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Silencio Incomodo

La obra 'Silencio incómodo' de Matías Alarcón presenta una terapia de pareja entre Maximiliano y Romina, donde se exploran sus problemas de comunicación y la ansiedad de Maximiliano ante los silencios. A través de un diálogo cargado de humor y tensiones, se revela que su incapacidad para soportar el silencio está relacionada con experiencias traumáticas de su infancia. El licenciado intenta ayudar a Maximiliano a enfrentar su ansiedad mediante ejercicios poco convencionales, lo que culmina en una situación dramática y cómica.

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Silencio Incomodo

La obra 'Silencio incómodo' de Matías Alarcón presenta una terapia de pareja entre Maximiliano y Romina, donde se exploran sus problemas de comunicación y la ansiedad de Maximiliano ante los silencios. A través de un diálogo cargado de humor y tensiones, se revela que su incapacidad para soportar el silencio está relacionada con experiencias traumáticas de su infancia. El licenciado intenta ayudar a Maximiliano a enfrentar su ansiedad mediante ejercicios poco convencionales, lo que culmina en una situación dramática y cómica.

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Silencio incómodo

de Matias Alarcón

Dirección Nacional de Derecho de Autor

EX-2024-134578981

alarconmatias@[Link]

+ 54 9 11 5963 7908
Escena I

Consultorio de terapia. Maximiliano y Romina esperando al licenciado.


Silencio incómodo.
Maximiliano —¿Qué día no?
Romina lo mira mal. Silencio incómodo.
Maximiliano —¿Al licenciado ya lo conoces?
Romina —Si, ya te dije que sí, ya tuve una entrevista.
Maximiliano —Ok, ok.
Silencio incómodo.
Maximiano —Y cuando...
Romina —¿Te podés callar?
Maximiliano se pone ansioso y comienza a rascarse el brazo. Silencio incómodo
Maximiliano —¿Comemos pollo hoy?
Romina lo mira mal. Entra el licenciado.
Licenciado —Buenos días, disculpen la tardanza.
Maximiliano —No, por favor.
Licenciado —Bueno, ¿es su primera terapia de pareja?
Romina, Maximiliano —Sí.
Licenciado —Bueno, ya tuve una entrevista con Romina, y me contó más o menos el
problema.
Maximiliano —¿Qué problema? ¿Por qué hablaste antes de venir?
Romina no contesta.
Maximiliano —¿Es normal esto? ¿Qué hablen de mi por atrás?
Romina —Nadie habla por atrás, querido.
Licenciado —Es un procedimiento estándar.
Maximiliano —Estándar las pelotas, es medio siniestro esto...
Licenciado —A ver, deme un minuto por favor, que tengo acá las notas.
El licenciado busca en una carpeta. Encuentra una nota, lee. Silencio incómodo.
Maximiliano —¿Esos son sus diplomas?
El licenciado levanta la mano para callarlo. Romina mira mal a Maximiliano.
Maximiliano —Bueno... bueno... parece la Alemania nazi.
Silencio incómodo.

Silencio incómodo de Matias Alarcón 1


Maximiliano —¿Hace calor no?
Romina —¿Ve lo que le digo licenciado?
Licenciado —Sí, sí, veo, interesante.
Romina —Bueno para usted será interesante, yo ya no aguanto más.
Maximiliano —¿De qué están hablando?
Licenciado —Según lo que hable con la señorita Romina, usted tiene una condición
muy rara...
Maximiliano —¿Qué condición?
Licenciado —Usted no soporta los silencios incómodos.
Maximiliano —¿Qué?
Romina —Sí querido, ¿no te das cuenta?
Maximiliano —Estás delirando, Romina.
Romina va a hablar, el licenciado le hace ademán para callarla, se quedan mirando a
Maximiliano en silencio.
Silencio incomodísimo.
Maximiliano —En la verdulería de abajo hay promoción de paltas.
Romina —¿Ve? Se incomoda y salta con cualquier cosa.
Maximiliano —Es un dato, si a vos te gusta la palta, y al licenciado seguro que también
¿A quién no le gusta la palta?
Licenciado —Interesantísimo.
Romina —Para usted, así como lo ve, me pidió casamiento porque un mozo tardó en
traer la milanesa.
Maximiliano —Porque te amo, mi amor, porque te amo.
El licenciado saca un cronómetro.
Licenciado —Vamos a hacer una prueba, intentemos quedar en silencio lo más posible.
Maximiliano —Esto es una pelotudez.
Romina —¡Callate, Maximiliano Ariel Rodriguez!
Silencio incómodo. Maximiliano los mira, mira para otro lado tratando de distraerse.
Maximiliano —Marlon Brandon se macheteaba la letra en “El padrino”.
Licenciado —Treinta segundos.
Romina —Todo un récord, en la cena de fin de año de su empresa, en quince segundos
se ofreció a quedarse a trabajar.
Maximiliano —Porque Peralta se olvidó de mandar los remitos.
Licenciado —Cuénteme... ¿tiene algún síntoma físico cuando le pasa esto?

Silencio incómodo de Matias Alarcón 2


Maximiliano —¿Cuándo me pasa qué?
Romina —Lo de llenar silencios, Maximiliano.
Licenciado —¿Siente algún temblor en el cuerpo?
Romina —¿Qué? ¿Esto existe? ¿Hay una enfermedad que llena silencios incómodos?
Licenciado —Puede ser un cuadro de ansiedad.
Maximiliano —Yo no tengo ningún problema.
Licenciado —¿Está seguro?
Maximiliano —Segurísimo.
Licenciado —Bien... quedémonos en silencio un rato entonces.
Romina —Sabe hace cuanto no escucho el silencio, hasta cuando duerme habla el
pelotudo.
Maximiliano —Deja de decir pelotudeces.
Romina —Hace cinco años que no duermo, Maximiliano.
Licenciado —Silencio por favor.
Romina —Ja, si cómo no.
Maximiliano —Bue, ¿ahora quien no deja se queda callada?
Licenciado —¡Silencio!
Se callan todos. El licenciado y Romina lo miran callados. Maximiliano los mira, se
pone nervioso, se empieza a rascar el brazo.
Maximiliano —Bruno Mars es hijo de Michael Jackson.
Romina —¿De qué mierda hablas?
Maximiliano —Lo dice él mismo en la canción Billie Jean.
Licenciado —Vi que se rascó el brazo antes de hablar.
Romina —Tuvo suerte, en casa se rasca otra cosa créame.
Maximiliano —¿Qué me rasco a ver?
Romina —El ganso, eso te rascas, estas todo el día con la mano en el batracio.
Maximiliano —Es una función primitiva del hombre, dígale licenciado, seguro usted
también se rasca.
Licenciado —Cuénteme un poco de su infancia.
Romina —Uuuh... comienza la novela...
Maximiliano —Que maleducada que sos.
Licenciado —Hágame un resumen.
Maximiliano —Bueno, yo nací en una villa...
Romina —¡Ja!

Silencio incómodo de Matias Alarcón 3


Maximiliano —¿De qué te reís?
Romina —Nació a tres cuadras de la villa, le gusta hacerse la víctima.
Maximiliano —El primer año de mi vida fue en la villa querida, después nos mudamos,
¿ahora vos me vas a decir cómo viví mi vida?
Licenciado —Romina, le pido por favor... dejemos que hable.
Romina —Bueno... vine para lo contrario, pero bue...
Maximiliano —Como le decía doctor...
Licenciado —Licenciado.
Maximiliano —No, yo no soy licenciado.
Licenciado —No, que yo no soy doctor, soy licenciado.
Maximiliano —Ah... yo creí que me dijo a mi porque...
Romina —Dale querido, contale tu tragedia griega.
Maximiliano —Bueno... nací en la villa, al año nos mudamos a una casa austera, una
cocina, un dormitorio para todos y un baño en el patio.
Romina —Esa es nueva.
Maximiliano —¿Qué cosa?
Romina —Lo del baño en el patio.
Maximiliano —Siempre estuvo en el patio.
Romina —Nunca lo dijiste. Va sumando lástima cada vez que lo cuenta.
Maximiliano —Vos no sabes lo que sufría los inviernos cuando iba a mear bajo la luz
de la luna...
Licenciado —Por favor no se vaya por las ramas, continúe.
Maximiliano —Hablando de ramas, teníamos un limonero.
Romina —No te puedo creer.
El licenciado mira a Romina para que se calle.
Licenciado —¿Cómo era la relación con sus padres?
Maximiliano —Amena.
Romina —No le mientas al doctor.
Licenciado —Licenciado.
Romina —Eso.
Maximiliano —No le miento, era amena.
Romina —Contale lo de los aplausos.
Maximiliano —mira a Romina alarmado —¡Romina!
Licenciado —¿Qué aplausos?

Silencio incómodo de Matias Alarcón 4


Romina —Un día...
Maximiliano —Romina por favor eso es íntimo.
Romina —Se lo contaste al verdulero por un silencio que hizo mientras te pesaba las
bananas.
Licenciado —Maximiliano, para esto es este ámbito, para contar las cosas que pudieron
hacer mella en su psiquis.
Maximiliano —No puedo... de verdad, no puedo...
Licenciado —Bueno, está bien, ya se va a abrir, tranquilo, todo a su tiempo.
Romina —Yo se lo cuento si quiere.
Licenciado —No, Romina, es algo que tiene que contar el mismo.
Romina —Ok, ok... tengo una idea.
Licenciado —¿Cuál?
Romina lo mira y le hace señas que se calle. Los dos lo miran a Maximiliano. Silencio
incómodo. Se empieza a poner nervioso. Se rasca el brazo. Lucha para no hablar. Se
rasca el pito. Se pone rojo aguantando la respiración.
Maximiliano —Exhala y habla de corrido retomando el aire —Cuando era chico
escuché aplausos en la habitación, entré creyendo que era un cumpleaños y papá se
estaba culeando a mamá.
Licenciado —Interesante.
Romina —Espantoso diría yo...
Licenciado —¿Y se acuerda que hizo en ese momento?
Maximiliano —No, fundí a negro.
Licenciado —Es comprensible.
Romina —Y no termina ahí...
Licenciado —¿Cómo?
Maximiliano —Al otro día... voy a la habitación... primero apoyo la cabeza en la puerta
para oír que no hubiera...
Romina —Aplausos...
Maximiliano —Y no había, entonces entré, y vi a mamá... haciendo... ella estaba...
Romina —Le estaba chupando la japi al padre.
Maximiliano —¡Romina! ¡Es mamá!
Licenciado —... puede haber algo acá...
Romina —Promiscuidad hay... cogían a cada rato adelante del “bepi”.
Maximiliano —Éramos pobres, Romina.

Silencio incómodo de Matias Alarcón 5


Romina —¿Qué tiene que ver?
Maximiliano —Que compartimos habitación, no había mucho lugar para “aplaudir”.
Romina —Hubieran ido al baño... que estaba en el patio según lo que contaste hoy...
Licenciado —Romina, por favor. Esta segunda vez, ¿recuerda si sus padres le dijeron
algo?
Maximiliano —Si, me dijeron que no entrara a la habitación cuando hubiera silencio. Y
así lo hice.
Licenciado —Ahí está la raíz de su problema. Usted no soporta los silencios porque los
remiten a esa experiencia incómoda para la psiquis de un niño.
Maximiliano —¿Cómo?
Romina —Que cada vez que hay un silencio pensás que tus padres están cogiendo.
Licenciado —Dicho coloquialmente...
Maximiliano —¿Y esto tiene cura?
Licenciado —Podemos probar unos ejercicios.
Romina —Por favor, lo que sea.
Licenciado —¿Qué pasaría si cuando siente la pulsión de hablar, canta o tararea?
Romina —¿Le parece?
Licenciado —Es para cambiar el patrón.
Maximiliano —Puedo intentarlo.
Licenciado —Probemos... silencio...
Silencio. El licenciado y Romina lo miran. Maximiliano se pone nervioso. Se rasca.
Maximiliano —Comienza a entonar las estrofas de Ojalá de Silvio Rodríguez —Ojalá
que romina haga pollo con fritas... ojalá que esta vez no se pase de sal...
Romina —Noooo, es un pelotudo, ahora canta la información, prefiero que hable mire
lo que le digo.
Maximiliano —Bueno hago lo que puedo.
Licenciado —Está muy bien Maximiliano, está muy bien. Probemos con una mordaza.
Romina —Me gusta.
Maximiliano —¿Cómo una mordaza?
El licenciado agarra un pañuelo y comienza a amordazar a Maximiliano.
Maximiliano —¿No es muy ortodoxo usted no?
Termina de amordazarlo.
Licenciado —Ahora hagamos silencio.
Silencio. El licenciado y Romina lo miran. Maximiliano se pone nervioso. Se rasca.

Silencio incómodo de Matias Alarcón 6


Intenta hablar, pero no puede. Se escucha un balbuceo. Maximiliano se para y
comienza a hacer mímica inentendible.
Romina —Yo no lo puedo creer.
Licenciado —Un caso nunca visto.
Maximiliano sigue haciendo la mímica.
Romina —¿No lo podemos internar?
Licenciado —No, no, no... ¿bajo qué diagnóstico lo internaríamos?
Romina —Loco de mierda.
Maximiliano insiste con la misma mímica cada vez más exagerada.
Licenciado —¿Qué intenta decir? ¿Usted lo entiende?
Romina —Si, “Ojalá que Romina no se olvide el vino y nuestro pan de cada día”
Maximiliano se sienta aliviado que lo entendieron. Se saca la mordaza.
Maximiliano —¿Divertido no?
Romina —¡No! ¿Alguna otra prueba tiene?
Licenciado —Podríamos vendarle los ojos, al no ver el entorno en donde está, puede ser
que se sienta a gusto consigo mismo y no tenga la pulsión de hablar.
Romina —Hagámoslo
El licenciado lo venda.
Licenciado —Bueno Maximiliano, le pido que se afloje, respire profundo, ahora vamos
a hacer silencio, pero usted olvídese de nosotros, del lugar en donde está, respire por
nariz, exhale por boca, y relájese.
Silencio. Maximiliano respira. Mueve la cabeza buscando a Romina y al Licenciado.
Comienza a rascarse el brazo. Respira más profundo, exagerado, rápido.
Maximiliano —Australia es más ancha que la Luna. El unicornio es el animal nacional
de Escocia. Venus es el único planeta que gira en el sentido de las agujas del reloj
Romina —Yo no lo puedo creer.
Licenciado —Esto es una cosa de locos.
Maximiliano —Intentemos otra vez por favor.
Licenciado —No creo que vaya a funcionar...
Maximiliano —Por favor doctor... licenciado... Romi... una vez más, voy a poner mi
mejor esfuerzo...
Licenciado —Bueno... probemos...
Silencio. Maximiliano respira. Mueve la cabeza buscando a Romina y al Licenciado.
Comienza a rascarse el brazo. Respira más profundo, exagerado, rápido.

Silencio incómodo de Matias Alarcón 7


Maximiliano —El himno nacional español no tiene letra. Los humanos son los únicos
animales que se ruborizan. El ojo de un avestruz es más grande que su cerebro.
Romina y el licenciado se miran. Romina agarra su bolso y se va. El licenciado le hace
señas para que se quede y sale detrás de ella tratando de retenerla. Queda Maximiliano
solo vendado y hablando.
Maximiliano —La Ciudad del Vaticano es el país más pequeño del mundo. Los
flamencos doblan las piernas por el tobillo, no la rodilla. Facebook es azul debido a que
Mark Zuckerberg es daltónico... ya sé... ya sé... perdón... perdón...
Silencio.
Maximiliano —Romi... licenciado... hice lo que pude... hola... ¿Hay alguien ahí?
Maximiliano comienza a angustiarse.
Maximiliano —Chicos no es gracioso... ¿están ahí? ... digan algo por favor... juro que
voy a cambiar.
Las luces comienzan a fundirse a negro. Maximiliano comienza a sollozar.
Maximiliano —¿Mamá? ¿Papá? ¿Son ustedes? Otra vez no... favor... está sucediendo
otra vez... ¡¡¡mamaaaaaa!!!
Maximiliano llora mientras termina el fundido a negro.

Silencio incómodo de Matias Alarcón 8

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