¿Pregúntales que es lo contrario a la humildad?
La soberbia, el orgullo, la altivez, la prepotencia.
Estas actitudes te invita a contratacar, no acepta critica o corrección, nos
lleva a la ira, nos priva de ver milagros, aleja a la gente de ti, es una barrera,
pero el amor de Dios va actuar tanto como nosotros se lo permitamos, deja
entrar a Jesús para que saque de tu corazón todo eso que te impide tener
amigos, vivir en paz con otros, ser feliz. La soberbia es como el mal aliento
los demás lo perciben, pero nosotros no por eso debemos acercarnos a Dios
para que revise nuestro corazón y nos ayude a quitar todas esas cosas que
no le agradan.
La humildad no es una debilidad y no es pobreza:
A veces la humildad es entendida como debilidad y, ¡nada que ver!
Todos tenemos fortalezas, de eso no hay ninguna duda, pero sería absurdo
negar que no tenemos limitaciones. Es imposible ser buenos en todo lo que
hacemos y tampoco podemos saber de todas las materias, ser buenos en
todos los deportes, saber cantar, hacer arte, entre otros. Reconocer que no
lo sabemos todo es humildad, reconocer que necesitamos ayuda de otros,
que dependemos de Dios, que necesitamos consejos, que necesitamos las
directrices de nuestros padres es humildad.
“Pues aquellos que se exaltan a sí mismos serán humillados, y los que se
humillan a sí mismos serán exaltados».” Lucas 14:11 NTV
“La gente orgullosa provoca peleas; la gente humilde escucha consejos.”
Proverbios 13:10 TLA
Alguien humilde, atrae a otros, piensa en alguien orgulloso que venga tu
mente… cierto que pensar en él te va a causar molestia y la persona
humilde sin embargo atrae, alegra. humildad no es pobreza no es andar
con los zapatos despegados hay muchos arrogantes con ropa vieja y
zapatos despegados y mucha gente con ropa cara y humildes de corazón,
la humildad no tiene que ver con cuánto dinero tienes.
Jesús dijo yo soy manso y humilde de corazón, Él vive con el humilde.
La humildad consiste en ser uno mismo, en ser auténtico con la gente y en
desechar las falsas máscaras, sin pretensiones ni arrogancia. Al orgulloso,
por el contrario, le cuesta ser genuino, no se muestra tal cual es, no es feliz.
La humildad es atractiva y me bendice: Santiago 4:6 (RVR1960) Dios
resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.
¿Cómo ve Dios a los humildes? Cuando Dios envió al profeta Samuel a
buscar rey de Israel entre los hijos de Isaí, pensó que Dios había escogido
a Eliab para ser rey de la nación hebrea, uno de los hermanos de David.
Pero Dios le dijo: «No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura,
porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues
el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el
corazón». El escogido por Dios fue David, un hombre fiel y humilde, pues
Dios se opone a los altivos y orgullosos, pero da gracia inmerecida a los
humildes.
(Lea Proverbios 16.19;
Mateo 5.3, 5.) Dios da
gracia a los que son
humildes
(Santiago 4.6). Los que
poseen la humildad son
los mayores en el reino
de
Dios. “Riquezas, honra
y vida son la
remuneración de la
humildad” (Proverbios
22.4).
(Lea Proverbios 16.19;
Mateo 5.3, 5.) Dios da
gracia a los que son
humildes
(Santiago 4.6). Los que
poseen la humildad son
los mayores en el reino
de
Dios. “Riquezas, honra
y vida son la
remuneración de la
humildad” (Proverbios
22.4).
Los que poseen la humildad son los mayores en el reino de Dios>Proverbios 22.4
“Riquezas, honra y vida son la remuneración de la humildad”
El orgullo y la humildad son dos actitudes que se oponen totalmente.
¿Pero cómo soy humilde?
1. Reconociendo mi dependencia de Dios: necesitamos la ayuda y gracia de Dios
en todo momento
2. Servicio y amor hacia los demás: Ser humilde significa poner las necesidades
de los demás por encima de las propias siguiendo el ejemplo de Jesús
3. Actuar con mansedumbre y paciencia: demostrando una actitud tranquila y
compasiva hacia los demás, incluso en momentos difíciles
4. Reconocer nuestros errores y necesidad de perdón: La humildad nos lleva a
reconocer nuestras faltas, pedir perdón cuando sea necesario y estar dispuestos a
aprender y crecer a través de la corrección