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ST222

Este artículo presenta una metodología para estimar el valor esperado de decesos y lesiones causadas por daños en edificaciones debido a sismos, extendiendo el enfoque del FEMA P-58. Se analiza un caso de estudio de un edificio de concreto reforzado en la Ciudad de México, considerando factores como la población, el tipo de construcción y el comportamiento durante el sismo. Se destaca la necesidad de recolectar datos sistemáticos sobre las consecuencias de sismos para mejorar los modelos predictivos y la gestión de riesgos.

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Este artículo presenta una metodología para estimar el valor esperado de decesos y lesiones causadas por daños en edificaciones debido a sismos, extendiendo el enfoque del FEMA P-58. Se analiza un caso de estudio de un edificio de concreto reforzado en la Ciudad de México, considerando factores como la población, el tipo de construcción y el comportamiento durante el sismo. Se destaca la necesidad de recolectar datos sistemáticos sobre las consecuencias de sismos para mejorar los modelos predictivos y la gestión de riesgos.

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ESTIMACIÓN DE LA CANTIDAD DE DECESOS Y SU VALOR

ECONÓMICO
Juan Gutiérrez (1), A. Gustavo Ayala (2), Héctor Rodrigo Amezcua (3)
1 Programa de Ingeniería Civil, Universidad Autónoma de Zacatecas. Av. Ramón López Velarde No. 801, Col. Centro,
Zacatecas, ZAC, C.P. 98068, [Link]@[Link]
2 Instituto de Ingeniería, Universidad Nacional Autónoma de México. Circuito Escolar s/n, Ciudad Universitaria,

Coyoacán, CDMX, C.P. 04510, GAyalaM@[Link]


3 Facultad de Ingeniería, Universidad Nacional Autónoma de México, rodrigo_amezcua@[Link]

IX. Resiliencia Sísmica

RESUMEN

En este artículo se presenta los avances de una metodología para estimar el valor esperado del
número de personas que resultan heridas y/o que pierden la vida como consecuencia del daño que
experimenta un edificio dañado por el efecto de un sismo. La aproximación propuesta corresponde
a una extensión de la correspondiente propuesta en el FEMA P-58 (2018), la cual únicamente
permite estimar el número de decesos. Para ejemplificar la metodología se presenta un caso de
estudio en que se evalúan estas variables de decisión en función del daño y/o colapso que
experimenta un edificio de concreto reforzado de siete pisos desplantado en la estación
acelerométrica de la Secretaría de Telecomunicaciones y Transportes de la Ciudad de México.

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1 INTRODUCCIÓN

La cantidad de lesionados o decesos a causa de los daños y/o colapso que experimenta una
construcción durante un evento sísmico además de tener consecuencias negativas desde el punto de
vista social, también pueden generar implicaciones desde el punto de vista económico. En la Fig. 1
se presenta una gráfica de barras, las cuales indican el porcentaje de lesiones menores, lesiones serias
y decesos que causaron eventos sísmicos de diferente magnitud a lo largo de los últimos 70 años. Esta
grafica fue elaborada a partir de los datos publicados por Seligson y Shoaf (2003), y Spence et al.
(2011), y ampliados por el primer autor de este artículo. Los datos fueron recolectados de una gran
variedad de fuentes, e.g., reportes oficiales, reportes de periódicos, registros de hospitales, entre otras.
Es conveniente mencionar que el número de lesionados/decesos reportados puede diferir
significativamente de una fuente de información a otra.

Figura 1. Cantidad de lesionados y decesos que ocasionaron algunos de los sismos que ocurrieron
en los últimos 70 años. Nota: Esta figura fue elaborada a partir del trabajo elaborado por Seligson y
Shoaf (2003), Spence et al. (2011), y ampliada por el primer autor de este artículo.

Asimismo, en la Fig. 1 se observa que el porcentaje de usuarios que experimentaron algún tipo de
lesión menor, sería, o incluso el deceso, no siguen una relación lineal respecto a la magnitud del
evento sísmico. Esto se debe a que este tipo de consecuencias dependen de factores como la densidad
de población, características demográficas, técnicas y materiales de construcción, calidad de la
construcción, nivel socioeconómico, condiciones de sitio, comportamiento de las personas durante el
evento sísmico, entre otros (Spence et al., 2011). Estos factores son independientes a los criterios de
diseño sísmico establecidos en la normativa internacional, por lo que es prácticamente imposible
considerarlos en este proceso.

Por otro lado, Shoaf et al. (2005) realizaron un estudio estadístico acerca de la cantidad de personas
que experimentaron algún tipo de lesión a causa de los sismos de moderada intensidad de Whittier
Narrow (Mw 5.9, 1987), Loma Prieta (Mw 6.9, 1989) y el de Northridge (Mw 6.7, 1994), ocurridos

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en California (USA). Este estudio fue elaborado a partir de una serie de encuestas telefónicas
realizadas por el Centro de Investigación de Encuestas del Instituto de Investigación en Ciencias
Sociales de la Universidad de California en los Ángeles a los residentes de las comunidades afectas.
En la Tabla 1 se indican los porcentajes de los tipos de lesiones y los elementos que las causaron
(estructurales y no estructurales) para cada uno de los tres eventos sísmicos. En estos tres casos el
mayor porcentaje de las víctimas no mortales sufrió algún tipo de lesión menor a consecuencia del
daño producido por la caída de elementos no estructurales y contenidos. También se llegó a la
conclusión de que la mayor cantidad de las personas afectadas sufrieron lesiones menores.

Tabla 1. Porcentajes del tipo de lesiones y las causas derivadas de los sismos de Whittier Narrow
(1987), Loma Prieta (1989) y Northridge (1994), California, EUA. Elaborado a partir de los datos
presentados por Shoaf et al. (2005).
Evento sísmico
Whittier Narrow Loma Prieta Northridge
Tipo/Causa de la lesión
(1987) (1989) (1994)
Mw=5.9 Mw=6.9 Mw=6.7
Cortes, contusiones y esguinces 83% 45% -
Lesiones en la cabeza 40.50% - -
Consecuencias psicológicas 23% - 32%
Debido a la caída de elementos no
estructurales 50% 10% 55%
Debido a daño en elementos estructurales 1% 1% 1%

La Tabla 1 ilustra datos interesantes. Por ejemplo, se puede identificar claramente que para los tres
eventos sísmicos un porcentaje importante (50, 10 y 55%) de los usuarios encuestados mencionaron
haber experimentado algún tipo de lesión debido a la caída de elementos no estructurales, mientras
que un porcentaje muy bajo de los encuestados (1%) indicó haber sufrido lesiones a causa del daño
que experimentaron elementos estructurales. También se puede observar que, para estos tres eventos,
en general, se presentaron porcentajes elevados asociados a lesiones como cortaduras, contusiones,
esquinces, lesiones en la cabeza, y consecuencias psicológicas. Los porcentajes que se indican en la

A este respecto, Shoaf et al. (2005) apuntan que existe una relación entre el porcentaje de personas
lesionadas y el etiquetado de la inspección post-sísmica (ATC, 1985) de sus viviendas con relación
al sismo de Northridge (1994). El hogar del 2.3% de las personas que resultaron lesionadas no
experimentó daños estructurales de ninguna clase. No obstante, a pesar de que estos autores no
mencionan las causas de las lesiones es posible que estas se debieron a la caída de contenidos (e.g.,
televisores, muebles, pinturas, etc.). Asimismo, el 27% de las personas lesionadas indicaron que su
vivienda recibió una etiqueta de color verde, mientras que el 45% y el 28% indicó que su hogar recibió
una de color amarillo y rojo, respectivamente.

Destaca el hecho de que el mayor porcentaje de personas lesionadas está asociado con una vivienda
que recibió un etiquetado de color amarillo. De acuerdo con el criterio de inspección post-sísmica
propuesto por el ATC-20, ATC (1985), el etiquetado de color amarillo indica que la instalación debió
de haberse inspeccionado nuevamente, esta vez, revisando el interior de la instalación con un criterio
detallado, y posteriormente definir el nivel de seguridad estructural post-sísmica. A este respecto
Shoaf et al. (2005) no indica que se haya realizado dicha actualización. Nuevamente, cabe recordar
que el etiquetado realizado con el criterio ATC-20, ATC (1985), únicamente toma en cuenta la

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seguridad estructural. Entonces es muy probable que el alto porcentaje de lesionados haya sido
influenciado de forma importante por el daño que experimentaron los elementos no estructurales y
contenidos, como se reporta en el estudio realizado por Shoaf et al. (2005). Si esta conjetura es
correcta, entonces es conveniente establecer una nueva clasificación en los criterios de inspección
post-sísmica propuestos en el ATC-20, ATC (1985), en los que se tome en cuenta la revisión de los
elementos no estructurales y contenidos, similares a los propuestos por Gutiérrez et al. (2023).

Lo anterior pone de manifiesto la importancia de recolectar datos con un criterio sistematizado y


objetivo de las consecuencias de los eventos sísmicos, no sólo desde el punto de vista del desempeño
estructural, sino del social y económico, con el fin de crear modelos probabilistas para reducir y
mitigar este tipo de consecuencias. Estos modelos predictivos pueden ser de gran utilidad para la
creación de fondos económicos para tratar las lesiones derivadas no sólo de los eventos sísmicos, sino
de cualquier evento natural potencialmente destructivo. Desafortunadamente, este es precisamente
uno de los mayores problemas que se presentan en el campo de la ingeniería sísmica. En México
existe una base de datos nula y de acceso libre que indique la cantidad de personas que resultaron
heridas a causa de un evento sísmico, así como el tipo de lesión y su respectivo costo económico.

A pesar de ello, y a la escasez de este tipo de datos, se han desarrollado algunos criterios y
metodologías relativamente sencillos para estimar el porcentaje o cantidad de personas que es
probable pierdan la vida durante un evento sísmico futuro. Estos métodos se basan principalmente
en el tamaño, materiales, antigüedad, criterio de diseño sísmico empleado (e.g., dúctil o no dúctil) de
la construcción entre otras características. También se ha demostrado que factores como la edad,
sexo, estado marital y raza de los usuarios han influido en el porcentaje de personas lesionadas y
decesos (Porter et al., 2006); no obstante, estos factores no se han considerado en los modelos
actuales de pérdidas, como es el caso de la metodología desarrollada en el FEMA P-58/BD-3.7.8
(2008).

2 ANTECEDENTES

En el documento FEMA P-58/BD-3.7.8 (2008) se presentan un conjunto de criterios y metodologías


empíricas para estimar el número máximo de personas que se encuentran dentro de edificaciones
comunes, como es el caso de hospitales, oficinas, hoteles, etc. A este respecto, el número de usuarios
depende de la hora del día, día de la semana y mes del año, y el número de personas que pierden la
vida debido al colapso total o parcial de la edificación causado por un evento sísmico. Con esta
metodología el número de decesos por sismo se aproxima mediante dos criterios. El primero consiste
en estimar el número de decesos que ocasiona el colapso total o parcial de una edificación mediante
la siguiente ecuación,
𝑛𝑓

𝑛𝑑 = ∑[𝑃𝑓 ∙ 𝑤𝑎 ∙ 𝑤𝑏 ∙ 𝑃𝑟(𝐶𝑚𝑓 )|𝐼𝑀] (1)


𝑓=1

donde 𝑃𝑓 (ocupantes por cada 1,000 ft2) corresponde a la población pico en la planta 𝑓 en función del
uso de la instalación; 𝑤𝑎 considera la probabilidad de colapso del piso 𝑓; 𝑤𝑏 toma en cuenta la tasa
de fatalidad en función del tipo de edificio en cuestión; el término 𝑃𝑟(𝐶𝑚𝑓 ) corresponde a la
probabilidad de colapso del modo 𝑓 (e.g., caída de un piso sobre otro para el modo 2, y colapso lateral

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para el modo 5; usualmente cada piso del edificio puede tener un modo de falla). Asimismo, si todos
los pisos de la instalación están destinados para un mismo uso, el número de ocupantes también se
mantiene constante a lo largo de la altura del edificio. En esta primera aproximación el número
máximo de ocupantes se mantiene constante para cada realización sísmica, independientemente del
nivel peligro sísmico de interés y de la fecha probable en que ocurre el evento.

Figura 2. Modelo genérico que toma en cuenta el porcentaje de ocupación de usuarios dentro de una
instalación en la semana y fin de semana.

Una de las contribuciones clave de la metodología propuesta por el FEMA P-58/BD-3.7.8 (2008) fue
el desarrollo de modelos representativos de la cantidad de ocupantes máximo en edificaciones tipo,
e.g., oficinas, escuelas, hospitales, hoteles, etc. Estos modelos prescriben el porcentaje o tasa media
de ocupación en función de la hora, del día (entre semana o fin de semana) y mes en que ocurre un
evento. En la Fig. 2 se ilustra el modelo correspondiente al porcentaje de ocupación esperado de la
población de un edificio para uso de oficinas en función del día de la semana. En esta figura se indican
las horas del día en que la ocupación es máxima, las horas en que es nula y las horas en que es parcial.
La concavidad central se debe al horario destinado a la toma de alimentos del personal.

El segundo criterio toma en cuenta la variación de la población máxima 𝑃𝑓 en función de la hora ℎ𝑘 ,


día 𝑑𝑗 y mes 𝑚𝑖 del año en que ocurre el sismo, y se estima con la siguiente ecuación
𝑛𝑓
𝑎𝑓
𝑛𝑑 = ∑ [( ∙ 𝑃𝑓 ) ∙ 𝑤𝑑 ∙ 𝑤𝑚 ∙ 𝑤𝑏 ∙ 𝑤𝑎 |𝐼𝑀] (2)
𝜑
𝑓=1

donde 𝑎𝑓 corresponde al área de la planta 𝑓 medida en m2, 𝜑 = 92.9 es un factor para convertir el
área en m2 por cada 1,000 ft2; el resto 𝑃𝑓 corresponde a la población máxima pico (ocupantes por
cada 1,000 ft2) en función del uso de la instalación; el factor 𝑤𝑑 indica el porcentaje de ocupación en
función del día 𝑑𝑗 muestreado; el factor 𝑤𝑚 toma en cuenta el porcentaje de ocupación en función
del mes 𝑚𝑖 seleccionado de forma aleatoria; los factores 𝑤𝑏 y 𝑤𝑎 fueron descritos anteriormente. La
sumatoria representa el número de decesos que produce el colapso parcial o total de cada planta del
edificio.

3 METODOLOGÍA

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En este artículo se utiliza un criterio similar a la aproximación realizada con la ec. 2. La diferencia es
que en esta investigación no se toma en cuenta la probabilidad de cada modo de colapso, sino que se
asume de forma conservadora que el número de personas que ocupan la instalación en la hora de la
realización sísmica que causa el colapso estructural pierden la vida. Asimismo, para tomar en cuenta
que la ocupación máxima en cada planta 𝑓 puede variar entre el 80% y 100% en el instante en que
ocurre el evento sísmico se utilizará un factor aleatorio 𝛿𝑓 ~𝑢(0.8,1) con distribución de probabilidad
uniforme. En otras palabras, aunque todos los pisos tengan el mismo tipo de uso, con el factor 𝛿𝑓 se
considera que cada planta puede tener una cantidad distinta de usuarios. Con estas modificaciones la
ec. 2 se escribe de la siguiente forma:
𝑛𝑓
𝑎𝑓
𝑛𝑑 = ∑ [( ∙ 𝑃 ∙ 𝛿) ∙ 𝑤𝑑 ∙ 𝑤𝑚 ∙ 𝑤𝑏 |𝐼𝑀] (3)
𝜑 𝑓
𝑓=1

Las ecuaciones propuestas por el FEMA P-58/BD-3.7.8 (2008) no permiten estimar el número de
personas que experimentan lesiones menores o severas. Esto se debe a que hay muy poca información
documentada sistemáticamente, relativa a la cantidad de personas que experimentan algún tipo de
lesión. No obstante, en este artículo se propone la siguiente expresión para estimar el número de
personas que experimentan algún tipo de lesión:

𝑓𝑛 𝑎𝑓
𝑛𝑖 = ∑𝑓=1 [( 𝜑
∙ 𝑃𝑓 ∙ 𝛿𝑓 ) ∙ 𝑤𝑑 ∙ 𝑤𝑚 ∙ (𝑤𝑒,𝑓 |𝑃𝐺)|𝐼𝑀] (4)

donde 𝑤𝑒,𝑓 representa la fracción de elementos localizados en la planta f de un grupo de desempeño


prescrito 𝑃𝐺 que experimenta daño severo. Note que para este caso no se considera la tasa de
fatalidad.

Para simular aleatoriamente la fecha en que ocurre un evento sísmico, primero considere que los
vectores 𝐦 = (𝑚1 , 𝑚2 , . . . , 𝑚12 ), 𝐝 = (𝑑1 , 𝑑2 , . . . , 𝑑7 ) y 𝐡 = (ℎ1 , ℎ2 , . . . , ℎ24 ), cuyos elementos
representan a los meses del año, días de la semana y horas del día, respectivamente. Mediante la
técnica de muestreo aleatorio se seleccionan el mes 𝑚𝑖 , el día 𝑑𝑗 y la hora ℎ𝑘 en la que ocurre el
terremoto.

𝒎 → 𝑚𝑖 → 𝑖 − é𝑠𝑚𝑖𝑚𝑜 𝑚𝑒𝑠

𝐝 → 𝑑𝑗 → 𝑗 − é𝑠𝑚𝑖𝑚𝑜 𝑑í𝑎 (5)

𝐡 → ℎ𝑘 → 𝑘 − é𝑠𝑚𝑖𝑚𝑎 ℎ𝑜𝑟𝑎

Para estimar el porcentaje de ocupación diaria en función de la hora del día se debe determinar si el
día muestreado se encuentra dentro de los días de la semana o al fin de semana. Con el índice ℎ𝑘 se
determina el porcentaje de ocupación en función de la hora del día (ver Fig. 2), y con el índice 𝑚𝑖 se
determina el porcentaje pico esperado de la población 𝑤𝑚 que se encuentra en la instalación en el
mes i-ésimo. Note que el porcentaje de ocupación del mes también se debe determinar a partir del día
seleccionado en el muestreo aleatorio, esto es, si 𝑑𝑗 cae entre semana o en fin de semana.

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4 EJEMPLO

Se presenta la estimación probabilista del número de personas lesionadas y decesos causadas por el
daño y eventual colapso que experimenta un edificio de concreto reforzado en el que se incluyen los
muros de mampostería de relleno. El edificio fue diseñado con un factor de comportamiento sísmico,
Q=2, y desplantado en el sitio de la estación SCT de la CDMX. Los resultados se expresan mediante
funciones de vulnerabilidad, junto con su respectivo intervalo de confianza. Dicho intervalo fue
aproximado con la técnica Bootstrap de remuestreo aleatorio (Efron, 1987).

El edificio está conformado por siete plantas de 4.0 m de altura y tres claros de 6.5 m en cada dirección
ortogonal. Para fines ilustrativos se ha considerado que el uso del edificio es de oficinas y está
conformado por quince grupos de desempeño (ver Fig. 3): (1) columnas, (2) vigas, (3) conexiones
columna-trabe, (4) ventanas exteriores, (5) ventanas interiores, (6) plafones, (7) aspersores, (8) muros
divisorios de tablaroca, (9) muros de mampostería no reforzada localizados entre en los marcos de la
periferia, (10) muros de mampostería no reforzada para representar los baños, (11) sistema de
escaleras de concreto reforzado, (12) sistema de tubería para transportar agua fría y caliente, (13)
unidad central de calefacción, ventilación y aire acondicionado (HVAC, por sus siglas en inglés), (14)
ductos a lo largo del edificio del sistema HVAC, y (15) elementos representativos del mobiliario. Este
tipo de edificaciones es típico de los edificios para uso de oficinas de la República Mexicana.
Asimismo, este sistema estructural fue uno de los que evidencio ser vulnerable durante el sismo del
19 de septiembre de 2017. En Gutiérrez et al. (2023) se pueden consultar los parámetros que definen
a las funciones de fragilidad de los estados de daño discreto de cada grupo de desempeño.

Para este estudio se asumió que los grupos de desempeño en estado de daño severo que pueden causar
algún tipo de lesión sobre los usuarios fueron los muros de mampostería exteriores e interiores, los
muros divisorios de tablaroca, las ventanas interiores y exteriores, así como las escaleras de concreto;
mientras que para el estado de daño global que puede originar la pérdida de vida se consideró el
colapso total de la estructura, el cual es influenciado por el daño severo que experimentan las
columnas y las conexiones columna-trabe.

4.1 Diseño estructural

El edificio ha sido diseñado de acuerdo con lo estipulado en las Normas Técnicas Complementarias-
Diseño por Sismo, NTC-DS, GDCMX (2020). La resistencia del concreto se consideró igual a 𝑓′𝑐 =
25 𝑀𝑃𝑎 con un módulo de elasticidad de 𝐸𝑐 = 23,500 𝑀𝑝𝑎. La resistencia a tensión del acero de
refuerzo longitudinal se consideró igual a 𝑓𝑦 = 410 𝑀𝑃𝑎, mientras que la del acero de refuerzo
transversal se tomó igual a 𝑓𝑦𝑠 = 350 𝑀𝑃𝑎; ambos con un módulo de elasticidad 𝐸𝑠 =
206,000 𝑀𝑃𝑎. Se consideró como resistencia a compresión de la mampostería 𝑓𝑚 = 9 𝑀𝑃𝑎, y un
módulo de elasticidad 𝐸𝑚 = 4,850 𝑀𝑃𝑎. Se utilizó una carga muerta 𝑤𝑑 = 5,400 𝑃𝑎. Asimismo, se
consideró una carga viva máxima con valor igual a 𝑤𝑚 = 2,450 𝑃𝑎 y una carga viva instantánea de
𝑤𝑟𝑙 = 1,765 𝑃𝑎. Para tomar en cuenta la rigidez efectiva de las columnas y trabes el diseño
estructural su rigidez elástica se multiplicó por los factores de 0.5 y 0.7, respectivamente de acuerdo
con las NTC-DCEC, GCDMX (2017a). Las cargas básicas y combinaciones de diseño se obtuvieron
de las NTC-CADEE, GCDMX (2017b).

4.2 Demanda sísmica de diseño

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Se consideró que el edificio se encuentra desplantado en el sitio de la estación SCT (coordenadas:
19.393 Lat. N., 99.147 Long. W.). Para generar los espectros de diseño sísmico se utilizó el sistema
SASID. Los parámetros para generar el espectro de diseño y el correspondiente a la limitación de
daños, de acuerdo con las coordenadas de la estación SCT (zona IIIb, suelo blando) fueron: Ts=1.744,
a0=0.295, c=1.050, Ta=1.52, Tb=2.187 y k=0.56.

Figura 3. Grupos de desempeño considerados para la evaluación del daño del edificio en estudio.

4.3 Metodología de evaluación probabilista

Para estimar el valor esperado del número de lesionados y decesos se utilizará el esquema probabilista
desarrollado por el Centro de Investigación de Ingeniería Sísmica del Pacífico (PEER, por sus siglas
en inglés) (Cornell y Krawinkler, 2000). Esta metodología tiene como objetivo principal estimar las
variables de decisión 𝐷𝑉s en términos probabilistas, por ejemplo, tasas de excedencia (e.g., costos y
tiempo de reparación, número de personas lesionadas). La metodología de evaluación del desempeño
sísmico de edificios está dividida en cuatro análisis probabilistas: (1) peligro sísmico, (2) el análisis
estructural, (3) el análisis de daño y (4) el análisis de las variables de decisión. Los detalles de esta
formulación pueden consultarse en Günay y Mosalam (2012).

4.3.1 Demanda sísmica

La evaluación de la metodología propuesta se realizó considerando siete niveles de peligro sísmico,


con periodos de retorno de 20, 125, 250, 500, 1000, 1500 y 2500 años, respectivamente. Para
representar la demanda sísmica, se simularon conjuntos de 20 pares de acelerogramas, asociados a
cada periodo de retorno mediante el modelo de Kohrs-Sansorny et al. (2005). Se utilizó como función
de Green empírica el sismo del 25 de abril de 1989 de magnitud Mw 6.9. Se usó el valor de 2.50x1026

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para el momento sísmico Mo , y el valor de 150 bares para la caída de esfuerzos ∆σ, de acuerdo con
lo reportado en el artículo de Ordaz et al., 1995. Como medida de intensidad sísmica se utilizó la
aceleración espectral, Sa(T1). Las aceleraciones espectrales objetivo para cada nivel de peligro
sísmico fueron 0.15, 0.22, 0.29, 0.36, 0.47, 0.54 y 0.63g.

4.3.2 Análisis dinámico no lineal

Los análisis dinámicos no lineales (ADNL) se realizaron en el programa OpenSees (Mazzoni, 2007)
desarrollado por el PEER. Las columnas fueron modeladas utilizando el elemento tipo barra
nonlinearBeamColumn con cinco puntos de integración. La sección transversal del elemento fue
modelada utilizando un modelo de fibras. El comportamiento del concreto confinado fue
caracterizado utilizando el modelo constitutivo desarrollado por Chang y Mander (1994), mientras
que el acero de refuerzo longitudinal fue representado con el modelo de Giuffrè y Pinto (1970). Para
tomar en cuenta la rigidez lateral de los muros de mampostería se utilizó la metodología desarrollada
por Kadysiewski y Mosalam (2009). La evaluación del estado límite de demolición fue realizada
utilizando la metodología desarrollada por Ramírez y Miranda (2012). Debido a que el edificio tiene
poca capacidad dúctil no es conveniente utilizar el análisis dinámico incremental (IDA, por sus siglas
en inglés) para estimar la probabilidad de colapso (Shoraka et al., 2013). En su lugar se utilizó un
valor de 0.025 como distorsión máxima de entrepiso para definir el colapso estructural, de acuerdo
con lo recomendado por Xue et al. (2008); en otras palabras, si en una de las realizaciones sísmicas
alguno de los entrepisos del edificio igualó o excedió dicho umbral, esa realización genera el colapso
total del edificio. La probabilidad de colapso dada un nivel de peligro sísmico se calculó recurriendo
a la definición clásica de probabilidad: número de eventos exitosos (colapsos) dividido por el número
total de realizaciones.

4.3.3 Evaluación probabilista del daño

El análisis probabilista de daño se realizó utilizando el criterio propuesto por Gutiérrez et al. (2023).
La metodología utilizada emplea la evaluación del daño elemento a elemento en términos de daño
discreto: nulo, ligero, moderado y severo. Con este criterio, a diferencia de otras aproximaciones (por
ejemplo, Porter (2000), Mitrani-Reiser (2007) y FEMA P-58 (2018b) donde el daño que experimentan
los grupos de desempeño se estima para un conjunto de elementos (e.g., componentes localizados en
un piso y eje determinados), es factible asociar el daño severo de los elementos de forma individual
de los 𝑃𝐺s que son susceptibles a causar algún tipo de lesión a los usuarios, al menos en términos
probabilistas.

4.4 Análisis de los resultados

4.4.1 Análisis del daño

Los resultados del análisis de daño sugieren que los grupos de desempeño más vulnerables que
integran el edificio en estudio son los muros de mampostería no reforzada, tanto exteriores como
interiores, los muros divisorios de tablaroca y las escalares cuando el edificio se encuentra sujeto a
las demandas sísmicas que van de los 250 a 500 años de periodo de retorno (Sa(T 1)=0.29 y 0.36g).
Ante las demandas sísmicas cuyos periodos de retorno son iguales o mayores a los 1,000 años, los
𝑃𝐺s que se agregan a la lista de elementos dañados son las columnas y conexiones columna-trabe.
Para fines ilustrativos, en la Fig. 4 se esquematiza el daño que experimentaron los elementos de los

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𝑃𝐺s derivado de una realización sísmica aleatoria, correspondiente a un terremoto con periodo de
retorno de 1500 años (Sa(T1)=0.54g).

Figura 4. Estados de daño discreto del edificio diseñado con Q=2, sismo de Tr=1500 años de periodo de
retorno (Sa(T1)=0.54g).

La Fig. 5 indica la probabilidad de que el edificio experimente el colapso o tenga que ser demolido.
Se observa que el edificio es seguro ante intensidades menores a Sa(T1)=0.47g (Tr≤1,000 años); no
obstante, ante sismos cuyo periodo de retorno es de 1500 y 2500 años, se tiene una probabilidad de
colapso de 0.10 y 0.5, respectivamente. Para este caso en particular, la probabilidad de que el edificio
tenga que ser demolido es cero para cada uno de los niveles de peligro sísmico utilizados. Esto se
debe a que la rigidez y resistencia lateral proporcionada a la estructura es lo suficientemente alta como
para evitar distorsiones residuales importantes. Esto, desde luego no ocurriría con estructuras
diseñadas con códigos mexicanos elaborados antes de 1985. Estas probabilidades se relacionan
directamente con el valor esperado del número y su respectivo intervalo de confianza de las víctimas
mortales, como se indica en la Fig. 6b.

A este respecto, el valor esperado de decesos es de 0 ante la demanda sísmica de Sa(T1)=0.29g cuyo
periodo es de 250 años. Se puede concluir, que el edificio cumple las expectativas para el estado
límite de prevención al colapso, que es el de evitar la pérdida de vidas humanas. Este resultado se
espera incluso ante intensidades cuyo periodo de retorno es de 500 y 1000 años. No obstante, para la
intensidad Sa(T1)=0.54g (Tr=1,500 años) y Sa(T1)=0.63g (Tr=2,500 años), el valor esperado de
decesos es de 3 y 13, respectivamente. La metodología propuesta en este documento permite incluso
obtener valores mucho más conservadores para la toma de decisiones, i.e., los correspondientes al
límite superior del intervalo de confianza. Para la intensidad Sa(T1)=0.54g y Sa(T1)=0.63g, el límite
superior asociado a los decesos es de aproximadamente 8 y 28, respectivamente.

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En la Fig. 6a se ilustra la función de vulnerabilidad correspondiente al número de personas que
resultan lesionadas. El valor esperado de esta 𝐷𝑉 ante la demanda sísmica de prevención al colapso
resultó ser de 0.3, por lo que se puede considerar que ante esta intensidad no se presentaron personas
lesionadas. Nuevamente, esto es una muestra de que la estructura se desempeña adecuadamente. No
obstante, ante la demanda sísmica de Sa(T1)=0.36g (Tr=500 años), el límite superior del intervalo de
confianza sugiere que una persona resulta herida a causa de los daños que experimentan los elementos
no estructurales. Para las demandas de Sa(T1)=0.47, 0.54 y 0.63g (Tr=1,000, 1,500 y 2,500 años), se
espera que 1, 3 y 3 personas puede ser lesionadas, respectivamente. Si se observan los valores
correspondientes al límite superior del intervalo de confianza, se tiene que 2, 4 y 6, resultarían
lesionadas, en los últimos tres niveles de peligro sísmico.

Figura 5. Probabilidad de que el edificio tenga que ser demolido o de que experimente el colapso
total dado un nivel de aceleraciones espectrales.

Figura 6. Valor esperado (línea negra) e intervalo de confianza (líneas azules) de:
(a) Número de lesionados y (b) Número de decesos.

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Se puede concluir que el diseño sísmico del edificio cumple con el objetivo de prevención al colapso.
Incluso, la estructura ofrece un buen desempeño ante intensidades sísmicas de menor probabilidad de
ocurrencia. Evidentemente, cuando la estructura tiene probabilidad de colapso mayor a cero, se
presentan decesos. Asimismo, ante intensidades sísmicas mayores a la utilizada en estado límite de
colapso es muy probable que los elementos no estructurales desarrollen daños severos, los cuales a
su vez originan lesiones a los usuarios.

5 CONCLUSIONES

En este artículo se presenta la formulación de un procedimiento probabilista para estimar el número


de lesionados y decesos dada una intensidad sísmica. La metodología presentada puede considerarse
como un complemento de la aproximación propuesta por el FEMA P-58/BD-3.7.8 (2008), ya que esta
última permite cuantificar únicamente el número de decesos. Sin embargo, como se indica en la Fig.
1, el porcentaje de lesionados puede llegar a ser mucho mayor y por lo tanto de gran impacto
económico y social. A este respecto, se demostró que el número de personas lesionadas y decesos no
se encuentra en función de la magnitud del sismo, sino del daño que experimentan principalmente los
componentes estructurales, no estructurales y contenidos, por lo que los modelos que se elaboren al
respecto tienen que estar en función del desempeño del edificio.

Asimismo, como se ilustra en el ejemplo, a pesar de que las edificaciones diseñadas con un
reglamento moderno permiten que las estructuras cumplan adecuadamente con el objetivo de
seguridad de vidas, es muy probable que el daño que experimenten los elementos no estructurales y
contenidos cause algún tipo de lesión a los usuarios. Este es uno de los aspectos que tienen que
abordarse en los reglamentos de diseño sísmico con el fin de reducir la cantidad de lesionados y
decesos.

6 AGRADECIMIENTOS

Esta investigación fue patrocinada parcialmente por la DGAPA-UNAM a través del proyecto PAPIIT
IN104821y por la SECIHTI a través del proyecto de CF-2003-I-2776 titulado “Desarrollo y
validación de una metodología para considerar la resiliencia y el impacto económico, social y
ambiental en la evaluación y diseño sísmico de edificios basada en desplazamientos y control de
daño”, los autores agradecen el apoyo otorgado.

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