Modulo 5
Modulo 5
facultad. Profesor provisional de las cátedras «derecho 1» e «instrucción cívica» ambos en el año
2001.
«Nos los representantes de la Nación Argentina, reunidos en Congreso General Constituyente, por
«Artículo 1º: La Nación Argentina adopta para su gobierno la forma representativa republicana
Derecho federal
El derecho federal es el conjunto de principios y normas jurídicas que regulan las relaciones entre
el gobierno nacional y las provincias, y de éstas entre sí. En el territorio argentino coexisten dos
clases de autoridades: las provinciales, con jurisdicción -cada una- en su propio territorio y una
autoridad federal, con jurisdicción en todo el territorio de la Nación.
La Nación
El concepto de Nación ha sido estudiado para hacer cabalgar sobre él, la repartición de fronteras
público llamado de las nacionalidades. Como dice Burdeau (Tratado de la Ciencia Política, París,
1967), «la Nación tiene su origen en un sentimiento de solidaridad entre personas de una
agrupación humana que los hace vivir juntos». Los elementos determinantes de esa voluntad son:
la raza, la lengua, la religión y las tradiciones comunes. La resultante de todos estos vínculos de
medida en que él consulta el provenir. A menudo, el ayer no existe para él como fundamento de
aquello de lo cual mañana será hecho. Cada día el hombre cumple su esfuerzo que se inscribirá en
el tiempo; el beneficio más cierto para él, de la existencia del cuerpo nacional, es que no aborda
solo el futuro del cual espera el premio de su esfuerzo. Gracias a su integración en la comunidad
cuanto más siente afirmarse en él el sentido nacional es más segura la hipoteca que toma sobre
el porvenir».
Nación y Estado
Por su parte, el Estado es la sociedad civil organizada políticamente por un sistema jurídico, con
asiento sobre una estructura territorial determinada. Según la definición más tradicional es «la
El nexo -o vínculo- entre dichos elementos materiales y el elemento formal, se entabla mediante
una Ley Fundamental (Constitución), que establece la organización jurídico-política del Estado
El Estado es un poder de derecho. Con esto se quiere significar que el poder público es la fuerza
social destinada a imponer comportamientos humanos en las direcciones que fija quién lo
ejerce efectivamente. Ejercer el poder significa tener facultades de coacción, lo que lleva
Ferdinand Lassalle decía, en 1862, (¿Qué es una Constitución?), que: «Los problemas
Constitución de un país sólo reside en los factores reales y efectivos de poder que en ese país
rigen; y las Constituciones escritas no tiene valor ni son duraderas más que cuando dan
gubernativos de una comunidad política soberana, de cómo están distribuidas las funciones de
tales poderes, de cuál es el sector social dominante en la comunidad política y de cuál es el fin
social dominante».
Gobierno y Estado
En el lenguaje común, los vocablos «Estado» y «Gobierno» suelen ser utilizados como sinónimos,
estrechamente vinculadas.
El Estado es una especie moderna del género que es la organización política global. Abarca
individuos y grupos sociales que están sujetos, de manera directa y excluyente, al poder político de
El gobierno ejerce ese poder político dentro del Estado, ya sea legislando, ejecutando leyes,
de los diversos estamentos gubernamentales a las reglas jurídicas que regulan el ejercicio de dicho
«Estado de Derecho».
coexistencia de dos órdenes autónomos de gobierno, cada uno de ellos, con su propia esfera
de competencias.
La Nación y cada una de las provincias, que conforman el Estado nacional, como la Corte Suprema
de Justicia ha tenido oportunidad de afirmarlo más de una vez, es una «unión indestructible de
Cada uno de esos «Estados indestructibles» se conforma con tres elementos: gobierno, población y
territorio, existiendo sólo superposición entre el Estado federal y los Estados particulares, pero no
de éstos entre sí: cada Estado particular, a través de sus órganos de gobierno, sólo puede legislar
El art. 1º de la Constitución Nacional («La Nación Argentina adopta para su gobierno la forma
de Estado y de Gobierno de nuestra Nación, sin crear derechos subjetivos para las personas, pero
garantías constitucionales.
Es así, que pueden alegarse las demarcaciones de competencias del Estado federal, los principios y
El Estado Federal supone la existencia de más de un centro territorial con capacidad normativa, en
el que se equilibran la unidad de un solo Estado (Nación) con la pluralidad y autonomía de muchos
otros (provincias).
DIVISIÓN DE PODERES
La división de poderes responde a la ideología de seguridad y control que organiza toda una
estructura de contención del poder para proteger a los hombres en su libertad y sus derechos. Se
individuos.
Así, el poder del estado se divide en tres órganos: Poder Ejecutivo, Poder Legislativo y Poder
Judicial.
ESTRUCTURA ORGÁNICA
El Poder Ejecutivo
las leyes.
carácter legislativo.
Nombra los magistrados de la Corte Suprema con acuerdo del Senado por 2/3 de sus
votos.
Nombra a los demás jueces inferiores en base a una terna del Consejo de la
internacionales.
Es comandante de todas las fuerzas militares del país. Provee los empleos militares y
Declara el estado de sitio en caso de ataque exterior por un término limitado con
del Congreso.
A partir de la reforma constitucional de 1994, se intentó limitar el poder del Poder Ejecutivo a
Esta figura es muy diferente de la del «Primer Ministro», de sistemas como el británico, por su
fuerte dependencia con el Presidente de la Nación. Tampoco depende, como aquel, del voto de
confianza del Parlamento, aunque puede ser interpelado por el Congreso Nacional e, incluso, ser
removido por este por el voto de la mayoría absoluta de la totalidad de los miembros de cualquiera
de las Cámaras.
Teóricamente, el poder es ejercido por el Presidente de la Nación, mientras que el Jefe de Gabinete
La Constitución Nacional exige, para ser presidente, haber nacido en el territorio de la República o,
habiendo nacido en país extranjero, ser hijo de ciudadano nativo, haber sido ciudadano de la
Nación por 6 años y tener 30 años cumplidos (art. 89, Constitución Nacional). Se exigen los
Dura en sus funciones cuatro años y puede ser reelegido durante un solo
período consecutivo.
El presidente elige al Jefe y a su Gabinete de Ministros, que tienen a su cargo el despacho de los
negocios de la Nación, y son quienes refrendan y legalizan los actos del presidente por medio de su
Son funciones del Jefe de Gabinete, ejercer la administración general del país, efectuar los
ausencia del presidente, enviar al Congreso las leyes de Presupuesto y de Ministerios, previo
tratamiento en Gabinete y aprobación por el presidente, hacer recaudar las rentas de la Nación y
El Poder Legislativo
Es ejercido por el Congreso Nacional. El mismo está compuesto por dos cámaras, una de Diputados
y otra de Senadores.
a. Cámara de Diputados
Para ser diputado se requiere haber cumplido 25 años, tener cuatro años de ciudadanía en ejercicio
y ser natural de la provincia que lo elija o con dos años de residencia inmediata en ella. Duran en
su cargo cuatro años, pudiendo ser reelectos sin restricción de cantidad de períodos. La Cámara se
Los Senadores representan directamente a las provincias y son expresión del sistema federal
adoptado por la Constitución Nacional. Cada provincia, sin importar su extensión o población, se
Los Senadores son elegidos en forma directa por el pueblo de cada provincia. Corresponden dos
bancas al partido político que obtenga el mayor número de votos y la restante al que le siga en
número de votos.
Para ser Senador Nacional se exige tener una edad mínima de 30 años, haber sido ciudadano de la
Nación durante seis y ser natural de la provincia que lo elija o con dos años de residencia
inmediata en ella. Duran seis años en sus cargos, pudiendo ser también reelectos en forma
indefinida. La Cámara se renueva por tercios de los distritos electorales cada dos años. Esta
que son uniformes en todo el país. Recordemos que por el federalismo, se encuentra
a nivel interno.
directas por tiempo indeterminado siempre que la defensa, seguridad o bien general del
país lo requieran.
tiempo determinado.
moneda.
m. Dicta los códigos de fondo (civil, comercial, penal, de minería, de trabajo y seguridad
social), los que son de aplicación en todo el territorio de la República, y son aplicados por
s. Provee todo lo conducente a la prosperidad del país, al adelanto y bienestar de todas las
provincias.
y. Dictar la legislación necesaria para poner en ejercicio todos los poderes del Estado.
El Poder Judicial
Es ejercido por la Corte Suprema de la Nación y por los demás tribunales inferiores que el
Congreso establezca. Es el encargado de juzgar el cumplimiento de las leyes.
representantes de los órganos políticos resultantes de la elección popular, de los jueces, de los
selección de los jueces. De los candidatos seleccionados por concurso público, emite una propuesta
por ternas vinculantes entre los cuales el Congreso Nacional elige a los magistrados.
conocimiento y la decisión sobre todas las causas que versen sobre puntos regidos por la CN y por
las leyes de la Nación, y por los tratados con naciones extranjeras, y de las causas
la Nación sea parte, de las causas entre dos o más provincias, entre una provincia y vecinos de
otra, entre vecinos de diferentes provincias, y entre una provincia o sus vecinos contra un estado o
ciudadano extranjero.
Pirámide normativa
En nuestro país, por razón del sistema federal adoptado por la constitución política, conviven dos
que proviene de la potestad legislativa de cada provincia. Para evitar fricciones, la Constitución
Nacional ha deslindado las competencias propias de uno y otro poder público. Asimismo, las
normas se escalonan en un orden jerárquico. La violación de esta jerarquía será invalidante de las
misma fuerza que tiene la Constitución misma. Los tratados son, por regla, sancionados
4. Decretos Reglamentarios. El Poder Ejecutivo Nacional tiene facultades para dictar los
decretos reglamentarios de las leyes y códigos nacionales, así como en otras materias no
delegadas. Los poderes ejecutivos provinciales, a su vez, dictan las reglamentaciones de las
respectivas constituciones.
de cada provincia.
miembros de una comunidad social, con la convicción de que corresponde a una necesidad
jurídica. Son fuentes jurídicas en la medida en que reglen materias no regladas legalmente.
Así, el Estado Federal, si bien es una unidad estatal, se compone de muchos estados menores
Se organiza una dualidad de poderes: la del Estado Federal o «Nacional» y la de las provincias.
Estas últimas autónomas, si bien no «soberanas». Las provincias son históricamente preexistentes
al Estado Federal.
a. Relaciones de Subordinación
locales (provinciales) al ordenamiento federal (nacional), para que las partes sean congruentes con
estructuras de lineamiento, que deben ser acatadas por las constituciones provinciales. Así, por
representativo y republicano, además del respeto a las garantías y derechos sostenidos por ella. Se
representantes por las provincias en el Senado de la Nación, que simboliza el equilibrio de las
de la Nación.
c. Relaciones de Coordinación
Delimita las competencias propias del Estado Federal y de las provincias. La Constitución Nacional
En nuestro país, por razones históricas, la Constitución Nacional se acoge al sistema según el cual,
las provincias conservan todo el poder que no hayan delegado, expresamente, en la misma al
Estados Provinciales
La República Argentina es un Estado Federal constituído por veintitrés provincias y una Ciudad
Autónoma. Cada provincia tiene competencias legislativas en los términos establecidos en sus
El Poder Ejecutivo de cada provincia es ejercido por el gobernador electo por los habitantes. Entre
sus atribuciones se encuentra hacer cumplir la Constitución y las leyes de la Nación. De ahí que la
Constitución Nacional se refiera a ellos como agentes naturales del gobierno federal. El Poder
Legislativo provincial es ejercido por la correspondiente legislatura provincial, que puede ser
unicameral o bicameral.
Cada provincia está dividida en departamentos, salvo la de Buenos Aires, donde reciben la
Las localidades que superan un cierto número de habitantes -o por declararlo una ley provincial- se
denominan municipios. Están gobernadas por una municipalidad cuya rama ejecutiva es ejercida
por el intendente (o viceintendente), elegido por sufragio universal directo. La vertiente legislativa,
con potestad para la sanción de Ordenanzas Municipales, es ejercida por un Concejo Deliberante,
cuyo número de concejales se determina en función del número de habitantes del municipio,
El resto de localidades, que cumplan requisitos mínimos tales como la existencia de casco urbano,
por ejemplo, podrán ser gobernadas por una Comisión de Fomento que constará de un presidente
y varios vocales.
En ambos casos, se establecerán los límites del ejido municipal que será gobernado por la
municipalidad o la comisión.
torno del principio de supremacía, consagrado en su art. 31. Dicho de otro modo, la Constitución
normativo. Dado que la República Argentina se constituyó como Estado Federal, esa primacía
constitucionalidad. A más, el referido art. 31 ordenó la jerarquía de fuentes hacia adentro del
Nacional, las leyes de la Nación que en su consecuencia se dicten por el Congreso y los tratados
Producto del liberalismo clásico, la Constitución histórica constituyó al Estado sobre la nación
independiente de ellos –es decir, soberano– para tomar sus propias decisiones en el orden interno.
Sin embargo, esa organización estatal, que se creó en 1853, ubicó en la comunidad internacional a
un país –la República Argentina– de puertas abiertas, desestimando posiciones aislacionistas. Los
Constitución a todos los hombres del mundo que quisieran habitar el suelo argentino; en el
fomento de la inmigración –arts. 25 y 67, inc. 16 (hoy 75, inc. 18), en la declaración de derechos
reconocida a los habitantes (art. 14) y en la igualdad expresa deparada a los extranjeros (art. 20).
El modelo trazado se completó con la manda al gobierno federal para que éste afianzara sus
relaciones de paz y comercio con las potencias extranjeras, por medio de tratados que estén en
conformidad con los principios de derecho público establecidos en la Constitución (art. 27) y con el
expreso reconocimiento del derecho de gentes (art. 102, hoy art. 118).
obligación de celebrar acuerdos con los otros estados, pero respetando siempre los principios del
derecho público de la Constitución Nacional. En consecuencia, los tratados celebrados por el Estado
argentino quedaban sujetos al eventual control de constitucionalidad, ejercido por el Poder Judicial.
La modificación o pugna con algún principio, declaración, derecho o atribución estatal mediante las
Nacional, ya que introduciría cambios en la Ley Suprema al margen del procedimiento y los
Por otro lado, la reforma de 1994 resolvió el antiguo problema del orden jerárquico entre leyes y
tratados, al disponer que todos éstos y los concordatos «tienen jerarquía superior a las leyes».
Sobre el punto, la referida enmienda siguió en un todo la doctrina del precedente «Ekmekdjian c/
Sofovich» establecido por la Corte Suprema en 1992, y en el que también sostuvo que el art. 27
de la Convención de Viena obliga a los estados parte a no invocar el derecho interno para incumplir
las obligaciones contraídas en virtud de la celebración de un tratado. Esta doctrina fue desarrollada
más tarde en «Fibraca Constructora SCA». En este fallo, el Tribunal dijo que la necesaria aplicación
del art. 27 de la Convención de Viena impone a los órganos del Estado argentino –una vez
asegurados los principios de derecho público constitucionales– asignar primacía a los tratados ante
a las leyes».
De acuerdo con las reglas de la Constitución histórica de 1853, la atribución para celebrar tratados
A pesar de que esa competencia se mantuvo en el ámbito del gobierno central, en virtud del art.
124 introducido en 1994, las provincias asumieron – »se reservaron», para emplear el término
técnico– la competencia para celebrar tratados, por cierto, acotada y ejercida con conocimiento del
Congreso Nacional. El alcance de ese conocimiento que debe tener el Poder Legislativo depende del
tipo de tratado que hayan celebrado las provincias y, al firmar esas convenciones, los estados
locales no deben comprometer la política exterior del Estado Nacional, afectar las facultades
de 1994 en el sistema de fuentes del derecho argentino, en las relaciones de poder, en el alcance
de los derechos de las personas y en las responsabilidades internacionales del Estado por violación
de los derechos humanos, provino del art. 75, inc. 22 de la Constitución Nacional. Esta norma
del derecho internacional por sobre la Constitución. De ese modo, el principio del art. 27 de la Ley
Suprema mantuvo su plena eficacia y exigencia de subordinación de los demás tratados al derecho
público argentino.
El proceso de cambio conceptual hacia un federalismo cooperativo fue lento y se vio finalmente
plasmado en la reforma constitucional de 1994, que tuvo entre sus objetivos el «fortalecimiento
del federalismo», así como en las reformas provinciales que precedieron y que acompañaron a ésta.
Pero a pesar de las normas constitucionales, en la práctica continúa observándose una gran
de la gran cantidad de servicios, gastos y funciones que el Estado federal transfirió sin su
contrapartida presupuestaria.
En ese sentido, también la descentralización territorial aparece como uno de los principios
fundamentales de la Constitución, que tiene por objetivo la conformación de una sola unidad
Es menester recordar que más allá de la adopción de la forma federal de Estado, el territorio
nacional se conformó como un solo mercado, diseñando todo un modelo que incluyó la libre
nacionales.
En los países federales como la Argentina, se trata más bien de reconocer poder de decisión a
las provincias y municipios, recogiendo toda una tendencia y evolución del derecho público
provincial. Tener clara esa diferencia hará que no se distorsionen los principios incorporados a la
ley fundamental.
económico y social, que recoge una tendencia genuina y espontánea en sentido ascendente
desde las propias unidades políticas preexistentes, de modo tal que algunas regiones como el NOA,
el NEA y la Región Patagónica han ido adquiriendo una identidad que muchas veces se traduce en
la gestión de intereses comunes y en una prioridad de los temas regionales por sobre los
debates parlamentarios.
El principio es que las provincias conservan los poderes no delegados. De ese modo, la
extranjeros y la explotación de sus ríos, por leyes protectoras de estos fines, y con sus recursos
propios.
como una tendencia instrumental que favorece la autogestión y el autogobierno, pero sin
perder de vista que sólo el federalismo responderá a una concepción auténtica y fortalecida si se
origina en la misma base de la convivencia social y en las unidades políticas que lo sustentan.
adecuado para preservar los nuevos derechos o derechos de tercera generación. Así como los
EN ARGENTINA
En Argentina, desde fines de la década del 80 hasta nuestros días, la atribución de mayores
márgenes de acción para las provincias y regiones se ha utilizado para proponer y actuar iniciativas
que, algunas veces, complementan el accionar de los estados centrales y, otras, abren caminos
innovadores.
De una comparación de las capacidades externas de los entes subnacionales, surge la convicción
de que el «poder externo» otorgado a los mismos, al desligar de los principios fundamentales que
Las transformaciones que han tenido lugar en el escenario mundial, la aparición de nuevos actores
que interactúan en forma novedosa con el Estado - Nación y la fuerza renovada de los actores
mayores márgenes de acción en la gestión de las relaciones internacionales para las provincias y
algunas de ellas los han utilizado para proponer actividades, muchas veces complementarias y
relaciones entre éstos y los viejos protagonistas en el escenario internacional, también tiene sus
consecuencias sobre el ordenamiento interno de la República Argentina y el rol que las provincias
centralismo de Buenos Aires se impone, sin que esto sirva para poder evitar las guerras civiles y
los levantamientos de los caudillos. Recién la generación del ‘80, con su política de «paz y
crucial para la inserción internacional elegida: proveedora de alimentos y materias primas a las
temprano. El gasto público creció cuatro veces en los años que van desde 1916 a 1930, con un
fuerte aumento del número de empleados del gobierno federal. Esto se profundiza durante los años
sucesivos hasta que en la década de los ‘70 y ’80, el proceso centralizador y estatizante comienza
todas las propuestas de cambio, pero los resultados son escasos en cuanto a reducción del gasto
territorio nacional.
Durante la última parte de la década del ‘80 y la primera de la del ’90, se han llevado a cabo, en
modificó las relaciones entre el Estado nacional, las provincias y las comunas. Era necesario un
cambio en la distribución de roles entre el Estado nacional y los Estados provinciales para hacerla
más eficiente y equilibrada. En la Argentina estos cambios comienzan, apenas perceptibles, en los
últimos años del gobierno de Alfonsín y se intensifican durante la primera presidencia de Menem,
política exterior.
Es así que el federalismo incorpora nuevos elementos a las relaciones exteriores. Un Estado
Federal como la Argentina no puede ignorar que las provincias pueden transformarse en actores
internacionales dentro de las competencias que le son propias. Inclusive, pueden llegar a ciertos
función del gobierno federal en estos casos debe ser la coordinación y asesoramiento, para evitar
que estas acciones sean contrarias a la política exterior o estén fuera de las competencias de los
gobiernos provinciales.
al gobierno federal. De esta manera en ella se estipula la actividad del Congreso en materia de
internacionales una competencia delegada por las provincias al gobierno federal en el art. 126
(antiguo 108) cuando establece: «Las provincias no ejercen el poder delegado a la Nación ....no
pueden celebrar tratados parciales de carácter político» pero sí pueden «celebrar tratados parciales
para fines de administración de justicia, de intereses económicos y trabajos de utilidad común con
internacionales que puede concluir el gobierno federal, referidos a temas políticos como los de paz,
de alianza o de límites y los que regulan aspectos generales de la vida entre dos estados. Los
tratados parciales son aquellos «para fines de administración de justicia, de intereses económicos y
trabajos de utilidad común» (art. 125) que las provincias pueden firmar, siempre que no tuvieran
carácter político (art. 126). La gestión de las facultades que las provincias se han reservado y las
que tienen conjuntamente con el gobierno federal pueden desbordar la jurisdicción interna y
traducirse en el ámbito internacional, sin por ello usurpar las facultades del gobierno federal. El
contratación de bienes y servicios está dentro de esas facultades de las provincias y nada obsta
tampoco a que promuevan su turismo o sus productos en el exterior. El régimen elegido reconoce
definitiva, las provincias argentinas tienen capacidad de gestión internacional siempre que no sea
Según los artículos 124 y 125, las provincias pueden crear regiones para el desarrollo económico-
social e instituir los órganos que se necesitan para gestionar tales organismos. Para ejercer esta
capacidad, no necesitarán la aprobación previa del Congreso Nacional sino, simplemente, someter
para conformar regiones. Si bien, inicialmente, se alcanzó gran dinamismo, luego de algunos años
la actividad decayó, entrando en un período de escasas iniciativas. Entre los intentos más logrados
se encuentra el de la Región Centro, conformada por las provincias de Córdoba, Santa Fe y Entre
Ríos, creada el 15 de agosto de 1998. Ésta, además de proponerse avanzar en las obras de
y ejecución de las políticas regionales del MERCOSUR que le afecten, en colaboración con el
Negro y Neuquén, con el objetivo de neutralizar el debilitamiento de los intereses patagónicos que
posteriormente, La Pampa, Santa Cruz, Tierra del Fuego y Chubut. Debemos mencionar también el
Tratado de Integración del Norte Grande Argentino de 1987, del Nuevo Cuyo de 1988. Estas
bi o multinacional.
Con la nueva capacidad otorgada a las provincias, que les permite constituir regiones, no se está
intercalando una nueva entidad jurídica a la estructura organizacional del Estado, sino que se le
reconocen objetivos de desarrollo económico y social, sin otorgarles poder sobre las provincias
(Bidart Campos, 1995). En definitiva, la región sólo puede ser creada por decisión de las provincias
y el único objetivo que puede tener es el desarrollo económico y social, siendo una alternativa más
la década del ‘90, especialmente, con países fronterizos y con Estados con los que se tienen
fuertes lazos históricos y culturales, pero luego esta fuerza inicial decayó. Esto se debe, en algunos
casos, a que los objetivos propuestos eran demasiado ambiciosos y, en otros, a la necesidad de
atender problemas coyunturales más candentes que imposibilitaron el planeamiento con plazos
más prolongados.
Las transformaciones que han tenido lugar en últimas décadas en el escenario internacional y que
múltiples efectos en la vinculación entre los países. Algunos fenómenos que comienzan en el
estados. Así, por ejemplo, puede señalarse la mayor fuerza que han ganado los sectores locales en
El federalismo debe aplicarse en toda su amplitud para poder garantizar a las instituciones internas
de un estado, la plasticidad necesaria como para poder insertarse en el diseño de política exterior
En el accionar de los estados provinciales, que han ganado mayor dinamismo y protagonismo, se
puede identificar una mejor asignación de recursos y mayores logros directos, que se explican por
I. Introducción
La provincia de Buenos Aires desde sus orígenes estuvo llamada a asumir un rol protagónico en la
Durante un largo período de nuestra historia fue la gran beneficiada de los inmensos recursos
económicos provenientes de su estratégico puerto. En vano el resto de las provincias insistirá con
Hoy, con sus 307.571 kilómetros cuadrados es la provincia con mayor extensión territorial,
Al mismo tiempo, Buenos Aires es la provincia con mayor cantidad de población. El censo del año
ascendería a 14.784.007. En su territorio está situado uno de los conglomerados humanos más
populosos del mundo: el Conurbano bonaerense. En materia electoral su aporte es decisivo, ya que
Para tomar conciencia de su magnitud podemos decir, por ejemplo, que en materia educativa la
(1) Entre establecimientos de gestión estatal y privada. Datos suministrados por la Dirección de
(2) Sin contar los docentes con horas cátedras. Datos procesados y suministrados por la
El presente trabajo tiene por objetivo analizar la estructura de nuestro Estado provincial
implementación.
II - El Estado
La palabra «estado» tiene origen en el vocablo latino status pero puede afirmase que recién, a
principios del siglo XVI, con Maquiavelo será introducida en la literatura política.
No existe coincidencia entre los distintos autores acerca de la definición del término «estado». No
obstante ello, las concepciones más difundidas lo vinculan con la «sociedad políticamente
organizada».(3)
(3) Según afirmaba Jellinek «Allí donde haya una comunidad con un poder originario y medios
coactivos para dominar sobre sus miembros y sobre su territorio, conforme a un orden que le es
propio, allí existe un estado» citado por López, Mario Justo. Manual de Derecho Político. Editorial
Mediante las formas de Estado se analiza y estudia la distribución territorial del poder. En ese
sentido, se han distinguido históricamente tres clases: Estado Unitario, Estado Confederal y Estado
Federal.
El primero de ellos -el Unitario- se caracteriza por ser el de mayor centralización política. Se
identifica con la existencia de un solo punto de autoridad con competencia territorial en todo el
país.
En la actualidad, la mayor parte de los estados siguen siendo unitarios. Así, han adoptado esta
forma entre otros países: Francia, Bélgica, Suecia y Noruega. En tanto que en América Latina, con
excepción de México, Venezuela, Brasil y Argentina, todos son estados unitarios.
descentralización política.
Los Estados miembro, que conforman la unión, conservan el ejercicio de la soberanía y, llegado el
caso, podrían ejercer los derechos de nulificación (revisar y eventualmente rechazar la aplicación
de normas jurídicas emanadas del Estado central) y de secesión (abandonar la unión, apartándose
Debemos señalar que, en nuestros días, la confederación es ya inexistente. Uno de los principales
ejemplos que nos ofrece la historia de las instituciones es la confederación de Estados Unidos de
América, entre 1776 a 1789. Por último, el Estado Federal también implica una unión de estados.
Esta unión no se basa ya en un pacto, sino en una constitución. La federación es la forma más
provincias, estados miembro o cantones, dependiendo del país de que se trate) son autónomos
nulificación y secesión.
1787 sirviendo de modelo a diversos estados tanto de Europa como de Latinoamérica (Suiza,
constituciones y leyes, como así también de elegir sus autoridades. Recordemos, también, que en
una organización estadual como la nuestra la soberanía es sólo patrimonio del Estado Federal.
En ese sentido, el artículo 5 de la Constitución Nacional establece las condiciones que deben
educación primaria.
Durante la época de la colonia española, el territorio del entonces virreinato del Río de La Plata fue
actuales provincias.
Cabe señalar que las provincias más antiguas, también llamadas históricas, preexistieron al propio
Estado Federal. Se trata de las catorce provincias originarias que dieron nacimiento a la
(4) A decir verdad fueron trece, ya que Buenos Aires no participó del congreso constituyente
reunido en Santa fe. Se integrará al resto años mas tarde con la firma del Pacto de San José de
Flores en 1859.
En la década del ’50, ocho territorios nacionales fueron provincializados dando lugar a las llamadas
«provincias nuevas».
Así, Chaco y La Pampa se crearon por ley 14.037, en 1951. Misiones, por ley 14.929, en 1953.
Formosa, Neuquén, Río Negro y Santa Cruz, mediante ley 14.408 de 1955.
La última provincia en crease fue Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur en 1990, por
Todo sistema federal, como el nuestro, supone una delimitación de poderes entre el Estado Federal
y los Estados miembro. Es decir, se torna indispensable dejar bien establecido cuales son las
Esta delimitación, en nuestro Estado, es efectuada sobre la base de un principio según el cual las
provincias conservan todo el poder no delegado por medio de la constitución al gobierno federal
Esto es, en la Constitución los poderes federales son expresos y han sido previamente delegados.
Por otra parte, digamos que las provincias detentan el carácter de «indestructibles ». Este es un
principio que surge de la propia constitución nacional al garantizarles su integridad territorial. Así,
el artículo 13 dispone que «Podrán admitirse nuevas provincias en la Nación, pero no podrá
eregirse una provincia nueva en el territorio de otra u otras, ni de varias formarse una sola, sin el
(5) La Corte Suprema de Justicia de la Nación ha reconocido en un viejo fallo que « La nación es
Los constituyentes que sancionaron nuestra Carta Magna en 1853, tuvieron muy presente el
recuerdo de las interminables luchas civiles que identificaron toda la primera etapa de formación
mencionar a uno de los objetivos del Congreso General Constituyente: «consolidar la paz interior
». De allí que la Constitución obliga a las provincias a afianzar sus lazos de paz con las demás
disponiendo, en su artículo 127, que «Ninguna provincia puede declarar, ni hacer la guerra a otra
provincia. Sus quejas deben ser sometidas a la Corte Suprema de Justicia y dirimidas por ella. Sus
hostilidades de hecho son actos de guerra civil, calificados de sedición o asonada, que el gobierno
Por último, en relación a las provincias podemos agregar que en casos de grave emergencia, sus
el territorio de las provincias para garantir la forma republicana de gobierno o repeler invasiones
Es de lamentar que a lo largo de nuestra historia política e institucional, la intervención federal fue
(6) El profesor Ramella, nos invita a la reflexión al comentar la intervención federal: «Las
intervenciones en nuestro país han cumplido dos finalidades: una el cumplimiento del texto
constitucional y otra amoldar las situaciones políticas provinciales a la política del presidente de la
Ramella, Pablo A. Derecho Constitucional, Depalma, Bs. As., 1986, pág. 136.
Con el surgimiento de la república democrática el gobierno dejó ser autoridad personal. Es así
como el soberano Rey fue suplantado por el soberano pueblo, cuya representación es ejercida por
Desde entonces, el gobierno es función pública, de manera que los diversos aspectos de esa
(7) Ver en Sánchez Viamonte, Carlos. Manual de Derecho Constitucional, Editorial Kapelusz, Bs.
existencia de tres poderes en el Estado. Se trata de los poderes constituidos a los que
denominamos: Poder Ejecutivo, Poder Legislativo y Poder Judicial.
El desafío está dado, para un buen funcionamiento de la república, en que exista realmente
dentro de su órbita.
detalladamente, el ámbito de actuación que corresponde a cada uno de los poderes constituidos.(8)
(8) Incluso ha ido más allá cuando su artículo 29, en obvia alusión a lo que había sido la figura de
Juan Manuel de Rosas, estableció que «El Congreso no puede conceder al Ejecutivo Nacional, ni
suma del poder público, no otorgarles sumisiones o supremacías, por las que la vida, el honor o
las fortunas de los argentinos queden a merced de gobiernos o persona alguna. Actos de esta
naturaleza llevan consigo una nulidad insanable, y sujetarán a los que los formulen, consientan o
La provincia de Buenos Aires no dictará su constitución local hasta el año 1854, en momentos en
que se encontraba separada de las demás. Esa misma constitución será reformada sucesivamente
(9) Ampliar en Moreno, Guillermo Raúl. El Sistema Constitucional Bonaerense, Librería Editora
La Constitución de nuestra provincia contiene una primera sección bajo el título «Declaraciones,
constituyente provincial agrupó las norma aplicables a los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial,
respectivamente.
V- El Poder Legislativo
Ello es así, aunque bien podríamos señalar que el Poder Legislativo, en verdad, desempeña dos
toda otra actividad vinculada con la vigilancia y seguimiento del Poder Ejecutivo y del Poder
Judicial (así, por ejemplo, efectúa pedidos de informes, lleva adelante interpelaciones y juicios
políticos).
Otra de las características que lo identifica, en este sentido, es que sus decisiones son adoptadas,
en principio, a través de debates públicos, lo cual permite que el pueblo pueda informarse y hasta
participar de aquellos.
La Nación Argentina, siguiendo el esquema previsto por la Constitución de los Estados Unidos,
adoptó para su Poder Legislativo el sistema bicameral o bicamarista. Esto es, su parlamento está
compuesto de una Cámara de Diputados (representantes del pueblo) y una Cámara de Senadores
(10) En ese sentido el artículo 44 de la Constitución Nacional expresa: «Un Congreso compuesto
El Poder Legislativo de la provincia de Buenos Aires es ejercido, al igual que en la Nación, por dos
Cámaras, una de Diputados y otra de Senadores. Así lo dispone expresamente el artículo 68 de la
Carta Provincial.
Cabe aclarar que la implementación del sistema bicameral no resulta una exigencia impuesta por la
Constitución nacional a las provincias. Así, varias de ellas, se han inclinado por una organización
unicamaneral.(11) Una de las críticas que ha merecido la existencia de dos cámaras en nuestra
provincia apunta a que en verdad no existen diferencias sustanciales entre la representación de los
(11) Es el caso de Chaco, Chubut, Formosa, Jujuy, La Pampa, La Rioja, Misiones, Río Negro, San
Juan, Santa Cruz,. Santiago del Estero, Tierra del Fuego y Tucumán. Por su parte han adoptado el
sistema bicameral: Buenos Aires, Catamarca, Córdoba, Corrientes, Entre Ríos, Mendoza, Salta,
Las atribuciones del Poder Legislativo se encuentran previstas en el artículo 103 de la Constitución
en la provincia.
Dictar leyes sobre responsabilidad de recaudadores y tesoreros como sobre
Aprobar tratados.
la provincia.
Dictar todas aquellas leyes necesarias cuya naturaleza y objeto no corresponda a los
poderes nacionales.
Cámara de Diputados
El artículo 69 de la Constitución provincial establece que esta cámara se compondrá con un mínimo
El mandato de los diputados tiene una duración de cuatro años, pero la Cámara se renueva por
de obtenida.
en la provincia.
La Constitución, en su artículo 72, establece cuáles son las incompatibilidades que alcanzan al
desempeño de sus mandatos. Así, los diputados provinciales no pueden detentar otro empleo a
sueldo de la provincia o de la Nación, salvo el desempeño de cargos docentes. La misma norma
concluye que si aceptase cualquier empleo de los expresados, cesará por ese hecho de ser
miembro de la Cámara.
La Carta Provincial tiene reservada una competencia exclusiva para la Cámara de Diputados.
Político.
Cámara de Senadores
por dos tercios de votos del total de los miembros de cada Cámara, podría elevar esa cantidad
Para ser Senador, la Constitución exige: tener como mínimo 30 años de edad, ciudadanía natural
en ejercicio o legal después de cinco años de obtenida y, para los que no hayan nacido en territorio
El cargo de senador tiene una duración de cuatro años, al igual que el de diputado, pero la Cámara
Del mismo modo que ocurre con los diputados, los senadores no pueden ejercer empleos a sueldo
La Carta Provincial reserva para el Senado una atribución de trascendencia institucional: juzgar en
Fiscal de Estado.
En estos supuestos, que desde ya son muy excepcionales, la Cámara de Diputados acusa y el
Senado se constituye al efecto en Tribunal para juzgar la conducta del acusado. Su decisión no
puede tener más efecto que destituirlo y declararlo incapaz de ocupar puestos de honor o a sueldo
de la provincia.
Otra de las facultades que la Constitución encomienda al Senado es la de prestar su acuerdo a los
Conviene recordar que existen dentro de la estructura provincial algunos funcionarios que son
designados por el Poder Ejecutivo pero necesitan el acuerdo o aval del Senado para ser nombrados.
General y los demás jueces e integrantes del Ministerio Público (en este último caso, el Poder
Ejecutivo los designa a partir de una terna elevada por el Consejo de la Magistratura).
También requiere el acuerdo del Senado la designación del Fiscal de Estado, del Director General
de Cultura y Educación, del Presidente y los vocales del Tribunal de Cuentas y del Presidente y
Bajo este título la Constitución provincial enumera una serie de disposiciones aplicables tanto a la
de las Cámaras.
Las Cámaras Legislativas abrirán sus sesiones ordinarias el primer día hábil de marzo
art. 86 de la Ley Fundamental provincial, señala que podrán ser convocadas por el
para hacer comparecer a los ministros del Poder Ejecutivo, con la finalidad de
ministros». Así, vemos cómo uno de los poderes de estado, en este caso el
puede asistir al recinto a presenciar los debates de sus representantes sino que las
en sus cargos. El artículo 96, les otorga a los diputados y senadores inmunidad por
sus opiniones y sus votos, en tanto que el artículo siguiente dispone que los mismos
gozarán de inmunidad en su persona desde el día de su elección hasta que cesen en
Por último, señalemos que los legisladores provinciales perciben una dieta por el
VI - El Poder Ejecutivo
Constituye una verdad indiscutida que toda Nación requiere un conductor, un líder que oriente,
Desde una perspectiva histórica es el Ejecutivo el poder originario del cual, con el paso del tiempo,
legislativas y judiciales.
Podemos definir al Poder Ejecutivo como aquel órgano del Estado que, como Poder constituido,
ejerce la dirección política del mismo siendo el encargado de su administración. De allí que también
Se trata de un poder continuo, ya que no admite interrupciones en su accionar (no puede tener
recesos como ocurre en los otros poderes). Debe procurar, incansablemente, encontrar soluciones
Poder Ejecutivo.
Así el Parlamentarismo es un sistema dual donde existe un jefe de Estado, símbolo de la unidad
nacional (puede ser un Rey) y un Jefe de Gobierno que tiene a su cargo la dirección política de éste
Por su parte, el Presidencialismo tuvo su origen en los Estados Unidos difundiéndose, luego, en los
países latinoamericanos. A diferencia del sistema anterior resume en su titular, por lo general
denominado presidente, las máximas jefaturas del Estado y de gobierno. Es el sistema adoptado
En la provincia de Buenos Aires, al igual que ocurre a nivel nacional, el Poder Ejecutivo tiene
carácter unipersonal. Esto significa que es ejercido por una sola persona con el título de
Estos funcionarios duran cuatro años en sus cargos con la posibilidad de ser reelectos o sucederse
recíprocamente por un nuevo período.(12) Debemos señalar que no estamos frente a un supuesto
En cuanto a las condiciones de elegibilidad, la Constitución provincial exige para ser elegido
Gobernador:
Plata, debiendo prestar juramento al momento de tomar posesión de sus cargos ante el presidente
de la Asamblea Legislativa.(13)
(13) Así se denomina a la reunión conjunta de ambas cámaras legislativas en sesión única.
Atribuciones del Poder Ejecutivo en la Provincia de Buenos Aires
El artículo 144 de la Constitución provincial, establece cuáles son las atribuciones conferidas al
Senado.
Acompañan al titular del Poder Ejecutivo en el desempeño de sus funciones, los ministros
secretarios. Estos son una suerte de colaboradores directos del Gobernador que tienen a su cargo
Los ministros son designados y removidos directamente por el Gobernador. Sólo se exige para
detentar ese cargo, las mismas condiciones que la Constitución determina para
los diputados.
Una de las atribuciones más importantes de estos funcionarios, además del despacho de sus
respectivas carteras, es la de refrendar con sus firmas las resoluciones del gobernador, sin cuyo
requisito no tendrían validez. De esta manera, a través del refrendo de los ministros se le otorga
Por último, digamos que tanto el Gobernador como sus ministros son responsables en el
un Juicio Político.
Este poder de Estado se encuentra integrado por una serie de órganos que tienen a su cargo la
un caso concreto.
A diferencia de los otros poderes constituidos, el Judicial se encuentra descentralizado y con una
composición variada. Así, jueces y tribunales de distintas instancias y fueros forman parte de una
La independencia del Poder Judicial constituye una condición fundamental para que pueda actuar
de manera imparcial.
En toda república democrática es un anhelo por todos compartido que la justicia adopte sus
resoluciones sin ningún tipo de ingerencias ni presiones. Por ello, entre las garantías que procuran
asegurar su independencia destacamos: el principio de «inamobilidad de los jueces» y la
de magistrados.
funcionarios judiciales) sus empleos mientras dure su buena conducta. Por lo tanto, la destitución
provincia le compete al Gobernador designar a los magistrados y funcionarios del poder judicial,
En ese sentido, debemos hacer la siguiente distinción: los miembros de la Suprema Corte, el
procurador General y el Subprocurador General son designados en forma discrecional por el Poder
Los demás jueces e integrantes del ministerio público son designados también por el Gobernador
pero sólo puede hacerlo teniendo en cuenta una terna elevada por el Consejo de la Magistratura.
Este órgano, creado por la reforma constitucional de 1994, es el encargado de la realización de los
La Constitución de la provincia de Buenos Aires dedica la sección sexta al Poder Judicial (arts. 160
a 189). Allí hace referencia entre otras cuestiones vinculadas a la integración y funcionamiento de
VIII - Conclusión
El presente trabajo sólo pretende dotar al lector una aproximación al análisis del funcionamiento y
composición de los distintos poderes de Estado en la provincia de Buenos Aires. Seguramente resta
mucho por mejorar en nuestras instituciones para, de esa forma, brindar una mejor calidad de vida
El desafío es permanente y no permite pausas. Tal vez, con un conocimiento más acabado sobre el
(*) Patricia Rodrigo: Profesora en Historia (UNLP), Postgrado en Control y Gestión de Políticas
Buenos Aires.
(*) Teresita Bonnet: Lic. en Historia (UNLP). Dra. en Historia (Universidad Complutense de
(*) Silvia París: Ingeniera Agrónoma (UBA). Directora de Análisis, Estructuras y Procesos
I. Introducción
A partir de la puesta en vigencia del Decreto N° 1322/05 que deroga al Decreto N°18/91, la
provincia de Buenos Aires cuenta con un nuevo instructivo para guiar el diseño de estructuras
descentralizada, cualquiera fuera la naturaleza jurídica del organismo o entidad pública de que se
trate.
Marco teórico
El pueblo que conforma una provincia, organizado jurídica y políticamente en el Estado provincial,
persigue objetivos de bienestar que este último debe garantizar. En oportunidad de elecciones
seleccionando la propuesta política más cercana a las aspiraciones mayoritarias. Los candidatos
Este conjunto de ideas son las que se ofrecen a los electores «como un contrato social entre el
futuro gobernante y la ciudadanía que le delega su poder y le encomienda una tarea». Una vez que
se asumen responsabilidades de gobierno, las decisiones que emanan del gobernante consolidan
un plan o proyecto de gobierno, un instrumento que «hace referencia a las decisiones de carácter
general que expresan los lineamientos políticos fundamentales, las prioridades que se derivan de
esas formulaciones, la asignación de recursos acorde con las prioridades, las estrategias de acción
y el conjunto de medios e instrumentos que se van a utilizar para alcanzar las metas y
objetivos propuestos».
expresión global de los objetivos generales, sino que resulta fundamental indicar cómo van a ser
realizados.
Este plan de gobierno dará lugar a diferentes planes institucionales y éstos, a su vez, a planes
estratégicos cuando se amplía el abanico de actores políticos, sociales y económicos involucrados.
El plan de gobierno integral refiere la misión, visión y valores que sustentan la tarea de gobierno, e
Los planes institucionales refieren a la programación de acciones para abordar algún aspecto
específico de la vida social (plan provincial de salud, de educación, de cultura, pueden ser algunos
de sus ejemplos) o para organizar alguna institución en particular (plan del Instituto de Previsión
Estos planes institucionales se desagregan en programas, que «en sentido amplio, hacen
dicho plan, siendo el ámbito público el espacio en el que estos objetivos son puestos en marcha de
compromiso que se establezcan. Ese ámbito es también el escenario en el cual los actores sociales
y económicos exponen sus intereses y sus diferencias, a los fines de ser incluidos en la agenda de
gobierno.
Para viabilizar su accionar, el gobierno requiere de un marco normativo que le confiera legalidad y
de una estructura organizativa que ponga en acción sus proyectos, así como de los recursos que le
permitan hacerlos realidad. El plexo normativo y la estructura orgánica dan sustento y posibilidad a
las decisiones de gobierno: a través de la administración pública, cada una de las áreas ponen en
juego los recursos materiales y las relaciones humanas necesarias para la solución y tratamiento
A la red de relaciones entre personas que tiene por objeto el cumplimiento de determinados
estructura organizativa que no implique o revele una cierta concepción del ser humano,
de la sociedad y del Estado, así como de un horizonte utópico que se intenta alcanzar.
Por lo dicho, la Administración Pública bien puede ser vista como una organización creada, pensada
y estructurada para el cumplimiento de las políticas de Estado que, producto de nuestra historia,
La recuperación de la capacidad estatal es una condición esencial para enfrentar los problemas de
La eficacia de un Estado que alcanza adecuadamente sus objetivos teniendo como uno
estrategias a elegir que se ven reflejadas en el diseño organizativo. El Plan Institucional implica un
avance que supera formas tradicionales de organización. El Estado debe sostenerse por un
proyecto político institucional que dé sentido a su accionar y debe ser el eje del enfoque
estratégico de su planificación.
El diseño de una estructura o «red de relaciones entre personas», revela la aplicación de un plan
que responde a una determinada concepción del ser humano, del Estado y de la Sociedad, así
como de un horizonte utópico que se intenta alcanzar». Las organizaciones constituyen el principal
económicos y sociales.
El diseño organizacional
El Estado burocrático racional, que fue pensado por Max Weber como una etapa necesaria en la
transición de las sociedades simples a las más complejas de la era industrial, devino en una «jaula
de hierro» en la que las intenciones de los hombres quedaron superadas por las acciones
despersonalizadas que el propio proceso de construcción de poder generó. Así, ese modelo
burocrático se tornó autoreferenciado, vale decir, dirigido más hacia la autoafirmación del poder
del Estado y de la burocracia estatal que a responder a las demandas de los ciudadanos.
Un Estado racional debería elegir una planificación adecuada para poder lograr los objetivos
deseados y evitar las distorsiones de los mismos. En ese proceso las estructuras del Estado deben
alcanzar un diseño que le permita al mismo salir de esa «jaula de hierro» que aprisionó su
de la sociedad.
Ese énfasis en los cambios del diseño o modelización de las estructuras organizativas representa la
necesidad de dar respuesta a los desafíos de era postindustrial que ponen en riesgo la existencia
de los estados Nacionales, situación más compleja en los Estados Latinoamericanos cuyos ciclos
económicos han profundizado cada vez más las sucesivas crisis o síntomas de un Estado débil
frente a un modelo que se resiste a cambiar. Uno de los más grandes desafíos es el de la
recuperación del papel del Estado como un actor que oriente su acción en relación recíproca con las
necesidades de la sociedad.
Dentro de ese contexto, una organización en el Estado no debe ser el producto de una construcción
sus intenciones.
En este sentido, se intenta contribuir con el diseño de unidades más flexibles, transparentes y
representativas de un estado que incluye a la sociedad. Para ello es necesario que la organización
no parta de la estructura como algo dado sino de sus objetivos y actividades fundamentales,
Para poder alcanzar los objetivos propuestos, partiendo en la casi totalidad de los casos de
recursos limitados, resulta necesaria la elaboración de un esquema, modelo o diseño que permita
la adecuada interrelación e interacción de sus elementos. En una estructura las partes están
integradas, es decir que se relacionan de tal forma que un cambio en uno de sus elementos
componentes afecta y genera cambios en los demás elementos, en las relaciones entre los mismos
y en la conducta de la organización total. Por eso, la estructura debe ser flexible y permeable a
esos cambios cuando estos son un aporte para el logro de una situación – objetivo determinada
representado en los modelos formales; entran aquí las relaciones de poder, los
símbolos, la historia, las ceremonias, los mitos y todos los atributos conectados con
la vida organizacional.
por ello que la estructura formal y la informal se encuentran estrechamente relacionadas entre sí.
Si se define en forma adecuada, la estructura formal debe reflejar las pautas de comportamiento
informal.
Nuestro trabajo para el diseño de las estructuras en la Administración Pública Provincial intenta
representar de modo más fiel posible esa estructura no formal en permanente movimiento, con el
objetivo de contribuir con un cambio cultural o sustrato esencial del nuevo papel que el Estado se
propone asumir. Como señalábamos antes, las estructuras son consecuencia y materialización
Desde el punto de vista formal o gráfico, la expresión de estructuras organizativas del Estado, son
Los organigramas, leídos de izquierda a derecha deben dar cuenta, sucesivamente, de los procesos
abocadas a la política sustantiva que es competencia del organismo, como así también las que se
ocupan de su despliegue territorial y programático. Estas unidades son acompañadas por unidades
Recorridos de arriba hacia abajo, en los organigramas se debe observar cómo la organización
proyectos y/o servicios que en el nivel inferior hacen efectiva la misión institucional brindando un
servicio o un resultado concreto.» A medida que dicha misión se traduce en acciones, se van
realización.
táctico: da cuenta del uso de los recursos para el logro de los objetivos estratégicos.
resultados buscados.
descendente.» En ese orden, «todos los niveles participan de acciones estratégicas, tácticas y
operativas para alcanzar los resultados esperados» y la participación de todos debe ser tenida en
un proyecto estructural.
Para el cumplimiento de la misión, los objetivos y las metas institucionales de las Subsecretarías y
de las Direcciones provinciales, todos los niveles presentarán acciones a realizar que, en cualquier
nivel jerárquico podrán ser de tipo estratégico, táctico u operativo, «con la única condición de
respetar la secuencia jerárquica, esto es, que las acciones de una dependencia no sobrepasen o
superen las acciones que debe realizar el nivel superior del que dependen, sino que se desplieguen
a partir de éstas. De este modo, ninguna acción puede ser más abarcativa que la del nivel
estructural
Por último, «las acciones se enumerarán agrupadas por tema, comenzando por las más
estratégicas hasta llegar a las más instrumentales. Sólo una vez agotadas todas las acciones
con ella.
Gobierno. Esta Mesa de Trabajo tiene carácter ejecutivo, si bien no figura en la estructura
formalizada por los organigramas y su fuente de legitimidad proviene de las decisiones emanadas
de la autoridad competente que se haga eco de lo que allí sea tratado, consensuado y decidido.
- La coordinación
con los representantes de la Asesoría General, del Ministerio de Economía y la Dirección Provincial
de Personal.
reformulación de su estructura organizativa que puede deberse a distintas causas: nueva misión
trabaja en forma conjunta con los organismos, sobre el anteproyecto de estructura considerando
con los organismos rectores en la materia de la que se trate. Al respecto, el Decreto N°1322/ 05
sobre Criterios Generales para el diseño de las estructuras en la Administración Pública Provincial,
establece que «el análisis de la viabilidad política y técnica del proyecto de modificación de
estructuras reparará siempre, en todos los casos y especialmente, en las posibles superposiciones
de incumbencias con otras estructuras organizativas establecidas por la Ley de Ministerios y, sobre
todo, en la coordinación de las mismas con el organismo rector en materia de que se trate, a fin de
plan estratégico y al plan general de la Administración Pública Provincial así como al de Gobierno.
El análisis cuantitativo, que es también tema de estudio está orientado a verificar la viabilidad
numérica de las unidades nuevas que se incorporan, así como de las que se suprimen o se
apertura se seguirá el principio de compensación según el cual, siempre que la suma total de
cuando en el interior de alguna de sus unidades se supere en número al del criterio establecido».
Dentro del anteproyecto de la estructura y en forma consensuada con los organismos se produce
dar vista del anteproyecto a sus áreas de personal y administrativa, las que, además de aportar su
experiencia, deberán indicar los costos salariales que anualmente significan tanto la estructura
especialmente las áreas en las que las estructura propuesta ya cuente con financiamiento.
Los informes preliminares son girados al organismo por la Subsecretaría de la Gestión Pública, a fin
que puedan entorpecer la aprobación de una estructura bajo los parámetros que se han explicitado
y que tienden a mejorar el funcionamiento interno de una de las organizaciones del Estado.
Para ello y atendiendo a dos conceptos fundamentales que emanan de la actual Ley de Ministerios
1322/05 expresamente establece en su Artículo 11º «…Las actuaciones por las que se gestione la
Por debajo de los ministerios y secretarías de Estado, se reconocen los siguientes niveles
programática–, dirección general –de igual nivel jerárquico que la dirección provincial, (utilizándose
esa denominación sólo para unidades dedicadas al servicio administrativo de apoyo)–, dirección,
subdirección y departamento.
Las propuestas de creación de departamentos sólo podrán ser viables cuando el plantel básico que
lo componga tenga como mínimo la cantidad de tres (3) empleados dependientes de él.
Como respuesta a las necesidades actuales que exigen estructuras dinámicas y flexibles, se
unidad organizativa a crear, siempre y cuando se aclare la equivalencia de sus titulares a cargos de
la conducción superior, previstos en la legislación vigente. En algún caso, estas unidades podrán
A fin de llevar adelante planes, programas y proyectos podrán crearse otras dependencias ad-hoc
con esas respectivas denominaciones -como así también unidades de coordinación para el caso en
ejecutivo.
porque responden a la necesidad de agilizar el tratamiento de ciertas temáticas que requieren alto
organizativas
Ministerios Hasta 3 Subsecretarías (más una unidad ad hoc) Subsecretarías Hasta 2
ad hoc)
Conclusiones
En los últimos años, la gran crisis emergente de la aplicación de políticas que generaron «la
distribución de ingresos más desigual de la que se tenga registros », exigió nuevas definiciones al
Estado provincial. Verdades socialmente aceptadas respecto del funcionamiento del sistema
económico y del rol del Estado debieron ser revertidas frente a la crudeza real de fenómenos
del «Estado como actor clave para compensar estos efectos, asumiendo el rol de distribuidor de
mutación de valores hacia el paradigma de pensamiento único que se fue instalando bajo la
creencia de que ningún otro, aún subsistiendo en algunos márgenes, podía surgir.
Este proceso de recuperación del Estado se orientó al inició de un cambio cultural centrado en la
valoración del Estado como espacio de confluencia de las necesidades económicas, políticas y
morales de la sociedad.
Ese cambio cultural comenzó por el fortalecimiento del Estado como proyecto político social, por
progresiva y efectiva participación social, por una incorporación de las innovaciones en el ámbito
Dentro de ese propósito también es preciso adecuar el nuevo rol del Estado en relación con las
redefiniendo las diferentes figuras jurídicas, a fin de determinar cuáles serían las más convenientes
conforme a los bienes y/o servicios que el Estado presta, los regímenes de personal y los sistemas
de control a los que deberían estar sujetas las empresas del Estado.
Bajo la condición de lograr una gestión pública para la inclusión de las necesidades y
para modernizar, agilizar y hacer más transparentes y democráticas las unidades organizativas del
que todavía es necesario avanzar en la tarea de que cada organismo defina su plan institucional en
vincular desde el inicio la cuestión presupuestaria a las necesidades que cada organismo plantea,
con la finalidad de que este cambio revierta en mejores condiciones de acceso para la sociedad.
I. Introducción
El objetivo de este encuentro es introducir a los participantes en lo que son los dos grandes
lineamientos del curso: «la reforma política» y la «reforma administrativa». Para comprender la
reforma es necesario entender la interacción entre el Estado y la sociedad civil con sus diversos
actores. Los gobiernos expresan sus decisiones a través de las «políticas públicas», que son el
agentes de la administración pública, en cada uno de los niveles de gobierno y según las
provincial, municipal).
Tanto a nivel político como de las organizaciones burocráticas, se han dado en el tiempo diferentes
la sociedad.
Un paradigma expresa ideas y valores que se consolidan en cierta coyuntura histórica para
determinada disciplina científica y que son utilizadas como modelos axiomáticos (no necesitan
ese cambio.
Con la salvedad de que pueden encontrarse diferentes posturas teóricas respecto de los
paradigmas en la administración pública, tomaremos como referencia los dos extremos marcados
por el «paradigma tradicional» y «el nuevo paradigma». El primero, explica el por qué de una
Reciben este nombre el conjunto de objetivos, decisiones y acciones que realiza un gobierno, para
solucionar los problemas que en determinado momento son considerados como prioritarios, sea
Son decisiones de una autoridad legítima, tomadas dentro del ámbito de sus atribuciones
padecen. Cuando tales cuestiones se expresan de manera explícita, conforman lo que se denomina
«agenda social».
No todos los actores (grupos sociales con diferentes características) tienen la misma capacidad de
presión para lograr que sus reclamos sean atendidos. Además, las acciones de los gobiernos
siempre satisfacen unos intereses y desatienden otros, por lo que los reclamos antes de pasar a
ser analizados para su tratamiento por el sistema político pasan un filtro selectivo. Las cuestiones
sociales que realmente son analizadas por el sistema político como cuestión problemática, integran
lo que se denomina «agenda política». A veces, ocurren hechos en la sociedad civil, que por su
El gobierno en sus diferentes niveles -nacional, subnacional (provincial), municipal (local)- está
conformado por un conjunto de funcionarios políticos que actúan por representación y que son los
que deciden qué hacer. Conforman lo que se denomina sistema político. Son cargos que se
pública, funcionan como el «brazo operativo» del sistema político, Son los responsables de poner
en acción («ejecutar») las decisiones políticas. Conforman el denominado sistema administrativo.
Es el que sabe el cómo haccer (aplicación de las normas para concretar las decisiones políticas).
tanto del sistema político que resolvió qué hacer (etapa de la formulación de las políticas
públicas), como del sistema administrativo que puso en práctica su conocimiento sobre qué hacer
insumos.
Para que la gestión sea transparente y los gobiernos rindan cuenta de sus actos, en tanto
- Capacidad institucional para interpretar y dar respuesta a las necesi dades sociales
con responsabilidad.
relación entre estos y los resultados obtenidos. Pondera si la elección y combinación de los
recursos fue la más apta para maximizar el resultado posible. Es el medio para asegurar mayor
eficacia. Eficacia: mide el cumplimiento de los objetivos y las metas. Pondera si se obtuvieron los
gobierno para solucionar los problemas que, en determinado momento, los ciudadanos y el
SISTEMA POLÍTICO: está integrado por el conjunto de funcionarios políticos, electos a través del
duran los mandatos electorales. Desde la perspectiva teórica más pura, responden esencialmente a
origen diverso. En cualquier, caso para el sistema político, la aceptación de sus decisiones y el
logro de resultados que obtenga de la sociedad resulta fundamental por cuanto esta es la fuente de
su legitimidad.
los responsables de que se cumplan los procedimientos administrativos. Conocen las normas (en
sus diversas manifestaciones), por ello son el brazo operativo del sistema político. Aunque no
fundamental de este sistema es que está conformado por organizaciones que son relativamente
Requiere ser analizado desde dos perspectivas: como problema político, ya que desarrolla sus
Como se advierte la interacción entre política y administración debiera ser sumamente ágil y
políticas en correspondencia con la satisfacción del interés general. Sin embargo la realidad está
políticas públicas. Como consecuencia de ello, muchas veces, pese a contar con los recursos
En el cuadro siguiente se sintetizan los problemas principales que, por años, caracterizaron el
LO QUE SE PUEDE
social. En situación de organización burocrática plena, el sistema opera con las siguientes
características:
Racionalidad: garantía de previsibilidad. Anticipa las consecuencias de los actos y garantiza
igualdad de tratamiento.
Constancia en actas: garantía de aplicabilidad de la norma. Todo lo que se actúa consta por
escrito (expediente).
Jerarquía y división del trabajo: son aspectos de la estructura básica. Hay un orden jerárquico
que determina las atribuciones de la autoridad. La división de tareas asegura (o debiera asegurar),
mayor especialización y transparencia a partir de que las diversas intervenciones tienden también
interno.
Por escrito: consta quién manda y sobre qué. Con esto desaparece la posibilidad de negociar,
del cargo.
Sin embargo, la evolución de los modos de organización social no ha sido igual en todos los casos.
En unos, como sucede en los países «centrales», el sistema ha sufrido distorsiones consecuencia
de los cambios cada vez más dinámicos de los comportamientos de la sociedad en su conjunto.
Mientras que en otros casos, como en América Latina, muchas administraciones no han logrado un
funcionamiento pleno de la organización burocrática.(2)
(2) Para ampliar este tema que se considera de vital importancia, se puede consultar el
siempre es a posteriori de las situaciones nuevas que debe resolver. Sea porque el sistema
administrativo antepone sus propios intereses en lugar de responder al sistema político, porque
sabotea o simplemente no sabe o no puede; porque el sistema político actúa alejado del interés
general y utiliza su poder de representación para ganar voluntades (clientelismo, nepotismo, etc)
están por demás centralizadas. Estructura jerarquizada en exceso. Trabajo rutinario y repetitivo.
organización de desempeño.
Con dificultades para adaptarse a los cambios del entorno.
dado que la norma deja de ser un medio para producir acciones dirigidas a la
Permeada de tensiones propias y con el sistema político y los equipos técnicos que
trabajan ligados a éste. Competitiva en los niveles medios entre sí. Con escasa o
Conflicto de poderes entre el poder formal y el poder real. Actúa desde adentro y
para adentro.
Los funcionarios políticos desconocen las lógicas y las reglas burocráticas, pero son
Estas dificultades, observadas en el funcionamiento de las administraciones públicas fueron las que
ya, desde la década de los ’70, anticiparon la necesidad de cambiar las condiciones de su
funcionamiento. Simplificando un tema que, en sí mismo, es bien complejo y que pasó por diversas
etapas, podemos decir que en la historia más reciente, esas modificaciones plantearon dos grandes
líneas de reforma: una orientada al achicamiento del espacio de las acciones del Estado -expresada
en nuestro país en las políticas de los ’90- y otra, que ve el rol del Estado como «regulador
Neoliberalismo: sin duda, fue el pensamiento dominante en la década de los ’90 a nivel
internacional aunque con matices diferentes entre los países centrales y los en vía de desarrollo. El
poder político en ese momento habló de reformas de primera y segunda generación. No nos parece
adecuado este concepto. Preferimos, en cambio, la denominación que utiliza Oscar Oszlak de
reformas hacia adentro y hacia afuera(3). Sintéticamente, podemos decir que el eje de las
(3) Oscar Oszlak (2003) «¿Escasez de recursos o escasez de innovación? La reforma estatal
argentina en las últimas dos décadas» VIII Congreso Internacional del CLAD- Panamá.
Eficiencia como fin en sí mismo (reducción del Gasto Público), sin importar la calidad
pública.
Exigencia de mayor compromiso a los agentes públicos, haciendo recaer en ellos
En líneas generales, se pueden sintetizar las reformas de los ’90 en las siguientes medidas de
gobierno:
Privatizaciones masivas.
Desregulaciones económicas.
Ley de Convertibilidad.
anticipadas.
REFORMA POLÍTICA
REFORMA ADMINISTRATIVA
la participación ciudadana.
administraciones públicas.
de la administración pública.
Entendemos que cualquier proceso tendiente a mejorar el funcionamiento del sector público,
necesariamente, tiene que incluir la reforma política tanto como la reforma administrativa. La
primera, es tema de otros encuentros. Aquí nos ocupamos, particularmente, del segundo aspecto
que contempla la mejora de gestión. Para ello es necesario aclarar algunos conceptos
fundamentales.
¿Qué es administrar?
Administrar es, ante todo, un proceso integrado de actividades interconectadas y que se suceden
responsables de «hacer» y «hacer hacer» a los demás el conjunto de acciones necesarias para
alcanzar los objetivos organizacionales, su rol es estratégico en cualquier proceso de mejora y/o
cambio.
El proceso administrativo está conformado por un conjunto de acciones básicas que facilitan,
«tecnologías básicas de gestión» y cada una de ellas amerita un tratamiento específico que será
tema de otros encuentros pero que aquí dejamos expresadas. Esas tecnologías son: planificar,
Planificar: proceso racional de toma de decisiones, mediante el cual se evalúan y deciden los
resultados que se desea lograr y los recursos necesarios para lograrlos, a partir de un diagnóstico
institucional en el que se analiza la distancia entre el «ser» y el «deber ser». Es decir, lo que
efectivamente sucede en las organizaciones, qué se produce, con qué recursos se cuenta y cuál es
Coordinar: tarea propia de las jefaturas en sus diferentes jerarquías. Es el proceso que consiste
en integrar las diferentes áreas y actividades de la organización, con el propósito de alcanzar los
comunicación que requieran las tareas a realizar. Es el contrapeso de la división del trabajo y la
conjuntas).
Dirección (de personal): función de influir a las personas para que de manera voluntaria y con
su área.
Control: es el proceso a través del cual se realiza un análisis comparativo entre los resultados
del proceso y sirve para realizar los ajustes necesarios. La evaluación es ex –post. Debe realizarse
resultados esperados. En el nuevo concepto el control tiene un sentido preventivo, realizar los
ajustes necesarios a medida que se van ejecutando las acciones y el de evitar errores a futuro a
partir de la revisión de las acciones del presente. Corresponde aclarar que la sola mención de la
palabra «control» tiende a crear malestar en las organizaciones. Esto está muy relacionado con
que en el paradigma tradicional, el control más que mirar las acciones centraba la atención en las
fueron planteadas por el gobierno de la provincia de Buenos Aires para las administraciones
Baja calidad en los servicios que brinda. Bajo impacto de los programas que ejecuta.
Frente a este diagnóstico, se han propuesto las siguientes líneas de acción contenidas en el Plan
REFORMA POLÍTICA
Plan trienal de Gestión Pública. Fortalecimiento del rol del Estado. Decisiones
entre organismos.
REFORMA ADMINISTRATIVA
(1) Este artículo expone algunos de los resultados de las investigaciones realizadas en el marco
E/ 032 «Política y Técnica en los procesos de Reforma del Estado», bajo la dirección de la Dra.
nzeller@[Link]
I. Introducción
A partir de la década de los 80, para el discurso neoliberal, los crecientes desequilibrios
capaces de responder a los problemas generados por una intervención pública desmedida e
inadecuada para un «Estado mínimo». De manera acorde con este presupuesto, el denominado
«modelo burocrático tradicional» – propio del arquetipo estatal conocido como «autocentrado»-
también fue criticado por su orientación hacia procesos de prestación de servicios estandarizados y
ejecutado por burócratas sin responsabilidad directa frente a los ciudadanos (Przeworski, 1996).
Con el auspicio de las reformas, se apostó a revertir este diseño por medio de las privatizaciones,
desempeño. Pero como sostienen Aberbach y Rockman (1999), dichas medidas, lejos de resultar
beneficiosas para la mayoría de la sociedad, respondieron a los intereses de las elites, preocupadas
-más que por las cuestiones de «eficiencia gestionaria»-, por los costos derivados de las funciones
específicas del
Estado de Bienestar.
y de recorte de personal, a la par que se alentaba un «cambio cultural» en los agentes públicos
Pollitt y Bouckaert (2000) señalan, a propósito de las reformas administrativas, que «la mayoría de
los países puede proporcionar al menos algunos ejemplos de cómo la retórica política fue mayor
que los logros alcanzados». Como pretende mostrarse en este trabajo, los distintos gobiernos -
desde 1983 hasta el 2001- han utilizado en forma abusiva ese recurso, convirtiendo al fenómeno
de aquellas áreas del aparato burocrático tradicionalmente canalizadoras de los intereses públicos-
colectivos (como salud, educación, ciencia y tecnología, etcétera) que, en las diferentes etapas,
Para abordar estas cuestiones consignamos, en primer término, una breve revisión crítica de los
imperantes desde mediados de los 80. En este sentido, los principios y técnicas del denominado
New Public Management (o Nueva Gestión Pública) se presentaron como un conjunto de iniciativas
embargo, este modelo reedita el clásico enfoque neoconservador que destaca las bondades del
mercado para resolver los dilemas básicos del orden social, junto al correlativo rechazo del espacio
«ajustado» terminó incrementando sus gastos, afianzando sus funciones represivas y sus
unidades como la Presidencia y el Ministerio del Interior. No obstante, como se detalla a posteriori,
para el empleo público del Estado Nacional (excluyendo provincias y municipios), en los cuarenta
años que transcurrieron entre 1960 y el año 2000, se observa una disminución del 48% (de
910.102 agentes a 436.693). Ello se corrobora al estudiar la participación del empleo público
que en 1979 representaba el 6,4%, para 1999 bajó al 4,8%. A pesar del constante aumento de la
población, desde 1960 a la fecha, en las últimas tres décadas, el empleo público tendió primero a
perteneciente a las empresas públicas que, para el año 2000, era menos del 10% del
existente en 1960.
El fenómeno de la Nueva Gestión Pública (NGP), o también referenciado como New Public
cambio y la modernización de las administraciones públicas, tanto en los países del centro como en
los de América Latina. Significativamente, una vez transcurrido el activo proceso de minimización
del rol del Estado en diferentes esferas de la actividad económica y social, desde los propios
organismos internacionales se impulsó una variante crítica de las políticas derivadas del «Consenso
la acción estatal para el «buen funcionamiento de los mercados». En esta línea, el Informe del
Banco Mundial de 1997 puso a consideración un conjunto de medidas apoyadas cada vez más en
las ideas básicas provenientes de las ciencias de gestión o del management, cuya legitimidad como
fuente de propuestas para mejorar el desempeño del sector público encuentra sustento en la
el Banco Mundial, el FMI y el BID fomentaron -en primer lugar- la implantación de un nuevo
vocabulario que fue reapropiado por los gobiernos latinoamericanos, a sugerencia de los
articulación de nuevas redes de poder (Ramos, 2003). Así, términos tales como «gestión por
comenzaron a poblar los programas de reforma estatal como condición necesaria para recibir los
Pero el resultado concreto de la aplicación de estas recetas ha adquirido mucho menos difusión. En
efecto, los propagadores del New Public Management se muestran menos proclives a considerar
que aquellos países como Reino Unido, Nueva Zelanda y Australia que, según algunos
especialistas, encarnan la vertiente a imitar, fueron gobernados -durante los años ochenta y buena
parte de los noventa- por partidos conservadores, cuyo propósito era la configuración de un Estado
mínimo. Aún así, en ninguno de ellos se asumió en forma concreta y permanente esa posición
reduccionista, defendida sólo a ultranza en los tratados de los teóricos y políticos de derecha. En
cuanto a los Estados Unidos, país donde tomaron cuerpo las famosas prescripciones del libro
Reinventar el Gobierno, el sentido de las reformas fue bastante superficial y con fuertes
público, al mismo tiempo que crecía el personal nombrado directamente por los funcionarios
políticos para garantizar una administración «en sintonía» con la gestión del gobierno (Pollitt y
Bouckaert, 2000).
Esta sucinta ejemplificación pretende desmitificar otro de los sentidos recurrentes que acompañan
«burocracias paralelas» subordinandas a los gobiernos de turno. Uno de los principios sobre el que
se ha trabajado con mayor insistencia desde la NGP puede sintetizarse en la frase de Kettl «dejar
que los gestores gestionen», aludiendo así a la búsqueda del incremento de la responsabilidad de
quienes administran los servicios ante el público. Con base en el enfoque «orientado al cliente», se
propugna una mayor delegación de poder hacia los gestores para actuar con flexibilidad para
mejorar los servicios, tomando en cuenta las demandas y preferencias del consumidor. Desde esta
óptica, se operan cambios sustanciales en la relación entre los funcionarios elegidos y los
administradores, si estos últimos quedan sujetos -en primer lugar- al mandato de los «clientes», a
riesgo de «afirmar su autonomía de los que elaboran las políticas públicas» ( Kettl, 1997). En la
práctica, podría quedar abierto un alto margen de ambigüedad entre las metas fijadas por parte de
los decisores políticos y la correspondiente libertad que se les otorga a los administradores,
desconociéndose los mandatos debatidos en los ámbitos políticos que, tradicionalmente, canalizan
Otras visiones -con implicancias totalmente opuestas a la anteriormente mencionada, pero también
incentivadas desde la NGP- abogan por la reducción del poder de la burocracia, reforzando la
(Aucoin, 1990). En este caso - y a diferencia del diagnóstico precedente, según el cual el excesivo
burocracia» (Aucoin, 1990). Por ende, la existencia de asesores y/o cargos de confianza, etc.,
consustanciados con las políticas de gobierno. Bajo esta alternativa, más que un dilema de
estos «nuevos gerentes» o «burocracias flexibles»?; ¿a los funcionarios políticos?; ¿las burocracias
«paralelas» poseen los conocimientos y la experiencia suficiente como para ocupar tantas
las propuestas e iniciativas conocidas como de «orientación al cliente» se asumen -en el marco del
NPM- como un cambio en las reglas de juego entre los proveedores y los destinatarios de los
servicios públicos. Así, la preocupación por las demandas diferenciadas, la calidad de los servicios y
según se declara, superadora del tradicional esquema en el que los usuarios de servicios públicos
estatales poseían el rol de receptores pasivos y carentes de derechos específicos. Pero el énfasis
puesto en la figura del «cliente » ha sido objeto de críticas, no sólo por la diversidad de intereses
(prestadores, gobierno, contribuyentes en general, etc.) que entran en juego a la hora de tomar
decisiones sobre los servicios públicos, sino también por la concepción de «ciudadano» que lleva
igualdad y acceso. Incluso, llega a caracterizarse a este nuevo enfoque como «una negación de la
constitucionales y los objetivos políticos, lo cual tiene poco o nada que ver con el servicio o la
Por estas razones, para algunos autores, el NPM peca de reduccionismo al limitar la ciudadanía a la
práctica del consumo. Se advierte el efecto corrosivo que esta visión podría tener sobre la idea del
ciudadano como un ser social holístico, comprometido en un rango de relaciones recíprocas con
paciente, o padre, o pasajero, dependiendo del contexto (Prior, Stewart y Walsh, 1995). En
un interés colectivo no equiparable a la suma de los intereses individuales, tal como se expresa en
las relaciones de mercado. A diferencia, la supuesta vuelta a la «soberanía del consumidor» implicó
sustituirla por otra que privilegia a quien tiene capacidad de consumo porque tiene recursos para
experiencia en el sector privado y tratando a los ciudadanos como clientes o consumidores. Como
se expondrá a continuación, la realidad de las reformas en Argentina han demostrado que, bajo
como tal, «desplazando al proceso político como mecanismo democrático para la asignación de
1. EL GOBIERNO RADICAL
Con la llegada de la democracia en 1983, la primera propuesta de reforma del gobierno radical
persiguió objetivos de gran alcance, ya que la reorganización del Estado no podía desvincularse de
un cometido central como era la iniciativa de traslado de la capital de la república a Viedma (Río
Negro), impulsada por el Presidente Alfonsín a partir del año 1986(2). Dicho emprendimiento,
necesaria para recomponer el sistema político y democratizar las relaciones entre el Estado y la
sociedad. Sin embargo, la epopeya fundacional nunca concitó demasiados apoyos, ni siquiera en
las propias filas del partido radical, que encontraba en las aspiraciones de consolidación del
liderazgo del presidente Alfonsín el motor casi excluyente de la gesta patagónica. En tanto, el
Partido Justicialista y los sindicatos estatales cuestionaron al proyecto por su alto contenido
despegue económico esperado por el gobierno en las regiones más atrasadas del país, ni resultaba
necesario para llevar a cabo la reforma administrativa del Estado. Más bien se argumentaba que,
hiperinflacionaria del año 1989. Bajo este escenario, ya no había plafond más que para consensuar
con la oposición la retirada anticipada del primer gobierno democrático tras la dictadura militar del
año 76.
Estrictamente, en materia de reforma administrativa, la gran apuesta del gobierno radical estuvo
hacia mediados del año 1984. Pero el éxito del proyecto dependería también de la organización de
escalafón para la administración central no se consumó y en el devenir de los AGs(4) afloraron una
suerte de contradicciones, como lo demuestran los escasos estudios realizados para evaluar su
rendimiento.(5)
(4) Desde el año 1985 hasta 1989 ingresaron tres promociones -unos 170 agentes en total- y la
cuarta y última convocatoria se llevó adelante durante el primer gobierno del justicialista Carlos
(5) En cuanto a las distintas evaluaciones referidas al papel de este cuerpo como «nuevos
cuadros de elite» de la APN, ver Oszlak Oscar, (2001) El Servicio Civil en América Latina y el
Caribe: Situaciones y Retos Futuros, Informe BID, Washington D.C. y Nickson Andrew (2002)
«Transferencia de políticas y reforma en la gestión del sector público en América Latina: el caso
Hacia el año 1987, cuando la situación económica comenzaba a flaquear luego del fracaso del Plan
predominio las políticas de reducción de las plantas de personal (suprimiendo las vacantes no
si bien tuvo bajo impacto en términos cuantitativos (alcanzó a menos del 10% de los agentes de la
los reiterados éxodos del Estado del personal más calificado que, por otra parte, luego de llevarse
administración pública.
(6) Para esta época, los sectores empresarios ya comenzaban a impulsar sus propuestas de
Latinoamericanas (FIEL), vocera calificada de los grupos económicos que la financian, presentó,
en 1986, un detallado estudio donde se propugnaba el ajuste del gasto público, a partir de
medidas tales como la reducción de la dotación del personal y la simplificación de las estructuras
administrativas.
(7) Decretos Nro. 2192 y 2193/86. La propuesta de reforma también contemplaba la unificación
de los horarios de la APN (para evitar las situaciones de doble empleo), pero no llegó a
implementarse. Entre otras medidas vinculadas al sector público deben destacarse, además, la
institucionalizó un ámbito de discusión con las entidades gremiales estatales (ATE y UPCN).
incorporación en la agenda pública de «la cuestión estatal», cuestión que contaba, desde el año
87, con una activa campaña de desprestigio motorizada desde los medios de comunicación, los
consultoras que tuvieron a su cargo el «rediseño» del Estado. Las leyes fundamentales para llevar
otorgaba facultades al PEN para dar de baja al personal de la APN designado sin concurso previo y
que revistiera en las categorías superiores del escalafón administrativo y para revisar los
El ajuste del gasto público fue, claramente, el vector central que marcó el rumbo del «Programa de
provincias y municipios.
La conducción del programa quedó en manos del Comité Ejecutivo de Contralor de la Reforma
Administrativa (CECRA) presidido por el Ministro de Economía, Domingo Cavallo, e integrado por
Banco Mundial concedió un préstamo y brindó asistencia técnica, mientras que un grupo de
constituyó la «Fundación para la Modernización del Estado» para financiar la contratación de tres
consultoras internacionales (Arthur Andersen, Mc Kinsey y Egon Zehnder) que actuarían bajo la
(9) El costo estimado por las indemnizaciones que le corresponderían a estos empleados era de,
aproximadamente, 295 millones de dólares, monto que fue financiado por el préstamo de 650
millones de dólares, otorgado al gobierno por el Banco Mundial y el BID para concretar la reforma
De manera, acorde con estos postulados, durante el transcurso de este gobierno, la Argentina
transitó la reducción de agentes del Sector Público Nacional (SPN) más importante de las últimas
tres décadas. Entre 1989 y 1996, el conjunto de los recursos humanos a cargo del Estado Nacional
se redujo en un 57%, como producto de las privatizaciones, del cierre de diversos organismos y de
Administración Nacional. Por su parte, mientras que en 1983 el sector de las empresas públicas y
bancos oficiales representaba alrededor del 36% del total del empleo a nivel nacional, en el año
En esta etapa, la iniciativa más apropiada para la necesaria revisión de los problemas estructurales
profesionalizar los recursos humanos de la administración pública, permitió implantar -con aciertos
nuevas vacantes(11). Pero el objetivo de jerarquización profesional de los agentes públicos –que
sólo quedó acotado al 10% del personal- entraba en contradicción con la mencionada política de
reducción indiscriminada del personal, a la par que emergía una suerte de «burocracia paralela»
créditos de organismos internacionales- son mucho más elevados que los que perciben los
presupuestarios que computan el gasto en personal (Thwaites Rey, 2001). Esta lógica de incursión
expresa un sesgo muy fuerte de la reforma: la presencia de cuadros técnicos que conforman una
suerte de «enclaves» en la administración, con condiciones y controles muy diferentes a las del
resto de los agentes públicos y que responden exclusivamente a las más altas autoridades políticas
de turno (Shepherd, 1999), limitándose, así, toda posibilidad de configurar un verdadero cuerpo
burocrático de carrera.(12)
(11) Para mayor información sobre el SINAPA y otros aspectos de la reforma administrativa ver,
entre otros numerosos estudios, BONIFACIO, José Alberto (1995) «La experiencia argentina
DEL CLAD, REFORMA Y DEMOCRACIA Nº 4, julio, Caracas y Zeller, Norberto (1997) Reseña del
Proceso de Reforma del Estado en la Argentina. INAP, Serie I. Doc. Nro, 58. Buenos Aires.
(12) No se discute aquí el ingreso de los asesores o niveles de conducción que cada gestión
considere necesaria para llevar a cabo los objetivos del gobierno. El problema es que esta
«burocracia paralela» no siempre posee los niveles de expertise acordes con sus tareas y
responsabilidades, que terminan siendo similares a las del resto del personal técnico –profesional
de planta de la administración, los niveles de rotación en los puestos son altos y, en general, no
queda memoria institucional de sus actividades. A su vez, vuelve a ponerse en cuestión un tema
¿Cuál fue el impacto real de la estrategia de «racionalización» administrativa? Conviene iniciar este
apartado con dicho interrogante ya que, a contramano de lo que pudiera pensarse, en el período
Seguridad Social recibió el 39%, y las provincias y municipios el 55%. Como bien explican Feletti y
Lozano (1997), la recuperación progresiva del gasto fue, sin dudas, necesaria para legitimar
reforma del sector productivo, en el marco de un modelo que, entre 1989 y 1995, ya había
(13) Esta cifra incluye, también, a los empleados de las ex-empresas públicas, además de los
descentralización de los servicios de salud y educación, y del personal desvinculado por las
Otro punto a considerar es que la disminución de la planta de personal en ciertas instituciones del
contrario, especialmente a partir de 1992, la creación de una nueva Secretaría inducía a crear
varias Subsecretarías, cada una de las cuales, a su vez, provocaba la aparición de nuevas
Direcciones y, así, sucesivamente. Para el caso, los dos organismos políticos por excelencia,
cinco Secretarías en 1990, a diecisiete y quince en 1999(14) lo cual expresa, además, la necesaria
concentración de poder en dichos ámbitos, habida cuenta las políticas excluyentes implementadas
a lo largo de la década.
(14) Centro de Estudios para el Desarrollo Institucional (CEDI) Documento de Trabajo Nº 22,
2000.
Por cierto, el resultado más significativo del primer gobierno menemista se asentó en la
modificación radical del perfil del aparato de Estado, a partir de la desarticulación de su rol
empresario (privatización de ENTEL, Aerolíneas Argentinas, Gas del Estado, SEGBA, YPF,
decisiones de política económica, como las juntas reguladoras (yerba mate, azúcar, granos y
Corporación Argentina de Productores de Carnes, etcétera). (15) A su vez, ya para 1995, las
Ministerio de Defensa (Zeller, 1996), prefigurando una tendencia hacia el fortalecimiento de las
funciones represivas, que se afianzará con el incremento del número de agentes en las fuerzas de
(16) En el Presupuesto Nacional del año 1995, le correspondía al Ministerio de Defensa casi el
40% de los cargos presupuestados. El segundo lugar lo ocupaba el Ministerio del Interior (12,2%)
(Zeller, 1996).
Durante ese mismo año (1995), agotadas las privatizaciones más «jugosas» y con el paulatino
central del gobierno y del FMI. El contexto nacional e internacional (efecto Tequila del año 1996)
hizo propicia la oportunidad para retomar el ajuste en la administración pública. Con el auspicio del
Banco Mundial, comenzó a pergeñarse la «Segunda Reforma del Estado», instalada en el discurso
La ley Nº 24.629/96 de Segunda Reforma del Estado, inspirada en los cánones de la «reinvención
naturaleza jurídica, incluso, los creados por ley. También se aprobaba la privatización de
servicios públicos y paquetes accionarios en poder del Estado. Nuevamente, el ajuste del personal
de un «Fondo de Reconversión Laboral del Sector Público», con el objeto de capacitar y brindar
asistencia técnica para programas de autoempleo a los agentes civiles, militares y de seguridad
cuyos cargos fueren suprimidos. Dicho personal quedaría incorporado al Fondo y continuaría
percibiendo sus remuneraciones por un período máximo de doce meses. Si no llegaban a ser
público específico. Todo ello, se especulaba, involucraría a más de 20.000 agentes y apuntaría a
El diseño de la Segunda Reforma, que contó con los aportes ideológicos de varias usinas
académicas neoliberales -como FIEL y el CEMA -, propugnaba, al decir de las autoridades, una
organismo rector, sino que fue la Jefatura de Gabinete, conducida por Jorge Rodríguez, quien tuvo
asistido por funcionarios de las Secretarías de la Función Pública y Hacienda, la Sindicatura General
Nación.
(17) La URME no hizo más que reemplazar a la desaparecida Comisión Ejecutiva de Contralor de
En rigor, la norma sólo intentaba reparar algo que había creado el propio gobierno, ya que muchas
de las reparticiones bajo análisis habían sido instauradas durante los cinco años anteriores, luego
de la llamada «Primera Reforma del Estado». En efecto, a comienzos de 1991, se había reducido a
sesenta y cinco el número total de secretarías y subsecretarías del gobierno nacional, limitándose
severamente la cantidad de unidades de menor nivel. No obstante otros intentos
«racionalizadores», entre 1991 y 1996, estas instancias habían aumentado en ciento veinticuatro.
En cuanto a las direcciones nacionales, se duplicaron, llegando a contarse, hacia 1996, con un total
de doscientas cuarenta. Respecto del personal, resulta significativo que luego del Ministerio de
Defensa, que concentraba el mayor número de agentes, fuera el Ministerio de Economía, impulsor
del Estado mínimo, quien contaba con la mayoría de empleados del sector público (Thwaites Rey,
2001).
Como en la primera etapa, las metas ambiciosas de ajuste formuladas en el Decreto reglamentario
de la Ley 24.629(18) tropezaron con las necesidades político- electorales del gobierno, que debía
medir sus fuerzas en el territorio de la Capital Federal. Por tal motivo, un mes después, se
descentralizados y que, en los hechos, resultó una suerte de «techo del ajuste» en cada
(20) En cuanto a las plantas de personal, los cargos suprimidos fueron 8.123, de los cuales 3.846
correspondían a vacantes sin ocupación efectiva y se transfirieron al Fondo 4.277 agentes, dando
lugar a una rebaja de cargos nominales del orden del 3% de los cargos totales de la
políticas y de seguridad. Así, para el año 1999, luego del Ministerio de Trabajo –cuyas erogaciones
principales no se vinculan con su estructura de funcionamiento sino con la absorción de los gastos
en seguridad social y las cargas contributivas- el mayor gasto presupuestado por jurisdicción en la
predominio de los gastos ligados a la administración fiscal (25.6%) y las relaciones interiores
(23,8%), en tanto expresión de las tareas recaudadoras y de «reparto político» hacia las que
(21) También contrastan con los anuncios de la Segunda Reforma las 53 secretarías de Estado, y
las 113 subsecretarías con las que Carlos Menem culminó su mandato tomando en cuenta que,
información (Zeller, 2000) -factores éstos que podrían contribuir a revertir los patrones
hechos, uno de los principios básicos invocados por la nueva ley de reforma, como era el» de
En materia de empleo público, entre el segundo gobierno justicialista y el primer año del gobierno
de la Alianza (1995-2000), el personal del Sector Público Nacional (SPN) se redujo en un 12%. En
disminución de agentes en los Poderes Ejecutivo y Legislativo, mientras que el Poder Judicial
su participación relativa sobre el total (alrededor del 25%). Para el año 1996, el sector de
empresas y bancos nacionales contaba con una nómina de 48.383 empleados, representando sólo
el 9,8% del SPN. Esa cifra disminuyó levemente en el año 2000, contabilizándose 32.454 agentes.
De este modo, las sucesivas políticas de reforma consolidaban la tendencia hacia la reducción
constante del volumen de personal y, como se analizará en el apartado III, promovían una serie de
sector privado.
4. EL GOBIERNO DE LA «ALIANZA»
El errático rumbo del gobierno de la «Alianza» se expresó también en las propuestas para el
prioritaria por el Vicepresidente Carlos Álvarez, quien creó la Secretaría para la Modernización del
Estado, dependiendo directamente de su órbita. Pero las iniciativas, que volvían a rescatar las
las tareas que el Jefe de Gabinete, Terragno, le había encomendado a los jóvenes del Grupo
Rápidamente, el derrotero modernizador, que en opinión del Subsecretario Popik debía generar
una administración similar a la de Gran Bretaña, Nueva Zelanda y Australia(23), quedó atrapado
en la lógica del ajuste impuesta por el Ministro de Economía Machinea, que redujo los salarios de la
de Economía, alentó a su equipo para concretar su tan ansiada cruzada anti-estatal. El grupo
remonta a las épocas de los gobiernos dictatoriales de Onganía y Videla que lo contaron como
(impulsando en menos de dos semanas la renuncia del Ministro) sino que permitieron, además,
con el Ciudadano», «Gestión por Resultados », «Gobierno Electrónico» y las «políticas para la
estatal» y del «capital humano» (25). Para el financiamiento de estas acciones se contaba con un
préstamo aprobado por el Banco Mundial del orden de los 30 millones de dólares, que culminaría
En la práctica, el Programa careció de apoyo político y mostró escasos resultados, (27) dejando
paso a las clásicas soluciones de ajuste. Así, el proyecto de Presupuesto para el año 2002 diseñado
por el Ministro Domingo Cavallo y entregado a la Comisión de Hacienda, preveía eliminar 24.000
cargos en el sector público nacional. Del total de la supresión prevista, 4400 serían contratados, en
tanto los restantes 19.600 cargos se darían de baja mediante jubilaciones anticipadas, retiros
desde diciembre del 2001, abrió el colapso de la Convertibilidad reflejó de manera nítida que el
Estado emergente no había logrado resolver gran parte de sus debilidades estructurales históricas
(como el déficit fiscal, la deuda externa, etc.) y que en las políticas gubernamentales seguían
primando los criterios de estabilización - ahora plasmados en otra Ley de Emergencia Económica
(29)- por sobre la articulación de un nuevo perfil estatal acorde con las demandas de la sociedad.
organismos, pero el nivel de conocimiento de los usuarios respecto de estas iniciativas fue muy
bajo (López, Zeller y otros, 2001) y todavía se carece de una evaluación detallada acerca del
grado de cumplimiento de los objetivos de mejora de las prestaciones buscados por este
instrumento.
(28) Clarín, 18/12/2001.
(29) Nos referimos a la Ley 25.561 de «Emergencia Pública y Reforma del Régimen Cambiario»,
III. Las transformaciones en el empleo público: los resultados del ajuste estatal
Como producto de las sucesivas políticas de ajuste estructural del Estado, el perfil del empleo
seguridad y de los servicios civiles vinculados a las mismas, frente al personal que
representaba el 58% (150.886) de los cargos, mientras que los agentes civiles
(30) Dicho volumen representa los cargos presupuestados para el Poder Ejecutivo Nacional
(31) Cabe destacar que, desde el año 2002, las fuerzas de seguridad interior pasaron a depender
Nacional. De este modo, el aumento del gasto público se corresponde con factores
tanto, el egreso presupuestado para salarios equivale al 12.5% del total del gasto. Si
gasto total presupuestado del P.E.N. fue de $[Link], mientras que las
(32) Dicha cifra incluye los $[Link] de los servicios de la deuda pública y los
con mayor énfasis desde 1995, los contratos por tiempo determinado comenzaron a
vieron afectados por las políticas de ajuste fiscal que distorsionaron sus objetivos
administración.
Armadas», el Presupuesto agrupa los cargos de las tres Fuerzas Armadas y diversos
los sistemas de carrera y regímenes que comprenden al empleo público del Poder
por régimen y/o escalafón. Mientras que un reducido número de escalafones ronda
los 30 mil cargos (tal son los casos de SINAPA, Policía Federal, PECIFA,
Gendarmería, DGI y Prefectura Naval), la mayor parte de los sistemas de carrera y/o
Sobre un total de 48 escalafones, casi el 90% del personal civil se concentra en sólo
Personal Civil de las Fuerzas Armadas. Los otros tres escalafones restantes (40%)
clasificamos al Personal Civil según las funciones que desempeña, puede notarse que
Menor proporción aún le corresponde a las entidades con finalidad de regulación, que
en gran parte son de reciente creación y con gastos salariales mayores al resto. Por
(33)
(33) Cabe aclarar que no están comprendidos los denominados «cargos críticos» (Directores,
e) Amplia brecha entre los ingresos más bajos y los más elevados al interior de cada
últimas décadas fueron, entre otras, las de las remuneraciones entre las autoridades
políticas o superiores y las del personal de carrera; las de los nuevos escalafones y la
aplicación diferencial de adicionales entre las distintas jurisdicciones u organismos;
las de las modalidades contractuales por tiempo determinado y los convenios con los
(34) El Personal de ANSeS, DGI, ADUANAS, constituyen ejemplos de agentes estatales regidos
década, tendieron a disminuir, a la par que fueron creciendo las contrataciones por
tiempo determinado, modalidad esta última que presenta una gran diversidad. Los
pueden acceder los empleados del sector público, tienen una importante
cátedra –una de las diversas variantes de contratación temporaria con las que
de Defensa, con un 74.4% del total de horas destinadas al Poder Ejecutivo Nacional
para dicho ministerio rondaba los 20 millones de pesos.(36) Por último, los contratos
analiza.
(35) El valor de las horas cátedra mensuales Nivel Medio es de $17.64, el de las horas cátedra
mensuales Nivel Superior es de $21.60, mientras que otras categorías rondan los $24.
(36) Dicho monto es un estimativo, considerando un valor promedio de $22 por hora cátedra.
de carrera civil del Estado Nacional, elimina las prohibiciones establecidas por el
ética pública. Por otra parte, y haciéndose eco de los debates de los años ochenta y
régimen de trabajo privado o aún más flexibles que las consagradas en la Ley Nacional de Empleo
después de un período de prueba de doce meses, tiempo durante el cual la designación podrá ser
encuadrada dentro del mencionado derecho, ya que el personal permanente que resultara afectado
modificatorios.
Cabe precisar que el primer convenio colectivo del sector público, acordado en diciembre de 1998 y
Por su parte, la Ley de Negociaciones Colectivas de Trabajo para Trabajadores del Estado(38)
también se fundamentó sobre los mismos criterios. Esta ley, aprobada en el año 1993 como
estatal, y probablemente ello retrasó su reglamentación hasta 1999, abarcando a una parte
(39) Comprende a una parte del personal civil del Poder Ejecutivo Nacional y al personal de
Esta última norma establece, por primera vez, el mecanismo de negociación de las condiciones de
trabajo entre el Estado, en su rol de empleador, y los agentes públicos, representados por las
Nacional que a la fecha de la sanción de esta Ley se encuentren incorporados al régimen de las
Al igual que en el sector privado, la representación de los empleados públicos es ejercida por las
asociaciones sindicales, uniones o federaciones con personería gremial con ámbito de actuación
Comprende todas las cuestiones laborales que integran la relación de empleo, tanto las de
contenido salarial como las demás condiciones de trabajo, a excepción de las siguientes: la
estructura orgánica de la Administración Pública Nacional; las facultades de dirección del Estado; el
Los preceptos centrales de esta ley tienden a homogeneizar las relaciones laborales de los
trabajadores públicos con las vigentes en el sector privado desde la sanción de la Ley de Empleo
organizacional, por desempeño inadecuado y por sanciones disciplinarias. En cuanto a los derechos
permanente puede participar, mediante los sindicatos, en la discusión de los sistemas de carrera y
franquicias agrega a las anteriores cláusulas relativas a la mujer y la maternidad e incorpora los
nuevos derechos sociales -vigentes a partir de la reforma constitucional de 1994- como los
relacionados con las personas con discapacidad, conductas discriminatorias, etcétera. Respecto de
los gremios, obliga al Estado a realizar un aporte equivalente al 0,5 % de la remuneración bruta de
Relaciones Laborales (Co.P.A.R) –constituida además por representantes del Estado Empleador- y
en la Comisión de Condiciones y Medio Ambiente de Trabajo (CYMAT) (Zeller y Rivkin, 2005).
Conclusiones
asociación de estas redes de consultores, fundaciones, centros académicos, etcétera, con los
partidos políticos que durante las dos décadas ocuparon el gobierno contribuyó a legitimar el
proceso de mercantilización estatal, ofrecido a la opinión pública como condición imperiosa para
mejorar la calidad de los servicios. De esta forma, sea a través de las leyes impulsadas por el
indiscriminada de personal y los recortes de funciones y áreas sustantivas del Estado, combinado
configuraron un perfil estatal acorde con la tónica excluyente instalada por el modelo de
acumulación consolidado en la década de los 90. Así, para el año 2000, mientras el aparato
recaudador del Estado cubría más del 70% de sus ingresos con impuestos de carácter indirecto,
Social expresaban menos del 15% del gasto total del Estado nacional. Dicho porcentaje fue casi un
24% más reducido que el destinado al pago de los servicios de la deuda pública y definitivamente
más acotado que el utilizado para cubrir el déficit generado por la implantación del sistema
Zeller, 2003). En tal caso, la nueva «administración receptiva» que proclamaban los mentores de
solventar las tareas funcionales a la acumulación del capital, mientras que el grueso de la
población se veía despojado de los bienes públicos básicos, conquistados tras largas décadas de
luchas históricas.
En materia de empleo público, el análisis de los datos recopilados desmitifica la recurrente prédica
En efecto, mientras la población argentina creció en forma constante hasta mediados de los
consideramos que la población económicamente activa de los últimos años oscila en alrededor de
14 millones de personas, también la proporción del empleo público global es baja, al no superar los
Desde mediados de los años setenta, se observa una disminución constante del empleo público
global, como resultado del descenso de los planteles del Estado Nacional operada,
desde la mitad de los ochenta hasta el 2001. Pero la principal merma de agentes tiene lugar con el
Principalmente, la Reforma del Estado, iniciada en 1989, produjo tres resultados de suma
relevancia cuantitativa en el empleo público: a) transfirió al sector privado parte del personal
etcétera.
Complementariamente, como contrapartida de la reforma del Estado Nacional, las provincias y los
municipios debieron absorber gran parte de los empleados de esta jurisdicción y sumaron otra
importante cantidad de agentes, destinados a cubrir las nuevas funciones asumidas por estos
niveles en materia de políticas sociales. Al mismo tiempo, las «lógicas clientelares» -de gran peso
predominante para entender el incremento de los elencos públicos, sobre todo hasta mediados de
los años noventa. Luego de la «crisis del Tequila», los Estados federales comenzaron a aplicar
políticas de reformas que tendieron a reducir sus plantas de personal, en especial las vinculadas a
información, relacionada con los funcionarios y agentes públicos y con los cuadros técnicos. A
modo de ejemplo, podemos mencionar que se desconocen la mayor parte de los cargos
dependientes de los ocho organismos de Inteligencia Nacional, del personal contratado en los
programas de los Organismos Multilaterales de Crédito y del personal contratado bajo las múltiples
modalidades que se han aplicado en las dos últimas décadas analizadas. A pesar de ello, es de
destacar que las fuentes de datos más confiables continúan siendo, aún, las públicas.
De acuerdo a los datos presentados en el Presupuesto Nacional de 2001, luego de dos décadas de
reformas de las estructuras estatales diseñadas por gobiernos democráticos, los cargos
dependientes del Ministerio de Defensa siguen siendo los principales, pese al fuerte descenso
sufrido en los años noventa. Si sumamos a ellos los agentes de las áreas de Seguridad Interior y
de Justicia y los potenciales de los organismos de Inteligencia, vemos que la mayoría de los cargos
presupuestados del Estado Nacional (excluídas las Universidades) se relacionan con el personal
De esta forma, el perfil del empleo en el Estado Nacional -contrariamente a lo pregonado- nos
muestra que las funciones militares, policiales y judiciales han sido consideradas prioritarias en la
reforma estatal argentina. En cambio, los agentes vinculados a las funciones económicas, sociales
y científicas han sufrido caídas drásticas o se han mantenido congeladas en el tiempo, perdiendo
su participación relativa. Por otra parte, merecería un análisis pormenorizado el deterioro de las
agencias y del personal relacionado con funciones de contralor y de poder de policía en materia
En la última década, en el Estado Nacional disminuyeron los cargos permanentes, a la par que se
acrecentaron las formas contractuales por tiempo determinado. Esto impacta negativamente en la
estabilidad del servicio público, genera estructuras paralelas superpuestas e introduce formas de
flexibilidad laboral contractual y de reducción de salarios indirectos. Por otra parte, el fenómeno
contribuye a la distorsión de la pirámide salarial que, en lugar de democratizarse y de ser un
instrumento para la redistribución del ingreso, tendió a emular al sector privado, aumentando la
distancia entre los ingresos más bajos con los más altos.
Los principales rubros del gasto del Estado Nacional son la Seguridad Social, el pago de la Deuda
Pública (muy oscilante en los últimos años) y, en tercer lugar, el destinado al funcionamiento de la
componente (unos 5 mil millones de pesos). Es decir que, en la última década, nunca superó el
10% del Presupuesto Nacional. Así, podríamos afirmar que el gasto público salarial posee un
impacto positivo para el funcionamiento de la economía y del mercado de trabajo ya que, por su
extensión del pago salarial de los agentes públicos mediante el sistema financiero contribuyó a la
Entre otras cuestiones, las políticas de reforma y ajuste del empleo público han impactado
de este estudio, podemos mencionar que la reducción de los planteles del Estado se constituyó, en
los últimos treinta años, en un factor de presión negativo sobre la cantidad y calidad de los
empleos. La caída del empleo asalariado y el aumento del cuentapropismo que se observa desde la
década de los años setenta, junto a la desocupación abierta de los años noventa, responden al
con el crecimiento vegetativo de la población y la PEA. También, las reducciones salariales directas
abrieron paso al ajuste en el sector privado, llevando - desde 1998 al 2001- los salarios nominales
a la baja. Por último, a pesar de los contratos flexibles (monotributistas y autónomos), el salario
público aporta aún en forma significativa al trabajo registrado (alrededor del 40% de la PEA) y, por
Como resultado del proceso analizado en este trabajo, el Estado nacional ha visto reducidas sus
profundamente por diversos grupos empresarios y políticos.(40) Los servicios públicos esenciales,
desocupación, la investigación y capacitación en sentido amplio, así como un sin fin de funciones
históricamente desempeñadas por él son, en teoría, materia de gestión de las ONGs y, en mucha
mayor medida, de empresas privadas. La retirada del Estado redundó, así, en el acotamiento de
los márgenes de «lo público» en beneficio de la esfera privada, haciendo uso del discurso
(40) Así, por ejemplo, fundaciones como el CEMA o FIEL, por citar sólo las más conocidas,
Bajo este marco, pensar hoy la administración pública en Argentina remite a problemas de orden
político, antes que a la implementación de sofisticadas tecnologías de gestión y, en tal caso, como
observan Aberbach y Rockman, el dilema central se expresa «en lo que una sociedad espera de su
gobierno y lo que está dispuesta a pagar.» (...) «Decir lo que es básico y lo que no es necesario,
1999: 14-15). En rigor, la supremacía de este último concepto pretende instalar la falsa
reformas hay propuestas que no son meramente administrativas sino, fundamentalmente, políticas
BIBLIOGRAFÍA
Nº3, MAYO/JUNIO.
VOL. 16, Nº 3.
AIRES, MIMEO.
PARA SU ABORDAJE CONCEPTUAL. INAP, DEI, SERIE I, DOC. NRO 68, BUENOS AIRES.
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435/90 - DECRETO PEN 612/90 - DECRETO PEN 1757/90 - DECRETO PEN 2476/90
- DECRETO PEN 993/91 - DECRETO PEN 558/96 - DECRETO PEN 660/96 - DECRETO
PEN 103/2001.
EL CARIBE).
Buenos Aires, Facultad de Filosofía y Letras, profesora secundaria normal y especial en historia.
I. Introducción
El presente trabajo intenta sistematizar, a partir de material bibliográfico actualizado, las distintas
visiones teóricas del denominado «nuevo paradigma de la gestión pública», identificando tanto la
utilidad como las limitaciones de los conceptos y las técnicas provenientes de esta orientación, que
ha tenido un carácter rector en las reformas estatales conocidas como de «segunda generación».
El fenómeno de la Nueva Gestión Pública (NGP), o también referenciado como New Public
difundido enérgicamente a nivel mundial como eje central para el cambio y la modernización de las
administraciones públicas, en países con tradiciones institucionales tan disímiles como Estados
Unidos, Suecia, Gran Bretaña, Francia, Australia, incluyendo los de la propia región de América
Latina.
minimizar el rol del Estado en diferentes esferas de la actividad económica y social, desde los
propios organismos internacionales se impulsa una variante crítica de las políticas derivadas del
eficacia de la acción estatal para el buen funcionamiento de los mercados. En esta línea, el Informe
del Banco Mundial de 1997 pone a consideración un conjunto de medidas que, en el terreno
estrictamente administrativo, apelan al fomento de una mayor competencia (por ejemplo, a través
(1) Cabe destacar que, a diferencia de gran parte de los autores citados en este trabajo, Bresser
Pereira (2001: 4) sostiene que «la reforma de la gestión pública no fue incluida en primer lugar
en la agenda del Banco Mundial». (...)»Reforma del Estado significó para el Banco Mundial – y
todavía significa-, en primer lugar downsizing (o reducción del aparato) y, en segundo, realizar la
Acorde con estos principios, las reformas encaradas por los países de la OCDE han puesto el acento
output, indicadores de rendimiento, pagos en relación con los resultados y medidas de mejora de
la calidad; en recortar los gastos (...); en una mayor flexibilidad; en una mejora de la eficiencia en
De este modo, la nueva «generación» de reformas prioriza una serie de transformaciones «hacia
adentro» del Estado (Oszlak, 1999), apoyadas cada vez más en las ideas básicas provenientes de
las ciencias de gestión o del management, cuya legitimidad como fuente de propuestas para
acumulada en el sector privado durante las últimas décadas. Sobre esta suposición existe hoy, en
el seno de los analistas y estudiosos del tema, una alta coincidencia. Sin embargo, aún con todo su
potencial para contribuir a fortalecer la labor del Estado, los especialistas plantean la necesidad de
circunscribir su utilidad.
Como se pondrá a consideración, la aproximación de algunos utores pone en tela de juicio los
fundamentos ideológicos y culturales a partir de los cuales cobran sentido un conjunto de técnicas
y prácticas de «aparente neutralidad». En este sentido, (...) «la limitación fundamental del
esa lógica al sector público presenta claras insuficiencias, ante la necesidad de observar valores
colectivos y atender la exigencia de colaboración interinstitucional, imprescindible en la gestión de
Por otra parte, la experiencia internacional señala que -en la mayoría de los casos- la incorporación
de las técnicas del management no fue acompañada con la recreación de mecanismos que
Desde esta óptica, se rescata el componente político que, necesariamente, lleva implícita toda
posibilidad real y la conveniencia de introducir una lógica «gerencial», dando por supuesto que
patrimonialistas de profundo arraigo. Para los especialistas de la OCDE, se acepta cada vez más el
hecho de que uno de los orígenes del mal funcionamiento del sector público es precisamente la
falta de formalidad y respeto a las normas que impera en la cultura administrativa de la región
(Burky y Perry, 1998; Evans, 1992; Shepherd, 1999). Concretamente, se apunta que la mayoría
aunque de esta forma los organismos que ellos conducen ganan en flexibilidad y eficiencia. Sin
embargo, es muy factible que en algunos casos ocurra la violación de la tenue barrera que separa
1999:4).
Para tratar de abarcar los puntos sustantivos del debate abierto en torno al fenómeno de la NGP,
partimos del estudio sobre las principales orientaciones y tecnologías reconocidas como
orden técnico que limitan la capacidad de adaptación al sector público cuando se pierde de vista su
más impronta privada o «publificando» la administración (Cunill Grau, 1997). Las reflexiones
políticas de modernización en el sector público argentino, a los fines de evaluar las implicancias
No es de extrañar que el movimiento de la reforma del sector público se haya difundido con tanto
entusiasmo en el mundo. Gravita en torno a ella el supuesto -o creencia- que su ejercicio «conduce
a un gobierno más económico y eficiente, con servicios de mayor calidad y programas más
eficaces, y además, simultáneamente, introduce cambios como la ampliación del control político,
mayor libertad a los gerentes para que lleven a cabo su gestión, mayor transparencia
la Nueva Gestión Pública (en inglés, New Public Management) se ha convertido en el cuerpo
desempeño político, no una serie de esfuerzos técnicos separados de ella» (Ingraham, 1997: 326)
gestión pública como «una serie de cambios intencionales de las estructuras y procesos de
organizaciones del sector público con el objetivo de que funcionen mejor -en algún sentido-» (Pollit
y Bouckaert, 2000). En correspondencia con esta definición básica, la etapa inicial de la reforma se
para mejorar el desempeño gubernamental- las reformas políticas (por ejemplo, cambios en los
clave (por ejemplo, nuevas políticas de gestión macroeconómicas, reformas en el mercado laboral
«neutralidad política». Sobre todo en los Estados Unidos, país que acuñó en sus ámbitos
pública», se destacaban los beneficios que traería aparejada «una fusión entre la orientación
general» (Perry y Kraemer, 1983:10). A diferencia, en Francia, Alemania y los países nórdicos, los
que sugiere cierta resistencia al uso del nuevo concepto, basada en la desconfianza en torno a la
factibilidad de una rápida combinación entre los valores de la NGP y los valores de la
(3) Para Perry y Kraemer, si bien en ambos conceptos puede quedar reflejada la preocupación
que el campo de los estudios de la «gestión pública» aportaría -como visión innovadoralas
gubernamentales, pueden llevar a cabo las misiones que se les asignan» (Perry y Kraemer, 1983:
11).
En otros casos, también genera reticencia la asimilación directa de la propuesta managerial con la
(Gibert, 1980).
Precisamente, puede considerarse a los Estados Unidos como uno de los países promotores del
modelo para la nueva gerencia pública, a partir de la importante difusión alcanzada por la obra
conocida como la «Reinvención del Gobierno». El puntapié inicial tuvo lugar cuando la
administración del gobierno de Clinton llevó a cabo un estudio del sector público, el «Análisis de la
Actuación Nacional» (NPR), con el objeto de impulsar «un gobierno que ponga a la gente en primer
lugar, mediante la creación de un claro sentido de misión, tomando el timón más que los remos,
delegando autoridad, sustituyendo normas y regulaciones por incentivos, formulando objetivos por
resultados, buscando soluciones de mercado más que soluciones administrativas, y cuando ello
fuese posible midiendo el éxito de las acciones de gobierno en términos de satisfacción del
(4) La elaboración del informe de la NPR se desarrolló en tres etapas. En sus comienzos ( al inicio
de la década de 1990), la NPR puso énfasis en cómo trabaja el gobierno, más exactamente cómo
debería trabajar el gobierno. Durante su segunda etapa, la NPR se centró en lo que el gobierno
hace y lo que deberá hacer. A fines de la misma década, tuvo lugar la tercera fase, tras el
objetivo de abocarse en los resultados y en las agencias de «alto impacto», así como también en
usar «una medición de los resultados para transformar la gestión federal». (Aberbach y Rockman,
1999).
El primer diagnóstico de los analistas de la NPR recalca las dificultades que presenta el Estado a
diseñadas para un entorno que ya no existen...» Mientras que las burocracias estatales
centralizadas se correspon den con los patrones culturales de la primera mitad del siglo XX, hoy el
desafío pasa por la transformación de las organizaciones públicas siguiendo un modelo acorde con
gestión individual y los incentivos del mercado (incluyendo, cuando sea posible, la privatización).
De este modo, las estructuras y culturas burocráticas del pasado, regidas por reglas, serán
sustituidas por entidades más pequeñas, flexibles y orientadas al usuario. El punto de llegada es
un Estado mínimo que desarrolle sólo las funciones que son necesarias de una forma eficaz y
Lawrence R. y Thompson (1999) han sistematizado los diversos conceptos que tuvieron mayor
influencia en el modelo estadounidense, partiendo de las ideas difundidas por Osborne y Gaebler
Los principios que, según los autores, guiarían la acción modernizadora o las denominadas «Cinco
identificadas las competencias centrales de la organización y las tareas cuya prestación podría
contratarse externamente. La consigna «el gobierno debería eliminar lo que no necesita» implica
afrontar el arduo desafío de resolver «qué cosas» debería hacer el gobierno, en función de los
propios valores e intereses políticos. Supuestamente, la reestructuración tendría que ser guiada
«privilegios de especial interés» como de todo aquello que no sea «transparente»5 (Lawrence y
Thompson, 1999).(5)
(5) A propósito de esta iniciativa, Aberbach y Rockman (1999) acotan que, detrás del mandato
déficit fiscal creado por el Estado de Bienestar, para lo cual ha sido fundamental emprender la
los años noventa (Hammer y Champy, 1993; Hammer y Stanton, 1995) y que propone, en
esencia, «empezar de nuevo», más que tratar de «arreglar» los problemas existentes mediante
soluciones parciales. Como tecnología de gestión, sus dispositivos están orientados hacia los
consigna «trabajar mejor» va de la mano del «coste menos» pero, como pone de manifiesto un
autor, muchas veces la segunda termina predominando sobre la primera, creando un grave
contrasentido: «buscar un gran ahorro a corto plazo puede socavar un esfuerzo mayor de mejorar
la gestión e incrementar los costes a largo plazo» (Kettl,1997). Aún más, el énfasis puesto en la
reducción del gasto puede atentar contra el propósito de sostener servicios públicos de calidad
aunque, al decir de Pollit y Bouckaert (2000), esto dependerá en gran medida de los diferentes
contextos y del rol que cumplan los avances tecnológicos y la pertinencia de su puesta marcha.
el sector público. Ahora, las organizaciones públicas tendrán que operar con una orientación de
incentivos del mercado y tomando en cuenta las actitudes y los comportamientos del «cliente-
1999). «Colocar a los clientes en primer lugar», según prescribe el Informe NPR, implica captar su
punto de vista (a través de encuestas u otras técnicas de esta naturaleza) como una forma de
obligar a competir a las agencias, tanto internamente como con proveedores externos de servicios.
En los casos en que el monopolio estatal fuera inevitable, las organizaciones deberían adoptar un
perfil más acorde con el de las «empresas de negocios» (Aberbach y Rockman, 1999).
tendrán que gerenciar el cambio de las estructuras de forma coherente y articulada con lo
cosa que cumplir con el dictado según el cual «la estructura sigue a la estrategia». «La realineación
reinvención tiene que ver con cambios en la forma de operar de la organización en su entorno
Thompson, 1999: 263). Las experiencias en la administración estadounidense indican que el paso
adaptación y forjadoras de conocimiento. De este modo, podrá crearse una cultura diferente en la
gestión pública, que involucre a su agentes en lo que ha dado en llamarse una «visión compartida
públicos» con capacidad de liderazgo y empleados comprometidos con los objetivos de la agencia,
de manera tal de poder conferir mayor poder a estos últimos para conseguir los resultados
propuestos.
En términos generales, los documentos de la OCDE rescatan estos principios, aunque cuestionan la
«versión restringida» del New Public Management, asentada sobre tres valores básicos (la trilogía
mecanismos de mercado en el sector público y la vinculación del pago con el desempeño. En los
lineamientos directrices aportados por esta organización se distinguen un conjunto de rasgos clave
Sin embargo, la OCDE alerta sobre la posibilidad de considerar a los principios de la NGP como un
modelo unívoco de reforma y transferible a cualquier país, sin tomar en cuenta los diferentes
muy divergentes de estos criterios considerados como «bastante abstractos». Así, podrá ser
modernización hacia un espectro más amplio de valores que los que dominaron en el comienzo de
la reforma (economía, eficiencia y eficacia), bajo el auge del neoliberalismo y las sucesivas
presiones por la reducción del gasto público para resolver la crisis fiscal. Paulatinamente, cobran
1992) que, como se intentará dejar reflejado en los puntos siguientes, no necesariamente podrá
escoger del ámbito privado todos los recursos convenientes para su alcance.
propósitos y dilemas
El énfasis puesto por la NGP en la incorporación de las herramientas de gestión empresarial tiene
del funcionamiento de los mercados. En efecto, la mayor parte de las tecnologías sugeridas
aparecen como respuestas creadas y desarrolladas por el sector privado frente a las exigencias del
entornos cada vez más competitivos. Dada estas características, para el management privado,
y la elaboración de indicadores. Las mismas, pueden clasificarse en tres grandes grupos (6):
adaptarse a los cambios del entorno (perspectiva estratégica), y en garantizar tanto el buen
desarrollo de las operaciones como el logro de las metas establecidas (perspectiva operativa). Las
herramientas que pertenecen a este grupo pueden ser: planificación estratégica, gestión de los
este grupo se está evidenciando un proceso de reconversión desde la capacitación para ejercer la
función directiva a la capacitación para el liderazgo del cambio organizacional. Dichas técnicas
apuntan a desarrollar, entre otras, las habilidades de toma de decisiones; negociación y gestión del
principio, y siguiendo a Echebarría y Mendoza (1999), destacamos cuatro aspectos que, por su
carácter estructural, le imprimen rasgos distintivos al contexto en el que tienen lugar los procesos
de gestión pública y que, como tal, difieren de la lógica impuesta por el mercado a las compañías
privadas.
DE RECURSOS.
La provisión de bienes públicos se realiza a través de las acciones del gobierno y no por el
básicamente, por dos elementos: a) su preocupación por los aspectos redistributivos y de equidad,
legítimo.
LAS ADMINISTRACIONES PÚBLICAS EN SU CALIDAD DE PODERES PÚBLICOS.
organizaciones construidas por la misma sociedad para cumplir objetivos que persiguen el bien
común. Muchos de estos objetivos no le son propios como organización, en la medida en que éstos
constituyen necesidades públicas definidas por la Constitución, las leyes y el proceso político.
Existen diversas y variadas formas a través de las cuales el sector público crea valor. Esto es, a
través de transacciones individuales con los ciudadanos (garantizando sus derechos, prestándoles
cuyos beneficiarios no necesariamente son sus usuarios directos. Asimismo, las regulaciones
estatales son fuentes generadoras de valor, de naturaleza tal, que no presentan analogías en el
sector privado. Por otro lado, la creación de valor en el sector público se encuentra fuertemente
PÚBLICAS.
Se plantea aquí la ausencia de precios para los bienes públicos (que no pasan por el mercado), lo
que impide, por ejemplo, cuantificar los beneficios creados en términos de ingresos, o bien poder
reflejar desde los presupuestos públicos sólo una parte de los costos implicados en algunos
programas, como es el caso de los regulatorios. Un segundo factor que dificulta la medición del
valor reside en las superposiciones que suelen ocurrir entre aquello que un determinado programa
produce materialmente (outputs) y los resultados (outcomes) o impactos que realmente ha tenido
la acción administrativa.
En otras concepciones, que observan la especificidad de la gestión pública desde una perspectiva
pública queda asimilada con el plano de la macrogestión, en tanto se ocupa del comportamiento de
partes, o dicho en otros términos, abordaría la dirección de cada una de esas organizaciones que
Entender a la gestión pública como «macroproceso» implica reconocer que una transformación tan
significativa como la que acarrea la reforma del Estado activa procesos estratégicos y políticos de
gestión en el seno de las redes de entidades y agencias estatales. Sus programas requieren de una
intereses diferentes y acaso opuestos. En consecuencia, «el núcleo de los problemas de la gestión
alternativas a las pensadas para una sola unidad(7). El camino hacia el diagnóstico compartido por
las diferentes instituciones, para repensar las reglas de juego, funciones y responsabilidades; el
público, y la configuración de esquemas de rendición de cuentas para promover el uso eficaz del
poder, se presentan como opciones diferenciadas, más acordes con la «innovación» que con la
1999).
(7) En términos del autor, «Si la gestión en general consiste en saber hacer algo por intermedio
de otras personas, la gestión pública consiste en saber hacer algo por intermedio de otras
responsabilidad de dirigir una red interinstitucional. La coordinación entre organizaciones que son
Otra síntesis ilustrativa de este debate nos la brinda Gunn (1987), que identificó al menos cinco
Las posiciones 4 y 5 reflejan con mayor claridad los beneficios de la fusión de los dos universos,
Estado. En cambio, si nos desplazamos hacia aquellos puntos de vista que enfatizan las
particularidades del sector público por sobre la confluencia con el privado (las posiciones 1, 2 y 3),
la instrumentación de tecnología empresarial presentaría aristas más complejas.
Así lo sostienen Echebarría y Mendoza (1999), quienes partiendo de los niveles de análisis que
Eliassen y Kooiman (1987) proponen para abordar el estudio de las administraciones públicas,
delimitan y clasifican los aportes de las herramientas de gestión empresarial en el ámbito del
sector público. Los autores sugieren tres posibilidades en cuanto al grado de adecuación de cada
grupo de técnicas, expresadas en términos de: (a) aplicación directa, (b) adaptación creativa y, (c)
especificidad del sector público). De acuerdo con estos criterios, en el cuadro 2 aparecen valoradas
las técnicas del management empresarial, en función de la idoneidad de su diseño para dar
ADMINISTRACIÓN PÙBLICA
sector público, atento a condiciones tales como el carácter interdependiente de las organizaciones
públicas, la dificultad de conceptualizar y medir el valor y la escasa integración del ciclo de gestión
aseverarse que las mayores incompatibilidades se presentan en los niveles 1 y 2 sugeridos por
Eliassen y Kooiman (1987), donde se hace explícito el carácter de la gestión pública como un
proceso de nivel macro y la relación de los entes públicos individuales con sus entornos específicos,
mientras que el principal grado de ajuste de las técnicas de gestión empresarial ocurre en el tercer
funcionamiento interno (Echebarría y Mendoza, 1999). No obstante, podría disentirse con los
autores, en la medida en que, salvo la gestión por proyectos, técnicas tales como la gestión
mayor o menor posibilidad de inserción del management privado en el sector público, entendido
esto como el mero traspaso de un conjunto de técnicas «innovadoras» (o, en muchos casos, de
III. Las premisas de la Nueva Gestión Pública y su impacto en la relación entre Política y
Burocracia
Uno de los principios sobre el que se ha trabajado con mayor insistencia desde la NGP puede
sintetizarse en la frase de Kettl «dejar que los gestores gestionen», aludiendo así a la búsqueda del
incremento de la responsabilidad de quienes administran los servicios ante el público. Con base en
el enfoque «orientado al cliente», se propugna una mayor delegación de poder hacia los gestores
para actuar con flexibilidad para mejorar el servicio, tomando en cuenta las demandas y
preferencias del consumidor. Desde esta óptica, se operan cambios sustanciales en la relación
entre los funcionarios elegidos y los administradores, si estos últimos quedan sujetos en primer
lugar al mandato de los «clientes», a riesgo de «afirmar su autonomía de los que elaboran las
políticas públicas» ( Kettl, 1997). En la práctica, podría quedar abierto un alto margen de
ambigüedad entre las metas fijadas por parte de los decisores políticos y la correspondiente
libertad que se les otorga a los administradores, sin olvidar que los objetivos de las agencias
públicas resultan muchas veces poco precisos, o incluso contradictorios, como resultado del juego
Otras visiones -con implicancias totalmente opuestas a la anteriormente mencionada, pero también
incentivadas desde la NGP- abogan por la reducción del poder de la burocracia, reforzando la
(Aucoin, 1990). En este caso - y a diferencia del diagnóstico precedente, según el cual el excesivo
burocracia» (Aucoin, 1990). Por ende, la existencia de asesores y/o cargos de confianza, etc.,
consustanciados con las políticas de gobierno. Bajo esta alternativa, más que un dilema de
estos «nuevos gerentes» o «burocracias flexibles»?, ¿a los funcionarios políticos?. ¿Las burocracias
«paralelas » poseen los conocimientos y la experiencia suficiente como para ocupar tantas
posiciones clave, desplazando- la mayoría de las veces- a los cuerpos estables de la administración?
De la mano de estos planteos se recicla una problemática tradicional del sector público: la frontera
entre política y administración. Tal como lo resaltan una serie de autores (Aucoin, 1990; Halligan,
1997; Pierre, 1995), en los esquemas modernizadores pareciera haber tenido una mayor
gravitación la percepción del recelo político frente a las burocracias. Al respecto, Aberbach y
Rockman (1999) destacan que –para el caso de los Estados Unidos- el foco de la reforma priorizó
la necesidad de reducir el tamaño del aparato burocrático, predominando los recortes entre el
personal de mandos medios hacia abajo(8), al tiempo que crecía el componente de personal
nombrado políticamente, por el deseo de los presidentes y altos funcionarios electos de ejercer un
control más estrecho sobre los burócratas, «en los cuales no confían». Por el contrario, otros
especialistas (Clarke y Newman, 1997; Pollitt, 1993; Stewart, 1994) critican la expansión del
(8) Al respecto, Pollit y Bouckaert (2000) destacan como una de las contradicciones más visibles
público, en paralelo con la propuesta de romper con la estabilidad laboral y reducir personal.
Sin embargo, antes que reeditar la antinomia entre técnica y política, la literatura actual
un «nuevo marco de responsabilidad que reordene la vinculación entre las funciones políticas y
Rockman (1999) advierten acerca del peligro contrario, esto es, la posibilidad de que la
en el sector público hasta el momento. Para pensar en términos de la primera, es preciso distinguir
a través de los mecanismos de control político de acuerdo con el principio democrático y asegura la
el marco de la NGP- como un cambio en las reglas de juego entre los proveedores y los
destinatarios de los servicios públicos. Así, la preocupación por las demandas diferenciadas, la
tendencia innovadora y, según se declara, superadora del tradicional esquema en el que los
usuarios de servicios públicos estatales poseían el rol de receptores pasivos y carentes de derechos
específicos.
Sin embargo, cabe resaltar -a más de una década de puesta en marcha de este tipo de
experiencias (sobre todo en Europa)- lo que pudieran considerarse como limitaciones intrínsecas a
este nuevo modelo, dado el escaso grado de implementación de algunos de sus preceptos. Como lo
ha constatado la OCDE, son muy pocos los países miembros donde el resarcimiento tiene fuerza
concede» (...) es el derecho de consulta, más que el derecho de tomar la decisión» (OCDE,
1996:34). De este modo, los dos componentes de esta propuesta que implican una transferencia
concreta de recursos hacia los usuarios, tanto monetarios como de poder de decisión, resultan los
Asimismo, el énfasis puesto en la figura del «cliente» ha sido objeto de críticas, no sólo por la
juego a la hora de tomar decisiones sobre los servicios públicos, sino también por la concepción de
«ciudadano» que lleva implícita esta perspectiva, más alejada de ciertas consideraciones en
términos de legitimidad, igualdad y acceso. Incluso llega a caracterizarse a este nuevo enfoque
consecución de los valores constitucionales y los objetivos políticos, lo cual tiene poco o nada que
Por estas razones, para algunos autores, la NGP peca de reduccionismo al limitar la ciudadanía a la
práctica del consumo. Se advierte el efecto corrosivo que esta visión podría tener sobre la idea del
ciudadano como un ser social holístico, comprometido en un rango de relaciones recíprocas con
paciente, o padre, o pasajero, dependiendo del contexto (Prior, Stewart y Walsh, 1995).
un interés colectivo no equiparable a la suma de los intereses individuales, tal como se expresa en
las relacines de mercado. Por lo tanto, la preocupación por una administración más ágil,
participativa y descentralizada debería combinarse con la promoción de una ciudadanía activa, más
acorde con una perspectiva «socio-céntrica» que «mercado-céntrica», si los objetivos de reforma
El amplio abanico de posiciones aquí mencionadas expresan gran parte de los argumentos a favor
y en contra de la nueva propuesta «gerencial» para la administración pública. Más allá de las
valoraciones, en la práctica la NGP se impuso como tendencia quizá, como advierte Nickson
Sin embargo, no puede soslayarse el necesario debate impuesto por esta oleada reformadora en
torno a los valores tradicionales del sector público y el progresivo deterioro de los mismos. En
pública en una democracia, ha sido objeto de profundos cuestionamientos, acordes con las nuevas
Como síntesis, puede apreciarse que, aún los planteos que cuestionan a la NGP, dan por
muestran bastante escepticismo respecto al logro de un «mejor gobierno» en gran escala. Las
mayores restricciones derivan del conjunto de condiciones que se imponen como necesarias para
introducir, sostener e implementar una estrategia abarcadora de reforma, y que resultan de difícil
alcance en la práctica.
grupo de personas clave y una considerable capacidad de organización, a fin de planear y llevar a
cabo los desafíos operativos propios de la propuesta de cambio. Otras condiciones no menos
importantes involucran al personal del sector público, quien deberá contar con nuevos
aprobación de las reformas que afectan la «primera línea» (Pollit y Bouckaert 2000).
En otro plano, también existe un amplio consenso en torno a que los resultados de muchas
administrativos en los que tuvieron lugar (Clarke y Newman, 1997; Lane, 1997; Pollitt, 1998;
Stewart, 1992) y de las preocupaciones y prioridades locales de los políticos y los actores privados
Bouckaert (2000) proponen un modelo para el análisis de la reforma que tome en cuenta «las
interacciones entre las influencias socioeconómicas del entorno, las presiones políticas y las
características del propio sistema administrativo que se desea modernizar». Los autores reconocen
El primer grupo de factores socioeconómicos representa un conjunto general de fuerzas que, como
comercio internacional, no sólo han debilitado el control que pueden ejercer los gobiernos
nacionales sobre las políticas macroeconómicas, sino que se constituyen en un elemento de presión
central a la hora de justificar las reformas generalizadas del sector público. Otro condicionante de
la demanda que recae sobre los servicios proporcionados o financiados por el Estado, con su
El segundo conjunto de factores que influyen en las reformas de gestión está relacionado con el
sistema político. Además de las nuevas ideas sobre el management (que ya han sido referidas),
poseen influencia las visiones de los partidos políticos sobre aquellos aspectos de vital relevancia
factor dinámico está representado por la presión que ejercen los ciudadanos, aunque para Pollit y
Bouckaert su alcance es todavía muy limitado. Por sobre el conjunto de fuerzas, se desplaza el foco
considera decisiva. Esta afirmación expresa una de las presunciones clave de los autores: «la
mayoría de los cambios que nos interesan se han producido, en su mayoría, de manera
Respecto del sistema administrativo, se rescata –en primer término- el contenido de los paquetes
de reforma, como resultado de la interacción entre lo deseable y lo factible, sin perder de vista
que, cuando se anuncian, estos paquetes procuran establecer, o bien reforzar, los discursos que
apoyan los cambios institucionales en consideración. En este sentido, acotan los autores, la
mayoría de los países puede proporcionar al menos algunos ejemplos de cómo la retórica política
fue mayor que los logros alcanzados. A su vez, el proceso de implementación es una etapa
particularmente importante de la reforma, ya que «se aprende mucho cuando se intenta poner en
práctica las ideas reformadoras y, con frecuencia, una parte de ese aprendizaje termina
Finalmente, deberán constatarse los eventuales logros del proceso de reforma, para medir la
brecha existente entre los logros alcanzados realmente y las metas establecidas en la planificación
original.
La apertura hacia estas dimensiones le imprime un carácter más complejo a la trayectoria de las
reformas, a partir de la incidencia de una serie de aspectos distintivos del sector público, y de baja
implicancia - a la vez- en el ámbito de la gestión privada. Como plantea Kettl (1997), «por mucho
que los reformadores incorporasen modelos del sector privado a las operaciones del gobierno, el
naturaleza diferente a la del mercado privado y la gestión empresarial. Aún más, podría plantearse
(10).
(10) En tal caso, como observan Aberbach y Rockman, el dilema central se expresa «en lo que
una sociedad espera de su gobierno y lo que está dispuesta a pagar.» (...) «En otras palabras, las
tales como la excesiva regulación, pero las decisiones sobre lo que debería o no hacer el gobierno
son, en último término, una labor de los funcionarios elegidos en democracia. Decir lo que es
Para finalizar, no puede dejar de mencionarse el conjunto de consideraciones apuntadas por los
de riesgo para el alcance exitoso de las reformas de tipo gerencial. Así, Shepherd (1999) destaca
que más allá de la proliferación de normas formales y coherentes con el modelo jerárquico y
centralizado, las reglas, en muchos casos contradictorias entre sí, se infringen o se tergiversan. El
resultado es un «estado de derecho débil», con ausencia de mecanismos de supervisión, donde los
procedimientos escritos pueden ser desechados. Por tal motivo, para el autor tiene tanta o mayor
prioridad la reforma política que la reforma administrativa. Nickson (2002), por su parte, enfatiza
Asimismo, aparecen como desventajas la rigidez del sistema presidencialista que, a diferencia de
los regímenes parlamentarios, conlleva menos armonía para encarar los cambios legislativos
necesarios para las reformas fundamentales, y la tradición del derecho administrativo de la región,
que prioriza los insumos por sobre los resultados, acotando la emergencia de los sistemas de
rendición de cuentas. De este modo, (...) «si las estructuras y los sistemas fundamentales no son
los apropiados, entonces el NPM puede no ser la respuesta correcta. La aplicación amplia del NPM
eficiencia será casi con seguridad opacada por los mayores costos que resultan de los problemas
(11) En el mismo sentido se pronuncia Shepherd (1999). El autor argumenta que el sesgo de la
grado de efectividad de las reformas. Como manifestación de esa «informalidad», sostiene que la
creación de «enclaves» para llevar a cabo las reformas, a partir del reclutamiento de una
tecnocracia «paralela» que depende directamente del Presidente y está sujeta a fuentes de
financiamiento y controles diferentes, son difíciles de sostener una vez que se produce el cambio
En consonancia con estos criterios, Prats i Catalá (1998) entiende que el desafío para América
mérito, con autonomía técnica y conducción política, y sometidas a reglas precisas para tornarlas
de las reformas ocupa una posición privilegiada la formación de «culturas de servicio público»
apoyadas, más que en diseños o modelos formales, en «la creación y consolidación de modos y
(12) A diferencia, Bresser Pereira (2001:14) destaca que «el servicio público weberiano dejó de
mejorar los niveles de remuneración y modificar los estilos de gestión para introducir más
centrales para la transformación del sector público. (Martínez Nogueira, 2002: 200).
La cuestión cultural también es rescatada por Oszlak (1999) como un aspecto de sensible
Latina. Desde su óptica, las reformas de «segunda generación» resultan mucho más complejas que
aquellas que- como las que dominaron en la primera etapa- perseguían como objetivo
imprescindible la reducción del aparato de Estado. Mientras que en las reformas de «primera
Básicamente, las estrategias a encarar para la mejora de la gestión pública ponen en contradicción
aplicación, en la medida en que dichas reformas orientadas desde sus fundamentos a la búsqueda
administrativa de la región. De tal forma, (...) «el punto ya no es si las tecnologías «sirven» a las
necesidades de gestión de nuestros estados, sino si pueden «forzar» su adopción y así desterrar,
definitivamente, sus patrones culturales indeseables» (Oszlak, 1999:23), tarea que, para el autor,
del Estado deviene en déficit de capacidad institucional para desarrollar las actividades
reguladoras, prestadoras y promotoras de servicios públicos, con serios riesgos sobre la efectividad
conlleva la posibilidad de diluir el carácter público de los servicios y bienes implicados, tras el
sistema administrativo, incidiendo sobre un conjunto de intereses de diversos grupos con larga
puede soslayar las cuestiones relativas al desarrollo económico y a la desigualdad social, cuya falta
nuevos patrones institucionales que, más allá de «reformar» o «reinventar», consoliden un Estado
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en Ciencias Políticas.
En una cálida noche de diciembre de 2001, un fenómeno político y social insólito provocó un
desoyendo la veda oficial de manifestarse públicamente (regía entonces el estado de sitio), una
multitud de ciudadanos se fue congregando en puntos clave de los centros urbanos e inició la
deslegitimación -al son del estridente repique de cacerolas- de todo el plan de gobierno de las
Básicamente, el desalojo por una vía infrecuente de un gobierno constitucional, incorporando ipso
¿Y qué mensaje trascendió a esta intervención política directa de la ciudadanía? La tesis de esta
investigación afirma que, en la madrugada del 20 de diciembre de 2001, se plasmó una bisagra
evolución desde una malograda etapa de democracia rigurosamente representativa a una fase
democrática participativa.
(1) Como denunciáramos en «La odisea del ciudadano argentino», artículo publicado en la Revista
Iberoamericana de Derecho Constitucional, Ed. Ad Hoc, BsAs 2003, ps. 137 y ss.
Esta hipótesis supone que el jaque político que enfrentan autoridades e instituciones argentinas en
más temprano que tarde deberá obligadamente mutarse a un régimen político realmente
acuciante(2), tanto por tratarse del mayor Estado provincial y quizás del detentador del más
forma constante la cuestión de la reforma de la Carta Magna bonaerense, lo cual podría ser la llave
parlamentaria. De tal forma, por ejemplo, la sumatoria de votos en blanco y los impugnados dio
un caudal que se erigió como segunda preferencia en las elecciones legislativas del 2001; para
colmo, en el 2003 esta tendencia se agudizó, alcanzando solo los votos en blanco casi el 15% del
diseño representativo renovado y dinámico que quede plasmado en el nuevo texto fundamental en
forma clara y determinante para fijar pautas innovadoras realmente democráticas y participativas
en el juego político de nuestro ámbito. Dado que sólo mediante una recuperación del valor de la
vida política como canal adecuado para evolucionar como sociedad organizada, resulta imperioso
(3) Así se ha resaltado que «la democracia implica un acto de confianza en la bondad esencial de
bien»
Es dable aclarar, asimismo, que este trabajo se centrará entonces en el análisis del régimen
Estas reflexiones liminares obligan a intentar una defensa previa de la figura de la «representación
política», tan cuestionada como necesaria, en tanto configura per se un instituto pleno de
contradicción ontológica, con evidente insuficiencia jurídica y palmaria irrealidad(4). No por nada
Kelsen la definía como una ficción(5), el sociólogo Bourdieu como un acto de magia, el recordado
(4) Raúl Enoc Calderón, «Participación política», cap. 16, p. 520, en «Derecho Público Provincial»,
(5) Hans Kelsen, «Teoría General del Estado», Ed. Nacional, México 1959, ps. 400/402.
(6) Germán Bidart Campos, «El mito del pueblo como sujeto de gobierno, de soberanía y de
(7) Jorge Reinaldo Vanossi, «El misterio de la representación política», ed. América Actual, [Link].
1972.
Ninguna duda puede caber, igualmente, sobre la necesidad de este instituto representativo, puesto
que ha ido afianzándose, paulatinamente, como un aliado artificial de la democracia para permitir
el ejercicio del poder popular que, como no puede ejercerse directamente (por la cantidad de
quedando separados el titular de la soberanía del sujeto que ejerce el gobierno a través de un
(8) Germán Bidart Campos justifica que «la irrealizabilidad de la democracia directa ha obligado,
para poder seguir sustentando la idea de autogobierno del pueblo, a considerar, en una ficción
jurídica, que ese autogobierno se cumple y ejerce por medio de representantes» (Derecho
Pero si bien había sido pacífica la evolución de la tesis instrumental de la representación junto al
fresco ímpetu filosófico del régimen democrático, mundialmente están empezando a llover críticas
graduales más fuertes que advierten que aquella herramienta teórica se está tornando un lastre,
cada día menos utilitario, en los esquemas modernos de gobernabilidad con soporte popular(9).
(9) En este sentido, quizás la denuncia más patente, proveniente desde el terreno filosófico, sea
que continúa siendo inasible para los individuos la posibilidad de proyectar y realizar formas de
poder efectivamente compartido, en virtud de que aún en sistemas democráticos el acceso del
poder sigue siendo un privilegio, porque la decisión es monopolio del profesional de la política
mecanismos más certeros para su evolución. Hasta poco tiempo atrás, la legitimidad de los
gobernantes estaba fundamentada en los mecanismos que los habían catapultado al poder. Esa
legitimidad de origen les brindaba, mediante un acto comicial, un margen suficiente de actuación
para todo el mandato para el cual habían sido electos. Actualmente esto no es más así. El
ciudadano actual exige que el vínculo entre gobernantes–gobernados sea más cercano, de manera
que los primeros estén en condiciones de rendir cuentas a la comunidad.(10) Por eso, hoy se
Y para tal fin deberá recordarse, entonces, que todo Estado representativo debe exhibir una
compensación que se hace residir en dos principios esenciales: la representación (ficción jurídica
para materializar la voluntad popular) y la identidad (coherencia entre intereses políticos entre
qué la representación política no puede nunca ignorar las demandas que fluyen desde el pueblo.
(11)
(11) Carl Schmitt, Teoría de la Constitución, Ed. Revista de Derecho Privado, Madrid 1934, ps.
237/240).
sistema representativo expone un delicado equilibrio con factores participativos que neutralizan a
concepción democrática de gobierno, siempre y cuando exista una participación cívica efectiva y la
comunidad cuente con influencia y control final de la agenda política de sus gobernantes.(12)
(12) Robert Dahl, La democracia, Ed. Taurus, Bs. As. 1999, ps. 110 y ss.
Si se ha denunciado que a nivel global crecen las críticas hacia el sistema tradicional de
historia y su visión como motor productivo de primer orden a nivel nacional se mezclan en una
ha acentuado el divorcio entre sociedad civil y dirigencia política, debilitando el fundamental rol
que deben cumplir las instituciones (estatales o no, pues también se han resentido sindicatos,
Es imperioso, entonces, repasar que dentro del particular diseño normativo de nuestra provincia, la
Constitución vigente (reformada por última vez hace una década) establece un sistema
Constitución provincial).
como sediciosa a toda reunión de personas que se invoque potestad popular por
medida que rindan sus cuentas (art. 59.2); tienen el monopolio de la presentación
(virtualmente la menor edad con la que es posible acceder al cargo de diputado: 22 años, en
lugar de los 30 que se requieren para ser senador provincial), y la distinción de facultades
exclusivas de cada Cámara es también ínfima (esencialmente limitada a sus roles frente al juicio
político y a la autoridades para las cuales pueden prestar acuerdo). En ambos casos, los
legisladores son elegidos en forma directa, circunstancia que no siempre fue así: hasta 1889 eran
(14) La descripción detallada e in extenso de estos defectos ha sido realizada por el autor en el
Sistema Constitucional Bonaerense, obra colectiva dirigida por Adolfo G. Ziulu y coordinada por
habilita a desmenuzar algunos de los vicios crónicos que ha generado en la práctica electoral de
A ello, repasando el conjunto de los déficits representativos reseñados en los acápites precedentes,
tenemos que los bonaerenses contamos con una Legislatura innecesariamente bicameral (pues
senadores y diputados son, virtualmente, lo mismo y para hacer los mismo), con una identidad
la mayoría electoral, y con un marcado cerramiento a cualquier tipo de intervención política que no
diagnóstico constitucional es unívoco: con esta insuficiente relación entre un poder deslegitimado y
(15) Robert Dahl enseña que los ciudadanos silenciosos pueden ser súbditos perfectos de un
gobernante autoritario, pero son un desastre para la democracia (op. cit., p. 112).
ciudadana que invoque la representación popular por fuera de los órganos constitucionalmente
calificadas como sediciosas las asambleas barriales o defensa de intereses locales surgidas,
básicamente, para cuestionar la legitimidad de las autoridades en los últimos años por todo el
país). Indudablemente, a nivel nacional, esta prohibición constitucional tuvo origen tanto en la
anárquica situación política de la época preconstituyente, donde eran comunes los levantamientos
sediciosos contra el precario orden instituido, como también en razón de la restringida visión
participacionista que propiciaban los ideólogos de la Constitución de 1853.(16) Por ello, se optó por
privar a la sociedad de todo acceso directo al ejercicio del gobierno, haciendo regir al extremo la
teoría de la representación política, que interpretara al representante electo como fiel mandatario
la propiedad y la capacidad intelectual, pues la soberanía popular debía ser ejercida solo por la
«parte sensata y racional de la comunidad social» (Historia y evolución de las ideas políticas y
Copista, Córdoba 2000, p. 166); o también la concepción del ilustre Juan Bautista Alberdi, para
quien el Estado era el legítimo representante y administrador del pueblo, pues no puede haber
despotismo de los pueblos, por lo que la soberanía popular no es ilimitada –como predicaba
Rousseau- sino demarcada por la razón (Fragmento preeliminar al estudio del Derecho, Bs. As.
1837).
distinguido del nacional, al explayar los alcances del derecho de reunión cívica o política, y el de
petición a sus autoridades, sea «para solicitar gracia o justicia, instruir a sus representantes o para
Sin embargo, la historia argentina ha demostrado que –descontando los intervalos de interrupción
finalización del abusivo régimen colonial en 1810, la liberación de un referente político mayoritario
Lo expuesto da muestra de que las escasas oportunidades en las que la sociedad civil ha tenido un
peso político extra electoral han tenido conexión directa con coyunturas de agotamiento sistémico:
ninguna intervención previa le era permitida al pueblo hasta dicha eclosión popular, en virtud de
En 1994, la provincia de Buenos Aires registró en su Carta Magna una nueva modalidad de
apertura al participacionismo, con la inclusión de la iniciativa popular y las consultas popular y
sobre proyecto de ley (art. 67), aunque la ausencia de una reglamentación posterior de dichos
para la previsible demora reglamentaria, además de haber vedado el uso de estos mecanismos
lo cual ha también menoscabado la potencialidad de este instituto para uno de sus fines más
genuinos.
BICAMERALISMO BONAERENSE
Por otra parte, resulta paradójico que la más extensa de las provincias argentinas, a la vez por
Para colmo, no distingue en mucho las funciones de ambas cámaras (apenas si respeta la división
de funciones en materia del virtualmente inexistente juicio político en los anales bonaerenses y el
acuerdo para cubrir determinados cargos) ni en las condiciones para cada escaño (a los senadores
provinciales se les exige sólo un poco más de edad), pero –y esto es lo más relevante- fija el
mismo esquema de elección por secciones, con la única diferencia de que se intercalan los cargos
elegidos en cada comicio (una elección para diputados para una sección, la siguiente para
Y es por ello que la división por secciones con diseño geográfico infraconstitucional (ley electoral),
económicas o poblacionales (como podrían serlo la pampa húmeda, la cuenca del Salado, el
razonabilidad(17).
secciones, de las cuales sólo la Sección Capital (partido de La Plata) está prevista
ocasional) que, generalmente, están atadas a un criterio estrictamente demográfico que desalienta
la identificación de las comunas que lo integran y, por ende, distancian la legitimación de los
La historia reciente de la política parlamentaria bonaerense, demuestra que se hace imperiosa una
Cámaras (por definición debiera ser el Senado) para que identifique territorialmente a cada una de
las zonas y regiones tan distintas como particulares que conforman la provincia.
cuarto del territorio provincial) apenas cuenta con un 15% de senadores. Y mucho
Brandsen, con los que de seguro ningún punto en común los une como región
(Sección Tercera).
En nuestra Constitución Nacional rige un sistema parlamentario bicameral justificado no sólo en la
territorial: mientras los diputados reflejan la voluntad de la población (la Nación), el Senado
representa a las provincias y a la Capital «pues es la asamblea de todas las provincias que
(18) Joaquín V. González, Manual de la Constitución Argentina, Ed. A. Estrada y Cía., Bs. As.
1959, p. 330.
que escojan las provincias, no existiendo ninguna obligación de que respeten un orden bicameral:
lo importante es que aseguren la forma republicana de gobierno (división de poderes) y nada más.
Por ello, la actual bicameralidad de la provincia de Buenos Aires luce desencajada y superflua, pues
representación geopolítica de nuestra extensísima provincia (y donde cada región pueda hacer
valer sus derechos frente a cada iniciativa general). Frente a ello, ciertas posiciones propician una
representación distinta para cada Cámara legislativa, y se sostiene que además del criterio
(19)
(19) Hugo Oscar Cueli, Constitución de la Provincia de Buenos Aires anotada y comentada, La
bicameralismo es la del reconocido politólogo finlandés Arend Lijphart.(20) Esta doctrina comienza
doble distinción: primero, según la relación entre cámara alta y cámara baja («simétrica»,
perjuicio de la cámara alta). Y, en segundo lugar, según su composición, también en relación con
la cámara baja («congruente» -es decir, igual o muy similar-, o «incongruente » -desigual-). En lo
que para este trabajo puntual interesa, es la conclusión de Lijphart que el bicameralismo es
las dos cámaras y cuanto mayor sea la simetría entre sus poderes y la igualdad de su
produciría en aquellos casos en los que concurren ambos factores (simetría o asimetría moderada,
los dos.
Por ello es que, a modo de focalización en nuestro actual sistema de representación parlamentaria
en el ámbito de la provincia de Buenos Aires, resalta que: a) ambas cámaras legislativas tienen
funciones virtualmente idénticas; b) los dos cuerpos parlamentarios son compuestos por
A ello debe sumarse que, como suele ocurrir cuando se ata el criterio electivo a un solo indicador
cámaras, virtualmente, torna inoperantes todas las ventajas del bicameralismo, desnudando sólo
sus defectos.(21)
(21) Así lo señalaba para Córdoba, por ejemplo, Alberto Zarza Mensaque (Frías et al., Poder
Legislativo en las nuevas constituciones provinciales, Depalma, [Link]. 1989, ps. 72 y ss).
Pero, lejos de alinearnos tras la línea unicameralista que ha campeado en las últimas tendencias
parlamentario.
Como se ha reseñado, no es indistinto para este análisis que Buenos Aires sea la mayor provincia
argentina (más extensa que Santa Cruz o Chubut, por ejemplo), por mucho la más poblada
(triplica a cualquiera de las siguientes), motor económico de la nación pero, también, la que
resaltar que esta diversidad impone distintas urgencias en cada región y, a nivel parlamentario,
una agenda política diferencial, la falla principal del esquema representativo actual.
Otro aspecto particularmente cuestionable del esquema representativo provincial está dado por el
marco laxo e inasible de requerimientos que la Carta Magna exige de los parlamentarios.
de una rendición de cuentas simultánea y/o –cuanto menos- posterior de la tarea legislativa para
momentos casi monopartidista), con una escasísima representación de las minorías y de las cada
vez más numerosas intendencias vecinalistas. El esquema parlamentario por secciones, anula las
posibilidades parlamentarias de los pequeños partidos locales (pese a que una quinta parte de los
municipios bonaerenses es gobernada por intendentes vecinalistas), y ahoga la diversidad
partidaria.
Finalmente, pesa sobre el sistema bonaerense, con su inasible cuerpo de legisladores, un cerrojo
disfuncional que impide un adecuado parámetro del nivel de eficiencia de la tarea representativa.
Adviértase que esta ausencia de mecanismos de control efectivos de la labor legislativa y del uso
hasta para financiar la propia actividad política del legislador o de los bloques), impide para el
electorado general la diferenciación cívica del buen representante de aquél que no lo es.
La carencia de implementación del nunca bien definido Tribunal Social de Responsabilidad Política
política(22), tornan ilusoria toda idea de responsabilidad política, por lo que los electores sólo
llegan a saber las actividades parlamentarias que a los representantes les interesa que sepan
(como la cantidad de proyectos de ley presentados), pero nunca los que podrían perjudicarlos
(calidad de dichos proyectos, nivel de aprobación, número de dependientes, dieta final con
(22) Obsérvese, por ejemplo, que paradójicamente las completas y siempre actualizadas páginas
en la web tanto del Senado como de Diputados de esta provincia, omiten, justamente, brindar
[Link]/contenidos/institucionales/organigrama/[Link] y
[Link]/administracion
De igual forma, la actual partidocracia que rige en el sistema político bonaerense, ha configurado
son sino excepciones mínimas a esta regla. Por lo demás, la resistencia que su implementación ha
generado en la propia clase representante, demuestra lo intrincado que será acceder a un cambio
Por último, en esta reseña liminar de déficits más relevantes de la actualidad representativa en
sociedad política.
En concreto (y sobre esto se han escrito ríos de tinta), se repite para nuestra provincia la denuncia
legislatura elegida. Baste con echar un repaso liminar sobre la composición actual del parlamento
provincial (en ambas cámaras), para ver que el legislador habitual difiere muchísimo del ciudadano
legislatura (que debiera ser el órgano de representación más genuino y de mayor identificación),
por una mayoría indiscutida de políticos profesionales (ocupación), varones (género) y maduros
(generación).
Lejos está de pretenderse una vuelta al corporativismo puro (que establecía la representación por
sectores laborales), mas no puede saltearse un análisis crítico de la absoluta distancia que
electoral femenino ha garantizado una progresiva –pero muy lenta- mejora del porcentual de
mujeres legisladoras(23), pero éstas –al igual que los pocos jóvenes que debieran representar a la
gran fuerza productiva y el futuro provincial- suelen identificarse más con afinidades familiares o
personales con los políticos de peso que los seleccionan, que con el género o el grupo etario que
«parecieran» representar.
(23) Sigue pareciendo lejano el hecho de que las mujeres no votasen en la Argentina, siendo que
apenas hemos pasado los 55 años de vida del sufragio femenino en este país (Ley Nacional
13.010 de 1947). En este sentido, es interesante rememorar la obra de Aldo Armando Cocca,
(Ginecocracia, ed. Omeba, [Link]. 1963 -primera edición de 1945-, ps. 175 y ss.).
Si sólida es la crítica por la ausencia de una representación de estas dos grandes mayorías de
nuestra sociedad (las mujeres son más de la mitad de los bonaerenses y los jóvenes más de un
tercio), merece, mención aparte, la representación casi inexistente de las muchas y muy variadas
minorías de toda índole que enriquecen el tejido social de nuestro ámbito. Así, el electorado
bonaerense cuenta con facetas minoritarias pero no por eso inexistentes de grupos políticos,
religiosos, económicos, laborales, sexuales y muchísimos etcétera que merecieran contar con un
escaño entre los casi 150 legisladores bonaerenses. En este sentido, no puede olvidarse que la
para trazar estrategias normativas de convivencia social), sino –sobre todo- que ha sido de las
minorías de quienes han surgido las ideas que han hecho progresar a todas las sociedades.(24)
(24) Erich Fromm determina que es un hecho histórico que todas las ideas «acertadas» en
política, filosofía, religión o ciencia fueron originariamente ideas de minorías: «si hubiera que
decidir sobre el valor de una idea a base de un apoyo mayoritario, todavía viviríamos en la edad
Lo cierto es que una mayor identificación del corpus societario con la composición parlamentaria,
permitiría que la agenda legislativa bonaerense contemple debates y propuestas superadoras más
acordes con el sentir ciudadano (temas que, actualmente, son ligeramente abordados por razones
meramente electorales y, casi siempre, desde una perspectiva generacional alejada y –a veces-
indiferente). Así, cuestiones de gran trascendencia para el total de la sociedad bonaerense, pero
que tienen su raíz o mayor acento en el mundo femenino, en la órbita juvenil y en las minorías
(25), serían contemplados en respuestas normativas más acordes con las necesidades reales del
tejido civil, y no solamente de la coyuntura partidocrática. Demás está señalar que en nuestro caso
profesionales, puesto que largamente nuestra historia ha demostrado que no llegan al poder los
«mejores», sino los que mejor se adaptan a un sistema político viciado por el clientelismo.
(25) Para mencionar solo algunas de las temáticas aún sin respuesta adecuada a estas esferas:
juvenil, y –sobre todo- salidas definitivas para la pobreza estructural de una tercera parte de los
bonaerenses.
Por eso, cambiar revolucionariamente esta realidad parlamentaria tan distanciada de la identidad
social no será fácil, pero bien puede ser iniciada con una reforma consensuada del juego
bonaerense), que lidere un cambio cultural en las formas de hacer y ver la política como
herramienta de construcción cívica. Frente a ello se sostiene que oxigenar a la clase política es
posible e imperioso mediante la apertura de canales participativos genuinos, para lo cual también
se deberá comenzar focalizando los otros condimentos genéticos de esta realidad representativa
deficitaria.
En tiempos de una crisis política y social tan profunda como la que atraviesa nuestra provincia (en
indiferentes para superar los problemas que afectan de raíz al bienestar de la gente.(26) Es hora
de respuestas académicas racionales, pero oportunas y decididas, para que abran un saludable
debate, y terminen sirviendo –en mayor o en menor medida- de guías válidas para una
está muerto en vida, para sí mismo y para la sociedad. Un entusiasta dispuesto a equivocarse es
preferible a un indeciso que no se equivoca nunca. El primero puede acertar, el segundo, jamás
Una nueva planificación constitucional no importará seguramente una panacea mágica e inmediata
de viejas y profundas patologías de un sistema fallido, pero –cual remedio oportuno a un enfermo-
podrá ser el inicio de una lenta pero segura recuperación para la reasignación consensuada de un
Estas son algunas de las transformaciones normativas que en tal sentido podrían adoptarse
Constitución Provincial (oportunamente habría que hacer otro tanto con el art. 22 de
actividad gubernamental.(27)
(27) Un ejemplo de cómo debería reconfigurarse este artículo 14 lo da el Pacto de San José de
Costa Rica –con rango constitucional desde 1994- pues expresamente habilita a todos los
representativa, ya en forma directa (art. 23; el art. 25 del Pacto Internacional de Derechos Civiles
y Políticos es análogo)
restricciones arbitrarias a esta forma de participación (v. Carlos E. Colautti, Una restricción
reconozca y brinde contenidos mínimos a todo nuevo canal participativo. Así, por
de normas jurídicas aprobadas por el Legislador), consultivo (no vinculante para los
en la medida que cuente un flujo de comunicación asegurado hacia y desde todos los
sectores.
eventual destitución inter pares), pues resulta contradictorio que la sociedad deba
desacreditada.
provincial).
7) Implementar en forma efectiva el Juicio por jurados para todo tipo de procesos
(29) Ver proyecto doctrinario de ley en Humberto Quiroga Lavié, El amparo colectivo, Rubinzal
(30) Esta tesis de contralor público popular es desarrollada en su justificación teórica y en su faz
responsabilidad social que se asigna a los magistrados en la obra investigadora dirigida por
Berizonce, Roberto O., Los recursos humanos en el Poder Judicial, Editado Rubinzal-Culzoni para
la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Nacional de La Plata, 1999, ps. 175
y ss.
desempeña, etc.(31)
(31) R. Dahl, op. cit., p. 113, recalca la relevancia democrática de un acceso amplio a la
del habeas data comienza a afrontar sus primeros desafíos en este sentido (ver Calogero
competencias, dado que no hay mejor control cívico que aquel que se realiza en la
inmediatez de la comuna.
(32). A tal efecto, los bloques internos no deberían ser partidarios (como ocurre en
(32) Como bien ha señalado para España el profesor Enoch Alberti Rovira en La representación
a un incorrecto diseño parlamentario, el Senado sólo puede escapar a un triste papel mediante
impidiendo también que los eventuales convencionales constituyentes puedan ser los
que sea el pueblo el soberano para decidir el trazo axiológico general que deberá
(33) La viabilidad práctica de esta propuesta se encuentra acreditada con la encuesta plasmada
13/17.
Magna para habilitar su pleno conocimiento y cumplimiento por parte de todos los
efectiva vigencia.(34)
Por ello, con acierto se ha revelado que no existe justificación suficiente alguna para
con políticos en el eminente rol legislativo: lo trascendente será -en cualquiera de los
(35) Bernard Manin recuerda las utilizaciones del sorteo para la selección de representantes tanto
en la Atenas democrática como en las repúblicas italianas del renacimiento, como así también
que tanto para Montesquieu como para Rousseau «la selección por sorteo es natural de la
coautoría con Guillermo Justo Chaves, publicada en dos entregas de La Ley Actualidad (28/11 y
3/ 12/2002); proyecto ampliado en «La odisea del ciudadano argentino o del lento tránsito
V.- COROLARIO
Todas esta batería de propuestas puede encender cálidos debates (ojalá así fuese), puesto que
apunta contra la cristalización de prácticas y metodologías arcaicas que gobiernan nuestra diaria
relación con la política (así, con minúscula), pero es justamente a través de estas discusiones
(académicas o no) que progresará un replanteo serio sobre la necesidad de consensuar nuevas
reglas para nuestra forma de entender la política (como herramienta para transformar nuestra
realidad).
Y sólo en la medida que los bonaerenses podamos salvar este divorcio sistémico en el sistema
representativo, nuestra democracia podrá garantizar una vida política sana e inclusiva. Este es