INSECTO
INSECTO
caracterizados por presentar un par de antenas, tres pares de patas y dos pares de alas (que,
no obstante, pueden reducirse o faltar). La ciencia que estudia los insectos se
denomina entomología. Su nombre proviene del latín insectum, calco del griego ἔντομα,
‘cortado en medio’.1 [ ]
animales juntos, y con estimaciones de hasta treinta millones de especies no descritas, con
lo que, potencialmente, representarían más del 90 % de las formas de vida del planeta.
4
[
Otros estudios más recientes rebajan la cifra de insectos por descubrir a entre seis y diez
]
millones de especies.5 6 [ ][ ]
Los insectos pueden encontrarse en casi todos los ambientes del planeta, aunque solo un
pequeño número de especies se ha adaptado a la vida en los océanos. Hay
aproximadamente 6000 especies de odonatos7 (libélulas, caballitos del diablo), 20 000
[ ]
de ortópteros (saltamontes, grillos), 120 000 de lepidópteros (mariposas y polillas), 160 000
de dípteros8 (moscas, mosquitos), 9800 de dictiópteros (cucarachas, termitas, mantis),
[ ]
peligro de extinción, siendo los lepidópteros, himenópteros y coleópteros los más afectados
por este declive.11[ ]
Los insectos no solo presentan una gran diversidad, sino que también son increíblemente
abundantes. Algunos hormigueros contienen más de veinte millones de individuos y se
calcula que hay 1015 hormigas viviendo sobre la Tierra. En la selva amazónica se estima
que hay unas 60 000 especies y 3.2 × 108 individuos por hectárea. Se estima que hay
doscientos millones de insectos por cada ser humano.
Anatomía externa
El cuerpo de los insectos está formado por tres regiones principales
(denominadas tagmas): cabeza, tórax y abdomen, uniformemente recubiertas por
un exoesqueleto.
Esquema de un coleóptero en vista dorsal para mostrar la
morfología externa de un insecto. Referencias: A: Cabeza, B; Tórax, C: Abdomen; 1:
antena, 2: mandíbula; 3: Labro; 4: Palpo maxilar; 5: Clípeo, 6: Frente; 7: Vértex; 8:
Pronoto; 9: Escutelo; 10 élitro (= primer par de alas); 11: abdomen; 12: estigma; 13, 14 y
15: patas (pares anterior, medio y posterior).
Exoesqueleto
El exoesqueleto o ectoesqueleto es el esqueleto externo que recubre todo el cuerpo de los
insectos y demás artrópodos, también es conocido como integumento. En insectos está
formado por una sucesión de capas; de adentro hacia afuera estas son: la membrana basal,
la epidermis o hipodermis y la cutícula; la única capa celular es la epidermis; el resto no
posee células y está compuesto por algunas de las siguientes
sustancias: quitina, artropodina, esclerotina, cera y melanina. El componente rígido, la
esclerotina, cumple varios papeles funcionales que incluyen la protección mecánica del
insecto y el apoyo de los músculos esqueléticos, a través del llamado endoesqueleto; en los
insectos terrestres, el exoesqueleto también actúa como una barrera para evitar la
desecación o pérdida del agua interna. El exoesqueleto apareció por primera vez en el
registro fósil hace unos 550 millones de años y su evolución ha sido crítica para
la radiación adaptativa y la conquista de casi todos los nichos ecológicos del planeta que los
artrópodos han venido realizando desde el Cámbrico.
Cabeza
Artículo principal: Céfalon
La cabeza es la región anterior del cuerpo, en forma de cápsula, que porta
los ojos, antenas y piezas bucales. La forma de la cabeza varía considerablemente entre los
insectos para dar espacio a los órganos sensoriales y a las piezas bucales.
La cabeza de los insectos está subdividida por suturas en un número de escleritos más o
menos diferenciados que varían entre los diferentes grupos. Típicamente hay una sutura en
forma de «Y» invertida, extendiéndose a lo largo de la parte dorsal y anterior de la cabeza,
bifurcándose por encima del ocelo para formar dos suturas divergentes, las cuales se
extienden hacia abajo en los lados anteriores de la cabeza. La parte dorsal de esta sutura (la
base de la Y) es llamada sutura coronal y las dos ramas anteriores suturas frontales. Por otra
parte, la cabeza de los insectos está constituida por una región preoral y una región
postoral. La región preoral contiene los ojos compuestos, ocelos, antenas y áreas faciales,
incluido el labio superior, y la parte postoral contiene las mandíbulas, las maxilas y el labio.
Antenas
Artículo principal: Antena (artrópodos)
Son apéndices modificados móviles multiarticulados. Se presentan en número par en los
insectos adultos y la mayoría de las larvas. Están formadas por un número variable
de artejos denominados antenómeros o antenitas. El cometido de las antenas es
eminentemente sensorial, desempeñando varias funciones. La función táctil es la principal,
gracias a los pelos táctiles que recubren casi todos los antenómeros; también desempeñan
una función olfativa, proporcionada por áreas olfativas en forma de placas cribadas de
poros microscópicos distribuidas sobre la superficie de algunos antenómeros terminales.
También poseen una función auditiva y a veces una función prensora durante la cópula
o apareamiento, al sujetar a la hembra. Están formadas por tres partes, siendo las dos
primeras únicas y uniarticuladas y la tercera comprende un número variable de
antenómeros y se denominan respectivamente: escapo, pedicelo y flagelo o funículo.
Anatomía de
un insecto. A.- Cabeza; B.- Tórax; C.- Abdomen; 1.- Antena; 2.- ocelo inferior; 3.- Ocelo
superior; 4.- Ojo compuesto; 5.- Cerebro; 6.- Protórax; 7.- Arteria dorsal (aorta);
8.- Tráqueas; 9.- Mesotórax; 10.- Metatórax; 11.- Alas anteriores; 12.- Alas posteriores;
13.- Estómago; 14.- Corazón; 15.- Ovarios; 16.- Intestino; 17.- Ano; 18.- Vagina; 19.-
Cadena ganglionar ventral; 20.- Tubos de Malpighi; 21.- Tarsómero; 22.- Uña; 23.- Tarso;
24.- Tibia; 25.- Fémur; 26.- Trocánter; 27.- Buche; 28.- Ganglio torácico; 29.- Coxas;
30.- Glándula salival; 31.- Collar periesofágico; 32.- Piezas bucales; de izquierda a
derecha: labro, mandíbulas, maxilas y labio.
Piezas bucales
Artículo principal: Piezas bucales de los insectos
Son piezas móviles que se articulan en la parte inferior de la cabeza, destinadas a la
alimentación; trituran, roen o mastican los alimentos sólidos o duros y absorben líquidos o
semilíquidos. Las piezas bucales son las siguientes:
Tipo masticador. En este tipo de aparato bucal los apéndices son esencialmente
las mandíbulas, las maxilas y el labio. Las mandíbulas cortan y trituran los
alimentos sólidos y las maxilas y el labio los empujan hacia el esófago. El
aparato bucal de tipo masticador es el más generalizado entre los insectos y, a
partir del mismo, se han desarrollado los otros tipos (ver figura abajo a la
derecha). Este punto de vista se sustenta en dos clases de pruebas importantes.
En primer lugar, este aparato bucal es el más semejante en su estructura al de
los miriápodos que son los parientes más cercanos de los insectos. En segundo
lugar, el aparato bucal masticador se encuentra en casi todos los órdenes de
insectos como los ortópteros, los coleópteros y las larvas de lepidópteros.
Los notos del mesotórax y metatórax están frecuentemente subdivididos por suturas en dos
o más escleritos cada uno. La pleura es un segmento portador de alas, forma un proceso
alar-pleural que sirve como sostén para el movimiento del ala.
En cada lado del tórax hay dos aberturas en forma de hendiduras, una entre el protórax y el
mesotórax y la otra entre el meso y el metatórax. Estas son los estigmas, o sea las aberturas
externas del sistema traqueal.
Pata de un insecto
1: Coxa; 2: Trocánter; 3: Fémur; 4: Tibia; 5: Tarso (5a-e: tarsómeros); 6: Uña.
Patas
Artículo principal: Pata (artrópodos)
Consisten típicamente en los segmentos siguientes:
Las alas de los insectos varían en número, tamaño, forma, textura, nerviación, y en la
posición en que son mantenidas en reposo. La mayoría de los insectos adultos tienen dos
pares de alas, situadas en el meso y metatórax; algunos, como los dípteros, tienen un solo
par (siempre situado en el mesotórax salvo en estrepsípteros que las poseen en el
metatórax) y algunos no poseen alas (por ejemplo, formas ápteras de
los pulgones, hormigas obreras, pulgas, etc.).
En la mayoría de los insectos las alas son membranosas y pueden contener pequeños pelos
o escamas; en algunos insectos las alas anteriores son engrosadas, coriáceas o duras y en
forma de vaina, esa estructura es conocida como élitro (en los coleópteros).
Las chinches tienen el primer par de alas engrosado en su base; a este tipo de alas se les
llama hemiélitros. Las langostas, grillos, cucarachas, entre otros insectos primitivos tienen
el primer par de alas angosto y con la consistencia apergaminada; estas reciben el nombre
de tegminas. Las alas membranosas de los insectos son usadas para volar, aquellas
endurecidas como es el caso de los élitros, hemiélitros, tegminas, cuando plegadas sirven de
protección al segundo par de alas que es delicado por ser membranoso y también al
abdomen. Las alas son también importantes para producir ciertos sonidos, para dispersar
olores y, por su diseño, tienen importancia en el camuflaje y el mimetismo.
La mayoría de los insectos son capaces de plegar las alas sobre el abdomen cuando están en
reposo, pero los grupos más primitivos, como libélulas y efímeras, no pueden hacerlo y
mantienen las alas extendidas a los lados o hacia arriba del cuerpo.
Algunos insectos como los grillos y langostas machos, son capaces de producir un sonido
característico con las alas friccionando las dos alas anteriores entre sí, o las alas anteriores
con las patas posteriores.
Muchos insectos como las moscas y abejas, mueven las alas tan rápidamente que se
produce un zumbido. El zumbido, por su frecuencia sonora, es un carácter específico y en
insectos como los mosquitos o zancudos hembras, es un elemento usado por las hembras
para atraer a los machos que vuelan en un enjambre.
voladores actuales, como algunas mariposas nocturnas (Attacus atlas, Thysania agrippina)
son mucho menores.
Además del vuelo activo, muchos pequeños insectos son también dispersados por el viento.
Este es el caso de los pulgones que a menudo son transportados largas distancias por las
corrientes de aire.13
[ ]
Abdomen
Artículo principal: Abdomen (artrópodos)
El abdomen de los insectos posee típicamente 11 segmentos, pero el último está muy
reducido, de modo que el número de segmentos raramente parece ser más de 10. Los
segmentos genitales pueden contener estructuras asociadas con las aberturas externas de los
conductos genitales; en el macho estas estructuras se relacionan con la cópula y la
transferencia de esperma a la hembra; y en las hembras están relacionados con la
oviposición.
En el extremo del abdomen puede haber apéndices, los cuales surgen del segmento 11 y son
los cercos, con función sensorial, defensiva o reprodcutiva.
Anatomía interna
Aparato digestivo
Artículo principal: Aparato digestivo (insectos)
El aparato digestivo de los insectos es un tubo, generalmente algo enrollado que se extiende
desde la boca al ano. Se divide en tres regiones: el estomodeo, el mesenterón y el
proctodeo. Algunas porciones están ensanchadas, sirviendo de almacenaje, por ejemplo
el Buche. Separando estas regiones hay válvulas y esfínteres que regulan el paso del
alimento de una a otra. Hay también una serie de glándulas que desembocan en el tubo
digestivo y que ayudan a la digestión.
Aparato respiratorio
Artículo principal: Aparato respiratorio (insectos)
Véase también: Tráquea (artrópodos)
El aparato respiratorio de los insectos está compuesto por tráqueas, una serie de tubos
vacíos que en su conjunto forman el sistema traqueal; los gases respiratorios circulan a
través de él. Las tráqueas se abren al exterior a través de los estigmas o espiráculos, en
principio un par en cada segmento corporal; luego van reduciendo progresivamente su
diámetro hasta convertirse en traqueolas que penetran en los tejidos y aportan oxígeno a las
células. En la respiración traqueal el transporte de gases respiratorios es totalmente
independiente del aparato circulatorio por lo que, a diferencia de los vertebrados, el fluido
circulatorio (hemolinfa) no almacena oxígeno.
Aparato circulatorio
Véanse también: Fisiología (insectos)#Sistema_circulatorio y Hemolinfa.
Como en los demás artrópodos, la circulación es abierta y lagunar, y en los insectos está
simplificada. El líquido circulatorio es la hemolinfa que llena la cavidad general del cuerpo
que por esta razón se denomina hemocele que está subdividida en tres senos (pericárdico,
perivisceral y perineural). El corazón se sitúa en posición dorsal en el abdomen dentro del
seno pericárdico; tiene una válvula en cada metámero que delimita varios compartimentos o
ventrículos, cada uno de ellos con un par de orificios u ostiolos por los que penetra la
hemolinfa cuando el corazón se dilata (diástole). El corazón se prolonga hacia adelante en
la arteria aorta por la que sale la hemolinfa cuando el corazón se contrae (sístole); suele
ramificarse para distribuir la hemolinfa a la región cefálica. Pueden existir órganos
pulsátiles accesorios en diferentes partes del cuerpo, que actúan como corazones accesorios
que aseguran la llegada de la hemolinfa a los puntos más distales (antenas, patas).
Aparato excretor
Artículo principal: Tubos de Malpighi
El aparato excretor de los insectos está constituido por los tubos de Malpighi. Son tubos
ciegos que flotan en el hemocele, de donde captan los productos residuales y desembocan
en la parte final del tubo digestivo donde son evacuados y eliminados con las heces. Son
capaces de reabsorber agua y electrolitos, con lo que juegan un importante papel en el
equilibrio hídrico y osmótico. Su número oscila entre cuatro a más de cien. Los insectos
son uricotélicos, es decir, excretan principalmente ácido úrico. Excepcionalmente, los tubos
de Malpighi se modifican en glándulas productoras de seda u órganos productores de luz.
Sistema nervioso
Artículo principal: Sistema nervioso (insectos)
El sistema nervioso consta del cerebro y de una cadena ventral de nervios. El cerebro está
en la cabeza, se subdivide en protocerebro, deutocerebro y tritocerebro y en el ganglio
subesofágico. Todos están conectados por comisuras nerviosas. La cadena nerviosa es
como una escalera de cuerdas con pares de ganglios que corresponden a cada segmento del
cuerpo del insecto. Además hay órganos sensoriales: antenas para la olfacción, ojos
compuestos y simples, órganos auditivos, mecanorreceptores, quimiorreceptores, etc.
Percepción
Muchos insectos poseen órganos muy refinados de percepción; en algunos casos sus
sentidos pueden percibir cosas fuera del rango de percepción de los sentidos de los
humanos. Por ejemplo, las abejas pueden ver en el espectro ultravioleta y captar los
patrones de polarización de la luz, y ciertas polillas macho tienen un sentido especializado
del olfato que les ayuda a detectar las feromonas de las hembras a muchos kilómetros de
distancia; las hormigas pueden seguir en la oscuridad los rastros olorosos dejadas por sus
compañeras.
Por otra parte son capaces de dar respuestas sorprendentemente rápidas ante estímulos
específicos. Por ejemplo, el reflejo de correr de las cucarachas al percibir en sus cercos
posteriores cualquier movimiento de aire que delata la presencia de un peligro a su
alrededor, o el reflejo de las moscas y libélulas durante el vuelo de esquivar obstáculos a
alta velocidad.
Comportamiento social
organizadas y genéticamente similares a tal punto que en algunos casos son consideradas
superorganismos. Se dice que la abeja doméstica es el único invertebrado que ha
desarrollado un sistema de símbolos abstractos de comunicación en que un comportamiento
se usa para representar y transmitir una información específica acerca del ambiente. En este
sistema de comunicación, llamado danza de la abeja, el ángulo de la posición de la abeja
danzante representa la dirección en relación con el sol y la duración de la danza representa
la distancia a la fuente de alimento de flores. 15: 309–311
[ ]
Solamente los insectos que viven en nidos o colonias demuestran una verdadera capacidad
de orientación espacial o de navegación fina. Esto les permite retornar a su nido que puede
estar a unos pocos milímetros de muchos otros similares de los demás miembros de la
agregación de nidos después de un viaje de varios kilómetros. En el fenómeno conocido
como filopatría los insectos que hibernan o pasan un período de dormancia demuestran una
habilidad de recordar una localidad determinada hasta un año más tarde de la última vez
que la vieron.17 Algunos insectos emigran largas distancias a otras regiones geográficas
[ ]
Cuidado parental
Artículo principal: Cuidado parental
Varias familias de Hemiptera tienen representantes que practican cuidado parental. Esto se
ve en algunas chinches de la superfamilia Pentatomoidea en que la madre permanece con
los huevos y después las ninfas. En la familia Belostomatidae es el macho que lleva los
huevos en el dorso hasta que emergen las ninfas, o sea que se trata de cuidado paternal. 19
[ ]
Tres grupos de insectos tienen especies que practican cuidado biparental, es decir que
ambos padres cuidan a la cría: Blattodea, Coleoptera e Hymenoptera. En la
familia Blaberidae de Blattodea, ambos padres alimentan a las ninfas por trofalaxis,
transmitiendo secreciones y alimento de boca a boca. En Coleoptera, los escarabajos
peloteros de la familia Scarabaeidae preparan una pelota de heces para la cría y permanecen
con ella. El escarabajo enterrador (Nicrophorus y otros de la familia Silphidae) proveen
carroña a la cría. Entre algunos miembros de la familia Sphecidae de Hymenoptera,
como Polistes, los machos vigilan y protegen el nido.20
[ ]
Reproducción
Plecópteros apareándose.
Ooteca de Mantodea.
Artículo principal: Aparato reproductivo (insectos)
La mayoría de las especies de insectos tienen sexos separados, morfológicamente
diferenciados entre sí, y deben aparearse para reproducirse. No obstante, además de este
tipo de reproducción sexual, existen especies que pueden reproducirse sin aparearse e,
incluso, este puede ser el proceso típico de reproducción en varias de ellas. Estas especies
se denominan partenogenéticas y su tipo de reproducción es eminentemente asexual. Este
mecanismo de reproducción está bastante distribuido en la mayoría de los órdenes de
apterigotos. Aunque todavía mucho menos frecuente, existen especies de insectos que
son hermafroditas, es decir, llevan los dos sexos funcionales en el mismo individuo (como
por ejemplo Icerya purchasi y Perla marginata).
De un modo algo diferente, una abeja reina (Apis mellifera) puede poner huevos fertilizados
(diploides) de los que surgen hembras, y huevos sin fecundar (haploides) de los que
surgirán machos (los zánganos). En este caso, en el que la partenogénesis se produce a
partir de óvulos que han surgido por meiosis por lo que hay reducción del número
cromosómico, la partenogénesis se denomina arrenotóquica. Este sistema de determinación
de sexo en el que las hembras son diploides y los machos son haploides se
denomina haplodiploidía. El mismo combina la reproducción sexual y asexual de un modo
adaptativo y se halla bastante distribuido entre los himenópteros.
La mayoría de las especies de insectos ponen huevos (son ovíparas). No obstante, hay casos
en los que las hembras paren a sus crías, como por ejemplo en los áfidos. Los ejemplos
de viviparidad, si bien escasos, son también muy diversos. En algunos casos el huevo se
abre inmediatamente antes de ser puesto; en otros, como en la mosca tse-tse, se desarrolla
dentro del cuerpo de la madre y la cría no nace sino hasta el estado de pupa. En algunos
insectos parásitos (Strepsiptera, himenópteros parásitos) un solo huevo puesto del modo
acostumbrado se divide repetidamente hasta alcanzar una progenie de hasta 2000
individuos, de igual genotipo y sexo, fenómeno conocido como poliembrionía. Las larvas
poliembriónicas son a veces caníbales, por lo que se logran establecer pocos adultos.
Los huevos pueden ser colocados solitarios o en grupos, a veces dentro de una estructura
protectora llamada ooteca. La forma y el tamaño de los huevos son tan variados como los
insectos que los ponen. Los huevos de las mariposas, por ejemplo, suelen presentar
intrincados dibujos, con una superficie cubierta de numerosos realces y nerviaciones.
Muchos insectos ponen sus huevos en las raíces, o en los brotes y tejidos tiernos de las
plantas, o dentro de los granos de los cereales e incluso, dentro de otros animales. El lugar
donde los insectos deponen los huevos, si bien variado, no es de ningún modo aleatorio. El
objetivo de escoger cuidadosamente el lugar de la puesta es siempre el mismo: poner los
huevos en el lugar dónde las larvas recién nacidas estén rodeadas de alimento.
En la mayoría de los insectos la vida reproductiva de una hembra es muy breve y todos los
huevos producidos son puestos en rápida sucesión en un lapso muy corto. No obstante, en
algunas otras especies, especialmente en los denominados insectos sociales como abejas,
hormigas y termitas, la vida reproductora de una hembra dura hasta tres años. Se calcula
que la reina de las termitas, por ejemplo, pone un huevo cada dos segundos, día y noche,
durante un período de 10 años. Como en la comunidad es el único adulto procreador, la
población del termitero decrecería rápidamente sin ese ritmo de fertilidad. 21
[ ]
Huevos de insectos
Artículo principal: Huevo de insecto
El huevo de insecto es el estadio de la vida del insecto que comienza cuando la gameta
femenina («ovocito») del insecto, y luego de la fecundación el embrión en desarrollo,
viven protegidos por una cáscara externa llamada corion, y finaliza cuando, al terminar
el desarrollo del embrión, ocurre la eclosión del primer estadio juvenil fuera del corion.
Durante el estadio de huevo el embrión se desarrolla a expensas de los nutrientes
depositados dentro del corion junto con el ovocito, y debe poseer la permeabilidad
suficiente para que ocurra el intercambio de gases y agua. El huevo como tal nace en el
aparato reproductor de la madre, cuando los nutrientes y la cáscara externa alrededor
del ovocito se terminan de formar y las células que los forman mueren por apoptosis
celular. Luego, por mecanismos variados, el huevo es fecundado con semen
proveniente del padre, que entra hasta el ovocito a través de un poro en el corion (la
entrada del semen puede ser facilitada por mecanismos diversos). En ese momento se
forma el embrión que se desarrolla a expensas de los nutrientes contenidos dentro del
corion. En general la fecundación ocurre dentro del aparato reproductivo de la madre y
luego de ella esta deposita el huevo («ovipone») en un ambiente externo seleccionado
por ella. El huevo debe poseer una morfología y elasticidad suficientes como para pasar
por el ovipositor de la madre. En el ambiente externo el huevo inmóvil está expuesto al
ataque de predadores y patógenos, en consecuencia evolucionaron adaptaciones que
aportan al huevo de protección mecánica, química, o de cuidado parental. El huevo
también está expuesto a la futura competencia de las larvas por el alimento (las larvas
en general tienen poca movilidad, sobre todo cuando están recién eclosionadas), por lo
cual la hembra grávida está adaptada a depositar los huevos de forma estratégica, por
ejemplo los ubica espaciados entre sí, o cerca de una fuente importante de alimento
para los futuros juveniles.
La morfología del huevo maduro es muy variada entre órdenes de insectos. El huevo en
un esquema generalizado consta de un ovocito con nutrientes, envuelto por la
membrana vitelina (que contiene más nutrientes), y 4 capas de corion protector. La
ovogénesis (el proceso de formación del huevo) también se encuentra bastante
conservada evolutivamente.
El todavía nuevo campo de la ecología química nos permite echar luz sobre las
relaciones del huevo depositado en su sustrato y el ambiente y sus organismos
asociados, situación que ocurre desde el momento de la oviposición hasta que emerge
el juvenil del huevo. Se han encontrado relaciones complejas y de carrera armamentista
con predadores, parásitos, patógenos, competidores, microorganismos asociados, y
hospedadores y plantas hospedadoras cuando las hay.
Metamorfosis
Artículo principal: Metamorfosis (biología)
Escarabajo pelotero.
Estrategias defensivas
Véase también: Defensas contra la depredación
Insectos polinizadores
Artículo principal: Polinizador
Desde hace millones de años que las plantas con flor y los insectos han iniciado una
asociación sumamente estrecha que ha determinado un mecanismo de coevolución muy
singular. Las plantas, por su condición de organismos sésiles, necesitan que
sus gametos masculinos (los granos de polen) sean transportados de una planta a otra
para que pueda ocurrir la polinización y, por ende, la generación de nuevos
descendientes. En muchísimas especies de plantas (las que se denominan entomófilas, o
‘amantes de los insectos’) pertenecientes a muy diversas familias este transporte está a
cargo de diversas especies de insectos. La planta necesita atraer a los insectos a sus
flores para que estos se cubran de granos de polen, los que más tarde serán
transportados a otras plantas. Para atraerlos hacen uso de una cantidad de mecanismos,
entre ellos la forma de la corola, el color de los pétalos o tépalos y la fragancia de sus
flores, si bien el más importante de todos ellos es el alimento que pueden proveerles:
el néctar, utilizado como «recompensa» por su función. La extrema diversidad de tipos,
colores y aromas de flores que pueden apreciarse en las angiospermas se debe,
justamente, a la necesidad de atraer diferentes especies de insectos polinizadores. La
función de polinización de los insectos se utiliza en agricultura ya que permite la
producción de muchos cultivos, entre ellos el girasol, muchas especies hortícolas y
frutales.
Además, muchas especies (tales como los áfidos) se alimentan de la savia de las plantas
(un perjuicio directo ya que extraen los nutrientes que deberían dirigirse a las hojas y
frutos) y también transmiten un sinnúmero de enfermedades,
particularmente virosis que tienden a deprimir aún más los rendimientos potenciales de
los cultivos. Algunas de las plagas más devastadoras han sido la filoxera (vid) y
el escarabajo de la patata, sin olvidar las plagas de langostas que periódicamente
asuelan muchos países africanos21[ ]
Lytta vesicatoria
31
Según Medeiros et. al. estos son algunos ejemplos del uso de insectos como
[ ]
medicinas: Las hormigas son útiles para aliviar numerosas afecciones, como
el asma, bronquitis, ciática, cefalea, faringitis, tuberculosis escorbuto, gota, parálisis, re
umatismo, lepra y verrugas. Las moscas comunes (Musca domestica) aplastadas se
usan para eliminar los forúnculos inmaduros y para tratar la calvicie. El aceite obtenido
de las larvas del coleóptero Melolontha vulgaris se ha usado tópicamente en rasguños y
heridas y como tratamiento para el reumatismo, y los adultos embebidos en vino se
creen útiles para tratar la anemia. Las cucarachas cocidas o molidas con aceite se han
empleado en el tratamiento de la epilepsia y el dolor de oído, las tijeretas para curar
la otitis y las cigarras fritas en las dolencias de la vejiga urinaria. La miel de Apis
mellifera se usaba durante las Cruzadas para tratar dolencias del estómago, de la piel y
de los ojos. La chinche de cama Cimex lectularius para tratar la obstrucción de las vías
urinarias y la fiebre cuaternaria. El coleóptero Lytta vesicatoria se ha usado
tradicionalmente de forma tópica como vesicante y para tratar la alopecia y, por vía
oral, se ha prescrito como diurético y contra la incontinencia urinaria; durante la Edad
Media fue el afrodisíaco por excelencia por su acción sobre el aparato urogenital que,
entre otros efectos, produce priapismo (erección espontánea del pene).
Este número relativamente pequeño de especies nocivas resulta, sin embargo, de mucha
importancia económica cuando se considera su gran habilidad para adaptarse, la
capacidad de reproducirse rápidamente en muy corto tiempo y su gran poder de
dispersión; factores todos ellos que influyen para que los insectos desarrollen
poblaciones enormes, que afectan a la salud del hombre y compiten con él para
arrebatarle lo que necesita y desea. A título de ejemplo, se puede citar que una hembra
de la mosca doméstica (Musca domestica), eficaz diseminadora de gérmenes
patógenos, en condiciones favorables y en el paso de solo tres semanas ha completado
su ciclo de huevo adulto y, en solo nueve generaciones (más o menos seis meses),
considerando que no haya mortalidad, sus descendientes dan lugar a la fantástica cifra
de 324 billones de individuos.[cita requerida] Asimismo, se ha estimado que la descendencia
de una pareja del picudo del algodonero (Anthonomus grandis) es aproximadamente de
trece millones de seres en una estación, suficientes para destruir muchos campos de ese
cultivo.
Medios culturales
La lucha cultural incluye las prácticas rutinarias o esporádicas usadas consciente o
inconscientemente, que destruyen mecánicamente los insectos perjudiciales o evitan su
daño.
Conociendo el agricultor las plagas y sus hábitos, puede destruir buen número de ellas,
a través de las prácticas que sigue para la preparación de su terreno. Muchos de los
estados de desarrollo de los insectos nocivos a los diversos cultivos se efectúan en el
suelo; de esta manera el agricultor, a medida que barbecha, rastrea, ara y cultiva su
terreno, saca muchas de esas delicadas especies a la superficie, dejándolas expuestas a
la voracidad de los pájaros y a la acción del sol o de otros agentes desfavorables para su
desarrollo. Los riegos por inundación son también efectivos contra los insectos que
viven en el suelo.
Insecticidas
La lucha contra los insectos por medio de sustancias químicas (insecticidas) data, por lo
menos, desde el 1000 a. C., cuando ya se hablaba de usar el azufre como fumigante
para combatir las plagas. Los romanos llegaron a utilizar el veratro, planta de la familia
de las liliáceas, para destruir ratas o insectos. Hacia el año 900 d. C., los chinos usaban
el arsénico contra las plagas que dañaban sus jardines y fueron ellos quienes
descubrieron las propiedades tóxicas de las raíces de la leguminosa Derris
elliptica (Roxb). Antes de 1800, los persas descubrieron las propiedades tóxicas del
piretro. Este insecticida de origen vegetal que aún tiene mucha importancia, se prepara
pulverizando o extrayendo el principio tóxico de las flores de la planta Crysanthemum
cinerariaefolium (Trev) de la familia de las compuestas.
Medios biológicos
Entre los métodos biológicos figuran los encaminados a la reducción o supresión de los
insectos nocivos por medio del incremento artificial de sus enemigos naturales o por
introducción y fomento de estos. Los enemigos naturales pueden ser animales, como
protozoarios, nematodos y otros insectos, o patógenos, como hongos, bacterias y virus.
2. Producción y liberación de individuos que posean genes letales que actúen durante el
desarrollo del insecto.
Récords
Se considera que los insectos más grandes son los coleópteros del género Goliathus por
su tamaño de adulto y su peso de larva, unos 100 g. El más largo es Phryganistria
chinensis, midiendo 640 mm y el más pequeño es el himenóptero Dicopomorpha
echmepterygis de apenas 139 µm.
El insecto de mayor tamaño que haya existido fue Meganeura,
un protodonato (similares a las libélulas actuales), con una envergadura de 75 cm, que
vivió en el Carbonífero hace más de 300 millones de años.
Registro fósil
Artículo principal: Insectos prehistóricos
Pero la diversificación inicial de los insectos debió ocurrir mucho antes, tal vez en
el Silúrico; las alas fosilizadas más antiguas son del Carbonífero pero, dado que hay
indicios de que Rhyniognatha pudo tener alas, la radiación de los insectos alados
(Pterygota) debió ocurrir en el Devónico.34 35 [ ][ ]
Los primeros pterigotas (insectos alados) aparecieron en los inicios del Carbonífero. En
el Carbonífero medio existían ya numerosos insectos, perfectamente diferenciados en al
menos 11 órdenes entre los que destacan
los Palaeodictyoptera†, Diaphanopterodea† y Megasecoptera†, que recuerdan a
los odonatos actuales y que en algunos casos alcanzaron envergaduras de 75 cm, y
los Ephemeroptera que llegaron a alcanzar los 45 cm de envergadura y de los que
existen representantes actuales, mucho menores. 33 [ ]
et al.,37 porque en aquella época, los niveles de oxígeno atmosférico eran muy
[ ]
superiores a los actuales (del orden del 35 % frente al 21 % actual); este valor tan alto
favoreció el gigantismo de los artrópodos, al poder incrementar la dimensión de
su sistema traqueal.