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Sampedroblanco

El documento analiza cómo el poder político y mediático define y jerarquiza los temas de debate en la opinión pública, convirtiéndolos en agendas políticas, mediáticas y públicas. Se exploran tres modelos de poder: elitismo puro, pluralismo y elitismo institucional, que describen la dinámica entre los medios, la política y los movimientos sociales. Además, se discute cómo los medios pueden contribuir a la desigualdad acumulativa al marginar a aquellos sin apoyo político o recursos económicos.

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Sampedroblanco

El documento analiza cómo el poder político y mediático define y jerarquiza los temas de debate en la opinión pública, convirtiéndolos en agendas políticas, mediáticas y públicas. Se exploran tres modelos de poder: elitismo puro, pluralismo y elitismo institucional, que describen la dinámica entre los medios, la política y los movimientos sociales. Además, se discute cómo los medios pueden contribuir a la desigualdad acumulativa al marginar a aquellos sin apoyo político o recursos económicos.

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SAMPEDRO BLANCO----------- OP y dem deliberativa

Poder político y discursivo

El instrumento supremo del poder es definir y jerarquizar los temas que debate la OP. Estos se
convierten en iniciativas de gob o de oposición (agenda política); en contenido de medios (agenda
mediática); y en asuntos que preocupan a los ciudadanos (agenda pública).

Elitismo, pluralismo y elitismo institucional analizan el poder en las cs soc. Se preguntan si los medios
contribuyen a la desigualdad acumulativa, si marginan o silencian a los que no tienen apoyo político
o recursos económicos.

Debate político y periodístico. ​


La agenda política se construye identificando problemas, soluciones y los actores que se encargarán.

Para construir la agenda política necesitamos:

1. Conocer los indicadores y datos de su importancia (si no existen los fabricamos); y formular
argumentos que atribuyan responsabilidades e identifiquen las causas del problema de forma que
este parezca justificable.

2. Proponer soluciones. Es mejor si la formula una comunidad de expertos, si recibe apoyo político y
si se ajusta a criterios técnicos y valores sociales imperantes

3. Los portavoces políticos dependen de resultados electorales y cambios de gob; distribución


ideológica de fuerzas parlamentarias; cooperación de varios niveles administrativos; y presión de los
grupos de interés.

Para construir la agenda mediática necesitamos: introducir el tema y darle un marco discursivo
(definirlo, explicar causas, evaluarlo moralmente).

La ag mediática es más que la suma de noticias, el espacio y tiempo que los medios dedican a temas
públicos. Es crucial la argumentación política porque determina los asuntos colectivos sobre los que
piensan los ciudadanos y cómo los piensan. Por eso lo primero que hacemos es identificar
promotores informativos.

Las noticias pueden ser fijadas por la elite, por debates o por la confluencia entre formas de hacer
política e info.

Elitismo puro, pluralismo y elitismo institucional expresan 3 tipos de poder

El elitismo puro concibe la esfera pública dominada por clases dirigentes. Los medios son
subordinados y controlados por dirigentes políticos y gente adinerada. Los grupos dominantes
controlan la política y los medios, excluyendo demandas contrarias a sus intereses. La libertad de
expresión se limita, y si la protesta soc no puede evitarse, se reprime. Los periodistas ignoran las
demandas de autoridades que consideran irrelevantes o peligrosas. Si hay represión, la ignoran o
justifican.

Por esto, el elitismo explica que los mov soc consideran la info convencional como desinformación.

El pluralismo concibe la esfera pública abierta al debate y las demandas sociales. Acá los medios
ofrecen una plataforma alternativa a las instituciones políticas. Acá la distribución de poder es
resultado cambiante de la movilización de recursos de los grupos de interés, insertados en un
sistema abierto que no excluye a nadie.
La política y la info responden a intereses diversos y contradictorios. La agenda surge de abajo a
arriba. Un mov social puede movilizar a los medios como cualquier otro recurso. El pluralismo
ignora la desigualdad de recursos y considera a los medios como plataformas neutrales para llegar
a la OP.

Para que eso ocurra, necesitaríamos relaciones estables con los medios; división interna entre
activistas y miembros que tratan con la prensa; coordinación de simpatizantes; e identidad colectiva
y discurso explícito.

El elitismo institucional dice que el control político implica la gestión de la información, a través de
procesos institucionalizados que garantizan el control de las elites. La construcción de agendas sigue
reglas.

Acá las instituciones privilegian a los más poderosos y al mismo tiempo les ponen límites. La
competencia para establecer agenda no se da en igualdad de condiciones, pero se aceptan
resultados elitistas y pluralistas. No hay control total de instituciones. Sí hay incertidumbre. Las
prácticas para hacer política favorecen a los más poderosos. Las agendas tienen mucho tiempo de
estabilidad y breve tiempo de cambio.

Los periodistas privilegian fuentes oficiales. Los activistas no suelen tener relaciones estables con la
prensa. Los mov necesitan más a los medios que viceversa. Agendas más receptivas al consenso de
las elites y conflictos oficiales, que a la protesta social. Por eso es elitismo institucional, porque la
lógica de los medios incluye cubrir la oposición.

El elitismo institucional termina de 3 formas posibles: la cooptación política coincidiría solo con
medios atentos a las negociaciones entre activistas y políticos; o los mov protestantes serían
trivializados en los medios; o la marginación institucional reduciría la cobertura de protestas por
saturación e indiferencia mediática.

“Opinión pública y democracia deliberativa” – Víctor Sampedro Blanco

El instrumento supremo del poder es definir y jerarquizar temas que debate la opinión
pública.

Esos temas se convierten en iniciativas del gobierno o la oposición (agendas políticas), en

contenido mediático (agenda mediática) y asuntos que preocupan a ciudadanos (agenda

pública). Los actores las ordenan según sus prioridades.

Nos preguntamos si los medios contribuyen a una desigualdad acumulativa, o sea, si


marginan a

aquellos que no tienen apoyo político o recursos económicos. Los movimientos sociales que

plantean demandas... ¿pueden alterar las agendas oficiales?

Procesos que construyen el debate político y periodístico

Los que interpelan la Opinión Pública buscan espacios de representación pública en el

reconocimiento de sus demandas y el debate que está en los medios. Hay que identificar

problemas, soluciones y actores que las llevarían a cabo.


Kingdon: cómo se introducen los temas en las agendas de los políticos

1) Se define el problema social con datos, sucesos y argumentos.

2) Se proponen soluciones políticas, con expertos, apoyos políticos y criterios. 3) Se buscan

portavoces políticos, con respaldos electorales, representación parlamentaria,


administración y

apoyos de grupos de interés.

Para definir el problema social, se debe construir un problema político se necesitan datos

importantes. Si no, hay que fabricarlos. Algunos acontecimientos pueden agravar la


situación y

exigir la solución inmediata. Por eso hay que formular argumentos que atribuyan

responsabilidades e identifiquen causas del problema.

En la propuesta de soluciones, se ve favorecido si las soluciones se apoyan en expertos,


tienen

apoyos políticos grandes y se ajustan a criterios de los valores sociales que imperan.

Los portavoces políticos que respaldarán un cambio de agenda dependerán de los


resultados

electorales y cambios de gobierno, distribución ideológica de las fuerzas parlamentarias,

cooperación de niveles administrativos y la presión de grupos de interés.

Los procesos paralelos que forman la agenda de mass media

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1) Introducir el tema, con promotores informativos, cobertura del tema y el acceso como
fuente

2) Determinar el marco discursivo, definiendo políticamente el problema, explicando causas,

identificando responsables y evaluando moralmente

La agenda mediática es más que la suma de las noticias, el espacio y el tiempo que le dan
los

medios a los temas públicos. Es crucial para la argumentación política ya que determina
asuntos

colectivos sobre los que piensan los ciudadanos y cómo los piensan. Los promotores
informativos

son los que despliegan actividades y declaran para que se transformen en noticias.
Se introduce un tema en la agenda mediática no solo para que se debata, sino para definirla

como demanda política y que se actúe sobre ella. La agenda mediática permite cuestionar
la

agenda oficial.

Modelos de poder político y mediático

Según el régimen político, las noticias pueden ser fijadas por la elite en el poder a través de

debates o por la confluencia entre formas de hacer política e información. Son 3 modelos
con

tipos ideales de poder: el elitismo puro, el pluralismo y el elitismo institucional o

neoinstitucionalismo.

1) El elitismo puro piensa en la esfera pública dominada por las clases dirigentes. Los
medios

están subordinados y controlados por dirigentes políticos y económicos. 2) El pluralismo

presenta una esfera pública abierta al debate y demandas sociales, ya que los medios
ofrecen

una plataforma alternativa a las instituciones políticas. 3) El elitismo institucional dice que el

control político suele implicar la gestión informativa mediante procesos institucionalizados


que

garantizan el control de las elites, a la vez que permiten cierto cuestionamiento. Es decir, la

construcción de la agenda, como en el fútbol, sigue ciertas reglas. Por ejemplo, la liga de
fútbol

tiene ganadores casi seguros – equipos más fuertes- pero siempre puede haber sorpresas.

Elitismo puro

El elitismo puro mantiene que los grupos dominantes controlen la política y medios,
excluyendo

las demandas contrarias a sus intereses. El acceso político y la libertad de expresión sufren

limitaciones. Los gobernantes recurren a la inactividad. Si la protesta social no se evita, se

reprime.

Los resultados mediáticos más factibles son el silencio o la marginación. Los periodistas
deben

ignorar demandas que las autoridades consideran peligrosas. Si hay represión, los medios
la

justificarán o ignorarán, caracterizando a los grupos como extremistas. En el modelo elitista


los
medios ocultan el conflicto con el poder o lo marginan.

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Salvo que los periodistas compartan ideología con grupos poderosos, la mayoría actúa por

razones legales –censura-. El elitismo explica que los movimientos sociales consideren la

información convencional como desinformación.

Los pluralistas

Los pluralistas, en cambio, dicen que la distribución de poder es el resultado cambiante de


la

movilización de recursos por los grupos de interés, insertos en un sistema incluyente y


abierto.

Las agendas surgen de los ciudadanos a las elites (de abajo hacia arriba), a diferencia del

elitismo (impuesto de arriba hacia abajo).

La información pluralista debería reflejar o potenciar el impacto político de los movimientos


con

respaldo social. Los medios darían información a activistas o coberturas favorables a sus

protestas, pudiendo fomentar un cambio político e impidiendo la consolidación de una


política

oficial.

En este modelo, un movimiento social movilizaría la atención de los medios. Aquí habría

intercambio racional de información. El movimiento da a los periodistas dramas


personalizados y

emotivos, de manera tal que individuos pueden tener cobertura considerable. Pero un

intercambio justo es difícil, ya que el pluralismo ignora la desigualdad de recursos y


considera a

medios como plataformas neutrales para llegar a la Opinión Pública.

Para promover eficientemente la información, el movimiento requeriría de relaciones


estables

entre los medios, división entre activistas y miembros legitimados para tratar con la prensa,

coordinación de simpatizantes para realizar protestas fáciles de cubrir y una identidad


colectiva
con un discurso explícito y coherente.

Gamson: el discurso mediático a veces obstruye y solo a veces contribuye a la acción


colectiva.

Ni los medios son canales neutrales ni los periodistas son mensajeros imparciales.

Elitismo institucional

El elitismo institucional es propio de las democracias occidentales. Institución es toda

convención que organiza la elaboración de políticas públicas y noticias. Estas instituciones

privilegian grupos más poderosos y les imponen límites a la vez. La competición para
establecer

agendas no se disputa en igualdad de condiciones. El modelo acepta resultados elitistas y

pluralistas porque subraya las diferencias de poder y las consecuencias no deseadas de las

instituciones. Hay líderes que dominan por el acceso mediático, pero también unos
segundos de

televisión pueden destruir una carrera política. No hay control total de las instituciones, y sí
un

margen de incertidumbre.

Las prácticas estandarizadas de hacer política e información favorecen a los actores con
más

recursos, ya que gobernantes y periodistas marginan movimientos sociales. Sin embargo,


las

instituciones generan también consecuencias no deseadas. Puede decirse que las agendas

tienen largos períodos de estabilidad y breves fases de cambios.

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La institucionalización del activismo social toma dos formas: cooptación y marginación.

Si son cooptados, los activistas trabajan en instituciones –situando líderes en comisiones de

gobierno-. El éxito político aumenta pero exige rebajar el radicalismo, ya que si no, habrá

marginación institucional.

Las estructuras institucionales introducen, también, sesgos en la agenda mediática en


contra de

movimientos. La información sigue parámetros cotidianos en la práctica periodística que


favorece a grupos que ya tienen recursos institucionales, que pueden llegar a inhibir la
cobertura

de temas novedosos.

Esto pasa porque los periodistas privilegian fuentes oficiales ya que dan flujo constante y
seguro

de información para hacer noticias regularmente. Pero los activistas no suelen tener
relaciones

estables con la prensa, y mezclan sus reivindicaciones personales con las públicas. El
periodista

no puede decidir todos los días qué es noticia y qué no, dónde buscar información o
cuántas

versiones, ya que la cobertura mediática depende de valores profesionales. El activismo


debe

probar la legitimidad de sus demandas.

Las agendas mediáticas son más receptivas al consenso de las elites y los conflictos
sociales que

a la protesta social. Por eso se habla de elitismo, aunque sea institucional. Porque también
se le

dan ciertas posibilidades a la cobertura de la disidencia.

Otra alternativa es hacer protestas que encajen con los estándares periodísticos dramáticos
y

novedosos, aunque puede terminar en la cooptación también, siendo los activistas fuentes

burocratizadas o promotoras de contenido sensacionalista.

Y es que la institucionalización requiere renunciar a cambios radicales con discursos


moderados.

Por eso, los sensacionalistas acaban siendo “famosos”, desacreditando y deslegitimizando


la

propuesta al trivializarlas. Institucionalizar las fuentes exige un perfil más moderado.

A su vez, la marginación política va de la mano con la indiferencia mediática, correspondida


con

el desplazamiento del conflicto a procesos burocráticos. Los medios identifican lo noticioso


con

lo novedoso, ignorando problemas que se prolongan en el tiempo. Deben haber víctimas y

villanos. Si los activistas no generan conflictos con las élites o reformulan sus demandas,

desaparecen de los medios. Así, los medios convierten a activistas en fuentes burocráticas
o

excéntricas (formas de cooptación) o irrelevantes (marginación por indiferencia).


Estos modelos tienden a parecer estáticos, pero se deben entender como fases de un único

proceso de institucionalización que llega hasta que el activismo social es cooptado o


marginado.

Arrancaría con un elitismo puro, cuando las autoridades limitan el acceso político de nuevos

actores y sus posibilidades de expresión. Las fases pluralistas breves romperían la


exclusión, y,

finalmente, el elitismo institucional sucedería a esas fases con 3 resultados posibles: 1)

cooptación política que coincidiría con medios atentos a negociaciones burocráticas entre

activistas y políticos 2) movimientos que recurran a protestas sensacionalistas y que serían

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trivializados en los medios 3) la marginación institucional reduciría la cobertura de la


protesta

por saturación e indiferencia ante procesos tediosos.

VICTOR SAN PEDRO BLANCO – OPINION PÚBLICA Y DEMOCRACIA.

El instrumento supremo del poder es definir y jerarquizar los temas de debate de la OP.
Dichos

temas se convierten en iniciativas de gobierno o de la oposición (agendas políticas), se


convierten

en contenido de los medios (agenta mediática) y se convierten en asuntos que preocupan a


los

ciudadanos (agenda publica).

La pregunta clave es si los medios contribuyen o no a una DESIGUALDAD ACUMULATIVA,


es decir,

si marginan o silencian a aquellos que además carecen de apoyo político y recursos


económicos.

Cómo se introducen los temas en las agendas políticas:

1. Se define el problema social: gracias a datos, sucesos de relevancia y argumentos sobre

causas y responsables. Para construir un PROBLEMA SOCIAL se precisan indicadores y

datos de importancia, y si no están hay q fabricarlos.

2. Se proponen soluciones: gracias a expertos y apoyos políticos, mas criterios técnicos de


acción.

3. Se buscan portavoces políticos: gracias a respaldos en el electorado, representación

parlamentaria, buena administración y apoyo de grupos de interés.

Cómo forman la agenda los medios de comunicación:

1. Introducen un tema: gracias a promotores informativos, la cobertura de los temas y el

acceso a las fuentes.

2. Y determinan el marco discursivo: gracias a la definición política del problema, la

explicación de las causas, la identificación de las responsabilidades y la evaluación moral.

Los medios de comunicación son indispensables porque sirven para la argumentación


política

y determinan los asuntos colectivos sobre los que piensan los ciudadanos y cómo piensan.

Dependiendo del régimen político, las noticias pueden ser fijadas por tres ideales diferentes:
la

elite en el poder (elitismo puro), a través de debates mas o menos libres (pluralismo) o por
la

influencia entre formas de hacer política e información (el elitismo institucional o

neoinstitucionalismo).

Del primero podemos decir que la forma de control que lleva a cabo es la de EXCLUSION
CLASISTA,

su agenda política es prácticamente inactiva y si agenda informativa se maneja a través de


la

marginación y el silencio.

Del segundo podemos decir que la forma de control es la movilización de recursos, su


agenda

política trata temas generalmente innovadores en materia de política, y su agenda


informativa

consta de la cobertura de protestas.

Del tercero podemos decir que su forma de control es la interdependencia institucional, su


agenda

política consta de la marginación institucional del conflicto y su agenda informativa consta

principalmente del sensacionalismo o la indiferencia respecto a los temas.

El elitismo puro sostiene que debe excluirse toda demanda contraria a sus intereses y, es
por eso,

que la libertad de la expresión es seriamente limitada. Si la protesta social no puede


evitarse, se
reprime. El elitismo (clase dirigente) explica por qué los movimientos sociales consideran la

información convencional como real desinformación.

En el pluralismo las agendas surgen de arriba hacia abajo, de los ciudadanos a las elites,
diferente

al elitismo que se da al revés. El movimiento proporciona a los periodistas dramas


personalizados,

emocionales y conflictivos para una buena cobertura. El pluralismo ignora la desigualdad de

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recursos y considera a los medios como plataformas neutrales para llegar a la OP.

Para promover una forma eficiente de información el movimiento necesita una relación
estable

con los medios, una división interna entre activistas y miembros de la prensa, coordinación
con los

simpatizantes para planear protestas y un discurso explicito y coherente.

Respecto al elitismo institucional, estas instituciones privilegian a los grupos mas


poderosos. Par

establecer agendas no se disputan la igualdad de condiciones pero el modelo acepta


resultados

tanto elitistas como pluralistas porque subraya las diferencias de poder y las consecuencias
no

deseadas de las instituciones. Nos referimos a las practicas periodísticas que estructuran la
esfera

publica a favor de los grupos que ya cuentan con mas recursos institucionale.

OP y democracia deliberativa en la Sociedad Red; Sampedro Blanco y Jorge de la Fuente.

Cambios introducidos por la implantación de Internet. Ha alterado el número y los rasgos de


los

actores que expresan la opinión pública, su vinculación a las formas de gobierno y a los
procesos

de debate colectivo. Las transformaciones obligan a repensar los procesos deliberativos de


las

sociedades actuales. Se cuestiona los monopolios institucionales. Se plantea la superación


de las
agendas convencionales e institucionalizadas. Novedoso escenario de comunicación
política. Los

rasgos de la opinión pública ideal dependen de corrientes ideológicas enfrentadas. Ambos


autores

alemanes, por una parte, Habermas enfatiza una opinión pública racional que sirve de

contrapoder. Neumann habla de una fuerza irracional que tienden al consenso y al control
social.

Michel de Montaigne, en el siglo XVI fue el primero en usar el término de opinión pública. El

espacio público constituirá un nuevo campo de representación política, con un nuevo sujeto

colectivo: la opinión del pueblo o cuerpo social. Hasta finales del siglo xx gestionaba la
opinión

pública y ahora se ve cuestionada por la Sociedad Red.

La opinión pública contemporánea surgió a comienzos del siglo xx. Medios, sondeos y
urnas

manifiestan la opinión y las predisposiciones de la gente común. Toda estructura de poder


sólo

puede mantenerse en el tiempo mediante el consenso. La Comunicación Política centra sus

esfuerzos actuales en desvelar los procesos de enmascaramiento (framing) del debate


público.

Estímulos, ideas-mensajes que representan a los sujetos sociales como parte de un sector

determinado de la opinión pública. El carácter construido de las representaciones de los


juicios y

valores ciudadanos es tan evidente como su importancia para gobernar. La batalla por la
opinión

pública, por transformarla y representarla. La tesis de Bourdieu afirmaba que la opinión


pública no

existe. Habría que entenderlo como una elaboración más compleja sobre los procesos
psico-

sociales en que se configuran las prácticas y las representaciones de los sujetos. Las
observaciones

metodológicas y políticas de Bourdieu proyectan luz sobre la crisis provocada por la


tecnología

digital.

Para el sociólogo las encuestas asumen tres postulados que distorsionan las condiciones
del rigor
metodológico en la recogida y análisis de los datos. Se pueden clasificar en 1) la producción
de una

opinión está al alcance de todos; 2) todas las opiniones tienen el mismo peso; y 3) hay un
acuerdo

sobre las preguntas que vale la pena plantear. Las tecnologías digitales las acentuó.
Internet es un

medio al alcance de todos y sin estándar alguno de validez. Existe una opinión pública
como

sumatoria aditiva de opiniones individuales un simple y puro artefacto. Lippman, autor


clásico,

para quien la opinión pública era un producto manufacturado y manipulado por las elites,
que

generaban imágenes en nuestra mente (marcos discursivos). Cuando cada uno de los
ciudadanos

pueden actuar como un medio de comunicación en potencia; puede expresar


cotidianamente su

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opinión, individual o colectiva, sin intermediarios ni censura. Puede reformular e impugnar


los

retratos que medios, sondeos y urnas proyectan sobre él. Cobra vigencia la noción de una
opinión

pública discursiva.

Opinión pública agregada y discursiva, y sus dinámicas transnacionales

La opinión pública agregada: resultado de la suma de juicios individuales. Tiene más

probabilidades de ser construida artificialmente que la OP discursiva. Está expuesta a un


mayor

nivel de control por parte de las burocracias y las elites político-institucionales.

La opinión pública discursiva: proceso colectivo donde las voluntades individuales (nunca
fijadas

definitivamente y homogénea) deliberan y se condicionan entre sí mediante actos


comunicativos.

No sería una mera agregación de las actitudes que sostienen unos individuos atomizados
ante los
asuntos políticos sino el producto emergente de una conversación colectiva en expansión.

Internet potenció las dimensiones discursivas de una esfera pública gestionada por
periodistas,

encuestadores y políticos que acabaron por constituir un mismo entramado institucional (o


con

intereses compartidos). Plagado de intercambios simbióticos y favores recíprocos. El poder


de

Internet para acelerar los procesos sociales y superar las limitaciones espaciales. El
carácter

«glocalizado» de la opinión pública se está gestando. La existencia de una opinión pública


global

prima lo «glocal» y lo «transnacional», con un incremento de las prácticas de participación


política

por arriba y por abajo del Estado-nación. El arquetipo del ciudadano parece agotado.
Podrían

destacarse cinco procesos que están influyendo en la redefinición del ciudadanía: 1) recorte
de la

dimensión social del Estado de Bienestar; 2) la con vergencia espacio-tiempo provocada por
las

tecnologías digitales; 3) los flujos migratorios; 4) el incremento de formas participativas, a


través

de la acción directa, vista por muchos ciudadanos como mecanismo más efectivo; y 5) la
sociedad

civil y los movimientos sociales organizados a nivel transnacional.

Se produce un cuestionamiento de las fronteras nacionales como criterio de definición


ciudadana.

El Estado-nación constituye un imaginario, una comunidad [Link] elementos fueron

imprescindibles: los medios de comunicación nacionales y un relato (mediático y


mediatizado) de

historias comunes por individuos que se refieren a sí mismos como parte de un colectivo

delimitado. Podría hablarse de un nacionalismo banal, mecanismo omnipresente en la vida


diaria

de unos ciudadanos, que terminan por considerar natural la identificación entre lengua,
cultura,

comunidad política y territorio. «Una esfera pública europea podría ser o no deseable

dependiendo del grado de apertura que tenga» pero hay quien también reconoce una esfera
pública a escala de la Unión Europea.

Philip Schlesinger argumenta que existen elementos que permitirían hablar en tales
términos, en

la medida en que se cumpliesen tres requisitos: 1) una agenda propia europea; 2) que
llegase a ser

contenido diario de los medios; y 3) que los ciudadanos de la Unión Europea desarrollasen
un

imaginario con un nivel supranacional. Si admitimos asistir a un cambio de paradigma, el


concepto

de redes sería su protagonista. Flujos de información más complejos y accesibles,


instantáneos,

coparticipados y deslocalizados alteraron la naturaleza de las relaciones [Link] el


punto

de hablarse de una sociedad red en la era de la información. Hay que denunciar el uso
ilegítimo

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de redes sociales como sinónimo de plataformas tipo Facebook osu catalogación como
medio

social. Esas redes tienen su dinámica particular, su propia agenda y sus propias estrategias.
Más

allá de lo tecnológico, las redes como fenómenos sociales despliegan un intenso juego de

estrategias e imaginarios, en los que la comunicación adquiere la importancia de generar

«comunidades de discursos».

Esfera pública : el centro cuestionado por la periferia

Es el lugar en el que se forma la opinión pública: un espacio de discurso, institucional o


geográfico,

donde la gente ejerce de ciudadano. Habermas planteaba un espacio ideal, compartido,

coparticipado por distintos sujetos que, actuando como público individual, deliberaban
libremente

sobre cuestiones referentes al devenir colectivo. Los mayores problemas radican en la


noción de

una única esfera. No consideró los factores económicos, culturales, sociales y políticos que
permitían acceder al espacio público. La tesis del autor inicial remite a los cafés burgueses,
donde

concurría el público ilustrado. Ya no es correcto pensar en una esfera pública como un único

espacio, ni ya es posible ni deseable pensar en términos de un único público. Tocqueville

señalaba los riesgos de la tiranía de la mayoría, hoy asentada en la sacralización de la


opinión

pública agregada (sondeos, audiencia, votos). La esfera pública se ve cuestionada por la


pluralidad

de públicos y la existencia de contra públicos subalternos existen no una, sino varias


esferas

públicas: la central (EPC) (mayoritaria) rodeada de otras muchas periféricas


(minoritarias).tiende

al consenso: a consentir el poder asentado. La forman las instituciones políticas,


informativas y

demoscópicas. Contaría con recursos para ser hegemónica y se caracterizaría por estar
poco abierta

a la participación directa y horizontal.

En cambio, las esferas públicas periféricas (EPP) se componen de distintos colectivos y

comunidades de la sociedad civil. Ofrecen incentivos a la participación, contrarrestando las

exclusiones provocadas en la central. De tal modo que cuanto mayor sea el grado de
apertura de

la esfera pública central y mayor receptividad tenga hacia las periféricas, mayor grado habrá
de

calidad democrática y dinamismo social.

Dimensiones propuestas por Dahlgren para aclarar las diferencias entre la esfera pública
central

(EPC) y las periféricas (EPP):

a) Estructura. En la EPC percibimos más límites, regulación y control, tanto en el plano


jurídico-

político como el económico. En cambio las EPP despliegan autogestión, coparticipación y


prácticas

colaborativas o de intercambio.

b) Representación. Las EPP arrojan mayor pluralismo de voces, tendencias ideológicas y


diversidad
de agenda que la EPC.

c) La interacción de los públicos proactivos de las EPP.

Internet conlleva la proliferación de esferas públicas periféricas, su interconexión e, incluso,


su

influencia en la central, pudiendo generar un proceso de apertura. Para Dahlgren hay varios

espacios según la estructura de función de EPP y EPC: (1) Egoverment: los gobiernos
electos y las

administraciones facilitan información a los ciudadanos. El gobierno electrónico unido a (2)


la

ciberpolítica y (3) el ciberperiodismo convencional, que se dan la mano en las


cibercampañas,

constituye la conversión digital de la EPC en un contexto de ciberdemocracia.

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Las esferas periféricas proliferan en los siguientes subtipos propuestos por Dahlgren: (4) los

dominios de activistas o de causas que generan discusiones dirigidas o auspiciadas por

organizaciones con un objetivo transnacional; (5) foros cívicos, donde los ciudadanos
intercambian

opiniones y debaten; (6) dominios «parapolíticos» y otro tipo de redes (como Facebook,
MySpace

o Twitter), que propiamente no tratan sobre asuntos políticos, aunque bajo otras formas o de

forma implícita lo sean o acaben siéndolo; (7) dominios de medios de comunicación no

convencionales que no figuran en el EPC porque no persiguen ni el lucro ni el poder; (8) las

cibermultitudes que mediante la telefonía móvil e Internet se autoconvocan de forma


horizontal,

descentralizada y autónoma; transformando la movilización on-line en off-line e interfiriendo


en

procesos de debate o decisión institucionales. Constituyen esferas públicas fugaces,


aunque

generan un ámbito de debate y movilización más estable y duradero.

La valoración del potencial democrático: quienes ven el vaso medio lleno (ciberoptimistas) o

medio vacío (ciberpesimistas). Para Castells Internet «desarrolla pero no cambia los
comportamientos, los comportamientos se apropian de Internet y, por tanto, se amplifican y
se

potencian a partir de lo que son». Castells defiende que en el espacio digital se dan formas
de

poder y contrapoder. En un mundo de redes como el actual, la capacidad de ejercer


contrapoder

dependerá de dos mecanismos: «1) la capacidad de constituir redes y de


programar/reprogramar

las redes según los objetivos que se les asignen; y 2) la capacidad para conectar diferentes
redes y

asegurar su cooperación compartiendo objetivos y combinando recursos».

Internet reproduce los discursos dominantes mientras que, por otro, sirve de contraste a los
mass

media impulsando fuentes alternativas. De este modo provee: a) espacios de comunicación


para

ciudadanos de grupos marginales; b) posibilidades de interactuar entre públicos dispersos; y


c)

plataformas para contrarrestar los discursos dominantes.

Internet resulta muy útil para desplegar acciones globales o lograr la participación de
poblaciones

dispersas.

La esfera pública digital puede constituir un importante espacio para los movimientos

transnacionales, que encuentran en lo cibernético la oportunidad de unir en red distintas


esferas

periféricas gracias a:

1) la mesomovilización que coordina movimientos, sin necesidad de una organización


jerárquica;

2) más impacto sin mayores recursos;

3) control editorial sobre contenidos y comunicación externa; y

4) posibilidad de eludir los tradicionales controles estatales y de comunicarse en un entorno


más o

menos seguro.

El ejemplo del portal Indymedia o red Indy, una red global de organizaciones
independientes, en la

que participan centenares de periodistas, freelance y activistas más de cuarenta países.


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En Indymedia: a) existe una variedad de participantes de todo el mundo, resultando


irrelevante la

nacionalidad; b) se debaten cuestiones transnacionales o locales, pero vinculadas en forma


de red;

c) con un grado considerable de interacción y debate. Pero también muestra riesgos de

fragmentación y segmentación. Señalamos cuatro «cacofonías» que aconsejan cautela


sobre la

«bondad» digital: a) sobreabundancia de información; b) fragmentación de discursos; c) la

polarización consiguiente; y d) la posibilidad de que las redes digitales acaben


reproduciendo el

modelo de los medios convencionales.

Democracia deliberativa y digital

La democracia representativa, donde los individuos eligen a los representantes que velarán
por

sus intereses (propios de escuelas economicistas, pluralistas o elitistas), atiende a la


opinión

pública agregada.

La democracia directa plantea la participación de los ciudadanos, que sin mediaciones,


deciden en

asamblea sobre los asuntos colectivos. Una opinión pública discursiva que busca
consensos y

como último recurso se rige por mayorías.

Entre el realismo pesimista de la representación y la utopía inalcanzable del autogobierno


surge

una utopía positiva, que rescata la idea original de la democracia, recordando que ésta ha
sido

siempre deliberativa o no ha sido. La calidad del debate que precede a la elección de


líderes y a su

toma de decisiones les legitima y revela su calidad democrática.

«Reivindicar la democracia deliberativa implica reclamar para el ciudadano la posibilidad


(nunca
imperativa) de ir más allá del rol de votante, espectador y encuestado”

Conviene revisar el modelo deliberativo propuesto por Habermas porque formuló una esfera

pública «histórica»: el Estado-nación emergente y una economía capitalista industrial


generaban

espacios de discusión para la burguesía.

Pueden plantearse varias críticas a los límites de una democracia (deliberativa) digital.

a) Apertura: ¿es factible que todas y todos puedan deliberar? Existe una primera exclusión,
de

acceso a la infraestructura (brecha digital), convierte la esfera pública electrónica en un


lugar

«exclusivo, elitista y lejos del ideal»

Por otro lado existirá un sector de la ciudadanía que no quiera (por frustración o apatía)
participar

en el debate colectivo. Pueden concurrir dinámicas contrarias a la deliberación, espirales


«de

silencio» (Noelle-Neumann), «de mentiras prudentes» o «de cinismo» Es decir, las minorías
a

menudo callan ante las mayorías o mienten sobre sus preferencias, según sus cálculos de
interés.

b) ¿Es deseable el consenso? puede comportar riesgos

c) Pluralidad de públicos de formas de deliberación y, por tanto, de esferas públicas. La


esfera

pública burguesa no fue la única que existió. Existían otros espacios de deliberación, como
los

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círculos obreristas (por ejemplo, los proletarios blanquistas), con un discurso anti-ilustrado,
en

buena medida deudor del relato popular.

d) Fragmentación y segmentación. Autores que consideran que Internet favorece los nexos
de

unión e información compartida entre múltiples públicos. Por otro, hay quien ve este espacio
como lugar de fragmentación que puede fraguar una suerte de «ciberguetos», y un
escenario de

permanente polarización.

Conclusiones provisionales y un par de recordatorios

Internet refleja y al tiempo cuestiona el modelo dominante de gestación y representación de


la

opinión pública. Tienen lugar multitud de debates y movilizaciones, proliferan las esferas
públicas

periféricas desplegadas con las tecnologías digitales que potencian nuevas dinámicas de

contrapoder: proyectan una opinión pública más discursiva, horizontal y autogestionada;


desafiando

así las estructuras democráticas actuales y (re)planteando el modelo de la democracia


deliberativa.

Para que la esfera pública digital sirviese para la legitimación deliberativa del ejercicio de
poder,

debieran darse dos requisitos propios de una dinámica democrática:

regulación autónoma y acorde a las normas críticoracionales del debate, sin imposiciones

político-institucionales, económicas o de grupos de presión

una comunicación reflexiva, que permita revisar opiniones y reconsiderar posturas, así

como el feedback o la retroalimentación de los debates.

Deliberar no es sólo dar una opinión, sino como afirma Park consiste en un doble proceso:
hablar y

escuchar. «Mientras que hablar desarrolla fuerza e individualidad en la opinión, escuchar a


los

otros desarrolla la civilidad» La ambivalencia de la esfera pública digital responde a dos


dinámicas:

al progresivo control institucional y a la estandarización de las prácticas sociales vinculadas


a toda

nueva forma de comunicación. El Estado y el mercado siempre acaban estableciendo


límites y

frenos a la autonomía con que usamos y nos relacionamos con la tecnología. Las prácticas
y los

usos sociales dependen de la ciudadanía de nuestra capacidad para empoderarnos y


desplegar
autonomía.

Tres dimensiones de un proceso deliberativo perspectiva normativa planteada por Wessler:

1) la dimensión de entrada (input), con igualdad de oportunidades para los distintos temas,
ideas y

argumentos;

2) la dimensión procesual, primando los modos de intercambio de ideas que favorezcan el


debate

y refinamiento de argumentos; y

3) la dimensión de resultado, que, en vez de consenso, persigue un razonado disenso, que


influya

en el decisor político.

Manin señala que tales escenarios ideales de la esfera pública, no bastan para que exista
una

verdadera deliberación. Debido a tres razones inexcusables:

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a) Siempre existen relaciones desiguales de poder y de recursos, susceptibles de generar


miedo al

castigo o a la coacción; b) la gente no procesa la información de forma neutral, sino que


busca vías

de confirmación: cuando los públicos reciben una información nueva, suelen adaptarla e

interpretarla conforme a sus prejuicios e ideas preexistentes; y c) la balcanización propia de

contextos plurales, pero atravesados por facciones polarizadas y enfrentadas.

Cuadro: Posibilidades democráticas de la esfera publica digital:

Optimistas:

SIMONE: Los públicos subalternos encuentran espacios compartidos

SCOTT y STREET: Favorece movilizaciones

DAHLGREN: Extiende y diversifica la esfera publica con comunicación heterogénea.

FRIEDLAND, HOVE, ROJAS: Interconexión de redes sociales diversas.

BENNET: Variedad de formas organizativas, horizontales y fluidas.


BENKLER: Información auto gestionada, saberes y experiencias compartidas.

SAVIGNY: Sin control de las elites.

Pesimistas:

HAVICK y MAYER: La fragmentación impide la deliberación.

O’DONNEL y STEINER: la red se dan espacios que excluyen a los sectores contrarios a los

dominantes. GALSTON: Islas de comunicación política y “ciberguetos”.

MARGOLIS y RESNICK: No es factor de transformación política.

SUNSTEIN: Muchas fuentes que tienden a polarizar y reproducir los discursos mediáticos

convencionales. PAPACHARISSI: Internet colonizada por redes comerciales. Una brecha


digital

que convierte la esfera publica en exclusiva, elitista y lejos del ideal.

Optimista y pesimista: DAHLBERG: Optimista Cuando reproduce el modelo de esfera


publica

centra y los discursos

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