Tema 5 EL DEBATE POLITICO EN LA FILOSOFÍA CLÁSICA
8. La sociedad
8.1
La organización de la polis
La vida en sociedad (la polis) surge, según Platón, por las ventajas materiales que esta
aporta a los individuos mediante la división del trabajo y el logro de la convivencia pacífica
con sus seme-jantes. Sin embargo, la sociedad también tiene como finalidad facilitar a los
seres humanos una vida virtuosa y feliz por medio de la educación.
Platón no aceptó ningún sistema político concreto, sino que se planteó la búsqueda de la
organización social perfecta —mo-delo para todas las polis—, que aproximara a las
personas al bien y a la justicia.
Con este planteamiento, comenzó la primera utopía social de Occidente. Las utopías
posteriores, siguiendo el ejemplo platónico, nacieron como una crítica a la situación política
de su época y como una propuesta del modo en que debía constituirse la comunidad para
alcanzar la justicia y la felicidad.
En La República se afirma que la polis ideal ha de estar compuesta de tres clases o grupos
de ciudadanos, de manera semejante al alma, que está formada por tres partes diferentes.
El Estado será bueno y justo en la medida en que cada una de esas clases se ocupe
eficazmente de su cometido, sin que unas interfieran la labor de las otras:
• Los filósofos, dedicados al gobierno de la polis, constituyen el grupo más reducido, pero
también el más importante. El adecuado desarrollo de su cometido exige que sean
educados en la virtud de la sabiduría o prudencia, propia del alma racional. Ellos estarán en
condiciones de conocer el Bien y la Justicia en sí mismos, por lo que podrán tomar
decisiones buenas y justas pensando en el bien de la ciudad, y olvidándose de sus
intereses particulares y egoistas.
• Los guardianes, un grupo más numeroso, deberán velar por la paz social interna y
externa, cultivando especialmente la virtud de la valentía, asentada en el alma irascible.
• Los productores son la clase más numerosa, constituida por campesinos, artesanos y
comerciantes, quienes han de trabajar para todos y no solo para sí mismos, ya que los
restantes tienen que dedicarse a otras tareas. Su virtud es la templanza, que regula los
deseos del alma concupiscible, pues han de usar los bienes que producen con medida,
pensando en la comunidad en su conjunto.
Los ciudadanos se situarán en una u otra clase de acuerdo con sus cualidades naturales,
no atendiendo a su família ni a sus riquezas. Quienes, por naturaleza, esten mejor dotados
en la parte racional de su alma, deberán ser gobernantes; quienes sean más capaces en la
parte irascible, serán guardianes; aquellos en quienes domine la parte concupiscible, serán
productores.
Precisamente, la virtud de la justicia aplicada a la polis consiste en que cada ciudadano
cumpla correctamente la función que le corresponde sin interferir en otras. Así, se logrará la
polis ideal, en la que reinará el orden y las personas alcanzarán la felicidad
En contraste con la mentalidad de su época, Platón defendió el acceso de las mujeres a la
educación. Sostuvo que ellas poseen la misma naturaleza que los varones respecto al
cuidado del Estado. Por tanto, independientemente de su sexo, quien tenga cualidades
naturales para una determinada función, deberá desempeñarla. Si las mujeres pueden
realizar las mismas tareas que los varones.
entonces, se les debe proporcionar idéntica educación.
Por otro lado, apuntó que los gobernantes y los guardianes no deberian tener familia propia
—para evitar el deseo de obtener ventajas por ello— ni bienes materiales —para impedir el
afán desordenado de enriquecerse —. Ambas clases tendrían que formar una gran familia
en la que los hijos fuesen educados por la polis, sin recurrir a la propiedad privada: el
Estado atendería todas sus necesida-des. De este modo, Platón pretendía evitar que el
poder los corrompiera.
8.2
Templo de Hefesto en el ágora de Atenas.
Mejora
Formas de gobierno
La forma de gobierno ideal para Platón es la monarquía o gobierno del filósofo. Del mismo
modo que el individuo es virtuoso cuando la parte racional de su alma domina a las demás,
así también una ciudad será perfecta si gobierna el verdadero filósofo. La monarquía decae
si el gobernante no tiene cuidado de que unas clases no interfieran en otras. Si esto ocurre,
el orden y la armonía social se desintegran.
Describe la degradación de las formas de gobierno a partir de la que, a su juicio, es menos
mala, hasta la peor. Empieza por la timocracia, en la que la clase militar se adueña del
poder y somete a los demás ciudadanos. Esta degenera en oligarquía, en la cual unos
pocos muy ricos controlan al resto. El empobrecimiento de los ciudadanos a favor de los
oligarcas conduce a la rebelión y da lugar a la democracia o gobierno del pueblo. Sin
embargo, esta conduce al desorden y la anarquía. Para reestablecer el orden social se
instaura entonces la tiranía. La tiranía, sin embargo, es el final de la comunidad política,
dado que los ciudadanos se convierten en esclavos bajo el poder del tirano. Este, a su vez,
se convierte en esclavo de su propio poder. Se añoran entonces las realidades supremas y
los ciudadanos derrocan al tirarcara sustituirlo por el rey-filósofo. Así, la sucesión de las
formes de gobierno tiene un carácter cíclico.
Tras los intentos fallidos de aplicar su Estado ideal en Siracusa, Platón se volvió más
realista. Sustituyó al rey-filósofo por un cuerpo de magistrados que se controlaban
mutuamente y se sometían a unas leyes inmutables. En este nuevo enfoque, la familia y la
propiedad privada recobraron su lugar en la sociedad.
7. La política
7.1
La naturaleza social del ser humano
Para el de Estagira, la sociabilidad brota de la misma esencia del ser humano; es algo
propio de su naturaleza, ya que le viene por nacimiento. De he-cho, quien creyese no
necesitar la sociedad sería una bestia o un dios, pero no un ser humano; este solo puede
desarrollar sus capacidades y alcanzar los bienes más elevados dentro de ella.
En Política escribió que el ser humano es «por naturaleza un animal social». Existen otros
animales gre-garios, pero solo tienen voz, con la que expresan el dolor o el placer. Sin
embargo, la persona es el único animal que posee la palabra, con la cual puede manifestar
lo justo y lo injusto, esta comunicación fundamenta la sociedad.
7.2
La polis, comunidad perfecta
Aristóteles observó que existen tres niveles de comunidad social atendiendo a
su origen:
• La casa. Está formada de modo natural por la mujer, el hombre, la descendencia y los
esclavos, en caso de que los haya. La finalidad de la casa es la satisfacción de las
necesidades cotidianas.
• La aldea. Nace a partir de la unión de varias casas y tiene como fin la resolución de las
necesidades más complejas de sus habitantes.
• La polis o ciudad-Estado. Es la organización social más significativa para Aristóteles;
consiste en la agrupación de aldeas, organizadas bajo un mismo gobierno. Aunque la casa
y la aldea anteceden a la ciudad cronológicamente, la polis es anterior a ellas en cuanto a
perfección y excelencia, ya que es el fin al que tienden tanto los individuos como las otras
dos comunidades natura-les. Por esta razón, la polis es una comunidad perfecta y
autosuficiente, es decir, el mejor modo de organización social.
La polis tiene una primera finalidad: solventar las necesidades materiales de sus
ciudadanos, pero no se detiene ahí. Su fin principal y último es ayudarlos a vivir bien, esto
es, a lograr una vida feliz mediante la promoción de las vir-tudes, principalmente, las
virtudes intelectuales y la justicia, que es la vir ud básica de la sociedad política.
La ciudad se define, por tanto, como la comunidad de seres humanos libres orientada a una
vida virtuosa y feliz.
El fin último del individuo y el de la comunidad coinciden: si los individuos son buenos, la
polis alcanzará la justicia y viceversa. También en la política aristote-lica se aprecia un
planteamiento teleológico, que da prioridad a la causa final.
7.3
Formas de gobierno
Según Aristóteles, los individuos poseen unos derechos naturales que nunca se pueden
abolir. Por ello, rechazó el «comunismo» platónico, aunque juzgó que la polis debe impedir
que se acumule una excesiva riqueza en manos de unos cuantos.
Consideró que la mejor organización política es aquella en la que quienes gobiernan son
idóneos y buscan el bien común por encima de los intereses particulares.
Distinguió tres sistemas de gobierno buenos y otros tres, malos:
• Monarquía o gobierno de un individuo superior en virtud. Su degradación es la tiranía, que
es la peor forma de gobierno de todas las conocidas.
• Aristocracia o gobierno de unos pocos hombres selectos. Degenera en la oligarquía, una
forma de gobierno en la que el poder está en manos de un grupo de ciudadanos ricos.
• Politeía (república') o gobierno de muchos hombres buenos. Su corrupción es la
democracia o, más bien, la demagogia.
La monarquía es la forma de gobierno ideal, ya que el gobernante natural sería el hombre
que destaca entre los demás. Sin embargo, este hombre perfecto rara vez existe. Por ello,
la aristocracia parecería ser la solución. No obstante, esta sigue siendo un régimen
demasiado ideal, por lo que Aristóteles se inclinó por la politeia, al considerarla el sistema
más realista.
La politeia constituiría una posición intermedia entre la oligarquía y la demo-cracia. No se
podría considerar una oligarquía, porque gobernarían los ciudadanos de rentas medias (y
no solo los ricos), ni tampoco una democracia, ya que los dirigentes serían más o menos
competentes (se excluiría, así, a los ignorantes).
Otras ideas aristotélicas sobre la adecuada configuración de la polis se encuentran en los
libros VII y VIII de Política:
• El número de ciudadanos debería ser suficiente como para poder cumplir su fin, pero no
excesivo, porque dificultaría la convivencia.
• El territorio no tendría que ser demasiado extenso, pues fomentaría el lujo y la riqueza;
tampoco debería ser demasiado reducido, ya que imposibilitaría el cultivo de la inteligencia.
Al igual que Platón, Aristóteles concedió gran importancia a la educación de los ciudadanos,
que tendría que estar bajo el control de la polis. Como su maestro, se opuso a una
educación sofística (utilitaria y externa). Lo primero que hay que educar es el cuerpo, base
para la educación del alma. Dio mucha importancia a una educación ética desde la infancia,
que preparase bien a los futuros gobernantes de la ciudad