408 OSTEOLOGÍA
Inserciones musculares. - Presta inserción a un solo músculo, el cuádriceps crural.
Desarrollo.
La rótula se desarrolla y evoluciona exactamente como los huesos cor-
-
tos. Está representada por un simple núcleo cartilaginoso hasta la edad de dos años. En
esta época, algunas
veces más pronto (un año) y otras más tarde (tres y hasta cinco años),
se ve aparecer en su espesor un punto óseo que se extiende en todas direcciones, pero más
rápidamente hacia la cara profunda que hacia la cara superficial. La osificación de la rótula
no es completa hasta los quince o veinte años.
Cuando la rótula está completamente desarrollada, divide el tendón del cuádriceps
crural en dos partes: superior, que es el tendón propiamente dicho del músculo, y otra
una
inferior, que toma el nombre de ligamento rotuliano (véase ARTROLOGÍA).
1. Tibia
La tibia (figs. 434, 435 y 436) es un hueso largo, par y asimétrico, situado en
la parte anterior e interna de la pierna, por dentro del peroné, con el cual se arti-
cula por sus dos extremos, por debajo del fémur, que descansa sobre ella, y por
encima del conglomerado óseo del tarso, al cual en la estación vertical transmite el
peso del cuerpo. De los dos huesos de la pierna, es con mu-
1
cho el más voluminoso y el más importante.
La tibia, in situ en el esqueleto armado, es vertical; for-
ma, pues, con el fémur, que es oblicuo de arriba abajo y de
5 4 fuera a dentro, un ángulo muy obtuso de seno dirigido ha-
cia fuera. Considerada aisladamente y en sí misma, no es exac-
7 tamente rectilínea, sino que presenta dos curvaturas de sentido
contrario: una de ellas corresponde a la mitad superior del
3 2 hueso y es cóncava hacia fuera; la otra corresponde a su mi-
tad inferior y es cóncava hacia dentro. De esta doble incur-
vación resulta que la tibia tiene la forma de S itálica. Ade-
6
más, como el fémur, está ligeramente retorcida sobre su eje.
FIG. 438 En la tibia, como en todos los huesos largos, hemos de
Corte transversal de la estudiar tres porciones: el cuerpo y dos extremos, que se dis-
tibia en su parte media. tinguen en superior o femoral e inferior o tarsiano.
1, borde anterior.-2, bor-
de interno. -3, borde exter-
no.-4, cara interna. -5. 1.° Cuerpo. - El cuerpo es con bastante regularidad pris-
externa. -6,
cara
terior.-7,
cara
conducto medular.
pos-
mático triangular, demuestra la figura 433; por
como nos lo
lo
tanto, podemos considerar en él tres caras y tres bordes.
A. CARAS. De las tres caras, una mira hacia dentro (cara interna), otra hacia
-
fuera (cara externa) y la tercera hacia atrás (cara posterior).
a) Cara interna. La cara interna (fig. 434), casi plana en sus dos extremos,
-
es convexa en su parte media y está en relación directa con los tegumentos. Por
arriba presta inserción a las expansiones tendinosas de los tres músculos semiten-
dinoso, sartorio y recto interno, cuyo conjunto constituye lo que se conoce con el
nombre de pata de ganso.
b) Cara externa. -La cara externa (figs. 434 у 436) está ligeramente excavada
en canal en sus dos tercios superiores, para prestar inserción al músculo tibial ante-
rior. Por abajo además, rodea al hueso de fuera a dentro y de
se hace convexa y,
atrás a delantehacerse anterior, siguiendo en este punto la dirección de los
para
tendones extensores de los dedos del pie que sobre ella se deslizan.
c) Cara posterior. La cara posterior (fig. 435) presenta ante todo, en su par-
-
te superior, una cresta sumamente rugosa, oblicuamente dirigida de arriba abajo y
de fuera a dentro: la línea oblicua de la tibia. En su intersticio se inserta el músculo
sóleo; su labio superior presta inserción al músculo poplíteo; su labio inferior, a
los dos músculos tibial posterior y flexor común de los dedos.
HUESOS DE LA PIERNA 409
4 7 6 1 3
9 8 4
.....6 2
7.. 6 5
3
19.. 3 4
.5 2
18
4
5.....
2.
3 ..2 6
1
3 8
..1 7
7
B. 10.
....A A..... B
17.
16 1
15
8......
14
13. 5
20
10 12 4
11
6.
9 BLANADET 11
12 BLANABET 11 10
FIG. 434 FIG. 435 FIG. 436
Los dos huesos de la pierna Los dos huesos de la pierna vistos Tibia vista por su cara
vistos por delante. por detrás. externa.
A. TIBIл. 1, borde anterior o
- А. TIBIA. -1, agujero nutricio.-2, 1, espina. - 2, tuberosidad
cresta de la tibia.-2, borde inter- línea oblicua.-3, cresta vertical para
pala la interna.-3, tuberosidad eх-
по.-3, borde externo.-4, extre- inserción del tibial posterior y del flexor terna, con 3', carilla articular
midad superior, con: 5, tuberosidad común de los dedos.-4, extremidad su- superior para el peroné. -4,
anterior; 6, tuberosidad interna; 7, perior. - tuberosidad interna. -6, tu
5, tuberosidad anterior.- 4'.
tuberosidad externa.- 8, espina de berosidad externa.-6', carilla peronea tubérculo del tibial anterior o
la tibia. -9. tubérculo del tibial
tar an-
an- superior.-7, espina.- 8, extremidad in- de Gerdy. -5, línea oblicua.
ta tibla.8
terlor.11, interno. -12,
maléolo ferior, con 9, canal para el flexor propio -6, agujero nutricio. - 7.
carilla articular el astrágalo.-
para del dedo gordo. 10, canal para el fie borde anterior. 8, borde
borde anterior.-8, borde
- ex-
-
ex-
13, carilla articular peronea inferior. xor común.- 11, canal para el tibial pos- terno.-8', superficie de in-
-19, carilla articular peronea su- terior. -12, maléolo interno. serción para el tibial poste-
perior.- 20, extremidad inferior. B. PERONÉ. -1, borde externo. -2, rior.-9, cara externa. -
B. PERONÉ. 10, extremidad in- extremidad superior, con 3, su apófisis es-
10, cara posterior. 11, - сa-
triangular
-
14, rilla para el pе-
ferior o maléolo externo. - cara tiloides.-4, maléolo, con 5, canal para
externa. -15, borde interno. 16, roné.
-
los peroneos laterales. - 6, fosita de in-
borde externo.- 17, cresta para el serción para los ligamentos laterales ex-
ligamento interóseo. 18, extremi-
- ternos de la garganta del pie. 7, - agu-
dad superior. jero nutricio.
La línea oblicua de la tibia divide la cara posterior del hueso en dos partes
muy desiguales. La parte superior adopta la forma de un triángulo y está en rela-
ción con el músculo poplíteo: la parte inferior está dividida a su vez en dos por-
410 OSTEOLOGÍA
ciones por una cresta de dirección vertical (fig. 435, 3): por dentro de esta cresta
se inserta el flexor común de los dedos y por fuera se inserta el tibial posterior.
El agujero nutricio de la tibia se encuentra en la cara posterior, un poco por
debajo de la línea oblicua (fig. 435, 1): es notable por sus grandes dimensiones, y se
dirige oblicuamente de arriba abajo y de atrás a delante.
B. BORDES. Según su situación, los bordes de la tibia se distinguen en ante-
--
rior, interno y externo:
a) Borde anterior. -El borde anterior sigue las diferentes incurvaciones del
hueso, y por consiguiente está torcido en S itálica.)
Obtuso y redondeado en sus dos extremidades, es cortante en su parte media, y de
ahí el nombre de cresta de la tibia con que se conoce generalmente.
En su parte superior se coloca al lado externo de una voluminosa eminencia que
se designa con el nombre de tubérculo anterior de la tibia; pronto lo encontraremos
de nuevo al hablar del extremo superior del hueso.
Por abajo, a consecuencia del cambio de dirección de la cara externa, se dirige
oblicuamente hacia dentro para terminar en el maléolo interno.
b) Borde interno. - El borde interno, muy poco acentuado por arriba, se vuelve
muy prominente en su mitad inferior. Presta inserción a la aponeurosis tibial y a al-
gunos manojos del flexor común de los dedos.
c) Borde externo.-El borde externo, que mira al peroné, presta inserción a la
aponeurosis interósea. En su parte inferior se bifurca, y entre sus dos ramas de bifur-
cación circunscribe un espacio triangular rugoso para la inserción de los fuertes liga-
mentos que a este nivel unen la tibia y el peroné. Este espacio triangular, en su parte
inferior, termina por una pequeña carilla lisa y articular (fig. 436, 11), que encon-
traremos al describir el extremo inferior, cara que está destinada a articularse con el
maléolo peroneo.
2.° Extremo superior. El extremo superior de la tibia es muy voluminoso, cua-
-
drangular y prolongado en sentido transversal. Destinado a articularse con los cóndilos
del fémur, a este fin tiene en su cara superior dos superficies articulares horizontales,
ligeramente excavadas en su centro y conocidas con el nombre de cavidades glenoideas
de la tibia.
Estas dos cavidades glenoideas (fig. 437) se distinguen, como los cóndilos fe-
morales, en interna y externa; la interna es a su vez más larga y más excavada
que la externa; esta última, en cambio, está un poco más extendida en sentido
transversal.
Por lo demás, cada una de ellas representa un borde periférico semicircular
y otro borde medio (con relación al eje del hueso), que es convexo en la cavidad
glenoidea externa y casi rectilíneo en la cavidad glenoidea interna. Este último
borde, a nivel de su parte media, se eleva en dos eminencias óseas en forma de tu-
bérculos que agrandan el diámetro transversal de las cavidades glenoideas. Esta parte,
así elevada, de las dos cavidades glenoideas, Heva una inclinación de 45° en la cavi-
dad externa y es casi vertical en la cavidad interna.
Los dos tubérculos interno y externo que acabamos de describir, la escotadura
que los separa y la masa ósea cuadrilátera que les sirve de base común, constituyen
en su conjunto lo que impropiamente se denomina espina de la tibia, puesto que la
eminencia en cuestión no tiene en modo alguno la forma de espina.
De todos modos, la espina tibial se levanta entre las dos cavidades glenoideas, y
hemos de hacer notar que siempre se halla un poco más aproximada al plano pos-
terior del hueso que al plano anterior.
Por delante y por detrás de la espina se ven dos superficies triangulares, rugosas
y muy irregulares. De estas dos superficies, la anterior o preespinal es casi horizontal;
HUESOS DE LA PIERNA
411
la posterior o retrospinal, menos extensa que la precedente, está fuertemente inclina-
da de arriba abajo y de delante atrás. Lo mismo que la espina de la tibia, las dos su-
perficies pre y retrospinal separan una de otra las partes correspondientes de las dos
cavidades glenoideas y prestan inserción a los ligamentos cruzados de la articulación
de la rodilla (véase ARTROLOGÍA).
Las dos cavidades glenoideas de la tibia se hallan sobre dos masas voluminosas
que se ha convenido en llamar tuberosidades o cóndilos de la tibia. Se distinguen na-
turalmente, como las cavidades mismas, en interna y externa. La tuberosidad interna,
algo más desarrollada que la externa, presenta en su parte posterior una impresión
rugosa para la inserción del tendón directo del músculo semimembranoso y, por de-
3
4
6
2
3 1
4
6 2 1
C. D.
[Link] E. B.
FIG. 437 FIG. 438
Extremo superior de la tibia Extremo inferior de la tibia
visto por su cara superior. visto por su cara inferior.
1, cavidad glenoidea interna para el cóndilo interno
1, superficie articular dela polea astragalina, con 1.
del fémur.-2, cavidad glenoidea externa para el carilla para la cara interna del astrágalo. - 2, maléolo
cóndilo externo. -3, tubérculo interno de la espina de
la tibia.4, tubérculo externo de esta misma espi- interno.-3, canal del fexor propio del dedo gordo.
na.-5, superficie rugosa situada por delante de la
-4, canal del flexor común de los dedos. - 5, canal
del tibial posterior. -6, borde externo de la superficie
espina (superficie preespinal).6, superficie rugosa articular. -7, borde anterior de esta misma superficie
situada por detrás de la espina (superficie retrospinal). articular.
lante de ella, un canal horizontal, paralelo al reborde glenoideo, en el cual se aloja
el tendón horizontal de este mismo músculo. Debajo de este canal se ve una superficie
rugosa para la inserción del ligamento lateral interno de la articulación de la rodilla.
La tuberosidad externa presenta, a su vez, en su parte posteroexterna, una carilla
ar-
ticular, de perímetro redondeado u oval (fig. 436, 3'), que mira hacia abajo, atrás y un
poco afuera: es la carilla peronea del hueso, destinada, como su nombre indica, a ar-
ticularse con carilla análoga de la extremidad superior del peroné.
una
Consideradas ahora en sus relaciones recíprocas, las dos tuberosidades tibiales
se fusionan enteramente por sus caras adyacentes, según el plano medio del hueso.
Por detrás están perfectamente separadas una de otra por una escotadura profunda,
que no es otra que la superficie retrospinal poco antes descrita. Por delante están en-
teramente confundidas. Delante de ellas se extiende una superficie triangular de base
superior, muy rugosa y acribillada de agujeros vasculares, algunos de los cuales alcan-
zan considerables dimensiones. En el vértice de esta superficie, en el punto en que
termina el borde anterior del cuerpo del hueso, se encuentra una eminencia en forma
oval, de la que nos hemos ocupado ya anteriormente: llámase tubérculo anterior de
la tibia (tuberosidad
anterior de algunos autores), y en su parte inferior se inserta el
ligamento rotuliano. De la parte externa del tubérculo anterior parte una cresta ru-
gosa, que se dirige oblicuamente hacia arriba y afuera para ir a terminar en una emi-
nencia, más o menos desarrollada según los sujetos, que se designa con el nombre de
tubérculo del tibial anterior y también con el de tubérculo de Gerdy (fig. 434, 9);
412 OSTEOLOGÍA
en este tubérculo vienen a insertarse el tibial anterior y el tensor de la fascia lata. Está
situado 18 milímetros por debajo del reborde glenoideo, a igual dis-
generalmente a
tancia del tubérculo anterior de la tibia y de la carilla articular destinada al peroné.
3.° Extremo inferior. - El extremo inferior de la tibia está mucho menos des-
arrollado que el superior; pero, como este último, toma también una forma cuboi-
dea y, por consiguiente, hemos de consi-
-B
derar en (superior, inferior,
él seis caras
A
anterior, posterior, externa e interna).
a) Cara superior. -La cara superior
se confunde, sin línea de demarcación, con
el cuerpo del hueso.
5 b) Cara inferior. -La cara inferior
7.
(figura 438) se articula con la polea del as-
trágalo, y a este fin la constituye una ex-
tensa superficie cuadrilátera, lisa y unifor-
me, cóncava de delante atrás y algo más
ancha por fuera que por dentro. Una cres-
ta anteroposterior, extremadamente obtusa
...C
y por consiguiente poco marcada, la divide
en dos porciones laterales que, en el esque-
7.
E ..3 leto armado, se apoyan sobre las vertien-
6
..4 tes de la polea astragalina. La cresta co-
2 rresponde, naturalmente, a la garganta de
5 la polea.
c) Cara anterior.- La cara ante-
rior, convexa y lisa, es continuación de la
cara externa del cuerpo del hueso y está
en relación con los tendones de los múscu-
GDEVY D los de los dedos del pie.
E.R
d) Cara posterior. -La cara poste-
FIG. 439 rior (fig. 439), igualmente convexa, pre-
Canales posteriores del extremo inferior senta por fuera un canal oblicuo, a me-
del miembro pelviano. nudo poco marcado, para el paso del ten-
A, tibia. - B, peroné. -C, astrágalo.- D, calcá- dón del flexor del dedo gordo.
neo.E,
laterales.-2,
escafoides. -1,
tubérculo
1,
externo
canal
del
de los
calcáneo,
peroneos
con 3,
e) Cara externa. La cara externa
-
canal
Can del peroneo lateral corto por encima, y 4, canal
del peroneo lateral largo por debajo. - 5, 5, 5, canal
ofrece una excavación, de forma trian-
del flexor propio del dedo gordo.6, 6, canal del fде-
xor común de los dedos del pie. -7. 7, canal del gular,cuyo vértice se continúa con el bor-
tibial posterior. de externo del hueso. Esta excavación está
destinada a recibir el extremo inferior del
peroné; parte superior para inserciones ligamentosas, en su parte infe-
rugosa en su
con el maléolo del peroné. Está limitado, tanto
rior es lisa y uniforme para articularse
por delante como por detrás, por dos tubérculos siempre muy marcados, en los cuales
se insertan los ligamentos de la articulación tibioperonea inferior.
f) Cara interna. Por último, la cara interna se prolonga hacia abajo en una
-
apófisis voluminosa, llamada maléolo interno. La cara interna de esta apófisis es con-
vexa relación directa con la piel. Su cara externa, plana e incrustada
y lisa y está en
de cartílago fresco, es continuación de la superficie articular de la extremidad
en estado
inferior y se articula con la cara interna del astrágalo. Su borde anterior es rugoso у
presta inserción a ligamentos. Su borde posterior presenta un canal oblicuo hacia abajo
y adentro, a menudo doble (fig. 439, 7), para el paso de los tendones del tibial pos-
terior y el flexor común de los dedos. La base del maléolo interno se confunde con el
extremo inferior del hueso. Respecto de su vértice, se divide en dos eminencias des-
HUESOS DE LA PIERNA 413
iguales por una escotadura profunda, en la que se inserta el ligamento lateral interno
de la articulación de la garganta del pie: de estas dos eminencias, la anterior desciende
sensiblemente más abajo que la posterior.
4.° Conformación interior y arquitectura. La tibia está construida sobre el
-
tipo de todos los huesos largos, con tejido compacto en el cuerpo y tejido esponjoso
en los extremos.
FIG. 440
Sección frontal del extremo superior de la tibia derecha
(segmento anterior, cara posterior).
a)El cuerpo (fig. 433) tiene en su centro un conducto medular, más estrecho
en su parte media que en sus extremos. El cilindro de tejido compacto
que lo rodea
presenta su grosor máximo en la parte media y a nivel de su borde anterior.
B) El extremo superior (fig. 440) está formado por una delgada capa de tejido
compacto que encierra una masa voluminosa de tejido esponjoso. Las trabéculas óseas
principales se reparten en él: las periféricas se elevan verticalmente hacia las cса-
vidades glenoideas; las otras, centrales, representan arcos de grandes radios, y en-
trecruzándose con las del lado opuesto forman especies de ojivas cuyo vértice mira
hacia arriba a la espina de la tibia.
y) El extremo inferior (fig. 474) presenta análoga disposición. Las trabéculas
principales descienden del cilindro diafisario hacia la superficie articular destinada
414 OSTEOLOGÍA
a la polea astragalina: las laminillas más extensas son casi verticales; las próximas
al centro se inclinan más o menos hacia el eje del hueso. Estas trabéculas verticales
son cruzadas en dirección transversal por trabéculas horizontales de menor impor-
tancia. El tejido esponjoso del maléolo es normalmente muy apretado y muy denso.
12 36
6 5
5
2-
5
3
5
5
13-
10
9 12
8
☐ 14 15-
4
4
13
15 15
11
11
FIG. 441 FIG. 442 FIG. 443
Tibia vista por delante, con Tibia vista por detrás, con Tibia vista por la parte
las inserciones musculares. las inserciones musculares. externa, con las inserciones
musculares.
(Para la significación de las cifras, véase el cuadro de la página siguiente.)
Conexiones.- La tibia se articula con tres huesos: 1.°, por arriba, con el fémur;
2.0, por abajo, con el astrágalo; 3.0, por fuera, con el peroné.
Inserciones musculares. - La tibia presta inserción a quince músculos. Estas inser-
ciones musculares están representadas en las figuras 441, 442 y 443 y vienen resumidas en
el cuadro sinóptico siguiente, en el cual las cifras entre paréntesis a la derecha de los múscu-
HUESOS DE LA PIERNA 415
los se corresponden exactamente con las cifras del mismo valor de las tres precitadas
figuras.
Bíceps crural (1).
Peroneo lateral largo (2).
a) Tuberosidad externa.
Extensor común de los dedos (3).
Tibial anterior (4).
Tendón rotuliano del cuádriceps (5).
I. EXTREMO SUPERIOR. b) Tuberosidad anterior Algunos fascículos del vasto interno (5').
y tubérculo de Algunos fascículos del vasto éxterno (5").
Gerdy Tibial anterior (4).
Tensor de la fascia lata (6).
c) Tuberosidad interna. Semimembranoso (7)-
Sartorio (8).
a) Cara interna Semitendinoso (9).
Recto interno (10).
Tibial anterior (4).
II. CUERPO DEL HUESO. b) Cara externa
Extensor propio del dedo gordo (11).
Poplíteo (12).
Sóleo (13).
c) Cara posterior. Tibial posterior (14).
Flexor largo de los dedos del pie (15).
Desarrollo. - tibia se desarrolla por cuatro puntos de osificación: uno primitivo
La
para el cuerpo y complementarios para los extremos.
tres
a) Punto primitivo. El punto primitivo aparece en la diáfisis entre los treinta y
-
cinco y cuarenta días de la vida intrauterina. Se prolonga muy rápidamente y forma, no
sólo todo el cuerpo del hueso, sino también una buena parte de sus extremos. Produce por
sí solo a lo menos las once duodécimas partes de la tibia (SAPPEY).
b) Puntos complementarios. De los tres puntos complementarios, uno está destinado
-
a la epífisis superior, el segundo a la epífisis inferior y el tercero a la tuberosidad anterior.
El punto de la epífisis superior o femoral (punto epifisario superior) es el primero que apa-
rece en el momento del nacimiento, formando, por encima de la diáfisis, una lámina hori-
zontal bastante delgada, de un centímetro a uno y medio de espesor.. El punto de la epifisis
inferior o tarsiana (punto epifisario inferior) aparece en la mitad del segundo año, formando
asimismo una lámina horizontal de cosa de un centímetro de espesor, de la cual pende el
maléolo tibial. Respecto del punto destinado a la tuberosidad anterior, aparece entre el se-
gundo y el cuarto años. Algunos meses más tarde se suelda por su borde superior a la epí-
fisis superior de la tibia, y entonces figura (SAPPEY) una especie de medallón suspendido
de la parte anterior de esta epífisis (fig. 444, 4).
La epífisis inferior se suelda al cuerpo del hueso de los dieciséis a los dieciocho años,
y la epífisis superior de los dieciocho a los veinte y a veces más tarde, hasta los veintidós o
veinticinco años.
Variedades, platicnemia y retroversión. La tibia, seccionada transversalmente a la
-
altura del agujero nutricio, presenta como superficie de sección un verdadero triángulo de
base posterior y casi plana. En algunos sujetos, por el contrario, la parte posterior se abomba
hacia atrás, al tiempo que el diámetro transversal disminuye, de modo que, en vez del trián-
gulo, la superficie de sección forma una especie de óvalo muy prolongado en sentido antero-
posterior. Resulta de ello que la tibia, en vez de ser prismática y triangular, está suma-
mente aplanada en sentido transversal, de donde los nombres de tibia aplanada, tibia pla-
ticnémica (de πλατυς ancho, y, κνημη, pierna), tibia en hoja de sable, que se dan en antro-
pología a este hueso así modificado en su forma. Este carácter, bastante raro en las razas
actuales, es propio de las poblaciones de la llamada Edad de la Piedra, como lo demuestran
las cifras más abajo expuestas, tomadas de un trabajo de KUHFF. Si llamamos indice de platic-
nemia a la relación centesimal que existe entre el diámetro transversal y el diámetro antero-
posterior de la tibia (Indice = Diámetro transverso x 100
Diámetro anteroposterior
vemos que este indice mide de 7o a
80 en los parisienses modernos, 64 enlos esqueletos neolíticos de la caverna del Hombre Muerto
y de las grutas del Marne, 63
los en esqueletos de Cro-Magnon y 48 únicamente en una tibia de
los mounds de los Estados Unidos.