Vietnam utiliza barriles de plástico de 150 litros para
producir varios cientos de miles de Mesocyclops por mes, a un costo muy
bajo.
El programa sigue el modelo de Phanboi. El personal central capacita al
personal de sanidad local, que a su vez utilizan documentales en
videocasete para introducir a Mesocyclops a la comunidad. El personal de
sanidad capacita a maestros para que organicen a estudiantes para la
recolección regular de contenedores chatarra. De las agrupaciones de
mujeres, los trabajadores de salud reclutan a colaboradoras voluntarias de
confiabilidad demostrada previamente en campañas domiciliarias de
planificación familiar e inmunización. Cada colaboradora es responsable de
entre 50 y 100 casas, y comienza introduciendo aproximadamente 50
Mesocyclops a la cisterna de una de las casas. En cuanto la población de
copépodos crece lo suficiente, la colaboradora toma una cubeta de agua del
tanque con Mesocyclops a las demás casas, vertiendo un vaso por cisterna.
Las colaboradoras explican el uso de Mesocyclops a cada familia y regresan
por lo menos una vez al mes a inspeccionar los contenedores. El programa
ha capacitado a 900 trabajadoras de sanidad y el Mesocyclops ha sido
distribuido a más de 30,000 hogares en el norte y centro de Vietnam.
En la gran mayoría de las comunidades del programa, se ha repetido la
experiencia de Phanboi. Aedes aegypti desaparece por completo
aproximadamente un año después de la introducción del Mesocyclops. Las
pocas excepciones han sido comunidades urbanas, donde la población de
Aedes aegypti ha decaído, pero no desaparecido; la razón es la cobertura
incompleta de casas por parte de las colaboradoras. En áreas urbanas que
carecen de otros programas de salud domiciliarios, a veces es necesario
reclutar colaboradoras cuya confiabilidad no ha sido demostrada. Mientras
que la mayoría de las colaboradoras nuevas hacen buena labor, hay algunas
que no lo hacen, y sus esfuerzos se ven complicados por la menor cohesión
social en las ciudades. Con 12 millones de casas en zonas de dengue, el
número potencial a atender es enorme. El cuello de botella en la
distribución nacional de Mesocyclops es la capacitación de empleados de
sanidad y colaboradoras locales. Algunas provincias están estableciendo sus
propios centros de capacitación y de producción de Mesocyclops. El
programa tendrá mayores retos al extenderse al sur de Vietnam, donde el
clima tropical es ideal para Aedes aegypti y el dengue es transmitido todo el
año.
La transportación de gran cantidad de Mesocyclops de los centros de
producción a las aldeas puede verse complicada debido a que los
copépodos en pequeños contenedores de alta densidad pronto acaban con
cualquier alimento. Entonces comienzan a comerse unos a otros. Una
solución sencilla surge del hecho que los Mesocyclops pueden sobrevivir
durante meses suspendidos en gomaespuma húmeda, donde no pueden
moverse para cazarse unos a otros. Cubos de este material son empacados
en pequeños contenedores plásticos y se envían por correo a las oficinas de
salud pública en todo el país. El cubo de hule espuma con 50 copépodos se
coloca en la cisterna para introducirlos al contenedor.
En 1998 Vietnam reportó 234,000 casos de dengue hemorrágico, y esta
enfermedad fue responsable de mas muertes que cualquier otra infección.
En 1999 el gobierno inició un programa prioritario para combatir el dengue
a nivel nacional, con Mesocyclops en un papel central, no solo en la
prevención sino también para combatir los brotes de dengue en zonas
donde no se ha implementado aún el Mesocyclops. El gobierno ofrece a los
empleados de sanidad locales paquetes para el análisis veloz de casos
donde se sospeche dengue para que una respuesta de emergencia sea
implementada inmediatamente cuando se confirme un caso de dengue. Al
incrementar el abasto de Mesocyclops, este será distribuido de manera
rutinaria a casas en zonas donde se den brotes de dengue.
Potencial de Mesocyclops en otros países.
¿Pueden otros países replicar el éxito de Vietnam con Mesocyclops? El
mayor potencial es en el Sudeste Asiático, donde el dengue hemorrágico es
un problema grave, la inquietud pública es alta, y la mayoría de los hábitat
reproductivos de Aedes aegypti son similares a los contenedores de agua
que han resultado ideales para Mesocyclops en Vietnam. La preocupación
pública no es tan alta fuera del Sudeste Asiático, y algunos de los sitios de
reproducción no son tan ideales para Mesocyclops. Mientras que el control
del dengue en otras regiones requerirá algo más que Mesocyclops y el
reciclaje de pequeños contenedores, Mesocyclops es capaz de eliminar al
Aedes aegypti de por lo menos algunos tipos de contendores en cualquier
lugar donde el dengue es problemático.
La logística de producción y distribución no son obstáculo para extender el
uso de Mesocyclops a otros países. La producción es barata y su transporte
sencillo. Mientras que la producción y distribución en Vietnam está a cargo
de dependencias de gobierno nacionales, provinciales y locales, en otros
países podría darse una combinación de gobiernos, organizaciones no-
gubernamentales y el sector privado, de acuerdo a condiciones locales. La
llave del éxito es la organización comunitaria. Es bastante sencillo poblar y
repoblar contenedores con copépodos, pero es fundamental garantizar que
todos lo hagan. El éxito puede darse barrio por barrio. Cien casas trabajando
juntas pueden librarse de Aedes aegypti aún si las casas alrededor se
abstienen de hacer algo al respecto.
La estrategia de mayor potencial es la distribución de Mesocyclops donde
existan redes locales que brinden mayor posibilidad de éxito. Vietnam tiene
la ventaja de que la mayoría de su dengue ocurre en comunidades rurales
con organización comunitaria fuerte y donde ya existen programas
domiciliarios de sanidad que funcionan bien. Afortunadamente existen miles
de comunidades en todo el mundo que comparten este tipo de redes
organizativas para diversos programas de salud, planificación familiar,
tratamiento paramédico de paludismo, programas agrícolas, caridades
religiosas, y apoyo a pequeños empresarios. Estas mismas redes pueden ser
vehículos para la distribución de Mesocyclops y garantizar su uso apropiado
a nivel comunitario. Hasta las redes de mercado del sector privado, que tan
efectivamente distribuyen insecticidas y repelentes pudieran desarrollar un
papel si se incentiva el uso comunitario. Con cada éxito, el efecto
demostrativo fomentará que cada vez más comunidades se organicen para
el uso exitoso del Mesocyclops.
Conclusiones
¿Qué nos dice este caso de estudio del dengue hemorrágico? En primer
lugar demuestra cómo las actividades humanas crean condiciones
ambientales que determinan si una enfermedad abundará o desaparecerá.
El transporte internacional creó el dengue hemorrágico al mover las cuatro
cepas de dengue por todo el mundo. El dengue desaparece cuando la gente
elimina las oportunidades para que Aedes aegypti se reproduzca en
contenedores de agua alrededor de sus casas.
En segundo plano, demuestra cómo la erradicación local de mosquitos es
posible con un manejo ecológico. Una estrategia ecológica de control de
enfermedades que integra una variedad de métodos es más efectiva que
una estrategia basada exclusivamente en pesticidas. Podemos esperar que
los métodos ecológicos sean sustentables. Es poco probable que las larvas
desarrollen una resistencia a Mesocyclops.
En tercer lugar, ilustra el nivel de esfuerzo necesario para el éxito.
Actualmente los esfuerzos prevalecientes en todo el mundo no cumplen con
este estándar. Ni cumplen con el estándar de la campaña contra la fiebre
amarilla que erradicó al Aedes aegypti de gran parte de Brasil hace 60 años,
una campaña que debió su éxito a su organización y administración intensa
y meticulosa.
Finalmente, y de mayor importancia, hace énfasis en el papel central de la
comunidad local. El dengue hemorrágico será eliminado únicamente a
través de esfuerzos locales intensos y bien organizados. La falta de progreso
en general contra el dengue durante los últimos 30 años no es singular. Al
cambiar nuestras prioridades personales y públicas, los sistemas de apoyo
social en comunidades locales han sido debilitados. Y correspondientemente
han decaído numerosas dimensiones del bienestar humano que dependen
de comunidades fuertes. Mientras que es responsabilidad de los lugareños
mantener una comunidad fuerte y efectiva, el apoyo y asistencia de
gobiernos nacionales puede ser decisivo. El desarrollo ecológicamente
sustentable, que incluye el control sustentable de enfermedades
transmitidas por mosquitos, únicamente será realidad cuando y donde las
comunidades sean verdaderamente funcionales.
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Mesocyclops (longitud real aproximada de 1.5 milímetros). Nota: Los
Copépodos no tienen ojos; un disco visual en el centro de la frente detecta
luz pero no forma una imagen. Los copépodos se mueven “remando”
rápidamente sus antenuelas (las estructuras largas que nacen al frente y se
extienden a los lados). Las antenuelas contienen órganos sensoriales
mecánicos que detectan las vibraciones en el agua, permitiendo al
copépodo detectar la presencia de animales pequeños como las larvas de
mosquito y capturarlos como alimento. Las hembras llevan huevos a los
costados durante tres días hasta que eclosionan los copépodos juveniles.
Micrografía electrónica de una hembra de Mesocyclops. Fuente: Michael
Brown.
Micrografía electrónica de la boca de Mesocyclops. Fuente: Michael Brown
Mesocyclops aspericornis agarrando una larva de Ae. aegypti
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Traducción: David Nuñez. Redacción: Gerry Marten
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