Fallo
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Registro n°1604/22
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IV. Ya sorteada esta Sala 2, y puestos los autos en
término de oficina, conforme lo previsto por los arts. 465, cuarto
párrafo y 466, CPPN, no se realizaron presentaciones.
V. Luego, se concedió un plazo para la interposición de
un memorial, en sustitución de la audiencia de trámite ordinario
establecida en el art. 465, CPPN. Asimismo se dispuso que las partes
podrían solicitar la realización de una audiencia a través de un sistema
de videoconferencia.
En esa ocasión, la defensa de Escobar hizo un repaso del
plexo probatorio colectado en autos y, después de citar normativa que
consideró aplicable para el caso, aseveró que el evento estudiado
encuadra dentro de las previsiones de la legítima defensa y del
cumplimiento del deber; todo ello, de acuerdo con los arts. 34, incs. 4°
y 6°, CP. Finalmente, en apoyo de su posición citó profusa doctrina y
jurisprudencia.
VI. Superada la etapa prevista por el art. 468, CPPN,
tuvo lugar la deliberación, tras lo cual las actuaciones quedaron en
estado de ser resueltas.
Y CONSIDERANDO:
El juez Horacio L. Días dijo:
1. Para una mejor comprensión del caso, es menester
repasar brevemente sus antecedentes más relevantes.
a. Las presentes actuaciones se originaron como un
desprendimiento de la investigación iniciada el 13 de septiembre de
2017, cuyo objeto procesal se centraba en la actuación delictiva de
Juan Agustín Abruesen y Dilan Carpio, quienes ese mismo día
ingresaron al local de “Carrefour Express” ubicado en Viamonte 352
de esta Ciudad, cerca de las 21.20 horas, esgrimiendo un arma blanca
y un arma de fuego posteriormente se supo que no contaba con
tambor ni martillo, y que estaba recubierta en cinta negra,
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Carpio, para luego poner el foco en la intervención del propio
Escobar.
Repasada la mecánica de los hechos, tarea para la que se
apoyaron esencialmente en el testimonio de Bianca Palacios,
empleada del Carrefour Express, y en las filmaciones obrantes en la
causa, expusieron que las imágenes provenientes del archivo
“CH02_20170913212730_0345651” de la carpeta “Aylmer 1”
demuestran que lo medular del caso transcurre en tan sólo dos
segundos, que la imagen muestra a “Carpio separándose unos pasos
de Escobar, con el cual hasta ese instante había estado forcejeando
cuerpo a cuerpo, cómo cae un objeto al suelo que posteriormente se
supo era su arma, choca de espaldas contra un cartel situado en el
centro de la vereda y avanza hacia el preventor, con un paso que no
alcanza a completar porque cae desplomado a lo largo del cordón de
la acera. En ese brevísimo lapso se habría producido el segundo de
los disparos que impactó en su cabeza y causó su deceso, pero no ha
podido ser determinado científicamente su preciso momento; el
esfuerzo de la auxiliar fiscal en la audiencia para ubicarlo no puede
alzarse contra lo dictaminado por los expertos y por cierto, tampoco
lo advirtió el Tribunal en la forma pretendida.”
Recapitularon sosteniendo que “un policía en ejercicio
de sus funciones, arribó al supermercado en que se desarrollaba un
violento robo y uno de los autores fingió ser empleado, para una vez
descubierto, tomar de rehén a una mujer y con su arma apuntarle
directamente a la cabeza. Lo mismo hizo hacia el preventor,
intentando incluso arrebatarle su pistola en más de una ocasión”.
De tal modo, los jueces adelantaron su criterio indicando
que su actuación “solo puede ser analizada bajo el prisma de la
legítima defensa, tal como hizo la Sra. juez a quo, por cuanto, ante
una amenaza contra la vida de la rehén y la suya, actual e inminente
no controvertida por cierto, el caso escapa de las previsiones del
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menos aún, que el funcionario sobre esa novedad decidió quitarle la
vida”.
Además, valoraron que a Escobar “se lo ve separado
unos pasos por el retroceso de Carpio, pero nunca se detuvo y siguió
desplazándose hacia el mismo lado que lo hacía aquél, expectante,
aun en medio del peligro que se desarrollaba en el comercio, de lo
que no había razones para suponer, con certeza, que hubiera
finalizado”.
Insistieron, entonces, con que “que en los pocos
segundos que duró el enfrentamiento es imposible exigirle al policía
la capacidad reflexiva y de análisis global que las partes pretenden.
Ex ante, el peligro cierto y actual para terceros y para el propio
Escobar fue concreto, por lo que su conducta posterior al primer
disparo no puede desvincularse. La propuesta de los recurrentes
importa un recorte fáctico sólo atendible desde una perspectiva
ulterior de la secuencia, que reproduce en una imaginaria cámara
lenta desde una cómoda observación ex post; sólo así es posible
racionalizar tan fríamente sobre acciones que llevaron sólo dos
segundos, en un absoluto contexto de estrés y tensión. Se trata de una
unidad inescindible. Tras el disparo inicial Escobar aseguró
desconocer si había alcanzado a Carpio y las imágenes, en
continuado, no exhiben clara renuncia a la agresión como para
aseverar como pretenden los acusadores, que estaba controlada por
el policía. Nunca dio la espalda al preventor, ni mostró inequívoca
actitud de fuga; por el contrario se mantuvo de frente y en un
escenario en que la lucha no había cesado. Asimismo, Carpio efectuó
movimientos oscilantes, confusos, incluso hacia donde él se ubicaba,
que en ese marco, no sugieren cese del peligro actual. La respuesta
del imputado estuvo condicionada por la violencia demostrada
previamente y ese confuso comportamiento”.
Desde otra perspectiva, esgrimieron que “frente a un
atacante armado, que hasta puede contar con terceros que lo asistan
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En ese sentido, consideró que “para ver un video y decir
cuándo se aprecia un disparo, no es necesario un perito, ni lo es para
correlacionar lo que se observa en las imágenes con los hallazgos de
la autopsia practicada por los profesionales del Cuerpo Médico
Forense” (cfr. p. 34 de la pieza impugnativa).
Esgrimió que la tarea efectuada por el Ministerio Público
Fiscal en la pieza de fs. 476/506, que a su entender cuenta con
“respaldo gráfico” y “análisis cuadro por cuadro” de la secuencia
documentada resulta contundente para ubicar el momento exacto en
que se produce el segundo disparo.
3.a.2. Del “riesgo para terceros”.
La recurrente esgrimió que al momento del segundo
disparo ya no había riesgo para terceros pues Palacios huyó antes de
que Escobar disparara por primera vez, lo que dio lugar a que Carpio
soltara el arma de fuego que blandía.
3.a.3. Con relación a la percepción de Escobar
después de ejecutar el primer disparo.
Acto seguido, aseveró que los jueces no han evaluado
cuál era la capacidad de observación de Escobar luego de ejecutar el
primer disparo, para aseverar que pudo no haber advertido que el
arma de Carpio cayó al suelo.
Repasó el descargo del propio imputado, haciendo
hincapié en que allí se extrae que su atención estuvo puesta
permanentemente en lo que hacía Carpio con sus manos, frente a lo
cual realizó acciones para desarmarlo.
Agregó que Escobar “lejos está de ser un novato en estas
lides”, que forma parte de las fuerzas de seguridad desde al menos el
año 2002 y que para ser traspasado desde el ámbito de la Policía
Federal Argentina a la Policía de la Ciudad debió aprobar el “Curso
de integración y nivelación para personal transferido de la Policía
Federal Argentina”. Luego de repasar algunos de los cursos
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extendiendo uno o ambos brazos, en aparente posición de tiro?
¿acaso se abalanza con los puños hacia el policía?”.
Acto seguido, puso el foco en Escobar y estimó que luego
del primer disparo se lo observa de modo adecuado a su eje corporal,
erguido y con el arma en su poder, dominando la situación a partir de
una privilegiada posición que le permitió ver toda la secuencia antes
descripta a partir de una distancia que lo habilita a apuntar
adecuadamente para no fallar en su siguiente disparo.
Hizo una recapitulación de todo lo expuesto, y finalmente
solicitó que se anule la decisión recurrida y que se reenvíe la causa
para que por intermedio de otra Sala de la CNACC se dicte un
pronunciamiento ajustado a derecho, donde se tenga en cuenta la
doctrina legal fijada en el agravio que a continuación será reseñado.
3.b. La correcta aplicación de la ley penal sustantiva.
Como ejes rectores del agravio, la querellante postuló que
los magistrados de la Sala 6 no explicaron por qué razón correspondía
encuadrar el caso dentro de las previsiones de la legítima defensa, y
que tampoco se dijo nada al respecto acerca de cuáles son las
consecuencias prácticas de seleccionar la legítima defensa en lugar del
cumplimiento de un deber como causa de justificación.
Citó doctrina y normativa que consideró aplicable al caso
y aseveró que la actuación de Escobar debió haber sido examinada a
la luz del marco jurídico resultante de los instrumentos que
reglamentan la actuación de los funcionarios pertenecientes a las
fuerzas de seguridad de esta Ciudad, para luego, en un segundo
momento y bajo ese prisma, evaluar si la conducta del imputado
encuadra dentro de un homicidio agravado tal como propuso esa
parte y también la fiscalía o, “cuando menos”, en un supuesto de
exceso en el cumplimiento de un deber (art. 35, CP).
Señaló que todo ello no fue abordado y que el juicio
provisional de subsunción no es “en principio” un deber de este
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impulso, pero que si así fuera, tal circunstancia no disminuye su
imprudencia, sino que la aumenta.
Continuó con sus críticas a la sentencia indicando que se
omitió examinar la proporcionalidad de la conducta emprendida por
Escobar con relación a la “situación imaginada”, explicando que si se
aceptase que el imputado ejecutó el segundo disparo obrando bajo un
error sobre la existencia o inminencia de un ataque de Carpio, y aún
considerando que tal yerro no le fuera imputable por ser invencible,
restaría dar una respuesta a este punto, para lo cual primeramente
debería determinarse cuál fue la falsa representación, y luego si
Escobar ajustó su acción al mandato de absoluta necesidad y
proporcionalidad.
Luego de citar nuevamente doctrina y de reiterar que bajo
su entendimiento Escobar no actuó bajo ningún tipo de error, insistió
con que aún de ser así, debería tenerse en cuenta que si el objeto de la
malinterpretación se produjo sobre un escenario en que Carpio se
tambaleaba y se acercaba genuflexo al cordón de la vereda, parecería
desmedida la utilización de un disparo a la cabeza como medio de
defensa.
Recordó a esos efectos cuanto dispone el art. 98 de la ley
5688 de la CABA y sintetizó lo expuesto indicando que en el
pronunciamiento recurrido se evidenció una errónea prescindencia de
los arts. 34, inc. 1° y 4°, CP.
3.c. En el acápite intitulado “Solución jurídica que se
pretende” la recurrente solicitó la anulación de la sentencia en lo que
respecta a la valoración de la prueba y reconstrucción fáctica. Por otro
lado, requirió que se case la resolución en virtud de la errónea
aplicación de la ley sustantiva, estableciéndose la normativa legal
aplicable.
En definitiva, solicitó el reenvío de la causa para el
conocimiento de otra Sala de la CNACC, la que siguiendo la doctrina
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una cámara posicionada en la vía pública la secuencia que inicia con
la salida intempestiva de uno de los clientes del local comercial que
había sido víctima del accionar delictivo de Carpio y Abruesen, hasta
el momento en que el primero de ellos cae desplomado al suelo,
producto de los disparos de Escobar, explicando los jueces
centralmente que “lo medular del estudio (...) se desarrolla entre las
21:28:07 y 21:28:09 según el display de este registro esto es, en tal
sólo dos segundos”, siendo que “en ese brevísimo lapso se habría
producido el segundo de los disparos que impactó en su cabeza [se
refiere a la de Dilan Carpio] y causó su deceso, pero no ha podido ser
determinado científicamente su preciso momento; el esfuerzo de la
auxiliar fiscal en la audiencia para ubicarlo no puede alzarse contra
lo dictaminado por los expertos y por cierto, tampoco lo advirtió el
Tribunal en la forma pretendida”. En síntesis sobre este primer punto,
se aseveró que “pese a la conclusión a que arribó la fiscalía, los
expertos que peritaron las filmaciones no pudieron situar en ella el
momento en que aquél ocurrió, lo que impediría cualquier afirmación
seria y objetiva que no deje dudas del conocimiento cierto de que ya
Carpio no tenía el arma, y mucho menos aún, que el funcionario
sobre esa novedad decidió quitarle la vida”.
De tal manera, para demostrar la alegada arbitrariedad en
que habría incurrido el tribunal de apelaciones para arribar a tal
conclusión, el elemento central en que se apoyó la querellante fue la
“impresión seriada de las imágenes tomadas por el Sr. Fiscal” en su
dictamen de fs. 476/506, pieza en la que se extrajeron imágenes
fragmentadas del video, luego de lo cual al pie de cada una de ellas se
insertaron explicaciones, siendo la más categórica al respecto la que
consigna en el recorte del minuto 21:28:09 de la cámara externa que
en él se advierte una “luminosidad diferente (...) lo cual es compatible
con el efecto que produce un disparo” (cfr. fs. 502 vta.).
Sin embargo, lo cierto es que luego de acudir al mentado
registro audiovisual, lo que la recurrente interpreta que se observa con
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para mayor abundamiento remarcaré las que entiendo más
trascendentales para el caso.
Es que aun partiendo del extremo que apunta acreditado
la impugnante, los magistrados de la instancia se han pronunciado
indicando que del modo en que cae el arma de fuego al piso luego del
primer disparo véase, sobre este punto, que cae de espaldas y en
diagonal hacia la izquierda del policía, quien en ese preciso momento
se encontraba dirigiéndose hacia adelante “es altamente probable
que desde su campo visual [Escobar] no lo advirtiera”, además de
que en ese escenario, “las imágenes, en continuado, no exhiben clara
renuncia a la agresión como para aseverar como pretenden los
acusadores, que estaba controlada por el policía (...) Asimismo,
Carpio efectuó movimientos oscilantes, confusos, incluso hacia donde
él se ubicaba, que en ese marco, no sugieren cese del peligro actual”.
Aquello, a su vez, está íntimamente vinculado con la recreación de
todo el contexto de actuación del policía, dentro de lo que cabe
remarcar lo aseverado en el decisorio en cuanto a que “un policía, en
ejercicio de sus funciones, arribó al supermercado en que se
desarrollaba un violento robo y uno de los autores fingió ser
empleado, para una vez descubierto, tomar de rehén a una mujer y
con su arma apuntarle directamente a la cabeza. Lo mismo hizo hacia
el preventor, incluso intentando arrebatarle su pistola en más de una
ocasión”, siendo crucial en esa lógica que “la propuesta de los
recurrentes importa un recorte fáctico sólo atendible desde una
perspectiva ulterior de la secuencia, que reproduce en una
imaginaria cámara lenta desde una cómoda observación ex post; sólo
así es posible racionalizar tan fríamente sobre acciones que llevaron
sólo dos segundos, en un absoluto contexto de estrés y tensión. Se
trata de una unidad inescindible”. Es así que los jueces de la anterior
instancia han hecho un repaso pormenorizado de los principales
medios de prueba con los que se cuenta en la causa para fundar su
posición sobre la justeza del accionar de Escobar siendo los más
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1 Sentencia del 22.11.16, Sala II, jueces Morin, Niño y Sarrabayrouse, registro n°
935/16.
2 Sentencia del 1.8.17, Sala II, jueces Morin, Niño y Sarrabayrouse, registro n°
643/17.
3 Sentencia del 11.7.18, Sala II, jueces Días, Sarrabayrouse y Morin,
registro n° 817/18.
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“Romero”4, “Grizutti”5, “Lencina y otro”6, “Ibarra”7 y más
recientemente en “Gazzaniga”8, “Maldonado y otros”9, “Navas”10,
“Cano”11, “Grandoli”12, “Iglesias”13, “Palermo”14 y “Caballero”15.
2. Asimismo, me remito a los precedentes “Taborda”16,
“Marchetti”17, “Castañeda Chávez”18, “Guapi”19, “Fernández y
otros”20, “Díaz”21, “Sheriff”22, “González”23 y “Trelles de Armas”24
(entre muchísimos otros), en torno al alcance de la duda en el proceso
penal y la aplicación del principio in dubio pro reo;
4 Sentencia del 6.8.18, Sala II, jueces Morin, Días y Sarrabayrouse, registro n°
907/18.
5 Sentencia del 24.04.19, Sala II, jueces Sarrabayrouse, Morin y Días, registro nº
448/19.
6 Sentencia del 14.5.19, Sala II, jueces Morin, Días y Sarrabayrouse, registro n°
560/19.
7 Sentencia del 13.8.19, Sala II, jueces Sarrabayrouse, Morin y Días, registro n°
1067/19.
8 Sentencia del 10.3.21, Sala II, jueces Sarrabayrouse, Morin y Días, registro n°
284/21.
9 Sentencia del 28.4.21, Sala II, jueces Días, Morin y Sarrabayrouse, registro n°
553/21.
10 Sentencia del 7.7.21, Sala I, jueces Bruzzone, Sarrabayrouse y Días, registro
n° 1002/21.
11 Sentencia del 22.9.21, Sala II, jueces Sarrabayrouse, Morin y Días,
registro n° 1389/21
12 Sentencia del 31.3.21, Sala II, jueces Sarrabayrouse, Días y Morin,
registro n° 396/21.
13 Sentencia del 16.3.22, Sala II, jueces Días, Morin y Sarrabayrouse,
registro n° 246/22.
14 Sentencia del 5.5.22, Sala II, jueces Días, Morin y Sarrabayrouse,
registro n° 600/22.
15 Sentencia del 4.5.22, Sala I, jueces Rimondi, Bruzzone y
Sarrabayrouse, registro n° 589/22.
16 Sentencia del 2.9.15, Sala II, jueces Bruzzone, Sarrabayrouse y Morin,
registro n° 400/15.
17 Sentencia del 2.9.15, Sala II, jueces Bruzzone, Sarrabayrouse y Morin,
registro n° 396/15.
18 Sentencia del 18.11.15, Sala II, jueces Bruzzone, Sarrabayrouse y
Morin, registro n° 670/15.
19 Sentencia del 24.11.16, Sala II, jueces Sarrabayrouse, Morin y Niño,
registro n° 947/16.
20 Sentencia del 10.11.17, Sala II, jueces Sarrabayrouse, Morin y Niño,
registro n° 1136/17.
21 Sentencia del 27.2.18, Sala II, jueces Sarrabayrouse, Morin y Días,
registro n° 132/18.
22 Sentencia del 11.3.20, Sala II, jueces Sarrabayrouse, Morin y Días,
registro nº 339/20.
23 Sentencia del 26.8.20, Sala II, jueces Sarrabayrouse, Morin y Días,
registro n° 2583/20.
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personas ingresaron armadas (una con un cuchillo –Abruesen– y la
restante –Carpio– con un arma de fuego, más allá de su posterior
verificación en cuanto a la inaptitud para el disparo); Carpio simuló
ser del personal del local para luego tomar de rehén a la cajera
Palacios a quien también apuntó y amenazó con matarla. Tras lograr
escapar Palacios, Escobar intentó reducir a Carpio mientras se
apuntaban mutuamente, y el segundo intentó quitar el arma al policía
y comenzaron a forcejear; Escobar detonó el primer disparo –que
impactó en el antebrazo derecho de Carpio, con salida en su mano– y,
dos segundos después, disparó el segundo, que impactó en su cabeza.
La querellante no controvierte que pasaron solo dos
segundos entre uno y otro disparo, de manera tal que el análisis del
tribunal anterior en torno a que la secuencia no debe parcializarse sino
analizarla como un continuo es adecuado.
En particular, la sentencia criticada tuvo en cuenta que, si
bien en esos dos segundos a Carpio se le cayó el arma, no se acreditó
que Escobar haya podido verlo; a lo que se suma que Abruesen aún
estaba en el interior del local, con un cuchillo.
5. Con estas precisiones, adhiero al análisis y a la
solución propuesta por el juez Días en su voto.
En virtud del acuerdo que antecede, la Sala II de la
Cámara Nacional de Casación en lo Criminal y Correccional de la
Capital Federal RESUELVE:
RECHAZAR el recurso de casación interpuesto y, en
consecuencia, CONFIRMAR la decisión impugnada en todo cuanto
fuera materia de agravios; con costas (arts. 465, 468, 469, 470, 471 –
estos dos últimos, a contrario sensu–, 530 y 531, CPPN).
Se deja constancia de que, en razón de los votos
coincidentes de los jueces Horacio Días y Eugenio Sarrabayrouse, el
magistrado Daniel Morin no emitió su voto por aplicación del art. 23,
último párrafo, CPPN (texto según ley 27.384).
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JOAQUIN OCTAVIO
MARCET
PROSECRETARIO DE
CAMARA
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Fecha de firma: 12/10/2022
Firmado por: EUGENIO C. SARRABAYROUSE, JUEZ DE CAMARA DE CASACION
Firmado por: JOAQUIN OCTAVIO MARCET, PROSECRETARIO DE CAMARA
Firmado por: HORACIO LEONARDO DÍAS, JUEZ DE CAMARA
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