Benemérita Universidad Autónoma de
Puebla
Materia Antropología de la Alimentación
Facultad Nutrición Clínica
Maestra Robles Galindo Rosario
Alumno Zahir Garcia Tedy
202127039
Tema Síntesis
Fecha de entrega 02-03-2022
Monsanto, la multinacional estadounidense productora de agroquímicos y
biotecnología destinados a la agricultura vuelve a centrar la atención mediática.
Miles de personas se han manifestado en un centenares de ciudades de todo el
mundo como París, Zagreb o México DF este 21 de mayo, durante la “4ª Marcha
contra Monsanto”.
La compañía controla el 90% de las semillas genéticamente modificadas:
variedades de soja, canola y maíz, han sido patentadas por Monsanto. Los
manifestantes han bajado una vez más a las calles acusando a la empresa de
querer “controlar la cadena alimenticia” y de ser uno de los mayores contaminadores
de la industria.
Desde Monsanto, perteneciente a Bayer desde 2018, explican que “el glifosato
inhibe una enzima que es esencial para el crecimiento de las plantas, pero que no
se encuentra en los seres humanos ni en los animales”. Por lo tanto, según la
empresa, no constituye un riesgo para la salud humana.
Sin embargo, en marzo de 2015 la Agencia Internacional para la Investigación sobre
el Cáncer (IARC) perteneciente a la Organización Mundial de la Salud (OMS)
clasificó como categoría 2° al glifosato, es decir, como probablemente cancerígeno
para los seres humanos.
Esta calificación generó gran incertidumbre en torno a la inocuidad, planteada por
la empresa, del componente activo del herbicida más comercializado del planeta en
las últimas décadas, lo que dio lugar a que la Comisión Europea diera a la Autoridad
Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) la tarea de investigar y analizar toda la
documentación disponible sobre el glifosato.
La EFSA llevó a cabo dicha tarea realizada con el fin de obtener sus propias
conclusiones, pero las mismas resultaron ser sospechosamente más complacientes
con el producto. Al menos así lo plantearon quienes se oponen a su uso,
sosteniendo que las grandes presiones comerciales hicieron sentir su peso en los
organismos de control: la EFSA concluyó que "es improbable que el glifosato
plantee un peligro carcinogénico para el ser humano y que las pruebas disponibles
no justificaban la clasificación del glifosato con arreglo al Reglamento de
clasificación, etiquetado y envasado de sustancias químicas (Reglamento CLP)2 en
relación con su potencial carcinógeno".
Por otro lado, la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA)
clasificó el potencial cancerígeno del glifosato en la Categoría E, la más baja de su
escala, declarando "La evidencia de la falta de carcinogenicidad para los seres
humanos".
En Argentina, el SENASA (Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria),
al igual que la EPA y otras agencias a nivel mundial, revisa amplios datos
toxicológicos y ambientales antes de registrar un ingrediente activo, y clasificó al
glifosato como "prácticamente no tóxico".
lejos de encontrar un consenso sobre los efectos nocivos o inocuos del mismo, las
controvertidas posturas y el conflicto continúa y va en aumentoPero, en la vereda
de enfrente, los movimientos sociales, las ONGs comprometidas con el medio
ambiente, partidos políticos y las crecientes denuncias que cayeron sobre Monsanto
y que ahora arrastra Bayer, cuestionan estos informes, muchas veces realizados
por especialistas pagos por la propia empresa, en clara evidencia de al menos cierta
parcialidad en los mismos.
Sin embargo, la licencia del glifosato para su uso en Europa fue renovada en 2017,
sobre lo cual el diputado español Juan López de Uralde, ex miembro del partido
verde de España EQUO y ex director de Greenpeace España, acusó que el texto
sobre dicha extensión de la licencia tiene capítulos enteros copiados textualmente
del dossier de homologación del glifosato enviado por Monsanto a las autoridades
europeas, es decir, que no existió una real revisión científica.
Por esta razón, el Parlamento Europeo encargó una revisión sistemática de todos
los estudios disponibles sobre el riesgo carcinógeno del glifosato, como una manera
de “reforzar la credibilidad del sistema de aprobación de pesticidas en la UE”.
En marzo de 2019, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea dictaminó que la
EFSA debe publicar todos los estudios relacionados con los riesgos cancerígenos
del glifosato, enfatizando en que "existe un interés público prioritario, relativo a la
transparencia, que debe estar por encima de los intereses de Monsanto, Cheminova
y otras empresas, acerca de los estudios sobre riesgos cancerígenos utilizados para
la autorización del glifosato, los cuales no podían hacerse públicos a fin de proteger
sus intereses comerciales.
Por otro lado, la ola de demandas en los Estados Unidos sobre Bayer, que asocian
el uso del herbicida con casos de enfermedades de cáncer, dejan ver que lejos de
encontrar un consenso sobre los efectos nocivos o inocuos del mismo, las
controvertidas posturas y el conflicto continúa y va en aumento.
La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer de la Organización
Mundial de la Salud concluyó en 2015 que la substancia es "probablemente
carcinógena para los humanos" .
Pero la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA, por sus siglas
en inglés) considera que el glifosato es seguro cuando se usa con precaución.
Un estudio de 2016 de los Servicios del Medioambiente de Europa notó una
creciente preocupación por el uso intensivo de glifosato
En 2016, un informe conjunto de la OMS y la ONU determinó que, si bien algunas
investigaciones sugerían "alguna evidencia de una asociación positiva entre la
exposición al glifosato y el riesgo de linfoma no Hodgkin", el único estudio grande
de alta calidad encontrado "no mostró evidencia de una asociación en cualquier
nivel de exposición".
Éste llegó a la conclusión de que "es poco probable que represente un riesgo
carcinogénico para los humanos debido a la exposición a través de la dieta".
Cómo encontraron en cereales restos de glifosato, un herbicida cancerígeno para
la OMS
Un estudio de 2016 de los Servicios del Medioambiente de Europa notó una
creciente preocupación por el uso intensivo de glifosato, pues algunas plantas han
desarrollado resistencia a él, lo que significa que los agricultores tienden a usar aún
más.
La evidencia científica sigue estando lejos de ser concluyente, sin embargo, en 2018
un tribunal en California emitió el primer fallo vinculando Roundup al cáncer,
otorgando a los demandantes una sustancial compensación.
Entre los litigantes se encontraba Dewayne Johnson, quien padecía un cáncer
terminal diagnosticado en 2014. El jardinero utilizó decenas de veces herbicidas con
glifosato de las marcas RangerPro y Roundup, comercializadas por Monsanto en
[Link].
Robles Galindo Rosario. Materiales Didácticos de Antropología de la Alimentación.
Tema 7. Monsanto (Temas Libres). Primavera 2022. Benemérita Universidad
Autónoma de Puebla, Facultad de Medicina, Licenciatura en Nutrición Clínica.