Conclave
Conclave
DEL CÓNCLAVE
• Cónclave.
• Elección del Romano Pontífice.
• Secreto en la Elección del Romano Pontífice.
• Cardenal.
• Colegio Cardenalicio.
• Sede apostólica vacante e impedida.
con la colaboración
de la Facultad de Derecho Canónico
de la Universidad de Navarra
[Link]
CONCILIOS PARTICULARES DGDC II
apostolorum, I, Paderbornae 1905; F. L. FERRARIS, Bi- institución del cónclave y de las distintas pie-
bliotheca canonica iuridica moralis theologica, II, zas del sistema electoral del Romano Pontí-
Romae 1886; L. CHIAPPETTA, Il Codice di Diritto Ca- fice, atendiendo a las necesidades del mo-
nonico. Commento giuridico-pastorale, I, Bologna
3 mento histórico concreto, estas bases no han
2011, 544-553; P. GASPARRI (a cura di), Codicis Iuris
Canonici Fontes, III, Romae 1933, 534-545; S. C. sufrido modificaciones esenciales. La regula-
BONICELLI, I concili particolari da Graziano a Trento. ción detallada, sistemática e integral del cón-
Studio sulla evoluzione del diritto della Chiesa la- clave vino con la constitución apostólica de
tina, Brescia 1971; J. I. ARRIETA, Instrumentos supra- san Pío X Vacante Sede Apostolica del
diocesanos para el gobierno de la Iglesia particular, [Link].1904, que puede considerarse como la
Ius canonicum 24 (1984) 607-647; J. B. D'ONORIO, codificación de derecho antiguo sobre la elec-
Les conciles particuliers après dix ans d'application ción del Papa. La regulación vigente sobre la
du code de droit canonique de 1983, en PC LEGUM elección del Romano Pontífice está contenida
TEXT (ed.), Ius in vita et in missione Ecclesiae, Città
en la Const. ap. Universi Dominici gregis de
del Vaticano 1994, 593-603.
Juan Pablo II del [Link].1996 (AAS 88 [1996]
Luigi SABBARESE 305-343, en adelante UDG, con modificaciones
posteriores hechas por Benedicto XVI en el
CÓNCLAVE M.P. Constitutione apostolica del [Link].2007,
AAS 99 [2007] 776-777). Estas leyes son acom-
Vid. también: COLEGIO CARDENALICIO; ELECCIÓN DEL
pañadas por el libro litúrgico Ordo rituum con-
ROMANO PONTÍFICE; SECRETO EN LA ELECCIÓN DEL
ROMANO PONTÍFICE clavis editado (en forma bilingüe latín-ita-
liano) por la Oficina de las Celebraciones
SUMARIO: 1. La normativa. 2. El lugar del cón- Litúrgicas del Sumo Pontífice en 2000 (en ade-
clave. 3. Los participantes en el cónclave. 4. Desa-
lante ORC), y aprobado por Juan Pablo II el
rrollo del cónclave. 5. Dimensión espiritual del
cónclave. [Link].1998.
La legislación sobre el cónclave y la provi-
El cónclave es la asamblea de los cardenales sión del oficio primacial es competencia exclu-
reunidos para la elección del Romano Pontí- siva del Romano Pontífice, ya que regula el
fice, según el sistema determinado por la ley modo de proceder en un importantísimo y
especial. Se entiende también por cónclave el muy delicado momento de la vida de la Igle-
lugar cerrado sometido al régimen jurídico es- sia, posee rango constitucional y tiene carácter
pecial, en el que se celebran los actos de elec- especial respecto a la normativa canónica co-
ción (el Ordo rituum conclavis habla del rito De mún sobre la provisión de oficios eclesiásticos.
ingressu in conclave, cf n. 6, 26-46). Las normas 2. El lugar del cónclave
de procedimiento, disciplinarias, penales y li- Tradicionalmente la noción de cónclave es-
túrgicas que regulan el cónclave forman un taba estrechamente vinculada con el enclaus-
sistema integral que tiende a proteger la liber- tramiento de los electores en un lugar cerrado
tad de los electores e inmunidad ante las inde- (esta característica de clausura –«bajo llave»–
bidas intromisiones externas, y al mismo es expresada por su significado etimológico:
tiempo garantizar que este acto se desarrolle cum clave). De ahí la definición que contenía
en el contexto del retiro sagrado que debe la Const. ap. Romano Pontifici eligendo del
acompañar la elección del Sucesor de Pedro. 1.X.1975: «Por cónclave se entiende el am-
1. La normativa biente bien determinado, casi con carácter de
El instituto del cónclave, con su nota carac- retiro sagrado, donde, después de haber invo-
terística de la reclusión de los electores, fue cado al Espíritu Santo, los cardenales electores
instituido formalmente por el Papa Gregorio eligen al Sumo Pontífice, y donde ellos, junto
X en la Const. ap. Ubi periculum en el II Conci- con los oficiales y ayudantes, además de los
lio de Lión en el año 1274, tras la prolongada eventuales conclavistas, permanecen día y no-
elección del mismo Gregorio X. En esta ley se che hasta que se ha hecho la elección, sin co-
configuraron las líneas generales de esta insti- municación alguna con personas o cosas aje-
tución (un lugar físicamente cerrado, la prohi- nas». En la vigente legislación, esta noción
bición de mantener contactos externos, la elec- tradicional ha evolucionado de tal modo que
ción del futuro Papa que debía ser el único fin ya no se exige que los participantes del cón-
y la única ocupación de los cardenales electo- clave permanezcan aislados «día y noche» en
res). A pesar de la evolución posterior de la el mismo edificio cerrado por dentro y por
426
DGDC II CÓNCLAVE
fuera, tal como estaba minuciosamente pre- quier modo relativo, directa o indirectamente,
visto en la regulación anterior, si bien no se a la elección del Sumo Pontífice. Para este fin
ha renunciado a su estructura sustancial cuya deben hacerse precisos controles, incluso con
finalidad es garantizar el ambiente de reli- la ayuda de personas de probada confianza y
gioso aislamiento y secreto necesario para lle- capacidad técnica, para que en la Capilla Six-
var al cabo la elección del Romano Pontífice, tina no se produzca instalación subrepticia de
adaptando al mismo tiempo todas las exigen- cualquier medio audiovisual de grabación y
cias a las nuevas condiciones de conveniente transmisión al exterior, tanto al comienzo
acomodación y permanencia. como una vez iniciado el cónclave (cf UDG
El cambio más significativo en la regulación 51, 55). Durante las sesiones de votación, to-
del instituto del cónclave efectuado en la vi- das las puertas de la Capilla Sixtina han de
gente regulación se ha debido al nuevo sis- permanecer cerradas y debe ponerse guardia
tema de alojamiento de los cardenales elec- a cada ingreso (cf ORC 44). Igualmente desde
tores. Han de hospedarse en el edificio deno- el comienzo del proceso de la elección hasta
minado Domus Sanctae Marthae (cf UDG 42) el anuncio público de la elección del Sumo
dentro de la Ciudad del Vaticano (anterior- Pontífice deben estar cerrados a las personas
mente los apartamentos se improvisaban en el no autorizadas los locales de la Residencia de
Palacio Apostólico). En cambio, las votaciones Santa Marta, como también las zonas destina-
han de desarrollarse exclusivamente en la Ca- das a las celebraciones litúrgicas. La función
pilla Sixtina «donde todo contribuye a hacer de la custodia interna del cónclave es confiada
más viva la presencia de Dios, ante el cual al cardenal camarlengo con sus tres cardenales
cada uno deberá presentarse un día para ser asistentes y la externa al sustituto de la Secre-
juzgado» (UDG, Proemio). Así que desde el taría de Estado (cf UDG 43, 51, 55).
punto de vista espacial se celebran los actos La regulación vigente no contempla la si-
del cónclave dentro de los límites de la Ciu- tuación en la que el cónclave debiera cele-
dad del Vaticano en los lugares y edificios de- brarse en otro sitio que la Ciudad del Vaticano
terminados, cerrados a los extraños (cf UDG y la Capilla Sixtina.
41). En consecuencia, se puede hablar de dos 3. Los participantes en el cónclave
ámbitos de actividades: el lugar de las vota- En los actos de voto propiamente dichos
ciones con secreto y control muy rigurosos, y que se realizan en la Capilla Sixtina, pueden
el lugar del alojamiento de los cardenales elec- participar exclusivamente los cardenales elec-
tores y de los otros admitidos: la Domus Sanc- tores, tal y como viene determinada su condi-
tae Marthae. ción en las prescripciones de la UDG: son
Tal determinación de los lugares en los que aquellos miembros del colegio cardenalicio
están presentes los cardenales electores y la que no han cumplido los 80 años en el día en
discontinuidad entre el local de alojamiento y que la Sede Apostólica queda vacante, y no
el sitio de las votaciones, conlleva importantes han sido canónicamente depuestos ni han re-
consecuencias y tareas organizativas, dada la nunciado, con el consentimiento del Romano
obligación de guardar el secreto y asegurar la Pontífice, a la dignidad cardenalicia (cf UDG
protección de los electores de las influencias 33, 36). La señal indicativa de la determina-
externas. Surge pues la necesidad de sincroni- ción del colegio electoral es la admonición ex-
zar las actividades concernientes a la elección tra omnes!, hecha por el maestro de las celebra-
del Sumo Pontífice con la actividad de las ofi- ciones litúrgicas pontificias (cf UDG 52).
cinas de la Santa Sede en el período del cón- Pronunciada esta orden, todos los ajenos al
clave; sobre todo de asegurar la debida pre- cónclave (con excepción de dos personas que
caución y reserva durante el traslado de los lo hacen en un momento posterior, cf UDG 54)
electores desde el lugar de su alojamiento deben abandonar Capilla Sixtina.
hasta la sede de las votaciones (cf UDG 43, Otras personas que participan en algunos
45). actos del cónclave, tienen acceso a los electo-
La Capilla Sixtina en el Palacio Apostólico, res o se admite su presencia en los lugares ce-
donde de desarrollan las votaciones, es el lu- rrados a los no autorizados, para atender las
gar absolutamente reservado hasta el final de necesidades relacionadas con el desarrollo de
la elección, de tal modo que se asegure el total la elección, excluidas las votaciones en sentido
secreto de lo que allí se haga o diga de cual- propio en la Capilla Sixtina, son las siguientes:
427
CÓNCLAVE DGDC II
el secretario del colegio cardenalicio que actúa En el día previsto para el inicio del cónclave
de secretario de la asamblea electiva; el maes- los cardenales electores participan en una so-
tro de las celebraciones litúrgicas pontificias lemne celebración eucarística con la misa vo-
con dos ceremonieros y dos religiosos adscri- tiva Pro eligendo Papa (por regla general, en la
tos a la Sacristía Pontificia; un eclesiástico asis- Basílica de San Pedro en el Vaticano por la
tente del cardenal decano; y además un ecle- mañana, pero no se excluye otro lugar y mo-
siástico que predica una meditación a los mento del día). Por la tarde del mismo día los
cardenales electores inmediatamente antes de electores van en solemne procesión desde la
la primera votación, algunos confesores con el Capilla Paulina, invocando con el canto del
conocimiento de varios idiomas, dos médicos, veni Creator la asistencia del Espíritu Santo, a
los peritos que llevan a cabo el control técnico la Capilla Sixtina del Palacio Apostólico,
con relación al secreto del cónclave, funciona- donde han de celebrarse las votaciones (cf
rios de guardia, personal logístico, servicio de UDG 49, 50). En la Capilla Sixtina los electores
comedor y de limpieza, conductores responsa- prestan el juramento prescrito y –oída una
bles del transporte de los electores al Palacio meditación sobre el gravísimo deber que les
Apostólico (cf UDG 13/d, 46, 54, 55). Todos incumbe y, por tanto, sobre la necesidad de
los que forman el personal auxiliar deben ser proceder con recta intención por el bien de la
autorizados previamente por el cardenal ca- Iglesia universal solum Deum prae oculis haben-
marlengo con sus tres asistentes y prestar el tes– proceden a los escrutinios (cf UDG 52-53),
juramento previsto en la UDG 48. Estas perso- cuyo desarrollo es detalladamente prescrito
nas deben estar disponibles y por tanto –por en las normas de la UDG.
lo menos algunas de ellas– alojadas en la Resi- Durante el cónclave se prohíben contactos
dencia de Santa Marta o en el territorio de la de los electores con el exterior. Tampoco se ad-
Ciudad del Vaticano. mite el uso de medios de comunicación como
La normativa vigente no hace mención al- prensa diaria y periódica, radio, televisión, in-
guna de los conclavistas: es decir, los eclesiásti- ternet, etc. (cf UDG 57). No está prohibido el
cos o laicos que, conforme a las legislaciones libre intercambio de opiniones entre los elec-
anteriores, acompañaban a los electores den- tores, que es uno de los medios previstos para
tro de la clausura del cónclave. Su número fue llegar a la elección.
disminuyendo paulatinamente, sea por exi- Cada día han de hacerse dos votaciones por
gencias del secreto, sea simplemente por falta la mañana y dos por la tarde (cf UDG 63). La
del sitio adecuado en el Palacio Apostólico. Se duración del cónclave no puede estar prevista.
permite, en cambio, que, si lo exigen razones En principio, han de realizarse tantos sufra-
de salud, cada cardenal pueda tener consigo gios como sean necesarios para que un candi-
un enfermero, alojado en la Casa de Santa dato alcance la mayoría cualificada de los dos
Marta (cf UDG 42). El término de conclavistas tercios de votos (cf UDG 62). El sistema electo-
sin embargo sigue hoy en uso para indicar ral del Papa prevé, sin embargo, algunos ins-
todo el personal auxiliar presente en el trumentos para superar la prolongación exce-
cónclave. siva de la elección (cf UDG 74-75 con las
4. Desarrollo del cónclave modificaciones hechas por el M.P. Constitu-
El cónclave debe comenzar transcurridos tione apostolica del [Link].2007). El cónclave
quince días desde el inicio de la Sede vacante, concluye inmediatamente después de que el
con la posibilidad de que el colegio de los car- nuevo Sumo Pontífice elegido haya dado el
denales retrase el comienzo de la elección, consentimiento a la elección, salvo que él
pero no más que veinte días desde el mo- mismo disponga otra cosa (cf UDG 91). El
mento en que la Sede Apostólica esté legítima- maestro de las celebraciones litúrgicas ponti-
mente vacante (cf UDG 37, 49). Para tratar y ficias, que actúa de notario, extiende el acta
preparar convenientemente la elección del Ro- auténtica de la aceptación y del nombre ele-
mano Pontífice sirven las reuniones de los car- gido por el Papa (cf ORC 61). Si el elegido no
denales –congregaciones generales y particu- tuviera el carácter episcopal, una vez dado su
lares– celebradas diariamente desde el asentimiento, habría de ser inmediata y so-
comienzo de la sede vacante hasta el inicio del lemnemente ordenado obispo (cf UDG 88;
cónclave que sustituye estas reuniones (cf ORC 9, 64-65). Si resultara elegido alguien que
UDG 7-13). residiera fuera de la Ciudad del Vaticano, el
428
DGDC II CÓNCLAVE
429
DGDC III ELECCIÓN DEL ROMANO PONTÍFICE
derecho de educar cristianamente a la prole tintas épocas: la elección o, mejor dicho, pro-
(cc. 793 § 1, 795); esta formación integral in- clamación del Obispo de Roma por el clero y
cluye el educar para la libertad de elegir el el pueblo de la Urbe durante el primer mile-
propio estado de vida (GS 52a). Por otra parte, nio, intervenciones frecuentes del poder civil
se afirma la responsabilidad de toda la comu- en los primeros siglos del Imperio romano-
nidad en la formación de los contrayentes (c. cristiano y la confirmación imperial del Pontí-
1063). fice elegido en el Imperio de los reyes alema-
nes, la reserva de la elección del Romano Pon-
Bibliografía
D. CENALMOR, Límites y regulación de los dere- tífice a unos pocos y autorizados miembros
chos de todos los fieles, Fidelium iura 5 (1995) del clero romano, o sea los cardenales (obis-
145-172; D. CENALMOR-J. MIRAS, El derecho de la pos, con aprobación posterior por los demás
Iglesia. Curso básico de derecho canónico, Pam- cardenales y aclamación por el pueblo, sin de-
plona 22005; C. J. ERRÁZURIZ, Corso fondamentale recho de oposición de parte del emperador),
sul diritto nella Chiesa. Introduzione. I soggetti ec- hecha por Nicolás II (Decr. In nomine Domini
clesiali di diritto, Milano 2009; J. HERVADA, Ele- del año 1059). Otro momento significativo fue
mentos de derecho constitucional canónico, Pam- el establecimiento en el Concilio Lateranense
plona 22001; IDEM, sub c. 219, Código de Derecho
III (1179), de una norma que ha llegado hasta
Canónico. Edición bilingüe y anotada, Pamplona
7
2007, 205; R. KASLYN, sub c. 219, en NCommen- hoy: la elección se reserva al colegio cardenali-
tary 2000, 276-277; D. TIRAPU, Los derechos del cio (ya sin distinción de órdenes), y es elegido
fiel como condición de dignidad y libertad del pue- Papa aquel que obtiene los dos tercios de
blo de Dios, Fidelium iura 2 (1992) 31-54; P. J. sufragios.
VILADRICH, Teoría de los derechos fundamentales El sistema de la elección del Romano Pontí-
del fiel. Presupuestos críticos, Pamplona 1969. fice se ha consolidado en el siglo XX, sobre todo
David ALBORNOZ PAVIŠIC, SDB a partir de la Const. ap. Vacante Sede Apostolica
de S. Pío X ([Link].1904), que constituía la pri-
mera regulación sistemática de la sede vacante
ELECCIÓN DEL ROMANO y de la elección del Romano Pontífice, siendo de
PONTÍFICE facto una codificación de todo el derecho ante-
Vid. también: CAMARLENGO [CARDENAL]; COLEGIO rior al respecto. Las leyes promulgadas poste-
CARDENALICIO; CÓNCLAVE; PROTODIÁCONO [CARDE- riormente, sobre todo las constituciones apos-
NAL]; SECRETO EN LA ELECCIÓN DEL ROMANO PONTÍ- tólicas de Pío XII (Vacantis Apostolicae Sedis, del
FICE; SEDE APOSTÓLICA VACANTE E IMPEDIDA [Link].1945) y Pablo VI (Romano Pontifici eligendo,
SUMARIO: 1. Breve síntesis histórica y la norma- del 1.X.1975) eran solamente actualizaciones
tiva vigente. 2. Los electores del Romano Pontífice. de ciertos puntos de la constitución de S. Pío X,
3. La libertad de elección. 4. El procedimiento de según las necesidades del día, sin cambiar sus-
la elección. 5. La mayoría de votos requerida. 6. tancialmente su estructura fundamental.
El fin de la elección. La regulación vigente de la elección del Ro-
mano Pontífice está contenida en la Const. ap.
La provisión de la Sede Apostólica me- Universi Dominici gregis de Juan Pablo II del
diante la elección canónica no es una exigen- [Link].1996 (AAS 88 [1996] 305-343, en adelante
cia del derecho divino, sino una opción consi- UDG, con modificaciones posteriores hechas
derada óptima para la Iglesia e históricamente por Benedicto XVI en el M.P. Constitutione
confirmada. Es pacíficamente admitido en la Apostolica, del [Link].2007, AAS 99 [2007] 776-
Iglesia católica que al Sumo Pontífice –y exclu- 777). Estas leyes son acompañadas por el libro
sivamente a él– atañe definir los modos de la litúrgico Ordo Rituum Conclavis, editado (en
designación del Obispo de Roma. forma bilingüe latín-italiano) por la Oficina de
La elección del Papa se lleva a cabo en el las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontí-
cónclave, cuyo fin es garantizar la libertad de fice (Civitate Vaticana 2000; en adelante ORC),
este acto y el clima del recogimiento espiritual y aprobado por Juan Pablo II el [Link].1998.
en el que se realiza.
La regulación de la elección del Papa es una
1. Breve síntesis histórica y la normativa lex specialis respecto a las normas que regulan
vigente la elección canónica en general (cc. 164-179).
Históricamente la provisión del oficio pri- Por tanto, las prescripciones del código no
macial adoptaba formas muy diversas en dis- pueden aplicarse sin más a la provisión de la
573
ELECCIÓN DEL ROMANO PONTÍFICE DGDC III
Sede Romana, teniendo éstas solamente un ca- antes del día de la muerte del Sumo Pontífice o
rácter supletorio frente a las normas de la del día en el cual la Sede Apostólica quede va-
UDG, que han de considerarse preponderan- cante, hayan cumplido 80 años de edad (cf
tes (cf c. 164). Algunos juzgan que en general UDG 33). La consecuencia inmediata de eso es
es imposible la aplicación supletoria de aque- que no existe ya una identidad entre el colegio
llos cánones del CIC a los que la UDG explíci- cardenalicio y el colegio electoral del Papa. Esta
tamente no remita. Hay que notar, sin em- limitación –introducida por el M.P. Ingravescen-
bargo, que la UDG en modo alguno remite a tem aetatem del [Link].1970, y por la razón indi-
la regulación de las elecciones contenida en el cada más arriba recibida por algunos como
CIC, pero tampoco ofrece soluciones adecua- muy controvertida– es explicada en el proe-
das para algunos casos problemáticos que mio a la UDG como consecuencia del deseo
puedan darse en la elección del Papa (cf por «de no añadir al peso de tan venerable edad
ejemplo, cc. 166 §§ 2 y 3; 169; 171 § 1, 1º, 2º, 4º la ulterior carga constituida por la responsabi-
y § 2). Así que, en defecto de una reglamenta- lidad de la elección de aquél que deberá guiar
ción más precisa, parece que a la elección del el rebaño de Cristo de modo adecuado a las
Romano Pontífice son aplicables los requisitos exigencias de los tiempos».
comunes para las elecciones canónicas, con tal El número de los electores no debe superar
de que no haya regulación especial. a los 120 (cf UDG 33). Sin embargo, la supera-
2. Los electores del Romano Pontífice ción de este límite no podría ser causa de una
eventual pérdida de la condición de elector
A pesar de algunos intentos, de los años se-
por algún cardenal. Con todo, el número indi-
tenta del siglo XX, de cambiar o extender el
cado es normalmente tomado en considera-
gremio de los electores, la UDG (cf proemio y
ción por el Papa a la hora de crear nuevos
n. 33) confirma la milenaria praxis de reservar
miembros del colegio cardenalicio, ajustando
la elección del Papa exclusivamente al colegio
los nombramientos al número de cardenales
cardenalicio, que es al mismo tiempo y de al-
que no sobrepasa la edad señalada. No obs-
guna manera la confirmación de la tradición
antiquísima de la competencia del clero de la tante, el Papa, que es el dominus canonum, po-
Urbe, representado justamente por el colegio dría crear mayor número de cardenales sin
de los cardenales «de la Santa Iglesia Ro- que esto constituyera algún obstáculo para la
mana» e indicación de la universalidad de la participación activa de todos ellos en el
Iglesia, reflejada en la composición misma del cónclave.
colegio cardenalicio, formado por purpurados No tienen, en cambio, derecho de voz activa
de todos los continentes. Esta constitución del los cardenales llamados in pectore, cuyos nom-
cuerpo electoral expresa la unión que se da en bres aún no se han hecho públicos (cf c. 351
el oficio primacial, siendo el Papa el Obispo §§ 2 y 3).
de Roma y pastor de la Iglesia universal. El No hay certeza de cuáles serían las conse-
derecho activo de elegir al Sumo Pontífice es cuencias de la eventual no admisión ilegítima
un elemento constitutivo de la función carde- de un cardenal elector al sufragio. Conforme
nalicia, hasta tal punto que entra en la defini- al derecho común, en tal circunstancia no se
ción legal del colegio de cardenales (cf c. 349). produciría ex lege la nulidad de la elección (cf
Por eso las eventuales limitaciones de este de- c. 166 § 2), con tal de que no se hubiera prete-
recho personal –que es a la vez un grave deber rido más de la tercera parte de los electores (cf
(cf UDG 38)– han de considerarse excepciona- c. 166 § 3); pero, según parece, la ley especial
lísimas y deben interpretarse estrictamente (cf sanciona con nulidad cualquier exclusión,
UDG 36, 39-40). Así que «un cardenal elector aunque fuera sólo un cardenal ilegalmente no
no puede ser excluido de la elección, activa o admitido (cf UDG 76). En cambio, la UDG 40
pasiva, por ninguna causa o razón» (UDG 35), prevé explícitamente la posibilidad de que al-
ni siquiera por sanciones canónicas, por más gún cardenal elector se niegue libremente a
rigurosas que fuesen –es una excepción de la tomar parte en la elección desde el inicio o
disciplina común (cf c. 171 § 1, 3º)–, exceptua- desista en el curso del cónclave. En tal caso
das la deposición legítima o la renuncia vo- –que sería una conducta reprochable, dada la
luntaria aceptada por el Papa (cf UDG 36). obligación seria de participar– el desisti-
No obstante, de la elección del Romano Pon- miento no impediría el comienzo o segui-
tífice son excluidos aquellos cardenales que, miento de los trabajos de la elección, sin que
574
DGDC III ELECCIÓN DEL ROMANO PONTÍFICE
el elector pudiera ser posteriormente readmi- el libre intercambio de opiniones de los electo-
tido. Pero si la ausencia hubiera sido moti- res sobre la elección. Son al mismo tiempo
vada por una enfermedad u otra causa grave, prohibidas e inválidas las «capitulaciones», o
reconocida por la mayoría de los electores, po- sea, promesas tomadas de común acuerdo an-
dría regresar para volver a tomar parte en la tes de la elección, obligándose a cumplirlas en
elección. el caso de que uno de ellos sea elevado al Pon-
tificado (cf UDG 82).
3. La libertad de elección
Los electores son al mismo tiempo exhorta-
La reserva al colegio cardenalicio de la elec-
dos a no dejarse llevar por simpatías o aver-
ción del Papa expresa el deseo de garantizar
siones, ni dejarse influir por la posible presión
la libertad de proveer la sede romana de
de grupos, sugerencias de medios de comuni-
modo ajeno a toda influencia extraeclesial; so-
cación, por la violencia, temor o afán de popu-
bre todo se trata de excluir intervenciones del
laridad (cf UDG 83). La libertad de elección
poder secular. En virtud de la Constitución
del Romano Pontífice es protegida también
apostólica de S. Pío X Commissum nobis del
por la obligación de guardar el riguroso se-
20.I.1904, quedaron abolidos los derechos de
creto en el cónclave, con detalladas normas al
veto civil o «exclusiva», pretendidos por las
respecto contenidas en la UDG.
cabezas de algunos Estados católicos, faculta-
des nunca formalmente reconocidas, pero to- 4. El procedimiento de la elección
leradas por la Iglesia. Se entendía por ellos La UDG contiene normas muy detalladas
una declaración solemne, de ordinario hecha que regulan el procedimiento electoral del Ro-
por escrito por un cardenal en nombre del rey mano Pontífice. La razón de esta minuciosi-
o emperador, en contra de un determinado dad radica en el deseo del legislador de redu-
candidato, que en consecuencia no era to- cir al mínimo las lagunas legales y no dejar
mado en cuenta en la elección. Fue precisa- espacios abiertos a posibles dudas e interpre-
mente el cónclave en que resultó elegido S. taciones en una materia y momento tan deli-
Pío X, en 1903, cuando por última vez en la cados. La modificación o sustitución de las
historia de las elecciones pontificias se puso normas o modalidades de la elección, o bien
en nombre de Austria el veto contra uno de su inobservancia, son sancionadas con la nuli-
los candidatos. En la UDG 80, ratificando dad ipso iure de tal deliberación (cf UDG 54) o
cuanto sancionaron leyes anteriores, se castiga de la elección misma (cf UDG 76), sin que sea
con la excomunión latae sententiae a cualquiera requerida la declaración de la nulidad de
de los participantes del cónclave –no sólo car- parte de autoridad alguna.
denales electores– que acepte «de parte de Juan Pablo II en el proemio a la UDG –invo-
cualquier autoridad civil, el encargo de propo- cando razones de seguridad jurídica y respon-
ner el veto o la llamada exclusiva, incluso bajo sabilidad de cada miembro del numeroso co-
la forma de simple deseo», antes o durante la legio electoral– declaró abolidos dos modos
elección. Esta prohibición se extiende «a todas de elección del Papa de los tres que existían
las posibles interferencias, oposiciones y de- históricamente: el llamado per inspirationem
seos, con que autoridades seculares de cual- seu acclamationem, que suponía la elección del
quier nivel o grado, o cualquier grupo o per- Pontífice por unanimidad y de viva voz, sin
sonas aisladas, quisieran inmiscuirse en la acuerdos previos y sin las formalidades pro-
elección del Pontífice». pias del escrutinio, «como inspirados por el
Otros instrumentos que tienden a asegurar Espíritu Santo», y el llamado per compromis-
la libertad de la elección del Papa es la prohi- sum, o sea, la atribución unánime del derecho
bición –bajo pena de nulidad de tales compro- a elección a un grupo reducido de electores,
misos– de hacer pactos y prometer votos, aquí llamados compromisarios, para salir de
mientras viva el Pontífice, sobre la elección de una situación de bloqueo (cf también cc. 174-
su sucesor (cf UDG 79). También en el cón- 175, 180 § 2). Desde la legislación de S. Pío
clave es nula –y castigados sus autores con la X, fue también suprimida una variante de la
excomunión latae sententiae– cualquier forma elección por escrutinio, llamada accesión, que
de «pactos, acuerdos, promesas u otros com- constituyó históricamente un modo de alcan-
promisos de cualquier género, que los puedan zar la mayoría requerida y que consistía en
obligar a dar o negar el voto a uno o a algu- cambio de voto en la segunda vuelta y acce-
nos» (cf UDG 81). Se permite, por otra parte, sión a cualquier candidato que en la primera
575
ELECCIÓN DEL ROMANO PONTÍFICE DGDC III
hubiera obtenido al menos un voto. Así que cónclave o el siguiente, cf UDG 63 y 72) no se
el único modo de elección del Romano Pontí- hubiera alcanzado resultado positivo y el
fice es el escrutinio, puesto que «esta forma Papa no fuera elegido, se pasa obligatoria-
asegura, mejor que ninguna otra, transparen- mente a la forma extraordinaria de elección,
cia, rectitud, simplicidad, comprensión y, so- que es el balotaje entre los dos cardenales (así
bre todo, una participación cierta y construc- en la UDG, aunque tal vez sería mejor llamar-
tiva de todos y cada uno de los Padres los «candidatos»), que en el escrutinio prece-
cardenales» (UDG, preámbulo). dente hubieran obtenido el mayor número de
Los escrutinios han de empezar ordinaria- los votos (cf UDG 75, tras su modificación por
mente quince días después de la muerte del el M.P. Constitutione Apostolica del [Link].2007).
Pontífice, con la posibilidad de retrasar el co- En los escrutinios efectuados según esta mo-
mienzo de los actos de la elección, pero no dalidad ambos candidatos no gozan de voz
más allá del vigésimo día (cf UDG 49). Para activa, o sea, ya no pueden votar, lo cual con-
el inicio solemne del cónclave y las sesiones lleva la necesidad de hacer nuevo cálculo de
sucesivas de la elección son previstos en el la mayoría exigida, sustrayendo dos electores
ORC distintos actos de carácter litúrgico que de la base sobre la que ésta se forma. Esta es
expresan la dimensión religiosa de la elección la única posibilidad prevista en la UDG para
del sucesor de Pedro. aplicarla –forzosamente, en contraste con la
El desarrollo de la elección y el procedi- normativa anterior, donde este recurso era fa-
miento que debe guardarse en los escrutinios cultativo– en la situación de crisis electoral.
es prescrito con detalle en la UDG 64-73: la La elección del Romano Pontífice es una
preparación y distribución de las papeletas, su elección constitutiva: no requiere confirma-
forma, modo de rellenarlas, la recogida y el ción de nadie, pero se perfecciona con la acep-
recuento de los votos por los escrutadores de- tación del elegido, a quien la pide el cardenal
signados anteriormente para este fin (en su decano en nombre de todos los electores. En
caso con la ayuda de los «infirmarii», si hu- este acto el nuevo Papa escoge el nombre con
biera electores enfermos en sus habitaciones), el que quiere ser llamado y el maestro de las
el control de los votos y la quema de las pape- celebraciones litúrgicas pontificias, actuando
letas terminado cada uno de los sufragios. de notario, levanta acta, con dos ceremonieros
Todo cardenal elector presente en el cónclave en calidad de testigos, (cf UDG 87; ORC 58-
está obligado a votar: ha de hacerlo de manera 61). El n. 86 de la UDG contiene una exhorta-
visible (aunque el voto mismo debe ser se- ción al elegido a que no renuncie al ministerio
creto), pronunciando la fórmula prescrita al al que es llamado.
depositar su papeleta, así que no se considera 5. La mayoría de votos requerida
la posibilidad de abstenerse del voto –volun- Para la elección del Papa se exige tradicio-
tariamente no acudir a la urna– (cf UDG 66). nalmente la obtención de una mayoría de los
En cambio, no se excluyen votos en blanco, o dos tercios de los votos de los cardenales pre-
sea realizar el acto del voto sin manifestar cuál sentes. Tal determinación, en el año 1179, de
es el candidato. la mayoría cualificada se debió al antiguo sis-
No hay límite en el número de las votacio- tema de elección por la maior et sanior pars,
nes, que han de hacerse cuatro cada día (dos que con frecuencia obligaba a recurrir a la ins-
por la mañana y dos por la tarde, cf UDG 63). tancia superior para arbitrar en las controver-
En principio han de realizarse tantas votacio- sias sobre el resultado de la elección. Ya que
nes cuantas sean necesarias, hasta que el Ro- no hay instancia superior que pudiera ratificar
mano Pontífice quede elegido por la mayoría la elección del Obispo de Roma, la introduc-
cualificada que es requerida. El libre intercam- ción de la mayoría cualificada constituía una
bio de opiniones entre los electores, los días presunción de que la mayoría de dos tercios
de reflexión y oración, las exhortaciones espi- es siempre sanior y el elegido por ella ha de
rituales predicadas durante el cónclave (cf ser admitido en todas las Iglesias. El concepto
UDG 74), son los medios previstos con el fin de la mayoría cualificada fue posteriormente
de ayudar a que los cardenales electores lle- recibido, a través del derecho canónico, en los
guen a un acuerdo. No obstante, si en los 34 ordenamientos civiles.
o 33 escrutinios (según se haya realizado la La mayoría requerida en el sistema electoral
primera votación el día de la inauguración del del Romano Pontífice se calcula respecto al
576
DGDC III ELECCIÓN DEL ROMANO PONTÍFICE
577
ELECCIÓN DEL ROMANO PONTÍFICE DGDC III
578
DGDC VII SECRETO EN LA ELECCIÓN DEL ROMANO PONTÍFICE
183
SECRETO EN LA ELECCIÓN DEL ROMANO PONTÍFICE DGDC VII
cial importancia entre varias prescripciones más frecuencia y con más insistencia que las
canónicas sobre el secreto. La obligación de legislaciones anteriores, trata de preservar la
guardar el secreto tiene una dimensión doble: violación del secreto a través de modernos y
jurídica y moral y vincula en ambos fueros: sofisticados medios audiovisuales de comuni-
externo e interno («graviter onerata ipsorum cación y transmisión de datos de cualquier
conscientia», UDG 60), siendo obligación de tipo.
carácter moral y jurídico.
2. El contenido del secreto y las personas
1. La «ratio» de la obligación obligadas a guardarlo
La institución del secreto en la elección del La obligación de observar con la máxima
Papa, además de respetar el carácter sagrado fidelidad el secreto –con cualquier persona y
del cónclave y favorecer el clima de profunda de cualquier modo: «de palabras, escritos, se-
espiritualidad, recogimiento religioso y ora- ñales, o cualquier otro medio» (cf UDG 59)–
ción, tiende a proteger la mayor libertad de este concierne sobre todo a los cardenales reunidos
acto ad intra y ad extra: conseguir la inmunidad en el cónclave, no solamente a los electores (cf
de los cardenales electores de las intromisiones UDG 52-53), sino también a aquellos cardena-
indebidas de parte de personas, instituciones y les octogenarios que participarían en las con-
sociedades extraeclesiales (intereses políticos, gregaciones preparatorias, sin tomar parte ac-
medios de comunicación, etc.), y también ase- tiva en la elección misma (cf UDG 7, 12 y 59).
gurar el pacífico ejercicio del munus petrinum Los destinatarios de este precepto son tam-
por el futuro Papa, para que no se vea amena- bién todas las personas autorizadas a estar
zado por las presiones que puedan eventual- presentes durante la elección (secretario del
mente surgir de cualquier forma de las circuns- colegio cardenalicio, eclesiástico asistente del
tancias de la elección. Aunque actualmente la cardenal decano, responsables de las celebra-
amenaza de intervenciones del poder secular ciones litúrgicas, confesores, médicos, perso-
en las elecciones del Romano Pontífice es in- nal de comedor y de limpieza, cf UDG 47-48),
comparablemente menor que en los siglos pa- si fueran informadas sobre algo que está so-
sados, no puede olvidarse que precisamente en metido al secreto.
este peligro hay que ver la ratio de la reclusión El contenido del secreto que ha de mante-
de los electores en el cónclave establecida en la nerse es indicado en las normas de la UDG y
Const. Ubi periculum por Gregorio X en el II en las fórmulas del juramento que prestan los
Concilio de Lión (1274) y sobre todo la regula- cardenales electores y los demás oficiales y
ción integral de la elección del Papa –con las ministros mencionados. La obligación del se-
detalladas prescripciones sobre el riguroso se- creto no comprende todo lo materialmente
creto– hecha por S. Pío X en la Const. ap. Va- ocurrido en el cónclave, sino que se restringe
cante Sede Apostolica de [Link].1904 (Pii X Ponti- a los asuntos que atañen directa o indirecta-
ficis Maximi Acta, III [1908] 239-288), tras el mente a las votaciones, máxime a todo lo que
último intento formal de oponer veto de parte ocurre en el lugar de la elección y concierne a
de la potestad civil en la elección del Sucesor los escrutinios (cf UDG 47-48, 53, 59). Según
de Pedro. la fórmula más general, la materia del secreto
La normativa del secreto es muy abundante que se debe guardar por los cardenales se ex-
en la vigente regulación de la provisión del tiende a «cualquier cosa que de algún modo
oficio primacial, a pesar de que en el proemio tenga que ver con la elección del Romano
de la UDG el legislador explicó haber querido Pontífice, o que por su naturaleza, durante la
«simplificar y reducir a lo esencial las normas vacante de la Sede Apostólica, requiera el
relativas, de modo que se eviten perplejidades mismo secreto» (UDG 12).
y dudas, y también quizás posteriores proble-
mas de conciencia en quien ha tomado parte 3. Medios para proteger el secreto
en la elección». Esta intensidad normativa, Las normas sobre la elección del Romano
aparte de los tradicionales motivos que justi- Pontífice prevén algunos instrumentos para
fican la disciplina del riguroso secreto, en la hacer efectiva la obligación del secreto. En pri-
actualidad se debe también a la presión por mer lugar, el aislamiento de los cardenales
parte de los medios de comunicación social y electores reunidos en el cónclave, a pesar de
al incremento de las posibilidades técnicas de la reforma de su fórmula, lo cual conlleva ne-
quebrantar el secreto. Por tanto la UDG con cesarias modificaciones en el funcionamiento
184
DGDC VII SECRETO EN LA ELECCIÓN DEL ROMANO PONTÍFICE
de la Ciudad del Vaticano, ya que algunos de donó ese sistema difícilmente conciliable con
sus sectores han de permanecer cerrados a los la exigencia del secreto de voto). Tras los es-
extraños en los días de la elección. La disci- crutinios sin efecto deben quemarse las pape-
plina del secreto comprende la separación de letas, junto con otros apuntes y escritos de los
las influencias externas (por televisión, radio, electores (cf UDG 70, 71).
prensa), prohibición de introducir y usar me- Un instrumento que refuerza la observancia
dios de grabación y comunicación, el deber de del secreto es el juramento promisorio de
abstenerse de los contactos con el exterior (co- mantener escrupulosamente el secreto pres-
rrespondencia epistolar, conversaciones, lla- tado por los cardenales (también los no electo-
madas telefónicas, por radio o por cualquier res) y los demás presentes en el cónclave (cf
otro instrumento), que puede suspenderse so- UDG 12, 48, 52, 53). Este acto hace que a la
lamente por urgente necesidad reconocida por obligación de carácter jurídico se añada un de-
una congregación particular (cf UDG 41-45, ber basado en la virtud de religión (cf c. 1200
56-57, 61). En los días precedentes al cónclave, § 1). Esta obligación ha de entenderse perpe-
la comisión de cardenales ha de proveer opor- tua, o sea, no cesa con la conclusión del cón-
tunamente de todo lo necesario para que las clave, a no ser que el nuevo Pontífice elegido
operaciones relativas a la elección puedan de- o alguno de sus sucesores autoricen especial
sarrollarse con la máxima reserva (cf UDG 13/ y expresamente a revelar el secreto (cf UDG
c). Sobre todo ha de cuidarse que el lugar de 48, 53, 60).
discusiones y escrutinios que es la Capilla Six- Otro sistema de defensa en el cumplimiento
tina, como también el alojamiento de los elec- de la obligación es la amenaza de graves san-
tores (la residencia de Santa Marta), sean pro- ciones canónicas por infracción del secreto. La
tegidos y estén libres de cualquier medio UDG coacciona con la pena de excomunión
audiovisual de grabación y transmisión al ex- latae sententiae reservada a la Sede Apostólica
terior de voces, imágenes o escritos. A este fin a cualquiera del personal de servicio (pero no
han de ordenarse cuidadosos controles que a los cardenales electores) culpable de que-
deben realizar los especialistas técnicos de brantar el secreto (cf UDG 58). En otro lugar,
confianza (cf UDG 51, 55). A las personas legí- sin embargo, se habla de una pena indetermi-
timamente admitidas al cónclave no se les nada que deberá concretar el futuro Romano
permite acercarse a los electores durante el Pontífice (cf UDG 48 y 55), lo cual produce
traslado al lugar donde se realizan las votacio- advertencias críticas, ya que significa una in-
nes y a los que, aun casualmente, estén pre- coherencia con la prescripción anterior, ade-
sentes en la Ciudad del Vaticano, se les pro- más de que las penas latae sententiae son des-
híbe mantener conversaciones con los conocidas en la disciplina canónica oriental.
cardenales (cf UDG 43, 45). La amenaza de una pena se refiere también a
Otro instrumento que ha de asegurar el se- las personas fuera del cónclave que quebran-
creto del cónclave es el secreto de voto, que se taran la ley del secreto (cf UDG 55).
exige para la validez de toda elección canó- La violación del secreto de ningún modo
nica (cf c. 172 § 1, 2º), si bien la UDG no señala hace inválida la elección del Romano Pontí-
expresamente esta exigencia ad validitatem. El fice. Tampoco es causa de expulsión del cón-
voto debe ser dado de forma secreta (no sólo clave del elector culpable de tal transgresión.
en la elección del Papa, sino también en otras Bibliografía
decisiones de mayor importancia tomadas por JUAN PABLO II, Const. ap. Universi dominici gre-
la congregación de los cardenales, cf UDG 10 gis, [Link].1996, AAS 88 [1996] 305-343 [UDG]
y 15), las papeletas han de rellenarse con letra J. FOSTER, The election of the Roman Pontiff: an
que no permita reconocer quién fue quien dio examination of canon 332, § 1 and recent special
el voto concreto (en la historia de las eleccio- legislation, The Jurist 56 (1997) 691-705; P. MAJER,
nes del Romano Pontífice los electores firma- «Universi Dominici gregis». La nueva normativa so-
ban sus papeletas para que pudiera ser reco- bre la elección del Romano Pontífice, Ius canoni-
cum 36 (1996) 669-712; G. MARCHESI, Le nuove
nocido su autor en caso de necesidad, cuando
norme per l'elezione del Papa, La civiltà cattolica
el elegido obtenía exactamente el número re- 147 (1996) 279-288; J. MIÑAMBRES, Il governo della
querido de los dos tercios, para evitar la posi- Chiesa durante la vacanza della Sede Romana e
ble nulidad de la elección por la nulidad del l'elezione del Romano Pontefice, Ius Ecclesiae 8
voto dado a sí mismo; fue Pío XII quien aban- (1996) 713-729; J. MIÑAMBRES, Commento alla
185
SECRETO EN LA ELECCIÓN DEL ROMANO PONTÍFICE DGDC VII
Cost. Ap. «Universi Dominici gregis», en J. I. tablecieron la pena de excomunión latae sen-
ARRIETA-J. CANOSA-J. MIÑAMBRES, Legislazione cen- tentiae para quienes no respetaran este deber.
trale sull'organizzazione della Chiesa, Milano Las intervenciones posteriores sobre la ma-
1997, 1-101; G. TREVISAN, Osservare il segreto se-
teria tienen por autor al Papa S. Pío X. Por un
condo la costituzione «Universi Dominici gregis»,
Quaderni di diritto ecclesiale 22 (2009) 283-291. lado, en el M.P. Romanis Pontificibus (ASS 36
[1903] 385-386) de [Link].1903, confirmó
Piotr MAJER cuanto había sido establecido anteriormente.
Por otra parte, por medio de la Const. ap. Sa-
SECRETO PONTIFICIO pienti Consilio (AAS 1 [1909] 5-19) de fecha
[Link].1908, extendió el ámbito de aplicación
Vid. también: SECRETO; SECRETO EN LA ELECCIÓN DEL de la disciplina al personal de la Congrega-
ROMANO PONTÍFICE ción Consistorial. Además, en las Normae Pe-
SUMARIO: 1. Concepto. 2. Régimen jurídico. a) culiares, que suponen el Apéndice a la mencio-
Materias sometidas al secreto pontificio (art. I). b) nada constitución apostólica, encontramos el
Sujetos sometidos a la obligación del secreto pon- punto de referencia más claro sobre el argu-
tificio (art. II). c) Sanciones previstas (art. III). d) mento hasta 1968, año en el que se elaboró la
Fórmula de prestación del juramento (art. IV). primera Instrucción sobre el secreto pontificio.
El Código de 1917 se hizo eco de esta cate-
1. Concepto goría de secreto, refiriéndose implícitamente a
La Santa Sede ha decidido proteger de una ella en los cc. 239 § 1, 1º y 243 § 2. Posterior-
manera especial algunos asuntos, en atención mente, el Papa Pío XI estableció, a través de
a la mayor importancia que reúnen, configu- la Notificación de [Link].1925 (AAS 18 [1926]
rando así el denominado «secreto pontificio» 89), que la observancia de estas disposiciones
–art. 36 § 2 del Reglamento general de la curia era también exigible a los componentes de la
romana (RGCR), de [Link].1999–. Este secreto Congregación para los Asuntos Eclesiásticos
vincula a todos aquellos que tienen acceso a Extraordinarios.
determinadas materias, sean miembros de la 2. Régimen jurídico
curia romana, o ajenos a ella. Con fecha [Link].1968, la Secretaría de Es-
Diverso del «secreto pontificio» es el lla- tado elaboró una instrucción sobre el secreto
mado secreto de oficio, que se exige a quienes pontificio, norma que en ningún momento fue
trabajan en la curia romana –art. 36 § 1 del publicada. Años más tarde, tras consultar a
RGCR–. Este deber implica la prohibición de los cardenales prefectos de los dicasterios de
comunicar informaciones o noticias relativas a la curia romana, se definió de una manera
los asuntos del trabajo en la curia a quien no más precisa la materia y se modificaron algu-
tenga derecho a recibirlas. Viene confirmado a nas normas para urgir su observancia de un
través del juramento –el texto se encuentra en modo más eficaz. Fruto de esta reflexión, la
el Apéndice I del RGCR– que deben prestar Secretaría de Estado publicó la Instr. Secreta
sus miembros. Actualmente, el RGCR esta- continere (AAS 66 [1974] 89-92) que fue apro-
blece que quien no respeta este deber del se- bada por el Papa Pablo VI el [Link].1974. Aten-
creto de oficio es sancionado con la suspen- diendo a la remisión del art. 36 § 2 del RGCR
sión del oficio –art. 72.5º–. se confirma su vigencia actual.
Por su parte, el «secreto pontificio», objeto Resulta de utilidad saber que, con posterio-
de nuestro estudio, se encuentra regulado en ridad a la publicación de la Instr. Secreta conti-
la Instr. Secreta continere, de [Link].1974. Esta nere de 1974, la Secretaría de Estado emitió el
norma se inspira en el llamado secreto del [Link].1981 un documento (OCHOA 1987, n.
Santo Oficio, tipo de secreto establecido en la 4887, 8340-8341) dirigido a los prefectos y pre-
Iglesia tiempo atrás y que inicialmente estaba sidentes de los dicasterios de la curia romana
dirigido a los miembros de la Congregación así como a los legados pontificios, en el que
del Santo Oficio, custodiando de esta manera requería el cumplimiento de lo dispuesto en
las materias de competencia del mencionado la Instr. Secreta continere. En concreto, llamaba
dicasterio. Fue delineado por vez primera por la atención sobre cuatro puntos: 1) la violación
el papa Clemente XI –Decreto de [Link].1709–, del secreto pontificio no sólo constituye una
y confirmado años más tarde por el Papa Cle- falta sino que es un delito susceptible de ser
mente XIII –Decreto de [Link].1759–. Ambos es- castigado con las penas proporcionadas, de
186
CARÁCTER SACRAMENTAL DGDC I
marca con un sello (carácter) que nadie puede Santa Rufina, Sabina y Poggio Mirteto, Velle-
hacer desaparecer y que los configura con tri). Los cardenales presbíteros estaban incardi-
Cristo que se hizo «diácono», es decir, el servi- nados (de aquí la etimología que ha prevale-
dor de todos». Todos los cristianos están lla- cido) en las más antiguas iglesias de Roma,
mados a imitar a Cristo que «no vino a ser llamadas títulos cardenalicios; los cardenales
servido, sino a servir» (Mt 20, 28), pero lo pe- diáconos eran titulares de otras iglesias roma-
culiar de los diáconos es que son consagrados nas, llamadas diaconías cardenalicias (LEFEB-
ad ministerium Ecclesiae, como se dice en la li- VRE 59 ss.). La distinción entre los tres órdenes
turgia de su ordenación, en el Rito Romano. existe todavía hoy, pero ha asumido un signifi-
Su misión, que mantienen los obispos y pres- cado diverso, también porque hoy todos los
bíteros, es servir a los demás fieles como mi- cardenales tienen, por lo general, la dignidad
nistros de la Iglesia, destinados de manera pú- episcopal.
blica a tal ministerio por su configuración con La función de los cardenales se ha desarro-
Cristo, al que sirven como instrumento para llado con la afirmación del primado pontificio
la edificación de la Iglesia. y de su dimensión universal; fue exaltada por
Bibliografía las reformas del siglo XI, cuando se confió al
S. MAGGIANI, Il «carattere sacramentale» in al- colegio cardenalicio la tarea de elegir al Pontí-
cuni «ordines» della riforma liturgica conciliare, Ri- fice y se pusieron las bases del moderno go-
vista Liturgica 86 (1999) 43-61; A. MIRALLES, Los bierno central de la Iglesia, con una estructura
Sacramentos Cristianos: Curso de Sacramentaria curial destinada a expandirse cada vez más.
Fundamental, Madrid 2000, 367-417; T. RINCÓN- Entre los siglos XI y XIV, los cardenales de-
PÉREZ, La liturgia y los sacramentos en el Derecho sempeñaron tareas de excepcional relevancia
de la Iglesia, Pamplona 1998; D. SALACHAS, Teolo-
para el gobierno de la Iglesia y se agruparon
gia e disciplina dei sacramenti nei Codici latino e
orientale: Studio teologico-giuridico comparativo, en un organismo colegial distinto, de derecho
Bologna 1999, 40-45; J. I. SARANYANA, Carácter sa- y de hecho, del colegio episcopal. Además, se
cramental y sacerdocio de Cristo, Scripta Theolo- les reconocía un estatuto jurídico y un grado
gica 9 (1977) 541-583. de jurisdicción de alguna manera superior al
Antonio MIRALLES de los obispos. Eso llevó a algunos juristas de
la época a afirmar que el cardenalato se podía
considerar de derecho divino y que los carde-
CARDENAL nales eran también sucesores de los apóstoles
Vid. también: CAMARLENGO [CARDENAL]; COLEGIO a la par que los obispos. Los obispos represen-
CARDENALICIO; CÓNCLAVE; DECANO DEL COLEGIO tarían a los apóstoles en las diversas regiones
CARDENALICIO; ELECCIÓN DEL ROMANO PONTÍFICE; y los cardenales asistirían al Pontífice como
PROTODIÁCONO [CARDENAL]; TÍTULO CARDENALICIO los apóstoles habían asistido a aquel que
SUMARIO: 1. Anotación histórica. 2. El nombra- Cristo puso al frente de la Iglesia (ALBERIGO
miento de los cardenales, sus derechos y deberes. 180 ss.).
3. Las funciones de los cardenales y del colegio La tesis favorable al fundamento divino del
cardenalicio. 4. Sede vacante, normas civiles. cardenalato era muy débil y desapareció de-
finitivamente después de la pérdida de credi-
1. Anotación histórica bilidad que los cardenales sufrieron en el gran
Aunque no tenga un fundamento en la Es- cisma de occidente. Entre 1378 y 1414, la Igle-
critura, el cardenalato ha tenido un papel cre- sia conoció el gobierno de dos pontífices y
ciente en la historia de la Iglesia, hasta conver- luego de tres, cada uno de los cuales reivindi-
tirse en una institución central para la elección caba la legitimidad de su elección por parte de
del Pontífice y para el ejercicio de la colegiali- los respectivos colegios cardenalicios (PASZTOR
dad. Los cardenales, en efecto, tienen su ori- 353 ss.). Los cardenales continuaron desarro-
gen en los clérigos que colaboraban con el llando funciones importantes en el gobierno
obispo de Roma, que estaban agrupados en de la Iglesia universal, pero con el nacimiento
tres órdenes fundamentales, los cardenales del consistorio (finales del siglo XIV) y la es-
obispos, los cardenales presbíteros y los cardena- tructuración de la curia en congregaciones y
les diáconos. Los cardenales obispos eran los que dicasterios autónomos, pasaron a ser instru-
estaban al frente de las diócesis suburbicarias mentos del gobierno pontificio. Por otro lado,
(Albano, Ostia, Frascati, Palestrina, Porto y con la consolidación de los Estados naciona-
852
DGDC I CARDENAL
853
CARDENAL DGDC I
854
DGDC I CAREO
nales se confía la misión de poner en marcha bertad personal de los mismos. Cuidará, ade-
los procedimientos que conducirán a la elec- más, de que no se cometan en su territorio,
ción del nuevo Pontífice y de desempeñar al- alrededor de la Ciudad del Vaticano, actos que
gunas funciones decisivas vinculadas con la de cualquier modo puedan perturbar las reu-
sede vacante. niones del cónclave.
En cualquier caso, el colegio cardenalicio no
Bibliografía
puede disponer de los derechos de la Santa
J. I. ARRIETA, Il sistema elettorale della Cost. ap.
Sede y de la Iglesia romana, ni modificar nin- Universi Dominici Gregis, Ius ecclesiae 12 (2000)
guna ley pontificia o añadir nada. Es posible 137-162; IDEM, Diritto dell'organizzazione eccle-
únicamente que el colegio cardenalicio emita siastica, Milano 1997, 281-298; G. ALBERIGO, Car-
un juicio «si surgiesen dudas sobre las pres- dinalato e collegialità. Studi sull'ecclesiologia tra
cripciones» del derecho particular que regula l'XI e il XIV secolo, Firenze 1969; C. CARDIA, Il go-
la elección del Papa (PUZA 64). Con la muerte verno della Chiesa, Bologna 2002, 100-105; P. CI-
del Pontífice cesan en el oficio todos los jefes PROTTI, «Cardinali», en Enciclopedia del diritto, VI,
de dicasterio y de oficios de la curia, pero per- Milano, 300-304; Y. M. J. CONGAR, Notes sur le
manecen en el cargo, para la administración destin de l'idée de collegialité episcopale en occi-
dent au moyen age (VII-XVI siècles), en [Link]., La
ordinaria, el cardenal camarlengo, el cardenal
collégialité episcopale. Histoire et théologie, Paris
vicario para la diócesis de Roma y el cardenal 1965, 118 ss.; C. DE CLERCQ, De Cardinalitia digni-
penitenciario mayor, de forma que puedan tate, Apollinaris (1965) 101 ss.; A. DE LA HERA, La
cumplir las funciones que no pueden ser reforma del colegio cardenalicio bajo el pontifi-
pospuestas. cado de Juan XXIII, Ius canonicum 2 (1962) 677-
En cambio, el colegio lleva a cabo la gestión 716; G. FELICIANI, «Cardinali», en Digesto delle dis-
de los asuntos corrientes de dos formas, según cipline pubblicistiche, II, Torino 1994, 502-504; C.
la importancia de las cuestiones: mediante la LEFEBVRE, Les origines et le role du cardinalat au
moyen age, Apollinaris 41 (1968) 59-70; M. MIELE,
congregación general que comprende a todos
I patriarchi orientali nel collegio cardinalizio, en S.
los cardenales y mediante la congregación par- GHERRO (a cura di), Studi sul Codex Canonum Ec-
ticular, que incluye al cardenal camarlengo y a clesiarum Orientalium, Bologna 1994, 120-138;
otros tres cardenales, elegidos por sorteo entre G. OLIVERO, «Cardinali», en A. AZARA-E. EULA, No-
los que tienen derecho a voto en el cónclave y vissimo digesto italiano, II, Torino 1958, 949-953;
pertenecientes cada uno a un orden diverso. L. PASZTOR, L'histoire de la curie romaine,
Cada tres días, el oficio de estos tres cardenales problème d'histoire de l'église, Revue d'histoire ec-
cesa y se suceden otros tres elegidos por sorteo clésiastique 64 (1969) 353-366; R. PUZA, Le nou-
como los precedentes. Por último, en estos or- veau réglement de l'élection pontificale, Revue de
ganismos se discute y se decide todo lo que se droit canonique 48 (1998) 163-174; A. ROSSI, Il
collegio cardinalizio, Roma 1990; C. SECO, Régi-
refiere a las exequias del Pontífice fallecido y a men jurídico vigente del colegio cardenalicio, Ius
la preparación del cónclave. canonicum 8 (1968) 223-266; R. SOBANSKI, Il con-
La importancia de los cardenales para la cilio ecumenico, il sinodo dei vescovi, il collegio
institución eclesiástica ha tenido con frecuen- cardinalizio, en [Link]., Collegialità e primato, Bo-
cia repercusiones también en las normas esta- logna 1993, 112-120.
tales, que han reconocido derechos y prerro- Carlo CARDIA
gativas unidos de alguna manera a su situa-
ción. Limitándonos ahora al ordenamiento ita-
liano, basta mencionar que Italia, tanto con la CAREO
Ley de Garantías de 1871, como con el Tratado
Vid. también: ARTÍCULOS PARA EL INTERROGATORIO
del Laterano de 1929, aún vigente, se ha com-
prometido a garantizar constantemente la li- Entre los medios de prueba que se usan en
bertad de los cardenales, sobre todo al cum- los diferentes sistemas procesales, el testimo-
plir su función de electores del Pontífice. El nio no solo está entre los más antiguos sino
art. 21 del Tratado del Laterano prevé que du- también entre aquellos a los que se ha otor-
rante la vacancia de la sede pontificia, Italia se gado una mayor confianza, sacralizando la
ocupará de que no se obstaculice el libre trán- deposición mediante el juramento previo, o
sito y el acceso de los cardenales a través de aumentando su número (por ejemplo, siete
territorio italiano al Vaticano y de que no se testigos) para dar consistencia al hecho ex-
pongan impedimentos o limitaciones a la li- puesto, o también confrontando al testigo a
855
DGDC II COLEGIO CARDENALICIO
Bibliografía
J. I. ARRIETA, Diritto dell'organizzazione eccle-
COLEGIO CARDENALICIO
siastica, Milano 1997, 92-80 y 124-135; W. AY- Vid. también: CARDENAL; CÓNCLAVE; CONSISTORIO;
MANS, Kollegium und kollegialer Akt im kanonis- DECANO DEL COLEGIO CARDENALICIO; ELECCIÓN DEL
chen Recht, München 1969; IDEM, Das synodale ROMANO PONTÍFICE; TÍTULO CARDENALICIO
Element in der Kirchenverfassung, München 1970; SUMARIO: 1. Nociones generales y origen histó-
IDEM, Der kollegiale Akt. Ein Beitrag zur Auslegung rico. 2. Estructura y naturaleza. 3. Funciones du-
von c. 119 CIC, en W. SCHULZ (ed.), Recht als rante la sede vacante. 4. Funciones en situación de
Heilsdienst. Matthäus Kaiser zum 65. Geburtstag, «sede plena».
Paderborn 1989, 86-105; O. CONDORELLI, Princi-
pio elettivo, consenso, rappresentanza. Itinerari ca-
nonistici su elezioni episcopali, previsioni papali e 1. Nociones generales y origen histórico
dottrine sulla potestà sacra da Graziano al tempo Tratamos aquí del ente que constituyen el
della crisi conciliare (secoli XII-XV), Roma 2003, conjunto de los cardenales de la Santa Iglesia
33-97 especialmente; A. D'ORS, En torno a las raí-
Romana. No nos detendremos, por tanto, en
ces romanas de la colegialidad, en J. LÓPEZ ORTIZ-
J. BLÁZQUEZ (eds.), El Colegio episcopal, Madrid la exposición de la antigua institución carde-
1964, 57-70; D. GARCÍA HERVÁS, Régimen jurídico nalicia y del estatuto jurídico de los cardena-
de la colegialidad en el Código de Derecho Canó- les, ni de los títulos en los que se estructura,
nico, Santiago de Compostela 1990; A. GONZÁLEZ- ni de los distintos oficios que lo integran, etc.
VARAS IBÁÑEZ, Consejo y consentimiento en los ór- Trataremos de la «universitas personarum co-
ganos colegiados canónicos. Su incidencia en el llegialis» (c. 115 § 2) con personalidad jurídica
derecho público secular medieval, Valencia 2007; pública (cf c. 116) que antiguamente se deno-
O. v. GIERKE, Das deutsche Genossenschaftsrecht, minaba «Senado del Romano Pontífice» (cf c.
III, reimpr. del original de 1881, Graz 1954, 238- 230 CIC 1917) y a la que, con la finalidad de
350; IDEM, Teorías políticas de la edad media, trad.
ayudar al Pastor Universal en el ejercicio de
esp., Madrid 1995, 195 ss.; P. GROSSI, El orden jurí-
dico medieval, trad. esp., Madrid 1996, 217-220; su oficio primacial (cf cc. 334, 349, 356), se le
H. HALLERMANN, Ratlos oder gut beraten? Die Be- atribuyen –en cuanto colegio– funciones jurí-
ratung des Diözesanbischofs und die bischöflichen dicas determinadas, tanto de tipo consultivo
Beratungsorgane, Paderborn 2010; E. H. KANTORO- como deliberativo.
WICZ, Los dos cuerpos del rey. Un estudio de teolo- Como es sabido, el nombre «cardenal» pro-
gía política medieval, trad. esp. del original de viene del latín «cardo», es decir, quicio y era
1957, Madrid 1985, 260 ss., 286-296; P. MI- usado originariamente con una connotación
CHAUD-QUANTIN, Universitas. Expressions du mou-
litúrgica para indicar la «incardinación» en
vement communautaire dans le moyen-âge latin,
una iglesia importante no sólo en Roma, sino
Paris 1970, 70-75; M. MIELE, Dalla sinodalità alla
collegialità nella codificazione latina, Padova 2004; también en otras ciudades como Angers,
S. PANIZO ORALLO, Persona jurídica y ficción. Estu- Compostela, Milán, Colonia, etc. (D'ONORIO
dio de la obra de Sinibaldo de Fieschi (Inocencio 418). Será Pío V en 1569 quien reserve el título
IV), Pamplona 1975; U. RHODE, Mitwirkungsrechte de cardenal a aquellos que lo hayan recibido
kirchlicher Autoritäten im Codex Iuris Canonici, del Romano Pontífice (ROSSI 13). En la Iglesia
Teil I St. Ottilien 2001, Teil II St Ottilien 2004; F. de Roma, desde sus orígenes, eran cardenales
RUFFINI, La classificazione delle persone giuridiche el grupo de presbíteros y diáconos de la Urbe
in Sinibaldo dei Fieschi (Innocenzo IV) ed in Fede- con funciones específicamente pastorales y
rico Carlo di Savigny [1898], en IDEM, Scritti giuri- administrativas en la diócesis, y más tarde
dici minori scelti e ordinati da M. FALCO-A. C. JE-
también los obispos suburbicarios. Poco a
MOLO-E. RUFFINI, II, Milano 1936, 3-91; [Link]., La
poco, a medida que los Papas se vieron cada
Synodalité. La participation au gouvernement dans
l'Église. Actes du VIIe Congrès international de vez más solicitados por el cuidado de todas
Droit canonique, Paris [Link].1990, publicadas las Iglesias, su competencia pasó del asesora-
en L'Année Canonique, 2 vols. 1992; A. VIANA, El miento inmediato del Papa en el gobierno de
gobierno colegial en la Iglesia, Ius canonicum 36 la ciudad, la diócesis y la provincia romana, a
(1996) 465-499; IDEM, El voto en blanco en las lo que el c. 230 del CIC 1917 definiría como
elecciones y decisiones canónicas colegiales, Ius cuerpo principal de consejeros y colaborado-
canonicum 37 (1997) 673-684; IDEM, Organiza- res en el gobierno de la Iglesia universal; man-
ción del gobierno en la Iglesia, Pamplona 32010, teniendo la triple división de los órdenes epis-
109-128. copal, presbiteral y diaconal.
Antonio VIANA Sin embargo, esta colaboración era más bien
225
COLEGIO CARDENALICIO DGDC II
226
DGDC II COLEGIO CARDENALICIO
227
COLEGIO CARDENALICIO DGDC II
cio el gobierno de la Iglesia universal hasta pescador y el sello de plomo, con los cuales
que sea designado el nuevo Papa, «pero sola- son enviadas las cartas apostólicas; h) asignar
mente para el despacho de los asuntos ordina- por sorteo las habitaciones a los cardenales
rios o de los inaplazables, (...) [quedando] ab- electores; i) fijar el día y la hora del comienzo
solutamente excluidos los asuntos, que –sea de las operaciones de voto (cf UDG 13).
por ley, como por praxis– o son potestad úni- Para que el colegio se pronuncie sobre al-
camente del Romano Pontífice mismo, o se re- guna cuestión de mayor importancia que haya
fieren a las normas para la elección del nuevo de ser resuelta de modo inaplazable, se re-
Pontífice» (UDG 2). Se trata de funciones que quiere la mayoría de los votos de los cardenales
están rígidamente determinadas en la UDG reunidos, tanto para juzgar sobre la urgencia
bajo el principio «Al quedar vacante o total- del caso, como para determinar la decisión que
mente impedida la sede romana, nada se ha corresponda (cf UDG 6). El mismo criterio se
de innovar en el régimen de la Iglesia univer- establece para resolver las dudas sobre la inter-
sal» (c. 335). Asimismo hay que observar que, pretación de la propia UDG (cf 5). Cuando se
respecto a las cuestiones taxativamente deter- trata de cuestiones urgentes que entran dentro
minadas en la UDG y aquellas más importan- de las facultades ordinarias de los dicasterios
tes e inaplazables, la acción de gobierno com- de la curia romana, pero que son de carácter
promete a todo el colegio sólo hasta el más grave o discutido, «podrán ser confiadas
comienzo del cónclave, a través de las deno- por el colegio de los cardenales al cardenal que
minadas congregaciones generales preparato- era prefecto hasta la muerte del Pontífice, o al
rias, asambleas que reúnen a todo el colegio arzobispo hasta entonces presidente, y a los
de cardenales. Una vez comenzado el cón- otros cardenales del mismo dicasterio, a cuyo
clave esas funciones competen a la asamblea examen el Sumo Pontífice difunto las hubiera
de cardenales electores (cf UDG 5, 7). Las confiado probablemente» (UDG 25).
cuestiones de menos importancia y la ejecu- Compete, igualmente, al colegio de carde-
ción de las decisiones del colegio son llevadas nales supervisar la administración del carde-
a cabo por las denominadas congregaciones nal camarlengo de la santa Iglesia romana –al
particulares (compuestas por el cardenal ca- que ha de nombrar en el caso de que el oficio
marlengo de la santa Iglesia romana y tres car- estuviese vacante (cf UDG 15)–, así como la
denales electores que se van sucediendo mien- de los distintos dicasterios de la curia romana
tras dura el tiempo de sede vacante, cf UDG (cf PB 6 y UDG 20).
7, 8). En cambio, el colegio de cardenales carece
La UDG confía a la congregación general las de competencia para disponer sobre los dere-
siguientes atribuciones: a) determinar el modo chos de la Sede Apostólica y de la Iglesia ro-
en que el cadáver del difunto Pontífice será mana, o modificar las leyes emanadas por los
expuesto a la veneración de los fieles; b) dis- Romanos Pontífices, especialmente en lo que
poner todo lo necesario para las exequias del se refiere al ordenamiento de la elección del
difunto Pontífice; c) pedir a la comisión, com- Sumo Pontífice (cf UDG 3 y 4).
puesta por el cardenal camarlengo y por los En otro orden de cosas, corresponde al cole-
cardenales que desempeñan respectivamente gio cardenalicio todo el poder civil del Sumo
el cargo de Secretario de Estado y de presi- Pontífice, concerniente al gobierno de la Ciu-
dente de la Pontificia Comisión para el Estado dad del Vaticano. Sin embargo, se trata tam-
de la Ciudad del Vaticano, que disponga las bién de una potestad limitada pues, además
gestiones necesarias para el cónclave; d) con- de la prohibición de disponer de los derechos
fiar a dos eclesiásticos el encargo de predicar mencionados en el n. 3 de la UDG, sólo podrá
emanar decretos en el caso de urgente necesi-
al colegio dos meditaciones; e) aprobar bajo
dad, además dichos decretos serán válidos en
propuesta de la Administración de la Sede
el futuro solamente si los confirma el nuevo
Apostólica o, en la parte que le corresponde,
Pontífice (cf UDG 23).
del gobierno del Estado de la Ciudad del Vati-
cano, los gastos necesarios desde la muerte 4. Funciones en situación de «sede plena»
del Pontífice hasta la elección del sucesor; f) En la vida ordinaria de la Iglesia, las funcio-
leer, si los hubiere, los documentos dejados nes del colegio cardenalicio son fundamental-
por el Pontífice difunto al colegio de cardena- mente de tipo consultivo, tanto respecto del
les; g) cuidar que sean anulados el anillo del Romano Pontífice (cf cc. 334 y 349), como tam-
228
DGDC II COLEGIO DE CONSULTORES
229
SEDE APOSTÓLICA DGDC VII
en el derecho canónico, que suele reconocerse de las instituciones de la Iglesia católica, Pamplona
a favor de entes de distinta índole y caracte- 2003, 15-22; F. SALERNO, Sede apostolica o Santa
rísticas. sede e curia romana, en P. A. BONNET y C. GULLO
(eds.), La curia romana nella cost. ap. «Pastor Bo-
Teniendo en cuenta las observaciones termi- nus», Città del Vaticano 1990, 45-82.
nológicas y el significado legal, podemos ano-
tar finalmente que el concepto de Sede apostó- Antonio VIANA
lica no expresa lo mismo que el de «autoridad
(o potestad) suprema de la Iglesia», también
usado por documentos magisteriales y lega-
SEDE APOSTÓLICA
les. En efecto, la autoridad suprema de la Igle- VACANTE E IMPEDIDA
sia incluye al Romano pontífice y al Colegio Vid. también: COLEGIO CARDENALICIO; CÓNCLAVE;
episcopal, pues el Colegio, «junto con su Ca- ELECCIÓN DEL ROMANO PONTÍFICE; SEDE APOSTÓ-
beza, el Romano pontífice, y nunca sin esa Ca- LICA; SEDE IMPEDIDA; SEDE VACANTE
beza, es también sujeto de la suprema y plena
SUMARIO: 1. Situación de sede vacante o impe-
potestad sobre la Iglesia universal» (LG 22; c. dida. 2. Legislación aplicable. 3. Gobierno de la
336 del CIC de 1983; c. 49 del CCEO de 1990). Iglesia durante la sede vacante. a) Potestad del co-
Con independencia de cómo deban explicarse legio de cardenales y de la curia romana. b) Las
las relaciones entre el Papa y el Colegio epis- congregaciones de cardenales. c) Funciones del
copal y la concreta titularidad de la autoridad camarlengo.
suprema de la Iglesia (cuestión que ha tenido
diversas explicaciones que no se pueden deta- 1. Situación de sede vacante o impedida
llar aquí), lo cierto es que el concepto de Sede Una de las condiciones de validez que el
apostólica no incluye de suyo al Colegio epis- ordenamiento canónico establece para la pro-
copal, y por eso no puede ser identificado con visión de un oficio eclesiástico es que el
el de autoridad suprema de la Iglesia. De to- mismo esté vacante según derecho (cf c. 153 §
das formas, a veces la legislación canónica los 1 CIC). A su vez, la vacante puede producirse,
usa indistintamente. Así, por ejemplo, en ma- además de por la muerte del titular, por trans-
teria de circunscripciones eclesiásticas, el c. curso del tiempo previsto, por cumplimiento
433 § 1 del CIC de 1983 se refiere a la Santa de la edad establecida por el derecho o por
sede como sujeto competente para erigir una renuncia, traslado, remoción o privación (cf c.
región eclesiástica; pero el c. 431 § 3 prefiere 184 § 1 CIC). Salvo que haya un coadjutor o
aludir a la autoridad suprema de la Iglesia en que la vacante se produzca por finalización de
un contexto muy parecido a propósito de la un plazo, en cuyo caso puede aplicarse el c.
erección de provincias eclesiásticas. Con todo, 153 § 2 –que prevé la posibilidad de proveer
ambas expresiones –Sede apostólica y autori- un oficio todavía no vacante en los últimos
dad suprema de la Iglesia– deben distinguirse seis meses–, desde la vacante hasta la nueva
en la interpretación del derecho, porque no provisión del oficio suele pasar un tiempo
significan lo mismo. más o menos largo, durante el cual el oficio
–en su caso, la sede– está vacante.
Bibliografía
Entre las fuentes que pueden consultarse ade-
Respecto al obispo diocesano, el Código de
más del CIC y del CCEO, se encuentran PB y el 1983 establece que cuando «por cautiverio, re-
texto de la constitución apostólica Universi Domi- legación, destierro o incapacidad, el obispo
nici Gregis, de [Link].1996 sobre la elección del Ro- diocesano se encuentra totalmente imposibili-
mano pontífice. En cuanto a los autores, puede tado para ejercer su función pastoral» (c. 412
verse J. I. ARRIETA, La nueva Ley fundamental del CIC) se da la situación de sede impedida: el ofi-
Estado de la Ciudad del Vaticano y las sucesivas cio tiene titular, pero éste se ve imposibilitado
reformas del gobierno del Estado, Ius canonicum para ejercitar sus funciones.
41 (2001) 707-728; P. A. D'AVACK, Vaticano e En ambos casos, como es lógico, el gobierno
Santa sede (ed. C. CARDIA), Bologna 1994, 241-
de la sede sufre alteraciones, que configurarán
347, especialmente; E. GÜTHOFF y K. H. SELGE
(eds.), Der Staat der Vatikanstadt, der heilige Stuhl regímenes diversos según los casos. Pero so-
und die römische Kurie in den Schriften von Win- bre el régimen jurídico de la sede vacante y de
fried Schulz (escritos reunidos), Frankfurt am M. la sede impedida, en general se ha hablado ya
1999; G. LO CASTRO, sub c. 113, en ComEx, I, en otras voces de este diccionario. Ahora inte-
Pamplona 32002, 772-776; J. ORLANDIS, Historia resa examinar esas situaciones especiales y
212
DGDC VII SEDE APOSTÓLICA VACANTE E IMPEDIDA
transitorias de la sede en relación con un oficio ficación anterior, de 1917, no mencionaba tales
peculiar y particularmente importante en el leyes, aunque de hecho existían. En realidad,
ordenamiento canónico y con una sede consti- casi todos los Papas del siglo XX han aportado
tucionalmente única: el oficio del Romano modificaciones a las normas que rigen la sede
Pontífice y la sede romana. romana vacante y la elección del Romano
Al cargo del Romano Pontífice sólo se aplica Pontífice (vid. S. PÍO X, Const. ap. Vacante Sede
uno de los modos de pérdida del oficio indica- Apostolica de [Link].1904, en Pii X Pontificis
dos por el c. 184 § 1: la renuncia (cf c. 332 § 2 Maximi Acta III [1908] 239-288; PÍO XI, M.P.
CIC y c. 44 § 2 CCEO). La otra causa que Cum proxime de [Link].1922, en AAS 14 [1922]
puede provocar la situación de sede vacante 145-146; y también de PÍO XI, la Const. ap.
es la muerte del Papa. La renuncia provoca la Quae divinitus de [Link].1935, en AAS 27 [1935]
problemática de la determinación jurídica de 97-113; PÍO XII, Const. ap. Vacantis Apostolicae
la situación de la sede, ya que aunque se prevé Sedis de [Link].1945, en AAS 38 [1946] 65-99;
que el titular del oficio debe renunciar a él li- JUAN XXIII, M.P. Summi Pontificis electio de
bremente y manifestar formalmente su renun- [Link].1962, en AAS 54 [1962] 632-640; PABLO VI,
cia, ninguna autoridad debe aceptarla (como M.P. Ingravescentem aetatem de [Link].1970, en
sucede en otros oficios eclesiásticos que se AAS 62 [1970] 810-813; IDEM, Const. ap. Ro-
proveen por elección, como el de administra- mano Pontifici eligendo de 1.X.1975, en AAS 67
dor diocesano del c. 430). La historia ha cono- [1975] 609-645; JUAN PABLO II, Const. ap. Uni-
cido algunos casos de renuncia a la sede ro- versi Dominici gregis de [Link].1996, en AAS 88
mana o de situaciones parecidas a la renuncia, [1996] 305-343). En realidad, durante todo el
la más famosa la de san Celestino V el segundo milenio cristiano, las modificaciones
[Link].1294 (vid. los resúmenes históricos de P. de la normativa sobre la sede vacante y la
GRANFIELD, Papal Resignation, The Jurist 38 elección del Romano Pontífice han sido cons-
(1978) 118-123 y GRAULICH 76-78). tantes (describe resumidamente la historia de
La determinación de la situación de sede la legislación sobre la sede romana vacante N.
impedida en relación con Roma es todavía DEL RÉ, La curia romana. Lineamenti storico-giu-
más problemática: por un lado, el oficio pri- ridici, Città del Vaticano 41998, 461-475). En la
macial no es sólo el oficio episcopal de actualidad, la ley que rige el gobierno de la
Roma, sino que abraza todas las Iglesias; por Sede Apostólica vacante es la Const. ap. de
otra parte, debería existir alguna autoridad Juan Pablo II, Universi Dominici gregis, que en
que pudiera determinar cuándo se produce 2007 ha sufrido una ligera modificación (cf BE-
tal situación que, en algunos casos al menos, NEDICTO XVI, M.P. Constitutione apostolica de
es causada precisamente por la imposibili- [Link].2007, en AAS 99 [2007] 776-777). El n. 77
dad de actuar de la persona que detenta el de la misma constitución apostólica prevé que
oficio. Los canonistas clásicos se han preocu- todo lo establecido en ella con respecto a la
pado de la sede romana impedida al comen- sede vacante se aplica también cuando la
tar el capítulo sexto «De Papa» de la Distin- causa de tal situación es la renuncia del Ro-
ción XL del Decreto de Graciano (cf mano Pontífice.
FRIEDBERG I, 146). La polémica llega hasta el No hay, en cambio, ley especial para la si-
siglo XXI (cf, por ejemplo, J. PROVOST, «De sede tuación de sede impedida. En ausencia de ley
apostolica impedita» Due to Incapacity, en A. específica, quizá podrían aplicarse las normas
MELLONI et al. (a cura di), Cristianesimo nella
establecidas en general para las sedes episco-
storia. Saggi in onore di Giuseppe Alberigo, Bo-
pales impedidas (cc. 412-415 CIC) también a
logna 1996, 101-130), y la dificultad para la de-
la diócesis de Roma; pero, como hemos seña-
terminación de las causas y situaciones que
lado, hay que tener en cuenta las peculiarida-
pueden provocar el impedimento de la sede
des de esta sede (cf la norma que organiza el
romana permanece.
Vicariato de Roma y que recuerda algunas de
2. Legislación aplicable esas especificidades: M.P. Ecclesia in Urbe,
La legislación universal sobre el oficio pri- 1.I.1998, en AAS 90 [1998] 177-193, art. 8). En
macial (cc. 331-335 CIC y 43-48 CCEO) prevé principio, si se diese el supuesto de hecho, ha-
expresamente la promulgación de leyes espe- bría que aplicar por analogía (cf c. 19) los cá-
ciales para las situaciones de sede vacante o nones citados, referentes a las diócesis en ge-
impedida (cf cc. 335 CIC y 47 CCEO). La codi- neral, integrados con las indicaciones de la ley
213
SEDE APOSTÓLICA VACANTE E IMPEDIDA DGDC VII
sobre la sede vacante en la medida en que blece que el gobierno de la Iglesia durante la
sean atinentes al caso (cf MOLANO 585-586; sede vacante corresponde al colegio de carde-
GRAULICH 79-85). nales «solamente para el despacho de los
En cualquier caso, la aplicación analógica a asuntos ordinarios o de los inaplazables (cf 6),
la diócesis de Roma de lo establecido en gene- y para la preparación de todo lo necesario
ral para las otras diócesis no deja de plantear para la elección del nuevo Pontífice» (UDG 2).
dificultades (cf A. PÉREZ EUSEBIO, La sede epis- En los demás casos, es decir, «sobre las cues-
copal vacante: régimen y principios jurídicos infor- tiones que correspondían al Sumo Pontífice
madores, Roma 2002, 278-287). Por ejemplo, el mientras vivía o ejercía las funciones de su
c. 415 contempla la posibilidad de que la sede oficio», el colegio cardenalicio «no tiene nin-
quede impedida porque el obispo incurra en guna potestad o jurisdicción» (UDG 1).
una pena eclesiástica. La doctrina canónica Concretamente, el legislador precisa que el
tradicional ha discutido mucho sobre la posi- colegio de cardenales no ejerce potestad legis-
bilidad que el Papa incurra en herejía clara y lativa y ni siquiera puede dispensar de las le-
notoria, sobre las consecuencias jurídicas que yes pontificias (cf UDG 4), aunque sí puede
esta eventualidad acarrearía y sobre el modo interpretar las disposiciones dudosas o con-
de comprobar el hecho de la herejía sin supri- trovertidas de la misma Universi Dominici gre-
mir el principio según el cual «Prima sedes a gis, que no se refieran a la elección, mediante
nemine iudicatur» (cf X. WERNZ-P. VIDAL, Ius un acto colegial concordado por la mayoría
canonicum, II, Romae 1943, 517-521). Probable- simple de los cardenales presentes (cf UDG 5).
mente, la solución a estos problemas no puede El poder judicial queda en manos de los en-
prescindir de tener en cuenta el dato del ca- tes vicarios de la curia romana que lo ejercen
risma de infalibilidad que asiste al Romano habitualmente: la Signatura apostólica y la
Pontífice en el ejercicio de su función de ma- Rota romana (cf UDG 26).
gisterio. De todos modos, el supuesto plantea
El ejercicio del poder administrativo, ejecu-
no pocas dificultades para la «actuación prác-
tivo o de gobierno, corresponde a los órganos
tica» de la figura de la sede romana impedida.
vicarios de la curia romana, en lo que se re-
Dificultades que se agrandan si se tiene en
fiere a «las facultades propias de cada dicaste-
cuenta que, en la legislación universal, el régi-
men especial está previsto para cuando la rio» (UDG 25), que tratarán sólo las cosas me-
sede está «totalmente» (prorsus) impedida (cf nos graves, las menos discutidas y las
cc. 335 CIC y 47 CCEO). ¿Quién deberá com- urgentes bajo la guía del correspondiente se-
probar el grado –la «totalidad»– del impedi- cretario (cf art. 6, 2 PB). No podrán proveer,
mento de la Sede Apostólica? en cambio, en los asuntos que requieran la in-
tervención de las asambleas plenaria u ordina-
3. Gobierno de la Iglesia durante la sede ria del dicasterio, porque tanto el prefecto o el
vacante presidente como los miembros de los dicaste-
Durante la situación de sede vacante, el cri- rios cesan en el momento en el que la sede
terio tradicional fundamental en el gobierno queda vacante (cf UDG 14). Por la misma ra-
de la Iglesia se sintetiza en la prescripción sede zón, no se podrán resolver las cuestiones que
vacante nihil innovetur (cc. 335 CIC y 47 requieren el uso de facultades habituales o de
CCEO). Algunas consecuencias jurídicas con-
potestad delegada al prefecto o presidente
cretas de esa situación peculiar son estableci-
del dicasterio.
das por el legislador universal: el colegio car-
Las funciones de coordinación e impulso
denalicio modifica su potestad según el c. 359.
Si hubiera un concilio ecuménico en curso del ejercicio de la potestad de gobierno de
quedaría interrumpido (c. 340), al igual que el cada dicasterio corresponden al cardenal «ca-
sínodo de obispos (c. 347 § 2). Todas las demás marlengo de la Santa Iglesia romana [...], que
precisiones son dejadas a la ley especial (cf M. despacha los asuntos ordinarios, sometiendo
MOSCONI, «Sede vacante nihil innovetur»: i limiti al colegio de los cardenales todo lo que de-
all'esercizio dell'autorità nella condizione di va- biera ser referido al Sumo Pontífice» (UDG
canza della sede, Quaderni di diritto ecclesiale 14).
17 [2004] 165-171). b) Las congregaciones de cardenales
a) Potestad del colegio de cardenales y de la curia Para el gobierno de la sede vacante, la ley
romana prevé dos organismos cardenalicios que deno-
La Const. ap. Universi Dominici gregis esta- mina «congregaciones»: una congregación ge-
214
DGDC VII SEDE APOSTÓLICA VACANTE E IMPEDIDA
neral, que dura hasta que comienza la elec- toda la acción de gobierno que, bajo su im-
ción, en la que «deben participar todos los pulso (cf J. I. ARRIETA, Diritto dell'organizza-
cardenales no impedidos legítimamente (aun- zione ecclesiastica, Milano 1997, 234), se realiza
que los no electores pueden abstenerse), ape- de modo colegial en sustitución de los titula-
nas son informados de la vacante de la Sede res de la potestad suprema sobre la Iglesia (cf
Apostólica» (UDG 7); y la congregación parti- cc. 331 y 336), que en ese momento no existen.
cular, «constituida por el cardenal camarlengo Sustitución que no implica, sin embargo, ejer-
de la Santa Iglesia romana y por tres cardena- cicio de la potestad suprema, sino más bien
les, uno por cada orden, extraídos por sorteo una especie de administración fiduciaria de
entre los cardenales electores llegados a los derechos y de los bienes de la Iglesia. La
Roma» (UDG 7). actuación del camarlengo durante la sede va-
La congregación general, presidida por el cante se connota, además, por la colegialidad:
decano del colegio cardenalicio (UDG 9), trata las decisiones de gobierno son tomadas por la
las cuestiones más graves o controvertidas, congregación particular o por la congregación
cuya resolución no pueda aplazarse. Tales general, nunca por el camarlengo indivi-
problemas (entre los que la ley cita explícita- dualmente.
mente «los casos in articulo mortis de dispen- Como administrador principal de los bienes
sas que el Sumo Pontífice suele conceder») se- y derechos de la Iglesia, el cardenal camarlengo
rán confiados normalmente al cardenal o debe «reclamar a todas las administraciones
arzobispo que presidía el dicasterio compe- dependientes de la Santa Sede las relaciones so-
tente, «a cuyo examen el Sumo Pontífice di- bre su estado patrimonial y económico, así
funto las hubiera confiado probablemente» como las informaciones sobre los asuntos ex-
(UDG 25). Tratándose de cuestiones graves, la traordinarios que estén eventualmente en
decisión deberá ser tomada por mayoría ex- curso, y a la Prefectura de los Asuntos Econó-
presada en voto secreto (cf UDG 10). También micos de la Santa Sede el balance general del
la preparación inmediata de la elección es de año anterior, así como el presupuesto para el
competencia de la congregación general (cf año siguiente. Está obligado a someter esas re-
UDG 13). Iniciada la elección, en cambio, las laciones y balances al colegio de cardenales»
funciones de la congregación general son asu- (art. 171 § 2 PB).
midas por la asamblea de los electores (cf Dada la trascendencia del oficio de camar-
UDG 7). lengo para el gobierno, la administración y la
La congregación particular se renueva por coordinación de las actividades durante la sede
sorteo cada tres días, también después del ini- vacante, la ley prevé que el oficio mismo de ca-
cio de la elección (cf UDG 7). Su función es marlengo pueda estar privado de titular
más ejecutiva que la de la congregación gene- cuando se produce la vacante de la Sede Apos-
ral: en ella «deben tratarse solamente las cues- tólica. En tal caso, los cardenales electores pre-
tiones de menor importancia que se vayan sentes (por tanto, no la congregación general)
presentando diariamente o en cada momento» deben elegir un nuevo camarlengo hasta la
(UDG 8). Le corresponde coordinar el trabajo elección del Romano Pontífice y, hasta que lo
de los dicasterios de la curia romana, exami- elijan, sus funciones son confiadas al decano
nar las cuestiones que hayan de resolverse y del colegio de cardenales (cf UDG 15). La ley no
decidir cuáles son de mayor importancia, para toma en consideración otra hipótesis, posible si
aplazarlas hasta después de la elección o so- no se acepta la renuncia al cumplir los setenta
meterlas a la congregación general, etc. Ade- y cinco años: que el camarlengo tenga ochenta
más, la congregación particular debe «cuidar años y no pueda participar a la elección. El le-
y administrar los bienes y los derechos tempo- gislador confía en que la situación no se dé por-
rales de la Santa Sede» (UDG 17). que se acepte la renuncia a tiempo.
c) Funciones del camarlengo Una función del camarlengo que caracteriza
Entre los cardenales que no cesan en su toda su actuación durante la sede vacante es
cargo por la muerte del Romano Pontífice se la que se refiere a la información. Es él quien
encuentra el camarlengo de la Santa Iglesia ro- debe informar al vicario para la diócesis de
mana, presidente de la Cámara Apostólica (cf Roma y al vicario para la Ciudad del Vaticano
art. 171 PB). Como ya se ha visto, es él quien de la muerte del Pontífice (cf n. 17 UDG); y
dirige la congregación particular y coordina también al decano del colegio de cardenales
215
SEDE APOSTÓLICA VACANTE E IMPEDIDA DGDC VII
(cf UDG 19). Al camarlengo corresponde dar diversas y el c. 412 ofrece un elenco indicativo:
al colegio, en las reuniones de la congregación a) cautiverio (captivitas), relegación (relegatio),
general, «las comunicaciones que crea necesa- destierro o incapacidad de la persona del legí-
rias u oportunas» (UDG 11). Y, una vez ini- timo pastor. No se excluye que puedan darse
ciada la elección, es el camarlengo quien debe otras situaciones no contempladas en el ca-
garantizar la reserva de la reunión del cón- non, que produzcan el mismo efecto: la impo-
clave (cf UDG 55) y levantar acta de las vota- sibilidad, moral o física, del obispo para ejercer
ciones (cf UDG 71). Viene así a constituirse en el munus pastorale, su actividad ordinaria de
una especie de custodio de la libertad y de la gobierno. Sin embargo, la sede solo se puede
regularidad de la elección. Y queda caracteri- considerar canónicamente impedida cuando
zado también por su labor de «contacto» con el legítimo pastor no pueda comunicarse con
el exterior del cónclave, que garantiza la conti- sus fieles ni siquiera por carta (nec per litteras
nuidad en la labor de gobierno. quidem): la expresión empleada por el Código
da a entender que solo está realmente impe-
Bibliografía
dida aquella Iglesia particular que no puede,
Juan Pablo II, Const. ap. Universi Dominici gre-
gis, de [Link].1996 [UDG] de ninguna manera, recibir disposición alguna
M. GRAULICH, Die Vakanz des apostolischen del obispo propio. En consecuencia, no se
Stuhls und die Wahl des Bischofs von Rom. Zwei puede considerar impedida una sede en la que
Rechtsinstitute in der Entwicklung, Archiv für kat- el obispo, por motivos transitorios de salud,
holisches Kirchenrecht 174 (2005) 75-95; I. GRI- encarcelamiento, secuestro o voluntaria segre-
GIS, La Costituzione Apostolica «Universi Dominici gación (por ejemplo, por motivos políticos),
Gregis», Roma 2004; J. MIÑAMBRES, Il governo de- está en condiciones, no obstante, de asegurar
lla Chiesa durante la vacanza della sede romana e el gobierno de su diócesis empleando medios
l'elezione del Romano Pontefice, Ius ecclesiae 8
escritos.
(1996) 713-729; IDEM, Comentario a la Const. ap.
«Universi Dominici Gregis», en J. I. ARRIETA-J. CA- Actualmente, la situación de impedimento
NOSA-J. MIÑAMBRES, Legislazione sull'organizza- de una sede es mucho más excepcional ya que
zione centrale della Chiesa, Milano 1997, 1-101; los medios tecnológicos actuales (ordenado-
E. MOLANO, sub cc. 332, 335, en ComEx, II, 1996, res, teléfonos móviles, fax, radio) pueden ase-
575-577, 585-586; A. M. PUNZI NICOLÒ, La Curia gurar a un obispo, físicamente lejano, una real
durante la sede vacante, en [Link]., La Curia Ro- y casi inmediata participación –aunque sea di-
mana nella Cost. ap. «Pastor Bonus», Città del Vati-
ficultosa– en la vida y en el gobierno de la
cano 1990, 151-162.
diócesis, siempre y cuando el uso de tales me-
Jesús MIÑAMBRES dios no haga dudar de la libre voluntad del
obispo y quede asegurada su identidad.
SEDE IMPEDIDA Una excepción a los casos previstos por el
c. 412 y a otros posibles, es el caso de que el
Vid. también: SEDE APOSTÓLICA VACANTE E IMPEDIDA; obispo diocesano esté impedido para ejercer
SEDE VACANTE su munus pastorale propio por causa de una
En la sección II del libro II de Código de pena eclesiástica. En esta situación, el c. 415
1983, dedicado al Pueblo de Dios, el capítulo prevé la siguiente disposición: corresponde al
III trata de la sede impedida y de la sede va- metropolitano, o al obispo sufragáneo más an-
cante. Se sitúa en el contexto de las normas ciano según el orden de promoción, el recurso
que se refieren a las Iglesias particulares y a a la Santa Sede para que ésta provea. En tal
las autoridades que las gobiernan, de modo caso, no se aplica, como es evidente, lo pre-
especial los obispos. Este capítulo contiene la visto por el c. 413, que veremos a continua-
regulación de una situación del todo peculiar ción. No cualquier pena eclesiástica impide al
en la Iglesia particular: el caso de que el obispo diocesano el ejercicio del gobierno pas-
obispo, titular de aquella sede, se encuentre toral; sólo cuando se trate de una censura, es
impedido para gobernar su diócesis y asegu- decir, una excomunión (c. 1331 §§ 1 y 2), un
rar el desarrollo normal de su actividad. entredicho (c. 1332) o una suspensión (c.
La disciplina de los cc. 412-415 asegura a la 1333). También una pena expiatoria puede im-
sede episcopal la continuidad de su vida y de pedir al obispo ejercer el gobierno en la dióce-
su acción, en el caso de que un impedimento sis, cuando el decreto penal lo prevea expresa-
afecte al pastor propio. Las causas pueden ser mente (c. 1336). En conclusión, la sede está
216
22 de febrero de 2013
CARTA APOSTÓLICA
EN FORMA
DE MOTU PROPRIO
“NORMAS NONNULLAS”