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Edipo Rey

En 'Edipo Rey', Edipo se encuentra con un grupo de ciudadanos que, afligidos por una plaga en Tebas, le suplican ayuda. El sacerdote de Zeus explica que la ciudad está en crisis debido a un antiguo crimen, y Edipo envía a su cuñado Creonte a consultar el oráculo de Apolo para encontrar una solución. Creonte regresa con la orden de castigar al asesino de Layo, el anterior rey, lo que desencadena la búsqueda de la verdad detrás de la tragedia que asola a Tebas.

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En 'Edipo Rey', Edipo se encuentra con un grupo de ciudadanos que, afligidos por una plaga en Tebas, le suplican ayuda. El sacerdote de Zeus explica que la ciudad está en crisis debido a un antiguo crimen, y Edipo envía a su cuñado Creonte a consultar el oráculo de Apolo para encontrar una solución. Creonte regresa con la orden de castigar al asesino de Layo, el anterior rey, lo que desencadena la búsqueda de la verdad detrás de la tragedia que asola a Tebas.

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T BeSSeleele Edipo rey »& Prélogo (La accién tiene lugar delante del palacio de Evipo, en Tebas. Un grupo de ancianos, de nifios y de jévenesseubicaen las gradas del altar, en actitud suplicante, llevando ramas de olivo. El saceRDore de Zeus’ avanza solo hacia el palacio. Ep1ro sale del palacio, contempla al grupo y, al cabo de unos instantes, empieza a hablar). Eprro. jHijos mfos, descendencia nueva del antiguo Cadmo!* {Por qué os sentais frente a mf con ramos de suplicantes?* La ciudad esta llena de humo de incienso, a la vez que de peanes* y de lamentos, Y no me parece justo enterarme de lo que ocurre a través de mensajeros; por eso he venidoen persona, yo, al que todos llamdis ilustre Edipo, (Al Sacervore). Vamos, anciano, ya que por tu edad te corresponde hablar en nombre de todos, dime: zpor qué os habéis reunido?, jes por temor o para pedir algo? Estoy dispuesto a ayudaros en todo, pues seria insensible si no me compadeciera ante vuestra actitud suplicante. Sacervore. jOh, Edipo, que gobiernas nuestra region! Ya ves que somos de todas las edades los que nos instalamos en torno de tus altares: algunos atin no tienen fuerza para volar lejos del nido; otros, como yo que soy sacerdote de Zeus, estamos abrumados por la vejez; y estos otros fueron elegidos entre nuestros jévenes. El resto del pueblo, con sus ramos, permanece en las agoras en actitud de stiplica, junto a los dos templos de Palas* y junto a la ceniza profé- tica de Ismeno.” La ciudad, como puedes ver por ti mismo, se halla profundamente agitada por la desgracia y no es capaz de levantar la cabeza del abismo sangriento en que se debate. Los brotes fructiferos de la tierra se debilitan, mueren los rebatios de bueyes que pacen y las mujeres se han vuelto infecundas. Un dios que trae el fuego de la peste se ha aduefiado de la ciudad: por su culpa se ha despobla- do la casa de Cadmo, mientras el oscuro Hades’ se llena de gemidos y lamentos. Ni yo ni estos jévenes venimos a suplicarte porque te consideremos igual a los dioses, pero

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