DIPLOMATURA
“DESAFÍOS PARA EL CAMBIO Y LA INNOVACIÓN: LA EDUCACIÓN EMOCIONAL”
MÓDULO I
INTRODUCCIÓN
En el primer módulo de la Diplomatura trataremos de delimitar y definir
el campo de actuación de la gestión escolar para una intervención para el
cambio y la innovación.
Trataremos de destacar el eje sustancial de la gestión situada en contexto:
la institución educativa; y por lo tanto la responsabilidad moral de la gestión
frente a la sociedad, como mediadora entre la administración central de la
educación y una realidad particular, un contexto específico que se extiende
al entorno de la escuela. Esa responsabilidad moral significa asumir el
mandato social que recibe la escuela: configurar un ámbito formal de
enseñanza, aprendizaje y convivencia que promueva el desarrollo personal
de sus actores.
En el desarrollo del postítulo trataremos de reflexionar sobre la
consideración de la realidad escolar como algo objetivo, medible, estático,
manejable sólo en forma unipersonal, o si se entiende la realidad de la
escuela como un proceso dinámico de construcción social de significados
acerca de lo organizativo, lo comunitario, lo pedagógico- didáctico; proceso
en el que se cruzan las condiciones sociales, culturales, políticas y
económicas en que está inserta la misma.
Gestionar la escuela significa poner en marcha procesos de toma de
decisiones criteriosas, delegación de tareas, de coordinación de equipos de
trabajo y de supervisión de las acciones educativas.
Por ello, esta capacitación pretende volver sobre estos procesos,
reflexionar sobre ellos, mirando e interpretando cómo se dan en la realidad,
qué cuestiones son facilitadas y cuáles obstaculizadas desde las diversas
actuaciones, para construir un saber acerca de la escuela, desde una actitud
crítica y creativa. Indudablemente esto es necesario para promover
cambios e innovaciones que no signifiquen rupturas abruptas, sino
procesos de transformación en los que permanecen estables algunas
cuestiones y cambian otras.
Reflexionaremos sobre el reconocimiento de la innovación como una
competencia o capacidad de la institución educativa, entendida como una
organización, destacando su carácter de intervención.
La competencia exige generar necesariamente un clima adecuado hacia
la innovación, unas actitudes del personal de la organización abierta a los
cambios, a la formación y a la actualización permanente, con inquietud y
preocupación por las necesidades educativas, con el compromiso y la
participación de todos. Pero a su vez la innovación precisa acciones en una
línea renovadora con actitud constructiva, acorde con nuevas demandas y
cambios previsibles para lograr adelantarse en las respuestas.
Todo ello se traducirá en nuevas formas de pensamiento, en nuevas
ideas, y, en consecuencia, en nuevas formas de hacer, nuevos métodos y
prácticas pedagógicas, nuevos modelos, nuevos recursos, etc.
Como lo afirman diversos autores, el cambio educativo es un
componente de un proceso complejo y dinámico que implica la
transformación de modelos de comportamiento de los docentes, cambios
en la identidad escolar, mejora del desempeño del estudiante y adaptación
a los cambios del medio.
La innovación debe planificarse, partiendo de un estudio de
necesidades, conocimiento de las teorías, modelos y estrategias de los
cambios y las variables que condicionan el éxito de la implantación de los
planes. No tiene ni debe tener un carácter improvisado de ideas más o
menos originales o creativas que se ponen en marcha para posteriormente
ver los resultados que se obtienen. No supone un cambio sin más y existe
una cierta tendencia a estas creencias. Muy al contrario, exige un análisis
diagnóstico de las necesidades y de la realidad de la institución escolar y su
entorno para que la innovación pueda responder a necesidades reales, dar
respuesta fundamentada en los análisis. A partir de este conocimiento, se
analiza la viabilidad del proyecto, los recursos materiales y personales con
que cuenta, factor fundamental en la puesta en marcha de los cambios.
Carbonell1 define la innovación “como una serie de intervenciones,
decisiones y procesos, con cierto grado de intencionalidad y
sistematización, que tratan de modificar actitudes, ideas, culturas,
contenidos, modelos y prácticas pedagógicas. Y, a su vez, de introducir, en
una línea renovadora, nuevos proyectos y programas, materiales
curriculares, estrategias de enseñanza y aprendizaje, modelos didácticos y
otra forma de organizar y gestionar el curriculum, el centro y la dinámica
del aula.” Este autor destaca el carácter de intervención.
Consideramos importante subrayar la importancia de la innovación
como capacidad o competencia de las organizaciones.
La competencia exige generar necesariamente un clima adecuado hacia
la innovación, unas actitudes del personal de la organización abierta a los
cambios, a la formación y actualización permanente, inquietas y
preocupadas por las nuevas corrientes y necesidades educativas, en último
término una política impulsada por la dirección que permita un nuevo
entorno, una nueva construcción social y cultural que implique a todo el
personal con el compromiso y la participación de todos.
Según Hargreaves2 las escuelas enfrentan problemas que deben atender y que
se originan en su necesidad de establecer conexiones conscientes y
constructivas con el mundo que las trasciende, por varias razones:
1. Como nunca antes, las escuelas no pueden cerrar sus puertas y dejar
fuera los problemas del mundo exterior.
2. Las escuelas están perdiendo su monopolio sobre el aprendizaje.
3. En muchas partes del mundo desarrollado las personas experimentan una
crisis de comunidad, y las escuelas brindan una de nuestras últimas y
mayores esperanzas de resolverla.
4. Los docentes necesitan mucha más ayuda.
5. La competencia en el mercado, la elección parental y la autogestión
individual, redefinen las relaciones de las escuelas con sus entornos.
1
Carbonell. J. (2001) “La aventura de innovar. El cambio en la escuela. Madrid. Morata.
2 Hargreaves A. (2003) “Enseñar en la sociedad del conocimiento” Ed. Octaedro.
6. Las escuelas ya no pueden ser indiferentes a la vida laboral que espera a
sus alumnos cuando ingresen en el mundo adulto.
Debemos reconocer algunos factores que permiten potenciar la
innovación en los centros educativos y, en consecuencia, trabajar por la
calidad educativa:
Debe ser contextualizada, es decir, adecuada a la idiosincrasia de la
organización y al contexto cultural y social. Son condiciones
culturales y sociales, los recursos, las necesidades, etc. quienes
determinarán el tipo de innovación más acorde para ello.
Afecta a toda la organización. Una innovación no es una acción
puntual dirigida a algún aspecto de la institución educativa, sino que
se debe proyectar a todos los ámbitos de la organización, aunque
muy especialmente a aquellos procesos clave que constituyen la
razón de ser o la esencia del centro educativo.
La implicación de todas las personas de la escuela, muy
especialmente de los maestros y profesores, agentes fundamentales
de los cambios. Por ello destacamos la necesidad de impulsar la
formación y actualización permanente que sustenten y alimenten
ideas renovadoras en las formas de pensamiento y de acción. Se
requiere potenciar el desarrollo humano de la organización en un
clima abierto al cambio, de trabajo en equipo, con responsabilidad
compartida, con reconocimiento y recompensas a su labor,
impulsada por el liderazgo de la dirección. Todo ello está en las bases
de cualquier acción innovadora, pero es aquí donde se encuentran
los mayores problemas y resistencias para el desarrollo de una
innovación.
La innovación debe planificarse, partiendo de un estudio de
necesidades, conocimiento de las teorías, modelos y estrategias de
los cambios y las variables que condicionan el éxito de la
implantación de los planes. No supone un cambio sin más y existe
una cierta tendencia a estas creencias. Exige un análisis diagnóstico
de las necesidades y de la realidad de la escuela y de su entorno para
que la innovación pueda responder a necesidades reales. A partir de
este conocimiento se analiza la viabilidad del proyecto, los recursos
materiales y personales con que cuenta, factor fundamental en la
puesta en marcha de cambios en una institución educativa.
Todos los autores consultados y que mencionamos en la bibliografía
señalan que para garantizar el éxito de una innovación en una institución
educativa se deben tener en cuenta especialmente los factores
relacionados con el medio y el clima. Los factores organizativos y los
individuales deberán ser evaluados antes y durante el diseño y el
desarrollo del plan innovador.
Se requieren planes perfectamente planificados, valorados en el
proceso de diseño en todos los componentes, para garantizar su
adecuación y viabilidad, ajustados y concretos en sus objetivos, en sus
guías y estrategias para los responsables de la implantación y desarrollo
y un sistema de evaluación, coherente con los objetivos, para ser
aplicado a lo largo del proceso y en los productos finales alcanzados.
Esta capacitación tratará de poner en evidencia que es posible mejorar
la calidad educativa a partir de estrategias de innovación y cambio en el
funcionamiento institucional y en los modos de trabajo docente.
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