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INSECTO

Los insectos son una clase diversa de animales invertebrados del filo de los artrópodos, con aproximadamente un millón de especies descritas y potencialmente hasta treinta millones no descritas. Presentan una gran variedad de formas y adaptaciones, pero más del 40% de sus especies están en peligro de extinción. Su anatomía incluye un exoesqueleto, una cabeza con ojos compuestos y antenas, y diversas piezas bucales adaptadas a diferentes métodos de alimentación.

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INSECTO

Los insectos son una clase diversa de animales invertebrados del filo de los artrópodos, con aproximadamente un millón de especies descritas y potencialmente hasta treinta millones no descritas. Presentan una gran variedad de formas y adaptaciones, pero más del 40% de sus especies están en peligro de extinción. Su anatomía incluye un exoesqueleto, una cabeza con ojos compuestos y antenas, y diversas piezas bucales adaptadas a diferentes métodos de alimentación.

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Los insectos (Insecta) son una clase de animales invertebrados del filo de los artrópodos,

caracterizados por presentar un par de antenas, tres pares de patas y dos pares de alas (que,
no obstante, pueden reducirse o faltar). La ciencia que estudia los insectos se
denomina entomología. Su nombre proviene del latín insectum, calco del griego ἔντομα,
‘cortado en medio’.1 [ ]

Los insectos comprenden el grupo de animales más diversos de la Tierra con


aproximadamente un millón de especies descritas,2 3 más que todos los demás grupos de
[ ][ ]

animales juntos, y con estimaciones de hasta treinta millones de especies no descritas, con
lo que, potencialmente, representarían más del 90 % de las formas de vida del planeta.
4
[
Otros estudios más recientes rebajan la cifra de insectos por descubrir a entre seis y diez
]

millones de especies.5 6 [ ][ ]

Los insectos pueden encontrarse en casi todos los ambientes del planeta, aunque solo un
pequeño número de especies se ha adaptado a la vida en los océanos. Hay
aproximadamente 6000 especies de odonatos7 (libélulas, caballitos del diablo), 20 000
[ ]

de ortópteros (saltamontes, grillos), 120 000 de lepidópteros (mariposas y polillas), 160 000
de dípteros8 (moscas, mosquitos), 9800 de dictiópteros (cucarachas, termitas, mantis),
[ ]

5200 ptirápteros (piojos), 1900 sifonápteros (pulgas), 82 000


de hemípteros (chinches, pulgones, cigarras), 375 000
de coleópteros (escarabajos, mariquitas), y 153 000 especies
de himenópteros (abejas, avispas, hormigas). Sin embargo, la biodiversidad de los insectos
está disminuyendo rápidamente.9 10 Más de un 40 % de las especies de insectos están en
[ ][ ]

peligro de extinción, siendo los lepidópteros, himenópteros y coleópteros los más afectados
por este declive.11[ ]

Los insectos no solo presentan una gran diversidad, sino que también son increíblemente
abundantes. Algunos hormigueros contienen más de veinte millones de individuos y se
calcula que hay 1015 hormigas viviendo sobre la Tierra. En la selva amazónica se estima
que hay unas 60 000 especies y 3.2 × 108 individuos por hectárea. Se estima que hay
doscientos millones de insectos por cada ser humano.

Artrópodos terrestres tales como


los ciempiés, milpiés (Myriapoda), arañas, escorpiones (Chelicerata) y las cochinillas de
humedad (Crustacea) se confunden a menudo con los insectos debido a que tienen
estructuras corporales similares, pero son fácilmente distinguibles, ya que los insectos
presentan tres pares de patas y dos pares de alas, mientras que los escorpiones y las arañas
tienen cuatro pares y no poseen antenas, las cochinillas de humedad poseen siete pares de
patas y pueden enrollarse, los ciempiés y milpiés tienen muchos pares de patas. Además de
que estos últimos no pueden volar a comparación de los insectos.

Anatomía externa
El cuerpo de los insectos está formado por tres regiones principales
(denominadas tagmas): cabeza, tórax y abdomen, uniformemente recubiertas por
un exoesqueleto.
Esquema de un coleóptero en vista dorsal para mostrar la
morfología externa de un insecto. Referencias: A: Cabeza, B; Tórax, C: Abdomen; 1:
antena, 2: mandíbula; 3: Labro; 4: Palpo maxilar; 5: Clípeo, 6: Frente; 7: Vértex; 8:
Pronoto; 9: Escutelo; 10 élitro (= primer par de alas); 11: abdomen; 12: estigma; 13, 14 y
15: patas (pares anterior, medio y posterior).
Exoesqueleto
El exoesqueleto o ectoesqueleto es el esqueleto externo que recubre todo el cuerpo de los
insectos y demás artrópodos, también es conocido como integumento. En insectos está
formado por una sucesión de capas; de adentro hacia afuera estas son: la membrana basal,
la epidermis o hipodermis y la cutícula; la única capa celular es la epidermis; el resto no
posee células y está compuesto por algunas de las siguientes
sustancias: quitina, artropodina, esclerotina, cera y melanina. El componente rígido, la
esclerotina, cumple varios papeles funcionales que incluyen la protección mecánica del
insecto y el apoyo de los músculos esqueléticos, a través del llamado endoesqueleto; en los
insectos terrestres, el exoesqueleto también actúa como una barrera para evitar la
desecación o pérdida del agua interna. El exoesqueleto apareció por primera vez en el
registro fósil hace unos 550 millones de años y su evolución ha sido crítica para
la radiación adaptativa y la conquista de casi todos los nichos ecológicos del planeta que los
artrópodos han venido realizando desde el Cámbrico.

Véase también: Cutícula (artrópodos)

Cabeza
Artículo principal: Céfalon
La cabeza es la región anterior del cuerpo, en forma de cápsula, que porta
los ojos, antenas y piezas bucales. La forma de la cabeza varía considerablemente entre los
insectos para dar espacio a los órganos sensoriales y a las piezas bucales.

La cabeza de los insectos está subdividida por suturas en un número de escleritos más o
menos diferenciados que varían entre los diferentes grupos. Típicamente hay una sutura en
forma de «Y» invertida, extendiéndose a lo largo de la parte dorsal y anterior de la cabeza,
bifurcándose por encima del ocelo para formar dos suturas divergentes, las cuales se
extienden hacia abajo en los lados anteriores de la cabeza. La parte dorsal de esta sutura (la
base de la Y) es llamada sutura coronal y las dos ramas anteriores suturas frontales. Por otra
parte, la cabeza de los insectos está constituida por una región preoral y una región
postoral. La región preoral contiene los ojos compuestos, ocelos, antenas y áreas faciales,
incluido el labio superior, y la parte postoral contiene las mandíbulas, las maxilas y el labio.

Internamente, el exoesqueleto de la cápsula cefálica de los insectos se invagina para formar


las ramas del tentorio que sirve como sitio de inserción muscular y soporte del cerebro.
Ojos
Véanse también: Ojo compuesto y Ojo simple.

Ojos compuestos de un odonato.


La mayoría de los insectos tienen un par de ojos compuestos relativamente grandes,
localizados dorso-lateralmente en la cabeza. La superficie de cada ojo compuesto está
dividida en un cierto número de áreas circulares o hexagonales llamadas facetas
u omatidios; cada faceta es una lente de una única unidad visual. En adición a los ojos
compuestos, la mayoría de los insectos posee tres ojos simples u ocelos localizados en la
parte superior de la cabeza, entre los ojos compuestos.

Antenas
Artículo principal: Antena (artrópodos)
Son apéndices modificados móviles multiarticulados. Se presentan en número par en los
insectos adultos y la mayoría de las larvas. Están formadas por un número variable
de artejos denominados antenómeros o antenitas. El cometido de las antenas es
eminentemente sensorial, desempeñando varias funciones. La función táctil es la principal,
gracias a los pelos táctiles que recubren casi todos los antenómeros; también desempeñan
una función olfativa, proporcionada por áreas olfativas en forma de placas cribadas de
poros microscópicos distribuidas sobre la superficie de algunos antenómeros terminales.
También poseen una función auditiva y a veces una función prensora durante la cópula
o apareamiento, al sujetar a la hembra. Están formadas por tres partes, siendo las dos
primeras únicas y uniarticuladas y la tercera comprende un número variable de
antenómeros y se denominan respectivamente: escapo, pedicelo y flagelo o funículo.
Anatomía de
un insecto. A.- Cabeza; B.- Tórax; C.- Abdomen; 1.- Antena; 2.- ocelo inferior; 3.- Ocelo
superior; 4.- Ojo compuesto; 5.- Cerebro; 6.- Protórax; 7.- Arteria dorsal (aorta);
8.- Tráqueas; 9.- Mesotórax; 10.- Metatórax; 11.- Alas anteriores; 12.- Alas posteriores;
13.- Estómago; 14.- Corazón; 15.- Ovarios; 16.- Intestino; 17.- Ano; 18.- Vagina; 19.-
Cadena ganglionar ventral; 20.- Tubos de Malpighi; 21.- Tarsómero; 22.- Uña; 23.- Tarso;
24.- Tibia; 25.- Fémur; 26.- Trocánter; 27.- Buche; 28.- Ganglio torácico; 29.- Coxas;
30.- Glándula salival; 31.- Collar periesofágico; 32.- Piezas bucales; de izquierda a
derecha: labro, mandíbulas, maxilas y labio.
Piezas bucales
Artículo principal: Piezas bucales de los insectos
Son piezas móviles que se articulan en la parte inferior de la cabeza, destinadas a la
alimentación; trituran, roen o mastican los alimentos sólidos o duros y absorben líquidos o
semilíquidos. Las piezas bucales son las siguientes:

 Labro (labio superior o labio simple). Es un esclerito impar de forma variable


con movimientos para arriba y para abajo; es el techo de la boca y se articula
con el clípeo. En su cara interna está la epifaringe, que no es una pieza libre,
está levemente esclerosada y tiene su función gustativa.
 Mandíbulas. Son dos piezas simples, dispuestas lateralmente bajo el labio
superior, articuladas, resistentes y esclerosadas. Su función es masticar, triturar
o lacerar los alimentos. En algunos adultos pueden faltar siendo totalmente
ausentes o vestigiales en la totalidad de los lepidópteros y efemerópteros.
 Maxilas. En número de dos, están situadas detrás de las mandíbulas. Articuladas
en la parte lateral inferior a la cabeza, son piezas auxiliares durante la
alimentación. La hipofaringe es una estructura saliente, localizada sobre el
mentón con función gustativa. Se asemeja a la lengua. Las maxilas poseen
un palpo maxilar cada una.
Labio (labium). Estructura impar resultado de la fusión de dos estructuras

apendicaluares situadas por detrás o bajo las maxilas y que representa el piso de
la boca; presenta dos pequeños palpos labiales.
Tipos principales de aparatos bucales
El aparato bucal de los insectos se ha ido modificando en varios grupos para adaptarse a la
ingestión de diferentes tipos de alimentos y por diferentes métodos. Aquí se citan los tipos
más diferenciados e interesantes, escogidos para ilustrar las diversas formas adoptadas por
partes homólogas, y los diferentes usos a que pueden ser aplicadas. Existen muchos otros
tipos, gran cantidad de los cuales representan estados intermedios entre algunos de los aquí
citados.

 Tipo masticador. En este tipo de aparato bucal los apéndices son esencialmente
las mandíbulas, las maxilas y el labio. Las mandíbulas cortan y trituran los
alimentos sólidos y las maxilas y el labio los empujan hacia el esófago. El
aparato bucal de tipo masticador es el más generalizado entre los insectos y, a
partir del mismo, se han desarrollado los otros tipos (ver figura abajo a la
derecha). Este punto de vista se sustenta en dos clases de pruebas importantes.
En primer lugar, este aparato bucal es el más semejante en su estructura al de
los miriápodos que son los parientes más cercanos de los insectos. En segundo
lugar, el aparato bucal masticador se encuentra en casi todos los órdenes de
insectos como los ortópteros, los coleópteros y las larvas de lepidópteros.

Radiación adaptativa de las piezas bucales de los


insectos. A: tipo masticador, B: tipo cortador-chupador, C: en espiritrompa, D: tipo
picador-suctor. a:antena, c: ojo compuesto
lr (rojo): labro, md (verde): mandíbulas, mx (amarillo): maxilas, lb (azul): labio, hp (azul
oscuro): hipofaringe.

 Tipo cortador-chupador. Este tipo de aparato bucal se encuentra en los tábanos


(Diptera Tabanidae) y algunos otros dípteros, las mandíbulas se presentan en
forma de hojas afiladas y las maxilas en forma de largos estiletes sonda. Ambas
cortan y desgarran el tegumento de los mamíferos, haciendo fluir la sangre de la
herida. Esta sangre es recogida por la protuberancia esponjosa del labio y
conducida al extremo de la hipofaringe. La hipo y la epifaringe se ajustan para
formar un tubo a través del cual la sangre es aspirada hacia el esófago.
 Tipo chupador. Un gran número de moscas no picadoras, entre ellas la mosca
doméstica, tienen este tipo de aparato bucal adaptado solo para la ingestión de
alimentos líquidos o fácilmente solubles en saliva. Este tipo es el más similar al
cortador chupador, pero las mandíbulas y las maxilas no son funcionales, y las
partes restantes forman una probóscide con un ápice en forma de esponja
(denominado labelo). Esta se introduce en los alimentos líquidos que son
conducidos hacia el canal alimenticio por diminutos canales capilares existentes
en la superficie del labelo. El canal alimenticio también está formado por la
trabazón alargada de la hipo y epifaringe que forman un tubo hacia el esófago.
Las moscas y otros insectos con este tipo de aparato bucal pueden ingerir
también alimentos sólidos como el azúcar. Para ello, arrojan sobre el alimento
una gota de saliva, que lo disuelve, y luego la solución es succionada hacia la
boca.
 Tipo masticador-lamedor. Este tipo de aparato bucal, adaptado a la absorción de
líquidos, se encuentra en las abejas y avispas, ejemplificado por la abeja común.
Las mandíbulas y el labro son de tipo masticador y las emplean para sujetar las
presas y para amasar la cera u otros tipos de materiales con que construyen sus
nidos. Las maxilas y el labio forman una serie de estructuras deprimidas y
alargadas de las cuales una de ellas forma un órgano extensible acanalado. Este
último se emplea como una sonda para llegar a los profundos nectarios de
las flores. Las otras lengüetas de las maxilas y el labio forman una serie de
canales por los que desciende la saliva y asciende el alimento.
 Tipo picador-chupador. El aparato bucal de muchos grupos de insectos está
modificado para taladrar tejidos y chupar jugos. Entre ellos
los hemípteros (pulgones, chinches, cochinillas), predadores de muchas
clases, piojos y pulgas que chupan la sangre de mamíferos y aves. En este tipo
de aparato bucal, el labro, las mandíbulas y las maxilas son delgados y largos, y
se reúnen para formar una delicada aguja hueca. El labio forma una vaina
robusta que mantiene rígida esta aguja. La totalidad del órgano se llama pico.
Para alimentarse, el insecto aprieta la totalidad del pico contra el hospedador,
inserta de esta forma la aguja en el interior de los tejidos del mismo y chupa sus
jugos a través de la aguja hasta el interior del esófago.
 Tipo tubo de sifón. Los lepidópteros adultos se alimentan de néctar y otros
alimentos líquidos. Estos son succionados por medio de una larga probóscide
(espiritrompa) compuesta solamente por un tubo que desemboca en el esófago.
Tórax
Artículo principal: Tórax (artrópodos)
El tórax es la región media del cuerpo y contiene las patas y las alas (en algunos insectos
adultos no hay alas y en muchos insectos inmaduros y en algunos adultos no hay patas). El
tórax está compuesto de tres segmentos, protórax, mesotórax, y metatórax, cada segmento
torácico tiene típicamente un par de patas y meso y metatórax un par de las alas cada uno
(cuando están presentes); cuando hay un solo par de alas, están situadas en el mesotórax,
excepto en los estrepsípteros que solo conservan las alas metatorácicas; el protórax nunca
tiene alas.
El tórax está unido a la cabeza por una región del cuello, membranosa, el cerviz. Hay
generalmente uno o dos escleritos pequeños en cada lado del cuello, los cuales ligan la
cabeza con el protórax.

Cada segmento torácico está compuesto de cuatro grupos de escleritos. El noto


dorsalmente, las pleuras lateralmente y el esterno ventralmente. Cualquier esclerito torácico
puede ser localizado en un segmento particular por el uso de prefijos apropiados: pro-,
meso- y meta-. Por ejemplo, el noto del protórax es llamado pronoto.

Los notos del mesotórax y metatórax están frecuentemente subdivididos por suturas en dos
o más escleritos cada uno. La pleura es un segmento portador de alas, forma un proceso
alar-pleural que sirve como sostén para el movimiento del ala.

En cada lado del tórax hay dos aberturas en forma de hendiduras, una entre el protórax y el
mesotórax y la otra entre el meso y el metatórax. Estas son los estigmas, o sea las aberturas
externas del sistema traqueal.

Pata de un insecto
1: Coxa; 2: Trocánter; 3: Fémur; 4: Tibia; 5: Tarso (5a-e: tarsómeros); 6: Uña.
Patas
Artículo principal: Pata (artrópodos)
Consisten típicamente en los segmentos siguientes:

 Coxa, segmento basal


 Trocánter, segmento pequeño, (raramente dos segmentos), siguiendo a la coxa
 Fémur, primer segmento largo de la pata
 Tibia, segundo segmento largo de la pata
 Tarso, compuesto de una serie de pequeños segmentos (tarsómeros) después de
la tibia. El número de segmentos tarsales en los insectos diferentes varía de uno
a cinco. El último segmento tarsal generalmente contiene un par de garras o
uñas y frecuentemente uno o más estructuras en formas de almohada, entre o en
la base de las uñas. Una almohada o lóbulo entre las uñas es generalmente
llamada arolium y almohadas localizadas en la base de las uñas son llamadas
pulvillos.
Alas
Artículo principal: Ala (insectos)

Anatomía del movimiento alar; a: alas; b: articulaciones de las alas; c: músculos


transversales; d: músculos longitudinales.
Las alas de los insectos son evaginaciones de la pared del cuerpo localizadas dorso-
lateralmente entre los notos y las pleuras. La base del ala es membranosa, esto hace posible
el movimiento del ala.

Las alas de los insectos varían en número, tamaño, forma, textura, nerviación, y en la
posición en que son mantenidas en reposo. La mayoría de los insectos adultos tienen dos
pares de alas, situadas en el meso y metatórax; algunos, como los dípteros, tienen un solo
par (siempre situado en el mesotórax salvo en estrepsípteros que las poseen en el
metatórax) y algunos no poseen alas (por ejemplo, formas ápteras de
los pulgones, hormigas obreras, pulgas, etc.).

En la mayoría de los insectos las alas son membranosas y pueden contener pequeños pelos
o escamas; en algunos insectos las alas anteriores son engrosadas, coriáceas o duras y en
forma de vaina, esa estructura es conocida como élitro (en los coleópteros).
Las chinches tienen el primer par de alas engrosado en su base; a este tipo de alas se les
llama hemiélitros. Las langostas, grillos, cucarachas, entre otros insectos primitivos tienen
el primer par de alas angosto y con la consistencia apergaminada; estas reciben el nombre
de tegminas. Las alas membranosas de los insectos son usadas para volar, aquellas
endurecidas como es el caso de los élitros, hemiélitros, tegminas, cuando plegadas sirven de
protección al segundo par de alas que es delicado por ser membranoso y también al
abdomen. Las alas son también importantes para producir ciertos sonidos, para dispersar
olores y, por su diseño, tienen importancia en el camuflaje y el mimetismo.

La mayoría de los insectos son capaces de plegar las alas sobre el abdomen cuando están en
reposo, pero los grupos más primitivos, como libélulas y efímeras, no pueden hacerlo y
mantienen las alas extendidas a los lados o hacia arriba del cuerpo.

Algunos insectos como los grillos y langostas machos, son capaces de producir un sonido
característico con las alas friccionando las dos alas anteriores entre sí, o las alas anteriores
con las patas posteriores.

Muchos insectos como las moscas y abejas, mueven las alas tan rápidamente que se
produce un zumbido. El zumbido, por su frecuencia sonora, es un carácter específico y en
insectos como los mosquitos o zancudos hembras, es un elemento usado por las hembras
para atraer a los machos que vuelan en un enjambre.

Los insectos son los únicos invertebrados capaces de volar. En el Carbonífero,


algunas Meganeura (un grupo relacionado con las libélulas actuales) tenían una
envergadura de 75 cm.; la aparición de insectos gigantes parece tener una relación directa
con el contenido de oxígeno de la atmósfera, que en aquella época era del 35 %, comparado
con el 21 % actual; el sistema traqueal de los insectos limita su tamaño, de modo que
elevadas concentraciones de oxígeno permitieron tamaños mayores. 12 Los mayores insectos
[ ]

voladores actuales, como algunas mariposas nocturnas (Attacus atlas, Thysania agrippina)
son mucho menores.

Además del vuelo activo, muchos pequeños insectos son también dispersados por el viento.
Este es el caso de los pulgones que a menudo son transportados largas distancias por las
corrientes de aire.13
[ ]

Abdomen
Artículo principal: Abdomen (artrópodos)
El abdomen de los insectos posee típicamente 11 segmentos, pero el último está muy
reducido, de modo que el número de segmentos raramente parece ser más de 10. Los
segmentos genitales pueden contener estructuras asociadas con las aberturas externas de los
conductos genitales; en el macho estas estructuras se relacionan con la cópula y la
transferencia de esperma a la hembra; y en las hembras están relacionados con la
oviposición.

En el extremo del abdomen puede haber apéndices, los cuales surgen del segmento 11 y son
los cercos, con función sensorial, defensiva o reprodcutiva.

Anatomía interna
Aparato digestivo
Artículo principal: Aparato digestivo (insectos)
El aparato digestivo de los insectos es un tubo, generalmente algo enrollado que se extiende
desde la boca al ano. Se divide en tres regiones: el estomodeo, el mesenterón y el
proctodeo. Algunas porciones están ensanchadas, sirviendo de almacenaje, por ejemplo
el Buche. Separando estas regiones hay válvulas y esfínteres que regulan el paso del
alimento de una a otra. Hay también una serie de glándulas que desembocan en el tubo
digestivo y que ayudan a la digestión.

Aparato respiratorio
Artículo principal: Aparato respiratorio (insectos)
Véase también: Tráquea (artrópodos)
El aparato respiratorio de los insectos está compuesto por tráqueas, una serie de tubos
vacíos que en su conjunto forman el sistema traqueal; los gases respiratorios circulan a
través de él. Las tráqueas se abren al exterior a través de los estigmas o espiráculos, en
principio un par en cada segmento corporal; luego van reduciendo progresivamente su
diámetro hasta convertirse en traqueolas que penetran en los tejidos y aportan oxígeno a las
células. En la respiración traqueal el transporte de gases respiratorios es totalmente
independiente del aparato circulatorio por lo que, a diferencia de los vertebrados, el fluido
circulatorio (hemolinfa) no almacena oxígeno.
Aparato circulatorio
Véanse también: Fisiología (insectos)#Sistema_circulatorio y Hemolinfa.
Como en los demás artrópodos, la circulación es abierta y lagunar, y en los insectos está
simplificada. El líquido circulatorio es la hemolinfa que llena la cavidad general del cuerpo
que por esta razón se denomina hemocele que está subdividida en tres senos (pericárdico,
perivisceral y perineural). El corazón se sitúa en posición dorsal en el abdomen dentro del
seno pericárdico; tiene una válvula en cada metámero que delimita varios compartimentos o
ventrículos, cada uno de ellos con un par de orificios u ostiolos por los que penetra la
hemolinfa cuando el corazón se dilata (diástole). El corazón se prolonga hacia adelante en
la arteria aorta por la que sale la hemolinfa cuando el corazón se contrae (sístole); suele
ramificarse para distribuir la hemolinfa a la región cefálica. Pueden existir órganos
pulsátiles accesorios en diferentes partes del cuerpo, que actúan como corazones accesorios
que aseguran la llegada de la hemolinfa a los puntos más distales (antenas, patas).

Aparato excretor
Artículo principal: Tubos de Malpighi
El aparato excretor de los insectos está constituido por los tubos de Malpighi. Son tubos
ciegos que flotan en el hemocele, de donde captan los productos residuales y desembocan
en la parte final del tubo digestivo donde son evacuados y eliminados con las heces. Son
capaces de reabsorber agua y electrolitos, con lo que juegan un importante papel en el
equilibrio hídrico y osmótico. Su número oscila entre cuatro a más de cien. Los insectos
son uricotélicos, es decir, excretan principalmente ácido úrico. Excepcionalmente, los tubos
de Malpighi se modifican en glándulas productoras de seda u órganos productores de luz.

Algunos insectos poseen órganos excretores adicionales e independientes del tubo


digestivo, como las glándulas labiales o maxilares, y los riñones de acumulación (cuerpos
pericárdicos, nefrocitos dispersos por el hemocele, oenocitos epidérmicos y células del
urato).

Sistema nervioso
Artículo principal: Sistema nervioso (insectos)
El sistema nervioso consta del cerebro y de una cadena ventral de nervios. El cerebro está
en la cabeza, se subdivide en protocerebro, deutocerebro y tritocerebro y en el ganglio
subesofágico. Todos están conectados por comisuras nerviosas. La cadena nerviosa es
como una escalera de cuerdas con pares de ganglios que corresponden a cada segmento del
cuerpo del insecto. Además hay órganos sensoriales: antenas para la olfacción, ojos
compuestos y simples, órganos auditivos, mecanorreceptores, quimiorreceptores, etc.

Percepción
Muchos insectos poseen órganos muy refinados de percepción; en algunos casos sus
sentidos pueden percibir cosas fuera del rango de percepción de los sentidos de los
humanos. Por ejemplo, las abejas pueden ver en el espectro ultravioleta y captar los
patrones de polarización de la luz, y ciertas polillas macho tienen un sentido especializado
del olfato que les ayuda a detectar las feromonas de las hembras a muchos kilómetros de
distancia; las hormigas pueden seguir en la oscuridad los rastros olorosos dejadas por sus
compañeras.

Debido al pequeño tamaño y la simplicidad de su sistema nervioso, el procesamiento que


puedan hacer de las percepciones es muy limitado. Por ejemplo, en general se acepta que la
visión de los insectos ofrece muy baja resolución de los detalles, especialmente a grandes
distancias.

Por otra parte son capaces de dar respuestas sorprendentemente rápidas ante estímulos
específicos. Por ejemplo, el reflejo de correr de las cucarachas al percibir en sus cercos
posteriores cualquier movimiento de aire que delata la presencia de un peligro a su
alrededor, o el reflejo de las moscas y libélulas durante el vuelo de esquivar obstáculos a
alta velocidad.

Comportamiento social

Nido de termitas (Isoptera).


Véase también: Eusocialidad
Los insectos sociales, como las termitas, hormigas y muchas abejas y avispas son las
familias más conocidas de animales sociales. 14 Viven juntos en grandes colonias altamente
[ ]

organizadas y genéticamente similares a tal punto que en algunos casos son consideradas
superorganismos. Se dice que la abeja doméstica es el único invertebrado que ha
desarrollado un sistema de símbolos abstractos de comunicación en que un comportamiento
se usa para representar y transmitir una información específica acerca del ambiente. En este
sistema de comunicación, llamado danza de la abeja, el ángulo de la posición de la abeja
danzante representa la dirección en relación con el sol y la duración de la danza representa
la distancia a la fuente de alimento de flores. 15: 309–311
[ ]

El sistema de comunicación de los abejorros no es tan avanzado como el de la abeja


doméstica pero ellos también tienen medios de comunicación. Por ejemplo, Bombus
terrestris aprende más rápido como manipular flores cuando visita un grupo de flores
desconocidas si ve a un coespecífico forrajeando en tales flores. 16
[ ]

Solamente los insectos que viven en nidos o colonias demuestran una verdadera capacidad
de orientación espacial o de navegación fina. Esto les permite retornar a su nido que puede
estar a unos pocos milímetros de muchos otros similares de los demás miembros de la
agregación de nidos después de un viaje de varios kilómetros. En el fenómeno conocido
como filopatría los insectos que hibernan o pasan un período de dormancia demuestran una
habilidad de recordar una localidad determinada hasta un año más tarde de la última vez
que la vieron.17 Algunos insectos emigran largas distancias a otras regiones geográficas
[ ]

cuando el cambio de estación (por ejemplo la mariposa monarca15: 14 y la esfinge colibrí).


[ ]

Cuidado parental
Artículo principal: Cuidado parental

Elasmucha grisea (familia Acanthosomatidae)


hembra cuidando sus huevos
Los insectos eusociales (abejas, avispas, hormigas, termitas) construyen nidos, protegen los
huevos y proveen alimento a la cría. En cambio, la mayoría de los insectos llevan vidas
muy cortas como adultos y raramente interactúan con su cría después de la puesta de
huevos. Además de los insectos eusociales un pequeño número de insectos presentan
comportamiento parental, al menos vigilan los huevos y en algunos casos continúan
cuidando a los inmaduros y aún alimentándolos hasta su madurez. Otra forma simple de
cuidado parental es la construcción de nidos o refugios y almacenamiento de provisiones
antes de depositar los huevos. El adulto no entra en contacto con su cría pero le ha
proporcionado todo el alimento necesario. Este comportamiento es característico de las
especies solitarias que constituyen la mayoría de las abejas y de las avispas de la
superfamilia Vespoidea.18[ ]

Varias familias de Hemiptera tienen representantes que practican cuidado parental. Esto se
ve en algunas chinches de la superfamilia Pentatomoidea en que la madre permanece con
los huevos y después las ninfas. En la familia Belostomatidae es el macho que lleva los
huevos en el dorso hasta que emergen las ninfas, o sea que se trata de cuidado paternal. 19
[ ]

Tres grupos de insectos tienen especies que practican cuidado biparental, es decir que
ambos padres cuidan a la cría: Blattodea, Coleoptera e Hymenoptera. En la
familia Blaberidae de Blattodea, ambos padres alimentan a las ninfas por trofalaxis,
transmitiendo secreciones y alimento de boca a boca. En Coleoptera, los escarabajos
peloteros de la familia Scarabaeidae preparan una pelota de heces para la cría y permanecen
con ella. El escarabajo enterrador (Nicrophorus y otros de la familia Silphidae) proveen
carroña a la cría. Entre algunos miembros de la familia Sphecidae de Hymenoptera,
como Polistes, los machos vigilan y protegen el nido.20
[ ]

Reproducción

Plecópteros apareándose.

Ooteca de Mantodea.
Artículo principal: Aparato reproductivo (insectos)
La mayoría de las especies de insectos tienen sexos separados, morfológicamente
diferenciados entre sí, y deben aparearse para reproducirse. No obstante, además de este
tipo de reproducción sexual, existen especies que pueden reproducirse sin aparearse e,
incluso, este puede ser el proceso típico de reproducción en varias de ellas. Estas especies
se denominan partenogenéticas y su tipo de reproducción es eminentemente asexual. Este
mecanismo de reproducción está bastante distribuido en la mayoría de los órdenes de
apterigotos. Aunque todavía mucho menos frecuente, existen especies de insectos que
son hermafroditas, es decir, llevan los dos sexos funcionales en el mismo individuo (como
por ejemplo Icerya purchasi y Perla marginata).

Un buen ejemplo de especie partenogenética es el insecto palo (Dixppus morosus). Los


machos en esta especie son sumamente escasos y las hembras comienzan a poner huevos no
fertilizados en cuanto maduran. Estos huevos se desarrollan y abren con normalidad, dando
origen a nuevas hembras. De este modo una generación de hembras, genéticamente idéntica
a la anterior, sucede a otra ininterrumpidamente. Este tipo de partenogénesis, en la cual los
óvulos se producen sin reducción del número cromosómico (sin meiosis) y las hembras dan
origen a más hembras, se denomina partenogénesis telitóquica y es el mecanismo usual de
reproducción entre los áfidos.

De un modo algo diferente, una abeja reina (Apis mellifera) puede poner huevos fertilizados
(diploides) de los que surgen hembras, y huevos sin fecundar (haploides) de los que
surgirán machos (los zánganos). En este caso, en el que la partenogénesis se produce a
partir de óvulos que han surgido por meiosis por lo que hay reducción del número
cromosómico, la partenogénesis se denomina arrenotóquica. Este sistema de determinación
de sexo en el que las hembras son diploides y los machos son haploides se
denomina haplodiploidía. El mismo combina la reproducción sexual y asexual de un modo
adaptativo y se halla bastante distribuido entre los himenópteros.

La mayoría de las especies de insectos ponen huevos (son ovíparas). No obstante, hay casos
en los que las hembras paren a sus crías, como por ejemplo en los áfidos. Los ejemplos
de viviparidad, si bien escasos, son también muy diversos. En algunos casos el huevo se
abre inmediatamente antes de ser puesto; en otros, como en la mosca tse-tse, se desarrolla
dentro del cuerpo de la madre y la cría no nace sino hasta el estado de pupa. En algunos
insectos parásitos (Strepsiptera, himenópteros parásitos) un solo huevo puesto del modo
acostumbrado se divide repetidamente hasta alcanzar una progenie de hasta 2000
individuos, de igual genotipo y sexo, fenómeno conocido como poliembrionía. Las larvas
poliembriónicas son a veces caníbales, por lo que se logran establecer pocos adultos.

Un método muy singular de reproducción es el proceso conocido como paidogénesis


o neotenia. Las larvas de Miastor metraloas, por ejemplo, pueden reproducirse por sí
mismas a partir de huevos no fertilizados existentes en el interior de una gran larva viva.
Las nuevas larvas crecen como parásitos en el cuerpo de su semejante y cuando se hallan
maduras para emerger, la larva original muere. Las crías repiten el proceso, de modo que el
número de larvas continúa incrementando, hasta que se transforman en insectos adultos. 21 22
[ ][ ]

Los huevos pueden ser colocados solitarios o en grupos, a veces dentro de una estructura
protectora llamada ooteca. La forma y el tamaño de los huevos son tan variados como los
insectos que los ponen. Los huevos de las mariposas, por ejemplo, suelen presentar
intrincados dibujos, con una superficie cubierta de numerosos realces y nerviaciones.
Muchos insectos ponen sus huevos en las raíces, o en los brotes y tejidos tiernos de las
plantas, o dentro de los granos de los cereales e incluso, dentro de otros animales. El lugar
donde los insectos deponen los huevos, si bien variado, no es de ningún modo aleatorio. El
objetivo de escoger cuidadosamente el lugar de la puesta es siempre el mismo: poner los
huevos en el lugar dónde las larvas recién nacidas estén rodeadas de alimento.

En la mayoría de los insectos la vida reproductiva de una hembra es muy breve y todos los
huevos producidos son puestos en rápida sucesión en un lapso muy corto. No obstante, en
algunas otras especies, especialmente en los denominados insectos sociales como abejas,
hormigas y termitas, la vida reproductora de una hembra dura hasta tres años. Se calcula
que la reina de las termitas, por ejemplo, pone un huevo cada dos segundos, día y noche,
durante un período de 10 años. Como en la comunidad es el único adulto procreador, la
población del termitero decrecería rápidamente sin ese ritmo de fertilidad. 21
[ ]
Huevos de insectos
Artículo principal: Huevo de insecto
El huevo de insecto es el estadio de la vida del insecto que comienza cuando la gameta
femenina («ovocito») del insecto, y luego de la fecundación el embrión en desarrollo,
viven protegidos por una cáscara externa llamada corion, y finaliza cuando, al terminar
el desarrollo del embrión, ocurre la eclosión del primer estadio juvenil fuera del corion.
Durante el estadio de huevo el embrión se desarrolla a expensas de los nutrientes
depositados dentro del corion junto con el ovocito, y debe poseer la permeabilidad
suficiente para que ocurra el intercambio de gases y agua. El huevo como tal nace en el
aparato reproductor de la madre, cuando los nutrientes y la cáscara externa alrededor
del ovocito se terminan de formar y las células que los forman mueren por apoptosis
celular. Luego, por mecanismos variados, el huevo es fecundado con semen
proveniente del padre, que entra hasta el ovocito a través de un poro en el corion (la
entrada del semen puede ser facilitada por mecanismos diversos). En ese momento se
forma el embrión que se desarrolla a expensas de los nutrientes contenidos dentro del
corion. En general la fecundación ocurre dentro del aparato reproductivo de la madre y
luego de ella esta deposita el huevo («ovipone») en un ambiente externo seleccionado
por ella. El huevo debe poseer una morfología y elasticidad suficientes como para pasar
por el ovipositor de la madre. En el ambiente externo el huevo inmóvil está expuesto al
ataque de predadores y patógenos, en consecuencia evolucionaron adaptaciones que
aportan al huevo de protección mecánica, química, o de cuidado parental. El huevo
también está expuesto a la futura competencia de las larvas por el alimento (las larvas
en general tienen poca movilidad, sobre todo cuando están recién eclosionadas), por lo
cual la hembra grávida está adaptada a depositar los huevos de forma estratégica, por
ejemplo los ubica espaciados entre sí, o cerca de una fuente importante de alimento
para los futuros juveniles.

La morfología del huevo maduro es muy variada entre órdenes de insectos. El huevo en
un esquema generalizado consta de un ovocito con nutrientes, envuelto por la
membrana vitelina (que contiene más nutrientes), y 4 capas de corion protector. La
ovogénesis (el proceso de formación del huevo) también se encuentra bastante
conservada evolutivamente.

En el momento de la oviposición se pueden liberar volátiles que sean captados por


individuos de la misma o de otra especie, que pueden modificar su comportamiento de
acuerdo con la información obtenida.

El canibalismo de huevos no es un fenómeno extraño entre los insectos, lo cual sugiere


que tendrá un valor adaptativo.

El todavía nuevo campo de la ecología química nos permite echar luz sobre las
relaciones del huevo depositado en su sustrato y el ambiente y sus organismos
asociados, situación que ocurre desde el momento de la oviposición hasta que emerge
el juvenil del huevo. Se han encontrado relaciones complejas y de carrera armamentista
con predadores, parásitos, patógenos, competidores, microorganismos asociados, y
hospedadores y plantas hospedadoras cuando las hay.
Metamorfosis
Artículo principal: Metamorfosis (biología)

Diferentes estadios del desarrollo postembrionario de un


himenóptero.
La metamorfosis es un proceso de desarrollo postembrionario mediante el cual los
insectos alcanzan su fase adulta (imago), durante la cual llegan a la madurez sexual y
en los pterigotos se desarrollan las alas. De acuerdo con el tipo de metamorfosis que
experimentan los insectos se clasifican en:

 Ametábolos: los juveniles no se diferencian de los adultos salvo por la


madurez sexual y el tamaño.
 Hemimetábolos: metamorfosis gradual en la cual las pterotecas y los
órganos sexuales se van desarrollando poco a poco, si bien las diferentes
fases juveniles son semejantes entre sí y el adulto, los cambios en la última
muda son más marcados (e.g. aparición de alas); los juveniles se
llaman ninfa y no existe estado de pupa.
 Holometábolos: metamorfosis completa (huevo, larva, pupa y adulto), en la
cual los tejidos del adulto se originan a partir de grupos especiales de
células llamadas discos imaginales, durante un estado del ciclo de vida
conocida como pupa.
Las larvas de los lepidópteros consumen grandes
cantidades de hojas. En la imagen se observa a la larva de Macrothylacia
rubi devorando una hoja.
Ecología
Alimentación
El régimen alimenticio de los insectos es sumamente variado. A grandes rasgos pueden
diferenciarse los siguientes:

 Fitófagos. Se alimentan de todo tipo de productos vegetales y muchas veces


causan plagas en los cultivos; destacan los comedores de hojas (filófagos,
como
muchas orugas de lepidópteros, ortópteros y coleópteros crisomélidos)
y madera donde excavan galerías (xilófagos, corticícolas, lignícolas, como
las carcomas); también los hay granívoros (comen grano y otras semillas,
como muchos gorgojos) o carpófilos que comen polen y néctar y
poseen piezas bucales especializadas para tal fin
(himenópteros, lepidópteros). Otros comen frutos (larvas de
lepidópteros, dípteros y coleópteros) o raíces (rizófagos), y
muchos hemípteros se alimentan de la savia, para lo que disponen de un
aparato bucal en forma de estilete que perfora los tejidos vegetales. Diversas
especies de dípteros y coleópteros son micetófagos y viven sobre hongos,
alimentándose de sus hifas y esporas.

Carabus auratus devorando una lombriz.


 Zoófagos. Los carnívoros pueden alimentarse de presas vivas que ellos
mismos capturan (depredadores, como los odonatos o los
coleópteros carábidos) o bien de sus fluidos, como la sangre (hematófagos,
como dípteros, hemípteros). En esta categoría debe también contemplarse
los parásitos, tanto ectoparásitos, que se alimentan desde el exterior
(pulgas, chinches), como los endoparásitos, que penetran en el interior de
sus hospedadores (estrepsípteros, algunos himenópteros). Cabe destacar
también algunas especies con regímenes particulares, como Aethina tumida,
pequeño escarabajo que se alimentan de cera y produce graves destrozos en
las colmenas (aethinosis), los coleópteros derméstidos que
comen queratina (plumas, pelo, lana, cuernos) o las larvas de lepidópteros
que devoran telas.

Escarabajo pelotero.

 Omnívoros. Tienen un régimen alimentario variado, tomando todo tipo de


productos vegetales y animales.
 Saprófagos o descomponedores. Se alimentan de materia orgánica, animal o
vegetal, en descomposición. Entre ellos destacan los necrófagos, que
descomponen cadáveres, los saproxilófagos que comen madera en
descomposición, y los coprófagos que reciclan los excrementos.
Relaciones interespecíficas
Véase también: Interacción biológica

Hormiga cuidando de sus pulgones.


Los insectos establecen relaciones muy diversas con otros organismos, que actúan
como hospedadores, para conseguir un beneficio. Dependiendo del tipo de relación,
pueden distinguirse varios niveles de asociación, aunque muchas veces el límite entre
ellos es difícil de establecer.

Los insectos comensales aprovechan el alimento sobrante o las


descamaciones, mudas, excrementos, etc.; de su hospedador, al que no perjudican.
Los hormigueros y termiteros alojan muchos insectos comensales, donde en general se
alimentan de la comida almacenada; se denominan,
respectivamente, mirmecófilos y termitófilos. Los insectos foleófilos viven en
madrigueras de mamíferos y los nidícolas en nidos de aves, siendo a veces difícil de
precisar si se trata de comensales o de parásitos.

El mutualismo, en que dos especies obtienen beneficio mutuo de su relación, está


también presente entre los insectos; muchas hormigas apacientan pulgones, a los que
defienden de otros insectos y obtiene a cambio un líquido azucarado que los pulgones
segregan. Algunas hormigas y termitas crían hongos en sus nidos, de los que se
alimentan; los hongos encuentran un ambiente estable y protegido para su desarrollo.
La polinización puede también considerarse como mutualismo entre insectos y
vegetales.

Muchos insectos poseen protozoos, bacterias y hongos simbiontes en el tubo


digestivo, tubos de Malpighi, gónadas, hemocele, etc.; los simbiontes les facilitan
la digestión de la celulosa o de la sangre y les proporcionan nutrientes esenciales para
su desarrollo, hasta el punto que no pueden vivir sin ellos.

Una ladilla, ectoparásito de los humanos.


El parasitismo está también muy extendido entre los insectos; en este caso, el
hospedador sale perjudicado por el parásito, que puede considerarse como un
depredador muy especializado. Los ectoparásitos viven fuera del hospedador y
generalmente son hematófagos (se alimentan de sangre) o dermatófagos (se alimentan
de la piel); hay grupos enteros de insectos que son ectoparásitos
(pulgas, piojos, chinches); cabe destacar también los parásitos sociales, en que especies
de himenópteros sociales no tienen obreras y se hacen adoptar por otras especies
coloniales o reclutan esclavos entre las obreras de otras especies (hormigas esclavistas).
Los endoparásitos viven dentro del cuerpo de sus hospedadores donde se alimentan de
sus órganos o líquidos internos; es un fenómeno corriente entre las larvas de
ciertos dípteros, coleópteros y estrepsípteros y de muchos himenópteros.
El hiperparasitismo se da cuando un insecto parásita a otro insecto que a su vez es
parásito. Estas relaciones tienen gran importancia en la regulación de las poblaciones
de insectos y se utilizan en el control biológico de plagas.

Estrategias defensivas
Véase también: Defensas contra la depredación

Un insecto hoja (Phasmatodea).


La reacción más común frente a un peligro es la huida. Algunos insectos se defienden
produciendo secreciones repugnantes (malolientes, irritantes, etc., como
muchos coleópteros y ortópteros), mediante actitudes intimidantes (como
las mantis que levantan sus patas delanteras y muestran sus alas posteriores de colores
llamativos) o inmovilización refleja. Otros inoculan substancias tóxicas mediante
sus piezas bucales (hemípteros) u ovipositores modificados para tal fin (himenópteros).
Algunas larvas de lepidópteros poseen pelos urticantes que se clavan en la boca de sus
enemigos. Algunos lepidópteros, ortópteros y coleópteros acumulan en sus tejidos
sustancias tóxicas, generalmente procedentes de su alimentación. 23 [ ]

¿Avispa o mosca? Un Syrphidae (díptero inofensivo) que parece una avispa


Muchos insectos tóxicos o picadores poseen coloraciones vistosas y llamativas que
advierten a sus depredadores potenciales de su peligrosidad; este fenómeno es conocido
como aposematismo, y es una estrategia que maximiza la efectividad de los
mecanismos defensivos, ya que muchos animales aprenden que tal combinación de
color les produjo una experiencia desagradable y tienden a evitar repetirla. A este
respecto, cabe destacar que muchos insectos inofensivos se parecen en forma, color o
comportamiento a insectos peligrosos, con lo que engañan a sus depredadores, que los
evitan (por ejemplo, dípteros, lepidópteros y coleópteros que parecen avispas); este
fenómeno se denomina mimetismo mülleriano y está muy extendido entre los insectos.
Los insectos son los maestros indiscutibles de la cripsis, adaptación que consiste en
pasar inadvertido a los sentidos de otros animales. Son extraordinarias las morfologías
que imitan objetos del entorno, como en los Phasmatodea (insecto palo e insecto hoja)
y algunos ortópteros y lepidópteros que se asemejan también a hojas. Muchos insectos
imitan los colores de su entorno (homocromía), lo que se acompaña con frecuencia de
una inmovilización refleja ante situaciones de peligro.

Importancia de los insectos para el ser


humano

Un himenóptero cargado de polen.

Anopheles stephensi chupando sangre.

Larvas de escarabajo de la patata devorando una hoja.


Madera dañada por un escolítido o escarabajo de la
corteza.
Los insectos constituyen una de las clases de animales que más interrelacionados se
hallan con las actividades humanas y además pueden servir para consumo humano.
24
[
Desde los insectos útiles que nos proveen miel o seda hasta los insectos que son
]

venenosos o transmisores de enfermedades mortales, existe un sinnúmero de especies


que se hallan directa o indirectamente asociadas al ser humano. 21 [ ]

Insectos polinizadores
Artículo principal: Polinizador
Desde hace millones de años que las plantas con flor y los insectos han iniciado una
asociación sumamente estrecha que ha determinado un mecanismo de coevolución muy
singular. Las plantas, por su condición de organismos sésiles, necesitan que
sus gametos masculinos (los granos de polen) sean transportados de una planta a otra
para que pueda ocurrir la polinización y, por ende, la generación de nuevos
descendientes. En muchísimas especies de plantas (las que se denominan entomófilas, o
‘amantes de los insectos’) pertenecientes a muy diversas familias este transporte está a
cargo de diversas especies de insectos. La planta necesita atraer a los insectos a sus
flores para que estos se cubran de granos de polen, los que más tarde serán
transportados a otras plantas. Para atraerlos hacen uso de una cantidad de mecanismos,
entre ellos la forma de la corola, el color de los pétalos o tépalos y la fragancia de sus
flores, si bien el más importante de todos ellos es el alimento que pueden proveerles:
el néctar, utilizado como «recompensa» por su función. La extrema diversidad de tipos,
colores y aromas de flores que pueden apreciarse en las angiospermas se debe,
justamente, a la necesidad de atraer diferentes especies de insectos polinizadores. La
función de polinización de los insectos se utiliza en agricultura ya que permite la
producción de muchos cultivos, entre ellos el girasol, muchas especies hortícolas y
frutales.

Plagas de los granos almacenados


Las hembras de muchas especies de insectos (como por ejemplo los gorgojos) perforan
los granos de cereales (trigo, maíz, arroz, cebada, entre otros)
y leguminosas (garbanzos, porotos, por ejemplo) para depositar en ellos sus huevos.
Luego de un período de incubación de algunos días, nacen las larvas que
inmediatamente comienzan a alimentarse del endosperma y del embrión de las semillas,
causando cuantiosas pérdidas económicas.25 [ ]
Insectos que transmiten enfermedades
Muchas especies de insectos hematófagos (esto es, que se alimentan de sangre)
son vectores de enfermedades infecciosas graves para el ser humano, tales como
el paludismo (transmitida por los mosquitos del género Anopheles), la enfermedad de
Chagas (transmitida por algunas especies de la familia Reduviidae), la enfermedad del
sueño o tripanosomiasis africana (cuyo vector es la mosca tse-tse), la fiebre amarilla y
el dengue (el mosquito Stegomyia aegypti), tifus (transmitido por
las piojos, pulgas y garrapatas), peste bubónica (pulgas de
las ratas), Leishmaniasis (mosquitos Phlebotomus), filariasis y elefantiasis (mosquitos
Anopheles, Culex, Stegomyia, Mansonia), etc.26[ ]

Plagas para la agricultura


Desde los orígenes de la agricultura los insectos han venido ocasionando perjuicios
graves a los cultivos. Existen aproximadamente 5000 especies de insectos (ejemplo, las
larvas de muchas especies de lepidópteros o los adultos de los ortópteros) que se
alimentan tanto de las hojas, como de los tallos, raíces, flores y frutos de las especies
cultivadas. Los daños que ocasionan pueden ser indirectos (disminución de la
superficie fotosintética, reducción de la capacidad de extracción de agua y nutrientes
del suelo) como directos (pérdida de flores que van a dar frutos o los mismos frutos).

Además, muchas especies (tales como los áfidos) se alimentan de la savia de las plantas
(un perjuicio directo ya que extraen los nutrientes que deberían dirigirse a las hojas y
frutos) y también transmiten un sinnúmero de enfermedades,
particularmente virosis que tienden a deprimir aún más los rendimientos potenciales de
los cultivos. Algunas de las plagas más devastadoras han sido la filoxera (vid) y
el escarabajo de la patata, sin olvidar las plagas de langostas que periódicamente
asuelan muchos países africanos21[ ]

Plagas de la madera y los bosques


La producción y recolección de madera no es más que una cosecha a largo plazo y,
debido a los años en que esta «cosecha» tarda en madurar, se halla expuesta durante
mucho tiempo a numerosos peligros, de los que el más serio es el ataque de los
insectos. Durante su crecimiento los árboles son atacados por dos grandes grupos de
insectos: los que atacan el follaje y los que perforan la corteza o la madera. Los
primeros suelen ser larvas de mariposas e himenópteros. El segundo grupo está
constituido por insectos perforadores, en su mayoría larvas de coleópteros, como
los bupréstidos, anóbidos, bostríquidos, cerambícidos y escolítidos. Los más dañinos de
los insectos que atacan la madera, sin embargo, son las termitas.21
[ ]

Insectos como alimento


Gusanos de maguey en un restaurante
en Polanco, Ciudad de México.
Artículo principal: Entomofagia
Los insectos siempre han formado parte de la dieta humana, y actualmente se consumen
en muchas partes del mundo, principalmente en los trópicos, debido a que en esas
regiones los insectos son más abundantes y grandes. 27 En Europa se sabe que los
[ ]

romanos y los griegos tenían costumbres entomofágicas, e incluso Aristóteles hace


mención del uso culinario de las cigarras. Se sabe que los romanos comían Lucanus
cervus.28 No obstante, hoy en occidente la sola idea de comer insectos causa
[ ]

repugnancia, si bien la degustación de otros artrópodos, como la langosta de mar, se


considera un manjar. Sin embargo, en otras regiones del globo los insectos sirven como
alimento para algunos grupos humanos (costumbre denominada entomofagia) y para
algunos animales domésticos (peces, por ejemplo). Esas regiones del mundo incluyen
a África, Asia, Australia y América Latina.29 Algunos isópteros son ingeridos
[ ]

en Angola, ciertas especies de orugas en Camerún, una especie de hormiga llamada


coloquialmente hormiga culona (Atta laevigata) es asimismo ingerida en el
departamento de Santander (Colombia) y en Congo ciertas especies de insectos son
muy apreciadas por su alto contenido proteico, grasas, niacina y riboflavina.
30
[
México es uno de los pocos países en el mundo en el que algunos insectos se utilizan
]

como comida, como los escamoles (huevos o larvas de la hormiga Liometopum


apiculatum), gusanos de maguey, chapulines, termitas, miel (tanto de abeja como de
avispa), etc.

Insectos como medicina


La utilización de insectos y de sus productos como remedio para usos terapéuticos se
conoce como entomoterapia; se trata de un sistema médico tradicional en el cual están
también involucradas prácticas como amuletos, hechizos, etc. Muchas especies de
insectos son empeladas en diversas culturas como ingredientes de recetas o como
elementos terapéuticos en el tratamiento de enfermedades tanto físicas como
espirituales, en muchos casos solo como parte de un ritual, y en otros debido a que los
insectos pueden contener principios activos de relevancia médica. 27
[ ]
Musca domestica.
Desde tiempos inmemoriales los insectos y algunos productos extraídos de ellos se han
usado como medicinas en muchas culturas alrededor del mundo. El papiro Ebers, un
tratado médico egipcio datado del siglo XVI antes de Cristo contienen varios remedios
obtenidos de insectos y arañas. El gusano de seda ha sido usado en medicina tradicional
china desde hace por lo menos tres mil años; las larvas de las moscas de la carne
(Calliphoridae) han sido apreciadas desde hace siglos para la curación de heridas
infectadas. Muchas especies se usan vivas, cocidas, molidas, en infusión, pomadas y
ungüentos, tanto en medicina preventiva como curativa, así como en rituales mágico-
religiosos destinados a mantener o mejorar la salud del paciente. 31 [ ]

Los insectos son utilizados especialmente para el tratamiento de


afecciones respiratorias, renales, hepáticas, estomacales, cardícas, endocrinas, neuronal
es, circulatorias, dermatológicas, oftalmológicas, pancreáticas, del aparato reproductor,
etc.31
[ ]

Lytta vesicatoria
31
Según Medeiros et. al. estos son algunos ejemplos del uso de insectos como
[ ]

medicinas: Las hormigas son útiles para aliviar numerosas afecciones, como
el asma, bronquitis, ciática, cefalea, faringitis, tuberculosis escorbuto, gota, parálisis, re
umatismo, lepra y verrugas. Las moscas comunes (Musca domestica) aplastadas se
usan para eliminar los forúnculos inmaduros y para tratar la calvicie. El aceite obtenido
de las larvas del coleóptero Melolontha vulgaris se ha usado tópicamente en rasguños y
heridas y como tratamiento para el reumatismo, y los adultos embebidos en vino se
creen útiles para tratar la anemia. Las cucarachas cocidas o molidas con aceite se han
empleado en el tratamiento de la epilepsia y el dolor de oído, las tijeretas para curar
la otitis y las cigarras fritas en las dolencias de la vejiga urinaria. La miel de Apis
mellifera se usaba durante las Cruzadas para tratar dolencias del estómago, de la piel y
de los ojos. La chinche de cama Cimex lectularius para tratar la obstrucción de las vías
urinarias y la fiebre cuaternaria. El coleóptero Lytta vesicatoria se ha usado
tradicionalmente de forma tópica como vesicante y para tratar la alopecia y, por vía
oral, se ha prescrito como diurético y contra la incontinencia urinaria; durante la Edad
Media fue el afrodisíaco por excelencia por su acción sobre el aparato urogenital que,
entre otros efectos, produce priapismo (erección espontánea del pene).

Se sabe que los insectos son especialmente hábiles en la síntesis de compuestos


químicos (feromonas, substancias repugnatorias, venenos, toxinas) y en secuestro de
tóxicos de las plantas que son luego acumulados, concentrados o transformados;
además, dada su enorme diversidad genética, cabe suponer que encierran valiosos
compuestos farmacológicamente activos; no obstante la investigación farmacológica
moderna ha prestado poca atención a este inagotable potencial.

Desventajas de los insectos para el ser


humano
Desde su origen, la humanidad ha sido afectada, directa o indirectamente, por los
insectos. Al transcurrir los siglos y evolucionar el hombre, estos pequeños seres lo han
hecho también, convirtiéndose en sus competidores más eficientes y poniendo a prueba
la habilidad de aquel para sobrevivir. Los insectos hicieron su aparición en la Tierra
hace aproximadamente trescientos millones de años, mientras que el hombre es tan
joven que apenas cuenta con 1 millón de años. En la actualidad, las tres de cuartas
partes de todos los animales vivientes son insectos; se conocen aproximadamente más
de 1 millón de especies, pero aún quedan muchas por descubrirse y clasificarse. De esta
cifra, se calcula que menos del uno por ciento de las especies son perjudiciales para el
hombre y sus pertenencias: los cultivos, los animales domésticos, los granos
almacenados, etc.

Este número relativamente pequeño de especies nocivas resulta, sin embargo, de mucha
importancia económica cuando se considera su gran habilidad para adaptarse, la
capacidad de reproducirse rápidamente en muy corto tiempo y su gran poder de
dispersión; factores todos ellos que influyen para que los insectos desarrollen
poblaciones enormes, que afectan a la salud del hombre y compiten con él para
arrebatarle lo que necesita y desea. A título de ejemplo, se puede citar que una hembra
de la mosca doméstica (Musca domestica), eficaz diseminadora de gérmenes
patógenos, en condiciones favorables y en el paso de solo tres semanas ha completado
su ciclo de huevo adulto y, en solo nueve generaciones (más o menos seis meses),
considerando que no haya mortalidad, sus descendientes dan lugar a la fantástica cifra
de 324 billones de individuos.[cita requerida] Asimismo, se ha estimado que la descendencia
de una pareja del picudo del algodonero (Anthonomus grandis) es aproximadamente de
trece millones de seres en una estación, suficientes para destruir muchos campos de ese
cultivo.

Control de insectos nocivos


La lucha contra los insectos nocivos ha evolucionado desde la recolección manual, que
aún se practica en algunos lugares, hasta métodos tan modernos como la aplicación
aérea de insecticidas, el desarrollo de variedades predadoras resistentes, el uso de
enemigos naturales, la liberación de insectos sexualmente estériles y el establecimiento
de cuarentenas y reglas de limiten la introducción o dispersión de plagas. Tales
métodos de lucha se pueden agrupar de la siguiente manera: a) culturales; b) uso de
insecticidas; c) biológicos; y d) preventivos y cuarentenas. 32
[ ]

Medios culturales
La lucha cultural incluye las prácticas rutinarias o esporádicas usadas consciente o
inconscientemente, que destruyen mecánicamente los insectos perjudiciales o evitan su
daño.

Conociendo el agricultor las plagas y sus hábitos, puede destruir buen número de ellas,
a través de las prácticas que sigue para la preparación de su terreno. Muchos de los
estados de desarrollo de los insectos nocivos a los diversos cultivos se efectúan en el
suelo; de esta manera el agricultor, a medida que barbecha, rastrea, ara y cultiva su
terreno, saca muchas de esas delicadas especies a la superficie, dejándolas expuestas a
la voracidad de los pájaros y a la acción del sol o de otros agentes desfavorables para su
desarrollo. Los riegos por inundación son también efectivos contra los insectos que
viven en el suelo.

Insecticidas
La lucha contra los insectos por medio de sustancias químicas (insecticidas) data, por lo
menos, desde el 1000 a. C., cuando ya se hablaba de usar el azufre como fumigante
para combatir las plagas. Los romanos llegaron a utilizar el veratro, planta de la familia
de las liliáceas, para destruir ratas o insectos. Hacia el año 900 d. C., los chinos usaban
el arsénico contra las plagas que dañaban sus jardines y fueron ellos quienes
descubrieron las propiedades tóxicas de las raíces de la leguminosa Derris
elliptica (Roxb). Antes de 1800, los persas descubrieron las propiedades tóxicas del
piretro. Este insecticida de origen vegetal que aún tiene mucha importancia, se prepara
pulverizando o extrayendo el principio tóxico de las flores de la planta Crysanthemum
cinerariaefolium (Trev) de la familia de las compuestas.

El progreso de la industria de los insecticidas en el mundo fue lento hasta el


redescubrimiento, en 1939, por el químico suizo Muller, del famoso DDT, sintetizado
por primera vez por el químico alemán Zeidler, en 1874.

Medios biológicos
Entre los métodos biológicos figuran los encaminados a la reducción o supresión de los
insectos nocivos por medio del incremento artificial de sus enemigos naturales o por
introducción y fomento de estos. Los enemigos naturales pueden ser animales, como
protozoarios, nematodos y otros insectos, o patógenos, como hongos, bacterias y virus.

Este medio de lucha se ha extendido recientemente, y en la actualidad abarca tanto al


desarrollo de plantas resistentes al ataque de las plagas como «principio de
autodestrucción» de los insectos que se constituyen en plagas. Está dedicándose mucha
atención a este procedimiento y se llevan a cabo estudios en las diversas partes del
mundo, en los siguientes aspectos:
1. Desarrollo y diseminación de sustancias químicas u otros agentes que provoquen
esterilidad sexual, aunque no afecten e otra forma la vida del insecto.

2. Producción y liberación de individuos que posean genes letales que actúen durante el
desarrollo del insecto.

3. Liberación de insectos que distribuyen agentes patógenos específicos a ellos mismos.

4. Distribución de preparados hormonales que interfieran en el desarrollo del insecto y

5. Producción y liberación de insectos que han sido esterilizados sexualmente por


medio de radiaciones gamma. Este último método ha sido utilizado con gran éxito en la
lucha contra la «mosca de las heridas» en la isla de Curazao y en Florida (EE. UU.)
regiones de las cuales ha sido erradicado este insecto, que tanto daño causa al ganado.

Medios preventivos y cuarentenas


En este apartado se consideran incluidas las actividades por medio de las cuales se
restringe la introducción y dispersión de los insectos nocivos. A tal fin, los diversos
países han establecido leyes que regulan el tratamiento, manejo y tráfico de semillas,
plantas, animales y productos derivados. A causa del mayor movimiento comercial y
turístico y de la rapidez de los transportes modernos, existen muchas más
oportunidades para la introducción de insectos en áreas en las que puede prosperar y
convertirse en plagas. Esto implica que un mayor número de inspectores, bien
adiestrados y que cuenten con los elementos técnicos necesarios, han de ejercer en cada
país estrecha vigilancia, cuidando de aplicar con rigor las normas dictadas y de
establecer las leyes de cuarentena respectivas, Para que las cuarentenas sean efectivas,
deben estar basadas en estudios que determinen la distribución geográfica, vehículos de
transmisión y biología del insecto.

Se comprende que las cuarentenas pueden ser de carácter internacional, nacional o de


ambos. Las de carácter internacional tienen por objeto impedir la introducción de
plagas de un país a otro, las domésticas tratan de evitar la dispersión de insectos
nocivos dentro del país. Con objeto de dar una idea de la importancia que tienen estas
medidas preventivas y del trabajo que implican, baste citar que en 1960 el servicio de
cuarentena de los EE. UU. inspeccionó 139 000 aviones, 60 000 barcos, 83
000 embarques de plantas y sus derivados y varios millones de vehículos provenientes
de México y del Canadá.32[ ]

Récords
Se considera que los insectos más grandes son los coleópteros del género Goliathus por
su tamaño de adulto y su peso de larva, unos 100 g. El más largo es Phryganistria
chinensis, midiendo 640 mm y el más pequeño es el himenóptero Dicopomorpha
echmepterygis de apenas 139 µm.
El insecto de mayor tamaño que haya existido fue Meganeura,
un protodonato (similares a las libélulas actuales), con una envergadura de 75 cm, que
vivió en el Carbonífero hace más de 300 millones de años.

Registro fósil
Artículo principal: Insectos prehistóricos

Coleóptero fósil (Buprestidae).

Insectos fosilizados en ámbar.


Los primeros hexápodos conocidos son el colémbolo Rhyniella y
el insecto Rhyniognatha, que datan del Devónico Inferior (hace unos 400 millones de
años); el primero es una especie bastante derivada y parecida a los
actuales Isotomidae y Neanuridae; no está clara la posición de Rhyniognatha, aunque
posee unas mandíbulas dicóndilas similares a las de los monuros, tisanuros y pterigotos.
También del Devónico inferior son los restos de un arqueognato, Gaspea
palaeoentognatha.33 [ ]

Pero la diversificación inicial de los insectos debió ocurrir mucho antes, tal vez en
el Silúrico; las alas fosilizadas más antiguas son del Carbonífero pero, dado que hay
indicios de que Rhyniognatha pudo tener alas, la radiación de los insectos alados
(Pterygota) debió ocurrir en el Devónico.34 35 [ ][ ]

Los primeros pterigotas (insectos alados) aparecieron en los inicios del Carbonífero. En
el Carbonífero medio existían ya numerosos insectos, perfectamente diferenciados en al
menos 11 órdenes entre los que destacan
los Palaeodictyoptera†, Diaphanopterodea† y Megasecoptera†, que recuerdan a
los odonatos actuales y que en algunos casos alcanzaron envergaduras de 75 cm, y
los Ephemeroptera que llegaron a alcanzar los 45 cm de envergadura y de los que
existen representantes actuales, mucho menores. 33 [ ]

Del Carbonífero superior data el primer hallazgo de un insecto holometábolo; se trata


de una larva eruciforme (en forma de oruga) de tipo mecopteroide-himenopteroide.36 [ ]

Durante el Carbonífero superior y el Pérmico inferior aparecen en el registro fósil


grandes artrópodos terrestres (protodonatos de más de 70 cm de envergadura, arañas de
más de 50 cm y miriápodos de más de 1 m).33 Este hecho se explica, según Graham
[ ]

et al.,37 porque en aquella época, los niveles de oxígeno atmosférico eran muy
[ ]

superiores a los actuales (del orden del 35 % frente al 21 % actual); este valor tan alto
favoreció el gigantismo de los artrópodos, al poder incrementar la dimensión de
su sistema traqueal.

A lo largo del Pérmico se produjo una progresiva desertización, lo que condujo a


importantes cambios en la flora y en la fauna. Los grandes bosques de licopodios se
redujeron y fueron reemplazados por gimnospermas; los insectos sufrieron una rápida
evolución y se diversificaron mucho. Así, a finales del Paleozoico existían ya 27
órdenes y tuvo lugar la radiación de los insectos holometábolos y la extinción de
los paleodictiópteros.33
[ ]

Durante el Mesozoico aparecieron nuevos órdenes como


los dípteros, tisanópteros, odonatos en sentido
estricto, himenópteros, isópteros, matodeos, etc., pero también se extinguieron órdenes
paleozoicos (protodonatos, paraplecópteros, miomópteros, etc.). La gran radiación de
los insectos modernos empezó en el Triásico; durante el Jurásico aparecen algunas de
las familias actuales, y en el Cretácico, la mayoría de las familias modernas ya existían.
Hace 100 millones de años, la organización trófica de los insectos estaba ya bien
definida, antes de que las angiospermas aparecieran en el registro fósil.38
[ ]

Los insectos se vieron poco afectados por la extinció

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