Editor: Javier Hidalgo Vásquez
Ilustraciones: Heyli Jiménez
Fotografía, diagramación y diseño: Joel Castellanos
CONTENIDO
PAG
ÍNDICE DE CONTENIDO 3
AGRADECIMIENTOS 4
INTRODUCCIÓN 5
1. EL PAPEL DE LA CONFIANZA Y EL ÉXITO MATRIMONIAL 11
2. ¿SON CELOS LO QUE YO SIENTO? 27
3. FACTORES QUE ACTIVAN LOS CELOS 43
4. LOS CELOS DESCONTROLADOS DESTRUYEN LA RELACIÓN 61
5. SUFRIMIENTOS DEL CELOSO 75
6. SUFRIMIENTOS DE LA PERSONA CELADA 89
7. RIVALES QUE ACTIVAN LOS CELOS 103
8. LOS CELOS DEL HOMBRE Y DE LA MUJER 115
¿HAY ALGUNA DIFERENCIA?
9. ¿HAY CURA PARA LOS CELOS? 127
10. EL MEJOR ANTÍDOTO CONTRA LOS CELOS 139
11. BUSCAR AYUDA NO ES FÁCIL 159
12. LOS CELOS EN LA BIBLIA 171
CONCLUSIÓN 185
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS 188
3
Agradecimientos
Agradecemos a Dios, en primer lugar, por la oportunidad que nos
dio de escribir y terminar este libro.
Nuestra especial gratitud al Hospital “La Carlota” y al Institu-
to de la Visión (Instituciones donde he desempeñado mi ministerio
pastoral durante los últimos ocho años) por todo el apoyo que nos
han brindado durante la interrupción de nuestras actividades labo-
rales ocasionada por un accidente. Espacio que hemos dedicado a la
terminación de este proyecto. Nuestro sincero deseo es que esta
pequeña aportación sea de gran bendición para el amable lector.
4 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
Introducción
Decidimos escribir esta obra sobre el tema de los celos con el
mayor deseo de contribuir modestamente a suplir una de las tantas
necesidades que viven los matrimonios en la actualidad.
Conocimos los celos desde nuestra niñez, pues los vimos muchas
veces en la relación de nuestros padres. Durante nuestro ministerio
pastoral hemos visto, y con mucha frecuencia, a personas hundi-
das en profunda desesperación causada por esta misma emoción,
muchas de ellas buscando ansiosamente ayuda. Y aunque parezca
increible, los vivimos durante muchos años en nuestro matrimonio.
Nuestras vivencias y las que hemos visto en otras personas en sus
luchas contra los celos, están, de alguna forma, incorporadas en el
contenido de esta obra. Además, hemos incluido los conceptos de
diversos autores sobre este controvertido tema. No podíamos haber
escrito un libro sobre los celos sin tomar en cuenta, e incluir, los
sabios principios de Las Sagradas Escrituras.
Los celos son una emoción inherente a los seres humanos, aunque
parezca extraño, como lo es el dolor, la ira, la alegría o la triste-
za. Además, constituyen una emoción que cumple ciertas funciones
positivas, pero que cuando se pierde el control sobre ellos, se con-
vierten en una fuente de constante sufrimiento. Las nociones, ideas
y conclusiones que las personas tienen sobre los celos son un tanto
controversiales. Mientras escribíamos este libro, entrevistamos de
manera informal a diversas personas con las preguntas: ¿Es usted
una persona celosa?, ¿Su cónyuge es celoso?, ¿Qué piensa sobre los
celos? La mayoría contestaba casi de manera cortante: “Yo no soy
celoso (a)”, algunas de ellas como diciendo: “¿Pues quién cree usted
que soy?”, otros respondían inmediatamente: “los celos son una se-
ñal de inseguridad” y otros simplemente negaban: “Qué voy a andar
yo con esas cosas”. La mayoría asociaba los celos a algo vergonzoso
o a enfermedades emocionales.
En general, las respuestas manifestaban cierto malestar e inco-
modidad ante la pregunta, como deseando cambiar de tema lo antes
5
posible, y eso no es extraño, pues como se expresa en el contenido
de este libro, ser identificado como una persona celosa no es grato
en pleno siglo XXI; para muchas personas, ser celoso, es sinónimo de
debilidad, enfermedad o problemas mentales.
Algunos se preguntan: ¿De dónde vienen los celos?, ¿cómo se
originan éstos?; el celoso, ¿nace o se hace?, ¿se pueden superar los
celos?, ¿todas las personas son celosas? Responder a estas pregun-
tas es uno de los propósitos de este libro. Los celos pueden aparecer
en la vida de la persona en cualquier momento y manifestarse de
diversas maneras:
Por experiencias pasadas.
Los celos pueden originarse en vivencias pasadas de alguno de los
miembros de la pareja o, en algunos casos, de ambos. El dicho: ¨Lo
que no fue en tu año, que no te haga daño¨, no siempre es verdad
en la vida de las personas. Es bastante común que las experiencias
vividas en relaciones pasadas traigan consecuencias sobre la relación
presente; el celoso puede responder con otro dicho: “Donde hubo
fuego, cenizas quedan”. La llegada de las redes sociales ha dado la
oportunidad a muchas personas de revivir relaciones sentimentales
pasadas provocando, en muchos casos, los celos del cónyuge.
Mediante las redes sociales, un saludo o un simple “¡Hola, cuénta-
me cómo te ha ido en tu matrimonio!”, abre oportunidades para ex-
presar sentimientos que permiten revivir, en muchos casos, relacio-
nes pasadas. Después de todo, resulta muy fácil expresar cualquier
sentimiento por estos medios, que hacerlo personalmente. Estas si-
tuaciones, al ser descubiertas, se convierten en una fuente de celos
y contiendas y, en algunos casos, hasta de divorcio.
Por experiencias presentes
Los celos pueden originarse también en relaciones presentes y
por asuntos tan comunes como el que un cónyuge se sienta de pron-
to amenazado por la secretaria, el compañero o compañera de tra-
bajo, el jefe o la jefa, la nueva vecina, la muchacha que ayuda en casa
o cierta dama atractiva o caballero simpático que recién se conoció,
por el amigo o amiga de la escuela, entre muchas otras personas.
6 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
Cualquiera de estos aspectos puede activar los celos de una persona
que nunca antes los había experimentado, al menos con esa inten-
sidad o en esa relación. Los celos pueden aparecer en cualquier cir-
cunstancia y a cualquier edad, y pueden activarse por detalles jamás
imaginados.
Por experiencias futuras
Es común escuchar a personas decir: ¨Yo no soy celoso o celosa¨;
pero como se analizará en uno de los capítulos, todas las personas,
en algún momento, pueden llegar a serlo. La distancia entre ser o no
ser celoso, es mínima; en muchos casos, es solo la ausencia de una
situación que los active. Los celos pueden manifestarse a cualquier
edad, circunstancia, época del año o lugar. No respetan ni al rico ni
al pobre, ni género, ni edad, ni religión, ni cultura, ni grados acadé-
micos. Si usted es uno de los lectores cuyos celos jamás han sido
activados, ¡felicidades!; debe saber que es afortunado, pero eso no es
garantía de que jamás invadirán su corazón.
No importa cuál sea su situación en este momento, el contenido
de este libro ayudará a quienes estén viviendo algún desajuste en su
relación y servirá de advertencia y orientación a aquellos que nunca
han tenido nada que ver con ellos.
7
CAPÍTULO 1
“Yo soy de mi amante,
y mi amante es mío”
Cantares 6:3.
Confi anza es el sentimiento
de poder creer a una persona,
incluso cuando sabemos
que mentiríamos en su lugar.
Henry-Louis M.
EL PAPEL DE LA CONFIANZA
Y EL ÉXITO MATRIMONIAL
Juan y Mariela inician
su noviazgo *
Juan y Mariela se conocieron en la uni-
versidad cuando iniciaron la carrera de
medicina, los dos eran estudiantes sobre-
salientes. Juan era simpático y de carácter
muy jovial, tenía muchos amigos y amigas
y era popular entre sus compañeros. Ma-
riela era muy atractiva, pero a diferencia
de Juan, era bastante introvertida y no le
* Los nombres se cambiaron para cuidar su privacidad
11
gustaba relacionarse con muchas personas a la vez, razón por la cual
tenía pocos amigos y amigas.
A Juan le costó mucho conquistar a Mariela, pero finalmente ella
aceptó ser su novia. Sus familias y amigos consideraban que juntos
formaban una excelente pareja, aunque eran muy diferentes. Sin em-
bargo, todos pensaban en el dicho: “Los polos opuestos se atraen”.
Durante el tercer año de la carrera, la universidad los envió a ha-
cer las rotaciones correspondientes. A Juan le tocó ir a una ciudad
junto con Andrea, una compañera muy atractiva de su mismo grupo,
y una de las pocas amigas de Mariela. El día que se iban Mariela se
despidió de Andrea, luego abrazó a Juan y le dijo: “Te portas bien, y
si acaso te portas mal, ella me lo dirá todo”, refiriéndose a Andrea.
Mariela lo dijo de broma, pues tenía total confianza en Juan; además,
estaba plenamente segura de cuánto él la amaba.
Juan y Andrea llegaron a la ciudad donde harían sus prácticas, allí
encontraron hospedaje en una casa de asistencia. La mayoría de las
actividades y los horarios de ambos coincidían, así que iban y regre-
saban juntos a realizar sus prácticas médicas, cuestión que implicaba
estar mucho tiempo juntos. Sin que lo percibieran, se fueron forman-
do entre ellos fuertes vínculos de amistad. En un principio, esta si-
tuación no afectó la relación entre Juan y Mariela, la cual continuaba
“perfectamente”. Un sábado, Juan se enteró de que al siguiente día
Andrea cumplía años. Sabiendo que no tendría ninguna celebración
por parte de su familia, por estar lejos, decidió comprarle un hermo-
so ramo de flores, y además, invitarla a cenar a un lugar que él sabía
le gustaba mucho. Esa noche, Juan y Andrea pasaron momentos
muy agradables, juntos regresaron a la casa donde se hospedaban,
y antes de dirigirse a sus respectivos cuartos se despidieron con un
abrazo, el cual terminó con un apasionado beso. Aunque los dos, in-
teriormente, se sentían mal por lo ocurrido, siguieron adelante como
si nada hubiera pasado y esa experiencia no volvió a repetirse.
Los siguientes dos meses, Juan experimentó fuertes sentimientos
de culpa y temor de que, de alguna manera, Mariela se enterara de
lo acontecido. Dejó de comunicarse con la misma frecuencia, provo-
cando que su noviazgo se enfriara un poco.
12 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
Al fin, las rotaciones terminaron y regresaron a clases nueva-
mente. Mariela pronto notó que Andrea ya no era la misma con
ella; “su intuición de mujer” le decía que algo estaba mal. Un
día, recurriendo a una mentira, le dijo a Juan que había hablado
con Andrea y que ella le había contado todo lo que había pasado
durante las rotaciones. Juan creyó que era verdad, y con mucha
pena le contó lo sucedido.
Mariela inmediatamente decidió terminar la relación, pero Juan
lloró y le suplicó que lo perdonara. Ella, a pesar del dolor que sentía
por lo ocurrido, amaba a Juan y decidió perdonarlo y continuar la
relación, solo que ahora no confiaba en él.
1. La confianza
La confianza juega un papel muy importante en las relaciones de
pareja, pero siempre está presente la posibilidad de perderla debi-
do a la inestabilidad de la naturaleza humana ya que su existencia
depende de que constantemente sea confirmada con hechos y pa-
labras. Las Sagradas Escrituras advirtieron siglos atrás del peligro
de confiar en los seres humanos: “¡Cuidado con tu vecino, ni siquiera
confíes en tu hermano! Pues un hermano saca ventaja de su herma-
no, y un amigo calumnia a su amigo (Jeremías 9:4, NTV).
Cuando la confianza se daña dentro de una relación, es casi impo-
sible restaurarla, y algunas veces el daño ocasionado deja solo hue-
llas, pero otras veces es tan grave que hace imposible su completa
recuperación. Cuando esto último sucede, la relación de pareja se
vuelve inestable, debido a que la confianza es un pilar principal en
el matrimonio.
Núñez, Cantó-Mila y Seebach (2015) confirman este aspecto en la
siguiente declaración: “La relación de pareja es un vínculo social tan
fuerte como dúctil, en cuya configuración y composición podemos
encontrar muchos y variados elementos: instituciones, contratos,
acuerdos privados, pactos, intereses, etcétera. Una vez estableci-
da tiende a adquirir una dinámica que aspira a su conservación. Si
se rompe, no permite regresar al punto de partida, puesto que ha
EL PAPEL DE LA CONFIANZA Y EL ÉXITO MATRIMONIAL 13
modificado nuestra trayectoria, nuestra forma de ser en el mundo,
nuestro código más personal” (p.120).
La confianza es un elemento vivo que sostiene el equilibrio en
toda relación: Cuando se la tiene sin que exista una base, es proba-
ble que se caiga en la monotonía; si por el contrario, es muy baja,
difícilmente se desarrolla una buena interacción (Sevillano y Escobar,
2011). “La confianza sin sospecha es la receta para un arte falso y
prostituido; pero la sospecha sin confianza, es la receta para un arte
mezquino y vacío” (p. 8).
El diccionario de la Real Academia Española de la Lengua la defi-
ne como “esperanza firme que se tiene de alguien o algo”. Mientras
que el diccionario ABC declara que es una cualidad de los seres vi-
vos que supone creer y tener seguridad de que una situación es de
cierta manera, o que una persona actuará de determinada forma. La
palabra cónyuge (spouse en inglés) viene del latín, spondere, y esa
palabra está llena de significado. “Spondere” significa una “promesa
solemne”, “una promesa en la que se puede confiar”, y es uno de los
principales fundamentos de un matrimonio feliz. Cuando ese funda-
mento se deshace, existe el riesgo de que la relación se termine. Con
desconfianza e inseguridad, la intimidad llega a ser imposible.
Vale la pena aclarar, afirman (Sevillano y Escobar, 2011), que los
sentimientos de confianza fácilmente se convierten en desconfianza;
pero a la inversa no funciona igual. El dicho señala que “la confianza
es como una copa de cristal, una vez rota nunca será la misma”. Per-
derla es muy fácil y rápido, basta un solo instante, o un acto, pero
recuperarla requiere de mucho tiempo y esfuerzo. Resulta una tarea
tan difícil y ocupa tanto tiempo que, frecuentemente, desanima a
quien la perdió de seguir luchando para recuperarla. Se dice que la
confianza es como el dinero: difícil de ganar y fácil de perder.
Después del matrimonio, el nivel de confianza puede erosionarse
con facilidad debilitando así la relación amorosa. Algunos conside-
ran que después de que la pareja supera la fase de enamoramiento
y el amor llega a convertirse en algo institucionalizado, entonces la
confianza es la que le da sentido a la relación y la que se convierte
en el cemento básico que la mantiene unida. Es vital que se cuide y
mantenga, pues cualquier acto engañoso se convierte en una man-
14 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
cha, que al igual que el aceite, termina por impregnar la totalidad de
la relación (Núñez, Cantó-Mila y Seebach, 2015).
La confianza no se pierde de la misma forma y con la misma pron-
titud en todas las personas. Hay quienes poseen mucha seguridad
interior, y a su vez, disfrutan de la confianza de otros, éstos poseen
mayor capacidad para confiar y requieren de eventos más fuertes
para perderla (Onghena, 2003).
2. La confianza es vital en la relación matrimonial
“Yo soy de mi amante, y él me declara como suya” (Cantares
7:10, NTV). Esta hermosa expresión bíblica forma parte de uno de
los relatos románticos más interesantes que se pueden encontrar
en la literatura antigua. Esta frase aparece dos veces en el libro de
Cantares y evidencia la completa confianza y seguridad que la joven
sunamita tenía del amor de Salomón. Sería ideal que todas las pare-
jas pudieran afirmar, con la misma seguridad: “Yo soy de mi amante,
y mi amante es mío” (Cantares 6:3, NTV); pero en muchos casos, esto
no sucede.
Se deben considerar dichosos aquellos matrimonios donde su re-
lación como pareja es de total confianza y donde cada día ésta se
confirma con hechos y palabras. Éstos pueden decir como lo ex-
presaba cierta dama: “Soy suya, él es mío, y ha sido así siempre”.
La confianza es una actitud que no es ni objetiva ni subjetiva; no es
transferible a otros objetos ni a otras personas, por tanto, tiene que
aprenderse. Se obtiene y reafirma mediante la interacción, comienza
como algo reservado y de allí se va fortaleciendo. Es decir, en la me-
dida en que más se conoce a la otra persona, las posibilidades de que
se desarrolle la confianza aumentan. Pese a ello, téngase presente
que ésta no es ni absoluta ni para siempre” (Sevillano y Escobar,
2011, p. 3).
Aunque no se hable mucho de la importancia de tener confianza
en el cónyuge, ésta es una de las principales columnas que sostie-
nen la relación matrimonial. Quinientas parejas felizmente casadas
fueron entrevistadas recientemente acerca de lo que más les estaba
EL PAPEL DE LA CONFIANZA Y EL ÉXITO MATRIMONIAL 15
ayudando a sostener su matrimonio, entre otros elementos, la con-
fianza mutua ocupó el 52% (Gray, Perl y Bruce, 2007).
Algunas entrevistas realizadas, para conocer el grado de importan-
cia que tiene este aspecto en la relación de pareja, demuestran que
ésta juega un papel central, casi protagónico en la relación… prác-
ticamente la totalidad de las personas a quienes se les preguntaba
sobre su importancia, afirmaban que es el fundamento de la relación.
El amor es la argamasa que une a la pareja inicialmente, pero la
confianza es el elemento que la mantiene unida. Es un ingrediente
esencial, tiene el poder de actuar positivamente en el presente de la
relación de la pareja y de garantizar, a la vez, un futuro prometedor
y confiable (Núñez, Cantó-Mila y Seebach, 2015).
La confianza en el cónyuge es básica, ya que influye en la mayoría
de las decisiones que la pareja toma diariamente. Algunos inician el
matrimonio con alto nivel de confianza, otros con nivel más bajo, y
algunas parejas que iniciaron con altos niveles la ven disminuir pau-
latinamente. La pérdida de la confianza puede suscitarse con mucha
facilidad, basta un instante o un solo incidente. Las parejas que se
unen en matrimonio llevando ya la semilla de la desconfianza, inician
con fuertes desventajas y, con frecuencia, son más vulnerables a los
celos y al fracaso. La confianza es vital para la seguridad y estabilidad
conyugal, y es una columna primordial que sostiene muchos aspec-
tos del matrimonio a lo largo de la vida. En otros estudios realizados,
los entrevistados consideraron que la confianza es imprescindible en
una relación. Fue mencionada en primer lugar y se consideró como
elemento fundamental (Núñez, Cantó-Mila y Seebach, 2015).
La confianza engloba y permea todas las áreas de la vida. Es la
piedra angular de un matrimonio y de la sana relación con los hi-
jos. Aunque el amor es la pieza clave en la relación de la pareja, la
confianza juega un papel igual de importante que el amor, afirman
algunos expertos en el tema. En un estudio realizado, el 85% de los
entrevistados presentaron a la confianza, no tanto como fuente del
sentido de la relación amorosa, sino como una condición indispen-
sable para la perdurabilidad del matrimonio (Núñez, Cantó-Mila y
Seebach, 2015).
16 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
3. Algunos destructores de la confianza
La confianza es un elemento que debe mantenerse vivo en la re-
lación de la pareja. El amor le da sentido y significado a la relación,
pero ésta lo confirma y reafirma. A diferencia del amor, la confianza
sí puede perderse instantáneamente o mediante un solo acto.
La confianza, al igual que el amor, necesita ser confirmada y rea-
firmada continuamente para su supervivencia. En algunos casos, es
más fácil recobrar el amor que la confianza, pues cuando se la pier-
de, generalmente afecta la relación, no solo en el sentido específico
que provocó la ruptura, sino que provoca una herida tan profunda
que llega a afectar todas las áreas de la relación con la pareja y aun
con otras personas.
Una dama describió, de la siguiente manera, el daño que le ocasio-
nó un penoso incidente que disminuyó su capacidad para confiar en
los demás: “El dolor que me causó esa traición fue tan profundo, tan
íntimo… Porque no fue sólo un par de mentiras y ya está.. fue todo
eso y lo que vino después, que no sólo es que no pueda volver a con-
fiar en esa persona… sino que esta desconfianza se extiende a todas
mis relaciones. Como si mi confianza de base se hubiese dañado y ya
no pudiese confiar, como si cada relación que empieza fuese a menos
diez de confianza, cuando lo normal sería empezar de cero… Incluso
de diez, ¿no? Pero no, yo empiezo a menos diez y la persona tiene
que trabajar duro para llegar al cero ... Y claro, no funciona (Núñez,
Cantó-Mila y Seebach, 2015, p. 125).
La confianza es un elemento prioritario aun cuando la pareja esté
en un momento de ruptura o transición. Eso significa que la falta de
ella en la pareja no solo afecta la relación mientras ésta exista, sino
aun cuando esté en el proceso de terminarse y la pareja necesite
tomar los acuerdos finales para su separación. La confianza está
relacionada con todos los actos que las personas realizan desde el
nacimiento hasta su muerte.
Existen diferentes enemigos que destruyen la confianza, algunos
son más mortíferos que otros. En algunos casos, un solo acto puede
ser suficiente; en otros, se requiere su continua repetición. Entre los
peores destructores están:
EL PAPEL DE LA CONFIANZA Y EL ÉXITO MATRIMONIAL 17
La mentira y la traición
La confianza actúa como fuerza centrípeta de la relación, mien-
tras que la mentira y la traición son los dos elementos principales
que tienen la fuerza para deteriorarla y disolverla como lo expresa
el dicho popular: “No me molesta tanto que me hayas mentido, lo
que más me molesta es que ahora no podré volver a confiar en ti”.
Las mentiras grandes y pequeñas, y aun las llamadas “mentiritas
blancas”, confunden y destruyen la confianza y pueden provocar la
ruptura de las relaciones interpersonales.
La infidelidad
En la mayoría de los casos, la infidelidad física o emocional es la
acción más temida en la relación de pareja y la que puede destruir
la confianza con mayor rapidez. Algunas personas consideran que
cuando existe una infidelidad, ésta se convierte en un punto de no
retorno en la relación, debido a las consecuencias que deja y porque
la destruye desde su raíz. Se considera que la infidelidad es el des-
tructor más grave de la confianza, debido a los daños que provoca.
Frank Pitman afirma que hay pocas cosas que hieren más a una per-
sona que saber que su cónyuge le ha sido infiel, ya que la infidelidad
produce sentimientos de rechazo, enojo y desprecio.
Ángeles Arrien considera que existen dos causas que generan la
desconfianza: el no decir lo que se piensa y no hacer lo que se dice.
Cuando dices lo que piensas y haces lo que dices, entonces la perso-
na se vuelve digna de confianza.
4. Restauración de la confianza: un proceso penoso
Restaurar la confianza que se ha perdido en la relación de pareja
es un proceso penoso, una meta muy difícil de alcanzar, debido a que
la persona que desconfía necesita más información, pero al mismo
tiempo está limitada, ya que tiene muchas dudas de la información
que recibe y le cuesta confiar en ella, no puede evitar que le surja
la desconfianza. Obtenerla de nuevo requiere de mucho esfuerzo y
un profundo deseo de recuperarla. Quienes lo han intentado afirman
18 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
que es un proceso difícil, que demanda mucho tiempo y energía que
pocos están dispuestos a invertir.
Necesita de la historia como trasfondo confiable, ya que tiene
sus raíces en el pasado, se vive en el presente y se proyecta en el
futuro (Sevillano y Escobar, 2011). Quienes luchan sinceramente por
recuperarla, no deben olvidar que pueden solicitar la ayuda divina en
toda circunstancia. Jesús, en cierta ocasión, les dijo a sus incrédulos
discípulos: “Humanamente hablando, es imposible, pero para Dios
todo es posible” (Mateo 19:26, NTV).
Algunos autores sugieren, a quienes de verdad desean recuperar
la confianza, tomar en cuenta las siguientes pautas:
Cuando la confianza se pierde, es muy común que la deshones-
tidad esté involucrada, por lo tanto, debe existir la firme determi-
nación de ser, en lo sucesivo, completamente honestos en todas las
circunstancias, para lograr la restauración, pues el cónyuge que la ha
perdido se vuelve altamente susceptible a desconfiar de todo.
Mucho esfuerzo
Es imposible que la confianza se restaure por sí sola, se requiere
cooperación completa y constante de los dos. Para el que originó
la desconfianza esta situación resulta tediosa, pues ahora, aunque
esté diciendo la verdad, el cónyuge la pondrá en duda. El que desea
recuperarla deberá hacer un esfuerzo intencional para conservar la
paciencia y dar todas las explicaciones que la otra persona pide,
además de contestar las preguntas que se generan en la mente de
su pareja debido a la desconfianza. Algunas de las preguntas son:
¿quién te llamó?, ¿dónde estabas?, ¿por qué vienes a esta hora?, ¿a
dónde vas?, entre muchas otras.
Cambio total
Cuando se pierde la confianza, la relación se coloca en un punto
crítico. Si se desea sinceramente restaurar la relación, se requerirá
de un cambio total en diversos aspectos. Después de la crisis, viene
la oportunidad de levantarse para hacer mejor las cosas y evitar el
rompimiento definitivo. Para los que desean luchar por la restau-
EL PAPEL DE LA CONFIANZA Y EL ÉXITO MATRIMONIAL 19
ración, es indispensable reconocer el problema y las consecuencias
provocadas y planear el futuro sobre nuevas y mejores bases. Algu-
nos de los cambios que se requieren son: dar siempre información
sobre el sitio donde se está, cumplir fielmente los compromisos con-
traídos con la pareja, dar explicaciones aun cuando la pareja no lo
esté pidiendo, y en algunos casos, cambiar la forma de relacionarse
con el sexo opuesto, si eso fue lo que originó la desconfianza. Ade-
más, se requerirá de abundante paciencia y empatía.
Cooperación mutua
El que ha traicionado la confianza y ahora desea recuperarla, tiene
que aceptar y dar la bienvenida al escrutinio cuidadoso y constan-
te por parte de su pareja, al menos por algún tiempo. Aunque esto
es desagradable, debe hacerse. Así se estará demostrando un serio
deseo de restaurar la relación. En esencia, la persona culpable está
diciendo: “Quiero recuperar tu confianza, tanto que estoy dispuesto
a ser vigilado”. Se precisa de misericordia y cooperación por ambas
partes durante el proceso de restauración. La misericordia y el per-
dón no eliminan la responsabilidad del ofensor.
5. El perdón antecede a la restauración de la confianza
Dios es un ser que perdona y da segundas oportunidades. Cuando
Él perdona, olvida el pasado y vuelve a confiar. El profeta Miqueas
escribió: “¿Dónde hay otro Dios como tú, que perdona la culpa del
remanente y pasa por alto los pecados de su preciado pueblo? No
seguirás enojado con tu pueblo para siempre, porque tú te deleitas
en mostrar tu amor inagotable. Volverás a tener compasión de noso-
tros. ¡Aplastarás nuestros pecados bajo tus pies y los arrojarás a las
profundidades del océano!” (Miqueas 7:18,19, NTV).
El profeta Isaías declaró: “Yo, sí, yo solo, borraré tus pecados por
amor a mí mismo y nunca volveré a pensar en ellos“ (Isaías 43:25,
NTV). El rey David, a quien Dios perdonó declaró: “Llevó nuestros
pecados tan lejos de nosotros como está el oriente del occidente”
(Salmo 103:12, NTV). Todos estos pasajes bíblicos describen, no solo
la naturaleza perdonadora de Dios, sino la forma como Dios perdona.
20 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
Es común que el ofendido desee o espere, consciente o incons-
cientemente, que de alguna manera el ofensor pague el daño que le
ocasionó antes de poder perdonarlo, pero esto es imposible. El ofen-
sor jamás podrá pagar el daño que hizo, solo tiene una opción, y ésta
es; que el ofendido le otorgue el perdón como un regalo. Este perdón
tiene que ser otorgado a la manera como Dios lo hace con nosotros.
Dios no perdona al pecador porque éste pagó la culpa, tampoco per-
dona porque lo merece, perdona simplemente por amor.
Cuando Cristo perdona, acepta llevar sobre él la culpa de la per-
sona a quien perdona. Libera al pecador de toda culpa y Él carga con
los pecados de quien perdonó. Eso significa entonces que Él es con-
denado y el culpable, absuelto. Así lo expresó el profeta Isaías: “Pero
Él fue traspasado por nuestras rebeliones y aplastado por nuestros
pecados. Fue golpeado para que nosotros estuviéramos en paz, fue
azotado para que pudiéramos ser sanados. Todos nosotros nos he-
mos extraviado como ovejas; hemos dejado los caminos de Dios para
seguir los nuestros. Sin embargo, el Señor puso sobre Él los pecados
de todos nosotros” (Isaías 53:5, 6, NTV). Cuando se perdona de esta
manera, el camino a la restauración de la confianza queda abierto. Es
importante recordar las palabras de Jesús al respecto: “No juzguen a
los demás, y no serán juzgados. No condenen a otros, para que no se
vuelva en su contra. Perdonen a otros y ustedes serán perdonados”
(Lucas 6:37, NTV).
6. Un nuevo inicio
Dios olvida el pasado y da la oportunidad de un nuevo inicio como
lo ilustra el relato de una devota mujer que fue ante un sacerdote
para decirle que ella estaba teniendo revelaciones divinas mediante
sueños. El sacerdote, con una mirada incrédula, le dijo: “No te creo”;
pero ante la insistencia de la mujer, y con la idea de que se retira-
ra, le dijo: “Está bien mujer, vete y pregúntale a Dios qué pecado le
confesé yo anoche, y mañana vienes y me lo dices, y entonces te voy
a creer”. La mujer aceptó el reto y se fue. Al siguiente día vino de
nuevo con el sacerdote y le dijo: “Padre, ya le tengo la información”.
EL PAPEL DE LA CONFIANZA Y EL ÉXITO MATRIMONIAL 21
El sacerdote se sintió intrigado al ver la seguridad con que la mujer
le hablaba, y le pidió que le contara. Ella entonces le dijo: “Anoche
hablé con Dios y le pregunté cuál era el pecado que usted le había
confesado ayer; por un momento se quedó callado, y luego me dijo:
“Recuerdo que me confesó algo, pero ya lo olvidé”.
En realidad, el acto de perdonar no se da naturalmente en el co-
razón humano, es necesario pedirle a Dios la capacidad de hacerlo y
volver a confiar. Existe una hermosa promesa que el ofendido debe
recordar: “Si perdonas a los que pecan contra ti, tu Padre celestial
te perdonará a ti; pero si te niegas a perdonar a los demás, tu Padre
no perdonará tus pecados” (Mateo 6:14, 15, NTV). Equivocadamente
algunas personas consideran que la venganza ayudará y que el “estar
a mano”, como comúnmente se dice, facilitará el perdonar, pero esto
no es así y no está de acuerdo con el concepto bíblico del perdón y
de la restauración de la confianza.
Es un deber del ofendido perdonar al ofensor, pero el solo per-
donar no es suficiente, es solo la primera parte. El ofendido debiera
hacer un esfuerzo por volver a confiar, especialmente cuando existe
un genuino arrepentimiento. Por otra parte, es deber del ofensor
retirarse de la práctica de conductas inapropiadas o pecados que
provocaron la pérdida de la confianza. Y le será muy útil la reco-
mendación que Jesús le hizo a un hombre al que había sanado: “Pero
después, Jesús lo encontró en el templo y le dijo: Ya estás sano; así
que deja de pecar o podría sucederte algo mucho peor” (Juan 5:14,
NTV). Evidentemente, su enfermedad estaba relacionada con su vida
pecaminosa.
Palabras de advertencia similares fueron dichas a una mujer que
había sido sorprendida en adulterio. El relato bíblico dice: “Entonces
Jesús se incorporó de nuevo y le dijo a la mujer:—¿Dónde están los
que te acusaban?, ¿Ni uno de ellos te condenó?—Ni uno, Señor —dijo
ella. —Yo tampoco —le dijo Jesús—. Vete y no peques más” (Juan
8:10, 11, NTV).
David McNally dijo: “Su pasado no se puede cambiar, pero puede
cambiar el mañana con sus acciones de hoy”.
22 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
EJERCICIOS DE APLICACIÓN
Los ejercicios que a continuación se incluyen tienen el propósito
de que el lector obtenga un mayor aprovechamiento del material
presentado y al mismo tiempo motivar la reflexión y aplicación de
los conceptos expuestos a la experiencia personal. Dedicar tiempo
para realizarlos y compartirlos con el cónyuge le añadirá un benefi-
cio adicional.
EJERCICIO 1. CASO DE ESTUDIO: JUAN Y MARIELA
1. ¿Que cambios se dieron en la relación de Juan y Mariela al descubrirse
lo ocurrido con Andrea? Escriba algunos de ellos.
2. Un “solo detalle”, como el ocurrido entre Juan y Andrea, afectó pro-
fundamente su relación matrimonial. ¿Este incidente era razón sufi-
ciente para provocar celos tan profundos? ¿Por qué?
3. Si Mariela perdonó a Juan ¿Por qué siguió reclamándole lo sucedido
con Andrea?
EJERCICIO 2: PARA ANALIZAR
1. Elabore una lista de los aspectos en los cuales se necesita tener plena
confianza en el cónyuge si se desea tener un matrimonio feliz.
2. La infidelidad conyugal es el peor destructor de la confianza, pues para
poder llevarla a cabo y mantenerla oculta, la persona tiene que hacer
uso de otros aspectos incorrectos tales como…
EJERCICIO 3: PARA APLICAR A TU MATRIMONIO
1. Encierra con un círculo el número que mejor describa su respuesta.
Mi nivel de confianza en mi cónyuge cuando nos casamos
Mi nivel de confianza en mi cónyuge actualmente
2. Identifica y escriba las causas que han hecho que la confianza en tu
cónyuge haya aumentado o disminuido según sea su caso.
3. Cuándo se decide perdonar al cónyuge, cualquiera sea la situación, se
asume un compromiso. ¿Qué involucra ese compromiso? Escríba sus
respuestas.
EL PAPEL DE LA CONFIANZA Y EL ÉXITO MATRIMONIAL 23
CAPÍTULO 2
Pues el amor es tan fuerte como la
muerte y sus celos, tan duraderos como
la tumba.
Cantares 8:6, NT V
Son celos cierto temor, tan delgado y
tan sutil, que si no fuera tan vil, pudiera
llamarse amor.
Lope de Vega
¿SON CELOS LO QUE
YO SIENTO?
Mariela ya no confía en Juan
Aparentemente, la relación de noviazgo
entre Juan y Mariela continuaba normal, solo
que ahora ella no se sentía cómoda cuando
su novio se relacionaba con Andrea o con
cualquiera de sus compañeras. Aunque ella
no lo expresaba con palabras, Juan percibía,
que algo andaba mal. Mariela ya no se sentía
segura del amor de Juan, pese a las muestras
de cariño que él le brindaba, ella le preguntaba
constantemente si aún la amaba.
27
Había algo que a Juan no le gustaba y era que Mariela se enojaba
constantemente por “cosas triviales”, por ejemplo: si él llegaba un
poco tarde a una cita debido a que estaba terminando una tarea en
equipo, o porque atendía una llamada telefónica mientras estaba con
ella, o porque conversaba con alguna compañera, estas situaciones
provocaban constantes conflictos entre ellos.
Juan pensaba que los problemas con Mariela era pasajeros, que si
ellos se casaban todo eso se terminaría. Pocos tiempo después él le
propuso matrimonio, ella estuvo de acuerdo y al cabo de unos meses
se casaron. Debido a esta decisión apresurada, ambos tuvieron que
suspender sus estudios para poder enfrentar las demandas económi-
cas y los compromisos que el matrimonio ahora les imponía.
Ya casados, pareció que de nuevo Mariela volvía a sentirse segura
del amor de su esposo, por lo que los dos pensaron que los pro-
blemas habían terminado. Desafortunadamente, después de algunos
meses los problemas volvieron a aparecer, especialmente debido a la
forma de ser amigable y jovial de Juan, lo cual era algo que Mariela
no soportaba; no comprendía por qué Juan tenía que relacionarse y
convivir con tantas personas todo el tiempo. Le molestaba ver a Juan
conversar con otras mujeres, pues le recordaba lo sucedido con An-
drea, y esto la entristecía y enojaba mucho. Trataba en lo posible no
demostrar su enojo y no reclamarle nada a Juan, pero en su interior
experimentaba un gran sufrimiento que Juan alcanzaba a percibir.
Mariela deseaba hablar con sus padres o con alguna persona de su
confianza, pero le avergonzaba hacerlo, y dudaba que la compren-
dieran. Temía que le dijeran que la conducta de Juan era normal y
que ella no tenía por qué sentirse mal. Esta situación de confusión
en su mente la llevaba a preguntarse: ¿qué es lo que en realidad es-
toy sintiendo?, ¿me he vuelto una persona celosa? Estas preguntas
se repetían frecuentemente en su mente debido a que ella nunca se
había considerado celosa.
Juan estaba cansado de llegar a la casa y encontrar a Mariela
triste y de mal humor. Varias veces le había preguntado si estaba
celosa, pero ella siempre lo negaba. Llegó a pensar que tal vez su
esposa estaba entrando en una depresión o tenía alguna otra enfer-
28 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
medad. Esta situación lo desesperaba pero no tenía idea de cómo
podía ayudarla.
1. Los celos son una emoción universal
Los celos son un fenómeno común en las personas, una emoción
que nadie quiere sentir y que todos prefieren negar, aunque no en
todos los casos constituyan un problema en las relaciones de pareja.
Con frecuencia, desempeñan un papel adaptativo, al igual que como
ocurre con otras emociones. Cuesta (2006), dice: “Así como el miedo
aparece cuando el organismo percibe un peligro y su función es la de
evitarlo. La tristeza surge cuando se experimenta algún tipo de pér-
dida afectiva, y su función es proporcionar el espacio necesario para
sanar la herida. La ira permite adoptar una conducta de ataque o de
defensa ante una amenaza. Estas emociones, en el inicio positivas,
se convierten en un problema cuando se experimentan con excesiva
frecuencia, intensidad o duración” (p. 72).
La comprensión sobre el tema de los celos no es aún total, es-
pecialmente en aspectos relacionados con su origen y la forma de
superarlos, y siguen siendo motivo de estudio para la psicología. En
la época contemporánea, Sigmund Freud fue uno de los pioneros en
el estudio científico de los celos. Él consideraba que los celos pueden
asumirse como un estado afectivo natural del hombre, al igual que
como se experimenta tristeza por un ser querido. Freud pensaba que
si una persona no experimentaba celos en ninguna circunstancia, esa
persona se vería afectada por una fuerte represión que impactaría
su vida psíquica inconsciente. Aunque, actualmente, muchos de sus
conceptos ya no son aceptados, algunos de sus principios siguen
siendo el punto de referencia en la psicología.
En la actualidad, Fisher ha realizado diversos estudios científicos
sobre el amor y los celos escaneando el cerebro humano. Ella, al
igual que otros, afirma que los celos son una experiencia universal
(Scheinkman y Werneck, 2010). Los celos, dice ella, son reconoci-
dos en todo el mundo como la causa principal de muchos crímenes
pasionales. Aunque en muchas ocasiones, éstos son imaginarios y
¿SON CELOS LO QUE YO SIENTO? 29
se generan sin fundamento, provocando sospechas y desconfianza;
cuando esto sucede, constituyen un grave problema de personalidad;
una herida en la estima personal, y deben tratarse como tales (Eche-
burúa y Fernández-Montalvo, 2001).
No solo son una experiencia humana, sino observable también
en algunos animales. Este concepto se pudo constatar mediante un
experimento realizado por David Barash, quien interrumpió el ritual
de la cópula de un par de azulejos de la montaña que comenzaban
a construir su nido. Mientras el macho estaba fuera buscando comi-
da, Barash colocó un azulejo macho artificial a un metro del nido. El
dueño de casa regresó y se puso a chillar, revolotear y hacer sonar
el pico frente al supuesto intruso. Pero también atacó a su pareja,
arrancándole algunas plumas primarias del ala. Ella desapareció, y
dos días después él trajo a una nueva compañera, la cual tomó su
lugar (Fisher, 2007).
Los celos siguen siendo un fenómeno común en la sociedad ac-
tual, aunque no en todos los casos llegan a ser un problema psicopa-
tológico. El historiador y filósofo español Javier Moscoso, considera
que “más allá de su carácter psicológico e íntimo, las emociones
también son un fenómeno cultural que exigen un estudio de sus
representaciones en el tiempo y las condiciones sociales en que se
expresa”. Si se parte de esta premisa y tras concluir que los celos
son una emoción, no se puede dejar de preguntar en el siglo XXI:
¿siguen siendo los celos un monstruo de ojos verdes? Tal como los
describiera, a finales del siglo XVI, Shakespeare, cuando comparó los
celos con “un monstruo de ojos verdes que menosprecia la carne de
quien se alimenta” (Nanclares, 2015).
Aunque en la actualidad muchos conceptos negativos sobre los
celos han cambiado, lamentablemente, aún quedan ideas que con-
tinúan originando estigmas entre quienes los manifiestan. Pérez
(2004) afirma que: “Los celos no son una enfermedad, ni un rasgo
de personalidad, ni un valor, ni un defecto, ni una medida del amor
(o de inseguridad o de desconfianza) en pareja. Los celos son simple-
mente una emoción. Una de las emociones humanas básicas y uni-
versales. Por lo tanto ocurre, o puede ocurrirle a cualquier persona,
30 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
en cualquier cultura y en cualquier momento de su vida; aunque no
pueden ocurrir en cualquier situación, porque los celos requieren de
dos condiciones previas, sin las cuales no pueden darse. Éstas son:
un vínculo afectivo con alguien concreto; y la presencia, real o ima-
ginaria, de un tercero que amenaza la continuidad del vínculo” (p. 3).
2. Definiendo los celos
René Descartes en su libro El tratado de las pasiones del alma
publicado en 1649, definía los celos como una especie de temor, ori-
ginado por el deseo de conservar un bien muy estimado. Él conside-
raba que los celos representan desconfianza hacia la persona amada
y por lo tanto desconfianza en sí mismo.
Machado de Assis, escritor brasileño del siglo XIX, describió los
celos tal como se consideraban en aquella época: como una duda,
una penumbra entre la fantasía y la realidad, que conduce a una per-
sona a la locura (Echeburúa y Fernández-Montalvo, 2001).
Freud proponía que la persona celosa no está celosa de su rival,
sino que siente envidia de su amante, debido a que éste posee una
cualidad lo suficientemente llamativa para ser deseado por otros y
de la cual la persona celosa carece.
El Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua los
define como envidia del bien ajeno, o recelo de que el propio o pre-
tendido llegue a ser alcanzado por otra persona. También lo define
como sospecha, inquietud y recelo de que la persona amada haya
mudado o mude su cariño, poniéndolo en otra persona.
El Diccionario de la Lengua Francesa define los celos como un
“sentimiento penoso experimentado por una persona al ver que el
cariño o el amor que desea solo para sí, lo comparte con un tercero”.
Chóliz y Gómez (2002) consideran “que los celos deben enten-
derse como una experiencia emocional compuesta de al menos tres
emociones básicas: la ira, la tristeza y el miedo, además de otras
reacciones asociadas como disgusto, o sentimientos de inferioridad”
(p.15).
¿SON CELOS LO QUE YO SIENTO? 31
Los celos también se han definido como sentimientos y emociones
que se generan y manifiestan ante la transgresión real o imaginaria
de una norma de exclusividad establecida por parte de la pareja
(González, Armenta, Díaz y Bravo, 2013).
Otra definición considera los celos como una reacción compleja
que ocurre cuando un rival real o imaginario amenaza una relación
amorosa significativa (Echeburúa y Fernández-Montalvo, 2001).
Pérez (2004) los define como un sentimiento que se expresa
como temor, inquietud, sospecha y desconfianza, ante la pérdida del
amado frente a un tercero.
Reidl (2005) considera que el núcleo de los celos es la necesidad
de ser necesitado, ya que los celos son un sentimiento de temor a la
pérdida de una atención especial; en realidad, ni siquiera es indispen-
sable amar para celar a una persona.
Carlen y López (2009) definen los celos románticos como un sen-
timiento o una emoción que surge como consecuencia de un exa-
gerado afán de poseer algo de forma exclusiva, y cuya base es la
infidelidad -real o imaginaria- de la persona amada.
Los celos pueden definirse desde tres niveles: (1) como una emo-
ción, si aparecen de forma brusca y transitoria, (2) como un senti-
miento, si se vuelven permanentes e interfieren de forma signifi-
cativa en la vida de la persona, (3) como una pasión, si se vuelven
intensos, pero estables (Arguiñano, 2013).
3. Estudio y comprensión de los celos
El estudio del tema de los celos se ha dado con bastante lentitud;
durante siglos, fue un tema poco o nada estudiado, las personas
celosas experimentaban un doble sufrimiento, ya que padecían el
dolor por la pérdida real o imaginaria de su ser amado y, además, el
hecho de ser juzgado como loco y enfermo debido a los conceptos
que se tenían de las personas celosas, especialmente por las causas
atribuidas a su origen.
32 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
Fue a mediados del siglo XIX cuando Nietzsche declaró que la
persona que está cercada por las llamas de los celos, acaba dirigien-
do contra sí misma, como el escorpión, su aguijón venenoso
Moscoso (2014), quien es profesor del Instituto de Historia del
Consejo Superior de Investigaciones Científicas e investigador de las
pasiones de la modernidad, describe lo que se pensaba a fines del
siglo XIX respecto al origen de los celos:
1. Se diagnosticaban, dependiendo de las causas y los síntomas, así
como de los rasgos visibles de la enfermedad.
2. Se concluía que, en el caso de los celos mórbidos, se daban claras
manifestaciones físicas como el que “la sangre circulaba desde la
periferia hasta el centro”.
3. Se creía que el hígado transformaba grandes cantidades de san-
gre negra en bilis amarilla, siendo esa la razón por la cual los ce-
losos manifestaban trastornos en la digestión y una disminución
importante de sus fuerzas.
4. Se decía que la piel adquiría un tono verdoso o amarillento, y si
el problema continuaba, se daba una irritación intestinal que se
transmitía al cerebro; debido a eso, la persona experimentaba
pensamientos tristes y tumultuosos, que lo llevaban a desear la
soledad y la obscuridad.
5. El insomnio que sufría llevaba a la persona a una melancolía o
hipocondría, en casos menos serios. En los más graves, los celos
llevaban al suicidio y a la muerte.
6. Se consideraba que los celos no afectaban por igual a hombres
y mujeres, ya que si el celoso era un hombre, tenía la oportu-
nidad de abusar de su autoridad y podía atormentar, amenazar,
indignarse, juzgar, martirizar, herir y lastimar, y aun en algunos
casos, matar. En cambio, si era la mujer la afectada, lo que podía
hacer era llorar, gritar y transformar todo en violencia, cansancio
y fastidio.
7. Existía la idea generalizada de que las causas de los celos inten-
sos o mórbidos estaban relacionados con la herencia, la edad, el
¿SON CELOS LO QUE YO SIENTO? 33
sexo, el carácter, el estado civil o la educación; se creía también
que podían ser causados por las caídas, las contusiones, la cloro-
sis y la anemia, los reumatismos, las fiebres tifoideas, el cólera,
la viruela o el alcoholismo.
8. Los celos se atribuían también a causas morales como el tener
una “obsesión malsana”, a los constantes pleitos y diferencias
familiares, al empobrecimiento repentino o al temor originado
por la llegada repentina de cualquiera de estos acontecimientos.
9. Los celos se relacionaban con las pasiones del corazón que expe-
rimentaban las parejas y se pensaba que eran algo ridículo, y sur-
gían como resultado de tener emociones envenenadas y falsas.
10. Los celos se confundían con la envidia y eran considerados como
una mezcla de amor, miedo, duelo y odio, que ni siquiera había un
nombre para describirlos. Eran el resultado de emociones encon-
tradas como el enfado, la envidia, el miedo anticipado a perder
algo, el odio hacia los otros o, en algunos casos, hacia uno mismo
por el mero hecho de sentir celos.
Algunas de estas ideas aún permanecen y aumentan el dolor y la
vergüenza de aquellos que experimentan celos y que ya sufren de
por sí el dolor que éstos provocan.
4. La comprensión de los celos es aún limitada
La psicología comenzó a interesarse por el estudio de los celos
en la década de los 70. El atraso de esta ciencia en iniciar investiga-
ciones sobre los celos, probablemente explica las controversias con
respecto al tema y la consecuente necesidad de estudios.
Moscoso afirma que en el pasado pocos se interesaron en estudiar
el tema de los celos y quienes lo hicieron, en su mayoría, llegaron a
conclusiones equivocadas. A finales del siglo XIX, muchos médicos
se quejaban con amargura del poco interés que el estudio de esta
conducta emocional había despertado en el contexto de la psicolo-
gía, de la psiquiatría o de la medicina legal. Fue sólo en el cambio
del siglo XX que esta inclinación excesiva hacia la sospecha comenzó
34 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
a considerarse una enfermedad mental, vinculada específicamente a
los negocios de la vida conyugal” (Moscoso, 2014).
En la actualidad, los celos son vistos como una reacción emo-
cional compleja que surge cuando la persona percibe que existe una
amenaza a una relación que ésta estima valiosa. La reacción ante la
amenaza puede variar dependiendo del tipo de amenaza.
Hoy, los celos ya no son percibidos como un sentimiento o una
emoción que se considere totalmente negativa. David Buss, profesor
de la Universidad de Texas, considera que la ausencia de ellos, en
algunos casos, puede ser interpretada como falta de amor. Él consi-
dera que la presencia de los celos indica hasta qué punto una per-
sona está comprometida con su pareja; también, en algunos casos,
pueden hacer que el celado, se sienta valorado y atractivo. Los celos
se vuelven negativos cuando se llega al punto de salirse de control,
y afectan las actividades diarias del celoso, del celado y de la fami-
lia si la hay, y aun, en algunos casos la del rival, sin importar si son
éstos reales o imaginarios. Él afirma que los celos son tan necesarios
para el hombre y la mujer, como el amor y el sexo. Siglos atrás, San
Agustín había dicho: “Si no estás celoso, no estás enamorado”.
El doctor Alejandro Castro Solano, quien es Director del Centro de
Investigación en Psicología de la Universidad Complutense de Madrid,
considera que los celos están lejos de verse como un asunto básico y
sencillo y que tienen su utilidad dentro de las relaciones sentimenta-
les. Él piensa que los celos son una complicada combinación de sen-
timientos, motivaciones y estrategias que se utilizan para conservar
la estabilidad de las relaciones románticas.
Los celos, sin embargo, son difíciles de mantener en el correcto
equilibrio y bajo control, en la mayoría de los casos van en aumento
y pueden, en nombre del amor, ser usados para herir al cónyuge o
aun matar como lo hizo el famoso deportista norteamericano O. J.
Simpson, acusado de acuchillar a su ex mujer Nicole Brown Simpson,
quien declaró ante el Gran Jurado: “Supongamos que cometí este
crimen. Aun, si lo hice, debió de haber sido porque la amaba dema-
siado, ¿correcto?”.
¿SON CELOS LO QUE YO SIENTO? 35
5. Diferentes tipos de celos románticos
Los celos románticos, según la opinión de diversas personas ex-
pertas en este tema pueden, de manera sencilla, catalogarse en nor-
males y anormales.
Celos normales
Los celos son una emoción universal, y al igual que otras emocio-
nes, son necesarias y cumplen un papel en la vida o en la relación.
Ser celoso es una cualidad que permite cuidar aquello que más se
quiere y desea. Por el grado en que lo manifiesta la mayoría de las
personas, se aceptan hasta cierto punto como normales; aunque en
muchos casos, no es tan fácil diferenciar los límites entre los celos
normales y los anormales. La diferencia entre normales y anormales
lo hace la frecuencia y la intensidad con que se manifiestan y las
causas que los originan.
Celos anormales o patológicos
Se define así a los celos que la persona no puede manejar y resol-
ver. Se consideran patológicos por la intensidad desproporcionada de
los mismos, por el sufrimiento en el que vive el sujeto y la forma tan
fuerte como interfiere en el desempeño de sus actividades cotidianas
y el sufrimiento que experimenta la persona. Dejan de ser normales
y se convierten en anormales cuando comienzan a afectar el cam-
po de la conciencia y a salirse del campo de la realidad, influyendo
negativamente en la relación de la pareja y afectando a ambos. Díaz
y Manrique (2012) afirman que los celos se consideran “anormales,
alterados o patológicos, cuando distorsionan las relaciones sociales,
amorosas, eróticas o laborales y, que al mismo tiempo, transforman
la visión de sí mismo y manifiestan conductas, como “espiar, vigilar,
fisgonear, hacer escenas, escribir cartas malignas, tratar de extraer
confesiones, negar al cónyuge el derecho de moverse libremente, o
usar cualquier tipo de violencia.” (pp. 140,141). Cuando se manifiestan
estas conductas puede considerarse que los celos de la persona son
anormales, y entenderse que su vida y la de su cónyuge han entrado
en terreno peligroso y tormentoso. Los celos, a este nivel, pueden
con facilidad destruir la relación y necesitan urgentemente ayuda
36 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
profesional. Este tipo de celos manifiestan tres características es-
peciales:
a. Surgen aunque no exista una causa desencadenante.
b. Basa sus afirmaciones en sospechas y en motivos muy raros
e insignificantes.
c. Manifiesta conductas y reacciones descontroladas.
Los celos patológicos son los que originan serios daños a la rela-
ción, son difíciles de superar y pueden originarse por causas reales o
imaginarias, generalmente se clasifican de la siguiente manera:
Celos pasionales
Éstos surgen de la inseguridad de perder a la persona querida y
de la envidia de que ésta pueda ser conquistada por otra persona.
Especialmente cuando esa persona posee características superiores
como tener más dinero, ser más joven o más destacado. En este tipo
de celos, puede haber períodos de lucidez en los cuales el celoso
reconoce que sus conductas son irracionales.
Celos obsesivos
Las obsesiones son pensamientos, imágenes o impulsos mentales
que irrumpen repetidamente en la actividad mental de la persona de
forma involuntaria, y que se perciben como una amenaza, provocan
ansiedad y malestares frecuentes; además, la persona llega a perder
el control, aunque en el fondo reconoce y sabe que estas obsesiones
son producto de su mente.
Celos delirantes o paranoicos
En este nivel, como su nombre lo dice, existen delirios e ideas que
el celoso sistematiza de una forma aparentemente coherente que
puede aun convencer a otros de su afirmación. La persona con celos
delirantes está plenamente convencida de la infidelidad de su pareja
y no admite que pueda estar equivocada. Desde su punto de vista, lo
que dice tiene lógica y le causa mucho malestar y se pone violento
si alguien no está de acuerdo con sus ideas.
¿SON CELOS LO QUE YO SIENTO? 37
6. Los celos cumplen ciertas funciones
Existen diferentes opiniones con respecto a los celos y su función
dentro del matrimonio; Reidl (2005) afirma que “los celos cumplen
con ciertas funciones, permiten examinar la relación, le enseña a las
personas que la relación no es incondicional o eterna, es una señal
de amor, es un instrumento para inducir al compromiso, intensifica
las emociones, le agrega pasión al sexo y protege al amor” (p.125).
Cuesta (2006) añade que “ser celoso es una cualidad que permite
cuidar aquello que más quiere y desea una persona para que nadie
se lo arrebate” (p. 72).
Los celos surgen ante la sospecha, real o imaginaria, de una ame-
naza a una relación considerada valiosa. “Considerados como una
emoción, los celos son una reacción o respuesta que alerta de que
la relación que se quiere está siendo amenazada. Los celos, como
cualquier otra emoción, cumplen algunos propósitos adaptativos y
han sido diseñados para incrementar el éxito ante ciertos desafíos
específicos con los que se enfrenta el ser humano” (Canto y Burgos,
2009, p. 40).
Son ya clásicas las ideas de los celos como medida y prueba del
amor (“si me ama, sentirá celos de mí”; “cuanto más celosa se mues-
tra, más me siento amado”); otros usan los celos como acicate del
deseo (“dale celos para que se interese más por ti”, “haz que se
sienta menos seguro de ti”). Lo curioso es que, en ocasiones, se con-
vierten en profecías que se auto- cumplen y, efectivamente, a través
del filtro de los celos (y del sufrimiento que ocasionan) en algunas
parejas se reaviva el interés, se reactiva el deseo, se catalizan cam-
bios o se reinstaura el compromiso (Pérez, 2004).
Los celos, en muchas ocasiones, desempeñan una función impor-
tante, como sucede con otras emociones. El problema se presenta
cuando estas emociones, en principio positivas, se experimentan con
excesiva frecuencia, intensidad o duración (Cuesta, 2006).
Diversos especialistas en el tema de los celos afirman que éstos
desempeñan un papel adaptativo que ayuda a asegurar la estabilidad
del hogar y a crear un ambiente propicio para el cuidado y protección
38 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
de los hijos. Consideran que los celos contribuyen a que las personas
mantengan, e incluso restauren lazos sociales frente a amenazas que
atentan contra la pareja o la relación, al mismo tiempo funcionan
como un termómetro para indicar la importancia que pueda tener la
relación íntima. Funcionan como una alarma o un foco de adverten-
cia que se enciende cuando advierte una amenaza para la relación.
Ayudan a que el compromiso se consolide y sirven para prevenir la
infidelidad y a que se rompa el acuerdo de exclusividad en la relación
(Almeida, Armenta y Díaz, 2013).
Existe un dicho que dice: “Cuando el hombre es celoso, molesta;
cuando no lo es, irrita.” Buss cuenta el caso de una paciente que
comenzó a sufrir trastornos de personalidad, producto de la relaja-
da actitud de su marido frente a ella. La mujer empezó a sentir que
él no la quería, ni la deseaba; irremediablemente, pensaba ella, él
estaba con otra. La situación no mejoró al ir a terapia, ya que ella
insistía en que el marido la engañaba. Entonces, el especialista le
pidió a él que la celara, que empezara a controlarla, a llamarla más
de lo normal e incluso a irritarse cuando ella no llegaba a la hora
acordada. El resultado fue que la mujer se volvió una complaciente y
amorosa esposa, y hasta sentía remordimientos por su conducta an-
terior. Este caso no puede tomarse como regla, pero sí puede ilustrar
que los celos constituyen una emoción compleja, peligrosa y volátil,
pero que al mismo tiempo, en algunos casos, pueden ser positivos
para la relación. Los celos solo pueden ser considerados positivos
cuando existe una amenaza real y son expresados sin violencia y bajo
control. Si el celoso actúa sin tomar en cuenta estos aspectos, esta
emoción se convierte en un destructor de la relación.
¿SON CELOS LO QUE YO SIENTO? 39
EJERCICIOS DE APLICACIÓN
Los ejercicios que a continuación se incluyen tienen el propósito
de que el lector obtenga un mayor aprovechamiento del material
expuesto y al mismo tiempo motivar la reflexión y aplicación de los
conceptos expuestos a la experiencia personal. Dedicar tiempo para
realizarlos y compartirlos con el cónyuge le añadirá un beneficio
adicional.
EJERCICIO 1: CASO DE ESTUDIO: JUAN Y MARIELA
1. ¿Por qué la personalidad extrovertida y jovial de Juan activaron los
celos de Mariela?
2. ¿Cuáles podrían ser las causas por las que Mariela intentaba ocultar
que era celosa?
3. ¿Qué conductas de Mariela demostraban que tenía celos, aun cuando
lo negaba?
EJERCICIO 2: PARA ANALIZAR
1. Escriba su propia definición sobre los celos.
2. Escriba algunas de las ideas negativas que se tienen de las personas
celosas.
3. Escriba algunos de los aspectos positivos y negativos de los celos.
Aspectos positivos Aspectos negativos
EJERCICIO 3: PARA APLICAR A TU MATRIMONIO
1. Si en algún momento su cónyuge le manifestara que siente celos por
alguna de sus conductas, ¿qué sentimientos cree que experimentaría?
Escriba sus respuestas.
2. Si estuviera viviendo una situación grave de celos, ¿qué plan haría para
enfrentar y superar ese problema? Escriba sus respuestas.
40 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
CAPÍTULO 3
Hijo mío, ¿por qué dejarte cautivar por
una mujer inmoral o acariciar los pechos
de una mujer promiscua?
(Proverbios 5:20, (NT V)
Los celos se engendran entre los que
bien se quieren, del aire que pasa, del sol
que toca y aun de la tierra que se pisa.
Miguel de Cervantes
FACTORES QUE
ACTIVAN LOS CELOS
Juan y Mariela tienen muchos
conflictos
Los conflictos entre Juan y Mariela se han ido
acrecentando y, tornándose cada vez más intensos;
la mayoría de ellos, iniciados por la desconfianza
de Mariela. Juan está cansado de los constantes
reclamos de su esposa, a veces siente que ya no
puede soportar más esa situación, él está seguro
de que Mariela se ha vuelto una persona celosa,
pero ella no acepta que lo que siente sean celos.
43
Juan, en su interior, reconoce que lo ocurrido con Andrea hizo que
su esposa le perdiera la confianza, esta idea de alguna manera le
hace soportar el constante mal humor y reclamos de su esposa, pero
al mismo tiempo considera que si lo que siente son celos, debiera
ella ser sincera y reconocerlos.
Mariela considera que fue un grave error el haberse casado con
Juan después de lo que él hizo; pero, al mismo tiempo, siente que lo
ama, su grave problema es no poder confiar en él. Muchas conductas
de Juan le causan gran sufrimiento y desconfianza, especialmente
la forma tan amistosa como él acostumbra relacionarse con el sexo
opuesto. Constantemente se culpa por no haberse anticipado a lo
ocurrido entre Juan y Andrea.
Juan trabaja para un exitoso laboratorio médico, razón por la cual
visita diferentes hospitales de la ciudad, incluyendo el hospital don-
de Andrea actualmente labora. Los días de más sufrimiento para
Mariela son cuando ella sabe que Juan visitará el hospital donde
trabaja Andrea, pues Juan también se entrevista con ella, ya que es
una de sus mejores promotoras de sus medicamentos. Mariela le ha
pedido a Juan que se abstenga de hablar con ella; él le dice que solo
se relaciona con ella por asuntos de negocios. Mariela, ha ido reco-
nociendo que, en realidad, lo que ella siente son celos y que éstos
aumentan cada día. Hace unos días Juan le platicó que Andrea se
había separado de su esposo debido a muchos problemas, y que ya
habían iniciado los trámites de divorcio.
Recientemente Mariela le pidió nuevamente a su esposo que no se
entrevistara con ella, y que sí desea saberlo, sí siente celos y no solo
con Andrea sino también con otras mujeres con las cuales ella sabe
que él se relaciona. Juan confirmó lo que siempre había sospechado,
y molesto le respondió que no está dispuesto a perder a sus clientes
por causa de sus celos. Mariela se puso a llorar al ver la reacción
de su esposo, pues ella esperaba que al decirle que sí eran celos lo
que sentía, él la comprendería y la ayudaría, pero sucedió todo lo
contrario. Ella está arrepentida y, además, se siente humillada de
haberle expresado a su esposo sus sentimientos y haber recibido esa
respuesta.
44 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
Mariela sufre desde hace un buen tiempo de frecuentes y fuertes
dolores de cabeza, se pasa horas llorando por su situación. Experi-
menta mucha ansiedad cada vez que se imagina a su esposo hablan-
do con diferentes mujeres. Reconoce que sus celos han sobrepasado
los límites, pues hasta ahora no tiene pruebas de que Juan le esté
siendo otra vez infiel; pero, aun así, no tiene tranquilidad.
Juan también está cansado de esta situación, pero ninguno de los
dos saben cómo salir de este “tormento”, como ellos lo llaman.
1. Predisposición a los celos
Existen personas que, por ciertas deficiencias personales o expe-
riencias negativas sufridas en el pasado, como haber sido víctima de
una infidelidad, física o emocional, en alguna de las relaciones pasa-
das, se vuelven más susceptibles a manifestar celos que otros que no
han pasado por experiencias similares.
Los celos pueden activarse con mucha facilidad en personas vul-
nerables y casi por cualquier situación de la vida cotidiana, por muy
insignificante que parezca. Cualquier detalle en personas predis-
puestas a padecerlos, es suficiente para desencadenar un episodio
agudo de celos.
Debe tomarse en cuenta que cierta predisposición a los celos po-
dría no manifestarse nunca si no ocurre un acontecimiento desen-
cadenante. Para una persona con una predisposición inusualmente
alta a los celos, solo requiere de un acontecimiento mínimo para su
activación; basta tan solo una mirada que su compañero le dispense
a una persona desconocida y atractiva que se le cruza en el camino.
Sin embargo, para la mayoría de la gente, lo que opera como des-
encadenante de los celos es algún acontecimiento mucho más serio,
como el descubrimiento de que el compañero esté involucrado en
un amorío ilícito, tal como sucedió en el caso de Mariela cuando se
enteró de lo ocurrido entre su novio y Andrea.
Aunque los celos se presentan de diversas maneras y se experi-
mentan con variados grados de intensidad, siempre son el resultado
FACTORES QUE ACTIVAN LOS CELOS 45
de una interacción entre una cierta predisposición y un aconteci-
miento preciso que actúa como desencadenante. Existe, sin embar-
go, algo que es muy importante y en lo cual diversos autores con-
cuerdan, y es el hecho de que cuanto más satisfecha se siente una
persona con su compañero y con la relación, más difícil es que apa-
rezcan los celos.
(Scheinkman y Werneck, 2010) aconsejan que ninguno debe sen-
tirse plenamente seguro de que jamás será atrapado por los celos ya
que éstos pueden surgir en cualquier etapa de la vida. San Pablo les
recordó a los creyentes de Corinto diferentes causas por las cuales
muchos del pueblo de Israel habían fracasado en su travesía por el
desierto, y entonces les advirtió: “Si ustedes piensan que están fir-
mes, tengan cuidado de no caer” (1 Corintios 10:12, NTV).
2. Temores que originan los celos
La mayoría de las personas experimentan ciertos temores relacio-
nados con los celos, y puede ser por las siguientes causas:
A ser identificado como celoso
Ser identificado como una persona celosa no es agradable, ya que
muchos lo consideran un defecto humillante y vergonzoso. En una
encuesta se preguntó: ¿es usted una persona celosa? Los resulta-
dos mostraron que más de la mitad, 54%, respondieron “Sí, soy una
persona celosa”, y casi la mitad, 46%, respondieron “No, no soy una
persona celosa”. Probablemente algunas de las personas que afir-
maron no ser celosas, también habían experimentado celos en algún
momento, solo que éstos no lo reconocían. Aquellos que son celosos
y lo niegan, dificultan cualquier tratamiento que se podría llevar a
cabo para su recuperación.
A ser despojado
La respuesta celosa se desencadena cuando se percibe una ame-
naza a la relación, la cual puede ser real o imaginaria. Si una persona
piensa que su cónyuge está interesado en alguien, aun en el caso
46 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
de que la amenaza sea producto de su propia imaginación, va a res-
ponder poniéndose intensamente celosa. “Mi cónyuge se enamorará
de esa persona, si no hago algo por impedirlo, tarde o temprano lo
conquistará y se lo llevará”.
A ser abandonado
Para algunos, el temor a ser abandonado constituye el principal
miedo. “Sí se enamora de esa persona, nos va a dejar a mis hijos y a
mí y no sé cómo saldremos adelante”.
Durante los episodios de celos, la persona celosa experimenta un
miedo intenso de perder a su pareja, temor a quedarse sola, senti-
mientos de vergüenza y de humillación y una pérdida del sentimien-
to de exclusividad sexual, pasando por momentos de cólera e ira
incontroladas. La forma como el celoso consigue calmarse momen-
táneamente es asegurándose de que la conducta de su cónyuge es
correcta, pero cada vez más se intensifica su deseo de control, si no
lo logra, y en casos extremos, es capaz de provocar la muerte de su
pareja antes que admitir su pérdida (Canto y Burgos, 2009).
Cuando una persona es celosa y su personalidad es introvertida,
poco sociable y de pocos amigos, y su pareja lo es todo para él, es
común que se haga excesivamente dependiente de esa relación. Es
casi un patrón que las personas celosas sean inseguras, introverti-
das, dependientes emocionalmente, desconfiadas y con baja auto-
estima; además, se preocupan mucho por la fidelidad de la pareja,
porque les parece que le sería imposible vivir sin su pareja en caso
de que fueran separados por un rival (Silvestre, 2013).
A ser desprestigiado
Algunos temen el desprestigio que esta situación les podría oca-
sionar. Piensan: “Me moriré de vergüenza, pues toda la gente lo sabrá
y se reirán de mí”.
A ser traicionado
Algunos sienten que el aspecto más doloroso es la traición:
“¿Cómo puede alguien en quien yo confiaba mentirme y traicionarme
FACTORES QUE ACTIVAN LOS CELOS 47
así?” Además, la traición es más dolorosa cuando viene de parte de
una persona que se supone te ama.
A ser considerado inferior
Para otros, su mayor temor está relacionado con la competi-
tividad. “Si se enamoró de esa persona, es porque debe ser mejor
amante que yo”, o “¿cómo pudo enamorarse de esa persona inferior
a mí? En algunos casos, los celos están mezclados con la envidia,
lo cual les hace pensar: “Si yo hubiera tenido una buena apariencia
física, dinero, o poder o el éxito que esa persona tiene”, entonces yo
podría retener a mi cónyuge”.
3. La activación de los celos: un peligro latente
Las inseguridades y temores asociados a los celos pueden perma-
necer latentes hasta que una situación o relación particular activa
la vulnerabilidad de un individuo. En algunos casos, el objeto de los
celos no involucra a una persona directamente, sino puede ser una
situación que crea una distancia y que representa una amenaza a
la exclusividad o prioridad del vínculo amoroso, como lo es el tra-
bajo, universidad, aficiones, mascotas, teléfonos inteligentes, inter-
net, pornografía o cualquier otro interés que consuma tiempo, puede
gatillar sentimientos de exclusión y estimular la reactividad entre
los miembros de la pareja. Estas situaciones, a menudo, involucran
una combinación de realidad y proyecciones (Scheinkman y Werneck,
2010).
En algunos casos los celos pueden activarse sin que exista amor
de por medio; algunos afirman que ni siquiera es indispensable
amar para celar a una persona. Los celos simplemente pueden sur-
gir cuando alguien amenaza con quitarte a una persona que repre-
senta un bien económico, social, emocional, afectivo o relacional,
entre otros.
Estadísticas sociales muestran que 7 de cada 10 parejas sufren, en
menor o mayor grado, a causa de los celos; 3 de cada 10, enfrentan
serios problemas; otros tantos, los experimentan en menor grado,
48 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
y apenas unos cuantos pueden afirmar con verdad que no son celo-
sos. Una investigación de alcance nacional hecha en Estados Unidos
indica que los celos intensos son un problema que se presenta en
una tercera parte de todas las parejas que acuden a solicitar terapia
conyugal. Hay quienes afirman que el probema real de la mitad de
las parejas que buscan ayuda profesional son los celos.
Una relación extramarital es una amenaza importante para una
relación íntima, y los celos que desencadena lo reflejan. La admi-
ración por una estrella del cine, en cambio, no provoca celos a la
mayoría de las personas. Si una persona manifiesta celos aun en esa
situación, entonces es una persona “anormalmente” celosa. Por otro
lado, si la persona no siente celos ni siquiera cuando su compañero
le es infiel, puede ser por dos razones: o ya no valora la relación, o
es una persona “anormalmente” no celosa.
4. Factores que influyen en la activación de los celos
Existen diversos eventos, situaciones o períodos en la vida de la
pareja que se pueden llamar “momentos críticos”, en los que pueden
aparecer los celos con mayor facilidad. Como lo es el nacimiento
de un hijo, al comienzo de un nuevo trabajo, por viajes continuos,
o incluso por el éxito profesional del cónyuge, entre otras causas
(Echeburúa y Fernández, 2001).
Pueden activarse también ante el sentimiento de inferioridad en
áreas como el atractivo físico, desempeño sexual, simpatía, inteli-
gencia, capacidad económica. En las mujeres, dice Orlandini (2007),
también pueden “ser ocasionados por el temor al envejecimiento, a
la pérdida de la belleza exterior, de atención de su pareja, pero, sin
duda, y en muchas ocasiones, a la pérdida del prestigio social y a la
dependencia económica que disfruta” (p. 47).
Diversos estudios demuestran que la predisposición a los celos y
el grado y la forma como se manifiestan depende, en parte, de la
cultura. Los celos no sólo tienen que ver con la persona celosa, el
rival y la persona celada, sino que más bien son un fenómeno cua-
drangular que anexa a la cultura. En algunas culturas se alientan
FACTORES QUE ACTIVAN LOS CELOS 49
los celos; en otras, se desalientan. Se considera que entre la cultura
latina los celos son más comunes.
Experiencias pasadas. También pueden depender del contexto fa-
miliar en que la persona se crió. Es más probable que tenga una
predisposición mucho mayor a los celos una persona en cuyo hogar
uno de sus padres fue infiel o tenían violentas explosiones de celos,
comparado con otra persona que vivió en un hogar estable donde sus
padres no pasaron por esas experiencias negativas.
Existen otros factores que aumentan la predispocición a los celos,
como lo es el que una mujer haya crecido a la sombra de una her-
mana más bonita, o más brillante. En otros casos, los celos pueden
depender de experiencias vividas en relaciones sentimentales ante-
riores. Aun algunos consideran que los celos pueden estar relaciona-
dos con la herencia prenatal o ser aprendidos durante la infancia al
convivir con sus padres.
Los pensamientos y sentimientos asociados con los celos pueden
manifestarse como resentimiento, ya que la persona puede vivir
mucho tiempo con el dolor de alguna situación que le provoca ce-
los y no ha logrado solucionar; también se pueden presentar como
culpabilidad hacia sí mismo o hacia el cónyuge; en otros casos, la
persona realiza una serie de comparaciones con el rival, una dama
celosa es posible que se pregunte: ¿no soy acaso tan atractiva, se-
ductora, inteligente y exitosa como esa mujer?; una de las mayores
preocupaciones es el temor a la pérdida de la propia imagen: “todo
el mundo lo va a saber y qué van a pensar de mí”; lo peor que le
puede suceder al ser humano es experimentar lástima por sí mismo,
la persona en esta situación considera que está completamente
sola en el mundo y que nadie la ama. Todos estos sentimientos o
emociones van acompañados de gran dolor, ya que los celos son
una reacción compleja que ocurre cuando un rival real o imaginario
amenaza una relación amorosa significativa (Scheinkman y Wer-
neck, 2010).
Los seres humanos son el resultado de las tendencias heredadas
y adquiridas, éstas pueden ser positivas o negativas. Dentro de cada
quien se libra una batalla permanente. “¿Qué es lo que causan las
50 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
disputas y las peleas entre ustedes? ¿Acaso no surgen de los malos
deseos que combaten en su interior?” (Santiago 4:1, NTV).
San Pablo abre su corazón para compartir sus luchas y sus fre-
cuentes fracasos, aunque él no está hablando específicamente de los
celos, la lucha en esta área es similar: “Por lo tanto, el problema no
es con la ley, porque la ley es buena y espiritual. El problema está
en mí, porque soy demasiado humano, un esclavo del pecado. Real-
mente no me entiendo a mí mismo, porque quiero hacer lo que es
correcto pero no lo hago. En cambio, hago lo que odio. Pero si yo sé
que lo que hago está mal, eso demuestra que estoy de acuerdo con
que la ley es buena. Entonces no soy yo el que hace lo que está mal,
sino el pecado que vive en mí…pero hay otro poder dentro de mí que
está en guerra con mi mente. Ese poder me esclaviza al pecado que
todavía está dentro de mí. ¡Soy un pobre desgraciado! ¿Quién me li-
bertará de esta vida dominada por el pecado y la muerte? ¡Gracias a
Dios! La respuesta está en Jesucristo nuestro Señor. Así que ya ven:
en mi mente de verdad quiero obedecer la ley de Dios, pero a causa
de mi naturaleza pecaminosa, soy esclavo del pecado (Romanos 7:14-
17, 23-25, NTV).
5. Conductas que activan los celos
Existen marcadas diferencias en la forma como las personas res-
ponden ante una misma situación, ya que el mismo acto puede acti-
var los celos de una persona y en otra no despertar el más mínimo
sentimiento. Además, los celos pueden desencadenarse tanto por
deficiencias personales, como por conductas de la pareja, ya sean
éstas conscientes o inconscientes, con o sin intención. Con frecuen-
cia, pueden actuar como una poderosa fuerza emocional en las rela-
ciones de pareja. Bastan apenas segundos para transformar el amor
y la ternura en fuertes sentimientos de intimidación, e incluso suici-
dio o asesinato (Scheinkman y Werneck, 2010).
Cuando éstos se activan, pueden originar e incluir dolor y senti-
mientos de ira, rabia, envidia, tristeza, miedo, pena y humillación. Los
resultados de una investigación muestran que las emociones más
FACTORES QUE ACTIVAN LOS CELOS 51
frecuentes en situaciones de celos son: tristeza por la situación y
cólera contra el compañero (Da Silva Barros y Costa, 2008).
1. Deficiencias personales del celoso
Las deficiencias personales del celoso pueden ser muchas; aquí se
comparten algunas de ellas:
Insatisfacción conyugal
Puede darse debido a que la persona considera que su cónyuge
no le está supliendo sus necesidades básicas, o debido a que tiene
expectativas más altas de su pareja. Estos sentimientos no necesa-
riamente necesitan ser reales.
Sentimiento de inseguridad personal
Fisher (2007) afirma que las personas que experimentan sen-
timientos de inseguridad, son muy dependientes de sus parejas y
suelen ser más celosas. Cuesta (2006) declara: “Se puede afirmar
que en la personalidad del celoso tienden a predominar ciertas
características personales. Así, por ejemplo, se encuentra una gran
inseguridad en él mismo y rasgos predominantes de dependencia
emocional, entre los que se pueden destacar una preocupación
extrema a ser abandonado, una clara y elevada necesidad de apoyo,
una necesidad excesiva de aprobación por parte de los demás, el
gusto por las relaciones exclusivas en el que el dependiente emo-
cional quiere disponer continuamente de la presencia de la otra per-
sona como si estuviera “enganchado” a ella o a él, aspecto similar
al apego ansioso” (p. 72).
Tener baja autoestima
La tendencia a celar tiene su base en la desvalorización. Un celo-
so tiene bajo el termómetro de su autoestima. Una persona que se
quiera y se sienta bien consigo misma, es menos probable que ex-
perimente celos. A menos que su pareja se muestre muy seductora
en su relación con personas del sexo opuesto, o que se concentre
totalmente en su trabajo y descuide a su pareja. Es decir, si existen
señales reales de una infidelidad (Eguiluz, 2007).
52 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
Las personas con baja autoestima tienen sentimientos de inferio-
ridad más o menos manifiestos y suelen pensar que los demás valen
más que ellos. El celoso es, a menudo, una persona hipersensible y
vulnerable, con una autoestima precaria y con una imagen de sí mis-
mo dañada y vacilante. Por ello, les viene a la cabeza con frecuencia
la idea de que cualquier rival tiene más méritos para seducir a su
pareja que él (Silvestre, 2013).
Los celos provocan habitualmente una disminución de la autoes-
tima, sin embargo, es cierto también que, en otros casos, es preci-
samente este aspecto lo que predispone a los celos y, un aumento
importante de los síntomas depresivos.
Por lo general, las personas celosas batallan con pensamientos
negativos y no tienen la capacidad de sobreponerse a las emociones
que las envuelven. Estas formas de pensar, generalmente, llevan al
fracaso; de manera que los éxitos se los dan a otros, y los fracasos
se los atribuyen a ellos mismos.
El celoso siente que está por debajo en la relación “de éste por
debajo, nacen sentimientos de desvalorización e inseguridad que so-
cavan, de manera paulatina, la autoestima del protagonista” (Egui-
luz, 2007). El que se sienta por debajo, no es siempre por que lo
esté, ya que puede suceder como el filósofo griego Epicteto declaró:
“Cada cual se tasa libremente en alto o bajo precio, y nadie vale sino
lo que se hace valer; tásate, pues, como libre o como esclavo: esto
depende de ti”. El celoso necesita en este caso la ayuda de alguien
que le haga ver que es valioso. La persona más indicada para elevarle
la autoestima es el cónyuge.
Tener demasiado apego
Una persona con apego ansioso llamará continuamente a su pa-
reja al trabajo, le pedirá que renuncie a su vida privada para estar
más tiempo juntos, demandará atención de la pareja. Este fenómeno
es comparado con la intoxicación de los alcohólicos o la adicción a
las drogas. Sin embargo, es importante mencionar que no todos los
dependientes emocionales son celosos (Cuesta, 2006).
FACTORES QUE ACTIVAN LOS CELOS 53
Haber sufrido una traición real
Ya sea en esa relación o en relaciones anteriores. La persona ce-
losa se siente amenazada por razones que considera válidas.
Existencia de traiciones percibidas en la familia de origen
Estas vivencias dejan huellas muy difíciles de borrar y trascienden
e impactan las relaciones propias.
Haberle sido infiel al cónyuge
Es frecuente que la persona celosa es la que realmente está trai-
cionando a la otra, pero ahora le preocupan sus propias fantasías y
su culpabilidad, él o ella proyecta sus sentimientos, acciones y de-
seos en el otro miembro de la pareja, y reacciona a sus proyecciones
como si fueran reales (Scheinkman y Werneck, 2010). Se aplica el
dicho: “El ladrón cree que todos son de su condición”.
Uso de las redes sociales
Según un estudio de la Academia Americana de Abogados Matri-
moniales el uso de las redes sociales ha generado diferentes proble-
mas en la pareja como desconfianza y celos; como resultado, 1 de
cada 5 matrimonios se separan debido a problemas ocasionados por
el uso del Facebook.
Un estudio de la Universidad de Guelph, en Canadá, reveló que
existe una fuerte relación entre el Facebook y el aumento de los
celos, y la sospecha en las parejas. Además, sugieren que el uso
del Facebook no sólo no ayuda a la comunicación en la pareja, sino
que estimula el comportamiento celoso a niveles obsesivos. Muchas
personas reconocen haber iniciado profundas investigaciones para
desenmascarar supuestas infidelidades. En ese estudio, se encontró
que el 74% de las personas tienen agregados entre sus contactos de
Facebook a antiguas parejas amorosas o sexuales. Además, el 95%
utiliza las redes sociales para buscar a sus ex novios.
En otro estudio realizado, el 40% de los encuestados respon-
dieron que ocasionalmente se molestan con su pareja debido a un
simple “me gusta”.
54 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
2. Por comportamientos incorrectos del cónyuge
Existen comportamientos del cónyuge, hechos consciente o in-
conscientemente, que pueden activar con facilidad los celos de la
pareja. Estas conductas pueden generar ansiedad y reacciones hos-
tiles, volviéndose hosco, inquisidor o agresivo. Estas actitudes pro-
vocan un retraimiento o una actitud desafiante en la pareja. Este
alejamiento del cónyuge aumenta aún más las sospechas de la per-
sona celosa, cuyos esfuerzos por averiguar cada vez más, generan
actitudes más evasivas en el cónyuge. De esta forma se pone en
marcha un patrón perseguidor-perseguido (Scheinkman y Werneck,
2010). Algunas de esas conductas son:
No satisfacer las necesidades del cónyuge
Cada cónyuge requiere que su pareja conozca y satisfaga sus ne-
cesidades. La insatisfacción conyugal en cualquier área puede hacer
que a la persona insatisfecha se le desencadenen los celos con
mayor facilidad. En el interior de cada cónyuge existe la necesidad
de ser reconocido como la persona más especial en la vida de la
pareja, cuando esto no es así, aumentan los temores al abandono,
a la traición, y florecen con mayor facilidad sentimientos de infe-
rioridad, debido a que la persona se siente poco atractiva o indigna
(Imber-Black, 2010). En realidad, aún se discute si son los celos los
que provocan la insatisfacción o es la insatisfacción la que provoca
los celos.
Conversaciones frecuentes con personas del sexo opuesto
Esta conducta puede ser desaprobada por su pareja, al considerar
que manifiesta la existencia de algún interés particular. Esta situa-
ción es aún más común en parejas formadas por una persona intro-
vertida y otra extrovertida; el cónyuge introvertido suele interpretar
negativamente algunas de las conversaciones que su pareja lleve a
cabo con personas del sexo opuesto. A las personas introvertidas les
es difícil entender las razones por las cuales su cónyuge extrovertido
tiene que convivir o conversar frecuentemente con otras personas.
Tal era el caso de Juan y Mariela.
FACTORES QUE ACTIVAN LOS CELOS 55
Excesivas atenciones o excesiva amabilidad
Especialmente esta situación se manifiesta cuando el cónyuge
siente que esas mismas atenciones no se le brindan en primer lugar
a él o a ella. “Una mera sonrisa coqueta o una mirada insinuante
puede provocar un alud de situaciones absurdas y la activación de
los celos. Quienes estudian las emociones manifiestan los efectos
que esas simples sonrisas pueden producir en la mente del cónyuge
atormentado por los celos” (Harris, 2004, p. 87).
Convivencia constante
Este comportamiento puede activar los celos de un cónyuge que
no se sienta plenamente seguro del amor de su pareja. Situaciones
como éstas deben ser evitadas, aun cuando el cónyuge no sienta ce-
los, ya que representa un peligro para la persona misma.
Trabajar a solas
Éste es otro desencadenante muy común de los celos, ya que en
la actualidad es muy común que hombres y mujeres trabajen juntos.
En algunos casos, trabajar juntos y a solas, o viajar con un compa-
ñero del sexo opuesto por cuestiones de trabajo, aunque esto no sea
por decisión propia, puede ser considerado como una amenaza por
la persona celosa. Independientemente de que el cónyuge manifieste
celos o no, estas situaciones con frecuencia contribuyen a que se
formen vínculos que pueden llevar en algún momento al inicio de
una relación incorrecta con esa persona, razón por la cual debiera
en lo posible evitarse, especialmente cuando estas situaciones son
exclusivas y constantes.
Constante admiración
Una sitación tal puede ser causa de celos, ya que el cónyuge pue-
de sentir envidia cuando percibe que el rival posee un atributo por
el cual su pareja se siente atraida o admira y que él no lo posee, o
lo posee en menor medida. Descartes decía: “Los celos representan
desconfianza hacia la persona amada, y por lo tanto, desconfianza
en sí mismo”.
56 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
Constante preocupación
Este hecho puede ser interpretado por el cónyuge como un in-
terés sentimental. Echeburúa y Fernández (2001) consideran que el
hecho de que el cónyuge manifieste algún tipo de interés por otra
persona, sin importar qué tipo de interés sea, o el solo acto de mos-
trar simpatía por otras personas, puede ser suficiente para desenca-
denar los celos.
Otorgar o recibir regalos “sospechosos”
Socialmente algunos objetos están relacionados con el amor sen-
timental, y cuando alguien los utiliza para obsequiarlo a otra persona
que no es su pareja, los celos suelen activarse. Algunos de estos
regalos son flores, chocolates, música con mensajes románticos, ob-
jetos de peluche, ropa, entre otros. El significado de estos objetos
puede variar, dependiendo del lugar o de la cultura.
Constantes conversaciones íntimas
Aunque la comunicación es algo normal, existen niveles que co-
múnmente se usan, dependiendo del grado de confianza. John Powers
establece que la comunicación tiene cinco niveles, comenzando con
el nivel 5, que tiene que ver con conversaciones formales y muy
generales y terminando con el nivel 1, el cual es el más profundo
y se usa mayormente con personas de mucha confianza, ya que es
donde se expresan sentimientos e información muy confidencial. En
la mayoría de los casos, este nivel es usado mayormente para la
comunicación con la pareja. Cuando este tipo de comunicación del
nivel más profundo se usa con otras personas puede ser peligroso y,
además, desencadenar con facilidad los celos del cónyuge.
ACTIVIDADES DE APLICACIÓN
Las actividades que a continuación se incluyen tienen el propósito
de que el lector obtenga un mayor aprovechamiento del material
expuesto y al mismo tiempo motivar la reflexión y aplicación de
FACTORES QUE ACTIVAN LOS CELOS 57
los conceptos expuestos a la experiencia personal. Dedicar tiempo
para realizarlos y compartirlos con el cónyuge añadirá un beneficio
adicional.
EJERCICIO 1: CASO DE ESTUDIO: JUAN Y MARIELA
1. ¿Considera que la inconformidad de Mariela con Juan y sus constantes
reclamos y celos se terminarían si él cambiara su conducta con el sexo
opuesto?
2. Después de lo que pasó entre Juan y Andrea, ¿tiene derecho Mariela
de prohibirle a su esposo que no se entreviste con ella, aunque él ya
no tenga ningún interés personal y solo lo haga por asunto de trabajo?
3. ¿Qué debió hacer Juan cuando su esposa finalmente le confesó que si
era celosa?
EJERCICIO 2: PARA ANALIZAR
1. Escriba qué experiencias pasadas de la vida de una persona la pueden
hacer más susceptible a tener celos en su relación.
2. Escriba al menos tres aspectos a los que le teme la persona celosa.
EJERCICIO 3: PARA APLICAR A TU MATRIMONIO
De la siguiente lista, subraye las tres conductas que más le mo-
lestaría que su cónyuge hiciera con una persona del sexo opuesto y
escriba las causas.
CONDUCTAS CAUSAS
Conversa frecuentemente
Manifiesta excesivas atenciones
Manifiesta constantemente que la
admira
Desea estar a su lado
Busca trabajar a solas
Mantiene constante comunicación
por medio de las redes sociales
Atiende sus necesidades
Otorga regalos especiales
Comparte información confidencial
Abraza, besa o toca cariñosamente
58 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
CAPÍTULO 4
Una familia dividida por
peleas se desintegrará
Lucas 11:17, NT V
“Los celos son una mezcla de amor,
odio, avaricia y orgullo”.
Jean Bapthiste
Alphonse Karr
LOS CELOS DESCONTROLADOS
DESTRUYEN LA RELACIÓN
Juan y Mariela tienen mucho
resentimiento
A tan solo cuatro años de haberse casado, el ma-
trimonio de Juan y Mariela parece estar llegando a
su fin. Los dos se han causado profundas heridas
mediante sus acciones y palabras, creando un pro-
fundo resentimiento que pareciera imposible de cu-
rar, y todo parece encaminarse hacia una separación.
Juan, al principio, cuando salía de viaje, buscaba
regresar ese mismo día, aunque eso significara viajar
61
hasta después de medianoche. Ahora la situación ha cambiado, con
frecuencia, aunque puede regresar para dormir en su casa, prefiere
quedarse a dormir en un hotel, pues piensa que al menos esa noche
dormirá en paz.
Los constantes reclamos de Mariela le han quitado mucha motiva-
ción en su trabajo, pues Mariela no solo le pregunta con qué clientes
se entrevistó, sino, además, le revisa su agenda para verificar si es
verdad o no.
Cualquier llamada que recibe en su celular mientras está en su
casa, se convierte en motivo de discusión. Situación que ha hecho
que muchas noches uno de los dos se duerma en la sala o en el
cuarto de los niños. Su vida íntima se ha visto fuertemente afectada.
Mariela vive en constante angustia cada vez que Juan sale, ella por
cualquier motivo le llama por teléfono y se molesta cuando él no le
contesta inmediatamente.
Recientemente, mientras Juan se bañaba, ella revisó el teléfono
de él y vio que en tres ocasiones, durante ese día, había hablado con
Andrea. Esta situación fue más de lo que ella podía soportar. Durante
dos semanas no le habló ni le preparó comida, ni durmió con él en
la cama, y tampoco permitió que Juan la tocara. Él no le quiso dar
explicaciones respecto a las llamadas, solo le dijo que pensara lo que
ella quisiera, que al fin era inocente. Esta respuesta la irritó mucho
y le sembró más dudas.
Esta situación ha provocado un intenso desgaste en ambos; Juan,
muchas veces ha deseado salir corriendo, mientras que Mariela se
pasa los días y las noches enteras llorando. Esto ha hecho que du-
rante el día los dos se sientan sin ánimo para realizar sus activida-
des. En varias ocasiones, sus discusiones han despertado a los niños,
quienes espantados se han puesto a llorar.
Juan siente cada día más resentimiento y enojo contra Mariela
por sus constantes reclamos, aunque en el fondo reconoce que al
principio ella no era celosa. Los dos están conscientes de que su si-
tuación es muy difícil; en realidad, no saben, hasta el momento, qué
es lo que deben hacer y cuál será el futuro de su relación, pero están
conscientes de la difícil situación que viven.
62 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
1. Los celos traen graves consecuencias a la relación
Los conflictos son comunes en la vida matrimonial, la mayoría de
las parejas en algún momento tienen diferencias; pero cuando a los
conflictos ya existentes, se les añaden los celos intensos, los proble-
mas se multiplican, ya que éstos tienen el poder de convertir el más
mínimo detalle en un grave problema; en un instante pueden hacer
que se pase de la paz a la guerra, de la felicidad a la desdicha, y de
la vida a la muerte.
Desde el momento en que los celos se manifiestan en la vida de
una persona, éstos comienzan a quitar la paz, la felicidad y la estabi-
lidad a la relación. La persona celosa, comienza a vivir un período de
gran incertidumbre, ya que no tiene claro quién saldría ganando si se
le compara con una tercera persona; no sabe qué está pasando real-
mente en la vida o en la mente de la persona amada, y muchas veces
tampoco si sus propias reacciones son puramente subjetivas o se ba-
san en una situación de traición real (Scheinkman y Werneck, 2010).
Existen algunas parejas que viven toda su vida en medio de con-
tiendas originadas por los celos, pero en otras se cumple el dicho
que dice: “no hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo aguante”.
A medida que transcurre el tiempo y los celos se prolongan, los ni-
veles de conflicto aumentan y producen cada vez más daño, y las
esperanzas de un cambio se extinguen lentamente; las personas que
viven esta situación van perdiendo la fe, la esperanza y las fuerzas
para luchar y, en muchos casos, aun el deseo de vivir.
Los celos hacen que los reclamos y los conflictos se vuelvan cada
vez más frecuentes y que la realización de las actividades de la pa-
reja se dificulten más. A estas alturas, como es de suponer, la vida
afectiva y la estabilidad de la pareja ya se ha deteriorado fuertemen-
te, el resentimiento ya es profundo debido a las heridas que mutua-
mente se han ocasionado mediante palabras y acciones. La relación
se ha dañado tanto que, en muchos casos, repararla, pareciera casi
imposible.
Los celos actúan como un catalizador que impulsa la proliferación
de diversos problemas conyugales y, en muchos casos, si éstos no
LOS CELOS DESCONTROLADOS DESTRUYEN LA RELACIÓN 63
se superan, tienen la suficiente fuerza para destruir la relación, ya
que como Pérez (2004) afirma: “Hay una relación entre amor y celos,
de suerte que cuanto más apasionado es el primero, más pasionales
suelen ser los segundos” (p. 1).
Cualquier comportamiento puede activar en el celoso el miedo
a la traición, estos comportamientos le generan gran ansiedad, el
miembro celoso generalmente se vuelve hosco, inquisidor o agresivo.
Estas conductas tienen un efecto contrario a lo que el celoso espe-
ra y desea de su pareja. La persona celada se vuelve más retraída
y desafiante con su pareja debido a que se considera injustamente
tratada y juzgada. El retraimiento aumenta más las sospechas en la
persona celosa, cuyos esfuerzos por averiguar generan actitudes más
evasivas. Esta situación inicia un patrón perseguidor-perseguido que
va alejando a la pareja. Sin importar mucho quién sea el originador,
a lo largo del tiempo los individuos se polarizan y la persona celosa
adopta una actitud de vigilancia y desconfianza. La persona vigilada
adopta actitudes de reserva y resentimiento. Todo esto promue-
ve frustración, desesperación e incluso violencia. Estas reacciones
pueden iniciarse por conductas de cualquiera de los dos miembros
(Scheinkman y Werneck, 2010).
Esta situación hace que toda la familia se vea afectada, pues to-
dos viven en constante zozobra. Las consecuencias de vivir en un
ambiente así, se manifestarán también en los hijos a lo largo de su
vida. Freud fue uno de los primeros en indicar que la neurosis y los
trastornos del carácter de muchos hombres y mujeres son el resul-
tado de haber vivido conflictos infantiles que nunca se resolvieron, y
lo peor es que, con mucha probabilidad, estos patrones se repitan a
lo largo de la vida.
Carlen, Kasanzew y López (2009) describen los efectos de los ce-
los: “Los celos producen sentimientos desagradables que expresan
el temor a la pérdida de la pareja o al desagrado frente a una expe-
riencia real o imaginaria referida a la experiencia emocional que su
pareja ha tenido o tenga con una tercera persona. Tales experiencias
evocan diferentes fases de los celos: enojo, rabia, humillación, ansie-
dad, tristeza y depresión” (p.175).
64 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
Los celos son el factor generador de violencia entre hombres y
mujeres. Éstos están presentes, en la mayoría de los casos, en si-
tuaciones de maltratos entre parejas y se pueden manifestar tanto
en hombres como en mujeres, pero son mucho más los hombres que
las mujeres que someten a su pareja a algún tipo de maltrato psi-
cológico y/o físico. Muchas mujeres sufren violencia física, sexual y
emocional ocasionada por sus parejas y ex parejas, en algunos casos
aun la muerte. Mientras que en las mujeres, los celos son los princi-
pales causantes de abandono (Canto y Burgos, 2009).
Desde la perspectiva social, las relaciones interpersonales tam-
bién se ven seriamente alteradas. El celoso, como un disco rayado,
repite diariamente los mismos reclamos a su pareja y van en au-
mento progresivamente; cada día, estos conflictos les absorben más
tiempo y más energía. Para quienes viven así, las actividades del
mundo exterior comienzan a perder interés, y en lo posible se aíslan
de sus amigos y familiares, el miembro celoso trata de evitar, hasta
donde le es posible, el convivir socialmente con otras personas por
temor a que su pareja se interese en alguien o para evitar que los
demás se enteren de sus celos. El cónyuge celado también muchas
veces trata de evitar estar en lugares donde se tenga que relacionar
con personas del sexo opuesto, a fin de evitar nuevos conflictos con
su pareja. A pesar de todo lo vivido y del trato que recibe, muchas
veces la persona celada aun ama a su pareja, razón por la cual no
le es fácil tomar una decisión definitiva con respecto a su relación
(Antón, 2001-2002).
2. Los celos pueden facilitar el inicio de una
infidelidad
Algunas personas celosas traen, como consecuencia de experien-
cias pasadas, graves daños emocionales ocasionados a veces por
haber tenido pobres vínculos parentales, episodios de pérdidas de
afecto imprevistas e injustificadas o sensación de abandono, entre
otros. Estas deficiencias favorecen el desarrollo de celos excesivos
y de maltrato que, con frecuencia, le inflingen a su cónyuge. Estas
LOS CELOS DESCONTROLADOS DESTRUYEN LA RELACIÓN 65
conductas contribuyen, algunas veces, a que el cónyuge maltratado
tenga pensamientos de abandono y falta de amor. Esta experiencia
negativa que vive con su cónyuge y la falta de satisfacción de sus
necesidades afectivas, unido al maltrato, hacen a la persona celada
más vulnerable a recibir apoyo de otras personas y a involucrarse
con mayor facilidad con alguien que le manifieste sentimientos de
aprecio, eleve su autoestima y le brinde un mejor trato.
Cuando una situación tal se repite diariamente, el cónyuge celado
se siente desvalorizado, debido al ambiente negativo que existe en
su hogar. Así que, comenzará también a buscar formas de estar más
tiempo separado de su cónyuge, mediante conductas tales como
llegar más tarde del trabajo, quedarse más tiempo con sus amigos o
familiares o planear actividades fuera de la casa. Estas circunstan-
cias llevan al celoso a sentirse sin valor y confirmar la idea de que
su cónyuge le engaña.
Eguiluz (2007) afirma que las personas celosas, en muchos ca-
sos, se sienten desvalorizadas, este sentimiento es provocado por
deficiencias de la persona, o por la forma como se perciben en la
relación. Se sienten inferiores en la relación, es decir, consideran
que no se merecen a su pareja, de allí que le nazcan sentimientos
de desvalorización y de inseguridad, los cuales socavan de mane-
ra paulatina su autoestima. Es menos común que las personas con
una buena autoestima y seguras de sí mismas, experimenten celos.
Debido a estos sentimientos de desvalorización que experimenta,
consciente o inconscientemente, intenta desvalorizar a su pareja, es
decir, hacer que su cónyuge se sienta sin ningún valor, tal como él
mismo se siente.
Mientras el celado vive esta difícil situación, un día cualquiera
llega a su trabajo y alguien le dice: “hoy vienes muy elegante”, o “te
ves muy bien”, inmediatamente en su mente se dibujan corazoncitos
como de historietas. Esto puede ser el inicio de una infidelidad real
que se inició con una fantasía. Se ha construido una realidad, una
profecía autocumplida (Eguiluz, 2007). El sabio Salomón escribió:
“Los temores del perverso se cumplirán (Proverbios 10:24, NTV).
66 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
Otra situación se puede dar cuando los constantes reclamos del
cónyuge celoso despiertan en su pareja el interés en aquella persona
con la cual es celada, situación que no sucedía antes. Otras veces la
persona celada, en su afán de evitar conflictos con su cónyuge, toma
la decisión de hablar con la persona con quien la cela y explicarle lo
que está viviendo; pero esta situación puede originar que, de algu-
na manera, se vuelvan cómplices; de esa complicidad formada para
evitar conflictos se pueden establecer ciertos vínculos que pueden
llevar a una relación real, a pesar de que originalmente los motivos
eran evitar conflictos. Así, involuntariamente, el celoso con frecuen-
cia, de una u otra manera, cava su propia tumba y hace que su auto-
profecía se cumpla. Un viejo refrán español dice: ”Los celos, a veces,
despiertan a quien duerme”.
Los celos continuos generan sentimientos negativos en el celado,
que lejos de sentir apoyo en su compañero, se encuentra con alguien
que es incapaz de mostrarle el afecto que tanto necesita. Es precisa-
mente en este contexto en el que aumentan las posibilidades de que
se deriven situaciones de engaño.
White (2008) le advierte a una esposa celosa, que con su conduc-
ta podría provocar lo que temía: “Pero si la esposa es caprichosa,
admiradora de sí misma, exigente, acusadora, y atribuye a su esposo
motivos y sentimientos que parten tan sólo de su propio tempera-
mento pervertido; si en vez de manifestar discernimiento y delicade-
za para reconocer y apreciar el amor que él le tiene, si ella habla de
negligencia y falta de amor porque él no satisface cada uno de sus
caprichos, provocará casi inevitablemente aquello mismo que parece
deplorar; hará realidades de todas esas acusaciones” (p. 94,95).
3. Los celos pueden acabar con el amor
En un sentido amplio, los celos podrían considerarse como un tipo
de inseguridad ansiosa, consecuencia de la percepción de amenaza
y de pérdida de la relación que proporciona la atención formativa.
Esta amenaza percibida hace que la persona se sienta insegura, tanto
acerca de su relación, como de su propio autoconcepto. Existen dos
LOS CELOS DESCONTROLADOS DESTRUYEN LA RELACIÓN 67
temores: perder la relación y ciertos aspectos de la identidad (Chóliz
y Gómez, 2002).
Luis Rojas Marcos tenía razón al afirmar que los celos son una
amarga enfermedad que combina elementos de posesión y descon-
fianza. Y también que los celos causan más estragos que las guerras,
estragos que incluso pueden llevar al mismo infierno” (Nanclares,
2015).
No importa cuánto amor haya existido al inicio de la relación,
cuando llegan los celos, los reclamos, las ofensas y todo lo que ge-
neralmente acompaña a esta emoción, el amor comienza lentamente
a morir, y se cumple el dicho que dice: “cuando los celos entran por
la puerta, el amor se va por la ventana”. La situación de continua
desconfianza genera una gran tensión emocional en el celoso y en su
pareja, la persona celada se siente continuamente acosada, vigilada e
interrogada, aun por el más mínimo detalle. Antón (2001-2002) dice:
“Estas actitudes producen un gran deterioro en la relación de la pa-
reja, cuyos pilares son la mutua confianza y la comunicación sincera,
pero los celos acaban con todo esto, e incluso, en muchos casos,
llevan a la violencia. De este modo, los celos configuran la sombra
del amor, una zona lóbrega, donde se arraigan las malas hierbas res-
ponsables de estrangular la savia de nuestros afectos” (p.7).
Como bien dice Pérez: “Los celos suelen ser más duraderos que
el propio amor o que la propia pareja. Así que, con suma frecuencia,
los celos es lo único que queda después del amor y tras la ruptura
de la pareja” (p.4).
4. Los celos generan violencia
Los celos tienen todo el potencial para transformar una hermosa
relación de pareja en un auténtico infierno. Díaz y Manrique (2012)
dicen: “En tales casos, se ha pasado del amor a la suspicacia, de la
suspicacia al odio y del odio a la agresión y, en ocasiones, ese camino
terrible pasa antes por la locura”.
El celoso no solo se intenta valer de la violencia, sino muchas
veces intentará justificar sus conductas colocando la culpa en su
68 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
pareja, con expresiones como ésta: “si no actuaras así, todo podría
ser diferente”. Cuando el celoso fracasa en el intento de retener a
la persona querida, que en muchos casos puede ser la razón de su
existir, entonces puede intentar destruirla por no soportar la humi-
llación de verse privado de ella, pensando que va a estar en manos
de un supuesto rival (Antón, 2001-2002).
Vivir con una persona celosa no es fácil, ya que los celos compli-
can al máximo la relación de pareja. Como se ha señalado anterior-
mente, la mayoría de las personas celosas son inseguras y excesiva-
mente dependientes, que se ven paralizadas por los celos y, por lo
tanto, se muestran incapaces de proporcionar la ternura y el cariño
esperado. “Todo ello puede llevar al hastío prematuro de la relación
de la pareja. Asimismo, no se debe pasar por alto el efecto que pro-
duce en la pareja la injusta inculpación a la que se ve sometida, sin
menospreciar el impacto continuado de la desconfianza y de los po-
sibles episodios de violencia experimentados, así como la mera con-
sideración (sobre todo en el caso de las mujeres con marido celoso)
de ser un objeto en propiedad del celoso” (Antón, 2001-2002, p. 6).
Los celos se caracterizan por una preocupación excesiva e irracio-
nal basada en la idea de la infidelidad de la pareja. Este pensamiento
provoca una intensa alteración emocional que lleva al sujeto celoso
a realizar una serie de conductas comprobatorias con el objetivo de
controlar a la otra persona.
Todo ello genera un gran sufrimiento en el celoso, que se muestra
firmemente convencido de la infidelidad de su pareja y organiza su
conducta diaria en función de este temor. De este modo, el celoso se
vuelve cada vez más irritable, la relación de pareja se deteriora pro-
gresivamente, los hijos se ven afectados emocionalmente, las rela-
ciones interpersonales se alteran considerablemente, los problemas
de rendimiento en el trabajo se vuelven más frecuentes, además,
a medida que transcurre el tiempo, la repercusión en los aspectos
básicos de la vida cotidiana, lejos de desaparecer, aumentan progre-
sivamente. En definitiva, quienes viven envueltos en problemas de
celos patológicos enfrentan preocupaciones constantes que les ro-
ban totalmente la felicidad y, a menos que se dé un cambio radical,
su vida siempre estará acompañada de amarguras, rencores y dolor.
LOS CELOS DESCONTROLADOS DESTRUYEN LA RELACIÓN 69
El escritor francés, Marcel Proust, afirmó que es asombroso cómo
los celos, que pasan el tiempo haciendo pequeñas suposiciones fal-
sas, tengan tan poca imaginación cuando se trata de descubrir la
verdad; es paradójico que una cosa que resulta tan fácil, sea tan
complicada a la vez (Turpín, 2015).
5. Los celos afectan las creencias religiosas.
Cuando los conflictos de la pareja se acentúan y, finalmente, reco-
nocen que ellos solos no pueden solucionarlos, unos pocos comien-
zan a buscar ayuda. En ocasiones, se inicia entre amigos y familiares;
otras personas buscan ayuda profesional (psicólogos o consejeros
matrimoniales); algunos deciden buscar ayuda espiritual, ya sea
orando, rezando o acercándose a alguna iglesia o a algún pastor o
sacerdote; pero si el tiempo transcurre y la pareja no ve cambios
sustanciales en respuesta a sus problemas y a sus oraciones, enton-
ces su confianza y su fe en el poder de Dios comienzan a disminuir.
Todo esto acompañado por el hecho de que los conflictos matri-
moniales, cualquiera que sea la causa, debilitan el deseo de parti-
cipar de las prácticas espirituales como leer la Biblia, orar o asistir
a la iglesia, pues la persona comienza a cuestionarse: ¿dónde está
Dios?, ¿hasta cuándo se acordará Dios de mí?, ¿se interesa Dios en
mi matrimonio y en mis problemas?, si Dios existe ¿por qué no me
contesta? Si esta situación se prolonga, la fe de la persona tiende a
tambalearse.
Siempre que se tienen conflictos matrimoniales y se busca ayuda
divina, se deben tener presentes los siguientes aspectos: Dios le ha
concedido al hombre el libre albedrío (la libertad de elegir y decidir);
además, Dios ha prometido perdonar, pero eso no significa eliminar
las consecuencias de los errores que la persona ha cometido. En al-
gunos casos, los celos no son por situaciones presentes, sino se de-
ben a errores pasados. Aun cuando el sufrimiento sea consecuencia
de errores o malas decisiones, Dios no deja solos a sus hijos. “Pues el
Señor es bueno. Su amor inagotable permanece para siempre y su
fidelidad continúa de generación en generación” (Salmo 100:5, NTV).
70 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
Es importante recordar que Dios tiene sus tiempos y sus formas
para ayudar a sus hijos; alguien dijo: “los molinos de Dios muelen
lentamente, pero al fin muelen”. “Mis pensamientos no se parecen
en nada a sus pensamientos, dice el Señor. Y mis caminos están muy
por encima de lo que pudieran imaginarse. Pues, así como los cielos
están más altos que la tierra, así mis caminos están más altos que
sus caminos y mis pensamientos, más altos que sus pensamientos”
(Isaías 55: 8,9, NTV).
Dios no siempre concede en el momento lo que la persona pide. Él
prefiere responderle cuando más lo necesita. El profeta Isaías men-
ciona esta promesa divina: “¿Puede una madre olvidar a su niño de
pecho? ¿Puede no sentir amor por el niño al que dio a luz? Pero aun
si eso fuera posible, yo no los olvidaría a ustedes” (Isaías 49:15, NTV).
Se debe siempre recordar, que si hay algo que se pueda hacer para
solucionar el problema y responder a la petición, Dios ya lo está ha-
ciendo. “Con paciencia esperé que el Señor me ayudara, y él se fijó
en mí y oyó mi clamor” (Salmo 40:1, NTV).
Dios desea que, a pesar de las circunstancias, se siga confiando
en Él: “Pero benditos son los que confían en el Señor y han hecho
que el Señor sea su esperanza y confianza” (Jeremías 17:7, NTV). “Sí,
el Señor es bueno, un refugio seguro cuando llegan dificultades. Él
está cerca de los que confían en él” (Nahúm 1:7, NTV).
Toda persona que necesita ayuda divina puede decir con toda
confianza: “El Señor es quien me ayuda, por tanto, no temeré. ¿Qué
me puede hacer un simple mortal?” (Hebreos 13:6, NTV). Se debe
estar atento a la forma como Dios responde; en algunos casos, es
posible que la respuesta de Dios no sea exactamente transformando
al cónyuge celoso, es posible que sea cambiando la conducta del
celado, o tal vez otorgándole paciencia y fuerza para soportar. Aun
en las circunstancias más difíciles, se puede y debe confiar en sus
promesas.
Jesús ilustró su preocupación por los seres humanos mediante
las siguientes palabras: “Así que, si ustedes, gente pecadora, saben
dar buenos regalos a sus hijos, ¿cuánto más su Padre celestial dará
buenos regalos a quienes le pidan?” (Mateo 7:11, NTV).
LOS CELOS DESCONTROLADOS DESTRUYEN LA RELACIÓN 71
ACTIVIDADES DE APLICACIÓN
Las actividades que a continuación se incluyen tienen el propósito
de que el lector obtenga un mayor aprovechamiento del material
expuesto y al mismo tiempo motivar la reflexión y aplicación de los
conceptos expuestos a la experiencia personal. Dedicar tiempo para
realizarlos y compartirlos con el cónyuge le añadirá un beneficio
adicional.
EJERCICIO 1: CASO DE ESTUDIO: JUAN Y MARIELA
1. ¿Cuál cree que es la razón principal por la que Juan quiere separarse
de Mariela? Elija una de las tres opciones y explica.
• Resentimiento
• Conflictos
• Falta de amor
2. ¿Quién actuó incorrectamente? ¿Por qué?
( ) Mariela al revisar el teléfono de su esposo
( ) Juan al no darle explicaciones
( ) Ambos
3. ¿Cuáles son las consecuencias de los celos en el hogar de Mariela y
Juan?
EJERCICIO 2: PARA ANALIZAR
1. ¿Cuáles son las conductas agresivas de una persona celosa?
2. El celoso generalmente se siente desvalorizado, ¿por qué razón él
también intenta desvalorizar a su cónyuge?
3. ¿Cómo contribuyen los celos en una infidelidad?
EJERCICIO 3: PARA APLICAR A TU MATRIMONIO
1. ¿Cómo reacciona ante una situación que le provoca celos? ¿Por qué?
2. ¿Cómo reacciona cuando su cónyuge manifiesta celos? ¿Por qué?
72 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
CAPÍTULO 5
“Porque donde hay celos
y contención, allí hay perturbación
y toda obra perversa”
Santiago 3:16
“El celoso pasa la vida buscando
un secreto cuyo descubrimiento
ha de causar desdicha”.
Axel Oxes
SUFRIMIENTOS DEL CELOSO
Mariela sufre por todas las
“infidelidades” de Juan
Mariela fue criada en un hogar bastante
estable, aunque recuerda que con frecuencia
escuchaba a sus padres discutir por asuntos
de celos. Ella nunca se enteró de que exis-
tiera alguna infidelidad real de parte de su
padre, pero por alguna razón su madre des-
confiaba de la fidelidad de su esposo. A pesar
de esos problemas, en su niñez y juventud
disfrutó mucho del hogar de sus padres. Ella
considera que su vida se puede dividir en dos
partes, un antes y un después. De la primera
75
parte de su vida guarda, en general, gratos recuerdos, como su pri-
mer día en la universidad, cuando conoció a Juan y cómo poco a poco
se fue enamorando de él, hasta que Juan llegó a ser todo para ella.
Cuando Mariela inició su noviazgo con Juan, le tenía plena confian-
za, ella veía que Juan era el polo opuesto de ella, era la otra cara de
la moneda. Era extrovertido, amigable, amable, conversador y aten-
to, cualidades que ella admiraba en otras personas y hasta deseaba
tener. A pesar de que con frecuencia veía a Juan platicar con amigas,
no lo veía mal, pues confiaba totalmente en que Juan la amaba y
que ella era todo para él, jamás imaginó que alguna vez Juan pudiera
traicionarla. El día que ella se enteró de lo que Juan había hecho con
Andrea, terminó la primera parte de su vida, y ese mismo día co-
menzó el capítulo triste de su historia que cada día parece empeorar.
Ya han pasado cuatro años de matrimonio, que han estado mar-
cados por el sufrimiento, la desconfianza, la tristeza, el llanto y los
celos. Aunque Juan, sin duda, también ha sufrido por todo esto, ella
percibe que él no comprende el daño que le causó con su “detalle”.
Mariela piensa que si Juan comprendiera aunque fuese mínimamen-
te lo que para ella significó, su dolor sería menor. Mariela cada día
se siente más insegura del amor de Juan y de su fidelidad aunque
no tiene ninguna prueba de que fuese lo contrario, le cuesta más
controlar sus arranques de celos. Con frecuencia, sus reclamos van
acompañados de palabras hirientes. En esas ocasiones, Juan se ha
referido a ella como “la loca de la esquina”, palabras que le causan
aún mayor enojo a Mariela y que le demuestra que él no comprende
sus sentimientos ni el daño que le ocasionó.
A pesar de que Mariela ha estado luchando constantemente por
evitar reclamarle a Juan lo ocurrido en el pasado y la forma como
se relaciona con el sexo opuesto, la situación parece agravarse cada
día. Mariela es inteligente y ella sabe y percibe que sus constantes
reclamos están provocando un distanciamiento cada vez mayor en
su matrimonio. Este hecho ha afectado todas las áreas de su rela-
ción, su vida íntima está muy mal y ella está consciente de que si
continúa con sus constantes celos, Juan irá alejándose de ella y, en
algún momento, encontrará a otra persona que lo trate mejor y le
dé lo que ella por el momento no le está brindando. Además, teme
76 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
que sus celos solo sean causados por su desconfianza, pero que en
realidad no sean ciertos. Este temor intensifica su dolor.
1. Los celos originan sufrimiento
En fragmentos de un discurso amoroso, el filósofo francés Roland
Barthes declaró: ‘‘Como hombre celoso, sufro cuatro veces: porque
soy celoso, porque me culpo a mí mismo por serlo; porque temo que
mis celos puedan dañar a la otra persona; porque me permito a mí
mismo estar sometido a una banalidad: sufro por ser excluido, por
ser agresivo, por estar loco y por ser común’’ (Scheinkman y Wer-
neck, 2010, p. 488).
La persona celosa experimenta un profundo grado de sufrimiento.
El mero hecho de pensar en la posible infidelidad de su pareja, inde-
pendientemente de que tenga o no pruebas objetivas, le causa mucho
dolor. Gran parte del tiempo lo dedica a pensar en la posible infide-
lidad de su pareja y en cómo encontrar pruebas de la misma. Esta
situación tiene repercusiones negativas en sus actividades diarias.
En toda relación donde existen los celos, están involucradas tres
personas: el celoso, el rival y la persona amada; el celoso conside-
ra que existe un rival que también ama a la misma persona que él
ama. Cuando la persona celosa percibe que existe algo que amenaza
su relación, teme perder a su pareja y eso le causa sufrimiento. La
percepción de esa posible pérdida provoca ciertas emociones en el
celoso que descarga en su cónyuge, tales como la ira, la tristeza y
el dolor. El celoso siente que el rival no sólo está amenazando su
relación al pretender a la persona que él ama, sino también aspectos
importantes de su ego, tales como su reputación y autoestima (Can-
to y Burgos, 2009). Estos sentimientos llevan al celoso a hacer hasta
lo imposible para defender lo que él cree que es suyo y que alguien
se lo quiere arrebatar. Margaret Mead afirma que, en muchos casos,
el amor del celoso se vuelve contraproducente e ineficaz debido a
que compite con un rival que mira el rostro de su “presa” para saber
si es aceptado, y lo intenta con regalos especiales para complacer, e
insiste de diversas maneras obtener su interés. Por su parte, el rival
está dispuesto (a) a cumplir hasta los más mínimos deseos de la per-
SUFRIMIENTOS DEL CELOSO 77
sona que desea conquistar y todos sus actos son positivos y dirigidos
hacia su objetivo. En cambio, el cónyuge celoso, mira el rostro de
la persona amada solo para comprobar si es desechado o si su rival
ha triunfado sobre él. Estas diferencias, tan marcadas, son las que
hacen que en muchas ocasiones el rival, finalmente, gane la batalla.
2. El hombre y la la mujer sufren los celos por
razones diferentes
Las personas celosas, indistintamente del sexo, experimentan
emociones como miedo, tristeza, amor, vergüenza, ira, venganza, hu-
millación, culpa, soledad, temor, amenaza, rechazo, preocupación,
traición, incertidumbre y angustia, entre otras, pero estas emociones
pueden variar en su intensidad dependiendo si es hombre o mujer.
El hombre siente que le arrebatan lo que le pertenece
En los celos del hombre, se manifiesta frecuentemente el hecho
de que históricamente ha considerado a la mujer como su propiedad.
Aun en la actualidad, cuando un hombre sospecha que su esposa lo
está engañando, siente que esa otra persona le quiere quitar algo
que le pertenece. Esta acción le hiere su orgullo y lo hace defender
lo que le pertenece, sin importar cuánta agresividad tenga que mani-
festar, de manera que es capaz de matar si es necesario. La mayoría
de los hombres consideran que la mujer, por ser de su propiedad,
está obligada a mantener su fidelidad, independientemente de cuál
sea el trato que ella reciba o la conducta que él mismo tenga con
el sexo opuesto, o si está o no satisfaciendo plenamente sus nece-
sidades. Esta actitud es la que hace, en la mayoría de los casos, que
los hombres, cuando existe una infidelidad, culpen totalmente a la
mujer de lo ocurrido.
La mujer siente que pierde su seguridad
Las mujeres, tradicionalmente, han sido dependientes de sus ma-
ridos, y sus celos habitualmente están contaminados por el temor
a perder seguridad y recursos para ellas mismas y sus hijos. Teme-
78 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
rosas del poder de los hombres, es muy común que las mujeres se
resignen a las infidelidades de su pareja y se reprendan a sí mismas
por sus propias deficiencias (Fisher, 2007). En muchos casos, la mu-
jer perdona o tolera la infidelidad pensando que, de alguna manera,
ella motivó la conducta de su marido y aun se pregunta, ¿qué hice
mal? y ¿qué debo hacer ahora para retener o recuperar a mi marido?
Es bien sabido que la mujer con más frecuencia perdona una infideli-
dad a su marido, aunque el hombre debe tener siempre presente que
eso no significa que no le duela lo mismo que a él, solo que muchas
veces no tiene otras alternativas, como lo demuestra la experiencia
de una mujer que tenía cuatro hijos y descubrió que su esposo tenía
una amante a la cual le había instalado un departamento en Londres,
ciudad donde ellos también vivían. Así que, tomó a sus cuatro hijos,
al perro y una caja con ropa y comida y le añadió una carta, la cual
colocó entre las cosas y luego le pidió a un taxi que llevara todo
eso a cierta dirección. La carta decía así: “Querido Patrick: Cuando
recibas esto estaré de viaje a Los Ángeles. Como tú, estoy tras de
algo que es más fuerte que yo. Recuerda que Clive (uno de los hijos)
necesita atención extra para su clase de latín. Laura necesita sus in-
yecciones contra la alergia todos los días de esta semana. Simón, por
si no lo recuerdas, todavía no tiene edad para ir a la escuela. Amanda
es muy competente, como tú sabes, y se ofrece amablemente para
ayudar a Anne (la amante) a lavar la ropa. Me dijeron que Anne dejó
su trabajo, así que no tienes que cargar con el problema de una ni-
ñera, tienes ayuda en casa. Simón puede ser alérgico al pelo de Bruce
(el perro). Pero el doctor Sanderson te comunicará los resultados
de los análisis en cuanto los tenga”. Cariños, P:D. Por si lo olvidaste,
están de vacaciones (Sommers 1986, p. 214).
3. Causas principales del sufrimiento del celoso
La vida de una persona celosa se desarrolla frecuentemente en
medio de diversos sufrimientos, muchos de ellos originados en sus
propias deficiencias y otra por la incomprensión de sus sentimientos.
Estos sufrimientos pueden estar fundamentados en situaciones rea-
les o imaginarias, asunto mismo que contribuye a aumentar su dolor.
SUFRIMIENTOS DEL CELOSO 79
Es común que la persona celosa sienta algunos de estos aspectos:
Falta de apoyo del cónyuge
Pérez (2004) considera que quien sufre de celos, se siente traicio-
nado, porque la persona que ama (uno de los nuestros) de un modo
u otro coparticipa o se ha aliado con un tercero (uno de los otros),
incrementando así la amenaza Cuando una persona celosa le expresa
a su cónyuge que se siente mal cuando se relaciona con determi-
nada persona, las respuestas más comunes son: ¿“y por qué no le
voy a hablar”?; o “¿por qué ya no me voy a relacionar con ella, si no
tengo ningún interés por esa persona?, además, no estoy haciendo
nada malo”, “lo que pasa es que no puedes controlar tus celos, creo
que te estás volviendo loca”. Este tipo de respuestas suelen hundir
más a la persona celosa en sus sentimientos, ya de por sí dañados.
El celoso desearía y necesitaría escuchar en ese momento palabras
que, de alguna manera, reflejaran comprensión y apoyo de parte de
la persona que ama.
En ocasiones, puede ser muy difícil para quien vive con una per-
sona celosa evitar relacionarse con todas las personas con las cuales
su cónyuge siente celos, especialmente si es por asuntos de trabajo y
no depende de él y no puede evitar esa relación. Sin embargo, quien
ama a su cónyuge y comprende el dolor que éstos ocasionan en la
vida del celoso, buscará maneras de disminuir el dolor de su pareja,
recordando que los celos obsesivos sobrepasan muchas veces la mis-
ma voluntad del celoso quien se convierte en un esclavo de los celos.
En muchos de los casos, las reacciones del celado son negativas, y
manifiestan enojo, gritos u ofensas. Mientras tanto el celoso, muchas
veces, siente como si se estuviera hundiendo en arenas movedizas, y
la única mano que lo podría salvar es la de su cónyuge, pero éste no
se la brinda. Se entiende que muchas veces el celado está cansado
de las agresiones injustas de su cónyuge, especialmente cuando las
acusaciones son totalmente falsas, razón por la cual no le es fácil
manifestar amabilidad y paciencia ante su agresor.
Regularmente, los problemas de celos pueden disminuir o desa-
parecer cuando se fortalecen los vínculos de la pareja, y el celado
ayuda al celoso a recuperar la seguridad que ha perdido.
80 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
Inseguridad del amor de su pareja
Las personas celosas, generalmente, son inseguras tanto en la
expresión de sus afectos, como en la satisfacción de sus necesidades
afectivas; además, son poco conscientes de sus carencias y se les
dificulta controlar sus emociones en general. Estas personas eviden-
cian mucha fragilidad y vulnerabilidad y son bastante limitadas emo-
cionalmente. Requieren de mucha aprobación, ya que su valoración
es muy baja. Los cónyuges de este tipo de personas, deben recordar
que para ayudar al cónyuge deben manifestarle altas dosis de pasión
y romanticismo, ya que el celoso duda a menudo de la sinceridad de
su cónyuge.
Pérez (2004) dice: “Con frecuencia, y sobre todo las mujeres, for-
man una imagen corporal negativa, distorsionada en su percepción
y devaluada, lo cual justifica la duda permanente de que su cónyuge
de verdad le ame. En resumidas cuentas, las personas celosas en
última instancia creen no merecer ser amadas. Y cuando sí lo son,
dudan, y es porque creen que el otro está loco o les engaña” (p. 7).
Silvestre (2013) comenta que las personas inseguras tienen una
mayor necesidad de estimación y, generalmente, son muy depen-
dientes de la pareja. Se caracterizan por la rigidez de pensamiento,
la carencia de sentido del humor y la intolerancia ante la ambigüe-
dad. Por el contrario, cuando una persona tiene confianza en sí mis-
ma, no se muestra tan dependiente de la pareja y no desconfía de
ella ni está preocupada por una posible infidelidad.
Incapacidad de controlar sus celos
Los celos, generalmente, no son estáticos, en la mayoría de las
casos van aumentando. Scheinkman y Denisewerneck (2010) afir-
man: “La persona celosa tiende a volverse cada vez más obsesiva y
está continuamente preocupada por la ‘‘tercera’’ persona del trián-
gulo amoroso. Para lidiar con las ambigüedades involucradas se ve
impulsada a construir una certeza que no, necesariamente, existe.
Cree más en sus peores miedos que en las afirmaciones tranquiliza-
doras de la pareja o la evidencia que se le presenta” (p. 488).
El celoso sufre intensamente entre dos pensamientos. Por un lado,
desea encontrar las pruebas para demostrarle a su cónyuge que tie-
SUFRIMIENTOS DEL CELOSO 81
ne razón y que, por lo tanto, no está loco (a); pero por otro lado, en
su fuero interno, desea estar equivocado (a), y en algún momento
despertar y ver que todo lo ocurrido era solo una horrible pesadilla.
Los celos pueden llegar a un grado donde la persona ya no es
capaz de controlar sus pensamientos obsesivos. Esta espiral llega a
convertirse en algo con vida propia, de manera que escapa al control
del individuo llevándole a escenarios cercanos a la locura, en los
cuales es difícil distinguir si lo que ven y oyen es cierto o solo un
producto de su imaginación torturada; se pierde entre lo real y lo
imaginario. Es tal la sensación de descontrol, que llegan a creer que
están locos, pero no suelen estarlo (Pérez, 2004).
Los pensamientos mórbidos relacionados con los celos y los ri-
tuales complejos que llevan a cabo este tipo de personas, influyen
de forma significativa en el desarrollo de la vida cotidiana. El celoso
pasa cada vez más cantidad de tiempo pensando en la posible infi-
delidad y en cómo descubrir la existencia objetiva de la misma. Todo
ello repercute negativamente en sus actividades diarias.
A veces, el miembro celoso intenta influir consciente o incons-
cientemente sobre la otra persona mediante conductas pasivas
como mal humor, haciéndose la víctima, manifestando síntomas de-
presivos, y en casos extremos, amenazas suicidas. Estas estrategias,
igualmente ineficaces, inducen culpa y confusión en la otra persona.
Se debe enfatizar que si bien estas conductas puedieron haber re-
sultado adaptativas en el pasado, en el presente conducen a un dis-
tanciamiento cada vez mayor (Scheinkman y Denisewerneck, 2010).
En la mente del celoso o de la celosa se dan pensamientos que
relacionan con la infidelidad de su pareja. Él considera que su pareja
tiene otra relación y está firmemente convencido de que su cónyuge
lleva una doble vida con otra persona. Habitualmente, estos pensa-
mientos se disparan como consecuencia de una serie de estímulos
que, en sí mismos, no demuestran la existencia real de la infidelidad
(llegar tarde a casa o mostrar interés, no necesariamente de carácter
sexual, por otra persona, por ejemplo), surgen una serie de compor-
tamientos, de auténticos rituales, que van dirigidos a comprobar la
veracidad de las sospechas del celoso: revisar la ropa de la pareja,
82 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
seguirle para averiguar con quien está, llamarle constantemente al
trabajo o controlar su correo electrónico, entre muchos otros.
Los celos siempre involucran a una tercera o más personas o, en
algunos casos, se relacionan con la pérdida de la persona amada
frente a un rival. En esta vivencia la envidia y los celos muchas veces
se entrelazan. Cuando la persona celosa percibe que su pareja o su
rival tienen cualidades que él o ella no poseen, la experiencia de los
celos se hace doblemente dolorosa. Cuantas más cualidades, reales
o imaginarias tenga “el rival”, más intensos y dolorosos serán los
celos que la persona experimente; los celos lo irán aplastando cada
vez más hasta el punto de sentirse “una basura” comparado con el
rival, su pensamiento es: “si mi cónyuge prefiere a esa otra persona,
es porque tiene más cualidades que yo”. Por otro lado, cuanto me-
nos cualidades se observe en el rival, más humillado y devaluado se
siente el cónyuge ofendido, pues piensa: “si me está cambiando por
esa persona, significa, entonces, que yo soy menos que ella”.
4. Es dificil comprender la conducta del celoso
Los celos son una poderosa fuerza emocional en las relaciones de
pareja. En segundos pueden transformar el amor en furia y la ternura
en actos de control, intimidación e incluso suicidio o asesinato. La
conducta del celoso, en muchas ocasiones, no tiene una explicación
lógica.
Sufre por la forma de interpretar los sucesos
Debe siempre tomarse en cuenta y no olvidar que “no son los
sucesos los que causan las emociones, sino los pensamientos y la
forma de interpretar los sucesos”. En realidad, los sentimientos pro-
vienen de lo que se piensa y de la interpretación que se le da a los
acontecimientos que ocurren y estas interpretaciones, en su mayo-
ría, son negativas. Esto hace que el estado de ánimo de una persona
celosa pueda variar de un momento a otro; la conducta se vuelve
totalmente impredecible.
Los celos pueden hacer que la persoa pierda el control y sea capaz
de realizar las más grandes locuras como ocurrió con Clara Harris,
SUFRIMIENTOS DEL CELOSO 83
cuyo caso apareció en un diario de los Estados Unidos. Esta odontó-
loga colombiana, había logrado sobresalir en su carrera. Vivía cómo-
damente con su esposo David Harris, quien también era odontólogo,
y con sus dos hijos gemelos. Todo se derrumbó cuando fue hallada
culpable de asesinar a su marido. El jurado concluyó que no fue un
accidente cuando Harris, de 45 años, acabó con la vida de su esposo
de 46 años, el 24 de julio de 2002, al pasarle por encima con su auto
Mercedes-Benz.
Ella había descubierto que su marido la engañaba con Gail Brid-
ges, recepcionista en los consultorios que compartían. Después de
darse cuenta de la infidelidad de su esposo, ella contrató a detecti-
ves privados que localizaron el hotel donde los amantes se reunían.
Acompañada de su hijastra de 16 años, la cual desaprobaba la rela-
ción extramatrimonial de su padre, fueron al hotel. Luego de rayar y
golpear el auto de Bridges, que estaba en el estacionamiento del ho-
tel, Clara atacó físicamente a su esposo y a su acompañante cuando
salían del ascensor. Minutos después, mientras la pareja se prepara-
ba para subir al auto de Bridges, Harris atropelló a su marido y, se-
gún la fiscalía, le pasó tres veces por encima con su Mercedes-Benz.
Harris asegura que todo fue un accidente y que no recuerda nada.
“Fue como un sueño”, dijo.
La fiscalía, con la ayuda de la hijastra que fue testigo de todo,
describió a Clara como una mujer calculadora, que actuó premedita-
damente. Meses antes ella había gastado más de 15.000 dólares en
gimnasio, sesiones de bronceo y que planeaba una cirugía plástica
para aumentarse el busto, en un esfuerzo desesperado por retener
al marido.
Los padres de David Harris apoyaron incondicionalmente a su nue-
ra. Como buenos cristianos le otorgaron el perdón, afirmando que
era una buena mujer, excepcional y responsable, buena madre y bue-
na esposa. Esa misma descripción fue dada por un amigo cercano de
Clara. Originalmente se habló de que Clara había sido sentenciada a
cadena perpetua, pero según se sabe, finalmente, fue sentenciada a
20 años de prisión.
84 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
5. El celoso con frecuencia no sabe qué hacer
El celoso ve con preocupación que los conflictos maritales aumen-
tan debido a sus celos, en ocasiones originando problemas mentales
y de salud, convirtiéndose en una fuente de infelicidad, ansiedad y
depresión en su relación (Carlen, Kasanzew y López, 2009).
¿Hablar o callar?
Muchas de las parejas que van en busca de ayuda terapéutica es
por problemas de celos, aun cuando al principio las razones que pre-
sentan al terapeuta sean otras. Existen también otras parejas que
se pasan toda la vida en medio de los celos y envueltos en serios
conflictos, intentando siempre mantener sus problemas encubiertos
en el interior de su hogar.
También es común encontrar a muchas personas que viven inter-
namente sus celos sin atreverse a decírselo a su pareja para evitar
ser considerado “celoso” y sufrir la “humillación y la vergüenza” con
la que generalmente se etiqueta al celoso. Estas personas sufren
intensamente y descargan su malestar en el cónyuge, argumentando
otras razones que, en la vida real, no son verdaderas. Los celos son
una emoción tan fuerte que casi es imposible ocultarla.
Vive intentando comprobar que tiene razón
Los celos acaban con la comunicación y producen alejamiento en
la pareja. Ante esta situación, el celoso se comporta como una agen-
cia de contraespionaje: interpreta a su manera los silencios y con-
tinúa buscando indicios y pruebas ocultas. El celoso vive un estado
de permanente sospecha y alerta crónica que lo lleva a la obsesión,
al delirio y al pensamiento paranoide. Cada momento de su vida lo
dedica a buscar pruebas, intentando extraer confesiones y buscando
indicios para probar su sospecha. Esta conducta tan obsesiva del ce-
loso impacta negativamente en la relación, debido a que en su afán
de encontrar pruebas viola los derechos de su cónyuge, provocando
un mayor distanciamiento.
SUFRIMIENTOS DEL CELOSO 85
ACTIVIDADES DE APLICACIÓN
Las actividades que a continuación se incluyen tienen el propósito
de que el lector obtenga un mayor aprovechamiento del material
expuesto y al mismo tiempo motivar la reflexión y aplicación de los
conceptos expuestos a la experiencia personal. Dedicar tiempo para
realizarlos y compartirlos con el cónyuge puede añadirle un benefi-
cio adicional.
EJERCICIO 1: CASO DE ESTUDIO: JUAN Y MARIELA
1. ¿Qué le podrá causar mayor sufrimiento a Mariela: el haberse enterado
de los sucedido entre Juan y Andrea, o la actitud que tiene Juan ante
los celos de ella? ¿Por qué?
2. ¿Por qué Juan no entiende los celos de Mariela?
3. El matrimonio de Juan y Mariela está casi destruído ¿Quién es el mayor
responsable? ¿Por qué?
EJERCICIO 2: PARA ANALIZAR
1. La siguiente declaración es la confesión de una persona celosa: ‘‘Como
hombre celoso, sufro cuatro veces: porque soy celoso, porque me cul-
po a mí mismo por serlo; porque temo que mis celos puedan dañar a
la otra persona; porque me permito a mí mismo estar sometido a una
banalidad: sufro por ser excluido, por ser agresivo, por estar loco y por
ser común’’ ¿Cuál de los cuatro aspectos considera que puede causar
mayor sufrimiento?
2. ¿Qué conductas de la persona celosa lo colocan en desventaja ante un
rival, si lo hay?
EJERCICIO 3: PARA APLICAR A TU MATRIMONIO
Cuando alguna conducta de su cónyuge le provoca celos ¿Los ex-
presa o se queda callado? ¿Por qué?
86 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
CAPÍTULO 6
Porque donde hay celos y contención,
allí hay perturbación y
toda obra perversa.
Santiago 3:16
«La rabia de los celos es tan
fuerte que fuerza a hacer cualquier
desatino»
Miguel de Cervantes
Saavedra.
SUFRIMIENTOS DE LA
PERSONA CELADA
Juan no sabe como enfrentar los
celos de su esposa
A Juan le gusta convivir con sus amigos, y
desearía reunirse con ellos con frecuencia, pero
a Mariela no le agrada y solo le acompaña en
contadas ocasiones, razón por la cual él se ha
apartado un poco de sus amigos. En algunos
aspectos intentan actuar como las otras fami-
lias pues, de algún modo, se las han arreglado
para guardar las apariencias. La mayoría de sus
89
amigos y familiares no se imaginan los conflictos que Juan y Mariela
viven diariamente en el interior de su hogar, aunque últimamente al-
gunas personas ya han comenzado a notar ciertas conductas “raras”,
especialmente en Mariela, quien en las pocas reuniones a las cuales
asiste se la ve muy seria y con cierto aire de tristeza en su rostro.
La crisis de celos se acrecienta dos veces al año cuando Juan debe
asistir a congresos organizados por la empresa para la cual él traba-
ja. Mariela sabe que a ese congreso asisten muchos médicos, entre
ellos Andrea, y eso es más de lo que ella puede tolerar. En realidad,
Juan no sabe cómo enfrentar esta situación, pues aunque las cosas
en su trabajo van bien, en su hogar las cosas cada día van peor.
Él ya sabe que en estas ocasiones, cuando debe asistir a los con-
gresos, Mariela se siente enferma, llora y le suplica que no asista, a
veces lo amenaza con suicidarse o con irse de la casa si él se ausenta;
en una ocasión, él decidió no asistir y en otra se volvió a media sema-
na ante la insistencia y la presión de su esposa, asunto que le causó
serios problemas en su trabajo. En otras ocasiones, ha decidido irse
a pesar de los ruegos y amenazas de su esposa, pero entonces ella
le llama constantemente por teléfono, sus compañeros de trabajo ya
han percibido esto y le han preguntado si tiene algún problema, Juan
ha tenido que inventar diferentes historias para justificar su realidad.
La situación ha llegado a ser tan difícil que Juan ha estado pen-
sando en la posibilidad de renunciar a su trabajo, y se lo ha dicho
a Mariela, pero entonces ella le pide que no lo haga, pues sabe que
esto le traería graves problemas económicos y, además, porque ella
piensa que muy en el fondo puede estar equivocada. Ella entonces
le promete que ya no le estará reclamando y le asegura que siente
así porque lo ama y no quiere perderlo, lo único es que no le tiene
confianza.
Juan se siente molesto de que Mariela le revise constantemente
su celular, su maletín y su ropa buscando probar de que sus celos
son fundamentados. Toda esta situación ha hecho que el entusiasmo
laboral de Juan decaiga, pues ve su futuro muy incierto y siente que,
tanto su matrimonio como su trabajo, solo son sostenidos por un
hilo muy delgado.
90 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
Los constantes celos de Mariela han hecho que él tenga que ser
muy cuidadoso con cada asunto que trata o le cuenta en relación
con su trabajo, a fin de evitar conflictos. En los últimos meses ya no
le platica nada relacionado con su trabajo a su esposa, pero esto le
ha molestado a Mariela, quien lo interpreta como información que
oculta debido a que algo está haciendo mal. Juan está desesperado.
1. Sufrimientos del cónyuge celado
Cuando los celos se manifiestan y el celoso lo expresa sin con-
trol, el celado vive en un constante sufrimiento. Pérez (2004) declara:
“Ahora bien, con respecto a la expresión “sufrir de celos” no queda
nada claro quién es el que más los sufre: si el actor o el receptor, el
celoso o el celado, porque lo que se dice sufrir, lo sufren ambos” (p, 4).
Vivir con una persona celosa no es fácil y puede complicar al
máximo la relación de pareja. Como se ha señalado anteriormente,
se trata, en su mayor parte, de personas inseguras y excesivamente
dependientes, que se ven paralizadas por los celos y, por lo tanto,
se muestran incapaces de proporcionar la ternura y el cariño espe-
rados. Además, como es de suponer, la vida afectiva y la estabilidad
de la pareja se van deteriorando profundamente. La convivencia con
una persona celosa resulta muy difícil, y las discusiones se convier-
ten en una constante. Asimismo, en el caso de que existan hijos,
éstos se ven afectados emocionalmente por una situación familiar
tan delicada.
Vive controlado y asfixiado
Scheinkman y Werneck (2010) describen la difícil situación que
vive el miembro bajo sospecha que, posiblemente, al igual que el
celoso, está igualmente desconcertado. “Por una parte, se siente
amado e importante; por otra, controlado y asfixiado. El esposo de
una mujer celosa decía: Sé que ella me ama más que a ninguna otra
persona en el mundo, pero me estoy ahogando. Siento que estoy en
un juicio por crímenes que no cometí. Mis únicas opciones son defen-
derme o marcharme” (p. 488).
SUFRIMIENTOS DE LA PERSONA CELADA 91
Vive afectado en su salud
Los celos prolongados pueden afectar la salud física de la pareja,
y el constante estrés provee el campo apropiado para el floreci-
miento de enfermedades físicas, ya que produce un desequilibrio que
aumenta la vulnerabilidad de las personas a los agentes patógenos,
favoreciendo así la aparición de malestares y enfermedades.
Vive en medio de la violencia
Los celos son un factor extremadamente importante en la violen-
cia de los hombres contra las mujeres. Diferentes autores señalan
que la principal causa de violencia contra las mujeres por parte de
sus parejas y exparejas son los celos sexuales y la amenaza de aban-
dono por parte de las mujeres (Canto y Burgos, 2009).
En estas ocasiones, más de un cónyuge celado desearía poder de-
cirle a su cónyuge lo que uno de los personajes de una famosa novela
quien le contesta a su amante hostil y celoso: “O tienes un rival, o no
lo tienes. Si lo tienes, debieras agradarme si quieres que te prefiera a
ti; si no lo tienes, también debes mostrarte agradable si quieres evi-
tar tenerlo… Todo lo que puedo decir en respuesta a tu amenazadora
carta es que no tienes el don de agradarme y tampoco el poder de
intimidarme, y que por el momento no podría estar menos dispuesta
a acceder a tus demandas” (Sommers, 1990, p. 14).
2. Desventajas de la víctima si es mujer
Cuando en una relación de pareja se manifiestan los celos anor-
males o enfermizos, siempre traerán dolor y sufrimiento a ambos;
sin embargo, los celos pueden traer mayor sufrimiento a la mujer
cuando el celoso es el esposo, esto se debe a la autoridad y el poder
que éste, generalmente tiene, unido a la idea que ya se mencionó,
de que la mayoría de los hombres consideran a su esposa como su
pertenencia. Es común encontrar mujeres que tienen temor a sus
maridos celosos, en algunos casos hasta de ser asesinadas, algo que
suele ocurrir con más frecuencia del hombre hacia la mujer, que a la
inversa.
92 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
Existen ciertos momentos y ciertas circunstancias en los cuales la
mujer suele experimentar mayor sufrimiento al vivir con un cónyuge
celoso. Estas circunstancias hacen que muchas mujeres soporten por
más tiempo el sufrimiento y las amenazas que el esposo celoso les
inflige. Echeburúa y Corral (2009) mencionan que:
▷ La mujer teme muchas veces una separación del esposo debi-
do a las amenazas que le ha hecho.
▷ Un hombre que es abandonado por su esposa, experimenta
gran dolor y frustración y lo hace capaz de hacer cualquier
cosa.
▷ La mayoría de las mujeres teme denunciar los abusos que su-
fre a manos de su esposo, por temor a las represalias.
▷ Algunas mujeres no cuentan con una protección familiar efec-
tiva que les brinde el apoyo necesario para enfrentar las posi-
bles consecuencias de decidir poner fin a su relación.
▷ Los sufrimientos originados por los celos se vuelven más in-
tensos cuando el celoso es alcohólico o usa cualquier otro tipo
de drogas.
▷ Cuanto más superioridad económica, educativa y social tenga
el hombre sobre la mujer, mayor puede ser el sufrimiento que
ella experimente.
3. Señales de que la víctima está siendo afectada
Como se ha mencionado, las personas que viven con un cónyuge
celoso experimentan, con mucha frecuencia, dudas y temores res-
pecto a su presente y a su futuro; la persona celada no sabe hasta
qué grado debe soportar los reclamos y abusos de su cónyuge y
cuándo es el momento de denunciar o ponerle fin a su problema.
Se sienten incompetentes para terminar la relación
Muchas personas celadas llegan a sentirse incompetentes para
terminar la relación que los ha estado dañando o para establecer los
SUFRIMIENTOS DE LA PERSONA CELADA 93
límites necesarios que se requieren para mantener una sana distancia
y un grado suficiente de autonomía. Se considera que una señal muy
clara de que los límites han sido sobrepasados es cuando la persona
celada deja de hacer lo habitual en su vida, o deja de ser ella, a fin de
evitar que su pareja se enoje. Algunos ejemplos son: No poder hablar
con personas del sexo opuesto, vestirse o arreglarse de una manera
que no es de su agrado ni normal, realizar cambios drásticos en su
conducta o en otros aspectos que, en realidad, no afectan la relación
y que solo se debe a los intensos celos de la pareja.
Señales manifiestas en la víctima según Echeburúa y Corral, (2009):
▷ Experimenta cambios bruscos en su estado de ánimo, que an-
tes no ocurría.
▷ Manifiesta un fuerte deterioro en su salud.
▷ Tiene problemas para dormir, nerviosismo y constantes dolo-
res de cabeza, etc.
▷ Se siente confundido con respecto a la relación con su pareja.
▷ Experimenta sentimientos constantes de soledad.
▷ Vive aislada de amigos, familiares o compañeros de trabajo, y
ya no tiene vida social.
▷ Miente frecuentemente para ocultar conductas abusivas de su
pareja.
▷ LLeva en su cuerpo señales físicas de lesiones, marcas, cicatri-
ces, moretones o rasguños originados por su cónyuge.
▷ Tiene dificultad para concentrarse en el estudio o el trabajo.
▷ Tiene miedo a su cónyuge debido a episodios pasados de vio-
lencia.
▷ Abusa de diversos medicamentos para poder cumplir con sus
deberes diarios.
▷ Consume sustancias como alcohol, tabaco u otro tipo de dro-
gas, para huir de su realidad.
94 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
4. Algunos maltratos que vive el celado
Los seres humanos viven juntos por amor, pero también pueden,
viviendo juntos, destruirse por el mismo sentimiento. Por celos se
puede llegar a cometer tantas locuras, como por amor. Los celos que
anidan en el corazón pueden ser responsables de crímenes, suicidios
y crueles venganzas, que están motivadas por esta tormentosa ob-
sesión. Dependiendo del grado de los celos y las circunstancias que
los hayan originado, puede variar el trato que la persona celada reci-
ba. Algunos de esos maltratos pueden ser los siguientes:
Constantes abusos verbales
El cónyuge celoso, con frecuencia rebaja, insulta, ridiculiza o uti-
liza formas irónicas para humillarle y poner en tela de juicio su cor-
dura.
Castigos financieros
El celoso, hasta donde le es posible, controla totalmente el di-
nero y usa castigos o recompensas para manipular la conducta de
su cónyuge, le impide trabajar, aun cuando lo necesitan; se observa
especialmente este caso cuando la víctima es una mujer.
Aislamiento
El celoso impide a su pareja hacer normalmente su vida, le evita
salir a la calle y la vigila extremadamente.
Intimidación frecuente
Esto lo hace mediante miradas, gestos y gritos. Es capaz de arro-
jarle o destruir objetos de la casa. Se irrita con facilidad mantenien-
do a la víctima en constante zozobra.
Amenazas constantes
Amenaza con matar, matarse él mismo o con desaparecer lleván-
dose a los niños. En ocasiones, también expresa que le hará daño a
los niños o a los animales domésticos. En otras, amenaza con irse o
echar al otro de la casa.
SUFRIMIENTOS DE LA PERSONA CELADA 95
Desprecio y abusos de todo tipo
Trata como inferior a su pareja y lo pasa por alto en las decisio-
nes, a fin de vengarse por lo que piensa que su cónyuge le ha hecho.
Otras veces, usa a los hijos para que sean jueces e intenta denigrar
al cónyuge como padre, madre o cónyuge.
Lo culpa de todo lo que está ocurriendo
Lo trata como alguien sin valor, y lo culpa de todo lo que
está ocurriendo y lo que ocurrirá si no cambia. Es muy común que
el celoso acuse a su pareja de ser responsable de los conflictos que
están viviendo. Lo sorprendente es que muchas veces el celoso logra
su objetivo, transfiriendo así su problema a su cónyuge.
5. El celado vive en un callejón sin salida
Los celos van produciendo un fuerte deterioro en la relación de
la pareja, ya que uno de los pilares del matrimonio es la mutua con-
fianza y la comunicación sincera, y los celos pueden acabar con ella,
incluso en algunas ocasiones desembocar en la violencia. “Resulta
una tarea imposible de satisfacer las demandas del celoso, ya que
sus exigencias muchas veces no tienen nada que ver con la conducta
del celado, sino más bien con la subjetividad misma de quien la for-
mula” (p. 100).
Experimenta desesperación
Manrique y Diaz (2012) hacen la siguiente descripción del celado:
“Las personas celosas pueden, con sus constantes exigencias y sus-
picacias, llegar a reducir a sus cónyuges a una situación de deses-
peración y trastorno tal, que a las demás personas les resulte difícil
diferenciar entre quién es el enfermo y quién la víctima. No es extra-
ño que un marido celoso se presente ante un médico a explicarle lo
difícil que es vivir con una persona deprimida, irritable, intolerante,
incluso trastornada” (p. 98).
Los celos tienden a confeccionar callejones sin salida y sin res-
puestas. Cuando el acusado se defiende y dice que las acusaciones
96 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
no son fundadas, el celoso le dirá: “estás mintiendo, siempre has sido
un mentiroso”. Si el acusado no responde a las acusaciones, el celoso
dirá: “te quedas callado, porque es cierto o porque ya no sabes qué
responder.” Si el acusado desea calmar la situación y responde con
una caricia, el acusador dirá: “no me toques, lo único que deseas es
seducirme para que no te siga reclamando.” Cualquiera que sea la
respuesta, el celoso la rechazará. Nada es creíble para el celoso, ab-
solutamente nada” (Eguiluz, 2007, p. 102).
Se siente presionado (a) por la familia
Es común que la familia y las personas que conocen la situación
aconsejen una separación temporal o definitiva; pero para el celado
la decisión no es tan fácil, ya que algunas veces puede temer la
violencia que la otra persona puede ejercer sobre ella: otras veces,
teme que la otra persona se quite la vida; otra de las causas para no
terminar su relación matrimonial se debe al estigma de ser conside-
rado como una persona que abandonó a su pareja. En otros casos,
es por clemencia, llegando al punto aun de justificar al verdugo y
sus maltratos. Y aun hay quienes disculpan los comportamientos del
celoso diciendo que “en el fondo, lo hace por que me quiere”. Éstas
y otras razones suelen ser las causas por las cuales la víctima no se
atreve a tomar una decisión, y enfrentar ser incomprendido y juzga-
do como alguien “tonto” por aquellos que ven el problema fríamen-
te. Aunque parezca difícil de aceptar y comprender por los demás, en
muchos casos, y a pesar del maltrato, el celado aún ama a su pareja.
6. El celado pierde la confianza en sí mismo
Los efectos de las actitudes del celoso hacen que el amor se des-
gaste y que el celado se sature y enoje; pero, al mismo tiempo, las
facultades del celado se debilitan y lo hacen dudar de sus propias
capacidades. Los efectos del acoso permanente varían en grado e
intensidad, pero no es extraño escuchar que las víctimas preguntan:
¿Cómo es que me metí en esto?, ¿cómo no me di cuenta?, ¿qué sen-
tido tiene seguir viviendo un amor que asfixia?, ¿cómo escapar?
SUFRIMIENTOS DE LA PERSONA CELADA 97
Disminuye su rendimiento
Mientras se debaten en medio de estas crisis, las personas celadas
tienden a descuidar sus relaciones sociales, invirtiendo gran cantidad
de energía para protegerse de los ataques de su cónyuge celoso. Las
consecuencias pueden reflejarse también, en ocasiones, en un des-
censo del rendimiento laboral o académico.
Se vuelve agresivo
Muchas veces, quien sufre por los constantes celos de su pareja
comienza a reaccionar con agresividad, cansado de las constantes
acusaciones, pues como bien se sabe, para la mayoría de las personas
que viven con una persona celosa, les cuesta entender los celos de
su pareja, razón por la cual comienza a defenderse de la hostilidad,
del castigo y de la descalificación de que es objeto constantemente.
Poema a los celos
¡Oh niebla, del estado más sereno,
Furia infernal, serpiente mal nacida!
¡Oh ponzoñosa víbora escondida
De verde prado en oloroso seno!
¡Oh entre el néctar de Amor mortal veneno,
Que en vaso de cristal quitas la vida!
¡Oh espada sobre mí de un pelo asida,
De la amorosa espuela duro freno!
¡Oh celo, del favor verdugo eterno!,
Vuélvete al lugar triste donde estabas,
O al reino (si allá cabes) del espanto;
Mas no cabrás allá, que pues ha tanto
Que comes de ti mismo y no te acabas,
Mayor debes de ser que el mismo infierno.
(Luis de Góngora)
98 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
ACTIVIDADES DE APLICACIÓN
Las actividades que a continuación se incluyen tienen el propósito
de que el lector obtenga un mayor aprovechamiento del material
expuesto y al mismo tiempo motivar la reflexión y aplicación de los
conceptos expuestos a la experiencia personal. Dedicar tiempo para
realizarlos y compartirlos con el cónyuge le puede añadir un bene-
ficio adicional.
EJERCICIO 1: CASO DE ESTUDIO: JUAN Y MARIELA
1. ¿Debe Juan apartarse de los amigos con los que le gusta convivir?
¿Explique su respuesta?
2. ¿Disminuiría el sufrimiento de Juan si decide renunciar a su trabajo?
¿Por qué?
3. El sufrimiento de Juan lo ha llevado a la desesperación. ¿Qué le reco-
mienda?
EJERCICIO 2: PARA ANALIZAR
1. ¿En cuál de las áreas (física, emocional o espiritual) se puede presentar
el mayor daño? ¿Por qué?
2. ¿Quién sufre más en una situación de celos, el hombre o la mujer?
¿Por qué?
3. ¿Cuáles son algunas de las señales externas más evidentes que mani-
fiestan que una pareja está viviendo problemas de celos?
EJERCICIO 3: PARA APLICAR A TU MATRIMONIO
1. Si su cónyuge tuviera celos, y fuera por causas injustificadas ¿Qué sen-
timientos podrías experimentar?
2. ¿Qué ayudaría para que cambiaran esos sentimientos? Después de es-
cribirlos aquí, coméntelos con su cónyuge.
SUFRIMIENTOS DE LA PERSONA CELADA 99
CAPÍTULO 7
Porque los celos son el furor
del hombre, y no perdonará en el día de
la venganza.
Proverbios 6:34
“Te fui fi el, Cynara, a mi modo”
Ernest Dowson
RIVALES QUE
ACTIVAN LOS CELOS
Mariela siente que vive
rodeada de rivales
Durante el primer año de noviazgo de Juan
y Mariela, nunca se manifestó un incidente de
celos, a pesar de que Juan tenía muchas ami-
gas con las cuales platicaba y convivía, pero
Mariela no sentía ninguna desconfianza de que
su novio se relacionara con otras mujeres.
Fue después de lo ocurrido entre Juan y
Andrea que ella comenzó a sentir desconfian-
103
za; al principio, sus celos eran exclusivamente por Andrea, después
comenzó también a sentir celos por la secretaria de Juan, debido a
que él pasaba bastante tiempo con ella. Mariela le dice a Juan que
el haber etado tanto tiempo juntos con Andrea, motivó a que ellos
se involucraran.
A medida que el tiempo fue transcurriendo, el distanciamiento fí-
sico y emocional entre Juan y Mariela se ha ido haciendo más grande.
En la misma medida, los celos de Mariela se fueron expandiendo; al
principio, los reclamos eran cuando Juan se entrevistaba con Andrea
o cuando estaba en la oficina, debido a la secretaria, pero el resto del
tiempo Juan descansaba de los reclamos de su esposa, ahora Mariela
siente celos de casi cualquier mujer con la cual Juan se relacione
frecuentemente. Situación, que día a día, se vuelve muy complicada,
esto se agraba debido a que cada mes él vuelve a ver a los mismos
clientes.
Cada día, antes de salir, Mariela le hace toda una serie de reco-
mendaciones con respecto a cómo tratar a sus clientas; especial-
mente le recomienda que sea breve y que no esté a solas con ellas,
algo que es muy difícil para Juan, dado que con la mayoría se en-
trevista en sus consultorios. Cuando regresa, le pide que le informe
detalladamente lo que hizo y lo que habló con cada una de ellas, a
lo cual Juan se niega, provocando así fuertes y constantes conflictos.
1. Celosos por naturaleza
Sigmund Freud, quien fue uno de los primeros en interesarse en el
estudio del tema en la época moderna, consideraba que este pade-
cimiento puede asumirse como un estado afectivo natural del hom-
bre, así como se experimenta tristeza por un ser querido. Esta idea
es confirmada por diversos estudiosos del tema, quienes consideran
que el sentimiento de los celos es universal e innato. Marzal (1998)
agrega al respecto: “Una prueba de esto es el hecho de que en las
Islas Marquesas, donde la libertad sexual es prácticamente total, los
indígenas manifiestan sus celos sólo cuando están ebrios; es decir,
cuando su control voluntario y su raciocinio han disminuido (p. 252).
104 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
Por el contrario, otros psicólogos señalan que este sentimiento es de
origen cultural, y que los celos no dependen del deseo o la necesidad
de goce exclusivo de los favores del otro, sino de las normas que la
sociedad imponga.
No experimentar celos en ninguna circunstancia no es normal
Freud pensaba que si una persona no experimentaba celos en
ninguna circunstancia, estaba afectada de una fuerte represión que
pondría en peligro su vida psíquica inconsciente. Sommers (1986)
comenta que no todas las sociedades son hostiles a los celos, en
muchos casos la sociedad los exige. “Los celos pueden ser un crimen,
pero en todo caso un “crimen natural”. La ausencia de celos, esto
es, la genuina indiferencia ante la provocación real, es una genuina
indiferencia ante la provocación real, es una transgresión, pero no un
crimen normal” (p. 216).
Una persona puede disculparse por ser celosa, pero al fin los celos
ayudan a cuidar lo nuestro, lo difícil es disculparse por no sentir ce-
los, la ausencia total de ellos coloca a la persona en un orden social
anormal, que debe considerarse no un error, sino un defecto, ya que
los celos son una señal de confirmación de que la relación es exclu-
siva. Al condenar al rival, reafirmamos la importancia del derecho de
propiedad. Siempre que hay una amenaza real a la propiedad, debie-
ra haber respuesta de parte del propietario.
Los celos cumplen ciertas funciones en la relación
Como ya se ha mencionado anteriormente, los celos cumplen
ciertas funciones en la relación conyugal, por lo tanto, no deben
considerarse una emoción necesariamente negativa. David Buss, pro-
fesor de la Universidad de Texas, considera que la ausencia de ellos,
en algunos casos, puede ser interpretada como falta de amor. Él con-
sidera que la presencia de los celos indica hasta qué punto una per-
sona está comprometida con su pareja; también, en algunos casos,
pueden hacer que el celado se sienta valorado y atractivo. Los celos
se vuelven negativos cuando éstos se salen de control y afectan las
actividades normales del celoso, del celado, de la familia si la hay y,
en algunos casos, aun la del rival, sin importar si son éstos reales o
imaginarios (Harris, 2004).
RIVALES QUE ACTIVAN LOS CELOS 105
Castro Solano declara que los celos están lejos de verse como un
asunto básico y sencillo, él considera que tienen su utilidad dentro de
las relaciones sentimentales. Él ve que los celos son un entramado
de sentimientos, motivaciones y estrategias que hombres y mujeres
utilizan para conservar la estabilidad de las relaciones románticas.
David Buss afirma que los celos son tan necesarios para el hombre
y la mujer, como el amor y el sexo. Siglos atrás, San Agustín había
dicho: “Si no estás celoso, no estás enamorado”.
2. ¿Quién es un rival para el celoso?
No todas las personas se ponen celosas o se ven amenazadas o
son vistas como un rival. Se consideran rivales aquellas personas que
intentan robar la exclusividad del cónyuge en algunos de estos as-
pectos: el tiempo, la atención que debe ser para su pareja, la exclusi-
vidad de la intimidad física en cualquiera de sus niveles o formas, los
sentimientos de romanticismo o cualquier otro aspecto en los que se
sobreentiende son exclusivos para el cónyuge.
A mayores posibilidades, mayores celos
Simmons (1986) dice que muchas cajas de bombones, o ramos de
flores han sido arrojados a la basura y pisoteados por un cónyuge
enojado que percibe que esa demostración de generosidad proviene
de un interés encubierto que tiene como propósito robarle la exclu-
sividad de su pareja. Cuantas más posibilidades tenga la persona de
quitarte la exclusividad, más fuerte es el temor del celoso y mayor
el sentimiento de rivalidad.
Cuando la razón indica que esa persona, por más que se esfuerce
no lograría quedarse con tu pareja, entonces en la mente se des-
carta a esa persona como amenaza. ¿Cómo tiene que ser, enton-
ces, esa otra persona para que represente una amenaza y despierte
los celos? ¿Tiene que ser atractivo/a, carismático/a, dueño de buen
auto, dinero, lindos hombros, lindas piernas, saber hablar bien, ser
amable? Qué importa más, ¿lo físico o las cualidades personales?
Dependiendo de la propia persona y de su cultura, las respuestas
106 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
serán diversas. La cultura determina, en gran parte, las condiciones
generadoras de celos, así como las respuestas que se esperan ante
tales situaciones.
Características de un rival para que genere celos
Existen ciertas características generales que la mayoría sabe
agradan a un hombre o a una mujer: la buena apariencia física, el
estatus social, el poder económico, el carisma, el buen trato, entre
otras; también hay en cada pareja aspectos específicos que los cón-
yuges saben que le agradan a su pareja. Este conocimiento específico
puede producir también una condición generadora de celos. Si una
esposa sabe que a su esposo le agrada que una mujer tenga caderas
anchas, ojos grandes o cabello largo, entonces es más probable que
cada vez que vea a su esposo relacionarse con una mujer con esas
características, ella experimente cierto grado de celos; lo mismo
puede suceder en el caso del hombre. Al estudiar las condiciones
generadoras de celos es necesario tomar en cuenta este aspecto: no
se sentirá celos ante cualquier persona, sino que los celos se pre-
sentarán con más frecuencia cuando el posible rival tiene aquellas
cualidades que a su pareja le agradan o valora. Se sabe bien, por
diversos estudios realizados, que en una relación de pareja lo que el
hombre más valora de la mujer es el atractivo físico, mientras que
las mujeres valoran más el estatus económico y el dominio social,
porque este aspecto refleja la capacidad del hombre de proveer los
suficientes recursos y protección para los hijos. Como sucede en la
mayoría de los casos, toda regla tiene su excepción. Los resultados
de un estudio hecho en México, tomando como muestra a personas
de Querétaro y Cancún, fueron similares a otros estudios sobre el
hecho de que los hombres valoran más las características físicas de
la mujer, ya que están asociadas a una mayor fertilidad y salud, tales
como caderas anchas, senos grandes y rostros tersos. Las mujeres
de estas mismas ciudades reportaron mayor malestar cuando la po-
sible rival presentaba estas características (González, Armenta, Díaz
y Bravo, 2013).
Cuando una persona experimenta celos, generalmente es porque
en su mente ya se llevó a cabo un proceso de comparación entre sus
RIVALES QUE ACTIVAN LOS CELOS 107
propias características y las del rival; en el caso de un hombre, inme-
diatamente observará si su rival tiene más dominio físico y estatus
que él. En cambio, las mujeres inmediatamente se fijarán si su rival
tiene más dominio social, si es más joven y más atractiva que ella.
El celoso se siente inferior al rival
Cuanto mayores sean las diferencias que percibe a favor del rival,
más celos puede experimentar la persona afectada. Cabe mencionar
aquí, que las conclusiones a la que llega el celoso respecto a su rival,
no siempre son correctas; debe recordarse que la tendencia del ce-
loso es sentirse desvalorizado o inferior que los demás. Esto significa
que, muchas veces, el celoso sobrepasa con sus cualidades al posible
rival, pero él, por alguna razón, no está consciente de ello. Este sen-
timiento puede originarse en la persona misma o puede deberse a
que su cónyuge le está transmitiendo ese mensaje con su conducta
y trato.
3. La cultura influye para considerar a alguien
como rival
Un interesante estudio realizado en conjunto por las universida-
des de Groningen, de Holanda; la de Valencia, en España y la de
Palermo, en Argentina, también demostró que no todas las personas
se ponen celosas frente a los mismos rivales. Que si bien los celos
pueden considerarse un sentimiento universal, los aspectos que los
originan varían de acuerdo a las particularidades de cada cultura y
persona.
Rivales para los holandeses
En Holanda, Bram Buunk y sus colaboradores pudieron identificar
cinco características básicas de los rivales que provocan celos: el
atractivo físico, la dominancia social, la dominancia física, el estatus
social y las conductas seductoras. Los varones holandeses se veían
amenazados cuando el tercero en cuestión tenía más estatus social
y mayor dominancia social y/o física. Mientras que las mujeres ho-
108 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
landesas experimentaron celos cuando fueron confrontadas con un
rival que tenía un mayor atractivo físico y, en segundo lugar, con-
ductas más seductoras. Aspectos como la afabilidad, la amabilidad y
el carisma no provocan entre los varones holandeses la más mínima
preocupación.
Rivales para los latinos
Entre los latinos, como España y Argentina, se pudo constatar
que las características de los rivales que provocaban celos y re-
presentaban una amenaza entre las mujeres, estaban de por medio
dos aspectos: las características psicológicas (poder y dominancia
social), y características físicas (dominancia física y atractivo físico).
El atractivo físico, el ser cariñosas y de buen trato aumentaban los
celos. Estas mismas cualidades no despertaban celos en las mujeres
holandesas. En el caso de los hombres, se sentían más amenazados
cuando sus esposas se relacionaban con hombres que tenían mayor
poder, dinero y estatus social. Los celos aumentaban si, además,
tenían características como ser muy amables, tener un buen trato y
ser carismático. Según esta investigación, los varones argentinos y
españoles se sentían más amenazados cuando el rival tenía mayor
poder y jerarquía social.
Diferencias similares se encontraron entre las mujeres argentinas
y españolas las cuales se sentían más amenazadas cuando la mujer
era físicamente atractiva, pero a la vez, cariñosa, dulce y de buen
trato, aunque estas mismas cualidades son incapaces de despertar
celos entre las mujeres holandesas.
Los celos con mezcla de envidia
Diversas investigaciones realizadas sugieren que es más probable
que los celos ocurran en respuesta a la amenaza de un rival que es
superior a la persona celosa en aspectos importantes para su auto-
concepto. Aunque los celos no son lo mismo que la envidia, sí existen
muchos casos de celos donde está mezclado este sentimiento. Una
mujer, cuyo esposo no le dedica tiempo que ella desea, no la llama
por teléfono con la frecuencia que le gustaría, puede sentir celos de
la secretaria de su esposo, la cual pasa ocho horas al lado de él y,
RIVALES QUE ACTIVAN LOS CELOS 109
además, puede comunicarse con él en el momento que así lo desee y,
por lo mismo, sabe exactamente dónde está, y conoce perfectamen-
te su agenda, mientras que ella siente que no disfruta de todos esos
“privilegios”. Dicha esposa puede sentir celos, sin importar la edad o
el atractivo físico de la secretaria. En este caso, los celos están mez-
clados con envidia, pues aunque está consciente de que su esposo
nunca la dejaría por quedarse con la secretaria, sabe también que la
secretaria tiene más tiempo a su marido que ella.
Silva (2007) afirma: “hombres y mujeres pueden sentir celos por
igual, pero las causas que los activan son diferentes. Algunos psicó-
logos han explorado los factores culturales y han descubierto que
los celos son más frecuentes y más fácilmente activados en las cul-
turas que confieren importancia social al matrimonio y sólo aprue-
ban el placer sexual entre cónyuges, así como en las que valoran
sobremanera la propiedad privada” (p.139). Dependiendo del grado o
intensidad de los celos del cónyuge, pueden ser también el número
de personas a las que ve como rivales, sin importar mucho las carac-
terísticas que éstas posean.
ACTIVIDADES DE APLICACIÓN
Las actividades que a continuación se incluyen tienen el propósito
de que el lector obtenga un mayor aprovechamiento del material
expuesto y al mismo tiempo motivar la reflexión y aplicación de los
conceptos expuestos a la experiencia personal. Dedicar tiempo para
realizarlos y compartirlos con el cónyuge le puede añadir un bene-
ficio adicional.
EJERCICIO 1: CASO DE ESTUDIO: JUAN Y MARIELA
1. Aparte de lo sucedido entre Juan y Andrea, ¿qué otros factores pudie-
ron contribuir a los celos de Mariela?
2. Si Juan no ha tenido nada que ver, emocional o físicamente con otras
mujeres ¿Por qué Mariela siente celos de otras damas con las que él
se relaciona?
3. Si Juan le diera el informe detallado que le pide Mariela sobre su trato
con el sexo opuesto ¿Ayudaría a vencer el problema de los celos?
110 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
EJERCICIO 2: PARA ANALIZAR
1. ¿Qué características debe tener una persona para que el cónyuge lo
considere un rival?
2. Se ha encontrado que en el ambiente donde hay más personas atrac-
tivas hay también más infidelidad, ¿Significa entonces que hay más
celosos donde hay más personas atractivas?
EJERCICIO 3: PARA APLICAR A TU MATRIMONIO
1. ¿Se relaciona tu cónyuge con alguna persona con características o
cualidades que podría convertirse en tu rival? ¿Cuáles son esas carac-
terísticas o cualidades?
2. ¿Se relaciona usted con alguna persona con características o cuali-
dades que podrían despertar celos en su cónyuge? ¿Cuáles son esas
características o cualidades?
RIVALES QUE ACTIVAN LOS CELOS 111
CAPÍTULO 8
Pues el marido celoso de la mujer se
enfurecerá, y no tendrá misericordia
cuando se cobre venganza.
Proverbios 6:34
Me vuelvo loca porque no sé dónde
estás, mis celos envenenan
mi vida y mi paz.
Anónimo
Los celos del hombre
y de la mujer
¿hay alguna diferencia?
Mariela siente que Juan no
comprende sus celos
Aunque Mariela sufre por la forma como su
esposo se relaciona con otras mujeres; en rea-
lidad, sus mayores sufrimientos son ocasiona-
dos por la incomprensión de su esposo ante sus
sentimientos. Ella piensa que de hecho, Juan no
ha logrado comprender la magnitud del daño
que le ocasionó al involucrarse con Andrea.
115
Cada vez que tocan el tema, Juan lo minimiza llamándole el “deta-
lle”, además se defiende diciendo que solo fue una vez, y que solo
fue un beso, pero nunca tuvo nada más que ver con ella, por lo tanto,
es algo que ya debe olvidar. Muchas veces Juan concluye el conflicto
diciendo: “Ya Mariela, borrón y cuenta nueva”.
Mariela considera que si tan solo Juan entendiera lo que para ella
significó “el detalle”, ella se sentiría mejor y eso podría ayudar a
Juan a comprender la razón por la cual se siente mal cuando lo ve
relacionarse con otras mujeres, ya que la forma de relacionarse de
Juan con el sexo opuesto, sigue siendo similar, razón por la cual se
involucró con Andrea. Antes del incidente, a ella no le afectaba nada,
pero ahora sí.
Cuando Mariela le reclama a Juan y le dice que no le agrada la
forma como trata a otras mujeres, Juan inmediatamente le responde
que ya deje de celarlo, que no se preocupe, que no se está acostando
con nadie; esta respuesta no satisface a Mariela, quien le dice que
eso ella lo sabe, pero lo que no puede tolerar es que tenga tanto
acercamiento físico y emocional (así lo percibe ella) con diferentes
damas, que eso es lo que a ella le molesta.
Este tema lo han hablado muchas veces, pero no han podido po-
nerse de acuerdo. Mariela considera que si Juan la amara la com-
prendería y cambiaría. Ambos están conscientes de que el amor en-
tre ellos se ha ido debilitado, recíprocamente se han herido mediante
los reclamos, hasta formar una gruesa capa de resentimiento que ha
hecho de ellos dos enemigos que viven juntos.
En los últimos meses, Mariela ha encontrado que la única manera
de evitar los constantes conflictos es distanciándose; Juan, por su
parte, planea estar fuera de casa todo el tiempo posible. Mariela se
ha esforzado por no estarle llamando por teléfno. Los pocos días
que Juan pasa en la casa, ella se va a dormir al cuarto de los niños,
es la única manera como puede evitar estar reclamándole. Evitan en
lo posible hablarse y han dejado de realizar actividades juntos. El
silencio reina ahora en el hogar. Ambos se sienten muy mal de vivir
así, y saben que este distanciamiento está hundiendo su matrimonio;
pero, ninguno de los dos da su brazo a torcer, ni sabe cómo resolver
esta situación.
116 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
1. Qué hace sentir celos a un hombre y a una
mujer
Diversas investigaciones han concordado con el hecho de que los
hombres son más celosos cuando se trata de las intrusiones sexuales
con su pareja, en comparación con las mujeres, las cuales se mues-
tran más celosas cuando se presenta la posibilidad de perder el apo-
yo y la atención de su pareja (González, Armenta, Díaz y Bravo, 2013).
David Buss y otros psicólogos han encontrado un conjun-
to de circuitos cerebrales que guían la reacción emocional ante
las amenazas que ponen en peligro las relaciones amorosas.
Aducen que tal módulo cognitivo-emocional confiere al varón una
predisposición innata a la respuesta celosa ante una infidelidad se-
xual; al mismo tiempo que en las mujeres, esa misma red predispone
a una reacción similar ante la infidelidad emocional (Harris, 2004).
Los celos de los hombres
Díaz y Manrique (2012) afirman: “Los celos de los hombres tienen
más que ver con la posesión, la competencia, lo genital, la compara-
ción, es decir, están relacionados con lo corporal, lo físico. Los de la
mujer están más relacionados con lo sentimental y lo relacional, es
decir con el corazón, aunque merece la pena insistir en que, aunque
esa sea una tendencia general, tanto unos como otros pueden vivir-
los de ambas maneras” (p.139).
Los celos de las mujeres
En un estudio realizado, la mayoría de las mujeres manifestaron
que la infidelidad emocional sería la que más les preocuparía (67.2%
vs 32.8%), mientras que los hombres se preocuparon, casi en la mis-
ma proporción, por la infidelidad emocional como por la infidelidad
sexual 51.6% vs 48.3% (Canto, García y Gómez, 2009, p. 7).
Los celos de hombres y mujeres
Otra encuesta aplicada a jóvenes universitarios de diferentes ra-
zas, incluyendo la hispana, muestran que las mujeres reportaron
celos más fuertes en respuesta a una infidelidad emocional, y los
LOS CELOS DEL HOMBRE Y DE LA MUJER… 117
hombres a una infidelidad sexual (Sagarin, 2004). Diferentes estu-
dios realizados muestran resultados similares, manifestando siempre
el hecho de que al hombre le duele más la infidelidad sexual y a la
mujer la infidelidad emocional.
La antropóloga Fisher (2007) también afirma que: “El hombre
norteamericano suele experimentar más celos si su pareja le es se-
xualmente infiel, y la mujer es más celosa si su cónyuge se compro-
mete emocionalmente con otra mujer” (p. 162).
Un estudio realizado por Canto, García y Gómez (2009), revela
que las mujeres manifiestan con mayor intensidad sus celos ante una
infidelidad emocional o sexual. No se encontró diferencias importan-
tes entre hombres y mujeres en cuanto al grado de molestia ante
una infidelidad emocional.
Según otro estudio hecho en los Estados Unidos, los resultados
muestran una mayor diferencia entre ambos sexos, en su mayoría
(un 70 por ciento o más) las mujeres responden que les dolería más
la infidelidad emocional, mientras que un gran número de varones
(entre el 40 y el 60 por ciento) creen que sería peor la sexual. Exis-
ten otras investigaciones que concluyen que, en realidad, los celos
sexuales y emocionales se dan por igual en hombres y mujeres. La
tendencia moderna, como lo muestran algunos estudios, pareciera
estar cambiando, ya que cada vez son más los hombres que dicen
molestarse mucho por una infidelidad emocional, como también hay
cada vez más mujeres que son más exigentes en cuanto a la fidelidad
sexual de su pareja (Canto y Burgos, 2009).
2. ¿Quién es más celoso, el hombre o la mujer?
Con frecuencia, hombres y mujeres preguntan: ¿Quién es más ce-
loso, el hombre o la mujer? Responder a esta pregunta no siempre
es fácil, ya que en el tema de los celos intervienen diversos factores.
Los celos difieren según los géneros
Algunos especialistas en el tema como Echeburúa y Fernández
(2001), afirman que los celos se dan, con frecuencia, de manera simi-
118 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
lar entre hombres y mujeres, quizá algo más frecuentemente en los
hombres, pero las mayores diferencias en el asunto de los celos no
se da en quién es más celoso, sino en la forma como lo expresan los
hombres y las mujeres.
Fisher (2007) afirma: “Exámenes psicológicos realizados a hom-
bres y mujeres norteamericanos revelan que ninguno de los dos se-
xos es más celoso que el otro, si bien cada uno maneja los ataques
de celos de manera diferente. En general, las mujeres están más dis-
puestas a fingir indiferencia a fin de salvar una relación deteriorada.
Los hombres, en cambio, frente a los celos deciden abandonar a su
pareja con mayor frecuencia. Según parece, sienten mayor necesidad
de reparar su autoestima y salvar las apariencias. Los celos mascu-
linos son la causa principal de asesinato del cónyuge en los Estados
Unidos” (p. 161).
Cómo manifiestan sus celos las mujeres
En las mujeres es frecuente que los celos se manifiesten en
forma de tristeza o depresión, y en muchas ocasiones, mezcladas
con autoreproche. Otros consideran que, aunque se dan por igual,
la diferencia es que los hombres expresan sus celos con más rapi-
dez que las mujeres; tal vez aún quedan, en algunos casos, raíces
del pasado donde el hombre sentía que la mujer era parte de sus
propiedades, por lo tanto, tenía “derecho” a reclamarla como suya.
La mujer, un poco más que el hombre, prefiere con frecuencia ca-
llar, eso no significa que no le duela o no sienta lo mismo que el
hombre, pero es más común que las mujeres acepten que el hom-
bre es más coqueto. En otros casos, algunas mujeres, se sienten
impotentes para impedir que sus maridos dejen de mirar a otras
mujeres, especialmente si ésta es atractiva. Algunas solo alcanzan
a murmurar con cierta mezcla de enojo y resignación: “así son to-
dos los hombres”.
Ya el sabio Salomón lo había dicho: “Porque los celos son el furor
del hombre, y no perdonará en el día de la venganza. No aceptará
ningún rescate, ni querrá perdonar, aunque multipliques los dones”
(Proverbios 6:34,35).
LOS CELOS DEL HOMBRE Y DE LA MUJER… 119
Voltaire decía: “Los celos, cuando son furiosos, producen más crí-
menes que el interés y la ambición”. Los celos siguen estando entre
las tres principales causas de homicidio intencionado con móvil co-
nocido; las otras dos, son la violencia de una pelea y la comisión de
un delito.
A diferencia de los autores mencionados, Canto y Burgos (2009)
mencionan que, tradicionalmente, se ha creído que las mujeres son
más propensas a sentir los celos y la envidia con mayor intensidad.
Sin embargo, al revisar la literatura se puede encontrar abundantes
relatos que muestran que los celos son sentidos con más fuerza por
los hombres. Tal vez esta conclusión se relacione con el hecho de
que antiguamente; en la mayoría de las culturas, el hombre era el
único que podía manifestar sus celos y castigar a su pareja, ya que
era quien tenía todo el poder y todos los derechos. Eso no signifi-
ca que la mujer no los experimentara; un antiguo dicho belga dice:
“Una vez que Adán volvió tarde al Edén, Eva se puso a contarle las
costillas”. En la Biblia, se puede observar este concepto mediante la
ceremonia de los celos, llevada a cabo en el santuario para verificar
la fidelidad de la mujer. El hombre era el único que podía reclamar
su derecho y pelear si consideraba que la esposa le había sido infiel,
la mujer no podía hacer lo mismo si sentía celos o desconfianza, era
una prerrogativa exclusiva del hombre. Eso no significa que ese era
el plan original de Dios o su divina voluntad.
Fue apenas hasta el inicio del siglo XIX que los celos de las muje-
res comenzaron a tomarse en cuenta, aunque esta emoción ha esta-
do presente a lo largo de toda la historia de la humanidad. Los celos
más comunes y frecuentemente estudiados por su trascendencia,
son los celos manifestados en las relaciones amorosas, los cuales
pueden llamarse celos sexuales o celos románticos, la comprensión
de este fenómeno es todavía limitada (Silva, 2007).
Aun cuando hombres y mujeres traten de ocultar los celos, es
evidente que la mayoría los experimenta en algunos momentos de
la vida, sean éstos pocos o muchos. “A la luz de investigaciones re-
cientes, se puede concluir que hombres y mujeres parecen sufrir los
celos por igual” (Harris, 2004, p. 80).
120 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
3. Manifestación de los celos y la cultura
Existen diversos factores culturales que determinan qué conduc-
tas o actos deben ser socialmente aceptados, y que no deben des-
pertar celos, como también indican en qué situaciones una persona
debe manifestarlos.
La cultura condiciona las causas que generan celos
La cultura determina las condiciones generadoras de celos y las
respuestas que se esperan en tales situaciones. Canto, García y Gó-
mez (2009) consideran que “los celos no deben ser concebidos como
una emoción estática y unitaria, sino multifacética, en la que la cul-
tura desempeña un papel muy importante” (pp. 41,42). La cultura
también determina la forma y el grado y, en algunos casos, quién
es el responsable de vengar la afrenta ocasionada. Los celos tienen
la finalidad de proteger las relaciones románticas, sin embargo, es
el contexto cultural el que determina qué situación es amenazante
para el hombre y cúal para la mujer; el contexto social y cultural es
vital para comprender los celos. Al estudiar los celos, se debe tomar
en cuenta el contexto social en que éstos se desarrollan.
Diferentes formas de manifestar celos
Sommers (1986) menciona cómo la cultura determinaba la con-
ducta a seguir ante una situación generadora de celos. En España,
tiempo atrás, el hombre debía manifestar sus celos matando a su
esposa y al hombre que había destruido su honor; quien no lo ha-
cía, era objeto del más grande ridículo y desaprobación. En el siglo
XVI, un caballero fue condenado a la horca debido a que solo castró
al amante de su esposa a quién encontró en pleno acto sexual. En
Francia, se hacía una efigie del marido que había sido traicionado,
llamándolo “cornudo”, y se le paseaba por las calles, aun los veci-
nos eran considerados culpables por haber callado lo que, sin duda,
habían visto. En la Europa mediterránea se esperaba que el marido
manifestara sus celos castigando a la mujer y al intruso. En el norte
de África, los beduinos consideraban que los responsables de mani-
festar y vengar los celos era la familia de la mujer, especialmente sus
primos hermanos. El marido tenía el derecho de exigirle a la familia
LOS CELOS DEL HOMBRE Y DE LA MUJER… 121
la devolución de la dote que había pagado. En Turquía se consideraba
que el hermano de la esposa debía manifestar sus celos atacando a
su hermana y a su amante.
Los celos en las culturas de sangre caliente y fría
El doctor Alejandro Castro Solano, profesor de la Universidad de
Palermo e investigador, afirma que los celos existen en todas las
culturas y en todas las épocas y han servido como una señal de
alarma ante una amenaza, especialmente para prevenir la infide-
lidad en cualquiera de sus formas existentes. Buss y Shackerford
(1997) consideran que en la actualidad existen culturas más “frías”
y otras más “calientes”; como ya se mencionó, la cultura define o
influye en el grado y en la forma de experimentar los celos. Entre
los latinos los celos suelen ser más comunes, por eso se los llama de
sangre caliente, y se sienten más amenazados cuando el rival posee
características como un alto sentido del humor, mucha sensibilidad
interpersonal, saber escuchar y ser más atento; mientras que en
otras latitudes, esas características no las consideran tan peligrosas
o amenazadoras; o más bien, no representan un peligro. Además, en
las culturas “frías”, los celos suelen manifestarse con menor inten-
sidad.
En la actualidad, algunos estudios también han demostrado que
los celos son más comunes entre las personas de menos recursos
económicos y menor preparación académica, aunque eso no significa
que no estén presentes en todas las culturas y los niveles sociales y
económicos.
ACTIVIDADES DE APLICACIÓN
Las actividades que a continuación se incluyen tienen el propósito
de que el lector obtenga un mayor aprovechamiento del material
expuesto y al mismo tiempo motivar la reflexión y aplicación de
los conceptos expuestos a la experiencia personal. Dedicar tiempo
para realizarlos y compartirlos con el cónyuge añadira un beneficio
adicional.
122 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
EJERCICIO 1: CASO DE ESTUDIO: JUAN Y MARIELA
1. Mariela piensa que se sentiría mejor si Juan comprendiera su dolor, no
minimizara su error y reconociera todo el daño que su falta ocasionó.
Si Juan hiciera todo esto ¿Se acabaría el dolor y los celos de Mariela?
2. ¿Por qué razón Juan no puede comprender los celos de su esposa?
3. ¿Qué resultados pueden traer al matrimonio, el distanciamiento entre
Juan y Mariela?
EJERCICIO 2: PARA ANALIZAR
1. Se afirma que los celos del hombre tienen que ver más con lo sexual
y los de la mujer con lo emocional ¿Está de acuerdo con estas afir-
maciones?
2. ¿Cómo manifiestan los hombres y las mujeres los celos?
EJERCICIO 3: PARA APLICAR A TU MATRIMONIO
¿Qué tipo de celos le molestarían más, los emocionales o los sexuales?
¿Por qué?
LOS CELOS DEL HOMBRE Y DE LA MUJER… 123
CAPÍTULO 9
¿No hay medicina en Galaad?
¿No hay un médico allí?
¿Por qué no hay sanidad para las
heridas de mi pueblo?
Jeremías 8:22, NTV
“Los celos son, de todas las
enfermedades del espíritu, aquella a
la cual más cosas sirven de alimento y
ninguna de remedio”.
Michel Eyquem de la Montaigne
¿HAY CURA PARA
LOS CELOS?
Juan y Mariela continúan
haciendo cambios
Juan y Mariela continuaron experimen-
tando cambios positivos y rápidos, aunque
un pasado turbulento de años no era fácil
dejar atrás. En ciertos momentos, tuvieron
episodios que parecían hacerlos retroceder,
cuando esto ocurría ambos se esforzaban
por superarlos. En los momentos difíciles,
cuando Mariela parecía volver a lo mismo,
Juan era más comprensivo y paciente, en lu-
127
gar de enojarse o guardar silencio, como lo hizo por mucho tiempo,
ahora se esforzaba por explicarle a su esposa los aspecto en los cua-
les tenía duda, hasta que veía que ella quedaba satisfecha.
También se volvió más cariñoso y, con frecuencia, le manifestaba
su amor mediante notas románticas, mensajes telefónicos, flores y
frecuentes llamadas, esto hizo que Mariela dejara de llamarle, ahora
los papeles se invirtieron, aunque por diferentes razones. Cada vez
que salía de viaje, regresaba con algún detalle como chocolates, flo-
res, tarjetas u otra cosa que él sabía eran del agrado de ella; esta
actitud le confirmaba a Mariela que él había estado pensando en ella.
Poco a poco Mariela, nuevamente, comenzó a sentir la seguridad del
amor de su esposo.
Ella se involucró totalmente en un plan para superar los celos;
hacía un esfuerzo especial cuando Juan visitaba el hospital donde
laboraba Andrea. No le era fácil quedarse tranquila, pero Juan le
ayudaba llamándole frecuentemente y manifestándole su amor. Al
paso de los meses, Mariela fue sintiendo menos ansiedad cuando
Juan visitaba el hospital donde trabajaba Andrea. Además, comenzó
a cuidar su apariencia lo mejor posible, se compró nuevos vestidos
y zapatos, se arregló el cabello de manera diferente, esto la hacía
lucir muy bien, Juan no pasaba por alto esos cambios, y era asertivo
y dedicaba tiempo para estar con ella.
Por fin, nuevos aires se respiraron en el hogar de Juan y Mariela;
él, temeroso de que en algún momento el pasado reviviera, decidió
que debían seguir adelante con la decisión de recibir ayuda terapéu-
tica. Mediante uno de sus clientes obtuvo información de un tera-
peuta, al cual contactó inmediatamente y estableció su primera cita.
1. ¿Quién puede curar los celos?
¿Hay cura para los celos?, y si la hay, ¿dónde está?; esta es una
pregunta que con frecuencia se hacen quienes viven envueltos en
problemas por causa de los celos. Curarlos es tan difícil que algunos
sostienen que es tarea inútil intentar superarlos, afirman que quien
está casado con una persona celosa, lo mejor que puede hacer es
separarse, antes de que su vida se convierta en un infierno.
128 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
Es posible superarlos
Definitivamente, lidiar con los celos no es tarea fácil: desde cual-
quiera de los dos lados, ya sea como celoso o como celado, la buena
noticia es que también hay quienes afirman que han podido superar
los celos. El cambio puede darse cuando la pareja desea una trans-
formación, a este deseo debe unirse el firme compromiso de realizar
cambios que sean necesarios. Los celos no se curan por sí solos, a
menos que sean pasajeros y exclusivamente con una persona y por
una circunstancia específica.
Se necesita ayuda profesional y divina
En la mayoría de los casos, los celos, como cualquier otra enferme-
dad, requieren de ayuda profesional para superarlos y, sobre todo, de
la ayuda divina. Esta última se ofrece gratuitamente: “¿Alguien tiene
sed? Venga y beba, ¡aunque no tenga dinero! Vengan, tomen vino o
leche, ¡es todo gratis! a todo aquel que lo desee” (Isaías 55:1, NTV).
Es un grave error abandonarse a los celos, pues como ya se dijo,
los celos tarde o temprano tienen poder para destruir la relación;
tampoco debe la persona sentarse y esperar a que éstos, con el
tiempo o con la edad, se curen por sí solos; se conocen muchos ca-
sos de personas ancianas que aún enfrentan problemas de celos. Es
muy recomendable, por lo tanto, buscar la forma de acabar con los
celos, antes que éstos acaben con la relación. Así como sucede con
algunas enfermedades, cuánto más pronto antes se busque ayuda
para solucionarlos, más fácil será superarlos.
2. Etapas que viven las parejas celosas
Es muy común que en las relaciones de parejas donde existen
celos, pasen por las siguientes etapas:
Etapa 1: Se intenta mantener los celos en privado
Esta etapa puede llevar poco o mucho tiempo, dependiendo de
la intensidad y las circunstancias en las cuales se iniciaron; algunas
parejas viven toda la vida lidiando con los celos, especialmente cuan-
¿HAY CURA PARA LOS CELOS? 129
do, de alguna manera, los celos se mantienen controlados o se ha
aprendido a sobrellevarlos cambiando ciertas conductas tales como
dejar de relacionarse y alejarse de determinadas personas, cambian-
do ciertas formas de conducta, dejar de usar las redes sociales o
alejarse de ciertos lugares o círculos de amigos. Estos cambios pro-
veen, en muchos casos, cierta tranquilidad y ayudan a que al menos
los celos se mantengan controlados. Dicho de otra manera, la pareja
aprende a convivir con ellos evitando las situaciones que los originan.
Etapa 2: Se reconoce la necesidad de ayuda externa
Algunas parejas, después de haber pasado por la primera etapa,
sin lograr controlar o superar los celos, comienzan a buscar ayuda
externa. Como se vio en los capítulos anteriores, el expresarle a
otros que se tiene un problema de celos no es fácil, es casi como
desnudarse ante otra persona. Dependiendo de la cultura y el nivel
social, la búsqueda de ayuda puede tener ciertas variaciones: algunos
buscan, inicialmente, ayuda entre amigos íntimos, o entre familiares;
otros, con dirigentes religiosos, como pastores o sacerdotes. Según
se ha observado, apenas un 50% de quienes enfrentan problemas
serios de celos buscan ayuda profesional. Generalmente la asesoría u
orientación de personas no profesionales en el asunto de los celos se
basan en experiencias vividas o vistas en otros. Algunos más, brindan
sus consejos basados en sus costumbres sociales, valores religiosos,
o su propia experiencia personal con los celos. Este último aspecto
es fundamental, un no profesional puede tratar los celos desde los
siguientes puntos de vista:
a. Aquel que nunca los ha vivido
Al decir que nunca los ha vivido, nos referimos a la intensidad o
forma, ya que todos, en algún momento, podemos ser presa de los
celos. Para quien no ha sentido celos intensos, le será bastante difícil
comprender y orientar a alguien que los esté sufriendo. Los consejos
para una persona celosa, en tales circunstancias, pueden ser los si-
guientes: “ya deja de pensar en eso”, “ya olvídate de eso y piensa en
otra cosa”, “ no des crédito a esas cosas”; u otras respuestas simila-
res, en la mayoría de las ocasiones minimizan el problema. Cuando
el que busca consejo es la persona celada la tendencia es decirle:
130 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
“no le hagas caso”, “ ya se le pasará”. Si el problema es muy fuerte,
tal vez el consejo sea: “déjalo o divórciate”, o “ponte a orar”; esto es
fundamental, pero como sabido es, Dios no hace la parte que el ser
humano debe hacer.
b. Aquel que los ha vivido como celoso o celado
Quien ha pasado por la experiencia de los celos siempre estará
en mejores condiciones de comprenderlos, especialmente si los vivió
de la misma manera que la persona que le está solicitando ayuda,
ya sea como celoso o celado. Especialmente cuando esa persona ha
logrado superarlos o al menos han encontrado la forma de mante-
nerlos bajo control.
Etapa 3: Los celos se hacen públicos
En esta etapa, los celos han llegado a un extremo en el cual am-
bos cónyuges no solo ven deteriorada su relación de pareja, sino aun
sus mismas personas. A esta altura, es probable que ya sea imposi-
ble ocultarlos; el problema ahora es público y con muy pocas posibi-
lidades de solución. Se vislumbra ya separación como la única alter-
nativa. Algunas parejas ya han agotado la ayuda profesional; otras,
posiblemente la mayoría, están agonizando sin haber buscado ayuda,
y lo que es aun peor, sin buscar ayuda divina. Los celos siempre son
una manera cruel de anular a la otra persona y la relación existente
entre ambos. La persona celosa no debe avergonzarse de sus celos,
ni aun cuando éstos constituyan un problema serio. Ocultar o negar-
los contribuye a retrasar la búsqueda de ayuda. Lo que funciona es
reconocerlos, y cuando sea necesario, buscar apoyo externo.
3. El apoyo externo puede ayudar
Algunos expertos en el tratamiento de pacientes con proble-
mas de celos advierten que, superar completamente el problema de
los celos, no siempre es posible; en algunos casos, el problema es
tan grave y profundo que a pesar de la terapia, éstos no desaparecen
en su totalidad. Esto sobre todo ocurre en pacientes que manifiestan
poseer una personalidad desconfiada e insegura; pero sí puede, en
¿HAY CURA PARA LOS CELOS? 131
muchos casos, ayudar a mantenerlos bajo control y evitar el deterio-
ro completo de la relación.
Hacer cambios
Mediante la ayuda terapéutica se trata de propiciar el cambio; un
cambio que el celoso necesita con urgencia y que le ayudará a dejar
de buscar en su cónyuge indicios de traición y enfocar sus energías
en brindarle seguridad y amor. Que mire el rostro de su cónyuge, ya
no para descubrir miradas infieles, sino expresiones de placer por el
cuidado y las atenciones que él le brinda. Esta nueva conducta puede
transformar totalmente la relación, este cambio puede disminuir la
posibilidad de que el cónyuge, en algún momento, se interese en otra
persona. Esto es lo que ya se consideró y que se le llama un “proceso
de transformación personal”, que va de los celos a la seducción del
cónyuge.
Reconocer el problema
Entre las primeras tareas del terapeuta está la de lograr que el
celoso reconozca su problema, es decir, aceptar que es celoso. El
celoso muchas veces manifestará ante el terapeuta una actitud de-
fensiva, y a veces hostil; otras, demasiado arrepentimiento. Estas
conductas son usadas con frecuencia para ocultar sus celos. El ce-
loso debe aceptar, que si bien sus celos son un problema emocional
acicateado por el pensamiento, reales y activos, y que es su respon-
sabilidad producir cambios en su conducta y en la interacción con
su pareja. Debe aceptar que tiene la responsabilidad de controlar las
acciones u omisiones de su conducta, especialmente la iracunda o
violenta. Todo lo mencionado aquí parte del hecho de que las sospe-
chas de que los celos son originados por causas imaginarias.
No darse por vencido
Los celos, al igual que muchas enfermedades, no se curan por sí
solos. Algunos no le dan la importancia debida cuando éstos se ini-
cian, con la idea de que en algún momento desaparecerán, pero al
pasar el tiempo se dan cuenta que no es así. Otros sobreviven pen-
sando todo el tiempo “ésta es la cruz que me tocó cargar.” Como ya
132 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
se ha mencionado, las consecuencias de los celos pueden ser muy
graves, por lo tanto es sabio buscar ayuda para superarlos antes de
que los daños se vuelvan irreversibles.
¿Reales o imaginarios?
A pesar del daño ocasionado, la persona celosa continuará vivien-
do para seguir buscando pruebas, quienes de forma real o imaginaria
las va encontrando. El celoso se enfrenta al gran dilema: ¿sus celos
son reales o imaginarios?
La forma como se enfrenten los celos dependerá de si la situa-
ción es real o imaginaria. Cuando hay una infidelidad de por medio,
plenamente comprobada, ni siquiera debieran llamarse celos, en ese
caso el cónyuge dañado puede seguir los consejos establecidos en la
Biblia. Jesús dijo: “Han oído la ley que dice: Un hombre puede divor-
ciarse de su esposa con solo darle por escrito un aviso de divorcio.
Pero yo digo que un hombre que se divorcia de su esposa, a menos
que ella le haya sido infiel, hace que ella cometa adulterio; y el que
se casa con una mujer divorciada, también comete adulterio” (Mateo
5:31, 32, NTV). El cónyuge traicionado siempre tendrá el deber de
perdonar, pero no la obligación de continuar juntos. El perdón y la
reconciliación son dos aspectos distintos. Sin embargo, aun en estas
circunstancias no debiera pasarse por alto la posibilidad de continuar
la relación, estableciendo bases y condiciones bien específicas, como
se describen a continuación.
¿Perdón o reconciliación?
Después de haber perdonado, la reconciliación debiera conside-
rarse como una opcion, aun cuando hubiera ocurrido una infidelidad,
siempre y cuando el ofensor esté genuinamente arrepentido y dis-
puesto a terminar definitivamente su relación con esa tercera perso-
na. Ningún cónyuge debiera aceptar continuar con su pareja mientras
la otra parte sostiene, al mismo tiempo, otra relación.
Aceptar vivir en una situación tal, es acabar con la dignidad pro-
pia, es autodestruirse, y esa no es la voluntad de Dios. Cuando existe
un genuino arrepentimiento del ofensor y el cónyuge afectado desea
¿HAY CURA PARA LOS CELOS? 133
continuar, puede recordar esta hermosa promesa de restauración:
“El Señor le dio este mensaje a Jeremías: «Baja al taller del alfarero
y allí te hablaré». Así que hice lo que me dijo y encontré al alfarero
trabajando en el torno; pero la vasija que estaba formando no resultó
como él esperaba, así que la aplastó y comenzó de nuevo. Después el
Señor me dio este mensaje: “¡Oh, Israel! ¿No puedo hacer contigo lo
mismo que hizo el alfarero con el barro? De la misma manera que el
barro está en manos del alfarero, así estás en mis manos” (Jeremías
18:1-6, NTV).
Dios hace una maravillosa promesa: “Les daré un corazón nuevo
y pondré un espíritu nuevo dentro de ustedes. Les quitaré ese terco
corazón de piedra y les daré un corazón tierno y receptivo” (Ezequiel
36:26, NTV). Él tiene poder para transformar, no importa cuál sea la
situación. “Esto significa que todo el que pertenece a Cristo, se ha
convertido en una persona nueva. La vida antigua ha pasado, ¡una
nueva vida ha comenzado!” (2 Corintios 5:17, NTV). No hay suficiente
poder en los seres humanos para cambiar, pero Dios sí puede hacer
cambios completos y definitivos. “Entonces recordarán los pecados
que cometieron en el pasado y se avergonzarán de ustedes mismos
por todas las cosas detestables que hicieron” (Ezequiel 36:31, NTV).
Las Escrituras declaran: “¡Todo el que crea en mí, puede venir y be-
ber! De su corazón brotarán ríos de agua viva” (Juan 7:38, NTV).
Los graves problemas que enfrenta la humanidad en todas las
áreas, es porque se ha alejado de Dios, lo ha puesto de lado. “Pues
mi pueblo ha cometido dos maldades: me ha abandonado a mí —la
fuente de agua viva— y ha cavado para sí cisternas rotas ¡que jamás
pueden retener el agua!” (Jeremías 2:13, NTV). Nunca se debe olvidar
que, sin Dios, todo matrimonio está destinado al fracaso. “Si el Señor
no construye la casa, el trabajo de los constructores es una pérdida
de tiempo” (Salmo 127:1, NTV).
134 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
ACTIVIDADES DE APLICACIÓN
Las actividades que a continuación se incluyen tienen el propósito
de que el lector obtenga un mayor aprovechamiento del material
expuesto y al mismo tiempo motivar la reflexión y aplicación de los
conceptos expuestos a la experiencia personal. Dedicar tiempo para
realizarlos y compartirlos con el cónyuge le añadirá un beneficio
adicional.
EJERCICIO 1: CASO DE ESTUDIO: JUAN Y MARIELA
1. ¿Qué motivó a Mariela a responder rápidamente a los cambios reali-
zados por Juan?
2. ¿Qué conductas de Juan originaron que los celos de Mariela disminu-
yeran?
3. ¿Por qué Mariela hizo cambios en su apariencia personal?
EJERCICIO 2: PARA ANALIZAR
1. ¿Qué consejos le daría a una pareja que está pasando por una situación
difícil de celos?
2. Escriba tres razones por las que las parejas con problemas de celos se
niegan a buscar ayuda.
3. ¿Cuáles son algunas de las razones por la cual las parejas con proble-
mas de celos necesitan ayuda externa?
EJERCICIO 3: PARA APLICAR A TU MATRIMONIO
Si en algún momento enfrentara un problema de celos ¿Qué pasos daría
para buscar y recibir ayuda divina?
¿HAY CURA PARA LOS CELOS? 135
CAPÍTULO 10
Maridos, amad a vuestras mujeres, y
no seáis ásperos con ellas
Colosenses 3:19
“Todo lo que hace el hombre es para
obtener la admiración de una mujer”
Anónimo
EL MEJOR ANTÍDOTO
CONTRA LOS CELOS
Juan asiste a una conferencia sobre
los celos
Uno de aquellos días, en los que Juan se sentía to-
talmente confundido por no encontrar una solución
a los conflictos con su esposa ocasionados por los
celos, y mientras visitaba uno de los hospitales para
promover sus productos, como lo hacía normalmen-
te, le llamó la atención un anuncio que invitaba a
una conferencia titulada “Los celos tienen cura”; vio
la hora de la conferencia y decidió asistir pensando
en el bien que le haría a su esposa escuchar algo así.
139
El conferenciante fue breve y al punto, solo tardó cuarenta y cinco
minutos, pero eso fue suficiente para motivar el inicio de un cambio
en la vida de Juan. De todo lo expuesto en la conferencia, a Juan le
quedó en claro lo siguiente:
1. Los celos no son del todo malos, ya que cumplen una función:
cuidar lo tuyo.
2. En la mayoría de los casos, los celos están relacionados con un
factor que los activa y pone fuera de control.
3. Los celos sin control son un asesino del matrimonio, debe bus-
carse ayuda profesional.
4. Los celos, en muchos casos, se originan por la inseguridad de no
sentir que eres lo más importante para el cónyuge.
5. Los celos no se curan solos, al contrario, tienden por naturaleza
a engrandecerse.
6. La persona celosa está como sumergida en un pozo muy profun-
do, la mayoría no puede salir por sí misma, necesita ayuda. El
cónyuge, en muchos casos, es quien más puede ayudarle a salir
de allí.
7. Una persona que vive al lado de una persona que sufre de celos
debiera intentar aplicar con su pareja la regla de oro expresada
por Jesús: “Haz a los demás todo lo que quieras que te hagan a
ti” (Mateo 7:12, NTV). En muchas ocasiones, cuando se voltean los
papeles, se puede comprender mejor al celoso.
8. Al haber mayor acercamiento físico y emocional en la pareja, los
celos, casi de manera automática, tienden a disminuir.
9. La mejor forma de cuidar al cónyuge, no es vigilándolo sino amán-
dolo, ser la persona que mejor lo trate y más ame en el mundo.
10. Para superar los celos, la ayuda divina es fundamental y es ofre-
cida gratuitamente a quien la pide; cuánto más se acerque la
pareja a Dios, más cerca estará el uno del otro.
El conferencista terminó su exposición y se fue sin saber que ha-
bía dejado una verdadera revolución en la mente de Juan. Esa con-
ferencia marcó una diferencia en la vida de Juan y Mariela; ese día
140 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
a Juan se le abrieron los ojos y renació en él la esperanza de salvar
su matrimonio. La mayoría de los principios que se habían expuesto,
Juan no los sabía, o al menos no los recordaba. Después de analizar
el tema, decidió comenzar inmediatamente; y lo primero que hizo,
fue llamarle por teléfono a Mariela, algo que jamás había hecho, a
menos que hubiera algún motivo especial. Le preguntó cómo esta-
ba y cómo se sentía y terminó diciéndole que la extrañaba y que la
amaba, dos cosas que hacía mucho que no salían de sus labios; en
realidad, Juan no supo cómo le fue posible expresar esas palabras,
pero lo hizo.
Ese día, por primera vez en casi dos años, deseó regresar a casa,
en su mente había ahora varias ideas para reconquistar a su esposa
y deseaba ponerlas en práctica.
Esa noche le volvió a llamar a su esposa mientras estaba en el
hotel, percibió inmediatamente la alegría de Mariela y de nuevo ter-
minó diciéndole: “te amo”. Notó un poco de incredulidad de parte de
su esposa, pero comprendió que eso era razonable.
Al día siguiente, antes de llegar a casa, pasó y le compró un her-
moso ramo de flores, lo cual no había hecho desde hacía varios años;
además, le avisó que ya estaba en camino. Cuando llegó a la casa,
Mariela salió a recibirlo, un poco nerviosa, se dieron un beso, algo
que no había ocurrido desde hacía bastante tiempo, y en seguida le
entregó el ramo de flores que ella recibió llena de emoción. Mariela
estaba muy arreglada, algo que había dejado de hacer y, además, le
había preparado una sabrosa cena. Juan notó inmediatamente que
Mariela podía ser reconquistada y esto le llenó de esperanza y le mo-
tivó a continuar. Esa noche, Juan le contó a su esposa que había asis-
tido a una conferencia sobre los celos y que había logrado entender
algunas cosas. Aunque lo había hecho varias veces, de nuevo le pidió
perdón, pero esta vez no minimizó ni justificó nada de su conducta
con Andrea, y le prometió que desde ese día en adelante sería más
cuidadoso con su conducta con el sexo opuesto, y que además, bus-
carían ayuda para superar totalmente la crisis que estaban viviendo.
Esa noche Andrea por primera vez sintió que su esposo la amaba y
había comprendido lo que ella había vivido durante todos esos años,
además sintió que era sincero. A partir de ese día, Andrea volvió a
EL MEJOR ANTÍDOTO CONTRA LOS CELOS 141
vivir, aunque hubo todavía muchos momentos cuando los recuerdos
pasados intentaron de nuevo aparecer.
1. Importancia de mantener viva la relación
“Te amaré en la prosperidad y en la adversidad, en la pobreza
y en la riqueza, en la salud y en la enfermedad, y solo la muerte
podrá separarnos”. ¿Recuerdas aún estas palabras, o se te hacen
conocidas? Estas declaraciones son muy hermosas y, generalmente,
salen de lo profundo del corazón; pero al paso de los días, existe la
posibilidad de que estas promesas se olviden, ya que las decisiones
humanas con frecuencia son pasajeras. Dios manifestó este sentir en
relación a la conducta de su pueblo para con él. Mediante Oseas él
expresó: «Oh Israel y Judá, ¿qué debo hacer con ustedes? —pregunta
el Señor—. Pues su amor se desvanece como la niebla de la maña-
na y desaparece como el rocío a la luz del sol (Oseas 6:4, NTV).
El amor en el matrimono es como un carbón encendido
Amaya (2009) afirma que con frecuencia las parejas olvidan que
el amor es como un carbón encendido que se alimenta de la pasión y
el deseo. El fuego, sin embargo, no es eterno, al paso del tiempo ese
carbón se va apagando al disminuir la pasión y la relación comienza a
perder su atractivo. Mientras la pasión y el deseo están encendidos,
habrá novedad en la relación y no tendrá muchos problemas: pero
estas emociones son pasajeras, y con el transcurso del tiempo, me-
ses o años, el polvo termina apagando cualquier pasión encendida.
El matrimonio requiere atención
El contrato matrimonial es totalmente diferente al contrato que
se hace al comprar un bien inmueble. El que compra una casa pue-
de estar plenamente seguro de que siempre será suya, sin importar
mucho el mantenimiento que le dé, puede descuidarla o dejar que se
deteriore, pero seguirá siendo suya, y con las escrituras en la mano
siempre podrá demostrar que él es el dueño. No sucede así con el
compromiso matrimonial, el cual siempre requiere de cuidado, aten-
ción y dedicación para su subsistencia. Díaz y Manrique (2012) de-
142 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
claran: “Los objetos pueden ser totalmente poseídos; las personas,
no”. Y el error del celoso es pretender igualar las cosas, queriendo
poseer a una persona como quien posee un coche o una computa-
dora” (p. 163). Su durabilidad y buen funcionamiento dependerán, en
gran parte, del buen trato que ambos se brinden, y aun así, siempre
existirá la posibilidad de una ruptura, no importa las promesas y lo
que ambos hayan hecho. Sin embargo, siempre será menos probable
que ocurra una ruptura en quienes le brindan al cónyuge la atención
debida.
Muchos descuidan la relación
En la mayoría de las parejas se puede observar con facilidad que,
después del matrimonio, ya no tienen el uno para el otro las mis-
mas atenciones o demostraciones de amor. Cuando esto sucede, la
pareja está propensa a sufrir, tarde o temprano, las devastadoras
consecuencias. En muchos casos, cuando finalmente se reconocen
los errores, ya es demasiado tarde y las consecuencias son ya irre-
parables. Es posible, aun cuando esto haya sucedido, que se siga
amando a la persona, pero ya no la relación, al menos en la forma
como en ese momento se está viviendo. Es, entonces, cuando al no
ser suplidas las necesidades básicas la persona se vuelve más vulne-
rable a buscar o simplemente permitir que otras personas suplan sus
necesidades, dando también lugar a que aparezcan los celos.
En el matrimonio hay que dar para recibir
Todo cónyuge debe abandonar su creencia de que el amor que se
da es gratis y que no espera nada a cambio; pero en el ámbito hu-
mano, esa no es la regla. Las parejas, afirman Díaz y Manrique (2012),
“han de aprender que el amor es un intercambio, una relación igua-
litaria, responsable, arriesgada y provisional, nunca incondicional”
(p. 30). Aunque no debiera ser así, el amor humano siempre impone
condiciones, de otro modo se convierte en un amor canibalezco. De
no ocurrir esto, el amor finalmente se acaba y la relación termina,
ya sea porque alguien le ofrece algo mejor, o simplemente debido a
que se cansó. Cuando esto sucede, algunas personas deciden usar,
para retener al cónyuge, métodos represivos como la vigilancia, las
EL MEJOR ANTÍDOTO CONTRA LOS CELOS 143
amenazas, la sobreprotección, entre otros; el problema es que es-
tos métodos provocan que el cónyuge pierda interés en la relación
o, peor aún, se interese por otra persona. En épocas pasadas, estos
métodos “funcionaron”, pero en la actualidad las circunstancias han
cambiado.
En la actualidad, las relaciones entre hombres y mujeres se han
intensificado; esta relación, en algunos casos, puede ser por asuntos
de trabajo o simplemente por razones de convivencia social, entre
otras causas está la llegada de las redes sociales. Es muy difícil en la
actualidad para un cónyuge celoso, sea hombre o mujer, impedir que
su pareja tenga acceso a relacionarse con personas del sexo opuesto.
2. Asesinos del matrimonio
Si hubiera que resumir en dos palabras el mundo actual, tal vez
éstas podrían ser “cambios rápidos”, el mundo vive una época de
cambios en todas la áreas, inclusive la del matrimonio, estos cam-
bios ha complicado la relación matrimonial.
Aumento del número de mujeres que trabajan fuera del hogar
A partir de la llamada Revolución Industrial, que se originó a me-
diados del siglo XVIII en Inglaterra, y que luego pasó al resto de
Europa y Norteamérica, hizo que muchas mujeres dejaran el rol de
amas de casa y salieran a trabajar fuera del hogar, relacionándose y
conviviendo ahora con personas del sexo opuesto, algo que no era
común antes. Estos cambios produjeron tres lamentables resulta-
dos: aumento de la delincuencia juvenil, aumento del índice de divor-
cios y un sorprendente aumento en los índices de infidelidad. A estos
aspectos, y con el paso del tiempo, se le han unido otros cambios
sociales, como el de roles en la pareja y aun el concepto mismo de
lo que es una familia, viniendo a afectar la estructura familiar hasta
sus mismos cimientos.
Diversos factores son los causantes de la inestabilidad matrimo-
nial, pero de entre todos, dice Fisher (2007) “quizá el más poderoso
hoy en día en los Estados Unidos puede sintetizarse en tres palabras:
144 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
“Mujeres que trabajan”, Las tasas de divorcios son altas en las pare-
jas donde los ingresos del hombre son ligeramente inferiores a los de
la mujer. En las clases socioeconómicamente más altas los hombres
tienen parejas más estables porque suelen tener más dinero que sus
esposas. En general, las mujeres con una sólida formación académica
y un trabajo bien pagado se divorcian con mayor facilidad; el dinero
significa libertad. Las mujeres que trabajan disponen de mayor can-
tidad de dinero que las que se dedican a cuidar a sus hijos” (p. 286).
Aumento de infidelidades
La Universidad de São Paulo, en Brasil, reveló un dato que debe
preocupar a los hombres casados. La infidelidad femenina está cre-
ciendo aterradoramente, y cuanto más joven se es, más se traiciona.
De las 8,200 mujeres entrevistadas en diez capitales del país, ape-
nas el 22% de las mayores de setenta años confesaron haber tenido
alguna relación extramarital. El índice sube al 35% para las mujeres
entre cuarenta y uno y cincuenta años y asciende al 49.5% entre las
de dieciocho a veinticinco años. Es decir, la mitad de las jóvenes ca-
sadas traicionan a sus maridos. La salida de la mujer de ser ama de
casa y pasar a ocupar un papel más activo en el área laboral fuera de
casa, ha facilitado situaciones que hacen que prolifere la infidelidad
(Cardoso y Cardoso, 2013, p. 32).
Aumento de divorcios
En el 2009, el Centro de Investigación y Formación para la Familia
(CIFFA) realizó un estudio a más de 11,000 padres de familia de 27
ciudades de México, y encontró que durante los seis primeros años
de matrimonio ocurren 50% de los divorcios; entre las generaciones
más jóvenes (de cinco años de casados o menos), el divorcio se ha
incrementado al doble. Si sigue esta tendencia, dentro de 10 años el
40% de los matrimonios estarán separados” (Amaya y Prado, 2012,
p. 22,23).
Cómo proteger el matrimonio
Ante estos desafíos, ¿qué pueden hacer los hombres y las mu-
jeres para proteger a su cónyuge en una sociedad tan peligrosa,
EL MEJOR ANTÍDOTO CONTRA LOS CELOS 145
cambiante, desafiante y, en muchos casos, inmoral? ¿Cómo puede
hacerle frente una persona celosa a las costumbres de la sociedad
“hipermoderna”, donde es aceptado en el ámbito laboral que hom-
bres y mujeres trabajen, coman, viajen, convivan y pasen trabajando
ocho horas diarias al lado de una persona del sexo opuesto? ¿Será
posible volver a los métodos antiguos: como el cinturón de castidad
o el aislamiento o impedirle al cónyuge salir a la calle? Sin duda, eso
ya no es funcional. ¿Cuál puede ser, entonces, la mejor estrategia
para asegurarse el amor y la fidelidad de la pareja? Tal vez la única
opción que un cónyuge tiene en la actualidad, es convertirse en la
mejor persona para ser siempre la mejor opción. Lograr este objeti-
vo requiere de esfuerzo diario e intencionalidad muy bien definidos,
ya que mantener la admiración y el amor del cónyuge es más difícil
cuando ya estás casado, que al inicio de la relación. Además, ¿cuán-
tos están dispuestos a pagar el alto precio que esto requiere?
3. Señales de una relación dañada
La mayoría de los matrimonios no mueren instantáneamente, an-
tes pasan por diversas etapas y envían ciertas señales que muestran
que algo anda mal.
Irritabilidad y distanciamiento
Gottman, (2012) en su libro Siete reglas de oro para vivir en pare-
ja, describe una serie de detectores que advierten que algo anda mal
en la relación. Algunas de estas luces rojas son las constantes mani-
festaciones de irritabilidad, el distanciamiento emocional, la pérdida
del deseo de estar juntos, el experimentar sentimientos de soledad,
desconocimiento de los gustos, deseos y planes del cónyuge, poca
comunicación, poco interés en realizar actividades juntos, el dejar
de sentirse importante para la pareja, el tener poco o ningún interés
en complacer o hacer algo para agradar al cónyuge, los conflictos
constantes, aun por detalles mínimos, el herirse constantemente
mediante palabras o acciones, el no tener frecuentes actividades
divertidas como pareja, entre otros aspectos.
146 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
Pérdida de interés en la intimidad sexual
Existen otras señales que son fuertes indicadores de que la rela-
ción está en peligro. Aspectos tales como la pérdida de interés en la
vida íntima de uno de los cónyuges, o en algunos casos de los dos.
El deseo de estar al lado de otra persona del sexo opuesto que no
es el cónyuge, el perder interés por estar en el hogar, y el perder in-
terés por las actividades espirituales. Todos estos indicadores deben
tomarse como fuertes luces rojas de advertencia.
Uso de métodos represivos
No existe ninguna fórmula mágica para retener al cónyuge, y me-
nos en esta época, pero sí se puede decir con bastante seguridad que
el celar, vigilar, desconfiar, sobreproteger, chantajear y amenazar al
cónyuge no funcionan para retenerlo, la mayoría de las veces estas
conductas provocan exactamente lo contrario de lo que se pretende
y desea. El hostigamiento y el enojo provocan distanciamiento, y és-
tos, a su vez, se convierten en asesinos de la seducción. Pocas cosas
matan tanto el deseo, el erotismo y el amor por el cónyuge, como
una conducta inquisitiva y suspicaz que empieza y acaba por crear
una obligación en lugar de una atracción.
4. El desafío de seducir al cónyuge
Quizá toda estrategia amorosa se pueda reducir a una sola pala-
bra: “seducción”. Se ha comprobado que la seducción puede llegar a
convertirse en algo natural y puede ser aprendido.
Pensar en la mejor estrategia
Seducir a tu cónyuge es la capacidad de ser atractivo para tu pa-
reja, y como se ha mencionado, esto no necesariamente tiene que
ver solo con las características físicas sino con acciones y conductas.
La seducción contribuye a generar que el cónyuge te desee, logra
vincularte a su vida, pero desde una posición de libertad y placer. La
seducción es un arte no fácil de lograr, requiere esfuerzo y voluntad,
pero cuando se logra produce una vida más plena. El lograr llegar
a ser deseado por el cónyuge no tiene que ver con pócimas que se
EL MEJOR ANTÍDOTO CONTRA LOS CELOS 147
puedan comprar y tomar, pero es posible lograrlo. La tarea de se-
ducir al cónyuge puede ser un desafío tan grande y tan amplio que
desanime a cualquiera que lo intente. Puede ser ésta la causa de la
desesperación del celoso, el cual siente que ha dejado de ser atracti-
vo para el cónyuge, o peor aún, siente que nunca lo ha sido.
Se considera que el 90% de la parejas se casan enamoradas. En-
tonces, ¿por qué muchas de ellas se separan? ¿Cuál es la causa por
la cual las parejas experimentan tantos cambios? Cuando un hombre
y una mujer se casan, lo hacen fundados en el amor, la atracción físi-
ca, los intereses comunes, así como la afinidad en creencias y valores
compartidos. Sin embargo, con la convivencia diaria, estas razones
dejan de ser suficientes para mantenerlos unidos. ¿Qué sucedió? La
respuesta es que el amor se transforma. Durante el enamoramiento,
los defectos de la persona amada son casi invisibles, pero cuando
esta etapa termina, debe nacer otro tipo de amor. Lamentablemen-
te, la mayoría de las parejas quieren mantenerse aferradas al senti-
miento inicial de enamoramiento, aun cuando éste ya no exista. Esta
transformación del amor explica por qué una persona que antes era
“irresistible” a los ojos de su enamorado (a), ahora se convierte en un
ser insoportable e “incompatible”.
Tomar la mejor decisión
Poco tiempo después del matrimonio, la mayoría de las parejas
comienzan a experimentar cierta frustración mutua al ir descubrien-
do que su cónyuge no pareciera ser la misma persona con la cual se
casó, y su matrimonio tampoco es igual al que conoció al principio.
Ante estas circunstancias, cada cónyuge debe hacer la decisión más
importante y de mayor repercusión en la vida de la pareja: acercarse,
a pesar de los sentimientos de frustración, o alejarse pensando que
su matrimonio fue una equivocación (Riesser y Riesser, 2012).
La construcción de un buen matrimonio no es tarea fácil; en rea-
lidad, se puede decir sin temor a estar equivocado que, “un buen
matrimonio no nace, se hace”. A continuación, se presentan algunas
ideas prácticas que pueden ayudar para seducir al cónyuge (Amaya y
Prado, 2012; Echeburúa Odriozola y Fernández-Montalvo, 2001; Feld-
hahn, 2014; Díaz y Manrique, 2012):
148 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
Demostrar mucho amor
Dios, quien es el autor del matrimonio, dejó mediante el apóstol
Pablo el siguiente consejo: “Ame cada uno a su esposa tal como Cris-
to amó a la iglesia. Él entregó su vida por ella. De la misma manera,
el marido debe amar a su esposa como ama a su propio cuerpo. Pues
un hombre que ama a su esposa, en realidad demuestra que se ama
a sí mismo” (Efesios 5:25, 28, NTV). El camino que abre la puerta a la
seducción del cónyuge es el amor. Para que éste pueda ser aceptado,
debe haber una combinación de hechos y palabras. El hombre debe
darle tanto amor a su esposa como ella lo necesite o lo requiera.
Algo que los hombres deben aprender es amar a sus esposas, no a
la manera como él se sienta bien, sino como ella se sienta bien. Des-
pués de todo, “la mujer que se siente amada, lo da todo”.
Brindar la seguridad de que ella es importante
Este es un aspecto sobresaliente que todo hombre debe tomar
en cuenta. En el corazón de cada mujer existe el deseo de sentirse
plenamente segura de que ella es la número uno en la vida de su
esposo. Este es un factor que contribuye fuertemente a la felicidad
de la mujer. Esta seguridad se demuestra, al igual que el amor, con
hechos y palabras.
Mantener una relación saludable
Mantener una buena relación con la esposa es un buen antídoto
contra los celos, aspectos como el buen trato, el complacerla, el to-
mar en cuenta sus sentimientos, el dedicarle tiempo, se convierten
en aspectos fundamentales para seducir al cónyuge.
Niguna relación tiene asegurada su permanencia, cierta inestabi-
lidad motivan y estimulan a realizar nuevas y mejores acciones para
agradar y retener al cónyuge. Toda relación corre un riesgo, pero es
el precio de la libertad y del libre albedrío. Nadie debe pasar por alto
que los tiempos han cambiado y que la relación matrimonial ahora
se ve más como un contrato en el cual su permanencia depende de
que exista reciprocidad en el acto de dar y hacer por el cónyuge. Se
puede afirmar que el matrimonio se ha vuelto más competitivo y
que, quien desea mantenerlo, debe cuidarlo.
EL MEJOR ANTÍDOTO CONTRA LOS CELOS 149
Ser generoso con su esposa
¿Cuán generoso? Al menos debe ser la misma generosidad que
manifestaba cuando deseaba que fuera su novia. El Dr. Brad Wilcox,
de la Universidad de Virginia, llevó a cabo una encuesta que mostró
que la generosidad en el matrimonio es uno de los grandes factores
que contribuyen a tener un matrimonio feliz.
Ser detallista
Este es un factor muy importante que contribuye a la felicidad del
cónyuge. Este aspecto funciona en ambos casos; pero la mujer, por
naturaleza, tiende a ser más detallista, los hombres lo son menos. Se
vuelve muy seductor para una mujer que un hombre no solo le com-
plazca en los aspectos que a toda mujer, por lo general, le agrada,
sino que además sean detalles específicos. Los pequeños detalles,
aunque parecen casi invisibles, hacen la diferencia entre una persona
y otra; para ser más específicos, entre un hombre y otro.
Los detalles, sean éstos positivos o negativos, para bien o para
mal, son de gran impacto en la relación. Salomón hizo esta adver-
tencia: “Atrapen todos los zorros, esos zorros pequeños, antes de
que arruinen el viñedo del amor, ¡porque las vides están en flor!”
(Cantares 2:15, NTV). La felicidad de las parejas no radica, en rea-
lidad, en hacer grandes actos por el cónyuge, radica en pequeños
detalles, pero frecuentes, especialmente aquellos que el cónyuge
sabe le gustan a su pareja. Gottman (2012) aconseja que es mejor
regalar una flor cada mes que regalar un ramo con doce flores una
vez al año al cónyuge. El error de muchas parejas es comenzar a
actuar dando de acuerdo a lo que recibe; este detalle puede llevar
a la muerte del matrimonio. Se necesita aprender a dar sin esperar
recibir nada a cambio.
Hablar y escuchar al cónyuge
El Dr. Brad Wilcox llevó a cabo una encuesta que mostró que las
parejas que pasaban algún tiempo juntos hablando, o compartiendo
alguna actividad, por lo menos una vez a la semana, mostraban una
tendencia positiva cinco veces más fuerte que aquellos que no lo
hacían.
150 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
Ser amigo del cónyuge
Los amigos comparten tiempo, intereses, actividades, proyectos y
secretos, todos estos aspectos deben ser compartidos en el matri-
monio. Se ha encontrado que quienes se casan con una persona con
la cual fueron amigos antes de ser novios o esposos, y convivían y
se divertían juntos, pueden con más facilidad hacer lo mismo des-
pués de casados, pues tienen más aspectos en los que son afines. Un
secreto importante para seducir a tu cónyuge es que actúes como
si fueran ante todo amigos, pero no cualquier clase de amigos, sino
como los mejores amigos.
Apoyar en las tareas del hogar
La ayuda en los quehaceres domésticos es esencial para el éxito
matrimonial; según resultados de un estudio, este aspecto era uno
de los factores más seductores, pues permiten a la mujer sentirse
amada y apoyada.
Tomar en cuenta los sentimientos del cónyuge
Diversos estudios muestran que el autoritarismo machista del es-
poso se convierte en un asesino de la relación. Las mujeres cuyos
esposos las toman en cuenta y consultan en las diversas decisiones
relacionadas con aspectos del hogar, como la administración del di-
nero, compras, arreglo del hogar, compra del auto o de la casa, color
de la pintura de la casa, las salidas vacacionales y otros aspectos,
son más felices, valoran más a sus esposos y son más complacientes.
Arreglarse para su cónyuge
Es muy importante que los hombres tomen en cuenta el papel
que hoy día juega el arreglo personal en el éxito del matrimonio.
Las mujeres antes de los 70 deseaban y veían como atractivo a un
hombre que fuera responsable, formal y cortés con las mujeres. Los
hombres se enorgullecían al saber que tenían las tres “F”; eran feos,
fuertes y formales. Después de los 70, la mujer cambió radicalmente
sus gustos (hay sus excepciones) ahora quiere a un hombre que sea
mas amable, que tenga una voz modulada, pues ya que el tono de
la voz puede confundirse con el enojo. Las mujeres quieren que el
hombre piense como ellas, que sea más sentimental, que platique
EL MEJOR ANTÍDOTO CONTRA LOS CELOS 151
mucho, tanto como ella, si es posible que se siente con ella a ver un
programa de televisión, etc. En definitiva, la tendencia es que más
mujeres quieren a un hombre más guapo, que vista de manera refi-
nada, huela bien todo el tiempo, de ser posible que visite la estética
más a menudo. Tal vez no todos los hombres podrán o estarán dis-
puestos a complacer a sus esposas con este estilo, pero hay algo que
sí todos pueden hacer, y es preocuparse por vestir bien, por andar
siempre aseado y ponerse su buen perfume, hacer esto ayudará a
agradar y a seducir a su cónyuge. La Dra. Jean Twenge declara que
hoy en día las mujeres esperan mucho más de sus esposos. Ellas de-
sean que los esposos sean mejores amigos, grandes amantes, buenos
padres, que sean guapos y, además, con buen sentido del humor.
Aunque esta parte hace hincapié en cómo el hombre puede seducir
a su esposa, lo mismo se aconseja a la mujer. La mejor manera de
retener a un hombre es mediante el amor, y el buen trato y todos los
demás aspectos mencionados en este capítulo.
Todo cónyuge, incluyendo al que es celoso, debe aprender a de-
sarrollar la capacidad de hacerse deseable para su cónyuge, de es-
tablecer vínculos a través del deseo y de ser capaz de aprender a
utilizar habilidades de seducción, ésta es la mejor estrategia para
retener y conservar la fidelidad del cónyuge.
En la tarea de la seducción, no es necesariamente la belleza
el principal factor de seducción, tiene que ver más con el cuidado
personal y la apariencia. El seductor se arregla para gustarle y ser
atractivo para su cónyuge, esto incluye el hacer un esfuerzo por
mantenerse en el peso adecuado. Algunas personas con sobrepeso
tienden a descuidar su apariencia, especialmente en el vestuario,
debido a que sienten que ninguna ropa les queda bien. Esto resulta
muy dañino para la relación matrimonial. Recuerda que “un buen
regalo siempre va envuelto en un buen papel”. Quien desea seducir a
su pareja debe estar dispuesto a invertir en ropa tanto interior como
exterior y que, además, le siente bien; este aspecto debe ser aplica-
do dentro y fuera de la casa. La persona debe no solo preocuparse
por la apariencia de su cónyuge, sino también por su propia aparien-
cia. El corte del cabello, afeitarse en el caso del hombre, cuidar su
dentadura, invertir en perfume y ostentar una buena apariencia son
152 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
aspectos que contribuyen a seducir fuertemente al cónyuge y a que
se interese por su pareja.
Aceptar a la pareja como es
Se ha dicho que la mayor manifestación de amor es aceptar a la
persona como es. Este aspecto se demostrará brindándole un buen
trato a fin de hacerlo sentir un ser único. Para lograr seducir al
cónyuge se necesita conocer sus gustos, necesidades y sus objeti-
vos. Satisfacerle sus necesidades y ayudarle a alcanzar sus objetivos,
contribuyen a la seducción. Cuando la seducción es poderosa, genera
reciprocidad.
No vivir todo el tiempo “derritiéndose” por la pareja
Lo que se obtiene con mucha facilidad no se valora, por ello debe
ponerse cierta distancia “crítica”; si alguien sacrifica su dignidad y
se vuelve totalmente permisivo, amable o tolerante, para retener al
cónyuge, deja de ser deseable.
Manifestar la actitud de víctima mata la seducción
Las víctimas dan lástima e incluso enojo, pero no seducen. La per-
sona que quiere seducir a su cónyuge, debe mostrarse responsable y
activo frente a su vida y sus circunstancias.
No ser aburrido
Las acciones y conversaciones de la persona seductora siempre
deben incluir temas de importancia y relevancia. La mayoría de las
personas disfrutan de tener a su lado a un cónyuge con el cual pue-
dan entablar conversaciones serias y sobre diferentes temas, la vida
real es más que solo saber de novelas o deportes. Todo cónyuge
debe hacer un esfuerzo por cultivar su mente mediante la lectura de
libros que verdaderamente contribuyan al desarrollo personal.
Tener aproximación física
El seductor roza, toca levemente, no siempre de manera sexual.
Un suave roce con la mano o con el pelo, permite mostrar que no se
teme al contacto físico, sino que, por el contrario, se está abierto a
EL MEJOR ANTÍDOTO CONTRA LOS CELOS 153
él. Es importante que el hombre en forma especial desarrolle la ca-
pacidad de manifestar su amor mediante el toque físico, como abra-
zos y besos, sin que necesariamente involucre o sean parte del acto
sexual. Tal vez deben recordarse las palabras de Salomón: “Hay una
temporada para todo, un tiempo para cada actividad bajo el cielo”.
(Eclesiastés 3:1, NTV).
Admirarlo
Eggerichs (2010) comparte el siguiente relato? “Una mujer, cuyo
esposo la había dejado por otra, decidió investigar qué había hecho
la otra mujer para conquistar a su marido y arrebatárselo. Más tarde,
ella compartió lo que investigó: “Me di cuenta de que mi esposo me
había engañado con esta mujer no por su aspecto o personalidad, o
por que fuera algo tan extraordinario, sino porque era su audiencia
cautiva. Ella creía que él sostenía la luna. Todo comentario que él
hacía a ella le parecía; todo lo que él hacía era perfecto. A sus ojos,
él era el hombre más apuesto, inteligente y divertido del mundo. Él
necesitaba un incentivo para su ego, y ella estaba lista y dispuesta a
hacer eso para él” (p. 60).
5. Consejos divinos para la seducción.
Tocante a los conflictos y problemas de relaciones que se estaban
dando entre un grupo de personas de la ciudad de Corinto, el após-
tol Pablo les escribió una carta en la cual les aconsejó: “Procurad,
pues, los dones mejores. Mas yo os muestro un camino aun más
excelente” (1 Corintios 12:31), y entonces presenta lo que se conoce
como la declaración magistral sobre el amor en la Biblia. La fuerza
más poderosa que se puede usar para retener al cónyuge es la del
amor, tal como se describe a continuación: “Si pudiera hablar todos
los idiomas del mundo y de los ángeles, pero no amara a los demás,
yo solo sería un metal ruidoso o un címbalo que resuena. Si tuviera
el don de profecía y entendiera todos los planes secretos de Dios
y contara con todo el conocimiento, y si tuviera una fe que me hi-
ciera capaz de mover montañas, pero no amara a otros, yo no sería
nada. Si diera todo lo que tengo a los pobres y hasta sacrificara mi
154 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
cuerpo, podría jactarme de eso; pero si no amara a los demás, no
habría logrado nada. El amor es paciente y bondadoso. El amor no
es celoso, ni fanfarrón, ni orgulloso, ni ofensivo. No exige que las
cosas se hagan a su manera. No se irrita, ni lleva un registro de las
ofensas recibidas. No se alegra de la injusticia, sino que se alegra
cuando la verdad triunfa. El amor nunca se da por vencido, jamás
pierde la fe, siempre tiene esperanzas y se mantiene firme en toda
circunstancia” (1 Corintios 13:1-7, NTV). Cada cónyuge debiera asumir
diariamente el compromiso de actuar intencionalmente para seducir
a su cónyuge.
ACTIVIDADES DE APLICACIÓN
Las actividades que a continuación se incluyen tienen el propósito
de que el lector obtenga un mayor aprovechamiento del material
expuesto y al mismo tiempo motivar la reflexión y aplicación de los
conceptos expuestos a la experiencia personal. Dedicar tiempo para
realizarlos y compartirlos con el cónyuge le añadirá un beneficio
adicional.
EJERCICIO 1: CASO DE ESTUDIO: JUAN Y MARIELA
1. ¿Cómo le benefició a Juan conocer sobre cómo se originan los celos y
la forma de superarlos?
2. ¿Por qué razones Juan y Mariela no habían buscado ayuda profesional
para su problema de los celos?
3. ¿Qué pudo haber motivado a Juan a poner en práctica lo que escuchó
en la conferencia?
EJERCICIO 2: PARA ANALIZAR
1. ¿Cuáles son las causas por las que hay más posibilidades de infidelidad
en las mujeres que trabajan fuera del hogar?
2. Algunos retienen al cónyuge mediante los celos, otros lo hacen brin-
dándole un trato preferencial, ¿Cuál de los dos métodos requiere ma-
yor esfuerzo? ¿Por qué?
EL MEJOR ANTÍDOTO CONTRA LOS CELOS 155
3. Existen diferentes ideas y formas para conquistar al cónyuge. Escribe
las que considere son más efectivas.
EJERCICIO 3: PARA APLICAR A TU MATRIMONIO
¿Cuáles son algunos de los detalles o atenciones importantes que se han
dejado de hacer en su relación y que le gustaría revivir? Enumérelos a
continuación.
156 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
CAPÍTULO 11
“Pues yo te sostengo de tu mano
derecha; yo, el Señor tu Dios.
Y te digo: No tengas miedo, aquí
estoy para ayudarte”
Isaías 41:13, NT V
Lo fácil ya lo hice; lo difícil lo estoy
haciendo y lo imposible, sé que con
Dios lo voy a lograr.
(Anónimo).
BUSCAR AYUDA NO ES FÁCIL
Juan y Mariela acuden a su primera
cita con el terapeuta
Tal como lo habían decidido, aunque con mucho
nerviosismo, llegaron Juan y Mariela al consulto-
rio para su primera cita, ambos se preguntaban
qué sería lo que el terapeuta les iba a preguntar
o decir. Tan pronto se inició la sesión, los dos re-
cobraron la calma y pronto ya conversaban en un
ambiente de amistad.
La situación cambió un poco cuando se les
preguntó cuál era exactamente la razón por la
cual estaban allí. Juan, repentinamente, señaló
hacia su esposa insinuando que era por culpa de
159
ella, pero rápido corrigió y dijo que estaban allí por un problema
que él había originado. Mariela, entonces, corrigió y tranquilizó el
ambiente al expresar que estaban allí por un problema que ambos
habían originado, pero que deseaban solucionar. Los dos estaban en
un problema y los dos necesitaban ayuda. El terapeuta manifestó su
agrado de que ambos sintieran que necesitaban ayuda, así las cosas
se solucionarían más rápidamente.
Mariela contó algunas cosas que le revivieron recuerdos no gratos
y que a Juan lo hicieron sentirse incómodo; pero el terapeuta supo
llevarlos de nuevo al camino y evitar que se armara una discusión.
A pesar de los esfuerzos del terapeuta, por guiar la conversación lo
más tranquila posible, hubo momentos difíciles durante la terapia;
en algún momento ambos sintieron que tal vez se habían equivocado
al ir a buscar ayuda. La segunda parte de la sesión fue de mucho
beneficio para los dos, las pautas que el terapeuta estableció les
ayudaron a reafirmar tanto su plan personal de superar los celos,
como el beneficio de continuar con la terapia.
Mariela se sintió mucho mejor cuando escuchó que el problema y
la solución de los celos era asunto de ambos, que ella no era “la loca
de la esquina”, como Juan alguna veces se había referido a ella, sino
que sus celos, en gran parte, habían tenido una base que los había
activado, aunque no la forma como los había estado manifestando.
Esa noche, al salir de la terapia, decidieron disfrutar de una sabrosa
cena en un lugar por demás romántico. Algo que no habían hecho
desde que eran novios.
1. La ayuda profesional
En medio del dolor, la ira, el sufrimiento y la desesperanza, final-
mente, las parejas con problemas de celos deciden buscar ayuda. A
esta altura, es muy probable que la relación de la pareja se encuentre
bastante deteriorada. Cuando, finalmente, ambos cónyuges están con-
vencidos, ahora la pregunta es ¿a quién ir? o ¿qué persona es la más
indicada para ayudarnos? Como sucede con cualquier enfermedad, el
paciente muchas veces tiene la duda de quién será la persona más ade-
cuada para tratar su caso, lo mismo sucede con el asunto de los celos.
160 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
Existen diferentes corrientes o enfoques dentro de la psicología
para tratar los aspectos relacionados con la salud emocional. Cada
profesionista, de acuerdo a su formación académica y experiencia
profesional, puede darle al problema de los celos diferente trata-
miento. No es el objetivo de este capítulo determinar cuál es el
enfoque terapéutico más apropiado o más efectivo para tratar los
celos de pareja. En casos extremos de celos, la ayuda psicológica no
siempre es suficiente, se requiere también la ayuda psiquiátrica, en
esos casos, unidas, pueden proveer mejores resultados, que cuando
se trata con solo uno de los dos, cualquiera que éste sea.
Dependiendo del enfoque terapéutico que maneje el profesional
a quien se consulte, la terapia puede tener variaciones. Algunos, de
acuerdo con su método considerarán más apropiado trabajar con
la pareja; otros inician con la pareja y luego continúan solo con el
paciente (en este caso la persona que experimenta los celos); hay
quienes prefieren desde el principio tratar solo a la persona que ma-
nifiesta los celos. Durante la terapia algunos pondrán mucho énfasis
en la vida pasada del paciente, analizarán el problema, comenzando
desde la niñez, mientras que otros preferirán enfocarse directamen-
te al presente. Algunos requerirán de muchas sesiones para tratar
el problema, otros lo harán en menos tiempo. Actualmente, algunos
están usando la llamada “terapia breve basada en soluciones”, la
cual se enfoca exclusivamente en el problema actual y su solución
práctica, sin involucrarse en el pasado de la persona. Como ya se ex-
presó anteriormente, el problema de los celos no es fácil de superar,
y muchas veces eso desanima a los pacientes, los cuales al no ver
avances rápidos o no escuchar de parte del terapeuta lo que qui-
sieran, deciden abandonar la terapia; es recomendable que quienes
inician una terapia tengan paciencia y le den continuidad, recordando
que las primeras sesiones suelen ser difíciles y el avance lento.
2. Impedimentos comunes para buscar ayuda
En algunos casos, la persona celosa se rehúsa a buscar ayuda
profesional debido a que piensa que sus celos son consecuencia de
la conducta de su cónyuge o que tal vez sea algo pasajero; por otro
BUSCAR AYUDA NO ES FÁCIL 161
lado, el celado muchas veces piensa que el único que debe buscar
ayuda es el celoso, pues “está viendo visiones”. Este hecho resulta
ser un fuerte impedimento para recibir o buscar la ayuda requerida.
La ropa sucia se lava en casa
Otras causas es el concepto muy común de que “la ropa sucia se
lava en casa”, por lo tanto, hay que evitar en todo lo posible compar-
tir o sacar a la luz los problemas conyugales o el pensar que buscar
ayuda externa para solucionar problemas internos no es correcto,
ya que evidencian falta de capacidad para resolver sus propios pro-
blemas, y aun hay quienes piensan que sus dificultades solo deben
resolverlas mediante la oración. La mayoría de los que, finalmente,
deciden buscar ayuda lo hacen cuando el problema ya sobrepasó, y
en mucho, su capacidad de resolverlo. Es decir, su problema ya se ha
vuelto crónico y su situación grave. Por todo lo que involucra reco-
nocer que se tiene un problema de celos, no les resulta agradable a
las parejas asistir a las terapias.
Frustración en la primera cita
Es común que muchas parejas que finalmente, deciden buscar
ayuda se sientan frustradas después de la primera cita, especial-
mente cuando esperaban que el terapeuta podría, como por arte de
magia, brindarles soluciones inmediatas a sus problemas; en muchos
casos, esta cita resulta bastante incómoda, ya que la pareja debe ex-
presar su problema, esto con frecuencia revive las heridas y provoca
inicialmente cierta incomodidad entre la pareja. En algunos casos,
resulta un desafío para el terapeuta lograr que las parejas terminen
con optimismo esa primera sesión y que estén dispuestos a conti-
nuar. Uno de los enfoques psicológicos que ha sido útil y que ha dado
buenos resultados es el enfoque sistémico en la terapia familiar. A
continuación, se describe y ejemplifica brevemente cómo funciona
este enfoque en caso de celos de pareja.
1. La teoría sistémica y la terapia familiar
Cuenta con más de cuarenta años de experiencia. Se basa en el
hecho de que ve a la persona como parte de un sistema el cual, a
162 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
su vez, consiste de elementos en interacción dinámica en la cual el
estado de cada elemento está determinado por la condición de cada
uno de los demás que lo configuran (Botella y Vilaregum, 2001). La
Teoría Sistémica aplicada a la terapia familiar ve a la pareja como
un sistema con mecanismos reguladores propios, con patrones de
interacción repetitivos. Cada sistema familiar posee comportamien-
tos que dependen uno de otro. Según este enfoque, los compor-
tamientos y las interacciones de los miembros de la misma son la
causa y consecuencia de las conductas del otro (Cibanal, 2006). Este
enfoque terapéutico brinda buenos resultados y provee, en la ma-
yoría de los casos, excelente apoyo a la pareja. Este tipo de terapia,
por sus características, especialmente la de ver el problema como
consecuencia de que algo anda mal en todo el sistema, le permite al
paciente experimentar un respiro cuando escucha que el problema
de celos es un problema, con mucha frecuencia, relacionado con sus
interacciones con su cónyuge y que, por lo tanto, se solucionará con
el apoyo y la cooperación de los dos, en algunos casos el celado se
sorprende al escuchar esto, pues ha permanecido por mucho tiempo
indiferente, asumiendo que los celos de su pareja estaban originados
únicamente en sus propias deficiencias.
Todos son responsables del problema
En el enfoque sistémico, de alguna manera, todos son responsa-
bles del problema y, por lo tanto, todos pueden contribuir a su so-
lución. Desaparece así el paciente como objeto de la intervención, ya
que se suele trabajar más como un equipo (Feixas, Muñoz, Compañ
y Montesano, 2012). El terapeuta asume más el papel de modera-
dor, guiando a los pacientes a encontrar soluciones a un problema
de todos. Esta idea, de varias formas, se relaciona con lo tratado en
los capítulos anteriores, donde se expresa que, en algunos casos,
la diferencia entre ser celoso y no serlo, depende en gran parte de
la conducta del cónyuge, quien con su buen o mal comportamiento
puede contribuir directamente a provocar que éstos se activen o no.
Se incluye un ejemplo de los pasos que siguen en este modelo.
Cada miembro de la familia es parte del sistema
Cibanal (2006) considera que cualquier síntoma de un miembro de
la famlia en un momento determinado se ve como expresión de un
BUSCAR AYUDA NO ES FÁCIL 163
sistema familiar disfuncional. En un sistema, todo comportamiento
de un miembro tiene repercusión en los demás (Botella y Vilaregum,
2001). Los celos, generalmente, originan mucho sufrimiento a toda
la familia, independientemente de que sean por causas reales o no.
Forman una ola tan grande que cuando se levanta se llevan no solo
a la persona que los experimenta, sino también al celado y a los que
viven alrededor.
El sistema tiene un problema, hay que resolverlo
El enfoque sistémico considera que los celos son el resultado de
la dinámica interna de una determinada relación, y la mejor forma
de tratarlos es considerándolos como un problema que la pareja
comparte. Así, pues, esta terapia trata de modificar el equilibrio de
la relación entre los miembros de la familia, a fin de facilitar nuevas
formas de relación (Cibanal, 2006). En este modelo, el problema es
de todos, pero un miembro de la familia lo manifiesta abiertamente.
Cada miembro de la familia es parte de un subsistema, el cual, a su
vez, forma parte de un sistema más grande y complejo que involucra
una relación íntima que a veces se llama matrimonio. Cada pareja y
cada familia forman parte de un sistema más complejo que, a su vez,
es parte de una cultura.
Todos pueden contribuir a solucionar el problema
Otros enfoques, como se dijo anteriormente, toman muy en cuen-
ta los eventos pasados; mientras que el enfoque sistémico considera
que el pasado es prácticamente irrelevante para el tratamiento de
los celos. Lo que se toma en cuenta son las causas que están pro-
vocando el problema en el presente, y de allí parte para encontrar
la solución mediante la cooperación de todos los miembros del sis-
tema.
El problema del sistema puede venir de otro sistema
En el enfoque sistémico, el punto no es solamente el individuo
celoso y lo que hay en su mente, sino involucra a los sistemas supe-
riores de los cuales es parte el individuo. Se ve en primer lugar a la
pareja, pero puede incluir otros elementos como el triángulo celoso,
164 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
la familia de origen de la pareja (padres y abuelos) y, en teoría, hasta
la cultura en la cual la pareja vive.
¿Qué pueden hacer los miembros del sistema para un cambio?
En otros enfoques psicológicos, la pregunta clave sería, ¿por qué
es celoso el individuo?; mientras que en el enfoque sistémico los
terapeutas preguntan, “¿Qué causa el problema de celos? Y lo que
es aún más importante, ¿qué se puede hacer para facilitar el cam-
bio? Los terapeutas sistémicos dan a las parejas recomendaciones
concretas y directas destinadas a desbaratar las pautas destructivas
que provocan el problema de celos y a ayudar a mantener el cambio
positivo. El plan a seguir en la terapia sistémica es desbaratar las
pautas destructivas, en lugar de desenterrar sus causas.
El cambio de un miembro afecta a todo el sistema
Todas las personas forman parte y están integradas a un “sis-
tema”, siendo los miembros de ese sistema interdependientes. Un
cambio en un miembro afecta a todos los miembros del sistema. La
terapia va dirigida a intervenir activamente en el sistema para modi-
ficar las secuencias comunicativas defectuosas (Cibanal, 2006).
El cambio de uno estimula el cambio del otro
Los terapeutas sistémicos parten del principio de que un cambio
en una parte del sistema (por ejemplo, uno de los miembros de la
pareja), siempre promoverá cambios en las otras partes del sistema
(por ejemplo, el otro miembro de la pareja) y, por lo tanto, el sistema
entero cambia. Cuando el esposo se retrae, la esposa responde con
un intento de acercamiento. Cuando la esposa intenta acercarse, el
esposo responde retrayéndose. La respuesta de uno proporciona el
estímulo del otro: ¿él se retrae, porque ella se acerca demasiado, o
ella se acerca porque él se retrae?
Arreglar el sistema requiere la cooperación de todos
En el enfoque sistémico, es imposible que el sistema marital
cambie si uno de los miembros es totalmente pasivo o indiferente al
problema. La cooperación de los dos miembros es básica. Si uno de
BUSCAR AYUDA NO ES FÁCIL 165
los miembros culpa al otro de ser infiel, y éste no le contesta por ser
injusta la acusación, su silencio o falta de respuesta le transmite al
otro un mensaje lleno de significado.
La solución del sistema comienza con la pareja
En el enfoque sistémico no se ve el problema desde el punto
de vista de una víctima y de un victimario, sino como un problema
originado por una mala relación de la pareja. Si un esposo está rela-
cionándose con otra persona, es probable que el terapeuta considere
que la esposa está contribuyendo a ello, u obteniendo algo del papel
de víctima traicionada. Un cambio en la forma en que una pareja per-
cibe una secuencia de acontecimientos (por ejemplo, qué precedió al
conflicto que pueda ayudar a explicarlo) puede cambiar la dinámica
de la pareja.
El sistema puede cambiar si se cambian ciertas conductas
Los terapeutas sistémicos ven los celos como el resultado de
eventos presentes que se refuerzan a sí mismos y no por aconteci-
mientos pasados del individuo. Cuando una pareja acude a la terapia
y describe las “locuras” que hace la esposa debido a sus “celos pato-
lógicos”, lo más probable es que el terapeuta pregunte qué elemento
de la conducta del esposo la hizo comportarse de ese modo.
¿De qué manera el cónyuge está contribuyendo al problema?
Cuando la esposa identifica el amorío del esposo como el pro-
blema central, es probable que el terapeuta le pregunte qué podría
haber hecho ella para dar lugar a que su esposo tuviera un amorío, y
qué hizo ella en respuesta a este amorío. Los terapeutas sistémicos
piensan que los celos cumplen una función en el sistema que consti-
tuye la pareja. Se considera que un amorío es una forma de comuni-
cación que transmite el mensaje: “Nuestra relación no me satisface
plenamente”.
166 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
ACTIVIDADES DE APLICACIÓN
Las actividades que a continuación se incluyen tienen el propósito
de que el lector obtenga un mayor aprovechamiento del material
expuesto y al mismo tiempo motivar la reflexión y aplicación de los
conceptos expuestos a la experiencia personal. Dedicar tiempo para
realizarlos y compartirlos con el cónyuge le añadirá un beneficio
adicional.
EJERCICIO 1: CASO DE ESTUDIO: JUAN Y MARIELA
1. ¿Quién tenía la mayor culpabilidad en el problema de los celos, Juan o
Mariela? ¿Por qué?
2. ¿Quién necesitaba más ayuda terapéutica, Juan o Mariela?
3. Mariela se sintió muy bien al terminar la primera terapia. ¿Cómo cree
que se sintió Juan?
EJERCICIO 2: PARA ANALIZAR
1. Cuando hay problemas de celos ¿Qué señales indican que es tiempo de
buscar ayuda profesional?
2. ¿Quién está más dispuesto a buscar ayuda externa, el celoso o el ce-
lado? ¿Por qué?
3. ¿Quién está más dispuesto a buscar ayuda externa, el hombre o la
mujer? ¿Por qué?
EJERCICIO 3: PARA APLICAR A TU MATRIMONIO
1. Si estuviera viviendo una crisis en su relación ¿A quién acudiría en
busca de ayuda? ¿Por qué?
BUSCAR AYUDA NO ES FÁCIL 167
CAPÍTULO 12
Si un hombre siente celos y sospecha
que su esposa le fue infi el, el marido
debe presentar a su esposa delante del
Señor, y el sacerdote aplicará esta ley
ritual en su totalidad
Números 5:30, NT V
Ligerezas como el aire,
son para el celoso fuertes
confi rmaciones, como un testimonio
de las Sagradas Escrituras.
Shakespeare
LOS CELOS EN LA BIBLIA
Juan y Mariela deciden buscar
ayuda espiritual
Juan y Mariela han podido comprobar que so-
lucionar los problemas matrimoniales no es fá-
cil, toda persona casada lo sabe perfectamente,
y Juan y Mariela no son la excepción. A pesar del
esfuerzo de ambos y de la ayuda terapéutica que
estaban recibiendo, con frecuencia el problema
de los celos parece revivir y cobrar nuevamente
fuerzas.
Juan no había olvidado el último aspecto que
había escuchado en aquella conferencia “más po-
deroso que el esfuerzo y la ayuda humana, es el
171
poder divino”; en realidad, ni Juan ni Mariela se habían interesado
alguna vez en buscar ayuda divina, ellos pensaban que Dios debía
tener cosas más importantes que hacer.
Una noche, mientras conversaban, después de haber cenado y
dormido a los niños, decidieron sacar de un cajón aquella Biblia blan-
ca que habían recibido el día de su boda, pero que nunca la habían
vuelto a tocar, aun conservaba su envoltura original.
Alguien les había aconsejado, alguna vez, que el día que desearan
leer la Biblia comenzaran leyendo el Evangelio de Juan, y así lo hi-
cieron. Algo que les impactó aquel primer día fue leer el primer mi-
lagro de Jesús efectuado justamente en las bodas de Caná de Galilea
(Juan 2), capítulo que leyeron tres veces. De este capítulo les llamó
la atención lo siguiente:
1. Que los novios hubieran invitado a Jesús a su boda, algo que ellos
estaban seguros de no haberlo hecho; jamás se les había ocurrido
tal cosa.
2. Las palabras de María “haced todo lo que él dijere”, el milagro
se pudo realizar cuando ellos obedecieron a las indicaciones de
Jesús.
3. “El vino postrero fue mejor que el primero”. ¿Sería posible que
su matrimonio pudiera ser mejor ahora que lo que había sido al
principio?
En los siguientes días continuaron leyendo la Biblia, lo cual vino
a reforzar lo que ellos habían iniciado. Algunos meses después re-
conocieron que no solo les bastaba con leer la Biblia, sino además
decidieron buscar una iglesia, la cual pronto encontraron y semanal-
mente comenzaron a asistir a ella.
Así, Juan y Mariela iniciaron una nueva vida, que aunque no fue
libre de problemas, cambió totalmente. Sus hijos crecieron dentro de
un hogar bien establecido donde Dios había llegado a ser el invitado
de honor. Ambos están conscientes de que los celos no son un ene-
migo del cual te puedes olvidar para siempre. Saben que éstos pue-
den revivir en cualquier momento, por lo tanto, para fortalecer su
relación han elaborado lo que ellos llaman un “código de conducta”
172 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
el cual tiene por escrito una serie de reglas en su trato con el sexo
opuesto que se comprometieron respetar. A medida que el tiempo
ha ido pasando, la confianza de Mariela en su esposo se ha ido rea-
firmando. Ninguno de los dos desea repetir la historia, razón por la
cual cada uno se ha propuesto dar lo mejor de sí, para fortalecer su
relación. La ayuda divina ha sido para ellos fundamental.
En la iglesia, a la cual asisten, han visto que, así como ellos, hay
muchas parejas con problemas de celos, razón por la cual decidie-
ron, aunque con un poco de vergüenza, compartir su experiencia en
una de las reuniones del Club de matrimonios que su iglesia lleva a
cabo mensualmente. Su testimonio fue de gran ayuda para muchas
parejas las cuales también vivían experiencias similares. Muchos ma-
trimonios los han buscado en privado para pedirles ayuda, en reali-
dad no saben mucho de técnicas de consejería, pero al compartir su
propia experiencia muchos se han sentido alentados a superar sus
problemas de celos. Su testimonio es el argumento más poderoso
para decirles a otros que con la ayuda de Dios sí es posible salir
victoriosos, o en el peor de los casos, aprender a mantenerlos bajo
control.
1. Los celos son un tema recurrente en la Biblia
Los celos son un tema mencionado constantemente a lo largo de
toda la Biblia, a veces en relación al hombre y otras veces en relación
a Dios. Existe, sin embargo, una clara diferencia entre los celos del
hombre y el celo de Dios. Los celos humanos son una actitud humana
negativa hacia otros, y son causados por el miedo, la falta de con-
fianza y el egoísmo. Mientras que el celo de Dios es una preocupación
por el bienestar de su pueblo; su determinación de que nada surja
entre él y ellos que pueda engañar, minar o destruir la relación entre
ambos.
Dios mismo declaró: “No tengas ningún otro dios aparte de mí. No
te hagas ninguna clase de ídolo ni imagen de ninguna cosa que está
en los cielos, en la tierra o en el mar. No te inclines ante ellos ni les
rindas culto, porque yo, el Señor tu Dios, soy Dios celoso, quien no to-
lerará que entregues tu corazón a otros dioses” (Éxodo 20: 3-5, NTV).
LOS CELOS EN LA BIBLIA 173
Con frecuencia, la Biblia compara a Dios como un “esposo”, el cual
manifiesta celos cuando su pueblo, llamado también “su esposa”, le
es infiel; pero a diferencia de lo que ocurre frecuentemente con los
seres humanos, los celos de Dios no son originados en el egoísmo
ni están basados en sospechas, como sucede muchas veces con los
seres humanos, sino en hechos reales y plenamente comprobables.
Mientras que los celos humanos, pueden, con frecuencia, originarse
en la mente del celoso debido a deficiencias propias y por temor a
perder su propio bienestar.
La Biblia, en diferentes ocasiones, describe los resultados o con-
secuencias de los celos en las relaciones de pareja. El sabio Salomón
señala las reacciones del celoso: “Pues el marido celoso de la mujer
se enfurecerá, y no tendrá misericordia cuando se cobre venganza.
No aceptará ninguna clase de compensación, ni habrá suma de dinero
que lo satisfaga. (Proverbios 6:34, NTV).
En Cantares se describen los celos como un fuego que quema:
“Porque fuerte es como la muerte el amor; duros como el Seol los
celos: sus brasas, brasas de fuego, fuerte llama” (Cantares 8:6). Tam-
bién se ven los celos como fuente de amargura y de contiendas:
“Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no
os jactéis, ni mintáis contra la verdad; porque esta sabiduría no es
la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica. porque
aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y
disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?” (Santiago
3:14-16). San Pablo, al igual que Santiago, describe los celos como
fuente de amargura y otras perversidades. “Porque todavía están
bajo el control de su naturaleza pecaminosa. Tienen celos unos de
otros y se pelean entre sí. ¿Acaso eso no demuestra que los controla
su naturaleza pecaminosa? ¿No viven como la gente del mundo?” (1
Corintios 3:3, NTV).
2. Parejas celosas de la Biblia
Dios, en su sabiduría y amor infinito por la humanidad, diseñó el
matrimonio como una fuente de felicidad. “Después, el Señor Dios
dijo: «No es bueno que el hombre esté solo. Haré una ayuda ideal
174 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
para él»” (Génesis 2:18, NTV). White dice al respecto: “En el principio,
Dios dio a Adán una sola esposa, para manifestarle cuál era su plan.
Nunca quiso el Señor que el hombre tuviera varias mujeres” (White,
2004, p. 77). El hombre decidió tomar su propio camino y tuvo que
sufrir las dolorosas consecuencias originadas por los celos, como se
puede observar en esas parejas:
Lamec.
Este hombre tomó para sí dos mujeres; el nombre de la una fue
Ada, y el nombre de la otra, Zila” (Génesis 4:19). Lamec fue la prime-
ra persona que se atrevió a desobedecer el sabio mandato de Dios.
“Tuvo dos esposas, que causaron discordia en su familia. La envidia y
los celos de ambas lo hicieron infeliz” (White, 2004, p.77).
Abrahán
“Entonces Saraí, la esposa de Abram, tomó a Agar, la sierva egip-
cia, y la entregó a Abram como mujer. (Esto ocurrió diez años des-
pués de que Abram se estableció en la tierra de Canaán). Así que
Abram tuvo relaciones sexuales con Agar, y ella quedó embarazada;
pero cuando Agar supo que estaba embarazada, comenzó a tratar
con desprecio a su señora Saraí” (Génesis 16,3,4 NTV). “Agar era or-
gullosa y jactanciosa, y se comportó con arrogancia frente a Sara…
Y éste (Abrahán) se vio obligado a escuchar las quejas de Sara con
respecto a la conducta de la sierva”… También se vio obligado a es-
cuchar las quejas de la sierva por los abusos de Sara. Abrahán estaba
perplejo, si trataba de rectificar los errores cometidos por Sara con-
tra Agar, aumentarían los celos y la infelicidad de Sara, su primera y
muy amada esposa” (White, 2004, p. 79).
Elcana.
“Elcana tenía dos esposas: Ana y Penina. Penina tenía hijos, pero
Ana no. Cuando Elcana presentaba su sacrificio, les daba porciones
de esa carne a Penina y a cada uno de sus hijos. Sin embargo, a Ana,
aunque la amaba, solamente le daba una porción selecta porque el
Señor no le había dado hijos (1 Samuel 1:2, 4, 5, NTV). “En esas oca-
siones, Elcana daba a la madre de sus hijos una porción para ella y
LOS CELOS EN LA BIBLIA 175
otra para cada uno de sus hijos; y en señal de consideración espe-
cial para Ana, le daba a ella una porción doble, con lo cual daba a
entender que su afecto por ella era el mismo que si le hubiera dado
un hijo. Entonces la segunda esposa, encendida de celos, reclamaba
para sí la preferencia como persona altamente favorecida por Dios, y
echaba en cara a Ana su condición de esterilidad como evidencia de
que desagradaba al Señor” (White, 2008, p. 615). El que una mujer en
los tiempos bíblicos no pudiera tener hijos, era visto como un castigo
divino, aspecto que Penina aprovechaba para sentirse superior.
David.
Siendo muy joven se casó con Mical, ya que la recibió como pre-
mio por haber vencido a Goliat y no tuvo hijos con ella, después tuvo
como esposas a Betsabé, madre de Salomón; a Ajinoam, madre de
Amón; a Abigail, madre de Kilab; a Maaca, madre de Absalom; a Jag-
guit, madre de Adonías; a Abital, madre de Sefatías; a Egla, madre de
Yitream (2 Sam 3:1-5). “Después de mudarse de Hebrón a Jerusalén,
David tomó más concubinas y esposas, y ellas tuvieron más hijos
e hijas” (2 Sam 5:13, NTV). White comenta al respecto: “Su primer
error fue el de tomar más de una esposa, alejándose así de la sabia
disposición de Dios. Esta desviación de lo recto preparó el camino
para errores mayores. Las naciones idólatras consideraban que po-
seer muchas mujeres constituía una adición a su honor y dignidad, y
David llegó a considerar como un honor para su trono poseer muchas
esposas. Pero pudo ver la desdichada consecuencia de tal decisión en
la infeliz discordia, la rivalidad y los celos que se manifestaron entre
sus numerosas esposas y entre su gran número de hijos” (White,
1993, p. 105).
Salomón.
“Ahora bien, el rey Salomón amó a muchas mujeres extranjeras.
Además de la hija del faraón, se casó con mujeres de Moab, de Amón,
de Edom, de Sidón y de los hititas. El Señor había instruido clara-
mente a los israelitas cuando les dijo: «No se casen con ellas, porque
les desviarán el corazón hacia sus dioses». Sin embargo, Salomón se
empecinó en amarlas. En total, tuvo setecientas esposas de cuna real
176 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
y trescientas concubinas. En efecto, ellas apartaron su corazón del
Señor. Cuando Salomón ya era anciano, ellas le desviaron el corazón
para que rindiera culto a otros dioses en lugar de ser totalmente fiel
al Señor su Dios, como lo había sido David su padre. Salomón rindió
culto a Astoret, la diosa de los sidonios, y a Moloc, el detestable dios
de los amonitas. De ese modo, Salomón hizo lo malo a los ojos del
Señor; se negó a seguir al Señor en forma total y absoluta, como lo
había hecho David, su padre” (1 Samuel 11:1-6).
3. La ceremonia de los celos en la Biblia
(Números 5:11-31)
Para el lector casual pueden parecerle raras y aun injustas las
directrices establecidas por Dios para resolver el problema de los
celos en el tiempo de Moisés; sin embargo, debe tomarse en cuenta
que esta ceremonia fue dada en una sociedad y en un tiempo en
los cuales las mujeres tenían muy escasos derechos. Estudiosos de
la Biblia consideran que esta ceremonia servía de protección para
aquellas mujeres que injustamente sufrían a manos de un esposo
celoso. No debe pasarse por alto que los hombres también sufrían el
castigo por su transgresión. “Si un hombre comete adulterio con la
mujer de su prójimo, será castigado con la muerte: el adúltero y la
adúltera” (Lev. 20:10-21). Este mandato es confirmado otra vez: “Si
se sorprende a un hombre acostado con una mujer casada, morirán
los dos: el hombre que se acostó con la mujer y también la mujer.
Así harás desaparecer de Israel el mal” (Deut. 22:22, NTV). Mediante
el siguiente relato, se pretende ejemplificar lo que era “la ley de los
celos” en la Biblia, tal como se encuentra en (Números 5:11-31, NTV).
Samir y Miriam
La aldea completa había disfrutado durante toda la semana, como
era costumbre, compartiendo el regocijo que Samir y Miriam experi-
mentaban al unirse en matrimonio. La mayoría de los invitados eran
familiares y amigos de los contrayentes, muchos conocían a Samir y
a Miriam desde que eran pequeños, y al terminar la fiesta los invi-
LOS CELOS EN LA BIBLIA 177
tados se acercaban a los contrayentes para expresarles sus deseos;
su palabra de despedida eran Shalom (que significa paz o bienestar),
esta expresión manifestaba el deseo de los invitados para esta joven
pareja.
Mientras la fiesta terminaba y los invitados se retiraban para diri-
girse a sus hogares, Samir y Miriam también se dirigieron a su nueva
casa ubicada casi al final de la aldea.
Todo era felicidad en aquel nuevo hogar. Era la costumbre entre
los judíos, primero casarse y luego amarse (algo no muy fácil de
entender para la cultura occidental). Samir había hecho un gran es-
fuerzo trabajando largas horas fabricando los muebles para su nuevo
hogar, pues deseaba que fueran del agrado de Miriam, así que con
orgullo le mostró a su esposa todo lo que había preparado para ella.
Ella se sintió muy agradecida con todo lo que él había hecho con
gran esfuerzo. Al parecer, no había nada que pudiera empañar la fe-
licidad de la joven pareja.
Al paso de los días, Samir y Miriam se fueron envolviendo en la
rutina de las tareas diarias; Samir salía diariamente desde muy tem-
prano para trabajar en el campo, mientras Miriam se quedaba para
realizar los trabajos propios del hogar. Al mediodía, ella preparaba la
comida y luego caminaba algunos kilómetros llevando los alimentos
para comer al lado de su esposo.
Una tarde, cuando Samir regresaba de su trabajo, su madre le
contó que alguien había visto a Miriam detenerse por la calle y pla-
ticar con Jonás, un joven de la aldea que había crecido cerca de la
casa de Miriam (hablar en la calle con un hombre que no fuese su
marido era considerado un acto muy deshonroso de parte de una
esposa para con su esposo en aquel tiempo). Testimonios de Filón,
Flavio Josefo y la Mishná afirmaban que la mujer vista en la calle era
considerada como una cualquiera. Joachim Jeremías (2000) describe
algunas de las costumbres de los tiempos bíblicos: “Sólo el día del
matrimonio, si la esposa era virgen y no viuda, aparecía ésta en el
cortejo con la cabeza desnuda. Las reglas de la buena educación pro-
hibían encontrarse a solas con una mujer, mirar a una dama casada e
incluso saludarla; era un deshonor. Una mujer que se entretenía con
178 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
todo el mundo en la calle, o que hilaba en la calle, podía ser repudia-
da sin recibir el pago estipulado en el contrato matrimonial” (p. 450).
Samir lleno de ira y de celos entró a su casa y con palabras hi-
rientes le exigió a Miriam que le explicara lo ocurrido. Ella le dijo
que solo se había detenido un instante para saludar a Jonás a quien
conocía desde la niñez. Samir no quedó satisfecho con la explicación
y tampoco aceptó las excusas ni disculpas de parte de su esposa.
A partir de ese día, la confianza de Samir en su esposa desapareció
como por arte de magia, parecía como si una obscura sombra se
hubiera posado en un instante sobre su hogar. Ahora “el cordero”
se convirtió en “león” y los reclamos no cesaban. A veces se pasaba
noches enteras pidiéndole a Miriam que le dijera la verdad. Cada vez
requería más explicaciones, pero al final ninguna le satisfacía, hasta
comenzó a pensar que tal vez su esposa y Jonás habían tenido algún
tipo de relación antes de que ellos se casaran. Todos estos pensa-
mientos fueron distanciando a Samir y a Miriam. A partir de ese día,
él prohibió que le llevara la comida. Con frecuencia, mientras estaba
en su trabajo le asaltaban dudas respecto a la fidelidad de su esposa,
y más de una vez regresó antes de lo acostumbrado con la idea de
“sorprender” a Miriam. A medida que los días pasaban, las palabras
ofensivas ya no fueron suficientes para satisfacer la ira de Samir.
Ahora comenzó a usar la violencia física contra Miriam para obtener
la “confesión” de su esposa. El incipiente amor de Miriam por Samir
se fue lentamente transformando en odio y resentimiento.
Al principio Miriam, con el propósito de ocultar lo que estaba
ocurriendo en su matrimonio, le daba diferentes explicaciones a su
madre por las frecuentes huellas de golpes que traía en su cuerpo,
pero finalmente un día le contó toda la verdad a su madre, la cual,
para su sorpresa, le dio la razón a Samir, recordándole que ninguna
mujer decente conversaba con un hombre en la calle.
Debido a que los padres de Samir también dudaban de la fidelidad
de Miriam, y viendo los sufrimientos de su hijo le aconsejaron que
llevara a Miriam al santuario y la obligara a participar de la ceremo-
nia de los celos, así sabría exactamente la verdad sobre la fidelidad
de su esposa.
LOS CELOS EN LA BIBLIA 179
Esta ceremonia indicada por Dios mediante Moisés servía para
comprobar la fidelidad física de una esposa a su esposo. En realidad,
no era fácil tomar la decisión de ir hasta el santuario; la ceremonia
misma era un acto humillante para la mujer, además, toda la aldea
se enteró de lo sucedido, pues la ley exigía que dos testigos acom-
pañaran a la pareja.
Mediante esta ceremonia, la inocencia o culpabilidad de Miriam
quedaría comprobada. Si era culpable, ella tendría que sufrir las con-
secuencias de su pecado. A pesar de sus celos, Samir amaba a Mi-
riam, y dentro de él se libraba una intensa lucha desde que se había
enterado de que su esposa y Jonás habían sido vistos conversando.
Ese mismo día, Samir le comunicó a Miriam que al siguiente día
viajarían hasta el Santuario que estaba en Silo, para participar de la
ceremonia de los celos. Miriam le rogó y con lágrimas en sus ojos le
suplicó que no la obligara a ir al santuario, ya que eso era un acto
muy humillante. La petición fue tomada por Samir como un argu-
mento más que, según él, comprobaba su culpabilidad, y segura-
mente la petición de no ir al santuario se debía a que todo quedaría
descubierto.
Al día siguiente, muy de mañana, algunas personas de la aldea
vieron a Samir y a Miriam caminar rumbo al santuario que estaba en
Silo. Esa misma tarde, en toda la aldea se comentaba sobre lo ocu-
rrido. Seguramente, decían muchos, Miriam le había sido infiel a su
esposo. Las horas de viaje transcurrieron en completo silencio. Samir
y Miriam no hablaron una sola palaba, él caminaba rápidamente sin
tener ningún acto de atención para con ella. Ninguno de los dos dur-
mieron aquella noche, y antes del amanecer continuaron su camino.
Unas horas después llegaron a Silo, donde se encontraba el santua-
rio. Mientras esperaban su turno, Samir ya traía en sus manos prepa-
rada la “ofrenda de celos” que la ley exigía para una ceremonia como
ésta. La ofrenda consistía en la décima parte de un efa de cebada sin
aceite ni incienso; era diferente de todas las demás ofrendas.
El sacerdote se acercó a ellos y les preguntó cuál era el motivo de
su visita al santuario, Samir le mostró la harina de cebada y le dijo
que era “una ofrenda de celos”. Al ver el rostro de ambos confirmó
lo que había pensado desde que los vio entrar y les indicó que la ce-
180 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
remonia daría inicio en un momento. Les pidió a Samir y Miriam que
se pusieran de pié, y luego les leyó la primera parte de lo que la Ley
decía sobre la ceremonia de los celos. “En caso de que la esposa de
cualquier hombre se desvíe, y en efecto cometa un acto de infideli-
dad contra él y otro hombre realmente se acueste con ella y tenga
una emisión de semen y ello haya sido escondido de los ojos de su
esposo y haya quedado sin descubrirse y ella, por su parte, se haya
contaminado, pero no haya testigo contra ella, y ella misma no haya
sido sorprendida; y el espíritu de celos le haya sobrevenido a él, y le
hayan entrado sospechas de la fidelidad de su esposa y ella, de he-
cho, se haya contaminado, o el espíritu de celos le haya sobrevenido
a él, y le hayan entrado sospechas de la fidelidad de su esposa, pero
ella de hecho no se haya contaminado” (Números 5:11-14, NTV).
Cuando el sacerdote terminó de leer esta parte, Samir acercó a su
esposa ante el sacerdote, tal como la ley de los celos lo indicaba, y
luego entregó la ofrenda de celos. El sacerdote le pidió a Miriam que
se pusiera de pie, y luego la presentó delante de Jehová. Entonces
el sacerdote tomó una vasija de barro llena de agua santa, se inclinó
y tomó del suelo un poco de polvo del tabernáculo y lo depositó en
el agua. Mientras tanto ella, permanecía de pie delante de Jehová
tal como el sacerdote se lo había indicado. El sacerdote, a continua-
ción, le soltó el cabello a la mujer (un acto sumamente vergonzoso
para una mujer en aquel tiempo), y luego puso sobre las palmas de
las manos de Miriam la ofrenda de grano para memoria, es decir, la
ofrenda de grano de celos; mientras tanto con la otra mano el sa-
cerdote mantuvo el recipiente con el agua amarga que trae una mal-
dición, y repitió el siguiente juramento delante de Miriam: “Si no se
ha acostado contigo ningún hombre, y si, estando sujeta a tu esposo,
no te has desviado a ninguna inmundicia, quedas libre del efecto de
esta agua amarga que trae una maldición. Pero en caso de que te
hayas desviado mientras estabas sujeta a tu esposo y en caso de que
te hayas contaminado y algún hombre, aparte de tu esposo, haya
puesto en ti su emisión seminal, que Jehová te ponga por maldición
y por juramento en medio de tu pueblo, dejando Jehová que se te
decaiga el muslo, y que se te hinche el vientre. Y esta agua que trae
una maldición tiene que entrar en tus intestinos para hacer que se
LOS CELOS EN LA BIBLIA 181
te hinche el vientre y decaiga el muslo. Miriam contestó como se le
había indicado: “¡Amén! ¡Amén!” (así sea, así sea).
Luego, el sacerdote tomó el recipiente y le dio a beber a la
mujer, ella bebió el agua amarga que traía maldición. El sacerdote
entonces tomó de las manos de la mujer la ofrenda de grano de ce-
los y comenzó a mecerla delante de Jehová y luego la acercó al altar.
El sacerdote tomó parte de la ofrenda de grano como recordativo de
ella y luego la ofreció sobre el altar.
Ahora que Miriam había bebido el agua amarga solo quedaba es-
perar el resultado. Si ella se había contaminado por haber cometido
un acto de infidelidad sexual para con su esposo, el agua que traía
una maldición entraría en ella como cosa amarga, su vientre se hin-
charía y su muslo decaería, y se convertiría en una maldición en me-
dio de su pueblo. Si los celos de Samir eran falsos y ella no le ha sido
infiel ni se había contaminado con nadie, entonces quedaría libre de
castigo y Samir tendría el deber de continuar su vida conyugal y ella
quedaría embarazada.
Samir observó toda la ceremonia esperando nerviosamente el re-
sultado. Al fin vio al sacerdote acercarse trayendo a Miriam. El sa-
cerdote le informó que su esposa era inocente. Samir entonces se
acercó a su esposa y con gozo mezclado con vergüenza la tomó del
brazo, luego juntos salieron del lugar entre las miradas de todos los
que estaban en el santuario y habían visto la ceremonia. El veredicto
final no se podía poner en duda, pues venía de Dios. Samir y Miriam
iniciaron el camino de regreso a su hogar. Durante el viaje él apro-
vechó para pedirle perdón y para prometerle que jamás volvería a
dudar de su fidelidad. Ella también reconoció que lo había deshonra-
do con su conducta al detenerse a conversar con un hombre, aunque
no le había sido infiel y eso jamás se repetiría. Tomados de la mano
entraron de nuevo a su aldea, pronto todos se enteraron de que Mi-
riam era inocente.
4. Los celos en los libros deuterocanónicos
Los celos, cuando se salen de control, como es muy común, aten-
tan directamente contra la armonía familiar. En los libros Deuteroca-
182 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
nónicos también se mencionan las consecuencias de los celos, tanto
del esposo como los de la esposa. “No tengas celos de tu propia
esposa; le causarás malos deseos contra ti” (Eclesiástico 9:1). Aquí
se hace la advertencia de manera muy clara, de que las constan-
tes reclamaciones del cónyuge celoso, especialmente aquellas que
son sin fundamento, pueden acabar con el amor y finalmente, con
la relación. Otro pasaje declara: “La mujer celosa de otra, es dolor
del corazón; su lengua es un azote que a todos alcanza” (Eclesiás-
tico 26:6). La persona celosa, indistintamente si es hombre o mujer,
puede provocar constante sufrimientos al esposo y a los hijos, los
cuales pueden quedar afectados con diversos traumas por los con-
flictos que comúnmente acompañan a los celos. “Como una cuesta
arenosa para los pies de un anciano, así es la mujer parlanchina para
el hombre tranquilo” (Eclesiástico 25:20). Aunque aquí se refiere a
la conducta de la mujer, puede aplicarse también al hombre, ya que
mediante una conducta coqueta o muy liberal con el sexo opuesto,
pueden traer consciente o inconscientemente mucho sufrimiento a
su pareja, especialmente cuando su pareja es introvertida, insegura,
y dependiente, algo muy común en aquellas parejas donde uno de
los cónyuges ha pasado por experiencias negativas en su vida o de-
bido a que no siente algo especial por su pareja.
ACTIVIDADES DE APLICACIÓN
Las actividades que a continuación se incluyen tienen el propósito
de que el lector obtenga un mayor aprovechamiento del material
expuesto y al mismo tiempo motivar la reflexión y aplicación de los
conceptos expuestos a la experiencia personal. Dedicar tiempo para
realizarlos y compartirlos con el cónyuge le añadirá un beneficio
adicional.
EJERCICIO 1: CASO DE ESTUDIO: JUAN Y MARIELA
1. ¿Por qué Mariela volvió a sentir celos? ¿Los celos se curan temporal o
definitivamente?
2. ¿Cómo les ayudó la lectura de la Biblia en su problema de los celos?
LOS CELOS EN LA BIBLIA 183
3. Escriba algunos de los beneficios que obtuvieron Juan y Mariela al de-
cidir integrarse a alguna iglesia.
EJERCICIO 2: PARA ANALIZAR
1. ¿Qué diferencia hay entre los celos de Dios y los del hombre?
2. ¿Por qué algunas mujeres de la Biblia tuvieron celos si la poligamia era
aceptada culturalmente?
3. ¿A quién favorecía la ceremonia bíblica de los celos, al hombre, a la
mujer o a ambos?
EJERCICIO 3: PARA APLICAR A TU MATRIMONIO
¿Recibió usted algún beneficio de la lectura de este libro? ¿Cuáles?
184 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
CONCLUSIÓN
Al concluir este estudio, conviene hacer una breve recapitulación
de los conceptos sobresalientes vertidos en este libro, que todo lec-
tor debería tomar en cuenta, independientemente de cuál sea su si-
tuación relacionado con los celos. Algunos de ellos son los siguientes:
1. Los celos son una emoción que cualquier persona, en algún mo-
mento de su vida puede experimentarla. Éstos pueden aparecer
con o sin fundamento; es decir que, con frecuencia, la persona
que los experimenta, no alcanza a percibir alguna diferencia. Es
importante, cuando esto ocurre, que antes de tomar una decisión
con relación a ellos, buscar el consejo y la dirección adecuados,
a fin de no cometer un error que más tarde traiga consecuencias
irreparables.
2. Cuando los celos se salen de control, es necesario buscar ayuda,
nadie necesita vivir toda su vida sufriendo el dolor y la desdicha
que éstos provocan en una relación de pareja. Aun y cuando se
tenga que pasar la pena de exteriorizar los sentimientos y ser
etiquetado como celoso, una actitud tal es mejor que vivir toda
la vida esclavizados por éstos.
3. No se debe esperar que las circunstancias, la edad, el lugar o
cualquier otra situación eliminen, como por arte de magia, los
celos. Sommers (1990) afirma que la persona celosa no es menos
celosa, ni menos desdichada con un cónyuge libre o con un cón-
yuge encerrado. Cualquier cambio que se desee, debe planearse
seria y conscientemente.
4. Los celos experimentados por largos períodos, alejan al cónyu-
ge física y emocionalmente, y pueden provocar justamente que
éste, finalmente, se aleje; o en el peor de los casos, se sienta
mejor al lado de otra persona.
5. No siempre es posible curar los celos totalmente; en algunos ca-
sos, solo se logra aprender a manejarlos, a fin de poder convivir
con ellos.
CONCLUSIÓN 185
6. Cuando se quiere de verdad resolver el problema de los celos,
es muy importante actuar con veracidad y total sinceridad al
responder preguntas como, ¿Por qué se originaron los celos en
nuestra relación? ¿Hubo alguna circunstancia específica que los
originó? ¿Mi cónyuge está de acuerdo con mi respuesta? La ayu-
da del cónyuge que haya contribuido, consciente o inconscien-
temente a que se despertaran los celos de su pareja, será vital.
7. Quien le haya fallado deliberadamente al cónyuge, activándole
los celos, debe recordar que eso le convierte en un deudor. En
realidad, la deuda adquirida de esta forma no puede ser pagada,
la única opción es conseguir el perdón. El deudor debe ejercer
mucha tolerancia, honestidad y una gran dosis de paciencia, tan-
to para escuchar los constantes reclamos, como para contestar
largos interrogatorios y aclaraciones entre tanto la herida sana.
El cónyuge afectado debe hacer un gran esfuerzo para otorgarle
al ofensor el perdón como un regalo; al hacerlo el ofensor tam-
bién es grandemente beneficiado.
8. Es muy difícil desactivar o hacer desaparecer los celos cuando
éstos han sido activados, la tendencia natural es acrecentarlos;
por lo tanto, una de las formas de superarlos es cambiando to-
talmente las conductas que los originaron.
9. Mantener y expresarle el amor al cónyuge celoso no es fácil, es-
pecialmente cuando el sufrimiento es injusto, pero debe tomarse
en cuenta que los celos son, en gran medida, originados por la
inseguridad que experimenta la persona, especialmente por no
sentirse amada, o al menos no en la forma que la persona desea
o necesita. El amor manifestado con hechos viene a ser, en mu-
chos casos, el único antídoto capaz de curar los celos.
10. Dios siempre está allí para ayudar a cualquier persona que de
corazón sincero le busca. La única seguridad de toda pareja es
refugiarse en Dios. “Los que viven al amparo del Altísimo, en-
contrarán descanso a la sombra del Todopoderoso” (Salmo 91:1,
NTV). Jesús concluyó su más famoso sermón, llamado el “Ser-
món del Monte”, con las siguientes palabras: “Todo el que escu-
cha mi enseñanza y la sigue es sabio, como la persona que cons-
186 LOS CELOS: ¡UNA EMOCIÓN QUE MATA!
truye su casa sobre una roca sólida. Aunque llueva a cántaros y
suban las aguas de la inundación y los vientos golpeen contra esa
casa, no se vendrá abajo porque está construida sobre un lecho
de roca. Sin embargo, el que oye mi enseñanza y no la obede-
ce es un necio, como la persona que construye su casa sobre la
arena. Cuando vengan las lluvias y lleguen las inundaciones y
los vientos golpeen contra esa casa, se derrumbará con un gran
estruendo” (Mateo 7: 24-27, NTV).
CONCLUSIÓN 187
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