0% encontró este documento útil (0 votos)
6 vistas11 páginas

Fallo

La Cámara Civil de la Nación se reunió para analizar la apelación de Paloma De La Paz Columba tras el rechazo de su demanda por daños y perjuicios contra TM Cargo S.A. y su aseguradora, La Meridional. La sentencia destacó que la actora no logró probar su versión del accidente, y se concluyó que la responsabilidad recae en los demandados, quienes demostraron que el accidente ocurrió por la imprudencia de la actora. Finalmente, se reafirmó la aplicación de la normativa vigente sobre responsabilidad objetiva en accidentes de tránsito.
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
6 vistas11 páginas

Fallo

La Cámara Civil de la Nación se reunió para analizar la apelación de Paloma De La Paz Columba tras el rechazo de su demanda por daños y perjuicios contra TM Cargo S.A. y su aseguradora, La Meridional. La sentencia destacó que la actora no logró probar su versión del accidente, y se concluyó que la responsabilidad recae en los demandados, quienes demostraron que el accidente ocurrió por la imprudencia de la actora. Finalmente, se reafirmó la aplicación de la normativa vigente sobre responsabilidad objetiva en accidentes de tránsito.
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Poder Judicial de la Nación

CAMARA CIVIL - SALA M

ACUERDO. En Buenos Aires, a los 25 días del mes de septiembre del año dos
mil veintitrés, hallándose reunidos los señores jueces de la Sala “M” de la Cámara Nacional
de Apelaciones en lo Civil, Dres. Carlos A. Calvo Costa, Guillermo D. González Zurro y
María Isabel Benavente, a fin de pronunciarse en los autos “Columba, Paloma De La Paz
c/La Meridional Cía Argentina de Seguros S.A. y otros s/ daños y perjuicios”,
expediente n° 60048/2019, el Dr. Calvo Costa dijo:

I.- La sentencia dictada el 28 de abril de 2023 rechazó la demanda


interpuesta por Paloma De La Paz Columba contra TM Cargo S.A., Alejandro Damián
Longobucco y su aseguradora, La Meridional Compañía Argentina de Seguros S.A., con
costas.
El pronunciamiento fue apelado por la parte actora, que expresó sus
agravios el 28 de junio de 2023, mereciendo la réplica de las emplazadas el 7 de julio de
2023.
II.- Aclaro, en forma previa a ingresar en el análisis de los agravios
presentados, que los jueces no tienen el deber de analizar todas y cada una de las
argumentaciones de las partes, así como tampoco la totalidad de las pruebas producidas en
los asuntos sometidos a su decisión, sino tan solo aquellas que sean conducentes y
relevantes para poder brindar una solución a la cuestión planteada (art. 386 in fine Código
Procesal Civil y Comercial de la Nación), criterio que también ha sido sostenido por la
Corte Suprema de Justicia de la Nación en forma sistemática y reiterada desde hace ya
varios años1. Asimismo, tampoco están obligados los magistrados a brindar tratamiento a
todas las cuestiones expuestas que no resulten ser decisivas para la resolución de la causa.
Asimismo destaco que la expresión de agravios de la actora, al
cumplir –en líneas generales– con la crítica concreta y razonada que prescribe el art. 265
del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación, en aras de la amplitud de la garantía
de defensa en juicio, y conforme al criterio restrictivo que rige en esta materia 2, no
propiciaré la sanción de deserción que postulan las emplazadas respecto de aquella.
Por otro lado, creo menester poner de resalto que, en función de la
fecha en la cual las partes señalan que se produjo el accidente, la litis debe ser resuelta a la
luz del Código Civil y Comercial de la Nación, vigente desde agosto de 2015.
Es también conveniente explicar brevemente por qué, pese a algunos
avatares legislativos, continúa plenamente vigente la doctrina plenaria elaborada a lo largo
del tiempo por esta cámara. En efecto, si bien el art. 303 del Código Procesal Civil y
Comercial fue derogado por el art. 12 de la ley 26.853, en virtud del art. 15 de aquella

1
Véanse, entre otros: CSJN, 27/05/1964; “Dermidio Benítez c/ S.A. Compañía Sansinena”, Fallos 258:304; íd,
28/07/1965, “S.R.L. Fernández González y Tacconi c/ S.R.L. Madinco”, Fallos 262:222; íd, 06/12/1968, “Prudencia Cía.
Argentina de Seguros Grales. S.A. c/ Capitán y/o Propietario y/o Armador del Buque Rhone. Giralt, Agustín y otros”,
Fallos 272:225.
2
Gozaíni, Osvaldo A., Código Procesal Civil y Comercial de la Nación. Comentado y Anotado, La Ley, Buenos Aires,
2006, t. II, p. 101/102; Kielmanovich, Jorge L., Código Procesal Civil y Comercial de la Nación. Comentado y Anotado,
Lexis Nexis, Abeledo-Perrot, Buenos Aires, 2003, t. I, p. 426.
Fecha de firma: 25/09/2023
Firmado por: GUILLERMO GONZALEZ ZURRO, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: CARLOS ALBERTO CALVO COSTA, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: MARIA ISABEL BENAVENTE, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: ADRIAN PABLO RICORDI, SECRETARIO

#34002545#384990401#20230922130038480
norma tal disposición recién entraría en vigor a partir de la efectiva integración y puesta en
funcionamiento de los tribunales que allí se crearon (Acordada 23/2013 de la Corte
Suprema de Justicia de la Nación). Ahora bien, esos tribunales nunca vieron la luz, y de
hecho, el art. 4 de la ley 27.500 abrogó la ley 26.853 –con excepción de su art. 13– y
reinstauró el recurso de inaplicabilidad de ley y la obligatoriedad de los fallos plenarios.
Por último, pese a que el hecho debatido en estos obrados ocurrió en
la ciudad de La Plata, Provincia de Buenos Aires, destaco que también resultan aplicables al
caso las normas de la Ley Nacional de Tránsito nro. 24.449, a cuyo texto se ha adherido la
Provincia de Buenos Aires mediante ley 13.927 (art. 1).
III.- En resguardo de un adecuado orden expositivo, estimo oportuno
efectuar un breve relato de los hechos que motivaron el dictado de la sentencia recurrida.
En el escrito de postulación, la parte actora indicó que el 6 de mayo de
2018, entre las 4 y las 5:30 hs., se encontraba circulando a bordo de su vehículo Renault
Sandero, por la Av. 32 sentido al Boulevard 83 de la localidad de La Plata, acompañada por
Diego Arribalzaga y Emanuel Álvarez. En la intersección con la Av. 1, un camión
Volkswagen CAM y su semi-acoplado, que circulaba por la otra mano de la Av. 32, se cruzó
intempestivamente y en contramano.
Ante ello, la accionante intentó frenar y esquivarlo, girando hacia el
lado izquierdo, pero debido al porte y al chasis del camión resultó imposible, por lo que
impactó contra el lateral derecho de este, lo que provocó el retroceso del automotor varios
metros, y su destrucción total. Destacó que la forma en la cual se cruzó el camión en
contramano fue de tal modo súbito e inesperado que, en las mismas circunstancias,
cualquier automovilista se hubiera visto impedido de frenar para evitar el choque.
Destacó que a raíz del impacto el vehículo Renault Sandero quedó
inutilizable. Indicó que el daño en el camión se localizó sobre el lado derecho y que la
única manera de que ello fuera posible es que haya cruzado la Av. 32 en sentido contrario a
la circulación de la Av. 1.
Dirigió la demanda contra TM Cargo S.A. y Alejandro Damián
Longobucco en sus respectivos caracteres de titular y conductor del camión señalado, por la
diferencia resultante entre el valor de reposición del automóvil y el monto abonado por su
aseguradora por destrucción total, privación de uso y daño moral.
La Meridional Cía. Argentina de Seguros S.A. contestó la citación en
garantía y reconoció la cobertura que en esa fecha brindaba a TM Cargo S.A. con relación
al camión con semi-remolque señalados. En su responde –al que luego adhirieron los
accionados– reconoció también la ocurrencia del accidente en el que se vieron involucrados
los vehículos de las partes, así como sus circunstancias de tiempo y lugar, aunque negó la
mecánica del hecho expuesta por la accionante.
Refirió, en su lugar, que el codemandado Longobucco –chofer
experimentado– se encontraba conduciendo el camión con acoplado a escasa velocidad por
la Av. 32 y al arribar a la intersección de la mencionada arteria con la Av. 1, disminuyó aún
más su marcha, a fin de constatar que no circulara ningún otro vehículo. En tal
circunstancia, cuando se encontraba promediando el citado cruce y había traspasado
holgadamente la línea media de la intersección, el camión resultó embestido en el lateral
Fecha de firma: 25/09/2023
Firmado por: GUILLERMO GONZALEZ ZURRO, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: CARLOS ALBERTO CALVO COSTA, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: MARIA ISABEL BENAVENTE, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: ADRIAN PABLO RICORDI, SECRETARIO

#34002545#384990401#20230922130038480
Poder Judicial de la Nación
CAMARA CIVIL - SALA M

derecho por el frente del Renault Sandero conducido por la actora, que circulaba a gran
velocidad y en forma desatenta por la Av. 1, sin constatar la inexistencia de vehículos sobre
el boulevard.
Afirmó, de este modo, que la actora tergiversó intencionalmente la
forma en la que aconteció el accidente, pues no es cierto que el camión circulara en
contramano como tampoco lo es que lo hiciera por la Av. 1, por la cual sí transitaba la
accionante.
En la sentencia, la magistrada destacó que el funcionamiento de las
presunciones de responsabilidad no relevan al damnificado de la carga de acreditar las
circunstancias en las que se produjo el hecho, por lo que cobra singular relevancia el relato
acerca de cómo ocurrió el hecho generador de responsabilidad, indicándose con
minuciosidad sus detalles, en la medida en que de ellos pueden derivarse elementos que
definan la responsabilidad imputable al demandado.
Así, tuvo en consideración que en las constancias penales no surge
con claridad por cuál de las calles circulaba cada una de las partes, aunque de sus
posiciones finales allí consignadas se deduce que el impacto tuvo lugar sobre la mano de la
Av. 32 con sentido a Ensenada. Señaló también que el testimonio brindado por uno de los
acompañantes de la actora resultó confuso y repleto de afirmaciones erróneas y que las
pruebas producidas no logran clarificar el punto de discrepancia principal entre las partes
–trayectoria que traían los vehículos antes del impacto– sino que, por el contrario, resultan
difusas y contradictorias entre sí.
Junto con ello, sostuvo que la circunstancia de que la aseguradora de
la accionante haya abonado una suma de dinero a la demandada por este accidente es un
indicio que abona la versión de los accionados. Destacó que la actora no ofreció otras
pruebas para corroborar su versión –entre ellas, peritaje mecánico, para aventurar una
posible forma de ocurrencia que le diese respaldo– y que, en el contexto fáctico y
probatorio señalado, la versión que cobra más relevancia es la que sostuvieron los
demandados y la aseguradora.
Concluyó que, en definitiva, la demandante no ha logrado acreditar el
hecho ilícito en el que fundó su demanda, que consistía en que mientras circulaba por la
Av. 32 se interpuso en su línea de marcha un camión a contramano. Por ello, y porque
además con los elementos reunidos la hipótesis más probable es la que sostuvieron los
emplazados, desestimó la demanda.
IV.- A continuación trataré los agravios que introduce ante esta alzada
la parte actora.
Asiste razón al apelante en cuanto al punto de partida que cabe tomar
para el estudio de la responsabilidad civil en el hecho aquí debatido. El caso encuadra en el
supuesto del artículo 1757 del Código Civil y Comercial, por expresa remisión del art. 1769
del mismo cuerpo legal, referido a los daños causados por la circulación de vehículos. El
Fecha de firma: 25/09/2023
Firmado por: GUILLERMO GONZALEZ ZURRO, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: CARLOS ALBERTO CALVO COSTA, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: MARIA ISABEL BENAVENTE, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: ADRIAN PABLO RICORDI, SECRETARIO

#34002545#384990401#20230922130038480
sistema, en este punto, es similar al que regía el art. 1113 del Código Civil derogado, dado
que la ley establece expresamente la responsabilidad objetiva del dueño y del guardián de
las cosas riesgosas o viciosas3.
Por esa razón, el damnificado solo tenía que acreditar el perjuicio
sufrido y la intervención de la cosa que lo produjo o, lo que es lo mismo, la relación de
causalidad puramente material entre el vehículo del cual se trata y el daño. Esto es así en la
medida en que sobre el creador del riesgo gravita una presunción de adecuación causal, que
únicamente puede ser desvirtuada si se acredita la intervención de una causa ajena; vale
decir, el hecho de la víctima, de un tercero por quien no tenga el deber jurídico de
responder o, en fin, el caso fortuito o la fuerza mayor4.
Ahora bien, es evidente que –como ya se señaló en los precedentes
antes citados– el plenario dictado por esta cámara en pleno, in re “Valdez, Estanislao F. c/
El Puente S.A.T. y otro” (LL 1995-A-136) ha perdido aplicación a partir de la derogación
del texto en el que se fundaba (el art. 1113 del Código Civil abrogado) y la adopción de
otro nuevo. En este sentido, dice Kielmanovich que la doctrina plenaria es susceptible de
modificarse por el cambio de legislación que derogue o modifique la norma interpretada
por aquella5.
Empero, al disponer que los artículos referidos a la responsabilidad
derivada de la intervención de cosas se aplican a los daños causados por la circulación de
vehículos (art. 1769, Código Civil y Comercial), la ley deja bien en claro que, cualesquiera
fuesen las circunstancias de dicha circulación, la intervención de cosas riesgosas da lugar a
la responsabilidad objetiva prevista por los arts. 1757 y 1758 de ese cuerpo legal. En otras
palabras, la colisión de dos o más automotores genera la responsabilidad del dueño o
guardián de cada uno de ellos por los perjuicios sufridos por los del otro o los otros
vehículos (o por sus ocupantes o terceros), con lo que existen presunciones recíprocas de
adecuación causal6.
Al respecto se ha afirmado que, en virtud de la nueva normativa,
“pesan presunciones concurrentes de responsabilidad sobre el dueño o guardián y resultan
operativas sin necesidad de reconvenir”7.
En consecuencia, es cierto que eran los emplazados quienes tenían a
su cargo la prueba de la incidencia de una causa ajena que fracturase total o parcialmente el
nexo causal.
Asimismo, también se ha precisado que lo verdaderamente relevante
es que medie un hecho del damnificado –culpable o no– con aptitud suficiente para
3
CNCiv., Sala A, 28/3/2019, “Garzón Camacho, Alejandra c/ Orbis Compañía Argentina de Seguros S.A. y otro s/ daños
y perjuicios”, expte. n° 13.719/16; 12/12/2019, “Almirón, Gabriel Hernán David y otro c/ Furci, Fabián s/ daños y
perjuicios”, expte. n.º 43632/2016; 23/12/2019, “Godoy Guillermo Abelardo y otro c/ Cabral Pablo Damián y otro s/
daños y perjuicios”, expte. n.º 6719/2017.
4
Pizarro, Ramón D., Responsabilidad civil por riesgo creado y de empresa, La Ley, Buenos Aires, 2006, t. II, p. 141;
Zavala de González, Matilde, Responsabilidad por riesgo, Hammurabi, Buenos Aires, 1997, p. 43; Kemelmajer de
Carlucci, comentario al artículo 1113 en Belluscio, Augusto C.- Zannoni, Eduardo A. (dirs.), Código Civil y leyes
complementarias comentado, anotado y concordado, Astrea, Buenos Aires, 1994, t. 5, p. 460; Trigo Represas, Félix A.,
“Concurrencia de riesgo de la cosa y de culpa de la víctima”, LL 1993-B-306.
5
Kielmanovich, Jorge L., Código Procesal Civil y Comercial de la Nación. Comentado y anotado, Lexis-Nexis, Buenos
Aires, 2003, p. 460.
6
CNCiv., Sala A, “Garzón Camacho, A. c/ Orbis Compañía Argentina de Seguros S.A. y otro”, cit.; “Almirón, G. H. D. y
otro c/ Furci, F. M.”, cit.; “Godoy, G. A. y otro c/ Cabral, P. D .y otro”, cit.
7
Galdós, comentario al art. 1769 en Lorenzetti, Ricardo L. (dir.), Código Civil y Comercial de la Nación comentado,
Rubinzal-Culzoni, Buenos Aires, 2015, t. VIII, p. 636; en el mismo sentido: Alferillo, Pascual E., comentario al art. 1769
en Alterini, Jorge H. ([Link].) – Alferillo, Pascual E. – Gómez Leo, Osvaldo R. – Santarelli, Fulvio G. (dirs. del tomo),
Código
Fecha de firma: Civil y Comercial Comentado. Tratado exegético, La Ley, Buenos Aires, 2015, t. VIII, p. 396.
25/09/2023
Firmado por: GUILLERMO GONZALEZ ZURRO, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: CARLOS ALBERTO CALVO COSTA, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: MARIA ISABEL BENAVENTE, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: ADRIAN PABLO RICORDI, SECRETARIO

#34002545#384990401#20230922130038480
Poder Judicial de la Nación
CAMARA CIVIL - SALA M

desplazar total o parcialmente la relación de causalidad adecuada entre el hecho de la cosa


riesgosa y los daños cuya reparación se pretende 8. Si alguna duda había al respecto, el
flamante Código Civil y Comercial, en su art. 1729, viene a aclararla, al determinar que:
“…la responsabilidad puede ser excluida o limitada por la incidencia del hecho del
damnificado en la producción del daño” (énfasis agregado).
De todas maneras, dado que es carga de quien reclama exponer los
hechos en forma clara (art. 330, inc. 4 del Código Procesal Civil y Comercial), existe una
especial relevancia acerca de la acreditación del modo en que los mismos se
desenvolvieron. Es que el análisis que permite establecer los presupuestos de la
responsabilidad civil no puede desentenderse de la necesidad de verificar con precisión la
autoría, la causalidad y el daño experimentado. Es indispensable, en este sentido,
determinar si las consecuencias imputadas fueron producidas por la acción del demandado;
es decir, la existencia misma del hecho y la relación causal cuya demostración incumbe a la
parte actora en todos los casos no como un vínculo solamente posible, sino como la efectiva
comprobación de la atribución del daño al hecho9, inclusive en aquellos supuestos en que se
consagran presunciones objetivas de responsabilidad10.
Las partes no acompañaron imágenes de sus respectivos rodados. Sin
embargo, en la causa penal labrada con motivo de este hecho –cuyas copias certificadas
fueron incorporadas en forma digital al expediente el 22 de febrero de 2021–, en el
relevamiento realizado a fs. 34 de dicha causa, se indicó que el camión de la parte
demandada presentaba en su lateral derecho “signos de impacto orientado de derecha a
izquierda y de adelante hacia atrás; sector medio entre ejes sobre tanque de combustible
en toda su extensión con hundimiento”. A su vez, el automóvil Renault Sandero mostraba
en su parte frontal “signos de impacto concéntrico orientado de adelante hacia atrás y de
izquierda a derecha, paragolpes roto, parrilla rota, ambos conjuntos lumínicos rotos, capot
delantero en toda su extensión con hundimiento en altura media aglobado” y en ambos
laterales “guardabarros delantero con pliegue hacia atrás”.
Como mencioné previamente, la accionante sostuvo que el relato
brindado en el escrito de inicio se encontraba acreditado por este informe policial, del cual
nada dice en la presente instancia a pesar de tratarse de uno de los pocos elementos
objetivos que ofrece el expediente.
De hecho, fuera del croquis agregado a fs. 42/43 –al que me referiré
más adelante–, no se produjo ningún otro elemento de interés. Luego de frustrados intentos
para que la aquí actora Columba junto con sus dos acompañantes en el automóvil
concurrieran a practicarse reconocimiento médico legal y manifestar si deseaban instar la
acción penal, a fs. 62/63 se decidió el archivo de la causa, por no existir prueba suficiente
sobre el hecho delictivo investigado. Por esta razón, acertadamente destacó la a quo que de
8
CNCiv., Sala A, 18/6/2013, “B. C., Martina y otros c/ M., Gustavo y otros s/ daños y perjuicios”, L. n° 606.722;
17/12/2012, “S., Benedicta c/ P., Marcelo Gabriel y otros s/ daños y perjuicios”, L. n° 601.965.
9
Goldemberg, Isidoro, La relación de causalidad en la responsabilidad civil, Ed. La Ley, Buenos Aires, 2010, ps. 45 y ss.
10
Fecha de firma: 25/09/2023 CNCiv., Sala M, 16/6/2022, “Oroño, Nanci V. y otro c/ Picouto, Arturo y otro”, expediente 93082/2013, y sus citas.
Firmado por: GUILLERMO GONZALEZ ZURRO, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: CARLOS ALBERTO CALVO COSTA, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: MARIA ISABEL BENAVENTE, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: ADRIAN PABLO RICORDI, SECRETARIO

#34002545#384990401#20230922130038480
aquella causa no es posible extraer ningún dato acerca de la trayectoria que llevaban las
partes previo al impacto.
En el presente, al contestar la demanda, la citada en garantía adjuntó la
denuncia de siniestro efectuada por su asegurada TM Cargo S.A. Allí, la demandada señaló
que “Circulaba por la Avenida 32, cuando estoy cruzando la calle 1, un vehículo Renault
Sandero que venía a gran velocidad me impacta en el lateral derecho dañando el mismo”,
lo que se muestra coincidente con la versión brindada por los accionados al comparecer en
el proceso.
Por su parte, la actora, al radicar su propia denuncia, expresó: “Me
encontraba circulando sobre Av. 32 (doble mano), cuando llego a la intersección con calle
1, aparece un camión circulando de contramano, ya doblando e ingresando a 32, por lo
que no llego a reaccionar, y termino impactando mi frente con el lateral derecho del
camión. El conductor del camión me informó que él tampoco llegó a reaccionar para
esquivar” (prueba informativa del 2 de diciembre de 2021).
Esta manifestación de la actora no es coincidente con la descripción
realizada en la demanda. Véase que en esta nueva versión, la demandante refiere que el
camión se encontraba “doblando e ingresando” a la Av. 32, por la que ella habría estado
circulando, mientras que en el escrito inaugural dijo que “en la intersección de la Av. 1 se
cruza sin advertir, intempestiva e imprudentemente en contramano en forma
antirreglamentaria y dolosa el camión marca Volkswagen […] quien venía circulando por
la otra mano de la Av. 32”. A falta de mayores datos, no resulta posible complementar
ambas explicaciones, lo cual despierta además el interrogante acerca de la efectiva
descripción clara de los hechos en el escrito de inicio.
A fin de dar cuenta de la mecánica del hecho, declaró Diego
Arrizabalga, acompañante del vehículo que conducía la actora. En esa oportunidad, dijo:
“Sucedió a mediados del 2018, en la ciudad de La Plata, en la Av. 32 y 1, y la vía, para ser
específico, de noche, la madrugada, no sabría precisar la hora. Nosotros veníamos
circulando por la Av. 32 en sentido oeste, hacia el Estadio Único Diego Maradona y
apareció de golpe un camión que entraba de contramano por 1 e hizo una maniobra
extraña hacia 32, porque no le daba el porte de giro y vimos luces de golpe e impactamos
en la mitad del camión, quiero decir, entre la cabina y el chasis, tanque de agua o tanque
de nafta. El auto se fue para atrás y el camión quedó del otro lado de la vía, el chofer del
camión se acercó hacia nosotros […] Me bajé caminando del auto, no tenía ninguna
lesión, tenía un dolor muy fuerte, pero no tenía lesiones graves […] Yo viví durante un año
en Villa Elisa, por eso puedo precisar los lugares de La Plata […]. Estábamos volviendo a
la casa de Villa Elisa donde […] yo estaba viviendo…”.
Agregó que ellos iban por Av. 32 en sentido este-oeste y que el camión
“se metió por1, en contramano, en sentido norte […], sentido contrario a La Plata, sentido
a Villa Elisa, siendo que 1 es mano a La Plata”, que “por el camión entrando de
contramano, haciendo una forma rara para doblar, y por donde le pegamos al camión,
[…] el camión nos embiste a nosotros” y que quedó herido fue el otro ocupante, Emanuel
Álvarez, en la tibia y el peroné. Al ser preguntado por las posiciones finales de los
vehículos, respondió “el camión quedó sobre 32, cruzando la vía y cruzando 2. Y el coche,
Fecha de firma: 25/09/2023
Firmado por: GUILLERMO GONZALEZ ZURRO, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: CARLOS ALBERTO CALVO COSTA, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: MARIA ISABEL BENAVENTE, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: ADRIAN PABLO RICORDI, SECRETARIO

#34002545#384990401#20230922130038480
Poder Judicial de la Nación
CAMARA CIVIL - SALA M

quedó sobre 32, antes de cruzar la vía y antes de llegar a 1”. Además, confeccionó un
croquis ilustrando el hecho.
Ahora bien, la valoración de la prueba testimonial constituye una
facultad propia de los magistrados, quienes pueden muy bien inclinarse hacia aquellas
declaraciones que le merecen mayor fe para iluminar los hechos, interpretadas de acuerdo
con las reglas de la sana crítica11.
Como correctamente señaló la jueza de grado, esta declaración
contiene afirmaciones erróneas, puesto que la Av. 1 tiene sentido de circulación hacia Villa
Elisa y no hacia La Plata –como afirma Arrizabalga–, un detalle que difícilmente pase
inadvertido para quien dice haber vivido en esa zona y conocerla. Asimismo, sus dichos
incorporan una tercera versión, en la que el sentido de circulación que llevaba Columba
dentro de la Av. 32 es inverso al que ella señaló en la demanda y en su denuncia de
siniestro. El testigo, incluso, señala que el camión quedó cruzando la vía y la calle 2,
mientras que si se tomaran las hipótesis planteadas por la accionante, en todo caso el
camión debiera haber quedado cruzando las vías y dirigido hacia la calle 115 bis.
En el recurso, la apelante se limita a decir que dicho testimonio no
debe ser analizado con un criterio de pura racionalidad lógica, ya que “tanto los hechos
humanos como su reconstrucción histórico-procesal poseen posibilidad de conocimiento
causal acotado”. Sin embargo, se trató de una declaración que no fue nada escueta al
brindar datos, detalles, sentidos de circulación y hasta un gráfico del escenario del hecho,
pero que no resulta realmente esclarecedora respecto de la mecánica del siniestro y cuyas
incoherencias saltan a la vista e impiden otorgarle fiabilidad (art. 456 del Código Procesal
Civil y Comercial).
Ciertamente, el sentido de circulación descripto por el testigo no se
inscribe de ningún modo en el croquis que la Policía Científica agregó a fs. 42/43 de la
causa penal, del cual surge que el automóvil fue hallado en la mano de la Av. 32 que iba de
oeste a este y que el camión estaba detenido con su frente hacia el este y luego de haber
traspasado las vías que se encuentran después de la Av. 1.
De acuerdo a la apelante, el gráfico explicaría por sí solo la mecánica
del siniestro, definiendo la responsabilidad de su contraparte. Sin embargo, desde ese
instrumento es también posible inferir el punto de contacto entre ambos vehículos, ya que
constan restos de acrílico y chapa patente localizados no sobre el centro de la intersección
entre las arterias mencionadas sino más bien en un punto avanzado hacia el este,
prácticamente sobre el borde de las vías ferroviarias que corren en forma paralela a la Av. 1.
Ese mismo sitio fue también considerado como el lugar de impacto por la parte actora en su
alegato (página 5).
Así, si se pondera cualquiera de las dos versiones proporcionadas por
la accionante, estimo que la mecánica se percibe como de imposible realización, ya que

11
Fecha de firma: 25/09/2023 CNCiv., Sala M, 28/5/2020, “Cáceres, María M. c/ Simonelli, Jorge R. y otros”, expte. 104610/2007, y sus citas.
Firmado por: GUILLERMO GONZALEZ ZURRO, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: CARLOS ALBERTO CALVO COSTA, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: MARIA ISABEL BENAVENTE, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: ADRIAN PABLO RICORDI, SECRETARIO

#34002545#384990401#20230922130038480
para ello el camión debió haber estado circulando sobre Av. 1 –en contramano– y
prácticamente sobre las vías del tren.
Ante ello, la ausencia de un peritaje mecánico –prueba por demás
relevante en casos como el sub examine– impide aún más formar convicción acerca de esa
dinámica remota o improbable. En este aspecto, es importante resaltar que, dentro del
estudio de la relación causal, deviene necesario realizar un juicio de probabilidad en forma
abstracta, es decir, un pronóstico objetivo del resultado acaecido de conformidad con el
curso natural y ordinario de los acontecimientos. Para ello es necesario que exista
experiencia, que solamente la da la regularidad de los eventos, a la cual se adicionarán
datos científicos indubitados. Con todo ello, se deduce si la consecuencia pudo ocurrir de
acuerdo a hechos similares anteriores12.
En la expresión de agravios, la actora refuta la tesis opuesta, es decir,
la señalada por los demandados. Para ello, argumenta que “de una simple lectura y mirada
del croquis desde la fs. 37/44 de la causa penal se observa que si hubiera sido como
manifiestan las demandadas o argumenta la sentencia del a quo, el vehículo de la actora
hubiera quedado sobre dicha vía (Avda. 1) o si venía circulando como denuncia, a la
‘altísima velocidad’ con el impacto hubiera retrocedido sobre dicha arteria, y no como se
muestra en el croquis donde realmente finalizó, sobre la otra mano de la Avda. 32, no
resultando necesaria la intervención de un perito mecánico para analizar dicha situación y
llegar a la misma conclusión”.
Aquella posición final del automóvil, sobre el borde del boulevard en
cuestión y que según la actora vendría a significar el “rebote” que sufrieron tras la colisión
con el camión no tiene una clara razón de ser ni puede ser combinado con las diferentes
versiones aportadas. En primer lugar, porque se trató ni más ni menos que del choque
contra un camión, en cuyo lateral –a la altura del tanque de combustible– quedó una marca
de hundimiento de adelante hacia atrás, y en segundo término porque si el único lesionado
habría sido el ocupante Emanuel Álvarez –cuyo testimonio fue desistido–, no se explica de
qué manera el impacto pudo haber sido de tan elevada magnitud como para haber
provocado instantáneamente el desplazamiento varios metros hacia atrás del Renault
Sandero. Nuevamente, es la falta de una prueba pericial mecánica lo que impide considerar
con seriedad la explicación de los hechos que la actora pretende extraer desde el croquis
policial.
Destaco, como ya fue dicho en esta Sala, que la certeza que se exige
en el proceso no es una certeza matemática, sino una certeza moral, que consiste en la
demostración suficientemente consistente, que genera convicción. De esta manera, la
elección de la hipótesis que ha de ponerse en la base de la decisión se realiza mediante el
criterio de la probabilidad prevaleciente, vale decir, la que reciba el apoyo relativamente
mayor sobre la base de los elementos de prueba disponibles13.
Por ello, considero que la sentencia en crisis tomó adecuadamente el
rumbo de tener por no acreditada la mecánica del accidente según fuera invocado por la

12
Bueres, Alberto J. (dir.), Highton, Elena I. (coord.), Código Civil y normas complementarias, Buenos Aires,
Hammurabi, 2004, t. 2-B, p. 428/429.
13
Conf. Taruffo, Michele, La prueba de los hechos, Ed. Trotta, Madrid, trad. de Jordi Ferrer Beltrán, 2005, p. 298/301,
citado en Sala M, 4/11/2019, “Quagliariello, Nicolás J. c/ La Cabaña S.A. y”, expte. 33107/2013, del voto de la Dra. De
los25/09/2023
Fecha de firma: Santos.
Firmado por: GUILLERMO GONZALEZ ZURRO, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: CARLOS ALBERTO CALVO COSTA, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: MARIA ISABEL BENAVENTE, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: ADRIAN PABLO RICORDI, SECRETARIO

#34002545#384990401#20230922130038480
Poder Judicial de la Nación
CAMARA CIVIL - SALA M

accionante, pues –como mencioné– resulta de imposible producción en el contexto donde


se habría visto inmersa. En su lugar, si se retoma el punto en el que quedaron los restos de
acrílico, deviene mucho más probable la versión de la parte demandada, ya que es aceptable
que, de ese modo, la circulación de la actora por la Av. 1 haya finalizado al impactar contra
el mencionado lateral derecho del camión, que cruzaba por la Av. 32 en sentido hacia el
sitio donde finalmente quedó detenido para el momento del arribo del personal policial.
En otro aspecto, el propio porte y carga del camión con semiacoplado
–6400 kgs y 8250 kgs, respectivamente (informes del Registro Automotor del 22 de
noviembre de 2022)– impide suponer que su aparición en la mentada intersección se haya
debido a alguna aceleración de su parte, máxime si se tiene presente que ahí mismo ya se
encontraban las vías del ferrocarril. En consecuencia, no pudo haberse tratado de una
“intempestiva” aparición del camión –como se dijo en la demanda– sino que aquel –dadas
sus dimensiones– debió resultar visible en forma anticipada para la accionante o para todo
conductor que se dirigiera por la Av. 1.
De tal manera, no abrigo dudas en cuanto a que la producción de los
daños invocados en el escrito de inicio respondió al hecho de la propia demandante, que en
aquel contexto chocó contra el lateral derecho del camión de un modo que se presentó
imprevisible e inevitable para la parte demandada.
Esta conclusión no se ve afectada por la falta del registro de
inspección de la Verificación Técnica Vehicular que surge de la prueba informativa
agregada en autos, máxime si se observa que, en la inspección llevada a cabo en sede penal,
se verificó el correcto funcionamiento del camión de la demandada, tanto de su sistema de
dirección y frenos, como el sonoro y lumínico (fs. 34), por lo que ello no adquiere la
trascendencia que la apelante pretende asignarle.
Por todas las razones aquí expuestas, los agravios de la accionante no
logran desvirtuar los argumentos que motivaron el pronunciamiento de la jueza de grado.
Así, por los fundamentos aquí señalados, voto por desestimar este aspecto de la queja y
confirmar la desestimación de la demanda entablada.
V.- En la sentencia, se impusieron las costas a la parte actora. Esta
última solicita que, en caso de no admitirse el recurso, sean impuestas por su orden.
No encuentro en el caso razones de peso para apartarse del principio
objetivo de la derrota consagrado en el art. 68 del Código Procesal Civil y Comercial, por
lo que propongo confirmar la imposición de costas decidida en la instancia anterior. En
virtud de la misma regla procesal, juzgo que las costas de alzada deberían imponerse a la
parte actora, quien –de seguirse mi criterio– resultaría vencida.
VI.- Por último, en cuanto a los recursos sobre honorarios, como lo he
expresado en casos similares dictados en la sala A que integro en esta Excma. Cámara 14,
cuando la acción es rechazada deberá determinarse la entidad económica del planteo. Al

14
Fecha de firma: 25/09/2023 CNCiv., Sala A, CIV025924/17 del 17/08/2021; CIV11105/12 del 27/04/2022; entre muchos otros.
Firmado por: GUILLERMO GONZALEZ ZURRO, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: CARLOS ALBERTO CALVO COSTA, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: MARIA ISABEL BENAVENTE, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: ADRIAN PABLO RICORDI, SECRETARIO

#34002545#384990401#20230922130038480
respecto, el artículo 22 de la ley arancelaria establece que para la regulación de los
honorarios de los profesionales intervinientes se tendrá como valor del pleito el importe de
la demanda actualizada por intereses al momento de la sentencia, si ello correspondiere.
Esto es, siempre y cuanto hubieren sido objeto de reclamo y condena15.
En esta inteligencia, más allá que la misma trascendencia tenga el
reconocimiento de un derecho como que el supuesto derecho no existe, lo cierto es que
conforme reiterada jurisprudencia de la sala A que integro, no corresponde la inclusión de
los intereses si no han sido objeto de tratamiento y determinación en la sentencia que puso
fin al litigio16.
Por eso, dada mi postura minoritaria dentro de la conformación del
Tribunal acerca de este punto, no me pronunciaré sobre los recursos pendientes, sin
perjuicio de lo que se decida en la parte resolutiva.
VII.- En síntesis, y para el caso de que mi voto fuere compartido,
propongo al acuerdo confirmar la sentencia de grado, con costas de segunda instancia a la
parte actora vencida.

Los Dres. González Zurro y Benavente adhieren por análogas


consideraciones al voto precedente. Con lo que terminó el acto, firmando los señores jueces
electrónicamente. Fdo.: Carlos A. Calvo Costa, Guillermo D. González Zurro y María
Isabel Benavente. Doy fe, Adrián Pablo Ricordi (Secretario). Lo transcripto es copia fiel de
su original que obra en el libro de la Sala. Conste.

ADRIAN PABLO RICORDI

///nos Aires, septiembre 25 de 2023.-

Y Visto:
Lo deliberado y conclusiones establecidas en el Acuerdo precedente,
el Tribunal Resuelve: 1) Confirmar la sentencia de grado, con costas de Alzada a la parte
actora vencida; 2) Para conocer en las apelaciones deducidas por considerar altos y bajos
los honorarios regulados en la sentencia de grado, los trabajos serán valorados con arreglo a
las pautas contenidas en el artículo 16 de la ley 27.423, las que permitirán un examen
razonable a los fines de determinar la retribución de los profesionales intervinientes.
Para ello, se considerará monto del proceso el reclamado en la
demanda actualizado con intereses y reducido en un 30% de conformidad con lo dispuesto
en el segundo párrafo del art. 22. Asimismo, se tendrá en cuenta el valor, motivo, extensión
y calidad jurídica de la labor desarrollada; la complejidad; la responsabilidad que de las
particularidades del caso pudiera derivarse para los profesionales; el resultado obtenido; la
trascendencia económica y moral que para la interesada revista la cuestión en debate y de la
resolución a que se llegare para futuros casos; y pautas legales de los artículos 1, 3, 14, 15,
16, 19, 20, 21, 22, 24, 26, 29, 51, 54, 58 y c.c. de la ley 27.423.
15
Kielmanovich, Jorge L., Honorarios Profesionales, Edit. La Ley, pág.39.
16 25/09/2023
Fecha de firma: CNCiv., Sala A, R.608.084, del 24/10/2012, entre muchos otros.
Firmado por: GUILLERMO GONZALEZ ZURRO, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: CARLOS ALBERTO CALVO COSTA, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: MARIA ISABEL BENAVENTE, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: ADRIAN PABLO RICORDI, SECRETARIO

#34002545#384990401#20230922130038480
Poder Judicial de la Nación
CAMARA CIVIL - SALA M

En consecuencia, por resultar equitativos los honorarios del abogado


apoderado de los demandados Alejandro Damián Longobucco, TM Cargo S.A. y citada en
garantía “La Meridional Cía. Argentina de Seguros S.A”, Dr. Martín Zapiola Guerrico,
por las tres etapas del proceso, se los confirma.
Por los trabajos realizados en esta instancia, se regulan los honorarios
del Dr. Norberto Maximiliano Devolder en la cantidad de 3 UMA equivalente a la suma
de $61.785 y los honorarios del Dr. Martín Zapiola Guerrico, en la cantidad de 4,29
UMA equivalente a la suma de $88.353 (conf. art. 30 de la ley 27.423).
La equivalencia de la unidad de medida arancelaria (UMA) que se
expresó es la establecida en la Ac. 29/2023 CSJN.
Regístrese, notifíquese y devuélvase.

CARLOS A. CALVO COSTA


(en minoría en cuanto a honorarios)

GUILLERMO D. GONZALEZ ZURRO MARIA I. BENAVENTE

ADRIAN PABLO RICORDI

Fecha de firma: 25/09/2023


Firmado por: GUILLERMO GONZALEZ ZURRO, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: CARLOS ALBERTO CALVO COSTA, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: MARIA ISABEL BENAVENTE, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: ADRIAN PABLO RICORDI, SECRETARIO

#34002545#384990401#20230922130038480

También podría gustarte