DISCURSO DE CONMEMORACIÓN DE LOS 80 AÑOS DE LA
ESCUELA GUSTAVO VÁSQUEZ DÍAZ
Muy buenos tardes a todos quienes nos acompañan: autoridades,
docentes, asistentes de la educación, estudiantes, familias, exalumnos, ex
funcionarios, invitados especiales y a cada persona que hoy vuelve a esta
escuela con el corazón lleno de recuerdos. Es un honor para mí dirigir
estas palabras en una actividad tan significativa.
Hoy abrimos una puerta en el tiempo: Hace 80 años, un grupo de
visionarios imaginó que aquí, podía levantarse una escuela para cambiar la
vida de las niñas y niños saucinos. No sabían cómo sería el futuro, pero
confiaron en una idea poderosa:
Que la educación es la herramienta más noble y valiente para
transformar el mundo. Y tenían razón.
Permítanme detenerme un momento para honrar a quienes construyeron
esta historia:
Profesores y profesoras (algunos de los cuales veo a quienes veo aquí
esta tarde) que enseñaron en días donde los recursos eran escasos,
Asistentes de la educación que entregaron tanto por mantener la escuela
de pie incluso en los días más difíciles, Directores y directivos visionarios
que guiaron con proactividad y sabiduría esta comunidad y por último, pero
no menos importante, familias que confiaron lo más valioso que tienen: sus
hijos e hijas.
A todas esas generaciones que pasaron por estas salas, por estos pasillos
de la escuela 14, de la escuela E-77 y de la hoy Gustavo Vásquez Díaz,
Nuestras sinceras gracias. Gracias por enseñarnos que una escuela es
mucho más que un edificio. Porque sólo el paso del tiempo ha permitido
dimensionar lo que se vive dentro de esta comunidad, sólo los años han
podido enseñarnos que la escuela es una comunidad que atesora cada
momento.
Dicen que una escuela puede medir su grandeza no por su tamaño, sino
por la forma en que toca las vidas de quienes pasan por ella. Y si eso es
cierto, entonces nuestra escuela es inmensa.
Aquí han nacido amistades que duran toda una vida.
Aquí muchos descubrieron sus primeras victorias, y también esos tropiezos
que enseñan más que cualquier libro.
Aquí aprendimos a respetar, a compartir y a pedir ayuda.
Porque esta escuela —nuestra escuela— tiene algo especial: tiene alma. Y
esa alma se siente en cada saludo, en cada risa en el recreo, en cada
funcionario que toma cada desafío institucional como propio, en cada
estudiante que se atreve a creer un poco más en sí mismo.
Hoy reafirmamos esta promesa:
Que esta escuela seguirá siendo un lugar donde cada niño y niña pueda
imaginar un futuro mejor, y sentir que no está solo al construirlo. Porque
nuestra es también es iluminar caminos, acompañar sueños, ser refugio y
dar oportunidades reales para la vida de hoy.
Me quiero dirigir a mis queridos estudiantes, felicitaciones por estos días
de competencia, les insto a seguir esforzándose y disfrutar cada una de las
actividades que aquí organizamos. Lo que anhelamos es que cada uno de
ustedes sienta y diga: "Aquí importo, Aquí puedo, aquí valgo"
Celebrar estos 80 años implicaron meses de preparación porque
soñábamos con una jornada memorable, Gracias a mis colegas profesores
y asistentes de la Educación por poner tanto corazón en lo que nos
proponemos, como siempre les digo, es un honor liderarlos y una
bendición tenerlos como colegas. Somos capaces de cimentar los
próximos 10, 20 u 80 años de nuestra escuela.
Apreciados apoderados, invitados especiales, gracias por estar aqúi, Que
este momento quede grabado en nuestra memoria como un recordatorio
de quiénes somos: una comunidad resiliente, unida;
una escuela que respira historia, pero que también vibra con el futuro.
En este aniversario me hubiese gustado contarles que aquí están las
condiciones materiales para tener una escuela acogedora, espacios
confortables, patios llenos de vida, salas con estándares para sus hijos,
lamento decirles que en este aspecto hay dificultades, que nos esmeramos
día a día por distribuir los pocos recursos disponibles en las múltiples
necesidades existentes, y que en esto últimos 4 años hemos hecho
mejoras que esperaron largo tiempo, aquí todo lo se hace es con empuje,
con la convicción de que nuestros esfuerzos adicionales son advertidos y
valorados por nuestros niños y sus familias.
Finalmente me dirijo a cada miembro de nuestra actual comunidad
educativa: gracias por ser parte de esta historia viva, sigamos
construyendo juntos un lugar feliz para nuestros estudiantes y una
plataforma para soñar en grande.
Por último, pido a Dios su bendición para que esta escuela siga marcando
vidas positivamente, y su sabiduría para liderar una comunidad que
requiere profesionalismo, y sobre todo vocación.
Disfrutemos esta fiesta, Muchas gracias.