INSTITUTO SUPERIOR PEDAGÓGICO “JOSÉ DE LA LUZ Y
CABALLERO”.
TÍTULO: HOLGUÍN : DE LA COLONIA A LA REPÚBLICA(1898-1920).
Tesis presentada en opción al Título Académico de Máster en
Historia y Cultura en Cuba.
AUTOR: Lic. ARMANDO CUBA DE LA CRUZ
TUTOR: Dr. ARNALDO ZALDÍVAR LEYVA
CONSULTANTE: M. Sc. HERNEL PÉREZ CONCEPCIÓN
HOLGUÍN, 2004.
RESUM EN
Título: Holguín: de la Colonia a la República.
El informe que se expone a continuación tiene como contenido
fundamental la caracterización del proceso sociopolítico
holguinero entre 1898 y 1920.
Sus aportes esenciales se concretan a ofrecer una
caracterización y una nueva hermenéutica de la histori a
sociopolítica republicana en Holguín, estableciendo sus nexos
con la historia nacional. A la vez que se analiza la Primera
Ocupación Norteamericana y el proceso de institucionalizació n
de la República democrático burguesa, se evalúa la dinámica
del surgimiento y actuación de los partidos políticos durante l a
ocupación. En él se demuestra la existencia de un original
pensamiento antinjerencista en la región entre 1898 y 1920 y
se exponen los posibles factores que permitieron la expresión
de ese pensamiento. Igualmente se analiza el surgimiento del
caciquism o político republicano en la región en
correspondencia con l os factores y circunstancias qu e
operaban entonces.
2
INDICE.
Introducción. 4
I. En los cambios de soberanía. 15
1) La Primera Ocupación 15
Norteam ericana 32
2) La institucionali zación de la 59
República.
II. En la encrucijada de la independencia. 59
1) Presenci a del ideal independentista
en los primeros veinte años de la 78
República. 102
2) Los orígenes del caciquismo político 105
holguinero. 111
Conclusiones
Bibliografía.
Anexos.
3
INTRODUCCIÓN.
En los últimos tiempos se vierten criterios dispares
relacionados con los vínculos entre lo local-regional y lo
nacional. Algunos erigen una frontera infranqueable entre
ambos, otros lo identifican hasta confundirlos, o utilizan l o
local-regional en función experimental para explicar los
procesos nacionales, y hay quienes pretenden excluir de la
región aquellos hechos o fenómenos que, habi endo ocurrido en
un lugar determinado, tienen connotación naci onal. Parece
más correcto asum ir lo regional como aquello que identifica a
la región, e i nevitablemente nutre a lo nacional, lo matiza,
corrobora o rectifica. Lo regional le confiere una nueva
dimensión a la historia al acercarla al policentrism o, al tiemp o
que l a aleja de las concepciones escri tas desde los centros de
poder con influencia naci onal o internacional.
Esta investigación, referi da a las dos primeras décadas
posteriores al cese de la dominación española en Cuba,
aborda un período inédito de l a historia regional holguinera,
escasamente trabajado por la historiografía nacional, lastrada
a veces por una perniciosa falta de objetividad resultante de la
com paración dogmática con el período posterior a 1959. Sólo
unos pocos trabajos, entre ellos los debidos a las plumas
maestras de Ramiro Guerra, Emilio Roig y Jorge Ibarra Cuesta,
escapan a este mal.
En dos palabras, los estudios acerca del período republicano
hasta 1958 realizados la Revolución en el poder ha n
privilegi ado la demostración de: 1º) la existencia de males
inherentes a la corrupción y a la condición de dependencia de
Cuba a los Estados Unidos y, 2º) las m anifestaciones de
oposición a ese estado de cosas.
4
Todavía, a cien años del establecim iento de la República de
Cuba hubo qui en aseguró que la revolución “borró a l a
República” 1, la había “cancelado”, es decir que, según el
Diccionario de Sinónimos y Antónimos, eso equival e a ser
“cum plida, abolida, liquidada, anulada, derogada, archivada o
borrada de l a memori a”, nada de eso ha ocurrido con l a
República. Semejante conclusión, antihistórica y acientífica,
sól o puede tener el objetivo de eliminar cualquier posibilidad
de debate o discusión en torno a tema tan si gnificativo. No
puede borrarse la Historia, se puede analizar y ej ercer el
criteri o en torno a ella, pero nunca escamotearla. Está claro
que, siguiendo a Fernando Martínez Heredia, durante una
parte del período revolucionario existió una histori a con “una
función de fundamentación política de la revolución” 2, es la
época en que “ciertos personajes desaparecieron o fueron
condenados y otros desconocidos hicieron su entrada en la
Histori a” 3. De ese “quinquenio gris”, lexía acuñada por
4
Ambrosio Fornet para la literatura, que fue más allá de cinco
años y más oscuro que gris, se salva La Revolución
Pospuesta, de Ramón de Armas, quien aporta la original tesis
de que la Neocolonia no surge con l a República, sino durante
la Colonia, al afirmar que en las dos últimas décadas del siglo
XIX ya predomina la rel ación neocoloni al en la estructura
económica y social de Cuba; y legó un estudio que apunta a
confirmar la hipótesis de la existencia de dos pensamientos
diferentes en Oriente y Occidente durante el período
posrevolución del 95.
1
Ver Rolando Rodríguez: La república nació en Guáimaro. Entrevista publicada en
“Granma”, 7 de mayo de 2002. p. 8.
2
Ramón de Armas: La Revolución Pospuesta. Publicado por el Centro de Estudios
Martianos. La Habana. 2002. Prólogo de Fernando Martínez Heredia, p. 9.
3
Ídem, p. 11.
4
Ver Ambrosio Fornet: “A propósito de Las Iniciales de la Tierra”. En Revista Casa de las
Américas # 164/1987, pp. 153-156.
5
La histori ografía cubana sobre la república burguesa abarca un
espectro que va desde las obras de los protagonistas o los
interesados, cargadas de em oción o apología; hasta las que
conllevan verdaderos aportes historiográficos y se
fundamentan en serios estudios de la realidad cubana de l a
época; pasando por las que llegan a los extremos con l a
absolutización de los aspectos negativos o positivos de aquel
período; o aquellas con una intención descriptiva y un enfoque
acrítico del asunto. En los últimos tiempos, después de ser
casi olvidada com o no fuera para criticarla, ha existido un
mayor interés por los estudios acerca de la república burguesa
y, en consecuencia han visto la luz importantes obras, sobre
todo a partir de los años noventa del siglo XX. A pesar de todo
es necesario poner algunas cosas en su sitio, debido al vacío
que queda en histori as elaboradas desde una perspectiv a
habanerocentrista que no tienen en cuenta los desfasajes
existentes en las distintas regiones del país y la relativa
independencia de unas con respecto a otras, y porque no
existen estudios que aborden aristas inexploradas de l a
historia naci onal y regional.
La visión occidentalista de la mayoría de las obras
consagradas al estudio de la llam ada “historia nacional” es
consecuencia de las fuentes que los historiadores han tenido a
su alcance durante el proceso investigativo. Ello condujo a
lamentables errores e imprecisi ones al historiar el período
postrevolución del 95, la ocupación norteamericana, la
formación de los primeros partidos políticos en Cuba, el
proceso de institucionalización de la República y la presenci a
de un ideal de independencia que no claudicó ante la
intervención extranjera y la dominación neocolonial, a pesar
del repetido error, por absolutización, de una supuesta
“traici ón del mambisado” a la causa de la independencia. Es
conocido el grado de desconocimiento o mal conocimiento de
6
parcelas completas del período burgués de la república y la
necesidad de investigaciones en este senti do.
A escala regional han sido publicadas muy pocas obras sobre
el período. Sobresalen La Municipalidad Holguinera. Un
com entario histórico, de José Agustín García Castañeda; 52
años de política. Oriente, de Mario Riera Hernández; así como
las biografías de Modesto Fornaris y Rafael Manduley, con l a
firma autoral de Fernando Fernández y Luis Cruz. La mayoría
con una intención descriptiva y un enfoque acrítico del
período.
Las biografías de los radicales independentistas Rafael
Mandul ey y Modesto Fornaris están descalificadas para su
utilización en un estudio sobre la república, porque sus
biógrafos no abordaron la actuación que tuvieron en el período
posterior a 1898, a pesar de que participaron activam ente en
la vi da política republicana durante las primeras décadas
posteriores al fin de la dominación española. El Coronel Rafael
Mandul ey llegó a ocupar el cargo de Gobernador de Oriente y
el Coronel Modesto Fornaris el de Alcalde Municipal interin o
de Holguín y dirigente del Partido Liberal.
El alcance de los textos de Mario Riera y José Agustín García
Castañeda, los convierte en fuentes obligadas para las
investi gaciones acerca de la república. Ambos hicieron aportes
esenciales a l a historiografía regional de Oriente en los años
cincuenta del siglo XX. Sin embargo el estado actual de las
investi gaciones hace necesario ir más allá de la crónica
histórica, el ordenamiento cronológico de los hechos y l a
descripción del proceso, que son los límites que estas obras
no sobrepasan. Ello sólo puede alcanzarse mediante la
superación de estas limitaciones a través de un análisis capaz
de reeval uar, sistemati zar e i nterpretar el proceso político
7
holguinero, lo que ha sido hasta ahora una aspiración
insatisfecha.
La inexistencia de estudios que abordaran la etapa con una
visión sistematizadora y crítica que permitiera establecer las
tendencias de la política holguinera i ncentivó esta
investi gación.
Con estos antecedentes comenzó el pesquisaje que, como
ocurre con frecuencia, desbordó en la práctica las propuestas
planteadas en el proyecto inicial.
Aunque hacer una periodi zación de la república escapa a los
objetivos de este estudio, siempre que se aborda una etapa,
com o en esta ocasión, surge la necesidad de establecer
límites en el tiempo, porque es en él donde la Historia es
realizada y aprehendi da. Generalmente las f uentes
bibliográficas cubanas trabajan sobre bandas cronológicas
com prendidas entre 1899 y 1902; y de este a 1921, 1923 ó
1925. Los criterios que fundam entan esas periodizaciones son
esencialmente económicos en unos casos, y políticas en otros:
inicio o fin de las crisis, etapas políticas, ascenso
revolucionario u otros. Pero todas están unidas por un hilo
conductor: los hechos o procesos son nacionales. De lo que se
trata ahora es de aprehender la regionalidad dentro de lo
nacional y de com prender el desfasaje entre estos dos
ámbitos. Comprenderlo permite explicar el porqué de la etapa
asumida. La ocupación norteam ericana en la región de Oriente
com enzó inmediatamente después de haber culminado las
hostilidades con España, antes que en el resto del país. Eso
explica el inicio del período. Por otra parte, las elecciones
parciales de 1918 y 1920 m arcaron el inicio del poder más
conservador en la regi ón, tradicionalmente liberal, lo que
marca un punto de giro en la historia regional.
8
Ello nos permite formular la investigación a partir del siguiente
problema científico: el insuficiente conocimiento de los
rasgos fundam entales del proceso sociopolítico holguinero
entre 1898 y 1920 conduce a una incompleta cognición y
errónea hermeneútica de la historia republicano-burguesa en
la región.
Consecuente con lo anterior se define el objeto de
investigación dentro los estudios de historia regional y su
campo se ciñe a la evolución sociopolítica del período
com prendido entre 1898 y 1920 en Holguín.
Sobre estas bases se propone el siguiente objeti vo:
Caracterizar el proceso sociopolítico regional holgui nero entre
1898 y 1920.
Para ello se plantearon las sigui entes preguntas científicas:
• ¿Qué características adoptó el proceso sociopolítico en
la región ent re 1898 y 1920? ¿Cómo se desarrolla el
proceso de institucionalización de la República? ¿Cuáles
son las tendencias principales en la dinámica de los
partidos políticos formados de cara al proceso de
institucionalización de la República Cubana culminado el
20 de mayo de 1902? ¿Cuáles son las similitudes y
diferenci as con el proceso a escala nacional?
• ¿Cuáles fueron las actitudes principales del puebl o y las
minorías radicales ante las relaciones de subordinación
con Estados Unidos? ¿Cómo se manifestó el ideal
independentista en los albores de la República burguesa
y en qué medida los rasgos de población, historia y
tradiciones, entre otros, influyen en la singular posición
del Oriente frente a esa dominación?
9
• ¿Cómo se desarrolla el proceso de formación del
caciquism o en la región, a partir de la recomposición
económica de la burguesía y las glorias heredadas de la
guerra?
En aras de dar cumplimiento al objetivo propuesto se
desarrollaron las siguientes tareas:
• Determinar l as similitudes y elementos diferenciadores
de la política en la región en relación con la nacional.
• Eval uar la actitud de las minorías radicales y el puebl o
ante l as relaciones de subordinación a Estados Unidos y
la recepción del ideal de independencia en los inicios del
siglo XX.
• Estudiar los posi bles factores estructurales que influye n
en la asunci ón de un enraizado pensamiento
independentista en la región.
• Estudiar el proceso de institucionalización de la
República y las tendencias predominantes en la
actuación de los primeros partidos políticos organizados
en la región.
• Analizar la formación del caciquismo político republicano
y sus relaciones con la sit uación socioeconómica y
política, las glorias heredadas de la guerra y la
recomposición económica de la burguesía en ese
proceso.
Llevar a feliz térm ino estas tareas exigió la aplicación de un
arsenal metodológico que incluyó métodos teóricos y de l a
ciencia histórica:
• Análisis y síntesis, utilizado durante todo el proceso de
investi gación para descomponer el objeto de estudi o.
Así, fue necesario abstraerse para, mediante el análisis,
determinar los rasgos y hechos que conformaron las
10
propi edades o partes componentes de la ocupación
militar o las m anifestaciones del ideal independentista o
el accionar de los primeros partidos políticos; para luego
com prender el objeto a través de su concreción mediante
un proceso de síntesis.
• Lo histórico y lo lógico. El método histórico permitió
esclarecer las etapas del proceso histórico estudi ado en
orden cronológico, es decir en el orden en que ocurren o
en el que se desarrolló el objeto para com prender su
evolución histórica. Del otro lado, su antípoda dialéctica,
o sea, el método lógico que permite revelar la esenci a
del objeto y sus conexiones esenciales, así como su
estudio en la unidad de ambos aspectos. En el proceso
del conocimiento es necesario tanto la historia del objeto
com o su estructura lógica y regularidades.
• Inducción-deducción. Permitieron ir de lo particular (los
hechos) al descubrimiento de sus causas (inducción), es
decir, l o general, como ocurrió con el proceso del
surgimiento del caudillismo y sus manifestaciones. La
deducción posibilitó el proceso i nverso, de lo general a lo
particular, cotejar la validez de una definición con sus
características. Así ocurrió, por ejemplo, con el estudi o
de los partidos políticos en lo nacional y regional para,
mediante la comparación, arribar a conclusiones sobre
ello.
Durante el desarrollo de la investigación se aplicaron métodos
cuantitativos y cualitativos en dependencia de la parcela del
conocimiento objeto de abordaj e en cada momento del
proceso. De esta manera existen descripciones constatables y
verificables, en que el lugar para la reflexión prácticam ente no
existe y lo fáctico predomina, para dar paso entonces a una
reflexión sobre la base de l a interpretación de las fuentes.
11
Pero sobre todo predomina el método histórico, de
interpretación y análisis de fuentes que permitió reconstruir el
proceso que condujo al establecimiento de la República y
ofrecer una hermenéutica de la misma en su etapa más
tem prana. La lectura e interpretaci ón del material histórico f ue
esencialmente utilizado para la adquisición, organización y
sel ección del conocimiento y la elaboración del discurs o
historiográfico. La revisión crítica de las fuentes llevó a
descubrir soluciones a las insuficienci as en el conocimiento
del objeto histórico en el que se desenvolvió la investigación, y
permitió la interrogación de las mismas para dar respuesta a
los objetivos.
La combinación armónica (triangul ación) de los métodos de
acuerdo con las necesidades investigativas permitió dar
cum plimiento a los objetivos propuestos, pero existe un franco
predominio de los métodos desde una perspectiva
hermenéutica.
La investigación privilegió en sus pesquisas a las fuentes
primarias atesoradas en los fondos del Archivo del Museo
Provincial de Holguín y del Archivo Hist órico Provincial. En el
primero fueron de mucha utilidad los fondos de Documentos
Históricos, al que corresponden el Ayuntamiento Municipal
(1895-1958) y el de José A. García Castañeda; en el segundo,
el correspondiente al Ayuntamiento Neocolonia (1898-1958).
Ellos permitieron, en última instancia, la reconstrucción del
período sobre la que se levantaron los aportes y novedades
científicas que permitieron alcanzar los objetivos previstos,
para lograr una interpretación del proceso posrevolución del 95
sobre la base de una docum entación inédita en su mayor parte
en la historiografía cubana.
12
De singular importanci a fue la prensa de la etapa 1898-1921.
Se consultaron 26 col ecciones de periódicos atesorados en la
hem eroteca del Museo Provincial. La diversidad de posiciones
que representaban enriqueció el resultado final y permitió
descubrir las tendencias y personalidades presentes en el
mosaico político de la época, así com o establecer las
relaciones con los hechos y procesos de carácter nacional.
El principal aporte de la investigación es que ofrece una
caracterización y una nueva hermenéutica de la histori a
sociopolítica temprana de la república burguesa en Holguín,
estableciendo sus nexos con la historia naci onal. Contiene las
siguientes novedades científicas:
• El análisis de la Primera Ocupación Norteamericana y
el proceso de institucionalización de la República
democrático burguesa.
• La evaluación de la dinámica del surgimiento y
actuación de los partidos políticos entre 1899 y 1902.
• Demuestra la existencia de un original pensamiento
antinjerencista entre 1898 y 1921 y expone los posibles
factores que permitieron la expresión del mismo.
• Analiza el surgimiento del caciquism o político
republicano en la región.
Al mismo tiem po posee una limitante que consiste en no haber
podido estudiar toda la documentación sobre el tema en los
archivos del Gobierno Provincial de Oriente en Santiago de
Cuba.
La tesis se estructura en dos capítulos con un epígrafe cada
uno. El Capítulo I recorre el proceso de l a Primera Ocupación
Norteam ericana, su lugar histórico y, con la organi zación del
Distrito Federal de Holguín, las funciones que tuvo y tareas
que desarrolló, así com o la significación para la región.
13
Asimismo, estudia la dinámica de los procesos electorales
hasta 1902 y l a formación de los primeros partidos políticos;
determina el desfasaje de la región respecto al centro de
poder. Estos aspectos apuntan a importantes rectificaciones
en torno al decursar de la política de la época. Se describe el
proceso de institucionalización republicana hasta el 20 de
mayo de 1902. No se incluyó el estudio de la política cubana y
sus principales manifestaciones en la región entre 1902 y 1920
porque fue cam po de otra investigación realizada por el autor.
En el Capítulo II se evalúa la permanencia del ideal
independentista entre 1898 y 1920, y se demuestra el apego
de los cubanos de entonces al ideal de independencia y
soberanía. Relacionado con lo anterior se ilustra la situación
de la región como resultado de la Guerra del 95, lo cual
permitió, junto a las tradicionales estructuras del Oriente, que
con menos recursos financieros se pudiera alcanzar la
recomposición de la clase media a partir de la liquidación
pagada al Ejército Libertador y el ascenso del caciquismo en la
figura del Alcalde- coronel-terrateniente. Estos dos elem entos,
el cacique y el pensamiento i ndependentista tienen su nexo en
que la mentalidad soberana es sostenida por la mayoría de los
caciques políticos que usufructuaron las glorias guerreras de
la Revolución.
14
C APÍ TULO I : EN LOS C AM BIOS DE SOBERANÍ A.
1) La Primera Ocupación Norteamericana.
Contrario a lo que muchos creen, la ocupación norteamericana
en Cuba no comenzó con el traspaso oficial del mando de
España a los Estados Unidos el 1º de enero de 1899, lo que
ocurrió ese día es eso: el cambio oficial de la dominación
española al mando superior de los Estados Unidos; pero en l a
práctica las fuerzas norteam ericanas gobernaban desde meses
antes. Por tanto deben diferenciarse el inicio de la dominación
militar y el traspaso oficial del gobierno, cosa que con
frecuencia, no se hace.
Para fines de octubre de 1898, ya bajo el Gobierno Militar
norteamericano la Provincia de Santiago de Cuba se dividió en
dos Distritos Federales, uno al Sur y otro al Norte, con
capitales respectivas en las ciudades de Santiago de Cuba y
Holguín. Durante poco más de un año, entre el 26 de octubre
de 1898 y el 20 de diciem bre de 1899 , funcionó esa división
en la Provincia de Santiago de Cuba, y muchas de sus
determinaciones estaban vigentes durante la República
burguesa.
La organización, atribuciones y algunos acuerdos del Consejo
Superior del Distrito fueron abordados por el Dr. José Agustín
García Castañeda, en su obra La Municipalidad Holguinera,
publicada en 1955, y en un trabajo posterior titulado “Holguín,
Distrito Federal”, publicado en el Boletín Histórico de la
Comisión Regional de Historia en 1971 5.
5
José A. García Castañeda: La Municipalidad Holguinera. Un comentario histórico (1898
– 1955). Imprenta Legrá. Holguín. 1955 p.1 y siguientes. Y del mismo autor “Holguín,
Distrito Federal”. En Boletín Histórico. Órgano de la Comisión de Historia de la Comisión
de Orientación Revolucionaria (C. O. R) del PCC en Holguín. Enero. 1971. pp. 23 – 24.
La creación del Distrito Judicial de Holguín se oficializó por el Bando del Gobernador del
Distrito de Holguín, Coronel Duncan Hood. 26 de octubre de 1898. En Archivo del Museo
15
El Distrito Federal de Hol guín, estaba presidido por el
Gobernador del Distrito, quien contaba con un Consej o
Superior formado por los Alcaldes respectivos de los
municipios de Hol guín, Gibara, Puerto Padre, Mayarí y Victoria
de las Tunas, hasta que este último se disolvió y su territorio
incorporado a Puerto Padre 6. La sede del Consejo y Capi tal del
Distrito era la Ciudad de Holguín.
Una de las funci ones esenciales del Consejo Superi or era la
legislativa, establecida por el Bando del 26 de octubre, era
este quien aprobaba las l eyes, que sólo podían ser derogadas
o alteradas por el propi o consejo “ u otro superior... pues, por
sí constituye la autoridad suprema del Distrito” 7. Es decir, la
autoridad superior del Distrito no es el Gobernador Militar,
com o afirma el Dr. García Castañeda, sino el Consejo Superior
ya mencionado, al menos eso explicitaba el Bando del 26 de
octubre. Legalmente, por tanto, el jefe militar norteamericano
en Holguín no podía modificar ni cancelar lo aprobado por el
Consejo. Pero al mismo tiempo debe tenerse en cuenta que
dicho Consejo era presidido por el Gobernador del Distrito,
quien era a la vez el Jefe Militar. En esas condiciones es difícil
imaginarse al Consejo aprobar algo en contra del criterio de su
Presidente-Comandante Militar.
Los Alcaldes Municipales fueron nombrados en noviembre de
1898, después de la evacuaci ón de las fuerzas españolas tal
com o reglamentó el bando mencionado, el cual estableció
además la organizaci ón de un Consejo en cada municipio que
Provincial de Holguín. Fondo Documentos Históricos. Carpeta 1895 – 1899. Documento
25.
6 Victoria de las Tunas, quemada en agosto de 1897, volvió a oficializarse como Término
Municipal en 1910.
7 Archivo del Museo Provincial de Holguín (A. M. P. H.). Bando del Gobernador Militar.
26/10/1898. Fondo Documentos Históricos. Carpeta 1895 –1899, documento 25.
16
contó con comisionados ejecutivos para distintas áreas de la
administración municipal: Instrucción Pública, Sanidad,
Caminos Reales, Limpiezas de Calles, Recaudación, Tesorero
y Secretario. Los sueldos de estos funcionarios fluctuaban
entre $900.00 anuales el Tesorero y el Comisionado de
Caminos Reales hasta $1200.00 el Alcalde 8. La estructura se
com pletó con el nom bramiento de Tenientes Alcaldes en los
barrios del municipio, los Alcaldes Municipales designaron
tam bién un cuerpo de policía para las áreas urbanas (pueblos)
y la policía montada para el campo, cuya función era
garantizar el orden público y contaban, además, con el auxilio
de las autoridades militares norteamericanas, a las que podían
recurrir en caso de necesidad.
Las dos tareas más important es a cumplir por los municipios
luego del establecimiento del nuevo gobierno fueron: la
formación de un censo de los habitantes del municipio por
grupos de edades que comprendían a los m enores de seis
años; de 6 á 15; de 15 á 21 y m ayores de 21 años; y l a
obligatoriedad de informar cada 10 días al Consejo Superior l a
lista de los enfermos y el padecimiento de los mismos, así se
com pletaban los tres aspectos que más preocupaban a las
nuevas autori dades: organización administrativa, sanidad y
orden interior.
8
Las asignaciones para el pago de los sueldos anuales eran:
Alcalde Municipal –-------------------$1200.00
Secretaría ------------------------------$1080.00
Comisionado de Recaudación ----$960.00
Comisionado de Instrucción--------$960.00
Comisionado de Sanidad-----------$960.00
Comisionado de Caminos----------$900.00
Tesorero---------------------------------$900.00
En el municipio de Holguín fue designado Alcalde el General Manuel Rodríguez Fuentes,
quien integró el Consejo de la siguiente forma: Tesorero: Juan Angulo Rodríguez
(Comandante del Ejército Libertador); Sanidad: Teniente Coronel Faustino Sirvén Pérez;
Gobernación: Teniente Coronel José R. Torres; Instrucción Pública: Dn. Juan Calderón
Rodríguez; Montes y Minas: Comandante Miguel I. Aguilera Feria; Hacienda: Tte. Coronel
Federico Pittaluga González. Juez de I Instancia e Instrucción: Agustín Caballero
Rodríguez. Juez Municipal: Rafael Manduley del Río.
17
Esta organización político-administrativa se com pletó con una
estructura judicial que m antuvo l a antigua legislación española
en lo que no contravenía a las nuevas disposiciones, e
introdujo una innovación en la organización del sistema judicial
del norte oriental.
El bando del Gobernador Hood del 26 de octubre de 1898
estableció que cada munici pio formaba un Distrito Judicial, con
un tribunal y un juez en la cabecera del término. En la Capital
del Distrito Federal se estableció un Tribunal de Apelaciones,
cuya supresión posterior llevó a intensas y apasionadas
reclamaciones de los hol guineros, como se verá más adelante.
Este Tribunal de Apelaciones de Holguín, compuesto por tres
jueces, tenía jurisdicción sobre las causas que afectaran tanto
a las entidades municipal es como a los particulares. Con él,
junto al resto de las medidas, Holguín adquiría una j erarquía
com o Distrito que no poseían el resto de los m unicipios, y l o
elevaba a un nivel similar al de Santiago de Cuba. Pero a la
vez creaba un problem a, al no dejar claram ente establecidos
los niveles de subordi nación, y estar opuesto a la Ley
Orgánica de las Provincias y los Municipios, y las de
procedimiento criminal y civil.
Por eso al ser liquidado el Tribunal de Apelaciones
posteriorm ente, las reclam aciones de las autoridades
holguineras no progresaron al no existir ningún fundam ento
legal que lo justificara, como respondieron las autoridades
judiciales de la Provincia de Santiago de Cuba a las protestas
holguineras.
La Audiencia de Santiago de Cuba, convertida en Corte
Suprema por la Constitución Provisional de W ood, suprimió el
Tribunal de Apelaciones de Holguín. El 3 de enero de 1899 el
18
Consejo Superior del Distrito (Junta de Alcaldes) acordó
reclamar la m edida supresora del Tribunal creado por el Bando
del 26 de octubre de 1898; los Alcaldes plantearon que desde
mucho antes de la guerra, l as j urisdicciones de Holguín y
Puerto Padre habían l uchado por la “segregación en lo judicial
de la capital de la provincia... por... la f alta de comunicación...
[la que les priva]... de los beneficios [sic] de su
establecimiento y les causa considerables perjuicios en sus
negocios judiciales”. La reclam ación de los Alcaldes Antonio
Sirvén, de Puerto Padre; Vicente Gómez, de Gibara, y Manuel
Rodríguez Fuentes, de Holguín; terminaba pidiendo el
establecimiento de un tribunal en esta ci udad como cabecera
del Distrito en la forma preceptuada por su Gobernador en el
Bando citado” 9.
El Presidente de la Audiencia de Santiago, Urbano Sánchez
Hechavarría, dirigió dos comunicaciones en las que denegó, en
nom bre de dicha Corte, l a solicitud de los Alcaldes del Norte
de Oriente “por oponerse ello a nuestras leyes, que solo han
establecido una audiencia (hoy Corte Suprema) en el territorio
de la provincia”, la respuesta apuntaba además a evitar que
otros municipios lejanos, com o Jiguaní o Bayam o hicieran
similares reclam aciones. Por otra parte, señalaban am bas
notas que la ley prescribía organizar secciones volantes que
podían constituirse donde fuera necesario 10. Con ello se
cancelaban los anhelos secesionistas de Holguín de la
Provincia de Santiago de Cuba, al menos por el momento.
A pesar de su efímera existencia, de octubre de 1898 a
diciem bre de 1899, al Distrito Federal en Holguín le
correspondió desarrollar un importante grupo de medidas, en
9
AMPH. Fondo Documentos Históricos. Carpeta 1895 – 99. Documento 319.
10
Ídem.
19
el período inicial de la posguerra, con todos los problemas que
tal circunstancia conllevaba. Algunas de ellas motivaron
conflictos susceptibles de evitarse.
Al Consejo Superior del Distrito tocó determinar los impuestos
municipales, nom brar a los agentes del orden y adoptar
medidas de seguridad y orden público, como prohibir armas de
fuego a la población, nombrar a los registradores de l a
propi edad, a los jueces de primera instancia, delimitar las
atribuciones de los funcionarios, organizar y llevar adelante el
saneamiento necesario después de la contienda y la
concentración de 14 mil soldados españoles para ser
evacuados, el cual incluyó num erosas tareas, organizativas,
constructivas y de sani dad; organizar la enseñanza y fijar las
monedas y su valor en las transacciones mercantiles y
financieras. De suyo se infiere la alta com plejidad
socioeconómica y política del proceso de adaptación a la paz y
recuperación de la región, a pesar de que continuaron vigentes
las ordenanzas municipales de 1885 las que daban cierta
continuidad en cuanto al desarrollo de la vida m unicipal y el
mantenimiento del orden vigente antes de 1895.
El bando de marras; firmado el 26 de octubre de 1898 en
Gi bara, sede acci dental del Cuartel General del Segundo
Regimiento de Infantería del Ejército de los EE. UU, estableció
nuevos límites a los municipios 11. Aquellos pueblos o caseríos
11
Los límites establecidos por el Bando del Gobernador del Distrito del 26 de octubre de
1898 fueron:
Mayarí: Desde la boca del río Téneme por la línea original del Distrito de Holguín, por el
río Téneme, a Concepción hasta el oeste de Málaga Arriba, hasta el Sur de Trinidad a
Escondido, Cayo Rey, hasta el Júcaro. Desde el Júcaro a Barajagua Vieja, a Tacajó por
el río del mismo nombre hasta su boca.
Holguín: Desde el Júcaro al oeste por el río Cauto hasta Cauto el Paso. Desde este
último a Aguacate, a San Francisco, a Playuelas, a San Agustín, a San Andrés, a Uñas al
norte de Aguas Claras, a San Fernando, a Alcalá, Tacajó, Barajagua Vieja hasta el
Júcaro.
Gibara: Desde la boca del río Tacajó al punto del mismo nombre, a Alcalá, San
Fernando, Aguas Claras, Uñas, San Cristóbal, Resbalosa, Piedra Genoveva tomando por
la costa hasta la boca del río Tacajó.
20
que quedaban en alguna frontera dudosa pasaron a formar
parte del término que decidió el Gobernador. La manera
arbitrari a en que esto fue determinado, originó más tarde
reclamaciones territorial es por parte del munici pio de Holguín.
De esa manera a Mayarí pasaron Barajagua y Júcaro; a
Holguín siguieron perteneciendo San Agustín, San Fernando,
Aguas Claras y San Andrés; a Gibara: Tacajo, Alcalá, San
Cristóbal y La Rebelión y a Victoria de las Tunas: Las
Playuelas, Naranjo, Palmarito, Sabanilla, Aguacate, San
Francisco y Cauto el Paso.
El litigio de Holguín se debió a la pérdida de Alcalá, Banes,
Samá, Tacajó, y parte de la línea de Aguas Claras a
Chaparra, territorios tradicionalmente pertenecientes a ese
municipio. Tan así es que el Ayuntamiento de este último inici ó
un recurso de recl amación ante el Gobierno Provincial y las
Secretarías de Estado y Gobernación, y por acuerdo del
Ayuntamiento del 21 de julio de 1900 que dividió al término en
3 distritos, incluyeron dentro del municipio los poblados y
puntos segregados por el Gobernador. El Consistori o dej ó
claramente establecido en el acuerdo que “está pendiente la
reclamación ante la Secretarí a de Estado y Gobernación de
que se le devuelvan al Ayuntamiento los antiguos y
florecientes barrios de que fue injustam ente despojado por
orden del Coronel Hood” 12. Esta división en tres distritos y el
Puerto Padre: Desde Piedra Genoveva a La Resbalosa, San Cristóbal, Uñas, San
Andrés, San Agustín, Playuelas, Naranjo de Palmarito, Sabanilla hasta la boca del río
San Agustín, desde aquí a Cabreras, luego por los linderos del Oeste de la Provincia de
Santiago de Cuba siguiendo por la costa hasta la Piedra de La Genoveva.
Victoria de Las Tunas: Desde Cauto el Paso, Aguacate, San Francisco, Playuelas,
Naranjo de Palmarito, Sabanilla, Boca del río San Agustín, siguiendo al sur por los límites
del Oeste de la provincia hasta el Jagüey. Desde el Jagüey sigue por el límite municipal
antiguo de Bayamo a Leonero hasta el punto donde la línea cruza el río Salado,
siguiendo el Camino hasta el Cauto.
12
Acuerdos de la reunión del Ayuntamiento del 21 de julio de 1900, Archivo Provincial de
Historia. Fondo Ayuntamiento. Estos Acuerdos los publicó El Eco de Holguín en su
edición del 25 de julio de 1900 p. 2.
Los distritos se formaron como sigue:
21
nom bramiento de los Alcaldes correspondientes, creó una
estructura de gobierno intermedia entre el municipio y los
barrios. El Primer Distrito incluía todos los barrios del noroeste
del municipio, el Segundo abarcaba el territorio hasta los
límites con Gibara y el Tercero los del sur y este del término.
Era una división de Holguín en tres territorios en los mom entos
en que se luchaba por separarlo de la jurisdicción de la
Provincia de Santiago de Cuba; pero hay m ás, en el espíritu de
la docum entación generada en el municipio que trata el
asunto, se percibe la intención de presentar a Holguín con una
ostensible independencia de la Provincia de Santiago de Cuba.
No debe perderse de vista que por esa fecha se estaban
haciendo gestiones para crear la séptima provincia con capital
en Holguín, como quedará demostrado más adelante 13.
El litigio por l os territorios perdidos por Holguín continuó en la
República. En 1903 la Comisión de Asuntos Municipales y
Provinciales de l a Cámara de Representantes sometió a
consideración del legislativo, un dictam en desfavorable a
Holguín el que fue rebatido por el holguinero Alfredo
Betancourt Manduley:
...me creo obligado –afirmó- a com batir en su totalidad,
por no representar enmienda de ninguna índole, el
dictamen de la Comisión de Asuntos Municipales y
Provinciales...
El Coronel americano Duncan Hood que llegó a Holguín
en septiembre del 98... Asesorado por unos cuantos
Primer Distrito: Barrios: Norte, Cruces de Purnio, Matatoros, Guajabales, San Andrés,
San Agustín, Martillo, Yareyal, Güirabo, Cacocum, Cabezuela, Damián, Ciego la Rioja,
San Lorenzo y Calabazas.
Segundo Distrito: Barrios: Aguas Claras, Corralito, La Palma, Auras, Sao Arriba,
Guabasiabo, Uñas, Uñitas, Velasco, Calderón, Managuaco y Pedregoso.
Tercer Distrito: Barrios: Sur, Yayal, Cuaba, Cacocum, Tacámara, Báguano, Guayabal,
Alcalá, Tacajó, Bijarú, San Juan y La Aguada.
13
El Bando de Hood. Intervención del representante Alfredo Betancourt en la Cámara el 5
de junio de 1903. En El Eco de Holguín 20/6/1903, p.2.
22
holguineros de nacimiento que... no tuvieron la franqueza
necesaria para decirle lo que le convenía a los intereses
de su cuna, dictó el bando que aún vigente es causa del
desagrado de mis nobles y queridos paisanos; hízol o con
el beneplácito y el aplauso de aquellos comarcas, que
sin haberlo intentado... sin pedirlo, recibían
inesperadam ente un don del cielo, un beneficio inmenso,
hijo del capricho de un militar americano...
He aquí que un Representante... entendiendo que ese
criteri o lesiona altam ente los intereses del municipio
holguinero se levanta para recabar de la Cámara que se
atienda en sus pretensiones. 14
El Representante holguinero fundamentó su intervención en
que cercenar territorios a Holguín e incorporarlos a Gibara y
Puerto Padre, constituyó una “m edida especial” sin fuerza de
Ley y vi olando la legalidad establecida, el Coronel Hood,
según Betancourt, no tenía jurisdicción sobre los límites de los
municipios, sus prerrogativas eran sólo “como delegado del
Gobierno Americano”, nunca para usar sus atribuciones “para
cercenar territorios y repartirlos arbitrariamente imitando a los
sátrapas europeos”; señala también el Representante en su
rechazo al dictamen de la Comisión parlamentaría, el
desconocimiento de Hood en relación con la topografía del
terreno, el modo de ser de aquellos habitantes, de sus
aspiraciones y de sus derechos. El Coronel Hood, dijo, dictó
un bando “que desmembró el territorio de Holguín... [y] borró
de un plumazo sagrados y viejos derechos de particulares...”
Se refiere en este caso al probl ema creado en relación con los
asuntos judiciales y de la propiedad al quedar fincas, animales
y construcciones registradas en un municipio y que ahora
pertenecían a otro. Inclusive algunos habían cambiado hasta
de Distrito Judicial.
14 Ídem.
23
Lo que se oculta en el fondo es un asunto de preponderancia
en la región, debido al fracaso del Distrito de Holguín luego del
traslado de W ood para La Habana, y la negativa a la división
de Oriente en dos provincias durante los debates de l a
Asam blea Constituyente de 1901. Lo cierto es que bajo el
mando de W ood en la Provincia de Santiago de Cuba, este
actuó con bastante independenci a del Gobernador General y el
Distrito de Holguín hizo lo mismo en relaci ón con Santiago de
Cuba, tal vez por eso en el ya citado debate de la Cámara, el
Representante Alf redo Betancourt acota:
Porque el Sr. Presidente [de la Cámara: Domingo
Méndez Capote] sabe... que el coronel Duncan Hood, no
era un verdadero subalterno del Brigadier de Voluntarios
Leonardo W ood, Gobernador General luego, de la Isla.
Pasó así todo a espaldas de la Le y, sin conocimiento de
las entidades superiores; de la propia suerte que el
general W ood se creyó con atribuciones para nombrarnos
al Sr. Presidente de l a Cámara y a mí, miembros de un
tribunal que se llamó Corte Suprema que no tenía
ninguna relación de dependencia con La Habana...
porque aquel General [pensaba] que la región de
Santiago de Cuba... no tenía nada que ver con La
Habana, ni esperar el resultado del Tratado de Paz entre
España y los EE. UU, pues desde el 17 de julio de
1898... tomó posesión de la plaza de la capital de
Oriente. 15
Se lamentaba el representante holguinero del “despojo” de que
ha sido objeto su municipio a favor de Gi bara y Puerto Padre:
“no sé qué maldición pesa sobre Holguín”, dice, “sobre su
óptimo distrito, del que no quedan más que inm ensas sabanas
y grandes yareyales... porque han pasado a ser propiedad de
15
Ídem.
24
los Municipios de Gibara y Puerto Padre los magníficos
centrales Boston, Santa Lucía, Chaparra y San Manuel y las
espléndidas zonas de Banes y Samá con sus ricas haciendas
plataneras” 16.
La existencia del Distrito Federal; cuyo Bando de creación del
26 de octubre de 1898 no había sido oficialmente derogado
aún en 1903 y, de hecho al gunos de sus m edidas aún
operaban en el período de la República; jerarquizó a Holguín
com o centro del norte de Oriente y fue un paso, aunque
efímero, en el proceso de m aduración y concreción de una
nueva región histórica, lo que guarda relación con el largo
proceso de gestiones de Holguín para converti rse en provincia.
El precio de esa jerarqui zación fue la pérdida de una parte de
su territorio que pasó a otros m unicipios. Definitivamente la
preponderancia de Holguín conllevaba la elevación jerárquica
proporcional de otros centros o polos, en la m edida en que se
desarrollara el proceso de expansión económica; de tal suerte,
no es casual el crecimiento de polos económicos y
dem ográficos en Banes y Antilla que llevaron a la segregación
de estos como municipios independientes en 1910 y 1925,
respectivam ente. Estos nuevos centros no disminuyen el papel
a Holguín, antes bien, lo resaltan en la medida en que este se
afianza com o fuerza centrípeta de la región histórica del norte
de Oriente.
Mucho se ha criticado que el Gobierno Interventor
norteamericano m antuviera la legislación española de la
Colonia; el Códi go Civil, la Ley de Enjuiciamiento Criminal y
las Ordenanzas Municipales entre otras. Después del Tratado
de París y del traspaso oficial de Cuba a manos de EE. UU, las
16
Ibíd.
25
autoridades interventoras tení an tres opciones: 1º) crear
nuevas leyes para gobernar a Cuba; esto llevaría tiempo y era
imposi ble hacerlo de una sola vez; de hecho, para eso sirvió el
conjunto de órdenes militares preparatorias del Estado
neocolonial, cu yo corolari o fue la Enmienda Platt
engendradora de una corriente enfilada contra el ideal de
independencia y cuyo enfrentamiento es objeto de análisis en
otra parte de este trabaj o; 2º) aplicar l as l eyes vigentes en EE.
UU a Cuba, esto es, trasladar a Cuba las estructuras y la
organización política de los EE. UU, tal como había hecho
España en el proceso de coloni zación de las Indias. Eso era
una colonización desembozada, inviable en la práctica, no sól o
debido a los intereses y obj etivos norteam ericanos, si no por la
historia y la tradición de luchas por la i ndependencia del
pueblo cubano; la experiencia demuestra que donde el
Gobierno norteam ericano pudo aplicar fórmulas coloni alistas lo
hizo, v. gr. Puerto Rico y Filipinas; en est a última inclusive
enfrentó una insurrección arm ada dirigida por el joven y culto
General Emilio Aguinaldo; si en Cuba no lo hizo, es porque no
pudo. La tercera vía es la que dejó en vigor las leyes
españolas en tanto no impedían el cumplimiento de los fines
de [Link]. en Cuba; en la práctica, m uchas se sustituyeron por
las órdenes militares del período de la ocupación. El problem a
no está en haber dejado intocadas las leyes españolas, esas
eran las que existían; lo realmente criticable es que en el
proceso de sustitución no se aplicaron nuevas pragmáticas que
conllevaran el afianzamiento de la independencia, sino el
reforzami ento de un régimen neocolonial. Los cubanos y las
dirigencias políticas no claudicaron, sino, se enfrentaron a un
poder aplastante, i ncontrastable, al que no pudieron superar.
Allí donde hubo que violentar la legalidad lo hicieron y una
buena muestra de ello es la división política del Oriente
durante el mando de W ood en esta provincia, constitución
violatoria de la aún vigente legislación española.
26
Ya se ha hecho notar que, aunque ese no fuera el objetivo, el
Distrito Federal fue un impulso y un reconocimiento del papel
de Holguín en el norte de Oriente, el cual fue esgrimido para
solicitar la creación de una nueva provincia. Existía el
antecedente de una Real Cédula de Isabel II que databa del 25
de mayo de 1865 en la que se dividió a la Isl a en siete
provincias, una de las cuales sería Holguín; esta idea se
mantuvo latente durante la República, unas veces Holguín era
el centro, otras, sobre todo en la Constituyente de 1901, era
Bayamo, según l a propuesta que hiciera el convencional
Fernández de Castro. De nuevo se volvi ó sobre el tema en
1903, 1911, 1945 y 1951. En el primero el Representante
holguinero Antonio Masferrer Grave de Peralta propuso l a
división de Oriente en dos provi ncias; después, en abril de
1911 el tema fue propuesto de nuevo en la Cám ara con la idea
crear las provincias del Alto y el Bajo Oriente; más tarde, el 15
de enero de 1945 se constituyó en Holguín el primer Comité
Pro Creación de la Provincia del Norte de Ori ente; y en 1951 –
ese proceso se revitalizó al calor del establecimiento de once
instituciones y organismos provinciales con sede en Holguín:
Distrito Militar, Delegación de Obras Públicas del Norte de
Oriente, Distrito Judicial, Delegación Provincial de
Gobernación, Instituto de Segunda Enseñanza, Escuela
Provincial de Com ercio, Escuela Politécnica Nacional, Hogar
Provincial de Veteranos, Escuela Normal y del Hogar,
Frigorífico y Prisión Provincial, y hacia fines del primer lustro
de la década de los 50 se oficializó la Universidad del Norte de
Oriente 17.
Pero hubo otras propuestas durante el período. En fecha ta n
tem prana como el 25 de enero de 1899, el Ayuntamiento de
17
AMPH. Carpeta 1950-1951 Doc. 1951 – 10. Documentos históricos sobre la posible
creación de la provincia de Holguín o del Norte de Oriente.
27
Holguín aprobó en sesión extraordinari a, la propuesta del
Concejal Juan A. Calderón fundamentada en que:
...la dependencia de este territorio de l a ciudad de
Santiago de Cuba impide reconstruir nuestra agricultura
y atender otras necesi dades vigentes de estos
municipios [Holguín, Gi bara, Puerto Padre y Mayarí] con
los productos de las Aduanas de la Cost a Norte, que son
llevados para aquella ciudad, y en el orden judicial
produce considerable perjuicio a estos habitantes, com o
ha observado la Junta de Alcaldes para solicitar la
creación de una Audiencia o Corte de Justici a e n
Holguín. Por estas causas es de urgente necesidad
constituir aquí la vida independiente del territorio de la
Costa Sur, creando en Hol guín todas las organizaciones
necesarias para ello, y propongo que este
Ayuntamiento... se dirija el Gobernador General de la
Isla suplicándole la creación de l a provincia de Holguín
con... el territorio com prendido entre esta Costa Norte y
los ríos Sagua y Cauto y que... nombre el gobernador
que deba regirla...
En el acuerdo se consignó además una petición de
autori zación para crear todos los organismos provinciales, y l a
utilización de las rentas de las Aduanas del Norte de Oriente
en la reconstrucción de la nueva provincia. Por el mismo
acuerdo, se pidió a los Ayuntamientos implicados de Mayarí,
Puerto Padre y Gibara que se adhirieran a l a petición 18.
Durante l os debates de la Asam blea Constituyente de 1901 el
Delegado José Fernández de Castro presentó un proyec to con
18
El Eco de Holguín. Sábado 28 /1/1899 p.2. Ver además a José A. García Castañeda:
La Provincia de Holguín. En Boletín Histórico de la Comisión Regional de Historia de
Holguín. Marzo – Abril de 1971. p. 19.
28
la propuesta de dividir a la Provincia de Santiago de Cuba en
dos: la del Cauto que incluiría los municipios de Holguín,
Jiguaní, Bayam o, Manzanillo y Puerto Padre; y la de Oriente
integrada por Santiago de Cuba, Mayarí, Guantánamo,
Baracoa, Palma Soriano y El Cobre. Las capitales serían
Bayamo y Santiago de Cuba. En los debates sobre el tema el
Delegado a la Convenci ón Constituyente Rafael Manduley
señaló que “... es indiscutible que la capitalidad de Santiago
de Cuba trae trastornos administrativos y de otra índole... a los
gobiernos civiles para resolver asuntos de ninguna clase...” 19.
Durante las primeras décadas de la República se dieron pasos
que le daban a Holguín una mayor jerarquía dentro de la
región del Norte de Oriente. Para 1909 existían oficinas de
Aduana en Puert o Padre, Gibara, Banes y Nipe, y en ese
propi o año se materializó la propuesta de Ley realizada por
Luis Marcané, Tomás Recio y Fidel Pierra de crear dos
juzgados de segunda clase en Holguín, debido a que a los
vecinos de Banes, Puerto Padre y Tunas se les hacía difícil
llegar hasta Gi bara, donde radicaba el juzgado y en definitiva
tenían que hacer escala en Holguín, era pues, más funcional
organizar los j uzgados de segunda clase en este último, lo que
fue aprobado por el Senado y la Cámara en julio de 1909. Al
Partido Judicial de Holguín le fueron adjudicados los territorios
de Banes, Victoria de las Tunas y Puerto Padre, segregados
del Partido Judicial de Gibara; a este último le correspondieron
los Juzgados de Gibara y Fray Benito 20.
Estas determinaciones contribuyeron de al guna manera a
exacerbar las diferencias y las pueriles contradicciones
19
Diario de Sesiones de la Convención Constituyente 1900 – 1901. Imprenta. El Fígaro.
Habana pp. 166 – 169. Citado por Fernando Fernández y Luis Cruz en Rafael Manduley.
Un estrenuo mambí, pp. 60 – 61.
20
Ver La Federación, 16 de octubre de 1899. p.2; El Eco de Holguín, ediciones del 20 de
junio de 1903, y 9 y 12 de junio de 1909.
29
regionales entre Gibara y Holguín, lo cual no era nuevo, pero
ahora llegaba a la prensa que se hacía eco de las mismas. En
diciem bre de 1899 el periódico holguinero La Federación,
criticó acremente la pretensi ón del Club Maceo de Gibara de
cel ebrar un baile en el primer aniversario de la muerte de
Calixto García. Cuatro años, después, al defender en la
Cámara el derecho de Holguín a recuperar los territorios
cercenados por el Bando del 26 de octubre de 1898, el
Representante Alfredo Betancourt di rigió fuertes ataques a
Gi bara: “así como en Holguín... se respira am or inextinguibl e
por Cuba y sus hijos todos, eran partidarios de la
independencia y de su soberanía... Gibara, en cambio era tan
amiga de l os déspotas que se llam ó ‘España Chiquita’...
Gi bara era el refugio de todos los que estaban contra las
aspiraciones y las libertades del pueblo de Cuba y si sus
habitantes no eran enemigos de la Revolución, por lo menos
eran simpatizantes de los que en vano intentaban sofocarla”. A
continuación el Representante holguinero calificaba a los
gibareños de “colaboradores o adictos” a la causa española,
“flacos de corazón y de espíritu” que “prosperaban con l a
limosna de los conquistadores”.
No se puede culpar a un pueblo por la actitud de un grupo. Las
causas de estas m anifestaciones regionalistas que afloran no
son m ás que la punta del iceberg cuyo fondo ha y que buscar
en los orígenes, la estructura social de las sociedades
holguinera y gibareña, y en la lucha por la preponderancia en
la región que culminó con la decadencia de Gibara, cuyas
causas han sido abordadas por otros autores 21.
En el mismo sentido, a fines de la primera década del siglo XX
los periódicos “El Triunfo” y “El Progreso” de Gibara, y “El Eco
21
En la obra del Dr. José Vega Suñol: Presencia norteamericana en el área nororiental
de Cuba se hace un interesante análisis de este problema
30
de Holguín” protagonizaron una nueva polémica suscitada por
la noticia, publicada en l os periódicos gibareños y desmentida
por el holguinero, de que en una manifestación celebrada e n
Holguín el viernes 4 de junio de 1909 se habían gritado
consignas contra Gibara.
Estas muestras de regionalismo en el lindero de los siglos XIX
y XX son exposición de la inmadurez de l as relaciones de l a
nacionalidad cubana pese al mayor nivel de integración que se
había alcanzado. Sin embargo, aún pervivían un insuficiente
nivel de comunicación y no se había alcanzado el grado de
integraci ón económica necesaria en torno a la producción
azucarera, de manera que funcionara como eje alrededor del
cual girara la sociedad y fuerza centrípeta para la región.
Precisamente en Oriente se estaba produciendo en las
primeras décadas del Siglo XX, lo que hacía cien años había
ocurrido en el Occidente: la expansión de la producción
azucarera y el completamiento del proceso de centralización.
Aquellas expresiones regionalistas eran propias de los pueblos
infantiles; no son expuestas para regodearse en ellas, sino
com o prueba de etapas definitivamente superadas por el
com plejo proceso nacional cubano 22.
Durante y después de la ocupación de Cuba por EE. UU se
incrementaron las vías de comunicación, las que dinamizaron
los vínculos internos en la propia región del Norte de Oriente,
y de esta con la gran regi ón oriental. El transporte marítimo y
terrestre mejoró considerablemente al construirse vías férreas,
carreteras, puertos, subpuertos que se abrieron al comercio
regional, nacional e internacional con el resto del Caribe, EE.
UU y Europa. Así, por ejempl o tres de los seis puertos
creados, contaron con oficinas de aduana, se constru yeron el
ferrocarril central y los ram ales de Cacocum-Holguín y Alto
22
Colección de periódicos del Museo Provincial de Holguín.
31
Cedro-Antilla (1902 – 1911); y posteriormente Holguín-Cueto,
Holguín-Herrera-Banes y Holguín-Puerto Padre. En 1904 el
Senado aprobó la construcción de la carretera de Holguín a
Cacocum y 5 años después surgió la ruta de ómni bus Gibara-
Santiago de Cuba. Al mismo tiempo se erige una considerabl e
cantidad de poblaciones que necesariamente se vincul an entre
sí y con l os centros regi onal es y nacional. Por las rutas
com erciales marítimas y ferroviarias no solo se transportan
mercancías, sino pasajeros; mejora el correo, y con ello las
relaciones se dinamizan desde el ámbito regional hasta el
internaci onal. Al mismo tiempo se definen focos o polos
jerarquizados en el territorio, y cam bia el m apa demográfico,
económico, cultural y racial de la región.
Las nuevas definiciones llevaron a la oficialización de pueblos
y municipios. Uno de sus resultados es la aprobación de las
leyes que crearon los ayuntamientos de Banes y Tunas en
1910 y la lucha de Antilla, una de las pobl aciones surgidas al
cal or de la expansión del ferrocarril, por constituirse un
municipio independiente, objetivo alcanzado en 1925.
2) La institucionali zación de la República.
Con el fin de la dominación española, Estados Unidos puso en
marcha su pro ye cto para imponer a Cuba el domini o
neocolonial, debido a l o imposible de anexarla y convertirla en
una entidad como Filipinas y Puerto Rico.
Desarticul ados los órganos que podían darle representatividad
al pueblo cubano, y abocado a la necesidad de ordenar la
entidad cubana conform e a la dem ocracia burguesa, el
Gobierno Interventor convocó a las elecciones munici pales del
16 de junio de 1900, primeras en la Historia de Cuba que
contaron con la participación masiva de los cubanos, aunque
bajo la ocupación extranjera y en las que el 70% de los
32
votantes acudió a las urnas; los elegidos en aquella ocasión
fueron sometidos a una nueva consulta popular en 1901 y su
mandato se prorrogó por Decreto del Presidente Estrada
Palma del 8 de juli o de 1902 23.
La Orden Militar 164, reguladora de las primeras elecciones
después de la salida de España, limitó el mandato de los
cargos que se convocaban -Alcalde, Jueces Municipales y
Tesoreros- al término de un año, lo cual hizo necesaria la
nueva consulta m encionada. Los que no eran miembros del
Ejército Libertador debían saber leer, escribir y atesorar una
riqueza m ayor de $250.00.
Según el Dr. José A. García Castañeda en su obra La
Municipalidad Holguinera, durante aquellas el ecciones no hubo
luchas partidarias. Sin embargo en su Historia del Estado y el
Derecho en Cuba, Julio A. Carreras apunta que en las
elecciones del 16 de junio triunfó en La Habana el Partido
Nacional; mientras que en Las Villas y Oriente (Santiago de
Cuba) ganaba el Partido Republicano 24. Julio Le Riverend en
su clásico La República. Dependencia y Revolución, nos
plantea que para las elecciones municipales de 1900 “se
organizaron tres partidos: el Nacional en La Habana, el
Republicano en Las Villas y Unión Demócratica tam bién en La
Habana” 25, aunque dice m ás adelante que “abundaron en
aquellas elecciones las agrupaciones de tipo regional”. La
23 En Holguín el Gobierno Interventor nombró al General Manuel Rodríguez Fuentes,
para Alcalde Municipal; en las elecciones de junio de 1900 fue elegido el coronel
Francisco Fernández Rondán, reelecto en 1901 y prorrogado en 1902 por Decreto de
Estrada Palma. En 1905 renunció a la Alcaldía y fue sustituido por el Teniente Coronel
del Ejército Libertador José (Pepe) Ramón Torres hasta su muerte el 2 de enero de 1908.
En Gibara ocuparon sucesivamente la Alcaldía: Eliécer Artola(1898 –1899), Pedro
Martínez Rojas (1899) y Leopoldo Roca (1900), por la imposibilidad de Ricardo Sartorio
de ocuparla pese a ser el elegido, en 1901 fue de nuevo electo Ricardo Sartorio, quien se
mantuvo en el puesto hasta 1908.
24
Julio A. Carreras: Historia de Estado y el Derecho en Cuba, La Habana, 1981, p. 319.
25
Julio Le Riverend: La República. Dependencia y revolución, La Habana, 1971, p. 20.
33
Histori a de Cuba 26 del MINFAR coi nci de con que se formaron
los tres parti dos para las elecciones y que W ood trató d e
forzar el triunfo a favor de Unión Democrática.
Se comprenden las dificultades que significa el sinnúmero de
grupos políticos que no alcanzaron carácter verdaderamente
nacional, para el análisis de los partidos durante el período d e
la ocupación militar norteam ericana; amén del intenso debate
sostenido entre las tendencias centralizadoras o federalistas
que estuvieron representadas en Holguín por distintos órganos
de prensa: El Eco de Holguín defensor de la primera y La
Opinión, promotor de la lucha por la República Federal.
Los parti dos políticos representati vos de las tendencias
principales predom inantes en Cuba durante el primer período
republicano se forman sólo a fines del primer trimestre d e
1899, en los centros políticos administrativos más
significativos: La Habana, Santiago de Cuba y Las Villas.
Estos organismos vinieron a cubrir la vacante política dejada
por la desaparición de la Asamblea del Cerro y el Ejército
Libertador.
A fines de abril surgen en La Habana los Partidos Unión
Democrática (día 25), y Republicano (día 21), el Nacional
había sido creado un mes antes. De manera que tuvieron
menos de dos meses de preparación para las elecciones
municipales del 16 de junio de 1899; aún teniendo a su favor el
haber participado en la elaboración de la ley electoral que
reglamentó aquellas elecciones, es cuestionable por las
razones apuntadas que hubi ese una verdadera lucha entre los
partidos durante el período previo a la consulta popular.
26
Dirección Política de las FAR: Historia de Cuba, La Habana, 1985, p.523.
34
El Partido Nacional Cubano nació en La Habana en marzo de
1900 y es, probablemente, el más apegado de todos, a los
destinos nacionalistas del país, y a los sectores hasta
entonces marginados. Defendió en su programa original la
producción para el mercado interno y la protección de los
productos nacionales 27.
El Republicano nació el sábado 21 de abril de 1900 28 formado
por antiguos miembros de la Asam blea del Cerro, enemistados
con Gómez desde las contradicciones que condujeron a la
destitución de este y la disolución posterior de la Asam blea.
Aspi raba a l a constitución de la República sin dilaciones 29 a la
vez que mantener “sus vínculos con EE. UU, aún a costa del
desarrollo económico independiente del país 30, así como el
mantenimiento de las leyes heredadas de la colonia. Este
último aspecto es comprensible en tanto aseguraba un orden
inicial para el país y el inminente advenimiento de l a
República Cubana, el cual podría ser variado sin
precipitaciones en el futuro.
El Partido Unión Democrática nació oficialmente en abril de
1900 “integrado por elementos revolucionarios y restos del
partido autonomista” 31. Algunos historiadores consideran la
presencia de los ex - autonomistas en el Partido Unión
Democrática como una agravante en lo que toca a las
posiciones políticas del Partido, las cual es podrían ser
mediatizadas por la ideología reformista de los autonomistas.
27
Ramón de Armas, “Esquema para un análisis de los partidos políticos burgueses en
Cuba Neocolonial: antecedentes, surgimiento y principales características(1899-1925)”.
En Los partidos políticos burgueses en Cuba neocolonial(1899-1952), 1985, pp. 59-61 y
Concepción Planos Viñals “La primera ocupación norteamericana: objetivos y resultados”.
En La Neocolonia. Organización y crisis. Desde 1899 hasta 1940, 1998, p. 19.
28
El Eco de Holguín. Edición del 28 de abril de 1900. p. 2. En el trabajo de Concepción
Planos Viñals citado, p.19, plantea que el Partido Republicano Federal de Las Villas y el
Republicano de La Habana se fundaron en diciembre de 1900. Sin embargo El Eco de
Holguín da el 21 de abril, esta última fecha parece más aceptable.
29 Ramón de Armas. Ob. Cit. pp. 55-56.
30 Concepción Planos Viñals, Loc. Cit. p. 19.
31 La Oposición, 25/4/1900, p. 1.
35
Este criterio occidentalista no tiene en cuenta las
peculiaridades del autonomismo oriental al que fueron a parar
muchos i ndependentistas ante la falta de un cuerpo político
legal separatista. Por otro lado si los ex- autonomistas
quedaban al margen de la política cubana podían ser ganados
con f acilidad para la causa anexionista que seguía siendo “el
peligro mayor”.
La primera referencia a la formación de partidos políticos en
Holguín, después del cese de la dominación española, data del
4 de abril de 1900. El Eco de Holguín publicó ese día dos
notas referidas a la idea de fundar un partido que uniera a
independentistas y anti guos autonomistas. La noticia fue muy
bien recibida en los m edios políticos holguineros donde “ha
causado magnífico efecto el que hayan llegado a un acuerdo
los anti guos autonomistas y los prestigiosos revolucionarios
para constituir un partido político vigoroso y f uerte, que de
garantías a las clases conservadoras del país todo”. En
similares términos se expresó El Triunfo, de Gibara. El reporte
enfatizaba en la significación que tenía el acuerdo al salir los
autonomistas del retraimiento político. “El Programa del nuevo
partido es: Independencia absoluta”, afirmaba el rotativo 32.
El 9 de abril se dieron a conocer las bases del nuevo Partido
Unión Democrática, publicadas en Holguín el día 28. El P. U. D
se pl anteó laborar sobre la base de los siguientes principios:
1º) aseguramiento de la paz pública; 2º) reconstrucción de las
fuentes de riqueza; 3º) rest ablecimiento del principio de
Autoridad sobre la base de la inviolabilidad de las leyes; 4º)
reorganización administrativa; 5º) reconstrucción financiera
mediante l a form ación de presupuestos y la adopción de un
sistem a tributario adecuado; 6º) protección y am paro a los
32
El Eco de Holguín, 4 de abril de 1900, p. 2.
36
derechos adquiridos en virtud del Tratado de París; 7º)
Constitución de Ayuntamientos por elección popular y elecció n
de un Congreso que de al pueblo cubano eficaz participación
en el ejercicio del poder ejecutivo y; 8º) consagración del
respeto a los extranjeros 33.
El Comité Gestor del Partido Unión Democrática, dirigido por
José María (Mayía) Rodríguez, definió su criterio acerca de las
bases que debían regir el establecimiento de la República. Al
encabezar las susodichas bases republicanas del partido se
proclam aba que: “El fin último del partido es la fundación en
Cuba – en arm onía con el Artículo XVI del Traslado de París –
de un estado naci onal independiente y soberano”. La
proclam aci ón de un Estado “independiente y soberano”
explicitado en la letra de su programa, fue la aspiración de los
cubanos en sus luchas contra España; se apela al Artículo XVI
del Traslado de París que es el instrumento legal que consagró
el paso de Cuba inerme a manos de Estados Unidos; el cual
reconoce la temporalidad de la ocupación de l a Isla por EE.
UU, sin que al m ismo tiem po se establezca un límite a la
misma. Lo efectivo es que públicamente el Partido Unió n
Democrática se pl anteó la independencia como fin.
En la prim era de las bases de la República, el Partido Unión
Democrática revela una cierta dependencia en las relaci ones
con los Estados Unidos para el logro de la soberanía al
plantear el acuerdo o “i nteligencia con Estados Unidos para
dicha función” 34, pero esa afirmación no autoriza en modo
alguno a pensar que Unión Democrática condicione la
independencia a un período de tutelaje estadounidense que
prepare a los cubanos para el autogobierno 35. Ni en esa, ni en
33
El Eco de Holguín, 28/4/1900, p. 2.
34
Ídem.
35
Una opinión distinta puede verse en Ramón de Armas: Esquema para un análisis de
los partidos políticos burgueses en Cuba Neocolonial: antecedentes, surgimiento y
37
el resto de las Bases de la República elaboradas por el Comité
Gestor, puede conjeturarse ese condicionamiento. Lo que sí
queda explicitado, es la fundación del “estado independiente y
soberano” como el objetivo más importante del Partido. El
resto de los pronunciamientos están referidos a la
organización de un “orden social en Cuba, de acuerdo con la
historia del país, y un sistema moderno de gobierno (Base
2da); reconoce las libertades del hombre y la representatividad
de todos los elem entos que com ponen el país(bases 3ra y 4ta);
mediante la 5ta base se pronunciaban por la descentralización
política de las provinci as y municipios dentro de la unidad
territorial y política del país. En este último aspecto coincide
con el grupo holguinero nucl eado alrededor del periódico La
Opinión, vocero de los veteranos dirigido por el Teniente
Coronel del Ejército Li bertador José R. Torres, el cual
planteaba la descentralización y el establecimiento de l a
República Federal en Cuba.
Este, com o el resto de los partidos, plantearon la consagración
legal del derecho cubano a la independencia, basados ya en la
Resolución Conjunta o en el Tratado de París. Tom ar com o
base uno u otro documento no los hacía más o menos
consecuentes con la independencia. El probl ema no era
ideológico, sino político. En el fondo lo que estaba en juego
era cuál de aquellos documentos comprometía más al gobierno
de los Estados Unidos, y en tal sentido, el Tratado de París
había sido aprobado por el Ejecutivo en primera instancia, en
tanto la Joint Resolution era una propuesta del Congreso. Lo
más sabio pudo ser la adopción de ambos argumentos com o
base para legitimar el reconocimiento de la independenci a
cubana por el gobierno de los Estados Unidos, o como señal ó
principales características (1899 – 1925). En Los partidos políticos burgueses en Cuba
neocolonial (1899 – 1952). Editorial de C. Sociales. La Habana 1975, p. 53 – 55.
38
en su mom ento la prensa de la época, asumir el programa de
la Revolución.
Tocante al tem a migratorio el P. U. D se sumó a los
defensores de la inmigración por implantación de familias
blancas españolas o de otra procedencia ventajosa. Los
acontecimientos posteriores, sin embargo, conduj eron a la
inmigración estacional o golondri na com o la más socorrida
para resolver los problem as derivados de la expansión de la
plantación azucarera en Oriente durante las primeras décadas
del Siglo XX 36.
En abril de 1900 fue iniciado el proceso de formación del
Partido Unión Democrática, pero su estructuración en Oriente
ocurre un poco más tarde. En Holguín por ejemplo, no es hast a
el 4 de junio que se realiza la primera reunión para organizar
su est ructura municipal para lo cual eligieron un Comité de
Propaganda formado por un Presidente, un Vicepresidente, un
Secretario y 11 Vocal es 37.
Los unionistas no pudieron asistir como partido a las
elecciones municipales de 1900 por la sencilla razón de que no
existían; no estaban organizados en todo el país, aunque sí lo
estuvieran en La Habana, donde, a no dudarl o, concurrieron
com o partido, lo cual no quiere decir que ocurriera
nacionalmente. Hacia los días finales de julio, a un mes de
efectuadas las elecciones municipales aún no estaba n
constituidos en todo Oriente donde faltaban municipios com o
36
Armando Cuba: Holguín entre 1898 y 1921. Inédito.
37
El Eco de Holguín. 6/6/1900 p. 2. El Comité de Propaganda se integró de la siguiente
forma:
Presidente: Francisco Rodríguez.
Vice: (Ilegible en el original)
Secretario: Heliodoro Luque.
Vocales: Manuel García, Genaro Parra, José Manduley Palma, Pablo Hechavarría, Félix
Curbelo, Agustín Ochoa, Eduardo Quesada, Delfín Hernández, Baldomero Menchero,
Juan Alberteris y Jesús Carbonell.
39
Mayarí y Holguín. Tampoco estaba fundado en Manzanillo,
Trinidad y Cienfuegos. En el primero de ellos sus dirigentes
eran señalados oficiales del Ejército Libertador.
Definitivamente, el Partido Uni ón Democrática fue organi zado
en Holguín en agosto de 1900 y de i nmediat o se desató una
polémica sobre su com posición debido a que los autonomistas
y españoles formaron filas en él. El Partido en Holguí n
respondió a través de la prensa local: “...Se nos acusa de
haber llamado a l os dos primeros [autonomistas y españoles].
Sí, los hemos llamado como llamam os a todos los sectores de
la población” 38.
En rel ación con la pertenencia de los españoles al partido
apelaron a los vínculos históricos y culturales creados:
Yo diría a los españoles... ¿Seríais capaces de
com prender el patriotism o cuando de vosotros lo
heredam os?... vosotros, cuya sangre es la misma que
circula por nuestras venas, cuya raza es la misma,
vosotros que estáis ligados a esta tierra por los lazos del
amor,... que aquí habéis form ado a una familia cubana...
que profesáis nuestra misma religión y hablan nuestra
lengua.
El ingreso de los autonomistas lo explicaban al señalar que:
“ellos, los autonomistas, estaban al margen de la política”, la
guerra, señalaba el escrito, no se había hecho “para crear
castas y privilegios para los revolucionarios... nunca pasó por
la mente de nuestros apóstoles y mártires la idea de
predominio de unos cubanos sobre otros...” y culminaba
arguyendo que con ello le daban cumplimiento” a uno de los
ideales del separatismo: <Cuba con todos y para todos>” 39.
38
El Eco de Holguín. 29 de agosto de 1900, p. 2.
39
Ídem.
40
No hay que olvidar que los hombres y los partidos creados en
1900 eran los primeros organizados con criteri os modernos
después de la salida de España. Lo que está predominando
ideológicamente es el liberalismo igualitarista cuyos
antecedentes pueden encontrarse en la Gran Revolución
Francesa. La propi a l exía m artiana “con todos y para el bien
de todos”, expresión y síntesis del programa democrático de l a
Revolución del 95, situaba a la patria por encima de las
clases, e incluso de las posiciones políticas siempre que no
fueran contra la independencia. Las más claras m entalidades
cubanas de la época lo interpretaron así, y haber incluido a
españoles y autonomistas expresaba, además, el derecho a la
disensión y a la pluralidad política dentro de la República y de
los partidos. Vale destacar que en todo el período ninguno de
los partidos, o figuras importantes dentro de ellos en Holguín,
tuvo manifestaciones contrarias al ideal independentista; la
política holguinera durante la ocupación militar norteamericana
se mostró siem pre por la pronta terminación de un estado de
cosas “anormal”, y por el rápido tránsito a la República
independiente.
Por último deben tenerse en cuenta dos aspectos relacionados
entre sí y que tienen importancia metodólogica, primero,
aquellos eran los tiempos de l a República bal buceante en que
se ensayaba la democracia liberal burguesa por prim era vez en
Cuba, de ahí los tanteos iniciales, las alianzas inestables y
cam biantes entre los partidos, y las “jefaturas espontáneas”
características de la novel República; ello hizo escribir a
Charles Magoon en su informe de la Administración
Provisional, elaborado en 1907:
Los lazos de los partidos no ligan mucho a los indivi duos
en Cuba. Pocas son las bases, si es que hay algunas,
41
que envuelven puntos esenciales de la política naci onal o
verdaderas diferencias de principios políticos. El elector
individual ofrece su fidelidad al partido que en aquel
momento satisface sus inclinaciones, y fácilmente se
pasa de un partido a otro; un individuo puede ser liberal
un m es y m oderado al siguiente, o viceversa, guiándose
por la personalidad del candidato o por los jefes locales
que defienden una candidatura 40.
En el informe de m arras, Magoon da con una de las claves de
la política cubana: el caciquismo. Las m asas, en tanto
clientel as, no siguen a partidos si no a figuras.
En segundo lugar, aquellos hom bres y el pueblo actuaron de
acuerdo con los paradigm as de su tiem po, en el que era
revolucionaria la democracia burguesa, cuando estaban
acabados de salir de cuatrocientos años de coloniaje, y tenían
de aliado, interesado por supuesto, a la potencia más
dem ocrática del mundo de entonces. Sus actos no deben ser
evaluados con nuestras miras de hoy, sino, por lo que
aportaron en relación con su época.
El Partido Nacional Cubano comenzó a organizarse primero
que otros en Holguín en abril de 1900. Para el día 20 de mayo
el Presi dente del Comité de Propaganda citó a una reunión a
los Delegados de los Comités de Barrio que comprendían el
Comité Munici pal en la que fue elegida l a mesa definitiva del
Partido de entre 57 delegados presentes. De manera que este
partido define su estructura m unicipal en Holguín, tan solo 26
días antes de las elecciones municipales, con toda seguridad
es el único que tuvo posibilidades, aunque mínimas, para
40
Charles E. Magoon. Informe de la Administración Provisional desde el 13 de octubre de
1906 hasta 1 de diciembre de 1908. La Habana. 1908. En Hortensia Pichardo.
Documentos para la Historia de Cuba. Tomo II p. 299 y 55.
42
hacer alguna campaña que, sin em bargo no refleja la prensa
de la época 41.
En Oriente estos partidos no estaban carentes de apoyo ni
huérf anos de m asas, eran organism os políticos en proceso de
formación. No se puede escribir la Historia de Cuba solo a
partir de La Habana para generalizarla, dando por sentada su
ocurrencia en el resto del país. En su composición y su
accionar los partidos difieren de un territori o a otro, y en los
años de la primera intervención hasta las prim eras elecciones
presidenciales no hubo luchas partidarias en la región, aunque
existieran en La Habana y otros centros importantes. En
Holguín durante las elecciones m unicipales de 1900 y 1901 no
hubo l ucha electoral, el coronel Francisco Fernández Rondán
fue en 1900 como candidat o a Alcalde Municipal casi sin
oposición, algo similar ocurrió en Gibara, Mayarí y Sagua de
Tánamo, donde antes de estas primeras elecciones, los
Alcaldes Municipal es habían sido designados por los jefes
insurrectos o las autoridades norteam ericanas.
Para las elecciones de j unio de 1900 l os partidos en Holguín
son demasiado jóvenes, nadie podía discutirle la candidatura
por ejemplo al coronel Fernández Rondán en Holguín o al
general Ricardo Sartorio en Gi bara. Este último caso prueba la
41
Archivo del Museo Provincial de Holguín. Fondo Ayuntamiento 1899 – 1904.
Documento 1900- 4. Relación de delegados: Pedro Vázquez, Adolfo Aguilera, Humberto
Manduley, Rafael de la Cruz Rodríguez, Juan Angulo, Gustavo Ochoa, Rafael Manduley,
José R. Torres, Joaquín Romeu, Federico Pittaluga, Miguel Aguilera Feria, Juan Albanés,
Manuel Revuelta, Francisco Castellanos, Mariano Angulo, Rodolfo Socarrás, José A.
Torralbas, Urbano de la Rosa, Justo Aguilera Ochoa, Adolfo Suárez Angulo, Salvador
Pérez Fuentes, Cornelio Rojas, Benjamín de Zayas, José Domínguez, Eduardo Quesada,
Salvador Torralbas, José Agustín García, Miguel Tamayo, Francisco Tarragó, Luis Díaz,
Salustiano Parra, Wilfredo Albanés, Francisco Ochoa Mora, Luis Estrada, Julio Albanés,
Juan Antonio Calderín, José M. Heredía , Fernando Fenández, Ricardo Sirvén, Alcibíades
de la Peña, Luis de Feria, Manuel Avilés Lozano, Pablo Hechavarría, Antonio Aguilera
Ochoa, Luis Benítez Téllez, Manuel T. Guillén, Manuel Dositeo Aguilera, Andrés Corsino
Mora, Manuel García Aguilera, Benjamín Santiesteban Betancourt, Leonardo Betancourt,
Federico González de la Vega, Benjamín Silva Aguilera, Porfirio de la Cruz, Félix García,
Rodolfo Fox y José Grave de Peralta.
43
tesis de que estas primeras elecciones no tuvieron el carácter
que adquirieron después en relación con las luchas entre
partidos; Ricardo Sartorio resultó elegido Alcalde de Gibara sin
estar inscri pto en los registros electorales. Esa eventualidad
impidió que ocupara el cargo, pero al año si guiente ganó l a
alcaldía, en la que se mantuvo hasta 1908.
Es ci erto que en 1901 en el municipi o de Holguín se presentó
una candidatura alternativa representada por un ex-Alcal de del
período colonial, el patriota José Agustín García Leyva , quien
no tenía ninguna posibilidad de ser elegido. No existieron, ni
por asom o, las intensas cam pañas electorales posteriores 42.
No hubo cam pañas virulent as en la prensa, todo lo contrari o,
los dos candidatos eran presentados com o “patriotas sin tacha
y ci udadanos honorables...” 43. Sin embargo se alertaba acerca
de los que presionaban sobre los electores imponiéndose por
el “cargo que ejercen” y se acusaba a ”algunos alcaldes de
barrio y caciquitos“ quienes presionaban a antiguos soldados
del Ejército Libertador para que votaran por algún candidato
”por disci plina militar”.
Cuatro días después de las elecciones El Eco de Holguín
criticaba al sistem a electoral em pleado: “por lo que hemos
visto en Holguín... sirve solam ente para que todos los que
estén en el poder sean reelectos, por la razón o por la fuerza
pues... ellos cuentan con la Policía Rural y Municipal, y los
42
El Eco... 6/6/900/. p. 2. Se presentó la siguiente candidatura:
Alcalde: José Agustín García Leyva.
Tesorero: Juan Angulo Rodríguez
Juez Municipal: Fernando Salvador Pérez Fuentes.
Concejales: Fernando Ricardo Sierra, Manuel Leyva Hernández, Manuel Avilés, Marino
Angulo, Baldomero Menchero, Heliodoro Leyva, Eduardo Quesada, Felipe Hernández,
Leonardo Betancourt, Delfín Hernández y Daniel Benítez.
En su obra la Municipalidad holguinera José A. García castañeda no incluye esta
candidatura y se limitó a plantear que sólo existió un candidato. Sin embargo 4
concejales: Ricardo Sirvén, Manuel Avilés, Eduardo Quesada y Fernando Betancourt
formaron filas después en la corriente nacional–liberal.
43 Ídem.
44
empleados municipales que trabajan para sus candidatos” 44. El
periódico critica el hecho de que hubo un caso en que se l e
dictó a los electores los candidatos por los que debían votar y
pidi ó que votaran los ausentes, a lo que se negó la mesa,
solicitó entonces que “siquiera se le permitiera el voto de su
hijo ausente” 45.
44
Ídem.
45
En la Municipalidad holguinera (1898 – 1955) el Dr, José A. García Castañeda expone
detalladamente todos los procesos electorales y los funcionarios elegidos. Ello nos releva
de hacerlo en este trabajo. Los Alcaldes municipales y Gobernadores provinciales que
aparecen a continuación fueron tomados de La Municipalidad Holguinera del autor José
A. García Castañeda, de la carpeta Publicaciones de Gibara en la Biblioteca del Museo
Provincial de Holguín, S/f, así como de 52 años de política. Oriente, de Mario Riera.
Gobernadores.
General Francisco Sánchez Hechavarría derrotó a Pedro A Pérez (Coalición Masoísta) y
al general Demetrio Castillo Duanny candidato del Partido Republicano. Sánchez
Hechavarría falleció el 2/12/902 y lo sustituyó el presidente del Consejo Provincial Manuel
Yero Sagol. (1902 – 1906).
Manuel Yero entregó al Coronel Federico Pérez Carbó(1906-1908) del P. Moderado.
1908 – 1913 Rafael Manduley del Río.
1913 – 1917 Manuel Rodríguez Fuentes.
1917 – 1921 Guillermo Fernández Mascaró
Alcaldes de Mayarí.
1900-1906 Rosendo Torrent Moreno y Coronel Ciro Troncoso
1906- Comandante Francisco Mastrapa.
1906-1908 Juan Grau Moreno.
1909-1913 Coronel Delfín Aguilera.
Alcaldes de Sagua de Tánamo
1899- Comandante Angel Revolta
1900-1912 Comandante Ramón Herrera Cintra.
Alcaldes de Gibara.
1898 – Alcalde nombrado por Calixto. Eliécer Artola.
1899 – (Alcalde Provisional) Don Vicente Gómez Bulté.
1899 - (Alcalde nombrado por el Gobierno Interventor) Dr. Pedro Martínez Rojas.
1900 – (Alcalde por accidente electoral) Leopoldo Roca.
1901 –Ricardo sartorio Leal.
1906 – (Alcalde nombrado por el Ayuntamiento). Ricardo Sartorio leal.
1908 –Don Enrique Céspedes Bocio.
1912 –Rafael Padierne Ochoa.
1916 –Francisco Alvarez Lage.
1921 - Alfedo Barcieka Olivares.
1923 –Francisco Alvarez Lage.
Alcaldes de Holguín.
1898-1900 Manuel Rodríguez Fuentes.
1900 – 1905: Don Francisco Fernández Rondán.
1905 – enero de 1908 José R. Torres
1908 – Don Miguel Grave De Peralta.
1908 – 1912 – Don José Agustín García Leyva.
1912- febrero 1917 – Don Miguel Aguilera Fería.
1917 – 1920 – Justo Cuza, Agustín Ochoa y Salvador Torralbas (alcaldes p. s. r.).
1920 – 1922 – Don Gaspar Beceña González y Alberto Cabrera Gálvez p. s. r.
45
En abril de 1901 en Holguín fueron convocadas las nuevas
elecciones municipales del 1ro de julio, a tal fin los colegios
abrirían desde las 6.00 am hasta las 6.00 pm. Para votar, los
electores debían inscribirse en las Juntas Electorales entre el
19 de abril y el 8 de mayo de 1901.
A partir de aquellas elecciones, los partidos políticos en
Holguín comienzan a tener una participación más activa. Para
ello el Alcalde designó una mesa electoral en cada barrio, la
cual se com puso de tres personas y sus supl entes. La mesa se
formó con “un miembro y su suplente propuesto por cada uno
de los partidos organizados, legalmente”, en caso de que n o
com pletaran las mesas, “el Ayuntamiento designará las
vacantes sin tener en cuenta partidos ni filiación política” 46.
El 15 de septiem bre de 1900 se desarrollaron tam bién las
elecciones para la Asam blea Constituyent e, convocadas por l a
Orden Militar 301 del 25 de julio. Esta vez hubo postulaciones
en representación de los partidos legalmente constituidos y
ganaron las elecciones l a coalición Nacionales-Republicanos
independientes, quienes coparon a sus adversarios. Los siete
delegados a la Constituyente por Oriente pertenecían a los
republicanos independientes 47.
Sin em bargo, la actuación de los convencionales no se atuvo a
una disciplina partidaria, ni siquiera a criterios de grupos o
fracciones dentro de los partidos, sólo atendieron a su libre
albedrío. Este es un aspecto a tener en cuenta al analizar el
funcionamiento de los partidos políticos en los años
46
Reglamento para las elecciones municipales. En El Eco de Holguín, 10 de abril de
1901, p. 3
47
Pertenecían al Partido Nacional (Bravista). Antonio Bravo Correoso, Rafael Portuondo
Tamayo, José Fernández de Castro, Eudaldo Tamayo Pavón, eran republicanos
(castillistas): Joaquín Castillo Duanny, Rafael Manduley del Río y Juan Gualberto Gómez.
46
fundacionales republicanos y al papel de las personalidades en
el período.
En 1901 los cubanos tuvieron un tercer proceso electoral que
correspondió a la primera fase de las generales, desarrolladas
en dos etapas, una en diciem bre de 1901 y otra en f ebrero de
1902, de acuerdo con lo reglamentado por la Orden Militar 218
del 14 de diciembre de 1901, estas últimas no serían di rectas,
sino de segundo grado en lo que a la elección de los
Senadores y el President e se refiere.
En Holguín los partidos Nacional y Republicano, unidos en la
llamada Liga Patriótica cuyo Secretario fue Pepe Torres,
proclam aron sus candidatos en dos sesiones celebradas los
días 27 de noviem bre y 1º de diciembre. Los cargos por los
que se optaron en las elecciones generales de segundo grado
del 31 de diciembre de 1901 y el 24 de febrero de 1902 eran
los de consejeros y gobernadores provinciales,
representantes, compromisarios senatoriales y presidenciales.
El 24 de febrero los compromisarios eligieron a los Senadores,
el Presidente y el Vicepresidente. Claro que esta Liga
Patriótica de que hem os hablado no es la alianza republicano–
unionista que menciona Mario Riera en su 52 Años de Política
Oriente con el nombre de Conjunción Patriótica.
Dos meses antes, en septiem bre de 1901, había sido dada a
conocer una Comisión Popular Electoral pluripartidista con el
objetivo de “que entienda en las próximas el ecciones” 48 la
Comisión se proclamaba con “carácter provisional”, es decir
sol o para el período electoral. Estaba presidida por el general
del Ejército Libertador Luis de Feria y contaba con
representantes de diferentes corrientes en el Municipio de
Holguín como Pedro Vázquez y Cornelio Rojas, del sector
48
El Eco de Holguín. 2/10/1901. p.2
47
conservador; y José R. Torres, liberal y uno de los principales
opositores a la anexión 49.
Esto refuerza la idea que se ha venido planteando, en torno a
la dinámica de los partidos durante el período inmediato
posterior a la salida de España de la Isla. Los cubanos se
estrenaban en el ejercicio de las libertades políticas
burguesas; era una etapa de naturales indefiniciones, tanteos
y aprendizaje. De ahí que los ropajes cam biaran
sorprendentem ente al extremo de que para las elecciones
presidenciales, el Partido Nacional Cubano, supuestam ente
situado a la izquierda del espectro político cubano, “el único
donde hallan expresión los int ereses... marginados... por la
hegemonía de la gran burguesía anti nacional” 50, llevaba com o
candidato a la presidencia, junto a los republicanos, al
anexionista Estrada Palma apoyado por el Gobierno
Interventor, Máximo Gómez y la m ayoría del pueblo cubano.
Su contrapart e, el Partido Unión Democrática; mezcla nominal
de ex-autonomistas, españófilos de antaño y m ambises, que
expresaba los intereses del “sector antinacional de la
51
burguesía cubana” , pretendía elevar a la primera
magistratura al irreductible independentista Bartolomé Masó.
49
La Comisión Popular estaba compuesta por:
Presidentes Honorarios: (Ilegible en el original). Eudaldo Tamayo, Juan González y
Rafael Manduley.
Presidente Efectivo: Luis de Feria.
Vicepresidente: Pedro Vázquez, Cornelio Rojas, Francisco Fernández, José R. Torres.
Secretario: Américo Feria.
Vice: Urbano de la Rosa.
Tesorero: Juan Albanés.
Vice-Tesorero: Juan Angulo.
Vocales: José Agustín García, Manuel Grave de Peralta, Miguel Tamayo, Federico
Pitaluga, Francisco Rodríguez, Leonardo Betancourt, José M. Heredia, Miguel I. Aguilera,
Carlos Martí, Rodolfo de Zayas, Heleodoro Luque, Feliciano Miranda, Marino Angulo,
Antonio Requejo, Antonio Cruz, Serafín González, Arturo Feria, José Urbino, Turiano
Castellanos, Antonio Guillén, Luis Estrada, Dositeo Aguilera, Pedro Rodríguez Fuentes y
Manuel T. Guillén.
50
Ramón de Armas: Ob. Cit., pp. 59-61
51
Concepción Planos Viñals: Ob. Cit., p. 37.
48
En la búsqueda realizada no se ha encontrado ningún
pronunciamiento público, realizado por los partidos políticos,
que sea contrario a la i ndependencia, antes bien, l a soberanía
de los cubanos sobre Cuba, se reitera a lo largo del período.
Las diferencias entre los partidos se dan al nivel de sus f iguras
más representativas y no en l a esencia de sus programas y
actividad pública: los cubanos seguían entonces más que a los
programas, a los caudillos políticos, cargados con todo el
carisma y la gloria de la guerra y representativos de sus
aspiraciones. Muestra de ello es el nacional José Fernández
de Castro Céspedes, Alcalde de Bayam o quien apoyó l a
candidatura presidencial de Bartolomé Maso postulado por el
partido adversario.
En el caso de Holguín el estradismo triunfó en toda la línea.
Los compromisarios presidenciales de la región, votaron por el
maestro de Central Valley, y los senatoriales eligieron al
estradista José Fernández Rondán, adversario del tam bién
estradista Rafael Manduley 52. Definitivam ente la candidatura
de Estrada Palma, nacida en Oriente, mediante una alianza
republicano nacional, alcanzó un triunfo inobjetable, al
extremo de que, al menos en las pesquisas realizadas, no se
ha encontrado ninguna impugnaci ón del resultado el ectoral.
Electo el primer Presidente de la República de Cuba en
ausencia, arribó a Cuba por el puerto de Gibara a bordo del
vapor “Almirante Ferragut”, en la bahía se encontraba
fondeado el buque “Baracoa” desde donde dispararon 21
cañonazos. En el puerto lo recibió una m ultitud encabezada
por las autoridades, y se le ofreció un banquete 53.
52
El colegio de compromisarios se reunió el 24 de febrero de 1902 en Santiago de Cuba,
bajo la presidencia de Luis de Feria Garayalde, y eligió la formula presidencial Estrada
Palma – Estévez Romero.
53
De la llegada de Estrada Palma a Gibara se redactó un acta notarial que dice:
“Número setenta y dos. Acta Notarial. En la Villa de Gibara a veinte de abril de mil
novecientos dos años”.
49
Dos objetivos tuvo el Presidente elect o para llegar por Oriente,
entrar a Cuba por el mismo puerto por el que había salido
desterrado en 1877, y visitar la tum ba de su m adre en Bayam o.
El 16 de abril de 1902 había salido de Nueva York, para pisar
tierra cubana por Gibara el día 20. Desde principi os de abril
los ayuntamientos organizaron el recibimiento que harían al
Presidente. Las entidades, centros y corporaciones designaron
representantes para el comité de recepción, presidido por el
Alcalde Francisco Fernández Rondán. Los fondos para la
recepción fueron aportados por casas com erciales,
organizaciones sociales y la población. Al mismo tiempo, se
cursó orientaci ón a través de la prensa acerca del
engalanamiento de la ciudad y las casas, a la vez que se incitó
al pueblo “a hacerle un entusiasta recibimiento... a tan
“Constituido”
“Yo, Leonardo Salvador Pérez de Fuentes. Notario Público del Colegio de Santiago de
Cuba, con residencia en Gibara, en el Muelle del Puerto de está Villa en unión de varios
señores, Hago Constar: que a los diez y quince minutos desembarcó el Presidente electo
de la República de Cuba, Don Tomás Estrada Palma, a quien doy fe de que conozco y
después de recibir los saludos y ser aclamado por los allí presentes emprendió la marcha
seguida de estos en dirección al pueblo y al llegar a la cabeza del Muelle, que une este
con la tierra firme dio el primer paso por tierra firme colocando el pie derecho sobre una
piedra en parte enterrada y en parte descubierta en aquel lugar existente. En ese mismo
momento el señor Joaquín Cruzado y Bado, natural de Pinar del Río, viudo, de 63 años,
empleado del almacén de este puerto, pronunció las siguientes palabras que a
requerimiento suyo copio literalmente “Señor. El pueblo cubano desea conservar en su
mejor Museo como un recuerdo histórico, la primera piedra de la República Cubana que
pisó su primer Presidente”. Así mismo hago constar que la citada piedra es de color
claro, aspecto calizo, tamaño mediano, forma irregular y pesa 20 libras y que precintada y
sellada con el cuño de mi notaría será depositada en la Casa Consistorial de esta Villa
hasta tanto se acuerde y se resuelva sobre el destino que en definitiva habrá de dársele
a la misma”.
“Y a requerimiento del expresado don Joaquín Cruzado a quien también doy fe de
conocer, consigno los anteriores hechos ante los Representantes a la Cámara de esta
Provincia de Santiago de Cuba, doctores D. Pedro Martinez Rojas y don Faustino Sirvén
Pérez y el Alcalde Municipal de Gibara don Enrique Céspedes Recio y del Sr. Manuel G.
Longora y Sartorio, fotógrafo y vecino de esta Villa, los que firman la presente como
testigos de este acto. De todo lo cual yo el Notario doy fé (Sic). Joaquín Cruzado, Pedro
Martínez, Faustino Sirvén, Enrique Céspedes, Manuel C. Longoria, Ld. Salvador Pérez
Fuentes. Rubricada y Sellada.
Tomado de “Una visita de Estrada Palma a Gibara y Holguín”. Sección Documentos.
Boletín Histórico. Marzo-Abril 1971 p. 21.
50
distinguido huésped” adem ás de “invitar por este m edio a todo
el veci ndario para los festejos...”
Estrada Palma fue recibido en Gibara, Holguín, Bayamo y
Santiago de Cuba con grandes m uestras de júbilo popular por
los cubanos e incluso los españoles residentes solicitaron, y
les fue concedido, permiso para mostrar su respeto y
simpatías al Presidente.
El viaje de Gibara a Holguín lo realizó el Presidente por el
ferrocarril el 21 de abril a las 5.00 pm. A la estación acudió a
recibirlo una m ultitud y las fuerzas militares siguientes: la
Artillería del Ejército Libertador encabezado por el Capitán
Carlos Muecke, la caballería al mando del Coronel Modesto
Fornaris, la Guardia Rural y un Escuadrón del 10º Cuerpo de
Caballería del Ejercito de los [Link]. Se organizó una
manifestación en 18 bloques, iniciada por la Guardia Rural y
cerrada por la caballería del Ejército Libertador, que llegó
hasta el Parque Calixto García, frente al Ayuntamiento
Municipal, donde se hospedó Estrada Palma. En el parque
1500 niños esperaban a Estrada Palma. Desde los balcones de
La Periquera habló el Presidente al pueblo, después lo
hicieron Gonzalo de Quesada y Rafael Serra, todos precedidos
por el Alcal de Fernández Rondán 54, fue este el primer discurso
de un Presidente cubano el ecto al pueblo holguinero, com o
había sido antes en Gibara, donde por primera vez habló a los
cubanos un presidente republicano.
54
El itinerario de Estrada Palma desde su llegada a Gibara el 20 de abril hasta su partida
de Holguín hacia Bayamo el 23 se elaboró sobre la base de la prensa holguinera,
fundamentalmente el periódico El Eco de Holguín en sus ediciones del 31 de marzo al 26
de abril. Además pueden consultarse las obras 52 años de política. Oriente, de Mario
Riera y La Municipalidad Holguinera, de José A. García, la investigadora María Eulalia
Sansó, del Museo Municipal de Gibara, le siguió los pasos al Presidente en esa ciudad, a
ella se debe parte de la información.
La prensa que cubrió el acontecimiento estuvo representada por los siguientes
periódicos: El Cubano Libre, La Discusión, El Triunfo, La Tribuna (Nueva York), El
Mundo, La Lucha y El Eco de Holguín.
51
La tarde del 22 de abril una nueva manifestación recorri ó el
área frente al Palacio Municipal donde se hospedaba Estrada
Palma y su comitiva, quienes presenciaron el desfile desde los
balcones de La Periquera. La m archa la abrió un Escuadrón de
la Guardia Rural, 1500 escolares, las agrupaciones musicales,
num eroso público y un regimiento de caballería cubana
improvisado para la ocasión.
Holguín se llenó de fiestas durante la estancia de Estrada
Palma. La noche del 22 de abril fue particularmente agitada,
ese día hubo un banquete en el Palacio Municipal, retreta en el
parque Calixto García, y bailes en El Liceo y la Sociedad de
Artesanos; a todos asistieron el Presidente y su comitiva.
La despedida del pueblo de Holguín a la comitiva presidencial
se realizó en la madrugada del 23 de abril de 1902, cuando un
grupo importante de personas, veteranos de a caballo,
encabezados por el Coronel del Ejército Libertador Modest o
Fornaris lo acompañaron hasta San Pedro de Cacocum, donde
la Compañía del Ferrocarril Central “le dispuso un desayuno”,
además de poner a disposición del Presidente los coches para
su traslado a Bayam o. El viaje continuó hasta las orillas del
Cauto donde lo esperaban los generales, Rabí, Lora y Salcedo.
La noche del 23 la delegación presidencial pernotó en
Babiney, y al am anecer del jueves, 24 partió para Bayam o a
donde llegó a las 9.00 am.
En su ciudad natal Estrada Palma trasl adó los restos de su
madre, Candelaria Palma, sepultados en Cauto, hasta el
cem enterio de la ciudad. Más tarde viajó a Yara a saludar a
52
Bartolomé Masó. Posteriorm ente marchó a Santi ago de Cuba y
luego a La Habana a donde llegó por vía marítima 55.
Probablem ente de todo lo acaecido en t erritorio holguinero
durante el paso de Estrada Palma, lo más importante fue el
encuentro sostenido por el Presidente en la tarde del 22 de
abril con los directores de los periódicos El Escolar, El
Imparcial, El Distrito y El Eco de Holguín; respectivam ente
representados por Ant onio Oms, Ángel R Luque, Carlos Martí y
Heliodoro Luque Pupo. Dos cosas dignas de comentar dijo el
Presidente electo: primero, reconoció que no tenía un
programa de gobierno, el cual sería, dijo , conocido en el
primer m ensaje”, es decir, lo que algunos historiadores ha n
considerado como su program a, escrito en forma de carta a
Luis Rivera el 7 de septiem bre de 1901, él no lo consideraba
así. Obsérvese que ha llegado al poder sin un program a de
gobierno lo cual lleva a preguntarse ¿por qué y por quién votó
el pueblo de Cuba? ¿Cuál era el elemento aglutinador en torno
a su candidatura?.
55
La edición de El Eco de Holguín del 23 de abril publicó una crónica sobre los hechos
del día 21 y 22. El orden de la primera manifestación fue el siguiente:
Guardia Rural
Fuerzas de caballería americana
Coche Presidencial
Ayuntamiento
Juzgado Hacienda y clero
Representaciones
Música (Banda)
Veteranos
Artillería del Ejército Libertador
Infantería del Ejército Libertador
Comercio
Prensa
Magisterio
Liceo
Sociedad de Artesanos
Amazonas
Pueblo
Caballería del Ejército Libertador
En la manifestación del día 21 de abril hablaron desde el Palacio de La Periquera Estrada
Palma, Gonzalo de Quesada y Rafael Serra, en el del día 22 por la tarde lo hicieron
Quesada y Serra; y en el banquete de la noche Estrada Palma, Enrique Trujillo y Gonzalo
de Quesada. Por la noche en el banquete tocó la Orquesta Avilés.
53
Evidentemente las figuras políticas, los caudillos de la guerra,
converti dos, en caciques son los que arrastran al electorado
converti do en cli entela. Una palabra de Máximo Gómez,
representaba mucho m ás que el programa que pudiera tener
un partido o cualquier personalidad o entidad pública.
El Presidente electo anticipó en el encuentro con la prensa el
22 de abril, que la base de su gobierno sería “el presupuesto;
procurando que siem pre resulte un sobrante para dedicarlo a
la agricultura”. El ahorro fue una obsesión durante el gobierno
de Estrada, aunque el dinero “sobrante”, no fue utilizado ”con
el objetivo de que se desarrollen nuevas industri as que salven
al país de la miseria” 56 com o había prometido.
Tam bién prom eti ó Estada Palma que sería contrario al
nepotismo y “no daría destinos a sus ami gos”, y dijo al
finalizar, “yo he venido a dedicar mis últimos años al bienestar
de nuestra patria”. Tales fueron las promesas del Presidente al
pueblo holguinero. En cuanto a su última expresión sol o habría
que objetar al patricio bayam és que estaba bien dedicar sus
últimos años al bienestar de Cuba, pero no tenían que ser
todos sus últimos años. Su período presidencial inició una
regul aridad de los gobernantes cubanos; la de perpetuarse en
el gobierno solo para confirmar la verdad m artiana de que la
permanencia excesiva de los hom bres y los partidos en el
poder conduce a la corrupción y a la tiranía.
El 2 de ma yo el Alcalde Municipal accidental José R. Torres,
hizo pública l a invitación a l os habitantes del término para
asistir a los actos de transmisión del mando militar de las
fuerzas norteamericanas a la Guardia Rural.
56
El Eco de Holguín.23/4/1902. p. 2
54
En consecuencia, el lunes 5 de m ayo a las 10.00 am estaban
formados los escuadrones B, D, I, K del Décimo Cuerpo de
Caballería del Ejército de los EE. UU; así como una sección de
la Guardia Rural cubana al mando del Sargento Primero Juan
Bautista Hernández. Hasta el cuartel llegó el Ayuntamiento en
pleno, representantes de todas l as ramas de la administración
pública, miles de personas y la Orquesta Avilés.
El capitán Bigelow, último jefe norteamericano de la pl aza de
Holguín, subió a uno de los bancos de la entrada del cuartel y
arrió la bandera estadounidense, operación que f inali zó a las
10.18 am; dos minutos después el propio Capitán terminó de
izar l a bandera cubana. Mientras eso ocurría la Orquesta
Avilés tocó los himnos de ambos países. A continuación
hablaron al pueblo el jefe norteamericano, Pepe Torres y
Belisario Álvarez y Céspedes, en ese orden. Los tres
coi ncidieron en el alto significado del hecho que
protagoni zaban; los dos cubanos agradecieron a las fuerzas
norteamericanas por su ayuda a l a Patria y el desinterés
mostrado. Llama la atención que Álvarez y Céspedes el
hom bre que en 1868 había traicionado a la insurrección e n
Holguín y estuvo al lado de los españoles durante el sitio de
La Periquera, terminara su discurso con un clamoroso; “¡Viva
Cuba libre, i ndependiente y soberana¡”.
El último en pronunciar sus palabras fue el Alcalde Municipal
Francisco Fernández Rondán, quien pidió al jefe am ericano la
libertad para los soldados ocupantes presos por desórdenes
provocados en la ciudad, lo cual fue concedido, después de
que su jefe militar les hablara en tono autoritario y el Alcalde
les obsequiara tabacos y cigarros.
55
Desde el cuartel partieron todos hacia la estación del
ferrocarril Holguín-Gibara, encabezados por la Orquesta Avilés
que interpretaba el pasodobl e “La Toma de Arroyo Blanco” 57.
Quince días después de retiradas las fuerzas de ocupación de
Holguín, se proclamó form almente la independencia de Cuba.
57
La prensa holguinera publicó los tres discursos:
Palabras de Bigelow Comandante Militar de la Plaza.
“Señor Alcalde, Señores Concejales, Capitán de la Rural, amigos y conciudadanos
libres”.
“Aprovecho de todo corazón el delicado y alto honor con que me honráis a mí y a mis
soldados permitiéndome el privilegio de enarbolar la bandera de vuestro país en esta
ocasión solemne y augusta”.
“Espero lo haya hecho a entera satisfacción de todos ustedes: ahí está tan alto como he
podido izar vuestro hermoso estandarte de la estrella solitaria, la bandera más joven del
mundo que ocupa el lugar que hace poco ocupaba la bandera de la República más
antigua”.
“Permita el cielo que flote para siempre como símbolo de libertad y felicidad de un pueblo
unido y patriótico. Estoy seguro que este es el sentimiento que abrigan todos los
soldados y oficiales de la última guarnición de Holguín. Nos enorgullece el haber ayudado
algo en la realización de vuestro ensueño, de vuestra aspiración. Si hemos a veces
fracasado en juicio, celo o eficiencia pensad de nosotros como se piensa de los muertos
Cuando nos hayamos retirado de este país, perdonad nuestras faltas y pensad en la
parte buena que abrigamos y recordadnos, solo en este último concepto. Por nuestra
parte haremos lo mismo con respecto a ustedes, y yo, por mi parte al evocar allí en mi
patria el día de hoy, la escena de ahora, este llano hermoso y estos habitantes que han
sido mis amigos, me producirá el recuerdo de gratos días y de una ciudad grata. Que
Dios os bendiga a todos y a vuestro país. Adiós”.
Palabras de Belisario Álvarez.
“Sr. Comandante Militar”
“Uno mi voz a la elocuente, que me ha precedido en el uso de la palabra, para solemnizar
yo también como hijo de Holguín y funcionario público este hermoso e inolvidable día en
que la gloriosa bandera de la gran República Americana cede su puesto a la no menos
gloriosa de la Estrella solitaria , que al desplegar gallarda sus pliegues al viento, lleva un
saludo de amor, de respeto y de gratitud del pueblo de Cuba a la patria de Washington,
Lincoln y Mckinley, en cuyas enseñanzas nos inspiraremos para constituir un gobierno
fuerte y estable respondiendo así a la noble confianza del pueblo americano. Y si, como
habéis dicho en bellísimas frases que han conquistado los corazones, lleváis muy grato
recuerdo de Holguín, Holguín conservará eternamente el vuestro, y el de los dignos
oficiales y soldados a vuestro mando por el correcto proceder que habéis observado en
esta población. Partid, pues, Sr. Comandante Militar en esa seguridad, y que Dios os
llene de felicidades, como a vuestra distinguida esposa e hija que se han captado las
simpatías de holguineros y holguineras por sus encantos físicos y morales. Pueblo de
Holguín: ¡Viva el Comandante Militar. Viva la Gran República Americana. Viva Cuba libre,
independiente y soberana¡”
Discurso de Pepe Torres: en representación del Ayuntamiento
“Soldados de América, habéis realizado el acto más grande que se registra en la historia
de la civilización contemporánea. Sólo un precedente existe y es el de Lafayette, al ir a
pelear al lado vuestro en nombre de la Francia, ayudando a vuestra libertad. Vosotros
habéis presenciado tranquilos y contentos el airamiento de vuestra bandera, tranquilos y
contentos, porque lo habéis hecho en cumplimiento de la palabra honrada y
honradamente cumplida, pero conste que bajando vuestra bandera la habéis colocado
ante el mundo alta, muy alta, tan alta que llega al cielo.
Ver: “Como terminó un período”. En El Eco de Holguín, 7/5/1902. p.1.
56
A las 11.30 am del 20 de ma yo; mientras llovi znaba, se
reuni eron los Concejales del Ayuntamiento en su Sede del
Palacio Munici pal “La Periquera”; juraron adhesi ón al nuevo
Gobierno y acordaron felicitar al Presidente de la República y
al Gobernador Provincial. A la misma hora que en La Habana,
en la Casa Consistorial se izó la bandera cubana adquirida por
suscripción popular, y de inm ediato el pleno del A yuntamiento
y los invitados se sentaron en los balcones del lado sur del
Palacio, desde donde José R. (Pepe) Torres se dirigió al
pueblo congregado en la calle Frexes con las siguientes
palabras:
¡Cubanos¡. Ya hemos com pletado nuestra obra. La patria
es libre. Mostremos la cordialidad de nuestros corazones
a los que hasta a yer fueron nuestros adversarios.
Veo que en estos instantes la naturaleza ha querido
ocultar los fulgores de su sol... porque el cielo tam bién
se ha emocionado con la m anifestación de este pueblo y
ha querido por m edio de estas finísimas gotas de agua
que caen desde l o alto y m ojan mi cabeza, asociarse a
nuestro inmenso e indiscutible regocijo ciudadano.
¡Bandera de mis amores, ya estás colocada en tu puesto
de honor¡. Que tu simbolismo de libertad y de
dem ocracia sea perdurable y que sea tu misión espiritual
tan grande y elevada como lo son las nubes del ciel o,
que ahora lloran de alegría con nosotros.
¡Bandera de mis amores¡ ¡Qué Dios te bendiga¡
Sean estas lágrimas impregnadas en mi pañuelo, mi
sal udo de amor al primer día de la Patria libre e
independiente.
Y terminadas sus palabras, en un acto teatral, Pepe Torres
dejó caer su pañuelo bañado en lágrimas sobre l a cabeza de
los congregados frente a “La Periquera”, escena que se
57
conoce en la historia holguinera como “La em oción de Pepe
Torres” 58. De esa forma nació la República en Holguín.
La república acabada de surgir era la culminación del tránsito
de la nación en sí a nación para sí, cuyo colofón era la
independencia. Fue el resultado de tres guerras por alcanzarla
a costa de grandes esfuerzos, no era en m odo alguno una
dádiva o una concesión. Pero a la vez, se alcanzó una
república limitada por el derecho de Estados Unidos a
interveni r en la Isla, derecho consagrado en la Constitución a
través de la Enmienda Platt; se alcanzó lo posible en las
condiciones impuestas entonces, y se evitó la anexión. Cuba
fue recibi da en el concierto mundial de naciones
independientes lográndose poner fin a cuatrocientos años de
col onialismo. A la vez constituyó un importante paso de
avance en el proceso histórico cubano al pasar de colonia de
España a entidad ocupada por Estados Unidos, y de esta a
República con todos los ingredientes de los países
dem ocráticos de su época. Los cubanos com enzaron a
disfrutar por primera vez en su historia, de l os derechos de los
pueblos libres.
58
Ver AMPH. Fondo José A. García. Documentos 76 y 120.
58
CAPÍ TULO II: EN LA ENCRUCI JAD A DE LA
INDEPENDENCI A.
1. Presencia del ideal independentista en los primeros
vei nte años de la república.
El pensamiento cubano que se m uestra en Holguín en el
lindero de los Siglos XIX y XX, ha recorrido un camino
coi ncidente con el proceso de formación de la nacionalidad
cubana.
Durante los primeros veinte años de República, cuando era
poco común la publicación de libros en Cuba, e inexistente en
Holguín, el periódico se convirtió en el único soporte
perdurable que permite incursionar en cómo el Siglo XX
recepcionó el ideal de la independencia heredado de l a
centuria precedente.
De los periódicos publicados en Hol guín durante la segunda
mitad del Siglo XIX, el primero f ue La Luz, editado en 1862,
pero La Doctri na, surgido com o vocero oficial del Partido
Autonomista durante la Tregua Fecunda, f ue quien def endió
los intereses y objetivos de la independencia con más
asi duidad durante el período de 1878 a 1895. Su condición de
órgano oficial del autonomismo le permitió enmascarar una
oculta filiación independentista, al extremo de que sus dos
directores, José Miró Argenter y Francisco Frexes Mercadé,
resultaron figuras destacadas de la Junta Revolucionaria de
Holguín, filial local del Partido Revolucionario Cubano.
Al finali zar el Siglo XIX, y con él la dominación española en
Cuba, el periodismo en la región de Holguín contaba con
antecedentes y experiencia en la defensa de los intereses
patrióticos. Al menos existen pruebas de prensa defensora de
esos intereses, tales son los casos de La Doctri na, La Estrella
59
de Cuba, y El Cubano Libre. Este es un aspecto importante a
tener en cuenta al estudiar la posición de la prensa holguinera
en el período de la ocupación norteamericana y la República
dem ocrático burguesa.
En la encrucijada de la independencia se manifestaron dos
corrientes fundamentales del pensamiento cubano: la anexión
o la soberanía de los cubanos sobre Cuba. Dentro de esta
última se distinguen tres posiciones mezcladas; por un lado,
las minorías radicales que optaron por la soberanía a toda
costa y arrem etieron contra todo lo que menoscabara el
derecho de los cubanos a gobernarse por sí mismos; en
segundo lugar, y sin que estos estén en contra de los
anteriores, aquellos que consideraban la posibilidad de evitar
la intervención o l a ocupación permanente de Cuba por parte
de Estados Unidos manteniendo el más perfecto orden y sin
dar motivos para que tal cosa ocurriera; una tercera actitud
antianexionista llegó a buscar la ‘unidad hispana’ frente “a l a
bandera i nsolente y despótica de la intervención”. De esta
manera, el panhispanismo fue utilizado frente a otras
corrientes que propugnaban la “americanización” de la Isla. La
anexión, por otra parte, era vista por sus seguidores como la
única vía posible para el desarrollo moderno de Cuba. Estas
corrientes encontradas tuvieron su expresión en la vida pública
de la época.
Estas corrientes de pensamiento en el alborear republicano
tienen profundas raíces clasistas identificables por la
alineación en una u otra tendencia. Por la anexión o a favor de
la Enmienda Platt estuvieron los grandes grupos de poder
económico que formaban parte de la Comisión de las
Corporaciones Económicas: el Centro de Comerciantes, la
Unión de Fabricantes de Tabaco y el Círculo de Hacendados y
Agricultores de la Isla de Cuba. Ellos, junto a la Sociedad
60
Económica de Amigos del País, estuvieron por una transacción
en la que el precio de la reciprocidad de los Estados Unidos
era la aprobación de la Enmienda Platt. Por regiones se
concentraban en las provincias de La Habana y Santa Clara.
En la contraparte, los partidarios de la independencia, las
masas populares, las capas medias de profesionales y
propi etarios no vincul ados al comercio exterior con los Estados
Unidos y, por tanto no interesados en obtener ventajas de la
reciproci dad, entre estos, las minorías radicales que asumen el
ideal independentista en la prensa, las cám aras y los foros
pero no se convierten en líderes populares con arraigo en las
masas.
El primer enfrentamiento a la política de Estados Unidos hacia
Cuba es anterior al traspaso oficial del mando de manos de
España. El 12 de noviem bre de 1898 el rotativo The Sun
publicó un suelto que rezaba:
El Estado de Kansas será el primero que facilitará l a
primera colonia de emigrados de los Estados Unidos para
Cuba, John T. Very, un predicador muy conocido en
Topëka, está haciendo arreglos para establecer una
col onia de negros en Santiago de Cuba y espera salir de
aquella ciudad con treinta familias en el término de
vei nte o treinta días. El propósito es fundar un pueblo en
las lom as de las cercanías de Santiago.
La alarma fue dada a un periodista de El Porvenir, de Santiago
de Cuba, por el emigrado cubano en [Link]., Dn. José de
Zayas. La respuesta del periódico santiaguero no se hizo
esperar: (…)”Un inmenso peligro nos amenaza- dice el
artículo. La muerte de Cuba con su cultura, su civilización, su
porvenir…Ni blancos ni negros, ningún cubano puede aceptar
la colonización… yankee”. El Eco de Holguín, en su edición del
10 de diciembre de 1898, apoyó al colega santiaguero en los
61
siguientes términos: “… estamos dispuestos a contribuir con
nuestras fuerzas a evitar la invasión de pobladores tan
inconvenientes…” 59.
Sólo 18 días después del traspaso oficial de Cuba a manos de
[Link]., se produce la primera referencia al tema de la anexión
en la prensa holguinera. En la edición de El Eco de Holguín del
18 de enero de 1899 se publicaron unas declaraciones del
Almirante Sampson sobre el asunto. El oficial norteamericano
afirmó que: “Entre las cl ases influye ntes y mej or acom odadas
de Cuba hay un sentimiento fortísimo a favor de la anexión”,
pero reconocía por otro lado que: “Este sentimiento, si n
embargo, no es simpático entre la mayoría de los cubanos que
se creen capaces de gobernarse a sí mismos”, aunque según
su criterio “Por ahora Cuba no está en condiciones para
gobernarse a sí misma”. Pero lo más peligroso de las
declaraciones del Almirante era que según él:
Hay una multitud de dificultades que se oponen al
gobierno autónomo o independiente, y todas ellas deben
resolverse antes de que los Estados Unidos puedan
pensar en dar su consentimiento para permitir que Cuba
se presente al mundo como una nación i ndependiente y
responsable… hasta que todas las diferencias no se
hayan vencido, Cuba permanecerá bajo la jurisdicción d e
los Estados Unidos 60.
La declaración se había publicado en Nueva York el 23 de
diciem bre de 1898 y parecía ser opinión generalizada en los
medios oficiosos norteamericanos.
59
José Agustín García Castañeda: Intento de colonización negra en Cuba. En Boletín
Histórico. Sección de Historia del Comité Regional del PCC. Holguín. Marzo-abril de
1971.
60
Una opinión de Sampson. En El Eco de Holguín , 18 de enero de 1899, p. 2.
62
Un mes después de publicadas las declaraciones de Sampson,
el periódico La Federación llamaba la atención sobre la
situaci ón de Puerto Rico “por la conduct a que vienen
observando en aquella desventurada Isla los americanos cu yos
habitantes se ven acosados de tal modo que emigran por
millares”. Después de denunciar los atropellos contra los
indi os del Oeste, La Federación concluye: “Esta es la verdad,
ellos l os poderosos de la tierra americana [[Link].] son los
únicos que tienen derecho a ser nuestros dueños” 61.
Entre 1899 y 1902 son numerosas las denuncias contra los
sol dados del ejército de ocupación en Holguín. Las quejas más
frecuentes se producen por atentados a las buenas costumbres
de la población, agresiones a la policía municipal y a l a
Guardia Rural, escándalos públicos, uso de las calles de la
ciudad como hipódromo con peligro para la vida de las
personas e incluso asaltos a comercios y viviendas.
El periódico de Pepe Torres, La Federación, volvió a la carga
el 30 de diciembre de 1900 al publicar que: “Después de los
tres escándalos que en esta culta y tranquila ciudad han
provocado los soldados americanos, sin duda porque creen…
que este es un país de conquistar donde impunemente pueden
hacer... lo que se les ocurra sin que nuestras pasivas
autoridades hayan hecho nada para cortar de raíz el abuso,
escarnio, osadía o como quiera calificársele, pues solo se
concretaron a quejarse al Jefe de esas fuerzas, com o lo haría
un chiquillo a su papaíto si otro m ayor le pegara…”. Pepe
Torres continuó su análisis del asunto con la sugerenci a de
que el Ayuntamiento debía protestar de aquellos atropellos y
solicitar el retiro de l as fuerzas de ocupación “pues huelga su
presencia donde el orden está garantido por l a cultura de los
61
Pobre Borinquen. En La Federación, 16 de febrero de 1899, p. 1.
63
habitantes”, pero que cuando el orden había sido alterado
debíase “a esa guarnición que no reporta ningún beneficio ni al
pueblo ni a la soci edad…Nosotros somos suficientes para
conservar la paz inalterable entre nosotros…”. Llama la
atención la insistencia del patriota holguinero sobre la
capacidad de los cubanos para mantener el orden. Esto l e
confiere un prof undo contenido anticolonialista y nacionalista
porque descalifica el pretexto de la ingobernabilidad del
pueblo, esgrimido com o motivo para perpetuar la ocupación,
com o había insi nuado Sam pson en sus declaraciones del 23 de
diciem bre de 1898 62.
Tales habían sido los desmanes de los ocupantes que el
mando de las fuerzas del 10º Cuerpo de Caballería
acantonadas en Holguín tuvo que reconocer la violación de las
ordenanzas militares por parte de sus soldados y adoptar
medidas especiales para someterlos a la disciplina militar y
social. En consecuencia ordenó arrestar a los militares que se
encontraran borrachos; los que estuvieran fuera del cuartel sin
permiso o los que participaran en desórdenes o tum ultos y
prohi bió a los soldados norteam ericanos entrar en casas
particulares. Prueba de la conti nuación de la comisión de
delitos por los soldados de la intervención es la existencia de
un núm ero importante de estos, presos en los calabozos del
cuartel de inf antería al finalizar la ocupación norteamericana
en 1902.
Durante la I Intervención, la Enmienda Platt fue el elemento
nodal que sentó las bases de la dominación neocolonial en la
República. La l ucha contra ella es uno de l os capítulos más
interesantes de la historia republicana. Generalm ente este
aspecto no es abordado, sino para criticar acerbam ente a tirios
62
La Federación, 30 de diciembre de 1900, p. 2.
64
y troyanos, a los que la aprobaron y a los que la propusieron.
Pero la Enmi enda no fue aceptada por los cubanos, sino
impuesta por el gobierno de los [Link]., como señalaron
Manuel Sanguily y José N. Ferrer al explicar su voto a favor de
la Enmienda; ante los constituyent es se planteó un a
disyuntiva: o aprobaban la Enmienda o no había República; y
las presiones llegaron de todas partes: desde dentro y desde
fuera. Los delegados escogi eron el mal menor, sin que esto
significara el cese de la lucha por la total i ndependencia y
soberanía, ni que el apéndice se hubiera aceptado de buena
gana. Prueba de ello es el intento de incluir en la plataforma
de gobierno de Estrada Palma una propuesta de Juan
Gualberto Gómez que contem plaba una “declaración
sol emne… de que el Gobierno de Cuba aproveche cualquier
oportunidad favorable… a f in de obtener… la m odificación de
aquellas cláusulas del Tratado en que el pueblo cubano
encuentre limitada su independenci a y mermada su
63
soberanía” . El Partido Nacional Cubano se reunió a fines d e
marzo de 1901 y “acordó rechazar la Enmienda Platt y publicar
un m anifiesto al país” 64.
Pero hay m ás; de acuerdo con la hipótesis planteada por el
investi gador Yoel Cordoví, puede valorarse, aún en el orden
especulativo, si los que votaron contra la Enmienda, lo
hicieron por practicar un radicalismo independentista a
ultranza, o con la int ención de prolongar la ocupación de Cub a
por [Link]. dada la am enaza que pendía sobre la polémica
decisión de la Constituyente. La tesis plant eada en “La
independencia en su laberinto. Hacia el
conservadurismo(1898-1904)” carece de demostración, No
existen documentos que prueben que anexionistas disfrazados
de independentistas radicales votaran contra la Enmienda para
63 Jorge Ibarra: Cuba 1898-1921, p. 245.
64
El Eco de Holguín, 30 de marzo de 1901, p. 2.
65
perpetuar la ocupación. Antes bien, los constituyentes tuvieron
que enfrentar no sólo las presiones del Gobierno de los
Estados Unidos, sino los de las corporaciones cubanas más
poderosas del m omento: l a Sociedad Económica de Amigos del
País y el Círculo de Hacendados y Agricultores de la Isla de
Cuba. Estos últimos acordaron el 30 de marzo de 1901 pedir a
la Asamblea Constituyente que
... sería altamente beneficioso para los intereses morales
y m ateriales del país cubano la aceptaci ón de la Ley
Platt, siempre que se recabara la adición a ella de un a
cláusula o base por virtud de la cual se establezca entre
Cuba y los Estados Unidos un régimen económico
inspirado en la reciprocidad... 65
En similares términos se manifestó el Parti do Republicano de
Oriente 66. También mostraron simpatías haci a la Enmienda los
representantes del Centro de Com erciantes y de la Unión de
Fabricantes de Tabaco, las cuales formaban junto al Círculo de
Hacendados, la Comisión de las Corporaciones Económicas,
cuyo secretario Luis V. Abad declaró l a conveniencia de hacer
“declaraciones sobre la Ley Platt contrarrestando las
manifestaciones que [algunos personajes] creen han sido
artificiales, hechas en La Habana, en contra de esa Ley” 67.
En las votaciones de la Ley Pl att en la Constituyen te los
delegados orientales lo hicieron en bloque contra ella, sólo
José N. Ferrer, votó a favor en la segunda ocasión porque
Entiendo que ya se ha resistido bastante y que no puede
resistirse más. Consideré útil, provechosa y necesaria la
oposición a l a Ley Platt en tanto que hubo esperanza de
que esta se m odificara o retirara por el Congreso
americano... Hoy considero dicha oposición inútil,
65
Ver de Emilio Roig de Leuchsenring: Historia de la Enmienda Platt, p. 154.
66
Ídem, p. 154.
67
Ibíd., p. 155.
66
peligrosa e infecunda si se tiene en cuenta la gran vía
que el Tribunal Supremo ha abierto al imperialismo en
los Estados Unidos del Norte, y perdida además la
esperanza de que el Congreso de aquella nación
reconsidere su acuerdo conocido por Ley Platt. Por esto
y porque es el único medio para establecer el Gobierno
de la República 68.
En l as dos votaciones para aprobar la Enmienda Platt,
realizadas el 28 de mayo y el 12 de j unio de 1901, la posición
independentista fue derrotada. En ambos casos resultaron
decisivas las provincias de La Habana y Santa Clara las cuales
sum aron 10 votos del total de los que estuvieron a favor de l a
Enmienda. En la primera votación, si los dos ausentes, el
santiaguero Antonio Bravo Correoso y el delegado por Pinar
del Río Juan Rius Rivera, hubieran votado en contra, el
Apéndice habría sido rechazado en esa ocasión. Para el 12 de
juni o las presiones habían sobrepasado la capacidad de
resistencia de los constitu yentes: se añadieron dos ausentes
más, y José N. Ferrer, de Santiago de Cuba, se pasó al bando
de los que aprobaron la imposición norteam ericana con l a
explicación de su voto abordada más arriba 69.
Oriente(entonces Provincia de Santiago de Cuba), al marge n
de otros factores de carácter estructural que influyen en su
posición al lado de la independencia, era la provi ncia con
menor cantidad de ciudadanos cubanos nacidos en España,
sól o el 3,2%. En Cuba el 83% de la población alegó en el
Censo de 1899 ser cubana, en La Habana lo declaró el 64,2%;
mientras que en la Provincia de Santiago de Cuba acogía a “l a
68
Ibíd., p. 163.
69
Zoraida Maura Romero: Los villareños, la Constituyente y la Enmienda Platt, Editorial
Capiro, Santa Clara, 2002, p.65-68, apéndices6 y 7.
67
ciudadanía más pura..., donde un 91,7% alegaban ser
cubanos” 70.
No es ocioso reiterar el análisis realizado por Juan Pérez de la
Riva de la existencia de dos regiones en Cuba con diferentes
niveles de desarrollo económico, ingresos económicos y
niveles de producción material. Al oeste de Colón la Cuba “A”
con sus colosos azucareros y sus plantaciones llenas de
esclavos; al este la Cuba “B”, predominantem ente ganadera
con sólo el 20% de la zafra, donde “vegeta una economía d e
autoconsumo para una población que crece con lentitud”, a
excepción de Cienfuegos, Trinidad y Sagua la Grande. Y
concluía Pérez de la Riva:
Es en esa oposición entre ambas regiones, en la
disparidad en su ritmo de crecimiento, en la existenci a
de extensas zonas subdesarrolladas: la cuenca inferior
del Cauto, la región de Ni pe, la llanura de La Trocha, l a
región de Sancti Spíritus, etc., en donde hay que ir a
buscar l as raíces del 10 de octubre 71.
Esas diferencias no se han borrado. Se mantuvieron durante
toda la República burguesa. Oriente fue centro importante de
los movimientos insurreccionalistas del Siglo XX: la protesta
armada de los Independientes de Color, La Chambelona, el
movimiento guiterista. En la región se consolidó la tradición
guerrera del país que hizo recordar a Fidel Castro en 1953:
No se olvide que esta provincia que ho y tiene millón y
medio de habitantes, es sin duda la más guerrera y
patriótica de Cuba; fue ella la que mantuvo encendida la
lucha por la independencia durante treinta años y le dio
el mayor tributo de sangre, sacrificio y heroísmo. En
Oriente se respira todavía el aire de la epopeya gl oriosa
70
Ver Censo de 1899, p. 106.
71
Ver Juan Pérez de la Riva: “Una Isla con dos historias. En El Barracón y otros ensayos,
publicado en 1975, p. 85.
68
y, al am anecer, cuando l os gallos cantan como clarines
que tocan diana llamando a los soldados y el sol se eleva
radiante sobre las empinadas m ontañas, cada día parece
que va a ser otra vez el de Yara o el de Baire 72
Sobre la base de las estructuras, la historia y la tradición,
Oriente erigió un modelo de pensar y actuar diferenciado de
Occidente que deberá ser estudiado con m ayor detenimient o.
Pero volvamos a las corrientes enfrentadas en el período
iniciado con la ocupación norteamericana. Los sectores
radicales de los intelectuales y profesionales estaban
proponiendo una independencia y una soberanía intocables
sobre la base de la tradición de lucha de los cubanos; l a
ideología de la burguesía insular por su parte, transitaba por
los caminos de la reconstrucción, la necesidad de capitales
extranjeros, de inversiones. En suma, según estos últimos, “o
se acepta la Enmienda Platt y se toman estas medi das, o se
lanza al país por el camino del abismo en nom bre de un ideal
inaccesible” 73.
Dos votaciones fueron necesarias para aprobar el Apéndice.
En la primera de ellas, el 28 de mayo de 1901, se l e
introdujeron algunas modificaciones a fin de hacerla aceptable
para l os cubanos; entonces se manifestó con toda su fuerza la
intransigencia prepot ente del Gobierno I nterventor: o se
aceptaba com o había sido indicada, o los EU no se retiraban
de Cuba. A los delegados no les quedó otra alternativa. Y
capitularon ante un poder incontrastable. Era el 12 de junio de
1901.
72
Ver Fidel Castro: La historia me absolverá, edición de 1983, p. 30.
73
Jorge Ibarra: Ob. Cit. P. 222.
69
En Holguín la noticia f ue recibida mediante telegramas
enviados por Rafael Manduley del Río al Alcalde Municipal. El
primero informaba que: “La Convención acaba de aceptar la
aceptación de l a Enmienda Platt quince contra catorce votos,
el país debe prepararse para vivir dentro de la República
consagrado a su felicidad con el orden, el trabajo y la paz.
Toda agitación la condeno. Voté en contra. Manduley” 74.
El mismo día de la segunda votación Manduley envió un
mensaje telegráfico en el que daba la noticia de “la aceptación
de la Ley Platt sin m odificación alguna a pesar de viva
oposición, sigo pensando com o telegrafié anteriorm ente…”. El
constitu yente holguinero llama la atenci ón de que la Enmienda
se aprobó pese a la oposición de los delegados porque no les
quedó otra posibilidad y que él mantuvo su voto en contra. Al
mismo tiempo se pronuncia contra toda agitación” que ponga
en peligro la independencia y prolongue la ocupación
norteamericana, es la lógica de no dar lugar a la intervención
mediante un comportamiento que impi da el pretexto
interventor: nací a así, junto al plattismo, la “virtud doméstica”
formando parte del pensamiento nacionalista cubano. La
ejecutori a patriótica de Manduley del Río lo descalifica com o
un posible anexioni sta encubierto con ropajes de nacionalista.
Sin dudas que Mandule y en l as luchas de partidos, y José
(Pepe) Torres en el periodismo, fueron las dos voces más altas
de la lucha por la independencia frente a la dominación abierta
o sutil de Estados Unidos en Holguín durante los primeros
vei nte años de la República democrático burguesa.
74
AMPH. Fondo Documentos Históricos. Doc. [Link] enviado por Rafael
Manduley al Alcalde Municipal de Holguín sobre la votación de la Enmienda Platt por la
Convención.
70
El prim ero de ell os ofreci ó una muestra de su apego al ideal de
independencia y rechazo al domi nio extranjero cuando, en
medio de la Segunda Intervención norteamericana, falleci ó el
General Bartolomé Masó; a él dedicó Mandule y sentidas
palabras publicadas en El Eco de Holguín el 22 de junio de
1907. En ellas traduce toda su amargura por la condición de
protectorado a que había sido conduci da la patria y denota
pesimismo ante el porvenir de la Isla:
Y tú General Masó - escribe -, mi amigo del alma y mi
jefe de toda la vida, también colmado de dolor por l a
injuria y por la calumnia de los que sacaban un rédito a
esa mezquina conducta; acongojado por la gritería de los
que en coro aplaudieron el robo que t e hicieron de la
primera Presidencia de la República; desalentado y sin
esperanza al dejar a la ti erra de tu consagración si n
Parlam ento soberano, sin Presidente y sin República y
apagada para tus ojos aquella luz de Yara que fue tu
único mirage y al alentar el último vagido, parodiando a
Bolívar y diciendo esta cruel y maldita amargura: el que
trabaja por Cuba, ara en el mar” 75.
En aquel mismo año, Manduley defiende la i nvi olabilidad de la
Constitución de 1901 frente a los intentos de conceder el
derecho al voto a los extranjeros. Ve en ello la posibilidad de
que se pueda “herir la hegemonía del cubano en Cuba ya que
en aquel entonces [se refiere a 1901] como en este ahora
[1907], pasábam os por cruenta prueba y por más cruentos
tem ores y se daban al viento voces y predicciones de l a
desaparición de nuestro Pueblo como entidad nacional ”. Acto
seguido arremete contra el intento de imponer moldes extraños
no nacidos de la propia evolución de la nacionalidad cubana
cuando alerta, en carta a Eduardo Lens del 4 de noviem bre de
1907, publicada en El Eco de Holguín dos días más tarde:
75
Rafael Manduley: El General Masó. En El Eco de Holguín 22 de junio de 1907.
71
El argum ento principal de los que intentan reform ar la
Constitución estri ba que en algún que otro país de los
centenares que existen en el mundo, se concede el voto
a los extranjeros, sin decir que esos países han
efectuado esa evolución per se, sin ingerencia [sic], si n
peligro nacional, sin presión de vecino poderoso, libres
en absol uto y gobernados a su propia volunt ad única… y
que siempre hubo, y hay actualmente, cubanos y
extranjeros que cifran su ventura en la anexi ón a los
Estados Unidos 76.
No solo personalidades independientes, también los partidos
políticos mostraron su filiación independentista, por lo menos a
nivel del discurso, aunque en este senti do se advierte la
necesidad de estudios que corroboren o refuten a la tri buna y
la prensa.
El 6 de febrero de 1904 El Eco de Holguín publicó un
Manifiesto del Comité del Partido Liberal Independiente de
Holguín, en el que después de acusar al Gobierno de Estrada
Palma de falta de sabiduría política y celoso cumplidor de lo
que le ordena el Gobierno de EU, quienes “si bi en nos
ayudaron a rom per unas cadenas nos remacharon otras duras,
muy duras y difíciles por ende de romperse”, en tal sentido el
partido liberal de Holguín rechazó la concertación del
empréstito de 35 millones porque, debido a los intereses de la
deuda, el préstam o se encarecería y haría imposible su pago
en cuarenta años, de ese modo “Cuba nunca se verá libre de
tal responsabilidad porque nunca podrá pagar; sin que el
gobierno haya tenido en cambio energías suficientes para
impedir la introducci ón de Billetes de Lotería
extranjera…dejando estafar al pueblo y consintiendo la salida
de gruesas sumas de dinero que se em plean en Billetes
76
El Eco de Holguín, 6 de noviembre de 1907, p. 2.
72
extranjeros”. Al mismo tiempo, el Comité hol guinero del Partido
Liberal consideraba “un deber patri ótico censurar con dureza
todo aquello que directa o indirectam ente tienda a mermar l a
soberanía de la República, como la afrentosa Ley Pl att…” 77.
En similares términos se expresaba el Comité de Barrio del
Partido Nacional en Banes, entonces perteneciente al Término
Municipal de Gibara, quien afirmaba que el pueblo “no votará
por el trust de Bravito [Bravo Correoso], pues nadi e ignora que
el partido que comanda Correoso dio su asentimiento a la
denigrante Enmienda Platt, a la implantación de
carboneras…” 78.
Sin duda los nacionales de Banes le ajustaban cuentas porque
consideraban la ausencia del constituyente Antonio Bravo
Correoso el día de la votación de la Enmienda Platt por la
Convención en junio de 1901, como un asentimiento o
aprobación tácita de la más contundente prueba de
dependencia de Cuba durante l os primeros treinta años de la
República dem ocrático burguesa, y que en esa ocasión el
santiaguero no qui so, no pudo o no se atrevió a votar a favor o
en contra, optando, cual Poncio Pilatos, por retirarse de la sal a
de sesiones de la Constituyente y m archar a Oriente, pese a
que afirmó estar en contra.
Un año más tarde, en las sesiones de la Cámara de
Representantes correspondientes al 28 y 29 de junio de 1905,
el holguinero Antonio Masferrer denunció los propósitos de
Estrada Palma de conceder una subvención de más de $266
000.00 para la compañía del Ferrocarril Central Van Horne.
Una com binación de liberales y moderados había presentado
el pro yecto de ley ante la Cámara. El magnífico discurso
77
El Eco de Holguín, 6 de febrero de 1904, p. 2.
78
Cartílago: Sección “Desde Banes”. El Eco de Holguín,13 de febrero de 1904, p. 2
73
opositor de Manduley resultó una vivisección de las relaciones
del estradismo con las com pañías norteam ericanas que, com o
Van Horne, habían adquirido miles de caballerías de tierras
por donde después hizo cruzar el ferrocarril. El resultado fue
una valorización de esas ti erras en un 1000 ó 1500% más que
su val or inicial, por otro lado, señaló Manduley, el trazado
arbitrari o de las líneas del ferrocarril no tuvo en cuenta los
intereses nacionales, sino los particulares de la compañía y de
los hacendados 79.
En dos ocasiones periódicos holguineros tuvieron f rases
apologéticas en relación con la i ntervención extranjera y l a
Enmienda Platt. La primera de ellas se debe a El Eco…,
edición del 22 de abril de 1905 en ocasión de la muerte de
Orville Platt, padre público de la Enm ienda de igual nombre y
de qui en decía que “era un amigo de Cuba… si se tiene en
cuenta que Cuba, sin el apéndice constituci onal conocido com o
la Enmienda Platt, no habría alcanzado la preponderancia que
hoy goza entre todas las naciones hispano-americanas. Sí,
digamos esa triste verdad… del talentoso hombre público que
legó a nuestra querida patria una ley que estimamos en lo
mucho que vale todos los hom bres nacidos en esta ti erra, y
que som os amantes de la Paz, del Progreso y de la Libertad”.
La siguiente ocurre en vísperas de oficializarse l a Segunda
Intervención y se debe al periódico El Progreso de Gibara. Es
una apología de la intervención en la que dice reconocer “los
nobles propósitos de la gran nación amiga, llénase de regocijo
el alma del cubano que al acercarse la intervención americana
creía, con tem or bien justificable, que se acercaba l a última
hora de nuestra independenci a. Este es el m omento más
oportuno para hacer conocer a nuestros paisanos, como ajusta
79
Jorge Ibarra: Ob. Cit., p. 262.
74
el gran Roosveelt su conducta política a sus palabras…” 80.
Mientras esto se publica en Gibara, Charles Magoon se
preparaba para asumir como Gobernador Interventor, en
nom bre del Big Stick.
Entre 1906 y 1909 se produjo la Segunda Intervención
norteamericana en Cuba. Para el 19 de febrero de este último
año estaba señalada la despedi da a las tropas del 11º Cuerpo
de Infantería del Ejércit o de l os [Link]., la prensa de la ciudad
destacó que “Hol guín los despide como se hace con los
buenos amigos”, pero inmediatamente prevenía El Eco de
Holguín: “Vaya por adelantado la despedida… a las tropas de
la Unión y ojalá que si algún día nos vuelven a visitar, que sea
sin carácter militar y m enos en calidad de interventores” 81.
Un año después al conmemorarse el primer aniversario de l a
retirada de las tropas intervenci onistas, Francisco Frexes
Bruzón escribió para El Eco de Holguín:
Hace un año que la hermosa Cuba ha vuelto a su curso
normal, y que el denso nubarrón se ha desvanecido un
tanto, al par que se nos abre un hori zonte de felicidad.
¡Ah¡, ¡ cuán distinto es el ambiente de ahora del de hace
un año¡ La repulsiva I ntervención americana producía en
mí un estado de impaciencia, movido por los grandes
deseos de ver siempre libre a mi patria 82.
Ese mismo día, el propio periódico dio a conocer un poema
titulado “Al 28 de enero de 1909” dedicado al “Primer
Aniversari o de la Restauración de la República” que decía en
una de sus partes: “Todos con el alma entera/ gritemos con
voz sonora/ ¡Viva Cuba triunfadora/ nunca esclava ni
80
- Ver El Eco..., edición del 26 de abril de 1905, p. 2 y El Progreso, 1 de octubre de
1906, p. 2.
81
El Eco de Holguín, 17 de febrero de 1909, p. 2.
82
El Eco de Holguín, 29 de enero de 1910, p. 2.
75
extranjera…/. /Y unidos todos en estrecho abrazo/ salvemos l a
nación, / de un ingenioso y sugestivo lazo/ ¡de extrañ a
intervención¡” 83.
Sería prolijo citar todos los m omentos que demuestran las
manifestaciones de las tendencias enfrentadas en los inicios
de la República Cubana. Pero la prensa holguinera fue, salvo
excepciones, eminentemente antiplattista en tanto reflejaba los
vaivenes de la política local y nacional. En Holguín el discurso
político era antianexionista, en virtud del compromiso de los
caciques de la región con el pasado independentista y el
presente republicano de autogobierno propio, en el que flotaba
el espíritu de la independencia por el que los cubanos habían
ido tres veces a la guerra. Fue condenado incluso el
neocolonialismo económico, com o ocurrió en 1913 durante el
proceso de expansión económica del país controlado por
extranjeros o con presencia de capital foráneo. El periódi co La
Razón, de tendencia liberal, después de reconocer las
riquezas que se estaban produciendo en el país alegaba:
… pero ese oro no es cubano, esa tierra que alimenta l a
dulce caña no es nuestra tierra, es oro americano, es
tierra am ericana, que hem os dejado perder, que hemos
vendido a los agiotistas explotadores de la miseria del
nativo… a pesar de los siglos…hemos adelantado poco,
seguimos doblando el espinazo ant e los poderosos 84.
Hubo adem ás manifestaciones contrarias a la anexión
publicadas en la prensa, escritos que protestaban contra una
posible tercera intervención, siempre pendiente sobre los
cubanos, y m ensajes de las autoridades municipales al
presidente Góm ez, demostrativos de su apoyo para evitar la
aplicación del Artículo Tercero de la Enmienda Platt. En la
83
Ídem
84
“El Colmo”, en periódico La Razón, 22 de febrero de 1913.
76
mayoría de ellos estaba presente un discurso patriótico. Y
dentro de él, form ando parte intrínseca del anti plattismo se
encontraba la virtud dom éstica. Las minorías radicales también
utilizaron la virtud doméstica para enfrentarse a la dominación
de los [Link]. e i mpedir el desembarco de t ropas extranjeras,
es decir, no dar lugar a una nueva intervención mediante el
mantenimiento de una conducta adecuada: moralidad pública,
orden social, cerrar el paso a la corrupción, impedir conflictos
internos, en una palabra, portarse bien para evitar la presencia
de un gobierno extranjero con el que siempre se amenazaba a
Cuba de acuerdo con los métodos de la llamada “intervención
preventiva”. Ello estaba en consonancia con el carácter y los
sentimientos del cubano, muy sensible a los actos de
dominación extranjera.
Tal vez quien primero se percató en la prensa holguinera de la
necesidad de la independencia económica fue el editorialista
de El Eco… quien en 1919 proclam aba:
¿Qué la República de Cuba está legalmente reconocida
por todos los gobiernos?. Eso es a más de un orgullo,
una satisfacción para nosotros; pero cuando nos fijamos
detenidamente vemos que nos falta al go, algo muy
grande… entonces es cuando nos dam os cuenta que
estamos soñando despiertos, soñando que gozamos de
absoluta independencia, faltándonos la m ás necesari a
para la vida de los pueblos: la independencia
económica… l o cual nos dem uestra claramente que los
americanos no nos niegan nuestra independenci a
política; pero nos establecen un bloqueo sin barcos, ni
cañones, ni ultimátum, que nos obliga a capitular ante
sus exigencias comerciales… 85.
85
El Eco..., 6 de diciembre de 1919, p. 1.
77
Claro está que en 1919 la prensa cubana no iba a dar l a
respuesta que el liberalismo burgués estaba todaví a
incapacitado de ofrecer, se presentaban el fatalismo
geográfico y la imposi bilidad de salir de la esfera de influenci a
de los [Link]. como las causas últimas de la dependenci a.
Pero en lo esencial, tenían razón: Cuba no era independiente.
Y de esto se percataron los intelectuales liberales cubanos en
los albores de la República. En esto no hubo ignominia, hubo
sí, incapacidad para resolver el problem a, tal vez para
encontrar sus causas más profundas, pero no se entregaron
todos a la corrupción ni al extranjero, ni aquella etapa dejó de
tener sus glorias. Los que se opusieron a sus males o los
criticaron, que es también una form a de com batirlos, fueron
fieles al i deal de la República dem ocrática, porque los
hom bres, como las épocas no deben valorarse por lo que
aportaron a nuestro tiempo, sino por la contribución que
hicieron al que les tocó vivir. Esta m áxima leninista de carácter
metodológico entronca con la aprehensión martiana sobre el
tiempo histórico: lo que fue - sentencia el Apóstol – en algo
queda.
2. Los orígenes del caciquismo político (1899-1921).
El caudillismo y e l original pensamiento oriental tuvieron un
sustento estructural que descansaba en el secular atraso de
esta región comparada con el Occidente, diferencias que, lejos
de atenuarse, se agudi zaron con las guerras de independencia.
Tradicionalmente se ha dicho que la Guerra del 95 tuvo las
peores consecuencias destructivas para el occidente de la Isl a,
y es absolutamente cierto. Sin embargo la región holguinera,
aunque en menor escala comparada con el Oeste cubano,
tam bién suf ri ó las consecuencias del conflicto de liberación
nacional, pero está claro que proporcionalmente, si se tienen
en cuenta las menores riquezas del Oriente, este sufrió golpes
78
tan demoledores para su economía y sociedad a consecuenci a
de la guerra y la reconcentración, como los del Occidente. E n
otras palabras, con una economía más débil, el este de la Isl a
era tan afectado por la guerra como el oeste, porque en él
ambos bandos aplicaron su política de guerra sin cortapisas. Y
eso lo demuestran los hechos.
Para agosto de 1897, según el informe que rindiera Eladio
García, Alcalde Municipal de Holguín; habían sido destruidas
por la tea mam bisa 8 platanal es y cañaverales, 24 trapiches y
352 fincas de labor y crianza. En consecuenci a, resultaron
afectados 434 colonos y 4400 trabajadores 86. Seis meses
después, sólo en los barrios de San Andrés y Los Alfonsos,
pertenecientes al Término Municipal de Hol guín, habían sid o
quemadas 187 fincas con lo que se afectaron 60 2
trabajadores 87. Por el número de trabajadores prom edio de las
fincas destruidas(12,57 en el primer caso y 3,21 en el
segundo), se infiere que no eran grandes unidades productivas;
lo anterior se confirma en el segundo de los informes
mencionados en el que el Alcalde de Barrio, Ram ón Pavi a
precisa que las fincas se dedicaban a “ganadería y frutos, l a
mayoría combinan frutos y ganadería” 88. Esta variedad de
producciones en fincas con una exigua canti dad de brazos
refuerza la idea de que eran unidades productivas medianas y
pequeñas.
Una vez finalizada la contienda, la desorganización, la carencia
de recursos y la falta de brazos resultante del período bélico
llevan a la crisis de la agricultura y a la ruina económica d e
Holguín. Es lo que demuestra un informe del Alcalde Municipal
86
Archivo del Museo Provincial de Holguín (AMPH) sección de Documentos Históricos.
Carpeta 1895-1899, documentos 129 y 134. Informe de Eladio García, Alcalde municipal
de Holguín, 18 de agosto de 1897 y Expediente informativo de las fincas quemadas por
los insurrectos del 16 de agosto de 1897.
87
AMPH. Sección Documentos Históricos. Carpeta 1895-1899. Doc. 133.
88
Ídem.
79
Francisco Fernández Rondán en el que refiere la situació n
económica de Holguín, y precisa que “la principal riqueza de la
región son los potreros de crianza y ceba del ganado. Pero la
guerra- acota el alcalde-coronel- hizo desaparecer las cercas
de los potreros”, lo que tam bién había ocurrido con las
viviendas “sin que se hayan podido reconstruir porque sus
dueños no tienen dinero para acom eter su reparación o
reconstrucción”; el alcalde previene que hasta tanto no se
repongan las fincas de cri anza “la riqueza pública no
prosperará” y que en “la hora actual la agricultura da pocas
señales de vida” 89.
Las únicas fincas en producción en territorio holguinero eran l a
“Santa Lucía”, de l os Sánchez Aballí; y la haciendas de Banes y
Samá, estas dos últimas en manos de los Dumois que,
sintomáticamente, ya estaban en tratos con la United Fruit
Company (después United Fruit Sugar Com pany), y terminaron
pasando sus propiedades a esta empresa. Las tres compañías
(Banes, Sam á y Santa Lucía) em pleaban en la época entre
2500 y 3000 hombres; los cálculos de las autoridades elevaba n
a unos diez mil el núm ero de jornaleros, ello indica que un total
de siete mil trabajadores no tenían en que emplearse. En el
inform e citado, el Alcalde l amentaba que las m asas rurales “no
tienen bueyes, no tienen hachas ni machetes para labrar l a
tierra y tampoco tienen donde ganar el jornal” 90.
Esta situación alteraba el orden económico de la región, por lo
que el Gobierno Municipal no pudo encarar el pago de las
medicinas para los pobres entre mayo y junio de 1899, le
debían tres meses de salario a l os empleados del municipio y
de la Policía, ni habían podido pagar el alumbrado público. La
89
Informe del Alcalde Municipal de Holguín al Estado Mayor de la División de Cuba.
Periódico la Opinión 29 de septiembre de 1899, p. 4.
90
Ídem
80
autoridad m unicipal lamentaba además que pese a las enormes
potencialidades agrícolas de Holguín, en 1899 “sól o una tercera
parte de su área ha sido explotada, las dos terceras partes
restantes perm anecen incultas” 91.
Tal estado de cosas se mantuvo durante el sigui ente año de
1900. A principios de abril, los maestros y la policía no habían
cobrado los salarios correspondientes al mes de febrero. La
prensa culpó a la Secretaría de Hacienda por no girar al
municipio las cantidades necesari as ya presupuestadas, para
cubrir los gastos de salarios 92.
Una de las soluciones aconsejadas por el Alcalde de Holguín
para resolver el grave problema de la agricultura en el Término
era la división de las haciendas com uneras porque “estas
com unidades sin reglas fijas, si n limitaciones conocidas y
determinadas son la rém ora para el adelanto material de este
departamento”. De acuerdo con la autoridad m unicipal no s e
podía esperar a que los condueños dividieran las haciendas
porque nunca lo harían, “el condueño que más posee, es aquel
que cuenta con recursos para realizar tumbas de montes y
chapeas en gran escala”, apunta el susodicho informe del
coronel-alcalde, por eso “a los comuneros ricos no les conviene
la divisoria, porque t endrían que ajustarse a lo que de ella
resultara” 93.
Pero el peligro vino desde otra dirección. Aprobada la Orden
Militar 62 del Gobierno Interventor, y obligada la República a
cum plir lo que ella precept uaba en virtud de lo establecido en l a
Enmienda Platt, las tierras pasaron a los más ricos que eran los
que podían comprar, fraude mediante, los pesos de posesión en
que estaban distribuidas las haciendas comuneras. De esta
91
Ibíd.
92
“Nada, señor, nada”. En El Eco de Holguín, 4 de abril de 1900, p. 2.
93
Ídem a nota 4.
81
manera miles de caballerías de tierras pasaron a manos
extranjeras en detrimento de la m ayoría de los com uneros 94.
Transcurrida más de una década de que el alcalde–coronel
Fernández Rondán pidiera la división de las haciendas, se
hicieron sentir manifestaciones populares contra las
irregularidades de los deslindes. En la mañana del martes 3 de
mayo de 1911, unos cuatrocientos jinetes entraron a la ciudad
de Holguín por la calle de Libertad hasta el Palacio “La
Periquera”, sede del Ayuntamiento, para protestar “por el
deslinde de las haciendas comuneras... y que tiene por origen
los negocios a que se presta la llam ada ‘Ley del Despoj o’”. De
acuerdo con la información periodística, la masa campesina
venía “a protestar ante la autoridad de l os fraudes que dicen se
preparan en la Hacienda Comunera de San Felipe de Uñas”. Al
Alcalde Municipal se le entregó un escrito con la protesta y este
la remitió al presidente de la República José Miguel Gómez 95.
De todas maneras el conflicto de San Felipe de Uñas demoró
décadas para su solución definitiva.
El estado sanitario de Holguín al terminar la Guerra del 9 5
tam bién se resentía de serios problemas de toda índole. El
matadero de reses se encontraba en estado ruinoso y sin agua,
lo cual lo hacía inservible por su falta de aseo. La ausencia de
un veterinario que reconociera las reses m otivaba que en
ocasiones se “despachaban carnes que no estaban en
condiciones hi giénicas para el abasto”. La situación sanitaria se
agravó con la epidemia de viruela surgida después de la guerra
y que obligó a una comisión del Cuerpo de Sanidad Militar del
Ejército de los Estados Uni dos a hacerse cargo del
“saneamiento y desinf ección del Distrito”. Las medidas
adoptadas surtieron su efecto, y en los momentos en que el
94
Ver: La United Fruit Company, un caso de penetración imperialista en Cuba.
95
Periódico El Eco de Holguín, 6 de mayo de 1911, p. 2.
82
Alcalde redactó su informe “el estado general de higiene y
sal ubridad pública... ha cambiado... convirtiéndose rápidam ente
lo que en Enero [sic] último era foco nauseabundo de epidemia,
en una de las poblaciones más sanas... aparte de las
enfermedades propias de los climas tropicales-paludismo,
[ilegible] y tétanos infantil- la mayoría de las defunciones son
debidas a enfermedades orgánicas” 96.
En un segundo informe al Gobernador de la Provincia de
Santiago de Cuba, el Alcalde de Holguín enum eró las medidas
adoptadas durante su m andato para mejorar el estado sanitari o
de la j urisdicción entre las que se destaca “la limpieza general
de la población de donde se extrajeron en el mes de enero
8695 camiones de detritus y basuras, las calles, paseos
públicos y cuarteles fueron principal objeto de limpieza y
saneamiento”. De igual form a sanearon l as casas particulares
en especial los patios “quem ando y destruyendo cuanto en ellos
pudiera ser germen de infección”, los trabaj os incluyeron l a
desinfecci ón de las letrinas.
En la documentación consultada se destacan algunas medidas
organizativas adoptadas, entre ellas el nombramiento del Dr.
Felipe Veranes, coronel de Sanidad Militar del Ejército
Libertador, al frente de la campaña en la jurisdicción, la cual
incluyó la vacunación intensiva de 17 343 personas contra l a
viruela y el paludismo en los barrios rurales entre noviembre de
1898 y julio de 1899, “dando por resultado el mejoramient o
notable de la población rural, y que hayan disminui do... el
paludismo, la hidroemia, anemia consecutiva al estado
espantoso de miseria en que los gobernantes españoles
dejaron este territorio...”. El total de los vacunados el Alcald e
los estimó en unas 18 mil personas.
96
Informe del Alcalde Municipal de Holguín al E. M. De la División de Cuba. La Opinión,
29 de septiembre de 1899, p. 4.
83
Otras medidas incluyeron el cambio del sistema de escusado o
letrina en los edificios públicos y cuarteles, por el de las cajas
metálicas que se vaciaban y desi nfectaban dos veces al día,
así como la reedificación del Hospital Civil, “habiéndose
construi do dos al as nuevas al norte y el sur de dicho
establecimiento”, lo que incluyó nuevas provisi ones de ropa,
cam as de hierro en reem plazo de los catres, y la donación de
suficientes medici nas por parte de l a inspección de Sanidad del
Distrito. Sin embargo el gobierno municipal se preocupa por l a
carestía de los medicamentos para los enferm os pobres, que
deben ser comprados por las instituciones sanitarias al no
contar con un dispensario propio “mensualmente se emplean de
200 a 250 pesos en medicinas para los pobres y para los
enfermos del Hospital...”, y razona que “pueden economizarse
más del 70% si fuera dotado el Hospital de un dispensario o
botiquín” 97.
Por otro lado a las autoridades sanitarias de Holguín les
llamaba la atención el crecimiento de l as enferm edades
venéreas en la población. El Médico Municipal realizó un
diagnóstico entre las prostitutas y detectó 24 enferm as de sífilis
y gonorrea que ingresaron en el Hospital Civil.
Los cementerios de Holguín se encontraban en 1899 en un
estado “más que deficiente”. En particular el cementerio de l a
ciudad estaba urgido de un m ejoramiento capital, en
consecuencia se emprendi ó su reconstrucción, ampliación y
trazado de un camino en línea recta con la calle de Frexes
com o vía de acceso al cementerio, terminado en diciembre de
1899 98.
97
AMPH. Fondo Documentos Históricos. Carpeta 1895-1899. Doc. 118. Informe del
Alcalde Municipal al Gobernador Provincial sobre el estado sanitario de Holguín. 24 de
noviembre de 1899.
98
El Eco..., 18 de diciembre de 1900, p. 2.
84
Al margen de los objetivos geopolíticos y lo conveniente del
saneamiento de Cuba para el normal desarrollo del comerci o
con Estados Unidos, y en prevención del contagio de las tropas
acantonadas en Cuba, es inocultable la labor desarrollada en el
cam po de la salubridad durante el período de la primera
ocupación norteamericana (1898-1902) como lo demuestra l a
docum entación de la época. Pero el mérito por la labor en el
ámbito de la salud: limpieza, desinfección y vacunación entre
otras, fue com partido con las autoridades cubanas, quienes
pusieron al servicio de la campaña las experiencias de la
guerra, el personal científico que poseían, y el conocimiento del
terreno y la gente. Es obvio que quien contaba con los recursos
para llevar adelante el proyecto era el Gobi erno Interventor, a
él le correspondió garantizar parte del personal, y la totalidad
de los insum os, el instrumental y m edicamentos necesarios a l a
cam paña.
El mejoramiento sanitario, como el de la educación y el orden
público, no puede ser asumi do sólo com o un asunto de
oportunismo político de los Estados Unidos en su afán de
preparar condiciones para su predominio neocolonial sobre
Cuba. Mantener niveles adecuados de salud, educación y orden
social, es una necesidad de cualquier sociedad. La acció n
unida de las autoridades cubanas y norteamericanas, junto a
las tradiciones de educación y culturales del cubano, hicieron
que el proceso de tránsito de la guerra a la paz, se realizara
con relativa rapidez a niveles aceptables para un pueblo
civilizado, lo que no autoriza a afirmar que los niveles
alcanzados fueran, ni con m ucho, óptimos. Pero aquellas
transformaciones interesaban a todos: a las autoridades
norteamericanas, a los caudillos de la guerra convertidos en
caciques políticos y al pueblo cubano.
85
Para 1900, cuando han transcurrido casi dos años de ocupación
norteamericana en Holguín, aún subsisten casos de paludismo
y viruelas, ni el orden tampoco es total. Lo demuestran las
constantes notas del jefe de la Policía al Alcalde, y de este al
Gobernador Militar, en las que denuncian desórdenes y
agresiones a l as autoridades policiales cubanas, muchas veces
com etidas por los propios soldados norteamericanos, com o
ocurrió en agosto con la m uerte de un guardia m unicipal cuyo
asesinato quedó en el mayor misterio. Antes de que finalizara
el mes, el jefe de Policía fue asaltado en plena calle, sin que
los agresores pudiesen ser aprehendidos. Actitudes racistas
inadmisibl es de soldados norteamericanos llevaron a la
solicitud de renuncia del Alcalde 99.
Relacionado con estos problem as estuvo el tema de la mujer.
En medio de las penurias de l a posguerra El Eco de Holguín n o
sol o denunció la prostitución y el desorden social, sino que
estimuló la concesión de plazas para las muj eres en trabajos
honrados. En su edición del 29 de septiembre de 1900 el
bisemanario holguinero reconoció que “Manuel Da Silva ha
dado trabajo a muchas mujeres en la escogida de tabaco”, y
sentenciaba que
la necesi dad exige y la m oral impone que ... vayamos
pensando en... dar trabajo a la mujer, hoy ocupada tan
sol o en quehaceres dom ésticos.
Decimos trabajo honrado y provechoso... donde quiera
que... pueda emplearse y ganar la subsistencia... La
miseria, el hambre pavorosa. Todo eso se evitaría
dándole trabajo a la mujer,... porque ganando lo
99
Ídem, 29 de agosto de 1900.
86
suficiente para vivir sería difícil que se lanzara al
inmundo lodazal del vicio... 100.
En junio de 1900 embarcaron desde Gibara hacia Boston 35
holguineros (18 hom bres y 17 m ujeres) para formarse com o
maestros m ediante un curso de tres meses en los Estados
Unidos. El 1º de septiembre regresaron, también por Gibara,
en el vapor “McPherson” los maestros becados que llegaban
para paliar la necesidad de personal docente calificado para las
escuelas 101. Pero al mes siguiente El Eco de Holguín sorprendi ó
al pueblo con una noticia: “Acabamos de pasar por una
inspección de las escuelas en todo el Distrito Municipal y nos
hallamos amenazados de que se nos derriben gran parte de
nuestros establecimientos de enseñanza, sin duda com o
102
medida económica” .
El periódico lamentaba que una gran parte de los 13 mil niños
en edad escolar de Holguín no pudieran recibir clases. Lo
ocurrido era sencillo de explicar: el inspector Rasco, en nombre
del Gobierno Militar de Cuba visitó el Municipio de Holguín y
suprimió las escuelas para varones de Corralito, Escondida y
Cobezuel a. En el municipio dejó solo dos Maestros Ayudantes
en San Andrés y Melones respectivamente.
La fundamentación del Inspector se basaba en que los
promedios de asistencia indicaban un índice insuficiente de
100
Ídem 29 de septiembre de 1900, p. 2.
101
El Eco..., 27 de junio 1900, p. 2 y 5 de septiembre de 1900, p. 2. Los maestros que
viajaron a Boston se nombraban: María Jesús Carballo, Mercedes Gorina , Josefa Penín,
Gloria Castellanos, Dolores Álvarez, Mercedes Grave de Peralta, Concepción Guillén,
Josefa Dominicis, Rosario Angulo, Caridad Rubio, Elvira Guillén, Estilita Díaz, Caridad
Torres, Leonor Hidalgo, Manuela Reyes, Consuelo Pérez Arcos, Coralina Ochoa, José
Dominicis, Antonio González, Pablo H. Díaz, Pedrp Gil Rodríguez, Francisco Suñol,
Leopoldo García, Eduardo García, Ernesto Aznar, Angel R. Luque, Alfredo Santiesteban,
Prisciliano Cruz, Antonio Gutiérrez, Juan Berlinches, Nicasio Vidal Pita, Luis Fuentes
Mulet, Luis Goya Lorente, Manuel Gallego y Eduardo Schop.
102
El proceso que llevó al conflicto del cierre de las escuelas se puede ver en El Eco de
Holguín, ediciones de los días 24 y 27 de octubre de 1900.
87
alum nos, aunque la matrícula era muy superior. El municipi o
rechazó la m edida por boca del Presidente de la Junta d e
Educación Pedro Vázquez Hidalgo, sobre la base de tres
elem entos válidos: 1º) si la enseñanza era obligatoria por ley,
entonces lo que había que hacer era cum plir l a ley, era obvio –
razonaba el general-Presidente de l a Junta –que el día que
asistieran todos los niños en edad escolar, no alcanzarían los
maestros; 2º) si se desactivan los maestros, con quiénes
contará el Munici pio para enfrentar la alta m atrícula y; 3º) se l e
ocasiona un grave daño a la Patria al eliminar cualquier
posibilidad de enseñanza a una gran cantidad de niños en un
vasto territorio del municipio.
El Inspector dijo en una reunión sostenida en el Ayuntamiento,
“que en Holguín sobraban escuelas y personal para l as mismas
y... que cada plantel debe tener matriculados sesenta [alum nos]
con un promedio de asistencia diario de cincuenta alumnos
educados por un solo profesor”. A ello respondió Pedro
Vázquez, general de la independencia convertido en autorida d
municipal y dirigente partidista, que “ningún profesor puede
educar a ese núm ero de alumnos”.
El Eco de Hol guín em plazó al Inspector y al Gobierno
Interventor en los siguientes términos:
Ahora bien, si el Gobierno ha enviado al Sr. Rasco a
rebaj ar el presupuesto de gastos y no a resolver el
importante problema de que todos los niños orientales
aprendan a leer y escribir, entonces dígalo el
representante del Gobierno americano, pero dígalo en
buen castellano y no pretenda oscurecernos la luz
meri diana.
88
La solución al controvertido asunto llegó a través de
Superintendente de Escuelas de la Provincia de Santiago de
Cuba, quien pidió informes a Holguín.
Todo se debía, de acuerdo con la docum entación consultada a
una errónea interpretación del reglam ento por parte del
Inspector, el cual establecía el examen previo de los maestros
para su habilitación, pero no un límite mínimo de alum nos por
maestro. El mencionado reglamento había sido modificado y en
consecuencia habían cambiado aspectos de la anterior
organización de la época en que Frye era Superintendente. La
Junta de Educación de Holguín había decidi do mantener l a
anterior estructura hasta que se realizaran los exámenes para
maestros en el mes de diciem bre.
Se cruzaron tres telegramas entre el Superintendente Provincial
de Escuelas y la Junta Municipal de Educación. El último de
ellos de f echa 24 de octubre puso fin al conflicto:
Junta Holguín.
Inspect or Rasco carece facultades ordenar cesantías,
suprimir aulas, Ayudantes, ni intervenir parte técnic a
escuela, disponga usted continúen en sus puestos
Maestros o Ayuda ntes que lo servían junio último hasta
exámenes. Avise cumplimiento.
Yero. Superintendente 103.
En el ámbito socioeconómico, la destrucción de las fincas,
unido a l a marcha de una buena parte de los dueños a la guerra
y las pérdidas demográficas producidas por la misma,
reconcentración incluida; habían traído, como se ha visto, la
ruina de la economía agrícola y, con ella, la de la clase m edia
rural. Al mismo tiempo el comercio estaba desorganizado al
terminar la contienda y las enferm edades señoreaban en l a
103
El Eco..., 27 de octubre de 1900.
89
población. Si embargo, en el lindero de l os Siglos XIX y XX, y a
medida que nos adentramos en este último, se produce una
rápida recuperación económica. Junto a ella sobrevino la
reconstitución de la burguesía con los desajustes estructurales
que l as nuevas condiciones históri cas impusieron. Pero la
recomposición de las clases m edias y la transformación de los
caudillos militares de Oriente en caciques políticos regionales,
se vio favorecida por los desniveles económicos de esta región
acentuados por la guerra, la estructura de su pobl aci ón y la
situaci ón soci al evaluada.
De las vías a través de las cuales, según Jorge Ibarra, se
produjo la reconstitución de la burguesía 104, en Holguín parece
haber ocurrido, esencialmente, la conversión de oficiales del
Ejército Libertador en grandes colonos. Este proceso era
facilitado por la propia situaci ón del Oriente de la Isla, dond e
debido al secular atraso y pobreza se necesitaban menos
recursos y de donde provenía la mayor cantidad de oficiales
libertadores. La situación social del este era tam bién peor que
la de occidente, de m anera que l os profesionales, podían
desem peñar con cierta facilidad el papel de benefactores y
patriarcas regionales. No fueron pocos los casos de m édicos,
maestros o abogados que se convirtieron en caciques con sus
clientel as. Las posibilidades eran mayores si coincidían en una
sol a persona las condiciones de profesional y oficial libertador
o rico hacendado como ocurri ó con Raf ael Manduley, Pep e
Torres, Rodolfo Socarrás, Manuel Rodríguez Fuentes, Armando
de Feria y otros.
Aunque puede especularse sobre el papel de la corrupció n
administrativa en el proceso de reconstitución burguesa, y no
hay dudas de que realmente se produjo en gran escala, en
Holguín se hace muy difícil descubrir los tortuosos caminos y
104
Ver Jorge Ibarra: Cuba 1898-1921, p. 74.
90
los mecanismos ilegales utilizados en la form ación de lo que se
ha denominado eufemísticamente “capital burocrático”, es
decir, el enriquecimiento ilícito de los funcionarios públicos o
administrativos. Sin em bargo a l a altura de junio de 1912 el
periódico El Liberal refiere que”muchos fueron a la política
buscando un status en la sociedad”, y refiriéndose a Jos é
Miguel Gómez y Orestes Ferrara señala: “se hicieron ambos
enm ascarados liberales para salir de la miseria en que vivían...
abriendo ancha brecha al presupuesto... como lo abrieron al
país para cebarse en la miseria del pueblo ciego...” 105. Algo
similar había publicado El Eco de Holguín a principios de mayo
en relaci ón con Alfredo Za yas y José Miguel Gómez.
Claro que, en los casos de José M. Gómez y Ferrara, es de
dudar que “vivieran en la miseria”, dados los emolum entos que
recibieron como altos oficiales del Ejército Libertador en la
liquidación que se hizo en 1903-1904, y las pensiones cobradas
a tenor de la Ley de Pensiones de 1918, sucesivam ent e
modificada en 1922 y 1925, lo que se verá en detalles más
adelante, pero de lo que no cabe duda alguna es que la paga
del Ejército Libertador no alcanzaba a los 8 millones que se l e
calculan a José Miguel al abandonar la presidencia.
Por otra parte, la fusión del poder económico y político en l a
región se produjo sólo años después con la llegada a cargos
electivos de miembros de la prominente familia de los Infante,
los más ricos de la región.
Por lo pronto, el poder económico, administrativo o político, o
todos ellos combinados; va cimentando no sólo la “base del
poder de los parti dos políticos”, al decir del Dr. Jorge Ibarra,
sino tam bién al vínculo clientelar con las m asas rurales y
105
Periódico El Liberal, 25 de junio de 1912, p. 1 y El Eco de Holguín, 1 de mayo de
1912, p. 1.
91
urbanas. Se asiste así al surgimiento del caciquism o como
expresión de esa relación.
El cacique político de la región holguinera parece configurarse,
esencialmente, m ediante la fórmula del carisma y el prestigio
del oficial del Ej ército Libertador, el cual pasa a ocupar cargos
electivos o com o profesional, se convierte en colono u ocupa
puestos administrativos de relativa importancia.
Cualquiera de las condiciones expuestas le permiten mantener
una clientela política. El cacique así creado establece una
relación con l as masas de seguidores, una de cuyas
expresiones es la definida por el Dr. José Agustín García
Castañeda como la “guataquería criolla”, expresada en la
solicitud de nom brar pueblos o calles con los nombres de los
caudillos, y la “lluvia” de peticiones de condecoraciones y
distinciones ocurridas en el período republicano. En Holguín se
manifestó temprano, cuando en abril de 1902 Estrada Palm a
fue propuesto para ser declarado Hijo Adoptivo de la ci udad 106.
Pero a la vez el caci que expresa el poder de los partidos
políticos en los municipios, debido a que estos no ejercen la
influencia que tendrán más tarde a través de sus programas.
Ahora son l os caci ques los que deciden las políticas partidistas
y, a veces, contraviniendo las determinaciones nacionales e n
asuntos tan importantes como los electoral es.
Tal cosa es la que refleja El Eco de Holguín en su edición del 7
de m arzo de 1906 al referir que en Velasco:
...los vecinos de aquel barrio, sin distinción de partidos,
han acordado presentar una instancia al Ayuntamiento,
106
Ver El Eco de Holguín, 26 de abril de 1902, p. 2. Aunque García Castañeda es un
crítico acerbo de la “guataquería”, él mismo no escapó a ella. Durante el cooperativismo
machadista fue Concejal del Ayuntamiento y asistió a banquetes y recepciones en honor
del tirano Machado. Era nieto de José Agustín García Leyva, autonomista y último
Alcalde bajo la dominación española, después prominente miembro del Partido Liberal y
Alcalde durante la República.
92
pidiendo que el nombre de Velasco sea sustituido por el
de Mario Menocal, como una prueba de distinción haci a
el ilustre patriota que con tanto acierto viene
administ rando el gran central “Chaparra”.
El periódico veía “con gusto que se haga honor” al que “viene
transformando aquella comarca convirtiéndola en un centro de
progreso” 107.
En Holguín la figura del Coronel o General convertido en
Alcalde, Gobernador, Representante o Senador es más
frecuente que la del oficial convertido en terrateniente, aunque
se reitera esta última variante que da por resultado el coronel-
alcalde-terrateniente. Se comprende que m uchos se dedicaron
a más de una actividad lucrativa u ocuparon diferentes puestos
electivos com o el General Manuel Rodríguez Fuentes quien
transitó por los cargos de Alcalde, Gobernador, Representante
y Senador, además de Administrador de zonas fiscales y
Vicepresidente del Senado; o el de Heliodoro Luque,
recomendado como hombre de confianza de Martí y Maceo,
quien era director-propietario de un periódico, presi dente del
Partido Liberal, Agent e de la Compañía de Seguros “Th e
Liverpool and London Globe Co. y Representante a la Cámara;
o el Coronel Armando de Feria, terrateniente vincul ado a la
United Fruit Co., político candidato a Alcalde de Holguín y
Antilla y contratista del ferrocarril.
Hacia mediados de 1913, época de expansi ón azucarera y de la
plantación cañera en la región, la prensa holguinera insistía en
el tema de la agricultura. El periódico El Eco de Holguí n
publicaba sistemáticamente una sección dedicada al problem a
107
El Eco de Holguín, 7 de marzo de 1906, p. 2.
93
agrícola titulada “Para el que labra la tierra”. En la edición del
21 de junio de 1913, el periódico puntualizaba:
Esta bella época que se presenta para la agricultura
nacional no es creación de la fantasía(...)Esto nos obliga
a repetir hoy lo que tantas veces hemos aconsejado a
nuestros terratenientes: conserven sus terrenos, que
estos son la base del capital del agricultor y la garantía
de la verdadera libertad del hombre. La propiedad del
terreno cimenta en el labrador el am or al capital y a la
paz, asegura el alimento a la familia, el pan para la vejez;
proporciona representación y da el crédito suficiente para
conseguir los recursos necesarios cuando se presenta
una adversidad en la vida 108.
En un estudio realizado con 27 oficiales y un civil del Ejército
Libertador, relacionado con sus ocupaciones en la etapa
posterior a l a guerra se ha podido determinar que realizaron 43
actividades. Veintiséis de ellos llegaron a ocupar algún cargo
público electivo: dos gobernadores provinciales, dos senadores,
cinco representantes, seis concejales, diez alcaldes y un
secretario de Ayuntamiento. Los diecisiete restantes se
distribuyen de la siguiente manera: tres se desempeñaron en
cargos partidistas, tres funcionarios administrativos, siete
fueron terratenientes y cuatro ejercieron sus profesiones.
Nuestros oficiales libertadores se dedicaron en lo esencial a l a
política, el 58,13% según la muestra, y a l a agricultura el
16,27%. Y es normal que así ocurriera, eran elegidos dado el
prestigio de que gozaban por las glorias heredadas de la
guerra, cuando aún no se habían desgastado en el ejercicio del
poder, ni en l a lucha por este se habían atacado unos a los
otros en las pugnas de partidos. El propio lenguaje utilizado por
la prensa parti dista pasa de un vocabulari o respetuoso en los
108
Pericles: Para el que labra la tierra, en Ídem, 21 de junio de 1913.
94
primeros mom entos electorales, a los ataques verbales, las
acusaciones mutuas y las ofensas personales durante las
cam pañas, a m edida que avanza el Siglo XX. (Ver anexo 1).
Los caudillos políticos regionales desem peñaron el papel de
retransmisores de las decisiones de las dirigencias nacionales
de los partidos respectivos. Nunca llegó a formarse una
tendencia radical al margen de las determinaciones nacionales
ni de las divisiones, rupturas o alianzas electorales temporales
de la época; ni las “minorías radicales”(Sanguily, Juan
Gualberto, Cisneros) hicieron nada por vertebrar un movimiento
de carácter nacional junto a los caudillos regional es que
pudieran seguirlos. Sus campañas se limitaron a las cám aras y
la prensa, sin siquiera buscar alianzas con los legisladores que
por sus intervenciones tuvi eran una similar línea de
pensamiento.
El caciquismo local, por tanto, huérfano de figuras y program a
nacionales, transitó por los cauces impuestos “desde arriba”.
Las clientelas siguieron esa misma ruta, lo mismo en los
procesos electorales que en los conflictos civiles del período.
Como muestra basta citar la organización de las milicias
durante el levantamiento liberal de febrero-abril de 1917; en
aquella ocasión, los empleados del Central “Palm a”, propieda d
de la familia Menocal, formaron un conti ngente dirigido
políticamente por el herm ano del Presidente, el cual
desem peñó un importante papel en la recuperación de Bayam o
que se encontraba en manos de los liberales. En la contraparte,
miles de hombres se incorporaron a un movimiento arm ado de
protesta que no contó siquiera con un program a mínimo: lo
hicieron siguiendo a sus caciques políticos locales, porque
ellos encarnaban el espíritu de la independenci a y la
dem ocracia frustradas, pese a que en el fondo del asunto
predominaban objetivos personalistas.
95
En otra parte se ha apuntado que en la región holguinera
predomina la figura del oficial libertador convertido en político.
Ello no quiere decir que los veteranos del Ejército Libertador no
contaran con recursos suficientes y de hecho derivaran hacia l a
adquisición de tierras. Tal posibilidad se m aterializó a partir de
los emol umentos recibidos a cuenta de los pagos por el
licenciamiento del Ejército Libertador primero y las pensiones a
los veteranos de la independencia, después.
Una leyenda popular ha sido tejida en torno a los pagos
mencionados arri ba: se ha dicho que a los soldados
libertadores les dieron 75 pesos a cambio de su equipo militar,
esto es sólo una parte de la verdad. Es necesario poner las
cosas en su lugar.
En enero de 1903 el Congreso de la República aprobó el
empréstito de 35 millones de dólares, el cual garantizaba un
pago que permitió a los soldados mambises rehacer
económicamente sus vidas. Ese controvertido empréstito
concertado con la Casa Speyer and Co, inició un proceso de
endeudamiento de la República a la vez que permitió la
recomposición social de la clase media al brindar los recursos
necesarios a los libertadores para tal fin. Esa fue la primera
retribución, materializada entre ese año y el si guiente de 1904.
El 3 de febrero de 1899, el Herald de Nueva York informó que
el Presidente de los Estados Unidos había recibido de la
Asam blea de Representantes de Cuba la composición de las
fuerzas del Ejército Libertador, el cual estaba form ado, según
la fuente, por 44932 hom bres distribui dos como sigue: 1 1
Mayores Generales, 19 Generales de División, 54 Generales de
Brigada, 163 Coroneles, 290 Tenientes Coroneles, 578
Comandantes, 965 Capitanes, 1245 Teni entes, 1794
96
Subtenientes, 2130 Sargentos Mayores, 3123 Sargentos
Segundos, 4500 Cabos y 30060 Soldados. Sin em bargo, los
diferentes pagos abarcaron a un total de 69718 miem bros del
Ejército Libertador. La diferencia de 24786 se debe con toda
seguridad a que luego se autorizó el pago de lo que se llamó el
personal civil, compuesto por los laborantes, los que trabajaba n
en las prefecturas y otros como los colaboradores en el
exterior, adem ás de la actualización que a todas luces tuvo
durante el desarrollo del proceso de retribución 109.
Del empréstito inicial de la Casa Speyer fueron distribuidos
$25540750,00. Entre 1903 y 1906 se pagó un total de
$57441868,18; repartidos entre 69 718 libertadores resulta un
promedio de $1 505 110 (25). Para el ám bito nacional, el Dr.
Jorge Ibarra ha estimado que el promedio pagado desde el
grado de Capitán hasta el de Mayor General arroja entre $2
738,00 y $12017,00 con dinero pagado de una sola vez en
1903-1904.
No se comporta así en el Segundo Cuerpo del Ejército
Libertador, cuya Zona de Operaciones abarcaba el Valle del
Cauto y el Norte de Oriente. El total de oficiales de ese Cuerp o
desde Alférez a Mayor General que recibieron la liquidación era
de 1074: 5 Mayores Generales, 4 Generales de División, 12
Generales de Brigada y 1053 oficiales y jefes desde Alférez
hasta Coronel 111. (Anexo 2).
109
AMPH. Fondo José A. García Castañeda, documento 155.10. También de Jorge
Ibarra: Ob. Cit. P. 194.
110
Jorge Ibarra: ob cit. P. 194. Sin embargo el resultado de dividir el total pagado entre
los libertadores no es $ 1505,06 sino $823,92.
111
AMPH. Fondo 1895- 1899, documento 300. En esa relación se incluyó a Rafael
Manduley del Río como Mayor General, lo que es un error porque Manduley alcanzó en
la Guerra del 95 los grados de Coronel.
97
A ese cuerpo de oficiales les repartieron $3 723 598,26 de l o
que resulta un promedio de $3 467,04 (Anexo 3). Pero las
diferenci as entre los oficiales generales y el resto son
ostensibles; más de tres veces superior es el prom edio de los
primeros sobre los segundos. Mientras los oficiales de Alférez a
Coronel promedi aron $3139,67; y eso era bastante en la época;
el de los General es (de Brigadier a Mayor General) alcanzó a
$13 521,67. Aún entre los propios Generales, existen
diferenci as notables; mientras los Brigadieres (Generales de
Brigada) alcanzaron poco más de 11 mil dólares com o
promedio, los Mayores Generales obtuvieron $17 524,99 (este
último contiene el error del docum ento original de incluir al
coronel Rafael Mandule y del Río entre los Mayores Generales).
El dinero pagado a los oficiales del Segundo Cuerpo los ponía
en condiciones de insertarse en la vida económica urbana o
rural, en tierras o solares; en el comercio o en la industri a
azucarera.
Pero esta no fue la única remuneración. En 1918 fue aprobada
una Ley de Pensiones, publicada en la Gaceta Oficial el 13 de
julio de ese año, que establecía pensiones anuales entre
$360,00 los Soldados hasta $3 600,00 los Mayores Generales.
En 1922 una nueva l ey fue aprobada que modificó la anterior,
del que su Artículo Sexto f ue ratificado en 1925 y reza: 112
Artícul o Sexto: Las pensiones se regularán conforme a la
siguiente escala:
Mayores Generales.................. $3000,00
Generales de División............... $2700,00
Generales de Brigada............... $2400,00
Coroneles............................... $2100,00
Teni entes Coroneles................ $1800,00
112
AMPH. Fondo Ayuntamiento. Carpeta 1915-1925, doc. 1925.6. Ley de Pensiones del
Ejército Libertador. Gaceta Oficial. 13 de julio de 1918. También periódico El Eco... 28
de abril de 1922, p. 1.
98
Comandantes...........................$1500,00
Capitanes............................... $1000,00
Teni entes o primeros tenientes. $840,00
Segundos tenientes,
subteni entes o
Alféreces................................ $720. 00
Sargentos primeros.................. $480,00
Sargentos segundos
o sargentos............................. $420,00
Cabos..................................... $360,00
Soldados................................. $300,00
Estos pagos, el del licenciamiento del Ejército Libertador y las
pensiones a los veteranos, hicieron posi ble las inversiones d e
estos en el comercio y en tierras que les permitiero n
convertirse en comerciantes, terratenientes o accionistas
medios, ocupaci ones que sim ultaneaban o alternaban con las
de contratistas, profesionales o políticos, labores de desmonte
y construcción de centrales azucareros.
No debe desdeñarse la circunstanci a de que para entonces, l a
región estaba inm ersa en un intenso proceso de recuperación
económica y de expansión azucarera, lo que incentivó la
construcción de un importante número de centrales, aunque n o
se han encontrado pruebas de la presencia de oficiales
libertadores en inversiones en fábricas de azúcar en la región.
Paralelamente se levantaron grandes plantaciones cañeras. En
este cont exto, el dinero recibido sirvió para invertirlo en estos
menesteres, convertirse en propi etarios, col onos, restañar sus
fincas y mejorar su situación económica.
Con toda seguridad una part e de ese espíritu estaba present e
en el intenso movimiento existente en Holguín desde 1902, “l a
mayor parte [de las personas] -decía El Eco de Holguín-
99
estaban haciendo proposiciones para la compra de terrenos...”
que se pusieron a distintos precios. La caballería se cotizaba a
$75,00 en Alcalá; $100,00 en El Güi ral y a $150,00 en Tacajó y
Bijarú 113. De su yo se deduce que como promedio cada oficial
libertador pudo comprar entre 23 y 46 caballerías y encauzar su
vida económica convirtiéndose en dueño de importantes
extensiones de tierras, comercios y otras propiedades, como el
Teni ente Coronel Francisco Franco Orti z, de Banes, quien
negro y analfabeto, pudo comprar haciendas y comercios,
convirtiéndose en un hombre acaudalado gracias a los
$7970,66 que le pagaron con el empréstito de $35 millones.
Pero ya en el primer año de la independencia se avizoraba lo
que sería uno de los probl emas más perniciosos de la sociedad
cubana:
Dentro de breves días -anunciaba El Eco de Hol guín -
dejarán de moler todos los i ngenios... por el preci o
ruinoso del azúcar. Tal estado de cosas traerá, com o es
lógico suponer, la desesperación en las clases
trabajadoras, l a quiebra inmediata de muchas casas de
com ercio y el malestar y la zozobra en el resto de la
población cubana 114.
El periódico holguinero reflejaba el estado de frustración social
por el “tiem po muerto” y llama la atención de los legisladores
sobre el asunto, porque “nadie m ás que las cámaras pueden
hacer desaparecer tan triste com o desesperada situación”.
En m edio de aquella situación confusa el caudillo militar del
95, carismático por sus glori as guerreras, se convertirá en
funcionario público elegi do por el pueblo, se enriquecerá por
diferentes vías, incluido el pago recibido por la liquidación del
113
El Eco..., 19 de marzo de 1902. p. 2.
114
Ídem, 12 de julio de 1902, p. 2.
100
Ejército Libertador, en la ma yor parte de los casos adquiere
tierras que dedicará al cultivo de la caña y, com o parte de las
estructuras políticas de la época, transitará desde una m anera
romántica de hacer política a una feroz lucha por el poder.
101
CONCLUSIONES.
El estudio realizado permite arribar a las sigui entes
conclusiones:
• La ocupación norteamericana, iniciada en septiembre de
1898, desarroll ó un sistema de transform aciones que
favorecían la recuperación del país y la región. Al mismo
tiempo m aterializó una política de sujeción e irrespeto a
la futura nación independiente, expresada en Hol guín en
las constantes violaciones de las costumbres y las le yes
en el ámbito político m oral. En esta etapa el Munici pio de
Holguín pierde importantes territori os agrícolas
azucareros y no azucareros, paradójicam ente adquiere
un m ayor nivel de jerarquía en el norte de Oriente que l a
llevaría a convertirse en el centro de esa región, e inici a,
en consecuencia, la lucha por constituirse en provinci a
independiente de Santiago de Cuba.
• La institucionalización de la República Cubana en
Holguín transcurre en medio de un proceso de
recuperación económica, organización y reacomodo de
las fuerzas políticas que todavía no adquiere el nivel de
enfrentamiento y desprestigio mutuo de los adversarios,
adoptados como método en las campañas electorales
posteriores. Hacia 1902, la independencia, asumida
com o ideal supremo por los cubanos, los mantuvo
unidos. Las di rigencias regionales y sus partidos aún no
habían sido desgastados por el ejercicio del poder, en
consecuencia la solidaridad de los que una vez
com batieron juntos por la independencia impidió que las
primeras elecciones se desarrollaran en enconada lucha
de partidos, porque m ás que estos, eran las
personalidades las que determinaban la tendencia del
voto en los primeros m omentos electorales. De igual
forma los partidos manifestaban en sus procl amas, bases
102
y acuerdos el respeto al ideal de la independencia y, al
menos públicam ente, nunca osaron manifestarse contra
ella, ni a favor de la Enmienda Platt. Los defensores
cubanos de la Enmienda y la anexión estuvieron
vinculados a los centros de poder económico del país,
donde se calcul aban sus ventajas, por eso el discurso
político regional en Oriente es independentista en grado
superior al de Occidente y Santa Clara, donde la unidad
en torno a la independencia y la soberanía es
mediatizada por el cálculo económico de la Ley Platt y l a
reciproci dad. Los cam bios de poderes transitan así de la
soberanía española a la norteam ericana y de esta a l a
nacional, limitada por el predominio extranjero. No fue
sin em bargo una época perdida, era lo máximo que se
pudo alcanzar enfrentados los cubanos a un poder
insuperable que se impuso a pesar de la oposición. La
República burguesa f ue un paso de avance en el devenir
histórico naci onal al poner fin a casi cuatroci entos años
de col onialismo y abrir paso al reconocimient o
internaci onal de Cuba como enti dad independient e.
• Las estructuras económica, sociodemográfica, la histori a
y las tradiciones le confirieron a la región rasgos
peculiares en su pensamiento y modelos de actuación
más radicales que el occidente y el centro, m anifestadas
en las votaciones de la Enmienda Platt y la actitud ant e
el predominio de los Estados Unidos. Los partidarios más
acérrimos de la anexión o la Ley Platt eran a la vez los
representantes de los círculos económicos más
poderosos del occidente, y los delegados a la
Constituyente de Santa Clara, provincia de mayor
producción azucarera entonces. En la antípoda, la
prensa oriental reconoce hacia finales del período el
predominio económico de Estados Unidos sobre Cuba y
las lesiones que ello provoca a l a independencia.
103
• El carisma alcanzado por las glorias guerreras del 95, y
la recomposición de las clases medias en una región
históricamente empobrecida económica y
dem ográficamente, alcanzada en no poca m edida gracias
al pago por la li quidaci ón del Ejército Libertador; llevaron
al surgimiento de la figura del oficial libertador-
terrateniente-f uncionario público, quien se convertirá en
la polea de trasmisión entre l as di rigencias nacionales y
las clientelas populares, y desempeñará un importante
papel como representante de los poderes del Estado y d e
los partidos políticos.
• Durante el período estudiado se hace evidente que en el
proceso de ocupaci ón e instituci onalización de la
República, y las primeras décadas republicanas, la
tendencia predominante del pensamiento cubano era
favorable a la independenci a, sostenida por los caudillos
políticos com prometi dos con su pasado anticolonialista y
representantes de las masas con un sentimiento
nacional más m aduro.
104
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y familia en la conformación de las regiones culturales cubanas”. En,
Pensamiento y Tradiciones Populares..., Pp. 328-352.
108
PUBLICACIONES PERIÓDICAS.
• El Eco de Holguín.
• La Opinión.
• El Liberal.
• La Federación.
• El Escolar.
• El Oriental.
• El Progreso.
• El Distrito.
• El Holguinero.
• El Correo de Oriente.
• Holguín Ilustrado.
• El Eco de Mi Escuela.
• La Razón.
• El Pueblo.
• La Tribuna.
• La Verdad.
• La Doctrina.
• El Derecho.
• La Situación.
• El Heraldo de Holguín.
• El Campesino.
• Mercurio.
• Adelante.
• Azul y Blanco.
• La Justicia.
• Los Amigos.
109
ARCHIVOS.
• Archivo Histórico Provincial.
Fondo Ayuntamiento Neocolonia (1898-1958).
• Archivo del Museo provincial de Holguín.
Fondo Ayuntamiento Municipal (1895-1958).
Fondo José A. García Castañeda.
110
ANEXOS.
Anexo 1.
1.- José Antonio Cardet. Comandante del Ejército Libertador.
Colono de los centrales Chaparra y Jobabo.
2.-José Ramón (Pepe) Torres. Teniente Coronel, Concejal,
Alcalde interino. Abogado de la United Fruit Co. Periodista.
Muere el 2 de enero de 1908.
3.- Delfín Aguilera. Coronel, Alcalde de Mayarí.
4.- Ricardo Sartorio Leal. General, Alcalde de Gibara y
Representante a la Cámara.
5.-Francisco Fernández Rondán. Coronel, Senador.
6.- José Fernández Rondán. Coronel, Senador.
7.-Manuel (Lico) Balán. Terrateniente, Representante a la
Cámara.
8.- Manuel Rodríguez Fuentes. General. Alcalde de Holguín,
Gobernador de Oriente, Senador, Vicepresidente del
Senado, Administrador la Zonas Fiscales de Matanzas y
Santiago de Cuba, Jefe de la Sección de Impuestos para el
pago al Ejército Libertador, Representante a la Cámara.
9.- Pedro Vázquez Hidalgo. General. Presidente de la Junta
Municipal de Educación e Inspector de Montes.
Representante a la Cámara en 1910.
10.- Luis de Feria Garayalde. General de División.
Terrateniente. Concejal del Ayuntamiento.
11.-Manuel Trinidad Ochoa de Feria. Coronel. Presidente del
Partido Liberal de Holguín.
12.- Armando de Feria Guerrero. Coronel, terrateniente
vinculado a la United Fruit Company de donde recibía el
agua para sus tierras, fue candidato a Alcalde de Holguín y
Antilla.
13.- Remigio Marrero Álvarez. General, tierras en Bijarú.
14.- Bienvenido Aguilera. Coronel, tierras en Bijarú.
111
15.-Tomás Salazar. General, fincas en Bijarú. Muere en
Alcalá el 3 de agosto de 1915.
16.- Luis Ochoa Feria. Coronel, Alcalde Municipal de Antilla.
17.- Limbano Díaz. Capitán. Alcalde de Barrio y Concejal de
Antilla.
18.- Juan Pouton Suárez. Subteniente, fundador de la
masonería en Antilla. Concejal en Antilla(1925-33).
19.- José Miró Argenter. General. Inspector de Montes en
Isla de Pinos, Secretario de la Junta Liquidadora del Ejército
Libertador, Director del Archivo del E. L.
20. - Rodolfo de Zayas. Comandante, médico. Concejal.
21.- José María Heredia. Capitán, Juez Municipal de Mayarí,
Director de periódico.
22.- Alcibíades de la Peña. Teniente Coronel, Presidente del
Partido Liberal, candidato a Alcalde.
23.- Federico Pittaluga. Coronel, Secretario del Ayuntamiento
de Holguín.
24.- Miguel Ignacio Aguilera de Feria. Comandante,
Secretario de la Liga Nacional, Alcalde Municipal de Holguín.
25.- Rafael Báster. Teniente Coronel, Alcalde Municipal de
San Juan y Martínez en 1899.
26.- Modesto Fornaris Ochoa. Coronel, Concejal y Alcalde
interino de Holguín.
27.- Heliodoro Luque. Civil del Ejército Libertador. Director
de El Eco de Holguín, Representante a la Cámara.
28.- Rafael Manduley del Río. Coronel, Presidente del
Partido Liberal en Holguín, Juez Municipal, Gobernador de
Oriente.|
112
Anexo 2
113
Anexo 3
LIQUIDACIÓN DE LOS H ABERES DEL EJÉRCITO
LIBERTADOR. GENER ALES, JEFES Y OFICIALES DEL
SEGUNDO CUERPO DEL EJÉRCITO LIBERTADOR.
Total de Total de Promedio
Grado oficiales haberes(En $) recibi do
Mayores
generales 5 87 624,97 17 524,99
Generales de
división 4 62 760,47 15 690,12
Generales de
brigada 12 133 569,57 11 130,80
Total de
generales 21 283 955,01 13 521,67
Jefes y
oficiales 1053 3 306 074,83 3 139,67
Total general 1074 3 723 598,26 3 467,04
FUENTE: RELACIÓN DETALLAD A DE LOS HABERES
QUE ALC ANZAN SEGÚN LIQUID AC IÓN OFICI AL LOS
SEÑORES M AYORES GENER ALES, GENER ALES DE
DIVISIÓN, GENER ALES DE BRIGAD A, JEFES Y
OFICI ALES DEL SEGUNDO CUERPO. ARCHIVO DEL
MUSEO PROVINCI AL DE HOLGUÍN. FONDO
DOCUM ENTOS HISTÓRI COS. CARPETA 1895-1899.
ELABOR AD A POR EL AU TOR.
114