0% encontró este documento útil (0 votos)
7 vistas43 páginas

Merino

El documento analiza la transición hacia un orden multipolar en el sistema internacional, destacando la importancia de eventos recientes como la expansión de los BRICS y el desarrollo de la inteligencia artificial china, DeepSeek. Se propone que estamos en un nuevo momento geopolítico caracterizado por una Guerra Mundial Híbrida, donde se combinan conflictos convencionales y no convencionales en un contexto de interdependencia global. La obra también establece paralelismos históricos con momentos clave del siglo XX, sugiriendo que la actual dinámica puede redefinir las relaciones de poder globales.

Cargado por

abrilrusso123
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
7 vistas43 páginas

Merino

El documento analiza la transición hacia un orden multipolar en el sistema internacional, destacando la importancia de eventos recientes como la expansión de los BRICS y el desarrollo de la inteligencia artificial china, DeepSeek. Se propone que estamos en un nuevo momento geopolítico caracterizado por una Guerra Mundial Híbrida, donde se combinan conflictos convencionales y no convencionales en un contexto de interdependencia global. La obra también establece paralelismos históricos con momentos clave del siglo XX, sugiriendo que la actual dinámica puede redefinir las relaciones de poder globales.

Cargado por

abrilrusso123
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Artículos Originales

EL (DES)ORDEN MULTIPOLAR
Gabriel E. Merino
Universidad Nacional de La Plata – CONICET, La Plata, Argentina

E-mail: gmerino@[Link]

Orcid: [Link]
[Link]

“Ahora hay cambios que no se habían producido en 100 años.


Cuando estamos juntos, impulsamos estos cambios”, Xi Jinping a
Vladimir Putin, en su visita a Rusia en marzo de 2023.

“El BRICS es una declaración de cuán profundamente está


cambiando el orden mundial.” S. Jaishankar,
canciller de India, 2024.

Introducción
Hace un siglo, China, Rusia e India formaban parte de
una ola de revoluciones nacionales y sociales que emergie-
ron en el contexto de la crisis del orden internacional del
período de entreguerras, el ocaso de la hegemonía británica
y la profunda reconfiguración de la economía mundial.
En la actualidad, el sistema internacional atraviesa una
nueva transición histórico-espacial marcada por una fase
de caos sistémico: un período de ruptura estructural de un
ciclo de hegemonía —en este caso, el iniciado por Estados
Unidos en 1945— caracterizado por la intensificación de las
competencias interestatales y corporativas, el agravamiento
de los conflictos sociales y la emergencia de nuevas configu-
raciones de poder (Arrighi y Silver, 1999).

Lua Nova, São Paulo, 126, e126043gm, 2025


El (des)orden multipolar

En este marco, la guerra central adquiere un papel


esencial. La etapa de caos sistémico anterior a la actual se
produjo entre 1914 y 1945, durante el llamado período de
entreguerras. Por ello, se puede ver este concepto como
una forma sistémica y más compleja de analizar la llamada
“Trampa de Tucídides”, en referencia al conflicto que se
produce cuando una potencia emergente amenaza con
desplazar a una potencia dominante establecida, lo que des-
pliega un escenario de transición de poder mundial y de
guerra potencial. Gilpin (1988) llama a este tipo de “guer-
ras hegemónicas”, ya que, a diferencia de otros conflictos
bélicos, implican el pasaje de una época histórica a otra.
Investigaciones previas (Merino, 2022, 2024) permiten
identificar una serie de momentos (geo)políticos que mar-
can la dinámica de esta transición iniciada entre finales del
siglo XX y comienzos del XXI. Estos momentos permiten
observar tendencias estructurales y puntos de bifurcación:
2 1. 1999-2001: Primeros síntomas de la crisis del orden glo-
balista unipolar y del llamado Consenso de Washington.
2. 2008-2009: La crisis financiera global y el cuestiona-
miento estructural de la hegemonía estadounidense;
emergencia de los BRIC(S) como actores centrales.
3. 2013-2014: Avance del mundo multipolar, despliegue
de estrategias de contención por parte del Occidente
geopolítico y multiplicación de focos y frentes de
conflictos; en este contexto, se propone el concepto
de Guerra Mundial Híbrida (GMH)1, frente al de Nueva
Guerra Fría.

1
La GMH es diferente de la Guerra Fría, aunque comparta ciertas características,
como la destrucción mutua asegurada que disuade a las grandes potencias de una
guerra convencional directa entre sí. A diferencia de la Guerra Fría, desarrollada
en pleno auge de la hegemonía estadounidense, el actual conflicto es producto
de la actual transición sistémica, y sus características guardan relación con un
mundo profundamente interconectado e interdependiente, en donde no exis-
ten bloques separados. Existe una profunda diferencia entre el desafío político y
militar que representaba la URSS y el desafío sistémico que representa China y el
actual mundo emergente para el polo de poder anglo-estadounidense y Occidente.

Lua Nova, São Paulo, 126, e126043gm, 2025


Gabriel E. Merino

4. 2016-2017: fractura político-estratégica interna en [Link].


y en el Occidente geopolítico (Brexit y triunfo de Trump).
5. 2020: La pandemia acelera las tendencias principales
de la transición histórico-espacial del sistema mundial
(Merino, Bilmes, Barrenengoa, 2024).
La hipótesis central de este trabajo es que, a la luz de un
conjunto de acontecimientos recientes, nos hallamos ante
un nuevo momento geopolítico. Cuatro hechos resultan
centrales para definir este sexto momento:

Otro elemento importante es que se produce dentro de una dinámica multipolar


compleja, diferente a la del mundo bipolar. La GMH contiene los elementos de
las guerras de nueva generación, donde se combinan características de la guerra
convencional entre Estados con ejércitos regulares y la guerra no convencional y/o
irregular. En este sentido, se entrelazan las fuerzas convencionales y no convencio-
nales, los combatientes y los civiles, la destrucción física y la guerra informativa.
Implica la generalización de un nuevo método indirecto que combina la táctica
de las “revoluciones de colores” —golpe suave— con las guerras no convencio-
nales —golpe duro— (Korybko, 2020), además de guerras convencionales focali-
zadas y guerras en múltiples frentes, en donde los costos de la guerra convencional
entre potencias son muy grandes. La GMH es una “guerra irrestricta”, donde al 3
tiempo que se reduce el espacio de batalla en sentido estricto, se ha convertido
al “mundo entero en un campo de batalla en sentido amplio” (Liang y Xiangsui,
1999, p. 241); un conflicto que se desarrolla en todos los frentes al tiempo que se
“coopera” dentro de una realidad interdependiente, otorgando una naturaleza
borrosa o mixta al combate. Por ello se habla de guerra comercial, guerra de infor-
mación, guerra psicológica, ciberguerra, guerra de monedas, guerras financieras,
guerra judicial (conocida como lawfare) e incluso, recientemente, de guerra cog-
nitiva. Es decir, es la aplicación sincronizada de esfuerzos políticos, económicos,
informativos, CEMA [Actividad Cibernética y Electromagnética] y militares para
objetivos estratégicos, buscando minimizar los costos de una guerra convencional
entre potencias, en donde aparece en el horizonte la cuestión de la Destrucción
Mutua Asegurada (MAD, por sus siglas en inglés), asociada a la guerra nuclear,
un elemento que ya es propio de la Guerra Fría. Una característica central es
que la guerra híbrida es completamente difusa: se desdibuja el límite entre lo
militar y lo civil, entre el inicio y el fin, entre lo público y lo privado. Los frentes
aparecen difuminados y las operaciones tienen como objetivo central la “sociedad
enemiga,” para penetrar profundamente en su territorio y destruir su voluntad
política. Es clave la guerra de información, de ahí el destacado papel que asumen
los medios masivos de comunicación, las redes sociales y todo el complejo anda-
miaje sustentado por las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC)
que opera a través del espacio virtual. A su vez, en sus focos bélicos convencionales
y pseudoconvencionales (Ucrania o Yemen), juegan un papel clave las tecnologías
como los drones, la guerra electrónica y las cibertácticas ofensivas, comprendidas
dentro de la guerra de quinta generación. Esto se desarrolla, entre otros trabajos,
en Merino (2023) y Merino (2025).

Lua Nova, São Paulo, 126, e126043gm, 2025


El (des)orden multipolar

• La irrupción de DeepSeek como expresión del poder


tecnológico chino y del avance de un nuevo modo de
producción, acumulación y desarrollo.
• La expansión de los BRICS y el despliegue del for-
mato BRICS+, que se consolida como núcleo político
del Sur Global y de las potencias (re)emergentes.
• La victoria progresiva y relativa de Rusia en el
conflicto con Ucrania, que redefine equilibrios
estratégicos en Eurasia.
• La segunda administración Trump, que intensifica la
guerra comercial, reconoce la realidad multipolar y
plantea un repliegue estratégico sobre el hemisferio
occidental. Esto agudiza la encrucijada de América
Latina entre quedar como “patio trasero” de un
poder en declive —agravando el proceso periferiali-
zación de la región— o intentar ubicarse como polo
emergente en un escenario relativamente multipolar.
4 Los acontecimientos mencionados articulan procesos
decisivos en múltiples dimensiones —político-institucionales,
político-militares y tecno-productivas— y funcionan como
puntos de bifurcación en la Guerra Mundial Híbrida en
curso. Su convergencia permite afirmar que, en 2025, el sis-
tema mundial ingresa en un nuevo momento geopolítico
que aquí definimos como (Des)Orden Multipolar.

Deepseek y el Momento Ford de la economía mundial


El lanzamiento del modelo de inteligencia artificial
chino DeepSeek-R1 generó un impacto inmediato en el
Occidente geopolítico. Contra los pronósticos de la mayo-
ría de los analistas, DeepSeek demostró que China no solo
puede competir en la frontera tecnológica de la revolución
tecno-productiva en curso, sino que puede hacerlo con
un costo drásticamente inferior, una eficiencia energética
notable y una arquitectura innovadora. En los medios anglo-
sajones, este acontecimiento fue rápidamente interpretado

Lua Nova, São Paulo, 126, e126043gm, 2025


Gabriel E. Merino

como un nuevo Momento Sputnik, evocando el shock estraté-


gico que provocó la URSS al lanzar el primer satélite arti-
ficial en 1957. John Cassidy (2025) planteó la analogía en
The New Yorker, subrayando la conmoción en Silicon Valley
y señalando que China avanza aceleradamente en múlti-
ples sectores tecnológicos. Daron Acemoglu (2025), en un
sentido similar, cuestionó el modelo de negocios estadou-
nidense y sugirió que DeepSeek obliga a Estados Unidos a
replantear su estrategia tecnológica.
Sin embargo, más que un Momento Sputnik, sostenemos
que DeepSeek inaugura un Momento Ford. Esta distinción no
es menor: mientras el Sputnik simbolizó una sorpresa tecno-
lógica dentro de un mundo ya hegemonizado por Estados
Unidos —que era simultáneamente la gran fábrica, el cen-
tro financiero y la potencia militar dominante—, el Momento
Ford representó una transformación profunda en el modo de
producción capitalista, gestada en el seno de una potencia
emergente que estaba reconfigurando la economía-mundo. 5

El Momento Sputnik, todo un símbolo de la capacidad de


desarrollo tecnológico de la URSS, se produce en pleno auge
de la hegemonía estadounidense o anglo-estadounidense.
[Link]. era la gran fábrica del mundo (como China lo es en
la actualidad), además de ser el centro financiero y comercial
de la economía capitalista mundial y, por supuesto, el Estado
más fuerte dentro del sistema interestatal. La potencia nor-
teamericana lideraba la mayoría de las tecnologías de van-
guardia desplegadas en el sector productivo, en el marco de
innovaciones en las relaciones de producción y reproduc-
ción social contenidas en su modelo de desarrollo. La URSS
representaba un desafío político y militar en el corazón de
Eurasia, pero no significaba un desafío económico sisté-
mico —no competía en la frontera tecnológica en donde se
define el tiempo social de producción.
Durante la Guerra Fría, la URSS constituyó un desafío
político-militar, pero no un competidor sistémico en la

Lua Nova, São Paulo, 126, e126043gm, 2025


El (des)orden multipolar

frontera tecnológica que define el tiempo social de produc-


ción. La hegemonía estadounidense no estaba amenazada en
su base económica. Ford, en contraste, simboliza algo distinto:
el surgimiento de una nueva matriz tecno-productiva que
reorganiza capital, trabajo y conocimiento, altera la estruc-
tura industrial global y origina un nuevo ciclo expansivo.
El fordismo combinó: la producción en masa y estan-
darización; las innovaciones organizativas como la organi-
zación científica del trabajo (Taylorismo) y la cadena de
montaje; las nuevas formas de regulación social y laboral,
como los contratos colectivos de trabajo, el acortamiento de
la jornada laboral y su mayor intensidad, y los aumentos sala-
riales ligados al aumento de productividad (Coriat, 1994;
Lipietz, 2001); y la expansión del capital multinacional
estadounidense, estructurado en el modelo de grandes
corporaciones verticalmente integradas (Arrighi, 2007).
Ese conjunto, reforzado por la escala financiera y territorial
6 de Estados Unidos, moldeó las bases materiales de la hege-
monía del siglo XX. Ford y otras compañías multinacionales,
que integran los gigantes financieros norteamericanos,
expresan el despliegue de una nueva forma o modelo de
producción y acumulación del capitalismo mundial, un salto
general en la productividad.
El Momento Ford forma parte del inicio de una transición
del sistema mundial, marcada por el quiebre de la hegemo-
nía británica, las dos guerras mundiales y una gran transfor-
mación capitalista, que tiene en su otro polo, como parte del
mismo proceso histórico-espacial, la activación de las masas
trabajadoras y campesinas de las periferias: la Revolución
Rusa, la Revolución China, la liberación nacional de India
y los nacionalismos populares democráticos en América
Latina, con la Revolución Mexicana a partir de 1910 como
punto inicial.
La gran crisis del capitalismo mundial que se pro-
duce en los años 30 está asociada a este nuevo paradigma

Lua Nova, São Paulo, 126, e126043gm, 2025


Gabriel E. Merino

tecno-económico y a las fuerzas que desata esta nueva


forma o “modelo” de acumulación-producción-desarrollo.
Su despliegue se traduce en una enorme destrucción creativa,
al devenir obsoletas las formas anteriores de producción,
con sus dos caras: una enorme destrucción de valor, por un
lado, y la gestación de nuevas fuerzas productivas, por otro.
Las grandes crisis, como las guerras, son bisagras entre una
época histórica y otra.

La irrupción de Deepseek
DeepSeek-R1 fue entrenado con solo 5,5 millones de
dólares, utilizando hardware menos potente debido al blo-
queo tecnológico estadounidense. Esta limitación se trans-
formó en un incentivo para innovar en la arquitectura del
modelo, que solo necesita procesar 37 mil millones de pará-
metros por cálculo, frente a los 671 mil millones de algu-
nos modelos estadounidenses (Magnet, 2025). El resultado:
un costo por token entre diez y veinte veces menor y una 7

eficiencia energética que desafía directamente las lógicas


de Wall Street–Silicon Valley–Pentagon System. La paradoja es
evidente: la política de bloqueo tecnológico destinada a
impedir el ascenso de China forzó innovaciones organi-
zacionales y computacionales que aceleraron su avance.
Como advirtió Henry Kissinger (2005) hace dos décadas,
aplicar a China la lógica de contención de la Guerra Fría
puede ser “imprudente” y generar efectos estratégica-
mente contraproducentes.
Deepseek-R1 y otros modelos de IA chinos (como
el de Alibaba y Tencent) son de código abierto, lo que
democratiza el acceso, acelera la innovación y reduce las
barreras de entrada; además, significa una commoditización
de los modelos de LLM (grandes modelos de lenguaje).
Esta apertura desafía el pilar fundamental del negocio
financiero-tecnológico estadounidense centrado en grandes
monopolios tecnológicos, que otorgan enormes retornos

Lua Nova, São Paulo, 126, e126043gm, 2025


El (des)orden multipolar

financieros, apalancados por un Estado del cual son parte


sustancial. Este modelo ha impulsado una burbuja en el sec-
tor tecnológico (Floridi, 2024), expresión de una fase de
financiarización del ciclo económico de los Estados Unidos,
en donde una inmensa masa de capital ficticio se vuelca a
los sectores de punta que otorgan ganancias extraordinarias.
La irrupción de DeepSeek tuvo efectos inmediatos:
una corrección bursátil que borró 600.000 millones de
dólares de capitalización, afectando especialmente a Nvidia.
Aunque las cotizaciones se recuperaron, el episodio expuso
la fragilidad de una industria sostenida por expectativas
financieras infladas y por la promesa de monopolios soste-
nidos por el aparato estatal-militar estadounidense. Además,
el Plan de [Link]. para invertir 500.000 millones de dólares
en infraestructura de AI comandado por las Big Tech genera
incertidumbre y lleva a preguntarse sobre los diferenciales
de eficiencia y eficacia entre ambos modelos.
8

Revolución tecno-productiva y socialismo de mercado


Deepseek no es un hecho aislado. Al igual que BYD
en autos eléctricos, antes Huawei en 5G o el liderazgo de
empresas chinas en las tecnologías vinculadas a la transi-
ción energética, es la expresión de un ecosistema tecno-
-productivo consolidado, sostenido por: la planificación
estratégica de largo plazo (Planes Quinquenales, Made in
China 2025, Plan de Desarrollo de Inteligencia Artificial de
Nueva Generación); la inversión estatal masiva en ciencia
y tecnología (más de 150.000 millones de dólares en IA) y
su liderazgo global2; la articulación estratégica entre empre-
sas públicas y privadas integradas, junto con universidades
2
Según el Stanford (2025), China es responsable del 23,2 % de los artículos cien-
tíficos publicados sobre la IA en el mundo ([Link]. ostenta el 9,2 %). Además,
China ostenta el liderazgo mundial en el número de patentes de IA registradas
entre 2010 y 2023, con el 68,7 % ([Link]. ocupa el segundo lugar con el 14,2 %),
mientras que la región de Asia del Este y el Pacífico concentra el 82,4 %.

Lua Nova, São Paulo, 126, e126043gm, 2025


Gabriel E. Merino

y centros tecnológicos; un núcleo industrial cuyo volumen


duplica al de Estados Unidos en términos nominales; y una
fuerza de trabajo altamente calificada y con capacidades
organizacionales avanzadas.
Asistimos al despliegue de otro modo de producción/
acumulación/desarrollo, que aparece bajo el concepto de
socialismo de mercado. Este articula una inmensa economía
de mercado, con la planificación estratégica estatal desarrol-
lada a un nuevo nivel y grandes empresas y conglomerados
públicos que están en el corazón de la economía nacional
(Dussel Peters, 2022). Es también importante el protago-
nismo comunitario o local en la base (Bell, 2015), a partir de
una enorme capacidad de descentralización de los procesos
de implementación de los grandes lineamientos centrales
(Raman, 2022). Esta combinación contradictoria es funda-
mental para llevar adelante objetivos de desarrollo de sus
fuerzas productivas, a la vez que opera bajo la eficiencia rela-
tiva que impone el mercado, así como incorpora objetivos 9

de bienestar social relativo. La influencia programática de la


llamada “neoizquierda”, a partir del ascenso de Xi Jinping,
resultó central en este último aspecto, lo que se tradujo en
el impulso de importantes reformas (Rosales, 2020, p. 124).
En este modelo, las empresas del sector público
representan en torno al 30 % del empleo, pero controlan el
45 % de los activos, mientras que el sector privado nacional y
las asociaciones con transnacionales representan un 35 %, y,
la combinación público-privada, el 20 %. Además, el concepto
de “privado” es un tanto diferente del Occidental, teniendo
en cuenta la participación dentro de las grandes empresas pri-
vadas de comités del Partido Comunista Chino o la influencia
orientativa de los Planes Quinquenales. El núcleo del sector
público está representado en las 38.400 compañías que con-
trolan la Comisión estatal para la supervisión y administración
de los activos del Estado (SASAC, por sus siglas en inglés)
por medio de 100 grandes conglomerados (Molinero, 2021;

Lua Nova, São Paulo, 126, e126043gm, 2025


El (des)orden multipolar

Jabbour et al., 2023). SASAC es el centro de mando del sistema


industrial chino, clave para entender las innovaciones institu-
cionales que permitieron un salto cualitativo en términos de
modelo de desarrollo. Por otro lado, el control nacional de
las finanzas le permite a China no perder gran parte del exce-
dente que se produce en procesos de extroversión típicos de
las periferias y le otorga la capacidad de sostener programas
de inversión masiva y planes de desarrollo.
Ello no quiere decir que el modelo chino no tenga sus
problemas y contradicciones, como se observó en la bur-
buja del sector inmobiliario. Pero hay una diferencia clave:
mientras que en el capitalismo neoliberal la solución se
centra en rescatar al gran capital (que conduce el Estado),
socializando los costos entre el conjunto de la sociedad,
en China la gestión es completamente diferente y los pri-
vados pagan los costos. En el primer caso, el apoyo guber-
namental tiene como propósito favorecer a los principales
10 conglomerados privados, apalancándolos en su proceso de
acumulación patrimonial; en el segundo, el Estado chino
direcciona su apoyo hacia objetivos que van más allá de
los intereses de uno u otro grupo empresarial, enfocán-
dose en promover capacidades para que estos produzcan
de forma competitiva, pero con el fin de alcanzar objeti-
vos estratégicos de desarrollo y/o de atender necesidades
sociales de forma eficiente y sustentable (Merino, Bilmes
y Barrenengoa, 2024). Además, la competencia interna en
China tiene un papel fundamental, ya sea entre ciudades y
provincias en la implementación efectiva de los planes de
desarrollo y crecimiento, como también en la competencia
entre empresas tanto públicas como privadas y mixtas.
Para Jabbour y Gabriele (2021) se trata de una nueva
forma de socialismo que integra elementos de mercado,
planificación estatal y centralidad del sector público, dando
lugar a una nueva Economía de Proyectamiento. Es decir,
China representa una nueva formación económico-social,

Lua Nova, São Paulo, 126, e126043gm, 2025


Gabriel E. Merino

un modo de producción socialista dominante, pero que no


se inscribe dentro de las tradicionales definiciones de socia-
lismo y, por supuesto, tampoco dentro de las definiciones de
capitalismo, aunque existan en su seno elementos del modo
de producción capitalista.
En resumen, los aspectos fundamentales de este modo
de producción/acumulación/desarrollo emergente (que no
está exento de importantes contradicciones internas y desa-
fíos en un mundo en guerra) son:
a. la planificación estratégica llevada a un nuevo nivel
y la conducción de la inversión, que va de la mano
con la administración del excedente económico;
b. el lugar central del sector público y la combinación
con distintas formas de propiedad (capitalistas y
no capitalistas);
c. la forma de organizar una inmensa economía de
mercado y la competencia en relación con objetivos
de desarrollo; 11

d. la capacidad de descentralización bajo una conduc-


ción central y las fortalezas de las instancias locales;
e. las destrezas, la formación y las capacidades organiza-
cionales de su fuerza de trabajo.

BRICS+
En 2020, el año de la pandemia, se produjo un hecho
simbólico en la economía mundial: los países parte del
BRICS superaron a los países del G73 en la participación
porcentual de sus respectivas economías (PIB-PPA). Esta es
solo una de las dimensiones en las que se expresa el pro-
ceso de transformación del sistema mundial, que tiene a los
BRICS en su centro (Wang y Chen, 2024).
Los BRICS articulan, a partir de 2009, luego de la gran
crisis financiera global, a grandes países semiperiféricos de
3
Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y Canadá.

Lua Nova, São Paulo, 126, e126043gm, 2025


El (des)orden multipolar

tamaño continental, que inician una insubordinación política


al orden mundial unipolar neoliberal dominado por Estados
Unidos y el Norte Global. Esta insubordinación, que combina a
actores más cautelosos y otros más radicales, varía de acuerdo
a las correlaciones de fuerzas políticas en el interior de los
países miembros y se expresa en crecientes demandas de
reformas del orden existente, sobre la base de una nueva rea-
lidad en la estructura de poder mundial, así como también
en la construcción de nuevas instituciones y ordenamientos
multilaterales (Merino, 2024; Merino y Jiang, 2025).
Los BRICS no son un bloque económico, ni un bloque
geopolítico, ni siquiera una alianza político-militar, sino más
bien un “bloque histórico”, en el sentido de que articulan la
acción de un conjunto de fuerzas sociales, mediadas por los
grandes Estados continentales emergentes junto con otros
de menor escala, que promueven, de forma más o menos
“consciente” y a partir de proyectos políticos dispares,
12 una transformación del sistema mundial y de su orden polí-
tico. Este “bloque histórico” emergente, profundamente
heterogéneo como característica estructural, tiene como
elemento unificador la oposición de sus miembros al con-
trol monopolístico por parte del Norte Global, bajo la hege-
monía de Estados Unidos, a las actividades estratégicas sobre
las que se estructura la economía mundial y sobre las que se
establecen las jerarquías en la división internacional del tra-
bajo y en el sistema interestatal. En este sentido, el ascenso
de los BRICS indica un proceso de redistribución del poder
en el sistema mundial. Según el ministro indio de Asuntos
Exteriores, Subrahmanyam Jaishankar, en una conversación
con el Council on Foreign Relations (2023):

[…] en la última década ha cambiado el dominio de


Estados Unidos en el mundo y su poder relativo frente a
los demás. Y es lógico, porque como el mundo se ha vuelto,
en cierto modo, más democrático, si las oportunidades están

Lua Nova, São Paulo, 126, e126043gm, 2025


Gabriel E. Merino

disponibles más universalmente, entonces es natural que


surjan otros centros de producción y consumo y haya una
redistribución del poder en el mundo. Y eso ha ocurrido.

La expansión de los BRICS (BRICS+), que se consolida


en la Cumbre de Kazán (Rusia) en 2024 y en la Cumbre
de Río de Janeiro (Brasil) en 2025, significa que la insubor-
dinación frente al viejo orden que se extiende a otros terri-
torios del Sur Global (países periféricos y semiperiféricos),
con importantes implicaciones en distintas regiones geopo-
líticas: “Oriente Medio” o la región central de Afro-Eurasia,
el Sudeste asiático, el continente africano en diferentes regio-
nes (septentrional, oriental y occidental), América del Sur y
el Caribe. Desde la cumbre de Sudáfrica en 2023, los BRICS+
sumaron como miembros plenos a Egipto, Emiratos Árabes
Unidos, Etiopía, Indonesia e Irán. Arabia Saudí forma parte
de las cumbres y aparece en la página oficial como miembro
13
pleno, aunque todavía no ha aceptado formalmente la invi-
tación. También se sumaron alrededor de nueve países socios
y están por incorporarse en dicha categoría cuatro países más.

Figura 1
Países que formaron parte de la Conferencia de Bandung (1955) y
centro actual del crecimiento económico mundial

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Banco Mundial.

Lua Nova, São Paulo, 126, e126043gm, 2025


El (des)orden multipolar

Según el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva,


los BRICS+ continúan la herencia histórica del Movimiento
de Países no Alineados, vinculado al llamado espíritu de
Bandung, en referencia a la Conferencia celebrada en
Indonesia, en 1955, que reunió a un conjunto de países
de Asia y África recientemente independizados. Pero si
esa reunión marcaba la puesta en marcha de una voluntad
política histórica surgida en las periferias más rezagadas del
sistema capitalista moderno, con condiciones económico-
-sociales muy precarias, desde entonces dichas condiciones
se han modificado profundamente otorgando otra mate-
rialidad al despliegue de dicha voluntad. Más aún, el cen-
tro actual del crecimiento económico global desde el año
2008 está en China, India y otros países del Sur y Sudeste
de Asia —el núcleo político de Bandung4—, conformando
un círculo en el que se concentra, además, más de la mitad
de la población mundial (Figura 1). Por otro lado, cinco
14 de las diez primeras economías del mundo (PIB-PPA) son
países del BRICS+: la primera es China, la tercera es India
y la cuarta es Rusia. En conjunto, los BRICS+ representa el
40 % del PIB mundial, 51 % de la población, un tercio de la
superficie del planeta y 44 % de la producción de petróleo.
La incorporación a los BRICS+ de cuatro países de
“Oriente Medio” y tres de la Organización de Países
Exportadores de Petróleo (OPEP) es importante por el
papel central de la región en la exportación de hidrocar-
buros. También implica el ingreso de la cultura islámica,
tanto árabe como persa, lo que profundiza el lugar de los
BRICS+ como espacio concreto de diálogo de civilizaciones
4
La Conferencia de Bandung fue una reunión de 29 países de Asia y África cele-
brada en Indonesia en abril de 1955, para discutir y coordinar políticas frente a
la Guerra Fría y promover la cooperación económica y cultural, tras protagonizar
procesos de descolonización y revoluciones nacionales y sociales. Fue un evento
crucial que marcó la primera vez que naciones del Sur Global se reunieron sin
potencias occidentales, sentando las bases para el futuro Movimiento de Países
No Alineados.

Lua Nova, São Paulo, 126, e126043gm, 2025


Gabriel E. Merino

o grandes culturas. “Oriente Medio”, o la región central


de Afro-Eurasia, constituye un centro logístico clave a
nivel mundial, tanto en el presente como en términos his-
tóricos. El mundo islámico constituyó el Puente del Mundo
entre los años 650 y 1800, a través del cual muchas mer-
cancías y dinero —pero también ideas y tecnologías— pasa-
ron del Oriente hacia el Occidente (Hobson, 2004, p. 38).
Hoy tiende a volver a ocupar dicho lugar.
En plena Guerra Fría, la región fue considerada un
shatterbelt —cinturón de quiebra y disputa— por algunas
de las principales figuras del pensamiento estratégico esta-
dounidense (Cohen, 1982). Y en el siglo XXI continuó
siendo un territorio clave en la lucha por el poder mundial,
marcado por la fragmentación y la falta de consenso político,
donde los principales actores geoestratégicos compiten por
la influencia, al tiempo que entran en el juego las propias
potencias regionales. Sin embargo, algunas de sus acciones
recientes y el propio ingreso de cuatro países a los BRICS+ 15

pueden marcar otro camino como espacio emergente.


La presencia de China es cada vez mayor, convirtiéndose
en el principal actor económico externo en la región cen-
tral de Afro-Eurasia. El acuerdo entre Irán y China en 2021
es un hito importante en la consolidación de su influencia
político-económica y de su capacidad autónoma con res-
pecto a Estados Unidos. También son destacables los acuer-
dos de Pekín con Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos
(EAU), que incluyen el pago en yuanes de los hidrocarburos
importados por China. Un paso en la reconfiguración estra-
tégica regional fue el restablecimiento de las relaciones
diplomáticas entre Irán y Arabia Saudí bajo la mediación
de China y la consiguiente relajación de las tensiones entre
estos dos actores, que protagonizaban un conflicto regional
permanente. Esto resulta clave para el avance del corredor
China-Asia Central-Asia Occidental de la Iniciativa de la
Franja y la Ruta, que va desde la provincia china de Xinjiang

Lua Nova, São Paulo, 126, e126043gm, 2025


El (des)orden multipolar

hasta el Mar Mediterráneo, pasando por Irán, Irak, Siria,


Arabia Saudí y Turquía, entre otros países.
Otro hecho significativo, que marca el nuevo equilibrio
político y estratégico en la región, fue la acción conjunta
de la OPEP (en la que destaca el peso de Arabia Saudí),
junto con Rusia (OPEP+), para sostener el precio mundial
del petróleo en plena escalada del conflicto en Ucrania,
a pesar de las presiones de Estados Unidos sobre Riad para
subir la producción y bajar el precio para golpear a Moscú.
El reino saudí, aliado fundamental de los Estados Unidos y
sostén clave del petrodólar desde 1974, ha cambiado clara-
mente de juego. Rusia ha vuelto a convertirse en un actor
importante en la región y también tiene un rol en la OPEP+,
en el marco de su retorno como actor geoestratégico global.
El ingreso de Egipto implica la incorporación de una
de las cinco potencias de “Oriente Medio” y la sede de la
Liga de Estados Árabes, que gestiona una ruta comercial
16 estratégica, el Canal de Suez, y es puente terrestre entre
África y Asia Occidental. Por otro lado, con la incorpo-
ración de Etiopía a los BRICS+, país sede de la Unión
Africana y clave en la región del Cuerno de África, se for-
talece la presencia de dicho continente, que ahora suma
tres miembros plenos (Sudáfrica, Etiopía y Egipto) y dos
socios (Nigeria y Uganda).
Por último, debe mencionarse la importancia del
ingreso de Indonesia, la nación más rica y poblada del
Sudeste Asiático, con 277,5 millones de habitantes —apro-
ximadamente el 41,3 % de la Asociación de Naciones del
Sudeste Asiático (ASEAN)— y un PIB de 1,4 billones de dóla-
res (4,66 billones medido en PPA). Esto, junto con su ubica-
ción geográfica, explica por qué es miembro del G20. Tras la
Segunda Guerra Mundial, el país atravesó una sangrienta
lucha anticolonial para liberarse de las manos de los Países
Bajos y fue sede de la mencionada Conferencia de Bandung
en 1955. El ministro de asuntos exteriores de Indonesia,

Lua Nova, São Paulo, 126, e126043gm, 2025


Gabriel E. Merino

Pandu Utama Manggala, señaló dos cuestiones importantes


que refuerzan su adhesión a los BRICS+, en consonancia
con la historia de su país: “la adhesión de Indonesia a los
BRICS es un paso estratégico hacia el fortalecimiento de la
cooperación Sur-Sur y representa las aspiraciones de los paí-
ses del Sur Global en los procesos de toma de decisiones a
nivel mundial. Esta integración busca dar más protagonismo
a estas naciones y lograr un orden mundial más equilibrado
y equitativo”.5 Además, es importante señalar el reequi-
librio político y estratégico que se está produciendo en la
ASEAN en los últimos años, que surgió en 1967, durante
la Guerra Fría, como parte de la política de contención del
comunismo. Las incorporaciones de Vietnam, Malasia y
Tailandia como países socios refuerzan esta tendencia.
Bajo el estatus de países socios también han ingresado
Nigeria y Uganda del África Subsahariana; Bielorrusia,
Kazajstán y Uzbekistán pertenecientes al Espacio
17
Euroasiático Medio (el primero desde Europa y los dos últi-
mos desde Asia Central); Bolivia de Sudamérica, y Cuba del
Caribe, ambos miembros de la ecúmene latinoamericana.
Por diferencias con Brasil, se frenó la posible incorpo-
ración de Venezuela como país socio; lo cual, junto al
rechazo de Argentina de incorporarse como socio pleno,
muestra el debilitamiento del avance de los BRICS+ en
Sudamérica. Ello contrasta con lo que sucede en otras
regiones geopolíticas y se relaciona con la dificultad de
la región para consolidarse como espacio emergente del
nuevo (des)orden multipolar.
En términos resumidos, hay 5 factores centrales en el
atractivo de los BRICS+ para los países del Sur Global:
5
MANGGALA, Pandu Utama. 2025. Indonesia’s bold step into BRICS and beyond.
East Asia Forum, [S. l.], Feb 4. Disponible en: [Link]
indonesias-bold-step-into-brics-and-beyond/#:~:text=Brasil%2C%20como%
20actual%20presidente%20del,partir%20de%20enero%20de%202025. Acceso en:
11 dic. 2025.

Lua Nova, São Paulo, 126, e126043gm, 2025


El (des)orden multipolar

1. Ampliar la cooperación para enfrentar, resistir o supe-


rar las políticas de contención y subordinación, en un
escenario de Guerra Mundial Híbrida, así como conte-
ner conflictos entre países miembros.
2. Cooperar en el desarrollo de capacidades estratégicas
que controlaban los países del Norte Global (tecno-
logía e industria avanzada, arquitectura financiera y
monetaria mundial, defensa, etc.).
3. Promover un nuevo marco institucional, caracterizado
por un multilateralismo multipolar y nuevas iniciativas
de gobernanza global.
4. Converger en un nuevo ciclo de expansión material de
las fuerzas productivas, con centro en el Este y Sur
de Asia, donde se destaca la locomotora China.
5. Producir una reconfiguración del orden mundial más
equitativo y democrático, que tiende a expresar el nuevo
mapa del poder real.
18

La victoria progresiva y relativa de Rusia


Al inicio del segundo mandato de Donald Trump,
el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth,
afirmó públicamente que no era realista que Ucrania
ingrese a la OTAN y que vuelva a tener las fronteras de
2014.6 Además, dijo que una paz duradera debía incluir
sólidas garantías de seguridad que aseguraran que la guerra
no volvería a empezar. Estas declaraciones significan el reco-
nocimiento público por parte de Washington —el Estado
nuclear del Occidente geopolítico y de su organización
militar, la OTAN— de tres de los intereses fundamentales
de Moscú en el conflicto. Rusia también obtuvo una vic-
toria en el plano de la narrativa histórica. Estados Unidos
6
LIBOREIRO, Jorge. 2025. Pete Hegseth considera poco realistas las aspira-
ciones políticas de Ucrania y su futuro en la OTAN. Euronews, [S. l.], 12 enero.
Disponible en: [Link]
-considera-poco-realistas-las-aspiraciones-politicas-de-ucrania. Acceso en: 11 dic.

Lua Nova, São Paulo, 126, e126043gm, 2025


Gabriel E. Merino

puso de relieve el papel central de la URSS en la victoria


sobre la Alemania Nazi, contra cierto discurso revisio-
nista en Occidente. “Luchamos juntos con tanto éxito
en la II Guerra Mundial”, resaltó Trump luego de una
conversación telefónica con Vladimir Putin, y recordó que
“Rusia perdió decenas de millones de personas”.7
La cumbre de Alaska entre Trump y Putin en agosto de
2025 formalizó este proceso, en el cual Rusia es nuevamente
reconocida por [Link]. como una gran potencia mundial.
Esto evidencia el fracaso de la estrategia dominante en
Washington luego de la caída de la URSS, esgrimida tanto
por los llamados halcones liberales como por neoconser-
vadores, de aprovechar la endeble situación de Rusia para
debilitarla estructuralmente y relegarla al lugar de potencia
regional, lo que se relaciona estrechamente con la expan-
sión de la OTAN.8 También fracasó la estrategia Occidental,
iniciada en 2014, de aislar a Rusia y convertirla en un paria a
nivel internacional. Si bien esta estrategia ya había chocado 19
de frente con la realidad geopolítica multipolar, ahora es el
propio EE. UU. quien la da por finalizada.
Rusia también se impuso, por ahora, en la discusión
sobre el alto el fuego o acuerdo de paz. La OTAN buscaba
que Moscú aceptara un alto el fuego con el fin de frenar
el desgaste de las tropas ucranianas, reabastecer arsenales
y recuperar fuerzas para mejorar la situación en el frente.
7
Disponible en: [Link]
ukraine-russia-eu-foreign-ministers-lammy-trump-hegseth-europe-live-news.
Acceso en: 11 dic. 2025.
8
En este sentido, en un artículo publicado en The New York Times el 8 de marzo
de 1992, meses después de la caída de la URSS, el influyente neoconservador Paul
Wolfowitz, afirmó: “Ahora nuestra política debe centrarse en impedir la apari-
ción de cualquier potencial competidor global futuro (…). Como Rusia seguirá
teniendo un fuerte poder militar en Eurasia, es necesario debilitar su posición
geopolítica de forma permanente e irrevocable. Debemos hacer esto antes de que
esté en condiciones de recuperarse; por lo tanto, tenemos que atraer a la órbita
occidental a todos los Estados que la rodean y que anteriormente fueron parte
de la Unión Soviética o que formaban parte de su esfera de influencia.” Sobre
este tema, véase Merino (2022, 2025).

Lua Nova, São Paulo, 126, e126043gm, 2025


El (des)orden multipolar

De hecho, las sanciones secundarias a países como India


tenían el objetivo de obligar a Rusia a aceptar esa condición.
Pero ello no funcionó y Trump aceptó iniciar negociaciones
para un acuerdo de paz sin alto el fuego, aunque este
todavía sea difícil de alcanzar. Los puntos centrales del posi-
ble acuerdo serían: la neutralidad de Ucrania (no ingreso
a la OTAN), el reconocimiento del control de Moscú sobre
los territorios rusófonos del Este y del Sur bajo su dominio;
un límite a las capacidades militares de Ucrania (desmili-
tarización); y garantías de seguridad para Kiev. Sobre esto
último, existe una importante discusión acerca de si habrá
o no tropas de la OTAN en Ucrania, lo que Rusia rechaza.
En el frente de batalla la iniciativa estratégica lleva hace
tiempo en manos de Rusia y el tiempo juega a su favor.
La guerra de desgaste aplicada por el Kremlin ha destruido
gran parte de la infraestructura crítica de Ucrania a niveles
insostenibles y hay una desesperante escasez de personal de
20 combate (en un país exhausto demográficamente) que las
rondas de reclutamientos forzosos o la contratación de mer-
cenarios no logran cubrir. También escasean las municiones
en los arsenales de la OTAN. En el actual escenario, Moscú
puede seguir obteniendo ganancias territoriales lentas pero
sistemáticas en los territorios rusófonos del Este y del Sur
de Ucrania, al tiempo que destruye las Fuerzas Armadas del
adversario, siendo este último uno de los objetivos centrales
de la llamada “Operación Militar Especial”, bajo la idea de
la desmilitarización.9
La guerra de desgaste de Rusia se enmarca dentro de
la doctrina Gerásimov, que tiene como premisas reducir al
máximo las pérdidas, obtener el máximo éxito con el mínimo
costo y armonizar las distintas formas de lucha, buscando que
el enemigo caiga por sus propias debilidades. Moscú debe
9
Siguiendo a Helmuth von Moltke, el objeto principal de las operaciones no es
el territorio, sino destruir el ejército del enemigo; aunque este principio debe
matizarse por otros factores (Echevarría, 1996).

Lua Nova, São Paulo, 126, e126043gm, 2025


Gabriel E. Merino

cuidar su “recurso” humano debido a que la cuestión demo-


gráfica es una de sus grandes debilidades —lo cual vuelve
un sinsentido la idea de una Rusia invadiendo a Europa que
cuenta con tres veces más población (Todd, 2024). Además,
la asimetría económica con la OTAN es evidente: en total
los 32 miembros de la OTAN destinaron 1,474 billones de
dólares a su defensa en 2024, mientras que Rusia destinó
menos del 10 % de esa cifra el año pasado, unos 0,126 bil-
lones de dólares, lo que es casi el doble del promedio de lo
que gastaba hasta 2022. Ello indica el importante esfuerzo
económico que debe hacer Moscú para sostener la guerra.
Para cambiar el escenario actual y su tendencia, la OTAN
debería enviar masivamente soldados al frente, junto con la
utilización de armamento que permita penetrar y golpear
profundamente en el territorio de la Federación de Rusia.
Pero si eso sucediese, probablemente la Guerra Mundial
Híbrida en curso se tornaría en una Guerra Mundial con-
21
vencional entre potencias atómicas (entre las cuales Rusia
es la principal), llevando a la humanidad a las puertas
del Armagedón nuclear. Sin embargo, aún si esa fuera la
decisión, probablemente la OTAN no cuente ahora con el
armamento, ni las fuerzas necesarias. Las potencias occiden-
tales no solo tienen un problema de producción, sino tam-
bién de eficiencia relativa. Se calcula que Rusia produce
tres veces más rondas de artillería que toda la OTAN en
conjunto, a un costo cuatro veces menor por cada ronda.10
En estos años, Moscú aumentó sus capacidades industriales
y logísticas, reorganizando su economía hacia un modo de
guerra con alto nivel de coordinación estatal y empresarial.
Resulta destacable su evolución en la producción de drones.
10
HAYNES, Deborah. 2024. Russia is producing artillery shells around three times
faster than Ukraine’s Western allies and for about a quarter of the cost. Sky News,
London, May 26. Disponible en: [Link]
-artillery-shells-around-three-times-faster-than-ukraines-western-allies-and-for-about-
-a-quarter-of-the-cost-13143224

Lua Nova, São Paulo, 126, e126043gm, 2025


El (des)orden multipolar

El otro escenario es continuar en el actual derrotero,


con un costo de sostenimiento cada vez mayor para
Occidente y con el riesgo de un colapso de las defensas ucra-
nianas, a la espera de que el desgaste provoque un quiebre
en el Kremlin y/o se produzca un colapso de su economía.
Algo que no aparece muy claro en el horizonte, más allá de
cierto estrés evidente. La economía rusa, medida a precios
de poder adquisitivo (PPA), superó a la de Alemania y Japón
en los últimos tres años, ubicándose ahora en el cuarto lugar
a nivel mundial. Esto pone en evidencia que la guerra econó-
mica impulsada por Occidente no solo no dio los resultados
esperados, sino que potenció los vínculos de Rusia en Asia.
Las propias fuerzas globalistas angloestadounidenses,
que apostaron por el conflicto entendiendo que era posible
propinarle a Rusia una derrota estratégica y debilitar a los
polos emergentes, reconocen que esa no es la situación.
En este sentido, la publicación británica The Economist,
22 ya en 30 de noviembre de 2023, publicaba un artículo titulado:
“Putin parece estar ganando la guerra en Ucrania, por ahora”.
Diez meses después, el mismo medio admitía en otro artículo:
“La guerra va mal. Ucrania y sus aliados deben cambiar de
rumbo” (The Economist, 28 de septiembre de 2024). Y agre-
gaba: “Si Ucrania y sus aliados occidentales quieren ganar,
primero deben tener el coraje de admitir que están per-
diendo. En los últimos dos años, Rusia y Ucrania han librado
una costosa guerra de desgaste. Eso es insostenible.” Allí se
recomendaba recalibrar los objetivos para que estos sean “más
creíbles”, admitiendo que NO eran recuperables los territo-
rios en poder de Rusia y reconociendo que ya no era posi-
ble una “victoria total” sobre Moscú. Ahora, un año después,
la situación se encuentra aún más deteriorada para Kiev.
La administración nacionalista-americanista de Trump
reconoce institucionalmente esta realidad e intenta avanzar
en otra estrategia, buscando llegar a un acuerdo con Moscú
y alejarla de China.

Lua Nova, São Paulo, 126, e126043gm, 2025


Gabriel E. Merino

El análisis de situación presenta algunas cuestiones


a destacar:
• Rusia ha logrado no solo sostenerse, evitando una “der-
rota estratégica”, sino que está logrando imponerse de
forma relativa, controlando ya más de la mitad de los
territorios ruso-hablantes y sosteniendo la estratégica
península de Crimea, en un conflicto clave en la actual
transición de poder mundial, que marcó una bisagra
en el escenario político, geopolítico y estratégico en
2014 y en 2022 (Merino, 2016, 2022). A pesar de la
guerra económica, su economía se expandió fuerte-
mente en 2023 y en 2024, en contraste con Europa.
Aunque todavía la guerra sigue en proceso y se está
negociando un posible, aunque complicado, acuerdo
de paz, buena parte de los objetivos de Moscú estarían
siendo logrados. Dicha victoria es relativa y forma parte
de un conflicto más amplio y profundo. En contraste,
23
Occidente suma una nueva derrota en un foco clave
de Eurasia, el principal tablero geopolítico mundial.
• Ucrania es parte central de un conflicto estructural
entre Rusia y la OTAN, y, en tanto la jefatura esta-
tal del Occidente geopolítico es Estados Unidos
(secundado por el Reino Unido), el poder domi-
nante en Washington es quien decide el curso de
acción estratégico en dicho grupo.
• La Unión Europea aparece como el polo perdedor
en el conflicto, pagando altos costos por su falta de
autonomía estratégica y quedando en un lugar de irre-
levancia geoestratégica, a pesar de su importancia
(decreciente) como espacio económico. Su eco-
nomía sigue estancada, con su núcleo productivo
alemán en recesión11 y atravesando una incipiente
11
DW. 2025. Alemania encadena segundo año consecutivo de recesión, DW, [S. l.],
15 de dic.

Lua Nova, São Paulo, 126, e126043gm, 2025


El (des)orden multipolar

desindustrialización: tuvo una caída de la producción


industrial de un 5,1 % interanual en agosto de 2025,
que se explica en parte por la desconexión de la ener-
gía barata rusa. La UE quedó en una situación de
mayor subordinación estratégica a [Link]., cristalizada
también en la esfera económica a partir del acuerdo
desigual firmado entre Washington y Bruselas, que,
para Varoufakis (2025), anticipa “un siglo de humil-
lación para Europa”. Además, Estados Unidos logró
trasladar la responsabilidad y los costos de la guerra
a la UE e imponerle una agenda de gran aumento
del gasto militar. La UE y el Reino Unido tienen un
presupuesto en defensa cuatro veces superior al de
Rusia. Por lo tanto, su problema no es presupuesta-
rio en relación a Moscú. Más gasto en defensa en las
actuales condiciones, como le reclama Washington,
significa sobre todo aumentar el flujo de recursos
24 hacia el Complejo Militar Industrial del Pentágono.
Para hacer aún más complejo el escenario, la principal
amenaza sobre la integridad territorial de un país de
la UE viene por parte de Estados Unidos, con la bús-
queda de Trump de anexar Groenlandia, que repre-
senta el 90 % del territorio de Dinamarca. La nueva
situación tiene un fuerte impacto en Europa del Este y
los Balcanes: el poder de Bruselas declina y esa región
cruje (Wozniak, 2025).
• Los costos son inmensos para Kiev. Las condiciones
que ahora estaría obligado a aceptar el gobierno de
Zelenski para un acuerdo de paz contienen muchos
de los puntos que se habían alcanzado en abril de
2022 en Estambul, como la neutralidad de Ucrania
y su no ingreso a la OTAN, como también limita-
ciones en sus fuerzas armadas y en el armamento.
Pero, ahora, la situación es mucho más grave: debe
renunciar a recuperar los territorios en poder de

Lua Nova, São Paulo, 126, e126043gm, 2025


Gabriel E. Merino

Rusia, su infraestructura está gravemente dañada,


perdió cientos de miles de vidas en la guerra y
cuenta con menos de 2/3 de la población que tenía
antes de febrero de 2014 —en gran medida por una
inmensa emigración, especialmente de las personas
en edad de combatir, junto a las pérdidas territoriales.
Además, Kiev abiertamente debe ceder gran parte de
su riqueza mineral y territorial a los Estados Unidos
para “pagar la guerra” y “ buscar seguridad”, algo que
el gobierno de Trump ha formalizado en negocia-
ciones públicas.
Se podría decir que Estados Unidos ha obtenido algunos
resultados positivos en función de sus intereses inmediatos y
busca salir del conflicto antes de que los costos sean dema-
siado elevados:
• Logró posicionarse como proveedor central de gas
(GNL) a Europa, que es mucho más caro que el
de Rusia. 25

• Fracturó profundamente la relación entre Rusia y


la Unión Europea, vista como un problema geopo-
lítico de primer orden en pleno ascenso y rearticula-
ción de Eurasia.
• Las empresas estadounidenses productoras de arma-
mentos han tenido importantes ventas y aumentos
en sus cotizaciones por la guerra, captando la mayor
parte de los recursos destinados a ese fin de los paque-
tes “ayuda” a Ucrania, financiados tanto por Estados
Unidos como por la UE, Reino Unido y Canadá.
• Trump negoció con Volodímir Zelenski un acuerdo
para explotar gran parte de la riqueza mineral de lo
que quede de Ucrania. Algo similar ya se estaba pro-
duciendo aceleradamente desde 2014 en el sector
agrícola, con sus fértiles tierras negras.
El problema de fondo para Estados Unidos es que
mantener los restos del viejo diseño hegemónico —con sus

Lua Nova, São Paulo, 126, e126043gm, 2025


El (des)orden multipolar

protectorados, organismos multilaterales y estructura eco-


nómica—, a la vez que tener que atender tantos frentes al
mismo tiempo, ya no es sostenible12. Esto se traduce en gran-
des déficits a nivel fiscal y comercial, una dinámica crítica de
endeudamiento público, crecientes problemas en la infraes-
tructura nacional por falta de inversión y un importante
proceso de desindustrialización, que convirtió el cinturón
industrial del Nordeste y el Medio Oeste de Estados Unidos
en el llamado “cinturón del óxido”.
Es en el escenario político y estratégico mundial donde
se ven los mayores costos para Estados Unidos, destacándose
la profundización de la asociación estratégica integral entre
Rusia y China, que consolida un núcleo de poder alternativo
con centro en Eurasia. Los intentos por parte de Trump de
debilitar esta asociación no han tenido resultados positivos.
También se profundizó la fortaleza relativa del mundo emer-
gente. Allí deben destacarse los vínculos entre Rusia e India:
26
además de ser el mayor comprador de armas de Moscú,
Nueva Delhi, a partir del 2022, multiplicó por 33 la com-
pra de petróleo ruso y se aceleró la iniciativa del Corredor
Norte-Sur que atraviesa Irán. Por otro lado, durante el mes
de enero de 2025 y días previos a la asunción de Trump,
Moscú firmó con Irán un tratado de Asociación Estratégica
Integral por 20 años; y en el mes de marzo se realizó un ejer-
cicio naval conjunto entre Rusia, China e Irán en el Océano
Índico, denominado Cinturón de Seguridad 2025.
La imagen “geopolítica” de 2025 fue la foto de
Narendra Modi (India), Vladimir Putin (Rusia) y Xi Jinping
(China) en la cumbre de mandatarios de la OCS de 2025
en Tianjin, cargada de un fuerte mensaje político global.
India no solo rechazó las presiones políticas y económicas
de Estados Unidos, que incluyeron un aumento del 50 %
12
Desde la perspectiva de Kennedy (1991) esta sería una situación sobre extensión
imperial (imperial ove stretch).

Lua Nova, São Paulo, 126, e126043gm, 2025


Gabriel E. Merino

en los aranceles de importación si no dejaba de comprar


petróleo ruso, con el fin de debilitar a Moscú en las nego-
ciaciones en torno a Ucrania. Modi mostró que sus estre-
chos e históricos vínculos con Rusia —elemento clave de su
autonomía relativa— no se negocian y, además, escenificó
un reacercamiento a Beijing. En términos más estructurales,
no puede dejar de observarse en esa foto el triángulo geoes-
tratégico euroasiático que proponía desde mediados de la
década del noventa del siglo pasado el canciller y, luego,
primer ministro ruso, Serguei Primakov, con el fin de crear
un contrapeso al poder de Estados Unidos y el Occidente
geopolítico. Este gran triángulo de potencias emergentes o
re-emergentes constituye el núcleo fundamental del desar-
rollo de un sistema multipolar relativo y asimétrico, con sus
nuevas asociaciones multilaterales.

El fin del mundo unipolar


En el libro “Rusia: el regreso de una potencia”, Teurtrie 27

(2024) se pregunta por qué las élites occidentales decidieron


la expansión de la OTAN hasta las fronteras con Rusia
sabiendo lo que esto implicaba. Esto nos lleva a la cuestión de
la brecha existente entre, por un lado, las representaciones
del mundo y la voluntad de los actores del drama histórico y,
por otro lado, las condiciones existentes. Esta brecha solo se
resuelve en la competencia/lucha efectiva.

La clarividencia de los opositores a la ampliación [de la


OTAN], que anticiparon punto por punto lo que se observa
en Europa veinte años después, plantea interrogantes sobre
las motivaciones de quienes la apoyaron, perfectamente
conscientes de estos argumentos: ¿los rechazaron bajo el
pretexto de que Rusia era percibida como una potencia
en declive irreversible? ¿O los ignoraron deliberadamente,
asumiendo que reactivar la tensión con Moscú era el mejor
medio para mantener la hegemonía estadounidense en

Lua Nova, São Paulo, 126, e126043gm, 2025


El (des)orden multipolar

Europa? Probablemente una mezcla de ambas razones,


ya que la confrontación con un adversario debilitado implica
un coste relativamente bajo para unos beneficios geopolíticos
considerados mucho mayores (Teurtrie, 2024, p. 215).

Ya en 1998, cuando estaba en apogeo el debate sobre


la expansión o no de la OTAN, Jaguaribe (1998) veía dos
escenarios posibles en dicho punto de bifurcación histórico:
el avance de Estados Unidos hacia un imperio mundial
o el establecimiento de un “directorio” o “concierto” mun-
dial plural, es decir, un sistema multipolar. Comenzaba a
vislumbrarse en el horizonte cercano la contradicción
unipolaridad-multipolaridad, como también la contradic-
ción Norte Global-Sur Global. Como expresión de este inci-
piente proceso histórico, por un lado, en mayo de 1997,
China y Rusia emitían una declaración conjunta en el
Consejo de Seguridad de la ONU afirmando la necesidad
28 de construir un orden multipolar mientras, por otro lado,
Estado Unidos y el Occidente geopolítico habían decidido
avanzar en la expansión de la OTAN.13
Durante 2025 uno de los hechos que definieron el tea-
tro de operaciones del frente fue el colapso y la retirada
masiva del ejército ucraniano de Kursk, el óblast ruso que
Kiev ocupó en una pequeña parte fronteriza. Con ello,
Ucrania perdió una carta que pensaba usar de cara a la
negociación de paz con Rusia. Incursionar en Kursk fue
el último intento para recuperar la iniciativa estratégica e
intentar obligar a Rusia a debilitar el frente del Dombás,
al tener que redireccionar tropas y recursos para cubrir el
nuevo frente. Eso no sucedió y, por el contrario, agudizó
los efectos de la guerra de desgaste en su contra. Paradojas
13
George Kennan, el arquitecto de la política de contención contra la URSS
durante la Guerra Fría, criticó fuertemente esta decisión, considerándola el error
más fatal de la política de la política estadounidense posterior a la Guerra Fría,
en un artículo publicado en febrero de 1997. Esto se desarrolla en Merino (2022).

Lua Nova, São Paulo, 126, e126043gm, 2025


Gabriel E. Merino

de la historia, durante la II G.M., en Kursk, se desarrolló en


1943 la mayor batalla de tanques de todos los tiempos y fue
la última gran ofensiva en profundidad de Alemania. La vic-
toria decisiva del Ejército Rojo le dio a Moscú la iniciativa
estratégica para el resto del conflicto, poniendo a la defen-
siva al ejército alemán, lo que terminó dos años después con
la bandera soviética flameando en Berlín. Hoy el escenario
es muy distinto, pero parece ser un símbolo, al menos para
las siguientes décadas, del fin del mundo unipolar y de la
utopía del Imperio Global.

Trump 2.0: el declive agresivo de los [Link].


y la cuestión hemisférica
Arrighi (2007) observa que una crisis de hegemonía
se produce cuando el Estado hegemónico pierde la capa-
cidad, ya sea por falta de recursos (medios) o de decisión
(voluntad) —o ambas—, de seguir liderando un sistema de
Estados en una dirección que beneficie a su propio poder 29

y al poder colectivo de los grupos dominantes del sistema


mundial. Precisamente, lo que pone con total evidencia
el trumpismo, como expresión de las fuerzas “nacionalistas-
-americanistas” es que Estados Unidos ya no puede,
ni quiere —expresión subjetiva de una situación objetiva—
sostener los pilares del ciclo de hegemonía iniciado en 1945.
Es más, busca destruir dichos pilares, enfrentándose a las
fuerzas globalistas e intentando ajustarse a su manera a una
nueva situación del mapa del poder mundial. Su voluntad es
“Hacer Grande a Estados Unidos de Nuevo” (Make America
Great Again), aunque ello golpee a aliados, destruya organis-
mos multilaterales desarrollados para asegurar la hegemonía
estadounidense o sacuda la economía capitalista mundial.
El trumpismo lleva a la crisis el sistema de alianzas con
Europa Occidental y Japón y Corea del Sur, que fueron clave
para construir la hegemonía estadounidense, consolidando
la primacía en Eurasia. El G7 y la categoría Norte Global son

Lua Nova, São Paulo, 126, e126043gm, 2025


El (des)orden multipolar

un producto de este diseño, en tanto dichos protectorados


militares, subordinados estratégicamente a Washington,
eran al mismo tiempo centros económicos del capitalismo
mundial liderado por Estados Unidos. Ahora, estos países
son vistos como economías competitivas que “destruyen” la
industria estadounidense e incluso Trump llegó a afirmar
que la Unión Europea era mucho peor que China. Además,
para la actual administración de Estados Unidos, los costos
de sostener su poderío militar son cada vez más altos, por lo
que exige a sus protectorados pagar más por su “defensa”
o “protección”, así como aceptar condiciones unilaterales
impuestas por Washington en materia comercial o en cues-
tiones geoestratégicas, incluso en contra de sus intereses.
En otras palabras, “Hacer Grande a Estados Unidos de
Nuevo” implica, necesariamente, hacer más pequeños a sus
protectorados o vasallos. Lo mismo sucede con el denomi-
nado “patio trasero” latinoamericano, pero en su versión
30 periférica, donde busca bloquear tanto las tendencias auto-
nomistas como la influencia de potencias extracontinen-
tales, exacerbando la Doctrina Monroe y su principio de
América para los (norte)americanos.

El proteccionismo como indicio


Los Estados Unidos de Trump ya no intentan ubicarse
como el paladín del libre comercio y centro coordinador
de la economía mundial, así como eje del sistema multila-
teral. De hecho, en buena medida ya no lo eran o no lo
podían ser. Pero ahora tampoco lo disimulan y la escalada
en la guerra comercial es un claro ejemplo.
Resulta interesante establecer cierto paralelismo con
la experiencia histórica de declive del Imperio Británico,
del cual Estados Unidos fue heredero. En 1903 surgió la
Liga de la Reforma Tarifaria dentro del Partido Conservador
del Reino Unido, al calor de la pérdida de competitividad
frente a Estados Unidos y Alemania por parte de la otrora

Lua Nova, São Paulo, 126, e126043gm, 2025


Gabriel E. Merino

hegemónica burguesía industrial británica. Como ahora,


ello generaba preocupaciones sobre la “seguridad nacional”.
La era del libre comercio iniciada en 1846, cuando el
Imperio Británico conquistó la absoluta primacía industrial
y consolidó su lugar de hegemón, terminó en 1914; pero fue
en 1931 cuando se impuso finalmente la reforma proteccio-
nista promovida por la Liga de la Reforma Tarifaria, expre-
sando el quiebre de su hegemonía. A su vez, Londres hizo
pagar a sus colonias y semicolonias los costos de su declive y
de la guerra. Un ejemplo de ello fue el pacto Roca-Runciman
firmado con Argentina en 1933, por el cual, con la simple
promesa de comprar carne argentina a los niveles reducidos
de la época de la Depresión, Buenos Aires acordó reducir
los aranceles de casi 350 productos británicos a los de 1930
y abstenerse de imponer aranceles a las principales importa-
ciones, como el carbón, deteriorando la economía nacional
de manera indisimulable.
Si miramos a la potencia norteamericana, las fuerzas 31

proteccionistas resurgen a fines de los 80, en las batallas por


el acero contra Japón, un protectorado que era visto en esos
años como una amenaza para el liderazgo económico esta-
dounidense. El abogado Robert Lighthizer, representante
de comercio de los Estados Unidos en la administración de
Donald Trump desde 2017 hasta 2021, fue una pieza clave en
esas batallas, representando al sector siderúrgico de su país.
Si entre 2001 y 2008 se pone de manifiesto la crisis estructu-
ral del ciclo de hegemonía iniciado en 1945, fue recién en
2017-2018, durante el primer gobierno de Trump, cuando
se impone el proteccionismo neohamiltoniano como política
de Estado. Ello queda claro con el lanzamiento de la Guerra
Comercial en 2018 (que también es una guerra tecnológica
y económica general), el vaciamiento de la Organización
Mundial de Comercio, la retirada estadounidense del
Tratado Transpacífico (TPP) y la renegociación del Tratado
de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en

Lua Nova, São Paulo, 126, e126043gm, 2025


El (des)orden multipolar

función de los intereses de Washington y en contra los de


México, entre otras cuestiones. Estados Unidos decretó el
fin del “libre comercio” como política central que imperó
desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. La adminis-
tración Biden mantuvo la política de aranceles impuesta
por Trump y los acuerdos que dieron lugar al TLCAN 2.0,
aunque con perfil más bajo desde lo discursivo, al tiempo
que profundizó la guerra tecnológica contra China y la
guerra económica a través de sanciones contra Rusia.

Los objetivos de la guerra comercial


La guerra comercial no empezó el 2 de abril de 2025,
el “día de la liberación” según Donald Trump. Lo que ahí
se decreta es una gran escalada global, un gran golpe para
intentar imponer los intereses estadounidenses, aunque
posiblemente haya dejado también en evidencia ciertas
debilidades, sobre todo frente a China. Hay cuatro objeti-
32
vos fundamentales que llevan a esta escalada, cuya política
central son los aranceles a las importaciones:
1. El intento por frenar el proceso de desindustrializa-
ción de Estados Unidos, una tendencia secular que se
profundizó en los últimos años. China ya representa el
31,8 % del PIB industrial mundial y Estados Unidos el
17,4 %, y, a precios de poder adquisitivo, la diferencia es
mayor. Esta realidad se percibe como un gran problema
de “seguridad nacional” en Washington, ya que la debi-
lidad industrial se traduce en debilidades en defensa y
en el desarrollo tecnológico.
2. La necesidad gubernamental de aumentar la recau-
dación pública con el objetivo de achicar un enorme
déficit fiscal mediante un impuesto indirecto a los
consumidores, que busca evitar aumentar los impues-
tos a las grandes corporaciones. Este déficit se financia
con un endeudamiento público que se ubica en cifras

Lua Nova, São Paulo, 126, e126043gm, 2025


Gabriel E. Merino

muy altas. La deuda pública total llegó en 2024 a los


36,2 billones de dólares sobre un PIB nominal de 29,2.
3. Establecer negociaciones bilaterales para imponer
los intereses de Washington frente a una contraparte
más débil. Estados Unidos todavía posee el princi-
pal mercado nacional a precios corrientes. Además,
en muchos casos, negocia con protectorados o países
subordinados en términos políticos y estratégicos.
4. Generar una devaluación del dólar que otorgue
más competitividad a Estados Unidos y líe la deuda
pública. Detrás de estas medidas hay también una
guerra de monedas. Esto ya lo hizo Estados Unidos en
otras oportunidades en la historia, con los Acuerdos
de Plaza de 1985. El problema es que dicho objetivo
está en contradicción con la necesidad de mantener
el dominio global del dólar, último gran bastión de
poder que aún conserva. A diferencia de los años
33
1970 y 1980, hoy hay tendencias geoeconómicas y
geopolíticas que apuntan hacia una posible desdola-
rización del sistema mundial.

Repliegue en el continente americano


La reconfiguración política y estratégica del trumpismo
tiene como una de sus premisas reforzar la primacía en el
llamado hemisferio occidental. La estrategia apela a una
mayor presión, intervención directa, control político y pre-
sencia militar en América Latina y el Caribe. Se plantea
un escenario de retorno de la política del “Gran Garrote”,
con pocos incentivos —“palos sin zanahorias” (Merino,
2019)—, que se relaciona con una situación de domina-
ción sin hegemonía (Arrighi y Silver, 1999). Estados Unidos
retorna a un imperialismo territorialista y proteccionista,
con aires al del siglo XIX, que busca expandir su espacio
estatal continental:

Lua Nova, São Paulo, 126, e126043gm, 2025


El (des)orden multipolar

• Anexar Groenlandia y Canadá para conformar un


inmenso estado norteamericano, de unos 22 millones
de kilómetros cuadrados y una gran cantidad de recur-
sos naturales, con una presencia clave en el Ártico.
• Retomar el control total del canal de Panamá, punto
logístico fundamental en la conexión interoceá-
nica del hemisferio. El otro punto es el estrecho de
Magallanes, por lo cual aparece Tierra del Fuego
como un territorio propicio para instalar una base
militar extra-OTAN o algún tipo de instalación,
que reforzaría además la presencia militar angloa-
mericana en el Atlántico Sur y su proyección hacia
la Antártida.
• Renombrar al Golfo de México como Golfo de los
Estados Unidos como elemento simbólico que acom-
paña la militarización del Caribe para reforzar su con-
dición de mare nostrum. Estados Unidos ya destinó el
34 25 % de sus capacidades militares en este lugar.
• Imponer un cerco naval a Venezuela y amenazar
con una posible intervención militar en nombre
de la lucha contra el narcotráfico, a pesar de que
los principales organismos internacionales sobre la
materia consideran que Venezuela no es un actor
relevante en el tema. Ahora se suma al gobierno
colombiano en dicha narrativa que justifica un des-
pliegue militar regional.
• Rescatar financieramente al gobierno de Javier Milei
en Argentina, en la previa a las elecciones legislativas,
con la puesta en práctica de un SWAP por 20.000 mil-
lones de dólares y la intervención directa en el mer-
cado de cambios para sostener al peso, además de un
fuerte apoyo político. Scott Bessent, el secretario del
Tesoro de Estados Unidos, afirmó que el recate tenía
una “importancia sistémica” y que una Argentina
“fuerte y estable que ayude a anclar un hemisferio

Lua Nova, São Paulo, 126, e126043gm, 2025


Gabriel E. Merino

occidental próspero está en el interés estratégico de


los Estados Unidos”.14 Además, Bessent considera el
rescate como una herramienta para “sacar a China
de la Argentina”.
• Establecer acuerdos comerciales, que de acuerdo a
lo publicado con Argentina, El Salvador, Guatemala
y Ecuador, obligan a los países de la región a garan-
tizar acceso preferencial a los productos de Estados
Unidos; eliminar barreras no arancelarias; aceptar
las certificaciones establecidas por organismos esta-
dounidenses; garantizar un acceso preferencial a sus
compañías en la explotación de minerales críticos;
reforzar la legislación en materia de propiedad inte-
lectual y patentes de acuerdo a lo solicitado por sus
corporaciones, con grandes costos para las industrias
locales, entre otras varias cuestiones. Ello a cambio
de poder ingresar algunos productos al mercado
estadounidense de acuerdo a la decisión transitoria 35

del poder ejecutivo. Es decir, se trataría más bien de


un típico tratado desigual, como el que firmaban las
metrópolis con sus colonias y semicolonias, o los que
se imponen ante la derrota en una guerra.
• Desplegar una guerra de aranceles contra Brasil,
luego de la realización de la cumbre de los BRICS+
en Río de Janeiro y de la condena al ex presidente
Jair Bolsonaro por intento de golpe de Estado.
Es todo un indicador de este repliegue sobre el hemisfe-
rio occidental, así como de las características del repliegue,
que el Departamento de Estado esté conducido por el (neo)
conservador Marco Rubio, ex senador de la Florida y de ori-
gen cubano, acérrimo defensor de las políticas de asedio
14
LA NACIÓN. 2025. Qué dice el comunicado completo de Bessent sobre la
economía Argentina, La Nación, [S. l.], 9 oct. Disponible en: [Link]
[Link]/economia/que-dice-el-comunicado-completo-de-bessent-sobre-la-
-economia-argentina-nid09102025/. Acceso en: 11 dic.

Lua Nova, São Paulo, 126, e126043gm, 2025


El (des)orden multipolar

total contra Cuba, Venezuela y Nicaragua y, en general,


contra los países de la región cuyos gobiernos no están ali-
neados con los intereses dominantes de Estados Unidos y de
la Florida. En este sentido, en relación a Argentina, Rubio
siempre profesó abiertamente el “anti- kirchnerismo” o
“anti-peronismo” y hasta llegó a solicitar que se apliquen san-
ciones a Cristina Fernández de Kirchner, en una abierta inje-
rencia en los asuntos internos. “Milei lucha contra el cáncer
del comunismo”, afirmó el secretario del Departamento de
Estado y Asesor de Seguridad Nacional interino en enero
de 2025.
Brasil es el obstáculo principal para Estados Unidos en
su búsqueda por recuperar un dominio total de la región,
como parte de su repliegue estratégico. Esto no es una
novedad, se trata del principal país de la región, potencia
emergente protagonista de los BRICS, que presenta una
autonomía relativa, una proyección regional y relaciones
36 con el mundo emergente (especialmente con China) que
incomodan a Washington. El problema para Brasil es que
satisfacer los intereses estadounidenses significaría ir en
contra de los propios, avanzando hacia un proceso de peri-
ferialización que debilitaría estructuralmente su lugar de
potencia regional emergente.

Conclusiones
Deepseek y lo que llamamos nuevo Momento Ford de la
economía mundial, la expansión de los BRICS y la victoria
progresiva y relativa de Rusia en Ucrania muestran la pro-
fundización de una macro tendencia: el declive relativo de
Estados Unidos —núcleo del Occidente geopolítico y del
Norte Global— y el ascenso relativo de China, y otros poderes
reemergentes. En una etapa de Caos Sistémico y un escena-
rio de Guerra Mundial Híbrida, se puede observar que:
• La guerra tecnológica y comercial de Estados Unidos
y aliados contra China no solo no ha frenado al

Lua Nova, São Paulo, 126, e126043gm, 2025


Gabriel E. Merino

gigante oriental, sino que ha acelerado su ascenso


como gran centro industrial y tecnológico. China
es cada vez más un protagonista de la actual revolu-
ción tecnológica-productiva y se observa un nuevo
Momento Ford de la economía mundial, en tanto el
“socialismo de mercado” chino como nuevo modelo
de producción-acumulación-desarrollo presenta ven-
tajas competitivas fundamentales y genera cambios
profundos en la economía mundial. Todavía está
por verse si Beijing tiene la capacidad para resistir las
iniciativas de contención que la tienen como blanco
principal (rival sistémico) y para sobrellevar las contra-
dicciones propias de su modelo.
• El desarrollo de los BRICS+ muestra una expansión
del nuevo multilateralismo emergente, propia del
mundo multipolar, en relación con una nueva situa-
ción de fuerzas en el Sur Global, que comprende
regiones geopolíticas de importancia estratégica en el 37

tablero de Eurasia. Es expresión de la insubordinación


política frente al viejo orden por parte de un número
creciente de territorios periféricos y semiperiféricos,
aunque también hay contratendencias, como se
observa en América Latina.
• La idea de infringirle a Rusia una derrota estraté-
gica y desplazarla del tablero de grandes jugadores
geoestratégicos en Eurasia no solo está fracasando,
sino que se ha potenciado el papel de Moscú como
gran jugador geoestratégico de Eurasia y, también,
se han potenciado las asociaciones que hacen posible
su fortaleza relativa.
Los declives de los imperios suelen ser tiempos
peligrosos. Especialmente cuando ingresamos a la etapa de
quiebre de un ciclo de hegemonía, caracterizada por el Caos
Sistémico. América Latina se enfrenta a la encrucijada de
quedar subordinada como “patio trasero” de un poder en

Lua Nova, São Paulo, 126, e126043gm, 2025


El (des)orden multipolar

declive, que está deviniendo hacia un imperialismo territo-


rialista con énfasis en el control del hemisferio occidental;
o, por otro lado, posicionarse como un espacio emergente,
en un escenario de creciente multipolaridad relativa.
El mundo multipolar —relativo, asimétrico y con cier-
tos rasgos bipolares— ya es una realidad efectiva en el
plano geopolítico y constituye un elemento central del fin
del ciclo de hegemonía estadounidense o angloestadou-
nidense —un polo dominante, pero ya no hegemónico.
A su vez, nos encontramos en un mundo postoccindental,
es decir, aquel en donde el Occidente geopolítico perdió la
primacía absoluta conquistada entre principios y mediados
del siglo XIX bajo la conducción imperial británica. En esta
situación, la nueva dinámica entre grandes potencias y la
nueva relación Norte-Sur genera la apariencia de que existe
una especie de nuevo orden político mundial, con nuevas
jerarquías. Sin embargo, esta situación es fluida y solo de
38 transición. No hay condiciones para que se produzcan acuer-
dos como los cristalizados en Yalta o Potsdam, menos aún en
Bretton Woods. En realidad, estamos en plena etapa de Caos
Sistémico, cuando se encuentra en desarrollo el proceso insti-
tuyente, caracterizado por la multiplicación de los conflictos
y disputas —actualmente bajo la forma de una Guerra
Mundial Híbrida. Bienvenidos al (des)orden multipolar.

Gabriel E. Merino
Investigador del CONICET y profesor de la Universidad
Nacional de La Plata (Argentina), donde dirige el Proyecto
de Investigación y Desarrollo: “Transición histórica-espacial
del sistema mundial y América Latina”. Coordinador del
Departamento de Eurasia del Instituto de Relaciones
Internacionales (IRI-UNLP). Co-coordinador del grupo
de trabajo de CLACSO “China y el mapa del poder mun-
dial”. Entre los últimos trabajos publicados se encuentran:
“La dimensión geopolítica del desarrollo” y “BRICS+ and

Lua Nova, São Paulo, 126, e126043gm, 2025


Gabriel E. Merino

Global Power Transition”; y los libros “China en el (Des)


Orden Mundial” y “Nuestra América, Estados Unidos y
China. Transición geopolítica del sistema mundial”

Disponibilidad de Datos
Todos los datos que respaldan los resultados de este estudio
fueron publicados en el propio artículo.

Bibliografía
ACEMOGLU, Daron. 2025. A Sputnik Momentfor AI? Project Syndicate,
[S. l.], Feb 4. Disponible en: [Link]
commentary/china-ai-deepseek-raises-difficult-questions-for-united-
states-by-daron-acemoglu-2025-02. Acceso en: 11 dic. 2025.
ARRIGHI, Giovanni; SILVER, Beverly. 1999. Chaos and Governance in the
Modern World System. London: University of Minnesota Press.
ARRIGHI, Giovanni. 2007. Adam Smith en Pekín. Madrid: Akal.
BELL, Daniel A. 2015. The China Model: Political Meritocracy and the
Limits of Democracy. Princeton: Princeton University Press. DOI:
[Link] 39
BRICS. 2009. 2nd BRIC Summit of Heads of State and Government:
Joint Statement. University of Toronto, Brasília, June 16. Disponible en:
[Link] Acceso en:
11 dic. 2025.
CASSIDY, John. 2025. Is DeepSeek China’s Sputnik Moment? The New
Yorker, New York, Feb 3. Disponible en: [Link]
news/the-financial-page/is-deepseek-chinas-sputnik-moment.
Acceso en: 11 dic. 2025.
CORIAT, Benjamin. 1994. El taller y el cronómetro. Ensayo sobre el taylorismo,
el fordismo y la producción en masa. Ciudad de México: Siglo XXI.
DUSSEL PETERS, Enrique. 2022. Capitalismo con características chinas.
Conceptos y desarrollo en la tercera década del siglo XXI. El Trimestre
Económico, v. 89, n. 354, pp. 467-489. DOI: [Link]
ete.v89i354.1500.
ECHEVARRIA II, Antulio J. 1996. Moltke and the German Military
Tradition: His Theories and Legacies. Parameters, v. 26, n. 1.
DOI: [Link]
FLORIDI, Luciano. 2024. Why the AI Hype is Another Tech Bubble.
Philos. Technol, v. 37, n. 128. DOI: [Link]
s13347-024-00817-w.

Lua Nova, São Paulo, 126, e126043gm, 2025


El (des)orden multipolar

GILPIN, Robert. 1988. The Theory of Hegemonic War. Journal of


Interdisciplinary History, v. XVIII, n. 4, pp. 591-613. DOI:
[Link]
HOBSON, John. 2004. The Eastern Origins of Western Civilization.
Cambridge: Cambridge University Press.
JABBOUR, Elias; GABRIELE, Alberto. 2021. China: o socialismo do
século XXI. São Paulo: Boitempo.
JABBOUR, Elias; DANTAS, Alexis; ESPÍNDOLA, Carlos; VELLOZO,
Júlio. 2023. The (New) Projectment Economy as a Higher Stage of
Development of the Chinese Market Socialist Economy. Journal of
Contemporary Asia, v. 53, n. 5, pp. 767-788. DOI: [Link]
10.1080/00472336.2023.2201825.
KENNEDY, Paul. 1988. The Rise and Fall of the Great Powers. London:
Unwin Hyman.
KISSINGER, Henry. 2005. China: Conteiment won’t work. The Washington
Post, Washington, June 12. Disponible en: [Link]
com/archive/opinions/2005/06/13/china-containment-wont-work/
711d6341-ba0a-4013-bf6c-dea4411644fa/. Acceso en: 11 dic. 2025.
KORYBKO, Andrew. 2020. Guerras Híbridas. Buenos Aires: Editorial Batalla
De Ideas.
40 LIANG, Qiao; XIANGSUI, Wang. 1999. Unrestricted Warfare. Beijing:
PLA Literature and Arts Publishing House.
LIPIETZ, Alain. 2001. The fortunes and misfortunes of post-fordism.
New York: Palgrave.
MAGNET, Sophie. 2025. DeepSeek vs OpenAI: Which Is the Best AI Model?
365datascience, [S. l.], Feb 3. Disponible en: [Link]
trending/deepseek-vs-openai/. Acceso en: 11 dic. 2025.
MERINO, Gabriel E.; TIANJIAO, Jiang. 2025. BRICS+ and the Global
Power Transition. Chin Polit Sci Rev. DOI: [Link]
s41111-025-00291-5.
MERINO, Gabriel E. 2024. China and US Systemic Rivalry in the
Contemporary Transition of World Power. En: XING, Li; VADELL,
Javier (ed.). China-US Rivalry and Regional Reordering in Latin America
and the Caribbean. New York: Routledge. pp. 54-72.
MERINO, Gabriel E. 2023. Hybrid World War and the United States–China
rivalry. Front Polit Sci, v. 4, p. 1111422. DOI: [Link]
fpos.2022.1111422.
MERINO, Gabriel E. 2019. Guerra comercial y América Latina. Revista de
relaciones internacionales de la UNAM, n. 134, pp. 67-98. Disponible en:
[Link]
Acceso en: 11 dic. 2025.

Lua Nova, São Paulo, 126, e126043gm, 2025


Gabriel E. Merino

MERINO, Gabriel E.; BILMES, Julián; BARRENENGOA, Amanda. 2024.


China en el (des)orden mundial. Buenos Aires: Batalla de Ideas.
MOLINERO, Jorge. 2021. Las empresas del Estado en China. Realidad
Económica, n. 343, pp. 43-72. Disponible en: [Link]
[Link]/re/article/view/177/140. Acceso en: 11 dic. 2025.
RAMAN, G. Venkat. 2022. La descentralización como estrategia de
desarrollo en China: un modelo de desarrollo para los países
en desarrollo. Desarrollo, Estado Y Espacio, v. 1, n. 1, p. e0002.
DOI: [Link]
ROSALES, Osvaldo. 2020. El sueño chino. Buenos Aires: CEPAL/SigloXXI.
TEURTRIE, David. 2024. Rusia: el regreso de la potencia. Cuba:
Editorial Hypermedia.
VAROUFAKIS, Yanis. 2025. Europe’s century of humiliation. Trump has
outwitted von der Leyen. UnHeard, London, Aug 9. Disponible en:
[Link]
Acceso en: 11 dic. 2025.
STANFORD. 2025. AI Index Report 2025. Palo Alto: Stanford University.
Disponible en: [Link]
report_2025.pdf. Acceso en: 11 dez. 2025.
WANG, Xin-Yi; CHEN, Bo. 2024. World Power Trends and International
Relations: Measuring Power with an Entropy-QAP Approach. J Chin Polit 41

Sci, v. 29, p. 207-31. DOI: [Link]


WOZNIAK, Jorge. 2025. Ucrania y los ucranianos en el tercer año de
guerra. Tektonikos, Eurasia, 12 feb. Disponible en: [Link]
website/ucrania-y-los-ucranianos-en-el-tercer-ano-de-guerra/.
Acceso en: 11 dic. 2025.

Lua Nova, São Paulo, 126, e126043gm, 2025


El (des)orden multipolar

EL (DES)ORDEN MULTIPOLAR
GABRIEL E. MERINO
Resumen: La idea central de este trabajo es que, a la luz de
una serie de acontecimientos recientes, nos encontramos ante
un nuevo momento geopolítico en la transición del sistema
mundial. Cuatro cuestiones son fundamentales para definir
este sexto momento, según nuestra caracterización. En primer
lugar, la irrupción de DeepSeek como símbolo del poder tec-
nológico de China y del avance de un nuevo modo de produc-
ción, acumulación y desarrollo en el corazón industrial mun-
dial. En segundo lugar, la expansión de los BRICS y el desarrollo
del formato BRICS+ como núcleo articulador de las potencias
(re)emergentes y del Sur Global. En tercer lugar, la victoria pro-
gresiva y relativa de Rusia en el conflicto con Ucrania. En cuarto
lugar, las características de la segunda administración Trump,
cuyas acciones reconocen una nueva realidad multipolar, la esca-
42 lada de la “guerra comercial” y un retroceso estratégico en el
hemisferio occidental. El análisis de la correlación de fuerzas
resultante nos lleva a postular la siguiente hipótesis: en 2025,
nos encontramos en un nuevo momento geopolítico crucial,
una situación de (des)orden multipolar.
Palabras clave: (Des)Orden Mundial; Multipolaridad; China;
Estados Unidos; América Latina

A (DES)ORDEM MULTIPOLAR
Resumo: A ideia central deste trabalho é que, à luz de um conjunto de
acontecimentos recentes, estamos perante um novo momento geopolítico
na transição do sistema mundial. Quatro questões são fundamentais
para definir este sexto momento, de acordo com a nossa caracterização.
Em primeiro lugar, a irrupção do DeepSeek como símbolo do poder
tecnológico da China e do avanço de um novo modo de produção,
acumulação e desenvolvimento no coração industrial mundial.
Em segundo lugar, a expansão dos BRICS e o desenvolvimento do formato
BRICS+ como núcleo articulador das potências (re)emergentes e do Sul

Lua Nova, São Paulo, 126, e126043gm, 2025


Gabriel E. Merino

Global. Em terceiro lugar, a vitória progressiva e relativa da Rússia no


conflito com a Ucrânia. Em quarto lugar, as características da segunda
administração Trump, cujas ações reconhecem uma nova realidade
multipolar, a escalada da “guerra comercial” e um recuo estratégico no
hemisfério ocidental. A análise da correlação de forças resultante leva-nos
a postular a seguinte hipótese: em 2025, estamos num novo momento
geopolítico crucial, uma situação de (Des)Ordem Multipolar.
Palavras-chave: (Des)Ordem Mundial; Multipolaridade; China;
Estados Unidos; América Latina

MULTIPOLAR (DIS)ORDER
Abstract: The central idea of this work is that, in light of a series of recent
events, we are facing a new geopolitical moment in the transition of the
world system. Four issues are fundamental to defining this sixth moment,
according to our characterization. First, the emergence of DeepSeek as a
symbol of China’s technological power and the advance of a new mode
of production, accumulation, and development in the industrial heart
of the world. Second, the expansion of the BRICS and the development 43

of the BRICS+ format as the articulating core of the (re)emerging powers


and the Global South. Third, Russia’s progressive and relative victory
in the conflict with Ukraine. Fourth, the characteristics of the second
Trump administration, whose actions recognize a new multipolar
reality, the escalation of the “trade war,” and a strategic retreat in the
Western Hemisphere. Analysis of the resulting correlation of forces leads
us to postulate the following hypothesis: in 2025, we are at a new crucial
geopolitical moment, a situation of Multipolar (Dis)Order.
Keywords: World (Dis)Order; Multipolarity; China; United States;
Latin America

Recibido: 30/10/2025
Aprobado: 30/11/2025

Editora responsable
Natália Nóbrega de Mello

Lua Nova, São Paulo, 126, e126043gm, 2025

También podría gustarte