¿Qué es el amor propio y por qué es tan importante?
Lejos de la idea de egocentrismo o narcisismo, el amor propio es la base de una autoestima sana.
Carl Rogers (1959), uno de los psicólogos humanistas más influyentes, destacaba la importancia de
la autoaceptación incondicional como pilar del bienestar emocional. En otras palabras, querernos
tal y como somos, con nuestras luces y sombras, sin esperar a ser "perfectos" o cumplir con
expectativas ajenas.
Diversos estudios han demostrado que una autoestima saludable está vinculada con una mejor
regulación emocional (Orth & Robins, 2014), relaciones interpersonales más satisfactorias (Miller
et al., 2019) y una mayor resiliencia ante la adversidad (Neff, 2011). En resumen, aprender a
querernos es una inversión en nuestro bienestar a largo plazo.
Ejemplos cotidianos de falta de amor propio
Si aún no estás seguro de cuánta importancia tiene el amor propio en tu día a día, veamos algunos
ejemplos prácticos:
Caso 1: Marta y su "necesidad" de encajar. Cada vez que queda con sus amigos, Marta se esfuerza
por estar impecable y por decir lo que cree que los demás quieren oír. Teme que, si muestra su
verdadero yo, podría ser rechazada. Esta falta de autenticidad le genera estrés y ansiedad.
-Posibles Implicaciones: Su relación con los demás se vuelve superficial y agotadora. Puede
desarrollar ansiedad social o sentirse desconectada emocionalmente de su círculo.
-Posibles Objetivos: Practicar la autenticidad progresivamente en entornos seguros, identificar los
problemas que limitan su propia aceptación y trabajar la confianza en sí misma.
Caso 2: Juan y su voz crítica interna. Cada vez que Juan comete un error en el trabajo, su mente le
castiga con pensamientos como "Soy un desastre" o "Nunca haré nada bien". No se permite
equivocarse y se trata con una dureza que no aplicaría a nadie más.
-Posibles Implicaciones: Baja autoestima, estrés constante y posible procrastinación debido al
miedo al fracaso.
-Posibles Objetivos: Practicar la autocompasión, y trabajar estos pensamientos negativos acerca de
sí mismo, con ayuda terapéutica si es necesario, fomentando una visión desde el crecimiento, que
valore el aprendizaje sobre la “perfección” imposible de alcanzar.
Caso 3: Laura y su incapacidad de decir "no". A pesar de que está agotada, Laura siempre acepta
cualquier favor que le pidan, priorizando las necesidades de los demás sobre las suyas propias.
-Posibles Implicaciones: Estrés, fatiga y frustración. Puede desarrollar resentimiento hacia los
demás o agotamiento emocional.
-Posibles Objetivos: Practicar la asertividad y entrenar la capacidad de decir "no" sin culpa,
estableciendo límites claros y recordando que priorizarse no es egoísmo, sino salud emocional.
Caso 4: Andrés y su autoexigencia extrema. Andrés siente que, si no logra ser el mejor en todo lo
que hace, no tiene valor. Se sobrecarga de responsabilidades y nunca está satisfecho con sus
logros.
-Posibles Implicaciones: Ansiedad, agotamiento emocional y un perfeccionismo que le impide
disfrutar de sus logros.
-Posibles Objetivos: Aprender a valorarse más allá del rendimiento, practicar la gratitud hacia sí
mismo y hacia su entorno y establecer metas realistas y saludables.
Caso 5: Clara y su tendencia a compararse. Clara pasa horas en redes sociales viendo las vidas
"perfectas" de los demás, sintiendo que ella nunca será suficiente.
-Posibles Implicaciones: Baja autoestima, insatisfacción con su vida y ansiedad.
-Posibles Objetivos: Reducir el consumo de redes sociales, centrarse en su propio crecimiento y
trabajar en ver y reconocer lo valioso en su vida.
Estos ejemplos nos muestran lo fácil que es caer en trampas cotidianas que erosionan nuestro
amor propio.
Caso 6: Pablo y el autosabotaje. Cada vez que Pablo tiene una oportunidad de crecimiento
profesional o personal, la rechaza con excusas como "No soy lo suficientemente bueno" o "Seguro
que fracaso".
-Posibles Implicaciones: Estancamiento, miedo al cambio y baja confianza en sí mismo.
-Posibles Objetivos: Identificar las dificultades que limitan su crecimiento y trabajar la seguridad en
sus propias capacidades.
Caso 7: Sofía y las “relaciones tóxicas”. Sofía se involucra constantemente en relaciones donde no
la valoran y la tratan con indiferencia, se queja habitualmente de sus relaciones diciendo que
siempre acaba con “personas tóxicas”, pero le cuesta salir de ese patrón. Importante apunte en
este momento, no existen las personas tóxicas, las personas no son en sí mismas tóxicas, sino que
las relaciones que establecemos pueden ser no nutricias o dañinas para nosotros.
-Posibles Implicaciones: Baja autoestima, dependencia emocional y miedo a la soledad.
-Posibles Objetivos: Aprender a identificar relaciones más nutricias, que necesidades ha tenido ella
en las relaciones que ha mantenido hasta ahora y que dificultades le han generado ese tipo de
vínculos, aprender a relacionarse de otras formas y fortalecer su amor propio y poner límites.
Los mitos sobre el amor propio
A pesar de su importancia, el amor propio sigue estando rodeado de creencias erróneas que
pueden dificultar su desarrollo. Algunos de los mitos más comunes incluyen:
"Si me quiero a mí mismo, soy egoísta." Esta es una de las ideas más extendidas y dañinas. El amor
propio no implica creerse superior ni actuar sin considerar a los demás, sino respetarse y valorarse
sin depender de la aprobación externa. De hecho, quienes se quieren de forma sana suelen tener
relaciones más equilibradas y empáticas.
"El amor propio es innato, no se puede aprender." Aunque algunas personas pueden tener una
autoestima más estable desde la infancia, el amor propio es una habilidad que se construye y
fortalece con el tiempo. A través de la autoconciencia, la práctica del autocuidado y, si es
necesario, el acompañamiento terapéutico, cualquiera puede mejorar la relación consigo mismo.
"Tener amor propio significa sentirse bien todo el tiempo." Amarse a uno mismo no significa estar
siempre motivado o feliz. El amor propio también implica aceptar que habrá días difíciles y que
está bien sentirse vulnerable sin que eso defina nuestro valor.
"Si me critico constantemente, mejoraré." Muchas personas creen que la autocrítica severa es
necesaria para avanzar, cuando en realidad ocurre lo contrario: la autocompasión es mucho más
efectiva para el crecimiento personal, ya que nos permite aprender sin castigarnos.
Derribar estos mitos es clave para acercarnos a una versión más realista y saludable del amor
propio.
El impacto del amor propio en la salud mental
Nuestra relación con nosotros mismos influye directamente en nuestro bienestar emocional.
Diversos estudios han demostrado que una baja autoestima está relacionada con:
Trastornos de ansiedad: Las personas con escaso amor propio suelen dudar de sus capacidades,
temer el juicio de los demás y experimentar una preocupación constante por cometer errores.
Depresión: La autocrítica extrema y la sensación de no ser suficiente pueden contribuir a estados
depresivos prolongados.
Dependencia emocional: Cuando la autoestima es baja, es más fácil caer en relaciones donde se
busca validación externa constante, lo que puede llevar a dinámicas poco saludables.
Procrastinación y autosabotaje: Quienes no se valoran lo suficiente pueden evitar desafíos por
miedo al fracaso, lo que afecta su desarrollo personal y profesional.
Por el contrario, trabajar en el amor propio ayuda a fortalecer la resiliencia, favorece un mejor
manejo del estrés y permite tomar decisiones alineadas con el bienestar personal
Consejos prácticos para fortalecer el amor propio
Cuida tu diálogo interno. Trata de hablarte como hablarías a un amigo. Cuando te sorprendas
siendo excesivamente crítico contigo mismo, pregúntate: "¿Le diría esto a alguien que quiero?".
Pon límites. No, no eres egoísta por decir "no" cuando algo no te conviene. Decir "no" es un acto
de amor propio y de respeto hacia ti mismo.
Date permiso para equivocarte. Aprender implica fallar. Nadie espera que los niños aprendan a
caminar sin caerse, ¿por qué te exiges a ti mismo perfección inmediata?
Rodéate de personas que te nutran. Si alguien en tu vida constantemente te hace sentir menos, es
momento de replantear esa relación.
Celebra tus logros, grandes y pequeños. Cada paso cuenta. Si has conseguido levantarte un día
difícil, también merece reconocimiento.
Cuida tu cuerpo y tu mente. Dormir bien, alimentarte de manera equilibrada y hacer ejercicio no
son lujos, son necesidades básicas que refuerzan tu bienestar emocional.
Haz actividades que disfrutes. Dedica tiempo a hobbies o actividades que te generen placer y
bienestar.
Evita la comparación constante. Cada persona tiene su propio camino. Enfócate en tu progreso en
lugar de medirte con estándares irreales.
Busca ayuda profesional si lo necesitas. Un psicólogo puede ayudarte a trabajar los aspectos más
profundos del amor propio y la autoestima.
El amor propio en las distintas etapas de la vida
El amor propio no es estático; evoluciona con nosotros a lo largo del tiempo. Cada etapa de la vida
presenta desafíos específicos que pueden influir en nuestra autoestima:
Infancia: En esta etapa, la autoestima se construye a partir del entorno familiar y escolar. Las
palabras y actitudes de los cuidadores tienen un gran impacto en la autopercepción del niño. Un
ambiente que refuerce la seguridad y el reconocimiento de sus emociones favorecerá una
autoestima sana.
Adolescencia: Es un período de búsqueda de identidad y comparación constante con los demás.
Las redes sociales pueden ser una fuente de inseguridad si no se manejan con criterio. Aquí es
clave aprender a diferenciar la validación externa del valor propio.
Adultez: La autoestima se enfrenta a retos como el mundo laboral, las relaciones de pareja y la
conciliación entre vida personal y profesional. La autoexigencia excesiva y la comparación con
estándares sociales irreales pueden debilitar el amor propio si no se gestionan de manera
saludable.
Vejez: En esta etapa, pueden surgir sentimientos de inutilidad o pérdida de identidad debido a la
jubilación, cambios físicos o la falta de reconocimiento social. Reforzar el valor propio más allá de
la productividad es clave para mantener una autoestima positiva en esta fase de la vida.
Reconocer cómo cambia el amor propio en cada etapa nos ayuda a abordarlo con mayor
comprensión y a seguir cultivándolo a lo largo del tiempo.
Un toque crítico: la sociedad y el amor propio
En una cultura que premia la productividad extrema, la imagen perfecta en redes sociales y la
búsqueda constante de validación externa, el amor propio se convierte en un acto casi subversivo.
Nos han enseñado a valorar la opinión ajena por encima de la propia, a "merecer" descanso solo
cuando hemos sido lo suficientemente "útiles". Es momento de cuestionar estas ideas.
Las grandes marcas nos venden la autoestima como algo que podemos comprar: "Cómprate este
perfume y te sentirás especial", "Usa esta crema y te querrás más", pero el amor propio no se
encuentra en una etiqueta con descuento, sino en la relación que construimos día a día con
nosotros mismos.
Conclusión
Febrero es el mes del amor, sí, pero no solo del amor romántico. Es el momento perfecto para
recordar que el vínculo más importante que vamos a tener en la vida es con nosotros mismos. La
forma en que nos tratamos impacta en nuestra salud emocional, en nuestras relaciones y en
nuestra capacidad de disfrutar la vida.
Como dijo el filósofo Erich Fromm: "El amor maduro dice: 'Te necesito porque te amo'. El amor
inmaduro dice: 'Te amo porque te necesito'". Aprender a amarnos a nosotros mismos nos permite
amar a los demás desde la plenitud y no desde la carencia.
[Link]
El amor propio es ese músculo que deberías ejercitar a la perfección en cada momento. Pues
influye en la forma en que te relacionas con los demás, en la imagen que proyectas al mundo y en
el modo en que haces frente a los problemas. Sin embargo, muchos desconocen la importancia de
aumentar el amor propio para garantizar el propio bienestar.
El destello del amor propio garantiza, por ejemplo, que elijas mejor a las personas que conforman
tu vida. Implica además que puedas enfrentarte con mejores recursos a cualquier desafío, sea
grande o pequeño.
El amor propio es, por así decirlo, un estado de aprecio que va surgiendo a medida que haces
cosas por ti. A medida, por ejemplo, que inviertes en tu desarrollo psicológico, emocional y
espiritual. Es una dimensión dinámica que te permite madurar en fortalezas y en calidad de vida.
«Hasta que no te valores a ti mismo, no valorarás tu tiempo. Hasta que no valores tu tiempo, no
harás nada con él».
~ M. Scott Peck ~
¿Qué es el amor propio?
El amor propio no se trata solo de sentirse bien. No es algo que puede lograrse solamente
cuidando la imagen, compartiendo tiempo de calidad con los seres queridos, disfrutando en
soledad de actividades que te gusten o a través de lecturas inspiradoras. A pesar de lo gratificante
que estas y otras cosas puedan ser, el amor propio no solo esto.
Define ante todo la capacidad para apreciar lo que haces y valorar lo que eres. Son dimensiones
que, a menudo, se ven vulneradas como efecto de una mala crianza y una educación autoritaria o
marcada por la indiferencia.
El amor propio es un estado que no admite dudas, épocas de debilidad o menos aún situar su
destello en bolsillos ajenos para perder así tu dignidad. Este tendón psíquico exige cuidados y
crece mediante acciones que te hacen madurar: cuando actúas, por ejemplo, de manera
inteligente y cuidas tus intereses y valores; cuando empiezas a aceptar tus debilidades y fortalezas
y tienes menos necesidad de explicar tus carencias.
Estás a su vez ante un estado que te hace sentir compasión por ti como ser humano y te empuja a
luchar por encontrar un significado personal. Gracias a ello, estás más centrado en tu propósito y
en tus valores, los mismos que esperas cumplir a través de tus propios esfuerzos.
«Ámate a ti mismo primero y todo lo demás vendrá a continuación. Realmente tienes que amarte
a ti mismo, para conseguir hacer algo en este mundo».
~ Lucille Ball ~
¿Cómo saber que no te amas a ti mismo?
Ahora bien, muchas personas no saben identificar la falta de amor propio. Y esto se debe a que
nunca fomentaron esta dimensión durante la infancia y la adolescencia.
Sin embargo, nunca es tarde para aprender a reconocerlo. Es por ello que, a continuación, te
enseñamos algunas señales que indican que no te amas a ti mismo.
Cuestionas los halagos que otras personas dicen sobre ti. Sientes que los halagos que te hacen son
exagerados o son una broma. No te crees merecedor de los elogios.
Nunca defiendes tu punto de vista ante los demás. Esto sucede por dos razones: no quieres
generar tensiones con la otra persona o no quieres ser rechazado por dar a conocer tu opinión, y
más si esta se opone a lo que los demás piensan.
Estás a la defensiva. Te tomas cualquier opinión o comentarios como un ataque personal. Sientes
que los demás quieren hacerte daño y por eso reaccionas a la defensiva.
Te comparas con los demás. Te mides frente a los otros y siempre sales perdiendo tú. Te sientes
por debajo, insuficiente, defectuoso. Esto provoca en ti sentimientos de inferioridad o de envidia;
deseas ser como los demás, no como tú eres.
Le atribuyes a la suerte tus logros. Cuando evalúas tus logros, dejas de lado tu valor, esfuerzo y
capacidad, y solo te centras en cómo las circunstancias te favorecieron. Piensas que no has sido tú
el artífice de tu éxito, sino la suerte que has tenido.
Dudas de ti mismo. La inseguridad que tienes te lleva a dudar de todo lo que haces. El miedo a
fallar y a no ser suficiente es clásico en ti.
Tienes pensamientos negativos recurrentes. Piensas que todo te saldrá mal, que no eres
competente, bueno, suficiente y que nadie te quiere.
Te juzgas con frecuencia. En todo momento te juzgas de manera negativa y te autocastigas por las
cosas que no te salen bien.
17 pasos para aumentar el amor propio
A continuación te presentamos algunos pasos para aumentar el amor propio:
1. Permanece atento y consciente
Las personas que se aman a sí mismas tienden a saber lo que piensan, sienten y desean. Ellas son
conscientes de lo que son, lo ponen en práctica y no actúan en función de lo que otros quieren
para ellos.
Para aumentar el amor propio observa lo que sientes, aquello que brota en tu interior, esa voz que
te dice lo que amas. Estar atento y ser consciente es necesario para que identifiques cómo estás,
qué estás necesitando y qué puedes hacer por ti para amarte más.
2. Actúa en función de tus necesidades, no de tus deseos
El amor no es la satisfacción continua de lo que se desea, sino la facilitación de lo que se necesita.
Para aumentar tu amor propio debes enfocarte en tus necesidades y alejarte de todo aquello que
te daña y que te genera problemas. Vive en función de lo que necesitas, no de lo que deseas.
Darle prioridad a lo que necesitas y no a lo que deseas no quiere decir que no puedas cumplirte un
capricho de vez en cuando. De lo que se trata es de no convertir la satisfacción de los deseos en el
eje central de tu existencia. Tienes que darle a cada cosa el lugar que le corresponde.
3. Practica un buen cuidado personal
Una manera de aumentar el amor propio es cuidar más de tus necesidades básicas. Las personas
que se aman a sí mismas se cuidan a través de actividades saludables: buena alimentación,
ejercicio, buen sueño, intimidad e interacciones sociales saludables.
No dudes, por tanto, en dedicarte el tiempo que mereces, no tengas miedo de priorizarte. Porque
el amor propio no es egoísmo, es un ejercicio de salud para el propio equilibrio físico, mental y
emocional.
4. Establece límites
Amarte a ti mismo exige también armarse de valor para poner límites. No creas que los límites son
solo para las demás personas, también aplican para ti. Decirte «no» frente a aquello que te daña
es una muestra de aprecio por ti, por tu bienestar.
Por ende, para aumentar el amor hacia ti mismo, empieza por trazar bien los límites que no debes
sobrepasar. Al principio es posible que te cueste mucho, pero con el tiempo se volverá más
sencillo.
Profundiza: Ponernos límites también es parte del amor propio
5. Protégete de las personas tóxicas
Alejarse y protegerse de las personas tóxicas, aquellas que te impiden crecer y nublan tu
bienestar, es un paso necesario en el camino del amor propio. Por lo tanto, identifica quienes no
te permiten desarrollarte y busca la forma de mantener la distancia con ellos.
Amor propio es también que te sepas desenvolver en situaciones difíciles y que sepas imponer tus
derechos y necesidades, sin agredir al otro, aunque consideres que sea tóxico.
6. Relaciónate con personas que te amen
El punto anterior nos lleva a esta recomendación: rodéate de personas que te traten bien. Aunque
no lo creas, algo tan básico como esto termina convirtiéndose en una de las cosas más
complicadas de hacer porque te resistes a dejar la zona de confort que has creado con las
personas tóxicas.
Con el amor propio sucede igual que cuando amas a alguien, intentas demostrarle tu cariño y
buscas siempre lo mejor para el otro. Bueno, eso debes hacer contigo, busca lo mejor para ti y
date el regalo de estar rodeado de personas que te sumen, de personas que te hagan sentirte
valorado y apreciado.
7. Perdónate a ti mismo
Ser responsables de tus acciones no implica que tengas que castigarte por ellas eternamente. Las
personas que se aman a sí mismas aprenden de sus errores, aceptan su humanidad y se perdonan.
El paso que darás al dar forma a ese necesitado perdón se traduce en una sola palabra: libertad.
También lee: Tres consejos para perdonarse a uno mismo
8. Escucha tu voz interior
¿De qué manera te hablas? ¿Qué te dices cuando fracasas? Cuando las cosas no marchan como
esperabas, ¿cómo te tratas? Tómate el tiempo de pensar cómo es ese diálogo que mantienes
contigo, ¿es amable, cordial, cariñosos, compasivo?, o ¿es agresivo, intolerante, exigente,
acusador?
Para empezar a subir ese amor propio tienes que empezar a hacer cambios en la manera de
hablarte. Si descubres que tu diálogo es siempre humillante, degradante, triste o negativo, procura
convertirlo en uno más positivo, compasivo y bondadoso. Háblate tal como le hablarías al amor de
tu vida.
Pero, ten cuidado, no se trata de vivir en un ilusorio positivismo ni de luchar para erradicar las
nubes grises del paisaje mental. Se trata más bien de generar un diálogo alternativo que te
permita relacionarte con ese lado poco amable desde un lugar de compasión y ternura.
9. Concéntrate en las cosas buenas
Así como te ocurren cosas malas, así mismo te ocurren cosas buenas. La cuestión es, ¿en cuáles
centras más tu vida? ¿Cuáles te definen? Una manera de incrementar el amor propio es ver esas
cosas buenas que te pasan y eso que haces para que a los demás también les sucedan cosas
agradables.
Ver ambas caras de la moneda del bien (lo que te pasa y lo que haces por otros) es una manera de
llenarte de emociones agradables, no solo por la vida en sí, sino también por tu existencia. Sentirte
bien contigo por lo que haces y por lo que te sucede es clave para que puedas gozar de ese amor
que tanto buscas en ti.
10. Vive con intención
Para aceptarte y amarte más, siendo consciente de lo que sucede en tu vida, es bueno que tengas
al menos un propósito. Siempre y cuando tu intención sea vivir una vida significativa y saludable,
entonces debes tomar las decisiones adecuadas para lograrlo.
Esto te permitirá estar bien contigo cuando tengas éxito en este objetivo. Descubrirás que puedes
quererte mucho más si logras lo que te propusiste hacer. Por eso, es necesario que establezcas tus
intenciones de vida.
11. Acepta que hay cosas que no puedes controlar
Una forma de socavar el amor propio es permitir que todo aquello que no depende de ti, y que no
puedes controlar, afecte la relación que mantienes contigo. Por eso, una manera de restaurar,
mejorar y aumentar tu amor propio es aceptar que no puedes controlar todo y que hay cosas que
se escapan de tus manos.
Por ejemplo, no puedes controlar las acciones de los demás, la incertidumbre del futuro, la
economía de la sociedad en la que vives, o la opinión que tienen los demás sobre ti. Si esa fue tu
pretensión, ya es hora de que la cambies.
Por tanto, para aumentar el amor propio, lo ideal es que empieces a aceptar que no todo puede
ajustarse a lo que tú esperas. Y eso está bien. De hecho, lo bonito que tiene la vida está en su
capacidad para sorprendernos. Así que, suéltate un poco y deja que te sorprenda.
12. Hazte cumplidos cada día
Aprende a halagarte cada día, reconoce tus logros por más pequeños que sean y valora el esfuerzo
que le destinas a cada objetivo así no lo hayas alcanzado. No esperes que otro venga a hacerlo por
ti.
¿Aprobaste aquel examen que tanto te preocupaba? ¿Aumentaste tu rendimiento en el gimnasio?
¿Entregaste a tiempo aquella presentación del trabajo? Ante este tipo de situaciones tan
cotidianas, siéntete orgulloso y celébralo.
13. Haz aquello que te hace sentir bien
Dedícate tiempo de calidad para aumentar tu amor propio. No te dediques solo a entretenerte de
manera pasiva ante una pantalla, procura divertirte haciendo cosas activas que te llenen.
Consiéntete con esas cositas que tanto te gustan.
Siéntate un rato a escribir una lista de cosas que te guste hacer y piensa cómo puedes incluirlas en
tu cotidianidad. En caso de que por cuestiones de trabajo o tiempo no puedas consentirte con
ellas todos los días, procura al menos hacerlo una o dos veces a la semana. Lo importante es que
no te olvides de hacer cosas buenas por ti.
14. Evita hábitos que puedan dañarte
Muchas personas desarrollan malos hábitos, a sabiendas de que se están dañando a sí mismas.
Como, por ejemplo, recurrir al consumo de sustancias tóxicas como el alcohol, cigarrillos o drogas.
Suponiendo de que este sea tu caso, un gran acto de amor propio sería renunciar a ellos. Sabemos
que puede resultar retador, en especial en casos graves de adicción. Busca ayuda profesional si la
situación se escapa de tu control.
15. Cuida tu salud mental
Amar es cuidar también. Aprecia tu cuerpo y tu salud mental. Varias formas en las que puedes
empezar a cuidar de tu mente son:
Realiza ejercicio.
Comparte tiempo de calidad con las personas que amas.
Pasea en medio de la naturaleza.
Medita o haz yoga.
Evita las relaciones tóxicas.
Saca tiempo de ocio.
Duerme bien.
Descansa.
16. Olvídate de la perfección
Para amarte no necesitas ser perfecto. Las personas que te quieren lo hacen a pesar de tus
defectos e imperfecciones; haz tú lo mismo contigo. Deja de lado esa exigencia desgastante de ser
perfecto en todo, incluso, en este proceso de amarte a ti mismo.
Aligera la carga y empieza a disfrutar de ti así como eres. Haz bien lo que tengas que hacer, con
ganas y disposición, pero no hagas de todo un motivo para ser perfecto. La perfección cansa tanto
que te roba la energía y el tiempo para amarte a ti mismo.
17. Acude con un profesional
La falta de amor propio puede ser solo un aspecto de una condición mental más severa. Por tanto,
en estos casos, será necesaria la intervención de un profesional en salud mental que te ayude a
abordar la problemática según sea el caso.
No obstante, es importante tener en cuenta que la psicoterapia siempre será una excelente
opción para elevar la autoestima. Independientemente de que haya una condición mental o no.
Así que no hace falta padecer algún trastorno de gravedad para acudir a uno.
Cómo conservar el amor propio
Hemos examinado diversos aspectos generales que podrían contribuir a elevar tu amor hacia ti
mismo. A continuación, profundizaremos en otros elementos claves que te ayudarán a potenciar y
salvaguardar el amor propio, según el libro Aprendiendo a quererse a sí mismo de Walter Riso.
La exploración de estos tres pilares fundamentales te proporcionará mayores herramientas para
que cuides tu amor propio. Analicemos cada uno junto con las sugerencias que Walter Riso ofrece
para protegerlos.
1. El autoconcepto
Es la definición que tienes de ti mismo. Para conservar y seguir incrementando el amor propio, es
imprescindible que fortalezcas y mejores la idea que tienes de ti. Para salvar este aspecto, Riso
propone:
Sé flexible contigo y con los demás. Aléjate de los pensamientos dicotómicos o extremistas a la
hora de pensarte. Sé más flexible con la idea que tienes de ti y de los demás. No seas tan
perfeccionista y acoge los matices de las experiencias.
Revisa tus metas. Alejar de ti la presión y la autoexigencia desproporcionada te permitirá cuidar el
concepto que tienes de ti. Formula objetivos que puedas alcanzar y que estén en sintonía con tus
habilidades, así podrás valorarte de manera positiva cuando los cumplas. Las metas inalcanzables
e irracionales solo te dejarán defraudado cuando fracases en el intento de conseguirlas.
No mires solo lo negativo. Enfócate en tus logros y no tanto en tus fracasos y errores. Esto te
ayudará a proteger tu autoconcepto y, consecuentemente, tu amor propio.
Piensa bien de ti. Piénsate con cariño y respeto; trátate con amor y compasión. Que tu diálogo
interno te haga sentir orgullo de lo que eres.
2. La autoimagen
Es la representación que tienes de tu apariencia. Es la dimensión que describe cómo te ves y
percibes. Tiene el potencial de cuidar y elevar el amor propio, ya que hace que te sientas cómodo
y seguro. Protege tu autoimagen de la siguiente manera:
Define tus propios criterios de lo que es bello. No permitas que la sociedad te diga qué es lo bello
ni que es lo estético. Edifica tu propia definición para que los estándares racistas y gordofóbicos de
la belleza no degraden la percepción que tienes de ti.
Olvídate de la perfección física. Que tu vida no se consuma pensando que te falto un poco para
tener la imagen perfecta. Acéptate tal como eres y flexibiliza tus estándares estéticos a favor de tu
apariencia. Nadie es perfecto.
Destaca lo que te gusta. No ocultes lo que te gusta de ti por temor a que otros puedan rechazarlo.
«Siéntete orgullo y feliz de tus atributos. No importa si son muchos o pocos, eres afortunado por
lo que tienes», afirma Walter Riso.
Recuerda que el físico no lo es todo. La autoimagen no abarca solo la apariencia física, sino
también la personalidad. Incluye los rasgos de tu forma de ser en la comprensión de tu imagen.
3. La autosuficiencia
Es la confianza que tienes de alcanzar las metas que has establecido. El cumplimiento de lo que
anhelas cuida de tu amor propio porque te hace sentir satisfecho y orgulloso de lo que eres y de lo
que has logrado. Para proteger tu autosuficiencia has lo siguiente:
Elimina de tu mente el «No soy capaz». Si no valoras tus destrezas y capacidades, tu amor propio
se verá afectado de manera negativa. Cambia tus creencias incapacitantes por otras que resalten
tu competencia.
Evita el pesimismo. No anticipes un futuro lleno de calamidades y fracasos. Los temores y las
predicciones desalentadoras muchas veces terminan convirtiéndose en profecías autocumplidas.
Visualiza cosas positivas.
Trata de ser realista. Tampoco se trata de que te sumerjas en un positivismo irracional y
desmedido. En el equilibrio y la moderación está la clave de todo. No pierdas el contacto con la
realidad por estar extraviado en las fantasías de éxitos o fracasos. Trázate metas realistas y
objetivos SMART.
Ponte a prueba y arriésgate. Todo lo anterior no sirve de nada si no actúas y tampoco pones en
marcha el plan que te ayudará a conseguir los resultados que deseas. Arriésgate y persiste de
manera sabia. Y si fracasas, inténtalo de nuevo.
Para amar a otros hay que amarse a sí mismo
Recalcamos que no se puede amar a otro más de lo que uno se ama a sí mismo. Por lo tanto, es
necesario aprender a amarse para poder ofrecer un amor más auténtico y significativo a quienes
nos rodean.
Es difícil dar lo que no se tiene, por eso es crucial amarse para que, disponiendo de una fuente de
amor interna, se use ese potencial para esparcirlo en la vida de otras personas y del mundo en
general. Reflexionemos en ello, vale la pena.
[Link]
Amor Propio: El Viaje hacia una Autoestima Resplandeciente
El camino hacia el amor propio y una autoestima saludable es un viaje personal lleno de
descubrimientos, desafíos y, sobre todo, autenticidad. En este recorrido emocionante,
exploraremos cómo cultivar el amor propio puede transformar nuestra vida y darnos la fortaleza
necesaria para enfrentar el mundo con confianza.
¿Qué es el Amor Propio?
El amor propio no es un concepto superficial de narcisismo, sino más bien un profundo respeto y
aprecio por uno mismo. Implica aceptar nuestras imperfecciones, celebrar nuestras fortalezas y
reconocer nuestro valor intrínseco como seres humanos.
¿Qué es la autoestima?
La autoestima es como el «software» emocional que ejecutamos en nuestra mente y corazón. Es la
valoración subjetiva que tenemos de nosotros mismos, cómo nos percibimos y cuánto nos
valoramos como individuos.
Imagínalo como el eco interno que responde a preguntas como: «¿Soy capaz?», «¿Merezco ser
feliz?», «¿Soy valioso?». Es como esa voz interior que influye en cómo nos relacionamos con el
mundo, cómo enfrentamos desafíos y cómo nos tratamos a nosotros mismos.
Cuando la autoestima es saludable, es como tener un aliado positivo en nuestra mente. Nos
anima, nos recuerda nuestras fortalezas y nos ayuda a aceptar nuestras imperfecciones. Pero, por
otro lado, si la autoestima está baja, puede convertirse en un crítico interno implacable,
diciéndonos que no somos lo suficientemente buenos, fuertes o inteligentes.
La autoestima no se trata solo de vanidad superficial; es más profunda que eso. Involucra el
reconocimiento realista de nuestras habilidades y limitaciones, aceptando nuestras
imperfecciones y, al mismo tiempo, esforzándonos por mejorar y crecer.
En resumen, la autoestima es esa fuerza interna que moldea nuestra percepción de nosotros
mismos y, en última instancia, influye en cómo vivimos nuestras vidas y nos relacionamos con el
mundo que nos rodea. Es un ingrediente clave en la receta de la salud mental y el bienestar
emocional.
Cultivando el Amor Propio: Consejos Prácticos
Practica la Autoaceptación: Aceptar quiénes somos, con todas nuestras peculiaridades y
peculiaridades, es el primer paso hacia el amor propio. En lugar de enfocarnos en nuestras
imperfecciones, celebremos nuestra singularidad.
Cuida de Ti Mismo: El amor propio se nutre cuando cuidamos de nuestro cuerpo y mente.
Establecer hábitos saludables, como una dieta balanceada, ejercicio regular y suficiente descanso,
contribuye significativamente a nuestra sensación de bienestar.
Fomenta Pensamientos Positivos: Cambiar la narrativa interna hacia pensamientos positivos es
crucial. Practicar la gratitud y el reconocimiento de nuestras propias fortalezas nos ayuda a
construir una autoimagen más positiva.
Establece Límites Saludables: Decir «no» cuando sea necesario y establecer límites saludables es
fundamental para proteger nuestra energía y preservar nuestro amor propio. Aprender a
priorizarnos no es egoísmo, sino una necesidad.
Cultiva Relaciones Positivas: Las relaciones saludables y positivas contribuyen enormemente a
nuestra autoestima. Rodearnos de personas que nos apoyen y nos alienten nos ayuda a crecer y a
sentirnos amados.
El Impacto de la Autoestima en la Vida Diaria
Una autoestima sólida no solo mejora nuestra relación con nosotros mismos, sino que también
influye en cómo enfrentamos los desafíos cotidianos. La confianza en nuestras habilidades nos
impulsa a perseguir metas, superar obstáculos y mantener relaciones más saludables.
Superando Obstáculos en el Camino del Amor Propio
Autocrítica Destructiva: La autocrítica excesiva puede ser un obstáculo importante. En lugar de
castigarnos por nuestros errores, aprendamos de ellos y recordemos que somos seres en
constante evolución.
Comparación Constante: Compararnos con los demás es una trampa fácil de caer. En lugar de
mirar hacia afuera, volvámonos hacia adentro y celebremos nuestro propio viaje, con todas sus
victorias y desafíos.
Miedo al Rechazo: El miedo al rechazo puede limitarnos en muchos aspectos. Recordemos que
nuestro valor no está determinado por la aceptación de los demás; valemos la pena simplemente
por ser quienes somos.
Un Amor Propio Duradero
El amor propio es un regalo que nos damos a nosotros mismos, un proceso continuo de
autodescubrimiento y aceptación. Al abrazar nuestro ser auténtico, construimos una base sólida
para enfrentar la vida con valentía y compasión, no solo hacia nosotros mismos, sino también
hacia los demás.
Este viaje puede no ser siempre fácil, pero cada paso nos acerca a una autoestima resplandeciente
y a una vida llena de amor propio.
[Link] 18 enero, 2024
¿Por qué no tengo amor propio?
Nuestra forma de relacionarnos con el resto y con nosotras no es innata, la hemos adquirido a lo
largo de nuestra vida, especialmente durante la infancia y adolescencia. Aprendemos a querer y a
querernos a través de nuestras figuras referentes.
Estas son algunas de las situaciones que pueden devaluar tu amor propio:
Que en tu entorno familiar tus cuidadoras tuvieran poco amor propio y crecieras heredando una
forma de tratarte atravesada por un autoconcepto bajo.
Que sufrieras maltrato por parte de estas personas. Ya sea por violencia física, psicológica,
absentismo, frialdad… Creciste sintiendo que no te valoraban y que no eras importante para las
personas más importantes para ti.
Consecuencias si no tengo amor propio
No quererte hace que, con el tiempo, se refuercen hábitos cada vez más complicados de deshacer:
Hablarte mal, invalidarte. Solo te criticas, pero eres mucho más: tienes virtudes, pasiones,
recuerdos y un futuro por descubrir.
Creer todo lo que dicen de ti. Mides tu valor a través de las opiniones de los demás sin
cuestionarlas. Revalorízate, obsérvate, conócete y ganarás confianza en ti misma.
Te resignas y los malos hábitos y las inseguridades ganan terreno.
Te exiges demasiado. Esto tampoco es lo mejor que puedes hacer por ti. Siempre se puede hacer
más y mejor, nunca llega el punto en el que te valoras y reconoces hasta donde has llegado. Si no
te quieres, si no tienes amor propio nunca serás suficiente para ti.
Lo que pasa si no tengo amor propio es que me siento más insegura, solas, con miedo, vergüenza
y culpabilidad constante. Este estado de vulnerabilidad expone a más abusos, porque la persona
no se cree con derecho a ser respetada y valorada.
Beneficios de quererte
Las personas con amor propio tienden a tener más bienestar, autoestima y felicidad. No tienen
miedo a expresar sus emociones y a conectar con sus vínculos. Gozan de mejor estabilidad
emocional y se atreven a aventurarse y triunfar. Dan lo mejor que tienen sin que eso se convierta
en una exigencia y sin una voz interna que teme y se amenaza a sí misma con el fracaso.
Su prioridad es crecer como personas y cuidar su salud (mental y física), permitiéndose hacer todo
aquello que disfrutan. Aceptan sus imperfecciones, gestionan bien sus emociones, se
responsabilizan y pueden poner límites.
Amor propio y relaciones
Hay una creencia que dice “si tú no te quieres quién te va a querer”. Es cierto que si tienes un
problema de confianza esto influirá en tu relación contigo misma y con los demás, pero una
persona puede ser amada incluso cuando ella misma no se quiere en ese momento. Muchas veces
los demás pueden ver en ti lo que tú no ves.
No iniciamos una relación con todos nuestros problemas resueltos. Si se enfoca bien, una pareja
es una oportunidad de crecimiento y de evolución en equipo. Lo que pasa al no tener amor propio,
es que tendemos a depender de nuestra pareja y es más fácil que caigamos en una relación donde
no nos valoran y hacen daño.
Recuerda que tú eres tu media naranja, el amor propio es el origen de todo tu amor.
Beatriz Pujante
Artículo escrito y revisado por Beatriz Pujante | Graduada en psicología, con n.º de colegiada
27435. 5 años de experiencia como psicóloga sanitaria, especializada en emergencias, terapia
sexual y trauma complejo. [Link]
El psicólogo y escritor Walter Riso defiende que en la escuela debería incorporarse dos nuevas
asignaturas: “Aprender a perder” y “Amor propio”. De esta forma podríamos enseñar a los niños,
las claves de las relaciones sanas, lejos de la dependencia emocional, el abuso y el sufrimiento.
“¿Por qué sufrimos tanto por amor? Sufrimos por los mitos, porque no son relaciones
democráticas, por la dependencia emocional. Tú no puedes negociar una relación afectiva cuando
ocurren dos cosas que van a afectar tu autoestima: la indiferencia y la pérdida de la confianza
básica”, explica Riso.
También la autoestima se puede enseñar desde la infancia, afirma el psicólogo, a través del
desarrollo de cuatro pilares: autoconcepto, autoimagen, autorrefuerzo y autoeficacia. Lejos del
egoísmo y la egolatría, el autocuidado sano permitirá una sociedad más fuerte, valiente y
resiliente.
Walter Riso es doctor en Psicología, especialista en Terapia Cognitiva y Máster en Bioética, con
más de 30 años de experiencia en el ámbito de la psicología clínica y la formación, a través de su
cátedra universitaria entre España y Latinoamérica. Es autor de más de 20 textos científicos y de
divulgación, traducidos a más de 10 idiomas, que le han convertido en autor superventas de títulos
como ‘Pensar bien, sentirse bien’, ‘Filosofía para la vida cotidiana’, o ‘Amar o depender’.
La gente va con la idea de que el amor es felicidad, y va con la idea de que el amor todo lo puede,
que el amor es incondicional, pues yo donde más desertores he visto es en el campo del amor.
Cuando es el amor hacia los hijos, hay un componente biológico, hay un componente de
«attachment» que llega de la filogénesis, y entonces el amor hacia los hijos sí es incondicional.
Entonces, ¿qué pasa? «¿Cómo hago para que mi hijo aprenda a amar?», me preguntan algunas
personas. Pues uno no puede enseñarle directamente a los hijos cómo amar, lo que puede hacer
es crear aprestamiento, y crear ciertas condiciones, para que cuando el muchachito o la
muchachita crezcan y se relacionen con alguien tenga ese sustento para relacionarse. Por ejemplo,
uno es entender el concepto de dignidad personal. El amor sano es digno, es decir, que tiene
límites. Y tiene límites cuando ya no te quieren, por ejemplo, cuando tu autorrealización no se
puede llevar a cabo, y tus principios. Entonces, si vos le enseñás a los niños que la dignidad es que
ellos no son un medio, no son un objeto, son un fin en sí mismo, como decía Kant, implica que
ellos van a tener unos valores y unos principios que no son negociables, ni siquiera por amor y por
encima del amor. Es que el amor no es de ninguna manera el valor más importante.
El cuidado de uno mismo y el cuidado de sí, no solamente es lavarse los dientes y comer bien, es
no lastimarte. Eso es fundamental para que los niños aprendan. Ustedes no deben dejar pasar que
si ven a su hijo o a su hija diciendo: «Soy un estúpido», y rayan porque no les sale bien una cuenta
en una tarea escolar o un dibujito, ahí los papás no se meten porque no les parece importante.
Ustedes no deben permitir ni deben aceptar por principio la autodestrucción del yo. ¿Por qué van
a aceptar eso? Claro que hay padres que lo impulsan, ¿no? Mi padre, yo era un muchacho que
sacaba nueve, ocho o nueve, siempre mi papá me decía: «¿Y por qué no diez?». Imagínense en el
refuerzo. El niño tiene que aprender a autoelogiarse, a autorreforzarse: «Lo hice bien». «Ah, no,
que eso es mucha condescendencia». No, eso es lo normal. El autoconcepto, eso es un pilar, ¿sí?, y
eso se forma. El niño no se educa en el colegio. El colegio te da información, pero la formación
verdadera… o te puede dar parte de la formación interpersonal, pero la formación personal, los
valores, lo que vale la pena, lo que importa para uno, lo aprendés de la casa
Plotino decía: quita, limpia, raspa… cuando vos cogés un
mármol, hay infinitas figuras en el mármol, tú puedes sacar la
figura que quieras, pero quiero leerles esta frasecita porque vale
la pena, a mí me ayudó muchísimo: «Regresa a ti mismo y mira,
si aún no te ves bello, haz como el escultor de una estatua que
debe llegar a ser hermosa: quita, raspa, pule y limpia hasta que
hagas aparecer un bello rostro en la estatua. También retira
todo lo superfluo, endereza todo lo que sea tortuoso, limpia todo
lo que esté oscuro. Abrillántala y no ceses de esculpir tu propia
estatua hasta que aparezca en ti…», oigan qué maravilla, «…el
divino esplendor de la virtud, hasta que veas la sabiduría en pie
sobre un sagrado pedestal», y pregunta: «¿Has llegado a eso?».
Extraordinario, es que eso es lo que tenemos que enseñar, a
hacer de nuestra vida una estética, o sea, una obra de arte.
¿Cómo me recupero? Pues vas a empezar a quitar. Olvídate de
aprender. Vas a empezar a quitar lo que no te sirve, lo que es
dañino, lo que es absurdo, lo que es peligroso: desaprender, sí
se puede desaprender. Eso es lo que decimos en terapia
cognitivo-conductual y lo hemos demostrado a través de miles y
miles de investigaciones, tú te acondicionas y te puedes
desacondicionar. Y eso se puede aprender. Pero siempre la idea
de fondo es quitar, quitar, no tanto poner, quitar, y construir tu
propia estatua.
[Link]
para-cuidar-tu-autoestima-walter-riso/#:~:text=Tambi%C3%A9n
%20la%20autoestima%20se%20puede,m%C3%A1s%20fuerte
%2C%20valiente%20y%20resiliente.
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