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Tuberculosis

La tuberculosis (TB) es una enfermedad infecciosa crónica causada por Mycobacterium tuberculosis, que afecta principalmente los pulmones y se transmite por vía aérea. La enfermedad presenta una evolución crónica y puede permanecer latente, reactivándose en condiciones de inmunosupresión. Su diagnóstico y tratamiento son cruciales para prevenir complicaciones y resistencia a medicamentos.

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La tuberculosis (TB) es una enfermedad infecciosa crónica causada por Mycobacterium tuberculosis, que afecta principalmente los pulmones y se transmite por vía aérea. La enfermedad presenta una evolución crónica y puede permanecer latente, reactivándose en condiciones de inmunosupresión. Su diagnóstico y tratamiento son cruciales para prevenir complicaciones y resistencia a medicamentos.

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Tuberculosis.

Definición: La tuberculosis (TB) es una enfermedad infecciosa crónica causada


por Mycobacterium tuberculosis, un bacilo ácido-alcohol resistente que afecta
principalmente al pulmón, aunque puede diseminarse a otros órganos
(tuberculosis extrapulmonar). Se transmite por vía aérea a través de gotículas
expulsadas por personas infectadas.

Etiología: El agente causal es un bacilo aerobio estricto con una pared rica en
lípidos (ácidos micólicos), lo que le confiere resistencia a la destrucción y a
condiciones adversas. Tiene crecimiento lento, lo que explica la evolución
crónica de la enfermedad.

Epidemiología: La tuberculosis sigue siendo un problema de salud pública


mundial. Es más frecuente en países en desarrollo y en poblaciones vulnerables.
Factores como el hacinamiento, desnutrición, diabetes mellitus, VIH y estados
de inmunosupresión aumentan el riesgo de desarrollar la enfermedad.

Fisiopatología.
1. Inhalación del bacilo: El individuo inhala partículas que contienen
Mycobacterium tuberculosis, las cuales alcanzan los alveolos pulmonares.

2. Fagocitosis inicial: Los macrófagos alveolares fagocitan al bacilo. Sin


embargo, el microorganismo posee mecanismos para evitar su destrucción.

3. Supervivencia intracelular: El bacilo inhibe la fusión del fagosoma con el


lisosoma, permitiendo su replicación dentro del macrófago.

4. Respuesta inmunológica: Se activa la inmunidad celular mediada por linfocitos


T CD4+, los cuales liberan interferón gamma (IFN-γ), activando a los macrófagos
para intentar destruir al patógeno.
5. Formación del granuloma: Se organiza una estructura llamada granuloma,
cuyo objetivo es contener la infección. Está compuesto por macrófagos, células
epitelioides, células gigantes y linfocitos. En el centro se forma necrosis
caseosa.

6. Latencia: En muchos casos, el sistema inmune logra contener la infección,


permaneciendo el bacilo en estado latente sin síntomas clínicos.

7. Reactivación: Si el sistema inmune se debilita, el granuloma se rompe,


liberando bacilos que comienzan a multiplicarse activamente.

8. Daño tisular: La respuesta inflamatoria provoca destrucción del tejido


pulmonar, formación de cavidades y posible diseminación hematógena
(tuberculosis miliar).

Este proceso explica por qué la tuberculosis puede permanecer silenciosa


durante años y luego activarse cuando las defensas disminuyen.

Diagnóstico:
El diagnóstico se basa en la combinación de métodos clínicos, microbiológicos y
de imagen. Las pruebas moleculares como PCR son actualmente la primera
elección, ya que permiten detectar el ADN del bacilo y resistencia a fármacos en
pocas horas. También se utilizan la baciloscopía de esputo, el cultivo (estándar
de oro) y la radiografía de tórax.

Tratamiento farmacológico:

El tratamiento estándar dura 6 meses y consta de dos fases:

- Fase intensiva (2 meses): isoniazida, rifampicina, pirazinamida y etambutol.


- Fase de continuación (4 meses): isoniazida y rifampicina.

El objetivo es eliminar al bacilo, evitar recaídas y prevenir resistencia.

Tratamiento no farmacológico:
Incluye aislamiento respiratorio en fases iniciales, uso de cubrebocas, ventilación
adecuada, educación al paciente y apoyo nutricional. Estas medidas ayudan a
reducir la transmisión.

Manejo del paciente:


El manejo integral incluye el tratamiento supervisado (estrategia DOTS),
seguimiento clínico, control bacteriológico y estudio de contactos. Es
fundamental asegurar la adherencia al tratamiento para evitar fracaso
terapéutico y resistencia.

Importancia clínica:
La tuberculosis es prevenible y curable, pero requiere diagnóstico oportuno y
tratamiento adecuado. La falta de adherencia es la principal causa de resistencia
a los medicamentos.

Conclusión:
Comprender la fisiopatología de la tuberculosis permite entender su evolución
clínica, su capacidad de permanecer latente y su potencial de reactivación. Esto
es clave para un manejo adecuado del paciente y para la prevención de
complicaciones.

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