Santiago, veinte de enero de dos mil diez.
VISTOS:
En estos autos Rol N° 64242-2003.- del Segundo Juzgado Civil de
Temuco sobre juicio ejecutivo de cobro de pagaré, caratulados ?Banco
Security con Haas Goldova, Roberto?, por sentencia de treinta de
octubre de dos mil siete, escrita a fojas 136, la señora Juez
Subrogante del referido tribunal rechazó las excepciones de los N° 6 y
7 del artículo 464 del Código de Procedimiento Civil y acogió la del N°
17 del mismo precepto, absolviendo al ejecutado de la ejecución.
Apelado este fallo por la parte ejecutante, una de las Salas de la Corte
de Apelaciones de Temuco, en sentencia de trece de octubre de dos
mil ocho, que se lee a fojas 154, lo revocó en la parte que acogía la
excepción del N° 17 del citado artículo 464 y declaró en su lugar que
tal defensa queda también desestimada, confirmándolo en lo demás.
En contra de esta última decisión el ejecutado ha deducido recurso de
casación en el fondo.
Se ordenó traer los autos en relación.
CONSIDERANDO:
PRIMERO: Que en el recurso de casación en el fondo se denuncian
infringidos los artículos 425, 434 N° 4 y 464 N° 17 del Código de
Procedimiento Civil, 98 y 107 de la Ley N° 18.092 y 1545 y siguientes
del Código Civil.
Argumenta el recurrente que se acreditó que la firma de la última
prórroga correspondiente a la hoja de prolongación del pagaré no fue
confeccionada por el ejecutado; por consiguiente, debió considerarse
como última prórroga la de 30 de abril de 2001, con vencimiento el 1
de junio de 2003, y habiendo transcurrido más de un año entre esta
última fecha y la de notificación de la demanda, sólo cabía acoger la
excepción de prescripción opuesta .
Sostiene el recurrente que se considera erradamente como título
ejecutivo una hoja de prolongación que no ha sido suscrita por el
ejecutado, en circunstancias que sólo son títulos aquellos documentos
en que la autorizada por notario es la firma del mismo obligado. Se
infringe por los jueces, en consecuencia ?concluye-, el N° 4 del artículo
434 del Código de Procedimiento Civil.
Contravienen el artículo 425 del mismo Código, continúa el recurso,
los magistrados que señalan que conforme a las reglas de la sana
crítica no les ha producido suficiente convicción el informe pericial, en
circunstancias que éste concluye que la firma corresponde a una
falsificación por imitación y que los trazos fueron realizados
burdamente. Para el razonamiento, agrega el recurrente, los
sentenciadores plantean una exigencia consistente en que el
ejecutado debió haber también objetado su firma en todas las
prolongaciones anteriores, exigencia imposible de cumplir porque el
deudor jamás ha pretendido negar la autenticidad de su firma sino en
la última hoja de prolongación; basta con examinar la rúbrica y
contrastarla con las demás para darse cuenta que se trata de una
burda imitación. Además, sigue, el hecho que la firma haya sido
autorizada por notario tampoco es índice de autenticidad, ya que no es
necesario que el firmante esté en presencia del ministro de fe para que
se autorice la firma y es también de público conocimiento que los
bancos envían en forma unilateral a autorizar las firmas puestas en los
documentos de que son beneficiarios y que el notario se limita a
hacerlo sin examinar mayormente o contrastarla con otras firmas, ya
que hace fe de lo que señala la institución. Por consiguiente, termina el
recurso sobre el punto, debe concluirse que los jueces se han
apartado de las normas y principios de la sana crítica.
En cuanto a la vulneración de los artículos 98 y 170 de la Ley N°
18.092 y 464 N° 17 del Código de Procedimiento Civil, se expone en el
recurso que como debió haberse estimado que la firma estampada en
la hoja de prolongación es falsa, debió también haberse tenido como
fecha de vencimiento del pagaré el 1 de junio de 2003 y como la
demanda se notificó el 31 de agosto de 2004, se lo hizo transcurrido
un año, encontrándose prescrita la acción.
En el caso d e auto
s, termina el recurso argumentando respecto de la infracción al artículo
1545 del Código Civil, la firma no fue confeccionada por el suscriptor o
deudor en la hoja de prolongación fechada el 8 de septiembre de 2003
y, por consiguiente, no obligaba al ejecutado ni podía producir
consecuencia jurídica alguna en su contra.
SEGUNDO: Que el fallo objeto del recurso establece que es un hecho
de la causa que el ejecutado suscribió el pagaré que sirve de base a la
ejecución, respecto del cual las partes convinieron sucesivas prórrogas
a través de hojas de prolongación del mismo, cuyas respectivas firmas
fueron autorizadas ante notario, cuestionándose sólo la última de las
referidas prórrogas, en el sentido que la firma puesta en ella no fue
hecha por el ejecutado.
Si bien es cierto que para resolver el punto controvertido se evacuó un
informe pericial que terminó concluyendo que la firma de la última
prórroga no fue efectuada por el deudor, razonan los magistrados, ello
no quiere decir que por esa sola circunstancia el referido informe deba
necesariamente hacer plena prueba al respecto, pues su ponderación
conforme a las normas de la sana crítica obliga a contrastarlo con el
resto de los antecedentes del proceso, con el objeto de valorar su
mérito probatorio. En este sentido, continúa el raciocinio, es ostensible
que lo concluido por el perito está en contradicción con el resto de la
prueba, particularmente con el hecho que la firma fue autorizada por
un notario público, al cual le constó la identidad de quien firmó y ello
sin perjuicio de considerar que, además, dicha prórroga es la última de
varias anteriores que no han merecido reparo alguno por el ejecutado,
sino que, al contrario, encuentran explicación en la circunstancia de
existir efectivamente una deuda que pesa sobre el demandado y cuyo
acreedor es el banco ejecutante.
En consecuencia, concluyen los magistrados, la prueba pericial no ha
sido suficiente para formar convicción en orden a que la firma que
aparece en la última prórroga no fue hecha por el ejecutado, razón por
la cual se rechazará la excepción de prescripción, pues la demanda
fue notificada antes que transcurriera el plazo de un año contado
desde la fecha de vencimiento pactado en aquélla.
TERCERO: Que la esencia del problema sometido a la de cisión de
esta Corte de Casación consiste en determinar si los jueces de la
instancia han incurrido o no en error de derecho al concluir que la firma
puesta en la última hoja de prolongación del pagaré en que se funda la
ejecución y que prorroga su vigencia hasta el 8 de septiembre de
2003, corresponde al ejecutado. El pronunciamiento relativo a si la
acción cambiaria ejercida está o no prescrita es, evidentemente,
consecuencia de la determinación anterior sobre autenticidad de la
firma.
Pues bien, la decisión sobre autenticidad de una firma constituye sin
lugar a dudas una cuestión de hecho, pues se la obtiene sobre la base
de la ponderación de la prueba rendida. En estricto rigor, el hecho de
la causa que fijan los jueces de la instancia consiste en que la firma
fue efectivamente confeccionada por la persona a quien corresponde y
la conclusión que se obtiene, en esta hipótesis y sobre la base de ese
hecho fijado, consiste en que la firma es verdadera o auténtica. En
razón de lo anterior, el tribunal que conoce de un recurso de casación
en el fondo únicamente puede modificar la decisión sobre falsedad o
autenticidad de una firma -en rigor, el hecho de haber sido
confeccionada o no la firma por la persona a quien corresponde- en
tanto el error de derecho que se denuncie en el recurso y que se
constate, consista en la infracción de las normas que gobiernan la
valoración de la prueba con que se acreditó la autenticidad o falsedad.
CUARTO: Que en el caso de autos esa prueba fue la pericial y la
norma legal que señala el valor probatorio que debe asignarse a ésta
es el artículo 425 del Código de Procedimiento Civil. De acuerdo a este
precepto, los tribunales aprecia
rán la fuerza probatoria del dictamen de peritos en conformidad a las
reglas de la sana crítica.
Ahora bien, esta Corte Suprema ha sostenido de manera invariable
que la apreciación del mérito de un informe de peritos constituye una
cuestión de hecho cuya estimación corresponde en forma soberana a
los jueces de la instancia y no queda sujeta, en consecuencia, al
control del tribunal de casación.
La sana crítica a que se refiere el precepto citado debe entenderse
que responde a un proceso eminentemente subjetivo de quien analiza
una opinión expuesta por otro -en este caso la de un perito-, sin
sujeción a parámetros rígidos o preestablecidos en normas jurídicas.
En consecuencia, es una materia de apreciación y, por lo mismo, de
hecho, privativa de los jueces que deben valorar la prueba y no de
quienes están llamados a controlar la legalidad de la valoración. Por
consiguiente, el recurso de casación en el fondo que se sustenta sobre
la base de la vulneración de este precepto, no puede prosperar.
QUINTO: Que, de este modo, siendo un hecho inamovible de la causa
que la firma puesta en la hoja de prolongación el 8 de agosto de 2003
corresponde al deudor ejecutado y que en virtud de este acto éste se
obligó a pagar una suma determinada de dinero el 8 de septiembre de
2003 -fecha a contar de la cual la obligación se hizo actualmente
exigible-, sólo cabe concluir que al notificarse la demanda ejecutiva el
31 de agosto de 2004 aún no transcurría el término de un año contado
desde la exigibilidad, de manera tal que el fallo, al decidir de esta
forma y rechazar la excepción de prescripción extintiva, no contraviene
los artículos 434 N° 4 y 464 N° 17 del Código de Procedimiento Civil,
98 y 107 de la Ley N° 18.092 y 1545 y siguientes del Código Civil.
En razón de lo anterior y por no haber incurrido los sentenciadores en
los errores de derecho que se les atribuye en el recurso, la casación
en el fondo intentada debe ser necesariamente declarada sin lugar.
Por estas consideraciones y visto, además, lo dispuesto en las
normas legales citadas y en los artículos 764, 765, 767 y 805 del
Código de Procedimiento Civil, se rechaza el recurso de casación en el
fondo deducido por la parte ejecutada en lo principal de la
presentación de fojas 157, contra la sentencia de trece de octubre de
dos mil ocho, escrita a fojas 154.
Se previene que el Ministro señor Muñoz y la Ministra señora Maggi
no comparten el fundamento cuarto de este fallo, pero concurren
igualmente a la decisión que concluye que el artículo 425 del Código
de Procedimiento Civil no ha sido vulnerado, pues, en su concepto,
con los razonamientos contenidos en la sentencia impugnada se ha
valorado en la forma debida y con sujeción a la norma citada el informe
pericial evacuado en el proceso, sin contradecir de modo alguno los
principios de la lógica, las máximas de la experiencia y los
conocimientos científicamente afian zados.
Regístrese y devuélvase, con sus agregados.
Redacción a cargo del Ministro seños Araya.
N° 7013-08.-.
Pronunciado por la Primera Sala de esta Excma. Corte Suprema
integrada por los Ministros Sr. Milton Juica Arancibia, Sr. Sergio Muñoz
Gajardo, Sra. Margarita Herreros Martínez, Sr. Juan Araya Elizalde,
Sra. Rosa María Maggi Ducommun. No firman los Ministros Sr. Muñoz
y Sra. Herreros, no obstante haber estado en la vista y acuerdo de la
causa, por encontrarse ambos en comisión de servicios. Santiago, 20
de enero de 2.010.
Autoriza la Secretaria Subrogante de la Corte Suprema Sra. Carola
Herrera Brümmer.
En Santiago, a veinte de enero de dos mil diez, notifiqué en Secretaría
por el Estado Diario la resolución precedente.