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Pensaba que los eclipses eran un fenómeno de la naturaleza imposible de
superar en cuanto a belleza. Suelen decir que el sol opaca a la luna o la luna
al sol. Yo creo sinceramente que es la unión de dos amores imposibles; el
brillante y cálido sol teniendo un hermoso momento con su amada,
misteriosa y cruel Luna. ¿Te preguntarás por qué hablo de eclipses? La
razón es una hermosa y arrogante Luna que me encarceló en un eclipse
infinito, algo que solo ella y yo sabíamos, ya que por fuera solo nos
mirábamos con odio. El desprecio que le tengo no se compara a lo que
siento por ella. NO SE ACEPTAN HOMÓFOBOS. Capítulo nuevo
todos los Viernes. Hay contenido erótico, léase bajo su propia
responsabilidad. Todos los derechos están reservados, no se permiten copias
ni adaptaciones. Portada diseñada y dibujada por: @Kaynainx TW/IG
Prólogo
Ruby White tuvo que trabajar más que nadie durante estos dos años
matriculada en la prestigiosa universidad de Neverhill, ya que por su trabajo
tuvo que mudarse a otro país durante dos años.
No tardó en destacar entre sus compañeros, ya no por su manera tan
peculiar de llevar las clases, si no por su carrera como modelo y su
maravillosa maña con el hilo y la aguja.
Volvió a su ciudad natal después de un rumor que tratará de hundirla, pero
intentará proseguir con sus estudios y tratará de llevar una vida “normal”,
pero ese rumor le acarreará problemas desde el minuto uno en pisar aquel
lugar al toparse con una luna fría y arrogante.
Brooke Myers, la popular estudiante de desarrollo de software y capitana
del equipo de Fútbol Americano. Su arrogancia y prepotencia la llevan a ser
una persona inalcanzable, aún más que la propia Élite.
Ella piensa que tiene todo bajo control... Hasta que aparece la modelo de
ojos hazel, con un brillo único, que le vuelve su mundo del revés.
Descolocó lo que había construido y eso le molestaba.
Y más aún cuando su secreto se ve afectado por aquel sol que comenzó a
calentar sus días... Y lo odiaba.
—¿Qué cojones miras, White? —Su mirada de odio me hace sentir débil.
Su voz ronca y profunda me hace sonreír, recordando la noche anterior.
—A ti no, Myers. —Digo con una sonrisa traviesa en mis labios. Su cuerpo
se tensa cuando paso por su lado rozando mis dedos con los suyos de forma
imperceptible.
Oh, Brooke, ¿cómo puedes mirarme con ese odio si anoche tus ojos me
comían con lujuria?
AVISO
Para quienes vienen de la versión anterior;
Siguen estando los mismos personajes y mantienen sus personalidades, lo
que realmente cambia es la historia junto con todos sus nudos y desenlaces.
Espero que me apoyéis en esto ya que estoy trabajando duro porque este
libro salga bien, es lo que más ansío... Que guste y la gente busque mi libro.
Gracias por seguir apoyándome a los que os quedéis a leer el rewrite y a
los nuevos...
ADVERTENCIA:LOS NOMBRES DE CIUDADES Y
UNIVERSIDADES SON FICTICIOS. Y LO SIENTO SI HAY FALTAS
DE ORTOGRAFÍA, IRÉ EDITANDO. <3
ESPERO QUE LE DEIS MUCHO AMOR Y COMENTEIS MUCHO, ME
ENCANTARÁ LEEROS Y CONTESTAR VUESTRAS DUDAS <3.
EL SOL MÁS BRILLANTE Y LA LUNA MÁS MISTERIOSA DE
NEVERHILL, ¿UN ECLIPSE PERFECTO?
BIENVENID@S A ECLIPSE.
IG:Kaynainx | TW:Kaynainx/Pxachxrii |
Telegram:[Link]
PLAYLIST DE ECLIPSE
PLAYLIST
~Meddle about - Chase Atlantic
~Why you only call me when you’re high - Arctic Money
~Teeth - 5 Seconds of summer
~i like the way you kiss me - Artemas
~Hate me - Nico Collins
~I wanna be yours - Artic Monkeys
~Money, Money, Money - ABBA
~Toxic - BoyWithUke
~Movement - Pham, Yung Fusion
~Favorite - Isabel LaRosa
~Love Again - Dua Lipa
~Go Fuck Yourself - Two Feet
~The Emptiness Machine - Linkin Park
~Not Lovin - Zaidbreak, SWIT EME, SOULJAH JEROME, La Cantera
~Him & I - G-Eazy, Halsey
~Rumors - NEFFEX
~LET THE WORLD BURN - Chris Grey
~Friends - Chase Atlantic
~Genius - Sia, Diplo, Labrinth, LSD
~Sameless - Camila Cabello
~Slow Down - Chase Atlantic
~I’m yours - Isabel LaRosa
~Sex, Drugs etc. - Beach Weather
~Pacify Her - Melanie Martínez
~Don’t Blame me - Taylor Swift
~Jealousy, Jealousy. - Olivia Rodrigo
~Eyes dont lie - Isabel LaRosa
~lovely - Billie Eilish, Khalid
~Soap - Melanie Martínez
~Arcade - Duncan Laurence
~MAPS - Maroon 5
~All the things she said - t.A.T.u.
~Falling - Trevor Daniel
~People You Know - Selena Gomez
~Sol - Willian
~Dangerous Woman - Ariana Grande
~BLUE - Billie Eilish
~The Walls - Chase Atlantic
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Capítulo 1
La suave brisa me saluda al bajar del coche, observo a mi alrededor
mientras frente a mí, se posa el enorme campus de Neverhill; Árboles por
todos lados, césped bien cuidado donde se sientan alumnos, una enorme
fuente en el centro de la plaza...
Un paraíso, sin ninguna duda.
—Por fin apareces, querida. —Una voz familiar me saca de mi distracción.
Giro mi cabeza para encontrarme con Helena y Mía, quienes han sido mis
mejores amigas desde hacía años.
—Pensábamos que te habías perdido. —Dice Mía con una sonrisa cansada
en sus labios. —Helena no paraba de gritar a todos que venías. —La
pelirroja sonríe y se acerca a mi para abrazarme con fuerza, levantándome
del suelo. Mi cuerpo se tensa en ese instante y miro a Helena.
—Bájame. —Ella me baja sin borrar su sonrisa, me cruzo de brazos
alejándome de ella. —Sabes de sobra que no me gusta que me cojan en
brazos.
—Sisi, lo siento cielo. —Se que le da igual, porque comienza a caminar
hacia el campus. Miro a Mia quien se encoge de hombros y sigue a Helena,
sacando de su bolsillo un cigarro.
—¿Aún sigues fumando? —Mía mira al cigarro fijamente para luego clavar
sus ojos en mí.
—Lo he intentado, pero es imposible. —Ríe mientras lo enciende.
—Estáis hablando juntas y no me incluís. —Helena se para en seco
haciéndonos un mohín. Se coloca entre Mía y yo. —Bueno Ruby,
cuéntame, ¿cómo es Francia? ¿Había chicos guapos?
—¿Nos has traído algo? —Dice Mía sin aportar nada más. Interesadas,
tóxicas y mis únicas amigas. Sé lo que son, pero también sé que sin ellas no
tendría a nadie. Miro dentro de mi Yarmilla y saco dos pequeños paquetes,
que les ofrezco dando mi mejor sonrisa.
—¿Sólo esto? — Mía mira a Helena y luego miran el paquete con
desagrado, cosa que me molesta, pero no digo nada.
—¿No Podrías habernos comprado un bolso de Hermes o Dior? —Dice
Helena en un tono divertido, pero a su vez sarcástico.
—Al menos abridlo antes de quejaros. —Digo cruzándome de brazos. Las
dos comienzan a desenvolver el regalo sin ganas hasta que ven unas cajas
con el nombre de Vivienne Westwood en ellas. Me miran descontentas
mientras abren las cajas, Helena topándose con un conjunto de pendientes,
anillo y collar de Feodora en cambio Mía tiene el conjunto de collar,
brazalete y pendientes de Kitty.
—¿Cuánto te ha costado? —Dice admirando las joyas del anillo en su dedo.
—Cerca de dos mil. —Mentí y ver sus caras iluminadas me hizo
aguantarme la risa.
—Gracias cielo, sabía que podíamos confiar en tí. —Helena sonríe de oreja
a oreja mientras comenzamos a caminar por el campus.
—Vamos a enseñarte un poco esto. —Dice Mía sin ganas observando la
pulsera de diamantes que ahora rodean su muñeca. Las dos me hacen un
pequeño tour por los lugares más importantes del lugar; La biblioteca, la
plaza principal, las facultades donde estudian ellas y la mía... Es un lugar
precioso, lleno de colores que representan cada facultad con detalles que las
hace ver únicas; En el caso de la de diseño, hay patrones y telas rodeando la
entrada como un arco y junto a este dos maniquíes en exposición de diseños
de Chanel. Mi expresión se ilumina al ver todos los detalles de aquella
preciosa entrada. Mis amigas me miraban con desagrado por mi notable
emoción, Helena carraspea para sacarme de mi ilusión.
—Nosotras nos vamos, pásate luego por el bar que hay cerca del campus, te
paso luego la ubicación por si acaso. —Las dos me dan una última sonrisa
llena de falsedad antes de desaparecer de mi vista, cosa que en cierto modo
me alivia. Saco mi teléfono para mirar la clase que me toca y el módulo
donde se encuentra. Entro al edificio y mis ojos recorren todo ese
maravilloso lugar lleno de colores y exposiciones de arte y diseños. Camino
por los preciosos pasillos hasta llegar a mi módulo.
—Clase 201... —Entro al aula, donde se encuentran varias personas
hablando, pero en cuanto me ven se callan y me miran de arriba abajo con
ojo crítico antes de volver a su conversación en un tono más bajo.
Incómodo.
Camino hasta un sitio cercano al ventanal que da al pequeño bosque
verdoso que hay detrás de la facultad. Mi mente comienza a divagar
mientras observo el paisaje, hasta que el sonido de un bolso apoyándose a
mi lado me saca de mis pensamientos. Giro mi cabeza para encontrarme a
una preciosa chica rubia de pelo lacio y piel clara con preciosos ojos grises
observándome con una brillante sonrisa.
—Hola. —Dice la chica apoyando su mejilla en su mano mientras me mira.
—Soy Ashley Brown. Unos susurros me hacen mirar detrás de la chica, los
chicos de antes nos están mirando fijamente a las dos.
—Encantada Ashley. —Le doy una sonrisa amable y ella me la devuelve.
—¿Eres muy conocida? —Ella ríe cubriendo con delicadeza su boca.
—Se podría decir que sí, mi familia es la segunda más rica de la ciudad. —
Hago una O con mis labios para luego apoyar mi barbilla sobre mi mano.
—Ahora sé de dónde me sonaba tu apellido. —La chica me mira con
curiosidad y me doy cuenta de que no me he presentado.
—Perdona mis modales. —Le ofrezco una cálida sonrisa. — Me llamo
Ruby White, encantada. —Los ojos de Ashley casi salen de sus órbitas y
una enorme sonrisa se posa en sus labios.
—¿Eres tú? Ya decía que tu cara se me hacía conocida ¿Eres la modelo
mundialmente conocida? ¿La que llaman Pink Ruby? ¿Eres tú? ¿Cómo
estás estudiando en nuestra universidad? —La miro con sorpresa y río ante
su emoción.
—Sí, soy esa. —Apoyo mis manos en mi mejilla y la miro a los ojos. —
Llevo dos años estudiando a distancia, solo que ninguno lo sabíais.
—¡Esto es jodidamente emocionante! —Dice gritando emocionada y
entonces entra la maestra.
—Señorita Brown. —Habla la mujer de mediana edad arreglada de manera
impecable.
—Perdón señora Jhonson... —Me mira sonriendo con un brillo de ilusión
en sus ojos.
—Oh querida... —La mujer se acerca a mí con una enorme sonrisa. —No
pensé que llegarías a venir de verdad, que alegría me da tenerte aquí. —
Dice la mujer sin borrar esa sonrisa risueña. —Ven preséntate a todos. Sigo
a la mujer hasta llegar al frente de la clase, los ojos de todos están clavados
en mí, pero unos en particular me ven con mucha emoción, Ashley.
—Encantada, soy Ruby White, es un placer por fin conoceros a todos, llevo
estudiando con vosotros dos años a distancia. —Al soltar la bomba todos
comienzan a cuchichear, otros a gritar y algún que otro se queda mirándome
con la boca abierta.
—¿Enserio eres Ruby White? —Dice una chica con escepticismo, es una de
las que estaban cuchicheando cuando llegué. La maestra sin borrar la
sonrisa coloca sus manos sobre mis hombros, esa acción me tensa y la
mujer aparta la mano repentinamente.
—¿Cómo te encuentras cielo? —La mujer me mira con una sonrisa
agradable.
—Por ahora bien. —Le sonrío y ella se aleja de mí para mostrar unos
diseños que hice para clase y que viesen que no vengo de enchufe. La gente
no deja de cuchichear y la maestra procede a dar pie a una ronda de
preguntas hacia mí, que yo acepto sin rechistar:
—¿Por qué has venido este año? —Pregunta un chico.
—Porque quería terminar la carrera estando presencial para poder disfrutar
de la vida universitaria. —Digo sonando convincente.
No voy a admitir que volví porque me he escapado de toda la mierda del
modelaje.
—¿Dónde estuviste antes de volver? —Dice otra chica del grupito de antes.
—En muchos países, pero estuve asentada en Francia la mayor parte del
tiempo por mi madre, que tuvo que ir por su trabajo. La clase transcurre con
más preguntas y comentarios, estoy agotada y solo es la primera hora. Un
tumulto de gente se abalanza sobre mí al sonar el timbre del fin de la
primera hora, lo cual me comienza a incomodar un poco, pero una mano me
saca de ese círculo.
—Ella está conmigo, así que cuidado con vuestro acoso de mierda. —
Ashley me mira con una sonrisa. —¿Estás bien?
—Sí, solo que me ha pillado un poco de sorpresa toda esta atención y me
incomoda un poco tanta gente cerca. —Ella ríe mientras busca en su bolso
un pintalabios.
—Te vas a tener que hacer a ello, preciosa. —Dice en tono de broma. —
Pero no te preocupes, quédate conmigo y estarás más tranquila. —Sus
palabras me alegran y alivian.
—Gracias Ashley... —Le sonrío y ella lo hace de vuelta.
—Llámame Ash.
—Gracias Ash. —Repito sonriendo al saber que había conseguido una
amiga, ¿una amiga de verdad? Veo como ríe y me contagia su risa. El resto
de las horas pasan más o menos igual; Presentarme y usar mis trabajos
como ejemplos en clase, adorarme...
No me molesta, pero no es mi cosa favorita.
Al terminar el día, Ash y yo salimos juntas hablando de nuestras vidas,
conociéndonos algo más. Se ve que es una chica segura y no acepta un no
por respuesta, ya que sus padres no querían que estudiara diseño y aquí está.
Salimos de la facultad, caminamos hasta casi la salida del campus y la miro
con tensión y algo de pena.
—Por desgracia me tengo que ir, he quedado con unas amigas… Por
desgracia. —Arrastro la última palabra y eso hace reír a la rubia.
—Voy contigo. —Dice segura y la miro incrédula.
—¿Enserio? Es en el local de al lado de la universidad. —Le digo sacando
mi teléfono.
—Mejor aún. Allí me conocen desde hace años, estaremos bien. —La chica
me sonríe mientras comienza a caminar hacia el lugar.
—Tengo que avisarte que mis amigas son un tanto... Especiales. —Digo
con notorio nerviosismo a lo que Ashley me mira extrañada.
—¿Qué tan raras pueden ser?
—RUBYYYY —Grita Helena moviendo su brazo. —Por fin llegas querida,
no sabíamos si te habías perdi... ¿Y esta que hace aquí? —Dice notando a
Ashley, quien enarca una ceja con diversión.
—A esto te referías con especiales... —Dice en susurro, a lo que yo asiento
mientras miro a Mía riéndose sola mientras mira su vaso.
—No sabía que os conocíais. —Digo tratando de sonar sorprendida.
—Para la suerte de esa... Sí. —Suelta Helena con egocentrismo.
—Hay gente que tiene cosas que no se merecen. —Suelta Mía como sí ella
no tuviese cosas caras sin merecerse nada de eso.
—Falsa y borracha, la otra egocéntrica y narcisista. —Las mira por un
segundo antes de continuar. —Las dos unas interesadas. —Dicho eso se
gira y sale del local. Mía y Helena me miran molestas, esperando a que diga
algo, pero eso no ocurre.
—Cómo podéis juzgar a alguien sabiendo como sois vosotras. —Digo
mirándolas a los ojos antes de salir a buscar a Ashley. Fuera del local veo a
la rubia caminando hacia la puerta de la universidad.
—ASH. —Grito y ella se gira mirándome con una sonrisa. —Dios lo rápido
que andas. —Digo acercándome a ella riendo.
—Perdóname, me han cabreado esas dos gilipollas. —Asiento.
—Lo son.
—¿Por qué te juntas con ellas? —Dice mientras caminamos hacia nuestros
coches.
—Son mis únicas amigas de aquí.
—Eran. —Me corrige a lo que la sonrío con felicidad. —Ahora yo... —
Ashley se tensa de golpe, su mirada se clava en el suelo mientras aprieta sus
labios y puños.
—... Me tengo que ir. —Dicho eso se gira para dirigirse a su Cupra gris,
mientras que mi mirada se clava en una chica castaña apoyada en un Toyota
Trueno, su mirada vacila entre Ash y yo hasta que sus ojos se clavan en los
míos, dándome una sonrisa de lado antes de montarse en su coche.
¿Ashley a huido de esa chica? ¿Quién era? ¿Y por qué Ash estaba tan
enfadada al verla?
CAPÍTULO UNO DEL REWRITE DE ECLIPSE.
ESTA VEZ SERÁ MEJOR Y CON MÁS DRAMA Y SALSEO.
OS AMODORO.
Capítulo 2
Subo a mi cuarto con pesadez, ni si quiera me he parado a buscar si hay
alguien en casa. Entro en mi cuarto cerrando tras de mí, dejo mi bolso en el
escritorio y me tumbo boca-abajo en la cama, siento como todo el estrés del
día se va consumiendo mientras da paso al sueño. Pero entonces mi teléfono
comienza a vibrar, sacándome un gemido de molestia.
—Joder... —Susurro mientras me levanto a sacar mi teléfono del bolso.
Es Ash.
Ashley
Perdóname por irme así
Ruby
No te preocupes por ello, ¿estás bien?
Sí y no, mañana te lo explico...
Solo quería disculparme por salir corriendo
Como una idiota.
Tranquilaaa
Mientras que estés bien... Pero mañana explícame
quien era la castaña y por qué te ha enfadado.
Tranquila, vas a saber quién es
Y vas a arrepentirte tanto como yo.
Sus palabras me dejan pensando,¿tan mala es?
Voy a cambiarme; me pongo mi pijama de fresas y me desmaquillo. Me
tumbo en mi cama y comienzo a pensar en esa chica castaña. Sus profundos
ojos marrones, me sentí atrapada cuando me miró, tiene algo que hipnotiza
y viendo la reacción de Ashley, no tiene que ser bueno.
—Ruby, ¿cómo se te ocurrió ese diseño?
—Ruby, ¿tienes hermanos?
—¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre?
Las voces de las personas se mezclan en mi cabeza y esto comienza a
sobrepasarme. Helena y Mía están a mi lado, pero no son de ayuda ya que
están disfrutando de sus minutos de fama por estar cerca de mí, aunque no
las hacen mucho caso a decir verdad.
Una voz aguda y molesta me saca de mis pensamientos, clavo mi mirada en
un chico de mediana altura, ojos verdes, pelo corto y rubio de cara alargada
y con gafas de pasta de Ray-Ban.
—Hola preciosa. —Todos se callan y miran al chico, algunos aguantando la
risa y otros poniendo los ojos en blanco. —Soy Arnold Punset, el tercero
entre los ricos aquí.
—Mmh... —Asiento sin saber muy bien qué decirle.
—¿Eres nueva por aquí? Si no lo fueses, recordaría tremenda belleza. —
Trata de poner una voz seductora, la cual suena como una rata siendo
atropellada.
—¿No sabes quién es? —Dice una chica. —Que imbécil.
—¿No conoce a Ruby White? —El tal Arnold me mira de arriba-abajo de
manera descarada.
—No me había fijado, eres la famosa modelo...Vente este viernes a la fiesta
de la antigua fábrica, será de bienvenida al curso... Y a ti, preciosa. —Dice
tratando de acercarse a mí. —Ahora se por...que... —En un movimiento
rápido Ash me agarra del brazo, poniéndome nerviosa, por lo que hago un
movimiento rápido para soltarme sin verme brusca.
—Punset, te lo voy a decir UNA vez. —Dice con asco unos pasos detrás de
mí. —No te acerques a Ruby, gilipollas.
—¿O qué Ashley? —Dice tratando de sonar amenazador, pero el gallo que
le sale saca una risa de un par de personas y la mía.
—Te dejo sin cojones, desgraciado de mierda. —Ash me arrastra lejos de
allí. —Puta lacra de mierda el puto Arnold.
—Has dicho cuatro insultos en una misma frase. —Ash se para en seco
mientras me mira desconcertada y comienza a reír.
—Eres increíble Rub.
—Pero es cierto. —Me río junto a ella. —¿Y quién cojones era ese?
—Arnold Punset, rico, un acosador y se piensa que puede tener todo lo que
quiera. —Dice Ash con asco.
—Ósea que un gilipollas de mucho cuidado que da asco.
—Básicamente. —Me dedica una sonrisa. Hago gesto de vomitar y luego
sonrío. Ash me mira y comienza a jugar con sus dedos con nerviosismos y
yo comprendo lo que intenta decirme.
—Ayer...
—¿Qué te pasó? ¿Quién era ella? —La expresión de Ashley se ensombrece
mientras agacha la cabeza.
La veo caminar hacia un banco, se sienta y me da una mirada para que me
siente a su lado, lo hago mientras coge aire para hablar. ç
—Se llama Brooke Myers, se podría decir que es como... una ex sin ser
oficial. —Dice susurrando. —Es la persona más popular, arrogante y
narcisista que puede existir. —Su tono va cambiando a uno de rabia. —Y
para rematar... Es la líder del equipo de fútbol americano.
—Entiendo... ¿Qué te hizo para que la tengas tanta rabia?
—Amenazarme y hacerme creer que me quería. Esto pasó a mediados del
primer año... —Ash mira a un punto fijo, recordando.
Pedazo hija de puta.
Al terminar la última clase recuerdo lo que el acosador de Arnold me dijo.
—Ash, ¿sabes algo de una fiesta en una fábrica? —A ella se le ilumina el
rostro y me mira sonriente.
—Pensaba que te lo había comentado. —Me agarra de la mano mientras me
dirige a su coche. —Todos los años se hace una fiesta de bienvenida en esa
fábrica, es como una mansión por dentro, normalmente las fiestas se hacen
allí o en casa de Arnold.
—Ohh y, ¿por qué me estás yendo tan rápido? —Para en seco y me mira
como si hubiese dicho una gilipollez.
—Vamos de compras. —Dice como si fuese lo más obvio.
—Primero deja que vaya a casa, aunque sea a comer algo. —Ella se lo
piensa y accede con emoción.
—Ponte guapa, que voy a recogerte sobre las 17:00. —Asiento y voy a mi
coche. Pero antes de montar escucho una risa estridente que suena a varios
coches del mío. Una rubia está hablando con... Brooke. Lleva un casco de
fútbol americano en su mano y está sonriéndole con aburrimiento.
Por un momento veo como clava su mirada oscura en mí, siento que mi
cuerpo se hiela y monto corriendo en mi [Link] chica me da unas vibras
jodidamente raras.
—Ashley, ¿esto era necesario? —Digo con la boca abierta mientras miro la
enorme limusina blanca.
—Es mi coche de compras, venga sube. —Dice como si fuese la cosa más
normal del mundo. Las dos entramos al enorme vehículo, observo el
interior con curiosidad, nunca había visto nada igual. Miro a Ashley, quien
acaba de sacar una botella de vino blanco dulce; me tiende una copa con
una sonrisa y deja otra para ella en su reposa vasos.
Ashley es una persona muy curiosa y tengo la sensación de que se siente
sola, no somos tan diferentes.
—El vino blanco es mi favorito, Ash. —Ella me mira con felicidad y me
llena mi copa, luego rellena la suya. Hacemos un pequeño brindis mientras
reímos de camino al centro comercial. Al llegar allí, bajamos de la limusina
y nos dirigimos al interior del enorme lugar, es el centro comercial más caro
y bonito de toda la ciudad.
—Ash, este sitio es jodidamente lujoso, me voy a gastar una fortuna.
—¿Quién ha dicho que ibas a pagar tú algo?—Dice cruzándose de brazos.
—Ash no.
—Ash sí. Vamos. —Me agarra del brazo para comenzar a mirar por las
tiendas.
Llevaremos cerca de una hora cuando Ashley por fin se decide a entrar en
una tienda.
—Vamos Rub. —Me agarra del brazo de nuevo y me tira a la tienda.
—Ash, ¿Loubutin? —Ella me muestra sus dientes con una sonrisa.
—Vamos a tener unos So Kate a juego. —Dice sin preguntar y se dirige a la
dependienta con una felicidad indescriptible. Nos sentamos mientras nos
traen nuestras tallas, ella me mira sin dejar de sonreír. Su alegría es
contagiosa.
—¿A qué son precioso? —Dice mi amiga con ilusión.
—Lo son... —Sonrío tristemente. —Nunca había ido de compras con
amigas que no me quisieran por mi dinero o mi estatus
—¿Nunca has ido de compras acompañada? —Niego y ella me acaricia el
brazo con una sonrisa.
—Por culpa del dinero tengo a esas dos “amigas”. —Me abraza con cariño,
aunque me incomoda, dejo que lo haga, en ese momento llega la
dependienta con las cajas. Ashley las coge mientras agradece con dulzura.
Luego de probárnoslos y que Ash dijese que nos los llevamos, salimos a
seguir mirando en las tiendas; Ropa, joyas, accesorios... Ashley da con un
precioso vestido vino de pierna abierta con tirantes alrededor del cuello.
—Es perfecto para ti. —Le digo con emoción y ella me ve con una vibrante
energía. Mientras va a probárselo, ve un precioso vestido negro por mitad
del muslo, con espalda abierta casi al completo, sin mangas, solo unos
guantes sin dedos largos y de cuello alto.
—Rub, pruébate este. —Miro el vestido con ilusión, pero una pequeña duda
me carcome la cabeza.
—¿Tú crees que me quedará bien?
—Sin ninguna duda. —Me arrastra con ella a los probadores.
Dentro del probador, observo mi jersey ancho junto a mis pantalones de
pierna de elefante. Comienzo a retirar mi ropa hasta que quedo con el
conjunto rosa de Victoria’s Secret que tanto adoro. Me lo puse porque me
encanta como me veo con él y es de los pocos con el que no me molesta
llevar; Admiro mi cuerpo, después de todos mis problemas por culpa del
modelaje,no estoy tan malrío para mí. Agarro el vestido y me lo pongo; el
tacto es sedoso y muy ligero, nunca me he acostumbrado a usar telas así, ni
cuando modelo, pero se siente agradable. Doy un vistazo desde atrás a mi
espalda en el espejo, fijándome en los huesos de los omoplatos.Aún así
tengo que cuidarme [Link] pesadamente al recordar todo lo que he
tenido que pasar.
—Rubyyyy —Escucho a mi amiga llamarme y miro de nuevo a la cortina.
—Sal ya, te estoy esperando.
Abro la cortina, me encuentro con Ashley en su precioso vestido de satén
vino. Se le ve increíble, acentúa sus curvas, mientras la hace ver sensual.
—Estas preciosa Ash. —Digo asombrada.
—Y tú no te quedas atrás. —Sus palabras me pillan por sorpresa. —¿Cómo
no usas ropa más ceñida? Tienes un cuerpo precioso Ruby.
—Prefiero dejar ese tipo de ropa para cuándo modelo. —Digo sin pensarlo
mucho, expongo demasiado, prefiero guardar mi cuerpo en las cosas
cotidianas. Veo la mirada de mi amiga admirarme, es una sensación extraña.
Nunca me había sentido...Bienal ir de compras y Ashley ha hecho agradable
algo que odiaba hacer.
Es un ángel.
Luego de cambiarnos de vuelta y que Ashley pagase los vestidos, salimos
de la tienda con ganas de ir a tomarnos algo con hielo.
—Tengo una duda Ash.
—Dime. —Dice mientras busca el Starbucks con la mirada.
—¿Por qué vamos a ir tan arregladas? —Ella me mira pensativa y parece
que recuerda algo.
—No te lo he dicho, cierto. —Se ríe por lo bajo. —Como sabes, soy la
segunda más rica de la ciudad y Arnold es el tercero. —Asiento con la
cabeza. —La primera es Madison Moore.
—¿La hija de Hernán Moore estudia en nuestra universidad? —Ash asiente
con recelo.
—Sí, la hija del empresario hijo de puta más grande de aquí. —Suelta con
veneno. —Su hija Madison es un grano en el culo y siempre somos las más
destacadas de la fiesta.
—O sea, ¿un pique entre ricas por ver quien es la más atractiva y la que más
dinero tiene?
—Se podría decir así. —Dice mi amiga. —Solo que con más veneno que en
las películas. — Río ante el comentario de Ash. —Y como somos amigas,
tú no te vas a quedar atrás.
—La gente prefiere llamarlo la guerra de Élites. —Dice una voz suave pero
mordaz tras nosotras. Ashley rueda los ojos y se gira cruzándose de brazos.
Me giro junto a ella para encontrarnos a una preciosa chica de piel aceituna
con ojos verde esmeralda y un precioso cabello corto que roza sus hombros.
—¿No tenías otro momento en el que joder Madison? —La morena suelta
una risa amarga.
—Oh, ¿sigues molesta conmigo porque me quedé con Brooke? Cielo,
supera que nunca te quiso. —Veo como Ashley echa humo por las orejas de
la rabia.
—¿Y qué te hace pensar que a ti si te querrá? —Le digo con diversión
mientras Ash me mira extrañada, aun apretando sus puños con rabia.
—Bueno es evidente que está conmigo siempre. —Dice como si fuese la
cosa más obvia.
—La rubia que estaba con ella al salir dirá lo mismo, ¿no? —La cara de
Madison se vuelve roja de vergüenza y muestra un tono de rabia. Ashley me
mira con sorpresa y comienza a reír por lo bajo.
—¿Y tú quién eres? —Dice con una notoria furia en su voz.
—Es Ruby White. —Dice Ash con diversión en sus labios.
—Eres esa zorra que nada más llegar tiene popularidad por enseñar las tetas
ante las cámaras. —Dice con tono gélido.
—La misma, querida. —Digo sin borrar la sonrisa de mis labios. —Ahora
si nos disculpas, nos has interrumpido nuestra tarde de amigas, que por lo
que veo... Tú no gozas de ese privilegio. —Las dos nos giramos riendo y
nos alejamos dejándola con la palabra en la boca. Llegamos al Starbucks
entre risas y comentarios, el Starbucks está en la zona externa del centro
comercial. Al entrar, nuestras miradas se posan en dos personas en
específico.
—Vamos no me jodas. —Dice Ash tocándose las sienes con molestia.
—Esto no puede ser verdad. —Digo al ver a Mía y Helena sentadas juntas.
Me ven y se levantan corriendo al ver mis bolsas de compras, se ven
ilusionadas como si creyesen que hay algo para ellas. Ash me mira con
notoria molestia y yo niego con la cabeza con pesadez.
—Rubyyyy. —Helena me agarra de la mano donde llevo las bolsas,
tratando de ver dentro. —¿Qué has comprado? —Aparto su mano de las
bolsas y las miro mal. Se lo que quiere y no tengo ganas de aguantarla.
—La he regalado un conjunto para el viernes. —Dice Ash mirándose las
uñas con indiferencia. Las dos chicas me miran con sorpresa y molestia.
—¿Has ido de compras con ella? —Me recrimina Mía.
—¿Y no nos has dicho nada? —Ahora habla Helena.
—Vosotras no me habéis avisado que ibais a ir de compras. —Digo
encogiéndome de hombros. —Aparte, se supone que no os caía bien
Ashley, no veo que problema.
—Nunca dijimos eso. —La pelirroja se cruza de brazos.
—La hablasteis mal, la tratasteis mal. —Las analizo de arriba abajo. —
Creo que era evidente.
—Ruby, nunca quisimos que pensases eso... —Dice Mía con falsa pena. —
Siempre piensas mal de nosotras, no te entendemos.
—Siempre te hemos tratado bien. —Helena finge llorar y veo a Ash
molestarse.
—¿Sabéis qué? Hablamos luego, no tengo ganas aguantar vuestras
gilipolleces. —Digo saliendo del local, dejando a las dos con molestia,
mientras Ashley me agarra del brazo con una sonrisa cálida. —Estoy bien,
solo hasta los cojones de ellas dos. —Le muestro una leve sonrisa mientras
caminamos a la limusina, sin Starbucks y con un sabor amargo al final de la
tarde.
Las amigas de Ruby son unas interesadas
Conocemos a unos cuantos personajes más y un poco más de Brooke. :>
Y Ashley siendo el ángel de la guarda de Ruby.
Kaynainx.
Capítulo 3
El sonido de mi alarma a las 6:30 me despierta el viernes por la mañana;
agarro una falda negra hasta los tobillos con pierna abierta, un jersey
croptop de cuello alto negro igual, junto a mis botas negras Naked Wolfe.
Me recojo el pelo en un moño desordenado, dejándome el flequillo suelto y
me hago un maquillaje simple. Agarro mi bolso de Guess y meto mis cosas
dentro, recojo las llaves de casa y del coche, me echo perfume y bajo a mi
querido Nissan GT-R 2017 Black Edition.
Desde que las mandé a la mierda, Helena y Mía me han estado acribillando
a mensajes por el chat grupal, echándome la culpa por haberme puesto a la
defensiva. Me disculpé como una gilipollas para no escucharlas y no he
vuelto a hablar con ellas. Soy una imbécil. Arranco y me dirijo a un
Starbucks a por algo de desayunar, pido por la ventanilla un matcha con
hielo y conduzco hacia la universidad. Al llegar, recibo un mensaje de
Ashley diciendo que acaba de llegar a clase. Bajo del coche y me dirijo al
aula mientras veo cómo la gente está más emocionada de lo normal. Debe
ser por la fiesta. Camino hasta allí, donde me encuentro con Ashley sentada
en su sitio con el teléfono y una sonrisa divertida, siento la mirada y los
susurros de la gente al verme. Aún me incómoda toda esta mierda.
—La gente está muy alterada, ¿no? —Le digo mientras me acerco.
—Las fiestas ponen a la gente así. —Dice mirándome.
—Pensaba que era de lo más normal. —Ella se encoge de hombros.
—Lo son, pero a la gente le emocionan de más por el simple hecho de
poder estar cerca de los ricos. —Entra la profesora con una sonrisa y todos
nos sentamos en nuestros sitios para escucharla hablar. Las horas pasan
rápido mientras trabajamos en futuros proyectos cuando empieza a sonar la
megafonía del centro. El director comienza a hacer ruidos extraños para
comprobar si funciona el micrófono, lo que hace que todos se rían.
—Buenos días Alumnos de NeverHill. Os vengo a anunciar una importante
noticia y es que la temporada deportiva comienza la semana que viene y el
martes tendremos el primer partido de iniciación de nuestras queridas
jugadoras de Fútbol Americano; Hell Dragons. —La gente comienza a
gritar con emoción y miro a mi amiga, quien tiene cara de pocos amigos por
la noticia. — Ha venido a hablaros la Quarterback del equipo, a quien
adoráis y conocéis de sobra, Brooke Myers. —Una oleada de emoción
recorre el lugar y ahí veo el por qué Ash estaba tan molesta. La voz de
Brooke hace que todos paren de armar alboroto y la escuchen. Se siente
como si un dictador estuviera hablando.
—Hola a todos, sé que estáis igual o más emocionados que nosotras con el
partido del martes, así que espero que vengáis todos a vernos ganar contra
las NY Eagles. —Su voz suena suave, pero impone respeto, es hipnotizante.
—Os veré esta noche en la fiesta, hay que celebrar este inicio de clases y la
primera victoria de NeverHill. —Ríe levemente mientras el ruido de vítores
vuelve a sonar con energía cuando se corta el audio.
—Zorra. —Dice Ash en un susurro que solo escucho yo.
—Prepotente hija de puta. —Digo en su mismo tono, Ash me mira con una
sonrisa mientras agarra mi mano. —Ya va a terminar la clase, ¿vamos a por
un café ahora?
—Estaría bien.
Al acabar la clase, vamos a por un café y salimos a pasear entre los caminos
del campus, el cual está repleto de árboles preciosos y muy altos. De
repente, veo como Ashley se tensa, sigo su mirada que se dirige hacia
Brooke quien está fumando con Madison apoyada en su pecho y siendo
sujetada por las caderas. Madison se da cuenta de nuestra presencia y mira
hacia Ashley con malicia. Mi amiga se da la vuelta para irse no sin antes
dedicarles un corte de manga a las dos chicas. En cambio yo las miro por un
momento de arriba abajo con desagrado, Brooke me mira con el atisbo de
una sonrisa hasta que me voy con mi amiga quien parece que va a matar a
alguien. Esas dos son unas enormes hijas de puta.
Las clases terminan y me dirijo a mi casa de nuevo, luego de quedar en
recoger a Ashley sobre las 22:00 para ir a la fiesta. Llego y me encuentro
con mi hermano en la isla de la cocina comiendo pasta con champiñones.
—¿Has dejado algo? —Le digo desde la puerta de la cocina. Él me mira
asintiendo.
—Está la olla casi entera. —No aparta la mirada de su teléfono y yo subo a
mi cuarto a dejar el bolso y cambiarme a ropa más cómoda. Bajo a comer y
decido tumbarme un rato hasta la hora de arreglarme.
A eso de las 20:00 voy a la ducha; me lavo con mis geles y cremas de
vainilla, me hago skincare, me maquillo, arreglo mi pelo con rulos y me
visto. Luego de estar preparada, me quito los rulos, peino un poco mi
cabello y me miro en el espejo. Una leve sonrisa asoma por mis labios
cuando me veo, me dirijo a mi cama y me coloco los tacones. Agarro mi
bolso de mano de Lady Dior negro y meto mi teléfono y monedero dentro.
Agarro mis llaves de casa y me dirijo al coche para ir a buscar a mi amiga.
Conduzco hasta la preciosa mansión blanca y dorada de Ashley, la entrada
tiene un pasillo enorme de piedra hasta la puerta principal. Llamo a mi
amiga quien no tarda más de dos minutos en montarse en el asiento de
copiloto.
—Rub estás preciosa. —Suelta en un grito agudo que me hace reír.
—Tú no te quedas atrás, Ash. —Lleva su vestido y los tacones que compró
y luego ha dejado su precioso pelo rubio liso y suelto, que cae como una
cascada por su espalda, sus ojos azul ceniza están envueltos por un
ahumado negro que le resalta la mirada y en sus labios lleva un brillo color
cereza. Me sonríe y nos dirigimos al lugar de la fiesta. Al llegar allí,
aparcamos en el sitio que me dice Ashley que por lo visto es un reservado
para la Élite. Bajamos del coche y todas las miradas se clavan en nosotras.
Mi nerviosismo aumenta, pero Ashley me agarra del brazo y comenzamos a
caminar juntas. Observo el edificio en frente de mí y no parece nada una
vieja fábrica, parece una enorme mansión de colores grises y negros.
—Mis padres lo remodelaron a mi gusto para las fiestas, así que digamos
que soy la anfitriona principal. —Dice con una sonrisa mientras saluda a la
gente como una celebridad.
—Podrías haberme avisado de esto antes Ash. —Ella se ríe mientras trato
de verme confiada. Entramos en el edificio sin dejar de recibir miradas por
todos lados, Ash me mira con una sonrisa de lado.
—Me estás robando la atención Rub. —Me mira de reojo con los labios
curvados en una leve sonrisa.
—Perdona, estoy nerviosa. —Suelto el aire que estaba reteniendo. —En
cámaras o pasarelas es más fácil.
—Se nota, yo también lo estaría si estuviese en tu lugar. —Caminamos
hacia la mesa donde se encuentran todas las bebidas y la gente comienza a
acercarse a nosotras; Ashley actúa con naturalidad y esa vibra tan agradable
que la identifica. En cambio, yo, los miro nerviosa y trato de verme
agradable.
—Ruby, ¿en cuantos países has modelado? —Me pregunta una chica entre
el ruido de la música y la gente. Quiero irme de aquí.
—Mmh... Creo que más de diez... —La chica pone cara de sorpresa y mira
a sus amigas gritando a todo pulmón que la he contestado. Ashley me mira
entre risas porque nota mi incomodidad, por lo que decido tomar un trago
de cualquier cosa para soltarme. El alcohol baja por mi garganta
quemándola, miro a mi amiga que asiente satisfecha pero entonces
escuchamos el grito de alguien.
—VENGA TÍO NO SEAS UN CAGAO. —La gente comienza a acercarse
hacia donde provienen las risas y los gritos y claramente, Ash y yo no
íbamos a quedarnos atrás Las personas nos deja paso hasta que observamos
a Brooke y un chico de pelo rapado rosa y muchos piercings hablando con
un chaval para que se beba una cerveza.
—Venga cabrón. —Dice Brooke entre risas.
—Va coño, que es una cerveza. — Ahora habla el chico más alto. El otro
está indeciso y hay una chica sentada en el sofá observándolo con
curiosidad.
—Mira, es muy fácil, solo tienes que agitar la lata, pincharla, acercártela a
la boca y abrirla. —Le explica la castaña al chico. Él se sigue notado
indeciso.
—¿No va a pasarme nada? —Me da lastima.
—¿Qué te va a pasar por una cerveza? —Le dice Brooke sonriente. —Si
tiene como máximo 4 grados.
—Eso no es nah. —Habla el chico alto ahora.
—Está bien, pero no sé si sabré hacerlo. —Dice mirando a Brooke.
—Venga que te ayudo. —Va Brooke a por algo. Veo una lata de heineken
en su mano y mis ojos se abren como platos.
—No sé yo... —El más bajo mira al pelirosa, luego a Brooke y a la chica
del sofá. Veo como el chico de pelo rosa le susurra algo entre risas a Brooke
cuando ve la lata de cerveza. Le van a matar.
—Venga que te la agito y la pincho, así solo tienes que abrirla. —El chico
da un paso atrás con algo de miedo. Entonces Brooke agita la lata con
fuerza y la pincha, el chico alto se coloca detrás del otro, agarrándole de los
hombros y Brooke por delante; esta le agarra la cabeza y le pone la lata en
la boca y la abre. Al principio el chico está en shock, yo miro a Ash quien
no ha dejado de mirar la escena con repulsión. El chico termina la lata y
mira a todos mientras Brooke y el otro se ponen juntos a reírse. El chico
que ha bebido la cerveza se pone a reír y a gritar con la gente que le está
animando y felicitando. Ash y yo nos vamos a ir de allí cuando el grito de
una chica nos hace girarnos de golpe; el de la cerveza acaba de vomitar a la
chica del sofá encima mientras Brooke y el otro se están riendo como
idiotas.
—Vaya par de gilipollas. —Dice mi amiga viendo a la chica con lástima.
—Y que lo digas. —Digo mirando el panorama, hasta que veo que Brooke
está mirándome de arriba abajo, yo solo la miro con asco y me alejo con mi
amiga. Esa tiene algo [Link] a mi amiga que ha decidido sentarse
en un sofá a relajarse un rato.
—Ash, voy a salir a que me dé un poco el aire.
—Ahora te alcanzo, necesito descansar los pies. —Asiento y salgo a ver la
noche, una fría brisa me acaricia las piernas mientras respiro hondo. Estar
con tanta gente y que te estén viendo a cada rato es horrible, me siento
acosada.
—Pero si es la preciosa Ruby. —Escucho detrás de mí, esa voz me provoca
escalofríos. Me giro con algo de nerviosismo para encontrarme con Arnold.
—Hola Arnold. ¿Necesitas algo? —Trato de sonar lo más fría posible, pero
su presencia me hace incomodar.
—A ti, preciosa mía. —El chico se acerca peligrosamente a mí y comienzo
a andar hacia atrás intentando huir de él.
—Lo siento, no eres mi tipo. —Le digo con la esperanza de que se canse.
Pero me equivoco.
—Soy el tipo de todas, querida mía. —Dice y a mí se me revuelve el
estómago. Mi cuerpo choca con alguien, esa persona me sujeta para que no
me caiga y mi miedo crece, al girarme y encontrarme con el pelirosa de
antes junto a Brooke.
—Oh, Brooke e Igor. —Dice Arnold. —¿Os importa dejarnos solos? Creo
que la tengo a tiro. —Mi cuerpo se tensa más bajo el agarre del chico alto,
quien me aparta detrás de él y mira a Arnold de brazos cruzados.
—Vete a tomar por culo Arnold, te ha dicho que no. —Dice el chico con
notable molestia. Arnold se tensa y mira a Brooke para una respuesta. Yo la
miro esperando lo que vaya a decir.
—Cómo te vuelva a ver molestando a alguien, te uso como muñeco de
prácticas del equipo. —Dice en un tono cortante y lleno de rabia el cual me
eriza la piel. Esto hace que Arnold se vaya de allí tan rápido como apareció.
Miro a los dos con sorpresa, ya que luego del espectáculo de antes era lo
último que me esperaba.
—Gracias por la ayuda... —Les digo con nerviosismo. El chico me sonríe
dándome una palmada en el hombro.
—Tranquila, es un gilipollas. —Me observa por un momento y luego
vuelve a hablar. —¿Eres nueva? Nunca te he visto por aquí. —Brooke no
dice nada, solo mira a su amigo con molestia mientras me habla.
—Oh... Se podría decir que soy nueva. —El chico parece entender a qué me
refiero y me sonríe amable.
—Soy Igor y esta es Brooke.
—Yo soy... —La voz de Ashley me calla.
—RUBY NO TE ENCONTRA- —Ash mira a los dos que están conmigo.
—¿Qué cojones hacen aquí? —Dice con desagrado. Igor la mira de arriba
abajo con diversión y Brooke solo la mira con una sonrisa prepotente.
—Nos vemos, Ruby White. —Dice Igor, quien recibe un puñetazo en el
hombro por parte de Brooke antes de irse.
—Me han ayudado a huir de Arnold. —Ash parece relajarse.
—Igor no es mala persona, pero es el mejor amigo de esa zorra, por lo que
dejé de hablar con él. —Asiento.
—Ha sido él quien me ha ayudado más. —Río un poco por su molestia.
—Es raro, pero del tipo egocéntrico narcisista, pero es buena persona —
Dice Ash divertida.
—No parecía tan desagradable como la otra. —Río por lo bajo.
—Vamos dentro, fui al bar interior y nos he pedido algo.—Dice con
emoción.
—¿Bar interior? Ash, ¿qué cojones has montado aquí?—Ella se ríe y entra
al edificio de nuevo seguida de mí.
PRIMERA INTERACCIÓN DE BROOKE Y RUBY.
IGOR Y BROOKE LIANDOLA.
ASH VIENDOSE DE CARA CON BROOKE DE NUEVO
Y ARNOLD ACOSADOR.
Kaynainx.
Capítulo 4
El sonido de la gente se iba dispersando a medida que íbamos
adentrándonos por los pasillos del edificio, apenas se ven personas por esta
zona.
—Ash, ¿dónde estamos yendo?
—A mi bar privado, ya te lo he dicho. —Ríe mientras camina hasta una
puerta roja de terciopelo con un panel numérico en ella. Ash me mira de
reojo con una sonrisa orgullosa hasta que el olor a cigarro nos llega del
interior del lugar.
—¿Ash? —Ella me mira con cara de perro.
—Esto tiene que ser una putísima coña. —Pone el código y entra gritando.
—¿NO TIENES OTRO PUTO DÍA PARA JODERME, BROOKE? —Una
risa tranquila suena del interior, camino por la puerta para encontrarme con
Brooke y su amigo. Dejan de reírse al verme aparecer y miran a Ash con
una sonrisa.
—¿Ashley? ¿Querías un trío y no me has avisado? —Su voz prepotente me
cabrea, pero mi amiga parece que va a explotar. —Que honor. —Brooke se
acerca a mi amiga para acariciarle la barbilla, Ash se queda estática.
—Eres tan considerada como siempre. —Brooke la mira con una sonrisa
prepotente. —Lastima que fueses una zorra insegura. Ashley la mira con los
ojos llorosos, Brooke no deja de sonreírle con diversión y su amigo está
sentado con el ceño fruncido y negando mientras mira el teléfono. Voy a
acercarme cuando Ash me mira negando, el teléfono de Brooke comienza a
sonar. Lo coge y descuelga poniendo el altavoz sin borrar la sonrisa.
—¿Brookie? ¿Dónde estás? —Su voz suena melosa y que lleva unas
cuantas copas encima. — Te echo de menos y no te veo, ¿puedo ir contigo?
—Maddie estoy... —Mira a Ashley quien solo la está mirando con súplica.
Mis ojos se dirigen a su amigo y luego a Ash quien no deja de ver a Brooke
preocupada. —Estoy en el baño, tardo nada. —La chica tras el teléfono
parece complacida y cuelga.
—Sigues yendo detrás de ella como un perrito faldero. —Dice mi amiga
acercándose a mí, veo cómo su cuerpo se relaja pero sus ojos aún muestran
dolor.
—¿Qué has dicho? —Brooke parece molesta por el comentario de Ashley.
—Entonces no somos tan diferentes. —Se acerca a ella con una actitud
arrogante y una sonrisa. —Así que no seas hipócrita. —Ash mira a Brooke
con un leve temblor en el cuerpo. Pedazo hija de puta, la voy a arrancar los
ojos. Agarro a Ashley para ponerla tras de mí, Brooke me mira con
diversión y un ápice de sorpresa, yo en cambio la miro con odio.
—¿Enserio tienes tan poca personalidad? ¿De verdad te comportas como
una bully de quince años con tu edad? Das pena. —Los ojos de Brooke se
clavan en los míos con cierta rabia mientras escucho como su amigo se ríe
por lo bajo. Ella se queda callada mirándome a los ojos, no dice nada, pero
sé de sobra que le he dado donde le [Link] me agarra del brazo para
alejarme de ella y tratar de protegerme, Igor agarra a Brooke por los
hombros y la saca fuera del lugar.
—Chao chao, me ha encantado estar con vosotras y seguro que a Brooke le
ha gustado incluso más. —Cierra la puerta tras de sí entre risas. Ashley me
mira dejando escapar todo lo que ha estado conteniendo y me abraza. Tenía
miedo, está temblando por lo que la abrazo con cariño, acariciándole la
espalda. La ayudo a llegar a una mesa y el barman se acerca a nosotras
trayendo un vaso de agua a mi amiga. ¿Desde cuándo había un barman?
—Gracias Marcus. —Dice Ash con voz entrecortada. El chico la sonríe y se
mete de nuevo a barra, mi amiga comienza a relajarse poco a poco. El
mismo chico de antes nos trae una tabla de Sushi con unas copas de vino
blanco. Miro al chico, quien me sonríe con amabilidad.
—La señorita Brown lo pidió especialmente para vosotras. —Miro a mi
amiga quien está más sonriente.
—Gracias señorita Brown. —Le digo en un tono cómico que la hace reír.
—No hay que agradecer señorita White. —Reímos al unísono antes de
empezar a cenar.
—Ahora explícame que cojones pasa con Brooke y contigo. ¿Cómo
acabaste con esa gilipollas? —Tomo un sorbo del vino mientras la miro.
Ella me mira nerviosa mientras comienza a jugar con sus dedos.
—Brooke y yo nos conocimos a inicios de curso, no era mala persona, era
todo lo contrario... —Ashley sonríe con nostalgia. —Me dijo que quería
jugar fútbol americano y yo la apoyaba. Era muy cariñosa conmigo, iba a
sus partidos y pasábamos mucho tiempo juntas, empezó a coger fama hasta
que se volvió la líder del equipo. —Está tratando de no llorar mientras
habla. —Poco después se volvió una persona con mucha influencia, sin usar
el dinero, ni su clase, solo era ella misma y era feliz con ello, era feliz con
ella. —Su voz se empieza a cortar. —Decía que me quería, pero nunca lo
hicimos oficial... Un día, simplemente comenzó a ser distante y se juntaba
solo con Madison, le pedí explicaciones... —Las lágrimas caen por sus
mejillas y me mira. — Me daba largas, hasta que un día decidí seguirla... Y
vi algo que no debía... Se volvió loca conmigo hasta el punto de
amenazarme. Le tiendo un papel y se seca las lágrimas, se ve muy
vulnerable y me siento horrible por [Link], te vas a arrepentir de todo.
Salimos las dos a la fiesta de nuevo. Ash se va a la mesa de bebidas y yo
decido subir a la planta de arriba, donde hay menos gente. Hay una sala
vacía que me ha dicho Ash que puedo estar sin problema porque no habrá
nadie... Al abrir la puerta allí estaba Brooke, la hija de puta por excelencia.
—Tú. —Dice mirándome de arriba abajo.
—Brooke. —Digo con asco mientras camino al interior de la sala, cerrando
la puerta tras de mí. —Tienes que haberte golpeado en la puta cabeza como
para pensar que es buena idea estar aquí.
—La buena idea es romperte la boca. —Dice con rabia mientras se acerca a
mí y me acorrala contra la puerta, por extraño que parezca su presencia no
me causa ansiedad ni rechazo, pero su forma de ser sí.
—Ohhh comprendo. —Río levemente para luego mirarla con picardía. —
¿Todo este numerito de FuckGirl es por haberte dicho que tu personalidad
se basa en la de una cría?
La chica tensa la mandíbula mirándome con ojos llenos de odio, sí las
miradas matasen... Estaría bajo tierrauy bajo tierra.
—Tienes la lengua demasiado afilada para la carita de santa que llevas.
—Tan santa que te arrancaría tu sonrisa socarrona. —Río ante su
comentario y Brooke acerca más su cara hacia mí, su respiración se mezcla
con la mía mientras nos miramos a los ojos con odio. Huele a maría,
alcohol y a perfume avainillado con un toque especiado, pero no me
molesta esa mezcla de olores. —Eres la zorra más asquerosa que he
conocido en la vida, Brooke Myers.—Le susurro rozando sus labios con los
míos. —Ten cuidado conmigo, puedo... Morder —Rozo con mis dientes sus
labios y siento como se estremece ante ese gesto, lo cual me hace sonreír.
Ella no deja de mirarme a los ojos, ojos que me muestran odio y excitación,
cosa que seguramente esté viendo en los míos tambié[Link] odio, pero es
jodidamente embriagadora. No se que tiene.
—No me molestaría que me mordieras tú, reina. —Dice rozando a
propósito sus labios con los míos, dejándome sin fuerzas.
Joder, ¿qué coño me pasa?Yo no...
—No me llames... —Unos golpes en la puerta hacen que nos separemos.
Las dos nos miramos sin saber que decir, sus ojos vuelven a mostrar ese
odio profundo.
—Aléjate de la puerta, no me pueden ver aquí contigo. —Dice apartándome
y abriendo un poco para ver quien es. Un momento después se va,
dejándome sola, con aún más rabia que antes y una maraña de sentimientos
que no consigo comprender.
Decido salir del cuarto e irme a la calle, no aguanto un minuto más aquí.
Una vez fuera del edificio, me apoyo en el capó de mi coche mientras busco
el contacto de Ashley para poder irnos a casa, son cerca de las 6:00 y mi
cuerpo está a punto de colapsar del cansancio, las emociones y el dolor de
pies. Escribo un mensaje rápido a Ashley, guardo el móvil en el bolso y voy
al maletero del coche a cambiarme los zapatos. Me pongo mis converse,
cierro el maletero y me subo al capó del coche a mirar la luna llena. No hay
nada más bonito que la luna. El sonido de unas risas estridentes
acercándose hacen que mire al frente donde me encuentro con Helena y
Mía, quienes se acercan a mí con sonrisas socarronas y movimientos
descoordinados, seguramente por el alto nivel de alcohol en sus cuerpos.
—Ruby, cieloooo. —Su voz suena más melosa de lo habitual. Miro a Mía,
quien está con un cigarro en la boca. —No te hemos visto por la fiesta. —
Bajo del coche y me apoyo mirándolas de brazos cruzados. —Pero menos
mal, ¿Necesitas un poco de lo mío? Se te notan los huesos de las costillas
con ese vestido, querida.
—¿Q-qué? Helena no. No empieces. —Le digo mirándola a los ojos con un
hilo de voz.
—Tu cuerpo esquelético no ayuda a ver algo bueno, ¿cómo puedes ser
modelo y yo no? —Dice mientras se ríe, mientras miro a un punto fijo,
aguantando las ganas de llorar.
—No me volváis a hablar en la vida, alejaos de mi vista. —Digo en un tono
pasivo agresivo, clavando mis uñas en las palmas de mis manos.
—¿O si no? —Suelta Mía desafiante. Las miro a los ojos con rabia, y me
acerco a Helena a soltarle un bofetón que la deja aturdida, hasta tal punto
que casi se cae si no la llega a coger Mía. Las dos me miran con sorpresa y
deciden irse sin mediar palabra antes de que mi cuerpo comience a temblar
y lágrimas caigan por mis mejillas.
Las detesto. Saben lo mal que lo he pasado y como estuve sin poder
moverme de la cama por semanas...Saben lo que me ha costado
recuperarme y el daño que hacen.
Ash aparece delante de mí con cara de preocupación y me abraza con
fuerza, mi cuerpo tiembla de la impotencia y las lágrimas caen con más
fuerza por mis mejillas. Mi amiga se separa de mí para abrir su bolso y saca
una pequeña botella de agua y unos pañuelos, me los tiende con una sonrisa
preocupada.
—¿Vas a contarme qué ha pasado? —Dice en una voz tranquila y cariñosa.
La miro con duda.
—Es una tontería... —Susurro, pero ella parece molestarse.
—No es una tontería cuando te he encontrado en ese estado, Rub. —Dice
posando su mano sobre la mía, yo la aparto más bruscamente de lo que
creía.
—Tuve... Un problema que me hizo por mí salud dejar un poco de lado el
modelaje. —Trato de buscar las palabras correctas para explicar todo. —
Bajé de peso mucho hasta tal punto que no podía levantarme de la cama por
mareos constantes. —Ash me escucha en silencio. —Estaba en mi límite,
no fue por bulimia o anorexia, fue por una ansiedad y estrés constante. Pero
me recuperé, aún no al cien por ciento pero estoy mejor. Por eso me fui de
Francia y volví aquí, para escapar durante un tiempo, vivir normal y
terminar mis estudios. —.Le digo tratando de suavizar las cosas. —Mi
madre no lo sabe, pero cuando lo descubra me obligará a volver allí o
buscarme algo aquí. —Miro a un punto fijo. —Se suponía que Helena y
Mía me intentaban ayudar... Pero cada vez que hablábamos... Ellas, más
bien Helena lo usaba como método de burla para sentirse con poder, hasta
el punto en el que soy jodidamente reacia al tacto ajeno, pero eso tiene otra
explicación a parte. —Los ojos de Ashley se ensombrecen mientras mira
hacia delante, apretando levemente mi mano. No dice nada, sus labios
hacen una mueca de disgusto y me preocupo.
—¿Ash? —Se levanta de golpe y me sorprendo.
—Voy a matar a esas hijas de puta. —Su voz estaba llena de ira y sus ojos
mostraban una profunda rabia.
—Ash, déjalo... —Agarro su brazo y ella me mira relajando la mirada.
—Ahora entiendo por qué actuabas así ayer... —La sonrío y ella hace
ademán de abrazarme, pero se lo permito. —Vamos a mi casa, conduzco yo.
Asiento y me dirijo hacia el asiento de copiloto y ella se monta en el de
conductor, enciende la radio y comienza a sonar“The Emptiness
Machine”de Linkin Park. Ash comienza a cantar y yo la sigo, hasta que
estamos gritando en el coche a todo pulmón el estribillo de la canción, el
camino es así; canciones y gritos de las dos, hasta que llegamos a la entrada
de su casa, donde mete un código para que se abra el portón por donde
entran los coches y aparca en uno de los pocos sitios libres que tiene.
¿Cómo tres personas pueden tener tanta cantidad de coches?
Entramos a la enorme mansión de tonos blancos y dorados; todo
hermosamente decorado y terriblemente vacío y silencioso. Mi amiga me
guía por las escaleras de la entrada a su cuarto, una preciosa habitación en
negro y blanco con pinceladas personales de cuadros y diseños expuestos.
—Ven, que te doy un camisón. —Dice yendo a su armario que es cuatro
veces el mío. La veo mirando sus perchas hasta que saca un precioso
vestido lencero de satén rosa. —Este te va a quedar genial y no vas a pasar
calor. —Dicho eso, me dirijo al baño a cambiarme y desmaquillarme. Al
cabo de unos minutos salgo del baño y me dirijo a la enorme cama donde se
encuentra mi amiga con un vestido similar al mío, pero en negro.
—¿Te has hecho skincare? —Pregunta sonriente.
—No, solo me he lavado la cara, no tengo mis cosas. —Digo metiéndome a
su lado, ella me mira divertida y saca de debajo de las sábanas unas
mascarillas de arándanos. Río ante la mirada pícara de mi amiga y acepto a
su propuesta.
Al menos la tengo a ella... Gracias.
ASHLEY ES LA MEJOR Y PUNTO.
Brooke es una pedazo de zorra pero que da una tensión rica.
Mía y Helena son mierda de alcantarilla
Y Ruby está chiquita, hay que cuidarla... Aunque su carácter a veces...
:>
Kaynainx
Capítulo 5
Un aroma dulce me da los buenos días, me estiro mientras escucho como la
puerta se abre lentamente.
—Buenos días Rub. —Dice Ashley radiante con su rubio cabello recogido
con una pinza y una bata larga y negra. —El desayuno está listo, ¿vienes?
—Buenos días, Ash —Le sonrío de vuelta y me levanto de la cama. —Por
supuesto que voy.
Ashley me acerca una bata del mismo color que mi camisón, me la pongo y
bajamos juntas. Al entrar en el comedor me encuentro con una mesa con
gofres de nutella y fresas, tostadas de salmón y aguacate y dos cafés.
—Ashley, tiene una pintaza de la hostia. —Digo sintiendo mi boca agua.
—Dale la enhorabuena a nuestro chef personal. —Dice sonriente mientras
se sienta.
—¿Tienes un chef personal? —Me siento a su lado mirándola curiosa ella
me mira extrañada.
—¿Tú no? Pensaba que tendrías uno, con todo el dinero que tienes... —
Comienzo a reír.
—El dinero que gané lo tengo guardado para que mi madre no lo toque. —
Digo dando un sorbo al café.
—¿Tú madre no es abogada?
—Lo es, pero tiene afán por gastar mi dinero y no el suyo.
—¿Y tu padre?
—Nos manda el dinero necesario que se gasta mi madre en lo que quiere.
—Digo encogiéndome de hombros. El resto del desayuno son
conversaciones triviales y risas. Hasta que subimos a su habitación a pasar
el resto de la mañana hasta la hora de comer. Luego de eso decido recoger
mis cosas y volver a casa ya que se estaba comenzando a hacer tarde, por lo
que Ash me despide en la puerta y me dirijo a mi coche para ir a casa. Al
llegar, meto el coche en el garaje y me doy cuenta de que hay otro coche, un
BMW IX3 que desearía que no estuviese ahí aparcado. Mierda. Bajo del
coche con el cuerpo en tensión y con los sentidos alerta. Abro la puerta,
escuchando su voz hablando por teléfono.
—Sí, lamento las inconveniencias... No se preocupe, estará allí en la
próxima. —Mi madre me mira con cara de pocos amigos cuando entro al
salón. —Perfecto, muchas gracias y lamento los inconvenientes. —Cuelga
y me mira en silencio. —¿Se puede saber a qué cojones juegas?
—¿De qué me hablas? —Le digo cruzándome de brazos y apoyándome en
la pared.
—Aparte de escaparte de la agencia en la que estabas... HAS
RECHAZADO DOS SESIONES AQUÍ, RUBY. —Comienza a elevar la
voz, cosa que odio.
—No voy a volver. —Digo tratando de sonar lo menos borde posible.
—Me da igual lo que digas, niña. ¿Quién va a pagar tu matrícula de
mierda? —Se acerca a mí con su típica mirada de superioridad que la
caracteriza. —Yo no pienso pagarte nada.
—Nunca he necesitado tu dinero, madre. —La miro desafiante y ella me
mira con rabia. — Y hoy no va a ser el día que lo necesite.
—Eres una jodida malcriada.
—Habla con tu hijo de eso. Yo sé buscarme la vida sola, él... —Siento como
arde mi mejilla con el impacto de su mano en mi cara. Mi mirada se queda
fija en el suelo.
—TE PROHÍBO QUE HABLES ASÍ DE TU HERMANO. —Me agarra
del pelo haciéndome daño.
—Y YO TE PROHIBO QUE ME TOQUES, ZORRA. —La empujo con
fuerza haciendo que se tambalee al soltarme.
—¿Cómo me has llamado?
—Lo que eres. —Digo sonriéndola. —Me llevas años humillando y
tratando como tú jodido títere. —La miro con rabia. —Ya no soy la niña
que tenías acojonada en la esquina de su cuarto, madre. —Ella se queda en
silencio mirándome con los ojos muy abiertos y una notable mirada de
confusión. —Sé todo lo que has hecho. —La miro a los ojos por un
momento con asco. —No te metas en mi vida y yo no te joderé la tuya. Sin
dejarla hablar agarro mis llaves y me voy de casa dando un fuerte portazo.
Camino sin rumbo fijo mientras el sol se va poniendo.
Veo un parque vacío unos metros por delante y no dudo en entrar y
sentarme en uno de los dos columpios vacíos, siento entonces como me
sube todo y las lágrimas comienzan a caer por mis mejillas, me tapo la cara
mientras trato de calmar los sollozos. Escucho a alguien sentarse en el
columpio vecino.
—¿Qué te ha pasado?—Habla una voz tranquila y familiar.
—No es nada. —Digo sin mirar a la persona en un susurro mientras me
limpio las lágrimas y miro al frente. — Perdón.
—No te disculpes, todos tenemos días malos. —La escucho reír, nunca
había escuchado una risa tan bonita. Decido girar mi cabeza y ver a la
persona que tengo a mi lado, quien también se ha girado a mirarme, sus
ojos castaños se entrecierran con molestia.
—¿Brooke? —Digo tragando duro sin dejar de mirarla.
—¿Ruby? —Su voz tranquila pasa a un tono áspero y una sonrisa
maliciosa. —¿La prepotente modelo llorando? ¿Y sola? ¿Qué pasó? ¿Mamá
te ha castigado sin modelar? —Se levanta de mi lado mientras se ríe.
—Si hubiese sabido que eras tú, hubiese huido para no tener que ver tu
cara. —Digo entrecerrando los ojos y levantándome para ponerme a su
altura. Es un poco más alta que yo, piercings en su nariz y uno en el
tabique. Sus ojos marrones como el otoño me dejan maravillada por un
momento, su ceja cortada por una cicatriz y su mirada fría y malévola. No
comprendo cómo puede ser tan odiosamente preciosa y una tremenda hija
de puta.¿Me di cuenta de eso ayer?
—¿Te gusta mi cara? —levanta su ceja partida y río ante la pregunta. —
Ayer parecía encantarte.
—Tu cara tiene demasiadas cosas mal, cielo. —Ella me mira confundida lo
que me hace reír aún más. —No te preocupes, tu diminuto cerebro de
deportista no da para pensar más. —Los ojos de Brooke echan chispas y eso
me divierte.
—Como sigas así te voy a arrancar la sonrisa a hostias. —Dice acercando
su cara peligrosamente a la mía.
—Me encantaría ver cómo lo intentas. —Me empuja haciéndome perder el
equilibrio y caigo al suelo de culo.
—Entiende una cosa. —Se coloca delante de mí, mirándome con
superioridad. —No eres nada más que una zorra que enseña lo poco que
tiene en pasarelas y se cree mejor que nadie. —Una sonrisa de malicia se
posa en sus labios.
—Cállate. —Digo apretando los puños con rabia.
—Oh, veo que es un punto débil. —Su sonrisa se ensancha mientras me
levanto del suelo y la miro con ojos cristalinos. —No voy a entender como
a la gente puede gustarle una superficial como tú.
—Sin duda eres una jodida cría. —Escupo mientras la miro con el ceño
fruncido. —Te odio.
—Lo mismo digo, reina. —Se cruza de brazos mientras le doy una última
mirada, me levanto manteniéndole la mirada y salgo de allí para volver a mi
casa, rezando por que se haya ido mi madre.
El lunes llega más lento de lo que deseaba, tener a mi madre en casa es un
puto infierno... Solo he comido verduras, sí ya de por sí me costaba comer
bien, después de esto solo quiero echarme a llorar y para colmo escucho la
voz prepotente de Brooke hasta en mis sueños. Aparco mi coche y bajo
cuando una castaña y una pelirroja me asaltan cerrando mi coche.
—RUBYYYY. —Grita Helena, lo que hace que cierre los ojos por el
estruendoso sonido. —Perdónanos...
—Lo siento tía, no queríamos hablarte así el otro día. —Habla ahora Mía.
—Da igual. —Digo en un tono neutral caminando hacia mi facultad,
dejándolas atrás.
—No estés molesta con nosotras, estábamos borrachas. —Helena se coloca
a mi lado y trata de tocarme el hombro, cosa que evito dándole una mirada.
—Vale, ¿algo más? —Digo con notable molestia. —Tengo prisa.
Las dos me miran sorprendidas por mi tono y niegan con la cabeza, pero se
mantienen detrás de mí, las ignoro, al igual que a todo el mundo. No quiero
hablar con nadie, quiero que me dejen en paz.
Camino hasta mi clase, ignorando a las dos que se despiden de mí antes de
entrar, voy caminando por los pasillos pensando en mis cosas cuando tres
chicos me cortan el camino. Clavo mis ojos en ellos, quienes me sonríen de
una forma seductora que a mí en particular me da gracia. No tiene pinta que
sean de esta facultad.
—¿Necesitáis algo? —Enarco una ceja mientras me cruzo de brazos.
—Tú número. —Dice uno de ellos chocando las manos con sus amigos. Me
hago la pensativa mirándolos con una sonrisa.
—¿Qué os parece...? No. —Mi mirada pasa a ser seria con una leve mueca
de asco, los chicos se miran extrañados. Hoy han decidido tocarme la polla
todos o qué.
—No te hagas la dura, que nos pones aún más. —Dice otro. —Queremos
ver ese cuerpo de revista del que tanto fardas, para ver si es real.
—No, os digo que no voy a darle mi número a tres raritos que vienen a
acosarme y menos para que vean mi cuerpo, iugh. —Miro molesta a otro
lado cuando siento una mano en mi hombro.
—Aquí estabas Rub... Y con una desagradable compañía. —Dice mi amiga
con desagrado.
—¿S-sois amigas? —Habla ahora el tercero, con la mirada iluminada.
—Sí, ahora vete a cascarte una paja a otro lado, tenemos prisa panda de
babosos. —Mi amiga me agarra del brazo sacándome de aquel momento.
—Que asco. —Hago una mueca mirando a mi amiga.
—Te vas a topar con varios así, cielo. —Me agarra del brazo mientras
caminamos, el tacto por una vez no me desagrada, por lo que le permito
quedarse así. Giro la cabeza y veo que los chicos siguen mirándonos con
cara de enfermos, como si hubiesen visto a sus actrices porno favoritas
interactuar. Que asco.
El día termina rápido y mis ganas de volver a casa aún no se presentaban ya
que mi madre no se va hasta la tarde, así que decido quedarme aquí para
evitar comer otra vez esa bazofia de verduras a la que llama arroz.
—Ash, ¿te apetece comer hoy aquí? —Le digo caminando hacia la puerta
de la facultad. —Mi madre sigue en casa y no quiero volver.
—Mmh... Vale. —Me sonríe. —Hace mucho que no voy.
Caminamos hacia el precioso restaurante que parece de estrella Michelin,
observo el lugar con sorpresa y admiración. ¿Cómo iba a imaginar esto en
una universidad? Nos sentamos en una mesa libre para ver que vamos
pedir; Ash se decanta por una crema de setas y yo por una tartar de atún con
una cama de aguacate. Luego de comer y tomarnos un brownie compartido
de postre, hemos decidido salir a pasear antes de ir a nuestros coches, pero
unos gritos nos hacen que me desvíe.
—Vienen de los campos de entrenamientos. —Digo con curiosidad.
—Estarán entrenando a esta hora. —Camina mi amiga hacia la zona de los
gritos con el ceño fruncido.
Caminamos hasta las pistas, donde nos encontramos en unas de las gradas a
varias chicas gritando a un equipo como putas locas. Ashley se para en seco
mirando a las gradas y la miro dubitativa.
—¿Ash?
—Es el equipo de Brooke. —Hace una seña a las gradas, donde están
sentados Igor y Madison. El nombrado nos ve y nos dedica una sonrisa
antes de levantarse junto con la mirada extrañada de Madison antes de bajar
hasta nosotras. Ashley mira a otro lado con molestia y yo sonrío incómoda.
—¿Qué hacéis aquí? —Dice el pelirosa.
—Escuchamos ruido y hemos venido a ver qué pasaba. —Digo mirando al
campo donde corren y chocan sus cuerpos contra los maniquíes.
—Vámonos Ruby. —Dice mi amiga. Cuando una chica se gira del grupo de
fangirls de Brooke a mirarnos.
—¿Ruby? —Me mira esbozando una sonrisa y varias chicas se giran en mi
dirección. —¡Es Ruby White, chicas!
—Y ASHLEY BROWN —Grita otra haciendo que algunas jugadoras se
paren a mirar. Las chicas se acercan a mí haciendo un corro a mi alrededor.
Miro a Ashley incómoda, ella me mira igual. Las chicas nos comienzan a
hablar, pero mis ojos se clavan en una castaña que se acaba de quitar el
casco y me mira fijamente a los ojos con odio, a lo que yo con diversión la
sonrío. Parece que le molesta que me hagan más caso que a ella. Brooke se
acerca a la valla, donde se encuentra Igor quien ha debido ser apartado por
las locas, este último mira con diversión en mi dirección y luego mira de
reojo a su amiga. Este le susurra algo que hace que la castaña tire su casco
al suelo con rabia y se va con su equipo.
Desde que he llegado a clase no dejo de escuchar el horrible nombre de
Brooke y ver su puta cara por la mierda de partido de apertura. Deseando
estoy de que pierdan y que su perfecta carita de mierda pierda su arrogante
sonrisa. Una mano en mi hombro hace que me sobresalte.
—¡Ash! —Digo a mi amiga que ríe por mi reacción. —Tienes suerte que no
sea agresiva y te haya soltado un codazo.
—Perdona, Rub. —Agarra mi brazo mientras caminamos hacia clase. —Es
que te he visto centrada en mirar mal la foto de Brooke y no he podido
evitar darte un pequeño susto.
—La próxima vez ahórratelo. —Miro al frente con el ceño fruncido.
—Sí que estás de mal humor, Brooke te molesta bastante y dudo que sea
solo por lo que me hizo. —Ríe mi amiga y la miro mal de reojo.
—Es una zorra prepotente que cree que todos están a sus pies y tiene
derecho a insultar a quien quiera. —Ash me mira en silencio mientras
farfullo insultos hacia Brooke, recordando el parque y la fiesta.
La mañana pasa lenta y llena de comentarios referentes al partido de esta
tarde, pero siendo más exactos... Sobre la gilipollas de Brooke. Ash y yo
salimos de la facultad hacia nuestros coches para irnos a casa. Me quiero ir
a casa y no ver la cara de Brooke.
—¿Igor? —Ash se para sonriente. —¿No traes a esa zorra?
—Oh, Ashley ¿Qué tal? y no, está preparándose. —La mira de arriba abajo
con una sonrisa. —No pude hablar contigo en la fiesta.
—Perdona, estabas con “esa” y me negaba a quedarme .—Se cruza de
brazos. —Bueno, ya conoces a Ruby. —Dice agarrándome del brazo.
—Hola... —Lo analizo con la mirada.
—Ruby White, modelo y especialista en joder a Brooke. —Dice con una
sonrisa. —Me caes genial. —Mi amiga se ríe y el chico con ella, mientras
les miro con una leve sonrisa.
—¿Qué haces por aquí? —El chico sonríe y mira dirección al campo de
fútbol americano.
—¿A qué vendría a una universidad? —Dice con obviedad que hace reír a
mi amiga. —Por la idiota de Brooke.
—De qué te quejas si sois iguales. —Ash niega. —Solo que a ti te tolero, a
la otra no.
—Ya que me toleras... ¿Venís al partido conmigo? —Sonríe inocente
mientras mi amiga y yo nos miramos con cara de pocos amigos.
—No. —Decimos al unísono y el chico comienza a reírse.
—Venga chicas, voy a estar con Madison y es horrible. —Dice tratando de
dar pena, cosa que no da. —Necesito caras nuevas que hagan que Brooke
eche humo por las orejas. Así como el domingo. —Me toca el hombro. —
¿Qué coño le dijiste para que viniese echa una furia?
—¿Os encontrasteis el domingo? —Habla ahora mi amiga con curiosidad.
— Ahora entiendo tu mal humor esta mañana.
—Me la encontré en un parque y nos pusimos a discutir. —Digo mientras la
rabia del recuerdo sube por mi pecho y los dos me miran con una sonrisa.
—Deberíais venir, seguro que Brooke se pone contenta. —Se ríe.
—Más bien se encabrona y nos quiera matar. —Dice Ash.
—O que pierda el partido por rabiosa. —Digo empezando a encontrar la
idea de Igor tentadora y él lo nota.
—Decidido, os veo a las seis y cuarto en la entrada del campo. —Dice el
chico antes de desaparecer sin dejarnos responder.
—¿Enserio vamos a venir? —Ash me mira con cara de pocos amigos.
—Parece que sí, Ash. —Digo divertida, lo que hace negar a la rubia.
—Vámonos anda, antes de que me arrepienta. —Dice mientras camina
hacia su coche. —Luego te recojo en tu casa, ponte guapa que hay que
hacer que llames más la atención para rabiar a Brooke con razón.
—Al menos así te ríes de ella. —Le sonrío y eso parece que le divierte.
El odio va en aumento entre Ruby y Brooke.
A Igor le encanta putear a Brooke
Y Ash vive feliz con el odio de Ruby hacia la putongana de Brooke.
¿Qué pasará en el partido?
Kaynainx.
ESPECIAL SAN VALENTÍN
AVISO: Esto no ha pasado en la línea temporal, es un poco de romance
extra fuera del lore original de mi libro.
Espero que lo disfrutéis y Feliz San Valentín.
Kaynainx.
Mi mánager se acerca con mi teléfono mientras estoy en mi descanso. La
miro con una sonrisa mientras desbloqueo mi teléfono y marco el número
de mí amiga, quien me ha llamado varias veces.
—¿Ash? —Hablo cuando mi amiga descuelga. Se escuchan voces de fondo.
—Dios es horrible conseguir hablar contigo cuando estás trabajando. —
Bufa mi amiga y escucho la voz de Igor de fondo.
—Evidentemente, Ash. Está trabajando. —Mi amiga resopla.
—Bueno, a lo que iba, ¿quieres venir este finde a mi casa de la playa?
Iríamos los cuatro, contando con Brooke. —Habla mi amiga emocionada.
Yo miro a Angélica con duda mientras silencio el teléfono para poder
hablarla.
—Quieren irse unos días a la casa de Ash en la playa. —Ella asiente y mira
su teléfono.
—Puedes ir sin problema. —Yo sonrío de oreja a oreja. Desilencio el
teléfono.
—¿Vamos con tu X5? —Ash suelta un grito emocionada, yo aparto mi
teléfono del oído. —Bueno, voy a seguir. Os hablo luego. —Cuelgo el
teléfono y sigo con el anuncio.
Llego a casa de Ash el viernes a las 6:30, Igor y Brooke ya están aquí, esta
última con cara de perro. Ash está metiendo unas bolsas en el asiento del
medio sonriente.
—¡Buenos días Rub! —Dice acercándose corriendo hacia mí mientras saco
la maleta de mi coche, Igor me mira con una sonrisa y Brooke me da un
vistazo rápido antes de desviar la mirada. —Si la ves de mal humor es por
qué le he dicho que las primeras dos horas las conduce ella.
—Pero si le gusta conducir. —La miro ladeando la cabeza. Y ella se
aguanta la risa.
—Puede que le haya dicho que no puede jugar con la velocidad y se haya
molestado. —Y que iré a su lado para vigilarla. —Oh. ¿Ella va a ir al lado
de Brooke? Le sonrío tratando de fingir mi decepción.
—Ahora entiendo su cara de mierda. —Río mientras subo la maleta en el
hueco que me indica Ash. —¿Y tu maleta? —Miro a mi amiga quien se está
recogiendo el pelo para que no le moleste, ella me sonríe.
—Tengo casi la misma ropa que aquí. —Hago una O con mis labios
mientras cierro el maletero. —Ayúdame a recoger unas cosas de casa y nos
vamos. —Dice Ashley agarrándome del brazo y caminando junto a mí
hacia su casa. —Brooke, Igor id montando, tardamos nada. —Ellos
asienten.
—No os recreéis por favor. —Bufa Brooke. No había abierto la boca desde
que he llegado, pero su voz suena como de recién levantada, ronca y
jodidamente sexy. Igor me da una mirada cómplice porque mi cara ha
debido ser de puta desequilibrada mental antes de entrar en la casa de mi
amiga.
Recogemos la nevera con agua y latas de diferentes bebidas. Salimos las
dos con la nevera y la llevamos al centro de los asientos, donde estamos
Igor y yo, Ash monta en el copiloto y Brooke con un bufido enciende el
coche.
—Joder encima automático, me quiero matar. —Dice, llevándose un golpe
por parte de Ashley que me hace reír.
—Deja de llorar, que vamos a relajarnos no a que nos estreses más. —Habla
ahora Igor y yo asiento mientras saco de mi pequeño bolso los auriculares
inalámbricos y el teléfono. —¿Vas a dormir un rato? —Me pregunta mi
amigo con una sonrisa. A lo que yo asiento.
—Seis horas es mucho rato. —Ash me mira y luego vuelve su vista al
frente con una sonrisa.
Me pongo mis auriculares mientras me meto y doy a la primera canción que
me sale ”Hate me - Nico Collin“.
No se cuanto ha pasado pero cuando abro los ojos mi corazón se detiene,
Brooke está acariciando el brazo de Ashley mientras hablan como si no
hubiese nadie más, ¿por qué están así? A Ashley no le gusta Brooke. ¿Por
qué se lo permite? Ella me decía que me quería ¿y si no es así? Siento mis
ojos arder cuando siento los dedos de Igor rozar mi brazo, le miro
sobresaltada con ojos llorosos que intento ocultar, el me mira con pena
mientras agarra mi mano dando un leve apretón.
Llegamos a un punto de descanso el cual bajo sin decir nada y camino
dentro de la cafetería seguida de Ash, mientras los otros dos fumaban fuera.
—¿Qué quieres Ruby? —Dice mi amiga decidida a pedir.
—Tortilla y un café con leche. —Digo antes de irme al baño en un tono que
ha sonado más borde de lo que me esperaba. Entro al baño y me miro al
espejo, me siento idiota. Me enderezo sin dejar de mirarme en el espejo con
la cara más molesta que he tenido nunca.
—¿Qué te pasa? —Cierro los ojos suspirando, los vuelvo a abrir, viendo a
Brooke apoyada en la pared con el ceño fruncido. —Ashley me ha dicho
que estabas aquí.
—Ya iba a salir. —Digo cortante mientras me giro a mirarla, ella ladea su
cabeza.
—¿Me vas a decir que te pasa? —Se aparta de la pared y se acerca a mí. Yo
frunzo el ceño y la miro de reojo.
—No te importa. —Abro la puerta y salgo del baño, seguida de Brooke. Me
siento al lado de Igor en la mesa. —¿Quién va a conducir ahora? —Digo sin
muchas ganas.
—Yo, me apetece un rato estar despierto. —Se ríe Igor y yo asiento.
—Yo me quedaré en el asiento de copiloto, me gusta tener mi espacio
personal de princesa. —Habla mi amiga con una sonrisa. Yo asiento en un
intento de sonrisa.
Volvemos al coche y me siento en el mismo lado que al inicio del viaje,
cierro los ojos hasta llegar al lugar. Una enorme mansión de tonos blancos y
cristaleras gigantes nos saluda al bajar del coche de Ashley. Respiro hondo
el aire salado que me hace sonreír, Ash se agarra a mi brazo y la respondo
con una sonrisa.
—Es precioso Ash. —Ella tira de mí hasta el maletero para coger las
maletas.
—Y aún no has visto nada, vamos vamos. —Me da mi maleta y va
corriendo al interior de la mansión.
—Chicas nosotros también hemos venido. —Habla Igor cruzándose de
brazos mientras Brooke baja las maletas sobrantes.
—Cierto, vamos criados. —Se burla mi amiga mientras abre la puerta y
entra junto a mí.
Luego de organizar las habitaciones y cambiarnos, Ash y yo decidimos salir
a la playa a disfrutar del día, ya que al ser playa privada solo la usan los que
viven en las casas. Ash va con un conjunto negro con cordones al rededor
de s cintura y yo llevo un bikini rosa en forma de V en la braga y sin tiras
en el pecho, con una apertura en forma de corazón entre medias. Las dos
nos recogemos el pelo en un moño y nos ponemos las gafas de sol.
Igor y Brooke están en el sofá con el aire acondicionado y dos cervezas con
limón de la nevera de bebidas de Ash. Cuando pasamos Brooke levanta la
mirada hacia nosotras, primero mira a mi amiga y luego a mí.
—Vaya pibones hijas de puta. —Habla Igor. —Pero nunca seréis más que
yo.
—¿Venís? —Digo con una sonrisa.
—Ahora en un rato bajamos. —Me dice Brooke con una sonrisa la cual
ignoro yendo hacia la puerta trasera que da al camino de la playa.
Ash y yo bajamos hasta las tumbonas y la sombrilla que nos pilla más
cerca. Mi amiga y yo nos miramos felices antes de sentarnos. Ash saca su
teléfono y pide unos cócteles que al rato llegan.
—Hasta bar, wow Ash este sitio es un puto paraíso. —La rubia da un sorbo
a su bebida y luego frunce el ceño.
—Ahora me vas a decir que te ha pasado en el viaje. —Cruza su pierna por
encima de la otra y se inclina hacia atrás. —Y no me digas que nada por
que te conozco. —Suspiro y miro a otro lado mordiéndome el labio inferior,
sintiendo vergüenza por ser infantil.
—Me he puesto celosa. —Digo rápido, cosa que hace que Ash se ría.
—¿Por qué, cielo? ¿Es porque Brooke ha estado cariñosa conmigo? —
Asiento y ella me agarra la mano para que la mire. —Le estaba pidiendo
perdón por cómo me comporté en el pasado, nunca le pedí perdón y me
sentía muy mal, así que me ha consolado acariciándome como haces tú o
Igor, Brooke ni siquiera me gusta. —Se ríe por lo bajo. —Nunca te haría
eso, Rub... Eres mi mejor amiga, así que la próxima vez pregúntame o a
ella, que es quien te gusta y se supone que ella también gusta de ti. —
Asiento y susurro un ”Perdón" mientras miro al mar, pero algo hace que
apriete las manos de mi amiga y frunza el ceño con mucha molestia. Ash
mira hacia donde estoy mirando y frunce el ceño igual.
Brooke está con dos chicas hablando muy felizmente, mientras una de ellas
está apoyada en su brazo y la otra se mueve hacia los lados, Igor está con
dos bebidas en la mano cuando me ve y sus ojos me miran por un momento
con angustia.
—Ruby... Esp...- —No le da tiempo a agarrarme cuando estoy detrás de
ella, siento las lágrimas amenazar con salir mientras la rabia me empieza a
consumir. Brooke se gira a mirarme y sonríe, pero se le borra enseguida
cuando un golpe estruendoso suena al darle un bofetón.
—Que te jodan Brooke, te odio. —Las lágrimas caen mientras ella me mira
en shock.
—Ruby, escucha... —Me alejo de ella hacia la casa antes de que diga nada,
no quiero escuchar sus excusas, no quiero verla... Me meto en el baño que
tengo en la habitación para bañarme, un baño largo y lleno de pensamientos
intrusivos.
Al cabo de un rato salgo y me coloco una toalla alrededor del cuerpo, salgo
al balcón para sentir el aire y escuchar el agradable sonido de las olas al
chocar, cierro los ojos para disfrutar del agradable momento. Si Brooke no
hubiese sido una puta imbécil... ¿Ahora estaríamos aquí las dos? Suspiro y
entro a ponerme un camisón para dormir, pero en vez de ir a la cama bajo
en silencio a la playa. Siempre he querido sentarme de noche a ver el mar.
El sonido de las olas chocando con las rocas y la brisa que revuelve mi pelo
y vestido mientras observo el oscuro océano, tan tenebroso y a la vez
hermosamente alumbrado por la luna. Meto mis pies en el agua de la orilla
con una sonrisa.
—Ruby. —Me sobresalto ante la voz tensa de Brooke.
—¿Qué haces aquí? —Me giro y observo su largo cabello suelto y
despeinado por el aire.
—Eso mismo te podría preguntar yo, es peligroso estar aquí a estas horas.
—Dice ella tratando de agarrarme del brazo, cosa que yo evito.
—No quiero, déjame en paz. —Una ola más fuerte me moja hasta la mitad
de la pierna, pero no dejo de mirar a Brooke, quien parece aterrada. —Vete
con tus nuevas amigas, lo estabas pasando genial.
—¿Todo esto es porque tienes celos? —La veo levantar su ceja con la
cicatriz. —Ven aquí, te lo explico para que entiendas de una puta vez. —
Trata de acercarse a mí de nuevo pero vuelvo a alejarme con el ceño
fruncido. Brooke suspira molesta y me agarra del brazo para atraerme a
ella.
—¿Qué mierd...? —Estampa sus labios con los míos en un beso lleno de
rabia mientras agarra mi nuca para atraerme más a ella. Mi cerebro deja de
funcionar ante la acción y acabo siguiendo el beso. Ella separa nuestros
labios y me carga en brazos lejos de la orilla, cuando cree que estamos lo
suficiente lejos me baja con cuidado, ninguna abre la boca en todo
momento, hasta que Brooke suelta una leve risa.
—¿O sea que estás celosa por que he ayudado a una chica que se había
torcido el tobillo? —Habla relajada mientras yo giro la cabeza a ella
sintiendo mis mejillas arder.
—S-se... Oh... —Brooke me agarra de la barbilla para que la mire a los
ojos.
—Ashley me ha dicho que te habías puesto celosa cuando estuvimos en el
coche y luego Igor y ella me explicaron el por qué de tu reacción. —Una
sonrisa pícara asoma en sus labios. —Yo pensaba que era mentira, porque
no podía creerme que tú, la chica más segura de sí misma que conozco,
tenga celos de personas que no le llegan ni a la suela de los zapatos. —Sus
sonrisa se suaviza, su mano acaricia mi mejilla con cariño, mis mejillas
arden y ella me sonríe antes de besarme con cariño a lo que yo correspondo
rodeando con mis brazos su cuello. Me separo de ella y la miro con
vergüenza. —No te tenía por una celosa, preciosa.
—Nunca lo he sido... —Ella me besa la frente. —P-perdona por eso...
—No te disculpes. —Me acaricia la cabeza. —Pero quiero que sepas una
cosa y quiero que se te quede, reina. —La miro curiosa y ella me sonríe,
una sonrías demasiado preciosa, una que me deja sin aliento. —Estoy
demasiado ocupada siendo tuya como para fijarme en alguien más. —Mis
ojos solo la miran a ella y ella solo a mí. ¿Esto es el amor? Si es así, no
quiero que termine nunca.
La amo.
Brooke POV.
La amo.
Es perfecta, es todo lo que he necesitado en esta vida, no necesito a nadie
más.
No se que he hecho bien para conseguirla, pero la quiero cuidar toda su
puta vida.
Es mi jodido motivo para vivir.
Ruby eres mi puta debilidad.
Amamos a nuestras lesbianas.
ECLIPSE OS DESEA FELIZ SAN VALENTÍN
OS QUIERO.
Kaynainx.
Capítulo 6
Bajo del coche de mi amiga, quien está con cara de querer matar a alguien.
Ahora me arrepiento de estar aquí. Ash cierra su coche y caminamos
juntas, la gente nos da algunas miradas de curiosidad que decido evitar.
Al llegar donde deberíamos encontrarnos con Igor, vemos al peli azul con la
hija de puta de Brooke a su lado, quien al vernos borra su sonrisa por
completo y comienza a mirar a su amigo ahora con cara de no entender
nada. No te preocupes cielo, estamos igual.
—Chicassss. Por fin llegáis. —Nos mira sonriente, como siempre. —Estaba
hablando con Brooke antes de que se tenga que ir a los vestuarios para
prepararse. —Brooke bufa con notoria molesta por nuestra presencia y
decide mirar a otro lado con cierta molestia e incomodidad. ¿La
incomodamos? Esto es nuevo. Esbozo una media sonrisa mientras veo a mi
amiga mirarme con la misma desesperación al ver la situación
comprometedora en la que nos ha puesto Igor y segundos después la veo
abalanzarse hacia el más alto.
—Igor, tenemos que hablar. —Mi amiga le agarra el brazo con la fuerza que
le permite su cuerpo, mientras que el chico reprime una sonrisa mientras
Ash se lo lleva a otro lado, por otro lado Brooke y yo nos miramos de reojo,
sin ganas de estar la una cerca de la otra.
Brooke saca su teléfono sin ganas, yo hago la misma acción solo que
dándole miradas de reojo a la castaña, ella gruñe molesta.
—Al final te cobro por mirar. —Habla sin apartar la vista del teléfono. Yo
miro al mío sintiendo un escalofrío recorrer mi espalda.
—A tí no te miraba, egocéntrica. —¿Es lo mejor que se me ha ocurrido
decir? Sí. —Miraba a un chico tras de tí.
—¿Entonces eres heterocuriosa? —Habla Brooke en un tono burlesco, pero
sus palabras hacen que casi me quede sin aire. —¿O bisexual? —Su sonrisa
se ensancha al ver mi notable incomodidad ante su pregunta. —Tienes más
pinta d…—No sé en que momento a aparecido delante de mí, pero me
obligo a dar un paso atrás.
—Cállate la boca, no soy nada de eso. —Gruño mientras la sonrisa de
Brooke no desaparece y ahora añade subir su ceja con la cicatriz a modo de
duda. —Qué a tí te gusten las mujeres no significa que a todos les gusten.
—Digo poniendo cara de asco al decir la última frase.
—Oh. Entiendo… —Ella se acerca a centímetros de mi oído, pero no me
muevo, no entiendo por qué, pero no soy capaz de huir. —¿Eres una
closetera? —Encuentro mis fuerzas de nuevo y la empujo con fuerza, por
un momento puedo ver un atisbo de sorpresa en sus ojos, pero luego
vuelven a esa sonrisa socarrona que usa siempre para sacarme de quicio.
—Escúchame bien. —Pongo un dedo acusador en su pecho y la miro con
rabia. —Que sea la puta última vez que te acercas a mí y se te ocurre decir
mierdas.
—¿O qué Ruby? —Brooke suelta un golpe a mi dedo y me mira enarcando
la ceja.
—O desearás no haberme conocido nunca, Brooke. —Digo pasando por su
lado dándole un leve empujón con el hombro.
No me giro para ver si me sigue alguien, así que subo a la zona más alta de
las gradas y me siento en el primer sitio libre que pillo, con asientos a mis
dos lados vacíos, para que los otros dos se sienten como quieran, observo el
enorme campo recién cortado y regado.
Unos minutos después aparecen Igor y Ash, los dos reprimen una risa.
Enarco una ceja mientras me cruzo de piernas mirándoles.
—¿De qué os reís? —Digo levantando una ceja y los dos se miran
mordiéndose el labio.
—Brooke y tú parece que os lleváis genial, ¿no habéis pensado en quedar
después del partido?. —Dice Igor aguantando la risa que Ash no puede
controlar y yo les miro con el ceño fruncido.
—Voy a dejar dos cosas claras antes de que sigáis con esas bromas de mal
gusto. —Los dos dejan de sonreír y me prestan atención. —Brooke es una
zorra prepotente que no tocaría ni con un jodido palo, antes prefiero tirarme
de un puente a estar cerca de ella, me da asco. Y dos soy heterosexual, no
me atraen lo más mínimo las mujeres, ¿queda claro? —Digo mirándolos a
los ojos seria. Tratando de creerme mi mentira también. Odio a Brooke, eso
es cierto, me da asco y no puedo tenerla cerca por más de 2 minutos, pero
amo a las mujeres, soy demasiado lesbiana, pero eso no lo puede saber
nadie. Los dos asienten con una leve vergüenza en sus miradas. Escucho a
mi amiga musitar un “Lo siento” muy tímido, pero lo dejo estar mientras
los dos se sienta a mi lado derecho, de tal forma que estamos; Yo, Igor y
Ash.
Los tres comenzamos a hablar de otras cosas, cosa que agradezco, hasta que
una voz chirriante nos hace callarnos y mirarnos con el ceño fruncido.
—Esto tiene que ser una coña. —Dice Ash casi poniendo los ojos en
blanco. Yo me tapo la cara con las manos frustrada e Igor rueda los ojos
mirando a las dos personas que se acaban de sentar en frente de nosotras.
—Dilo tataaa, hoy consigues el número de Brooke después del partido, ya
te lo tengo asegurado. —La risa pausada del chico me hace casi reir por lo
ridícula que ha sonado.
—Eres el mejor, no esperaba menos de su mejor amigo, te debo mil, Ar. —
El chico se rasca la nuca y vuelve a reir.
—No es nada, es que soy su mejor… —Arnold se queda en silencio y
quieto como un palo al escuchar la intimidante voz de Igor, la cual hasta a
mí me sorprende.
—¿Amigo? ¿Tú? —Igor engancha a Arnold del cuello de la camiseta y le
echa la espalda hacia atrás en un crujido asqueroso. —Solo eres un jodido
parásito, no eres nada suyo, puto inutil. —Igor suelta con brusquedad a
Arnold, quien agacha la cabeza con leves temblores del cuerpo, en cambio
Mía se ha quedado con los ojos clavados entre Ash y yo.
—¿R-ruby que haces aquí? —Su nerviosismo es palpable, cosa que me
divierte. —¿Y qué haces con ellos? —Sonrío de oreja a oreja mientras
apoyo mi cabeza en mi mejilla.
—Estoy aquí por obligación, no me interesa una mierda este aburrido
partido, así que si me disculpas, voy a hacer una cosa que me encanta. —Mi
mirada se vuelve seria. —Ignorar a los parásitos. —Mía traga duro y vuelve
su cabeza al frente, cosa que hace que esboce una leve sonrisa.
—Girl, me das miedo cuando estás molesta. —Habla mi amiga apoyando su
cabeza en mi hombro, yo río y apoyo mi cabeza sobre la suya.
—Me habéis dejado de mal tercio. —Habla Igor mirándonos con un
puchero, ya no hay rastro del Igor molesto, solo el amigable y feliz. Las dos
reímos y nos ponemos rectas.
Al cabo de unos minutos, las jugadoras salen al campo, con vítores y
abucheos dependiendo de con quien vayas, es un ambiente divertido, hasta
que un grito estridente hace que todos miremos hacia la zona baja de las
gradas, donde una morena de cabello por los hombro salude frenéticamente
a Brooke, esta bufa y se acerca a las gradas, hacia donde está la morena.
—¿Esa no es…? —Hablo y mis dos amigos asienten.
—Madison. —Dicen los dos a la vez. El desagrado no es complicado de
sentir entre nosotros tres, esa chica es un dolor de cabeza para cualquiera,
pero la hija de puta se las apaña para que Brooke acabe dándole un corto
pero sonoro beso, ¿era puto necesario? Miro a mis amigos, quienes tienen
la misma mueca de asco que yo.
—Siempre tiene que dar la puta nota la zorrilla de los cojones. —Habla mi
amiga con asco. —No la puto soporto.
—Ya somos dos. —Bufa el peliazul.
—Tres. —Hablo ahora y los tres nos miramos sintiendo un escalofrío
recorrernos.
Un momento después, están los equipos preparados para dar inicio al
partido. Por lo poco que he aprendido del Fútbol Americano, parece que el
equipo de Brooke comienza atacando, ya que ella está detrás del muro de
jugadoras, sé que es Brooke por el número 21 en su espalda. Myers 21 es un
número demasiado bonito como para que lo lleve una gilipollas como ella.
El silbato da comienzo a la primer jugada del partido, Brooke lanza el balón
hacia una compañera suya que corre hacia delante con una gran velocidad,
lo alcanza y sigue corriendo, hasta que una enemiga la placa haciéndola
caer muy bruscamente.
—Eso tiene pinta de doler. —Dice Ash. —¿No tienen calor?
—Brooke me dijo que se quiere matar del calor. —Trato de reprimir una
risa por imaginar su voz quejándose. ¿Qué mierda digo? El primer cuarto
termina con el equipo de Brooke ganando por un touchdown. Igor se va al
baño y me quedo con Ash, a nuestro rollo hablando.
—Nunca imaginé que fuese entretenido un partido de fútbol americano. —
Digo mirando al equipo de Brooke, donde están bebiendo agua y hablando
animadamente, hasta que veo a Brooke mirarme con la ceja arqueada y su
media sonrisa, hago mueca de asco y vuelvo a mirar a mi amiga.
—Entretenidos son, pero no quería tener que ver a Brooke, ver estos
partidos me traen recuerdos… —Frunce el ceño y luego mira al campo. —
Pero me gustan. —Le sonrío y ella me mira con una sonrisa nostálgica.
Igor vuelve justo antes de que empiece el segundo cuarto, el cual se juega
demasiado violento, al punto de que se ve que hacen faltas a posta, pero
ningún árbitro tira bandera. Los aficionados del equipo de nuestra
universidad se quejan y abuchean, las jugadoras se quejan pero hacen caso
omiso.
Veo a Brooke desde el banquillo con el ceño fruncido, se ve que está de mal
humor, pero no se queja, se mantiene serena, pero se nota el enfado que
lleva encima.
El final del segundo cuarto acaba con el equipo enemigo bastante por
delante del equipo de Brooke. Decido salir a estirar las piernas y por algo de
beber para los tres.
—Nunca imaginé que una superficial vendría a ver un partido roñoso de
una universidad. —Habla la voz a mi derecha mientras recojo las bebidas
en la barra, yo suspiro y miro a la morena que tiene una sonrisa arrogante.
—Lo mismo podría decir de tí. —Digo girando y comienzo a caminar hacia
las gradas de nuevo con la morena a mi lado. —¿Qué quieres?
—Que no te acerques a Brooke. —Pongo los ojos en blanco y la miro.
—No soy una viciosa que persigue mujeres, Madison. —Giro mi cabeza
hacia delante. —No me gustan las mujeres.
—Eso espero. —Habla por última vez antes de irse. Vuelvo a nuestros
asientos y suspiro. Me da mala vibra esa chica.
El tercer tiempo empieza, Brooke se echa hacia atrás para lanzar el balón,
pero no se que se le pasa por la cabeza que sale corriendo con el balón entre
los brazos. Todos en las gradas se levantan con emoción al ver cómo está
llegando a la zona de punto, esquivando a la defensa y corriendo como una
jugadora profesional.
Touchdown del equipo de Neverhill, la gente ruge de emoción y las
compañeras de Brooke se lanzan para abrazarla.
—Es… Buena. —Digo e Igor se ríe.
Brooke se sienta en el banquillo de nuevo, esperando a que vuelvan a
atacar. Evitan por suerte que el equipo enemigo meta touchdown y deciden
tirar a punto, el cual fallan por muy poco, los fanáticos vitorean el fallo y
Brooke se coloca para hacer el saque, quedan menos de 3 minutos para el
final del tiempo.
Brooke da una señal a su compañeras y se colocan, el árbitro pita y la
castaña se echa hacia atrás para lanzar, ella tira el balón hacia una
compañera y la coge, pero una enemiga arremete hacia Brooke dándole un
golpe que la tira unos metros hacia atrás.
El árbitro por fin tira bandera, la jugadora queda encima de Brooke quien
no se mueve mientras se levanta la otra. La defensa se quita el casco con
una sonrisa de satisfacción al ver que no reacciona, las compañeras se
acercan corriendo a tratar de incorporarla para ver si consigue recobrar el
aliento. Igor se levanta de golpe y baja corriendo al campo hacia Brooke,
mientras Ash y yo nos miramos preocupadas.
Vale que es gilipollas, pero esa tía podría haberla matado.
¿Brooke estará bien? Las enemigas son unas hijas de puta.
Madison perra celosa y, ¿Ruby closetera?
Kaynainx.
Capítulo 7
Brooke se medio incorpora con el ceño fruncido y su mano agarra el pecho
de su camiseta con fuerza, la miro con preocupación ya que esa reacción es
por que le cuesta que le llegue el aire a los pulmones. Miro a Igor, quien
camina hacia Brooke con paso ligero.
La gente murmura cosa mientras evalúan la condición de Brooke, quien
tiene los ojos clavados en la rubia de cabello corto que la ha placado, esta
misma está riendo con sus compañeras de manera ruidosa y por la mirada
que le está echando Brooke, no pinta bien.
Un momento después, Brooke se abalanza sobre la rubia, tirándola al suelo
con un golpe seco que corta la respiración del campo, Igor tarda unos
segundos en reaccionar y corre hacia Brooke para apartarla de encima de la
rubia.
—ESO ES UN PLACAJE PUTA INÚTIL. —Brooke se remueve del agarre
de Igor. —COMO SE NOTA QUE NO TE DABAN ATENCIÓN EN TU
CASA. —El árbitro se acerca a Brooke con el ceño fruncido y con el pulgar
hacia arriba sube su mano hasta su cabeza. Brooke deja de moverse y mira a
todo el campo quienes han empezado a insultar al árbitro.
—¿Qué ha pasado? —Ash no me mira pero mi ceño se frunce.
—La acaban de expulsar. —Dice y yo miro de vuelta a Brooke negando con
la cabeza, que idiota es. Me doy cuenta que ella me está mirando fijamente
mientras sale del campo al lado de Igor. ¿Qué me mira tanto la estúpida
esta?
El partido sigue con normalidad una vez que Brooke desaparece del campo,
Ash y yo nos quedamos viéndolo terminar, las expectativas bajaron en el
momento que Brooke fue expulsada, ya que no se veía al equipo jugando
con las mismas ganas. Por suerte termina en una victoria justa del equipo
local.
Ash y yo nos levantamos de nuestros sitios y caminamos fuera de las gradas
hacia el parking, donde vemos a lo lejos a un peliazul muy enfadado quién
está hablando con Brooke que fuma escondida tras un árbol.
—Dejalo ya, va a venir gente y como alguien te vea la cagas. —Le reprende
Igor.
—Qué sí, que ya lo dejo. —Bufa la más baja dejando caer la colilla al suelo
y pisándole. Cuando pasamos por delante de ellos una mano me agarra con
fuerza del brazo. —Tú. —La miro con el ceño fruncido.
—Te dije que no me tocases, ¿que cojones no entiendes sobre eso? —Le
escupo con rabia soltando mi mano de su agarre de mala forma. —No. Me.
TOQUES. —Le doy un bofetón que resuena en todo el lugar. Ashley e Igor
me miran con ojos como platos, Brooke solo mira en dirección a donde la
he abofeteado.
—No sabía que las princesitas sabían dar golpes y resulta que no me
equivocaba. —Brooke me mira con ojos llenos de rabia y su mandíbula se
contrae. Trago duro al darme cuenta de lo que ha pasado y trato de
retroceder. —¿A dónde crees que vas? —Brooke me agarra de las mejillas
con una mano, hundiendo sus dedos en ellas, suelto un quejido por el dolor
y ella me sonríe. —¿Te duele? Pues me la suda. —Me suelta la cara
bruscamente. y la miro con el ceño fruncido.
—Que te hayan expulsado no significa que tengas que ser una gilipollas con
todos, ¿eh? —Me quejo. —¿Te crees que ha importado algo tu expulsión?
Les ha sudado la polla. —Sonrío cuando se gira hacia mí con ojos oscuros
por la rabia.
Su mano impacta en mi mejilla haciéndome perder el equilibrio, Ash me
sujeta con fuerza mientras me trato de enderezar, siento entonces un líquido
espeso caer por mi labio. Venga no me jodas.
—R-Rub… Estás… —Trata de decir Ash mientras se acerca a mí. —
Sangrando… —Igor me mira y luego a Brooke con el ceño fruncido,
Brooke en cambio mira a otro lado tensando la mandíbula.
Me paso los dedos por el labio, para luego mirar a Brooke quien está
mirando a su amigo con el ceño fruncido.
—Oye… —Brooke suspira y Ashley se aparta cuando la castaña camina
hacia mí, agarrando mis mejillas con delicadeza. —Perdona, no quería darte
tan fuerte. —Pasa sus dedos por debajo de la herida del labio, su tacto me
hace querer más de ella, pero entonces la miro a los ojos y la empujo con
fuerza.
—N-No me toques. —Salgo corriendo hacia mi coche con terror de que
alguien nos haya visto, no puedo tener el mismo problema, no aguantaría
otra mierda así. Entro al coche con el pulso acelerado. Unos minutos
después aparece Ashley, quien me hace sobresaltar en el asiento. —¡Ash!
Joder que puto susto.
—Perdona, cielo. —Se sube en el asiento de copiloto y me mira con
preocupación. —¿Estás bien? Tienes el labio hinchado… —Asiento y
coloco las llaves en el contacto.
—Sí, vámonos. —Mi voz suena más fuerte de lo que me esperaba y Ash
decide no volver a preguntarme en todo el camino hacia su casa. Al llegar al
destino, ella se baja sin decirme nada y yo tampoco abro la boca, solo veo
una última mirada triste antes de cerrar la puerta de mi coche.
Conduzco hasta mi casa, donde mi hermano espera en el porche con cara de
preocupación, bajo y cierro para acercarme a él.
—¿Luke? —El se levanta y se acerca a mí. —¿Qué pasa? ¿Por qué estás
fuera?
—¿No has visto tus redes? —Extrañada saco el teléfono y ahí me doy
cuenta de todos los mensajes y citados que hay.
—¿Qué cojones…? —Me meto en las notificaciones y una imagen de
Brooke y yo pegadas me golpea como un puñal. No. NONONONO Miro a
mi hermano, quien me mira con preocupación. Vuelvo a bajar la mirada
para leer:
¿Ruby White está enamorada de la capitana Brooke Myers? ¿Nuestra
modelo estrella es lesbiana? ¿Estará en una relación con la capitana
Myers?
No puede estar pasando esto de verdad, no puede ser que esté volviendo a
pasar toda esta puta mierda, ¿Por qué no me dejan vivir tranquila? Miro al
suelo con el ceño fruncido.
Respiro profundo antes de que un ataque de nervios asome y busco el
contacto de Angélica.
—Corazón, estoy en ello. —Mis ojos se vuelven llorosos al escucharla. —
Mañana mismo estoy allí y conseguiré algo para salir de esta, no te
preocupes.
—Gracias… —Digo en un hilo de voz antes de colgar la llamada con
temblores en mi cuerpo, mi hermano me abraza y yo no puedo evitar dejar
caer las lágrimas que llevaba reteniendo.
—Todo va a estar bien… —Acaricia mi cabeza con cariño. —Vamos
dentro, he hecho pasta con setas. —Habla mientras me tiende la mano para
entrar, yo le sonrío levemente y camino tras de él hasta el interior de la casa.
El fin de semana pasa más rápido de lo que me esperaba y con ello las
miradas de curiosos y los cuchicheos de los chismosos. Nada más entrar en
clase todos los ojos se clavaron en mí.
Una avalancha de frustración me sube por el cuerpo y decido darme media
vuelta y huir cual cobarde, Me siento idiota. Camino hasta otra facultad
para esconderme de todo el mundo, otra vez no, escribo a mi amiga para
que sepa que estoy viva y donde estoy. Camino por los largos pasillos
vacíos del edificio de tecnologías, me di cuenta que es la facultad más
tranquila de todas. Veo por fin mi objetivo, un aula que siempre está vacía,
sonrío para mis adentros. Al entrar en el aula un aroma familiar me hace
fruncir el ceño, Brooke, está con los ojos cerrados sobre una mesa con la
ventana abierta y un cigarro apagado entre los dedos. Esta chica tiene un
problema con el tabaco. Camino en silencio hasta una mesa, después de
cerrar bien la puerta.
Apoyo mi cabeza sobre mis brazos y cierro los ojos para descansar algo,
cosa que no ocurre, ya que mi cabeza me hace tener demasiado
pensamientos negativos, decido mirar a Brooke para poder eliminar la
mierda de mi cabeza… Y funciona; Observar sus ojos cerrados y tranquilos,
su cabello largo y suelto mecerse por la leve corriente que entra por la
ventana y su respiración tranquila. Es tan perfecta que parece irreal. La
cicatriz de su ceja derecha, los piercings que adornan su cara, son extras
que la favorecen demasiado… Brooke abre sus ojos y yo decido hacerme la
dormida.
—¿Qué cojones? —Siento a Brooke removerse en el sitio. —¿Desde
cuándo está esta aquí? —Bufa y yo reprimo una risa al darme cuenta que
está molesta de verme. Jódete. La escucho dar una calada. —Para un puto
sitio tranquilo que tenía y tienes que venir a joderlo. —Cruzo mis brazos y
sonrío mientras abro los ojos para mirarla.
—Entonces va siendo hora de que te busques otro, cariño. —Digo
esbozando una pequeña sonrisa. Ella se tensa y me mira con el ceño
fruncido.
—Genial, encima estás despierta. —Gruñe mientras se apoya en la ventana
y da otra calada. —Eres un coñazo hasta dormida, ¿lo sabías? —Me estiro y
me levanto de mi sitio.
—No más que tú. —Digo caminando hacia ella. —¿Qué haces tú aquí? —
Ella me mira con ojos juzgadores y mira a otro lado.
—Fumar, ¿no lo ves? —Responde de mala gana.
—No si ya lo veo, ¿no se supone que no deberías fumar? —Le recrimino de
brazos cruzados. Me mira a los ojos por fin, pero con molestia.
—¿Y tú no deberías meterte en tus asuntos? —Da una gran calada y suelta
el humo en mi cara. —Eres muy pesada. —Toso quitando el humo de mi
cara y la miro mal, ella en cambio se ríe.
—¿Eres gilipollas o te lo haces? —Hago una mueca de asco y me alejo de
ella. —Cada puto día te odio más, realmente te merecías la expulsión. —
Brooke me mira fijamente.
—¿Qué has dicho? —Pregunta en un tono frío mientras camina hacia mí.
—Que te merecías la puta expulsión, no sé cómo llegaste a ser capitana con
esa actitud tan explosiva. —Le digo mirándola fijamente. Su rostro denota
rabia, mucha rabia. —¿Me vas a pegar otra vez? —Sonrío de lado sintiendo
la herida del labio a medio curar resentirse. Brooke me acorrala en la pared
haciéndome chocar bruscamente contra la pared. Mierda, sí me va a
reventar a hostias. La miro tratando que no vea el miedo que siento ahora
mismo.
—Bien merecida la hostia que te dí. —Me acerco a ella con rabia en los
ojos, ¿cómo mierda se atreve a decirme eso?
—¿Sabes en el puto problema que me has metido? Por tu puta culpa…
—Cállate la puta boca. —Agarra mis mejillas y choca violentamente sus
labios con los míos en un brusco y corto beso. Brooke me mira a los ojos
con odio y yo con confusión.
Se aleja de mí sin mirarme y sale de la clase sin decirme nada más. Yo me
quedo quieta tratando de procesar lo que acaba de pasar. ¿Brooke me ha
besado? ¿Por qué cojones me ha besado? ¿Por qué…? Me toco los labios
con los dedos, ¿por que me ha gustado? Siento mis mejillas arder y me dejo
caer en el suelo para abrazarme las rodillas.
¿A qué cojones estás jugando Brooke?
Deja tu voto y comentario, os lo agradecería y adoraré responderos <3
Capítulo 8
Mi cuerpo aún se siente entumecido por el beso de Brooke, ¿por qué
cojones me ha besado? Me odia y me besa, no la entiendo. Frustrada me
rasco el brazo y salgo de la clase, se me ha hecho bastante tarde y no pienso
ir a ninguna clase más después de esto.
Camino hacia el Parking cuando mi teléfono comienza a vibrar, lo agarro y
veo el nombre de Angélica en él.
—¿Ha habido suerte? —Digo sin mucho ánimo.
—Sí, he podido conseguir la entrevista con Charles. —Dice en un tono
serio. — Vas a tener que modelar en pareja, este viernes a las 18:00.
—Mierda, ese día tenía que ir con Igor y Ash al partido. —Murmuro. —
Bueno, está bien… Pásame la dirección y ya veo cómo voy. —Suspiro
después de colgar, metiendo mi teléfono en el bolso. ¿Ahora cómo les digo
que no puedo ir? Frunzo el ceño y me cruzo de brazos cuando una mano me
agarra, haciéndome sobresaltar.
—Perdona Rub, estabas tan sumida en tus pensamientos que no sabía cómo
hablarte. Dice mi amiga con una mirada cargada de preocupación. —¿Está
todo bien? ¿Por qué has decidido no venir a clase? ¿Es por la foto? —Mi
amiga me suelta el brazo y camina hasta un banco cercano.
—N-no tiene nada que ver con eso. —Digo tratando de sonar convincente.
—Es solo que no me apetecía ir a clase. —Ash frunce el ceño y me mira.
—Dime la verdad, tu no eres de las que se saltan las clases porque no le
apetece ir. —Me siento a su lado y suspiro.
—Ash… No puedo ir el viernes al partido. —Ella se cruza de brazos.
—¿Por qué? —Espeta. —Y deja de mentirme Ruby, soy tu amiga. —Miro a
Ashley con un dilema, es mi amiga, mi mejor amiga.
—Tengo que volver a modelar… —Digo casi en susurro. —Y todo es culpa
de esa foto… —Ash me mira sin entender nada.
—¿Qué tiene que ver la foto con tu carrera de modelo? —Pregunta.
—Todo, me fui de Francia por lo mismo… —Ash mira a un punto fijo y
luego me mira con sorpresa.
—Espera espera… Ruby, ¿cuál es tu sexualidad? —Yo sonrío con pena. —
No me estarás diciendo que huiste porque te empezaron a echar mierda por
ser lesb… —Le tapo la boca con la mano.
—No lo digas en voz alta. —Digo mirando a mi alrededor. —Si sale
realmente a la luz estaré jodida, nadie quiere a una modelo envuelta en
rumores y menos de su sexualidad. Tuve que huir por una foto similar, la
empresa con la que trabajaba me echó por eso. —Me abrazo a mi misma
mientras ella me mira prestando atención y asintiendo con pena. —Así que
para evitar eso de nuevo he conseguido una entrevista, una en la cual pueda
pasar desapercibida mi sexualidad…Así es mejor para todos y para mí… —
Siento los ojos llorosos.
—Ruby… —Trata de acariciarme el brazo, pero me levanto.
—Lo siento, me tengo que ir. —Digo sin mirarla antes de irme a mi coche,
donde no pude contener más las lágrimas.
El viernes llega a gran velocidad y con ello mi audición para la empresa CL
Station, la más prestigiosa de todo el país y mundialmente conocida. Estoy
sentada en el borde de mi cama escribiendo por el grupo que ha hecho
Ashley, dónde estamos ella, Igor y yo.
Ash
Suerte cielo
nosotros te contaremos si expulsan
a la innombrable de nuevo.
Igor
Y si hay chisme del bueno.
Aunque también quiero chisme tuyo.
Jeje.
Ruby
Igor, esa risa ha sonado muy perturbante.
Y sí porfa, contadme todo y yo os contaré lo mío.
Dios, cuánto odio esto.
Igor
Déjalo, Ash y yo te mantenemos.
Ash
Opino lo mismo que el calvo :)
Igor
¿A quien llamas tu calvo, rubia de bote?
Ash
MI RUBIO ES NATURAL.
Por dios,
en qué momento se os ocurrió meteros en el mismo grupo
Igor
Uy, ha venido mi vecina a por nuestra hora del té
Os dejo putitas.
Nos vemos luego Ash.
Y Ruby, mucha mierda corazón.
Ash
Disfruta de tu vieja.
Ruby
Sigo sin superar que la anciana del piso de arriba
vaya siempre a tomar el té con él.
Ash
Ni yo, voy a prepararme para luego
Nos vemos preciosa. ;)
Ruby
Adiós preciosa.
Camino hasta mi espejo y me miro el labio bien maquillado para que no se
note la pequeña herida que apenas se ve. Pero realmente no me fío de esa
gente. Suspiro antes de bajar al coche, busco la dirección en mi teléfono y
arranco hacia el dichoso lugar.
Al llegar un enorme edificio blanco con cristaleras gigantescas en la entrada
me saludan. Es impresionante. Aparco cerca de la puerta, salgo del coche y
llamo a mi mánager.
—Angélica, ya estoy aquí. —Digo nada más descuelga la mujer.
—Perfecto guapa, entra que estoy hablando con la recepcionista. —Me
habla en su habitual tono cariñoso.
Cuelgo la llamada y camino al interior del edificio, donde veo a Angélica
hablando con un mujer de tez morena y cabello negro como el carbón, tiene
una sonrisa agradable. Me acerco a ellas y sonrío tratando de verme amable.
—Buenas tardes. —Saludo y las dos mujeres me sonríen. —Soy Ruby
White.
—Cielo ya estás aquí. —Angélica mira a la mujer. —Si nos disculpas,
vamos a preparar a la reina.
—Perfecto, mucha suerte bonita. —Me dice la amable mujer antes de irme
con Angélica.
Llegamos a una puerta de color magenta con mi nombre en ella, mi
mánager abre la puerta con una sonrisa, me deja entrar primero y lo que veo
es precioso: una habitación con un enorme sofá negro, un tocador con un
espejo gigante de bombillas, el burro con los conjuntos y un zapatero a su
lado, el suelo es de parqué oscuro y las paredes blancas adornadas con
posters de estrellas que han estado antes aquí, todas femeninas. Sonrío a la
mujer tras de mí, quién me mira con una sonrisa tranquila.
—Wow… —Digo sin palabras a lo que Angélica se ríe.
—Espera aquí a que lleguen las tres mujeres que te van a arreglar, vais a ir
con poca ropa, te aviso y… —La sonrisa de mi mánager pasa a una mueca
de disgusto. —Al saber lo de tu rumor, el director ha decidido que siempre
que modeles para él, si al final te acepta, será con un chico el cual ya ha
sido elegido. —Eso último Angélica lo dice con un bufido. —No me
gustaba la idea, pero era la principal condición para que pudieses hacer esta
prueba, luego de que te acepten tendrás que estar con él y firmar un contrato
de confidencialidad en el cual no podrás modelar para ninguna otra empresa
que no sea la suya. —Tuerzo el gesto mientras asiento lentamente, es la
única opción para poder vivir tranquila, fingir toda mi sexualidad para
poder mantenerme… Vivir una vida que no es la que quiero, morir con un
hombre que no amo… Sí, ese será mi futuro, mi perfecto y normal futuro.
Angélica sale de la sala dejándome sola, mirando a un punto fijo, hasta que
el sonido de mi teléfono me saca de mi pesadilla.
Ashley
Brooke está muy enfadada.
No sabemos por qué.
Igor
No deja de buscar algo.
Y está jugando de muy mal humor.
Pero gracias a eso van ganando.
Ruby
¿Brooke enfadada?
Eso es normal en ella
alomejor no ha ido Madison
Esa chica es muy rara.
Igor
No lo sé, cierto es que no he visto a la lapa
Luego le preguntaré.
Pero bueno, ¿qué tal la audición?
Ash
¿La has hecho ya?
Ruby
No, estoy esperando a que me preparen.
Yo os aviso y os mando fotos
;)
Ash
Más te vale.
Disfrútalo, te adoramos Rub.
Igor
Lo que dice Ash :)
OUH TOUCHDOWN DE BROOKE.
Brooke… En mi cabeza se recrea de nuevo la escena del beso, dios cuánto
la odio, ¿cómo pudo hacerme eso e irse sin más? Toco mis labios por
inercia al recordar el tacto de sus labios sobre los míos, cuando unos toques
a la puerta hacen que me sobresalte.
—¿S-sí? —Tartamudeo, ¿en qué mierda estaba pensando? Joder, no puedo
desconcentrarme ahora y menos en gilipolleces así.
—Somos tu maquillista y peluquera. —Una voz de una mujer amable
traspasa la puerta. —¿Podemos pasar?
—Por supuesto, adelante. —Abro la puerta para que puedan entrar y las dos
mujeres; una de unos 40 y otra de unos 30, las dos se ven mujeres muy
elegantes y amables. Les cedo el paso y ellas agradecen mientras introducen
sus carritos y maletines en el interior de mi camerino.
Estoy a un paso más de conocer al director y a mi futura pareja de
cámara… Y en mi cabeza solo está ese jodido beso.
Ahora sabemos por que nuestra pequeña es tan reacia a Brooke :(
Mi pobre bebita…
¿Qué pasará en la audición?
Votad y comentad, amaré leeros y responderos.
Kaynainx.
Capítulo 9
Las mujeres colocan todo su material alrededor de la silla donde me
encuentro: me maquillan con un estilo natural, con colores nudes y tonos
melocotón; me peinan con un blowout estilo los 90 precioso que me hace
decir wow para mis adentros.
Las mujeres me sonríen al verme arreglada, me miro en el espejo con una
sonrisa radiante, luego me levanto y elijo el conjunto a juego con este
maravilloso look y ahora si que parezco una modelo al 100/[Link]ía
mucho que no me sentía tan bien.
—Querida, estás hermosa. —Dice la mujer que me ha hecho el maquillaje.
La otra mujer asiente con una sonrisa de oreja a oreja.
—Sabía que nos iba a sorprender lo preciosa que eres, pero ha sido 1000
veces mejor de lo que imaginábamos. —Las mujeres se despiden y yo
respiro hondo antes de salir al plató; una gran sala de tonos negros y
blancos, con focos, sillas, mesas junto con un escenario enorme y decorado
con tonos dorados.
Allí de pie, veo a Angélica con un hombre de unos 50 años
aproximadamente, otro chico que será más o menos de mi edad arreglado
similar a como estoy yo, debe ser mi pareja de la audición y al lado de este,
un hombre de la misma edad que el primero, atendiendo una llamada.
Camino decidida hacia ellos con lo que creo que es una sonrisa radiante.
—Buenas tardes. —Saludo en un tono cálido. Angélica me sonríe cariñosa
y los otros tres me miran de arriba abajo. El más joven asiente satisfecho, su
cara se me hace familiar… el que supongo que es el director me mira con
una sonrisa perturbante y el hombre con el teléfono decide ignorar mi
presencia y alejarse para seguir hablando por teléfono.
—Ruby, justo estábamos hablando de ti. —Mira a los dos hombres ahora
presentes. —Te presento a quién va a ser tú director en la mayoría de
sesiones, Charles, y a George, tú compañero. —Asiento hacia los dos con
una sonrisa amable, tratando de ocultar el mal sentimiento que me generan
estas dos personas. —El que se acaba de ir es Jason, el manager de Charles.
—Bufa.
—Es un placer, querida… —Habla Charles tendiéndome la mano, la cual
acepto. —Espero que no me decepciones. —El hombre se va sin decir nada
más. George me mira con una sonrisa amable.
—Encantado, princesa. —Agarra mi mano con delicadeza y posa un suave
beso en mi mano. Dios mío, que puto asco me acaba de dar eso. Le sonrío
ladeada, tratando de no poner los ojos en blanco por su actitud de caballero
gilipollas.
Los dos caminamos hacia las cámaras y nos preparamos para nuestra
audición. Lo primero que nos piden es posar por separado, lo cual hago
encantada, siendo natural y con seducción. Él posa coqueto y desentendido,
no me gusta su estilo, pero no estoy en posición de quejarme.
Luego de terminar nuestras sesiones individuales, nos toca posar juntos,
cosa que no me hace mucha gracia, ya que nos obligan a estar muy pegados
y no estoy acostumbrada a esto. Charles nos mira a los dos con una sonrisa.
—Muy bien chicos, ahora quiero que actuéis como una pareja de
enamorados. —Sonríe y yo abro los ojos mucho, ¿cómo?
—Nunca he posado de esa manera. —Digo alejándome del chico a mi lado.
—¿No podemos hacer otra cosa? —El hombre niega.
—Si queréis trabajar conmigo, debéis hacer esto. —Bufo con rabia y
asiento, acercándome de nuevo al chico, quien pasa su brazo por detrás de
mí, dejándolo sobre mi cadera, haciéndome sentir un escalofrío. El chico
me hace girar para acercarme a él, poniéndome en una pose romántica para
todos, menos para mí, acercando su rostro hacia el mío, luego me carga en
brazos como a una princesa. —Muy bien, ahora sentados. —El chico sin
bajarme, se sienta en un sofá y me deja encima de él a horcajadas, yo me
giro para mirar a la cámara, no estoy nada cómoda y eso que siento no es su
puto teléfono. Qué asco, joder.
Al terminar la sesión me alejo lo más rápido que puedo de él y camino
hacia Angélica, quien me espera con una bata. Le susurro un gracias
cuando termino de ponérmela miro al chico que está hablando con su
mánager.
—Ruby, relájate… —No había sentido hasta ahora que estaba temblando.
—Ya ha terminado, ahora cuando te cambies vamos a hablar con Charles,
¿vale? —Asiento mientras camino hacia el camerino con un malestar en el
cuerpo. Mierda, tengo un mal presentimiento.
Me cambio rápidamente para poder irme de este lugar. Salgo y camino
hacia Angélica, quien me sonríe y comienza a caminar hacia una puerta,
llama y la voz del hombre nos invita a entrar.
—Bien, veo que ya estamos todos. —Dice el hombre colocando su barbilla
sobre sus manos cruzadas en la mesa. —Iremos al grano, os quiero a los dos
trabajando para mí, pero hay un problema. —Me mira a los ojos. —Hay
rumores sobre tí y yo no quiero que mi empresa se vaya a la mierda por tu
culpa, así que de ahora en adelante y para el público, vosotros dos seréis
pareja. —Los dos nos miramos con expresiones diferentes. Él me mira con
felicidad y yo con miedo. Esto no puede ser verdad. —Y no voy a
discutirlo, tendréis que besaros y haceros ver como pareja o estáis fuera, los
dos. —Trago duro, no puede estar pasándome esto, pero… Puede que sea
lo mejor… Nos entrega los contratos, luego de leerlos, los firmamos y se los
entregamos de nuevo. Mi vida está sentenciada a un hombre, como debe
ser…George y yo salimos con nuestros mánagers a nuestra espalda, él me
mira de reojo.
—Joder, con lo buena que estás y que te gusten las mujeres… Que
desperdicio. —Acaricia mi mejilla lentamente con una sonrisa perturbante
que me hace tragar duro. —Pero no te preocupes, yo te haré cambiar de
opinión. —Me guiña un ojo mientras me toma de la cintura para atraerme a
él, pegando mis pechos sobre el suyo. Al salir del edificio un tumulto de
paparazzis nos asalta. ¿De dónde cojones han salido?
—¡Ruby, George! ¿Es cierto que estáis saliendo? —El chico sonríe ante la
pregunta, me mira con una sonrisa totalmente diferente a cuando estábamos
dentro y toma mi mano con delicadeza, yo evito hablar y trato de sonreír.
—Ya por fin podemos hacerlo oficial, Ruby y yo llevamos varios meses
juntos. —Sonríe triunfal mientras que yo me muerdo la lengua con una
sonrisa que espero que sirva. —Disfrutad ahora de nuestros futuros
proyectos y acompañarnos en nuestra preciosa relación. —Eleva su voz con
una sonrisa de oreja a oreja y yo me fuerzo a sonreír. Él tira de mí y me
roba un corto beso que es fotografiado por todas las cámaras. Las lágrimas
amenazan con salir, pero las resisto hasta llegar a mi coche donde no puedo
evitar echarme a llorar de la rabia. Se acabaron las confusiones, se acabó
mi vida como la conocía… Debo centrarme en este futuro, un futuro ya
escrito con un hombre. Una llamada me saca de mi pesadilla.
—Ruby, ¿qué mierda es eso de NOVIO? —Ash suena molesta —¿Qué ha
pasado?
—Sí, tengo que estar con un hombre, así ha debido ser siempre. —Hablo
tratando de evitar las lágrimas que me hacen arder los ojos. —No hay nada
más que hablar. —El silencio tras la línea me abruma.
—Ven a mi casa y hablamos, ¿vale? —Me dice en un tono cariñoso.
—Vale… —Susurro antes de colgar y arranco el coche tomando aire.
Conduzco hasta casa de Ash, quien está en el porche de brazos cruzados
esperándome con el ceño fruncido. Bajo del coche y la miro, sintiendo mis
ojos arder, pero lo retengo, así que camino hacia ella quien me recibe con
un abrazo.
—Ash… —Comienzo, ella me acaricia la cabeza.
—Buscaremos una solución. —Besa mi frente y me guía hacia dentro de su
casa. —Ahora lo que necesitas es desahogarte y hundir tu cara en una
tarrina de helado.
—No hay solución, Ashley y lo último no suena mal… —Le sonrío triste
mientras ella me arrastra hacia el gigante sofá y yo me siento, me quito los
tacones y me cruzo de piernas en el sofá, mientras Ash va a la cocina a por
dos tarrinas de Ben & Jerry’s; Cookie Dough, para mí y otro de Chocolate
Fudge Brownie para ella. —Oh, Ashley que bien me conoces… —Le
sonrío mientras recibo la tarrina con una cuchara sopera.
—Lo sé, por eso soy tu mejor amiga. —Se echa un mechón hacia atrás de
manera digna con una sonrisa divertida. Se sienta a mi lado y agarra su
teléfono para encender la televisión, conecta HBO y pone la serie de
Euphoria.
—Nunca pensaría que Maddie es la hostia. —Digo riéndome y metiéndome
en la boca otra cucharada de helado. —Esta mujer es Dios.
—Y que lo digas, esta Maddie es brutal, me encanta. —Clava la cuchara en
la tarrina y para la serie. —Voy al baño, dame un momento. —Asiento y
ella se levanta, dejándome sola en ese enorme salón.
Agarro mi teléfono y veo muchas notificaciones de que se me ha etiquetado
en imágenes, bufo molesta y decido ver alguna de ella: Son todas sobre el
beso de George y yo, mi cuerpo se revuelve y unas ganas de llorar
amenazan mis ojos. Es lo que debe ser…¿Por qué me afecta tanto estar con
un hombre? Leo los comentarios, todos ellos de hombres halagando a
George y alguna chica llamándome de todo por estar con él. Me molesta y
me asquea todo esto… Pero debo seguir adelante con mi gran futuro, sin
rumores y con un hombre, un gran hombre. Ashley llega y la miro con
lágrimas cayendo por mis ojos que no sabía que estaban ahí y ella camina
hacia mí, fundiéndonos en un tierno abrazo.
—Ashley, estoy bien… Son solo todos los cambios en un momento, es todo
complicado ahora, pero lo superaré. —Me separo limpiándome las
lágrimas. Ash me mira con el ceño fruncido y se sienta a mi lado, de brazos
cruzados.
—¿Me vas a contar por qué te estás conformando con esta mierda? —
Susurra mientras yo asiento.
—Hace un año… —Tomo aire, porque esto que estoy a punto de decir,
nunca lo he dicho en voz alta. —Hace unos años conocí a una chica, solo
hablábamos por mensaje o llamadas ya que conocía las reglas, no podía
tener pareja y mucho menos del mismo sexo, eso sería la caída de mi
carrera… Pero no pude evitar sentir algo por ella hasta el punto de decidir
yo misma invitarla a salir a tomar algo a una cafetería, lo que no sabía es
que unos paparazzi andaban por ahí… Y nos vieron tras la cristalera… —
Mi voz comienza a cortarse. —E-el rumor se comenzó a expandir de un
momento a otro, ella me bloqueó, la gente hablaba de mí y la empresa
decidió echarme… A mi madre no le hizo gracia y me mandó a buscar algo,
no quería, porque pensé que ahora fuera del mundo sería feliz, pero no
pasó… La gente me miraba mal, las empresas me echaban… Y mi mánager
me aconsejó dejarlo estar por ahora. —Tomo aire, sintiendo mi cuerpo
relajarse un poco al soltar esto. —Decidí huir de Francia y volver a donde
estaba viviendo mi hermano con una chacha, claro, esto sin consultar a mi
madre a quien ignoré sus llamadas. —La miro por fin a los ojos, tiene una
mirada confusa y de enfado. —Todo iba bien hasta que de repente pasó lo
de la foto y el rumor que creía que solo circulaba por Francia, llegó aquí, así
que he tenido que hacer esto para poder tener trabajo y poder vivir como
una persona normal, así que aquí estoy ahora, “saliendo” con un modelo
famoso y soy feliz. —Las lágrimas caen traicioneras mientras sonrío, mi
amiga se acerca a mí y me abraza. —Ashley, no quiero vivir así, pero no
tengo opciones, algo que amaba hacer ahora lo odio y aún más lo odio
después de hoy.
—Ruby… Gracias por decirme esto. —Mira a un punto fijo frunciendo el
ceño. —Y no eres menos normal por que te guste alguien de tu mismo sexo,
eso sobraba. —Ash me mira a los ojos. —Vamos a buscar una solución,
¿vale? —Frunzo el ceño.
—Ya te he dicho que no necesitas buscar solución. —Me levanto y la miro
de reojo. —Y perdón por lo otro si te ha molestado. —Suspira y me mira
con una sonrisa.
—Vamos a dormir, que es tarde y mañana tenemos cosas que hacer. —Me
sonríe y yo muevo la cabeza a un lado con duda.
—¿A dónde? —Pregunto y ella solo niega sin borrar la sonrisa.
—Ya lo verás. —Se levanta y tienda su mano hacia mí, acepto y la sigo a
escasos metros hasta su cuarto, donde nos ponemos nuestros camisones, me
recojo el pelo en una trenza y Ash trae dos mascarillas de arándanos, las
cuales nos dejan las caras muy hidratadas y fresquitas al dormir.
La mañana siguiente llega rápido, me despierto antes que Ash y sonrío, por
fin la voy a poder hacer un desayuno. Bajo a la cocina, donde está la criada
preparándose para comenzar a preparar el desayuno, la saludo.
—Buenos días Margaret. —La mujer me sonríe amable.
—Buenos días señorita White, ¿qué hace tan pronto despierta? —Me mira
extrañada y la sonrío.
—Quiero prepararle algo a Ashley. —Ella sonríe amable y asiente.
—Ayúdame a prepararle algo dulce y frío para estos tiempos aún cálidos,
cielo. —Sonrío y asiento Ash ha sacado el decir “cielo” de esta mujer. Las
dos preparamos un copioso desayuno para Ash y para mí, dejamos todo en
la mesa del comedor, para luego subir a la habitación de mi amiga, quien
aún está dormida. Me siento a su lado y aparto un mechón que cae por su
rostro.
—Buenos días, Ash. —Le digo en un tono cálido que la hace sonreír. —El
desayuno está listo. —Abre sus ojos y me mira sonriente, entonces me fijo
en las leves ojeras que rodean sus hermosos ojos color cielo.
—¿Has hecho el desayuno? —La sonrío traviesa. —Qué romántica eres,
cielo.
—Lo sé, soy la mujer perfecta. —La vacilo y ella se ríe mientras se sienta a
mi lado, apoya su cabeza en mi hombro y suspira.
—Eres perfecta, Ruby… —Susurra y se levanta a ponerse su bata, yo la
observo con una mirada seria, a qué viene esto ahora. Bajamos al comedor
para sentarnos a desayunar, luego de eso, observo a mi amiga con los ojos
entrecerrados.
—¿A dónde me vas a querer llevar? Aún no me has dicho nada. —Ella
sonríe traviesa y mira a otro lado. Yo, frunzo el ceño.
—Cámbiate y lo verás. —Se levanta con su sonrisa traviesa y se dirige a su
cuarto, yo la sigo por detrás y agarro mi ropa de la bolsa; unos pantalones
de tiro alto negros y pata ancha, un croptop de espalda abierta sin mangas
del mismo color y unas converse negras, me recojo el cabello en una cola
de caballo y me hago un maquillaje liviano. Ash en cambio lleva un vestido
blanco por mitad del muslo con vuelo, unas converse blancas, su cabello
está recogido en una media coleta con un lazo blanco y un maquillaje
básico. Cada una agarra su bolso y caminamos hasta el cupra de mi amiga.
—¿Hoy el cupra? —Ella sonríe divertida.
—Es para no dar tanto el cante. —Habla mientras monta en el coche, la
imito y nos miramos sonrientes. —Vamos al sitio por fin. —Dice
arrancando el coche. Ash conduce hasta un centro comercial enorme, no es
el habitual que va ella, lleno de lujos, pero es bonito con sus paredes
blancas y cristaleras.
Mi amiga aparca en un sitio cercano a la puerta de subida al centro
comercial, salimos del coche y caminamos hasta llegar a las escaleras
mecánicas que nos llevan a la planta de arriba.
—No hay nada mejor para distraerte que irnos un día fuera de compras y a
comer fuera, podemos ver una película o jugar a los bolos. —Me sonríe ella
y yo no puedo evitar no sonreír.
—Gracias Ash, eres la mejor. —Ella me mira complacida.
—Lo sé. —Se echa el cabello hacia atrás. —No hace fal…
—Ashley, pedazo de puta. —Una voz familiar nos hace girarnos. —Y
Ruby, preciosa mía, ¿cómo estás? —Igor, quien ahora tiene el pelo rosa
camina a abrazarnos en sus largos brazos. —Te extrañé el viernes. —Hace
un puchero y yo me río.
—Yo también te extrañé. —Le digo apartándome de él y mi amiga, quien
sonríe a más alto.
—¿Y qué haces aquí? —Él sonríe de oreja a oreja.
—Estoy con Brooke, que íbamos a las recreativas. —Veo a Brooke, quien
me mira con el ceño fruncido mientras se acerca, aparto la mirada. —¿Os
queréis venir?
—Si estuvieses solo sí, pero con esa aquí no. —Habla mi amiga señalando a
Brooke con el ceño fruncido.
—Eh, ni de coña vienen estas dos. —Habla Brooke cuando llega a donde
estaba su amigo. —Antes me tiro a las putas vías de un tren que pasar una
tarde entera con la reina y su lacaya. — Igor suspira exasperado.
—¿Sabes qué? —Digo y los tres me miran fijamente. —Vamos a quedarnos
con ellos, Ash.
—¿Qué? —Habla mi amiga.
—¿Perdón? —Ahora habla Brooke.
—Ruby te quiero. —Dice Igor con felicidad. —Bien, decidido. —Igor
agarra a Brooke y Ashley por un brazo a cada una y camina, llevándolas a
rastras. —Vamos a divertirnos. —Dice alegremente el chico, yo les sigo
andando con una sonrisa maliciosa en mis labios. Me apetece divertirme un
rato después de la mierda de ayer y, ¿qué mejor manera que jodiéndole una
tarde a Brooke?
Lo siento por mi Ruby, que la estoy puteando a más no poder
esto es por el bien de la trama, no me odiéis ;-;
Votad y comentad, amaré leeros y contestar vuestros comentarios.
Kaynainx.
Capítulo 10
Ash y yo seguimos a Brooke e Igor, quienes caminan y discuten por lo bajo
la decisión del alto. Miro a mi amiga, quien está de morros porque lo último
que quería era pasar una tarde con Brooke.
—Ashley, piensa que no vas a estar a solas con ella y aparte, vamos a estar
con Igor así que seguro que nos reímos. —Mi amiga esboza una suave
sonrisa y asiente.
Al llegar a la zona, una enorme puerta con neones morados y azules nos
saluda, Ash y yo miramos asombradas el lugar repleto de luces y máquinas
de diferentes tipos y épocas.
—Wow, pero ¿y este lugar? —Digo observando a mi alrededor. —Es
enorme y tiene arcades antiguos y los más nuevos. —Sonrío mientras
camino y observo todas las máquinas.
—¿Por qué nunca me habéis traído aquí? —Habla mi amiga con el ceño
fruncido. Igor mira a Brooke y esta solo levanta una ceja.
—Y yo qué coño iba a saber.— Bufa Brooke. —Joder Ashley, solo decías
que te gustaban las cosas caras, a mi que me cuentas.
—Que asco me das, Brooke. —La mencionada pone los ojos en blanco y
camina hacia Igor, quien está frente a cuatro canastas de baloncesto. —¿Y
esto?
—¿Queréis jugar? —Habla el pelirosa con una sonrisa de oreja a oreja. Ash
me mira sonriendo con emoción y asiento. Brooke mira a su amigo con una
sonrisa ladeada.
—¿Estás seguro que quieres perder? —Habla la castaña.
—Permíteme dudarlo. —Dice Igor con una sonrisa. Ash y yo nos miramos
divertidas y nos colocamos en una canasta, Igor hace lo mismo y se coloca
a mi lado, dejando libre solo el sitio entre Ash y yo. Brooke nos mira con el
ceño fruncido.
—Me lo poneis más fácil si estoy entre vosotras. —Habla relajada. Ash y
yo la asesinamos con la mirada y ella solo se encoge de hombros y mete
una moneda. —Vamos. —Los tres hacemos lo mismo que ella e insertamos
la moneda en las máquinas.
Todos comenzamos a lanzar las pelotas al aro, no veo a los demás, pero
consigo encestar la mayoría de lanzamientos, sonrío satisfecha cuando veo
21 canasta encestada. Giro mi cabeza hacia mi amiga, quien ha encestado
10, Igor ha encestado 15 y Brooke ha encestado… 32, ¿cómo?
—Joder Brooke, siempre haces lo mismo. —Se ríe el alto, haciendo sonreír
a la castaña.
—Y esta vez sin meterme dentro, ¿eh? —Se ríe Brooke. Ash y yo nos
miramos sin entender nada.
—Hostia Ruby, tú tampoco eres mala. —Dice el pelirosa sin borrar la
sonrisa y yo sonrío con vergüenza. Ash se acerca a mirar mi pantalla y hace
una O con sus labios.
—¿Desde cuándo sabes encestar? Eres multifacética. —Me sonríe y yo la
sonrío de vuelta. veo a Brooke que pone los ojos en blanco.
—Venga que sí, vamos a otra cosa que me duermo aquí. —Habla Brooke
caminando hacia otros juegos. Igor la sigue y nosotras vemos detrás.
—Brooke, te reto a las motos. —Señala Igor a dos motos solitarias
enganchadas en una máquina. Brooke sonríe de lado y asiente.
—Hoy tienes ganas de perder, ¿no? —Camina confiada y con una sonrisa
en los labios.
—Ya lo veremos. —Sonríe Igor y la sigue, Ash me mira con una sonrisa
malévola cuando me giro a verla.
—¿Qué? —Digo moviendo la cabeza a un lado.
—Vamos a los coches esos. —Dice mientras camina hacia los
mencionados, la sigo con una sonrisa divertida.
—¿Quieres que corramos con coches? —Ella se sienta en uno de ellos y me
mira decidida, metiendo la moneda.
—Quiero verte perder. —Alzo una ceja con diversión y me siento a su lado,
en el otro coche, inserto la moneda y la miro.
—Perfecto, veamos quién pierde. —Miro al frente cuando la cuenta atrás
comienza.
—SOY LA MEJOR, DI QUE SOY LA MEJOR. —Grita mi amiga
emocionada.
Perdí. Miro a mi amiga, quien está delante de mí con una sonrisa radiante
que me contagia… Y es normal que perdiese cuando sentía la mirada
penetrante de Brooke en mi nuca, joder, podría haberse ido a otro lado,
pero aquí la tengo, mirándome con una sonrisa que me irrita. La miro de
reojo frunciendo el ceño.
—Eres la mejor, Ash. —Sonrío a mi amiga, quien está dando saltitos de
felicidad.
—Ash, Ash. —Habla Igor agarrando del brazo a la rubia. —Vamos a esa
recreativa tú y yo. —Mi amiga asiente y se deja arrastrar por el más alto.
Ahora solo quedamos Brooke y yo… La miro de reojo, está con el teléfono
con cara de pocos amigos. A mí tampoco me apetece estar contigo. Detrás
de ella veo una máquina con una forma redondeada de disparos con una
cortina que oculta el interior. Sonrío y camino pasando por el lado de
Brooke hacia el aparato, aquí no me ven hacer el ridículo. Entro en ello y
veo la enorme pantalla con las dos pistolas delante de esta.
—La hostia, siempre he querido jugar a una de estas. —Hablo emocionada.
—¿No has jugado nunca a una así? —Me sobresalto y miro a la castaña que
acaba de entrar al cubículo con una sonrisa de lado. —¿Te tenían en una
burbuja encerrada o como? —La miro con el ceño fruncido y agarro una
pistola.
—Nunca pude jugar como los demás niños, tenía otras obligaciones. —
Digo sin mirarla. —Pero eso a ti no te importa. ¿Por qué estás aquí?
—Me hizo gracia ver como ibas hacia esta máquina como una cría, ¿quieres
jugar? —Alza la ceja de la cicatriz. —¿O no te atreves? —La miro
entornando los ojos desafiante.
—Pruébame. —Meto una moneda en la máquina y le guiño un ojo. La
escucho reírse sarcásticamente.
—Es curioso verte desafiarme tan segura. —Mete una moneda en su lado
de la máquina y se prepara. —Veamos de lo que eres capaz, reina.
—No me llames así. —Damos start al juego, Brooke dispara a una
velocidad que no me explico y evidentemente acaba ganando, por mucho.
—Eres una puta tramposa. —Me cruzo de brazos y la miro haciendo un
puchero. —No tiene sentido la velocidad con la que estabas disparando.
—¿No? Solo he jugado con mis trucos, son muchos años. —Se ríe y me
mira a los ojos, y esboza una sonrisa levantando su ceja, sin burla, una
sonrisa que me hace sentir calor en mis mejillas, ¿cómo puede alzar la ceja
y sonreír así de bonito? La miro embobada por su sonrisa, por sus ojos y
sus piercings. Es demasiado hermosa para ser real… —¿Tengo algo en la
cara? ¿O te gusta lo que ves? —Se acerca peligrosamente a mí con una
mirada seria y llena de atención, pero no quiero quitarme, ¿por qué no
quiero quitarme? Debería apartarme, esto no debe pasar.
—Odio lo que veo. —Susurro cerca de sus labios, haciéndola esbozar una
sonrisa divertida. —Te odio.
—Ahora dímelo mirándome a los ojos… —Dice en un susurro sobre mis
labios.
—CHICASSSS. —La cortina se abre de golpe y las dos nos separamos de
un salto. —Coño, ¿estais bien? —Dice Igor extrañado.
—Me has asustado, ¿tú qué crees? —Digo pegada a la pared con la mano
en el pecho y sintiendo un calor recorrerme el cuerpo, en cambio Brooke
sale con una mueca de desagrado. La miro de reojo con el ceño fruncido.
Gilipollas. —¿Qué vamos a hacer ahora? —Salgo mirando a mis amigos
con una sonrisa forzada, joder casi dejo que me vuelva a besar.
—¡Vamos a jugar al hockey de aire, Rub! —Dice mi amiga con una sonrisa
de oreja a oreja. Asiento y la sigo, seguida de Brooke e Igor quienes van a
jugar al 4 en raya con balones de baloncesto. La tarde pasa entre risas y
Brooke siendo relativamente agradable, pero dándome miradas que no
descifro. Nos acabamos sentando en una mesa para tomar algo, me levanto
con Ashley y vamos a la barra a pedir.
—Hola, queremos dos desperados de mojito y dos tintos con limón. —Digo
en un tono agradable, el camarero nos sonríe de una manera que conozco
bien.
—Hola preciosas, ¿no preferís venir conmigo? —Ash enarca una ceja y yo
me cruzo de brazos con ojos en blanco. —Las dos tenéis pinta de dar unos
buenos sentones. —Ash y yo nos miramos con asco, abro la boca para
mandarle a la mierda cuando una voz me hace callar.
—Y tú tienes pinta de no haber tocado una mujer en tu vida, venga
gilipollas, danos las bebidas y vete a cascarte pajas en el almacén. —
Brooke está detrás de nosotras con los ojos llenos de rabia. El chico mira a
Brooke con cara de pánico y rápidamente nos da todo lo que hemos pedido.
—I-invita la casa. —Ash y yo recogemos todo y Brooke se queda con el
chico de la barra mientras nos vamos a la mesa. ¿A que ha venido eso? Me
siento junto a mi amiga e Igor nos sonríe.
—Ese chaval es un soplapollas. —Habla el pelirosa. —Siempre ha sido un
puto baboso, así que le he dicho que vaya en vuestra ayuda. — Eso me
cuadra más de su parte.
Brooke se sienta al lado de Igor con el ceño fruncido, coge la botella y da
un largo sorbo. Miro a mi alrededor y suspiro mientras doy un sorbo al
tinto. Brooke está con el teléfono. Ash, Igor y yo empezamos a marujear y
criticar a todos los que vemos.
—Voy un momento al baño. —Les digo mientras me levanto y camino al
lavabo. Entro y me miro al espejo, Brooke casi me besa mientras jugamos y
lo peor de todo es que no quería apartarme, ¿pero a qué coño juego? No
puedo estar con ella y mucho menos besarnos. Estoy con George, estamos
juntos y es lo que debo hacer, no jugar a la heterocuriosa por una chica que
me cae como el puto culo. Suspiro pesadamente, me peino un poco y sonrío
tratando de verme natural, como siempre debo ser, sonriente y servicial
para un hombre. La puerta se abre y unos pasos se acercan a mí.
—¿Estás pensando que vas a ponerte mañana o qué? —Me habla al oído,
me giro de golpe y la miro a los ojos con molestia.
—Joder Brooke. —La miro a los ojos con el ceño fruncido. —Podrías
avisar, ¿no? —enarca la ceja con la cicatriz y sonríe.
—Es más divertido así, reina. —Se acerca a mí, peligrosamente. — He
visto que estás con alguien, pero que yo recuerde cuando te besé no quisiste
apartarte y se ve que quieres que lo haga de nuevo.
—¿A ti qué te importa? No me gustan las mujeres, me dan asco y sobre
todo las que son como tú. —Me acerco a ella con molestia. —Me gustan los
hombres, las pollas y el… —Su boca se estampa contra la mía con
violencia y un gemido se escapa de mi boca. Mierda, no puedo apartarme
de ella y no me está sujetando, mi cuerpo desea esto, yo deseo esto, quiero
que me bese así, y no quiero evitarlo. —Brooke… —Gimo su nombre, y
enredo mis dedos por su cabello. Ella me carga por el culo y me mete en
una cabina del baño, joder, me encanta, no puedo parar, no quiero parar. Se
aleja de mi boca y gimo molesta al notar su ausencia, pero entonces,
empieza a besar y morder mi cuello, suelto un gemido más fuerte de lo que
creía y Brooke me tapa la boca con su mano.
La puerta del baño se abre y escucho a chicas hablar, mi cuerpo se tensa y
miro hacia la puerta cerrada del cubículo.
—¿Habéis visto a Ruby con George? Hacen una pareja ideal, quiero una
relación así. —Separo de golpe a Brooke y la miro con el aliento
entrecortado, ella me mira con deseo y confusión, su piel emana calor al
igual que la mía. Frunzo el ceño mientras espero que las chicas se vayan,
cuando me aseguro que no están, miro a Brooke.
—Bájame. —Sube su ceja extrañada. —Que me bajes joder. —susurro
molesta. Ella me baja y la miro a los ojos. —No vuelvas a tocarme, sucia
lesbiana de mierda. Yo no estoy enferma. —Sus ojos se oscurecen y da un
golpe justo al lado de mi cabeza.
—Repite lo que acabas de decir. —Sus ojos rezuman fuego, pero no puedo
quedarme. No sabiendo lo que me juego y sabiendo que esto está mal, esto
que siento por ella es asqueroso.
—Que yo no estoy enferma como tú. —Salgo del baño rápidamente.
Mierda, ¿en qué coño estaba pensando? Me agarra de la muñeca
haciéndome daño, la empujo con fuerza y salgo corriendo del baño antes de
que venga a por mí. No puedo estar aquí, no puedo volver a estar cerca de
ella. Salgo de la sala de recreativos y me voy hasta la entrada del centro
comercial. ¿Mierda cómo vuelvo a casa? No he avisado a Igor ni Ashley.
La gente me mira sabiendo quien soy, cuchicheando y admirando, algunos
con recelo y otros dudan en acercarse, trato de sonreír a todos.
—R-ruby… ¿Dónde está George? —Me tenso y luego pienso en ello,
podría… Joder, debería.
—Justo le iba a llamar para que viniese a por mí, ya he terminado mis
compras y quería que viniese conmigo para irnos a cenar. —Digo con una
sonrisa tierna. —Si me permitís… —La gente me deja mi espacio e
intimidad para llamar al dichoso George. Busco su contacto y le doy a
llamar.
—Qué mierda quieres, mujer. —Suspiro con un tic en el ojo.
—George, querido, ¿te importaría venir a por mí al centro comercial
KittyHall? —Escucho su bufido con molestia.
—Joder Ruby, esta te la guardo por hacerme salir de mi casa cuando estoy
descansando. —Cierro los ojos y sonrío de nuevo.
—Claro amor, aquí te espero, estoy deseando verte.
—Lo único que deseo verte son las tetas y el culo, ya voy para allá. —
Cuelga y yo dejo un momento el teléfono en mi oído para cerrar la llamada
como querrían todos aquí.
—Gracias, te quiero. —Hago que corto la llamada y camino hacia la
entrada del parking, donde unos diez minutos después aparece George en su
Audi R8 Spider sin techo, lleva unas gafas de sol y cara de perro, suspiro y
fuerzo una sonrisa. —Hola cariño. —Él baja sus gafas y me mira de arriba
abajo.
—Sube, vas vestida como una puta. —Suelta y mi cuerpo pierde fuerza. —
Sube de una vez. —Hago lo que pide y me siento a su lado, me agarra con
una mano de las mejillas y me acerca a él. —Cada vez que me veas me
besas, ¿estamos? —Asiento rápidamente y le beso, pero este beso se siente
diferente, me siento usada, me asquea, pero debo aguantar. —Joder, de
verdad eres una puta. —Sonríe satisfecho y agarra mi mano. Espero que te
hagas cargo. —Miro hacia donde quiere dirigir mi mano y la aparto
bruscamente.
—Ni de puta coña, hay límites. —Le digo y frunce el ceño mientras asiente.
—Bien, perfecto, respetaré tus putos límites. —Dice soltando mi mano y
colocándose para conducir. —Pero vas a venir ahora a mi casa. —Frunzo el
ceño. —Me lo debes por hacerme salir a recogerte.
—Ugh, como quieras, pero vámonos de una puta vez. —Apoyo mi codo en
la puerta y cierro los ojos dejando que el aire me golpee la cara. No debo
dejar que se sobrepase conmigo, no me gusta lo más mínimo pero tengo que
mantener esta mierda porque es lo normal. Acabaré siendo su mujer,
cuidaré la casa con nuestros hijos y él se irá a trabajar… Dejándome
sola… Sí, eso es vivir, no la mierda de ser lesbiana, eso es… Antinatural.
¿No?
Ruby homofobica, Ruby no acepta su sexualidad y Ruby es tontita.
George me da puto asco, no se ni como soy capaz de escribirle
Y que momento más intenso con las lesbianas de confianza, a ver si
Ruby empieza a usar la cabeza y no piense como una tradwife.
Capítulo 11
George conduce en silencio hacia su casa cuando me llega un mensaje del
grupo donde estamos Igor, Ashley y yo. Con miedo leo el chat mientras
más mensajes van [Link].
Ash
Ruby, a qué cojones estás jugando, ¿tía?
Primero me sueltas una a mí, lo entendí
Porque estabas tensa... Pero lo de Brooke a que mierda ha venido.
Ojo que no la estoy defendiendo, pero había otras maneras
Si te has enfadado...
Igor
No me imaginaba que fueses así
Eso no venía a cuento.
Si te da asco pues no te juntes con nosotros
Que seguro que por ahí hay algunas como tú
Que no están “enfermas”.
Ash
Igor, se que estás enfadado, pero no te pases tampoco.
Igor
Si me paso, no puede venir esta puta prepotente
A insultar a Brooke por la puta cara.
No me sale de los cojones, vete con tu puto novio
Y deja a los enfermos en paz.
Ash
Ruby... No entiendo por qué estás así, pero
La verdad es que me has decepcionado...
Te tenía como otra persona.
Ahogo las lágrimas que amenazan con salir, mientras leo los mensajes.
Ahora mis amigos me odian y todo por esta [Link]ían entenderme...
Deberían entender por la mierda que estoy pasando, son egoístas, son
todos egoístas. Tomo aire cuando llegamos a la mansión de George, una
enorme y descolorida, solo predominan los tonos grises, enormes
ventanales y un patio delantero lleno de rocas de tonos similares al edificio.
Tienen un porche con un par de coches, todos menos lujosos que el de
George, este aparca en su plaza y bajamos del coche.
Miro de nuevo el edificio y un escalofrío me recorre la espalda al recordar
las palabras de mi pareja, realmente no quiero hacer esto ahora. Miro a
George con algo de temor en el cuerpo y camino hacia él, tengo que entrar
con él y hacer cosas de parejas. Seguramente cuando pase un tiempo con él
me acostumbre, serán los nervios del primer romance, pero en esta ocasión
es real.
—Joder que lenta eres, venga coño. —Habla George sin ganas. No voy a ir
con él. Camina hacia donde estoy estática y le miro con el ceño fruncido.
—Me voy a mi casa. —Me mira con los ojos llenos de sorpresa, pero no
duran un segundo antes de pasar a una mirada de rabia. Me giro para irme,
pero me agarra con fuerza de la muñeca.
—¿He ido a por tí para que ahora te vayas y me dejes con las ganas? —Me
replica apretando más mi muñeca. Suelto un quejido por el dolor. —¿Quién
mierda te crees que eres, zorrita? —Me atrae hacia el con fuerza y ahora me
agarra de las mejillas con una mano y con la otra me sujeta la cintura con
fuerza.
—P-porfavor suéltame. —Gimoteo entre lágrimas que han comenzado a
caer por el miedo que siento. —M-me quiero ir... —Me suelta de golpe,
haciéndome caer al suelo, donde me vuelve agarrar de las mejillas,
clavando sus dedos con fuerza para luego soltarme un bofetón que me hace
quedar sobre el suelo.
Mi boca sabe a sangre y siento mi mejilla ardiendo y como si gotease algo
por ella. Miro a George quien me mira desde encima de mí con una sonrisa
de superioridad. Me trato de incorporar mientras él mira mis movimientos.
—E-está bien... Haré lo que quieras... —Él me sonríe de esa manera
escalofriantemente familiar.
—Quítate la ropa. —Dice con una sonrisa de oreja a oreja. —Toda. —Trago
duro con miedo y temblando comienzo a quitarme los zapatos. —MÁS
RÁPIDO. —Me quito los dos zapatos y me levanto despacio mirándole a
los ojos. —Muy bien, ahora el vestido. —Sonríe y yo le sonrío de vuelta
cuando le tiro los zapatos a la cara y salgo corriendo de la casa. Corro como
si me fuese la vida en ello y corro hasta que creo que estoy lo suficiente
lejos como para poder parar. Respiro agitada, escondida en un callejón.
Siento mis pies arder por ir descalza y me dejo caer al suelo a llorar de la
impotencia y el miedo que he [Link] a mis amigos, quiero irme a
casa... Miro a todos lados esperando que no esté George y salgo de allí,
corriendo de nuevo hasta que llego a mi casa, entrada la noche. Mi hermano
está en el porche sentado esperando con cara de preocupación, cuando me
ve, sale corriendo hacia mí.
—¡Ruby! Joder... ¿Qué te ha pasado? —Trata de tocar mi cara pero le doy
un manotazo para que no lo haga, le miro con culpa y entro corriendo a casa
sin decirle nada. —RUBY. —Grita pero le ignoro cuando subo por las
escaleras y cierro de un portazo mi puerta. Me dejo caer al suelo, sintiendo
todo el cuerpo dolorido, mis pies ardiendo y mis pulmones echando fuego
por la carrera.
—¿Qué hago ahora? —Digo tapándome la cara con mis manos. Me levanto
como puedo para ir al baño y me deshago de lo que queda de mi ropa. Abro
el grifo del agua y me meto debajo, el frío me cala los huesos hasta que
empieza a templarse , siento mi cuerpo relajarse cuando el agua cálida me
recorre y comienzo a llorar. No puedo dejar de hacerlo desde hace un rato.
Salgo del agua y rodeo mi cuerpo con una bata antes de salir hacia mi cama,
donde me dejo caer, sintiendo el peso del día aplastarme.
Agarro mi teléfono con miedo, viendo los mensajes sin leer del grupo
donde están mis amigos, dejo el teléfono al lado y lloro, lloro del miedo y la
impotencia que tengo por tener que vivir con un ser tan despreciable. No se
en que momento me quedo dormida, pero el frío entrando por la ventana me
hace despertarme.
—¿Qué hora es? —Digo medio dormida mientras me incorporo. —Joder, la
una de la madrugada. —Me levanto de la cama y me acerco a mi ventana, el
aire frío me hace taparme más con mi bata, me subo a la cornisa y me siento
a mirar la noche con una sonrisa, me duele la puta mejilla.
El miércoles llega después de unos días intensos de trabajo, donde he tenido
que taparme la herida y por suerte nadie se ha dado cuenta, no he hablado
con Ashley ni Igor desde el sábado y ellos tampoco. Bajo de mi coche,
luego de asegurarme de que mi maquillaje tapa perfectamente mi herida.
Camino hasta clase luego de que alguna persona me parase para hablarme
de mis últimos anuncios. Llego a mi clase tratando de verme como siempre,
con una sonrisa. Veo a Ashley sentada en su sitio con el teléfono, veo que
levanta la vista y me mira por un momento antes de volver a bajar la mirada
a su teléfono. Suspiro.Aún sigue enfadada. Me siento en mi sitio, a su lado
y la saludo por lo bajo, pero no me responde. Las horas pasan hasta que
terminan las tres horas de confección.
Salgo fuera de la clase, sin hablar a mi amiga, aunque creo que ya no es
más mi amiga. Me he dado cuenta que me han eliminado del grupo donde
estábamos los tres, siento una pequeña punzada en el pecho al verlo, pero
trato de ignorarlo mientras camino hacia el exterior del edificio, necesito
despejar la cabeza cinco minutos.
Camino por los pasillos abarrotados de gente, cuando unos brazos me
rodean los míos, miro a mis lados encontrándome con Helena y Mía. Las
miro con el ceño fruncido y trato de zafarme de su agarre.
—¿Qué cojones hacéis? Pensé que os había dejado claro que no quería
veros. —Las dos me sonríen.
—Lo sabemos, pero tienes que venir con nosotras. —Dice Helena tirando
de mí hacia quien sabe donde. Camino junto a ellas por los pasillos, hasta
llegar a uno prácticamente vacío. Que puto mal rollo.
—¿A dónde mierda vamos? —Les digo con el ceño fruncido. —Si queréis
decirme algo estamos solas. —Ellas niegan con la cabeza.
—Nosotras no. —Habla ahora mía quien se dirige a una puerta. —Entra. —
Abre la puerta y paso con cautela, cuando las dos chicas a mi espalda
cierran la puerta y caminan hasta la morena que espera de pie con los
brazos cruzados.
—Joder, si que habeis tardado. —Dice Madison con poca paciencia. —Por
fin llegas, zorra.
—Joder, vaya bienvenida, Madison. —Me cruzo de brazos y la miro con
una ceja alzada. —¿Qué quieres? No tengo tiempo ni ganas de aguantar tus
gilipolleces.
—No te robaré mucho tiempo. —Camina hacia mí con una sonrisa que no
me genera ninguna confianza. —Ahora que tienes novio, espero que
entiendas cual es tu jodido lugar. —La miro alzando una ceja. —Lejos de
Brooke. —Me empuja haciéndome perder el equilibrio, recupero la
compostura antes de caer y la miro con el ceño fruncido.
—Brooke me la suda, ya te lo dije. —Ella me mira y agarra mis mejillas
con su mano, pero antes de que apriete le doy un manotazo. —Joder que
puta manía tienes con tocarme, al final voy a pensar que en realidad te gusto
yo. —Le sonrío divertida, mientras que ella me aniquila con la mirada. —
Bueno, tampoco me mires así. —Le digo levantando las manos sin borrar
mi sonrisa. —¿Eso era todo? Tengo cosas importantes.
—No. —Camina hacia mí y me agarra del pelo tirándome hacia el suelo.
Acerca su cabeza a mi oído para que solo escuche yo. —Más te vale no
volver a estar cerca de Brooke, se que habeis estado juntas, no querrás que
tu reputación se vaya a la mierda del todo, ¿no? —Trago duro. —Así que
más te vale quedarte al margen o si no las fotos y videos saldrán a la luz... Y
no queremos eso, ¿no? —Niego y deja mi pelo en paz, pero ahora me
agarra de la barbilla con suavidad. —Muy bien zorrita, sigue alejando a
todos así, me harás las cosas más fáciles. —Suspiro molesta y le agarro del
brazo con fuerza, Madison se asusta y trata de apartar su brazo de mí, pero
no se lo permito.
—Espero que sea la última vez que me pones una mano encima. —Suelto
su brazo y me levanto para mirarla una última vez antes de pasar por su
lado chocando mi hombro con fuerza con el suyo y saliendo de la clase, sin
mirar a las dos macetas que se han quedado calladas durante todo el
encuentro con la morena.
Camino hacia fuera del edificio con paso acelerado, sin mirar a nadie. Salgo
de la facultad y camino mirando el telé[Link], no me da tiempo a
comer antes de ir a la pasarela. Una espalda me hace chocar con fuerza y
caigo al suelo.
—Joder... —Me toco las muñecas doloridas. —Perdón, no miraba por
donde iba... —Digo y toco mi cara para ver que no se haya abierto la herida
de nuevo. Una mano llena de anillos de acero plateado espera a que la
agarre para levantarme, cosa que hago agradeciendo. —Gracias... B-
Brooke... —Su nombre lo digo en un susurro, veo sus ojos otoñales
mirarme con seriedad, detrás de ella están Igor y Ashley mirándome con la
misma seriedad que Brooke. Mi cuerpo se congela cuando les veo a la cara,
debo estar pálida. Doy un paso atrás mientras trago duro y una punzada de
dolor me recorre desde la muñeca hasta el hombro. Suelto un quejido y me
agarro la muñeca mientras me alejo de ellos sin decir una palabra más y con
los ojos ardiendo por las ganas de llorar.
—¿Qué te ha pasado en la mejilla? —Escucho a mi amiga hablar y me
quedo quieta, dándoles la espalda. —Debajo del maquillaje tienes una
cicatriz.
—No fue nada importante. —Digo sin mirarles, sé que si les miro no podré
contenerme y lloraré.
—¿Cómo te la hiciste? —Escucho ahora a Igor preguntar, cuando un claxon
me hace sobresaltar y mi cuerpo se tensa. —¿Ruby? —Cómo dice mi
nombre en ese tono preocupado me hace girarme lentamente y sonreírles lo
más honesta que puedo.
—Mueve el culo, tenemos que irnos ya. —La voz de George me hace
temblar de arriba abajo, miro al frente y camino hacia su coche, en el cual
me monto. Miro a George, quien me engancha del pelo con violencia y
estampa su boca contra la mía, una arcada me sube por la garganta y me
alejo de él, mirando por la ventana, pensando en que alguien me va a sacar
de este infierno en el que tengo que estar. veo a mis amigos estáticos
mirándome y Brooke frunce el ceño con rabia. Ahora me odian más, no
sabía que eso era posible... Miro al frente con pena y George me clava los
dedos en el muslo. —Más te vale sonreír, zorra. —Asiento y me fuerzo a
sonreír. —¿Cuándo será el puto día que actúes como una buena novia?
—Cuando dejes de intentar meterme mano cada puto momento. —Agarra
mi pelo por la nuca y tira para atrás. —S-suéltame, alguien nos verá. —Me
suelta y bufa.
—Lo que digas. —Me mira de reojo. — Joder vaya puta apretada eres. —
Alzo una ceja a modo de pregunta. —Pantalones largos y una camiseta que
lo único que me deja ver son tus brazos, ponte otro puto vestido y
arreglamos lo que dejamos a medias por tu insolencia.
—Eres un enfermo, en tu puta vida vas a tocarme fuera de las cámaras del
plató de Charles. —Él sonríe.
—Pues tendré que aprovechar. —Coloca su mano sobre mi pierna y mi
cuerpo se tensa con miedo.
Que alguien me saque de aquí.
Ruby cagó y sus amigos está preocupados.
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Kaynainx.
Capítulo 12
Al llegar al edificio, bajo del coche antes que él, le miro cerrar el coche y su
mano rodea la mía en un gesto brusco, trato de sonreír mientras caminamos
hacia el interior sin soltar nuestro agarre, no comprendo cómo la gente no se
da cuenta de lo falso que es todo esto. Al entrar en el edificio, observo a mi
alrededor, donde no hay nadie cerca y suelto bruscamente el agarre de
George.
—No vuelvas a agarrarme así. —Digo mientras me voy rápidamente a mi
camerino a prepararme. Las dos mujeres me visten para un anuncio de
YSL, un maquillaje oscuro, con unos labios rojos cereza, un vestido
ajustado de cuero y unos tacones altos de aguja, mi pelo suelto y liso. Me
veo en el espejo, enamorada de este outfit y sonrío a las mujeres antes de
salir al plató. George está vestido con unos pantalones de cuero ajustados
negros y una camiseta, si a eso se le puede llamar así, de rejilla. Su oscuro
pelo está hacia atrás y no voy a mentir que se ve bien, pero siempre hay
algo en su mirada que me aterra, no me da confianza.
Miro a la gente de mi alrededor cuando me acerco con una sonrisa
jodidamente fingida hacia mi novio.
—¿Ya estamos preparados? —Asiento a Charles, tomando de la mano a
George con una sonrisa digna de una actriz. —Perfecto chicos, empezamos.
Unas horas después, estamos a punto de terminar George me mira de reojo
mientras estoy de brazos cruzados y Charles observa la grabación que
acabamos de realizar. Suspiro agotada, cuando siento la mano de George
agarrarme y apretar mi culo con fuerza, reacciono dándole un bofetón que
hace que todos se queden callados.
Charles nos mira a los dos con el ceño fruncido, George me mira con los
ojos llenos de ira y yo miro a los dos hombres con terror. Que mierda acabo
de hacer. George, con una sonrisa amable pero que a mi me hiela la sangre,
me agarra de la cadera.
—Perdóname amor mío, se me ha escapado la mano y te he asustado, ¿no?
—Tengo el corazón en la garganta y siento como aprieta mis muslos para
que abra la boca y le siga el juego.
—P-perdón... Sí me he... asustado, me has pillado con la guardia baja. —
Sonrío y los del plató se relajan y Charles sonríe satisfecho, mi pareja me
suelta y me agarra de la mano suavemente, le miro con duda. —Puedes
soltarme, querido... Ya estoy tranquila.
—Oh, no no, voy a llevarte a descansar a mi camerino, se nota que estás
cansada ya. —Sus dedos clavándose en mí me indican lo contrario, pero no
puedo resistirme ahora, me dejo llevar por este hombre hacia su camerino y
nada más entrar, cierra la puerta de una patada, me suelta el brazo con
brusquedad y me sonríe, yo camino hacia atrás con miedo. Me cago en la
puta. —Zorra de mierda. —Me agarra del pelo y me arrastra hasta el fondo
de la habitación. —¿Cómo se te ocurre darme delante de todo el mundo? —
Me quejo por el dolor de mi cuero cabelludo, hasta que por fin me suelta
haciéndome caer al suelo, pero ahora está de cuclillas delante de mí
agarrando mi cara con una mano.
—Te dije bien claro que no me tocases. —Él levanta una ceja.
—Me dijiste que no te tocase fuera de cámaras y estábamos con cámaras.
—Sonríe mientras se levanta. —Ni se te ocurra levantarte, Ruby.
—¿Te crees que soy tonta? Sé lo que te dije, así que deja de joderme,
realmente no somos nada. —Veo una sonrisa en sus labios.
—Por eso mismo, puedo hacerte lo que quiera. —Me levanto del suelo y le
miro con rabia.
—¿No? Eso sería si lo fuese. —Él niega mientras camina hacia mí, Yo
camino hacia atrás hasta que choco contra la pared. Joder.
—Puedo hacerte lo que sea, porque nunca podrás decir que he sido yo. —
Dice en un tono que me hace temblar cada parte de mi cuerpo del terror. —
Eres mía y puedo hacerte lo que quiera y ahora mismo lo único que quiero
es castigarte por abofetearme delante de la gente.
—Que te jodan. —Trato de caminar fuera de la sala cuando George me
agarra del cuello al pasar por su lado. La falta de aire es casi inmediata,
agarro su mano para tratar de soltarme, pero es imposible, tiene mucha más
fuerza que yo. —M-Me ahogas...
—Oh, que lástima. —Sonríe y me suelta bruscamente hacia el suelo, él se
agacha mientras yo me trato de alejar de él arrastrándome hacia atrás, pero
es inútil, ya me está agarrando del cuello contra el suelo, me falta quedo sin
aire por el golpe y cómo me agarra, pero aquí no termina; un bofetón que
me abre de nuevo la herida de la cara, me levanta del suelo por el cuello y
me suelta bruscamente, recobro el aire, pero mi cuerpo se siente débil y
todo me da vueltas, ¿Esto me espera hasta el final de mis días? Todo sea
por el dinero y verme normal...Me dejo golpear hasta que se cansa de mí,
mi labio arde junto a mi mejilla. Sonríe satisfecho. —Espero que aprendas
para que la próxima vez te controles más, guarra. —Respiro con dificultad
con las lágrimas cayendo por mis mejillas, la puerta se cierra y unos paso se
alejan, dejándome completamente sola. Me incorporo con un dolor atroz
cuando llaman a la puerta y yo tengo que tratar de sonar natural.
—Ruby, cielo, te has dejado el teléfono... —Angélica habla tras la puerta
con un tono preocupado.
—Déjamelo e-en el suelo... —Digo con la voz aún temblorosa. Escucho el
sonido de sus paso alejarse. Gateo hacia la puerta, abro un poco y recojo mi
teléfono. Quiero irme a casa... Voy como puedo hasta el sofá, sintiendo el
dolor de todo mi cuerpo, miro mi teléfono. ¿Cómo vuelvo a casa? Mis
dedos actúan solos y cuando me quiero dar cuenta estoy marcando el
número de Ashley.
—¿Ruby? —Me quedo en silencio al otro lado de la línea y mis ojos
comienzan a derramar lágrimas. Se me escapa un hipido. —¿Qué pasa?
¿Ruby por qué estás llorando? ¿Ha pasado algo? —Escucho otra voz y
movimientos de fondo, pero no me importa.
—¿P-puedes venir a por mí al plató? —Digo en un hilo de voz. —N-no se
como volver y no puedo caminar bien... —Hablo susurrando y Ash se
queda callada. —Por favor... —Me cuelga y las lágrimas caen como una
cascada. Me abrazo a mí misma con miedo. Me quiero ir de aquí...
La puerta se abre de golpe y yo me encojo de miedo. —P-por favor, otra
vez no... —Digo abrazándome con fuerza. —Unos brazos me rodean y doy
un brinco para mirar a la dueña de ese abrazo. —¿A-Ashley? —Ella me
mira y su cara se torna de horror.
—¿QUIEN COJONES TE HA HECHO ESTO? —Grita acariciando mi
mejilla con un temblor. Ahí veo entonces a Igor, quien tensa la mandíbula
con rabia. Camina hacia mí y toma mi mano con cuidado.
—Ruby, dime quien te ha dejado así. —Me tiembla el labio mientras evito
la mirada del chico. —Vamos a sacarte de aquí, así que relájate.
—George... —Digo al fin, mirándolos con miedo. Los dos se miran a los
ojos con un brillo lleno de odio. Igor se acerca a mí, y me carga en brazos
con cuidado. Ashley camina hacia mi camerino a por mi bolso y regresa
como un rayo. Caminamos hasta el pasillo de la entrada y ahí aparece
George, con el ceño fruncido.
—¿Qué hacéis con mi novia? —Mi cuerpo se tensa y miro a otro lado
aguantando las lágrimas. —Dádmela.
—No es tu puto juguete, George. —Espeta mi amiga con rabia. Igor en
cambio me baja un momento con una sonrisa cálida hacia mí que se borra al
mirar a George.
—Mira, soplapollas. —Dice Igor mirando a los ojos a George, aunque el
moreno es más musculoso, Igor le saca más de una cabeza a este. —Cómo
se te ocurra volver a ponerle una mano encima, te juro que me encargaré de
que no veas el sol en tu jodida y miserable vida. —El moreno mira a otro
lado con el ceño fruncido y se va de allí sin decir nada más. Igor me vuelve
a cargar con una sonrisa y vamos hasta el coche de mi amiga.
—Ruby, debemos ir al... —No dejo a mi amiga terminar la frase.
—No. —Digo firme. —Llevadme a casa y ya me apaño allí. —Los dos se
miran y luego me miran a mí.
Llegamos a casa de Igor unos 15 minutos después, salgo del coche
sintiendo un mareo que casi me hace caer, pero Ash me sujeta antes de que
eso pase, le sonrío y camino a su lado, Igor nos mira a las dos con el ceño
fruncido.
—¿Puedes subir? —Dice rodeándome la cintura con cuidado para hacerme
de soporte, asiento y camino pegada a él, mientras Ash camina al otro lado
para vigilarme. Me siento como el culo por hacerles cargar conmigo. Igor
llama a la puerta y Brooke abre molesta.
—¿Te has vuelto a dejar las putas lla...? —Miro a otro lado con vergüenza y
Brooke nos mira a los tres. —¿Qué te ha pasado? —Se hace a un lado para
dejarnos pasar.
—Un problema sin importancia. —Digo evitando su mirada.
—George. Eso le ha pasado. —Dice Igor con veneno, Brooke asiente y
camina hacia la terraza con el teléfono en una mano y en la otra un cigarro.
—Llévala a mi cuarto cuando le curéis. —Igor asiente y me sienta en el
sofá.
—Vamos a curarte esas heridas. —Dice Igor mientras coge el botiquín.
—Se fuerte, esto va a escocer. —Dice mi amiga con preocupación.
—Puedo aguantar no tengo ci... ¡Ay! —Siento pinchazos en mi mejilla
cuando pasa la gasa por la herida. — P-puede que duela un poco. —Digo en
voz baja cuando otro pinchazo de dolor me hace quejarme.
—Te avisé. —Dice mi amiga con una sonrisa malévola. —Esto es por lo
que hiciste el otro día, tu Karma.
—¿Que me pegue una paliza el que se supone que es mi novio es mi
Karma? —Los dos se quedan en silencio mirando a un punto fijo. —Ya, lo
que suponía.
—Descansa un rato. —Igor me guía a la habitación de Brooke, acepto a
regañadientes y me tumbo en su cama. El aroma avainillado de Brooke es
todo lo opuesto a mi vainilla con caramelo, pero es embriagador, me abrazo
a la manta que tiene a los pies de la cama y acabo durmiéndome del
cansancio y dolor.
No se que hora es cuando me despierto, solo veo la oscuridad que me rodea
y siento una mano acariciar el dorso de mi brazo, giro la cabeza para
encontrarme con Ash, quien está apoyada sobre la cama con los ojos
cerrados.
—Espero que lleves ahí menos de una hora. —Digo susurrando y ella suelta
una suave risa.
—No te lo voy a decir. —Levanta la cabeza y me mira. —¿Cómo te
encuentras?
—Como si me hubiese pisado un camión. —Me incorporo mirándola con
una sonrisa. Ash enciende una luz de la mesilla y se levanta mientras se
estira. Se sienta en la cama, a mi lado y me mira. —Creo que ya debería
irme. —Ash me mira con una ceja alzada.
—¿Por qué?
—No merezco estar aquí. — Ash me agarra de las manos.
—Ruby, mereces estar con nosotros, sé que lo estás pasando mal y ahora
entiendo todo tu comportamiento. —Dice en una voz tranquila. —Igor
también lo entiende y no queremos que estés sola en esto. —Frunzo el ceño
y aparto mis manos.
—No necesito que me entendáis. — Le digo levantándome de la cama. —
Quiero que me apoyéis y que hagáis de amigos. —Le recrimino. —No me
dejéis tirada a la primera de cambio por que no os gusta algo. —Camino
hacia la puerta.
—No puedes pedirnos eso después de toda la mierda que nos has dicho. —
Ashley camina hacia mí con semblante serio. —Entiendo que estás
asustada, pero podremos ayudarte.
—No tienes ni puta idea, Ashley. —Escupo mirándola con enorme tristeza.
—No te haces una idea de como me siento, así que déjame en paz, fue un
error llamaros. —Agarro mi bolso con el teléfono y salgo de la casa dando
un portazo.
Bajo las escaleras con cuidado, la oscuridad de la noche y el hecho de no
haber encendido la luz de las escaleras me hace estar acojonada por si me
caigo, bufo por el susto que me doy al tropezar con un escalón, cuando
estoy abajo me acerco a la llave de luz, pero un brazo me para y me atrae
hacia la persona. Mi cuerpo se enciende al sentir el tacto y al momento se
quien es.
—¿Para qué tienes una linterna en el teléfono? ¿O querías ver si te caías?
—Sus labios susurran contra mi oído, separo levemente los labios cuando
me giro a mirarla. Pasan unos segundos antes de que choque mi boca con la
suya, no puedo evitarlo: su aroma, su cara, su voz, su cuerpo... No se si es
por la tensión del momento o realmente soy jodidamente adicta a Brooke y
estaría muy jodida si fuese lo segundo.
Mis labios danzan temerosos sobre los suyos y aunque haya sido yo quien
ha empezado el beso, Brooke lleva las riendas cuando me atrae por la
cintura y me acaricia con el pulgar cuando nos separamos. Veo el suave
brillo de sus ojos otoñales y sus labios curvados en una sonrisa que me
provoca a besarla de nuevo, pero me separo de ella tratando de evitar lo
inevitable.
—Te odio. —Me encanta, pero nunca se lo diré.
—Lo sé, reina. —Desaparece, dejando un frío glacial sobre mi cuerpo, no
me había dado cuenta de todo lo que me hace sentir y estoy acojonada por
ello.
No puedo estar con una mujer, estaría jodida... Pero... Creo que me estoy
jodidamente adicta a ella, solo quiero besarla de nuevo, que me toque,
quiero ser suya. ¿Y si está jugando conmigo para joderme la carrera? No
puedo arriesgarme a que me rompan el corazón y me jodan la vida. Para
ella es normal, no tienes que ocultar que odia a su novio y le da asco
besarle, pero que la chica que no soporta le hace sentir lo que nunca ha
llegado a sentir con ninguna otra persona.
Odio a Brooke por hacerme sentir así.
Ruby eres muy gay hdp
Brooke y Ruby me tienen mal ;-;
Deja tu voto y comentario, os lo agradecería y adoraré responderos <3
Kaynainx.
Capítulo 13
Llego a clase el viernes siguiente, la semana ha sido dura, he tenido que
viajar a londres para una pasarela y volví ayer por la noche, pensé en
quedarme en casa hoy, pero ver todos esos diseños me ha inspirado a poder
trabajar en mi próximo diseño para la exposición. Camino hacia la facultad
tratando de pasar desapercibida, las ojeras por el viaje se me notan, así que
llevo algo de maquillaje para que no se note tanto mi cara de mierda, por
suerte los viernes podemos ir a diseñar nuestros trabajos al taller así que eso
hago, voy hasta el taller cuando unas voces me detienen en la puerta.
—¡Ruby! —Me giro y veo a Igor y Ashley, quienes caminan hacia mí. —
Por fin apareces, pensaba que no te vería en toda la semana. —Hace un
puchero. —¿Qué tal la pasarela?
—Bien… Agotadora. —Digo mientras un bostezo se me escapa.
—¿No deberías haberte quedado durmiendo? —Habla Igor preocupado. Les
miro a los dos con el ceño fruncido.
—¿Por qué estáis haciendo esto? —Ellos se miran confundidos. —Estabais
enfadados conmigo y ahora me habláis y queréis estar cerca de mí de
nuevo. ¿Es por pena? ¿Es por que os doy tanta pena que os negáis a
dejarme sola?
—Ruby… No es eso. —Dice mi amiga.
—Descubrimos que realmente estás pasando un mal rato y necesitas aclarar
tu cabecita, así que debíamos hacer de amigos para que no explotases de
nuevo. —Les miro con el ceño fruncido. —Y queremos que vengas con
nosotros al partido.
—No. —Digo tajante. —No quiero ver a Brooke, ni me interesa.
—Ni que yo quiera verla. —Dice mi amiga. —Voy porque viene Igor y ya.
—Eso es cierto, ni siquiera presta atención. —Niego.
—Igualmente, no tengo ganas ni quiero. —Digo mirándolos con una
sonrisa amable. Ahora si me disculpáis, voy a ponerme a hacer mi trabajo.
—Abro la puerta y entro al taller, donde no hay más que dos personas y
están al fondo del todo.
Saco mi cuaderno de bocetos y busco el diseño que guardé de la pasarela,
un precioso vestido blanco de cola de sirena con cuello alto y sin mangas,
con la espalda abierta con una apertura al final cubierta con una tela
transparente y detalles dorados por todo el vestido, unas mangas bajas de
tela semitransparente y anchas con decoraciones en dorado. Es el diseño
perfecto para este trabajo tan importante del cual no he tenido tiempo
apenas para hacer y solo me quedan dos semanas.
Un diseño muy ambicioso y perfecto para una pasarela de alta costura,
aunque las telas que hay aquí no se acercan ni un cuarto a las de alta
costura, pero algo podré hacer.
Me acerco a recoger las telas blancas y reviso los tonos hasta que uno me
convence, luego voy hacia unas telas transparentes, elijo la que más me
gusta y la coloco junto a la otra tela para llevarlas a mi sitio. Me recojo el
pelo en una coleta alta y dejo mis mechones del flequillo tras mis orejas.
Saco de mi bolso las agujas y alfileres, coloco en mi muñeca la almohadilla
para colocar todo y busco en mi bolso una funda de gafas, donde tengo mis
gafas de vista cansada, las cuales he tenido que usar casi toda la semana.
Odio llevarlas, pero no me queda de otra. Comienzo a colocar las telas a mi
gusto y a enganchar con los alfileres para que vaya quedando a mi gusto.
Sonrío satisfecha al ver los primeros patrones cuando siento unos pasos
detrás de mí y escucho como se sientan en una silla y el aroma a vainilla
especiada inunda mi zona.
—Me han mandado a convencerte. —Dice aburrida.
—He dicho que no. —Digo sin mirarla. —Ni siquiera sé por qué estás aquí,
no me soportas y yo a ti tampoco, deberías agradecer no verme ahí. Este
partido es importante para tí, ¿no? —Hablo sin levantar la mirada de mis
telas y escucho una risa divertida.
—¿Sabes que es un partido importante? Parece que alguien se ha
preocupado en investigar a los equipos. —Dice y camina por detrás de mi
maniquí. La miro a los ojos con molestia. —¿Desde cuándo llevas gafas?
—Pongo los ojos en blanco.
—Desde que no te importa, ahora largo si no tienes nada más que decirme.
—Vuelvo la vista a mis telas y comienzo a cortar con cuidado la base para
la apertura delantera.
—Venga, ve con esos dos, se ve que te echan de menos y tú solo estás
actuando como una gilipollas. —Me está cabreando. La ignoro y sigo
concentrada. —¿Qué pasa? ¿Tú novio no te deja quedar con tus amigos? No
vaya a ser que te vuelvas lesbiana, ¿no? —Me tenso y corto de más la tela,
la cual miro en silencio sintiendo mi cabeza dar vueltas. —Joder Ruby, deja
de hacerle caso a ese soplapollas y ve con tus amigos, están intentando
ayudarte.
—Cállate. —Brooke me mira confusa mientras me levanto sintiendo mi
cuerpo arder de la rabia. —Cierra la puta boca, no tienes ni PUTA idea. —
La señalo con el dedo. —No actúes como si te importase que mierda me
pase, eres una zorra egoísta y no tienes ningún puto derecho a venir a darme
lecciones de vida. —La miro con ojos llenos de ira. —No hables si no sabes
que cojones le pasa a las personas, me tienes hasta la polla. —Clavo las
tijeras en el maniquí. —SOLO ME JODES LA PUTA VIDA. —Brooke me
mira en silencio.
—Ruby, cálmate. —Su voz, su presencia todo de ella me irrita ahora
mismo. La miro a los ojos con una rabia que se que no voy a terminar de
controlar. —Oye, relájate, no sabía que podías ponerte así, per-
—CÁLLATE JODER, ¿NO LO ENTIENDES? —Brooke se acerca a mí y
trata de tocar mi hombro, le doy un manotazo. —No te atrevas a tocarme,
lesbiana. — tiro mi almohada de alfileres al suelo, agarro mi bolso y paso
por el lado de Brooke, chocando mi hombro con el suyo con fuerza, ella no
hace nada mientras salgo de allí con una rabia que no puedo controlar.
Joder, siempre saca lo peor de mí cuando está cerca y otra vez la he
insultado con su sexualidad, doy puta vergüenza. Camino a paso rápido por
los pasillos, esquivando a la gente hasta que por fin el aire fresco de la
entrada de otoño me acaricia las mejillas. Suspiro y trato de relajar mi
cuerpo mediante el frío.
Ando por el camino que hay entre los árboles cercanos a las facultades, allí
apenas hay gente, cosa que agradezco, no me gustaría causar un revuelo
porque no sé controlar mis impulsos. Veo las facultades de distintas
tonalidades mientras paseo más tranquila. No se cuanto tiempo pasa cuando
un edificio de tonalidades marrón ocre aparece en mi campo de visión. La
biblioteca. Esbozo una media sonrisa y camino hacia su interior. Nunca he
tenido el tiempo suficiente para verla bien. Entro al enorme edificio
admirando cada hermoso detalle del edificio, subo por las escaleras que dan
a la parte más vacía y tranquila del edificio, todo lleno de libros antiguos y
ediciones antiguas de libros reeditados.
Camino por los pasillos anonadada por los colores de cada lomo del libro
hasta que un golpe seco me saca de mis ensoñaciones, ¿Qué putos cojones
ha sido eso? Camino con pasos silenciosos, dónde escucho voces molestas.
—Cállate. —La voz suena familiar, pero su tono es violento y de mucha
molestia.
—Me gusta cuando te pones así. —¿Madison? Oh mierda. Asomo la
cabeza por un pasillo y ahí la veo, la morena de espaldas a alguien, veo
cómo rodea sus brazos sobre su cuello y se apoya en la persona, ahí es
cuando me doy cuenta. —Deberíamos hacer esto de nuevo Brookie, como
antes. —Madison suelta un gemido lastimero. —Ya no estás tanto conmigo.
—Te dije que estos meses estaría centrada en el trabajo y en mi equipo. —
Brooke se aparta de ella y se apoya en una estantería, siento mi cuerpo
revuelto, me siento incómoda viéndolas y más que todo me siento celosa…
Muy celosa. —No puedo estar también pendiente de ti, da gracias que he
accedido a venir, estaba ocupada… —Sus ojos otoñales se clavan en los
míos con un ápice de remordimiento. ¿Remordimiento? Me voy al
momento que veo que no aparta sus ojos de mí haciéndole una mueca
despectiva. Ya se me ha jodido mi rato en la biblioteca.
Bajo al mostrador de la entrada y pregunto por una sala de estudio, veo
entonces a Madison bajar con mucha felicidad, ni se percata de mi
presencia. Suspiro y agradezco mientras recojo las llaves y camino hacia la
sala en la planta baja, una mano me sostiene cuando voy a meter la llave.
—¿Qué quieres? —Digo apartando de malas formas la mano. —Te he dicho
que me dejases en paz. Los ojos de Brooke llenos de arrepentimiento me
reciben, mientras que yo la miro con desprecio, pero de un momento a otro
sus ojos vuelven a su típica mirada prepotente.
—Solo he venido a decirte que cierres la boca. —Miente. Está evitando el
contacto visual conmigo y está jugando con el anillo de su pulgar. —Cómo
se te ocu… —Le pongo un dedo en los labios y me acerco a ella
peligrosamente.
—Si quisiera hablar, ya lo habría hecho, Brooke. —Saboreo su nombre en
mis labios. Veo cómo su cuerpo se tensa y la miro a los ojos apartándome
lentamente. —No me interesa la mierda que traes con esa. —Abro la puerta
de la sala. —Buena suerte en tu partido.
—Ellos quieren que vayas. —Me encojo de hombros.
—Y yo quiero vivir tranquila. —Entro en la sala. —Todos queremos algo,
Brooke. —Cierro tras de mí, dejándola con la palabra en la boca y ahí
comienzo a temblar. ¿Por qué me molesta tanto haberlas visto juntas? ¿Y
por qué me ha puesto feliz que viniese en mi busca? Suspiro tratando de
alejar pensamientos de ese estilo, últimamente tengo muchos sobre ella y
debo tratar de eliminarlos, no es natural… y tengo que centrarme en
George y yo.
Me dejo caer sobre la silla y saco mis apuntes, observo todo como si fuese
la primera vez que lo veo. Mi cabeza no deja de dar vueltas a todo, así que
saco mis auriculares del bolso, me pongo música y decido ponerme a
trabajar.
Cuando me quiero dar cuenta son las siete pasadas. Mierda. Recojo mis
cosas y camino fuera de la sala para devolver la llave de la sala, luego de
eso salgo y camino hacia el parking, cuando ruidos de festejo inundan el
silencio. El partido… Camino sin pensar y cuando me quiero dar cuenta,
estoy en una de las entradas del campo. El atardecer cae por el otro lado del
campo, veo a todas las jugadoras correr, pero una en particular tiene toda mi
atención, la misma que me está mirando a mí con sorpresa. Sus ojos son la
envidia de los últimos rayos de sol que asoman, la envidia de la estación
que se acerca, el otoño.
Ella solo me mira a mí y yo solo la miro a ella, el mundo se detiene durante
el tiempo que nos miramos y ahí me doy cuenta de todo, por qué trataba de
alejarla, por qué sentía miedo y por qué no dejo de pensar en ella.
Estoy enamorándome de Brooke y tengo miedo de que esto llegue a más y
todo se vaya a la mierda…Pero me encanta y no sé cómo voy a pararlo.
DIOS DIOS DIOSSSS HE FANGIRLEADO ESCRIBIENDO ESTO
AHHHH GRITÁNDO ME ENCUENTRO
LAS AMO MUCHO.
Votad y comentad, adoraré contestaros y leeros.
Kaynainx.
Capítulo 14
Acabo cortando el contacto visual cuando el pitido del final del cuarto
retumba por todo el campo. Frunzo el ceño maldiciendo para mis adentros
por ese momento de debilidad al verla. No me puedo permitir sentir algo así
por Brooke.
Camino fuera del lugar antes de que alguien me vea, llego a mi coche y me
siento, miro el volante de mi coche con el ceño fruncido.
—Joder la odio la odio… Me siento tan idiota por sentirme así…—Un
mensaje me saca de mis quejas. Siento mi corazón latir a gran velocidad al
ver que es Brooke y trato de autoconvencerme de que no debo pensar así.
Brooke
¿No se suponía que no ibas a venir?
Ruby
Me he pasado a ver cómo perdías.
Brooke
Te habrás llevado una decepción, ¿no?
Ruby
Pues sí.
Ahora deja de hablarme.
Brooke
Será de escribirte, reina.
Ruby
Que te den por el putísimo culo, gilipollas.
Genial, ahora he quedado como una puta desquiciada.
Guardo el teléfono en mi bolso, arranco el coche y me dirijo a mi casa.
Agradezco a lo que sea porque mi hermano no estará cuando llegue. Aparco
en la entrada, entro y respiro el dulce aroma de la soledad y el incienso de
sándalo que siempre deja Wendy, la ama de llaves.
Le escribo un mensaje rápido para que no venga estos días y subo a mi
cuarto a prepararme un baño relajante; agua caliente, velas, una bomba de
agua con brillantes que crean una galaxia estrellada… Abro mi ventana para
observar el atardecer. Precioso, adoro cuando el tiempo está así, ni frío ni
calor… Simplemente el otoño.
Camino a la cocina con una toalla que solo me rodea el cuerpo, abro la
nevera y recojo mi botella de vino rosado espumoso junto a mi copa
favorita que tiene el cuello con decoraciones de oro rosa. Subo de nuevo,
dejo mi bebida al lado de la bañera, dejo caer mi toalla y me recojo el pelo
en un moño desordenado, me desmaquillo y entro a la cálida agua.
Agarro mi copa y vierto ese delicioso líquido que saboreo nada más dejar la
botella en el suelo.
El sonido de una voz me sobresalta y me despierto con un frío. Hay alguien
en mi casa. Salgo en silencio del agua y rodeo mi cuerpo con la toalla.
Agarro la botella de vino por el cuello con una mano y con la otra mantengo
mi cuerpo oculto.
—¿Quién está ahí? —Digo con un leve temblor en la voz. —Voy armada,
no te tengo miedo. —Una risa me hace fruncir el ceño. Y ahí caigo en
cuenta de quien es.
—Qué temeraria, Ruby. —Se ríe de nuevo la castaña que enciende la luz.
—Por cierto, casi me mato con lo que cojones sea que tienes al lado de tu
ventana. —Ahora soy yo la que se ríe mientras camino a dejar la botella en
el sifonier.
—Es un maniquí y eso te pasa por colarte en casas ajenas, loca. —Ella se
sienta en mi cama como si fuese suya, la miro con el ceño fruncido. —No
estás en tu casa.
—Ya y tú estás medio desnuda. —Alza su ceja de la cicatriz. —Que a mi no
me importa que estés así, pero ¿No estarás más cómoda si te cambias? —
Caigo en la cuenta y me tapo de más con las mejillas ardiendo.
—Idiota. —Camino a mi armario y me adentro a ponerme mi camisón de
satén blanco de tirantes de encaje. Salgo y veo los ojos de Brooke clavarse
en mí y esa puta mirada me calienta entera. —¿Qué miras? —Ella clava sus
ojos en mí y una sonrisa traviesa se le dibuja en sus labios.
—Nada. —Saca su teléfono y se tumba en mi cama como si no fuese la
cosa con ella.
—Ahora, ¿por qué cojones estás en mi casa? —Me cruzo de brazos delante
de ella, ¿ha venido por mí? ¿Ha sentido lo mismo que yo cuando nos hemos
visto?. No me mira, solo observa su teléfono.
—Igor me ha obligado a venir a pedirte perdón. —Qué ilusa de mí pensar
que venía por su cuenta. —Así que lo siento, supongo.
—Perfecto, vete de mi casa. —Me siento al borde de la cama y la miro de
reojo. —No pintas nada más aquí. —Ella se incorpora y me mira con su
ceja alzada.
—Nah, tú cama es muy cómoda. —Alzó la ceja y ella sonríe maliciosa. —
Y como has estado en mi casa y yo en la tuya no... —Se vuelve a dejar caer
en su cama. —Me tocará aprovecharlo. —Me levanto y la miro con el ceño
fruncido.
—Ni hablar, vete. —Trato de levantarla agarrándola del brazo, pero no
tengo ni la más mínima fuerza para moverla. Brooke tira un poco hacia ella
y yo caigo encima suya, siento sus manos sobre mis cadera y lo único que
puedo ver son unos preciosos ojos otoñales que me observan con la misma
sorpresa que yo. Siento mis manos sobre su pecho y como sube y baja este.
Me relamo los labios al sentir que me arden por la cercanía de los suyos.
Sus ojos van de mis labios a mis ojos y los mios hacen lo mismo.
No se de donde saco la valentía pero junto mis labios con los suyos, ella no
tarda en reaccionar y atrapar mis labios entre los suyos, el beso se vuelve
más y más ansioso, como si hubiésemos estado sedientas la una de otra. Sus
dedos se clavan en mis caderas y un suave gemido se me escapa sobre sus
labios, ella reacciona tensando sus manos sobre mí y mordiendo
suavemente mi labio inferior.
Nos separamos jadeando, sus mejillas tienen un tono carmesí mientras una
sonrisa se le posa en sus labios, una misma sonrisa que se me dibuja a mí.
Sus labios se combinan tan perfectamente con los míos… Sus besos son
algo que me hace desear más, tengo ansias de besarla, de que me bese y me
tome entre sus brazos. Necesito más de ella. —Brooke… —Su nombre hace
cosquillas en mis labios cuando la miro sentada a horcajadas sobre ella, una
tira de mi camisón se resbala por mi hombro mientras sus ojos me analizan
de arriba abajo con deseo. La veo tragar duro y luego recobrar su
personalidad arrogante y segura. Su ceja de la cicatriz se alza con diversión.
—¿No que no eras lesbiana? —La miro con una sonrisa maliciosa.
—Cállate. —Ella me reta con la mirada. Rodeo mis brazos sobre su cuello
para demostrarle que no puede conmigo, pero sus manos agarran mi culo y
un gemido sale de mi boca mientras le clavo las uñas en la espalda. —
Gilipollas.
—Gracias, reina. —Me aparta, dejándome sobre mi cama mientras que ella
se sienta y me mira con una sonrisa socarrona. —Supongo que ahora
debería irme. —Dice sacando un cigarro de una caja de smint morada, pero
le agarro de la camiseta por inercia. —¿Qué pasa? —Me mira y siento su
piel arder cuando rozo mis dedos contra ella.
—¿P-puedes quedarte? Estaré sola esta noche y me da un poco de miedo…
—Ella duda un momento y luego suspira. —Por favor, Brooke… —Bufa.
—Está bien, me fumo el cigarro y vengo. —Le sonrío feliz y ella vuelve a
ser la Brooke gruñona de siempre.
Preparo la cama para dormir y me hundo entre las calentitas sábanas de
algodón, Agarro mi Ipad y me pongo a bocetear mientras espero a que
venga.
Una hora después, mi cuerpo empieza a pesar, junto a mis párpados, la
castaña entra bostezando a la habitación. Se sienta en la cama a descalzarse
y se mete entre las sábanas.
Siento el calor que emana de su cuerpo mientras ve videos en el teléfono.
Trato de acercarme más a ella, y rozo mis dedos contra su mano bajo las
sábanas dudosa, parece que no le molesta así que sonrío para mí satisfecha,
la veo de reojo y sigue pendiente de su teléfono, paro de acariciarla y
entonces siento como sus dedos rozan el reverso de mi mano con
delicadeza, mi cuerpo pesa ante su tacto y mis ojos se cierra y me dejo
abrazar por los brazos de Morfeo.
Si esto es un puto sueño, que nadie me despierte.
Me despierto por la luz que entra por mi ventana y el sonido de los pájaros
que saludan en la mañana. Froto mis ojos con molestia y toco a mi lado con
la otra mano, vacío. Suspiro pesadamente, ¿fue un sueño? mi mano roza
con algo en mi cama. ¿Una nota? Mi cuerpo se tensa al darme cuenta que
todo fue real, el beso, las caricias… Que Brooke estuviese aquí pasando la
noche conmigo… Todo fue real.
Buenos días reina, no he podido quedarme más porque me tocaba
trabajar, perdona por eso.
Ha sido una noche agradable, podemos repetirlo si quieres. ;)
Lo único que si quieres hablarme escríbeme por WhatsApp.
Siento mis mejillas arder y acerco la nota a mis labios mientras frunzo el
ceño. Idiota, ¿Cómo una nota de mierda puede hacerme sentir cómo si me
hubiese pedido salir de cita? Cierro los ojos y trato de no esbozar la sonrisa
que amenaza con salir. Miro de nuevo la nota, la dejo sobre mi mesilla, me
levanto y rodeo mi cuerpo con mi bata.
Camino hasta la cocina y me preparo un matcha con hielo, me siento en las
banquetas de la isla y me pongo a revisar las redes tratando de alejar los
pensamientos que tengo sobre la castaña de preciosos ojos chocolate.
La llamada de George me saca de mis ensoñaciones y caigo en la cuenta de
que no puedo permitirme tener esos pensamientos sobre una mujer, no
sabiendo lo que está en juego. Suspiro con molestia y contesto al teléfono.
—¿Qué quieres? —Digo nada más descolgar.
—A las ocho paso a por ti. —Dice tajante. —Vas a conocer a mi familia así
que ponte presentable. —Su tono me crispa de la rabia.
—Lo que digas. —Digo sin muchas ganas y cuelgo. —Cómo me gustaría
no tener que hacer esto… —Lo que más me gustaría es no tener que
ocultarme, aunque he de admitir que el peligro de que me atrapen me
excita. Pero no debo jugar con esto, si no, me joderán la vida.
Mi teléfono vibra y veo el nombre de Brooke, rápidamente me meto en su
chat y leo sus mensajes.
Brooke
No me jodas que sigues dormida.
Ruby
No, estoy desayunando sin molestias, bueno estaba.
Brooke
Aww ¿Soy una molestia?
Creo que eso no es lo que pensabas anoche, reina.
Ruby
Cierra la puta boca, Brooke.
Brooke
Prefiero cerrar bocas, cuando quieras lo vuelvo a hacer.
Miro el mensaje sintiendo un calor recorriendo mi cuerpo, jodida hija de
puta, cállate y deja de gustarme por dios.
Ruby
No fue la gran cosa.
Brooke
Si me hubieses dicho eso la primera vez te creería, aunque ni con esas.
Te dejo, tengo que seguir con el trabajo.
Adiós reina.
Ruby
Para. De. Llamarme. Así.
Joder.
¿Por qué tiene que ser así? ¿Y por qué mierda me atrae cuando es así? Me
levanto de la mesa y meto todo al lavavajillas. Tengo que mentalizarme de
esta noche y en mi cabeza solo se reproduce la noche anterior, bufo
frustrada y subo a mi cuarto.
Estoy en la entrada de mi casa, con un vestido negro largo de corte hasta los
tobillos con magas largas y cuello de barco junto a mis tacones de YSL, mi
pelo está recogido en un moño con una tiara alrededor de este y por último
un maquillaje ahumado. George aparece unos minutos después, monto en su
coche sin ganas y el me recibe con una mirada juzgadora.
—También me alegro de verte. —Digo mirándole de reojo.
—Vas más puta de lo normal. —Giro la cabeza bruscamente.
—Cierra la puta boca y conduce al jodido restaurante. —Le digo y él solo
frunce el ceño y hace lo que le he pedido.
Al llegar al lugar veo ante mí un enorme edificio de grandes cristaleras, los
colores que predominan son el dorado y blanco. Miro a George que con una
mirada imponente pone su brazo para que rodee su brazo, lo hago a desgana
y camino junto a él mientras nos dirigimos a la mesa donde están sus
padres.
—No me hagas quedar en ridículo, zorra. —Susurra. Le miro de reojo con
molestia y me coloco detrás de él al llegar.
—Madre, padre… Os presento a Ruby. —Me asomo detrás de él y les
sonrío.
—Encantada señores. —La mujer me sonríe con ternura y el hombre
asiente.
—Sentaos, aún falta tu hermano. —Dice el padre. George solo bufa con
desesperación y coloca su mano sobre mi pierna, cosa que me hace tensar.
No me toques por favor. Nota mi incomodidad y clava sus dedos con una
sonrisa. Hijo de puta. —Ah, por fin llegas. —Dice el hombre con una
media sonrisa. —Tuviste un día duro, ¿no?
—Ni te imaginas padre, ya sabes como es Hernán. —Esa voz… Esa puta
voz. Giro mi cabeza lentamente hacia el dueño de la voz.
—Supongo que ya conoces a mi hermano, querida…. —Señala al chico
frente a mí con una sonrisa molesta. —Arnold Punset.
Arnold es el hermano de George, ¿Cómo no me di cuenta antes? George
usa el apellido de su madre, por eso no lo supe. Y voy a tener que pasar
una cena entre ellos dos.
MADRE MÍA QUE INTENSIDAD, RUBY Y BROOKE ESTÁN QUE NO
PUEDEN ESTAR JUNTAS PORQUE SE ME PONEN HORMONALES.
¿Desde que país me leéis? Dejádmelo en los comentarios y vuestra opinión
del capítulo, nos vemos el viernes con el próximo jiji
Kaynainx.
Capítulo 15
Arnold se sienta a mi lado con su típica sonrisa perturbante que hace que
me incomode aún más de lo que estaba con George.
—Qué pena que estés con mi hermano, porque si no… —Me susurra
mientras posa su mano sobre mi regazo al igual que su hermano, le miro
con el ceño fruncido pero él solo mira a su padre con una sonrisa. —Bueno,
es un placer por fin conocer de manera oficial a mi cuñada. —Me sonríe y
el miedo se apodera de mí cuando los dos clavan sus dedos sobre mis
muslos. Sonrío con tensión hacia el chico. Me quiero ir de aquí.
La cena transcurre con conversaciones triviales entre Arnold y su padre. La
madre de los dos me ha estado mirando con una sonrisa triste y me ha
estado halagando por mis trabajos, yo evidentemente he sido cortes con ella
y me he puesto a hablarla, ya que George estaba en su puto mundo con el
teléfono y los otros dos se han pasado la cena hablando del trabajo.
Al terminar esa horrible velada, acompañamos a los padres de Arnold y
George a su coche, la pareja se despide de nosotros.
—Ha sido un placer querida. —Dice la mujer con una sonrisa y yo le
asiento agradecida.
—El placer es mío, señora Punset. —Ella se ríe elegante y su marido sonríe
amable.
—Si a mi mujer le has agradado, a mi también Ruby. —El hombre me
tiende la mano y se la acepto con una sonrisa. —Pasad buena noche chicos.
—Se despide y entran al coche. Al momento que se van los dos chicos me
miran fijamente, doy un paso atrás por inercia, siento que mi cuerpo quiere
salir corriendo de ahí. Están planeando algo.
—¿Qué os pasa? —Les miro con el ceño fruncido y ellos solo sonrien. —
Dais puto miedo me voy a mi casa. —Cuando encuentro las fuerzas para
salir de allí, George me agarra del brazo.
—¿Te vas a ir sin mi? —Me aprieta la muñeca y suelto un quejido que les
hace sonreír con una mirada terrorífica. —Hoy te vienes conmigo.
—Ni de coña voy a ir con vosotros. —Arnold me mira extrañado. —Sí,
contigo tampoco, enfermo de la cabeza.
—Mira, querida… Te voy a dar la oportunidad de irte esta noche a tu
casa… Sola. —Le miro asustada y él me sonríe. —Pero tienes que correr
todo lo que puedas, porque como te atrapemos… Vas a venir conmigo y te
aseguro que no vas a salir esta noche de mi casa. —Mi cuerpo se hiela
viendo esa sonrisa enfermiza, ¿tienen intención de…? — Cinco… —Doy
un paso atrás. —Cuatro… —Me quito los zapatos tirándolos al suelo. —
Tres… —Miro a los dos que comienzan a caminar hacia mí y yo corro,
corro calle abajo sin mirar atrás. —Ruby… No puedes escapar. —Escucho
su voz, escucho sus pasos mientras no dejo de correr. Siento mis pulmones
arder, pero no dejo de escuchar sus risas. Se están divirtiendo y yo estoy
aterrada.
Sus pasos se escuchan más cerca, el miedo se apodera de mí y no dejo de
correr. Mis piernas duelen, mis pies igual, mi cabeza da vueltas pero no voy
a permitir que me hagan lo que quieran.
—Te ves tan bonita aterrada y corriendo… —Escucho tras de mí a Arnold.
NONONO. —Dejemos de jugar George.
—Perfecto, ven aquí zorra. —Siento como alguien agarra mi vestido y
decido mirar atrás, viendo a los dos pegados a mí, tropiezo del susto y
derrapo por la carretera, rompiéndome el vestido y quemándome piernas y
brazos con el asfalto. Un grito desgarrador se escapa de mi garganta
mientras los veo acercarse lentamente. Con la poca fuerza que me queda,
me arrastro tratando de huir de ellos.
Escucho sus risas junto a mis sollozos, no puedo más, que alguien me salve
por favor…
—Parece que has… —George se calla.
—¿Qué haces tú aquí? —Dice Arnold miedo en su voz. Un aroma familiar
me rodea. —Brooke, ¿cómo…?
—Eres tan inútil que has estado diciendo a todo el mundo a donde ibas. —
Dice y la siento agacharse a mi lado. —Joder, tranquila ahora vamos al
hospital. —Me susurra con un gruñido que me relaja y acaricia la cabeza.
Siento que se levanta de nuevo y un coche frena justo detrás de nosotras.
—Hijos de puta, os vais a arrepentir de esto. —Igor me ayuda a levantarme
y comienzo a llorar con fuerza en sus brazos. —Ruby, estás con nosotros,
no te preocupes…Brooke me la llevo. — Veo a Brooke asentir, Igor me
carga en brazos hasta el coche y me sienta en el asiento del copiloto, siento
mi cuerpo arder mientras veo a Brooke agarrar por el cuello a George
mientras Arnold se echa hacia atrás con cara de terror, no consigo ver más
cuando mi cuerpo acaba cediendo por el dolor.
La oscuridad me rodea cuando me despierto y mi cuerpo duele demasiado,
pero tengo las heridas curadas, ¿cuándo he ido al hospital? Un quejido se
escapa de mi boca cuando intento incorporarme. Escucho unos pasos
acercarse.
—¿Estás despierta? —Es la voz de Brooke, suena preocupada. —Igor me
ha dicho que no debes moverte. —Suena como una niña preocupada, que
adorable. Río suavemente pero el dolor me impide también reírme. —¿Por
qué te ríes? —Suena molesta.
—Es la primera vez que te preocupas tanto por mí. —Parece que se da
cuenta y reacciona volviendo a ser la misma de siempre.
—Bueno, te has desplomado delante de mí, algo me debería preocupar. —
Dice acercándose a la ventana para abrirla. —Voy a fumar, si necesitas algo
avísame. —Asiento.
—Gracias. —Ella frena por un segundo y luego sale de la habitación sin
decirme nada más. Me tumbo de nuevo en la cama y el aroma de la
habitación me envuelve como una cuna, es el aroma de Brooke, estoy en su
cuarto y me siento jodidamente feliz.
Cierro los ojos de nuevo pero no puedo dormir, no sabiendo que puedo
verla… Me levanto con dolor y camino lentamente hasta el salón, allí la luz
de la luna ilumina todo el salón. Veo a Brooke apoyada en la barandilla con
un cigarro entre lo dedos y el teléfono en la otra mano, tiene la mirada
tranquila.
Es preciosa.
—¿Tanto te gusta verme? —Me escondo tras la puerta y la escucho reírse.
—Se supone que deberías estar en la cama, no andando por aquí. —Me
asomo y la miro con vergüenza.
—No podía dormir… —Alza la ceja de la cicatriz y me hace un ademán
para que me acerque. Camino con cuidado hasta que estoy con ella, me
agarro a la barandilla. —¿Te molesto?
—No. —Dice mientras da otra calada. —¿Te duele? —Miro mi pierna y mi
brazo en carne viva.
—Sí, pero no tanto como antes. —Ella asiente y me tiende el cigarro, dudo
por un momento pero lo acepto y doy una calada. Toso asqueada y se lo
devuelvo, mientras ella se ríe. —¿Quién me ha curado? ¿Hemos ido al
hospital?
—Un doctor y sí. —Dice mirándome.
—¿Y cómo estoy aquí?
—Cómo no era grave y no queríamos dejarte sola decidimos traerte a casa a
descansar, Igor supuso que era mejor. —La miro con una ceja alzada.
—¿Y no supuso que erais violadores? —Ella se ríe y niega. —El doctor es
amigo de Igor.
—Entiendo entonces por qué estoy aquí. —Suspiro. —Gracias por cuidar
de mí.
—No lo hago por ti. —Evita mi mirada.
—Lo sé. —Ella me mira con el ceño fruncido.
—¿Cómo? —Me acerco a ella, le doy un corto y suave beso en los labios.
—Gracias por no preocuparte por mí, Brooke. —Susurro en su oído y me
alejo con una sonrisa traviesa. —Descansa. —Me agarra de la muñeca con
cuidado y me acerca a ella. —¿Qué haces?
—Ruby, no vuelvas a hacer eso. —Alzo una ceja.
—¿Hacer el qué hacer? —Su mandíbula se tensa.
—No juegues así, no se que cojones me haces pero no me gusta esto que
me haces sentir, quiero parar pero no puedo. —Mi cuerpo se tensa, ¿Ella
sabe lo que hace también conmigo?
—Brooke… L-lo siento… Me dejé llevar, no debería haberlo hecho.—
¿Ahora que cojones digo? Hace menos de cinco minutos la he besado yo y
ahora me hago la arrepentida cuando no me arrepiento y cada vez que la
beso quiero más. Brooke se acerca a mí.
—Pídeme que pare y así mi cabeza dejará de pensar en tí. —La miro a los
ojos y no puedo, no quiero que pare, no quiero alejarme… —Me acerco
más a ella y la vuelvo a besar, pero esta vez me dejo llevar, rodeo su cuello
con mis brazos y ella rodea mi cintura con cuidado. Nos separamos y nos
miramos a los ojos. —No se que cojones me has hecho Ruby.
—Yo tampoco lo sé… —Miro a otro lado. —Pero sabemos que esto no es
bueno. —Gruñe molesta. —Sabes que tu trabajas para el padre de Madison
y estás atada a ella y yo estoy con George.
—Joder…—Mira a otro lado molesta. —Me da rabia darte la razón. —Me
río.
—Lo sé, pero esto no puede salir de aquí…Lo que sea que tengamos. —
Asiente y me mira de reojo.
—Vete a dormir. —Asiento y le guiño un ojo, buenas noches, Brooke.
—Buenas noches, reina. —Camino hacia la habitación, entro y observo a
mi alrededor, la luna ilumina toda la habitación, enciendo la luz y la veo
con detenimiento; los muebles de tonos blancos y grises, unas baquetas de
batería en el escritorio y un bajo precioso con forma de viola en una
esquina, nunca había visto uno igual, camino hacia él y acaricio el mástil
Harley Benton.
—Que preciosidad. —Sigo mirando a mi alrededor y veo un mueble con
consolas y un perfume, SU perfume. Agarro el perfume con forma de torso
femenino dorado. Abro la tapa y la huelo. Sonrío al sentir su aroma, ese con
el que sueño siempre.
Vuelvo a dejarlo donde estaba y me siento en su cama. —Es maravilloso, es
pequeño pero funcional. —Río bajo.
—No tengo la misma pasta que tú, preciosa. —Suelto un grito y la miro
desde la puerta.
—¡Joder! ¿Por qué siempre tienes que hacer eso? —Se ríe y cierra la
puerta.
—Llevo aquí como cinco minutos. —Mis ojos se abren mucho y siento mis
mejillas arder.
—M-me has… —Sonríe de lado alzando su ceja con la cicatriz y
cruzándose de brazos.
—¿Qué si te he visto oler mi perfume y si te he visto sonreír como una
idiota? Nah. —Me tapo las manos con la cara de la vergüenza. —Si no
hubieses encendido la luz no hubiese venido, boba.
—L-lo siento… —Evito su mirada y escucho sus pasos acercarse a mí. Se
sienta a mi lado y me toca la cabeza con delicadeza.
—Ruby, que no pasa nada. —Se ríe. —Yo también estaría nerviosa por
tenerme cerca. —La miro con el ceño fruncido y le doy un golpe con un
peluche que agarro. —¡Oye!
—Puta egocéntrica. —Le digo con molestia. —Ya te gustaría estar
conmigo.
—Ya estoy con una zorra arrogante, no quiero a otra. —La miro a los ojos.
Y parece que se da cuenta de lo que ha dicho. —Oye, perdona… No
debería…
—No, está bien. —Me levanto a apagar la luz. —Prefiero dormir en el
salón, tu habitación es muy claustrofóbica, buenas noches. —Salgo de la
habitación y camino hacia el salón.
¿Así piensas de mí? ¿Entonces por qué cuando me has besado parecía que
pensabas otra cosa? Brooke, no te entiendo.
Os he dado momento de tensión y full Brooke y Ruby, de nada
querid@s.
He sentido terror por Ruby cuando corría y eso que lo he escrito yo.
Ruby la pobre está bien confundida con Brooke, ¿qué estará pensando
nuestra querida capitana?
Deja tu voto y tu comentario, amaré contestarlo.
Kaynainx.
ESPECIAL.
Hola a tod@s, este capítulo es un tanto especial, ya que va dedicado a mi
novia. Quien me ha apoyado y me sigue apoyando y animando a que
escriba día a día.
Por lo que le dedico este especial de Igor y Brooke.
Espero que te guste y que os guste a todos.
Kaynainx.
Brooke POV.
Un ruido muy molesto me despierta por la mañana, lo cual hace que me
levante de un humor de perros y vaya directa hacia el sonido. Cuando me
adentro en el salón de mi casa me encuentro a mi mejor amigo bebiendo su
té matutino con la vieja de los cojones que vive encima de nosotros.
Mi amigo me dedica una sonrisa amplia y la señora me mira muy
sonriente.
No me entiendas mal, la señora no me cae mal, pero es muy pesada y huele
a incienso que tira para atrás, lo que hace que me maree del fuerte aroma.
—Buenos días bella durmiente.— Dice mi amigo desde su sitio del sillón.—
¿Quieres té? Ha sobrado un poco en la cocina.
—Puaj.— Hago mueca de asco y miro a la señora.— Buenos días.— Dicho
eso me dirijo a la cocina con la voz de fondo de mi amigo y la vieja. Me
hago un café bien cargado y vuelvo al salón a sentarme al lado de mi
amigo con el teléfono.
—Brooke, esta noche ya tenemos plan.— Aparto mi mirada del móvil y miro
a mi amigo con interés.— Hay una fiesta en una mansión a media hora de
aquí, una fiesta interesante.
—Tened cuidado en la fiesta. —dice la mujer mientras recoge su bolso para
irse ya de mi casa.
—No se preocupe, somos buenos.— dice mi amigo con falso sentimiento. Es
un hijo de puta.
Cuando por fin se va la vieja, miro a mi amigo de brazos cruzados mientras
entra al salón.
—Ahora explícame por qué tanto interés en esa fiesta.— Mi amigo sonríe y
se vuelve a sentar a mi lado.
—Quiero decorar la casa.
—¿Y?
—Los ricos tienen cosas para decorar la casa expuestas siempre.
—¿Quieres robarle algo a una familia para decorar nuestro piso?— Le
miro enarcando una ceja.
—Yo diría más “Tomar prestado sin que se enteren”
—¿Y exactamente que buscas para decorar la casa?
—Animales.
—¿Cómo?
—Quiero decorar con cosas de animales.
—Igor, tenemos a Kali. ¿Qué más decoración quieres?
—Animales disecados.
—Ni de puta coña vas a meter un bicho disecado en casa. ¿Estás tonto?
—Anda porfaaaaa.— Me hace un puchero que me da lache por lo que
tengo que aceptar para que se calle la boca.
No le durará mucho el querer tener un bicho de esos. ¿No?
Llegamos a la fiesta en mi Toyota Trueno, al aparcar, bajamos y entramos a
la enorme casa.
Una mansión llena de mármol y decoraciones que no son de por aquí.
Vamos, un señor casoplón.
Mi amigo mira emocionado a todos lados en busca de su cometido, pero
primero le arrastro a disfrutar un poco de veneno llamado alcohol, cosa
que acepta sin pensar.
Nos acercamos a la mesa donde se encuentran todos los maravillosos
elixires y nos preparamos uno cada uno. Luego de ello vamos a ver un poco
la casa ya que mi amigo insistía mucho en ir a ver.
—Igor, no se que buscas exactamente pero ya me estoy Abu—
—DIOS MÍO, ES PRECIOSA.— Mi amigo aparta su mano de mi boca y
sale corriendo a una mesa en mitad de un pasillo vacío. No puedo ver que
cojones está agarrando hasta que se gira con el bicho más jodidamente feo
y asqueroso que he visto en mi vida.
—Igor... ¿QUÉ POLLAS ES ESA COSA?— Mi amigo abraza al bicho y me
mira frunciendo el ceño.
—NO HABLES ASI DE PELUSA.
—¿YA LE HAS PUESTO NOMBRE?
—SI. Se llama pelusa.— Me mira y entrecierra los ojos.— Y viene con
nosotros.
—Nonono. Ni de puta coña voy a meter un puto Pomeranian disecado en
nuestra casa.— El bicho tiene la lengua de lado y está más seco que la
mojama. Un puto perro disecado en mitad del pasillo que a mi amigo le ha
gustado y ha decidido llevárselo.
—Viene con nosotros.— Me dice mientras se va acercando a mi con el
bicho entre sus brazos.— Ahora ayúdame a poder llevármelo sin que se den
cuenta.
—¿Cómo? Ese bicho esta seco y no tenemos mochilas.— Mi amigo usa sus
dos neuronas para pensar en que hacer.
—Le cortamos el pelo para que no abulte tanto y me lo meto debajo.
—Es una idea horrible.
—Cállate y ayúdame a buscar unas tijeras.— Miro a Igor negando.
—Unas tijeras van a romperse.
—Bueno, busquemos unas de podar entonces.— Mi amigo se acerca a una
habitación, abre un poco la puerta y deja a “Pelusa” ahí metida.
—¿Qué haces?
—Esconder a Pelusa para que no me la roben.
—¿Quién cojones querría..? ¿Sabes que? Vamos a buscar las jodidas
tijeras de podar.
Luego de una larga búsqueda, por fin encontramos unas. Volvemos a la
habitación donde Igor había dejado a pelusa.
Veo como mi amigo se empieza a poner nervioso y tocar rápido el suelo.
Me mira asustado.
—No está. MI BEBÉ NO EST... ¡Oh! Estaba más al fondo.— se ríe y saca al
bicho.
—Joder Igor, vamos a un baño a podar a ese bicho y vayámonos de aquí.—
Asiente y nos vamos al baño más cercano.
Entramos y mi amigo con todas sus fuerzas intenta cortarle los pelos a la
bola disecada mientras que yo estoy apoyada en la pared mirándole
aguantando la risa.
—Va a salir vo...— Antes de que termine la frase el perro sale volando
hasta caer en la bañera, el estruendo del bicho chocando con el plato de la
bañera no se termina de escuchar por el grito ensordecedor de dos chicos
que estaban liándose en la bañera, (que ni siquiera sabíamos que estaban
allí).
—Uy, perdonad, es que es muy juguetona y le gusta conocer gente.— Se
escucha de nuevo los gritos de los chicos al ver a mi amigo asomarse a
coger el perro.
¿Quién no se asustaría si se le cae un perro disecado encima despeluchado
y encima quien se asoma a recogerlo es un tío de casi metro noventa con el
pelo rapado y de colores? Yo me acojonaría.
—Vámonos YA. — Igor agarra los cuatro pelos que le ha cortado al animal,
dejándole unas calvas interesantes y se lo mete debajo de la sudadera,
mientras se guarda en los bolsillos los pelos duros y puntiagudos del
animal.— ¿Cómo vas a arreglar eso ahora?
—Se pega con pegamento.— Dice sonriéndome mientras salimos de la casa
y montamos en el coche.
—¿Te has dado cuenta que le has robado a una familia a su perro
disecado?
—Tendrán veinte más. Ahora pelusa es mía.
—Toda tuya, pero no quiero verla en el salón.
Escucho a mi amigo reírse mientras yo suspiro aguantando la risa del
momento tan surrealista que ha ocurrido.
Ahora pelusa decora en salón porque Igor quiere tenerla ahí y yo estoy
deseando deshacerme de ella, porque da un jodido mal rollo ver a ese bicho
al lado de la televisión mirándome fijamente. Me quita hasta el hambre.
—Deshazte de ese bicho.
—No llames bicho a Pelusa, es uno más de nosotros.
Veo a Kali mirar desde la distancia con todo el lomo erizado y gruñendo al
horrible bicho mal pegado y con calvas que está en el mueble.
—Ha puesto hasta a Kali nerviosa.
—Es que tu perra es muy delicadita.
—Al menos la mía está viva.
—NO DIGAS ESO DELANTE DE PELUSA.
—NO ESCUCHA, ESTÁ DISECADA.
—CALLATEEEE
—JODETE FRESCA.
Veo a mi amigo ir a por su perra fea y llevársela a su cuarto. Y dar un
portazo, yo decido quedarme en el salón con mi mascota viva que se tumba
a mi lado a dormir más tranquila. Puto bicho disecado, en que momento me
pareció buena idea dejarle cogerlo.
Me froto el puente de la nariz y me pongo a ver una serie en la televisión.
Con todo mi amor y cariño, te dedico este especial de Igor y Brooke mi
vida, espero que te haya gustado.
Eres una persona maravillosa y voy a amarte toda mi vida, gracias por
tanto.
Con amor, Kaynainx.
(Este capítulo debería estar subido, pero bueno, vengo a alimentar vuestra
esquizofrenia con Brooke e Igor, los super besties desde la perspectiva de
Brooke, cosa que aún no he hecho en esta versión del libro).
Capítulo 16
Unos días después me levanto en mi cuarto por el sonido de mi alarma, la
apago con molestia y miro hacia la luz que entra por mi ventana.
Al día siguiente de lo que pasó entre Brooke y yo fue muy raro, ella no
estaba en casa, Igor me invitó a quedarme a comer, pero me negué y me fui
a mi casa. Brooke no me ha hablado ni nada, ni yo a ella.
Un mensaje llega a mi teléfono.
Igor
Rub, ¿después de vuestras clases vamos a tomar algo los tres?
Ruby
No lo sé, no tengo ganas de ir a ningún lado
Ash
Vente porfa, quiero verte…
Llevas días sin venir a clase…
Rub
Está bien… Os veo a las 12:00
Ash
Perfecto :)
Igor
Menos mal, no quería tener que abrir tu puerta de casa
y sacarte a la fuerza.
Rub
Qué
Ash
Cómo
Igor
Hasta las 12:00 :))))))))
Apago la pantalla del teléfono y cierro los ojos, llevo tres días sin aparecer
por clase y Ashley no sabe mucho de por qué estoy así.
Pongo una alarma a las 10.30 y me vuelvo a dormir. Mi cabeza no deja de
pensar en ella, así que apenas duermo, la alarma me taladra la cabeza y me
levanto a duras penas para arreglarme lo mejor posible e irme al lugar
acordado.
Llego al Rodilla a las 12.00 ni Igor ni Ash están en la cafetería, me siento
en una mesa de 4 y espero hasta que aparecen.
—Por fin llegáis. —Digo cruzándome de brazos y frunciendo el ceño. Ellos
se ríen mientras pongo los ojos en blanco.
—A mi no me hace gracia, se suponía que habíamos quedado a las 12.00 —
Los dos se acercan y me miran con una sonrisa traviesa. —¿Qué?
—Toma. —Ash me da un pequeño ramo de peonías. La miro extrañada y
sorprendida. Mis favoritas…
—¿Y esto? —Los dos se sientan, Ash a mi lado e Igor en frente.
—Supusimos que te harían feliz. —Habla Igor con una sonrisa. Yo les
sonrío mientras huelo esas preciosas flores.
—Habéis acertado así que me tocará perdonarnos la tardanza. —Vamos a
pedir nuestras bebidas y comida.
Cuando nos sentamos, comenzamos a hablar de cosas triviales y agradezco
el ambiente, no podía seguir en casa encerrada. Ash me mira fijamente y la
miro alzando una ceja con duda.
—Ruby, ven mañana a clase, aunque sea solo mañana, porfavor... —La
miro con el ceño fruncido.
—¿Por qué mañana? Es viernes. —Ella me mira con ojos de cachorro.
—Mañana hay una fiesta en casa de Arnold después del partido del equipo
de Brooke. —Alzo una ceja mirando a mi amiga.
—No. —Digo tajante. —Ni de coña y menos a casa de ese ser.
—Venga por favor. —Me suplica mi amiga mientras agarra mi mano. —
Estaremos los tres…
—No te va a pasar nada, aparte Brooke estará por ahí. —Me tenso cuando
Igor la menciona y parece que se da cuenta y me mira tratando de evitar
sonreír. Mierda.
—Me lo pensaré, pero no os prometo nada. —Los dos sonríen satisfechos y
eso me hace algo de gracia.
Luego de terminar, los tres nos vamos a un centro comercial a mirar ropa
para mañana.
—Por cierto Rub, Mía y Helena llevan toda la semana distanciadas, es más
Helena pasa mucho tiempo con Madison y es raro.
—Ah, pues mira que bien. —Me encojo de hombros y sigo mirando la ropa
de la tienda. Un conjunto precioso de tono blanco se presenta ante mis ojos,
consiste en un top de tirantes con mangas cosidas justo en el borde lateral,
dejando mis hombros al descubierto y unos pantalones largos acampanados
con corte V por delante y por detrás en tiro alto. —Joder… Qué
preciosidad.
—¡Ruby! Creo que este va a ser mi vestido. —Sonríe mientras viene con un
vestido blanco por la mitad de los muslos ajustado con cuello de barco y
mangas largas ajustadas a sus brazos. Muy ella. —Dios mío, espero que te
compres ese conjunto porque si no te lo compro yo. —Me río por su
comentario.
—Ash tu vestido es precioso. —Digo admirando a mi amiga quien sonríe
halagada. —Totalmente tú.
—Lo sé. —Me manda un beso y me río.
—Lo compraré. —Agarro el conjunto y miro a nuestro alrededor. —¿Igor?
—No le he visto desde que se fue a la sección de chicos. —Me dice. —
Aunque no será difícil encontrarle, vamos a por él. —Asiento y vamos en
busca de nuestro amigo, quien encontramos admirándose en un espejo con
una blusa holgada de color vino metida por dentro de un pantalón ancho
negro. —Damn boy.
—Wow, no entiendo como no tienes pareja. —Él me mira con una sonrisa.
—Por qué yo no quiero tener a nadie, querida. —Ash y yo nos reímos. Los
tres recogemos las prendas que hemos elegido y vamos a pagar. Cuando
salimos de la tienda son las 18.00, por lo que decido despedirme ya e irme a
mi casa.
Camino por el Parking en busca de mi coche cuando diviso el cabello
anaranjado de Helena junto con… Madison y… ¿Brooke? Nuestras miradas
se cruzan y veo por un momento duda en sus ojos, pero aparta la mirada
rápidamente y yo me meto en el coche. ¿Qué hace con ellas?
Mi teléfono suena, veo el número de George en mi pantalla y contesto con
el manos libre del coche.
—Joder, ¿ahora que quieres?
—Zorra, mañana vienes conmigo a la fiesta. —Frunzo el ceño.
—¿Por qué? Voy a ir con mis amigos.
—Luego hacéis lo que queráis tú y los frikis de tus amigos, pero vas a
llegar conmigo, así a las tías les dará más morbo que me las folle. —Se ríe
y yo suspiro molesta. Que puto asco.
—Haz lo que quieras, recógeme a las 22.00 —Le cuelgo. —Puto pesado. —
Escribo por el grupo donde están Ash e Igor para confirmarles que iré, pero
que llegaré con el soplapollas de George. Arranco el coche y voy a casa.
Me levanto a las 7.00 ese viernes. He decidido ir a clase y ver el partido con
ellos, me aseo y me visto con un jersey ajustado de cuello alto y unos
pantalones chinos de pata ancha grises con una gabardina negra y unos
kitten heels negros. Me recojo el pelo en una coleta alta, me maquillo con
un poco de rimmel y un pintalabios nude rojizo.
Bajo al coche y conduzco hasta la universidad mentalizándome de lo que va
a pasar durante este día. ¿Qué hacía Brooke con ellas?
Entro en la facultad seguida de miradas curiosas, se habrán pensado que he
estado de pasarelas, ¿qué sí he modelado? evidentemente, tengo que comer,
pero siempre eran por las tardes, por las mañanas me dedicaba a dormir,
menos ayer. Diviso a mi amiga al entrar en clase, quien me sonríe con la
ilusión de un crío.
—Has venido. —Dice agarrando mi mano cuando me siento a su lado.
—Te lo prometí. —Le sonrío acariciando también su mano. —Más te vale
que este partido sea bueno.
—Espero también. —Se ríe.
La mañana pasa rápidamente, cuando me quiero dar cuenta estamos yendo
a los coches. Mi amiga me mira con una sonrisa de felicidad extrema.
—¿Qué te pasa? Te veo demasiado feliz.
—Es que lo estoy. —Me agarra de la mano. —Has venido a clase, vas a
venir al partido y vas a ir a la fiesta.
—No creo que sea para tanto, ¿no? —Ella asiente y yo la miro con una
sonrisa divertida. —Bueno, pues me pone feliz que tú lo estés, Ash. —Nos
despedimos y vamos cada una a su casa.
Allí me ducho y me visto cómoda para ver el partido, unos vaqueros
ajustados, un jersey rosa ancho y mis botas altas. Me dejo el cabello
recogido y agarro un bolso de mano para meter ahí lo esencial. Bajo al
coche y conduzco hasta el campo donde se va a realizar el partido, el cual
es el campo enemigo.
Al llegar aparco dónde encuentro sitio y le mando un mensaje a mis
amigos.
Ruby
Acabo de llegar, ¿dónde estáis?
Ash
Acabo de aparcar.
Igor
Yo estoy con Brooke.
Por si queréis acercaros :>
Ash
Recojo a Ruby y vamos.
Ash aparece a mi lado con una sonrisa de oreja a oreja. Me abraza
cariñosamente y le devuelvo el abrazo.
—Vamos, tengo que aprovechar antes de que te lleve ese idiota. —Me dice
con recelo.
—¿Celosa? —Ella asiente. —No tienes nada de qué tener celos, es un
mierdas. —Ella se ríe y se abraza a mi brazo.
—Eres más mía que suya, que quede claro.
—Evidentemente, Ash. —Nos reímos y caminamos hacia la entrada del
campo. Tengo que saber por qué Brooke estaba con ellas.
Capítulo tranquilo y sin drama de nuestras tres marujas de barrio
haciendo cosas de ricos, les amo.
Hoy he subido capítulo por el día del libro, pero no os acostumbréis a
que suba todos los miércoles, no me da la vida a veces, pero a lo mejor,
algún día más os doy alguna sorpresa jsjs.
FELIZ DÍA DEL LIBRO A TODO@S
Deja tu voto y tu comentario, amaré leeros y responderos <3
Kaynainx.
Capítulo 17
Veo a Igor a lo lejos hablando con Brooke y… Madison. Pongo los ojos en
blanco sin querer. Cuando llegamos, Igor nos saluda emocionado, tanto que
deja a Brooke de lado y viene corriendo a abrazarme, dejando a Brooke y
Madison solas, hablando entre ellas. Igor me abraza con fuerza y me mira
feliz.
—Menos mal que has venido. —Ash carraspea. —Habéis. Perdona
corazón. —Me río y le abrazo.
—Ya sabemos que no puedes vivir sin nosotras. —Dice mi amiga. —Ahora,
¿me abrazas o cómo va la cosa? —Igor se separa de mí y mira a mi amiga
con una sonrisa divertida, giro mi vista hacia Brooke y Madison, esta última
me mira de arriba-abajo con desagrado y se va. La castaña me da una
mirada rápida y yo frunzo el ceño.
Camino hacia ella con ganas de liarme a hostias con ella.
—¿De qué pollas vas? Primero me comes la boca y luego no me hablas por
una semana, ¿a qué cojones juegas? —Me mira con el ceño fruncido y se
acerca a mí.
—Primero, no soy tu puta novia. Así que no te debo ninguna explicación.
—Susurra con molestia. —Y segundo, no te importa que coño haga o deje
de hacer. —Me da un toque en el hombro echándome hacia atrás. Pero será
hija de puta.
—¿Al menos me vas a explicar que hacías con Helena ayer? —Veo como se
le tensa la mandíbula y me mira a los ojos con una mezcla de miedo y rabia.
—Puta enferma, ¿estás tan obsesionada conmigo que ya me espías? —La
miro sin creerme lo que me acaba de decir.
—Eres una putísima gilipollas Brooke, quédate con esas zorras. —Camino
lejos de ella, hacia las gradas. —Por lo que a mi respecta, me la suda lo que
pollas hagas o no, jodida cría. —Me voy a las gradas sola y con un cabreo
importante. No me puedo creer que me acabe de decir esa puta mierda.
Me siento en la zona baja de las gradas, justo al lado del banquillo del
equipo enemigo, prefiero estar en esta zona a ver a Brooke de cerca.
Observo como calientan las jugadoras, he de admitir que no están nada mal,
pero elimino esa idea de mi cabeza, sabiendo que me puedo meter en
problemas.
Suspiro molesta y alguien se sienta a mi lado.
—Joder Ruby, ¿me has traído a la zona de buena vista o qué? —Me río
mirando hacia mi amiga, que ya ha comenzado a babear por las jugadoras.
—Dios, ¿has visto a esa morena? Mis bragas acaban de explotar. —Miro a
la susodicha y joder, liso por debajo de los hombros que se recoge en una
coleta, ojos afilados como los de un tigre y de un color ámbar. Tiene una
sonrisa socarrona con colmillos afilados. —Ruby… Quiero que me clave
esos colmillos en los muslos. —Miro a mi amiga con una mirada
sorprendida.
—Eres una burra, Ash. —Miro de nuevo a la chica, quien se acerca hacia
nosotras. —Pero no te voy a negar que es guapa. —Ashley me mira con una
sonrisa juguetona.
—Bueno, bueno… ¿Qué tenemos aquí? —Dice la chica por la que Ash
babeaba. —Dos preciosas gatitas. —Alzo una ceja divertida.
—Estas gatas muerden, cielo. —Responde Ashley con prepotencia.
—¿Sois de las duras? Por eso me habéis llamado la atención. —Ash y yo
nos acercamos a la valla donde está la chica. —Soy Willow, aunque para
vosotras soy Will. —Nos guiña un ojo.
—Soy Ashley. —Dice mi amiga. —Y ella es Ruby. —Will sonríe
ampliamente, mostrando sus afilados colmillos. —Un placer Will.
—Encantada.
—El placer es mío, señoritas. —Nos tiende sus manos, Ash apoya una y yo
otra, Will nos besa la mano y no puedo evitar sentirme halagada, hasta que
veo pasar por detrás de ella a Brooke, quien me mira a los ojos sorprendida
por un momento, para luego poner una mueca molesta. Sonrío para mí y me
acerco más a Willow, quien parece alegrarse, al contrario de la castaña que
no deja de mirarme.
—¿Te gustaría vernos en los baños luego, Will? —Habla mi amiga en un
tono coqueto, la morena sonríe.
—Te veo en los baños al final del segundo cuarto, preciosa. —Me mira sin
borrar esa sonrisa seductora. —Y si te interesa, también puedes venir. —Le
sonrío con una ceja alzada.
—¿Nos estás proponiendo un trío? —Ash me mira con una sonrisa
sorprendida. —No me desagrada la idea. —Susurro esto y mis ojos giran
hacia Brooke, quien me mira con el ceño fruncido y noto su mandíbula
tensarse mientras agarra la botella de plástico donde estaba bebiendo agua.
—Me lo pensaré, pero ten por seguro que mi amiga irá.
—Eso no lo dudes. —Sonríe Ashley.
—Bueno chicas, espero que me apoyéis. —Una sonrisa coqueta se me
escapa mientras asentimos las dos, cuando un sonido fuerte nos hace mirar
hacia Brooke. Quien ha explotado la botella con una mano y me está
mirando fijamente a los ojos llena de rabia. Will se aleja, Ash y yo nos
miramos.
—¿A esta que cojones le ha picado? —Dice mi amiga mirándome
extrañada. —Y por cierto, ¿desde cuándo tonteas con chicas? —Me tenso.
—N-no es lo que… —Miro nerviosa a mi alrededor esperando que nadie
me haya escuchado. —Mierda, olvida lo que he dicho, n-no estaba pens…
—Joder, Ash mira el grupo y te lo explico. —Habla Igor. —Qué a Ruby le
va a dar un infarto al final. Ash nos mira extrañada.
—¿Vale? —Mi amiga agarra su teléfono.
Igor
Para ahorrarte dramas, Ruby no es hetero como decía siempe
Le encantan las mujeres, es jodidamente Gay
—Joder no te pases. —Digo.
—Cállate anda. —Habla Igor mirándome con el ceño fruncido.
Igor
Bueno, que eso que es lesbiana la niña
Y no puede decirlo y tiene que salir con el cara culo ese porque si no
la despiden por gay.
Ash me mira parpadeando lentamente mientras guarda su teléfono.
—¿Tú eres tonta? —Suelta y la miro sorprendida.
—¿Qué?
—Eres bobísima, ¿estabas intentando autoconvencerse convenciéndonos a
nosotros? —Abro la boca para recriminar y luego la cierro. Asiento
lentamente.
—No es boba, es gilipollas. —Abre la boca Igor. Le miro mal y me cruzo
de brazos.
—Joder, no sabía que hacer, ¿vale? —Hago un mohín. Me siento idiota.
—Qué idiota eres. —Se ríe mi amiga, luego me abraza. —Te quiero mucho
Ruby y aquí ni Igor, ni yo te vamos a juzgar. —Los dos me sonríen y yo
sonrío con ellos.
—Os quiero mucho.
—Lo sabemos. —Dicen al unísono. Me río.
Observo como los dos equipos se comienzan a preparar para salir mientras
mis amigos y yo nos colocamos para ver el partido.
El equipo de Brooke comienza atacando, mientras que el de Will defiende,
por lo visto ella es defensa. Esta última nos lanza una mirada pícara a través
del casco, creo que se acaba de morder el labio antes de colocarse el bucal.
Luego miro hacia Brooke, quien tiene sus ojos clavados en Will, ojos llenos
de rabia. ¿Está celosa? ¿Brooke Myers… celosa? Una sonrisa prepotente se
dibuja en mis labios, interesante.
Los primeros dos tiempos son muy tensos; Brooke ha tenido choques con
Willow y ha hecho que pierdan puntos, por lo que el equipo de Will se va al
descanso del segundo tiempo con un touchdown por delante del equipo de
Brooke.
Will se va a los vestuarios en el descanso y veo a Ashley saltar como un
resorte para ir con ella.
—Ruby, ¿no…? —Niego.
—Toda tuya, Ash. —Le guiño un ojo y ella me sonríe antes de salir
corriendo.
—Toda suya porque tu prefieres a otra. —Dice Igor molestándome. Le miro
con el ceño fruncido.
—¿De qué hablas —Señala con la cabeza al banquillo de Brooke, quien se
está limpiando el agua de la cara con la camiseta, dejando ver ese perfecto y
sensual abdomen marcado… Y esa cintura de avispa… Y joder… ¿Estoy
babeando? Veo a Brooke mirarme con la ceja de la jodidamente sensual
cicatriz alzada.
—¿Me vas a decir que n… —Le pongo un dedo en la boca.
—No, no me gusta y no, no me atrae. —Le digo mirándole con el ceño
fruncido. —Es una gilipollas, solo me ha pillado desprevenida verla así. —
Le digo mientras siento mi cuerpo arder.
—Ya, seguro es eso. —Dice esbozando una sonrisita. Frunzo el ceño y evito
su mirada, hasta que Ash aparece, con el pelo algo desordenado y su ropa
arrugada, tiene las mejillas rojas y los labios hinchados. Me mira con una
sonrisa satisfecha.
—Tía… El puto mejor polvo de mi vida. —Dice con la voz ronca mientras
se sienta a mi lado. Will sale unos segundos después con una sonrisa en sus
labios los cuales están hinchados también.
—Veo que os habéis divertido. —Me río y ella me agarra por los hombros.
La miro sorprendida y veo a Igor aguantar la risa.
—¿Divertir? Joder Ruby que cachonda me pone esa chica. —La pongo un
dedo en los labios.
—No quiero saber como te has follado a la jugadora, cielo. —Ella sonríe de
lado.
—La próxima vez vente conmigo. —La miro con los ojos como platos.
—No. —Ella frunce el ceño.
—Aburrida.
—Lo que digas, Ash. —Me río junto a Igor quien ha estado escuchando
todo en silencio.
—Ash eres una cochina. —Dice Igor entre risas.
—Tú eres peor, cabrón.
Inicia el tercer cuarto con mucha intensidad, ya que Brooke mete un
Touchdown nada más comenzar. Mis ojos se clavan en ella y ella me mira a
los ojos con una sonrisa a través del casco. ¿Me está dedicando el puto
touchdown? Trato de reprimir la sonrisa que amenaza con salir, así que
aparto mi mirada de ella. Idiota.
El partido termina con el equipo de Brooke ganando por un touchdown al
de Willow.
Ash gruñe molesta por la victoria del otro equipo, pero se le pasa en el
momento que la morena se quita el casco y la camiseta, una bendición para
los ojos de todos; un abdomen marcado, pero su cintura es más ancha que la
de Brooke, aunque se ve jodidamente sexy igualmente, inconscientemente
me muerdo el labio. Un movimiento al otro a la derecha me hace apartar mi
atención de la morena.
Brooke… Se acaba de quitar la camiseta y se la está dando a Madison,
frunzo el ceño por la acción, pero mis ojos no dejan de recorrer el cuerpo de
Brooke.
Me levanto de golpe apartando mi mirada de ella.
—Vámonos Ash, tenemos que prepararnos. —Ella asiente sin dejar de
mirar a Willow. Me despido de Igor, quien se va a esperar a Brooke a los
vestuarios.
Brooke te odio por lo que has hecho, pero hija de puta, estás buenísima y
ahora no sé cómo voy a mirarte a la cara sin pensar en lo que acabo de ver.
¿Brooke celosa? ¿Ruby siendo bien gay?
¿Ashley ha encontrado a su nueva mitad?
¿Igor sabe cosas?
¿Qué pasará en la fiesta?
Votad y comentad, amaré leeros y contestaros.
Kaynainx.
Capítulo 18
Las diez llegan y mi timbre suena. George está aquí y no quiero salir de mi
casa.
Me miro en el espejo con el conjunto blanco que me compré con mis
amigos, unos tacones blancos de yves saint laurent, mi pelo suelto en ondas
naturales y un maquillaje ahumado con labios de un tono rojizo.
Suspiro cuando vuelve a sonar el timbre, agarro mi bolso y bajo a la puerta.
—Joder, por fin sales. —Dice de brazos cruzados apoyado en su coche. Le
miro de arriba-abajo con desagrado. —¿Qué cojones miras?
—Se nota que no te han vestido hoy. —Suelto con una sonrisa. —Tienes las
mismas pintas que tu hermano en el día a día. —Veo como se mira con
nerviosismo.
—¿Eres gilipollas? Tengo mejor estilo que él. —Camino hacia el coche.
Asiento y le miro con una ceja alzada.
—Sí, seguro. —Me monto en el asiento de copiloto. —Vámonos. —Él
monta en silencio y arranca. El camino se hace silencioso y agradable,
menos mal.
Aparca en el interior de la mansión con manos temblorosas.
—Entramos juntos. —Habla por primera vez desde que hemos montado en
el coche. Asiento.
—Tranquilo, opacaré tu mierda de ropa para que no se rían de tí. —Él me
mira con el ceño fruncido.
—Te partía la boca, zorra. —Sonrío con una ceja alzada.
—Ya, ahora mismo no te lo recomiendo, George. —Digo abriendo la
puerta. —Vamos. —Salimos los dos del coche, Rodeo el coche y me acerco
a él, quien me tiende la mano bajo miradas curiosas. Me dejo llevar por él
hacia el interior, él tiene una sonrisa tensa y yo trato de aguantar la risa.
Al entrar en el edificio, dejo de sentir el brazo de George y le veo
desaparecer entre la multitud, alzo la ceja divertida. Mejor para mí.
Camino con cuidado entre la gente, evitando vasos cayendo, cuerpos y
choques con borrachos. Maldigo para mis adentros con rabia.
—Te veo muy solita… —Grito del susto y me giro a darle un golpe en el
brazo a mi amiga. —AY perdona Rub, no me mates.
—Joder Ashley, deja de hacer eso, enserio. —La miro con los ojos
entornados. Igor aparece tras de ella aguantando la risa, los dos van con el
mismo outfit que compraron.
—Te dije que no lo hicieses. —Dice Igor negando. —Pero aún así lo has
hecho.
—Bueno aquí, el aguafiestas, que viene enfadado porque cierta amiga suya
le ha dejado tirado en mitad de la fiesta por una morena de pelo corto. —
Igor la mira con el ceño fruncido.
—Ya la mandaré a la mierda cuando la vea. —Bufa con el ceño fruncido.
—No puede hacerme esto siempre que viene Madison. —Se cruza de
brazos y nos mira. —Necesito alcohol, vamos. —No espera a que
contestemos cuando ya está caminando hacia la barra. Ash y yo nos
miramos divertidas y le seguimos.
Luego de elegir que vamos a beber, comienza a sonar una canción sensual
de reggaeton antiguo español, es una música muy común en sus discotecas
y a mi me fascina, creo que se llamaba Temperatura.
Ash me mira curiosa con una sonrisa en sus labios.
—Esta canción es para bailar bien perras pegadas. —Le digo guiñándole el
ojo y ella asiente con una sonrisa divertida.
—Me gusta este tipo de música y más si es contigo, preciosa. —Habla mi
amiga. —Ven, vamos a hacer que nos miren. —Me río y asiento, mientras
que Igor nos mira aguantando la risa.
—Si vais a follar en la pista, avisar para no mirar. —Ash y yo le sacamos el
dedo entre risas.
Ella me agarra de la cintura y chocamos nuestros cuerpos al ritmo de la
música. Nos movemos juntando nuestros cuerpos y rozándonos mientras el
calor inunda mi cuerpo, ese calor va en aumento cuando siento una mirada
en mí. Busco torpemente quien está mirándome, cuando unos ojos marrones
y muy intensos me miran con un brillo extraño, un brillo deseoso.
Brooke está con Madison en un sofá, esta última pegada a ella, besándola.
Pero los ojos de Brooke están clavados en mí. Me siento desnuda ante su
mirada, pero trato de evitarlo y miro de nuevo a mi amiga, quien se muerde
el labio lo que hace que me ría.
Cuando vuelvo a mirar, ella ya no está y siento que Ashley está mirando
tras de mí. Giro la cabeza y me encuentro con Will, la chica del partido de
por la tarde.
—Ashley, estás preciosa. —Dice con una sonrisa que derretiría cualquier
polo. —Y tú también Ruby. —Me sonríe con amabilidad y le sonrío de
vuelta.
—Gracias, os voy a dejar que creo que alguien me está llamando. —Miento
para darles su espacio y salgo fuera del edificio, el aire frío me rodea el
cuerpo y sonrío al sentir un escalofrío.
—Qué tenemos aquí, ¿Ruby White sola? —Frunzo el ceño al escuchar esa
voz y miro a su dueña.
—Helena. —Digo mirándola con cansancio. Y veo a su lado a Madison. —
No me jodas, ¿qué queréis? —Me quejo.
—Solo he venido a verte junto a mi amiga, que te hemos visto sola y a lo
mejor querías compañía. —Las miro sorprendida de la puta ridiculez que
acaban de soltar y Madison me mira.
—No seas tan desagradecida. —Habla por fin Madison. —Encima que
venimos… Hemos visto a tu novio con una chica y pensamos que estarías
triste. —Veo como trata de no reírse.
—Que bien por él, ¿algo más? Molestáis. —Digo aburrida. Camino hacia
delante para alejarme de ellas, pero Madison me agarra del brazo. —¿Qué
cojones haces? —La miro mientras me agarra con fuerza.
—Te voy a enseñar mod… —Veo los ojos de Madison abrirse mucho,
mientras suelta mi brazo con un temblor. Miro entonces a Helena que mira
hacia el mismo sitio que Madison, pero está con terror en los ojos.
—¿Estás de coña Madison? —Giro la cabeza como un resorte al escuchar
esa voz. —Quedamos en algo, ¿no? —La morena levanta las manos en
señal de paz.
—N-no he hecho nada. —Dice frunciendo el ceño. —Aparte, qué más te
da, solo me estaba divirtiendo con ella. —La miro con desagrado, ¿sabe
que estoy aquí?
—Y a mí me la suda, pero teníamos un trato. —Vuelve a recordarle Brooke.
—Tú te comportabas como una persona NORMAL, a cambio de que pasase
más tiempo contigo. —Brooke se cruza de brazos. Miro a Madison de
vuelta, ella me mira tensando la mandíbula y sus ojos me muestran que esto
va a ser mi culpa.
—Venga Brookie, ella no cuenta… —Madison tiembla. Evito reírme, pero
una leve sonrisa se me escapa. —DE QUE TE RIES Z-
—MADISON. —La voz de Brooke hace que todos en la terraza se queden
quieto y creo que se han tensado tanto como yo. —Se acabó. —La castaña
le lanza una mirada de odio que nunca había visto. —Lárgate y ahora
hablaremos. —Madison mira a su alrededor y con los ojos llenos de
lágrimas sale corriendo de esa vergüenza que acaba de pasar. Miro ahora a
Helena, quien se ha quedado estática ahí, mirando a Brooke, quien le lanza
una mirada que hace que la pelirroja salga corriendo de allí.
Me giro hacia Brooke, quien está a un paso de mí, ¿cuándo se ha acercado?
Me mira por un momento a los ojos, pero no tiene nada que ver con las
otras miradas que ha dado.
Frunzo el ceño con molestia, porque mi orgullo me impide caer ante su
preciosa cara y paso por su lado dándole un golpe en el hombro,
haciéndome yo más daño que ella.
Camino hacia la barra y me pido otra copa, miro a mi alrededor, dónde la
gente baila sin parar. Me deslizo entre la gente para llegar a las escaleras
que suben a la planta de arriba, donde el tumulto de gente se reduce y el
sonido de la música es más lejano. Camino por el enorme pasillo, hasta
llegar al fondo del pasillo donde una puerta entreabierta me incita a entrar,
observo por la abertura para ver si hay alguien y ahí está Brooke de
espaldas, hablando con Madison, ya que se escucha su voz quejarse.
—Brooke por favor, te juro que he dejado de ser así. —Lloriquea.
—Si fuese así, no te hubiese pillado. —Habla en un tono calmado. —Hasta
que no vea el verdadero cambio, se acabaron nuestras citas.
—Sí… Te lo prometo… —Veo la espalda de Brooke contraerse cuando los
brazos de Madison le rodean por la cintura. Cuando veo que se separan, me
alejo de la puerta y me escondo dentro de una habitación oscura.
Observo a Madison irse escaleras abajo, salgo aliviada de que no me viese.
—Menos mal… —Me giro hacia la puerta y en el marco, apoyada en este y
de brazos cruzados estaba Brooke con una ceja alzada. Mi cuerpo se tensa
cuando sus labios se curvan.
—Menos mal… ¿Qué, reina? —Siento mi boca secarse y comienzo a jugar
con mis dedos entre el vaso, me acaba de pillar. —¿Sabes que es de mala
educación espiar a la gente? —Dice mientras se aparta del marco y camina
al interior de la habitación donde estaba. Me acerco a la puerta para tratar
de excusarme.
—N-no estaba… Escuchando… —Miro mi bebida y escucho pasos hacia
mí. Cuando levanto la mirada, veo los ojos de Brooke clavados en mí
mientras siento como la puerta choca con mi espalda y suena un click.
¿Acaba de encerrarnos? ¿Y POR QUÉ LA PUERTA ESTABA ABIERTA
HACIA FUERA? Maldigo a mis adentros, sin dejar de mirar esos preciosos
ojos que me observan detenidamente.
—¿Por qué parecía que ligabas con esa defensa? —Suelta de repente.
Frunzo el ceño y una sonrisa atraviesa mis labios.
—¿Celosa? —Digo divertida, acercando mi rostro al suyo.
—Puede ser. —Mi corazón se acelera. Idiota.
—¿No se supone que no somos nada? —Brooke molesta tensa la mandíbula
sin dejar de mirarme. —O eso me dijiste en el partido, “No eres mi novia
Ruby, no tengo que darte explicaciones”. —Imito su tono con diversión. —
Así que me aferraré a eso mismo, Brooke. —Esta da un golpe contra la
puerta, dejando su mano a la altura de mi cara.
Acerca su rostro hasta el punto que puedo sentir su respiración chocar con
la mía. Joder, debería huir, debería alejarme. Pero no quiero, no cuando
estamos solas, no cuando deseo que se acerque más.
—No me gustan tus juegos de mierda, Ruby. —Susurra sobre mis labios,
haciéndome tragar duro.
—Aprendí de la mejor, Brooke. —Susurro con una sonrisa mirándola a los
ojos. —Sí no necesitas nada m-... —Sus labios chocan contra los míos con
brusquedad y me encuentro rodeando su cuello con mis brazos y ella
rodeando mi cintura con sus manos. No quiero que se separe nunca.
OH OH PERO ESTAS MUJERES ESTÁN QUE ARDEN
Las adoro, Ruby y Brooke sois maravillosas, dejad vuestras diferencias,
casaos e iros del país. Gracias.
Comentad y votad, adoraré leeros y responderos.
Kayanainx.
Capítulo 19
La boca de Brooke se desliza por mi cuello dejando besos húmedos a su
paso, un suspiro se escapa de mis labios y siento su sonrisa sobre mi piel.
Brooke me carga en brazos sin dejar de besarme y me sienta sobre ella a
horcajadas. Nos miramos por un momento a los ojos y me lanzo ahora yo
sobre sus labios, siento sus dedos clavarse sobre mi culo, sacándome un
gemido entre sus labios.
—Te ves preciosa esta noche. —Susurra sobre mis labios, haciéndome
cosquillas. —Aunque siempre lo estás, pero hoy en particular no podía
quitarte los ojos de encima. —Sus ojos me penetran con intensidad.
—Yo tampoco pude quitarte los ojos de encima. —Ella sonríe satisfecha.
—Lo sé.
—¿Lo sabes? —Pregunto curiosa.
—Tus ojos solo me buscaban y me lo has confirmado cuando bailabas con
Ashley. —Dice con una sonrisa de satisfacción.
—No voy a subir tu enorme ego. —Se ríe, pero su cuerpo se tensa al
momento que la puerta suena.
—¿Brooke? —¿Helena? Miro a Brooke con el ceño fruncido y me levanto
de encima suya molesta. —Brooke joder, necesito hablar contigo.
—Ya voy por culera de mierda. —Dice jugando con el piercing del tabique.
Me cruzo de brazos mirándola y ella alza la ceja preguntando.
—¿Qué cojones tienes con ella? —Brooke se levanta mirándome por
encima del hombro.
—Te lo he dicho antes, no te importa. —Camina hacia la puerta y la agarro
de la mano. —Ruby, me tengo que ir. —Susurra mi nombre molesta.
—¿Qué mierda estás haciendo con Helena? —Se suelta de mi agarre
bruscamente, haciéndome perder el equilibrio.
—Déjalo de una puta vez y ni se te ocurra salir ahora, ¿queda claro? —
Frunzo el ceño sintiendo mi cuerpo helarse. ¿Por qué ahora actúa así?
—Eres una gilipollas. —Digo apartando la mirada de ella. —No vuelvas a
buscarme.
—No me hace falta. —Es lo último que escucho antes de salir y dar un
portazo. Mientras yo me quedo allí, sintiéndome impotente y una gilipollas,
por seguir sintiendo algo por una persona así. ¿Por qué siempre acabo
cayendo ante ella? ¿Por qué no puedo odiarla y ya? ¿Por qué aunque la
deteste, cuando se acerca no puedo evitar no sentirme atraída por ella?
Me siento en el sofá con las manos en la cara, evitando llorar por esa
gilipollez, cuando una voz me hace levantar la mirada.
—¿Me lo vas a explicar? —Igor me mira apoyado en la pared, con la puerta
a su lado cerrada. Él me mira con preocupación y curiosidad.
—Igor… —Miro hacia mis manos y luego a él.
—Estoy solo, pero dime, ¿qué ha pasado entre Brooke y tú? —Me levanto y
camino hacia él con la mirada clavada en el suelo.
—¿Me llevas a casa? —Digo susurrando. —Por favor… —Un silencio nos
rodea por unos segundos hasta que le siento moverse.
—Vamos. —Dice serio y salimos los dos hacia el exterior de la casa. La
gente está dormida o borracha, así que nadie se da cuenta de cuando
pasamos.
Salimos hacia el frío aire nocturno de octubre.
Igor abre su coche y entro sin pensarlo, me pongo el cinturón y apoyo mi
cabeza en el cristal.
Igor monta a mi lado y siento su mirada clavada en mí, suspira antes de
arrancar. El camino es silencioso, ninguno de los dos habla, pero tampoco
es incómodo.
—Ruby, ¿me estás escuchando? —Miro a mi amiga volviendo en mí.
—¿Perdón? Me he quedado un poco…
—¿Qué te pasa Ruby? —Agarra mi mano con delicadeza. —Desde la fiesta
estás dispersa.
—Nada, es solo que estoy algo cansada. —Digo forzando una sonrisa. —
No he dormido bien estos días así que no te preocupes mucho. —Ash
asiento no muy convencida.
—Bueno… Pero est… —Me levanto rápido antes de que vuelva a
preguntarme.
—Voy a por un café, ¿quieres uno? —Mi amiga entrecierra los ojos y
asiente.
—Está bien, te espero aquí… —Habla mientras saca su teléfono. Camino
fuera de la clase sintiéndome aliviada de poder estar sola con mis
pensamientos. Ando por los pasillos hasta llegar a la máquina de café más
alejada de la facultad, la cual hace contacto con la facultad de arquitectura.
Unas voces familiares hacen que me pare. Es… Me escondo cuando veo
movimientos bruscos detrás de la máquina.
—La has cagado pero bien Madison. —Dice la castaña con un tono de
notoria molestia. —Una cosa os pedí UNA JODIDA COSA. —Veo a la
morena asustarse.
—B-Brooke… No lo hicimos a posta… —Madison trata de tocar a Brooke,
pero esta se aleja con desagrado. —¿Brookie?
—Madison, ya hablamos de esto. —Habla con molestia. —Y encima
después de lo que habéis hecho… Manda cojones Madison. —La
mencionada mira a su alrededor nerviosa.
—No volverá a pasar, lo prometo… —Habla en un tono más bajo.
—Más os vale. —Bufa. —Dile a Helena lo que te he dicho. ¿Ha quedado
claro? —La morena asiente y Brooke hace un gesto para que se vaya y esta
obedece sin rechistar.
Aguanto la respiración cuando veo que mira hacia mi dirección. Mierda.
Me meto en una clase para que no me vea cuando camina hacia mí.
Suspiro cuando veo que pasa de largo. Menos mal.
Suelto el aire que estaba conteniendo y salgo de allí, camino hasta la
máquina y saco los cafés, cuando siento que alguien se apoya.
—Tienes una manía muy mala de espiar a los demás, reina. —Levanto la
cabeza hacia la castaña que me mira con una ceja alzada y una sonrisa en
sus labios.
—No estaba espiando. —Agarro con fuerza los vasos calientes y camino
por delante de ella. —Siento como camina a mi lado, bufo con molestia
antes de entrar a una clase vacía, seguida de Brooke. Dejo los cafés en la
mesa y la miro de brazos cruzados. —¿Qué cojones quieres? ¿Por qué ahora
vienes a molestarme? Hace unos días preferiste mandarme a la mierda. —
La castaña mira hacia otro lado. —Mírame a los ojos cuando te hablo,
Brooke. —Veo cómo se tensa su cuerpo y me mira. —No puedo más con
esto, ¿qué quieres de mí? ¿Qué cojones sientes? —Frustrada me acerco a
ella, mientras permanece en silencio. —Brooke, no sé como actuar contigo
ni sé lo que piensas de mí. —Frunzo el ceño. —A veces pienso que te
importo o que… Que puedo llegar a gustarte, pero al momento eso se va,
porqué vuelves a insultarme y dejarme de lado. —Ella se apoya en la pared
y me mira con ojos tranquilos. —¿Te gusto? ¿Me odias? Dime que quieres,
porque estoy cansada ya… —Me siento en la mesa y me tapo la cara
frustrada, sintiendo las lágrimas querer salir de mis ojos.
—Ruby. —No la miro, no quiero verla. —Ruby, mírame por favor. —Su
voz suena como un susurro. Aparto mis manos y la miro, a cm de mí, con
una mirada tranquila que amenaza con consolarme. Brooke agarra una de
mis manos y comienza a acariciarla. —No soy muy buena con las
palabras… Pero trataré de explicarme lo mejor posible, para que me
entiendas. —Habla con el ceño fruncido. Toma aire. —Te odio, pero no por
lo que piensas… Te odio porque aunque he intentado alejarte de mí, no
puedo, te necesito cerca. Odio saber que cada noche, desde ese día en la
terraza de mi casa, no dejo de pensar en tí, me odio por saber que mi cuerpo
quiere tenerte cerca. —Aprieta levemente mi mano y nos miramos a los
ojos fijamente. —No quería que pasase esto, no debía pasar… Pero joder,
Ruby… Eres preciosa y me encantas, pero no puedo estar contigo como me
gustaría y sé que tú tampoco puedes. —Las lágrimas sin previo aviso salen
por mis ojos y Brooke las limpia con cuidado, acercándose a mí cara. Le
aparto las manos y agarro sus mejillas para besarle esos labios con los que
fantaseo desde la primera vez que los besé. Me separo sin apartar la vista de
esos preciosos ojos marrones. Los amo.
—Sé que no podemos estar juntas… En público… —Sonrío divertida y ella
solo alza una ceja, aguantando una sonrisa que amenaza con salir.
—¿Sugieres que seamos amantes? —Hago que lo pienso y asiento con una
sonrisa. —No me parece mala idea, reina.
Salgo de la ducha agotada por el día. Tuve que terminar un diseño completo
para entregar el próximo lunes, no pude ver el partido de Brooke, pero sé
que ganaron. Me siento en la cama suspirando, agarro mi teléfono y veo
mensajes de la mencionada.
Brooke
Reina, ¿estás en casa?
Ruby
Sí, ¿por?
No recibo respuesta, en cambio escucho ruidos en mi ventana los cuales
hacen que me levante sobresaltada. Camino lentamente hacia el sonido y no
sin antes agarrar unas tijeras.
Cuando una preciosa castaña entra por mi ventana, la miro embobada de lo
preciosa que se ve con su sudadera gris remangada y unos vaqueros
ajustados negros rotos, junto con unas converse azul grisáceo.
Veo su sonrisa ensancharse cuando me ve y ahí caigo en que solo llevo el
albornoz. Me tapo más mientras la miro con el ceño fruncido.
—No digas nada. —Digo avergonzada.
—No, no voy a decir nada, tranquila. —Camino hacia mi armario sin
mirarla, me encierro y agarro mi camisón de satén negro, con unas bragas a
juego de este. Suelto mi pelo que estaba recogido en un moño desordenado
y salgo, encontrándome a Brooke en mi cama, tumbada con el teléfono.
Carraspeo y ella levanta la cabeza con una sonrisa divertida. —¿Para que te
cambias? Era más fácil con lo otro.
—¿Por qué era más… —La miro con el ceño fruncido y agarro un peluche
para lanzárselo. —Eres una cerda, Brooke. —Ella me agarra de la muñeca y
me acerca a su cuerpo, dejándome con mis piernas entre las suyas, la miro
desde arriba con una sonrisa llena de picardía y me acerco para darle un
beso, pero antes de que eso ocurra, me aparto y le saco la lengua.
—Serás cabrona… —Me mira a los ojos poniéndolos como corderito, es su
forma inconsciente de verse molesta conmigo. Le doy un corto beso.
—No me mires con esos ojos. —Le digo sonriendo mientras me siento
sobre sus piernas.
—¿Cuáles ojos? —Me responde con una sonrisa llena de ternura y amor.
QUE VIVAN LAS NOVIAS
Pero susurrarlo, que nadie se entere :>
Votad y comentad la historia, amaré responderos y leeros.
Kaynainx.
Capítulo 20
Me cruzo de piernas mientras observo a la castaña que está apoyada en la
ventana con un cigarro entre sus dedos. Frunzo el ceño al ver como se
queda mirando un punto fijo.
—¿Qué te pasa? —Hablo en un tono de voz más bajo de lo que imaginaba.
Ella clava su vista en mí y frunce el ceño a modo de pregunta. —Estás
distraída.
—Perdona, estaba pensando en mis cosas. —Da una calada y me sonríe
como suele hacerlo siempre. Yo suspiro y la sonrío de vuelta.
—Cómo sigamos nos va a pillar alguien. —Digo con molestia. —¿No
podíamos vernos esta noche? —Ella niega, deja el cigarro sobre la ventana
y se acerca a mí.
—Te he echado de menos, Ruby. —Ladeo la cabeza con una sonrisa sobre
mis labios.
—Y yo a tí, pero te prometí estar contigo hoy y aquí estoy. —Ella sonríe y
se abalanza sobre mis labios. Su boca se une a la mía y nuestras lenguas
danzan un baile desesperado y de anhelo, la falta que me hace esta mujer no
es normal, como extrañaba besarla así. Rodeo su cuello y hundo mis dedos
entre su cabello suelto. Ella clava sus dedos en mis caderas, haciéndome
soltar un gemido que la saca una sonrisa entre mis labios.
—Me encanta cuando haces ese ruido. —Susurra sobre mis labios. —Me
encantas. —Siento mis mejillas arder, pero no puedo evitarlo. Sus palabras
rozan lo obsceno y lo romántico.
—Tú también me encantas. —Susurro sacándole una sonrisa que no quiero
borrar de mis ojos.
Vuelve a posar sus labios sobre los míos, cuando un grito nos hace
separarnos de golpe.
Una chica a gritado a su amiga por robarle una prenda de ropa. Brooke y yo
nos miramos con sorpresa y nos comenzamos a reír aliviadas.
—¿Tú le robas la ropa a Ashley? —Aguanta la risa mientras suelta la
pregunta.
—¿No? Tenemos dinero suficiente para comprarnos una tienda si queremos.
—Espeto.
—Perdoname doña Punset. —La miro con rabia y le doy un manotazo en el
brazo detrás de otro, siguiéndola por la clase. —Perdón, lo retiro Ruby, lo
retiro. —Me alza al hombro para que pare. —¿Ya?
—Sí… —Digo mientras me baja al suelo y una llamada nos interrumpe.
Brooke bufa mirando la pantalla, me apoyo en su hombro y la dejo hablar
en silencio.
—Haciendo algo… No, ahora iré. —Se queda en silencio por un momento.
— En cinco estoy. —Dice tajante y cuelga. Me mira con el ceño fruncido.
—Me teng…
—Lo sé. —Me separo de ella y camino hasta sentarme en el mismo lugar
donde estaba antes. —Vete con ella.
—¿Estás celosa? —Sonríe. Y yo la miro con molestia.
—¿Qué más da? Luego delante de ella actúas como si no existiese. —Hago
un mohín y ella suspira.
—Lo sé y perdón, pero ya hablamos de esto, o me eres indiferente o te odio
y no quiero actuar como que te odio. —Dice caminando hacia mí para
luego acunar mis mejillas con sus manos. —Esto es lo que aceptamos. —
Dice y me mira a los ojos. —Yo tengo que aceptar que estés con un puto
enfermo de la cabeza porque se supone que estais saliendo. —La miro con
pena y asiento.
—Es cierto, perdona… —Ella niega y me da un corto beso de despedida. —
Te veo en el partido, reina. —Asiento mientras la veo irse a paso relajado.
Suspiro molesta cuando sale por la puerta.
—Y me deja caliente la hija de puta. —Mi teléfono vibra.
Brooke
Te he oído.
Me tapo la boca con la mano libre y miro hacia la puerta con el ceño
fruncido.
Ruby
Que te jodan
Me bajo de la mesa camino hacia la puerta, cuando una llamada me frena,
es Ash. Mierda, la he dejado sola por más de media hora. Descuelgo.
—¿Se puede saber dónde estás? —Suena molesta.
—Estoy yendo ya, se ha alargado un poco la llamada, perdona. —Digo. Un
silencio inunda la llamada.
—Ven ya cojones. —Cuelga. Suspiro y salgo de la clase para ir a donde está
mi amiga, quien me espera de brazos cruzados en mitad del pasillo. —
Vamos, que luego no nos da tiempo. —Bufa molesta y yo la sigo con una
sonrisa. —¿De qué te ríes?
—Te ves bonita hasta cuando te enfadas. —Digo y ella me mira para luego
reírse.
—Mira que eres boba. —Entramos a la clase para seguir haciendo nuestros
diseños del lunes que viene. Ash un precioso diseño al más puro estilo dior
y yo un diseño al estilo chanel.
Luego de unas horas de duro trabajo con el diseño casi terminado
decidimos ir a comer algo antes de seguir.
Al llegar al restaurante, veo a lo lejos a Madison y Brooke, quien me mira a
los ojos con indiferencia, sus ojos no me muestran el cariño de antes, es
frío.
¿Cómo puedes mirarme así cuando hace un momento me mirabas con
deseo? Ash bufa al ver a las dos y camina hacia una mesa. Pide unas cosas
por la tablet de la mesa y me mira.
—He pedido también para tí. —Dice sonriente. Asiento mientras esperamos
la comida.
Igor nos saluda con dos latas en las manos ya sentado en nuestro sitio
habitual. Subimos hacia él, nos tiende una lata a cada una y las aceptamos.
—Que generoso, unas latas de refrescos. —Dice mi amiga abriéndola con
una sonrisa burlona.
—Es el mejor regalo del mundo, Igor. —Me burlo y él nos mira mal.
—No sé ni para que os compro nada, par de víboras. —Espeta él molesto,
mi amiga y yo nos reímos.
—Perdona, Igor. —Dice mi amiga con una sonrisa divertida.
—Idiotas.
El campo está eufórico por el touchdown de Brooke, en el inicio del
segundo cuarto. Todos gritan emocionados mientras Brooke corre para
abrazar a su equipo, pero sus ojos por un momento se dirigen a los míos con
una sonrisa satisfecha.
Siento mi teléfono vibrar, lo saco y mi sonrisa se borra al ver el nombre de
George en mi pantalla. Suspiro temblorosa y contesto.
—Estoy ocupada. —Le digo nada más descolgar.
—Me la suda, tenemos sesión de última hora así que ven ya. —Dice con
molestia antes de colgar sin dejarme responder. Gilipollas.
Miro mi teléfono apagado con el ceño fruncido, mi amiga me da un leve
codazo y me mira preocupada.
—¿Qué ha pasado? —Ash me mira a los ojos mientras aprieto los puños.
—Me tengo que ir… —Le digo al oído. —Sesión de última hora… —Ash
me mira a los ojos con el ceño fruncido.
—¿George? —Asiento y da un codazo a Igor. Le susurra algo al oído para
luego mirarme a los ojos.
—Lleva el teléfono encima en todo momento. —Dice Igor con voz
preocupada. —Lo que sea nos llamas, estaremos enseguida. —Asiento
antes de tener que irme.
Llego al plató y allí está George, con una bata que le tapa el cuerpo, su
cabello oscuro hacia atrás y el ceño fruncido.
Sin saludar, camino a mi camerino para observar el tipo de vestimenta que
usaré, cosa que me arrepiento al instante; Un conjunto lencero de VS de su
nueva colección de invierno-navidad, ya que el que me pongo es de un tono
rojo navidad y unos tacones rojos del mismo tono.
Mi cabello está totalmente alisado y mi maquillaje es de tonos rojos con
brillo dorado.
Miro mi teléfono el cual está lleno de mensajes, entre ellos… de Brooke,
una Brooke molesta. Joder… Llaman a mi puerta y tengo que dejar el
teléfono antes de salir rápidamente con mi bata.
La sesión pasa lenta y tediosa. Me siento tapando mi cuerpo con la bata la
cual no he podido apenas usar en estas casi cuatro horas de sesión. Angélica
trae mi teléfono y miro todos los mensajes y llamadas de mis amigos, pero
no hay más de Brooke.
Leo un mensaje de la victoria del equipo de Brooke y sonrío.
—Han ganado… —Susurro feliz y le como mi amiga me narra que ahora
hay una fiesta en la gran fábrica por la victoria del equipo. Camino hacia mi
camerino, donde me cambio a algo más cómodo para ir a mi casa a
ponerme decente para la fiesta.
Salgo del camerino y me topo con George, quien lleva una sonrisa
perturbante en sus labios.
—¿Vas a ir a la fiestucha de la puta lesbiana esa? —Suelta haciéndome
mirarle con sorpresa. Pero rápidamente frunzo el ceño.
—Primero de todo, no es una puta lesbiana. —Me encaro a él. —Tiene un
nombre y se llama Brooke. —Le clavo el dedo en el pecho. —Y segundo…
Tú no eres nadie para decirme que hacer o no con mi vi- —Me apoyo
contra la pared por la pérdida de equilibrio del bofetón que me acaba de dar.
Me quedo en silencio, asimilando lo que acaba de pasar con la mirada
perdida en un punto fijo, sintiendo mi mejilla arder y el interior de la boca
me sabe a hierro. Su mano recoge mi cara y me hace mirarle a lo ojos.
—Te voy a llevar a casa y de ahí no vas a salir esta noche, ¿he sido claro?
—Asiento con terror, suelta mi cara bruscamente y camina hacia la salida,
le sigo con miedo hasta su coche, donde me monto sin decir una palabra.
George conduce en silencio, con el ceño fruncido y los labios en un hilo,
noto la vena de su cuello palpitar y como agarra el volante con violencia. El
miedo se apodera de mí y decido solo mirar al frente.
Al llegar a mí casa, bajo del coche seguida de la mirada del moreno, quien
solo baja la ventanilla para verme entrar en casa.
Cierro la puerta tras de mí, ahí comienzo a sentir como me tiembla el
cuerpo y me dejo caer al suelo abrazando mi cuerpo mientras las lágrimas
comienzan a caer por mis mejillas.
Pobre mi Ruby :< ¿Qué habrá pensado Brooke al no ver a Beooke?
Votad y comentad la historia, amaré responderos y leeros.
Kaynainx.
Capítulo 21
Levanto la cabeza cuando mi cuerpo se relaja y miro el vacío de mi casa, el
silencio que inunda todo el lugar. Frunzo el ceño y me levanto del suelo.
—No voy a permitir que me diga que debo hacer ese hijo de puta. —Me
limpio las lágrimas de los ojos y subo a mi cuarto a cambiarme. Agarro un
vestido ajustado largo de pierna abierta negro y mis naked wolfe. Me quito
el maquillaje y me maquillo de nuevo. Me suelto el pelo y salgo de casa
hacia mi coche.
Le prometí a Brooke que iría y voy a ir.
Aparco en un sitio libre de alguien que acaba de irse de la fiesta. Al salir del
coche veo el reloj de mi teléfono que marca la 1:34. Rezo para mis adentros
para que Brooke siga por aquí.
Camino hacia el interior del enorme edificio, el bullicio y la música me
envuelve. Veo a jugadoras del equipo de Brooke bailando y bebiendo con
sonrisas en sus rostros, pero ni rastro de Brooke.
Sigo caminando entre los cuerpos que bailan, hasta que las escaleras que
van hacia el ático me encuentran. Brooke.
Subo las escalera a paso rápido, tropezando con los escalones en alguna
ocasión hasta que llego a la última puerta al final de las escaleras.
Abro lentamente la puerta, mirando a los lados en su búsqueda mientras el
fuerte aire que hay, me mueve el pelo.
Veo al lado de la barandilla la figura tonificada de Brooke, con su pelo
recogido en una coleta alta, una camiseta negra ajustada de manga corta y
unos vaqueros anchos junto a sus vans favoritas, se ve preciosa. Su cuerpo
está relajado mientras fuma mirando el cielo.
Camino hacia ella a pasos lentos y cuidadosos hasta que quedo frente a ella.
Ella suspira dando una calada.
—Madison te dije que me… —Sus ojos se clavan en los míos con una
mirada llena de emociones. —¿Qué haces aquí? —Su voz suena suave y
dura a la vez.
—Buscarte. —Le digo con voz temblorosa mientras sus ojos me recorren
de arriba abajo. Ella deja el cigarro en la barandilla sin dejar de mirarme,
como si pensase que fuese a desaparecer. —Tuve que irme, lo siento…
—¿Qué te ha pasado en el labio?. —Ignora lo que iba a decirle y acuna mi
cara entre sus manos. Ese tacto hace que cierre los ojos y sonría.
—No es nada, ¿no estás enfadada conmigo? —Ella niega y besa mi frente.
—No, sé por qué te has tenido que ir. —Susurra mientras junta su frente
con la mía. —No tienes que preocuparte, pero quiero que sepas que te he
dedicado un touchdown, reina. —Sonrío con los ojos llorosos y ella se
separa con una ceja alzada. —No te vas a poner a llorar, ¿verdad? —Niego
con las lágrimas cayendo por las mejillas. —Por dios Ruby, no seas boba.
—P-perdón, es que pensaba que estarías enfadada conmigo porque me he
tenido que ir y no he podido avisarte y todo ha sido una mierda… —Acerca
mi cara a la suya y funde sus labios con los míos en un hermoso beso que
deseo que nunca termine.
—¿Ya? —Se ríe sobre mis labios. —Te estabas agobiando por una tontería
Ruby, no me voy a enfadar contigo por una gilipollez así. —Acaricia mis
mejillas. —Me enfado contigo por no ser capaz de decirme lo que te hace
ese hijo de puta.
—Brooke, no merece la pena. —Ella frunce el ceño.
—Ruby, tienes el labio roto. —Bufa molesta.
—Y parece que poco le he hecho. —Brooke y yo nos alejamos de golpe
para ver a Madison y a George detrás de nosotras. George me mira con odio
en sus ojos y Madison observa a Brooke con una mirada triste. —Zorra de
mierda te dije que te quedases en casa.
—¿A quien coño llamas zorra? —Salta Brooke con el ceño fruncido y se
pone delante de mí. —¿Y quién cojones te crees para decirle que hacer?
—Soy su puto novio y si le digo que no se acerque a una sucia lesbiana
como tú, debe hacerlo.
—Brooke, vámonos… Por favor. —Habla Madison con un leve temblor en
los labios.
—Cállate Mad. —La veo tensar la mandíbula. —Sé que le has avisado tú.
—Brooke escucha… D-debía hacerlo… —Madison trata de excusarse.
—No quiero oír tus putas excusas ahora. —Suelta Brooke molesta y mira
de nuevo a George. —Y sí está aquí conmigo es porque prefiere a esta sucia
lesbiana antes que a un puto hetero misógino. —Le recrimina a George y
este aprieta los dientes.
—Brooke ten cuidado con él… —Le susurro y ella asiente. Miro a Madison
que a cada segundo se ve más nerviosa.
Veo entonces a George caminar hacia nosotras con esa sonrisa perturbante
que tanto miedo me da.
Entonces todo comienza a ir a cámara lenta, George saca de su bolsillo una
navaja la cual Brooke no tiene tiempo de esquivar y se le clava en el
costado.
Los gritos de terror de Madison, la risa maníaca de George junto a sus
palabras.
—Así serás solo mía, zorra.
Los ojos de Brooke se encuentran con los míos, unos ojos llenos de dolor y
pánico. Ella cae de rodillas ante mí, yo intentando agarrarla con miedo, pero
no me salen palabras, no me sale decir nada, solo lágrimas de terror.
Madison se acerca corriendo y me mira con miedo y escucho sus disculpas
lejanas, ya que mis ojos están en el hombre que intenta irse mientras se ríe.
Dejo a Madison con Brooke y miro a mi alrededor, una barra de metal
tirada en el suelo me sonríe, me levanto rápidamente y la agarro con fuerza,
hasta el punto de que mis nudillos se vuelven blancos, camino tras él con la
mente distorsionada, mi cuerpo no reacciona a nada solo va directo hacia él,
quien al escuchar mis pasos se gira con curiosidad, sus ojos se abren al
verme tan cerca de él y su sonrisa se borra al ver la barra que asoma por mi
mano.
Cuando estoy a una distancia peligrosa de él, mi cuerpo reacciona solo y
levanto la barra rápidamente, la barra golpea su cabeza con fuerza dejando
sus ojos en blanco, George cae al suelo dando un estruendoso golpe junto a
la barra que tiro al suelo cuando él no reacciona.
Le miro desde arriba con un sentimiento que hasta me hizo tenerme miedo a
mi misma. Me giro hacia Madison, quien me mira con terror en sus ojos.
—Llama a una ambulancia. —Al ver que no reacciona elevo la voz. —
MADISON LLAMA A UNA PUTA AMBULANCIA. —Ella reacciona
rápido y comienza a marcar con dedos torpes el número de emergencias.
Camino con miedo hacia Brooke quien está apoyada contra la pared de la
barandilla, su respiración es entrecortada y sus ojos se cierran por
momentos. Me arrodillo ante ella y puedo ver su sonrisa divertida pero
débil.
—Me tienes q-que tener algo de cariño p-para hab… —Hace una mueca
molesta y yo me rajo el vestido para poder hacerle un torniquete
improvisado para que no se desangre más. —Haberle reventado la cabeza.
—Brooke… Te quiero. —Digo tratando de no llorar. —Así que ahora que te
lo he dicho no puedes morirte.
—Ya lo sabía… —Susurra y sus ojos comienzan a cerrarse.
—Brooke. BROOKE NO TE DUERMAS POR FAVOR. —Madison viene
corriendo. —DIME QUE YA VIENEN. —La miro con los ojos llenos de
lágrimas y ella solo asiente.
—S-sí… —Sus ojos están igual que los míos. Se arrodilla a mi lado y mira
al suelo antes de hablar. —E-es mi culpa, tenía celos y solo quería hacerte
daño a tí, pero no pensé que esto podría afectarla a ella. —Miro a Madison
con los ojos llenos de rabia.
—Lárgate. —Me mira a los ojos sin entender nada. —LÁRGATE ZORRA
DE MIERDA. —Ella se levanta de golpe y me mira con miedo antes de irse
de allí, dejándonos solas a Brooke y a mí.
—Q-que posesiva… —Susurra y yo la miro.
—Cállate y no te duermas idiota… —Susurro eso último mientras abrazo su
cuerpo con delicadeza y la rabia comienza a convertirse en miedo y
lágrimas.
—Estaré bien, sabes que…
—Siempre lo estás, ya lo sé… —Levanto la mirada y la veo mirarme a los
ojos. —Espero que no te equivoques esta vez…
Miro mis manos como si no fuesen mías, llenas de sangre, sangre de
Brooke quien acaban de llevarse a un hospital. El ruido a mi alrededor está
distorsionado de nuevo, veo cuerpos moverse a mi alrededor pero no sé
quienes son, hasta que unos brazos me rodean. Mis sentidos vuelven a mí y
miro a mi alrededor. Ash e Igor están ahí, abrazándome.
—¿Qué ha pasado? —Dice Igor con un nudo en la garganta. Ash me mira
preocupada.
—George ha apuñalado a Brooke por mi culpa. —Digo pero no siento que
esté hablando yo. —Me escapé de casa luego de que me dijo que no podía
venir… Y la ha apuñalado por estar conmigo… Me la encontré aquí
arriba… Hablamos y…
—Ya está, tranquila… —Me abraza mi amiga cuando ve que de mis ojos
comienzan a caer más lágrimas. —Ella ya está a salvo…
—Vamos a ir al hospital, ¿vienes? —Habla Igor levantándose y yo asiento.
Al llegar al hospital nos dicen que Brooke está estable, pero que no
podremos verla hasta dentro de un par de días que despierte de los
calmantes, pero que va a sobrevivir gracias al torniquete que le habían
hecho, al ver mi vestido roto me sonrieron.
Igor nos dice de ir a dormir a su casa nada más salir del centro y las dos
aceptamos, aunque sé que Igor lo hace para no estar ni él solo ni yo sola.
En casa de Igor, este nos deja una camiseta a cada una para dormir, Ash con
Igor y yo en la cama de Brooke, ya que les pedí si podía dormir sola y los
dos aceptaron.
Alrededor de las 5 de la mañana salgo de la habitación hacia la terraza del
salón.
Mi cuerpo se siente agotado, pero mi cabeza no quiere dormir.
Miro a mi alrededor hasta que mis ojos se posan en un paquete que tiene
Igor ahí tirado con algunos cigarros de liar dentro, agarro uno y lo enciendo
en la terraza. Doy una calada que me asquea y suelto el humo con una
mueca.
—Sé que es asqueroso, pero en momentos así no están tan mal. —Me
sobresalto y miro al chico pelirosa que sonríe mientras sale a la terraza con
otro cigarro entre sus dedos.
—Perdona, solo necesitaba… —El niega.
—No te disculpes, es normal. —Asiento y vuelvo a dar otra calada. —Dime
la verdad. —Suelto el humo y le miro a los ojos con duda. —¿Por qué
estabas con Brooke ahí?
—Ya te lo…
—Eso se lo cree Ashley que le da igual Brooke. —Da una larga calada y
echa el humo. —Ahora dime la verdad Ruby.
—Y-yo… Brooke y yo tenemos algo… Tú ya sabes que me gustaba pero no
te había dicho que las dos teníamos algo, no se si ella siente lo mismo, pero
sé que al menos le gusta estar conmigo… —Él sonríe.
—Joder, por fin una de las dos me lo admite. —Le miro y giro la cabeza a
un lado. —No sois tan silenciosas como pensáis por las noches. —Abro los
ojos de golpe y un calor recorre mis mejillas.
—P-perdón. —Susurro y él se ríe. —Prométeme algo Igor, esto no puede
salir a la luz, Brooke se metería en algo peor… —Él asiente.
—Tú también te meterás en un problema. —Le sonrío triste.
—Yo ya tengo el problema… —Doy otra calada mientras cierro los ojos. —
Aunque con suerte no lo recuerda. —Una risa áspera sale de mis labios.
Casi me cargo a Brooke y Ruby se marcó un Dont blame me love made
me crazy. :>
Perdonar por la demora, no me he olvidado de vosotros y os adoro
muchísimo. Los exámenes y el nuevo trabajo me han dejado un poco
loquita pero ya he vuelto con fuerzas y mucho drama.
¡FELIZ MES DEL ORGULLO!
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Kaynainx.
Capítulo 22
Me levanto de golpe con la respiración agitada, miro a mi alrededor
agarrándome el pecho. Suspiro aliviada al darme cuenta de que estoy en
casa de Igor.
Salgo de la habitación hacia la cocina, agarro una taza de café y veo a Igor
en la terraza con una sonrisa.
—Te veo muy alegre hoy. —Le bostezo.
—Tengo buenas noticias. —Deja el cigarro y se acerca a mí. —Ponte
guapa, vamos a ver a tu novia. —Lo miro con una sonrisa que sale sola de
mis labios.
—¿En serio? —Asiente y voy rápidamente a cambiarme. En menos de
cinco minutos estoy en la puerta con la emoción de una niña pequeña
esperando por ir a Disney.
Igor aparece y bajamos a su coche. De camino al hospital, llamo a mi
amiga, quien me responde alegre que irá más tarde.
Llegamos al hospital y buscamos la habitación de Brooke, al abrir la puerta
mis ojos se clavan en la morena que está junto a Brooke en la camilla.
Madison nos mira con sorpresa, mientras que yo frunzo el ceño y miro a
Brooke, quien está reprimiendo una sonrisa al verme.
—Pensé que tendrías más tarde… —Dice levantándose de la camilla. Me
mira de arriba abajo para acabar con una sonrisa falsa, camina por mi lado y
susurra. —Brooke no estaría aquí si no fuese porque desobedeciste a
George, solo por zorrear en la fiesta. —Sale de la habitación cerrando de un
portazo y miro a Brooke, quien se encoge de hombros.
Igor me mira con una sonrisa divertida y frunzo el ceño.
—Voy a por algo de beber. —Digo y salgo rápidamente. Puto Igor, que
cantoso es. Camino por los pasillos casi vacíos del hospital hasta que llego
a una zona de máquinas expendedoras, busco algo de comer, lo selecciono y
pago.
—¿Has venido a verme? —Mi cuerpo se tensa y me giro rápidamente a ver
al dueño de la voz. —Joder, relájate.
—¿Aún me preguntas si vengo a verte a tí? —Le miro de arriba abajo, tiene
un aspecto desagradable. —Sinceramente te sienta bien el hospital,
gilipollas.
—Jodida zorra, tienes suerte de que no recuerde qué cojones pasó y por que
tengo puntos en la puta cabeza. —Sonrío victoriosa. —¿De que te ríes?
—De nada. —Paso por su lado golpeando su hombro. —Disfruta de tu
estancia, yo disfrutaré de mis sesiones lejos de tí. —Le guiño un ojo y
vuelvo al cuarto de Brooke. Entro y veo a Brooke sola. —¿Y el calvo? —
Brooke me mira con una sonrisa divertida.
—Se ha ido un momento, así que ahora explicame ese te quiero del día que
me apuñalaron. —La miro con el ceño fruncido y me siento a su lado.
—O cierras la boca o te meto el sándwich hasta el gaznate, cielo. —Ella
alza su ceja de la cicatriz. —Olvida lo que te dije, me asusté. —Ella se ríe
suave y alza su mano hacia mi mejilla, su contacto hace que cierre los ojos.
La echaba de menos.
—Yo también te he echado de menos, reina. —Abro los ojos y la miro con
una sonrisa.
—Me alegro de verte como siempre.
—Lo sé, me adoras. —Le pongo la mano en la cara y ella se ríe. Baja mi
mano y la rodea con su mano. —Te he visto enfadada, pero nunca de esa
manera. ¿Estás bien? —La miro con sorpresa, para luego pasar a una
sonrisa cariñosa.
—Estoy bien, solo… —Me muerdo el labio con vergüenza. —Tuve miedo
de perderte y reaccioné así. —Ella suelta mi mano y rodea mi cara con sus
manos, la miro a los ojos sintiendo mis mejillas arder.
—Me encantó. —Roza sus labios con los míos, cuando la puerta se abre de
golpe y Brooke y yo nos apartamos de golpe, haciendo que casi me caiga.
—Tranquilas tortolitas, soy yo. —Sonríe Igor. Brooke mira a su amigo con
el ceño fruncido. —No me mires así, os escuchaba follar. —Miro mal a Igor
y Brooke se aguanta la risa.
—Es cierto que Ruby es un poco… Ruidosa. —Suelta la idiota de Brooke.
—Que te den por culo, Brooke. —Brooke se ríe e Igor se acerca a nosotras.
—Por cierto, ¿sabías que aquí la princesita me robó un cigarro? —Me
delata Igor, quien me mira de reojo.
Miro a Brooke con una sonrisa nerviosa y ella frunce el ceño.
—Ruby.
—Brooke fue un momento de estrés n-no lo hice más. —Brooke suspira y
me acaricia la mejilla.
—No vuelvas a hacerlo. —Me dice mientras asiento y la puerta de la
habitación se abre de golpe, dejando ver a una Ashley de ojos llorosos y
respiración agitada. Nos mira a los tres y se endereza.
—Brooke… —La voz de Ash suena agotada.
—¿Aún así te preocupas por mí? —Sonríe Brooke y Ash se abalanza a sus
brazos, en un abrazo lleno de cariño y preocupación.
Me levanto y me alejo con Igor, quien me saca de la habitación con una
sonrisa tensa.
—Parece que se quieren. —Digo con un tono neutro.
—Fueron pareja, es normal. —Dice dándome miradas de reojo. Asiento a
su respuesta, pero mi cabeza está pensando mil cosas y una de ellas es ese
sentimiento de angustia y desesperación que comienza a crecer en mi
pecho.
Igor apoya su mano en mi hombro.
—Lo sé, pero aún así me ha hecho sentir rara… —Le miro con el ceño
fruncido. —Pensaba que Ash no aguantaba a Brooke. —Igor se ríe mientras
adelanta el paso. —¿De qué cojones te ríes?
—Estás celosa, Rub. —Le doy un golpe en el brazo.
—Cierra la boca, calvo.
—Calvo tu padre. —Bufa el de cabello escaso y eso me hace reir. —Es
normal que estés celosa, lo que me sorprende es que sea de Ashley y no de
Madison. —Me apoyo en una pared y le miro.
—Lo de Madison se que no le gusta realmente, pero de Ashley… Pensaba
que no, pero después de eso… —Igor me da un golpe en la frente. —OYE.
—Celosa. —Saca una bebida de la máquina y me mira. —Ahora en cuanto
llegues van a estar gritándose.
—¿Por qué?
—Porque realmente no se aguantan. —Comienza a caminar Igor de nuevo
hacia la habitación de Brooke.
Cuando abrimos la puerta vemos a Ashley lanzándole una almohada a
Brooke y está mandando a la mierda a la otra.
Miro a Igor con ojos sorprendidos y él me da esa mirada de te lo dije.
—ERES UNA ZORRA BROOKE. —Le tira la almohada y Brooke la
agarra haciendo una mueca de molestia.
—Que te jodan Ashley, por estas cosas dejaste de gustarme. —Ash la mira
con los ojos muy abiertos. —Eres una puta paranoica y solo piensas en tí
misma.
—Me estabas ocultando algo y tenía que saberlo. —Le replica Ashley.
Mientras Igor y yo nos quedamos en un punto ciego de las dos.
—¿Y te crees que es normal seguirme hasta mi puto trabajo solo porque
pensabas que te engañaba? Estás enferma Ashley. —Brooke frunce el ceño
mientras que Ash parece que va a lanzarse encima de ella a matarla.
Miro a Igor, quien está con el ceño fruncido también.
—¿Enferma yo? Tú eres la que decidió joderse la vida con esa gilipollez, a
ver si maduras de una puta vez Brooke. —Igor se cansa y salta a Ashley.
—Qué digas eso me parece de hipócrita Ashley. —Brooke mira a Igor y
luego a mí y su mirada se relaja. Ash mira al pelirosa dolida.
—¿En serio vas a defenderla Igor?
—Sí, lo siento, ella es como mi hermana y no voy a dejar que le faltes el
respeto luego de todo lo que hizo por tí, Ashley.
—¿Por mí? No hizo nada por mí. —Bufa mi amiga con molestia. —Ella
solo pensaba en su puto bienestar, no en el mío. —Miro a Brooke con el
ceño fruncido y ella evita mi mirada, lo que me confirma lo que le ha dicho
Ash.
—Ashley eres una perra sin escrúpulos, no me puedo creer que estés
diciendo esta puta mierda. —Suelta Brooke con algo similar al dolor en sus
ojos.
—Sí, lo que tú digas. —Se burla. —No seas llorona, todos aquí sabemos
que solo piensas en tí…
—Tengo otras cosas más importantes en la cabeza. —Responde con
molestia. —Cosas que nunca te han importado.
—¿Pensar en tí? ¿En quien te vas a follar hoy? —Ash hace un falso
puchero. —Pobre Brooke.
—No Ashley, ¿sabes de lo que me he dado cuenta gracias a ti? Qué solo
estuve contigo por el mismo motivo que Madison, por lástima. —La voz de
Brooke es como un aguijón envenenado que a mi amiga deja desubicada,
Igor me mira con sorpresa y yo no se donde meterme, ¿qué cojones
Brooke?. —Aunque gracias a ti también he conocido a alguien mejor que tú
en todo, así que te agradezco eso también. —Ash clava sus ojos en mí de
golpe y luego se ríe con sarcasmo, vuelve a mira a Brooke y su tono cambia
a uno frío.
—Supongo que ella sabrá todo cómo yo, ¿no? —Ash sonríe con falsa
inocencia y luego a mí con lástima.
—¿De qué hablas? —Digo en un susurro.
—Cielo, nunca confíes en ella. —Dice mi amiga caminando hacia mí. Ella
rodea con sus manos mis mejillas. —Ella solo nos ha utilizado para
divertirse, te lo aseguro.
—¿Por qué dices eso? —Le pregunto.
—Porque no quiero que te pase como a mí, quiero que seas feliz, pero con
alguien que merece la pena. —Veo los ojos de Igor rezumar fuego. —
Aparte… Necesitas saber esto.
—Ashley, ni se te ocurra. —Igor parece tenso.
—Ash te lo ruego, no hagas esto. —Brooke trata de levantarse con
molestias y mi amiga se ríe con desagrado antes de susurrarme al oído lo
que mi cabeza no supo analizar.
—Brooke es la mano derecha del cartel de drogas de Hernán, ese es su
famosísimo y secretísimo trabajo. —Mi cuerpo se hiela y miro a mi amiga,
quien se incorpora y me mira preocupada. —No te mereces vivir engañada
por alguien que no te merece, Rub.
Clavo mis ojos en los de Brooke, no se que siento, no se como tomármelo.
Veo los ojos de la castaña evitarme con miedo, los ojos de Igor están
clavados en mí con preocupación, mientras que mi amiga me acaricia la
mejilla antes de irse de la habitación, dejándonos a los tres en el silencio
más incómodo que he sentido en mi vida.
—¿Es verdad? —Es lo único que puedo decir mientras veo a la castaña.
Ella suspira y asiente.
—Sí, lo siento, quería decírtelo esa noche pero… Bueno no pude. —Se ríe
y yo camino hacia ella hasta estar frente a ella.
—¿Qué más no sé? —No aparto mi mirada de ella y escucho como se va
Igor, dejándonos solas.
—Prefiero que hablemos esto cuando salga de aquí. —Asiento lentamente.
—¿Por eso hablabas con Helena y Arnold tanto? —Le recrimino. Ella
frunce el ceño.
—Ruby, te responderé todo cuando salga, ¿vale?
—Responde.
—Ruby… Por favor, cállate la puta boca. —La miro sorprendida por su
tono y me alejo de ella. —Oye… Perdona. Estoy algo estresada por lo que
ha pasado.
—Déjalo, ya se todo lo que necesitaba. —Un sentimiento de desagrado
crece dentro de mí y una mueca de asco se escapa de mis labios. —Qué te
vaya bien, Brooke.
—¿Estás de coña Ruby? —Brooke se levanta con una mueca de dolor y se
endereza. —Después de todo lo que te he demostrado, ¿vas hacer caso a esa
hija de puta? —Le suelto un bofetón que la hace sentarse.
—No vuelvas a insultar a mi amiga. —Dicho eso, le doy una última mirada
y camino hacia la puerta.
—Cómo salgas por esa puerta, no vas a volver a verme, Ruby. —Agarro el
picaporte con la mano. —Así que por favor, quédate conmigo.
—Por mí como si no vuelvo a verte en la puta vida, Brooke. —Salgo de esa
habitación dando un portazo, sin saber que realmente esa sería la última vez
que la vería.
Es valido odiarme después de esto, pero yo os quiero mucho.
No lo siento.
Votad y comentad la historia, amaré responderos y leeros.
Kaynainx.
Capítulo 23
Un grito ahogado se escapa de mi garganta, me levanto sobresaltada y
siento sudores fríos por todo mi cuerpo. Joder. Me tapo la cara con pesadez
y miro la hora en mi teléfono, las 7 de la mañana… Suspiro antes de volver
a dejarme caer para tratar de conciliar el sueño de nuevo.
No pasan ni cinco minutos cuando mi teléfono comienza a sonar, maldigo
para mis adentros y veo el nombre de Igor en la pantalla. Que puto
oportuno. Descuelgo y espero su respuesta.
—¿Estás despierta? —Miro a mi teléfono como si me estuviesen grabando.
—No, Igor, soy sonámbula. —Gruño mientras cierro los ojos.
—Tienes la gracia en el culo, Rub. —Me regaña. —A las 10 estoy en tu
casa, tenemos una cita romántica.
—Igor, tú eres gay y yo lesbiana, ¿qué mierda de cita es esa? —Le escucho
reírse. —Aparte, ¿por qué coño no me has llamado más tarde?
—Es que me ha despertado la vecina, se ha puesto a hacer sus rituales
satánicos raros. —Abro los ojos mientras parpadeo incrédula.
—¿Qué?
—Es que mi vecina es bruja.
—¿La vieja del té?
—Sí. —Se queda un segundo callado.
—¿Me puedo ir a dormir ya? —Le suplico.
—A las 10 estoy en tu casa.
—Qué sí, joder. —Cuelgo y pongo la alarma a las 9:30.
Luego de ducharme y ponerme algo cómodo para estar por casa, el timbre
de mi casa suena. Miro el reloj de mi teléfono y son las 10:00. Cuando
quiere es puntual el cabronazo.
Bajo a la puerta principal y abro a mi amigo, quien viene vestido bastante
elegante.
—¿Te has tomado en serio lo de la cita? —Él sonríe con sarcasmo mientras
pasa al interior.
—Voy a elegirte la ropa. —Alzo una ceja.
—¿Por qué? Esta está bien. —Miro mis pantalones de deporte y mi
camiseta ajustada.
—Una modelo no va a ir así de pordiosera. —Me reprende y sube a mi
habitación. Suspiro y le sigo.
Luego de un rato largo, Igor me deja sobre la cama un conjunto de dos
piezas blanco: unos pantalones de campana largos y un top que se engancha
al cuello del mismo color con la espalda abierta.
Miro a mi amigo como si estuviera loco.
—Igor, corazón… ¿Sabes que aún estamos en diciembre? —Le veo asentir.
—Sí, ¿y?
—Igor, la semana que viene es navidad.
—¿Y qué?
—¿Qué estamos a putos 2 grados? —Él me mira y hace una o con la boca.
—Bueno, el frío es mental, cámbiate que nos vamos. —Me sonríe y
desaparece escaleras abajo tarareando canciones que no reconozco.
Bufo molesta y le sigo luego de recoger mi teléfono y las llaves de casa.
Monto en su coche luego de helarme al salir de mi casa y veo a mi amigo
reírse.
—Te vas a reír de la zorra de tu padre. —Él suelta una carcajada y arranca
el coche.
—Alégrate que nos vamos de compras y a tomarnos algún café que quieras.
—Sonríe mientras comienza a conducir hacia nuestro centro comercial
favorito, dónde fuimos alguna vez con Ashley y… Brooke… Apoyo mi
cabeza en la ventana y observo los coches pasar mientras la fría mañana me
hiela la frente tras el cristal.
Cuando llegamos al lugar siento que mi corazón se contrae por los
recuerdos, pero eso se esfuma cuando Igor me toca el hombro con una
sonrisa. Me fuerzo para hacer lo mismo, pero me doy cuenta de que Igor
está igual o peor que yo.
—Bueno, vamos a una tienda de Dior. —Camino a paso ligero mientras me
río. —Que me hielo aquí fuera.
Igor me sigue con una sonrisa y comenzamos a pasear y entrar por todas las
tiendas habidas y por haber.
—Has comprado más que yo. —Miro las 7 bolsas de marcas diferentes que
lleva mi amigo en sus brazos. Él ríe y yo sonrío.
—Pero tú has gastado más en cuatro cosas de nada. —Frunzo el ceño
haciéndome la ofendida.
—Bueno, ¿qué le hago si tengo buen gusto y ojo crítico para la moda? —
Igor alza una ceja con diversión.
—Te has gastado 120€ en un perfume porque olía a vainilla. —me muerdo
el labio inferior y miro a otro lado.
—Es que me… —Mis ojos se clavan en una rubia que me está mirando
fijamente con vergüenza. —¿Ashley? —Igor se gira y ve a la rubia con una
mueca no muy agradable. Le doy un codazo y camino hacia ella.
—Ruby, lo siento… —La rubia tiene ojeras y una mirada deprimida.
—¿Vamos al Starbucks? —Sonrío a los dos, quienes se miran con sorpresa
mientras camino hacia el local tarareando una canción.
Escucho sus pasos tras de mí y no puedo evitar soltar una sonrisita. Son mis
perritos falderos.
Llegamos al Starbucks, nos sentamos en una mesa alejada y miro a Igor con
una sonrisa de oreja a oreja que a él parece perturbarle.
Miro a mi amiga de vuelta cuando veo que Igor desaparece para pedir.
—Ruby, lo siento no debí haber dicho eso… —La observo en silencio para
que sepa que puede seguir hablando. —Cuando me di cuenta que a Brooke
le gustabas los celos se apoderaron de mí y tuve que decir eso para que os
alejarais…
—Lo entiendo Ash, pero ¿por qué no hablaste conmigo? —Ella juega con
sus dedos. —¿Por qué hiciste esa gilipollez?
—Porque soy una cobarde y preferí joderte a explicarte… Lo que sentía. —
Las
lágrimas le comienzan a caer por las mejillas.
—Eres una cobarde. —Habla Igor nada más llegar, dejando las bebidas con
un golpe. —Una idiota, cobarde y egocéntrica. —Miro a Igor y asiento
antes de mirar a Ashley de nuevo.
—Coincido con él. —Digo y Ashley nos mira con más lágrimas en los ojos.
—Lo siento chicos, no quería que pasase esto, os lo juro. —Asiento.
—Vale, se que los celos pueden hacer malas pasadas y yo debería haberte
dicho lo que sentía por Brooke antes, pero también soy una cobarde y tuve
miedo de tu reacción. —Sonrío y Ash me mira parpadeando lentamente
antes de soltar una risa.
—Bueno, las dos sois ridículas, fin de la reconciliación. —Se queja Igor
con una sonrisa en sus labios. —Pero que sepas que eres una gilipollas
Ashley.
—Lo sé. —Dice antes de darle un sorbo a su Mocha blanco.
La tarde pasa con rapidez gracias a la compañía de Igor y Ash, nos reímos,
disfrutamos y siento que soy yo de nuevo, hasta que Igor para frente a mi
casa.
Miro mi entrada con tristeza y mi amigo parece darse cuenta, me toca la
cabeza y le miro con una sonrisa forzada.
—¿No quieres entrar? —Habla preocupado.
—No es eso, es que… Me siento sola, siento que me falta algo… —Igor
asiente.
—¿Quieres venir a mi casa? —Le miró con emoción.
—¿Puedo?
—Sí, coge lo que necesites y ven luego. —Le sonrió y le doy las gracias
antes de salir corriendo a mi casa a preparar una maleta.
Estoy terminando de prepararla cuando siento mi teléfono vibrar, lo
descuelgo sin mirar.
—¿Sí?
—Mañana tenemos sesión. —Esa voz me estremece.
—¿Tú no estabas de baja? —Mi voz tiembla y mi cuerpo se siente frío.
Escucho su risa y unas ganas de vomitar me vienen.
—Parece ser que me curo más rápido de lo que se imaginaban. —No me
jodas. Esto no puede estar pasando. —Mañana nos vemos, Ruby. —La
forma que dice mi nombre me revuelve el cuerpo, cuelga y yo dejo caer el
teléfono.
—Estoy jodida. —Miro mi maleta frunciendo el ceño, recojo el teléfono y
escribo a Angélica un mensaje rápido dónde le digo que me encuentro algo
afectada aún por todo lo que pasó y que no podría asistir mañana a la
sesión.
Gilipollas, no voy a ir a que me hagas algo.
Cuando termino de preparar todo, escribo un mensaje a Igor de que ya iba a
salir y bajo hasta mi coche.
Guardo todo en el maletero y tomo rumbo a casa de mi amigo, con música
tranquila de fondo. Al llegar allí me encuentro con Igor en el portal
esperándome, aparco cerca de la puerta y bajo con una sonrisa radiante la
cual mi amigo me devuelve.
Al Menos aquí no me sentiré sola… Pero sé que aquí la extrañaré aún
más…
Brooke… ¿Volverás algún día mientras esté en tu cama soñando con verte
abrazada a mí?
Oh Brooke… Cuánto te extraño…
LO SIENTO POR TODO EL DAÑO PSICOLÓGICO QUE OS
PUEDA GENERAR ESTOS CAPÍTULOS, PERO PROMETO QUE
TODO MEJORARÁ... O no.
LAMENTO LA DEMORA DE ESTA SEMANA, TUVE QUE HACER
ALGO MUY IMPORTANTE Y NO PUDE ESCRIBIR, PERO YA HE
VUELTO :>
Votad y comentad la historia, amaré responderos y leeros.
Kaynainx.
Capítulo 24
Igor se acerca a mí con una media sonrisa, la cual le devuelvo mientras
recoge una de mis bolsas. Me mira de arriba abajo mientras me juzga con
los ojos.
—¿Qué ha pasado? —Le miro con sorpresa y frunzo el ceño.
—¿Qué ha pasado de qué?
—¿Te ha llamado el soplapollas de George? —Mis ojos se abren mucho.
—¿Cómo lo sabes? —Abre la puerta de su casa y me deja entrar
[Link] la puerta tras de sí y me mira con una ceja alzada.
—Soy brujo. —Lo miro con los ojos entrecerrados y él suspira aburrido. —
Era por tu cara de perro, si hablas con él pones siempre esa cara.
—No te falta razón, pero sí, me ha llamado antes de salir de casa para una
sesión mañana a la cual me he negado a ir. —Igor se ríe y me toca la
cabeza. Te dejo colocarte las cosas, estaré viendo una serie. Asiento con una
sonrisa antes de quedarme sola en el cuarto de Brooke, dónde todo está
igual a la última vez que la ví. Dejo mi maleta en una esquina y me siento
en la cama, miro hacia la puerta donde una bola de pelo negra y blanca
entra muy feliz moviendo el rabo como si fuese un plumero. —¿Kali? —La
perra se mete entre mis piernas para que le acaricie el lomo, río y hago lo
que me pide.
Le doy un azote antes de ponerme a sacar algo de ropa cómoda para estar
por casa.
—Kali, ahora vengo, tengo que cambiarme. —La perra mueve el rabo y se
sube a la cama para esperarme.
Cuando vuelvo a la cama, Kali está dormida con una respiración relajada,
sonrío y me tumbo a su lado. La perra de Brooke me recuerda a ella… La
extraño…
No se cuando me he quedado dormida, pero cuando despierto, me
encuentro a Kali pegada a mí, con una sonrisa mientras duerme. —Eres una
perrita muy buena Kali. —Susurro antes de levantarme y caminar hacia el
salón.
El olor a comida me inunda al llegar al salón, ahí está Igor con una cerveza
en una mano, el móvil en otra y un plato de tequeños en la mesa baja.
—¿Tequeños? —Digo y él sonríe.
—Buenas noches, bella durmiente. —Se burla y yo le hago una mueca
sarcástica. —Y sí, ¿quieres? —Niego.
—¿Puedo ducharme? —Él me mira con una ceja alzada.
—Estás en tu casa, haz lo que quieras, Rub. —Da un trago a la cerveza,
asiento y camino de nuevo al baño ducharme, veo por un momento a Kali
que sigue en la cama.
Entro al baño para abrir el agua caliente. Mientras sale, me desvisto y me
miro en el espejo.
¿Cómo puedo estar así por una chica que lo único que ha hecho es
mentirme? Desde que Brooke me siento vacía, han pasado apenas un mes y
siento que es una eternidad, hasta estoy más delgada.
Salir de casa no fue mi opción así que solo he estado existiendo en mi casa,
tuve que decirle a mi mánager que no me encontraba bien y necesitaba unos
días, pero con la vuelta de George todo cambia, ahora tendré que volver…
Suspiro antes de entrar al agua.
Estoy sentada en la cocina con una taza de café entre las manos y Kali a mis
pies tumbada, no se ha querido separar de mí en toda la noche ni ahora,
supongo que le recordaré a Brooke.
Igor me ha escrito que necesita que compre unas cosas para casa mientras
va a trabajar, así que me visto cómoda y salgo al supermercado más
cercano.
Observo los pasillos en busca de lo que hay en la lista, hasta que una voz
familiar me hace sentir un escalofrío por todo el cuerpo.
—Ruby, cielo no esperaba verte por aquí. —Me giro a ver a la dueña de esa
voz, y ahí me encuentro a Helena, con la misma sonrisa psicópata de
George. La pelirroja trata de acercarse a mí, pero retrocedo y la miro con
desagrado.
—Ni se te ocurra acercarte. —Digo en un tono que hasta a mí me
sorprende.
—Dudo que a la putita de tu novia le dijeses eso. —La miro con el ceño
fruncido. —¿Qué pena que ni se haya despedido de tí, ¿no?
—Cierra la puta boca, Helena. —Le escupo con rabia.
—¿Por qué? ¿Qué va a venir a hacerme? —La veo aguantarse la risa, hasta
que ríe como la maniática que es.
Mi mano viaja sola hasta su cara la cual impacta con un sonido hueco que
casi le hace caer, la miro con odio.
—Tú sabes dónde está. —le digo y ella mira para otro lado claramente
nerviosa. Lo sabe.
—Dejo la cesta y la saco fuera del lugar. —¿Dónde está?
—Por ahí…
—No soy gilipollas, Helena. —Su prepotencia me enerva y estoy a punto
de volarle la boca cuando una voz me detiene.
—Dejame la cara a mí, es mi parte favorita de romper. —Helena se aleja y
mi amiga y yo nos sonreímos cómplices.
—Joder, se ha ido con el jefe y Madison no se cuando volverán. —Evita
nuestra mirada con falsa molestia. Mi sonrisa se borra de golpe y puedo ver
como Helena esboza una sonrisa cuando ve mi reacción de reojo. —
Escuché algo de prometerse con Madison, a lo mejor se fueron del país a
casarse. Esa declaración me hiela la sangre, ¿se va a casar con Madison?
Necesito verla, necesito que me explique qué está pasando.
Pero… Ya son 3 meses desde que se fue y dudo ya volver a verla…
¿Brooke volverá?
Capitulo cortito por falta de inspiración, pero no quería dejaros sin
capítulo :<
Votad y comentad la historia, amaré leeros y responderos.
Kaynainx.
Capítulo 25
El teléfono vibra por tercera vez en la mañana y son solo las 8 am, siento
como Kali se remueve en la cama y suelta un quejido. Vuelvo a colgar el
teléfono y a los dos minutos vuelve a sonar, Kali gruñe y yo ya molesta
descuelgo sin mirar quien es.
—¿Sí? —Susurro con los ojos cerrados.
—Más te vale levantar tu culo de la cama y salir de la habitación de
Brooke. —La voz molesta de Ashley me hace bufar y colgarla.
Vuelvo a acurrucarme y tratar de dormir con Kali, hasta que la puerta de la
habitación se abre de golpe, me levanto de golpe y veo a mi amiga de
brazos cruzados y con una expresión muy molesta. —¿De qué cojones vas
colgándome?
—Ash, solo quiero dormir… —Digo cuando mi cuerpo se relaja de la
tensión del susto y vuelvo a tumbarme mientras Kali se estira en los pies de
la cama.
—Eso sí que no, no has ido a trabajar, no sales de casa y llevas casi un mes
sin aparecer por clase. —Camina hacia la cama y se sienta a mi lado. —
Ruby, no puedes estar así por alguien y menos por Brooke.
—Yo no estoy de ninguna manera por nadie y menos por esa soplapollas.
—Bufo mientras escondo mi cabeza bajo las sábanas, escucho a mi amiga
suspirar. Unos pasos se acercan a mí y de un momento a otro ya no tengo
las sábanas encima. —¿Qué cojones hacéis? —Levanto la cabeza y veo a
Igor de brazos cruzados y a mi amiga igual.
—Cógete ropa y a la ducha. —Me regaña Igor. Miro a los dos que me están
fulminando con la mirada, gruño con molestia y me levanto a duras penas
para ir al baño. Ash me agarra del brazo y me lleva hacia mi destino,
mientras Igor se queda a buscarme algo de ropa mientras la zorra de Kali
sigue durmiendo en la cama. Ojalá y yo…
Al salir de la ducha, los dos me someten a una sesión de maquillaje y
cambio de ropa, me siento como si fuese a una sesión. Me miro al espejo
mientras veo de fondo a mis amigos orgullosos por su trabajo y he de
admitir que han hecho una maravilla conmigo.
—¿Ya estáis contentos? —Les digo mirándolos desde el espejo.
—Aún no. —Habla mi amiga. —Queremos que vengas a una cita con
nosotros dos, una tarde juntos de compras, ¿qué te parece? —Hago una
mueca de poco agrado, pero acabo aceptando luego de ver sus caras de
cachorros abandonados.
Cuando llegamos al centro comercial, mis amigos bajan corriendo con una
felicidad que hace tiempo no veía en ellos, también puede ser que no la veía
porque no salía de la habitación de Brooke. Suspiro para mis adentros y les
sigo al interior del edificio.
Los dos me arrastran de tienda en tienda, en busca de quien sabe qué,
porque tampoco me lo dicen.
—Rub, Rub, mira. —Igor trae un precioso vestido blanco con hombros
anchos y escote que llega por encima de las rodillas. —Te verías adorable
en él.
—¿Me ves como una fresa o como va la cosa? —Protesto a mi amigo. Él
mira el vestido y luego a mí. Le veo abrir la boca. —Cómo digas una
palabra te corto la lengua, Igor.
—Sí, sí eres una fresa. —Dice sin miedos mi mejor amiga, quien aparece
detrás de mí. La miro de reojo. —No me mires así, sabes de sobra que en el
fondo eres una princesita.
—Sois un coñazo.—Me alejo de ellos con una mueca de desagrado y sigo
mirando ropa mientras les escucho reírse. —Os estoy oyendo. —Les miró
de reojo y ellos aguantan la risa, cosa que hace que esboce una sonrisa y
niegue. —Que idiotas…
Los tres salimos de la tienda con varias bolsas y riendo, hasta que una voz
hace que me detenga de golpe. Mi cuerpo se tensa mientras giro mi cabeza
lentamente y veo a Madison… Con Brooke. Tiene una sonrisa preciosa en
sus labios, su pelo está más corto que antes, lleva una camiseta ancha beige
y unos pantalones anchos negros.
Los ojos de Brooke se clavan en los míos, pero ya no están esos ojos que
me miraban con cariño, no hay ni rastro de ese amor que juraba tenerme.
Siento mis ojos arder y las lágrimas comienzan a caer mientras Madison me
mira a los ojos y esboza una sonrisa de superioridad, aprieto los puños con
rabia y solo salgo de mi trance cuando Igor toca mi hombro.
—Ruby, ¿qué pasa? —Igor mira a la dirección donde acabo de apartar la
vista y mi amiga hace lo mismo.— ¿Brooke?
—Tú. —Dice mi amiga con desagrado. —Voy a matar a esa hija de puta. —
Igor agarra a mi amiga del brazo y niega. —Pero Igor. —Los ojos del más
alto me muestran decepción en ellos. Miro a los dos, sintiendo mis ojos
arder de las lágrimas que inundan mis mejillas.
—Me quiero ir a mi casa. —Digo dando una última mirada a la castaña que
en algún momento dijo que me quería recibiendo un beso de quien juraba
odiar.
—Vamos, te llevo Ruby. —Dice Igor y yo niego.
—Quiero ir sola, por favor. —Mi voz sale en un hilo mientras evito sus
miradas de preocupación.
Y eso hago, irme sola, sintiendo como mi corazón se rompía en mil
pedazos.
Abro la puerta de mi casa y cierro dando un portazo, tiro las bolsas al suelo
mientras apoyo mi espalda en la puerta cerrada, el nudo en mi garganta es
más fuerte y evitando llorar de nuevo miro a mi hermano que está frente a
mí con ojos llenos de preocupación.
—Luke… p-perdona… —El joven se abalanza hacia mí y me abraza, me
abraza como nunca había hecho, tratando de reconfortarme y me rompo.
Comienzo a llorar como una niña pequeña y me aferro a él como un
salvavidas.
Luke me lleva al sofá cuando dejo de llorar y me pide que descanse
mientras él va a hacer algo de comer.
Unas voces me despiertan, me remuevo en el sofá con molestia y afino el
oído para escuchar quienes hablan.
—No sé qué cojones haces aquí, pero más te vale que te vayas. —La voz de
mi hermano suena dura y con odio. ¿Con quién habla? Trato de escuchar la
otra voz.
—Joder Luke, solo quiero hablar con ella. —Brooke.
—Me la suda, ella no quiere verte, así que lárgate hija de puta. —Me
incorporo en el sofá y me tapo la cara con las manos.
—Luke… —Él gira la cabeza hacia mi. —Déjala pasar. —Digo, él no
parece muy convencido pero acepta a regañadientes.
Ella pasa y la miro a los ojos por un momento antes de levantarme, con ojos
llenos de rabia y dolor que ella parece notar.
Camino hacia mi cuarto seguida de ella en silencio, cuando Brooke cierra la
puerta, la miro.
Ella me mira con el ceño fruncido, como peleando que va a decir ahora,
cuando va a decir algo me acerco a ella.
—Zorra de mierda, he estado llorando por ti, preocupada, sintiéndome
como la mierda para que ahora aparezcas con quien decías que no sentías
nada como si fueseis unas recién casadas. —La miro a los ojos con odio. —
¿O si os habéis casado al final? Todo el puto mundo hablaba de ello, que os
ibais a casar en otro país. Y yo como una idiota pensando que me amabas.
—Me río con sarcasmo. —Qué gilipollas soy… Pensaba… —Miro a otro
lado con dolor. —Pensaba que me amabas… —Las manos de Brooke me
acuñan el rostro y me hace mirarla a los ojos, esos ojos que no vi antes, los
ojos que tanto extrañaba, los ojos llenos de amor.
Roza mis labios con los suyos antes de hablarme.
—Nunca he dejado de pensar en tí. —Susurra. —Y nunca he dejado de
amarte, Ruby. —Sus labios encuentran los míos en un lento compás, un
beso de añoranza y lleno de emociones que poco a poco va convirtiéndose
en obsesión y desesperación. Cuando siento las lágrimas caer sobre mis
mejillas, ella se separa y me limpia los ojos con delicadeza, para luego
rodear mi cuerpo con sus brazos.
Me dejo abrazar, rodeo su cintura con mis brazos y me dejo querer en ese
abrazo que siento como todo lo que necesitaba. La necesitaba a ella…
Cuando me relajo, las dos nos sentamos en la cama y ella me mira a los ojos
con una mirada relajada, ni rastro del odio que me mostró en el centro
comercial.
—Te voy a explicar todo, ¿vale? —Asiento con duda. —Y no me cortes a
recriminarme cosas, cuando termine me tiras un cojín si quieres, pero
déjame terminar primero.
—Que sí. —Me quejo y ella levanta su ceja con la cicatriz con
escepticismo.
—Bueno… —Toma aire y me mira a los ojos. —Hernán se enteró de que
estaba teniendo algo con otra chica. Por suerte no sabe que eres tú, pero
Madison si lo sabe, ví que iba a chantajearme con ello así que decidí
prometerla que me casaría con ella delante de su padre para que no dijese
nada.
—¿Y por qué has desaparecido tantos meses? —Le digo acariciando su
mejilla.
—Debíamos pasar tiempo de calidad juntas y tenía que ayudar a Hernán
con unas cosas. —Mira sus manos y aprieta los puños. —Cuando te he visto
en el centro comercial… Tus ojos llenos de dolor y confusión…
—Llevo todos estos meses viviendo con Igor… Tenía pesadillas con que te
pasaban cosas malas… Tenía miedo Brooke. —La miro a los ojos. —Y
cuando te ví tan feliz con Madison, como me miraste… Dios, se me rompió
todo por dentro. —Brooke agarra mis manos con delicadeza, sus manos
están suaves, pero veo sus nudillos y manos con cicatrices que antes no
estaban.
—Lo siento, Ruby… Pero tuve que hacerlo, no puedo arriesgarme a que te
hagan algo, no me lo perdonaría nunca. —Sube su mano lentamente hasta
posarla en mi mejilla y con delicadeza seca una lágrima que se escapa por
mi mejilla. —Debería alejarme de tí, pero soy débil y ya no se vivir sin
tenerte conmigo… Estos tres meses han sido como ir al puto infierno.
—¿Entonces te vas a quedar conmigo? —Ella me sonríe con cariño.
—Toda la vida, mi reina. —Sus labios se acercan a los míos, a un paso lento
y decidido, hasta que unimos nuestras bocas con delicadeza, nuestros labios
danzan al compás de la melodía de nuestros latidos, mientras mi cuerpo
reacciona solo haciendo que me coloque sobre ella. Sus labios se curvan en
una sonrisa cuando decide separarse, lo cual respondo con un gemido de
queja, ansiando más esos labios que tanto añoré.
Sus manos me levantan junto a ella y poco a poco se desprende de mi ropa,
con una lentitud que me hace enloquecer, cada roce, cada caricia
intencionada es un gemido de suplica para ella.
Cuando me tiene completamente desnuda, estoy a su merced. Brooke se
sienta sobre mi cama y me mira de arriba abajo con admiración.
—Eres preciosa. —Susurra para que solo lo escuchemos las dos. —
Acércate. —Obedezco, no soy capaz de negarme a ella, mi cuerpo solo
reacciona a su voz.
Cuando me tiene a la distancia que quiere, me atrae a ella, subiéndome de
nuevo sobre ella, cuando me tiene a horcajadas, ella se quita la camiseta,
quedando al descubierto sus tatuajes al completo.
Ella me deja admirarla y no me niego a hacerlo. Con mis dedos trazo las
líneas de su tatuaje de cuello y del brazo hasta que siento una mano
acariciar todo mi cuerpo, lentamente.
—Nunca había deseado tanto a alguien, no como te deseo a tí, Ruby. —
Dice mi nombre saboreando cada letra, haciendo que mi cuerpo se
estremezca.
—Tú no sabes lo que quería escuchar esas palabras salir de tu boca. —Ella
sonríe ladeada y me carga en brazos hasta tumbarme boca arriba en mi
cama.
Ella se sube sobre mí y con delicadeza comienza a besar todo mi cuerpo, mi
cerebro deja de funcionar. Mis labios sueltan un suspiro tembloroso cuando
sus labios rozan el interior de mis muslos como una caricia.
No sabía lo que echaba de menos sentir sus labios sobre mí…
DE NADA :> y disfrutarlo.
Votad y comentad la historia, amaré leeros y responderos.
Kaynainx
Capítulo 26
BROOKE POV
Veo a la mujer dormida a mi lado, sus labios hinchados y rojos
entreabiertos, sus largas pestañas y su suave piel. Siempre he pensado que
Ruby parece una muñeca de porcelana y que en cualquier momento podría
romperse, tenerla así me aterra.
Siento miedo de no poder protegerla de todo.
Aparto un mechón que se posa en su cara con cuidado y veo como esboza
una leve sonrisa, joder, su puta sonrisa. Me levanto de la cama, dejándola
durmiendo y bajo a la cocina, donde me encuentro con su hermano, quien
me aniquila con la mirada.
—Has hecho que mi hermana llore durante meses, lo sabes ¿no? —Me dice
mientras bebe una cerveza.
—Lo sé. —¿El puto crío va a venir a darme una charla ahora?
—Y ahora vuelves, ¿y te la follas? —Le miro a los ojos con la ceja alzada.
—¿Tienes envidia o como? —Me río de él. —He hecho lo que ella ha
querido.
—¿Y ahora te volverás a ir? Ese es tu modus operandi, ¿no? —Sus palabras
me enervan por dentro.
—¿Te crees que sabes mucho de mí, gilipollas? —Me acerco a él con el
ceño fruncido.
—Sé lo suficiente, que eres una zorra que solo juega con los sentimientos
de mi hermana. —Se levanta dando un golpe con la botella de cristal en la
encimera. —Y te voy a decir una cosa, Ruby te ama, así que como vuelvas
a destrozarle el corazón, me encargaré de destrozarte la cara de chula que
tienes. —Su voz se vuelve más grave mientras habla, pasa por mi lado y se
va al salón, dejándome sola en la cocina.
¿Me acaba de amenazar un crío de 19 años? Camino hacia la nevera y saco
una cerveza y me siento en la isla, cuando mi teléfono empieza a sonar.
Mierda.
—¿Qué quieres Mad? —Respondo sin ganas.
—¿Dónde estás? —Me reclama molesta. —Pensé que vendrías ya.
—En mi casa, disfrutando de mi perra después de tres meses sin verla. —Y
tanto que he disfrutado de mi perra, me río para mis adentros. Doy un trago
a la cerveza sin borrar la sonrisa. —En la noche te veré.
—Bueno, aquí te espero, Brookie… —Otra vez ese tono meloso de que
quiere follar. Cuelgo y bufo con molestia. Cómo odio que me llame así.
Siento de repente unos brazos rodearme el cuello, ese aroma a galletas de
vainilla, lo reconocería a kilómetros.
—¿Y te lo has pasado bien con tu perra? —La voz de Ruby suena como
veneno dulce en mi oído. Sonrío como una idiota y la agarro de la cintura
para atraerla a mí.
—Creo que no he terminado de disfrutar de ella, ¿tú que dices? —Ella ríe,
joder como extrañaba esa risa. Me permito devorarla con la mirada, con esa
camiseta ancha mía y las bragas, su cabello despeinado y esa sonrisa
traviesa que se dibuja en sus labios, que adicta me tiene, es mejor que
cualquier droga que haya probado.
—Eso debes comprobarlo tú. —Me guiña el ojo y desaparece por la puerta.
No puedo evitar sonreír ante esta mujer, mi mujer.
Subo a su cuarto de nuevo y la veo sentada en su ventana, con sus ojos
rebosantes de vida.
—¿Qué haces ahí? —Camino hacia ella. Ruby me mira y mi corazón da un
vuelco al verla, ¿cómo me puede poner así de nerviosa? Pero no quiero que
me vea así, así que solo me cruzo de brazos con una ceja alzada.
Veo su respiración entrecortarse y tragar duro, sé lo que hago y sé lo que le
gusta.
—Dime una cosa, Brooke… —Sus palabras viajan suaves por sus labios. —
¿Qué somos realmente? ¿Qué soy para tí? —No se que cara habré hecho,
pero por la reacción de Ruby no es la acertada. —¿Me estás diciendo que
después de todo este tiempo ni te lo has replanteado? —Ruby frunce el ceño
y se baja de la ventana con notable molestia. Brooke, piensa gilipollas.
La abrazo por la espalda.
—Es broma, eres mi novia, ¿no? A no ser que ahora no quieras. —La veo
girarse con un brillo precioso en los ojos.
—¿En serio? —Se nota la emoción en su voz. —Pero no te pueden ver
conmigo… —Su voz se apaga.
—Ni a ti conmigo. —Le digo dándole un beso en el cuello. —Pero eso no
va a evitar que no te ame como lo hago Ruby. —Veo como se gira y me
mira como una niña pequeña emocionada por algo y no puedo evitar
sonreir.
Soy la hostia, he salvado mi casi cagada.
La rodeo con mis brazos y ella se deja abrazar.
—¿Crees que algún día podremos estar juntas sin tener que ocultarnos? —
Le acaricio la cabeza.
—Seguro, reina. —Le susurro y ella sonríe. —Ruby, me tengo que ir ya…
—Lo sé… —Ruby se aleja de mí con una sonrisa melancólica. —¿Te veré
mañana?
—Claro. —Asiente y desaparece en el baño. Su señal me queda clara, no
quiere ver como me voy y la dejo de nuevo sola.
Algo dentro de mí me dice que no me vaya, pero las dos sabemos que ya
nos estamos arriesgando demasiado.
Cuando llego a la mansión Moore, me recibe Oscar, el mayordomo de la
familia.
El hombre no llegará ni a los 50 años, pero el estar a cargo de esta puta
familia pasa factura y eso se le nota en la cara.
—¿Qué tal Oscar? —Le sonrío y él me devuelve la sonrisa.
—Muy bien señorita Myers, la señorita Moore la está esperando en el
comedor para la cena, pero primero vaya a darse un lavado, hueles a
galletas de vainilla. —Me guiña un ojo y yo asiento con una sonrisa
divertida.
—Gracias. —Me hace una reverencia y camino hacia el enorme baño de
Madison, donde me cambio de ropa y me lavo a conciencia para no levantar
sospechas.
Por suerte Ruby no me ha dejado marcas visibles en el cuello. Una lástima.
Pero no puedo permitir que le hagan algo malo, es lo último que quiero
desde que me tuve que ir.
Bajo con el pelo húmedo al comedor, donde Madison está con una sonrisa
de oreja a oreja.
Cuando me ve se levanta corriendo y me abraza, pero yo no me muevo,
solo le doy unas palmaditas en la espalda.
Su tacto me repugna, luego de llevar tanto tiempo cerca de ella su simple
presencia me empezó a dar rechazo.
Dejo que me abrace, pero no correspondo. Ella se aparta y me mira con el
ceño fruncido.
—Pensé que luego de estos meses conmigo me elegirías a mí. —Juego con
el piercing del tabique, tratando de no enfadarme. —¿Qué tiene ella que no
tenga yo?
—Lo sabes de sobra. —Le suelto sin medir palabra, ella solo me mira en
silencio.
—Has apestado toda la entrada con su puto perfume. —Me reclama y yo
suelto una risa sarcástica.
—Me alegra que sea esa tu mayor preocupación, si me disculpas, me voy a
dormir. —Le sonrío forzosamente y me giro para irme, lo que ella no
permite, agarrándome del brazo. —¿Qué? —La miro de reojo.
—¿Ella o yo? —Su mirada me muestra que sabe mi respuesta.
—Madison… —Trato de no sonar tan brusca mientras veo como asiente y
camina hasta sentarse en una silla, la sigo y me pongo a su lado.
—Sabía la respuesta, pero en el fondo no quería tener razón. —Suspira y
me mira.
—Lo siento, lo he intentado Mad, pero no puedo. —Ella me sonríe, pero es
una sonrisa sincera y llena de pena.
—Lo sé y lo agradezco, pero no te puedo forzar más… —Madison está…
Diferente. —Pero si quieres seguir viéndola tienes que hacer lo que yo te
diga.
—Ibas muy bien, ¿ahora vas a amenazarme? —Alzo la ceja con una sonrisa
divertida.
—Idiota, cállate. —Se molesta. —Sabes que mi padre te dijo que debías
estar conmigo a ojos de todos y de él. —Ella me sonríe. —Tú actúa cercana
a mí, sin levantar sospechas como siempre has hecho, pero aprovecha las
noches o momentos muertos para verla, yo te cubriré. —La miro con
sorpresa y ella frunce el ceño. —¿Qué?
—Odias a Ruby y siempre me has querido para tí, ¿qué ha cambiado?
—Me he dado cuenta de como te brillan los ojos cuando la ves y cómo ella
te defiende sin esperar nada a cambio… Yo siempre he sido egoísta y lo
sigo siendo, porque aunque se que la amas ella, sigo queriendo que me
elijas a mí y que pases tiempo conmigo… —Agarro su mano con una
sonrisa y ella me sonríe de vuelta con los ojos llorosos.
—Esta noche la voy a pasar contigo, ¿vale? —Ella asiente mientras se
limpia las lágrimas con una mano.
—Gracias, Brooke.
—No las des Mad.
ASÍ ES QUERIDAS, UN POV DE BROOKE.
DISFRTADLO MIENTRAS DURE.
Votad y comentad la historia, amaré leeros y responderos.
Kaynainx
Capítulo 27
Abro la puerta del baño cuando escucho como se cierra la de mi cuarto.
Suspiró pesadamente y hago un puchero cuando veo el vacío de su
presencia.
—Por un segundo llegué a pensar que no se había ido… —Caminó hasta mi
cama y me dejó caer en esta, aún con la camiseta de Brooke, la cual huele
aún como ella. —¿Por qué me he tenido que enamorar de la única que podía
romperme? —Pongo mis manos en la cara frustrada y mi teléfono vibra, por
un momento pienso que es Brooke…
Un mensaje de mi hermano, chasqueo la lengua frustrada.
Luke
Vas a bajar a cenar o vas a seguir lloriqueando por qué se ha ido tu novia.
Ruby
Lloriqueando tu puta madre.
Luke
Por desgracia tenemos la misma, así que concuerdo hermanita, ahora baja
de una puta vez.
Puto crío de mierda. Me levanto de la cama y bajo a la cocina, donde mi
hermano me espera con un plato de setas rehogadas.
Me siento frente a él y veo su cara de pocos amigos.
—¿A ti qué te pasa? —Le digo con una ceja alzada. Él evita mi mirada
frustrado.
—¿Por qué sigues con ella? ¿Por qué has vuelto con ella si te abandonó? —
Me mira de golpe. —No puede ser que hayas estado llorando por ella todos
estos meses y ahora que ha vuelto, vuelvas a sus brazos como si nada.
—Luke… Se que…
—No Ruby, no lo sabes. —Él se levanta de mala gana. —Has estado
prácticamente tres meses hundida en la mierda, sabía que estabas viva
porque Ash e Igor me decían y alguna vez te obligaban a pasarte por casa,
Ruby, y ahora vuelve esa misma persona y vas hacia ella como si no te
hubiera jodido la existencia.
—Sé que estás preocupado y sé que ha hecho cosas malas, pero te aseguro
que no volverá a pasar. —Le digo con una sonrisa, él me mira con el ceño
fruncido hasta que suspira y asiente. —Confía en mí, por favor, no voy a
volver a eso y estaré bien, te lo prometo.
—Haz lo que creas, pero ten cuidado por favor… —Dice eso antes de salir
por la puerta, sin apenas tocar su comida, al igual que yo, que tampoco
tengo hambre. Subo al cuarto luego de recoger los plato y me tumbo en la
cama, giro mi cabeza para ver como las estrellas asoman por mi ventana,
rodeando a una preciosa luna menguante. Y aunque mi hermano se
preocupe por mí… Sé que no voy a dejar a Brooke ni aunque fuese a morir.
Soy la peor hermana mayor del mundo… Lo siento Luke.
La mañana siguiente Ash me está esperando en la cafetería de la facultad
con dos cafés con hielo en la mesa, me siento a su lado con una sonrisa y
ella me la devuelve, pero enseguida frunce el ceño.
—¿Has dormido algo? —Me dice más como acusación que como pregunta,
yo asiento tarando de ser convincente. —Mientes y lo haces muy mal.
—Me dormí tarde, pero estoy bien. —Le sonrío y ella mi juzga por un
momento antes de asentir y volver a su típica sonrisa. Mi teléfono vibra con
un mensaje de Brooke.
Brooke
Al terminar el día ven a la clase de siempre, tengo que hablar contigo de
algo.
Miro el mensaje extrañada y frunzo el ceño, ¿qué ha pasado? ¿La han
pillado?
—¿Brooke? —Escucho hablar a mi amiga y niego, si se entera se va a
enfadar.
—George, esta tarde tengo sesión. —No es mentira, pero tampoco es
verdad del todo. Ella parece convencida con la respuesta y seguimos con los
cafés.
Cuando terminamos nos levantamos y vamos a clase halando entre risas,
cuando mis ojos chocan con unos castaño que me miran con sorpresa y
entiendo su reacción cuando veo el brazo de Brooke alrededor de la cintura
de Madison, muy pegadas… La morena sonríe con prepotencia. Frunzo el
ceño, la mirada de Brooke cambia, ahora me mira con una sonrisa divertida
en sus labios cosa que me enfada aún más. ¿Me escribe eso y ahora la
encuentro así? Yo mato a esta hija de puta.
—¿Qué cojones miras, Ruby? —Su voz ronca me hace sentir débil, pero me
mantengo firme, sus ojos esbozan diversión hacia mi enfado, pero aún así
no puedo dejar de mirarla. Una sonrisa se posa en mis labios cuando el
flashback de anoche viene a mí y cómo esas mismas palabras fueron para
decirme que la mirase solo a ella. ¿Quieres jugar? Juguemos.
—A ti no, Brooke. —La sonrisa traviesa se escapa de mis labios. Siento su
cuerpo tensarse y un calor que emana de su piel desnuda por la manga corta
de su camiseta cuando paso rozando su mano de una forma muy sutil.
—Oh Brooke, ¿querías divertirte conmigo? Inténtalo cuando tus ojos no me
miren con la misma lujuria que la noche anterior. —Le susurro antes de
alejarme y seguir mi camino.
Ash me mira con una ceja alzada y yo la miro ladeando la cabeza.
—¿Qué?
—¿Qué cojones acaba de pasar? —Dice mi amiga frunciendo ahora el ceño.
—Me ha preguntado y he respondido. —Me encojo de hombros. Sonrío y
camino hacia mi sitio seguido de mi amiga, quien no dice nada más al
respecto hasta que terminan las clases. Recojo todo y antes de salir mi
amiga me para.
—¿Quieres venir con Igor y conmigo a comer? —Niego con una sonrisa.
—Tengo que irme en una hora a la sesión, pero mañana te prometo que voy.
—Ella asiente y me toca el hombro antes de irse.
Está preocupada, ¿pero por qué?
Al entrar está todo iluminado por la luz del mediodía, Brooke está en el
mismo sitio de siempre con un jodido cigarro, que cuando me ve lo apaga y
se levanta para acercarse a mí.
La miro de reojo y paso por su lado ignorándola y cojo el cigarro entre mis
dedos, agarro el mechero que ha dejado tirado sobre la mesa y lo enciendo
mientras la miro a los ojos soltando el humo en su cara.
—¿Vas a hablarme o vas a quedarte ahí fumándote mi cigarro? —Me
recrimina. Yo solo la miro de arriba abajo con desprecio.
—Voy a hacer lo que me salga de los cojones. —Le digo y ella me mir a los
ojos sorprendida. —¿Qué cojones miras, Brooke? —Esta se cruza de brazos
y me mira con una ceja alzada.
—¿Te has picado? —Frunzo el ceño mientras suelto el amargo humo por
mis labios.
—Me he enfadado, gilipollas. —Ella se ríe y yo pongo los ojos en blanco.
—¿De que te ríes?
—Es muy gracioso verte celosa, perdona reina. —Camina hacia mí y me
quita el cigarro de entre los dedos sin borrar su dichosa sonrisa. Se posa el
cigarro entre los labios y me mira a los ojos. —¿Me vas a perdonar?
—No. —Le digo apartando la mirada. —No te lo mereces y te mereces que
te putee como lo he hecho. —Se ríe y como siempre, me derrite su risa.
—No me merezco muchas cosas, como a tí por ejemplo. —La miro con
sorpresa y luego frunzo el ceño.
—Eres gilipollas Brooke. —Ella apaga el cigarro contra la ventana, dejando
una marca negra y luego se acerca a mí, rodeando mi cintura con una mano.
La otra mano, aun con el cigarro entre los dedos me acaricia con la yema de
sus dedos. —¿Qué tenias que decirme?
—Es… Complicado. —Ladeo la cabeza extrañada mientras ella comienza a
jugar con el piercing del tabique.
—¿A qué te refieres? —Ella frunce los labio, está pensando en como decir
algo.
—Madison lo sabe. —Dice de golpe y mi cuerpo se hiela. —Pero no te
preocupes, se podría decir que está de nuestro lado. —Dice tratando de
relajarme, pero la miro con cara de ¿estás loca?
—¿La hija de tu jefe mafioso que amenaza con matarte si no estás con ella?
—Ella asiente lentamente. —¿La misma que trató de pegarme en un baño y
me ha amenazado y puteado en varias ocasiones?
—¿Sí…? —Parpadeo lentamente y junto las manos sobre mi boca.
—¿Te has golpeado la cabeza hoy? —Le digo por fin. —¿Cómo cojones va
a estar esa de nuestro lado?
—Me he dado cuenta por fin de las cosas y quiero hacer lo correcto por una
vez. —Suelto un grito agudo cuando veo a Madison cerrar la puerta tras de
sí. —Joder Ruby, no hace falta que grites.
—Mis odios me cago en tu puta madre. —Dice Brooke echándose hacia
atrás tapándose un oído.
—Joder, ¿me has asustado que esperabas si apareces de repente? —Le digo
a la morena que camina hacia nosotras con cara de pocos amigos.
—Que quede claro que me caes mal. —Dice Madison de brazos cruzados.
—El sentimiento es mutuo. —Le digo echándome hacia atrás en la mesa.
Brooke nos mira en silencio con cierta diversión en su cara.
—Ya, lo que iba a decirte antes de que gritases como una rata. —Toma aire
y veo como se prepara mentalmente antes de hablar. —Sé que a Brooke no
le gusto lo más mínimo, me lo dio a entender hace mucho tiempo, pero me
he querido dar cuenta ahora, luego de pasar unos meses con ella a solas…
por mucho que me jode admitirlo… Está enamorada de tí. —Mi corazón da
un vuelco, no esperaba oír eso de Madison.
—Me haces ver muy gay Mad. —Se queja Brooke con el ceño fruncido.
—Cállate que lo eres. —Le reprende Madison. —Así que he decido ceder,
pero hay un problema y ese es mi padre. Así que hemos decidido que cara
al público, ella y yo seamos como las novias que deberíamos ser. —Esto lo
dice con recelo y no puedo evitar soltar una risa. Fe fulmina con la mirada
antes de seguir.— Y por las noches o en estos casos donde os vais a follar a
alguna clase, pues que podáis estar juntas. —Asiento lentamente y sonrío
ladeada.
—Es decir, lo que llevamos haciendo meses, pero esta vez siendo tu
consciente, ¿no? —Mi sonrisa se ensancha cuando veo cómo le tiembla el
ojo y fuerza una sonrisa.
—S-supongo… —Dice tratando de sonar amable, pero se que está a punto
de arrancarme la cabeza.
—Me sorprende que hayáis podido hablar relativamente bien, sin mataros.
—Se burla Brooke.
—Cállate Brooke. —La reprendemos Madison y yo. Brooke nos mira y
luego se ríe haciendo una seña en son de paz.
—Me podría acostumbrar a que me regañéis las dos. —Sonríe divertida,
mientras Madison y yo ponemos los ojos en blanco.
—Bueno, tu plan me parece bien, Madison. —le digo mientras bajo de la
mesa.
—Perfecto, ahora me voy antes de que alguien me vea hablando contigo. —
Mira a Brooke y le hace un gesto con la cabeza. —Vamos Brookie, tenemos
cosas que hacer. —Usa su usual tono y mi cuerpo siente un escalofrío de lo
desagradable que suena.
—Por dios deja de decir eso, das grima. —Suelto de golpe y ella me mira
frunciendo el ceño.
—Tú sí que das grima, zorra bulímica. —Ataca Madison y Brooke agarra
del brazo a la hija de puta de Madison.
—Vale, vayámonos antes de que os matéis. —Me mira por un segundo
antes de irse con una sonrisa, cosa que me hace sonreír también.
—Pásalo bien siendo la otra Mad. —Digo en tono burlesco antes de que
cierre Brooke la puerta , quien me mira con los ojos muy abiertos y veo
como Madison se gira como un resorte con intención de ahora sí, matarme.
No puedo evitar reír cuando la puerta se cierra de golpe y escucho el grito
de “La voy a matar” de Madison.
Supongo que esto alivia un poco las cosas, ¿no?
Madison y Ruby futuras besties.
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Kaynainx
Capítulo 28
Agarro mi copa de vino blanco cuando me subo a la isla de mi cocina y veo
como Brooke, aún sin su camiseta, solo en sujetador guarda la botella de
Jager en el congelador, luego de hacerse el cubata más jodidamente intenso
de su vida.
—¿No te sientes mal después? —Le digo dando un sorbo a mi copa. Ella
camina hacia mí luego de darle un trago largo a su bomba.
—¿Vas a preguntarme lo mismo siempre que me lo haga? —Asiento y ella
niega sonriendo. —Pues no, no me da algo por bebermelo. —Acaricia mi
mejilla y yo le frunzo el ceño. —¿Qué?
—Nada, solo que te siento algo más seria en la universidad y quería
preguntarte. —Doy otro sorbo sin apartar mi mirada de ella. Brooke suspira
antes de dejar su vaso a mi lado y mirarme a los ojos.
—Mmh… Estoy preocupada, últimamente Madison está más insoportable
de lo habitual y sé que se está pasando con cosas que te hace o te dice. —
Sonrío de lado y dejo mi copa junto a su vaso.
—Estoy bien, al fin y al cabo son gestos de celos que he provocado yo,
tampoco se lo tengo muy en cuenta, no me ha destrozado un diseño ni nada
así. —Agarro sus mejillas con mis manos y la sonrío antes de besarla.
—Bueno, de todas formas la tendré algo más vigilada. —Asiento. Y ella
agarra su vaso antes de invitarme a bajar de la isla, acepto su ayuda y agarro
mi copa.
—Vamos, la película que estábamos viendo lleva esperando más de dos
horas. —La miro de reojo con una sonrisa traviesa.
—No es mi culpa que estés tan buena y me caliente solo con verte
concentrada. —Me río ante su respuesta.
—Tienes suerte de que mi hermano no vaya a estar en todo el fin de
semana. —Ella pone su mano sobre mi culo y lo aprieta. —Oye, eso es mío.
—Me da que no, reina. —Me guiña un ojo y volvemos al salón a seguir con
la película.
El lunes llega antes de lo que esperaba y con ello la ausencia de Brooke en
mi cama, nos hemos acostumbrado a que los fines de semana nos quedemos
o en su casa o en la mía gracias a que le dice a Madison que va con Igor,
pero el lunes por la mañana debe volver a ser la novia de la hija de Hernán
Moore y yo la novia de George Punset. Aunque por suerte con este no he
tenido más interacción por sus vacaciones en el extranjero.
Camino por los pasillos de la universidad con mi amiga, quien está medio
dormida por pasarse otra noche más viendo otra serie nueva.
—¿Cuál fue esta vez? —Le pregunto con curiosidad.
—... Squid Games. —Dice apartando la mirada. —Nunca pensé que una
serie coreana me tendría tan en vilo.
—Era la última serie que pensé que te verías, Ash. —Me río y ella me da un
golpe en el hombro molesta.
Pero el ambiente se apaga de golpe cuando llegamos al taller de diseño. Mis
cuerpo se enfría y mi garganta se cierra al ver, mi diseño final, el cual
estaba casi terminado, luego de casi 2 meses de arduo trabajo, está
destrozado: telas troceadas, cortes desiguales y alfileres clavados al tuntún.
Ash trata de tocarme el hombro pero me alejo de ella para ver los daños
más de cerca. Un balde de agua helada me cae cuando estoy frente al
diseño, mi esfuerzo, mi sangre, sudor y lágrimas.
Una risa escandalosa me hace girar como un resorte.
—Dios, tú cara Ruby… —Se limpia las lágrimas falsas. Miro a Madison,
sintiendo mi cuerpo ahora arder de rabia y actuo por instinto; le suelto un
bofetón en la cara, tan fuerte que le comienza a sangrar el labio.
Las lágrimas salen de mis ojos con fuerza mientras la miro con odio.
—Eres una puta gilipollas Madison y te vas a arrepentir. —Le susurro. Una
figura aparece por la puerta, miro y es Brooke, quien me mira confusa y
luego a Madison con el labio roto.
—¿Qué cojones haces Ruby? —Parpadeo lentamente para analizar lo que
Brooke acaba de decir. —¿De qué mierda vas pegando a la gente?
—Wow. —Me alejo de Madison y comienzo a aplaudir. —Increíble
Brooke, eres la hostia… —Una risa sarcástica sale de mis labios. —Que te
jodan a tí y a tu puta novia, no vuelvas a buscarme, no quiero volver a verte,
gilipollas. —Le susurro antes de salir de la clase seguida de mi amiga,
quien se ha quedado en silencio, sigue evitando mirar a Brooke y ahora
mismo lo agradezco.
Veo como saca su teléfono y escribe unos mensajes.
—Rub, en dos horas en el Rodilla de siempre. —Me sonríe con cariño, ve a
casa, arréglate y nos vemos allí.
—Ash, no quiero… —Ella me agarra del brazo y me sonríe.
—Sí, si quieres, viene Igor así que vamos a estar los tres juntos. —Me da
un beso en la mejilla y me acompaña al coche.
Me despido de ella y conduzco hasta mi casa con pesadez, el día de hoy me
tiene agotada y aún no ha terminado.
Entro en casa y saludo a mi hermano que está estudiando en su cuarto.
Curioso, nunca le había visto tan centrado.
Camino hacia mi cuarto y me meto en la ducha para prepararme, al salir me
arreglo con un maquillaje sutil, una coleta alta y un conjunto de unos
pantalones de campana y un body sin mangas de cuello alto. Me pongo mis
botas, un bolso de mano y me voy en dirección al rodilla donde me esperan
mis amigos.
Al llegar al local, una muy corta cabellera azul eléctrico me hace caminar
hacia ella, Igor me sonríe y me siento a su lado.
—¿Y Ash? —Le pregunto, él se encoge de hombros.
—Me ha escrito que está en camino, así que tardará un poco. —Me dice
con una sonrisa peculiar.
—Vas a preguntarme algo, ¿verdad? —Conozco esa cara, siempre la pone
cuando quiere saber algo.
—Que bien me conoces querida. —Su sonrisa se vuelve más amplia. —
Dime… ¿Qué ha pasado con Brooke y contigo o que está pasando? —Trago
duro. No recordaba este factor.
—¿De qué hablas? —Trato de sonar indiferente, pero mi voz tiembla. —Yo
no veo a la gilipollas esa.
—Solo follais hasta las 6 am y luego dormís juntas, desayunáis y hacéis
como que vivís solas. —Habla ofendido y yo siento como mis mejillas
comienzan a arder. —Y eso que la casa es mía, me siento ofendido. —
Lloriquea y yo frunzo el ceño molesta.
—¿Lo sabías? —Me mira alzando una ceja con su sonrisa de
“evidentemente cariño”. —¿Y por qué no has dicho nada?
—¿Por qué debería? —Me sonríe. —Es más divertido cuando tú cara se
vuelve roja.
—Que te den. —Me vuelvo a poner seria. —Y referente a tu pregunta… Ya
me ha quedado claro que Brooke prefiere a Madison. —Igor me mira con
confusión.
—¿Cómo? —Asiento y veo a mi amiga entrar por la puerta.
—Si quieres saber algo más, pregúntale a ella, no quiero nombrarla más. —
Él asiente y mira a mi amiga con una sonrisa. —Joder Ash, ya pensábamos
que te habías perdido.
—¿No decías que estabas llegando? —Se burla Igor. Mi amiga le mira mal
y se sienta a mi lado refunfuñando.
—¿Qué ha pasado? —Le pregunto y ella suspira antes de hablar.
—-Una gilipollas con un Toyota trueno casi me golpea el morro de mi
precioso Mercedes. —Mira a Igor con el ceño fruncido. —Así que a la
zorra de tu amiga que como vuelva a verla haré que me arregle el morro del
coche. —Igor me mira de reojo. —Encima iba con la zorra de Madison,
dios que rabia su puta sonrisa.
—Oh. —Digo sin más. —Voy a pedir, ¿que queréis? —Me escabullo a
pedir para evitar las miradas de Igor, no entiendo que me quiere decir con
esa cara.
Cuando me siento de nuevo con mi frapuccino de matcha casi me atraganto
con lo que suelta el peliazul.
—Este viernes hay fiesta en mi local. — Las dos le miramos de golpe.
—¿Cómo qué mi local? —Habla primero mi amiga con la misma mirada de
confusión.
—Hostia, que a vosotras nunca os he dicho nada nada. —Se ríe restándole
importancia. —Bueno, tengo un local con discoteca y zona Vip, pero mi
zona Vip es otro puto rollo. —Sonríe orgulloso. —Y es porque tiene
jacuzzi. — Ash y yo parpadeamos lentamente hasta que mi amiga dice.
—¿Tarde de compras? —Dice Ash con demasiada emoción. Los dos
asentimos con una sonrisa divertida.
—Pues venga, terminad ya vuestros marchas, que tengo prisa. —Se queja la
rubia.
—¿Ya no estás enfadada? —Habla Igor aguantando la risa. Ash le da una
mirada asesina y se levanta para irnos.
Al llegar al centro comercial Ashley nos arrastra por todas las tiendas que
ve, hasta que llegamos a una que tiene una sección con bikinis y bañadores
preciosos. Los tres nos separamos a mirar.
Paso la mano por un par de ellos, hasta que doy con un bikini morado pastel
con un dije de corazón entre los pechos y la braga alta con el dije de
corazón en el lateral derecho.
—Qué preciosidad. —Digo y veo a mi amiga acercarse hacia mí con varios
conjuntos en la mano, todos blancos y negros. —¿Ya en contrastes todos?
—Ella se ríe y asiente.
—Yo creo que sí. —Me los enseña y luego ve el mío y suelta un grito
agudo. —¡Ay! amo, es precioso Rub. —Me sonríe agarrando del brazo y
me arrastra donde Igor. —Vamos a por la perra criticona calva. —Me río.
—¿Perra criticona Calva? —Ella se encoge de hombros.
—Es una perra, crítica a todo el mundo y está calvo. —Se justifica y eso me
hace aún más gracia.
—Calva te voy a dejar yo, rubia de bote. —Igor aparece al lado de Ash con
el ceño fruncido y mi amiga le mira con sorpresa antes de reírse.
—¿Miento? —Le pregunta a él. Yo me aguanto la risa.
—Ashley eres una perra y tú. —Me señala ofendido. —No te rías muy alto
que tengo también para tí. —Levantó las manos en son de paz.
—No sé quienes sois, me voy a pagar. —Me alejo de ellos, pero me
persiguen riéndose.
Cuando salimos de la tienda quedamos en ir a cenar juntos, Igor se acerca a
mí mientras Ash habla por teléfono con sus padres, últimamente la llaman
más a menudo y eso la pone feliz, se le nota.
—Ruby, hay algo que tengo que decirte de la fiesta. —Me mira con una
sonrisa forzada. Sé lo que va a decir, pero no voy a dejarle tirado sabiendo
que nos ha invitado con toda su buena fe. Pero mi mirada se oscurece
igualmente.
—Igor, no sabía que estabas por aquí. —Brooke me mira a los ojos pero no
dice nada. —He vuelto a mirar la seguridad y los sistemas y está todo
perfecto, pero aún así le echaré un ojo el viernes cuando vaya, que no me
cuesta nada. —Igor sonríe y asiente.
—Menos mal que por fin haces algo por mí. —Se hace la víctima hacia
Brooke. —Siempre te hago favores y tú a mi ninguno.
—No me jodas Igor, no empecemos con eso. —Brooke se ríe, pero no para
mí, porque sus ojos ni siquiera me buscan. Ríen para otras personas y
aunque fui yo la que se alejó, no puedo evitar sentir celos, por no ser yo
quien tiene su atención.
En silencio me alejo de ellos y voy con mi amiga, quien ahora me está
mirando con una ceja alzada. —¿Y esa que hace aquí?
—Joder. —Digo sin más. Odio sentirme así y sabiendo que el viernes estará
con nosotros lo hace más jodido todo. No quiero admitir que hoy quiero que
aparezca en mi casa, pero sé que no va a pasar.
¿Por qué me complico tanto?
Volvieron las 3 Marías e Igor sabe bien la relación de Ruby y Brooke
jeje.
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Kaynainx.
Capítulo 29
Ash empieza a dar vueltas por mi cuarto a las 19.00 de la tarde. Lleva así
como diez minutos mientras yo estoy en la cama sentada mirándola en
silencio.
—¿Ash? —Levanta la mano en gesto de silencio.
—Estoy pensando. —Dice y se sienta a mi lado con el ceño fruncido. —¡Lo
tengo! —Grita y se levanta de golpe hacia mi armario y comienza a tirar
cosas fuera.
—¿Vas a recogerlo luego? —La reprendo. Y ella sale con un par de prendas
de ropa en sus brazos. Alzo una ceja. —Eso es que no. —Suspiro.
—Por dios Ruby, vamos a una fiesta y no has elegido un buen conjunto con
el que hagas que Brooke vuelva arrastrándose hacia tí. —La miro confusa.
—¿Perdón? —Ella deja las cosas a mi lado y se cruza de brazos mirándome
con sarcasmo.
—¿Crees que soy gilipollas? Cada vez que la ves con Madison pones cara
de cordero degollado y luego estás triste todo el día. —Suspira y yo miro a
otro lado avergonzada. —Rub, Brooke es gilipollas y te va a hacer daño…
Pero se que te gusta y al menos quiero ayudarte a intentar lo que yo no fui
capaz. —La miro de reojo y veo esa sonrisa socarrona que tanto la
caracteriza. —Hacer que se arrepienta. —Una sonrisa se escapa de mis
labios.
—Te confío mi estética entera para la fiesta. —Ash comienza a crujir todo
el cuerpo.
—No va a ser complicado con la modelo que tengo delante. —Me guiña un
ojo antes de comenzar a lanzarme prendas para que me pruebe.
Luego de un rato probando, damos con el conjunto perfecto, junto a los
zapatos, maquillaje waterproof y peinado.
Me miro en el espejo de mi cuarto mientras mi amiga termina de prepararse
y con una sonrisa me giro hacia ella.
—Brooke no va a poder resistirse. —Ella sonríe y me mira de arriba abajo.
—Ni yo me resisto a tí. —Me guiña un ojo antes de volver con su
maquillaje. Yo me río y vuelvo a mirarme.
Te vas a arrepentir, Brooke.
Las miradas me envuelven cuando entro en la discoteca, mi vestido con los
dos lados abiertos enseñando mis muslos y que se ajusta alrededor de mi
pecho sin mangas y con la espalda abierta, mi pelo normalmente ondulado
está completamente liso, un delineado negro y afilado y un poco de brillo
de labios. Mis sandalias de tacón que se enrollan en mi pierna suenan al
compás de la gente que se gira. Mi sonrisa es radiante y mis movimientos
sensuales hasta llegar a nuestro amigo, quien habla con un chico rubio de
ojos azules y muy pálido.
El peli azul se gira al escuchar los tacones de Ash y los míos, como si ya
reconociese los pasos. Igor nos mira con sorpresa.
—La hostia, no imaginé que pudieseis ser más espectaculares, pero me
acabáis sorprendiendo. —Igor se gira al rubio, que nos mira con sorpresa.
—Chicas, este es mi socio y director, Caleb.
—Me tienes hasta la polla. —Ash me mira y yo a ella y luego al chico que
mira de malas maneras a nuestro amigo. —¿Me has hecho venir a sabiendas
de que estás tú, solo para poder irte con tus amigas y dejarme el muerto de
la zona alta? Eres un cabrón.
—Yo también te quiero Caleb, disfruta de la fiesta. —Igor le da unas
palmaditas en la espalda y nos mira. —Por aquí princesas. —Nos indica,
nos despedimos del chico que se ha quedado perplejo en el mismo sitio.
Pobrecito.
—Creo que no le caes muy bien. —Digo y él se ríe.
—En el fondo me quiere, lo sé. —Me sonríe.
—Creo que deberías leer el significado de querer, cielo. —Habla ahora mi
amiga con una sonrisa ladeada.
Caminamos hasta una puerta corredera de cristal que da a unas escaleras de
neones morados y rosas. Igor pasa una tarjeta y las puertas se abren
permitiéndonos pasar sin problema. Bajamos por las cortas escaleras hasta
una sala algo más reducida pero con una barra interna y una pista de baile
con sillones y mesas para descansar y un DJ personal con su mesa de
mezclas.
—Las puertas del fondo son los baños, luego ahí hay otra puerta que lleva
al jacuzzi. —Nos guiña un ojo y camina hacia la puerta. —Ah y en el baño
tienes dos tarjetas VIP, para que podáis entrar y salir cuando queráis. —Sale
de la sala, dejándonos a las dos solas, así que decidimos primero tomarnos
algo para entrar en tono; Ella un margarita y yo un French 75, las dos
brindamos y nos sentamos en unos sillones a tomarnoslos y a disfrutar de la
música.
Igor aparece un rato después con una sonrisa en sus labios.
—Veo que estáis disfrutando. —Dice mientras va a por un mojito y se
sienta con nosotras. —Yo no soy tan elegante, lo siento. —Los tres nos
reímos hasta que la puerta se abre y vienen unos amigos de Igor que no
conocemos, entre ellos, Brooke.
Ash e Igor me miran de golpe y yo suspiro cerrando los ojos, al momento
los abro y busco con la mirada a la castaña que camina hacia nosotros con
una sonrisa llena de diversión en sus labios.
Igor sonríe a la castaña, mientras que Ash y yo evitamos mirarla a los ojos.
—¿Pudiste mirar lo que te dije? —Le pregunta Igor.
—Si y está todo perfecto, bueno me he encargado de que lo sea. —Miro a
los dos amigos, Brooke parece tranquila cerca de Igor, se me hace tan
curiosa su relación.
—Eres la hostia, me encanta poder contar contigo, ¿Caleb te puso muchos
problemas? —Niega.
—Tranquilo. —Les miro a los dos y la pregunta me sale sola.
—¿Cómo os conocisteis? —Igor me mira con una sonrisa y Brooke con
sorpresa. —Siempre os veo juntos pero nunca habéis contado cómo os
conocisteis. —Ash me mira para luego dirigir su mirada curiosa hacia ellos.
—Es cierto, llevo por desgracia años conociéndoos y no sé cómo os
conocisteis. —Igor y Brooke se acomodan. Quiero que se arrepienta, pero
este ambiente me agrada también.
—… Es… Complicado. —Dice Brooke tratando de buscar las palabras
exactas pero Igor se adelanta.
—Un porro nos unió. —Miro a Igor y luego a Brooke quien mira a su
amigo con el ceño fruncido. —¿Qué? Fue una noche loca, solo recuerdo el
porro, Brooke riéndose de un tío porque le comió la polla a otro y resultó
que eran primos. —Se ríe.
—Joder, pero no hacía falta decir eso y por si acaso, estaban a oscuras y no
sabían quien era el otro asi que hizo gracia, luego apareció Igor con un
porro y se puso a reirse conmigo, Fin. —Explica rápidamente con una
sonrisa reprimida y mira a mi amiga quien está aguantando la risa y yo les
miro con la ceja alzada.
—Mira que no me sorprende. —Dice Ashley con una sonrisa divertida. —
Y… Ahora que estamos de buen rollo, ¿vas a contar por fin como te hiciste
lo de la ceja?
—Cierto, nunca te he preguntado, ¿pero como te lo hicistes? —La miro a
los ojos y por fin las dos hacemos contacto visual por más de un segundo,
ella me sonríe y luego mira a Ashley.
—Es algo que mejor no decir. —Veo como Igor va a hablar y Brooke le
pone una mano en la boca. —He dicho que es algo que mejor no decir. —
Igor mira a la castaña con el ceño fruncido y la otra nos mira sonriendo. —
Así que cierra la boca, amigo. —Le mira de reojo y veo como Igor se
resigna y asiente. —Gracias.
—Jope, pensé que esta vez lo diría. —Habla Ash decepcionada.
—Y yo, y yo… —Hago un mohín y los otros dos se ríen. Brooke mira a mi
amiga con nostalgia, al igual que Igor, supongo que hace mucho que no
pasan un momento así. Sonrío y veo como la castaña saca algo del bolsillo.
—Voy fuera a fumar, ¿os venís alguno? —Igor asiente y Ash se encoge de
hombros, pero yo niego. —¿Segura? —Su tono suena desanimado, ¿está
decepcionada?
—Ahora volvemos entonces Rub. —Me sonríe mi amiga e Igor y salen los
3 juntos hablando alegremente. Quiero que pasen un buen rato juntos, hace
mucho que no veo a Ash y Brooke tan bien entre ellas.
Yo me pido otra copa y me siento en las butacas, disfrutando el ambiente,
algunos amigos de Igor y Brooke están por aquí disfrutando también, pero
prefiero estar un rato en mi mundo.
Un mensaje en mi teléfono es lo único que me jode el momento.
George
¿Estás en la fiesta del maricón ese?
Si estás ven a la barra, tienes que hacer acto conmigo.
He vuelto por si aún no te das puta cuenta y ni un mensaje tuyo he visto.
Gruño con molestia y trato de hacer que no he leído su mensaje, pero
vuelve a vibrar.
George
No hagas como que no me lees, he visto a las gilipollas de tus amigos.
Sal de una puta vez, Ruby.
Me tiembla el ojo de la rabia y decido salir en su busca, salgo de la zona
VIP y camino segura hacia donde está él, quien me mira de arriba abajo con
lujuria y luego sonríe.
—Mi amor, aquí estabas. —Me sonríe y yo hago mi papel de novia perfecta
y mojigata, le doy un beso en los labios y con mi copa saludo a las personas
presentes, quienes nos preguntan qué tal nuestra relación ya que no salimos
mucho últimamente.
—Mi querido novio decidió salir fuera del país de vacaciones y me dejó
triste aquí sola trabajando. —Hago drama, como le encanta a la gente y él
me mira con el ceño fruncido para luego volver a su actuación.
—Ay Rub, qué exagerada eres, lo has hecho genial sin mí. —Sonríe
forzosamente mientras le miro haciendo un puchero. Me acaricia la mejilla
y luego baja su mano hasta mi cintura, donde aprieta con rabia y yo actúo
como si nada. Hijo de puta eso duele.
—No sé estar sin tí mi amor. —Me repugnan estas palabras. Pero él parece
satisfecho.
—Lo siento, hermosa… Te prometo volver a pasar más tiempo contigo pero
hoy te dejo disfrutar con tus amigos, creo que te están esperando. —Señala
con la cabeza en dirección a Igor, Ash y Brooke, quienes me miran con
confusión, yo camino hacia la puerta de la zona VIP.
Sé que ellos me siguen porque la puerta no se cierra tras de mí.
—¿Qué acaba de pasar Ruby? —Mi amiga me mira preocupada.
—Ha vuelto. —Me siento en las butacas de antes. —Ese hijo de puta ha
vuelto. —Ash se sienta a mi lado y los otros dos hacen lo mismo. Les miro
y veo tres tipos de expresiones. Ashley preocupación, Igor pena y Brooke…
Quien está apretando los puños con rabia y tiene el ceño fruncido.
—¿Necesitas que hagamos algo? —Dice Igor y yo niego.
—Le podemos partir la puta boca, yo tengo ganas desde hace tiempo. —
Dice Brooke con una sonrisa, pero sus nudillos blancos me indican que está
cabreada.
—Solo quiero disfrutar la noche y olvidarme de que existe, como hice los
otros meses. —Les digo y mi amiga me sonríe, Brooke e Igor se miran y
luego me miran.
—Pues vamos a bailar, así solo piensas en mí. —Ash se levanta y tira de mí
al centro de la sala para luego ponerse a bailar pegada a mí con una sonrisa
perversa. Río y le sigo el rollo, veo a Igor con Brooke hablando
alegremente.
Igor se acerca a nosotras con una sonrisa divertida.
—Brooke y yo vamos al jacuzzi privado, ¿venís? —Ash y yo nos miramos
y sonreímos.
—Evidentemente, pillamos unas copas y vamos, perra. —Le dice mi amiga
con una sonrisa traviesa.
—Ahora vamos. —Le respondo también y las dos caminamos a los baños a
cambiarnos. —Se me hace curioso que estés de tan buen humor con
Brooke.
—No íbamos a crear mal ambiente y para una vez que no nos tiramos una
silla a la cabeza. —Responde mi amiga y yo me río.
Las dos nos cambiamos y salimos por la otra puerta, donde se encuentra el
enorme jacuzzi de Igor, solo están Brooke quien tiene el pelo recogido en
un moño desordenado con sus brazos estirados en el bordillo e Igor quien
está hablando con ella muy alegremente. Cuando la puerta se cierra los dos
giran la cabeza a mirarnos y no puedo evitar tragar duro al ver como me
mira, Ash me da un codazo con una sonrisa cómplice y las dos vamos hacia
ellos.
—Ya pensaba que no vendríais. —Dice Brooke con una sonrisa relajada.
Joder, que sexy se ve así. —Venid anda, que ahí vais a coger frío. —
Hacemos lo que dice y nos metemos al agua, yo al lado de Brooke y Ash al
lado de Igor.
Me recojo el pelo en una coleta alta y veo de reojo como Brooke me mira y
luego gira su cabeza a la conversación de Igor con Ashley.
Con diversión en mi cara apoyo mi pecho contra la espalda de Brooke y
hago un puchero.
—No me hagáis vacío, que estáis aquí hablando en corro. —Ash me mira y
se ríe.
—Perdona, cielo. —Me dice viendo lo que estoy tratando de hacer.
—Brooke me has dado la espalda, eso está feo. —Siento como su cuerpo se
tensa y se levanta del agua dejándome colgada de su espalda, me gira,
cogiéndome en brazos y me tira lejos al agua, salgo con el ceño fruncido y
empapada hasta la cabeza. —Eres una pedazo de puta. —Gruño y veo como
se relaja soltando una risa.
—Me has asustado, perdona. —Sonríe de lado y camino hacia ella con el
ceño fruncido. —Te sigues viendo guapa así, si es lo que te preocupa.
—Soy guapa hasta con una bolsa de basura. —Le digo con narcisismo.
—Oye chicas… —Igor trata de hablar, pero le cortamos.
—¿Sabes como te ves también muy bien? —Comienza a bajar el tono. —
Gimiendo mi nombre. —Le miro sintiendo mi cuerpo calentarse.
—Has sonado como un tío. —Le digo, tratando de no verme afectada por lo
que me ha dicho.
—Lo sé, pero aún así te ha gustado, ¿o me equivoco? —La empujo con el
ceño fruncido y me siento al lado de mi amiga, metiendo hasta la boca en el
agua.
—¿Estás bien? —La miro de reojo con el ceño fruncido. —Okey, no he
dicho nada. —Levanta las manos y se gira a mirar a Igor, quien nos mira a
Brooke y a mí.
—Ruby. —Me llama Brooke de nuevo. —No hemos terminado de hablar.
—Le saco el dedo y meto la cabeza debajo del agua, que no dura mucho
porque cierta castaña me saca y me carga al hombro.
—¿Qué crees que haces? ¡Ayudadme a bajar! —Pataleo. Y veo a mi amiga
sonreír con diversión y a Igor aguantarse la risa. —Sois unos putos
traicioneros, que os jodan a los dos. —Escucho reír a Brooke y camina
conmigo en brazos a los baños.
—¿Me vas a escuchar ahora? —Me cruzo de brazos y no la miro. —Ruby
por favor… —Su tono suena cálido y ahora si la miro a los ojos. —¿Ha
sido él? —Me acaricia la cintura y me doy cuenta de que tengo un moratón
en esa zona.
—Estoy bien. —Le digo con una sonrisa y ella me agarra de mis mejillas.
—Lo siento, no pude decirtelo antes por mi puto ego, pero no quiero
perderte. —Frunce el ceño. —Sé que he sido una gilipollas permitiendo a
Madison putearte pero pensaba que así no se sentiría tan mal, solo con
pequeñas bromas, intenté pararla… —Le pongo un dedo en la boca.
—Cállate anda. —Le sonrío, no imaginaba que vendría y me diría esto. —
Te quiero y me hace feliz que hayas venido a disculparte. —Aparto mi dedo
de su boca y le doy un suave beso en los labios, ella me agarra con cuidado
de la cintura y me susurra.
—Sigo pensando que te ves muy bien cuando gimes mi nombre, reina. —
Habla sobre mis labios y yo sonrío con perversión.
—Te voy a gustar aún más cuando veas como me tienes bajo este bikini.
—Joder Ruby… —Suspira, está tan caliente como yo y no se cuánto más
voy a aguantar sin tirarme encima de ella.
SE CALDEA EL ASUNTO CON LAS DOS SÁFICAS.
Votad y comentad, amaré leeros y responderos.
Kaynainx.
Capítulo 30
—¿Estáis visibles? —Escucho a mi amiga preguntar a lo lejos.
—Para tú desgracia, sí. —Habla Brooke con egocentrismo. Yo la miro con
el ceño fruncido y ella me sonríe. Mi amiga entra con cara de asco y cuando
nos ve, mira a Brooke con desagrado y luego me sonríe.
—Quería ver si estabas bien, llevas mucho rato aquí con ella. —Mi amiga
me abraza y mira mal a Brooke. —No puedo creer que tengas algo con ella.
—Ashley… —Ella me mira inflando sus mejillas como una niña pequeña.
—Perdón… —Mira a Brooke. —Por cierto, tu novia viene de camino…
—¿Brookie? —Las tres nos giramos a la puerta, donde Madison está con
los ojos rojos y llorosos y lo que parece unas cuantas copas de más. —
Brookieeee —Se tira encima de Brooke, haciendo que me aparte de su lado.
Frunzo el ceño y me cruzo de brazos.
—Rub, volvamos con Igor. —Asiento y me alejo sin mirar a Brooke,
dejándolas solas. Me meto en el agua al lado de mi amigo y Ash a mi lado.
—¿Madison? —Pregunta y hundo mi cabeza en el agua. Le escucho reír. —
No esperábamos que viniese, así que estamos igual que tú. —Asomó la
cabeza y le miro con el ceño fruncido.
—Tú no te la follas. —Dice mi amiga. —Así que no lo entiendes, aparte de
que eres hombre. —Veo a Igor hacerse el ofendido hasta que las voces de
Madison y Brooke nos hacen callarnos. Las dos se meten en el agua algo
alejadas de nosotros. —No mordemos, lo sabéis, ¿no?
—Prefiero que Brookie y yo estemos apartadas de esa. —Me señala y le
saco el dedo con molestia.
—Puta borracha de mierda, que te den. —Le digo y Ashley me agarra del
hombro.
—Venga, vamos a calmarnos todas. —Nos regaña Igor y me salgo del agua.
—¿Ruby?
—Me voy a por algo de beber, no aguanto más estar aquí. —Bufo y me
rodeo con la toalla el cuerpo. Mi amiga me asiente antes de que
desaparezca. Dentro del baño me pongo el vestido por encima, me suelto el
pelo y descalza salgo a la barra, donde me pido un Daiquiri de fresa y me
quedo de pie, dando vueltas a la pajita, hasta que siento una mano en la
cintura.
—¿Eres una de las amigas de Igor? — Me giro y miro a una chica de
cabello por los hombros y rojo vino, una camisa escotada de satén blanca y
unos pantalones de campana negros. Alzo una ceja y le sonrío con
diversión.
—Puede ser. —Agarro mi copa y doy un trago largo. —¿Quién lo pregunta?
—Ella sonríe con confianza y su mano sube por mi cintura hasta mi mejilla.
—Nadie. —La mano de Brooke se posa con violencia sobre la barra. —Ya
te estás largando Mel. —La recién nombrada pone las manos en alto en son
de paz.
—No sabía que la princesa tenía dueña. —Me mira de reojo. —Aunque no
parecía muy contenta hasta que he llegado, así que puedo suponer que no
estaba muy satisfecha. —La sonrisa de la pelirroja se ensancha cuando la
mandíbula de Brooke se tensa.
—Pensaba que estabas con tu novia. —Le digo agarrando mi copa y
saliendo de entre medias de las dos. —No necesito a ninguna de las dos
para satisfacerme, queridas. —Elevo la copa y me voy de vuelta al jacuzzi.
—Rub. —Escucho como me llama. —Oye, párate Ruby. —La escucho
suspirar y me agarra del brazo con algo de fuerza. La miro con molestia.
—Me has tirado un poco de mi Daiquiri. —Le suelto molesta.
—Me la suda. —Responde con un tono duro. Bufo y trato de soltarme, pero
ella me quita la bebida de la mano y me la deja encima del lavamanos.
—¿Qué haces? Devuélveme mi… —Me rodea la cara con sus manos y me
mira a los ojos con angustia y no puedo evitar quedarme callada cuando
comienza a hablar.
—Deja de ignorarme por dios. —Sus ojos no se apartan de los míos, me
siento atrapada en su mirada. —No sabía que ella estaría aquí, ni siquiera
iba a venir en un principio hasta que Igor me pidió que le mirase sus
mierdas. —Aparto la mirada de ella y no la contesto, la escucho suspirar
exasperada. —Pensaba que ya estábamos bien, ¿enserio te has enfadado por
qué tengo que cuidar de una puta borracha?
—No es eso Brooke, ¿no lo entiendes? —La vuelvo a mirar ahora con el
ceño fruncido. —No estaba cómoda, por eso me he ido, ¿te crees que me
iba a quedar viendo como me insulta? Prefería irme a reventarla la boca.
—¿Y por qué cojones te has puesto a ligar con esa? —Me reclama con el
ceño fruncido.
—Porque sabía que estabas detrás de mí. —Le sonrío y ella parece que se
sonroja y se aleja de mí con el ceño fruncido. —¿Crees que no sabía que
serías la única que me seguiría? Eres muy predecible. —Le sonrío.
—Te odio tanto que te quiero. —Me mira con las mejillas rojas. Me acerco
a ella y la beso.
—Lo sé yo también te odio. —Camino hacia la puerta del jacuzzi pero me
freno en seco. Unos ojos verdes me miran con lágrimas, Brooke se acerca
también y se queda pálida.
—Madison… —Brooke trata de acercarse a ella. —Te dije que te esperases
dentro.
—Quería… Quería verte, pero ya me ha quedado claro que tú a mí no… —
Veo cómo me mira directamente. —¿Por qué tú? ¿Qué tienes que yo no
Ruby? —Lo dice con la voz quebrada. —Sé que lo hablamos, pero no
puedo, de verdad que no lo soporto… Yo quería ser quien amabas,
Brooke… No el segundo plato. —Madison se aleja de nosotras y veo como
se seca las lágrimas y nos mira a los ojos. —Lo siento. —Susurra antes de
salir de allí.
—Brooke. —La miro con un mal presentimiento.
—Mierda, espera aquí. —Sale corriendo y yo no espero como me dice y la
sigo, hasta que llegamos donde está la morena. Brooke está estática
mirando a las dos personas frente a ella. —George.
—Brooke… Te avisé, te arrepentirías de todo. —Su sonrisa se ensancha al
verme. —Mi querida y preciosa novia… Ruby la lesbiana. —Me atraganto
y me acerco a él.
—¿A qué cojones estás jugando George? —Él me agarra de la muñeca y
me acerca a él. Brooke se sobresalta y Madison me mira con angustia.
—Muy sencillo, cariño… O vienes conmigo y no vuelves a hablar con esa
puta o esto va a Hernán, que seguro que le encanta saber que su mano
derecha está de folleteo con Ruby White, mi novia.
—Ruby, no hagas ninguna gilipollez. —Escucho a Brooke y yo suspiro y la
miro.
—La gilipollez es joderte la vida por yo ser feliz. —Le digo y ella frunce el
ceño.
—Ruby, deja tu complejo de héroe y ven conmigo antes de que ese puto
enfermo te haga algo. —Trata de acercarse a mí pero niego. —Ruby por
favor. —Ash e Igor aparecen tras ella y nos miran sin entender nada.
—¿Has elegido no? —Me sonríe George y me rodea con el brazo la cintura.
Ash, Igor y Brooke me miran con miedo y luego miran con odio a George.
Yo doy una sonrisa a los tres y luego miro a Madison.
—Espero que estés feliz. —Le digo antes de desaparecer con George.
Y desde ese día, todo se fue a la mierda.
MUCHO DRAMA EN UN SOLO CAPÍTULO ASÍ QUE SE QUEDA
CORTITO.
VIENEN MÁS PROBLEMAS PARA NUESTRAS SÁFICAS
FAVORTIAS.
Comentad y votad la historia, amaré leeros y responderos.
Kaynainx.
Capítulo 31
Veo como desaparecen tras el retrovisor izquierdo la mirada de Brooke y
mis amigos, quienes no me han dirigido la palabra desde que hemos salido
y he decidido irme con George.
No se si Brooke me perdonará, pero espero que entienda que solo lo he
hecho por ella. Suspiro y veo por el rabillo del ojo la mirada lujuriosa de
George, quien nada más decirle que haría lo que quisiera me agarró de la
muñeca para irnos a su casa. Al llegar a la mansión, Arnold nos recibe con
incredulidad.
—¿Cómo es que habéis venido? ¿La has conseguido secuestrar? —Pregunta
con emoción y yo solo puedo sentirme asqueada. George niega y sonríe
triunfal.
—Ni mucho menos hermanito, ha querido venir ella por su cuenta a
disfrutar de George en todo su esplendor. —Arnold me mira con esos ojos
tan perturbantes y llenos de lujuria.
—¿Al menos me dejarás ver? —George se lo piensa.
—Ya veremos. —Finaliza y yo pongo una mueca de asco. —¿Pasa algo
querida?
—N-nada, el sol me ha cegado… —Musito y camino hacia la puerta
seguida de los dos hermanos. Nada más entrar, una mujer de mediana edad
nos recibe con una sonrisa triste.
—Bienvenida señorita White, esperábamos su llegada. —Explica y yo
sonrío. Luego de saludar a la madre quien estaba en su sala de costura,
George y yo subimos a su cuarto.
La puerta hace un chasquido cuando George la cierra, indicando que ha
echado el pestillo. Trato de mantenerme calmada observando mi entorno;
las paredes están insonorizadas y todo tiene tonos negros y blancos. Siento
como George se arrima por detrás, juntando nuestros cuerpo lo máximo que
nuestras ropas nos permiten.
—Me das asco. —Susurro y él me hace girar para que lo mire, agarrándome
de la barbilla. —No quiero que me toques.
—Me prometiste hacer lo que yo quiera a cambio de no sacar a la luz dicha
conversación. —Le miro con asco y él sonríe mientras me acaricia la
mejilla. —Me encanta esa mirada tuya, me pone muy cachondo, preciosa.
—¿Y qué quieres? —Digo aún sabiendo la respuesta, porque dentro de mi
pienso que puede llegar a ser otra cosa. Veo su sonrisa asquerosamente
perfecta y repugnante.
—A tí. —Al decir eso comienza a levantarme el vestido hasta pasarlo por
encima de mi cabeza. Solo el bikini y mis zapatos me cubren de estar
desnuda. Mi cuerpo tiembla cuando siento su mano sobre mi cintura, aquí
no hay cámaras, no hay nadie… Nadie puede sacarme de esta.
—Haremos esto solo si me juras que borrarás ese audio. —Tiemblo por el
frío y el miedo que siento. Él piensa su respuesta y asiente.
—Bien, trato hecho preciosa. —Me sienta sobre la cama y se arrodilla
quitarme los zapatos. Cada contacto de sus dedos sobre mi piel es una
descarga eléctrica de repulsión, unas ganas de llorar me inundan cuando me
mira a los ojos con la perversión de un acosador que ha conseguido lo que
quería y eso es lo que acaba de hacer… Conseguirme para él.
Por favor Brooke, perdóname por lo que voy a tener que hacer, no me
odies.
Tapo mi cuerpo desnudo con la sábana, me duele el cuerpo y me siento
incómoda. Observo a George encenderse un cigarro y quedarse sentado con
el teléfono con mala cara. Lo observo por unos momentos antes de
incorporarme.
—¿Qué cojones te pasa? —Le recrimino mientras me rodea el cuerpo con
la sábana. Él me mira de reojo y sonríe de lado.
—¿Sabes? Imaginé el sexo mejor, ha sido… Decepcionante. —Le miro con
el ceño fruncido mientras recojo mi vestido y me lo pongo.
—¿De qué hablas? Si te has corrido como 3 veces puto enfermo. —Digo
asqueada y él se encoge de hombros. La sangre me hierve y él parece
divertirse.
—Ruby, ya que no estoy satisfecho con el trato he decidido romperlo. —Mi
cuerpo se congela.
—¿De qué hablas? —Me pongo delante de él, George se levanta y me mira
directamente a los ojos con esa sonrisa tan asquerosa. —¿George qué has
hecho?
—Ya que no me has dado lo que quería… Le he mandado la grabación a
Hernán. —Su sonrisa se ensancha. —Has sido decepcionante, mi querida
Ruby, pero si quieres lo podemos repetirlo cuando quieras. —Me guiña un
ojo y sale de la habitación. Siento como se me revuelve la tripa y tengo que
ir corriendo a vomitar al baño.
No puede ser, no puede estar pasando esto. Y lloro, comienzo a llorar como
una niña pequeña, llena de inseguridades y presa del terror que siento ahora
mismo. 10 minutos después estoy en un coche camino a mi casa y luego
estoy sentada en el porche de mi casa mirando a un punto fijo. Alguien tapa
mi campo de visión y levanto la vista para ver a Brooke agachada frente a
mi con cara de preocupación. —¿Cómo sabías que estaba aquí? —Le
pregunto con duda.
—Supuse que te encontraría aquí cuando Madison me llamó asustada
porque su padre quiere hablar conmigo por una grabación.—Dice. Y veo
como se ensombrece su vista, frunzo el ceño con duda, ella me levanta la
barbilla con cuidado y suspira.—¿Qué cojones te ha hecho ese enfermo?
—Brooke… É-el me prometió que lo borraría, lo hice para que no…—Su
mirada se queda fija en un punto. —Brooke… —Ella evita mi mirada y
puedo ver como algo se rompe cuando su mandíbula se tensa y me envuelve
en sus brazos. Me dejo abrazar por ella y lloro, lloro porque sé que le he
traicionado, lloro porque me siento sucia y lloro porque aún así no he
conseguido más que joderlo todo.
—Voy a matar a ese hijo de puta… —La miro y su mirada me asusta, sus
ojos están infundidos en odio, un odio profundo que nunca había visto. —
No volverán a tocarte.
—L- lo siento…—Escondo mi cara en su cuello, absorbiendo su aroma lo
que hace que mi cuerpo se relaje y deje de llorar. —Me ha mentido…
—Lo sé. —Dice en un tono más suave mientras acaricia mi cabeza con
cuidado.
—Tenías razón, no debí hacerme la héroe… —Ella me separa y me mira a
los ojos, su mirada muestra miedo, odio y amor en un conjunto confuso.
—No quería tener razón… —Aparta la mirada de nuevo, le duele. —No
vuelvas a hacer algo así por mí, por favor Ruby…
—Lo siento. —Siento un escalofrío al recordar todo y de repente me aparto
de golpe de Brooke, de pronto su tacto me da rechazo y siento las manos de
George sobre mi.
—¿Ruby? —Trata de acercarse, pero la detengo. —¿Qué cojones te a
hecho?
—N-no quiero recordarlo… Duele, me siento asqueada de mi misma… —
La miro a los ojos con miedo y abrazándome a mí misma.
—Te prometo que no te harán nada más, mi reina. —Me besa la frente
evitando que me sienta atacada o perturbada y acaricia mi mejilla, dejo que
lo haga por un momento. —Ahora entra a casa, dúchate y descansa, Igor
vendrá a por tí en un rato y prometo volver esta noche, ¿vale? —Asiento
con duda.
—Ten cuidado, por favor… Te necesito conmigo. —Digo tratando de no
llorar.
—Siempre tengo cuidado. —Me guiña un ojo y se va.
Cuando entro a casa, me dejo caer al suelo, el peso de la ansiedad me
arrolla. Me abrazo a mi misma con miedo. Pienso en como Brooke puede
morir nada más pisar esa casa, en como yo no puedo hacer nada y solo me
queda esperar a que vuelva esta noche a casa de Igor.
Con la poca fuerza que me queda, me levanto del suelo y camino hacia el
baño de mi cuarto, me quito la ropa y me meto bajo el agua fría, para
quitarme el dolor del cuerpo, para eliminar las manos de George de mí, para
tratar de olvidar como se ha sentido tenerle dentro de mí y vuelvo a llorar,
sintiéndome usada, una puta y más sucia que antes. Cuando después de una
hora salgo de la ducha, me visto con ropa ancha, unos pantalones y una
camiseta de Brooke. Me dejo el pelo suelto para que no se vea mi cuello y
bajo al salón.
No se que me he quedado dormida hasta que siento que alguien me toca y
me levanto de golpe alejándome de la persona.
Igor y Luke me miran sorprendidos y yo les miro con los ojos muy abiertos,
mierda. Me siento bien y evito su mirada.
—Ruby. —Escucho a Igor, su voz suena más grave de lo normal. —¿Qué
cojones te a hecho? —Juego con mis dedos sin levantar la mirada, hasta que
Luke me quita el pelo del cuello y siento como da dos pasos hacia atrás.
Siento a Igor acercar su mano hacia mí, pero por inercia me alejo y me
vuelvo a tapar el cuello.
—Ese hijo de puta… —Gruñe Luke y da un golpe a la pared que hace que
me sobresalte. —Perdón. —Dice en un tono más tranquilo y yo les miro
con los ojos llorosos.
—Por favor, dime que Brooke está bien… —Igor me mira con pena, odio
que me miren así y asienten.
—He hablado con ella antes de entrar a tu casa y está bien, Hernán le ha
dicho que no se vuelva a acercar a tí y que olvidará lo que ha pasado,
porque por lo visto Madison ha atenuado las cosas un poco diciendo que fue
idea suya esta situación…
—Madison ha hecho eso para salvar a Brooke. —Dice Luke. —Si fuese por
salvar a mi hermana la hubiese tirado a la boca del lobo hace mucho
tiempo. —Gruñe.
—Al menos sigue viva, con eso me sirve… —Digo forzando una sonrisa.
Igor va a acariciarme la cabeza y para antes de hacerlo. Le miro con una
sonrisa y le asiento, cuando me toca la cabeza me tenso pero no me aparto.
—Brooke me ha pedido que venga a por tí, ¿nos vamos? —Habla en un
tono cariñoso y miro a mi hermano quien asiente y yo asiento también.
Subo a recoger unas cosas y bajo con una mochila llena de lo esencial. —
Poco llevas esta vez. —Me sonríe como siempre.
—No necesito mucho. —Digo y camino hacia la puerta, seguida por Luke e
Igor. Miro a mi hermano con una sonrisa tenue y él me la devuelve con esa
sonrisa de preocupación. —Luke… ¿Desde cuándo eres tú quien se
preocupa por mí y no al revés? —Él sonríe.
—Desde que me di cuenta de todo lo que has hecho por mí. —Le sonrío
con añoranza. ¿Cuándo se volvió tan maduro?
Salgo de casa y camino hacia el supra de Igor, quien me mira con una
sonrisa. Me siento en el copiloto e Igor arranca el coche.
—Vamos a hacer la compra primero, ¿te molesta? —Niego.
—Creo que me viene bien hacer algo cotidiano por una vez. —Río
levemente y él asiente.
—Perfecto, vamos a hacer tarta de zanahoria para Brooke. —Me guiña el
ojo y nos vamos al supermercado.
EMPIEZA EL DRAMA SERIO.
LO SIENTO POR ESTO, PERO ES NECESARIO.
Comentad y votad, amaré leeros y responderos.
Kaynainx.
Capítulo 32
Llegamos al supermercado y bajo del coche con Igor, quien camina con una
sonrisa tranquila, pero dándome miradas de reojo mientras busco los
ingredientes.
Cuando recojo todo lo que necesito veo a al pelirosa hablando con alguien
por teléfono, me acerco a escuchar sin que me vea.
—Ella está conmigo ya, relájate. —Escucho decir antes de que se despida y
cuelgue, actuo normal de nuevo y camino hacia él.
—Ya tengo todo, vayámonos. —Le sonrío y él asiente. —¿Con quien
hablabas? —Suelta una risa.
—Ya decía yo que me sentía vigilado. —Me mira con una sonrisa de lado.
—Con tu novia, que estaba preocupada por ti. —Le frunzo el ceño.
—¿Está bien? —Asiente. —¿Y por qué no me has dicho nada?
—Porque es mejor que hable contigo cuando esté en casa. —Entiendo el
punto pero no puedo evitar enfurruñarme por no poder hablar con ella.
Cuando volvemos al coche, Igor suspira pesadamente y me mira a los ojos
con preocupación.
—Prométeme que no te vas a meter en líos si en algún momento te dejo
sola y Brooke lleva días sin aparecer. —Dice y yo frunzo el ceño.
—¿Por quién me crees? —Me mira con cara de “¿Enserio?” —Solo ha sido
una vez.
—¿En serio Ruby? ¿Solo una? —Me quedo callada e Igor enciende el
coche. —Lo suponía.
Al llegar al departamento, me meto en la cocina para hacer la tarta, mientras
que Igor se va al salón con Kali.
Hago la mezcla, corto las zanahorias y lo meto todo al horno, cuando salgo,
no veo a Igor, solo a la bretona tumbada en el sofá, dormida. Sonrío y me
siento a su lado, la perra se estira y apoya su cabeza en mi pierna.
—Te amo perrita que se estira para que le acaricie. —Sonrío y veo a Igor
aparecer por el pasillo. —Oh, ¿qué hacías? No estabas en el salón cuando
he terminado.
—Nada importante, pero ahora por desgracia sí, tengo que irme por un rato
así que no hagas gilipolleces hasta que volvamos Brooke o yo. —Le miro
de reojo con exasperación.
—Qué sí, que no me voy a mover, no voy a ir a salvar a Brooke y mucho
menos ir a reventarle la puta cabeza al hijo de puta de George. —Sonrío y
me llevo una mala mirada de Igor, pero le hago caso omiso y saco mi
teléfono.
—No me puedo creer que tenga que decirte esto, pero comportate joder. —
Dice antes de irse. Ni que fuese una puta cría, no soy tan impulsiva. Me
levanto del sofá con cuidado de no molestar a Kali y salgo a la terraza a
mirar el atardecer, cuando mi teléfono comienza a vibrar, descuelgo sin ver
quien es y no sabes cuanto me arrepiento, su puta voz suena como una rata
gritando.
—No vuelvas a aparecer por mi estudio, lesbiana. —La voz de mi jefe me
da un golpe de realidad. Sonrío.
—Será un placer, depravado mental. —Digo y cuelgo, se va a cagar ese hijo
de puta ahora. Unos pitidos, después descuelga.
—¿Sabes lo que has hecho? —Un largo silencio después suena una risa. —
Qué te rías solo me da a entender que no te enteras de la situación
—He jodido tu carrera Ruby, no sé de qué hablas —Su voz arrogante me
saca de quicio.
—Has jodido algo que deseaba que acabase, cabeza hueca. —Suelto y él
deja de reírse. —
Me has hecho un favor ahora que lo pienso, gracias George. —Me río.
—Un… ¿Favor? —No se esperaba mi respuesta, porque no habla más. —
¿Cómo es un favor destruir tu oportunidad como lo hiciste una vez.
—Lo primero, nunca me ha gustado ser modelo y lo segundo… Soy
diseñadora de moda y gracias a ti, ahora me van a llover los publicistas. —
Un mensaje de Angélica agranda mi sonrisa. —Te dejo, tengo que reunirme
con un publicista. —Me río y le cuelgo antes de que responda.
Oficialmente no me ata nada ya a esta mierda, por fin ya no tengo que
esconder lo que soy por algo que me destrozaba, contesto a mi mánager y
un subidón de felicidad me arrolla y el olor a zanahoria.
—EL BIZCOCHO. —Corro a la cocina y saco con cuidado de no
quemarme el perfecto bizcocho de zanahoria. Lo dejo abierto para que se
enfríe y de mientras hago la crema.
Cuando por fin está frío lo preparo y lo dejo emplatado.
La puerta se abre y pasa Brooke por delante de la cocina, sin siquiera
mirarme con el ceño fruncido y el teléfono en el oído. Extrañada la sigo
para ver que ocurre, hasta que se mete a su cuarto. Me quedo al lado del
marco de la puerta intentando escuchar.
—Estate quieta, no vas a hacer nada que te ponga en peligro. —Silencio, no
puedo escuchar lo que dice Madison. —No Mad, no es tu culpa… —Otra
vez silencio. —Mira Madison, tenemos que hablar con todos, no vas a hacer
esto sola, no seas como Ruby no me jodas. —Creo que Madison se ríe al
otro lado del teléfono. —Y-yo… Es que Ruby siempre hace esas cosas… N-
no cállate. Que no soy una maricona, ¡cállate! —Brooke suspira. —No
hagas nada hasta que sepamos que hacer, ¿vale? Gracias. —Suspira y
cuelga el teléfono. —¿Cuántas veces hemos hablado de que no está bien
espiar? —Mierda.
—Pues… ¿No las suficientes? —Digo apoyándome en el marco de la
puerta con una sonrisa. Brooke niega y se acerca a mí pero frunce el ceño.
—¿A que huele? —Me mira con una ceja alzada.
—Pues te había hecho tarta de zanahoria, pero como me has ignorado… —
Digo cruzándome de brazos ofendida, pero veo de reojo como sus ojos se
iluminan.
—¿Me has hecho tarta de zanahoria? —Me agarra las mejillas para que la
mire y sonrío asintiendo. Me llevo un beso en los labios antes de que
Brooke salga corriendo a por su codiciada tarta de zanahoria.
La sigo y veo como ya está con un trozo en el plato y una sonrisa radiante
en sus labios.
Brooke come su tarta con felicidad y yo la veo con una sonrisa.
—Oficialmente ya no soy modelo. —Brooke me mira con sorpresa y casi se
atraganta. —Relájate, yo estoy bien… Con miedo, pero bien porque por fin
puedo hacer lo que quiero: no esconder mi sexualidad y ser diseñadora…
—La miro a los ojos y veo que tiene toda su atención puesta en mí. —Pero
lo primero aún me da miedo.
—Es normal, después de años has salido del armario, bueno te han
sacado… —Agarra mi mano. —Pero no te preocupes, yo estaré contigo en
todo momento. —Acaricia el dorso de mi mano con el pulgar y yo no puedo
evitar sonreír.
—¿Sabes? Creo que te amo. —Para en seco y me mira a los ojos. —N-
no… —Asiente lentamente y sigue comiendo su tarta. Mierda, ¿para que
digo nada? Un te quiero vale, ¿pero un te amo? Por dios Ruby.
—Voy a ir a fumar. —Siento la incomodidad del ambiente, entonces caigo
en que la he cagado, la he incomodado.
Cuando desaparece por la puerta me tapo la cara con las manos y grito
internamente.
Que idiota soy…
La puerta de mi cuarto se abre de golpe haciéndome levantarme dando un
grito. Miro a las tres personas que ahora están en mi cuarto con sonrisas
divertidas, frunzo el ceño.
—Muy graciosos. —Me siento de piernas cruzadas. —¿Cómo habéis
entrado? —Una cuarta persona asoma la cabeza por mi puerta. —No se ni
para que pregunto.
—Vamos a ir a un centro comercial, vas a ir bien vestida, bien maquillada
y… —La corto.
—Ash, salgo a la calle siempre, no se para que queréis que salga. —Me
levanto de la cama y me estiro.
—Pero apenas sales conmigo o con ninguno de vosotros. —Hace un
puchero y yo frunzo el ceño veo al lado de mi amiga el cabello castaño de
Brooke, a quien no me atrevo a mirar, aún me siento avergonzada.
—Vale, salid del cuarto, me cambio y bajo. —Suspiro, si Ash está así es por
algo y no soy quien para joder su emoción, aunque me de vergüenza tenerla
cerca. Doy una mirada a Brooke, quien estaba callada con una sonrisa en
sus labios pero aparto la mirada rápidamente.
—Pues te esperamos abajo. —Dice Igor llevándose a mi amiga. Brooke no
se mueve y hasta que no salen los otros dos no se mueve.
—¿Estás bien? — Se sienta en mi cama mientras camino hacia mi armario.
—Perfectamente, así que baja con ellos.—Le digo mientras saco algo de
ropa del armario y la dejo a su lado. Me cruzo de brazos, pero siento como
la vergüenza sube—Si te vas a quedar aquí, ayudame al menos a elegir la
ropa.
—¿Por qué yo? —Me mira molesta.
—Por haberte quedado para verme desnuda. —Brooke se queda callada y
asiente. —Perfecto.
Luego de que me termino de maquillar, Salgo a ver a Brooke con unas
prendas de ropa encima de sus piernas, que bien se ve así.
—¿Ya has elegido algo? —Ella asiente orgullosa, río y agarro la ropa que
ha escogido: un croptop negro, unos pantalones acampanados negros con la
cintura en V. —Vaya, vaya Brooke, nada mal.
Me quito mi camisón, seguido de los ojos de Brooke, quien disfruta cada
movimiento que hago, no puedo evitar sonreír cuando termino de vestirme
y veo la tristeza en sus ojos, pero cambian cuando me miro en el espejo y
asiento conforme.
—Debería hacerme asesora de moda. —Dice Brooke con aires de grandeza.
—Se me da demasiado bien.
—No te voy a negar que estoy sorprendida. —Me acerco a ella y le robo un
beso.
—También la modelo se podría poner una bolsa de basura y se vería
preciosa. —Se acerca a mí a besarme pero un carraspeo nos separa de
golpe, mi corazón se detiene por un momento y de nuevo sube la
vergüenza. Me aparto rápidamente de Brooke y miro a las dos cotillas de mi
puerta.
—Por esto estaban tardando tanto. —Dice Igor a Ashley.
—Ya me lo imaginaba, suerte que están vestidas. —Dice Ashley con una
ceja alzada.
—Que os den por culo, vámonos. —Brooke me agarra de la mano y vamos
a buscar el coche seguidos de nuestros amigos quienes van haciendo
bromas sobre nosotras.
No se siente mal esta vida, dónde no tenemos que ocultarnos ni tengo que
agradar a todo el mundo con algo que se espera de mí.
Pero aún así pienso si ella me ama y por qué hace como si no hubiese
pasado nada, ¿no estará lista para decirlo aún?
—Te estaré esperando el tiempo que necesites. —Le susurro a Brooke,
quien solo esboza una leve sonrisa de lado y articula un gracias que solo
veo y escucho yo. Espero que esto sirva para enmendar mi cagada…
LAMENTO EL RETRASO, EL CALOR NO ME DEJABA PENSAR
PARA ESCRIBIR.
PERO BUENO PARA PENSAR YA TENEMOS A RUBY NUESTRA
QUERIDA IMPULSIVA.
Comentad y votad, amaré leeros y responderos.
Kaynainx.
Capítulo 33
En el coche, Igor me venda los ojos, me río al ver como de enserio se toman
todo esto.
Solo escucho el sonido del coche de mi amiga y el silencio que no
comprendo de Igor y Ashley ya que Brooke decidió ir con su coche.
—Que callados estáis. —Digo sin respuesta alguna. —Dejad de ignorarme,
idiotas.
—Cállate y espera. —Suelta Ashley con un tono frío. Wow eso sí que no
me lo esperaba.
Unos minutos más tarde, siento el coche frenar y dar marcha atrás. Parece
que hemos llegado, siento la mano de mi amiga en el hombro y sonrío de
lado.
—Ya hemos llegado, pero no te quites la venda hasta que lleguemos, ¿vale?
—Asiento y me ayudan a bajar del coche. Siento el brazo de Brooke
rodearme la cintura, eso significa que ha llegado antes que nosotras y me
ayuda a caminar, eso hace que mis mejillas ardan, es la primera vez que nos
mostramos tan cerca en la calle aunque no seamos como tal pareja por fin
puedo dejar que me lleven mis sentimientos.
—¿Estás bien? —Susurra en mi oído y eso hace que sienta mi cuerpo arder
junto a un escalofrío.
—Perfectamente. —Le digo y siento sus dedos apretar levemente mi
cintura. La temperatura cambia, eso significa que hemos entrado en un sitio,
el sonido de voces inunda el lugar, ¿Un centro comercial? No creo, no
crearían este escándalo en un centro comercial.
—¡Está es esta es! —Escuchó gritar a mi amiga. —Es preciosa.
—Ash lo decoraste tú. —Dide Igor y yo alzó una ceja sin entender nada,
pero me dejo llevar por Brooke hasta que me para y se aleja de mí,
dejándome sola, pero sintiendo a gente a mi alrededor. —Ruby, quítate la
venda.
Y hago lo que me pide, una explosión de colores y luces hacen que tenga
que volver a cerrar los ojos durante un momento. Cuando comienzo a
adaptarme a la luz, veo a mi alrededor maniquíes llenos de diseños y
nombres de diseñadores con colores vívidos, otros saturados, otros neutros
pero cada uno con su estilo. Sonrío, no puedo creer que me hayan traído a
la prestigiosa feria de diseñadores.
Me giro a ver a mis amigos, pero mis ojos se clavan en el cartel que hay
detrás de ellos, donde aparece mi nombre, en grande y debajo de este 6
diseños míos, mis diseños están expuestos. La zona donde están está
decorada con Peonias blancas y rosas, solo predomina el blanco y el rosa en
mi stand, y luego mis diseños resaltan directamente por los preciosos
colores usados en las telas.
—¿Q-que? —Miró a Ashley quien sonríe orgullosa. —Ashely, ¿cómo?
—Brooke me dijo que el hijo de puta ese hecho de su empresa de mierda,
que no parecías afectada pero que no se fiaba, así que me pidió que la
ayudase a hacerte sonreír, así que… Encontramos que venía la feria y decidí
meterte en ella, porque te lo mereces. —Dice mi amiga mientras me abraza
y yo le devuelvo el abrazo.
—Decidimos. —Dice Brooke con molestia. Miro a Brooke con una ceja
alzada y media sonrisa, haciendo que ella aparte la mirada con vergüenza.
Me acerco a ella y le susurro.
—Esto me lo tomo como que también me amas un poco. —Ella me da una
mirada de reojo. —Gracias. —Le digo y le doy un beso en la mejilla.
—Yo solo dije que si a venir, no me dijeron nada hasta ayer —Lloriquea
Igor haciéndose el ofendido y no puedo evitar reírme. Son los mejores.
Igor y Brooke se quedan en mi zona, mientras que Ash me arrastra hacia
varios diseñadores famosos que sigo en redes sociales. Gracias a mi amiga,
pude entablar conversación con varios y conseguir alguna colaboración.
Volvemos las dos felices hasta que en mi puesto, una mujer con gafas y
muy elegante hablando con Igor.
—Buenos días, ¿necesita algo? —Digo y la mujer se gira como un resorte y
una sonrisa amplia se le dibuja en el rostro. Me suena de algo, pero ahora
mismo no consigo saber de qué.
—Querida, eres más hermosa aún en persona. —Dice la mujer y me ofrece
la mano. —Tus amigos me estaban comentando que te habías ido a tomar el
aire, pero veo que es mi día de suerte. —Aprieta mi mano suavemente y me
decido a observarla durante un momento: Ojos azul grisáceos, labios
carnosos y rojos, piel pálida y tersa y cabello ondulado y rubio platino. Una
diosa prácticamente. —Oh, perdona mis modales… Soy Evelyn Jamison,
cazatalentos y productora. —Oh. Por. Dios. —He visto lo valiente que has
sido y lo increíble que te ves al modelar, así que he venido a tratar de traerte
a la gran pantalla y conseguirte alguna cosa referente a tu maravilloso
talento de diseñadora. —Me tiende una tarjeta.
—Señorita Evelyn, será un placer. —Digo con una sonrisa amplia que la
mujer me devuelve con cariño.
—Esperaré tu llamada, querida. —Me guiña un ojo y desaparece entre la
multitud, mientras yo me quedo embobada mirando a la nada con una
sonrisa.
—¿Qué tiene de especial? —Pregunta Brooke con algo de molestia en su
tono. Decido mirarla, sabiendo que va a tener el ceño fruncido y esa mirada
de molestia que tiene cuando está celosa. No puedo evitar sonreír divertida.
—Ex-actriz y productora. Evelyn Jamison famosa por su espectacular
actuación y su mujer, Cecilia Herrera. —Brooke me mira a los ojos y parece
comprender.
—Oh… Coño, ahora tiene sentido todo. —Dice mirando a un punto fijo y
no puedo evitar reír.
—Idiota. —Me mira de reojo y sonríe. Una sonrisa de alivio y orgullo,
nunca me había sentido tan bien haciendo lo que me gusta con quien me
gusta.
Al terminar el evento y recoger todo Ash y yo caminamos al coche. Nos
hemos quedado solas ya que Igor y Brooke se fueron con el Trueno.
Ash y yo cantamos animadamente en el coche mientras llegamos a la casa
de los otros dos.
—¿Vamos ahora a la tienda a por la cena y algo de alcohol? —Dice Ash y
yo asiento.
—Algo digno de tu paladar. —Me río y me da un golpe en el brazo que
hace que ría más. Ash aparca con cuidado y bajamos las dos.
Caminamos al interior de la tienda y nos ponemos a mirar juntas.
—Yo creo que debería cogerme el vino rosado. —Dice agarrando una
botella de tonos rosas pastel con el líquido de un tono oro rosa burbujeante.
—Tiene buena pinta. —Le animo. —Vamos a pillar algo de comer y
subimos. —Asiente y caminamos a la zona de las pizzas, no necesitamos
hablar para saber que íbamos a comprar: Barbacoa y cuatro quesos. Dos de
cada una, aparte de unos tequeños.
Pago yo las cosas y salimos de la tienda con el sol poniéndose, dejando un
precioso cielo color naranja y rosa. Miro hacia arriba, a la terraza donde
Igor y Brooke están fumando y mirándonos mientras caminamos hacia el
piso…
Ashley me mira con pánico, Brooke deja caer el cigarro, Igor no está, las
bolsas caen, el vino se rompe y yo dejo de sentir mi cuerpo cuando todo se
vuelve oscuro…
¿Qué está pasando…?
Abro los ojos, la luz blanca me ciega y me golpea el dolor de cabeza por el
mareo del desmayo, mis ojos comienzan a acostumbrarse a la luz y por fin
veo lo que tengo delante. Una mesa elegante con platos y copas por doquier,
está no es la casa de Brooke. Trato de levantarme y el pánico me arrolla.
No puedo moverme.
Miro mis manos y piernas, que están atadas a la silla donde estoy sentada,
miro a mi alrededor sintiendo cada vez más terror.
¿Me han secuestrado? ¿Dónde estoy?
Unos pasos me sacan de mi pánico mental para centrarme en el real, el
perfume de Jean Paul Gaultier me llega y empiezo a comprender qué está
pasando.
—Señorita… White, ¿no? —El hombre se sienta frente a mí con una
sonrisa amigable pero falsa. Le miro fijamente con odio. —Lamentó que
tengamos que conocernos en esta situación, querida.
—Prefería no haberte conocido. —Le escupo. Veo como levanta las cejas y
su sonrisa se amplía.
—Tienes agallas. —Dice y cambia su expresión a una seria. —Me caes
bien, así que por ahora seguirás viva, niña —Joder. El pánico me arrolla, no
se como voy a salir de esta.
El hombre chasquea los dedos y le traen una bandeja con un puro, luego
una mujer me desata las manos y piernas, su mirada está perdida. Me toco
las muñecas molesta y le miro a los ojos sentándome con las piernas
cruzadas, si me ha soltado es porque no me ve como amenaza y espero que
siga así.
—¿Fumas? —Niego con la cabeza y él asiente. —Mejor, a mi hija le digo
que lo evite, es horrible para los pulmones. — Da una calada y el ambiente
se vuelve pesado y tenso cuando me mira a los ojos. —Vamos a hablar de
temas más serios mientras cenamos, ¿te parece?
—Ya que te has tomado tantas molestias de traerme hasta tu casa de esta
manera, debe ser bastante importante. —Sonrío tratando de no ver el terror
que me genera. Él me sonríe y vuelve a chasquear los dedos, trayéndonos
unos filetes de res con puré de patatas con trufa.
Él come primero y luego le sigo yo, sintiendo una explosión de sabores.
Esto es delicioso. Hernán espera unos minutos antes de empezar a hablar.
Pienso en Brooke y mis amigos en ese momento, estarán buscándome…
—Brooke, aléjate de mi perro y no pasará nada. —Toma un trago de su vino
y me mira a los ojos con la mirada de un tremendo hijo de puta.
—Qué directo. —Contestó seria y doy un trago antes de mirarle con la
misma intensidad o trato de hacerlo. —¿Qué opinas si digo que no? Porque
mi intención es quedarme con Brooke, te guste o no.
—Me están comenzando a molestar tus formas, señorita. —Sonrío de lado
ante sus palabras, así que le estoy jodiendo, mejor.
—A mi me molesta como tratas a la gente como juguetes, hasta a tu propia
hija. —Me cruzo de brazos. — Así que te voy a decir las cosas lo más claro
y conciso posible. —Debería callarme, pero este hombre me da asco. Pero
me estoy arriesgando. —Por encima de mi puto cadaver, Hernan. —El
hombre deja el tenedor suspendido en el aire y me mira a los ojos. Se
levanta bruscamente y se coloca el puro en la boca.
—Eres una perra con muchos cojones y ya me has cansado. —Dice mientas
camina hacia mi. —Si no haces lo que te digo por las buenas, tendré que
hacerlo por las malas. —El hombre me aleja de la mesa y trato de verme
serena, hasta que me agarra de las mejillas con fuerza con una mano y con
la otra agarre el puro encendido y lo apague en mi cuello. Un grito agónico
se escapa de mi garganta, siento mi piel arder y lágrimas salen sin yo
quererlo.
El hombre sonríe de lado y acerca su cara a la mía. —Entiende, que no eres
nadie para mi, pero como te dije no tengo intención de matarte, no aún. —
Suelta mi cara bruscamente y de seguido siento su cara sobre mi mejilla, en
un golpe seco y sonoro que hace que me arda, pero ahora no grito, no hablo.
—No voy a ceder, Brooke no es un objeto, debería poder elegir a quien
quiere amar. —Digo sintiendo el sabor a hierro dentro de mi boca. —Así
que torturame, hazme lo que quieras, que Brooke seguirá amándome a mi,
no a su hija. Brooke seguirá siéndome fiel a mi, no a tí.
—Realmente tienes agallas, pero tú complejo de héroe te va a llevar a la
muerte. —Vuelve a chasquear los dedos y un hombre que parece un armario
me ata de manos y me carga al hombro mientras pataleo y grito.
—Hijo de puta, te mataré. —Le digo antes de desaparecer por la puerta. El
hombre me lleva por pasillos infinitos hasta llegar a una enorme puerta roja
metálica, la abre y me baja mientras me mantengo en silencio.
—Normalmente las personas gritan más. —Dice el hombre mientras me
baja al llegar a una celda.
—¿Me vas a soltar si lo hago? —Le respondo y él me mira en silencio, sé
que no esperaba que respondiese, pero no voy a ceder ya. —Lo suponía.
El hombre me suelta las manos cuando estamos dentro de la jaula y me da
una última mirada antes de irse de allí, dejándome a solas, en una celda
mohosa y con olor a humedad. La oscuridad es casi completa a excepción
de un farolillo frente a mi celda. Suspiro pesadamente y me siento en el
suelo a quitarme las botas, las dejo en una esquina y miro a mi alrededor,
todo paredes de piedra sin salida.
Chasqueó la lengua y me recojo el pelo en una coleta improvisada con mi
propio pelo.
Unos pasos me ponen alerta, son dos personas que se posicionan a contra
luz, pero sus figuras me hacen saber enseguida quiénes son. Frunzo el ceño
y me alejo de los barrotes hasta donde no termina de llegar la luz.
—¿Ahora te vas a esconder? —Escuchó a George. —Vamos gatita, déjate
ver. —Frunzo el ceño pero me quedo quieta, no me pueden ver a saber qué
quieren hacerme.
—Hermano, ¿seguro que te han dicho que estaba aquí? —Escuchó a Arnold
y luego un golpe seco en los barrotes.
—¿Crees que soy tan inútil como tú? —Escuchó unas llaves y luego como
mi puerta se abre de par en par.
No, no puede ser, no me puto jodas.
Me pego lo más que puedo en la pared, pero los ojos de George ya están
clavados en los míos cuando miro a su dirección y su sonrisa perturbante
me asusta más que nunca.
¿Qué pasará con Ruby? Tengo una mala manía de cuando a Ruby y
Brooke les da por ser felices les jodo toda la felicidad. Lo siento por eso.
Y FIESTA, HE SUBIDO EL CAPÍTULO ANTES DE LAS 00.00 :>
Comentad y votad, amaré leeros y responderos.
Kaynainx.
Capítulo 34
Veo sus ojos clavarse en mi como dos cuchillas, rezo lo que no me sé con
tal de que no me ha visto, pero no sirve de nada cuando camina hacia mí,
lentamente, como un depredador acorralando a su presa.
—Oh, mi querida Ruby… ¿Te estabas escondiendo de mí? —George abre
los brazos sin borrar su asquerosa sonrisa. Arnold mira en dirección a donde
mira su hermano y yo camino hacia el otro lateral, alejándome de ellos.
Veo como George trata de buscarme con la mirada en la oscuridad donde
trato de ocultarme.
Por favor que se vaya de una vez… Mi cuerpo se pone en alerta al darme
cuenta de que Arnold no está con él. ¿Arnold no estaba con George?
Choco con algo o más bien alguien y mi cuerpo se congela porque se que
estoy muy jodida.
—Aquí estabas querida… —Habla Arnold con diversión. y George mira
justo donde estamos los dos. Joder.
Me alejo de él y miro a George a los ojos.
—Ruby, mi querida novia. —Habla mientras camina hacia mí, yo me quedo
en mi posición, recta y sin apartar mi mirada de él. —¿No me has echado de
menos?
—Ni un poco, gilipollas. —Me cruzo de brazos y resoplo. —¿Se puede
saber a que cojones habéis venido aquí?
—A verte a tí. —Sonríe de lado. —Y ayudarte… —Su sonrisa vuelve a ser
su típica perturbante.
—Si piensas o el tontito de tu hermano que voy a dejar que me toquéis, lo
llevas claro. —Arnold camina por detrás de mí, le escucho. Miro a mi lado,
donde están mis botas y antes de que me dé tiempo a pensar ya tengo una
en la mano y estoy caminando de espaldas sin apartar mi vista de ellos. —
Cómo os atreváis a acercaros os abro la puta cabeza.
—No hace falta tanta agresividad. —Dice George. —Pero si quieres pelear
contra nosotros dos, que así sea, cariño. —Sonrío de lado espero que esté lo
suficientemente cerca de mí para levantar el brazo y que la plataforma de la
bota impacte en su barbilla. George se echa hacia atrás con un grito de
dolor.
Arnold se abalanza sin pensar y me estampa contra la pared, dejándome sin
aire por un momento y haciéndome soltar la bota, hasta que reacciono y me
lo quito de encima con un cabezazo, Arnold cae al suelo gritando que le he
roto la nariz.
Sonrío antes de tratar de salir por la puerta de la celda, pero George me
agarra del brazo y me empuja hacia dentro, tirándome al suelo con un golpe
que hace que me duela la espalda y la cabeza.
—Hijos de puta… —Me quejo mientras me trato de incorporar. —Os voy a
matar.
—Zorra de mierda, te iba a dar una oportunidad de salir de aquí. —Veo su
barbilla ensangrentada y no puedo evitar soltar una risa. —¿De qué cojones
te ríes? —Me levanta la voz.
—De lo patético que eres. —Termino la frase y recibo una patada que me
entumece todo el cuerpo. Mierda, me ha dejado inválida el hijo de puta.
—Puta, debería haberte matado antes de que salieses corriendo de mi casa.
—Sonrío ante sus palabras, Arnold solo se queda mirándome mientras se
agarra la nariz.
—Seré una puta, pero… A ti te he roto la barbilla y… —Me siento ida,
joder con la puta patada. —Al otro… La nariz… —Sonrío, el sabor a hierro
de mi sangre me revuelve el estómago. Un sonido hace que los dos chicos
se pongan nerviosos y salgan corriendo de la celda, dejándome en el suelo.
Salvada por la campana…
Me dejo caer hacia atrás y por fin respiro cuando veo unos tacones blancos
pararse frente a mí. Cierro los ojos y ya no siento nada.
No se cuanto llevo aquí, no hay luz y mi único contacto con el exterior son
las bandejas de comida que hay delante de mí, no he querido tocar nada por
si me intentan envenenar o drogar.
Otro día más, me traen mi bandeja con agua, miro al guardia de todos los
días dejarme la bandeja y yo le miro desde mi esquina de siempre, el chico
suspira y me hace un ademán para que me acerque. Dudosa, lo miro y
camino hacia él a gatas ya que desde el golpe y lo poco que me he
alimentado, no puedo apenas mantenerme en pie.
—Oye, enserio, la comida no tiene nada. —Le miro en silencio y el
extiende la mano a través del barrote, yo me alejo por inercia. —Perdona,
no voy a hacerte nada, ellos dos tienen prohibido bajar aquí. —Asiento y el
frunce el ceño. —Cada día estás más delgada, come algo por dios. —Sigo
manteniéndome en silencio y el chico suspira exasperado. —Haz lo que
quieras, si te mueres al final no es mi problema. —Se levanta y desaparece,
cuando dejo de escuchar sus pasos me relajo, hasta que un sonido me pone
en alerta.
—Joder Ruby. —Miro hacia dónde viene la voz y una morena de ojos
verdes me mira con angustia. —¿Cómo te pueden tener así?
—¿C-cómo? —No me salen apenas las palabras y ella se arrodilla ante mí.
—¿Cómo me has encontrado? —Consigo pronunciar y ella suspira mientras
apoya su barbilla sobre sus manos.
—Escuché a Arnold hablar el otro día con George y decidí seguirles… —
Me sonríe de lado. —Te defendiste bien. —Me dice y yo le sonrío.
—Lo sé. —Respondo y ella estira su brazo tras los barrotes, haciendo que
me aparte.
—Tranquila, yo no voy a hacerte nada. —Dice, pero no termino de fiarme.
—Brooke lleva tres semanas sin venir a casa…
—¿L-llevo tres semanas aquí? —Madison me mira con pena y asiente. —
¿Cómo no estoy muerta?
—Cada vez que te desmayabas por cabezota, Oscar y yo te dábamos de
comer y beber, todo pure asqueroso. —Hace gesto de escalofrío para luego
mirarme preocupada y yo aparto la mirada de ella.
—¿Sabes si están bien? —Ella niega, la veo de reojo.
—No he podido salir de aquí, así que no sé nada, lo siento… —Su mano
sigue entre los barrotes, me acerco un poco más a ella y me quedo
observando el movimiento que hace hasta llegar a mi mejilla, la acaricia
con cuidado y yo la miro con sorpresa. —Siento mucho lo que te está
pasando, es culpa mía en el fondo…
—Madison, no te odio ni te culpo, así que no te preocupes… —Me cruzo
de piernas y sigo sus movimientos con la mirada. —Me dabas rabia, pero
puede que me empieces a caer bien. —Sonrío de lado.
—No sé cómo no me odias. —Se ríe. —Pero te juro que encontraré la
manera de sacarte de aquí, necesitas ir a un hospital. —Niego. —Pero
Ruby…
—Estoy bien. —Le sonrío y el mareo vuelve a golpearme.
—Eres igual que Brooke, las dos unas jodidas cabezotas. —Suspira y me
sonríe. —Encontraré la manera, te lo prometo… —Asiento. Unos pasos se
acercan y Madison se pone de pie y me mira con preocupación.
—Haz lo que tengas que hacer. —Le susurro y ella asiente, cambiando a su
habitual mirada de superioridad.
—Es más divertido de lo que imaginaba. —Se ríe. —Tú aquí encerrada
como la zorra que eres. —Da un golpe a las rejas que me asusta de verdad y
ella se queda un momento quieta, mirándome para volver a mirarme con su
mirada de zorra.
Un guardia entra con una sonrisa de lado y mira a Madison.
—Era usted, pensé que se había colado alguien, señorita Moore. —Madison
le mira de arriba abajo.
—Normal, cuando he pasado estabas roncando, vago de mierda. —Le
reprende la morena con desagrado. —Tienes suerte de que ver a este
espécimen aquí me haya alegrado el día, si no se lo diría a mi padre ahora
mismo. —Dice con esa cara de asco que tan enferma me pone antes de irse
de allí con sus tacones blancos que resuenan por toda la estancia.
El guardia me mira con desagrado y se vuelve a ir, dejándome de nuevo
sola en esta sala mohosa y con olores húmedos.
No se cuanto ha pasado, no he vuelto a ver a Madison y ya apenas me traen
comida… Supongo que han conseguido lo que querían, que Brooke
volviese con ellos y ahora ya no les sirvo viva, me dejarán morir aquí abajo
como si nunca hubiese existido.
Estoy en el suelo tirada, sin fuerzas ni ganas de existir. No he bebido agua
en al menos un día, ya solo me traen comida un día sí otro no… No sé
cuanto aguantaré.
El sonido de unos pasos lejanos que reconozco me alertan, Arnold viene,
solo.
—¿A dónde vas, querida? —Dice cuando está frente a mi celda, solo le veo
los pies mientras me arrastro hacia atrás, tratando de alejarme. —¿Vas a
huir de mí? —La puerta de la celda se abre y sus pasos se acercan más a mí.
—D-déjame… —Consigo articular con miedo, ya no puedo pelear, no
puedo defenderme.
—Por fin te has quedado sin fuerzas, por fin eres solo para mí. —Su voz me
perturba mientras se agacha hacia mí, para tocarme la mejilla, pero consigo
alejarme sintiendo las lágrimas caer sobre mis mejillas.
—Para… P-por favor… —Lloro, es la primera vez que lloro desde que
estoy aquí, ya apenas sé quien soy, ayuda, por favor…
Arnold cae dando un golpe seco contra el suelo y unos tacones blancos y
unas deportivas Jordan están frente a mí, golpeándose la cabeza contra el
suelo y sangrando.
Madison se agacha y consigo verle la cara, está aliviada y asustada.
—¿Mad? —Ella asiente y mira a la otra persona quien se agacha delante de
mí con ojos llorosos, al igual que los míos. —Brooke…
—S-soy yo, Rub… —Trata de tocarme la cara pero me alejo, ella se
sorprende y Madison la mira con ojos de paciencia. —Tranquila, vamos a
sacarte de aquí, ¿vale? —Asiento lentamente y Brooke me sonríe. —Tienes
que dejarme cogerte y nos iremos, ¿de acuerdo?
—Sí… —Digo y me dejo cargar por Brooke quien se asusta al darse cuenta
de lo delgada que estoy, yo también lo estaría. —¿Está…? —Digo mirando
a Arnold.
—Para nuestra desgracia dudo, pero mínimo le hice un derrame cerebral al
hijo de puta ese. —Dice Brooke con asco. —¿Vamos a tu coche Mad? —
Ella asiente.
—Vamos por mi pasillo. —Dice mientras camina hacia el fondo de las
celdas. Mad toca una roja y se abre una puerta que conduce a un pasillo.
Poco a poco el aroma familiar de Brooke y su contacto hacen que me relaje
y sin darme cuenta me duerma.
Me despierto un rato después, en una cama familiar y con otra ropa, mi pelo
no está destrozado y mi piel huele a flores.
—¿Q-qué? —Me levanto de la cama y el mareo hace que caiga al suelo. —
Joder… —Me quejo y de repente la puerta se abre, haciendo que suelte un
grito agudo. Cinco personas entran por la puerta, todos me miran con
sorpresa. —C-creo que me he caído… —Sonrío con vergüenza y veo a
todos sonreír aliviados.
Mi hermano y mi mejor amiga se acercan con lágrimas en los ojos.
—¿Cómo estás? —Habla Luke con voz rota.
—Hambrienta, sedienta y con posibles traumas nuevos, pero bien. —Todos
miran a Brooke y luego a mí.
—Tenéis el puto mismo humor y dais rabia. —Dice Ashley. —¿Te ayudo?
—Extiende su mano y por un momento la rechazo por inercia, pero luego se
la agarro y me ayuda a sentarme en la cama. —Ahora te subo algo de
comer, pero ahora cuéntanos qué ha pasado, tenías una brecha en la
cabeza…
—Bueno…
JODER QUE INTENSO EL CAPÍTULO.
RUBY TIENE COJONES AÚN MEDIO MORIBUNDA
Y... El verdadero enemies to lovers es entre Madison y Ruby JAJAJAJ
(es broma)
¿Qué pasará ahora que Ruby ha escapado con Madison y Brooke?
Comentad y votad, amaré leeros y contestaros.
Kaynainx.