Números
Introducción
Números 9:17: Siempre que la nube se alzaba del tabernáculo, los hijos de Israel
partían; y en el lugar donde la nube se detenía, allí acampaban los hijos de Israel.
Números es el cuarto libro del Pentateuco, escrito por Moisés. Su nombre proviene
de los censos del pueblo de Israel narrados en sus capítulos, aunque en hebreo se
titula Bemidbar (“En el desierto”), lo que refleja mejor su contenido.
El libro de Números brinda información de censos que nos ayuda a entender el
tamaño de la población de Israel al principio y al final de su éxodo por el desierto.
Asimismo, describe la organización del campamento de Israel, analiza las
responsabilidades de los levitas, y explica los propósitos y las condiciones del voto
de los nazareos.
Además, el libro da cuenta de muchos incidentes en los cuales los hijos de Israel se
rebelaron contra el Señor y Moisés, y acarrearon consecuencias adversas sobre sí
mismos (Números 12:1–2; 13:26–14:4; 14:40–45; 16:1–3, 31–35, 41; 20:1–5; 21:4–
5; 25:1–3). Aparte de ilustrar los efectos de la justicia divina, el libro testifica de la
naturaleza misericordiosa y generosa de Jehová. Por ejemplo, cuando mandó a
Moisés alzar una serpiente de bronce sobre una asta, el Señor preparó un modo
para que Su pueblo superara los efectos de su rebelión (Números 21:4–8).
Contexto histórico
El libro relata el período de transición del pueblo de Israel desde el monte Sinaí
hasta las llanuras de Moab, en la frontera de la Tierra Prometida. Abarca
aproximadamente 38 años de historia, mostrando tanto la organización de la nación
como sus fracasos en la fe.
Temas principales
• Censos y organización: Dios ordena contar al pueblo y organizarlo por
tribus, preparando a Israel como ejército y comunidad.
• Camino en el desierto: Se narran las marchas, las murmuraciones y las
pruebas que enfrentaron.
• Rebelión y disciplina: El pueblo se rebela repetidamente contra Dios y
Moisés, lo que trae consecuencias severas.
• Fidelidad divina: A pesar de la infidelidad humana, Dios permanece fiel a
sus promesas y guía a su pueblo hacia Canaán.
Fecha promedio en la cual se escribió
El libro bíblico de Números se escribió durante el siglo XV a.C. (alrededor del 1440-
1400 a.C.), atribuido a Moisés, narrando los 40 años de la travesía de los israelitas
por el desierto desde el Monte Sinaí hasta Moab, justo antes de entrar a la Tierra
Prometida, siendo completado en el último año de vida de Moisés, alrededor del
1405 a.C.
El libro se ubica en el período del éxodo y la peregrinación en el desierto, que dura
unos 40 años. Por eso, muchos estudiosos lo relacionan con el año 1405 a.C., justo
antes de la redacción de Deuteronomio.
Tipos de literatura
El libro de Números pertenece principalmente al género de la literatura histórica y
religiosa, aunque combina varios estilos: narrativo, legal y poético.
Histórico-narrativo
• Relata la travesía de Israel en el desierto, desde el Sinaí hasta las llanuras de
Moab.
• Incluye episodios como las murmuraciones, las rebeliones, el envío de los
espías y la serpiente de bronce.
• Su objetivo es mostrar cómo Dios guía y disciplina a su pueblo en el proceso
hacia la Tierra Prometida.
Legal y ritual
• Contiene leyes sobre pureza, sacrificios, votos y organización tribal.
• Estas secciones reflejan la dimensión sacerdotal del texto, vinculada al culto
y la vida comunitaria.
Poético y simbólico
• Incluye fragmentos de antiguos poemas y bendiciones, como la bendición
sacerdotal (Números 6:24-26).
• También aparecen símbolos narrativos con gran fuerza plástica: el maná, la
vara de Aarón, la serpiente de bronce.
Mensaje central de Números
Dios es fiel a sus promesas, pero su pueblo debe aprender obediencia y confianza
en medio del desierto.
El libro de Números nos muestra la travesía del pueblo de Israel en el desierto, un
camino marcado por la tensión entre la fidelidad de Dios y la fragilidad humana. A lo
largo de sus capítulos, vemos cómo el Señor organiza a su pueblo, lo guía con su
presencia y le recuerda sus promesas, pero también cómo Israel responde con
murmuraciones, incredulidad y rebelión.
El mensaje central es que la vida en el desierto es un proceso de formación
espiritual: allí Dios disciplina, prueba y enseña a su pueblo a depender de Él. El
desierto no es solo un lugar físico, sino un símbolo de la vida de fe, donde cada
paso requiere confianza en la dirección divina. La nube que guiaba a Israel, el maná
que los sustentaba y las leyes que los ordenaban son recordatorios de que la
verdadera seguridad no está en las circunstancias, sino en la presencia de Dios.
A pesar de los fracasos del pueblo, Dios permanece fiel. No abandona su plan, sino
que levanta líderes como Moisés, Aarón, Josué y Caleb para reafirmar su propósito.
El libro enseña que la incredulidad puede retrasar la entrada a la tierra prometida,
pero nunca anula la fidelidad del Señor. Su palabra se cumple, aunque el pueblo
tenga que esperar y aprender en el proceso.
Resumen total del libro
En Números 1–9, Moisés y otros líderes cuentan el número de hombres en
edad de servicio militar de las tribus, el cual ascendía a 603.500. Esa
cantidad no incluye los varones de la tribu de Leví (a quienes se designa
para prestar servicio en el tabernáculo). El Señor establece el modo en que
acamparán las tribus en el desierto. El Señor describe el voto de los
nazareos. Se celebra la segunda Pascua para conmemorar que el Señor
liberó a los israelitas de la servidumbre en Egipto.
Números 10–21 Los israelitas dejan su campamento cercano al monte Sinaí.
Prosiguen su viaje hacia la tierra prometida y marchan en dirección Norte,
por el desierto de Parán. Moisés envía doce espías a la tierra de Canaán.
Dos de ellos, Josué y Caleb, vuelven con un informe alentador. Los diez
restantes presentan un informe desalentador. Los israelitas temen entrar en
Canaán. A consecuencia de ello, el Señor declara que Israel aún no entrará
en la tierra prometida de Canaán, sino que regresará a andar errante por el
desierto. Afrontan muchas dificultades y siguen murmurando. Las
serpientes venenosas muerden a muchos de los israelitas. Moisés levanta
una serpiente de bronce en una asta y los israelitas que miran la serpiente
son sanados.
Números 22–36 Los israelitas plantan sus tiendas en los campos de Moab.
El rey Balac de Moab teme la presencia de ellos. Balac pide al profeta
Balaam que los maldiga. Balaam se niega y en lugar de ello bendice a
Israel, y profetiza la venida de Jesucristo. Sin embargo, algunos de los
israelitas acarrean sobre sí la ira de Jehová al tener relaciones sexuales con
las hijas de Moab y al adorar a Baal. Los pecadores mueren. Fallece la
generación anterior rebelde y la nueva generación está lista para entrar en
la tierra prometida. El Señor imparte instrucciones tocantes a las tierras, los
límites de éstas y las ciudades de la tierra prometida.
Preguntas para hacerle al otro grupo
I. ¿Qué importancia tienen los censos en la historia del pueblo de Israel?
II. ¿Qué enseñanza espiritual podemos extraer de la nube que guiaba al pueblo
en el desierto?
III. ¿Qué período histórico abarca el libro de Números?
IV. ¿Por qué fue tan significativo el tránsito desde el Sinaí hasta Moab?
V. ¿Qué paralelismos podemos hacer entre la travesía de Israel y nuestra vida
espiritual hoy?
VI. ¿Qué nos enseña la organización tribal y militar de Israel sobre la vida
comunitaria?
VII. ¿Cómo se refleja la fidelidad de Dios en medio de las murmuraciones del
pueblo?
VIII. ¿Qué lecciones podemos aprender de las rebeliones narradas en Números?
IX. ¿Por qué se atribuye la autoría de Números a Moisés?
X. ¿Qué argumentos sostienen la fecha aproximada de 1405 a.C.?
XI. ¿Por qué el desierto es considerado un lugar de formación espiritual?
XII. ¿Qué significa que la incredulidad retrasa la promesa, pero no anula la
fidelidad de Dios?
XIII. ¿Cómo podemos aplicar el mensaje de Números a nuestra vida diaria?