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Marx

Karl Marx, aunque principalmente un economista y activista, ha influido profundamente en la filosofía contemporánea y en la lucha de clases a lo largo del siglo XX. Su crítica a la alienación del trabajador y su análisis del valor del trabajo y la plusvalía revelan las injusticias del capitalismo y la necesidad de abolir la propiedad privada. A través de su materialismo histórico y dialéctico, Marx propone que la historia avanza mediante la lucha entre opresores y oprimidos, anticipando la llegada del comunismo como resultado inevitable de estas contradicciones.
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Karl Marx, aunque principalmente un economista y activista, ha influido profundamente en la filosofía contemporánea y en la lucha de clases a lo largo del siglo XX. Su crítica a la alienación del trabajador y su análisis del valor del trabajo y la plusvalía revelan las injusticias del capitalismo y la necesidad de abolir la propiedad privada. A través de su materialismo histórico y dialéctico, Marx propone que la historia avanza mediante la lucha entre opresores y oprimidos, anticipando la llegada del comunismo como resultado inevitable de estas contradicciones.
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Karl Marx

Filosofía contemporanea.

Docente: Alejandro Rodríguez Galván


K. Marx
• La inclusión de Marx en los libros de losofía es tan problemática
como reciente. Ante todo, Marx se dedicó al pensamiento
económico y al activismo revolucionario: trabajo intensamente
para consolidar el movimiento obrero en Europa.

• Su peso histórico es innegable. Ningún otro pensador ha sido


fuente de inspiración para comenzar revoluciones, derrocar
regímenes y constituir nuevos Estados, sobre todo a lo largo del
siglo XX.

• Sin embargo, existen motivos que justi can estudiar a Marx


desde un punto de vista losó co. El primero es que su
pensamiento pretende abarcar y explicar todo cuanto existe: se
presenta como un conocimiento de nitivo del mundo y un modo
de vida. El segundo es que ha in uido e in uye, todavía hoy, en
muchos pensadores y lósofos, que lo han defendido o lo han
combatido. Estos posicionamientos a favor o en contra de Marx
de nieron gran parte de la vida intelectual europea del siglo
pasado. Por último, las fuentes de las que bebe Marx son
losó cas, y su formación y sus primeros escritos son
esencialmente losó cos.
Ref: [Link]
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Influencias y correcciones.
• El pensamiento de Marx es una síntesis personal de una gran variedad de fuentes. Ante todo, recibió la
in uencia de Hegel, los economistas clásicos y el socialismo utópico. Sin embargo, su planteamiento se
alejó de todos ellos: tras apropiarse de sus ideas, no dudó en corregirlas y completarlas allí donde lo
consideró necesario.

• Hegel: Marx tomó de Hegel la idea de que la historia avanza dialécticamente hacia un estadio de nitivo. Para
Marx, la historia tiene motor, necesidad y n. Sin embargo, no estaba de acuerdo con él respecto a la noción
de que las situaciones sociales puramente históricas son metafísicamente necesarias.

• Economistas clásicos: Marx heredó del economista David Ricardo la idea de que el valor de un bien deriva
de la cantidad de trabajo necesario para producirlo. Sin embargo, lo acusó de contentarse con a rmar que,
dejaba a sus propias dinámicas, la economía empobrece necesariamente a los trabajadores.

• Socialismo utópico: Marx aplaudió que el socialismo utópico identi cara problemas como la existencia de
clases y que se preocupara por los obreros. Sin embargo, le reprochó que no les proporcionara las
herramientas necesarias para la transformación real de su condición de oprimidos.

• Frente al idealismo trascendental de Hegel, Marx propuso su materialismo histórico, al a rmar que las ideas
son el producto de unas determinadas condiciones materiales. Frente a los economistas clásicos, Marx
denunció como ideología cualquier análisis económico que tratara la propiedad privada como un hecho
intocable y sagrado. Frente al socialismo utópico, Marx presentó su materialismo dialéctico como un
socialismo cientí co que describía las leyes que desembocarían necesariamente en la sociedad comunista.
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La alienación filosófica y religiosa
• Marx adoptó el concepto hegeliano de alienación para desarrollarlo. Según Hegel, en la
segunda etapa de la dialéctica, el Espíritu se aliena; esto es, se niega, sale fuera de sí y se
objetiva.

• Marx a rmó que el ser humano también sale de sí mismo al relacionarse con el mundo y las
demás personas. Sin embargo, lo que constituye una verdadera alineación son solo las
formas de enajenación negativas, como las que provocan las ideologías o la religión.

• Según él, no existen verdades permanentes, porque la realidad es meramente algo material en
constante transformación. Las ideologías son un conjunto de representaciones teóricas
falsas sobre la realidad y el ser humano que provocan la alienación losó ca.

• Por otro lado, a rmó que la religión es el opio del pueblo. El origen de la religión está en la
opresión que un mundo sin corazón ejerce sobre el pueblo. La alienación que entraña
sobrepasa el ámbito individual: para que surja, no basta con un solo hombre, pues es preciso
todo un mundo de relaciones sociales determinadas.

• Los seres humanos recurren a la miseria religiosa a consecuencia de una serie de relaciones
sociales («este» Estado, «esta» sociedad) que producen miseria real.
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La alienación del trabajador
• A la temprana crítica marxista a la religión le siguió otra que se dirigió al trabajo asalariado, que
es el modo paradigmático (vigente en la actualidad) de concebir el trabajo en el mundo
contemporáneo.

• El trabajo asalariado transforma al trabajador en una mercancía. En primer lugar, porque este se
objetiva en su trabajo. En segundo lugar, porque ni el producto ni los medios de producción que
utiliza son de su propiedad. Al tener que objetivarse, el obrero se aliena: entrega su ser mismo
objetivado (producto) como condición para subsistir.

• Las consecuencias de esta organización del trabajo para el obrero son paradójicas: cuanto más
trabaja el obrero, más padece. Pero, sobre todo, el ser humano deja de ser persona para
transformarse en un mero animal.

• En principio, el trabajo permite al ser humano humanizarse y humanizar la naturaleza. Sin embargo,
las condiciones materiales que Marx denuncia lo transforman en una práctica que deshumaniza al
individuo en lo más profundo de su ser.

• Esta deshumanización del trabajador es consecuencia de las relaciones de producción


alienantes en las que se desarrolla su labor. Para Marx, esa trabajo es forzado en la misma medida
en que satisface unas necesidades ajenas.
• La crítica marxista al trabajo se alimenta de las
injusticias que padecieron muchas personas a
causa de la industrialización en la segunda
mitad del siglo XIX.

• Diversos autores contemporáneos que, al igual


que él, vivieron en Londres gran parte de su Ref: [Link]
vida, como Charles Dickens (1812-1870), las
re ejaron en su producción literaria. Además, la
critica deja entrever la concepción ideal que
Marx tiene del trabajo: el obrero debe servirse
de él para realizarse en libertad, esto es, según
sus capacidades y de acuerdo con sus
necesidades.

Ref: [Link]
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Plusvalía y propiedad privada

• Preocupado por la alienación del trabajador, Marx se preguntó por el sistema que se
genera gracias a ella. Así, en El capital diseccionó el valor especí co del trabajo como
mercancía. Para ello, distinguió tres tipos de valor:

• Valor de uso: Es la capacidad que posee cualquier mercancía de satisfacer una


necesidad. El valor de uso de un par de zapatos es todo el uso que alguien puede
darles. Por tanto, el valor de uso es idéntico al uso o consumo de un producto.

• Valor de cambio: Es el valor que tienen en común dos mercancías distintas para que
sea posible su intercambio. Es aquello que permite asignar un precio a las mercancías.
Siguiendo a los economistas clásicos, Marx señaló que el valor de cambio de una
determinada mercancía es la cantidad de trabajo que se necesita para producirla. Todas
las mercancías son «medidas determinadas de tiempo de trabajo solidi cado». Por
comodidad, este tiempo se mide en dinero.

• Plusvalía: Es el valor añadido que aporta la fuerza del trabajador.

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• A pesar de que el trabajador produce valor gracias a
su fuerza, su salario jamás re eja ese valor
añadido. Según señala Marx, al obrero se le paga
únicamente en función del valor de cambio que posee
su fuerza de trabajo: esto es, lo mínimo para que
subsista. Por tanto, la plusvalía se ha de considerar
como la diferencia entre el valor de cambio de un
producto y el sueldo del trabajador que lo produce; es
decir, como la fuente del bene cio neto del capitalista.

• La noción de plusvalía permite a Marx explicar cómo


se genera el capital (riqueza acumulada) e identi car la
raíz de la opresión obrera, que se encuentra en la
propiedad privada de los medios de producción.

• La propiedad privada justi ca que el capitalista


también se apropie del valor añadido especí co de la
fuerza de trabajo. Por tanto, la opresión de los
trabajadores nalizará con la abolición de nitiva de la Ref: [Link]
del-futuro-dinero-por-tiempo-de-vida-o-aldo
propiedad privada.
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El materialismo histórico: estructura y
superestructura
• En el Mani esto comunista (1848), rmado conjuntamente con su
amigo y colaborador Friedrich Engels, Marx señaló como motor
de la historia la lucha de clases. «La historia de todas las
sociedades que han existido hasta ahora no es más que la
historia de la lucha de clases».

• Las clases en disputa son, esencialmente, dos: los opresores y


los oprimidos. Esta lucha puede desembocar en dos escenarios:
o bien en una transformación revolucionaria de toda la sociedad,
o bien en la ruina y destrucción de la sociedad misma. Las dos
guras en con icto que Marx identi có en su época eran la
burguesía (capitalistas) y el proletariado (asalariados).

• El burgués domina los medios de producción material (estructura


económica) y los medios de producción intelectual
(superestructura ideológica). Así, consigue perpetuar su
dominio sobre el proletariado.

• La estructura económica condiciona la superestructura. Esto


signi ca que, según este lósofo, las condiciones materiales de la
vida condicionan la vida intelectual de las personas y las Ref: [Link]
sociedades.

• Esta concepción se denomina materialismo histórico. Marx


a rmó que las ideas dominantes de una sociedad son las ideas
de sus clases dominantes. Así, la clase que posee los medios de
producción material domina las ideas de una sociedad.
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Materialismo dialéctico.

• La sociedad feudal produjo la sociedad burguesa: la aparición del burgués en su mismo


seno niega y supera la sociedad del señor feudal. De la misma manera, la sociedad burguesa
ya ha creado su negación y superación. El proletariado encierra dentro de sí el germen de la
futura sociedad comunista: una sociedad sin clases, política ni propiedad privada.

• Marx dio por sentado el advenimiento del comunismo como la consecuencia necesaria de
las contradicciones de la sociedad capitalista. Sin embargo, antes de su llegada de nitiva,
será necesaria la dictadura del proletariado. En ella, los oprimidos se convertirán en la
clase dominante y centralizarán todos los medios de producción material e intelectual.

• El paso de la sociedad feudal a la burguesa y de la sociedad burguesa a la comunista es


necesario: está regido por la dialéctica que gobierna la historia. Por tanto, la lucha de clases
es una traducción materialista de todas las contradicciones o negaciones internas que el
espíritu hegeliano debía recorrer en su camino al autoconocimiento.

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Hegel como influencia
El idealismo trascendental

• Según Hegel, la losofía debe justi carse en


una Idea que se hace cargo de todo lo real:
de ahí la denominación de idealismo
trascendental.

• La losofía descubre y describe las


diferentes etapas que el pensamiento —al
que Hegel identi ca con el Espíritu— debe
atravesar necesariamente hasta lograr
explicar toda la realidad y ser, así, efectiva.

Ref: [Link]
Georg_Wilhelm_Friedrich_Hegel
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Lo real: el Espíritu en proceso de autoconocimiento
• En primer lugar, Hegel sostiene que la realidad es Espíritu. No existe una «cosa en sí» separada, como
había a rmado Kant, sino que las cosas solo son cuando el Espíritu las conoce.

• Si las cosas se pueden conocer —como de hecho se conocen—, entonces, deben de ser racionales y, por
tanto, fundamentalmente relativas al Espíritu. Por ello, este pensador a rma que «solo lo espiritual es lo
real» (Hegel, Fenomenología del Espíritu, Prólogo).

• El Espíritu al que se re ere Hegel es un sujeto (una conciencia) cuyo constante movimiento de
autoconocimiento supone su primer y último fundamento.

• El punto de partida del movimiento del Espíritu es el ser. Al pensar el ser en sí mismo, el Espíritu reconoce
que es pura indeterminación. Cae en la cuenta de que el ser es un gran vacío, semejante a la pura nada.

• Al pensar el ser en sí mismo como vacío, el Espíritu experimenta el puro pensar y se reconoce a sí mismo.
Entonces arranca su proceso de autoconocimiento y, por tanto, de movimiento, que nalizará cuando la
losofía se convierta en saber absoluto.

• La naturaleza es un momento del Espíritu: aquel en el que sale de sí mismo y piensa lo otro. Sin embargo,
por mucho que las cosas que vemos alrededor sean, ninguna agota el ser ni se identi ca plenamente con
él.
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La dialéctica y el Espíritu absoluto.
• El modo según el cual el Espíritu se conoce y constituye lo real en su
conocerse es la dialéctica. Consta de tres elementos o momentos.

Tesis A rmación simple El ser en sí, el puro pensar

Antítesis Negación de la tesis El ser otro o ser fuera de sí

Superación que resuelve la


Síntesis El retorno a sí del Espíritu
tesis y la antítesis

• Estos tres elementos de la dialéctica gobiernan el sistema losó co hegeliano y


determinan la estructura de la ciencia. Así, el sistema cientí co se divide en tres etapas,
que constituyen, a su vez, momentos de la constitución progresiva de la Idea absoluta.
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1.- Lógica 2.- Filosofía de la naturaleza 3.- Filosofía del Espíritu

Ciencia de la Idea en sí Ciencia de la Idea fuera de sí Ciencia de la Idea en sí y para sí

• 1.- Espíritu subjetivo: Es el Espíritu que se sabe a sí mismo como un sujeto individual con
interioridad y libertad. Este momento constituye una losofía del ser humano.

• 2.- Espíritu objetivo: Remite al Espíritu que se mani esta en las obras del ser humano. Es el
ámbito de la cultura y la jurisdicción.

• 3.- Espíritu absoluto: Constituye la síntesis de los dos anteriores. El Espíritu retorna y se
piensa a sí mismo. Se concreta en tres momentos distintos: arte, religión y losofía. En el
arte, el Espíritu se mani esta de forma sensible; en la religión lo hace de forma simbólica y
en la losofía se mani esta como pensamiento absoluto.

• La losofía, como disciplina, es el resultado en el que desemboca toda la jerarquía dinámica


de saberes. Además, la losofía se entiende como la manifestación de nitiva del Espíritu
absoluto, que supera el arte y la religión revelada.
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El final de la historia
• Gracias a la dialéctica, Hegel integra el tiempo y el devenir en su sistema, de tal modo que los dos
con rman y refuerzan todo su planteamiento. De hecho, la dialéctica da motor, necesidad y nal
a la historia.

• El motor (aquello que hace que la historia avance) es la negación. Se trata de todas las negaciones
que el Espíritu debe superar en su proceso de autonocimiento.

• La necesidad de la historia reside en las tres etapas de la dialéctica, que ocurren con una
necesidad cientí ca.

• El nal es el resultado y la verdad de toda la dialéctica: la Idea o el Espíritu absoluto.


• Con la dialéctica, Hegel racionalizó la visión providencialista de la historia que proclamaba el
cristianismo. En vez de culminar en un juicio nal, la historia acaba con la manifestación total
del Espíritu. Después de Hegel, pocos pensadores renunciarían a que la historia progrese
necesariamente con vistas a alcanzar un estadio de nitivo.

• Hegel no dudó en considerar su propia losofía como la manifestación más completa y de nitiva
del Espíritu. Entre otras cosas, esto signi ca que tras él no quedaría espacio para más re exión.
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