Madrid es un municipio y una ciudad
de España. La localidad, con categoría histórica de villa,[9] es la capital
del Estado[10] y de la Comunidad de Madrid. En su término municipal,
el más poblado de España, su población es de 3 506 730
habitantes (INE 2025), constituyéndose como la segunda ciudad más
poblada de la Unión Europea, así como su área metropolitana,
con 6 779 888 habitantes empadronados.[11][12][13][14][15][nota 1]
Como capital de España, alberga las sedes del Gobierno de la
Nación y sus departamentos ministeriales, de las Cortes
Generales (Congreso de los Diputados y Senado), del Tribunal
Supremo y del Tribunal Constitucional, así como la residencia oficial
de los reyes de España[16] y del presidente del Gobierno.
En el plano económico, según el informe realizado por PwC sobre la
evolución de la población y la economía de las principales capitales
mundiales en 2009, es la cuarta ciudad más rica de Europa en PIB per
cápita medido en términos de paridad de poder de compra, tras
Londres, París y Moscú.[17] En 2009, el 50,1 % de los ingresos de las
5000 principales empresas españolas son generados por sociedades
con sede social en Madrid, que suponen el 31,8 % de ellas.[18] Es sede
del 4.º mayor mercado de valores de Europa,[19] 2.º en el ámbito
iberoamericano (Latibex), y de varias grandes corporaciones.[20][21] Es
la 8.ª ciudad del mundo con mayor presencia de multinacionales. [22][23]
Cuenta con un PIB nominal de 181 280 millones de euros (2023) —el
12,4 % del PIB nacional— y un PIB per cápita nominal
de 50 216 € (2022), siendo la 1.ª área metropolitana española en
actividad económica −19 % del PIB.[24]
En el plano internacional acoge la sede central de la Organización
Mundial del Turismo (OMT), perteneciente a la ONU, la sede de
la Organización Internacional de Comisiones de Valores (OICV), la
sede de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), la sede de
la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la
Ciencia y la Cultura (OEI), el Organismo Internacional de Juventud
para Iberoamérica (OIJ), y la sede de Public Interest Oversight
Board (PIOB).[25] También alberga las principales instituciones
internacionales reguladoras y difusoras del idioma español: la
Comisión Permanente de la Asociación de Academias de la Lengua
Española,[26] y sedes centrales de la Real Academia Española (RAE),
del Instituto Cervantes y de la Fundación del Español
Urgente (Fundeu). Madrid organiza ferias como FITUR, Madrid
Fusión, ARCO, SIMO TCI, el Salón del Automóvil y la Cibeles Madrid
Fashion Week.[27]
Es un influyente centro cultural y cuenta con museos de referencia
internacional, entre los que destacan el Museo del Prado, el Museo
Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el Thyssen-Bornemisza, la
Galería de las Colecciones Reales y CaixaForum Madrid, ocupando los
tres primeros, respectivamente, el 9.º, 40.º y 68.º puesto entre
los museos más visitados del mundo.[28] En 2021, el paseo del Prado y
el Buen Retiro, paisaje de las artes y las ciencias fue incluido en la
lista de Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.[29]
Los orígenes de la ciudad han sido objeto de continua revisión
histórica. El hallazgo de un posible enterramiento de tipo visigodo, no
conservado, llevó a algunos investigadores a considerar que el
posterior asentamiento fortificado musulmán de Maǧrīţ (del siglo IX)
se habría asentado sobre un vicus visigodo del siglo VII, posiblemente
llamado Matrice o matriz ('arroyo');[30][31] si bien son muchos otros los
que consideran que la evidencia es, a día de hoy, demasiado escasa y
oscura como para poder afirmar nada al respecto. Las excavaciones
arqueológicas también han desvelado restos de villas de época
romana, así como de otros restos que se remontan a los carpetanos y
al periodo prerromano en general.
No sería hasta el siglo XI cuando Madrid fue incorporada al Reino de
León, tras su sitio y toma por Alfonso VI de León en 1085. Fue
designada sede de la Corte por el rey Felipe II en 1561, convirtiéndose
en la primera capital permanente de la monarquía española y ha
mantenido la capitalidad del país desde entonces, salvo por breves
intervalos de tiempo.
Toponimia
El primer nombre documentado es el que tuvo en época andalusí,
مجريطMaǧrīţ (AFI [maʤriːtˁ]), que dio en castellano
antiguo Magerit ([maʤeˈɾit]), sobre cuyo origen se han formulado a lo
largo de la historia multitud de hipótesis.
La teoría más extendida hasta tiempos recientes era la del
arabista Jaime Oliver Asín, quien afirmó en 1959
que Maŷriţ o Maǧrīţ (ŷ y ǧ son dos formas de representar el mismo
sonido, que no existe en castellano actual), derivaba de maǧra,
palabra árabe que significa 'canal', 'cauce de un arroyo' o 'corriente
de agua', a la que se habría añadido el sufijo romance -it, del latín -
etum bien documentado y que indica abundancia (los híbridos árabe-
romance fueron frecuentes en al-Ándalus). Al mismo tiempo, Oliver
Asín afirmó que existía otro nombre medieval de Madrid no
procedente de Maǧrīţ sino del romance mozárabe Matrice,
pronunciado Matrich, y con el significado de 'matriz' o 'fuente'
(manantial de aguas). Oliver documentó que los dos topónimos, árabe
y romance, coexistieron durante algún tiempo. Según su hipótesis
original, ambos topónimos habrían sido utilizados por sendas
poblaciones, musulmana y cristiana, que vivirían respectivamente en
los actuales cerros de la Almudena y las Vistillas, separados por un
arroyo que discurría por la actual calle de Segovia, y que es el que
habría originado ambos nombres. Oliver fue más allá, afirmando que
de estas dos poblaciones procede la denominación popular «los
Madriles», en plural, que se le da a la ciudad. Finalmente, ambos
topónimos habrían creado el topónimo Madrid como forma híbrida. [32]
Sin embargo, Oliver más tarde aceptaría las propuestas de Corominas
y Corriente, que veremos a continuación.
El lingüista Joan Corominas propuso en 1960 una teoría alternativa,
apuntando que Maǧrīţ no es en realidad más que la arabización
fonética de Matrich, con metátesis de ǧ y ţ y no tiene por qué
relacionarse con la palabra árabe maǧra, posibilidad que ya apuntó
Oliver Asín pero que en su momento descartó por razones no
exclusivamente lingüísticas. Esta teoría la desarrolló más adelante el
arabista y lingüista Federico Corriente Córdoba,[33] y es la más
extendida en la actualidad.[34]
En cuanto al nombre latino (no romano) de la villa, a veces escrito
como Matritus y otras como Matritum, es de creación artificial
bajomedieval, para su uso en documentos.
Gentilicio
El gentilicio común de los habitantes de Madrid es madrileño. Existe
una variante cultista, matritense, derivada del topónimo latino y de su
gentilicio matritensis, y que no se aplica comúnmente a las personas.
[35][36]
Además, históricamente, los habitantes de Madrid han sido
también apodados "gatos" debido a que, según la leyenda, la
conquista de la ciudad por las tropas de Alfonso VI, a finales del
siglo XI, se realizó mediante el asalto de la muralla por la que
treparon las tropas castellanas.[37] Otras leyendas señalan, en cambio,
que este apelativo de "gatos" les fue otorgado a los ciudadanos de
Madrid en la Edad Media por su gran habilidad a la hora de trepar por
murallas y acantilados con las manos desnudas.
Símbolos
Artículo principal: Escudo de Madrid
Los símbolos de la villa de Madrid son la bandera carmesí propia de
los ayuntamientos castellanos y el escudo tradicional con el oso y
el madroño, tocado con corona real antigua, según el actual
reglamento de Protocolo y Ceremonial del Ayuntamiento de Madrid. [38]
Aunque siempre se habla del Oso y el Madroño, antiguamente era
una osa. Asimismo el madroño no era identificado como tal, sino que
era un árbol con frutos rojos, hasta que los frutos del madroño
sirvieron para curar una plaga que asoló la ciudad. Desde entonces se
identificó el árbol como madroño. En el siglo XVI se plantea la mejora
del escudo:
Al blasón de este Concejo, que lleva una osa e un madroño en campo
blanco, se sirva Vuestra Majestad otorgar que lleve una corona dentro
del escudo, o una orla azul con siete estrellas de ocho rayos, en señal
del claro y extendido cielo que cubre esta Villa
Petición del Consejo de Madrid a Carlos I de España, concedida por el
monarca. 1548.[39]
Durante un tiempo, el escudo de Madrid tuvo un dragón, aunque
algunos expertos señalan que en realidad era una culebrilla alada o
un grifo dorado.
Entre las antigüedades que evidentemente declaran la nobleza y
fundación antigua de este pueblo, ha sido una que en este mes de
junio de 1569 años, por ensanchar la Puerta Cerrada la derribaron, y
estaba en lo más alto de la puerta, en el lienzo de la muralla labrado
en piedra berroqueña un espantable y fiero dragón, el cual traían los
griegos por armas y las usaban en sus bandera...
Juan López de Hoyos, escritor y humanista español. Historia y relación
verdadero de la enfermedad, felicísimo tránsito y suntuosas exequias
fúnebres de la serenísima reina de España doña Isabel de Valois,
nuestra señora. 1569
A partir de entonces, muchos escudos en Madrid tenían dragones. El
escudo oficial de 1859 incluía un grifo dorado que parecía un dragón.
[40]
En 2006 la corporación municipal adoptó un logotipo basado en el
escudo de la villa de Madrid, en línea de color azul claro, que es
utilizado en los documentos internos y de comunicación externa.
Historia
Artículo principal: Historia de Madrid
Prehistoria
Pese a que no se han encontrado restos fósiles humanos, sí se ha
hallado gran variedad de útiles, especialmente en el entorno
de Arganda del Rey y del Manzanares, que permiten probar la
existencia de asentamientos humanos en las terrazas del río en el
lugar que hoy ocupa la ciudad.[41][42] La ciudad actual se asienta en
territorio que en el momento previo a la dominación romana ocupaba
el grupo carpetano.
Época romana y visigoda
La conquista y colonización por Roma de la península ibérica, llevada
a cabo inicialmente como una maniobra militar romana en su larga
serie de guerras con Cartago, dura casi dos siglos, desde la segunda
guerra púnica hasta el 27 a. C. en el que completan la pacificación del
norte del territorio y lo dividen en tres provincias. [43] La región que
actualmente ocupa Madrid se situaría en la Tarraconense.
Si bien es posible que durante el periodo romano el territorio de
Madrid no constituyese más que una región rural, beneficiada por la
situación de cruce de caminos y la riqueza natural, el hallazgo de los
restos de una basílica del periodo hispano-visigodo en el entorno de
la iglesia de Santa María de la Almudena[44] ha sido presentado como
una evidencia de la existencia de un asentamiento urbano en ese
periodo. Otras muestras arqueológicas de la presencia de una
población estable en Madrid se encuentran en los restos de dos
necrópolis visigodas, una en la antigua colonia del conde de Vallellano
—paseo de Extremadura, junto a la Casa de Campo— y otra en Tetuán
de las Victorias. Dentro del casco medieval se encontró una lápida
bastante deteriorada con la leyenda, nunca completada e
interpretada de varias formas, pero que podría indicar la presencia de
población estable ya en el siglo VII:
min.n. bokatus. indignvs. prs. imo / et tertio. regno. domno. rvd. / mi.
regvm. era dccxxxv
Época musulmana
Vestigios de la muralla
musulmana junto a la cuesta de la Vega
La primera constancia histórica de la existencia de un asentamiento
estable data de la época musulmana.[45] En la segunda mitad del
siglo IX, el emir de Córdoba Muhámmad I (852-886) construye[46] una
fortaleza en un promontorio junto al río,[45] que es una de las muchas
fortificaciones que ordena construir en el territorio fronterizo de
la Marca Media con el triple propósito de vigilar los pasos de la sierra
de Guadarrama y proteger Toledo de las razzias de los reinos
cristianos del norte, de ser punto de partida a su vez para incursiones
musulmanas en dichos reinos y de asentar la autoridad de Córdoba
en esta región. La primera noticia escrita sobre Madrid la
encontramos en el cronista cordobés Ibn Hayyan (987-1075), quien,
citando a otro cronista anterior, al-Razi (888-955), dice:
A Muhammad y al tiempo de su reinado se le deben hermosas obras,
muchas gestas, grandes triunfos y total cuidado por el bienestar de
los musulmanes, preocupándose por sus fronteras, guardando sus
brechas, consolidando sus lugares extremos y atendiendo a sus
necesidades. Él fue quien ordenó construir el castillo de Esteras, para
guardar las cosechas de Medinaceli, encontrándose en su lado
noroeste. Y él fue quien, para las gentes de la frontera de Toledo,
construyó el castillo de Talamanca, y el castillo de Madrid y el castillo
de Peñahora. Con frecuencia recababa noticias de las marcas y
atendía a lo que en ellas ocurría, enviando a personas de su confianza
para comprobar que se hallaban bien.[47]
Junto a la fortaleza se desarrolla, hacia el sur y hacia el este,
principalmente, el poblado. Esta población recibe el nombre
de Maǧrīţ (AFI [maʤriːtˁ]) (en castellano antiguo Magerit [maʤeˈɾit]),
que podría ser una arabización del nombre romance Matrice, 'matriz',
en alusión a un arroyo de ese nombre que discurría junto a la
primitiva ciudad, por la actual calle de Segovia, [33] o bien ser un
híbrido entre la palabra árabe Maǧra, que significa 'cauce' o 'curso de
agua', y el sufijo romance -it (< latín -etum), que indica abundancia;
el significado sería por tanto 'lugar abundante en aguas', en
referencia a los varios arroyos de superficie y subterráneos que
podían encontrarse en el solar de la ciudad. [48]
La noticia más completa sobre el Madrid musulmán la da el geógrafo
Al-Himyari en el siglo XV, quien citando fuentes más antiguas dice de
esta ciudad que era:
Una noble ciudad de al-Ándalus construida por el emir Muhammad ibn
Abd al-Rahman. De Madrid al puente de Maqida [¿Valdemaqueda?],
que era el límite de las tierras del islam, hay 31 millas. En Madrid hay
un barro con el que se hacen unas ollas que pueden utilizarse para
ponerlas sobre el fuego durante veinte años sin que se rompan, y lo
que se cocina en ellas se conserva sin que le afecten ni el frío ni el
calor del ambiente. El castillo de Madrid es uno de los más poderosos,
construido por el emir Muhammad ibn Abd al-Rahman. Ibn
Hayyan menciona en su Historia el foso que fue cavado fuera de las
murallas de Madrid, diciendo que se encontró en él una tumba con un
esqueleto que medía 51 brazos, esto es, 102 palmos (aprox. 9 m),
desde el cojín de la cabeza hasta el extremo de los pies. De ello
levantó acta, certificándolo, el cadí de Madrid, quien acudió al lugar y
lo observó junto a varios testigos.[49]
Restos de la torre de los Huesos, una
antigua atalaya islámica, en la plaza de Oriente
Se ha mantenido a lo largo del tiempo la tradición de que el
primitivo hisn o fortaleza andalusí ocupaba el solar en el que luego se
levantó el alcázar cristiano y más tarde el actual Palacio Real. Muchos
investigadores han trabajado con esta hipótesis, desarrollando
propuestas de reconstrucción del trazado de las murallas de la
vieja al-mudayna o ciudadela a partir de esta idea. Sin embargo, no
hay ninguna evidencia arqueológica ni documental de que
el hisn estuviera en ese emplazamiento, y en la actualidad los
estudiosos tienden a pensar que la muralla de la ciudadela pasaba
por la actual plaza que separa la catedral de la Almudena del Palacio
y por tanto no incluía el solar de este último. La ciudad andalusí
amurallada, por lo tanto, se habría levantado en el cerro delimitado al
sur por la hondonada del arroyo de San Pedro (actual calle de
Segovia), al norte por la del arroyo del Arenal (actual calle del Arenal)
y al oeste por el barranco que termina en la vega del Manzanares.
Extramuros se desarrolló, hacia el sur y el oeste, una población mayor
que fue rodeada en época cristiana de una segunda muralla.
De los diversos trabajos arqueológicos desarrollados en la ciudad
desde mediados del siglo XIX en adelante, han hallado restos como
la muralla árabe de la cuesta de la Vega, la atalaya de la plaza de
Oriente y los vestigios de un viaje de agua de la plaza de los Carros.
Se conocen otros restos de muralla, hoy desaparecidos, por los planos
antiguos de la ciudad. La mezquita mayor, cuya existencia daba a la
población el carácter de medina o ciudad, ocupaba el lugar en el que
luego se levantó la iglesia de Santa María, derribada a su vez en el
siglo XIX para ensanchar la calle Mayor. Esta ya era en tiempos
andalusíes la calle principal de la ciudad. [34]
En el año 932 el rey Ramiro II en su proceso de conquista territorial en
el sur del reino de León atacó la fortaleza omeya de Madrid, en su
idea de conquistar Toledo. Ya ocupadas por al-Nasir, tiempo antes, las
fortalezas de la margen derecha del Tajo, Ramiro solo pudo instalarse
momentáneamente y desmantelar las fortificaciones de Madrid y
saquear sus tierras más próximas, de donde se llevó numerosas
gentes. Las murallas de Madrid fueron reforzadas tras este ataque. [50]
[51][52][53]
Durante la época califal, Madrid perteneció a la cora de Guadalajara.
Tras la desintegración de este califato, la ciudad pasó a integrarse en
el reino taifa de Toledo.
En el Madrid árabe nació en el siglo X Maslama al-Mayriti, llamado «el
Euclides andalusí», notable astrónomo y fundador de una escuela
matemática en Córdoba.[54]
Reconquista cristiana y establecimiento de la capitalidad de
la Monarquía Hispánica
Iglesia de San Nicolás de los Servitas,
la más antigua del casco histórico de Madrid [nota 2]
Con la caída del reino taifa de Toledo a manos de Alfonso VI de León,
la ciudad fue tomada por los quiñoneros segovianos Díaz Sanz de
Quesada y Fernán García de la Torre en 1085 sin resistencia,
probablemente mediante capitulación. La ciudad y su alfoz quedaron
integrados en el reino de León como territorios de realengo. Los
cristianos sustituyen a los musulmanes en la ocupación de la parte
central de la ciudad, quedando los barrios periféricos o arrabales, que
en el periodo anterior fueron habitados por la aljama de la Villa.
También existió una judería, que primeramente estuvo situada en
torno al actual Teatro Real, y más tarde donde la actual catedral de la
Almudena,[56] aunque la tradición romántica tardía la situó en el
entorno del que sería más tarde barrio de Lavapiés,[57] lo cual es
imposible porque en la Edad Media era una zona inhóspita y
deshabitada, y además nunca ha habido juderías extramuros de las
ciudades.
La torre mudéjar de san Pedro el Viejo
desde la calle del Príncipe de Anglona. A la izquierda, fachada
del palacio de Anglona
Durante el siguiente siglo Madrid sigue recibiendo embates de los
nuevos poderes musulmanes de la península, los almorávides, que
incendian la ciudad en 1109 y los almohades, que la someten a sitio
en 1197. La victoria cristiana de Las Navas de Tolosa aleja
definitivamente la influencia musulmana del centro de la península.
De esta época proceden dos destacados hechos religiosos que
marcan el desarrollo de la personalidad del cristianismo popular de
Madrid: el descubrimiento de la imagen de la Virgen de la Almudena y
la vida de Isidro Labrador, que más tarde sería canonizado.[58] La
ciudad va prosperando y recibe el título de villa en 1123.[59] Siguiendo
el esquema repoblador habitual en Castilla, Madrid se constituye en
concejo, cabeza de una comunidad de villa y tierra, la comunidad de
villa y tierra de Madrid. El gobierno de la ciudad recae en todos los
madrileños con el rango de vecinos, reunidos en concejo
abierto hasta que en 1346, el rey Alfonso XI implanta el regimiento,
en el cual ya solo representantes de la oligarquía local, los regidores,
gobiernan la ciudad. En 1152 el rey Alfonso VII estableció los límites
de la comunidad de villa y tierra entre los ríos Guadarrama y Jarama.
En 1188 una representación de Madrid participa por primera vez en
las Cortes de Castilla. En 1202 Alfonso VIII le otorgó su primer fuero
municipal, que regulaba el funcionamiento del concejo, cuyas
competencias fueron ampliadas en 1222 por Fernando III el Santo.