0% encontró este documento útil (0 votos)
4 vistas27 páginas

Content

El documento analiza el papel de la mujer en el proceso de independencia de la Nueva Granada entre 1810 y 1815, destacando su participación activa y el reconocimiento limitado que recibieron en las constituciones de la época. A pesar de su contribución significativa a la lucha por la emancipación, las mujeres no fueron consideradas ciudadanas ni se les otorgaron derechos en los textos constitucionales. Se exploran las razones sociales e históricas que llevaron a esta exclusión y la percepción de la mujer en la sociedad virreinal.
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
4 vistas27 páginas

Content

El documento analiza el papel de la mujer en el proceso de independencia de la Nueva Granada entre 1810 y 1815, destacando su participación activa y el reconocimiento limitado que recibieron en las constituciones de la época. A pesar de su contribución significativa a la lucha por la emancipación, las mujeres no fueron consideradas ciudadanas ni se les otorgaron derechos en los textos constitucionales. Se exploran las razones sociales e históricas que llevaron a esta exclusión y la percepción de la mujer en la sociedad virreinal.
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

LA MUJER EN EL PROCESO DE INDEPENDENCIA Y SU

RECONOCIMIENTO EN LAS CONSTITUCIONES DE 1810 A 1815 .

Elizabeth Valderrama Zapata

Sumario: INTRODUCCIÓN. I.- Contexto histórico-social de la mujer en el virreinato de


la nueva granada. II.- la mujer en el proceso de independencia. III. – la mujer como
ciudadana en la época de la Independencia. CONCLUSIONES. BIBLIOGRAFÍA.

Resumen: el texto presenta el rol que le fue asignado a la mujer por la sociedad para la
época de la Independencia, y de igual forma, pretende mostrar cual fue la influencia y
participación de ellas en el proceso de independentista de la Nueva Granada, de esta
manera exponer qué tan importante fue su aporte para la consecución y la creación de
nuevas normas y derechos para los neogranadinos con el fin de pasar a analizar por qué
no fue considerada ciudadana, ni se le reconocieron mayores derechos en los textos
constitucionales de la época.

Palabras claves: Nueva Granada, mujer, ciudadano, constituciones.

INTRODUCCIÓN

La época comprendida entre 1810 y 1815 ha sido conocida a través de la historia como
aquella en la que se inició el proceso por la emancipación y liberación del pueblo en
Virreinato de la Nueva Granada, así durante este período de tiempo se produjeron diferentes
batallas a lo largo del territorio neogranadino, todo ello producto de la incertidumbre que
existía entre las Provincias del Virreinato ante el secuestro del Rey Fernando VII1 luego de


El presente artículo se estructura a partir de la asistencia de investigación desarrollada para el proyecto “Ecos
de la Historia” dirigido por el Dr. Edgar Hernán Fuentes Contreras y apoyado en la revisión por Valeria Doria
Canabal. La misma fue presentada para obtener el título de abogada de la Universidad de Bogotá Jorge Tadeo
Lozano.

Estudiante de Pregrado del Programa de Derecho de la Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano. Correo
electrónico: [Link]@[Link]
1
PABÓN, Óscar M. Gente rebelde y pueblos tumultuosos: los Santanderes y sus primeras juntas por la
independencia 1810-1813. En: Revista Temas, Departamento de Humanidades, No.03. (2009); pp. 185-186.

1
la invasión a la Península Ibérica por parte de los franceses comandados por Napoleón
Bonaparte2.

Como resultado de esta guerra a través de la historia se ha resaltado y conmemorado el papel


de los diferentes próceres3 de la independencia como Simón Bolívar, Antonio Nariño,
Francisco de Paula Santander, Jorge Tadeo Lozano, José Fernández Madrid, Francisco José
de Caldas y otros, quienes lucharon hasta el final por la defensa de sus ideales y principios.

Se puede decir, entonces, que la independencia fue un logro únicamente de los hombres, sin
embargo, esto no es del todo cierto, pues, en ella contribuyeron de manera importante muchas
mujeres, que, del mismo modo, compartían el espíritu de patriotismo y libertad, sentimiento
que las impulsó a tomar parte y encabezar la lucha en diferentes Provincias del Virreinato.

Es por esto por lo que no puede dejarse de lado que el género femenino también luchó hombro
a hombro con los principales próceres de la independencia en defensa de sus propios
principios y pretendiendo el reconocimiento de sus derechos, pensando así que como
consecuencia de su actuar y con la consolidación de un nuevo gobierno, al crearse los textos
constitucionales, les otorgarían los mismos derechos de todos los ciudadanos de la Nueva
Granada.

Como punto de partida de este esta investigación, que usará la metodología exploratoria, es
decir, se hará una búsqueda de las razones que podrían responder la pregunta que ha llevado
a hacer esta investigación, sin que se comprometa a la resolución de esta, de modo que pueda
ayudar a realizar futuras investigaciones que prometan una respuesta segura. Para ello, se
abordará, en un primer momento, la asimilación que hacía la sociedad de la época
independentista de la mujer y, además, cuál era el rol de ella; de manera tal que pueda servir
como ancla para más adelante entender; por qué su contribución en la lucha emancipadora
fue importante. Lo que deja como cuestionamiento que guiará esta investigación, ¿por qué la

2
JIMÉNEZ, Pablo. Historia que no cesa, independencia de Colombia 1780 a 1830. Bogotá, D.C.: Universidad
del Rosario, 2010. Pág. 35.
3
prócer. Como adjetivo, ‘eminente o destacado’ y, como sustantivo, ‘persona ilustre y respetada’.
[Link] (Consultado: 12, jun., 2021).
2
mujer no era considerada ciudadano en la época independentista? para así entrar a realizar un
análisis de la concepción de ciudadanía y la mujer, de esta manera: la ciudadanía, por ser el
concepto del cual parte el reconocimiento de los derechos de las personas en la época,
procediendo a explorar los textos constitucionales republicanos que emplearon dicho
concepto, y la concesión de esa condición respecto de la mujer.

I. CONTEXTO HISTORICO-SOCIAL DE LA MUJER EN EL


VIRREINATO DE LA NUEVA GRANADA

Con la llegada y asentamiento de los españoles en América, también llegaron costumbres,


creencias y comportamientos enmarcados por la sociedad colonial que incluso se fueron
reafirmando con la Iglesia católica, en ámbitos como la educación, la vida pública, el
comercio, la vida privada. Es aquí donde entran a tener importancia lo que se consideraba
dentro de la sociedad y la Iglesia, como bueno, correcto o aceptado, de manera que otras
concepciones eran difíciles de reconocer, como lo era el papel de la mujer en cada uno de
estos ámbitos, sobre todo papeles distintos a los dados en la vida privada, como, por ejemplo,
su rol en la familia, pues en otros como la vida pública, la educación o el comercio su
participación no era mayor, mucho menos tenida en cuenta.

Siguiendo esta idea, la sociedad colonial al traer sus costumbres e imponerlas en los
territorios de América, trazó un camino por el cual la mujer debía ceñirse, por cuanto, su vida
estaba realizada alrededor del hombre y se resumía simplemente a su rol como madre, esposa
o viuda, o hija, dentro de la familia. Para aquellas que decidían formar una familia o contar
con la “fortuna” de contraer matrimonio 4; pues aquellas que no encontraban un hombre con
quien formar una familia o las que quedaban viudas se dedicaban al comercio, o a la Iglesia,
siendo monjas o a servir como esclavas para otras familias, esto, dependiendo de la clase
social-económica de la que fuesen parte5.

4
PEDRAJA, René. La mujer criolla y mestiza en la sociedad colonial, 1700-1830. En: Revista Desarrollo y
Sociedad, Uniandes, No.13 (1984); pp 200-229.
5
Ídem.
3
Tal es el caso en que las leyes de España aclaraban cual sería el lugar de la mujer que no
estuviese bajo la potestad de un hombre, es decir, que sería el único modo en que la mujer
pudiese ser parte de la sociedad sin ser sombra de su esposo, padre o hermano, como en las
Leyes de los Reinos de Indias;

En el prólogo de la reforma a las Leyes de Burgos, se apuntaba: "diz que en algunas de


ellas avía necesidad de mandarlas más declarar y moderar". Dicha moderación y
declaración no comprendía sino cuatro apartados, los cuales se referían a que a las mujeres
sólo puede obligárseles a trabajar en las haciendas, y no así en las minas; Que las mujeres
que no estuvieran bajo la patria potestad del padre o del marido se pusieran a trabajar, para
que no cayeran en la mala vida.6

Para la sociedad española, por ende, la sociedad del virreinato de la Nueva Granada, la
convicción de que la mujer estaba por debajo del pensamiento y consideración del hombre,
provenía más de los escritos y los rumores que corrían los mismos hombres: “Si los libros
muestran que la mujer no tiene aptitudes para el gobierno, la justicia, la política, etc., es
sólo porque los han escrito los hombres. De igual forma, si los hubieran escrito las mujeres,
los hombres serían los inferiores”7.

No solo en España, también en el resto de Europa la mujer vendría siendo para la sociedad
un individuo sin mayor importancia, ni digno de respeto, pues en boca de hombres no había
más que injurias e insultos para ellas;

Eurípides fue sumamente maldiciente de las mujeres en sus Tragedias; y según Ateneo, y
Estobeo era amantísimo de ellas en su particular: las execraba en el teatro, y las idolatraba
en el aposento. El Bocacio, que fue con grande exceso impúdico, escribió contra las
mujeres la violenta Sátira, que intituló Labyrinto del amor. ¿Qué misterio habrá en esto?
Acaso con la ficción de ser de este dictamen quieren ocultar su propensión: acaso en las
brutales saciedade del torpe apetito se engendra un tedio desapacible, que no representa
sino indignidades en el otro sexo. Acaso también se venga tal vez con semejantes injurias
la repulsa de los ruegos: que hay hombre tan maldito, que dice que una mujer no es buena,
solo porque ella no quiso ser mala8.

6
ICAZA DUFOUR, Francisco. Recopilación de leyes de los reynos de Las Indias. México. Estudios histórico-
jurídicos, 1987.
7
MARÍN SÁNCHEZ, Juana. La defensa de la mujer en el siglo xviii: Benito Jerónimo Feijoo, Josefa Amar y
Borbón e Inés Joyes y Blake. (Trabajo fin de Grado). Almería, España. Universidad Pública de Almería, 2013.
8
FEIJOO, Benito. Defensa de las mujeres. Teatro Critico Universal. En:
[Link] (Consultado: 28, jun., 2021).

4
Cabe destacar que gran parte de cómo se consideraba a la mujer está respaldado bajo la poca
educación que se impartía para estas desde niñas, de modo que las primeras enseñanzas a las
mujeres eran desde el hogar, aprendiendo únicamente los oficios domésticos, no obstante,
para el año 1766 una mujer llamada María Clemencia Cayzedo y Vélez9, iniciaría una
solicitud para fundar un primer monasterio únicamente para niñas, al que se le dio principio
para su funcionamiento en 1783 pero la educación que se les impartía a las niñas no iba más
allá que enseñar sobre las labores o habilidades domesticas;

Las Artes y Habilidades que se les enseñan, son las siguientes: hacer todas clases de
labores de color, con sedas e hilo de oro, Tejer, Bordar en blanco y de color, leer, escribir,
y algo de contar, e igualmente hacer medias, encajes, botones espigados de todas clases,
coser camisas, y todo género de ropa blanca y de color, esto es de enaguas y mantillas,
Remendar, Hilar, Pedacear medias, y cogerles los puntos10.

A pesar de tener como propósito el instruir a las mujeres, la intención de este proyecto era
preparar a las mujeres para que pudiesen educar mejor a sus hijos y tener una buena influencia
en sus esposos, por cuanto el fin último, “En vísperas de la independencia bajo el influjo de
la ilustración, lentamente se fue abriendo paso la idea de que se debía educar a las mujeres,
porque así ellas podían formar mejor a sus hijos”11

No solo para prepararlas como madres y esposas, de igual manera para hacer de ellas buenas
religiosas, mejores devotas, pues;

fue en los conventos donde la educación femenina logró sus más importantes avances
durante la colonia, pues las religiosas debían aprender a leer para poder rezar el Divino
Oficio. Hasta fines del siglo XVIII, el propósito de dichas comunidades religiosas era la
vida contemplativa y devota, no la educación o la asistencia social; situación que apenas
varió al terminar el siglo XVIII, pero principalmente durante el siglo XIX12.

9
“Doña María Clemencia Cayzedo y Vélez, era esposa del Oidor Decano de la Real Audiencia don Joaquín
Arostegui y Escoto”, por lo cual gozaba de gran riqueza y estatus social. RAMIREZ RODRIGUEZ, María.
Mujeres y la sociedad colonial de Santa Fe de Bogotá. 1750-1810. Bogotá: Cargraphics S.A. (2000); pp.77-79.
10
Ibíd. pp. 97-104
11
LONDOÑO VEGA, Patricia. Educación femenina en Colombia, 1780-1880. En: Publicaciones Banco de la
República, [Link]
(Consultado: 09. Sept. 2021); pp. 21-24
12
Ibíd. Pp. 25-30.

5
Tomando en cuenta que no solo la sociedad marcaba la vida de la mujer, es preciso mencionar
cómo la Iglesia consiguió tener tanta influencia, logrando así, que se reafirmaran los
prejuicios que sobre la mujer ya venía plasmándose, como se menciona a continuación.

Considerando que una de las finalidades de los Reyes Católicos era evangelizar al nuevo
mundo13. Es así como, con el tiempo la Iglesia obtendría autoridad para decidir sobre varios
aspectos de la vida en la colonia, entre ellos, el papel de la mujer en la familia.

Al interior del emergente Estado colombiano la catequización de la familia, entendida


como núcleo fundamental de la sociedad según la ley, permitió a la Iglesia mantener viva
su presencia y doctrina. Esta última, según el alto clero y los conservadores, haría posible
no solo la construcción de un sujeto nacional virtuoso, sino su encaminamiento social y
moral de acuerdo con los valores consagrados en el Evangelio14.

Como consecuencia, la Iglesia entró a ratificar lo que la sociedad creía y, por ende, tener
autoridad para cuestionar los roles de cada uno de los miembros de la familia, siendo el de la
mujer uno de ellos. Al respecto, se ha mencionado que a lo largo del siglo XIX a las mujeres

Se les visualizó como seguidoras del modelo religioso, virgen–madre, impuesto en el país
con la llegada de los europeos. Bajo este patrón, ellas debían estar sujetas a la tutela de la
comunidad (especialmente la masculina adulta), en calidad de esposas de Cristo y madres
espirituales, o bien casadas con un hombre renunciando a los mínimos derechos que tenían
en beneficio de su esposo15.

La historiadora Suzy Bermúdez, señala una segunda forma en que se vio a las mujeres
diferente a la del objeto sagrado, esta es la de objeto de placer, la cual “se dio en particular
con la población femenina que no pertenecía a la condición social ni étnica de los grupos
dirigentes”16.

13
ALZATE, Alejandro. Coexistencia de la iglesia y el estado en Colombia durante el siglo xix: una revisión A
partir de la consolidación del concepto de familia, de la idea de feminidad y la problemática esclavista. En:
Revista Nexus, No.23 (2018); pp. 1–16.
14
Ídem.
15
BERMÚDEZ, Suzy. El “bello sexo” y la familia durante el siglo XIX en Colombia. Revisión de publicaciones
sobre el tema. En: Historia crítica, No.8 (1993); pp. 34-51.
16
Ibíd. Pág. 3.

6
Si bien, el tratamiento al rol de la mujer dentro de una sociedad marcada por la doctrina
eclesiástica, la concibió como objeto sagrado en la esfera privada, es decir, la familia, su
papel se encontraba delimitado a la vida doméstica, al servicio de su hogar: “La élite católica
esperaba que su principal misión fuera la de ser fiel esposa, de un hombre o de Cristo (en
este último caso cuando se hacían monjas). Tener hijos con su esposo o bien, espirituales (al
convertirse en esposas de Jesús). Y, dedicarse a actividades "propias de su sexo" en el hogar
o en el convento”17.

Por lo cual, en lo referente a las relaciones sociales, la mujer vivía bajo la sombra del hombre,
pues como ya se había dicho, su trabajo, giraba en torno a él, razón que limitaba su
participación en el espacio público, pues era considera un ser inferior al hombre 18 lo que
generaba una subordinación en cuanto a trato entre estos dos, de manera tal que,

La mujer no puede tener acceso a los mismos derechos del hombre porque su función
principal dispuesta por la naturaleza -el ser madre- se lo impide. La maternidad y el
cuidado de su hogar la consume toda. El uso de las teorías biológicas para legitimar las
desigualdades sociales entre clase y género colocó a la mujer en una posición de
subordinación y permitió definir como "naturales" hechos que eran decididamente
"sociales"19.

Con todo, muchas mujeres no precisaban compartir esta doctrina, pues, a pesar de que la
sociedad solo aceptaba su papel dentro del ámbito privado, cuando se empezaron a producir
las guerras independentistas, encontraron la oportunidad perfecta para hacerse parte de la
lucha emancipadora y así tener un papel más importante en la sociedad que el de ser madre,
esposa o hija.

II. LA MUJER EN EL PROCESO DE INDEPENDENCIA

17
BERMÚDEZ, Suzy. Tijeras, agujas y dedal, elementos indispensables en la vida del bello sexo en el hogar
en el siglo XIX. En: Historia Critica, Universidad de los Andes, No.9. (1994); pp. 7.
18
Desde siglos atrás al estudiarse las condiciones y habilidades físicas, intelectuales y morales de los dos
géneros, se encontraba con en un nivel más elevado al hombre, por cuanto a la mujer la cataloga como inferior
a él. Véase en: SALOMA, Ana. De la mujer ideal a la mujer real. Las contradicciones del estereotipo femenino
en el siglo XIX. En: Cuicuilco, Escuela Nacional de Antropología e Historia Distrito Federal, Vol. 7, No. 18.
(2000); pp. 19.
19
GERASSI, Nina. La mujer como ciudadana: desafíos de una coqueta en el siglo XIX. En: Revista
Iberoamericana. Vol. LXIII, No. 178-179. (1997); pp. 129-140.

7
La llegada de Francisco Gutiérrez de Piñeres 20 a Santafé en 1778 luego de haber sido
nombrado Regente Visitador General por el Ministro de Indias José de Gálvez21, despertó un
gran descontento entre la población criolla de la Nueva Granada. Considerando que fue
enviado con la finalidad de aumentar los impuestos y crear unos tantos más, pues la Corona
española necesitaba aumentar los ingresos provenientes de las colonias en América 22 para
sustentar la guerra que disputaba con Inglaterra.

En marzo de 1781, tras seguir las órdenes del Visitador General Gutiérrez de Piñeres, se fija
un edicto que dispone el impuesto que se debía pagar por el derecho de Armada de
Barlovento23, lo que ocasionó un tumulto de personas situadas frente a la puerta de la Oficina
de Recaudación reclamando por las nuevas medidas tributarias; resalta entonces entre la
gente una mujer cuyo nombre era Manuela Beltrán, quien decide rasgar el edicto que contenía
las nuevas medidas tributarias, para así demostrar el desacuerdo del pueblo neogranadino con
la corona española, como lo muestra la historia;

El viernes 16 de marzo, día de mercado, un tumulto de alrededor de 2.000 personas


provistas con piedras y palos, y comandadas por los tejedores José Delgadillo e Isidro
Molina y por los carniceros Roque Cristancho, Pablo Ardila, Ignacio Ardila y Miguel de
Uribe, se arremolinaron frente a la casa del Alcalde a los gritos de Viva el Rey, pero no
queremos pagarla Armada de Barlovento. Con el ánimo de sosegar, el Alcalde promete a
la muchedumbre que informara al Cabildo para que solicite al Visitador General se
suspenda tal gravamen; sin embargo, los rebeldes en su mayoría vecinos del barrio plebeyo
de Chiquinquirá hacen caso omiso a las palabras del Alcalde, responden con amenazas y
continúan la agitación. Una plazuelera de 57 años llamada Manuela Beltrán rompe el
Edicto con el Arancel fijado en la puerta de la Recaudación de Alcabalas; la plebe celebra
el suceso y pasa a hacerse dueña de las calles de la Villa lanzando mueras al Regente y al
Fiscal Moreno.24

20
Juan Francisco Gutiérrez de Piñeres fue funcionario de la Real Hacienda de la Corona Española, con el alto
rango de Regente Visitador General. En: Real Academia Historia. Disponible en:
[Link] (Consultado: 26, may, 2020).
21
José de Gálvez, fue un jurista y político español, uno de los principales impulsores de las reformas
Borbónicas. En: Real Academia Historia. Disponible en: [Link]
gallardo (Consultado: 26, may, 2020).
22
CACUA, Antonio. El pensamiento de los criollos en la independencia de la nueva granada. En: estudios
latinoamericanos, No.28-29. Disponible en: [Link]
(2016). (Consultado: 26, may., 2020); pp. 6-7.
23
Fue un impuesto equivalente a un porcentaje del impuesto de alcabala y con destino al mantenimiento de la
armada de barlovento, que tenía como función proteger a las flotas españolas contra los ataques de los corsarios.
Véase en: FAJARDO, Constanza, SUÁREZ, Dora. Los impuestos en la época de la Independencia, su impacto
social, evolución e implicaciones en el sistema tributario actual. Criterio Libre; Vol.10. No.16. (2012); pp. 302.
24
JIMÉNEZ, Pablo. Óp. Cít; Pp. 2.
8
Este fue el inicio del camino a la revolución comunera en la Provincia del Socorro, lo que
impulsaría el comienzo de una serie de actos revolucionarios a lo largo del territorio de la
Nueva Granada, en lugares como Simacota, Barichara, Mogotes y puntualmente en San Gil,
donde el 24 de mayo de 1781,

Sábado, día de mercado semanal. Prorrumpe el movimiento insurreccional en San Gil.


Convenida con la del Socorro esta villa en apurar cada una por su parte las manifestaciones
sediciosas, conjurase tumultuariamente la plebe, como a las once de la mañana. Mujeres
en tropel hacen pedazos, con grande algarada, el Edicto con el Arancel y el Auto
Resolutivo, fijados el día anterior, a los gritos repetidos de "¡Viva el Rey y muera su mal
Gobierno! ¡Ni sisa ni estanco de tabacos queremos! 25

Siendo visible la participación de una cantidad considerable de mujeres en esta revuelta, que
al igual que los hombres querían luchar en contra de la Corona Española y evitar así sus
malas y arbitrarias decisiones 26, demostrando que no les era indiferente lo que estaba
ocurriendo y teniendo en su propio concepto el cambio que querían para el pueblo criollo,
pues es allí donde en muchas ocasiones han estado encabeza de la lucha: “En los pueblos
donde el número de hombres era insuficiente, por encontrarse los más de ellos entregados a
los trabajos de ganadería, nombráronse mujeres para Capitanes.”27

Tiempo después del movimiento comunero, precisamente en 1809 inicia una contienda para
liberarse del yugo de España en cada una de las Provincias, tras la disparidad de
pensamientos, políticas e ideales que empezaron a surgir entre el Gobierno del Virreinato y
el pueblo neogranadino.

25
CÁRDENAS, Pablo. Movimiento comunal de 1781 en el reino de la Nueva Granada. Tomo II. Bogotá
D.C.: Editorial Kelly. (1960). Pp. 323.
26
Las políticas económicas estaban llevando al pueblo Santandereano a caer en la pobreza, a pasar hambruna
y un aumento en la mortandad. Véase en: AGUILAR P. Mario. Los comuneros: guerra social y lucha
anticolonial. Tomo II. Bogotá D.C.: Universidad Nacional. (1985). Pp. 90-98.
27
CÁRDENAS, Pablo. Movimiento comunal de 1781 en el reino de la Nueva Granada. Tomo I. Bogotá D.C.:
Editorial Kelly. (1960). Pp. 252.

9
Es en los enfrentamientos de las Provincias contra el Virreinato, que iniciaría el destacado
papel de diferentes mujeres cuyas acciones y logros pasaron a la historia por su infundir su
importante participación durante la revolución.

Así las cosas, de manera particular, en la Provincia de Pamplona, si de independencia se


habla, se vislumbra el accionar de María Águeda Gallardo, quien pasó a la historia por liderar
y enfrentar a la autoridad de España, al alzar la voz en señal de protesta, tras la cancelación
de una celebración católica, por parte de Bastús28, corregidor de la Provincia de Pamplona;
para que días después, el 04 de julio de 1810 le arrebatara el bastón de mando al corregidor
Bastús, enfrentando a su vez, la monarquía representada en dicha autoridad 29. Esta acción
revolucionaria30 despertó en los pamploneses el sentido de pertenencia, y se configuró como
el hecho del cual parte la lucha de independencia en la Provincia de Pamplona, teniendo a
María Águeda Gallardo en cabeza de la batalla, así como participando de las reuniones en
las que se discutía sobre la independencia 31.

Continuando por esta senda, es de esperarse que se mencione a Policarpa Salavarrieta "La
Pola", un importante personaje femenino que, dentro de la revolución, fue respetada y
seguida por muchos de los que apoyaban la emancipación del pueblo criollo, su
determinación por la patria la impulsó a organizar y participar en el proceso de
independencia, incluso arriesgando su vida. Tenía fuertes oposiciones contra los españoles y
no dio su brazo a torcer ni siquiera el día de su ejecución, cuando estando al borde de la
muerte, lo único que quiso fue lograr que se produjera la independencia completa de su
pueblo, tanto así que muchos autores han citado las últimas y más famosas palabras de esta
mujer,

Antes de su ejecución arengó a los presentes, patriotas que la conocían y amaban y otros,
que todavía no se habían decidido por la emancipación. Estas últimas palabras se
recuerdan siempre que se habla de su fusilamiento: ¡Pueblo indolente! ¡Cuán diversa sería

28
Juan Bastús y Faya fue Corregidor Justicia Mayor de la Provincia de Pamplona nombrado por la Corona
Española en 1808. [Link] (Consultado: 26, may, 2020).
29
PABÓN, Óscar M. Óp. Cít. pp. 190-191.
30
Ídem.
31
Ídem.

10
hoy vuestra suerte si conocieseis el precio de la libertad! Pero no es tarde. ¡Ved que,
aunque mujer y joven, me sobra valor para morir la muerte y mil muertes más, no olvidéis
este ejemplo! ... ¡Miserable pueblo! ¡Algún día tendréis más dignidad!32.

Es de conocimiento que otra de las mujeres que contribuyeron con la emancipación del
pueblo es Antonia Santos, quien tuvo los recursos necesarios para hacer de si participe de la
gesta libertadora, no solo motivando y dando ánimos a todos los que estaban enfrentándose
a los españoles, sino también siendo conducto entre unas y otras tropas, enviando suministros
e información, esta mujer nacida en Charalá, pero habiéndose situado en el Socorro, dio una
muestra del valor y la determinación que tenían muchas de las mujeres que se sacrificaron
para el bien y la victoria del ejercito patriota, prefiriendo morir antes que traicionar a sus
compatriotas de las guerrillas de Coromoro y Charalá33, como lo muestra la historia;

Antonia Santos, fue el ángel protector de aquellos valientes granadinos; vendió la mayor
parte de sus joyas, sacrificó su caudal, reunió armas, municiones y víveres, y en fin auxilio
de todos modos a los independiente. Con frecuencia les escribía dándoles noticias de los
sucesos notables y excitándolos a que continuaran peleando. Sus cartas llenas del fuego
sagrado que da a toda producción un sentimiento ardiente y sincero que entusiasmaban a
los patriotas, estos seguían organizándose para caer de repente sobre sus verdugos34.

Si bien las mujeres mencionadas anteriormente son las más reconocidas dentro del
movimiento de emancipación de España, existieron a lo largo del territorio neogranadino un
sin número que al igual que ellas arriesgaron u ofrecieron su vida para conseguir la
independencia y lograr un resultado después de tanto esfuerzo y guerra contra la Corona
Española.

Como es el caso de mujeres que, a pesar de no participar de forma directa en las contiendas
revolucionarias, sí aportaron a esta resistencia de otras maneras, como lo fue intercediendo
por sus seres queridos, por ellas mismas y la protección de sus intereses y el de sus familias,

32
HINCAPIÉ, Alicia. Policarpa Salavarrieta “la pola”. En: Academia de Historia de Cundinamarca.
Disponible en: [Link] (Consultado: 26, may, 2020).
33
ZINNY, Antonio. Antonia Santos, heroínas y patriotas americanas. En: Revista de Buenos Aires. (1868).
Pp. 34-45.
34
Ibíd. Pp. 32-33.

11
acudiendo a las autoridades militares o incluso al mismo Simón Bolívar 35, ejemplo de esto
son las cartas enviadas por estas mujeres haciendo algún tipo de solicitud,

En el caso que se reporta a continuación, es María Ignacia Vargas la mujer oriunda de la


ciudad de Tunja que interviene a finales de 1820 en defensa de su consorte Domingo,
quien se hallaba prestando servicios en parajes distantes. Esta lejanía de su compañero de
vida le había acarreado innumerables penurias y por eso impetró clemencia ante el
vicepresidente Santander.

Excelentísimo Señor:
Señor, por medio de este memorial ocurro a la superioridad de Vuestra Excelencia, llena
de confianza en su paternal clemencia que ha de oír con la mayor compasión mis humildes
súplicas que se dirigen a hacerle presente la orfandad y desamparo en que he quedado con
mi crecida familia por la usencia de mi esposo Domingo María Castillo que se halla
prisionero en la Guayana padeciendo indecibles trabajos; y yo con mi afligida familia
destituida de todo humano consuelo, sin tener arbitrio para nuestra subsistencia y llenas
de indigencias por carecer aún de lo muy necesario para mantenernos; pero confiada en el
corazón generoso y compasivo de Vuestra Excelencia, me atrevo a suplicarle con mi
mayor rendimiento que interponga su grande autoridad para con el Señor Excelentísimo
Presidente a fin de que como un efecto de su grandeza le conceda a dicho mi esposo la
libertad que desea y licencia para venir a unirse con su desconsolada familia cuya sombra
con ansia lo deseamos para nuestro consuelo y subsistencia, y este bien espero conseguir
por la protección y paternal clemencia de Vuestra Excelencia tan grande beneficio que
Dios Nuestro Señor le premiará a Vuestra Excelencia y yo con mi destituida familia
quedaremos en este eterno reconocimiento.
Nuestro Señor dilate y felicite la importante vida de Vuestra Excelencia por muchos años
para consuelo de los afligidos. Tunja y diciembre 17 de 1820. Puesto a los pies de Vuestra
Excelencia su rendida:
[firma] María Ignacia Vargas36.

Igualmente, podemos hablar de mujeres que quizás no son tan mencionadas como las
anteriores pero que aun así, su participación por la libertad del pueblo neogranadino fue
fundamental para el desarrollo de los muchos enfrentamientos entre el pueblo y la corona
española, como lo es el caso de María Estefanía Parra Chinchilla37, quien solo siendo una
niña pudo guiar al General Simón Bolívar hasta donde se encontraba el ejército de los
españoles, labor decisiva para el triunfo de la campaña libertadora en lo que fue la batalla de
Boyacá, lo que se conoce sobre esta niña es muy poco, aun así los artículos que hablan sobre

35
PICO, Roger. Resistencia y reivindicaciones de las mujeres en las guerras de independencia de Colombia:
una aproximación a través de sus cartas y reclamaciones. En: Academia Colombiana de Historia. (2019). Pp.
612-627.
36
Ibíd. Pp. 614.
37
GÓMEZ, Nelly. Mujeres y la libertad: historia, arte y heroínas en la independencia. Tunja: Búho, 2011.
Pp. 140.

12
ella solo mencionan su pequeña pero muy importante contribución para lograr la victoria en
esta batalla.

Como consecuencia de la lucha de hombres y mujeres, se iniciaría una nueva forma


Gobierno, que sería conocida después como la época del constitucionalismo 38 en la Nueva
Granada, pues, al librarse de la subordinación española y ante la ausencia de un poder
monárquico39, las Provincias del Virreinato empezarían a crear sus propias estructuras de
autogobierno, dándose lugar a la producción de diversas Constituciones Políticas en las
regiones de la Nueva Granada 40.

En razón a la nueva era de revoluciones democráticas41 y en concordancia con la creación de


los textos constitucionales, el pueblo neogranadino conseguiría un nuevo estatus, diferente
al que representaban en la época de la colonia, pasarían de ser conocidos como súbditos, y
entrarían a ser llamados ciudadanos42, connotación que correspondía conceder a las
Constituciones de cada Provincia como se muestra en el siguiente apartado.

III. LA MUJER COMO CIUDADANA EN LA ÉPOCA DE LA


INDEPENDENCIA

Para sentar el concepto de ciudadano entre 1810 y 1815 es necesario acudir a los textos
constitucionales del período post-independentista43. Efectivamente, luego del grito de

38
RODRÍGUEZ, Jaime. La independencia de la América española. En: Reseñas Iberoamericanas. Literatura,
sociedad, historia. Vol. 5, no. 3. (1998). Pp. 149-150.
39
PABÓN, Óscar M. Óp. Cít. pp. 183-201.
40
Ídem.
41
RODRÍGUEZ, Jaime. Óp. Cít. pp. 149-150.
42
Ídem.
43
“En el periodo post-independentista el imaginario de ciudadano se asocia con la recuperación de los derechos
del pueblo frente al poder colonizador español y con sentimientos nacionalistas patrióticos; la participación de
indígenas y negros junto a los criollos en las campañas libertadoras ayudó a generar un sentimiento de igualdad
y de patriotismo sin distingos de estatus, de clase o raza, aunque no se puede decir lo mismo del género.” Véase
en: ROJAS, Cristina. La construcción de la ciudadanía en Colombia durante el gran siglo diecinueve, 1810-
1929. En: Poligramas. Vol. 29. (2008). pp. 302.

13
independencia de 181044, se establecieron en cada una de las Provincias textos
constitucionales, sirviéndose de usar como parámetro para su creación, la traducción hecha
por Antonio Nariño, de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano 45, de
modo que logra hacerse evidente la influencia para conceptualizar quien sería ciudadano en
el territorio de la Nueva Granada.

En diferentes provincias del Virreinato al promulgarse las Constituciones Políticas como


forma propia de Gobierno, era de esperarse que cada una concediera también distintos
derechos y garantías, entre ellos y como punto de partida para el reconocimiento de otros
tantos derechos, la condición de ciudadanía.

Este concepto, se abordó infaltablemente en dichas Constituciones republicanas, de manera


semejante46. En razón a ello, a continuación, se expone un cuadro con las primeras
constituciones de cada provincia, pues las reformas a estas no suponen más derechos con
relación a la condición de ciudadano, de los que ya se han otorgado en las primeras versiones;
en el cuadro se hace una breve comparación de la redacción respecto del concepto de
ciudadanía en las obras citadas, con el fin de deducir si en alguna de ellas se reconoce a la
mujer dentro de esta condición.

ARTÍCULOS CON ALGUNA CONCEPCIÓN


CONSTITUCIONES ENTRE 1810 A 1815
DE CIUDADANÍA

Constitución de la Republica de Cundinamarca Título IX, art.2: Por tanto, todo Ciudadano es
181147 Soldado nato de la Patria mientras que sea capaz de
llevar las armas, sin distinción de clase, edad, ó
condición;

44
FUENTES, Edgar. Ingeniería Constitucional De La Independencia Genealogía De Los Desarrollos
Constitucionales En La Construcción De La Independencia Previa A La Constitución De Cádiz. En: Estudos
Eleitorais. Vol. 13, no. 1. (2018). Pp. 198.
45
ROJAS, Cristina. Óp. Cít. Pp. 305.
46
ROJAS, Cristina. Óp. Cít. Pp. 305.-315
47
Constitución de la Republica de Cundinamarca de 1811. Disponible en:
[Link]
promulgada-el-4-de-abril-de-1811--0/html/008e4dae-82b2-11df-acc7-002185ce6064_2.html (Consultado: 26
may. 2020).
14
Art. 3: En este caso todo hombre sin distinción de
clase, estado, ó condición está obligado no solo a
militar, sino a vestirse, armarse;

Art. 7: Ningún ciudadano podrá gozar de los


derechos de tal si no acredita estar alistado en la
leva general del distrito de su domicilio.
Título XI, art. 2: En todos los poblados deberán
establecerse escuelas de primeras letras y dibujos,
dotados competentemente de los fondos a que
corresponda, con la separación de los dos sexos.

Título XIII. art. 4: No es buen ciudadano el que no


es buen hijo, buen padre, buen hermano, buen
amigo, buen esposo.

Sección preliminar. Capítulo 2. Art. 3: Ninguno es


buen Ciudadano si no es buen padre, buen lujo,
buen hermano, buen amigo, y buen esposo.
Tampoco merece tal nombre si franca y
generosamente no observa las leyes.

Art. 8: Todo Ciudadano debe sus servidos á la


Patria, a la conservación de la libertad, de la
Constitución de la República de Tunja 181148
igualdad, y de la propiedad, siempre que la ley le
llame á defenderlas.

Sección quinta. Art. 1: Todo Ciudadano es soldado


nato ó defensor de la Patria entretanto que sea capaz
de llevar las armas: por esta razón nadie puede
eximirse del servicio militar cuando el Estado
peligre.

Titulo primero, capitulo II, art. 5: Son españoles:


Primero. Todos los hombres libres nacidos y
avecindados en los dominios de las Españas, y los
hijos de éstos.
Constitución de Cádiz de 181249 Titulo segundo, capitulo IV, art. 18: Son ciudadanos
aquellos españoles que por ambas líneas traen su
origen de los dominios españoles de ambos
hemisferios, y están, avecindados en cualquier
pueblo de los mismos dominios.

48
Constitución de la Republica de Tunja de 1811. Disponible en:
[Link] (Consultado: 30 jul, 2021).
49
Constitución de la monarquía Española, promulgada en Cadiz a 19 de marzo de 1812. Disponible en:
[Link] (Consultado: 30 jul, 2021).

15
Constitución del Estado de Antioquia de 181250 Sección tercera, art.4: Ninguno es buen ciudadano,
si no es buen padre, buen hijo, buen hermano, buen
amigo y buen esposo.

Art. 7: Tendrá derecho para elegir y ser elegido


todo varón libre, padre o cabeza de familia, que
viva de sus rentas u ocupación, sin pedir limosna, ni
depender de otro…

Constitución Política del Estado de Cartagena de Título I, art. 34: no son ciudadanos, ni gozan los
Indias de 181251 derechos de tales, los que sin legitimo impedimento
se excusen de servir a la patria y llevar sus deberes,
y los que en debida forma han sido arrojados del
seno de la sociedad.

Constitución de Popayán de 181452 Sección segunda, Capitulo segundo, art. 20: Son
ciudadanos de la provincia todos los hombres libres
que se hallan avecindados en su territorio.

Capitulo quince, art. 150: Todos los ciudadanos


están obligados a la defensa de la patria con su
persona y armas, siempre que lo exija la necesidad
manifestada por el gobierno.

Sección tercera, capitulo segundo, art. 195: La


representación formará el plan general para la
enseñanza pública de toda la provincia a que
deberán arreglarse todos los establecimientos de
instrucción y educación para los jóvenes de ambos
sexos.

Título 20, art. 1: Todo ciudadano que tenga las


cualidades prescriptas por la Constitución, tiene
derecho a concurrir por si, o por medio de su
apoderado a la elección de los funcionarios
Constitución de Mariquita de 181553
públicos.

Art. 2: Las cualidades necesarias para tener en


ejercicio este derecho son: la de hombre libre,
vecino, padre o cabeza de familia o que tenga casa

50
Constitución del Estado de Antioquia de 1812. Disponible en:
[Link] (Consultado: 30 jul, 2021)
51
Constitución Política del Estado de Cartagena de Indias 1812. Disponible en: [Link]
[Link]/clp/[Link]/Constitucion/30022840?fn=[Link]$f=templates$3.0
(consultado: 26 may. 2020).
52
Constitución de Popayán de 1814. Disponible en: [Link]
constitucion-para-la-provincia-de-popayan-1814/html/7cce3e08-252a-451b-aab7-a335df6a60d5_2.html#I_0_
(Consultado: 30 jul, 2021).
53
Constitución de Mariquita 1815. Disponible en: [Link]
[Link]/clp/[Link]/Constitucion/30024929?fn=[Link]$f=templates$3.0
(Consultado: 26 may. 2020).

16
poblada y viva de sus rentas o trabajo sin
dependencia de otro.

Art. 147: es un buen ciudadano, el que es buen hijo,


buen padre, buen hermano, buen amigo y esposo.
Reglamento para el gobierno provisorio de la Art. 166: ningún individuo tendrá otro título, ni
Provincia de Pamplona de 181554 tratamiento público que el de ciudadano, única
denominación de todos los hombres libres que
componen el Estado.

Título I, art. 18: La ilustración es absolutamente


necesaria para sostenerse un buen Gobierno y para
la felicidad común; el pueblo, pues, tiene derecho a
que el Gobierno proteja con el mayor esfuerzo los
progresos de la razón pública, facilitándoles la
instrucción a todas las clases de los ciudadanos.

Art. 37: Ninguno es buen ciudadano si no es buen


padre, buen hijo, buen hermano, buen amigo y buen
esposo. Tampoco merece tal nombre si franca y
religiosamente no observa las leyes.

Título VII, art. 1: Todo ciudadano que tenga las


Constitución de Neiva de 181555
cualidades prescritas por la Constitución tiene
derecho a concurrir por sí o por medio de su
apoderado, a la elección de sus funcionarios
públicos.

Art. 2: Las cualidades necesarias para tener en


ejercicio este derecho son la de hombre libre,
vecino, Padre o cabeza de familia, o que tenga casa
poblada y viva de sus rentas o trabajo sin
dependencia de otro, y serán excluidos los esclavos,
los vagos…

Tabla No. 1: Consideración de ciudadano según las Constituciones entre 1810 y 1815.
Fuente: Elaboración propia, tomando como guía, las Constituciones promulgadas durante el periodo de 1810
a 1815.

Es así como en todas las Constituciones de cada Provincia de la Nueva Granada, se estableció
como punto de partida para considerar a un individuo ciudadano el que fuese hombre libre 56,

54
Reglamento para el Gobierno Provisorio de la Provincia de Pamplona de 1815. Disponible en:
[Link] (Consultado: 26 may, 2020)
55
Constitución del Estado Libre de Neiva de 1815. Disponible en:
[Link] (Consultado: 30 jul, 2021)
56
ROJAS, Cristina. Óp. Cit. Pp.303.

17
adicionalmente los hombres libres debían cumplir con una serie de características o requisitos
para ello57.

Igualmente, en la Constitución española de Cádiz de 1812, no cualquier individuo podría ser


ciudadano en España, pues debía primero acreditarse ser persona española y para ello era
indispensable, como ya se mencionó anteriormente, tener la condición de hombre libre, ser
hijo de originales españoles o que alguno de los dos padres lo fuese, o solicitar al gobierno
carta que otorgase a la persona el título de español58.

Precisamente, en lo expuesto logra mostrarse lo que estos textos tienen en común, la palabra
hombre, entendiendo que se hace referencia no a la raza, sino al sexo 59, en este caso al
masculino, por ende, la mujer queda excluida en primera medida de cualquier interpretación
que quiera darse a esta palabra, es así que, a lo largo del contenido de todos los textos
constitucionales al referirse a un individuo o ciudadano, es para manifestar la condición de
varón, por lo cual esta connotación solo será para aquellos y bajo ninguna circunstancia
deberá entenderse de otra manera, pues, “se buscaba que ellas siguieran relegadas al hogar
realizando sus roles tradicionales, sin que cuestionara su estatus desigual, en un contexto
de mayor libertad”60.

A pesar de que la sociedad y la Iglesia buscaban mantener a la mujer dentro de su rol como
madre, esposa e hija, incluir a la mujer como sujeto activo en la vida social, no estuvo siquiera
en consideración, pues en aquella época no era posible percibir a la mujer de otra manera aun
cuando fue parte importante de la lucha por la autodeterminación del pueblo neogranadino,
por lo que terminada la agitada situación que causó la revolución, las mujeres volvieron a
tener únicamente un papel destacado dentro del ámbito familiar

57
URIBE, Diego. De las Constituciones de Colombia. Volumen II. En: Editores cultura Hispánica. (1997). Pp.
502
58
Constitución de la monarquía Española, promulgada en Cádiz a 19 de marzo de 1812. Óp. Cit. Pp.7 – 11.
59
PICO, Roger. Óp. Cít., Pp. 609.
60
BERMÚDEZ, Suzy. El “bello sexo” y la familia durante el siglo XIX en Colombia. Óp. Cít. Pp. 14.

18
Como segunda medida está el notar que las nociones presentadas en el cuadro comparativo
muestran otros parámetros que demarcan estándares de comportamiento 61 y que no solo se
entenderá al ciudadano como hombre, sino también como aquel que tenía la capacidad de
poder reclamar o exigir derechos62, como tener la administración de bienes, poder presentarse
como soldado en la milicia, vivir de su propio trabajo y no depender de otros, a lo que se le
aúnan cumplir estos requisitos y otros tantos más como el de la edad para entrar en la esfera
pública, esto es, ostentar un cargo o función pública y por el mismo camino ejercer el derecho
que de esta condición se desplegaba, como lo establecieron la Constitución del Estado de
Antioquia de 1812, la Constitución de Mariquita de 1815 y la Constitución de Neiva de
181563 de elegir a quienes los representarán en esos cargos; de esta manera,

Gozaban de la ciudadanía política los que podían votar, elegir y ser elegidos. Todos los
demás, la mayoría de la población, eran ciudadanos pasivos, solo portadores de la
nacionalidad. Como consecuencia, para adquirir la ciudadanía política se establecieron
condiciones claras y pocas discutidas como la edad, el sexo y se estipuló una renta para
acceder a los derechos políticos, lo cual implicó la negación de éstos derechos a los
esclavos, los menores de edad, las mujeres y a quienes no poseyeran bienes o rentas.64

No solo las mujeres eran excluidas de esta condición, incluso aquellos hombres que no
cumplían estos estándares, como los esclavos, y en un principio los indios 65, no podían ser
llamados ni tratados como ciudadano, al no ser considerados hombres libres66 en el primer
caso, y en cuanto a los indios, se les trataba como ciudadanos naturales, pues mientras no
tuvieran la posición de hombres ilustrados67, no podían ejercer todos los derechos que
consigo traía el ser un ciudadano, como lo muestra la Constitución de Mariquita de 1815 que
pide,
Por todos los medios posibles a los referidos ciudadanos naturales [indios] a estas casas
de ilustración y enseñanza, hacerles comprender la íntima unión que tienen con todos los
demás ciudadanos…a fin de conseguir por este medio sacarlos del abatimiento y la

61
ROJAS, Cristina. Óp. Cít., Pp. 299.
62
Íbid. Pp. 297-298.
63
Ver tabla no.1. Constitución del Estado de Antioquia de 1812, Constitución de Mariquita de 1815 y
Constitución de Neiva de 1815.
64
FLÓREZ, Roicer. Ciudadanos y vecinos: Un acercamiento al proceso de construcción del ciudadano en
Cartagena durante el siglo XIX. En: Historia Caribe. Vol. IV, no. 11. (2006). Pp. 111-127
65
REINA, Juan. La República de los Indios: Descripción de la concepción del “indio” como ciudadano en la
independencia de Colombia. Bogotá D.C. (2019).
66
ROJAS, Cristina. Óp. Cít., Pp. 305.
67
Ídem.

19
rusticidad en que los ha mantenido el antiguo estado de las cosas, y que no permanezcan
por más tiempo aislados y aun temerosos de tratar a los demás hombres68.

De este modo, de acuerdo con lo ya abordado dentro del apartado del contexto, según el cargo
dado a la mujer por la sociedad afianzado por la iglesia69, esta debía estar únicamente
dispuesta al hogar, al quehacer doméstico, a atender a su padre, a sus hermanos, y en caso de
encontrarse casada, a su esposo e hijos, o de servir enteramente al Señor, así, su rol no iría
más allá y aun siendo este su espacio de desarrollo, no tenía siquiera la potestad suficiente
de gobernar en él, puesto que, era el hombre quien tenía la autoridad y la capacidad para
dirigir y establecer la manera en cómo se debía manejar el hogar de modo que, la mujer no
tenía a su disposición ningún derecho, ni siquiera en su familia.

La mujer ha sido marcada como individuo incapaz, en el sentido de que para su realización
personal necesitaba de la guía de un hombre, de modo que no gozaba de independencia 70,
pues era consideraba, “por el simple hecho de ser mujer con inteligencia y capacidad
menores”, 71 de tal forma que, tanto sus opiniones como sus decisiones, se encontraban
influenciadas por las inclinaciones de los hombres que las rodeaban, por lo que era imposible
pensar en la mujer como sujeto activo en la política72 o incluso en otros sectores sociales,
dado que desde la época de la colonia “las mujeres se consideraban incapaces de responder
por sí mismas y necesitadas de la guía y protección masculina, razón por la cual se les
impuso la tutela del padre o el esposo y abundantes restricciones de tipo civil, sexual,
educativo, económico y político, entre otras”73.

68
URIBE, Diego. Óp. Cít. Pp. 677.
69
QUIENTERO, Inés. Las mujeres en la independencia: ¿heroínas o transgresoras? El caso de Manuela
Sáenz. En: Mujeres y naciones de América Latina. Problemas de inclusión y exclusión. Disponible en:
[Link] (Consultado: 26 may, 2020).
70
GERASSI, Nina. Óp. Cít. Pp. 130-131.
71
CRIADO, Lucia. El papel de la mujer como ciudadano en el siglo XVIII: la educación y lo privado. España:
universidad de Granada. (2015). Pp. 3.
72
GONZÁLEZ, Judith. Re-imaginando y re-interpretando a las mujeres en la independencia: historiografía
colombiana y género. En: Procesos Históricos. Disponible en:
[Link] (Consultado: 26 may. 2020)
73
SERRANO, Ana. Las mujeres como sujetos políticos durante la independencia de la Nueva Granada. En:
memoria y sociedad. Vol. 20, no. 40. (2016). Pp. 101-119.

20
Por otro lado, como se puede apreciar en la recopilación del tratamiento constitucional a la
categoría de ciudadano, la Constitución de la República de Cundinamarca de 1811, la
Constitución de Tunja de 1811 y la Constitución de Popayán de 1814, mencionan que la
capacidad de ser soldado, se traduce a ser ciudadano, por lo que cabría analizarse si, una
mujer de cumplir con los requerimientos para ser soldado debería entonces ser considerada
ciudadano, pues el mismo texto alude a esta sin ninguna distinción, sin hacer siquiera
mención al género, sin embargo, no puede hablarse enteramente de la mujer como soldado,
pues, más adelante en el artículo 3, título IX del texto constitucional74, se establece al hombre
como único con poder de portar armas en defensa de la soberanía del pueblo.

Aunado a esto, la Constitución de la Republica de Cundinamarca de 1811, junto con la


Constitución Política del Estado de Cartagena de Indias de 1812, aluden que no gozaría del
ejercicio de los derechos conferidos a quienes ostentaban la condición de ciudadanos si estos
no se hallasen inscritos para prestar el servicio militar cuando sea requerido o quienes se
negaran a defender a la patria, por lo tanto, como ya se mencionó anteriormente, solo los
hombres eran quienes podían portar armas, por tanto serían los únicos que podían hacer dicha
inscripción, renegando a la mujer del ejercicio de estos derechos.

Otras de las razones por la cual la mujer no era considerada ciudadano, es respecto a la
educación, debido a que establecían que era el instrumento adecuado para conseguir esta
condición75 de este modo, en las mismas Constituciones, como es el caso de la Constitución
de la Republica de Cundinamarca de 1811, la Constitución de Popayán de 1814 y la
Constitución de Neiva de 1815, que se dispusieron como derecho, la creación de escuelas de
primeras letras de instrucción o ilustración, con separación de los sexos,76 lo que significaría
la única manera en que se incluiría a la mujer dentro de estos textos, sin embargo, se debe
mencionar que antes de que se incorporara este derecho en las Constituciones, existía el
privilegio de la ilustración, pero únicamente para la élite criolla 77, lo que abarcaba igualmente

74
Ver tabla no.1. Constitución de la Republica de Cundinamarca de 1811.
75
ROJAS, Cristina. Óp. Cít., Pp.305.
76
Ver tabla no.1. Constitución de la Republica de Cundinamarca de 1811.
77
GARCIA, Bárbara y GUERRERO, Francisco. La condición social de la mujer su educación a finales de la
colonia y comienzos de la república. En: Revista Historia. No. 08. 2014. Pp. 103-141.
21
a las mujeres, esto en la época de la colonia, después para en la era republicana, se daría para
ambos sexos, solo que las mujeres tenían permitido acceder a cierta clase de conocimientos,
como en las primeras letras, en las artes, en el matrimonio, o en aprender los deberes,
obligaciones y derechos del ciudadano.78 Era evidente que no solo existía la exclusión
respecto del género, sino que igualmente era con las clases sociales79

Si bien, a lo largo de la época de la revolución neogranadina, las mujeres realizaron un aporte


a la lucha y a la creación del nuevo orden político y social, no se logra ver realmente una
inclusión radical e importante que cambiara la situación y el rol de la misma en la sociedad,
a pesar de que el establecimiento de los textos constitucionales se encontraba fundado bajo
los principios de libertad e igualdad, esta no comportaba la inclusión de todos las personas
del pueblo criollo, lo que significó, únicamente un privilegio para aquellos que como ya se
ha mencionado antes, cumplían con las características necesarias para gozar del nuevo orden
dejando de lado el considerar introducir a la mujer en todo ello.

CONCLUSIÓN

Como resultado del breve y pequeño análisis que se realizó del concepto de ciudadano en las
Constituciones y la inclusión de las mujeres en estos texto, cabe decir que no era posible,
pues la visión de mujer se limitaba únicamente a la labor doméstica, no por el hecho de que
no estuviesen en las capacidades físicas o intelectuales, igual que los hombres, sino porque
es una situación que desde tiempo atrás la sociedad española, entre otras, antes de llegar a
territorio de las Américas, contemplaba de esa forma, pues como ya se pudo ver las mujeres
tenían disposición de formar parte de la sociedad en general.

Es entendible que tanto en los textos constitucionales, como en los textos académicos no se
haya mencionado a la mujer de otra manera que no fuese la ya descrita, pues es un tanto
difícil cambiar una percepción que desde siglos atrás ha sido enseñada y practicada por todos,
sin embargo, no quiere decir que no pueda ser objeto de cambio, pero si implicaría una

78
URIBE, Diego. Óp. Cít. Pp. 397.
79
CRIADO, Lucia. Óp. Cít. Pp. 3.
22
posición radical en cuanto al quererlo, pues si bien, las mujeres no fueron parte del nuevo
orden social de aquella época, poco a poco fueron tomándose en cuenta en otros aspectos,
como lo fue en la educación, pues impartirla a los dos sexo, fue el inicio para considerar
tiempo más adelante la participación de la mujeres en otros campos públicos.

En efecto que se haya contado con la ayuda y la participación de la mujer en las luchas y
contiendas revolucionarias, no dio espacio para que los redactores las tuvieran en cuenta para
otorgarles no solo la condición de ciudadano, sino igualmente otros derechos, cosa tal que
esperaría cualquier grupo de personas, por su contribución, como lo fue más adelante en
algunos de los textos constitucionales, con los indios, o esclavos, quienes antes hacían parte
de la minoría relegada en la que dejaron olvidadas a las mujeres.

BIBLIOGRAFÍA

AGUILAR, Mario. Los comuneros: guerra social y lucha anticolonial. Bogotá: Universidad
Nacional. 1985.
ALZATE, Alejandro. Coexistencia de da Iglesia y el Estado en Colombia durante el siglo
XIX: Una revisión a partir de la consolidación del Concepto de familia, de la idea de
feminidad y la problemática esclavista. Nexus, no. 23. 2018.
BERMÚDEZ, Suzy. El “bello sexo” y la familia durante el siglo XIX en Colombia. Revisión
de publicaciones sobre el tema. Historia crítica, no. 8. 1993.
BERMÚDEZ, Suzy. Tijeras, agujas y dedal, elementos indispensables en la vida del bello
sexo en el hogar en el siglo XIX. En: Historia Critica, Universidad de los Andes. No.
9. 1993.
CÁRDENAS, Pablo. Movimiento Comunal de 1781 en el Reino de la Nueva Granada. Tomo
I. Bogotá: Editorial Kelly.1960.
CÁRDENAS, Pablo. Movimiento comunal de 1781 en el Reino de la Nueva Granada. Tomo
II. Bogotá: Editorial Kelly. 1960.
CRIADO, Lucia. El papel de la mujer como ciudadano en el siglo XVIII: la educación y lo
privado. España: universidad de Granada. 2015.

23
FAJARDO, Constanza y SUÁREZ, Dora. Los impuestos en la época de la Independencia,
su impacto social, evolución e implicaciones en el sistema tributario actual. Criterio
Libre. Vol. 10, No. 16. Bogotá, D.C. Enero-junio. 2012.
FLÓREZ, Roicer. Ciudadanos y vecinos: Un acercamiento al proceso de construcción del
ciudadano en Cartagena durante el siglo XIX. En: Historia Caribe. Vol. IV. Núm.
11. Universidad del Atlántico Barranquilla, Colombia. 2006.
FUENTES, Edgar. Ingeniería Constitucional De La Independencia Genealogía De Los
Desarrollos Constitucionales En La Construcción De La Independencia Previa A La
Constitución De Cádiz. En: Estudos Eleitorais. Volumen 13, núm. 1. 2018.
GARCIA, Bárbara y GUERRERO, Francisco. La condición social de la mujer su educación
a finales de la colonia y comienzos de la república. En: Revista Historia. No. 08.
2014.
GERASSI, Nina. La mujer como ciudadana: desafíos de una coqueta en el siglo XIX. En:
Revista Iberoamericana. Vol. LXIII, no. 178-179. 1997.
GÓMEZ, Nelly. Mujeres y la libertad: historia, arte y heroínas en la independencia. Tunja:
Búho. 2011.
ICAZA, Francisco. Recopilación de leyes de los reynos de Las Indias. México. Estudios
histórico-jurídicos, 1987.
JIMÉNEZ, Pablo. Historia que no cesa, independencia de Colombia 1780 a 1830. Bogotá:
Universidad del Rosario. 2010.
MARÍN, Juana. La defensa de la mujer en el siglo xviii: Benito Jerónimo Feijoo, Josefa
Amar y Borbón e Inés Joyes y Blake. (Trabajo fin de Grado). Almería, España.
Universidad Pública de Almería, 2013.
PABÓN, Óscar. Gente rebelde y pueblos tumultuosos: los Santanderes y sus primeras juntas
por la independencia 1810-1813. En: Revista Temas, Departamento de Humanidades
Universidad Santo Tomás. 2009.
PEDRAJA, René. La mujer criolla y mestiza en la sociedad colonial, 1700-1830. En: Revista
Desarrollo y Sociedad, Uniandes, No.13. 1984.
PICO, Roger. Resistencia y reivindicaciones de las mujeres en las guerras de independencia
de Colombia: una aproximación a través de sus cartas y reclamaciones. En:
Academia Colombiana de Historia. Diciembre. 2019.
24
RAMIREZ, María. Mujeres y la sociedad colonial de Santa Fe de Bogotá. 1750-1810.
Bogotá: Cargraphics S.A. 2000.
REINA, Juan. La República de los Indios: Descripción de la concepción del “indio” como
ciudadano en la independencia de Colombia. Bogotá D.C. 2019.
RODRÍGUEZ, Jaime. La independencia de la América española. En: Reseñas
Iberoamericanas. Literatura, sociedad, historia. Vol. 5, no. 3. 1998.
ROJAS, Cristina. La construcción de la ciudadanía en Colombia durante el gran siglo
diecinueve, 1810-1929. 2008.
SALOMA, Ana. De la mujer ideal a la mujer real. Las contradicciones del estereotipo
femenino en el siglo XIX. En: Cuicuilco, Escuela Nacional de Antropología e Historia
Distrito Federal, México vol. [Link]. 18, enero-abril. 2000.
SERRANO, Ana. Las mujeres como sujetos políticos durante la independencia de la Nueva
Granada. En: memoria y sociedad. Vol. 20, no. 40. (2016)
URIBE, Diego. De las Constituciones de Colombia. Volumen II. Madrid: Editores cultura
Hispánica. 1997.
ZINNY, Antonio. Antonia Santos, heroínas y patriotas americanas. En: Revista de Buenos
Aires. 1868.
CIBERGRAFÍA
CACUA, Antonio. El pensamiento de los criollos en la independencia de la nueva granada.
En: estudios latinoamericanos, No.28-29. Disponible en:
[Link] (2016).
(Consultado: 26, may., 2020)
CACUA, Antonio. El Pensamiento de Los Criollos En La Independencia de La Nueva
Granada. Estudios Latinoamericanos. No. 28-29. 2011, pág. 5. Disponible en:
[Link] 26, oct.,
2020).
Constitución de la monarquía Española, promulgada en Cadiz a 19 de marzo de 1812.
Disponible en: [Link]
(Consultado: 30 jul, 2021).
Constitución de la Republica de Cundinamarca de 1811. Disponible en:
[Link]
25
marzo-de-1811-y-promulgada-el-4-de-abril-de-1811--0/html/008e4dae-82b2-11df-
acc7-002185ce6064_2.html (Consultado: 26 may. 2020).
Constitución de la Republica de Tunja de 1811. Disponible en:
[Link]
(Consultado: 30 jul, 2021).
Constitución de Mariquita 1815. Disponible en: [Link]
[Link]/clp/[Link]/Constitucion/30024929?fn=document-
[Link]$f=templates$3.0 (Consultado: 26 may. 2020).
Constitución de Popayán de 1814. Disponible en: [Link]
visor/proyecto-de-constitucion-para-la-provincia-de-popayan-1814/html/7cce3e08-
252a-451b-aab7-a335df6a60d5_2.html#I_0_ (Consultado: 30 jul, 2021).
Constitución del Estado de Antioquia de 1812. Disponible en:
[Link] (Consultado:
30 jul, 2021)
Constitución del Estado Libre de Neiva de 1815. Disponible en:
[Link]
(Consultado: 30 jul, 2021).
Constitución Política del Estado de Cartagena de Indias 1812. Disponible en:
[Link]
[Link]/clp/[Link]/Constitucion/30022840?fn=document-
[Link]$f=templates$3.0 (consultado: 26 may. 2020).
Definición de prócer. Disponible en: [Link] (Consultado:
12, jun., 2021).
FEIJOO, Benito. Defensa de las mujeres. Teatro Critico Universal. En:
[Link] (Consultado: 28, jun., 2021).
GONZÁLEZ, Judith. Re-imaginando y re-interpretando a las mujeres en la independencia:
historiografía colombiana y género. En: Procesos Históricos. Disponible en:
[Link] (Consultado: 26 may. 2020)
HINCAPIÉ, Alicia. Policarpa Salavarrieta “la pola”. En: Academia de Historia de
Cundinamarca. Disponible en: [Link]
(Consultado: 22, oct., 2020).
26
José de Gálvez, En: Real Academia Historia. Disponible en:
[Link] (Consultado: 26, may,
2020).
Juan Francisco Gutiérrez de Piñeres. Disponible en:
[Link] (Consultado: 26,
may, 2020).
LONDOÑO, Patricia. Educación femenina en Colombia, 1780-1880. En: Publicaciones
Banco de la República. Disponible en:
[Link]
0/2026 (Consultado: 09. Sept. 2021)
QUINTERO, Inés. Las mujeres en la independencia: ¿heroínas o transgresoras? El caso de
Manuela Sáenz. En: Mujeres y naciones de América Latina. Problemas de inclusión
y exclusión. Disponible en: [Link]
[Link]/receive/riai_mods_00002414 (Consultado: 26, may, 2020).
Reglamento para el Gobierno Provisorio de la Provincia de Pamplona 1815. Disponible
en: [Link] (Consultado: 26
may. 2020)

27

También podría gustarte