dolor
El dolor es un síntoma universal, en el sentido de que ningún ser humano transcurre su vida sin experimentarlo
en múltiples y variadas circunstancias. Es un síntoma esencialmente subjetivo y lleno de connotaciones, y quizá
por ello muchas veces es difícil interpretarlo bien.
Todo el cerebro primitivo está comprometido en la fisiopatología del dolor. La corteza cerebral, en cambio, es
responsable de la localización dolorosa, de las experiencias acumuladas de esa sensación, de las formas de
comportamiento frente a las mismas, y por lo tanto de la particular subjetividad en circunstancias distintas.
El dolor sólo puede existir en los organismos porque poseen receptores, vías nerviosas y centros del sistema
nervioso capaces de captar y procesar los estímulos dolorosos. Muchas veces es la forma en que una
enfermedad se hace consciente para la persona, funcionando como una señal de alarma que indica que algo no
está bien en el organismo. Sin embargo, el dolor por sí solo no permite determinar con precisión cuál es su
origen, ni la gravedad del problema ni sus características exactas, ya que una misma sensación dolorosa puede
tener causas muy diferentes. Por este motivo, el médico debe realizar un examen cuidadoso, especialmente un
interrogatorio detallado, para analizar un síntoma que tiene un alto componente subjetivo y así poder
interpretarlo correctamente dentro del cuadro clínico.
DOLOR AGUDO Y CRÓNICO
➢ Dolor agudo: es de aparición reciente y abrupta, con tendencia a alcanzar pronto su máxima intensidad.
Se comporta como una señal de alarma protectora. Puede evidentemente transformarse en crónico, y
viceversa, un dolor crónico presentará a veces reagudizaciones.
➢ Dolor crónico: se origina en circunstancias imprecisas, más o menos alejadas o como resabio de un dolor
agudo previo, con oscilaciones en su rigor y sin alcanzar los niveles del anterior. Es habitualmente un
síntoma integrante de un cuadro más complejo que configura una enfermedad determinada. Despiertan
temores e ideas obsesivas, los cuales provocan manifestaciones de ansiedad y depresión en un trasfondo
de sufrimiento prolongado.
DOLOR SUPERFICIAL Y DOLOR PROFUNDO
➢ Dolor superficial: se localiza en la piel y estructuras inmediatas. Frecuentemente es provocado por noxas
físicas o mecánicas como el calor o el frío, cortaduras, erosiones, etc. Ocurre también en enfermedades
neurodérmicas como el herpes zóster o en otras enfermedades neurológicas centrales (síndrome
talámico), o de las vías de conducción, en las cuales se produce una variante del dolor superficial que se
denomina hiperestesia o hiperalgesia, y que significa la percepción dolorosa de estímulos que
habitualmente no son capaces de originar esa sensación. Esto se debe a la disminución del umbral del
dolor en esas enfermedades centrales y de vías nerviosas.
- Punzante: es agudo, intenso, corto y por tanto rápido; se localiza en el lugar y coincide exactamente en
el tiempo respecto del estímulo de agresión que lo origina; informa ágilmente sobre el sitio y el
momento y es útil en la reacción de defensa.
- Urente: es más difuso, lento y sigue al anterior con cierto retardo; ha sido vinculado con otras
parestesias como el ardor, el prurito, el hormigueo, etc.
El componente de ambos dolores superficiales ha sido denominado “reacción doble de Lewis”.
➢ Dolor profundo:
- Somático: se origina en músculos, nervios, huesos y articulaciones, o en las paredes de las cavidades
corporales. Puede ser localizado, pero en general es más bien difuso, impreciso y con tendencia a
prolongarse en el tiempo. Algunos lo describen como un peso o presión mortificante. Con frecuencia
inhabilita para la actividad normal, y los movimientos y actitudes adquieren modalidades características
que ayudan al diagnóstico.
- Visceral: procede de los órganos internos, los cuales, por congestión, edema o inflamación, se vuelven
muy sensibles frente a estímulos tales como la tracción, la distensión, la anoxia, la isquemia, etc. Muy
frecuentemente se acompaña de reacciones neurovegetativas generales como sudoración, náuseas,
vómitos, hipotensión, empalidecimiento, etc. En ocasiones es poco característico y ofrece, por lo tanto,
dificultades para el diagnóstico; en otros casos, en cambio adopta modalidades muy definidas con
respecto a su intensidad, irradiación, signos concomitantes, etc., que llevan de la mano al diagnóstico.
A veces se repite en forma idéntica en sucesivos episodios y en estos casos es muy bien reconocido
por el paciente.
Frecuentemente el dolor visceral se asocia con el somático, ya que provoca contrae turas musculares o se
irradia metaméricamente, constituyendo el: Dolor referido.
De la misma manera se asocia a dolores superficiales de sectores cutáneos vinculados con los segmentos
medulares que reciben fibras nerviosas aferentes de la víscera en cuestión
DOLOR ORGÁNICO Y DOLOR PSICÓGENO
➢ Dolor orgánico: se incluyen todos los que acabamos de describir, en los cuales generalmente es posible
identificar y diagnosticar la causa real productora del síntoma en coincidencia con el cuadro general del
paciente.
➢ Dolor psicógeno: no se encuentra la causa buscada y sí, en cambio, se evidencian características
especiales en la personalidad del enfermo.
Hay que aceptar, de todos modos, que en el dolor orgánico hay un componente psíquico importante y también
que, sin ser psicógenos, hay dolores pasajeros, fugaces, producidos por causas banales como un mal
movimiento, retortijones intestinales por flatulencia, un calambre muscular, etc., que tampoco configuran
propiamente enfermedad y que todos los individuos experimentan casi a diario.
PSICOLOGÍA DEL DOLOR
El carácter y la intensidad del estímulo nocivo pueden ser semejantes pero la reacción al mismo (sufrimiento)
difiere de un sujeto a otro y aun en el mismo sujeto en distintas circunstancias. Así adquieren importancia:
- el estado de conciencia,
- adiestramiento (por educación, raza o ambiente),
- experiencias previas (odontalgias p. ej),
- conocimiento y comprensión(pueden atenuar o aumentar el grado de sufrimiento según las circunstancias)
- Ansiedad, tensión y temor (el paciente en el sillón odontológico, la atención puesta en una punción venosa)
- Sugestión
- Estados mentales religiosos, etc.
SEMIOLOGÍA DEL DOLOR
La anamnesis se complementa con maniobras físicas percutorias o palpatorias que pueden evidenciar,
exacerbar o mitigar un dolor para precisar sus características. El interrogatorio servirá también para establecer
las relaciones del dolor con otros síntomas constituyentes del cuadro clínico.
Interrogatorio del dolor: ALICIA
➢ ANTIGÜEDAD: el dolor agudo tiene una duración que puede ser corta desde minutos hasta una semana.
Son dolores episódicos más o menos intensos, de comienzo y terminación súbitos, intercalados con
períodos de duración variable libres de enfermedad: dolores paroxísticos, recidivantes o no.
El dolor crónico puede llegar a durar meses, no suele tener causas evidentes inmediatas que lo expliquen, pero
a menudo está acompañado por alteraciones psíquicas que a veces es difícil establecer si son causa o
consecuencia de la enfermedad.
Otro aspecto importante es la velocidad de instalación: los dolores de instauración súbita sugieren
mecanismos vasculares o rotura de vísceras. Los de aparición gradual suelen deberse a inflamaciones,
lesiones degenerativas o tumores.
➢ LOCALIZACIÓN: ayuda a establecer el órgano y el proceso que lo afecta.
En la caja torácica los dolores de tipo somático pueden provenir de lesiones cutáneas, subcutáneas, mamarias,
musculares, aponeuróticas, nerviosas, cartilaginosas, óseas, articulares o pleurales.
En el abdomen, el dolor visceral tiene límites imprecisos, está localizado en la línea media o a ambos lados de
esta y no hay contractura de la pared abdominal. El paciente suele estar inquieto. En cambio, el dolor parietal se
origina en estructuras superficiales y participa de las características precisas de los dolores somáticos.
En la región lumbar hay dolores frecuentes cuya patogenia es compleja dada a la variedad de estructuras que
se encuentran en ella.
Otro problema con la localización ocurre en el llamado dolor referido: el ingreso a la médula de fibras nerviosas
viscerales provoca interpretación en el cual el paciente atribuye a una estructura somática el dolor que
realmente proviene de la enfermedad de una víscera profunda.
➢ IRRADIACIÓN: un dolor puede quedar circunscrito a su punto de origen o extenderse a regiones más o
menos distantes. Esta irradiación sugiere a veces la estructura afectada e incluso el mecanismo de su
compromiso.
➢ CARÁCTER: conjunto de rasgos o circunstancias con que se da a conocer una cosa y que la distinguen
de las demás. Se caracteriza en dolor en puntada, quemante, constrictivo u opresivo, transfixiante (como
si atravesara de un lado al otro), sordo (de escasa intensidad, pero molesto y prolongado), exquisito
(instantáneo y agudo), fulgurante (Llamarada o golpe de electricidad), desgarrante, taladrante, pulsátil,
cólico, gravativo (peso).
➢ INTENSIDAD: consta en clasificar el dolor en una escala del 1 al 10, siendo el 10 un dolor
extremadamente alto e insoportable.
➢ ATENUANTES O AGRAVANTES: factores que empeoran o mejoran el dolor, puede ser alguna posición
determinada, presión sobre el punto doloroso, etc