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La Religión en El Antiguo Egipto: Análisis Desde Cuatro Textos Teóricos

El trabajo analiza cuatro textos sobre la religión en el Antiguo Egipto, explorando la divinidad desde diferentes perspectivas. Cada autor, con su enfoque único, aborda aspectos como la simbología, los rituales, las deidades y la escritura, formando un corpus que refleja la complejidad de las creencias egipcias. La investigación destaca la interconexión entre la magia y la religión, sugiriendo que los descubrimientos futuros en Egipto seguirán estando vinculados a estas prácticas espirituales.

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La Religión en El Antiguo Egipto: Análisis Desde Cuatro Textos Teóricos

El trabajo analiza cuatro textos sobre la religión en el Antiguo Egipto, explorando la divinidad desde diferentes perspectivas. Cada autor, con su enfoque único, aborda aspectos como la simbología, los rituales, las deidades y la escritura, formando un corpus que refleja la complejidad de las creencias egipcias. La investigación destaca la interconexión entre la magia y la religión, sugiriendo que los descubrimientos futuros en Egipto seguirán estando vinculados a estas prácticas espirituales.

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La religión en el Antiguo

Egipto: análisis desde


cuatro textos teóricos
P1

Por: Miguel Egido Cortés

Fundamentación religiosa del Egipto


faraónico

1er Semestre – Curso 2023/24

Máster en Mediterráneo Antiguo


I. Introducción
El presente trabajo consiste en la redacción de un texto de síntesis sobre cuatro textos
teóricos-científicos que abordan el concepto de divinidad en el Antiguo Egipto. Por
tanto, se recogerán las ideas principales de cada texto y se analizará la transversalidad
que puedan alcanzar los puntos clave de cada escrito ente sí.
Los textos para analizar, en el mismo orden, son: “Las creencias religiosas en contexto”
de Josep Cervelló, el cual pertenece al libro Antropología de la religión (2003);
“Antropología en el Egipto faraónico” de Philippe Derchain para el libro Diccionario
de las mitologías I: Desde la Prehistoria hasta la civilización egipcia (1996); “Divinity
and deities in Ancient Egypt” de David P. Silverman en el libro Religion in Ancient
Egypt, Gods, Myths, and Personal Practice (1991), y el artículo de Erik Hornung “Los
términos egipcios para designar la divinidad y su utilización” para el libro, El uno y los
múltiples. Concepciones egipcias de la divinidad (2021).
Los cuatro autores, pese a compartir la formación académica en Historia y tener un
Doctorado en egiptología, pertenecen a disciplinas diferentes. David P. Silverman
(1944), aborda los estudios sobre el Egipto antiguo desde la arqueología y la
interpretación religiosa de los hallazgos; cuenta con excavaciones en Bersheh y
Saqqara, y es curador principal de la sección egipcia del Museo de Arqueología y
Antropología de la Universidad de Pensilvania. Philippe Derchain (1926 – 2012), por el
contrario, no se dedicó al trabajo de campo, pero sí se especializó en literatura y en
simbología religiosa egipcia. De igual forma que Josep Cervelló (1961) y Erik Hornung
(1933 – 2022), ambos estudiosos de las divinidades y la religiosidad del antiguo Egipto,
aunque, el primero, más enfocado hacia la literatura, la escritura jeroglífica y la cultura,
y, el segundo, más orientado hacia la cosmovisión egipcia. Por lo tanto, los cuatro
autores son expertos en el Egipto Antiguo y en la religión egipcia, pero, en sus discursos
se aprecian prismas diferentes de análisis debido a las diferentes trayectorias
académicas y profesionales de las que procede cada autor.

II. Análisis
El primer texto, “Las creencias religiosas en contexto” de Josep Cervelló para el libro
Antropología de la religión (2003), analiza las creencias religiosas egipcias desde la
metáfora del símbolo “Aire”. El aire es un espacio invisible donde emerge la visión
religiosa egipcia. En palabras de Josep Cervelló:
[…] el aire está asociado al aliento vital y al verbo divino y, en consecuencia, al
mundo de la cosmogonía, de la cosmología y de la antropología. Es, asimismo,
el elemento que separa el cielo y la tierra, y que configura una franja cósmica
donde se levantan montañas, santuarios y ciudades que unen las regiones
superiores e inferiores del universo. Es, finalmente, un “símbolo sensible de la
vida invisible”, el “medio” en el que habitan los seres invisibles, desde Dios o
los dioses supremos hasta toda una jerarquía de entidades metafísicas (Cervelló,
2003, pág. 178).
Toda esta simbología natural, Josep Cervelló la utiliza para canalizar el análisis sobre
cómo se configuró la religión egipcia. Lo que hay entre el cielo y la tierra, el aire, es un
espacio que se configura como nexo entre dos mundos.
El segundo texto, “Antropología en el Egipto faraónico” de Philippe Derchain para el
libro Diccionario de las mitologías I: Desde la Prehistoria hasta la civilización egipcia
(1996), precisamente se refiere a cómo el ser humano se comprende e interactúa dentro
de esos espacios de los que hablaba Josep Cervelló. Concretamente, Derchain se centra
en los rituales, sus procesos y sus lugares, para analizar cómo el egipcio antiguo se
comunicaba y se concebía dentro de la cosmología egipcia; el ritual es, dentro de los
mundos que menciona Josep Cervelló, un espacio donde lo espiritual se materializa para
que pueda darse una comunicación entre planos. En palabras de Philippe Derchain:
“Hablando en general, llegamos a la constatación de que toda actividad real adquiere un
carácter ritual, puesto que el soberano se halla en el punto de contacto entre lo real y lo
imaginario, como ya hemos observado” (Derchain, 1996, pág. 436). El ritual es, en una
cosmovisión dualista, un espacio donde materializar y conectar lo espiritual con el
mundo terrenal del Egipto antiguo; en vida o tras la muerte, el ritual, a modo de acto o
de escritura, supone el nexo entre la divinidad y lo humano.
El tercer texto, “Divinity and deities in Ancient Egypt” de David P. Silverman en el
libro Religion in Ancient Egypt, Gods, Myths, and Personal Practice (1991), versa sobre
las identidades y asociaciones de muchas deidades de la religión del antiguo Egipto;
incluidas criaturas híbridas con cabezas de animales y cuerpos humanos. Silverman
afirma que desarrollar el concepto de lo divino en el antiguo Egipto no es una tarea
sencilla de determinar, pues lo egipcios no tenían un libro sagrado (como son la Biblio y
el Corán) y sus creencias eran fluidas; no tenían un corpus mitológico compacto y
delimitado. Sin embargo, Silverman sugiere que lo divino fue originalmente concebido
en función a su relación con el mundo, es decir, en relación con los fenómenos
naturales. Continúa la estructuración del mundo de Josep Cervelló y profundiza en el
análisis de Derchain postulando que las divinidades se asocian al mundo que rodea a los
antiguos egipcios. En palabras de Silverman:
Nevertheless, it seems appropriate to speculate that the divine was originally
conceived of rather amorphously and that it gradually carne to be envisioned in
its relation to the world, that is, in relation to natural phenomena. By moving the
divine from a more abstract level, or perhaps even a transcendent one, to a more
concrete stage, humans could make it more recognizable (Silverman, 1991, pág.
12).
Los antiguos egipcios documentaron sus creencias en varias colecciones de obras.
También, produjeron artefactos religiosos y papiros ilustrados que pueden proporcionar
información adicional. En general, los textos religiosos, pese a que nunca definieron la
mitología egipcia, son fundamentales para el estudio de su religión.
El cuarto y último texto, “Los términos egipcios para designar la divinidad y su
utilización” para el libro, El uno y los múltiples. Concepciones egipcias de la divinidad
(2021) de Erik Hornung, se centra en la escritura y en la forma por la cual los antiguos
egipcios plasmaban su concepción de lo divino y todo lo relacionado con la religión
sobre el papiro. El texto discute sobre el significado de la palabra “ntr” en la religión
egipcia y cómo ha evolucionado. La hipótesis principal es que su significado es
ambiguo e indefinido, y que se ha utilizado para referirse tanto a dioses individuales
como al concepto de divinidad en sí mismo (Hornung, 2021, pág. 42). En general, todo
el texto de Hornung se centra en cómo se utiliza la palabra “dios” y cómo fue escrita; en
la terminología egipcia para referirse a los dioses. Por ejemplo, en el caso de la diosa
Neith, se cree que su nombre se utilizó en los primeros tiempos para referirse a la
divinidad en general, pero, más adelante, se convirtió en el nombre de una diosa
específica (Hornung, 2021, pág. 47).
En general, pese a que los cuatro textos no están conectados, juntos forman un corpus
que analiza desde distintos prismas la religión en el Antiguo Egipto. Cervelló configura
una serie de espacios terrenales por los cuales los antiguos egipcios percibían el mundo
y sus divinidad. Así, Philippe Derchain estudia la manera por lo cual los egipcios
interactuaban con este mundo; mediante rituales que conectaban el mundo terrenal con
las creencias divinas. Y, posteriormente, Silverman termina el análisis afirmando que
toda esta concepción del espacio y la forma litúrgica que los antiguos egipcios tenían
para comunicarse con el más allá, se explica porque lo divino fue originalmente
concebido en función a su relación con el mundo, es decir, en relación con los
fenómenos naturales. Por ello, estos tres textos suponen un análisis escalonado de la
cosmovisión egipcia. Finalmente, concluye Erik Hornung con un estudio sobre cómo
todas estas prácticas y creencias eran plasmadas en la cultura escrita egipcia.
Los materiales que hoy día tenemos sobre el estudio de religión en el Antiguo Egipto,
como nombres mágicos, hechizos, fórmulas, imágenes, figuras, amuletos y demás
ceremonias acompañadas de palabras de poder (hekau)., nos hablan claramente de la
intención por comunicarse con un “más allá” por parte de los egipcios. Estas creencias
marcaron su mentalidad, y crearon un culto al Poder o a poderes divinos. Se tiene
constancia de esta magia (heka) desde la época de los moradores predinásticos. Los
prehistóricos de Egipto creían que la tierra, el mundo de los muertos, el aire y el cielo
estaban habitados por incontables seres, tanto visibles como invisibles, que podían ser
amistosos u hostiles para el hombre; era una cosmovisión creada a partir del espacio
natural que abarcaban los egipcios. También, la magia era una de las fuerzas utilizadas
por el creador (Ptah, posteriormente) para hacer el mundo. A través de heka, las
acciones simbólicas podían tener efectos prácticos: desde un amuleto hasta recitar unas
palabras podía repercutir en las personas. Estos seres que habitaban con el hombre eran
de apariencia semejante a la de los mismos, incluso muchos de ellos llegaban a tener
defectos, sentimientos, debilidades, etc. El favor de estos seres se podía obtener
mediante ofrendas, adulación y halago: mediante los rituales que analiza Derchain. Por
ende, la creencia mágica en Egipto es más antigua que la misma creencia en Dios. En
esta época primigenia, el culto era altamente espiritual, con un origen en costumbres
supersticiosas que datan de un período en que las mentes de los egipcios no concebían a
Dios (Jacq, 1999, pág. 18).
Se sobreentiende que, hasta el uso del signo como expresión (jeroglíficos), a la hora de
representar a Dios (hacha), pueda indicar que esta herramienta se empleara de algún
modo en una ceremonia mágico/religiosa en tiempos prehistóricos o predinásticos
(Wallis, 2005, pág. 13). Sea como fuere, es casi seguro que la magia y la religión
egipcia se desarrollaron una junto a la otra.
Por los libros que tenemos, sabemos del enorme poder que poseía un sacerdote o un
hombre que fuera experto en el conocimiento y funcionamiento de la magia/religión.
Este podía curar enfermos, expulsar espíritus malignos, devolver la vida a los muertos,
etc. Todo esto, dejando a un lado escritos, figuras, amuletos, y demás objetos, se podía
conseguir a través del poder de la palabra. La naturaleza inanimada obedecía asimismo
a estas palabras de poder. No solo eso, sino que los egipcios creían poder ordenar a sus
dioses cualquier hazaña o súplica y estos debían obedecer al haber escuchado ciertas
palabras de poder. La distancia era ilimitada, y a estas palabras se le podían sumar otros
objetos de poder como cayados o amuletos. De hecho, cada hombre, mujer o niño de
Egipto que pudiera permitírselo, portaba algún amuleto o talismán.
La antigüedad de estas creencias se remonta a tiempos anteriores a Moisés. En el Papiro
Westcar, en la historia relatada por Baiu-f-Ra al rey Khufu (Keops), ya se nos muestra
como, por orden del hombre al Dios mediante palabras de poder, se llegan a separar las
aguas. El sacerdote mágico Tchatcha-em-ankh (kher heb), logró intercalar las aguas de
un lago cercano para encontrar un objeto perdido en el fondo de estas. Se cree que este
relato pudo influir en la posterior hazaña de Moisés.
Se llegó a considerar Egipto, no solo como la cuna de la civilización, sino también
como el inicio de los saberes místicos. Entre griegos y romanos se tenía un gran respeto
por la sabiduría y poderes mágicos egipcios. Tal era así que los grandes pensadores
griegos llegaron a denominar a Egipto como “el origen de la “magia negra” y “magia
blanca”. Esto influyó en obras clásicas como las Metamorfosis de Apuleyo, donde el
profeta Zaclas devuelve la vida a un difunto por medio de oraciones y rituales de “abrir
la boca”.
Siguiendo con el Papiro de Westcar, en otro de los relatos, un hijo de Khufu, Herutataf,
hizo llamar a un mago sabedor del número de aptet del santuario de Tot, de nombre
Teta. A este le trajeron diferentes animales sagrados como un ave khet-aa, un ganso e
incluso un buey. Se les cortó la cabeza a los diferentes animales para que Teta, al
pronunciar ciertas palabras de poder, el cuerpo empezara a unirse de nuevo con las
cabezas de los animales, devolviendo la vida a estos. El mago Teta, dirigiéndose al rey
Khufu, dice: “Oh Príncipe, el que es llamado acude; y puesto que me habéis llamado,
mirad, aquí estoy” (Wallis, 2005, pág. 20). Incluso con un elemento cotidiano como el
acto de llamar a alguien a que acuda a la morada real, se otorga un toque mágico al
resaltar el poder de la palabra para que este pueda ir a hacer presencia. Sería un símil de
los posteriormente actos mágicos.

III. Conclusiones
Los cuatro textos analizados, pese a que no están conectados, juntos forman un corpus
que analiza desde distintos prismas la religión en el Antiguo Egipto. Así, todos los
autores abordan la religión egipcia desde distintos puntos de vista: desde la naturaleza,
la escritura, los rituales o el propio mundo que rodea a los egipcios. Por ello, cada nuevo
descubrimiento en Egipto, como el famoso Huevo de Avestruz en el que están talladas
las tres pirámides de Guiza (el cual data mucho tiempo antes de la construcción de
estas), o el reciente descubrimiento de una momia con una lengua de oro en Taposiris
Magna, los cuales muchos creen que esta puede ser Cleopatra, indican que todo lo que
vendrá relacionado a Egipto, está ligado con la magia y su religión. Dejando a un lado si
esta momia pudiera ser Cleopatra, lo que sí está claro es que esa lengua de oro está ahí
para que el difunto pueda comunicarse con los dioses en la otra vida, ya que se creía que
la carne de los dioses era de oro y sus huesos de plata. Por tanto, dejar de hablar de
magia y religión en Egipto, sería dejar de entender todo aquel posible descubrimiento
venidero.

IV. Bibliografía

CERVELLÓ AUTUORI, J. (2003). Aire. Las creencias religiosas en contexto. En E.


Ardevol Piera, Antropología de la religión: Una aproximación interdisciplinar a
las religiones antiguas y contemporáneas. (págs. 71 - 179). Barcelona: UOC.

DERCHAIN, P. (1996). Antropología en el Egipto faraónico. En Y. Bonnefoy,


Diccionario de las mitologías I: Desde la Prehistoria hasta la civilización
egipcia (págs. 383 - 438). Barcelona: Destino.

HORNUNG, E. (2021). Los términos egipcios para designar la divinidad y su utilizacion.


En E. Hornung, El uno y los múltiples. Concepciones egipcias de la divinidad
(págs. 33 - 63). Madrid: Trotta.

JACQ, C. (1999). El saber mágico en el Antiguo Egipto. Barcelona: Círculo de Lectores.

SILVERMAN, D. (1991). Divinity and deities in Ancient Egypt. En B. Shafer, Religion in


Ancient Egypt: Gods, Myths, and Personal Practice (págs. 7 - 58). Londres:
Cornell University Press.

WALLIS BUDGE, E. (2005). La magia egipcia. Barcelona: El Barquero.

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