Inversión
Una inversión, en el sentido económico, es una colocación de capital para obtener
una ganancia futura. Esta colocación supone una elección que resigna un
beneficio inmediato por uno futuro y, por lo general, improbable.
Por ejemplo: un hombre tiene un ahorro de 20.000 pesos. Con ese dinero, puede
comprarse un auto. Sin embargo, decide invertir ese dinero en acciones de una
empresa con el objetivo de venderlas, más adelante, a mayor precio. Los 20.000
pesos que invierte en acciones pueden transformarse, en cinco años, en 40.000
pesos. En ese momento, el sujeto recogerá el beneficio de su inversión y habrá
duplicado su capital, con lo que podrá comprar el vehículo y le sobrará dinero.
Sin embargo, recordemos que, en un principio, dejó de lado la satisfacción
inmediata de un deseo (la compra del auto).
Las empresas suelen hacer inversiones en todo momento. Algunas son necesarias
para su funcionamiento cotidiano (como la compra de computadoras). Otras son
concretadas con vistas a futuro, como la compra de una costosa maquinaria que
le permitirá incrementar la producción.
Así, una empresa textil que tiene una capacidad productiva de 1.000 pantalones
por día, decide adquirir una máquina para producir 2.000 pantalones diarios. En
un principio, la inversión supondrá un gasto para la empresa, ya que deberá
desembolsar dinero para comprar la máquina. El objetivo será recuperar ese
dinero con el aumento de la producción y, en un tiempo, obtener más ganancias
que las que conseguía antes de la adquisición.
Además, dentro del ámbito empresarial nos encontramos con lo que se conoce
como plan de inversiones. Se trata en concreto de un proyecto donde aparece
recogido de manera clara el destino de lo que son los recursos financieros que
tiene una compañía o empresa.
Fondo de inversiones es un término con el que nos referimos al fondo donde se
unen los capitales que un determinado número de personas van a destinar a llevar
a cabo inversiones de distinto tipo y calado.
Una inversión contempla tres variables: el rendimiento esperado (cuánto se
espera ganar), el riesgo aceptado (qué probabilidad hay de obtener la ganancia
esperada) y el horizonte temporal (cuándo se obtendrá la ganancia).
La economía economía identifica los siguientes factores de la producción asociados a
los costos. Factores de producción: tierra, trabajo y capital. Con lo cual, todo lo que
sea hacer uso de alguno de estos recursos con el objetivo de obtener un beneficio es
una inversión.
Cuando se realiza una inversión se asume un costo de oportunidad al renunciar a
esos recursos en el presente para lograr el beneficio futuro, el cual es incierto. Por ello
cuando se realiza una inversión se está asumiendo cierto riesgo. Pero a cambio se
espera obtener rendimientos por esa inversión, ganando más de lo que se invirtió.
Para disponer de dinero para invertir es necesario haber tenido ingresos y ahorrado
previamente parte de estos ingresos.
Tipos de inversión
La clasificación de las inversiones puede hacerse desde distintos puntos de vista. Así,
no existe una única clasificación, ni tampoco una que sea mejor. Existen varias, todas
válidas y útiles según el contexto.
Según el horizonte temporal:
• Corto plazo: Menos de 1 año.
• Medio plazo: Entre 1 y 3 años.
• Largo plazo: Más de tres años.
Según el elemento en qué se invierta:
• Maquinaria: Tractores, robots, empaquetadoras…
• Materias primas: Metales, alimentos, combustible…
• Elementos de transporte: Furgonetas, camiones, coches…
• Edificios: Naves industriales, oficinas, bajos comerciales…
• Inversión en participaciones de otras empresas
• Inversión en investigación y desarrollo (I+D).
Según el ámbito:
• Empresarial.
• Personal.
• Financiera.
Según la naturaleza del sujeto:
• Privada.
• Pública.
Podríamos citar muchas más clasificaciones de inversión, pero las anteriores son las
esenciales. Es decir, las más importantes.
¿Cómo funciona una inversión?
Para saber cómo funciona una inversión es importante conocer el significado
económico de inversión. Sea cual sea su tipo, se rige bajo cuatro factores
fundamentales. La rentabilidad, el riesgo, la liquidez y el plazo. Esto es, lo que
ganamos, lo que podríamos perder y el tiempo.
• Rentabilidad: La rentabilidad o rendimiento es lo que obtenemos a cambio
de realizar la inversión. Normalmente se mide en términos de beneficio o
rentabilidad, aunque no tiene por qué ser así.
• Riesgo: Hace referencia a la incertidumbre. En economía nada es seguro al
cien por ciento. Con lo cual, debemos trabajar siempre con riesgos asumibles
por si la inversión no sale como esperábamos.
• Liquidez: Es la capacidad de convertir una determinada inversión en dinero
con pérdidas mínimas respecto a su valor.
• Plazo: El tiempo es la tercera variable fundamental. Podemos esperar un
determinado rendimiento, pero dependiendo del tiempo qué tardemos en
obtenerlo ¿Compensará o no la inversión?
Atender a estos cuatro factores, aunque pueda parecer obvio no es tan común.
Muchos inversores suelen centrarse en el primero de los factores. Centrarse en
cuánto ganaré no siempre es una buena idea. Debemos también prestar mucha
atención a los otros dos factores. Y, en especial, al riesgo.
¿Cómo saber si una inversión es mejor que otra?
Saber si una inversión es mejor que otra u otras es algo francamente difícil. En
esencia, dependerá de las preferencias de cada inversor. Unos considerarán que una
rentabilidad del 50% es muy buena y otros se conformarán con el 10%.
Más si cabe, debemos tener en cuenta también la aversión al riesgo y la paciencia
o la impaciencia del inversor (plazo).
Dicho esto, y teniendo en cuenta, que no se trata de blanco o negro, existen diversos
métodos para comparar distintas inversiones monetariamente. Por ejemplo:
• Tasa Interna de Retorno (TIR).
• Pay-Back.
• Valor actual neto (VAN).
• Descuento de flujos de caja.
• Ratios rentabilidad-riesgo.
• Ratios
Existen otros métodos para comparar, pero estos son los más conocidos y
asequibles. Utilizar uno u otro dependerá, entre otras cosas de la naturaleza de las
inversiones que realicemos.
Diferencia entre ahorro e inversión
Por un lado, llamamos ahorro a aquel dinero que guardamos para poder disponer de
él en el futuro. Renunciamos a gastarlo en el presente, poniéndolo en un lugar seguro
y sin riesgo, pero que suele generar intereses. Estamos ahorrando cuando
mantenemos nuestro dinero en efectivo, cuando lo mantenemos en una cuenta
bancaria o cuando lo guardamos en un depósito, por ejemplo.
Por otro lado, llamamos inversión a aquel dinero que renunciamos a gastar en el
presente para que en el futuro nos aporte un dinero extra. Asociamos la inversión
con la compra de un bien o un activo financiero, con la esperanza de obtener una
ganancia. Esta ganancia extra que nos aporta la inversión con respecto al ahorro se
debe a que con la inversión estamos arriesgando nuestro dinero, y por ello recibimos
una compensación. Podemos invertir nuestro dinero en un sinfín de cosas, desde algo
inmaterial como la educación hasta activos financieros como las acciones,
los bonos o los fondos de inversión.