Pericles
Pericles
Religión Religión de la
Pericles pertenecía a la tribu local de Acamantis y
Antigua Grecia
sus primeros años fueron silenciosos. Un joven
Familia
introvertido que huía de apariciones en público y Familia Alcmeónidas
prefería dedicar su tiempo a los estudios.[9]
Padres Jantipo
Agarista
La nobleza de su familia y su nivel económico le
permitieron proseguir su inclinación hacia los Cónyuge Primera mujer de
Pericles (hasta 445
estudios. Aprendió música de los maestros de su a. C.)
tiempo (Damón o Pitocleides podrían haber sido
Aspasia de
[10][11]
sus profesores) y se considera que fue el Mileto (desde 445 a.
C.)
primer político en atribuir una gran importancia a
la filosofía.[9] Disfrutó de la compañía de los Hijos Pericles el Joven
Entrada en política
En la primavera de 472 a. C., Pericles presentó la obra de teatro Los persas de Esquilo en las
Dionisias como lo que entonces se conocía por liturgia (una obra privada financiada por un
particular con la finalidad de servir al bien público). Con ello demostraba que en ese momento era
uno de los hombres más ricos de Atenas.[14] Simon Hornblower ha argumentado que la elección de
esta obra y no otra, que presenta una imagen nostálgica de la famosa victoria de Temístocles en la
Batalla de Salamina, muestra que el joven político estaba apoyando a Temístocles frente a su
oponente político, Cimón, cuya facción había salido victoriosa y había enviado a Temístocles al
ostracismo poco después.[15]
Plutarco dice que Pericles se mantuvo como el primero entre los atenienses durante cuarenta
años.[16] Si esto fue así, entonces Pericles debió haber tomado una posición de liderazgo hacia la
década de 460 a. C. Durante estos años
Cronograma de la vida de Pericles (c.495 a. C.–429 a.
luchó por mantener su privacidad y trató de
C.)
presentarse como modelo para sus
conciudadanos. Por ejemplo, a menudo
rehuía los banquetes, procurando ser
frugal.[17]
El ostracismo de Cimón
Alrededor de los años 462 y 461 a. C., los
líderes del partido republicano decidieron
que era el momento de intentar tomar el
control del Areópago, un Consejo tradicional
controlado por la aristocracia ateniense, que
en tiempos pasados había llegado a ser uno
de los cuerpos más poderosos del
Estado.[20] El líder del partido y mentor de
Pericles, Efialtes de Atenas, propuso una
brusca reducción del poder del Aerópago. La
Ekklesía (la asamblea ateniense) aceptó la
proposición de Efialtes sin demasiada
oposición.[21] Esta reforma señaló el comienzo de una nueva era de «República».[20]
En el año 461 a. C., Pericles consiguió eliminar a su gran oponente mediante la utilización del
ostracismo. La acusación para ello fue que Cimón había traicionado a la ciudad por haber actuado
como un amigo de Esparta, una acusación que era muy frecuente enarbolar frente a los políticos de
la facción conservadora.[24]
Incluso después del ostracismo de Cimón, Pericles continuó llevando a cabo y promocionando una
política republicana con gran carga social.[21] Primero propuso un decreto que permitía a los pobres
acudir a ver las obras de teatro sin tener que pagar, siendo el estado el que cubriría el coste de su
admisión. Mediante otros decretos redujo los requisitos de propiedad necesarios para formar parte
del arcontado e introdujo el pago de unas generosas cantidades de dinero para aquellos
ciudadanos que sirviesen como jurados en la Heliea (la corte suprema de Atenas).[25] Sin embargo,
la medida que más controversia creó fue la ley del año 451 a. C., que limitaba la ciudadanía
ateniense a aquellos que fuesen nacidos de ciudadanos atenienses por ambos lados.[26]
Tales medidas impulsaron a los críticos de Pericles, que le veían como el responsable de la
degeneración gradual de la república ateniense. Constantino Paparrigópulos (1815-1891), uno de
los más importantes historiadores griegos modernos, argumenta que Pericles buscaba la
expansión y estabilización de todas las instituciones republicanas.[27] Por ello, impulsó una
legislación que garantizaba a las clases más bajas el acceso al régimen político y a los oficios
públicos, de los cuales habían sido apartados anteriormente debido a sus medios limitados o a su
humilde condición.[28] De acuerdo con Samos, Pericles creía que era necesario elevar al Demos, en
el que veía la fuente del poder ateniense y un elemento crucial en el dominio militar de Atenas.[29]
La flota, sin duda la espina dorsal del poder de Atenas desde los días de Temístocles, estaba
compuesta casi en su totalidad por miembros de las clases inferiores.[30]
Cimón, por el otro lado, parece que ya había dejado de creer que existiera espacio para la evolución
republicana. Estaba seguro de que la república había llegado a su punto álgido y que las reformas
de Pericles llevaban a la instauración de la democracia, degenerando el régimen establecido. Según
Paparrigopoulos, la historia acabó dando la razón a Cimón, puesto que Atenas, a partir de la muerte
de Pericles, se hundió en un abismo de turbulencia política y democracia. Paparrigopoulos
mantiene que cayó sobre la ciudad una regresión sin precedentes, y que su gloria fue muriendo
como resultado de la muerte de Pericles el republicano.[27] Según otro historiador, Justin Daniel
King, la república benefició al pueblo individualmente, pero hirió al estado.[31] Otros autores, como
Donald Kagan defienden que las medidas republicanas de Pericles llevadas a efecto supusieron la
base de una fuerza política inexpugnable.[32] Después de todo, Cimón acabó aceptando la república,
y no se opuso a la ley de ciudadanía tras su retorno del exilio en el año 451 a. C.[33]
Pericles, que poseía gran autoridad por su prestigio e inteligencia y era inaccesible
manifiestamente al soborno, contenía a la multitud sin quitarle libertad, y la
gobernaba en mayor medida que era gobernado por ella; y esto, debido a que no
hablaba de acuerdo con su capricho para buscarse influencia por medios indignos,
sino que, gracias a su sentido del honor, llegaba a oponerse a la multitud. Así pues,
cuando se daba cuenta de que los atenienses ensoberbecidos tenían una confianza
injustificada, con sus palabras los contenía, atemorizándolos, y cuando sin razón
temían, les devolvía la confianza. Y era aquello oficialmente una democracia; pero,
en realidad, un gobierno del primer ciudadano.[34]
Pericles llevó a cabo sus primeras expediciones militares durante la primera guerra del Peloponeso,
que fue provocada en parte por la alianza ateniense con Megara y Argos, y la subsiguiente reacción
de Esparta. En el año 454 a. C. atacó Sición y Acarnania.[35] Luego intentó sin éxito tomar Oeniadea,
en el golfo de Corinto, antes de regresar a Atenas.[36] En 451 a. C., Cimón se dice que volvió del
exilio y que negoció una tregua de cinco años con Esparta tras una propuesta de Pericles, lo cual
indica un cambio en la estrategia política de Pericles.[37] Pericles pudo haberse dado cuenta de la
importancia de la contribución de Cimón durante los conflictos contra los peloponesios y los
persas. Anthony J. Podlecki argumenta, sin embargo, que ese cambio de postura de Pericles fue un
invento de los historiadores antiguos para fortalecer una visión tendenciosa de su carácter.[38]
Plutarco subraya que Cimón consiguió un acuerdo para compartir el poder con sus oponentes,
según el cual Pericles se encargaría de los asuntos internos y Cimón sería el líder del ejército de
Atenas que se encontraba en campaña.[39] Si realmente fue así, este acuerdo habría supuesto una
concesión por parte de Pericles en el hecho de que no era un gran estratega. Kagan opina que
Cimón se adaptó a las nuevas condiciones y llevó a cabo un matrimonio político entre los liberales
de Pericles y los conservadores.[33]
A mediados de la década de 450 a. C. los atenienses
Nuestra política no copia las leyes de los
lanzaron un ataque fallido para ayudar a la revuelta
países vecinos, sino que somos la imagen
egipcia contra Persia, que llevó a un prolongado
que otros imitan. Se llama democracia,
asedio de una fortaleza persa situada en el delta del porque no solo unos pocos sino unos
Nilo. La campaña culminó con un desastre a gran muchos pueden gobernar. Si observamos las
escala: las fuerzas de asedio fueron derrotadas y leyes, aportan justicia por igual a todos en
sus disputas privadas; por el nivel social, el
destruidas.[40] En 451-450 a. C. los atenienses
avance en la vida pública depende de la
mandaron tropas a Chipre. Cimón derrotó a los persas
reputación y la capacidad, no estando
en la Batalla de Salamina, pero murió de enfermedad permitido que las consideraciones de clase
en el año 449 a. C. Se dice que Pericles comenzó interfieran con el mérito. Tampoco la
[41]
ambas expediciones en Egipto y Chipre, aunque pobreza interfiere, puesto que si un hombre
algunos investigadores, como por ejemplo Karl Julius puede servir al estado, no se le rechaza por
la oscuridad de su condición.
Beloch, argumentan que el envío de una flota de tal
magnitud está más de acuerdo con el espíritu de la Discurso fúnebre de Pericles tal y como lo
recogió Tucídides (II, 37 ([Link]
política de Cimón.[42]
rg/web/20091209111244/[Link]
[Link]/cgi-bin/ptext?doc=Perseus:t
Para complicar aún más el relato de este período tan
ext:1999.01.0200) ).
complejo, se añade la controversia sobre la Paz de
Calias, que supuestamente terminó con las
hostilidades entre griegos y persas. La misma existencia de este tratado está muy discutida, y los
detalles de la negociación son también ambiguos.[43] Ernst Badian cree que la paz entre Atenas y
Persia se ratificó por primera vez en el año 463 a. C. (haciendo que las intervenciones atenienses en
Egipto y Chipre fuesen violaciones del tratado), y renegociado a la conclusión de la campaña en
Chipre, tomando fuerza de nuevo entre los años 450 y 449 a. C., como resultado del cálculo
estratégico de Pericles de que el conflicto con Persia estaba debilitando la posibilidad ateniense de
esparcir su influencia en Grecia y el Egeo.[43] Kagan cree que Pericles usó a Calias, un cuñado de
Cimón, como símbolo de unidad, y que le empleó en varias ocasiones para negociar acuerdos
importantes.[44]
En la primavera de 449 a. C., Pericles propuso el Decreto de Congreso, que llevó a una reunión
(congreso) de todos los estados griegos para considerar la cuestión de reconstrucción de los
templos destruidos por los persas. El congreso no tuvo éxito por culpa de Esparta, pero las
verdaderas intenciones de Pericles todavía no están claras.[45] Algunos historiadores piensan que
quería promover una especie de confederación con la participación de todas las ciudades griegas, y
otros que quería fomentar la preeminencia ateniense.[46] De acuerdo al historiador Terry Buckley, el
objetivo del Decreto de Congreso era un nuevo mandato para la Liga de Delos y para la recaudación
de phoros (impuestos).[47]
Durante la segunda guerra sagrada Pericles dirigió a Sin embargo, la admiración de las eras
actuales y de las que nos sucedan recaerá
la armada ateniense contra Delfos y reinstauró a
sobre nosotros, dado que no hemos dejado
Fócida en sus derechos soberanos sobre el
nuestro poder sin testigos, y lo hemos
oráculo.[48] En 447 a. C. Pericles se involucró en la mostrado mediante numerosas pruebas; y
campaña por la cual se le admira más, la expulsión de más allá de necesitar a Homero para nuestro
los bárbaros de la península tracia de Gallípolli, con el panegírico, o de alguno cuyos versos
fin de establecer colonos atenienses en la región. [4][49] pudieran lucir durante un momento para dar
la impresión de que se derretirían al
Para entonces, sin embargo, Atenas se encontraba
contacto con los hechos, hemos obligado a
seriamente amenazada por una serie de revueltas
todos los mares y tierras a ser la carretera
entre sus aliados (o, para ser más exactos, sus de nuestro atrevimiento, y en todas partes,
subordinados). En 447 a. C. los oligarcas de Tebas ya sea para bien o para mal, hemos dejado
Pericles quería estabilizar el dominio de Atenas sobre su alianza y con ello reforzar su preeminencia
en Grecia. El proceso a través del cual la Liga de Delos se transformó en el Imperio ateniense
generalmente se considera que comenzó bastante antes del tiempo de Pericles,[54] dado que varios
aliados en la liga eligieron pagar tributo a Atenas en lugar de aportar hombres para las naves de la
flota. Sin embargo, esta transformación se aceleró y llegó a su conclusión mediante una serie de
medidas puestas en práctica por Pericles.[55] Los pasos finales en esa traslación hacia el imperio
pudieron haber sido disparadas por la derrota ateniense en Egipto, que amenazó el dominio de la
ciudad en el Egeo y llevó a la revuelta de varios aliados, como Mileto o Eritrea.[56] Ya sea por
verdadero temor por su seguridad tras la derrota en Egipto y por las revueltas, o como pretexto para
ganar el control de la economía de la Liga, Atenas transfirió el tesoro de la Alianza de Delos a
Atenas en los años 454 y 453 a. C.[57] Para los años 450-449 a. C. las revueltas en Mileto y Eritrea
habían sido controladas y Atenas había restaurado su control sobre los aliados.[58] Alrededor de
447 a. C. Clearco propuso el Decreto de Moneda, que imponía el peso y medida de la moneda de
plata ateniense a todos sus aliados.[47] De acuerdo con una de las previsiones más drásticas del
decreto, todos los excedentes de la operación de acuñación debía ir a un fondo especial, y todo
aquel que propusiese utilizarlo de otro modo podía ser condenado a pena de muerte.[59]
Fue del tesoro de la alianza de donde Pericles Acordaos, también, de que si vuestro país
tiene el nombre más grande de todo el
sustrajo los fondos necesarios para llevar a cabo su
mundo, es porque nunca se ha doblegado
ambicioso plan de construcción, centrado en la
frente a un desastre; porque ha gastado más
Acrópolis de Pericles, que incluía los Propileos, el vida y esfuerzo en la guerra que cualquier
Partenón y la estatua de oro de Atenea Promacos, otra ciudad, y ha ganado para sí misma un
[60]
esculpida por Fidias, amigo de Pericles. En el año poder mayor que cualquier otro conocido,
449 a. C. Pericles propuso un decreto que permitía el memoria de lo cual descenderá hasta la
posteridad.
uso de 9000 talentos para financiar la reconstrucción
masiva de los templos atenienses.[47] Angelos Tercer discurso de Pericles tal y como la
recogió Tucídides (II, 64 ([Link]
Vlachos, un académico griego, apunta que la
[Link]/cgi-bin/ptext?doc=Perseus%
utilización del tesoro de la alianza, iniciada y
3Atext%3A1999.01.0200&layout=&loc=2.6
ejecutada por Pericles, es una de las más grandes 4) ).
apropiaciones indebidas de la historia. Esta
apropiación financió, sin embargo, algunas de las más maravillosas creaciones artísticas del
mundo antiguo.[61]
La Guerra contra Samos fue el último evento militar significativo antes de la guerra del Peloponeso.
Después del ostracismo de Tucídides, Pericles se encontró en una situación en la que era reelegido
anualmente para el puesto de strategos (general), único cargo que llegó a ocupar oficialmente. Sin
embargo, su influencia política era tal que le convertía en el gobernante de hecho del Estado. En el
año 440 a. C. la isla de Samos se encontraba en guerra con Mileto por el control de Priene, una
antigua ciudad de Jonia en el pie de las colinas de Mícala. Mileto estaba perdiendo la guerra, y
acudió a Atenas para que les ayudasen en su conflicto con Samos.[62] Cuando Atenas ordenó a
ambas partes detener las hostilidades y someter el caso al arbitraje de Atenas, Samos se negó.[63]
En respuesta, Pericles hizo promulgar un decreto enviando una expedición a Samos, «alegando ante
su gente que, si bien había sido conminados a detener su guerra contra Mileto, no estaban
cumpliendo». En una batalla naval la flota ateniense dirigida por Pericles y otros nueve generales
derrotó a las fuerzas de Samos e impuso en la isla una administración de su agrado.[63] Cuando
Samos se levantó contra el gobierno ateniense, Pericles obligó a los rebeldes a rendirse tras un
duro asedio de ocho meses que acabó provocando un descontento bastante importante de los
marinos atenienses.[64] Pericles entonces terminó con una revuelta en Bizancio y, cuando volvió a
Atenas, pronunció un discurso fúnebre en honor a los soldados que habían muerto en la
expedición.[65]
Entre los años 438 y 436 a. C. Pericles dirigió a la flota ateniense en el Ponto Euxino (Mar Negro) y
estableció relaciones amistosas con las ciudades griegas de la región.[66] Pericles también se
centró en proyectos internos, tales como la fortificación de Atenas (construyendo la muralla interna
alrededor del año 440 a. C.), y en la creación de nuevas colonias, como Andros, Naxos y Turios
(444 a. C.), así como Anfípolis (437–436 a. C.).[67]
Ataques personales
Pericles y sus allegados no fueron inmunes a los ataques de las facciones rivales, puesto que la
preemeniencia en la democracia ateniense no era equivalente a un mando absoluto.[68] Justo antes
de que estallara la guerra del Peloponeso, Pericles y dos de sus socios más cercanos, Fidias y su
compañera, Aspasia de Mileto, se enfrentaron a una serie de ataques personales y judiciales.
Fidias, que había estado al cargo de todos los proyectos de construcción fue acusado en primer
lugar de la apropiación indebida de oro destinado a la estatua de Atenea y más tarde de ofensa
moral. Esta última se basaba en que al crear la batalla de las amazonas en el escudo de Atenea,
dibujó una figura que se parecía a él mismo en la forma de un viejo hombre calvo, y también insertó
a alguien que se parecía a Pericles luchando con una Amazona.[69] Los enemigos de Pericles
también encontraron un testigo (posiblemente falso) en su contra, llamado Menon.
Aspasia, que era conocida por su gran capacidad como conversadora y consejera, fue acusada de
corromper a las mujeres de Atenas con el fin de satisfacer las perversiones de Pericles.[70][71]
Aspasia era probablemente una hetaira que llevaba un burdel,[72][73] aunque esto es algo que los
estudiosos modernos discuten.[74][75] Estas acusaciones probablemente no fueron más que
demandas sin fundamento, pero la experiencia en sí supuso un trago muy amargo para el líder
ateniense. Aunque Aspasia fue absuelta gracias a uno de los escasos arranques emocionales de
Pericles, su amigo Fidias murió en prisión y otro amigo suyo, Anaxágoras, fue atacado por la
Ekklesia por sus creencias religiosas.
Además de estas persecuciones iniciales, la Ekklesia atacó a Pericles mismo, demandando una
justificación por su ostensible derroche y mala administración de dinero público.[71] Según relata
Plutarco, Pericles estaba tan asustado por el juicio que no permitió a los atenienses hacer
concesiones a los lacedemonios.[71] Beloch también opina que Pericles trajo deliberadamente la
guerra para proteger su posición política.[76] Con ello, al comienzo de la guerra del Peloponeso,
Atenas se encontró en la difícil situación de tener que confiar su futuro a un líder cuya preeminencia
se acaba de haber visto amenazada por primera vez en más de una década.[9]
Valerio Máximo cita una curiosa anécdota según la cual un triste y meditabundo Pericles recibió la
visita de su sobrino Alcibíades. Este le preguntó qué le perturbaba, a lo que Pericles contestó que,
habiéndole encargado a la ciudad edificar los Propíleos de la Acrópolis, había gastado tal cantidad
de dinero que no sabía cómo rendir cuentas de su gestión. Entonces le dijo Alcibíades:
Así pues, Pericles, colmado de honores pero finalmente irresoluto, siguiendo el consejo de su joven
y temerario sobrino, implicó a los atenienses en una guerra contra sus vecinos, de modo que no
tuvieran ocasión de pedirle cuentas (431 a. C.).
Preludio
Pericles estaba convencido de que la guerra con Esparta, que no podía afrontar la preeminencia
ateniense, sería inevitable, e incluso hasta cierto punto bienvenida.[77] Por ello no vaciló en enviar
tropas a Corcira a reforzar a la flota que ahí se encontraba en guerra contra Corinto.[78] En el año
433 a. C. las flotas enemigas se enfrentaron en la Batalla de Síbota y un año más tarde los
atenienses lucharon contra los colonos corintos en la Batalla de Potidea, lo cual contribuyó en gran
medida al odio de Corinto contra Atenas. Durante ese mismo periodo, Pericles propuso el decreto
de Megara, que se parecía en gran medida a un embargo económico moderno. Los mercaderes de
Megara quedaban excluidos del mercado de Atenas y de utilizar los puertos de su imperio. Esta
prohibición estranguló la economía de Megara y amenazó la frágil paz entre Atenas y Esparta,
aliada de Megara. De acuerdo con George Cawkwell, con este decreto Pericles rompió la Paz de los
Treinta Años «aunque, quizás, con la apariencia de una excusa».[79] La justificación ateniense fue
que Megara había cultivado la tierra consagrada a la diosa Deméter, y que había dado refugio a
esclavos escapados, un comportamiento que los atenienses consideraban impío.[80]
Después de consultar con sus aliados, Esparta envió una comitiva a Atenas para exigir una serie de
concesiones, tales como la expulsión inmediata de la familia Alcmeónida, incluyendo a Pericles, y la
derogación del decreto de Megara, amenazando con la guerra si no se atendiese a sus demandas.
El obvio propósito de estas condiciones era instigar una confrontación entre Pericles y el pueblo de
Atenas. Esto acabó ocurriendo unos pocos años más tarde,[81] pero en este caso los atenienses
siguieron sin dudarlo las instrucciones de Pericles. En el primer discurso legendario que Tucídides
relata, Pericles aconseja a los atenienses no plegarse ante las demandas espartanas, puesto que
ellos eran militarmente más fuertes.[82] Pericles no estaba preparado para hacer concesiones
unilaterales, creyendo que «si Atenas hacía concesiones en ese tema, entonces Esparta
seguramente saldría con nuevas exigencias».[83] Consecuentemente, Pericles pidió a los
espartanos un quid pro quo: En intercambio por la derogación del decreto de Megara, los atenienses
exigían a Esparta abandonar su práctica de la expulsión periódica de los extranjeros de su territorio
(xenelasia) y reconocer la autonomía de sus ciudades aliadas, exigencia que implicaba que la
hegemonía espartana tampoco era tal.[84] Los términos fueron rechazados por los espartanos y, al
no estar ninguna de las dos partes dispuestas a echarse atrás, los dos bandos se prepararon para
la guerra. De acuerdo con los autores Athanasios G. Platias y Constantinos Koliopoulos, profesores
de estudios estratégicos y política internacional, «en lugar de plegarse a exigencias coercitivas,
Pericles eligió la guerra».[83] Otra consideración que podría haber influenciado a Pericles era la
posibilidad de que las revueltas en el imperio comenzasen a estallar en el momento en que Atenas
se mostrase débil.[85]
En el año 431 a. C., cuando la paz ya se encontraba en crisis, Arquidamo II, rey de Esparta, envió una
segunda delegación a Atenas exigiendo a los atenienses plegarse a las exigencias espartanas. Esta
delegación no fue admitida en Atenas, puesto que Pericles ya había hecho promulgar una
resolución según la cual ninguna delegación espartana sería admitida en la ciudad si los
espartanos habían iniciado las hostilidades. La armada espartana se encontraba entonces
guarnecida en Corinto y, viendo esto como una acción hostil, los atenienses rechazaron admitir a
sus emisarios.[86] Tras este último intento, Arquidamo invadió Ática, pero no encontró ningún
ateniense en la zona. Pericles, consciente de que la estrategia espartana sería invadir y saquear el
territorio ateniense, ya había organizado la evacuación de toda la población de la región dentro de
las murallas de Atenas.[87]
No existe ningún documento que recoja exactamente cómo Pericles consiguió convencer a los
habitantes de Ática para que se trasladasen a las ya bastante abarrotadas áreas urbanas. Para
muchos, este desplazamiento significaba abandonar sus tierras, así como sus ancestrales templos
y altares, y cambiar completamente su estilo de vida.[88] Por ello, si bien accedieron a desplazarse,
muchos habitantes de las áreas rurales estaban muy descontentos con la decisión de Pericles.[89]
Pericles también aseguró a sus compatriotas que si llegaba el caso de que el enemigo no saquease
sus propias granjas, él ofrecería estas propiedades a la ciudad. Esta promesa surgió debido a su
preocupación por la posibilidad de que Arquidamo, que era amigo de Pericles, pudiera atravesar el
estado sin asolar sus tierras, ya sea como muestra de amistad o como movimiento político
calculado en busca de separar a Pericles del pueblo.[90]
En cualquier caso, viendo como sus granjas fueron sometidas al saqueo, los atenienses se
indignaron, y pronto comenzaron a dirigir su descontento contra su líder, a quien muchos
consideraban como el causante de haber traído la guerra. Sin embargo, incluso sometido a tanta
presión, Pericles no cedió a su exigencia de emprender acciones inmediatas contra el enemigo o de
revisar la estrategia inicial. También evitó convocar a la Ekklesía, temiendo que el pueblo pudiera
decidir de forma apresurada enfrentarse a los espartanos en campo abierto.[91] Como las reuniones
de la asamblea se hacían a discreción de los presidentes de turno, los prytaneis, Pericles no tenía
un control formal sobre su agenda. Sin embargo, el respeto que tenían a Pericles era suficiente para
persuadirles de hacer lo que él quería.[92] Mientras que el ejército espartano permanecía en Ática,
Pericles envió una flota de 100 naves a saquear las costas del Peloponeso y encargó a la caballería
la protección de las granjas saqueadas próximas a las murallas de la ciudad.[93] Cuando el enemigo
se retiró y finalizó el pillaje, Pericles propuso un decreto mediante el cual las autoridades de la
ciudad deberían apartar 1000 talentos y 100 naves para el caso de que Atenas fuera atacada por
fuerzas navales. Según la provisión más drástica de dicho decreto, la simple proposición de un uso
distinto del dinero o de las naves conllevaría la pena de muerte. Durante el otoño de ese año,
Pericles dirigió las fuerzas atenienses que invadieron Megara y, unos meses más tarde (invierno de
431-430 a. C.), pronunció su monumental y emocional Discurso fúnebre, honrando a los atenienses
que murieron por su ciudad.[94]
En cualquier caso, en solo un año, en 429 a. C., los Puesto que los héroes tienen toda la tierra
para su tumba; y en tierras lejanas a la suya,
atenienses no solo perdonaron a Pericles sino que le
en donde la columna con su epitafio lo
reeligieron de nuevo como Strategos. Fue
declara, hay brillante en el pecho de los
reinstaurado en el mando del ejército ateniense y hombres un grabado no escrito sin una placa
dirigió todas sus operaciones militares de ese año, que lo preserve, excepto la del corazón.
teniendo de nuevo bajo su control a las principales Discurso fúnebre de Pericles tal y como la
[9]
instituciones atenienses. En ese año, sin embargo, recogió Tucídides (II, 43 ([Link]
Él mismo murió por causa de la epidemia en otoño de 429 a. C. y, justo antes de su muerte, sus
amigos se concentraron alrededor de su cama, enumerando sus virtudes durante la paz y
subrayando sus nueve trofeos militares. Pericles, aunque moribundo, les escuchó y les interrumpió,
señalando que habían olvidado su mayor y más importante título para ser admirado, «que ningún
ateniense vivo jamás ha tenido que llevar luto por mi culpa».[101] Pericles vivió durante los primeros
dos años y medio de la guerra del Peloponeso y, de acuerdo a Tucídides, su muerte fue un desastre
para Atenas, puesto que sus sucesores fueron inferiores a él. Prefirieron instigar los malos hábitos
de la gente y siguieron una política inestable buscando la popularidad en lugar de servir a la utilidad
pública.[102] Con estos comentarios tan amargos, Tucídides no solo lamenta la pérdida de un
hombre al que admiraba, sino que anuncia el comienzo del fin de la gloria y grandeza de Atenas.
Según un estudio publicado a principios del 2006, llevado a cabo por la Universidad de Atenas, la
peste antes mencionada fue una fiebre tifoidea, pues el ADN extraído de unos dientes hallados en
un entierro griego, en el cementerio de Cerámico, donde se hallaron 150 cuerpos, vasijas y ofrendas,
es semejante al de la Salmonella entérica serotipo Typhi (organismo causante de esta fiebre).
Vida privada
Pericles, siguiendo la costumbre ateniense, se casó en primer lugar con una mujer de entre sus
familiares más cercanos, con la que tuvo dos hijos: Jantipo y Paralo. Este matrimonio, sin embargo,
no era un matrimonio feliz y, en algún momento del año 445 a. C., Pericles se divorció de su mujer y
se la ofreció a otro marido, con el acuerdo favorable de sus parientes masculinos más
cercanos.[103] El nombre de su primera esposa se desconoce; la única información de que se
dispone es que era la esposa de Hipónico antes de estar casada con Pericles, y la madre de Calias,
hijo de este primer matrimonio.[104]
La mujer a la que realmente amó fue Aspasia de Puesto que los hombres pueden aguantar oír
como se elogia a otros solo mientras que se
Mileto. Se convirtió en la amante de Pericles y
pueden persuadir a sí mismos de su propia
comenzaron a vivir juntos igual que si estuviesen
habilidad de igualar las acciones
casados. Esta relación provocó muchas reacciones e ensalzadas: cuando se supera este punto, la
incluso el propio hijo de Pericles, Jantipo, que tenía envidia aparece, y con ella la incredulidad.
sus propias ambiciones políticas, no dudó en utilizarla Discurso fúnebre de Pericles tal y como la
[105]
para atacar a su padre. En cualquier caso, estas recogió Tucídides (II, 35 ([Link]
Justo antes de su muerte los atenienses permitieron un cambio en la ley de 451 a. C. que convertía
a Pericles el Joven, su hijo con Aspasia (de sangre ateniense solo por parte de su padre), en un
ciudadano y un heredero legítimo,[106] una decisión sorprendente teniendo en cuenta que fue el
propio Pericles quien propuso en un principio la ley que limitaba la ciudadanía a aquellos que
naciesen tanto de padre como de madre ateniense.[107]
Opiniones
Pericles dejó su huella en una era e inspiró juicios de valor conflictivos sobre sus decisiones más
significativas, lo cual es algo normal para una personalidad política de esta magnitud. El hecho de
que fuera a la vez un importante político, general y orador hace que el objetivo de analizar sus
acciones sea todavía más complejo.
Liderazgo político
Algunos de los historiadores contemporáneos, como por ejemplo Sarah Ruden, consideran que
Pericles era un populista, un demagogo y un halcón,[108] mientras que otros admiran su liderazgo
carismático. Según Plutarco, tras asumir el liderato de Atenas, «ya no era el mismo de antes, ni
sometido al pueblo ni dispuesto a cumplir los deseos de la multitud».[109] Se dice que, cuando el rey
de Esparta, Arquidamo, preguntó a su oponente político, Tucídides, quién era mejor luchador, si él o
Pericles, Tucídides respondió sin vacilar que Pericles, porque incluso derrotado era capaz de
convencer a la audiencia de que había ganado.[9] En cuestión de carácter, Pericles estaba por
encima de cualquier reproche a ojos de los historiadores antiguos, puesto que «se mantuvo
incorruptible, aunque no era indiferente a la idea de ganar dinero».[16]
Tucídides, admirador de Pericles, mantiene que Atenas era «una democracia de nombre pero, de
facto, estaba gobernada por su primer ciudadano».[102] A pesar de este comentario, el historiador
destaca el carisma de Pericles para dirigir, convencer y, en ocasiones, manipular. Aunque Tucídides
menciona la multa a Pericles, no detalla las acusaciones contra el político, sino que se centra en la
integridad del personaje.[102] Por un lado, Platón rechaza la glorificación de Pericles en uno de sus
diálogos y cita a Sócrates diciendo: «Hasta donde yo sé, Pericles convirtió a los atenienses en gente
perezosa, avariciosa y chismosa, con su iniciativa de subvenciones».[110] Por otro lado, el alumno de
Platón, Aristóteles, admiró a gobernantes como Pericles «porque son capaces de ver lo que les
conviene a ellos y a sus gobernados».[111] Plutarco menciona otras críticas sobre el liderazgo de
Pericles: «otros muchos dicen que la gente le siguió al principio por el reparto de tierras públicas,
los festivales y los pagos por servicios públicos, lo que les llevó a caer en malos hábitos y amantes
del lujo, en vez de frugales y autosuficientes».[21]
Tucídides argumenta que Pericles «no era arrastrado por el pueblo, sino que era él quien lo
guiaba».[102] Su juicio no se discute (algunos críticos del siglo XX como Malcolm F. McGregor y
John S. Morrison, proponen que podría haber sido una cara carismática actuando como abogado
de las propuestas de sus consejeros, del propio pueblo.[112][113] ). Según King, al incrementar el
poder del pueblo, los atenienses se encontraron sin un buen líder autoritario. Durante la guerra del
Peloponeso, la dependencia de Pericles del apoyo popular para gobernar resultó obvia.[31]
Logros militares
Durante más de 20 años Pericles dirigió numerosas
Estas glorias pueden incurrir en la censura
expediciones, principalmente de carácter naval.
de los lentos y poco ambiciosos; pero en el
Demostró ser muy cauteloso, y nunca se enzarzó por
corazón de energía despertarán la
iniciativa propia en ninguna batalla incierta o emulación, y esos que deben permanecer sin
peligrosa ni accedió a los «vanos impulsos de los ellas las recordarán envidiosos. El odio y la
Durante la guerra del Peloponeso, Pericles inició una «gran estrategia» defensiva, cuyo objetivo era
el desgaste del enemigo y la preservación del statu quo.[117] De acuerdo a Platias y Koliopoulos,
Atenas, en el papel de facción más fuerte, no necesitaba vencer a Esparta militarmente y «decidió
neutralizar el plan espartano para vencer» evitando la confrontación directa (motivo por el cual
urgió a los atenienses a no revocar el Decreto de Megara) y tener que cubrir áreas demasiado
extensas. Según Kagan, la insistencia en que no hubiera expediciones de diversión podría también
haber surgido de la amarga experiencia en la campaña de Egipto, que había apoyado.[118] Su
estrategia se dice que fue «inherentemente impopular», pero Pericles consiguió persuadir al pueblo
de seguirla.[119] Por esta razón Hans Delbrück dijo de él que había sido uno de los mayores políticos
y líderes militares de la historia.[120] Aunque sus compatriotas se involucraron en varias acciones
agresivas poco después de su muerte,[121] Platias y Koliopoulos argumentan que los atenienses se
mantuvieron fieles a la estrategia fundamental de Pericles de tratar de preservar, no expandir, el
imperio, hasta la expedición a Sicilia.[119] Por su parte, Ben X. de Wet concluye que su estrategia
habría tenido éxito si hubiese vivido más tiempo.[122]
Las críticas contrarias a su estrategia, sin embargo, han sido tan numerosas como las que la han
apoyado. Una crítica muy común es que Pericles siempre fue mejor político y orador que
estratega.[123] Donald Kagan llamaba a su estrategia «una forma de pensamiento lleno de deseos
fallida», mientras que Barry S. Strauss y Josiah Ober han llegado a decir que «como estratega era un
desastre y tiene parte de culpa en la gran derrota de Atenas».[124][125] Kagan critica la estrategia en
cuatro partes: primero, que rechazar pequeñas concesiones trajo la guerra; segundo, que era
imprevisible para el enemigo y que, por tanto, no tenía credibilidad; tercero, que era demasiado débil
para explotar cualquier oportunidad; y cuarto, que dependía de Pericles para su ejecución y que por
ello estaba condenada a ser abandonada tras su muerte.[126] Kagan estima el gasto de Pericles en
su estrategia militar en alrededor de 2000 talentos anuales, y basándose en esta cifra concluye que
solo habría tenido dinero para mantener la guerra durante tres años. Afirma que, como Pericles
debía saber esta limitación, debió planear probablemente una guerra mucho más corta.[127] Otros,
como Donald W. Knight, concluyen que su estrategia era demasiado defensiva, y que no podía tener
éxito.[128]
En el otro lado, Platias y Koliopoulos rechazan estas críticas y subrayan que «los atenienses
perdieron la guerra solo cuando revirtieron dramáticamente la gran estrategia de Pericles, que
explícitamente desaconsejaba más conquistas».[129] Es una conclusión muy común la de que
aquellos que le sucedieron no tuvieron su habilidad y su carácter.[130]
Habilidades oratorias
Los modernos comentaristas de Tucídides todavía intentan resolver el problema de los discursos
de Pericles, tratando de averiguar si las palabras pertenecen al personaje ateniense o al historiador.
Dado que Pericles nunca escribió ni publicó sus discursos, ningún historiador puede contestar a
esta cuestión con seguridad. Tucídides recreó tres de sus discursos y, por ello, no se puede saber si
añadió parte de sus propias nociones e ideas. Aunque Pericles era su fuente principal de
inspiración, algunos historiadores han hecho hincapié en que el estilo idealista y apasionado de los
discursos que Tucídides atribuye a Pericles está completamente en contra del propio estilo de
escritura del historiador, frío y analítico. Esto podría, sin embargo, ser el resultado de la
incorporación del género de retórica dentro del género de la historiografía, o, en otras palabras,
Tucídides podría haber utilizado dos estilos distintos para dos propósitos distintos.
Kagan afirma que Pericles adoptó una forma elevada de oratoria, lejos de los trucos vulgares de los
oradores para la muchedumbre y, según Diodoro de Sicilia, «sobresalió sobre todos sus
compatriotas en capacidad oratoria».[131][132] Según Plutarco, evitó utilizar mímica en sus discursos,
al contrario que el apasionado Demóstenes, y siempre hablaba con calma y de forma tranquila.[133]
El biógrafo apunta que, en cambio, el poeta Ion de Quíos informó de que el estilo de hablar de
Pericles era «una forma presuntuosa y algo arrogante de dirigirse, y que en su arrogancia había una
gran cantidad de desdén y falta de respeto por los demás».[133] Gorgias, en el diálogo de Platón del
mismo nombre, utiliza a Pericles como ejemplo de oratoria poderosa.[134] En Menexeno, en cambio,
Sócrates se burla de la fama oratoria de Pericles, diciendo irónicamente que puesto que el político
fue educado por Aspasia, profesora de muchos oradores, debería ser superior en retórica que
alguien educado por Antífono.[135] También atribuye la autoría de la oración fúnebre a Aspasia y
ataca la veneración que sus contemporáneos tenían a Pericles.[136]
Los escritores de la antigua Grecia llaman a Pericles «Olímpico» en honor a sus talentos, y llevando
las armas de Zeus en sus discursos.[137] Según Quintiliano, Pericles siempre se habría preparado
para sus discursos y, antes de presentarse ante el público, habría rezado a los dioses para no emitir
una palabra equivocada.[138][139] Sir Richard C. Jebb concluye que «único como político ateniense,
Pericles debió haber sido también único como orador; primero, porque ocupó una posición de
importancia política que no había logrado ningún hombre antes que él; segundo, porque sus ideas y
su moral le ganaron tanto renombre por su elocuencia que nadie jamás lo obtuvo de los
atenienses».[140]
Legado
El legado más visible de Pericles se puede encontrar en los trabajos literarios y artísticos de su
Edad de Oro, de los cuales muchos han sobrevivido hasta nuestros días. La Acrópolis, aunque en
ruinas, todavía permanece como el símbolo de la Atenas moderna. Paparrigopoulos escribió que
estas obras maestras eran «suficientes para hacer del nombre de Grecia algo inmortal en nuestro
mundo».[123] el experto C.M. Bowra, en su libro "La Atenas de Pericles", dice que el mayor aporte del
mandatario fue el "respeto por el individuo" independientemente de su clase. De hecho, asegura,
una vez que éste ideal "ha sido traído a la vida, no puede ser eliminado". Se trata, claro, del ideal de
una democracia auténticamente participativa.
En términos políticos, Victor L. Ehrenberg argumenta que el elemento básico del legado de Pericles
es el imperialismo ateniense, que, exceptuando a la potencia gobernante, niega la verdadera
democracia y las libertades al resto de estados.[141] La promoción de un imperialismo tan arrogante
se dice que arruinó a Atenas.[142] Sin embargo, otros analistas subrayan un humanismo ateniense
ilustrado por la Edad de Oro.[143] La libertad de expresión se ve como un legado duradero de este
período.[144] Pericles es alabado como «el prototipo ideal de político perfecto en la antigua Grecia» y
su Discurso fúnebre es hoy en día sinónimo de la lucha por la democracia participativa y el orgullo
cívico.[123][145]
Comentarios
1. La fecha exacta de nacimiento de Pericles se desconoce. No podría haber nacido más tarde
de 492-1 y haber tenido edad para hacer frente a los persas en 472. Visto que Pericles no
aparece en ningún escrito habiendo tenido parte en la Guerra con Persia de 480-479, algunos
historiadores argumentan que no habría nacido antes de 498, pero este argumento ex silentio
también se ha descartado.
2. Plutarco dice que su mujer era «nieta» de Clístenes, pero esto es cronológicamente
implausible y existe consenso en que era la sobrina de Clístenes.
3. Tucídides recoge una serie de discursos que atribuye a Pericles, pero Tucídides mismo
reconoce que «era difícil plasmar los todos palabra por palabra de memoria, por lo que mi
costumbre ha sido poner en boca de los oradores mi opinión, aunque manteniendo lo más
posible el sentido general de lo que dijeron de verdad».
4. Plutarco dice que Idomeneo afirmaba que Pericles mató a Efialtes, pero no le cree al entender
que iría en contra del carácter de Pericles. Según Aristóteles, quien mató a Efialtes fue
Aristódico de Tanagra.
5. Según Plutarco, se cree que Pericles atacó a Samos para gratificar a Aspasia de Mileto.
6. Vlachos mantiene que la narración de Tucídides da la impresión de que la alianza de Atenas se
había convertido en un imperio autoritario y opresivo, si bien no hace comentarios sobre el
mismo tipo de control ejercido por Esparta. Vlachos subraya, sin embargo, que la derrota de
Atenas podría traer un gobierno de Esparta todavía más cruel, algo que realmente ocurrió. Por
ello, el comentario del historiador de que la opinión pública griega apoyaba las demandas
espartanas para liberar Grecia parecen tendenciosas. Geoffrey Ernest Maurice de Ste Croix,
por su parte, argumenta que el imperio de Atenas fue bienvenido y evaluado por la estabilidad
de la democracia en toda Grecia. Según Fornara y Samons, «cualquier visión que apoye que la
popularidad o su contrario pueden inferirse simplemente de consideraciones ideológicas
estrechas es superficial».
7. Según Platias y Koliopoulos, la política de Pericles se guiaba por cinco principios: a) Equilibrar
el poder con el del enemigo, b) Explotar ventajas competitivas y neutralizar las del enemigo, c)
Parar al enemigo mediante la negación de su éxito y la venganza, d) Desgastar el poder
internacional básico del enemigo, e) Modelar el ambiente doméstico del enemigo en beneficio
propio.
8. Según Vlachos, Tucídides debía tener unos 30 años de edad cuando Pericles pronunció su
famoso Discurso fúnebre, y debió estar entre el público.
9. Vlachos apunta que no sabe quién escribió el Discurso fúnebre, pero que «esas son las
palabras que debieron decirse a finales de 431 a. C.». Según Sir Richard C. Jebb, los discursos
de Tucídides dan una idea general del pensamiento de Pericles con una fidelidad en lo
esencial. Es posible que puedan tener dichos suyos, «pero es seguro que no pueden tomarse
como forma de la oratoria del político». John F. Dobson cree que «aunque el lenguaje es el del
historiador, algunas ideas podrían ser las del político». C. M. . Sicking argumenta que
«estamos oyendo la voz real de Pericles», mientras que Ioannis T. Kakridis defiende que el
Discurso fúnebre es una creación casi exclusiva de Tucídides, dado que «la audiencia real no
son los atenienses del comienzo de la guerra, sino los contemporáneos de 400 a. C., que
sufren las repercusiones de la derrota». Gomme está en desacuerdo con Kakridis, e insiste en
la fiabilidad de Tucídides.
10. Según la Enciclopedia Suda del siglo XX, Pericles habría sido el primer orador en escribir
sistemáticamente todos sus discursos. Cicerón habla de los escritos de Pericles, pero recalca
que no deben verse como verdaderos. Muy probablemente, otros escritores usaron su nombre.
11. Ioannis Kalitsounakis argumenta que «ningún lector puede mirar por encima la suntuosa rima
del Discurso fúnebre como un todo y la correlación singular de impetuosa emoción y
maravilloso estilo, atributos que Tucídides no adjudica a ningún otro orador salvo Pericles».
Según Harvey Ynis, Tucídides creó el legado retórico de Pericles que ha dominado desde
entonces.
Véase también
Siglo de Pericles.
Aspasia de Mileto.
Plaga de Atenas.
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Enlaces externos
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Multimedia: Pericles ([Link] / Q80398 (http
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Citas célebres: Pericles Textos: Vidas paralelas/Pericles