REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL DE LOS LLANOS CENTRALES
“RÓMULO GALLEGOS” NÚCLEO VALLE DE LA PASCUA.
ESTADO GUÁRICO. MEDICINA. 3 Año SECCIÓN: 4
UNIDAD: NUTRICIÓN
CARACTERÍSTICAS DE LA ALIMENTACIÓN EN LA EDAD PREESCOLAR,
ESCOLAR Y ADOLESCENTE
FACILITADOR: INTEGRANTES:
Lcdo. Ángel Pantoja Díaz Gabriel C.I:31.439.252
Guerra Amaury C.I: 30.374.541
Morales Wladimir C.I:16.504.158
Valle de la Pascua, Octubre 2025
INTRODUCCIÓN
Es conocido que la salud está íntimamente relacionada con la
alimentación y que en gran medida, depende de ella. En nuestro medio, las
enfermedades no transmisibles (ENT), tales como las enfermedades
cardiovasculares, diabetes, obesidad y cáncer, son las primeras causas de
mortalidad y morbilidad. Algunos de los principales factores de riesgo
relacionados con las ENT son: hipertensión arterial, exceso de peso, ingesta
energética excesiva y una dieta pobre en frutas, verduras y rica en grasas
saturadas.
Es por ello que la nutrición, en especial en la población infantil, toma
un papel relevante en el control de esos factores de riesgo, ya que los
hábitos alimentarios se establecen en los primeros años de vida y se
mantienen en el tiempo.
Para adecuar la ingesta calórica y de nutrientes a cada niño, es
importante conocer las diferentes características biológicas de cada periodo
(preescolar, escolar y adolescente), y tener en cuenta las diferencias
personales marcadas por el grado de actividad y las circunstancias sociales.
En este orden de ideas, se debe considerar que tras un periodo de
crecimiento muy rápido, en la época de lactante, donde la alimentación está
muy supervisada por el pediatra y los padres, entramos en un periodo como
el del preescolar (2 a 6 años) y escolar (7 a 12), objeto de menos estudios,
donde el crecimiento se ralentiza y entran en juego en la alimentación
diferentes factores mucho más sociales, como comida en familia, comedores
escolares o educadores; para terminar en la pubertad y adolescencia, donde
el crecimiento vuelve a acelerarse y se producen grandes cambios
fisiológicos y de la personalidad, que van a condicionar los hábitos de
alimentación futuros.
Es así entonces que el médico, y particularmente el pediatra tiene en
sus manos las herramientas para afianzar las bases de un estilo de vida
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saludable, donde la alimentación toma un papel crucial para el
mantenimiento de un estado de salud adecuado y en la prevención de
futuras enfermedades.
Este tema lo trataremos en el presente informe, es decir, la
importancia de la alimentación sana en estas etapas importantes del
desarrollo del ser humano.
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CARACTERÍSTICAS DE LA ALIMENTACIÓN EN LAS ETAPAS
PREESCOLAR, ESCOLAR Y ADOLESCENTE
La alimentación es un proceso fundamental en el desarrollo
humano, especialmente durante las etapas de crecimiento que
comprenden la infancia y la adolescencia. En estas fases, el cuerpo
experimenta transformaciones físicas, cognitivas y emocionales que
requieren un aporte nutricional adecuado, equilibrado y adaptado a las
necesidades específicas de cada edad. Los nutrientes son las
sustancias químicas contenidas en los alimentos que el cuerpo
descompone, transforma y utiliza para obtener energía y materia para
que las células lleven a cabo sus funciones correctamente. La
alimentación no solo cumple una función biológica, sino también
educativa y social, ya que es en estos periodos donde se consolidan
hábitos que pueden perdurar durante toda la vida.
ETAPA PREESCOLAR
Durante la etapa preescolar correspondiente a la edad de2 a 6
años, el crecimiento físico es constante pero menos acelerado que en el
primer año de vida. El niño aumenta entre 6 y 8 centímetros de estatura
por año y gana aproximadamente 2 a 3 kilogramos anuales. A nivel
neurológico, se produce una notable maduración del sistema nervioso,
lo que permite el desarrollo del lenguaje, la coordinación motora y la
autonomía básica. Este periodo se caracteriza por una alta plasticidad
cerebral, lo que implica una demanda significativa de nutrientes
esenciales como el hierro, el zinc, el yodo y los ácidos grasos omega-3,
fundamentales para el desarrollo cognitivo y emocional. En cuanto a
micronutrientes, el calcio, la vitamina D, la vitamina A y el hierro son
especialmente importantes para el desarrollo óseo, la inmunidad y la
prevención de la anemia.
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Las necesidades energéticas de los niños preescolares oscilan
entre 1,300 y 1,600 kilocalorías diarias, dependiendo del sexo, la edad y
el nivel de actividad física. La distribución de macronutrientes debe ser
equilibrada:
> Proteínas: Representan entre el 10 y el 15% del total
calórico. Se recomienda una combinación de proteínas
animales (carne magra, pescado, huevos) y vegetales
(legumbres, cereales).
> Grasas: Deben aportar entre el 30 y el 35% de la
energía total, priorizando las grasas insaturadas y
limitando las saturadas y trans.
> Carbohidratos: Constituyen entre el 50 y el 60% de la
dieta, con énfasis en los carbohidratos complejos como
cereales integrales, tubérculos y frutas.
En esta etapa, el comportamiento alimentario está marcado por la
exploración, la imitación y la neofobia. Es común que los niños rechacen
alimentos nuevos o presenten preferencias por sabores dulces y texturas
blandas. La alimentación se convierte en un espacio de interacción social,
donde el ejemplo de los adultos y el entorno familiar juegan un papel
determinante. Los horarios irregulares, el uso de alimentos como
recompensa y la presión para comer pueden generar conflictos que afecten
la relación del niño con la comida. Por ello, es fundamental establecer
rutinas, ofrecer variedad y respetar el apetito del niño sin forzar el
consumo.
ETAPA ESCOLAR.
La alimentación en la etapa escolar constituye uno de los pilares
fundamentales para el desarrollo físico, cognitivo y emocional del niño.
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En este período, que abarca desde los seis hasta los doce años, el
cuerpo y la mente se encuentran en constante transformación. Por ello,
una dieta equilibrada no solo garantiza el crecimiento adecuado, sino
que también incide directamente en el rendimiento académico, la
conducta y la prevención de enfermedades crónicas. Uno de los rasgos
más importantes de la alimentación escolar es su carácter energético.
Los niños en edad escolar requieren una cantidad significativa de
calorías para sostener su ritmo de crecimiento, sus actividades físicas y
su capacidad de concentración. Sin embargo, no se trata simplemente
de consumir más, sino de consumir mejor. La calidad de los alimentos
es tan relevante como la cantidad. Una dieta rica en frutas, verduras,
cereales integrales, proteínas magras y lácteos aporta los nutrientes
esenciales para fortalecer huesos, músculos y funciones neurológicas.
A este respecto el portal WEB Cadena, Nutrición Escolar (2022)
destaca que
En la etapa escolar suele haber un incremento normal en el
apetito del niño, empiezan a aprender acerca de los alimentos
disponibles en la comunidad y practican deportes, ambos
factores contribuyen a mejorar su apetito. Además el niño
empieza a acostumbrarse a una rutina diaria, lo cual ayuda a
normalizar sus horas de comida de acuerdo al horario escolar
(Documento en línea)
El desayuno, por ejemplo, se convierte en una comida clave.
Diversos estudios han demostrado que los niños que desayunan
adecuadamente presentan mejores niveles de atención, memoria y
desempeño escolar. Saltarse esta comida puede generar fatiga,
irritabilidad y bajo rendimiento. En este sentido, la alimentación escolar
debe ser vista como una herramienta pedagógica: comer bien también
es aprender mejor. Además, en esta etapa se consolidan los hábitos
alimentarios que acompañarán al individuo durante toda su vida. Por
ello, es fundamental que los niños aprendan a reconocer los alimentos
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saludables, a moderar el consumo de azúcares y grasas saturadas, y a
valorar la comida como parte de su bienestar integral. La familia y la
escuela juegan un rol determinante en este proceso. Padres, docentes y
cuidadores deben actuar como modelos positivos, promoviendo
prácticas como comer en grupo, preparar alimentos caseros y evitar el
uso excesivo de productos ultraprocesados.
No obstante, en muchos contextos, especialmente en países con
desigualdades socioeconómicas, el acceso a una alimentación
adecuada se ve comprometido. La presencia de meriendas escolares
poco nutritivas, la publicidad dirigida a niños y la falta de educación
alimentaria contribuyen a la aparición de problemas como la obesidad
infantil, la anemia o el déficit de micronutrientes. Estos trastornos no
solo afectan la salud física, sino también la autoestima y el desarrollo
emocional del niño.
ETAPA ADOLESCENTE
La adolescencia es una etapa de profundos cambios físicos,
psicológicos y sociales. Abarca aproximadamente desde los 10 hasta
los 19 años, y representa el puente entre la niñez y la adultez. En este
período, el cuerpo experimenta un crecimiento acelerado, se consolida
la madurez sexual y se redefine la identidad personal. En ese contexto,
la alimentación adquiere un papel protagónico, no solo como fuente de
energía y nutrientes, sino también como expresión de autonomía,
pertenencia y estilo de vida.
Desde el punto de vista fisiológico, la adolescencia implica un
aumento significativo en las necesidades nutricionales. El crecimiento
en talla y masa muscular, la mineralización ósea y los cambios
hormonales requieren un aporte adecuado de calorías, proteínas,
vitaminas y minerales. El calcio, por ejemplo, es esencial para el
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desarrollo óseo, mientras que el hierro cobra especial importancia en las
adolescentes por el inicio de la menstruación. Las proteínas de alta
calidad, provenientes de carnes magras, huevos, legumbres y lácteos,
son fundamentales para la formación de tejidos y el mantenimiento de
funciones vitales.
En este sentido, el Ministerio del poder popular para la
alimentación, en su portal WEB indica que
Los adolescentes tienen una necesidad de energía entre 2.220
y 3.050 calorías. Esta cantidad de energía debe ser
suministrada por la alimentación diaria. Los carbohidratos
deben proporcionar entre el 56 y 69%, las grasas entre 20 y
30% y las proteínas entre 12 y 14 % (Documento en línea)
Sin embargo, la alimentación adolescente no se define únicamente
por lo que se necesita, sino también por lo que se elige. En esta etapa,
los jóvenes comienzan a tomar decisiones alimentarias por sí mismos,
influenciados por su entorno social, los medios de comunicación y las
tendencias culturales. Las dietas de moda, el consumo de bebidas
energéticas, el vegetarianismo por convicción o estética, y los ayunos
intermitentes son prácticas cada vez más comunes. Aunque algunas
pueden ser saludables si están bien planificadas, otras pueden generar
desequilibrios nutricionales, especialmente si se adoptan sin orientación
profesional.
Además, la adolescencia es un momento vulnerable para el
desarrollo de trastornos alimentarios como la anorexia, la bulimia o el
trastorno por atracón. Estos problemas suelen estar ligados a presiones
sociales, baja autoestima o conflictos emocionales, y pueden tener
consecuencias graves para la salud física y mental. Por ello, es
fundamental que la alimentación en esta etapa esté acompañada de
educación nutricional, apoyo emocional y vigilancia afectuosa por parte
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de la familia y los profesionales de salud. La escuela también juega un
rol clave. Los comedores escolares, los programas de educación
alimentaria y la promoción de estilos de vida activos pueden contribuir a
formar hábitos saludables que perduren en la adultez. Asimismo, es
importante fomentar la actividad física regular, que no solo mejora la
salud metabólica, sino que también fortalece la autoestima y el bienestar
emocional.
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REFERENCIAS DOCUMENTALES Y ELECTRÓNICAS
CADENA. (2025) Alimentación y nutrición en el ciclo de vida. Revista en línea
disponible en ; [Link]
%C3%B1os%20en%20edad%[Link]
González O., Expósito H. (2020). Alimentación del niño preescolar, escolar y
del adolescente, Artículo publicado en revista científica Pediatría
Integral Nº 2. Disponible en:
[Link]
nino-preescolar-escolar-y-del-adolescente-2/
Ministerio del poder popular para la alimentación /s7f). Fondo editorial
Gente de Maiz, Revista en líneas disponible en
[Link]
[Link]
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