Técnicas Psicométricas II
Variables para realizar los Instrumentos de Medición
(1)Ansiedad Social en Estudiantes Universitarios
La ansiedad social se caracteriza por un miedo intenso, persistente y excesivo en
respuesta a una o más situaciones sociales o actuaciones delante de otros (como hablar en
público o conocer gente nueva), en las cuales la persona se ve expuesta a gente desconocida
o al posible escrutinio por parte de los demás. La persona teme ser observada, actuar de un
modo que sea humillante o embarazoso, o mostrar síntomas de ansiedad con resultados
similares de humillación o embarazo. Las situaciones sociales o actuaciones en público
temidas se evitan o se soportan con una ansiedad o malestar intensos. (Bados, 2009).
Según Medrano y Pérez (2019), si bien es normal que todas las personas experimentan
cierta ansiedad o miedo a sentirse avergonzado, el fenómeno cobra importancia cuando
dicha ansiedad le impide participar en actividades que desea realizar o genera una
afectación significativa en su calidad de vida o funcionamiento psicosocial. La ansiedad
social generalmente se manifiesta:
En interacciones sociales
Al ser observado por otros (por ejemplo, comiendo en un lugar público)
Al ejecutar una conducta frente a terceros (por ejemplo, dar una charla, cantar o tocar
un instrumento).
El temor a recibir críticas negativas por parte de los demás es un factor crucial en la
ansiedad social, dado que a diferencia de otros tipos de ansiedad donde el miedo se debe
a la percepción de una amenaza a la integridad física, lo que se ve amenazado es la
autoestima por la evaluación negativa por parte de terceros.
Según Watson y Friend (1969), son tres los componentes de la ansiedad social:
El malestar subjetivo en situaciones sociales
La evitación activa o deseo de evitación de las situaciones que provocan dichos estados
subjetivos desagradables
El temor a recibir críticas o apreciaciones negativas por parte de los demás.
(2)Autoeficacia Académica
La autoeficacia hace referencia a las creencias que las personas tienen en sus propias
capacidades para organizar y ejecutar las acciones necesarias para producir con éxito
determinados logros (Bandura, 1997). Los juicios de autoeficacia influyen en el
comportamiento de las personas a través de múltiples vías:
Afectan la elección y el desarrollo de nuevas actividades (las personas tienden a evitar
actividades que creen que exceden sus capacidades y realizar aquellas que consideran
capaces de dominar).
Determinan el esfuerzo y la persistencia para la realización de tareas.
Intervienen en la conformación de los patrones de pensamientos y en los sentimientos
de las personas.
Influyen en la organización de los recursos para la realización exitosa de tareas.
Según Bandura (2001) las creencias de autoeficacia están asociadas a comportamientos
específicos, es decir, una persona puede sentirse capaz para realizar una acción, pero no
para realizar otra.
A partir de diversas investigaciones se han propuesto tres dimensiones principales de la
autoeficacia académica (Medrano, 2011):
1. Autoeficacia para el rendimiento académico: se refiere a las creencias que poseen los
estudiantes de su capacidad para aprobar y lograr buenas calificaciones.
2. Autoeficacia para la autorregulación académica: se refiere a las creencias que poseen los
estudiantes de poder regular las propias acciones y pensamientos necesarios para alcanzar
las metas de aprendizaje que se proponen.
3. Autoeficacia social en el entorno académico: se refiere a las creencias que poseen los
estudiantes acerca de sus capacidades interpersonales para afrontar demandas sociales
propias del contexto académico.
(3)Regulación Emocional
El estrés ejerce un efecto inespecífico sobre el bienestar psicológico y emocional de las
personas. Un mismo estresor puede ejercer efectos diferentes en distintas personas en
función de la forma en que esta regula sus emociones. Si una persona enfrenta o vive una
situación problemática y cuenta con un repertorio adecuado de habilidades de regulación
emocional, seguramente experimentará malestar emocional, pero no desarrollará un
cuadro que afecte gravemente su salud (ej., depresión). La Regulación Emocional no es un
concepto unívoco. En términos generales puede decirse que involucra cualquier proceso
explícito o implícito que pueda alterar la emoción sentida, su duración y/o expresión
(Denny, Silvers, & Ochsner, 2009). Hay formas más adaptativas que otras de regular las
emociones.
Según Gratz y Roemer (2004), entre los mecanismos adaptativos de regulación
emocional se pueden incluir:
La conciencia emocional
La claridad emocional
La aceptación emocional
El control de impulsos
La capacidad de aplicar conductas dirigidas a metas cuando se experimenta una
emoción negativa
La habilidad de usar las estrategias de regulación emocional de manera flexible y
apropiadas a la situación que las demande, o a la respuesta emocional que se desea
modular.
La dificultad o déficits en estas formas de regulación emocional está presente en
diversas psicopatologías y trastornos psiquiátrico.
(4)Rasgos Paranoides de la Personalidad
Se entiende por personalidad aquel conjunto de características del comportamiento
que, para un mismo individuo, permanecen relativamente estables a lo largo del tiempo.
Esas características son las que, junto al aspecto físico, hacen que las personas sean distintas
unas de otras. La tacañería, la generosidad, la simpatía, la antipatía, la predisposición a
ayudar a las personas del entorno cercano o la preocupación por la salud, etc., son ejemplos
de algunos rasgos de personalidad.
El comportamiento paranoide constituye una potencialidad humana universal que, en
mayor o menor medida, todo el mundo puede manifestar en algún momento. El patrón de
conducta paranoide se caracteriza por Sospecha, Fanatismo, Celos patológicos, y Venganza.
Más específicamente, el individuo paranoide:
Siente desconfianza y suspicacia intensa frente a los demás.
Interpreta los motivos de las demás personas como malévolos o mal intencionados.
Interpreta los comentarios o actos (sin malicia) de los demás, como cargados de
significados denigrantes o amenazadores. (Hipersensibilidad al desprecio).
Sospecha (sin base suficiente) de que los demás lo están (o podrían estar) explotando o
causándole daño.
Duda (injustificadamente) de la lealtad de los demás.
Sospecha recurrentemente (sin justificación) de la fidelidad del cónyuge o la pareja.
Teme (injustificadamente) que los demás utilicen información maliciosamente en su
contra.
Reacciona rápidamente con enfado ante supuestos ataques por parte de los demás.
Siente un rencor persistente por aquellos que han realizado insultos, injurias o desaires
(no olvida).
Tiene la necesidad excesiva de ser autosuficiente y un fuerte sentido de la autonomía.
Tiene la necesidad de tener un alto grado de control sobre el entorno.
Es hipercrítico con los demás (aunque tiene gran dificultad para aceptar críticas).
Tiende a culpar a los demás de los propios defectos.
Suele tener fantasías ocultas grandiosas y poco realistas (relacionadas con aspectos del
poder y del rango).
(5)Rasgos Esquizoides de la Personalidad
Se entiende por personalidad aquel conjunto de características del comportamiento
que, para un mismo individuo, permanecen relativamente estables a lo largo del tiempo.
Esas características son las que, junto al aspecto físico, hacen que las personas sean distintas
unas de otras. La tacañería, la generosidad, la simpatía, la antipatía, la predisposición a
ayudar a las personas del entorno cercano o la preocupación por la salud, etc., son ejemplos
de algunos rasgos de personalidad.
El comportamiento esquizoide constituye una potencialidad humana universal que, en
mayor o menor medida, todo el mundo puede manifestar en algún momento. El patrón de
conducta esquizoide se caracteriza por Aislamiento e Indiferencia. Más específicamente, el
individuo esquizoide:
Es desapegado en las relaciones sociales.
No desea ni disfruta de las relaciones íntimas (incluido el formar parte de una familia).
Suele obtener una experiencia reducida de placer sensorial o corporal.
Muestra poco o ningún interés en tener experiencias sexuales con otra persona.
Por lo general, elige actividades solitarias.
Disfruta con pocas o con ninguna actividad.
Tiene pocos (o ninguno) amigos íntimos o confidentes.
Muestra poca variedad de expresión de las emociones en contextos interpersonales.
Muestra indiferencia a las alabanzas o a las críticas de los demás.
Muestra una emocionalidad fría o con afectividad plana.
Tiene dificultad para responder adecuadamente a las señales sociales (puede ser
percibido como inepto social o superficial y ensimismado).
Tiene especial dificultad para expresar la ira.
Prefiere tareas mecánicas o abstractas.
(6)Actitud hacia el Maltrato Animal
Una actitud es una predisposición aprendida para responder consistentemente de una
manera favorable o desfavorable ante un objeto o sus símbolos (Fishbein y Ajzen, 1975).
Los seres humanos tenemos actitudes hacia muy diversos objetos o símbolos, por ejemplo:
actitudes hacia el aborto, la política económica, la familia, un profesor, diferentes grupos
étnicos, la ley, nuestro trabajo, el nacionalismo, nosotros mismos, etc.
Las actitudes están relacionadas con el comportamiento que mantienen las personas en
torno a los objetos a que hacen referencia. Si la actitud de una persona hacia el aborto es
desfavorable, probablemente no abortaría o no participaría en un aborto. Sin embargo, las
actitudes sólo son un indicador de la conducta, pero no la conducta en sí. Por ello las
mediciones de actitudes deben interpretarse como "síntomas" y no como "hechos" (Padua,
1979). Las actitudes no son susceptibles de observación directa, sino que se infieren de las
expresiones verbales, o de la conducta observada.
El maltrato animal se entiende como aquella circunstancia de origen humano que
produce una falta de bienestar en el animal. Puede presentar crueldad injustificada, que
causa daño y sufrimiento a los animales.
Aparte de su valor intrínseco respecto a los animales, el maltrato animal representa un
indicador de riesgo social y de alteración de la salud pública.